Los otomíes
Y EL CÓDICE MARTÍN DE TORO
Los otomíes
Y EL CÓDICE MARTÍN DE TORO
ALONSO GUERRERO GALVÁN
Libro Octavo
Línea de Investigación Institucional
Sobre Estudios Empíricos del Derecho IIJ-UNAM
Los otomíes y el Códice Martín de Toro se editó por el Instituto de Investiga-
ciones Jurídicas de la UNAM y la Dirección General de Asuntos del Personal
Académico a través del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e In-
novación Tecnológica (PAPIIT), Proyecto IG-400118 “A quinientos años del
encuentro de dos culturas. El derecho indiano y los entuertos de la conquista”,
coordinado por Luis René Guerrero Galván. Agradecemos el apoyo de la Di-
rección de Lingüística del Instituto Nacional de Antropología e Historia para la
elaboración de este libro.
COORDINACIÓN EDITORIAL
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Jurídicas
Lic. Raúl Márquez Romero | Secretario Técnico
Mtra. Wendy Vanesa Rocha Cacho | Jefa del Departamento de Publicaciones
Dr. Luis René Guerrero Galván | Cuidado de la edición
Universidad Anáhuac Veracruz
Editorial Anáhuac Xalapa
Dirección editorial | Ana Brisa Oropeza Chávez
Diseño de portada | Julio César Benítez Sánchez
Diseño editorial y formación | Karina Juárez Sánchez
Ilustración de portada | Códice Martín de Toro
Esta edición y sus características son propiedad de la
Universidad Nacional Autónoma de México.
Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio
sin la autorización escrita del titular de los derechos patrimoniales.
Primera edición: 30 de diciembre de 2021
DR © 2021. Universidad Nacional Autónoma de México
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS
Circuito Maestro Mario de la Cueva s/n
Ciudad de la Investigación en Humanidades
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510 Ciudad de México
Impreso y hecho en México
ISBN: 978-607-30-4890-3
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Este libro fue sometido a dictamen por pares académicos conforme
a los criterios editoriales del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
CONTENIDO
Prólogo 7
Introducción 9
1| Edición crítica de la documentación jurídica indígena 11
Los códices mexicanos | 19
Origen cultural y lingüístico 20
Distribución étnico-geográfica de las lenguas otopames | 27
Tradiciones documentales 31
Época de realización 37
El Códice Chiapa de Mota | 40
Los señoríos otomíes hasta el siglo XVI 43
El Códice Martín de Toro | 58
Memoriales de Pedro Martín de Toro | 77
2| El original 83
3| El autor 87
4| Secciones del códice 95
La división de las imágenes | 97
La constitución de las fojas y los bloques | 99
5| Particularidades del manuscrito 109
Aspectos fónicos del otomí | 113
Aspectos fónicos y léxicos del español-otomí | 118
Aspectos sintácticos | 119
Aspectos del cambio de código | 121
6| Sobre la edición 125
7| Reflexiones finales 127
8| Bibliografía 133
9| Texto 141
Paleografía estrecha | 141
Códice Martín de Toro con notas | 154
Códice Martín de Toro con propuesta de glosado | 171
Transcripción histórica modernizada y notas | 206
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Prólogo
E l espíritu del derecho indiano tenía como prioridad buscar la justicia no
sólo en la resolución de un conflicto jurídico sino en todos los actos del
poder del Régimen, ya fuere cuando se condecía una merced, se dictaba
una ordenanza o hasta en la designación de un funcionario. En este senti-
do, se produjeron un sinfín de representaciones ante el Consejo de Indias,
principalmente, derivadas de una gran diversidad de situaciones, prácticas,
estatutos y efectividad tanto en el ejercicio del poder como en la reclamación
de derechos y prerrogativas fundados en los méritos del servicio prestado a
la Corona.
Es en este marco que se circunscribe el Códice Martín de Toro, documento
hecho en el siglo XVII por los otomíes (conocido también como Memoriales de
Pedro Martín de Toro, escrito en español y otomí, localizado en el Archivo Gene-
ral de la Nación: Ramo Tierras, volumen 1783, expediente 1, fojas 16r-24r,
y que forma parte de un gran grupo de documentos que fueron separados,
vendidos y recuperados en archivos históricos diferentes, como es el caso del
Códice Chamacuero) con el objeto de exponer su particular situación en con-
flicto —como, por ejemplo, la campaña liderada por Pedro Martín de Toro
durante la Guerra Chichimeca (1550-1590) o la conquista y colonización de
la región de Guanajuato-Querétaro, enfatizando las victorias militares de
Pedro Martín de Toro—, solicitar su revisión y demandar una merced; pero,
además se contextualiza dentro los principios primordiales para entender la
naturaleza de las fuentes indígenas como instrumentos jurídicos, pues en él
permea la adaptación de los naturales a la justicia del sistema colonial.
Bajo este orden de ideas, el análisis que propone Alonso Guerrero contem-
pla desde de la explicación de un contexto general, identificando los rasgos
sociales del contacto cultural producto de la conquista, hasta la realización
de un examen detallado de la forma en que está escrito, por lo que propone
una discusión de la relación entre lengua y cultura.
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Sirva pues esta significación simbólica para abonar en la reconstrucción
de los procedimientos político institucionales de los indígenas y así como la
percepción del poder real como parte de la historia indiana que propone
esta serie De conquistas, luchas e independencias. Entre los quinientos años de la caída de
México-Tenochtitlan y el bicentenario de la independencia de México.
Luis René Guerrero Galván
Coordinador del Seminario y de la serie
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Introducción
U na de las labores del historiador radica en contextualizar sus fuentes,
es decir situarlas en un espacio y un tiempo determinado. Recrear por
medio de información obtenida en los documentos lo que sucedía en cierto
periodo de la historia; sobre todo a través de un análisis exhaustivo y una
aguda crítica, respaldada en un aparato teórico-metodológico que le de va-
lidez científica, se buscan las relaciones que se entrelazan en los textos y que
manifiestan en las fuentes. Muchas de estas fuentes son de carácter notarial
y jurídico, relacionadas con peticiones, herencias y reclamos patrimoniales.
La importancia de su estudio radica en lo que pueda aportar al rescate
de la historia de un pueblo, un grupo social, un grupo étnico o una cultura.
Es necesario resaltar la utilización de ciertos conceptos que expresan la cos-
movisión de los actores que participan en su elaboración, para conocer los
cambios y transformaciones de la memoria histórica dentro de nuevas lógicas
o necesidades que se presentan al grupo en cuestión. Enrique Florescano
(1994:365) afirma que “la simbiosis del pasado prehispánico y el colonial
se observa también en la manera de interpretar los elementos de la cultura
española más vinculados a los pueblos”.
