SIGLO XIX: POSITIVISMO
Henri de Saint Simon es uno de los principales representantes del positivismo sociológico. Fue un
filósofo francés y uno de los pensadores más destacados del siglo XIX, estuvo muy influenciado por
la filosofía iluminista, pretendía, con sus teorías acerca de la igualdad y los derechos naturales,
reconstruir y organizar la sociedad después de la Revolución Industrial. La nueva sociedad que
propone Saint-Simon, estaría dirigida por una élite científica y espiritual y otra industrial o temporal.
(Henri Saint Simon)
Pero si hablamos de los principales representantes del positivismo sociológico debemos mencionar a
Augusto Comte, filósofo y sociólogo francés, se propuso reformar la sociedad dándole una
organización basada en la ciencia y en la filosofía positiva. Afirmaba que el único conocimiento
verdadero es el científico.
Este filósofo francés está considerado el padre del positivismo sociológico y como Saint-Simon,
criticaba LA revolución, por sus consecuencias, apostando por la educación de todas las clases
sociales para garantizar el progreso. El progreso y el orden, son para Comte, inseparables.
(Augusto Comte)
El positivismo, únicamente concede valor al conocimiento científico, y gracias a él, el ser humano, no
solo le es posible conocer los fenómenos y sus relaciones, sino que además, conducirá
inevitablemente al progreso humano
El positivismo sociológico es una corriente filosófica que afirma que el verdadero conocimiento solo
es alcanzable a partir del método científico, que a partir de hipótesis es capaz de sacar unas
conclusiones, que se derivan lógicamente de las primeras. Este movimiento nace de la
epistemología de Comte, que afirmaba que la filosofía debía servir para conciliar los hechos
observados.
Solo es posible conocer, dice Comte, los fenómenos, esto es, lo que se aparece, lo que no significa
de ninguna manera que el conocimiento sea subjetivo. A partir de aquí, el pensador francés, realiza
un estudio científico de la naturaleza humana, alejado de toda teoría metafísica. La Revolución
francesa marca un antes y un después en la forma de entender al individuo y la sociedad, que por
primera vez, son vistos como objetos de conocimiento.
Auguste Comte es considerado el fundador de la sociología o ciencia que tiene por objeto de estudio
a la sociedad, y serían una ciencia independiente de la filosofía. Lo más característico de la
sociología, es que trata de conocer los fenómenos sociales, a partir de la observación de los mismos,
mediante un estudio empírico de los hechos y de las transformaciones sociales.
¿Qué significa “positivo”? Comte dice que positivo significa lo real frente a lo fantástico o a lo
quimérico; lo real es lo dado en la experiencia; positivo significa también lo útil, frente a lo ocioso.
Comte defiende una concepción instrumentalista del conocimiento,; significa también lo preciso
frente a lo vago, lo indefinido; positivo es lo constructivo, lo organizador, frente a lo destructivo; por
último, lo positivo es lo relativo frente a lo absoluto, es el conocimiento de fenómenos, no de
esencias.
Esta corriente es ante todo, materialista, en oposición al espiritualismo de la metafísica. A través del
método científico, es posible llegar a conocer, no solo el mundo físico, sino que también puede
aplicarse a la sociedad.
El punto de partida de Comte es una filosofía de la historia que se resume en la LEY DE LOS TRES
ESTADOS.
Para Comte existen 3 estados en la historia de la humanidad.
1. Estado teórico o teológico
El conocimiento de los fenómenos naturales surge a partir de fuerzas sobrenaturales, y es el estado
propio de las sociedades teocráticas, como lo fueron en Egipto, Grecia, Roma o la Edad media. La
magia, sirve para explicar los fenómenos naturales, que muchas veces son provocados por seres
sobrenaturales o dioses.
2. Estado metafísico
La causa de los fenómenos ya no son los dioses, sino ciertos principios generales. El poder político,
basado en principios racionales, ya no se deriva de la voluntad divina, sino de la voluntad del pueblo.
Este es el tipo de sociedad que se encuentra durante la época que va desde la Reforma Protestante
hasta la Revolución Francesa. Los dioses, se sustituyen ahora, por principios abstractos e ideas.
3. Estado positivo
En el estado positivo, toda explicación metafísica es vista como oscura, confusa, y por lo tanto, hay
una clara tendencia al rechazo. El método científico es el único capaz de ofrecer una explicación
objetiva de los fenómenos y de las relaciones que se dan entre los mismos. Solo es posible conocer
lo que se aparece, esto es, lo que se percibe a través de los sentidos, todo aquello susceptible de
comprobación científica. Se trata de estudiar las leyes de los fenómenos a partir de la observación y
la experimentación, siguiendo el modelo de las matemáticas. El conocimiento, como ya habría
adelantado Francis Bacon, es poder, y si el ser humano conoce las Leyes de la Naturaleza podrá
llegar a dominarla. La filosofía no puede ofrecer una explicación de la realidad, más allá de lo dado.
El pasaje por los tres estados, además de una dimensión social tiene una dimensión individual: el
niño es teólogo, el adolescente es un metafísico y el adulto un científico o una mentalidad positiva.
La ciencia, para el positivismo se apoya en una metodología general de tipo inductivista. Los hechos
singulares son conocidos por medio de la observación y la experimentación; no hay conocimientos a
priori; por vía inductiva se pueden llegar a establecer leyes que no explican los fenómenos, sino que
describen las regularidades observables en los mismos. La ciencia tiene un carácter instrumental, es
valiosa porque sirve a la técnica y a la industria.
El positivismo afirma que el conocimiento proviene de lo observable, es objetivo, desde esta
perspectiva, los fenómenos son factibles de medición y conteo, por tanto pueden ser investigados y
contribuir a la ciencia.
Las ciencias se ordenan en una jerarquía que tienen en su base a la ciencia más general, menos
compleja y que ha alcanzado el primer estado positivo: la matemática; apoyándose sobre la
matemática se encuentra la astronomía, que es un poco menos general y poco más compleja que la
matemática; a continuación vienen la física, la química y la biología, y finalmente la sociología. Esta
es la más compleja, la menos general y la menos desarrollada.
Es Comte el que le da a la sociología, carácter de ciencia. La sociología es concebida por Comte
como una ciencia natural, la denomina “física social” como el de un organismo vivo. Esta concepción
de las ciencias sociales como desarrollo de las ciencias naturales es típica del positivismo.
En la sociología de Comte se distinguen la estática y dinámica social. La estática social estudia
al individuo, la familia y la sociedad desde la perspectiva del orden, es decir desde la
estructura que le da a estos objetos estabilidad y firmeza.
La dinámica social, en cambio, estudia el progreso, es decir, el cambio, el pasaje de un estado
a otro.
La Pedagogía positivista tiene como objetivo principal descubrir la realidad, a través del método
científico, basado en la observación y la experimentación, para descubrir lo verdadero, lo que se
presenta objetivamente sin injerencia del sujeto cognoscente.
El positivismo ha sido una filosofía que ha tenido una vasta influencia social. En la Argentina se
expresa con fuerza desde la Generación del 80, en la legislación general y en particular en la política
educativa, en los institutos de formación docente.
La impronta positivista configuró un proceso educativo basado en contenidos cientificistas,
sobrecargados de información.
Dado que Comte en su filosofía instaura la “religión positiva, en la que rinde culto a la humanidad,
vemos que en nuestro país, el positivismo contribuyó en gran manera a la educación, ha aportado a
la construcción del conocimiento científico, también contribuyo a la educación laica. En Argentina, la
ley 1420 es un ejemplo de la aplicación del positivismo en educación.