Uno de los factores que motivaron esta investigación fue, en primer lu-
gar, rescatar el testimonio de uno de los participantes en la conquista y co-
lonización del Norte de México; en segundo lugar, tratar de esclarecer la
concepción y justificación –explícita o no– de la posición que adoptaron los
diferentes grupos de caciques otomíes de la provincia de Jilotepec, dentro
de un proceso histórico de guerra, poblamiento y pacificación; y en tercer
lugar, tratar de ilustrar cómo estas decisiones tuvieron una determinada con-
secuencia e importancia en la vida de estos hombres y de sus descendientes.
El Códice Martín de Toro además de describir la participación de los otomíes
en el poblamiento del Bajío menciona como fue su relación con otros grupos
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como los huachichiles y los pames, quienes se mantenían principalmente de
la caza-recolección. En el presente estudio se profundizará en la historia de
los grupos hablantes de lenguas otopames (otomíes, mazahuas matlatzincas,
ocuiltecos, pames y chichimeca jonaz), para entender mejor los eventos ocu-
rridos dentro del largo proceso de la conquista y de la pacificación de los
grupos indígenas norteños, y de la participación dentro de este proceso de
los grupos sedentarios del Altiplano Central y los mismos grupos nómadas.
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1 Edición crítica de la documentación jurídica indígena
E l manuscrito que aquí presentamos tiene muchos nombres, es conocido
como Códice Chiapa de Mota, Códice Martín de Toro, La Relación de Méritos de
don Pedro Martín de Toro y Memoria ilustrada de Pedro Martín de Toro conquista-
dor otomí del siglo XVI. Fue redactado en español y otomí por el nieto de
don Pedro, Francisco Martín de la Puente, entre 1650 y 1696, y trasuntado
(transcriptum, traslado y traducción del original) en 1703 por el controvertido
Diego García Mendoza Moctezuma. En el códice narra la participación oto-
mí en la Guerra Chichimeca (1550-1600), la pacificación de la rebelión del
cacique de Tanchaycha, don Pedro Lohomabe (1575-1578) y la colonización
de zonas tan importantes como el Bajío, la Sierra Gorda, el Valle del Mez-
quital y el Gran Norte minero.
Debido a que fue concebido para la reclamación de derechos se podría
considerar en términos generales como documentación jurídica de origen
indígena, por lo que en los siguientes apartados exploraremos la pertinencia
de cada una de las denominaciones del documento. En este manuscrito se
mezclan en escritura alfabética bilingüe el otomí y el español, con un nuevo
estilo pictográfico; por lo que es interesante esclarecer de qué forma este do-
cumento hace referencia a las dos diferentes tradiciones culturales a las que
pertenece su autor.
En España el documento escrito se había generalizado como “medio de
formalizar negocios jurídicos” desde el siglo XII (Mijares, 1997: 36), por lo
que existían scrivanos profesionales laicos o scriptores religiosos. La profesión
fue controlada por los señores feudales, los reyes, los obispos, los ministerios y
los consejos de las ciudades. Alfonso X codificó el ordenamiento notarial tres
veces: primero con el Fuero Real (1255), en donde el notario quedó estableci-
do como “scrivano público”, oficio conferido por el rey, cuyos documentos
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12 | Alonso Guerrero Galván
“tenían plena fuerza probatoria”. La segunda codificación fue dentro del
Espéculo (1260), en que se establecía que el escribano tenía que presentar
documentación sobre su calidad moral y técnica. La tercera fue en las Siete
Partidas (1270-1280 / 1295-1312), donde se terminó de sistematizar la acti-
vidad notarial, pues se hace la distinción entre el escribano público y el real,
estableciendo que la potestad de poner escribas era exclusiva del monarca.
Al llegar a la Nueva España el escribano fue reconocido como un “pro-
fesional jurídico”, por lo que su función pública exigía el pago de honora-
rios reglamentados, ya que muchas veces iba más allá de los escritos, pues
participaba directamente en los procesos jurídicos por su familiaridad con
estos mecanismos; y debido a que sus documentos “garantizaban la validez
jurídica de los actos y negocios” (Mijares, 1997: 45-46), entre estos escritos se
encontraban: los autos, peticiones, declaraciones, testimonios y testamentos.
Estos manuscritos con valor legal eran sellados con uno de los cuatro “tim-
bres fiscales”, dependiendo su costo.
En los pueblos de indios también fue asignado un escribano oficial, aun-
que muchos de los documentos fueron elaborados por amanuenses tradicio-
nales, conocidos en lengua náhuatl como tlacuilo, indígenas que ya habían
sido cristianizados y alfabetizados por los frailes y que no contaban con el
reconocimiento oficial para realizar sus escritos.
El arte de la escritura era algo conocido para las culturas mesoamerica-
nas, reflejo de esto pueden ser los 23 términos referentes a escribano y escri-
tor en náhuatl recogidos por Alonso de Molina (1570-1571) y posteriormente
por Alonso Urbano (1990: 195v-196r) en otomí (cuadro 1). Sin embargo, las
tradiciones escriturales de los indígenas americanos fueron negadas y lenta-
mente aniquiladas por considerarse idolátricas. Por lo que los grupos nativos
se apropiaron rápidamente de la escritura y la lengua del conquistador; a
largo plazo la difusión del español es parte de toda una transformación cul-
tural, que impone una visión del mundo distinta a la que tenían los pueblos
conquistados (Cifuentes y García, 1998: 69; Chuchiack, 2002).
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 13
Español Náhuatl Otomí
Escribano principal Tlacuilocatiachcauh Omatã ogayopho
Yn tiachcauh yn amatlacuiloque Mintã cgayohemi
Veyamatlacuilo Ttabãtecayopho
Escribano público Amatlacuilo escrios  gãyohemi
Tlamachiyotia An gayotzuquã
Tlamachoyotiani Ogamepiya
Ogãmeya
Escribano de lo que otro dice Tatlahtolicuilo Ogãyoahiã
Tetlatolicuilouyani Ogãyopatehiã
Tetlatolicuiliuani Ogayoahiãte
Ogachôttzi
Escribano de contratos Nenonotzaliztlacuilo Ogayoahiãbettzote
Ogayoatzhonabãte
Escribanía pública (lugar) Tlacuiloyan Amaôpho
Amatlacuiloloyan Amaôtzuquã
Âcantlacuilolo Amangunattopho
Amanguncattohemi
R. ttotzoquã
Escribanía pública (oficio) Amatlacuiloliztli An atttohemi
An abonyâti
Escribanías Tlacuiloltecomatl An abônyâti
Tliltecomatl An epônyâti
Anichaningõ nabônyâti
Escritor como quiera Tlacuilolli An ttopho
Escritor que compone Tlahtollaliani Nogãyoahiã
Tlatlaliani Nogãhiõahiã
Tlatolicuilouani Nogãyopãteahiã
Escritor de propia mano Velynomatlacuilo Ttzenaôtzehe
Velynomatlacuilovani Ttzenogayophocehe
Ynomatcatlacuilo Naôtzehe
Escritor verdadero Nellitlacuilo Ãn thãti an ttopho
Vellacuilo Maqhuãni
Neltiliztlacuilo Thãti an ttopho
Cuadro 1. El escribano, tlacuilo y an t’opho.
Fuente: Molina 1970, Urbano 1990, Smith S/F.
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14 | Alonso Guerrero Galván
Los religiosos fueron los que se encargaron de normar y difundir la escritura al-
fabética de las lenguas indígenas, pero por la extensión geográfica del náhuatl,
así como su calidad de lengua políticamente dominante, desatendieron otras
lenguas; por lo que muchas, como el otomí del Altiplano Central, sufrieron
un nuevo embate del náhuatl. Según las palabras de Jacques Soustelle (1993:
486) “los misioneros preferían que los indios no aprendieran el español porque
consideraban nefasto para la evangelización una comunicación demasiado es-
trecha entre los indígenas y los elementos, muy a menudo dudosos, que venían
de la península. Bajo su influencia, la ‘nahuatlización’ de los otomíes de estas
regiones se acentuó”. Por esta razón existen documentos hechos por poblacio-
nes otomíes pero escritos en lengua náhuatl o de manera bilingüe.
Desde la llegada y establecimiento en Texcoco de los primeros franciscanos
Pedro de Gante, Juan de Tecto y Juan de Aora en 1523, los religiosos se enfo-
caron en el conocimiento del náhuatl. Ma. Teresa Jarquín (1987: 119) afirma
que para impartir su doctrina:
utilizaban indios instruidos en la doctrina cristiana, seguramente trilingües, que
reunían cada domingo grupos de indígenas que hablaban la misma lengua como:
los otomíes, mazahuas, mexicanos. Cada grupo tenía un catequista que primero
enseñaba en latín y después en la lengua nativa durante una hora[...] preguntas y
respuestas[...] se procedía a la Santa Misa y el cura predicaba el sermón de prefe-
rencia en náhuatl.
A partir de 1525, comenzó la administración sistemática de los sacramentos
de la confesión y el matrimonio, así como la persecución de la idolatría encu-
bierta por las nuevas practicas cristianas. Los franciscanos se establecieron en
el centro de México (Estado de México, Morelos, Hidalgo, Tlaxcala) y Pue-
bla; los dominicos en la región mixteca-zapoteca (Oaxaca, Morelos, Puebla y
México); y los agustinos en las fronteras septentrionales con los otomíes (Mi-
choacán, Guerrero y Morelos). En Jilotepec (Xillotepec) se fundó la doctrina
de San Pedro y San Pablo en 1529, en Huichapan la de San Mateo en 1531
y en Alfaxayucan la de San Martín hacia 1559.
Las nuevas instituciones se montaron sobre los señoríos existentes en Me-
soamérica,1 estos señoríos estaban estructurados jerárquicamente, y eran de-
nominados como altepetl en náhuatl y dehe nt’oho en otomí, los españoles distin-
guieron dentro de estas formaciones sociales, poblaciones que fungían como
1
En palabras de Pedro Carrasco (1975: 177) “las unidades políticas más amplias de la Mesoamérica
prehispánica eran grupos de ciudades-estado, cada una con su propio señor, pero bajo la supre-
macía de una ciudad capital y su soberano. Estos reinos dominaban además otras ciudades de las
que recibían tributo”.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 15
“cabeceras” (sus señores t’uaya) y otras como “sujetos” (t’uhmu); estas últimas
las había de diferentes tipos dependiendo la relación que mantenían con la
cabecera, según apuntaba en 1532 el presidente de la segunda audiencia, el
obispo Sebastián Ramírez Fuenleal.
Juan Manuel Pérez Zevallos (1999: 113) afirma que dentro de estas po-
blaciones existía “un claro reconocimiento del poder en manos de varios
tlahtoque, quienes como señores naturales se encargaban del gobierno y con-
trol de sus pueblos”. Estos señores naturales, que encarnaban el tlatocayotl,
conocidos en náhuatl como tlatoani, eran llamados por los otomíes ena naya
u onaya (el que habla), podía haber un solo un solo “señor universal” huey
tlatoani, en otomí otäyä, o varios simultáneos2 (Zorita, 1963: 27). En la Relación
de Querétaro se afirma que tenían un principal en cada pueblo “a quien reco-
nocían en extremo” y “otros mandones pequeños”, que había a su cargo 20
o 25 hombres, con los que cobraba el tributo y hacían de “justicia” (Wright,
1989: 143). Es posible que los otomíes se refirieran a estos como hmu, tradu-
cido como señores o caciques, como lo traduce el Códice Martín de Toro, y que
muchas veces estaban ligados a instituciones gentilicias locales.
Incluso Oudijk y Romero (2003: 25-27) encuentran que uno de los libros
sagrados que se tenían en la tradición indígena era el que narraba el origen
divino de los linajes y gobernantes, la narración de migraciones, la fundación
de señoríos o la forma en que fueron conquistados. Estos textos fundamen-
taban el poder político y divino de los señores, pues apoyaba los derechos de
sus linajes. Esta tradición de registro parece haber continuado en distintos
códices y lienzo, algunos de los cuales llegaron a presentarse a los tribunales
coloniales como documentos probatorios.
La gente del común, conocida en náhuatl como macehualtin y llamados en
otomí an beti pephi (los que trabajan), tenían muy poca posibilidad de acceso
al poder. Al referirse a los modos de sucesión de los señoríos de la Triple
Alianza, Zorita menciona la distinción y la poca movilidad social, al afirmar
que se preferencia una línea de sucesión dinástica, dentro del grupo familiar
o consanguíneo, menciona que:
Si el señor no tenía hijos o nietos o no eran para ello, sucedía en el señorío el her-
mano, e iba por elección en saliendo la sucesión de hijos o nietos, porque de estos
el señor nombraba el que le había de suceder[...] y de los hermanos elegían el
que era más bastante[...] En defecto de hermanos o no siendo para ello, elegían
un pariente del señor, el más eficiente; y no habiéndolo, elegían otro principal y
jamás elegían macehual, que es la gente común o popular; y siempre se tenía a
2
Es interesante destacar que Urbano (1990: 346v), siguiendo a Molina, transcribe “príncipe uno de
cuatro” y lo traduce como “ad yuo coho ena yä” (el uno cuatro el señor).
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16 | Alonso Guerrero Galván
cuenta con elegir de la línea o parentela del señor, si lo había que fuese para ello,
y en defecto de estos elegían otros (Zorita, 1963: 13).
Pérez Zevallos (1999: 131) retoma la problemática que traza Sempat Assa-
dourian (2005: 34) y plantea que en las primeras décadas el siglo XVI uno de
los principales objetivos de la Corona española, y sus agentes, fue dirigir “un
amplio ataque contra los señores étnicos”, lo que ocasionó una transforma-
ción radical en las formas de acceso al poder político y económico, así como
en los mecanismos de legitimación del mismo.
Emma Pérez-Rocha y Rafael Tena (2000), platean dos etapas a lo largo
del siglo XVI, por las que los nobles del centro de México van perdiendo el
control sobre sus altepeme. En la primera, que abarca la primera mitad del siglo
XVI, la nobleza representa la tradición, los valores antiguos y fueron el ele-
mento cohesionador de los pueblos indígenas, ya que son los “mediadores
entre las autoridades novohispanas y los naturales”, en este primer momento
se realiza una evangelización:
bajo el método de cristianización vertical, que consistió en la conversión de los
caciques y principales, con la idea de que su ejemplo trascendiera al pueblo[...]
Eran ellos, los antiguos gobernantes, los que conocían el territorio, la estruc-
tura y dinámica de sus pueblos[...] estos a su vez pudieron haberse prestado a
esa manipulación e intermediación [de los españoles] con el propósito de seguir
ocupando un lugar privilegiado y de ubicarse en la sociedad novohispana (Pé-
rez-Rocha y Tena, 2000: 67).
La segunda etapa se desarrolla entre 1550 y 1560, con la introducción del ca-
bildo indígena, lo cual resta autoridad política a los nobles, así como pierden
en la representación oficial de la comunidad, muchas veces los principales
entraron como gobernadores a los cabildos, pero:
no sólo ellos, sino también los macehuales, usurparon sus puestos; a consecuen-
cia de esta situación, el “don” como símbolo de prestigio se fue generalizando
entre quienes no tenían derecho a usarlo[...] los principales no lograron estable-
cerse como grupo importante en la sociedad novohispana; si los descendientes
de los tlatoque perdieron lentamente su lugar y su estatus de nobles, los pipiltin
habían empezado a perder su antigua posición desde los inicios de la Colonia.
Se les consideró principales, pero fueron los primeros en perder sus posiciones,
al no tener el reconocimiento de sus derechos sobre tierras, servicio y tributo,
lo que no aconteció con los descendientes directos de los tlatoque, y con ellos se
inició el proceso de ‘macehualización’ de la nobleza indígena (Pérez-Rocha y
Tena, 2000: 68).
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 17
Tras la formación de los primeros cabildos, los españoles impulsaron una
verdadera revolución social, al permitir el acceso al poder a los macehuales o
an beti pephi, con la apertura de los nuevos oficios del cabildo como goberna-
dor, alcalde, regidores, alguacil mayor, mayordomo, escribanos o interprete
(Pérez Zevallos, 1999: 126), estos “nobles aliados”, eran legitimados de una
forma externa al propio grupo, encarnada por los españoles o las autoridades
virreinales, y representada en la entrega de varas. Asimismo se impuso sobre
esta estructura el poder de los encomenderos, institución que también causó
la ruptura de los lazos de sujeción, ocasionando conflictos y separación entre
los sujetos y las cabeceras.
Después del la caída de México-Tenochtitlán, en diversas fuentes se regis-
tra la existencia de una distensión social, debido a que los macehuales enalte-
cidos por los españoles ya no respetaban a sus señores, al mismo tiempo que
se integraban a las estructuras económicas, políticas y religiosas del naciente
sistema colonial; sin alcanzarlo a comprender del todo.
En el Códice Martín de Toro se refleja este rompimiento con las normas tra-
dicionales de control social, al afirmar que:
El tiempo de gentiles de Montezuma El gran monarca, nuestro rey no abias mal-
da como ahora, bevían tan ajustado su gente ni a flojeras ni a drogas ni ladrones,
salteo, ni mentiras – tratabas las berdades ni envidia, ni jurabas mentiras – vivía
tan ajustados y castiga sus vasallos sus gente, no consentías maldades ni bella-
quería como aora hi acian justicia como dios manda abi justicia = no haze a dos
manos ni hacia sin justicia (f. 2PA4).
A pesar de todo, muchos tlahtoque lograron estar vigentes paralelamente a los
cabildos, y fueron ellos quienes mantuvieron un control efectivo de la pobla-
ción los primeros 30 años después de la conquista (para el caso del cacicazgo
de Teguantepec, Oaxaca, ver Oudijk, 2019). Sin embargo, a mediados del
siglo XVI diversas ordenanzas prohibieron que los principales o señores ocu-
paran puestos del cabildo.
En este contexto, muchos otomíes se vieron motivados a aliarse con los
conquistadores en la pacificación de los grupos chichimecas (siglos XVI y
XVII), pues la desestructuración de los grupos de poder prehispánicos era
una oportunidad para el ascenso social de grupos de advenedizos, por lo que
la nobleza india comenzó batallas legales para tratar de mantener sus privi-
legios, para ello ambos grupos se valieron de las instituciones e instrumentos
hispanos (ver Castañeda de la Paz, 2017). Las rentas y las tierras en disputa
afectaban a los naturales de los pueblos de los antiguos señoríos otomíes,
lo cuales también protestaron frecuente y enérgicamente ante la autoridad
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18 | Alonso Guerrero Galván
española contra los abusos de los peninsulares y de sus propios caciques o
algunos segundones y mestizos venidos a más.
Las élites otomíes de Jilotepec resultaron estratégicas durante el sitio de
Tenochtitlan y para el resto de la conquista impulsada por Cortés. Su situa-
ción de tributarios y sujetos al dominio mexica, los indujo a tomar parte en
este momento de desequilibrio de fuerzas dentro de la sociedad imperante.
Vieron la posibilidad de librarse de los tenochcas, y con ello la posibilidad de
recobrar la hegemonía que tiempo atrás habían tenido dentro del Altiplano
Central. No fueron el único grupo que reaccionó así. Muchos otros vieron
esta oportunidad como latente, lo mismo pasó con Ixtlixóchitl en Texcoco.
Al ver que esta posibilidad no era tan real como parecía, muchos fueron
obligados a mantener esta posición, como les sucedió los grupos tarascos y
su señor Calzontzin.
Las relaciones de méritos y servicios, conocidas genéricamente como pro-
banzas de méritos, eran un género notarial que surgió con el fin de probar o
relatar las acciones de principales o conquistadores españoles y nativos para
que sus actos fueran tomados en cuenta por la Corona, como detentora de
las posesiones americanas. Entran dentro del gran rubro de las peticiones o
solicitudes al monarca, por lo que pudieran ser individuales o colectivas, y se
encuentran estrechamente relacionadas con las de limpiezas de sangre, las
informaciones, los memoriales, entre otros documentos de singular impor-
tancia jurídica (Macleod, 1998: 25-42; Castañeda de la Paz, 2008: 21-47;
Owensby, 2008).
Caroline Cunill (2014: 18) menciona que las características formales de
las relaciones incluyen distintas partes, primero un resumen, generalmen-
te redactado por un procurador del Conejo de Indias (representante de los
indios ante la Corte española), a lo que le sigue la cédula o la resolución de
recompensa por los servicios prestados a la Corona. El expediente era reu-
nido por un escribano público y se completaba con la solicitud de un inte-
rrogatorio de testigos y todos los documentos probatorios (incluidas crónicas,
memorias y los antiguos libros de linaje).
La edición de este tipo de documentos, entre los que se cuenta el Códice
Martín de Toro, nos permite acercarnos al testimonio de una época particu-
lar, a través de los ojos de un individuo (y su grupo), con intereses propios,
para con ello tratar de entender, tanto en un sentido pragmático, como jurí-
dico y lingüístico, cómo los otomíes adaptaron el sistema de justicia colonial
y negociaron su alianza con el nuevo orden social, encontrando estrategias
para utilizar a su favor las instituciones del grupo hegemónico.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 19
Los códices mexicanos
Los manuscritos medievales en forma de libros (encuadernado y con porta-
das), cosidos de un lado, y acompañados con viñetas eran denominados en
latín como codex o codicis. Por extensión, a los documentos indígenas prehis-
pánicos y coloniales acompañados con imágenes también se les ha llama-
do códices. Pero, para algunos autores sólo ciertos documentos cumplen con
las características formales para llevar esta denominación, pues apelan a la
presencia necesaria de registros de escritura mesoamericana (ver Robertson
1959; Mercader, et al. 1979: 19; Noguez, 1991; Sámano 1995, 1997; Galarza,
1990; 1996; 1997: 7).
Carmen Aguilera (1979: 15) define los códices como “manuscritos pinta-
dos o escritos dentro de la tradición indígena de manufactura”. Sin embargo,
la tradición indígena no es algo inmutable, sino que se ha ido transformando
con el tiempo; por lo que, por un lado cabe distinguir entre los elementos
que se identifican con la tradición indígena de manufactura prehispánica,
que son: el soporte (papel amate, de maguey, lienzos y pieles), el formato o
presentación (biombo, tira, lienzo y paneles), el contenido (religión, econo-
mía, historia y calendario), el arreglo de los elementos, la manufactura, la
elaboración del soporte y el dibujo. Y por otro, los documentos coloniales,
que no cumplen necesariamente con el formato anterior, pero que también
son códices mexicanos, pues según lo afirmado por Galarza (1990: 15):
los códices son los manuscritos de los indígenas mesoamericanos que fijaron sus
lenguas por medio de un sistema básico del empleo de la imagen codificada,
derivada de sus convenciones artísticas. Como el propósito de la creación de este
sistema fue el de perpetuar lo hablado, se trata de una verdadera escritura; por
ello, puede fijar todos los temas producto de la tradición indígena antes de la
llegada de los españoles y los nuevos temas aportados por ellos, como la religión
cristiana y los problemas económicos y sociales derivados del contacto.
Este conjunto de tradiciones de representación fue creado a partir de los
diferentes sistemas lingüísticos confluyentes en Mesoamérica, compartían
distintitos dogmas, que les permitían funcionar como vehículo comunicativo
entre los grupos y las comunidades lingüísticas. Su construcción requirió de
varios miles de años, lo que produjo una tradición específica de reproducción
para dicho sistema.
Por la gran diversidad de elementos a considerar, conviene puntualizar
que los códices mexicanos son soportes blandos, elaborados con materiales
perecederos (con excepción de sus enlucidos minerales) y que incluyen una
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20 | Alonso Guerrero Galván
amplia gama de registros, dependiendo de la época de realización. Galarza
(1997: 9-10) clasifica los códices a partir de tres aspectos fundamentales:
I. Por su origen cultural y lingüístico: azteca, otomí, mixteco, maya, etc.
II. Por el contenido temático:
a) Calendáricos-rituales, almanaques, ruedas, anales.
b) Genealógicos.
c) Cartográficos, lienzos, mapas, planos.
d) Económicos, catastros, censos, registros financieros, planos de
propiedades, tributos.
e) Etnográficos.
f) Misceláneos, de litigios, de historia natural.
g) Catecismos indígenas.
h) Techialoyan.
III. Por la época de su realización.
a) Prehispánicos: difieren según variantes geográficas, económicas,
sociales y culturales de los grupos que los realizaron.
1. Soportes: papel amate, papel de agave, pieles (venado), lienzos
(algodón o maguey tejido en telar de cintura).
2. Formato: la tira (piel o papel) que se podía guardar en forma de
biombo o rollo, el lienzo (algodón, maguey), el panel (papel, piel,
lienzo).
b) Coloniales: permanecen los soportes y formatos prehispáni-
cos y van siendo desplazados por nuevos materiales y cánones
europeos.
1. Soportes: papel europeo, tela industrial, pergamino.
2. Formato: la hoja de tamaño oficial europeo, lienzo, panel.
Origen cultural y lingüístico
La lengua es un “sistema de signos propios de una determinada comunidad
lingüística” (Cardona, 1972: 7), por lo que está siempre relacionada a un
grupo, la comunidad es su origen y su sustento colectivo, pues cumple en ella
una doble función, hacia adentro del colectivo le da cohesión e identidad,
y hacia fuera es una de las formas más evidentes de marcar la alteridad, la
frontera entre el otro y el nosotros. Moguel y Murillo (1979: 9, 13) afirma que
“con la adquisición de una lengua, poseemos el lenguaje que nos sirve para
establecer relaciones con los miembros de nuestra sociedad. La lengua esta-
blece un lazo de unión entre varios individuos y los agrupa en torno a ella”.
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Sin embargo, es necesario enfatizar que no hay una asociación directa
entre una lengua, una etnia,3 una nación, una comunidad o agrupación lin-
güística (Valiñas, 2010). Los hablantes de una misma lengua pueden recono-
cerse como pertenecientes a grupos o etnias diferentes, una sola agrupación
lingüística puede referirse a decenas de lenguas ininteligibles entre sí, y varias
naciones pueden hablar la misma lengua. Generalmente se dice que el có-
dice que aquí presentamos es un documento otomí, pero ¿Quiénes son los
otomíes que lo escribieron? Y ¿Qué lengua hablaban?
Para contestar estas interrogantes es necesario comenzar diciendo que
hasta antes del siglo XVI la mayoría de los conglomerados humanos eran
multiétnicos y plurilingües, la idea de nación sólo hacía referencia al lugar de
nacimiento, mientras que la lengua era una de la característica de ese pueblo.
En el Diccionario de autoridades de 1791 registra que el término de nación “se
usa frecuentemente para significar cualquier extranjero. Exterœ gentis bomo”
(p. 584). Con el nacimiento de los estados nacionales del siglo XIX las len-
guas de los antiguos imperios fueron transformadas en instrumentos de un
sistema económico global y convertidas en lenguas nacionales o idiomas ofi-
ciales, mientras que las lenguas de los dominados se convirtieron en lenguas
vernáculas o lenguas minoritarias.
Hoy en día existen en América entre 625 y 950 lenguas indígenas o de
pueblos originarios4 con una muy larga historia de ocupación en el terri-
torio continental. En México al momento del contacto había entre 147 y
265 pueblos con distintas lenguas, de las cuales aproximadamente 113 des-
aparecieron al inicio del siglo XVI (Cifuentes y García, 1998: 32; Valiñas,
2010; Manrique, 2000). Las lenguas se agrupan en familias lingüísticas a
partir de su semejanza estructural y a que comparten palabras con un origen
común (cognadas). En México la clasificación más aceptada es la del Catálogo
de Lenguas Indígenas Nacionales, publicado en el Diario Oficial de la Federación
en 2005 por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas; en ella se registran
11 familias lingüísticas (álgica, cochimí-yumana, chontal de Oaxaca, huave,
maya, mixe-zoque, otomangue, seri, tarasco, totonaca-tepehua, yutoazteca)
y 364 variantes lingüísticas (cada una representa una lengua en sí misma),
agrupadas en 68 pueblos, nombres tradicionales o agrupaciones lingüísticas.
3
La antropología desarrolló el concepto grupos étnicos, que Héctor Díaz-Polanco (1985: 20-21)
caracteriza como conjuntos sociales con una “fuerte solidaridad o identidad social a partir de
componentes étnicos[...] que involucra, siguiendo formas específicas de interrelación, ciertas ca-
racterísticas culturales, sistemas de organización social, costumbres y normas comunes, pautas de
conducta, lengua, tradición histórica[...] puede decirse que lo étnico consiste en las muy variables
formas en que se articulan y estructuran concretamente tales elementos de orden sociocultural”.
4
El término indígena hace referencia a alguien que es oriundo de un lugar; sin embargo, su uso ha
tomado un carácter peyorativo, por lo que suele preferirse la denominación de pueblos originarios,
en el sentido de que se encontraban en el territorio antes de la fundación del Estado moderno.
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22 | Alonso Guerrero Galván
Esta propuesta tiene como principal antecedente la de Leonardo Manri-
que de 1988, en la que se cuentan catorce familias lingüísticas, y la de Joseph
Greenberg, quien un año antes agrupaba estas familias en un gran filium
amerindio dividido en tres troncos o stocks.5 También resulta importante la
clasificación del Instituto Lingüístico de Verano (2006) de 20 familias, agru-
padas en tres troncos (hokano, otomangue, yutonahua) y 9 familias indepen-
dientes (algonquina, huave, maya, mixe-zoque, seri, tarasca, tequistlateca,
totonaca). La mayoría de estas propuestas retoman en algún sentido la clasi-
ficación de Orozco y Berra de 1864.6
Paul Kirchhoff (1964), desde una perspectiva culturalista, hizo una división
de Mesoamérica en cinco partes tomando en cuenta los límites geográficos
de las familias lingüísticas, 1) en la primera engloba las “tribus” de idiomas
desconocidos; 2) la segunda la ocupan las familias lingüísticas maya, zoque y
huave, con las que forma el grupo zoque-maya o macro-mayence –incluido
el Teenek o huasteco–; 3) la tercera en la que incluye al otomí, la familia
chochopopoloca y mixteca que, junto con la familia chorotegamangue, for-
man el grupo otomangue; y con las familias trique, zapoteca y chinanteca el
macro-otomangue. 4) En la cuarta incluye a la familia yutoaztca –nahua, coras,
huicholes–; y 5) en la quinta a las tribus de las familias tlapaneca-subtiaba y
tequisisteca del grupo hokano.
De todas las familias lingüísticas que forman parte de Mesoamérica, sólo la
que llama otomí, “tiene algunos miembros (los pames y jonaz)[...] que no per-
tenecen a este conjunto cultural” (Kirchhoff, 1964: 3-4). La familia otopame
incluye las agrupaciones lingüísticas conocidas como otomí, mazahua,
matlatzinca, el tlawica, pame del norte, pame del sur y el chichimeco-jonaz
(Bassler, 1992: 5). 7
Por su parte, Eduardo Corona (1998: 1-7) relaciona directamente a la po-
blación macro-otomangue con “el proceso de separación o gestación dentro
del modo de cazadores recolectores americanos de identidad igualitaria, de
otro modo de producción basado en la producción de alimentos a través de
5
El tronco californiano o peneutiano-mexicano, que incluye huave, mayas, mixe-zoque, totonaco. El hoka-
no con seri, chontal y coahuilteco. El tronco amerindio central, en que entran los grupos otomangues,
que incluyen el amuzgo, chiapaneco, chinanteco, ixcateco, mangue, mazahua, mixteco, otomí,
pame, populuca y zapoteco. El tercero sería el yutoazteca con el cora, mexicano azteca, nahuatl,
ópata, papago, pima, tarahumara, varogío y yaqui (Cifuentes y García, 1998: 41).
6
Orozco y Berra (1864: 54-62) clasificó las lenguas de México en once familias: I. Mexicana, II.
Othomí, III. Huaxteca-Maya-Quiche, IV. Mixteca-Zapoteca, V. Matlatzinca, VI. Tarasco, VII.
Opata-Tarahumar-Pima, VIII. Apache, IX. Séri, X. Guaicura, XI. Cochimí (Cifuentes y García,
1998: 293-303).
7
Daniel Cazes (1983: 255) divide el macrofilium hña-maklasínka-meco en dos linajes, el primero es el hña-
maklasínka, del cual se desprenden por un lado la familia hña; que comprende las lenguas hñähñä y
hñátho; y por otro la familia maklasínca, con las lenguas maklasínka y tlawíka. El segundo linaje meko
abarca tanto a la familia xíyui-ñáhu que incluyes las lenguas xiyui y ñáhu; como la familia úzë’ëni.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 23
la agricultura y formas de organización social más compleja a nivel consan-
guíneo, diferencia que pudo tener de base la distinción étnica”. Afirma que
hay una expansión ideológica olmeca (hablantes de mixe-zoque), a quienes
nombra como “la primera gran cultura mestiza de Mesoamérica”, que con-
quista poblaciones otomíes, nahuas, y totonacas articulándolas dentro de su
dinámica étnica, lo que cambia sus relaciones de producción,8 permitiendo
la transición a un Estado hegemónico, controlado por medio de sistemas
políticos de rango o cacicazgo. Así pues, durante el Clásico (100 a 800 d. C.)
y principios del Posclásico (900/950 a 1521), se articulan y suceden diferen-
tes tipos de formaciones sociales, que tenían como común denominador la
lucha por el control de “una serie de señoríos caciquiles de identidad étnica
diferenciada que a su vez tienen bajo su férula a varias comunidades rurales”.
David Wright (1999) afirma que hacia el 5000 a.C. en el Altiplano Cen-
tral existían grupos con una agricultura incipiente que hablaban una len-
gua protootomangue,9 del que comenzaba a separarse un protootopame, el
cual comenzó a tener diferencias internas un medio milenio más tarde entre
4000-4500 a.C. Después de estas fechas el protootomangue comenzó a te-
ner mayor diferenciación interna; surgió un protojonaz, un protopame, un
protootomí-mazahua y un protomatlatzinca-oculteco. Hacia el siglo II d.C.,
se separaron del protopame los ancestros del pame del norte y pame del sur,
en el siglo V se hablaba el protootomí-mazahua, y en el X el protromatlat-
zinca-ocuilteco. Por lo anterior concluye que la mayoría de los idiomas de la
rama otopame ya se encontraban diferenciados durante el Posclásico Tem-
prano (900-1200 d.C.).
Sobre la separación del matlatzinca y el ocuilteco, Leopoldo Valiñas (2000:
94) afirma que el contacto lingüístico entre las dos lenguas continúo hasta:
“mediados del periodo colonial (y eso, en caso de querer hablar de momentos
de separación entre ambas lenguas)”.10
En relación al náhuatl, José Luis Moctezuma (2001) afirma que el
protoyutonahua se separó en 5 protogrupos hace 2500 años; destaca los
8
Corona (1998: 6) confronta la opinión de autores como Winter, González Quintero, Benz, Pi-
ña-Chán, por lo que considera que Mesoamérica es “el complejo espacio ecológico territorial en
donde diversas etnias con base en sus formas de identidad social generan en su interacción con
ellas diferentes líneas de identidad cultural, que históricamente conducen al desarrollo de modelos
distintivos en sus formas sociales de producción aunque dentro de relaciones sociales correspon-
dientes al mismo modo de producción y cuya articulación histórica da lugar a un proceso evolutivo
de dicho modo de producción de identidad mesoamericana”.
9
Una protolengua es un a lengua reconstruida que hipotéticamente se habló antes de que dos o más
lenguas hijas se separaran, es lo que se conoce como una lengua madre.
10
“Los indígenas que habitaron el área [Matlatzinca] fueron hablantes de matlatzinca y ocuilteco,
lenguas derivadas del otomí suriano; en tanto que el otomí central dio origen al otomí y al ma-
zahua. Estos cuatro grupos lingüísticos[...] cohabitaron con algunos núcleos de población nahua.
Geográficamente el otomí-mazahua se localizaba en la parte norte del Valle de Toluca, y en el sur
del actual Estado de México; en tanto que el ocuilteco se ubicaba al sureste” (Quezada, 2000: 165).
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24 | Alonso Guerrero Galván
trabajos de Jane Hill quien propone, con base a estudios léxicos y arqueoló-
gicos, el origen de los protonahuas en la cuenca de México y de ahí se expan-
den hacia el norte empujados por una sobrepoblación del Altiplano; por lo
que el home land de estos grupos podría no ser el noreste de México o Suroeste
de Estados Unidos, como se afirma tradicionalmente. Según Wright (1999:
26-32) la rama aztecoide comenzó a separarse de la familia yutoazteca en
forma de un protonahuatl hacia el siglo IV d.C., esta separación ocurriría
junto con la del pochuteco de Oaxaca. Generalmente se cree que el pipil
se separó del tronco nahua hacia el siglo IX d.C., mientras que los coras y
huicholes al parecer se separaron del protoaztecoide hacia el siglo I a.C., el
huachichil11 hacia 1300 d.C., y el tepehuano y zacateco cien años después. Es
por ello que los yutonahuas pueden dividirse en dos grandes grupos: norte-
ños y sureños; siendo estos últimos quienes se relacionan más estrechamente
con la súper-área mesoamericana (Valiñas, 2001).
Mientras tanto, en el Occidente de México los tarascos y uacúsechas se
consolidaron en la región de Michoacán entre los siglos X y XIII. La lengua
tarasca, considerada una familia aislada, se difundió por la parte de los lagos
y la tierra caliente.
Los grupos otomianos (otomíes, matlazincas y ocuiltecas) ocupaban un
lugar importante en la población del Altiplano Central, compartiendo parte
de los núcleos agrícolas de cultura mesoamericana. Según las investigacio-
nes de Wright (1999), estos grupos habitan los valles de Toluca, Hidalgo,
Morelos, Puebla y Tlaxcala desde el 4000 a.C. El autor ve en Tlapacoya,
Tlatilco, Cuicuilco y Teotihuacan, probables sitios de antiguos asenta-
mientos otopames.
Existe un gran debate sobre cuáles eran las lenguas que se hablaban en
estas ciudades arqueológicas; sin embargo, todo se inclina hacia una composi-
ción pluriétnica, pluricultural y plurilingüística.12 Con respecto a Teotihuacan,
Eduardo Corona (1998: 2) afirma que se le puede considerar como una:
Ciudad Estado [que] presenta una diferencia social y de trabajo, correspondien-
te a la caracterización pluriétnica[...] otomangue, nahua, maya, totonaca y zapote-
ca, lo cual además de permitir relaciones de intercambio y complementariedad
con las regiones de origen de estos grupos étnicos, implicaba diferencias de ac-
tividad dentro del complejo urbano ligadas a su identidad étnica y relacionadas
11
Se cree que eran grupos cazadores-recolectores de filiación yutoazteca. «Los guachihicles, así nom-
brados por las gorras rojas que llevaban[...] pintaban sus cuerpos con figuras de animales cuando iban
a la guerra y “así adornados son tan aterradores que espantan hasta las mulas”» (Behar, 1997:10).
12
“La sociedad prehispánica constituía un sistema pluriétnico en el que distintas etnias dominaban
sendas ciudades o señoríos coordinados en sistemas políticos regionales más amplios. Más aún,
dentro de un mismo señorío coexistían parcialidades y estratos sociales de filiación étnica distinta,
formando lo que Kirchhoff [en 1963] llamó pueblos compuestos” (Carrasco, 1998: 27).
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con la agricultura o el trabajo rural, el intercambio, y el trabajo especializado en
la alfarería, obsidiana y escultura.
Entre los siglos X y XIII se desarrollaron las variantes dialectales del náhuatl
(norte, occidente, centro); hubo un auge cultural en el área de Mesoamérica
nuclear, particularmente en la región de Tula, que se encontraba influencian-
do a grupos más norteños, de la llamada Mesoamérica marginal13 o septen-
trional y del área maya. El mismo Corona (1998: 4) afirma que existía una:
diversidad en la composición étnica de la ciudad [de Tula] con grupos de filiación
teotihuacana, otomí, zapoteca, nonohualca y probablemente pame-chichimeca,
que también jugaban diferentes roles dentro de la ciudad y además conjugaban
dentro de un patrón político territorial estatal a varias etnias y regiones que com-
prendían grupos pame, chichimeca, huasteco y purhépecha, lo cual debió de ha-
ber impreso cierta complejidad en su modelo tanto urbano como estatal, modelo
que pudo ser similar al del ‘Cem Anahuac’, cuatripartita y que debió haberse
reproducido probablemente en la zona de Chichien Itzá, en donde por cierto
localizamos en los murales del juego de pelota representaciones de guerreros que
pueden interpretarse como de filiación otomí.
Según la interpretación de Guy Stresser-Péan (1995: 15), esta tentativa he-
gemónica sobre el Altiplano, representada por Tula (siglos X-XII) dio pie al
afianzamiento más o menos general de la lengua náhuatl o mexicana:
llamada también[...] azteca. A la caída y ruina de Tula, una época de condicio-
nes climáticas desfavorables originó la llegada de numerosas bandas de guerreros
nómadas provenientes del norte, conocidos como chichimecas[...] al contacto
con los habitantes autóctonos, a quienes dominaron, no tardaron en convertirse
en agricultores y en adoptar la lengua náhuatl.
Tras el desplome Tula (1200 d.C.) se registraron entradas hacia el Altiplano
Central de grupos chichimecas, tanto otopames, como yutoaztecas; así como
diferentes movimientos de población en toda Mesoamérica. Dentro de estas
oleadas llegaron los chichimecas de Xólotl, quienes se asentaron en los terri-
torios tolteca, dando origen a los linajes tolteca-chichimeca. En general hay
un reacomodo entre los grupos nahuas y otopames de la cuenca; así como la
13
El término de marginal es utilizado por David Wright en un sentido geográfico, en este espacio
existen vestigios arqueológicos mesoamericanos, que tienen diferentes auges poblacionales entre
150 a.C., y el 750 d.C.; durante el Protoclásico y el Clásico; así como también importantes etapas
de abandono sobre todo durante el siglo X y el siglo XIII, coincidiendo con el auge y caída de Tula
(Wright, 1999: 11-13).
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26 | Alonso Guerrero Galván
expansión de los grupos tarascos y sus colonias militares en la Mesoamérica
marginal; configurando procesos de expansión y dominio que se desarrolla-
rían durante el posclásico tardío, entre la Triple Alianza y los demás grupos.
Para el siglo XVI la distribución de los grupos otomíes coincide con la
frontera norte mesoamericana propuesta por Paul Kirchhoff (1964). Sería
de gran importancia la provincia tributaria de Jilotepec, que abarcaba el
noroeste del actual Estado de México y la mitad occidental del Valle del
Mezquital, en el actual estado de Hidalgo (López y Fournier, 1991). En tiem-
pos tepanecas era tributaria de Tlacopan y llegaría a ser uno de los ejes eco-
nómicos de la Triple Alianza. Las comunidades hablantes de lengua otomí
convivían a lo largo de esta frontera con comunidades los chichiemca jonaz,
pames y guamares que eran cazadores recolectores y tribales, nómadas y
seminómadas, por lo que llegado el momento no se sometieron fácilmente al
dominio español. Ésta también fue una de las razones por las que tras la caída
de Tenochtitlan los españoles buscaron su alianza para expandirse al septen-
trión (Wrigth, 1994: 379).
Clasificaciones genéticas del otomí
Paul Kirchhoff 1964
Grupos de filiación desconocida Macromayence Yutoazteca Grupos hokanos
Macrootomangue
Otomangue Chinanteca Zapoteca Tepaneca
Otomí Chocho-popoloca Trike Mixteca
Leonardo Manrique 1988
Otopame Oaxaqueña Mangueña
Daniel Cazes 1983 Ewald Hekking 1995
Macrofilium hña-maklasínka
Jacques
Luigi Tranfo Linaje hña-
Soustelle
1974 maklasínka Tronco Otomangue
1937
Familia Otomí- Familia
Familia hña
otomí-pame Mazahua Otopame
Otomíes Otomí Hñäho Otomí Mazateco
Mazahuas Mazahua Hñátho Mazahua
Matlaltzinca Matlatzin- Familia
o pirindas ca-Ocuilteco maklasínka
Matlatzinca Maklasíka Matlatzinca Chinanteco Zapoteco Chiapaneco
Ocuiltecas Ocuilteco Tlawica Ocuilteca Mangue
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Clasificaciones genéticas del otomí
Linaje méko
Familia
xíyui-ñáhu
Pame Pame
Xíyui Ixcatenco Mixteco Amuzgo
del Norte del Norte
Pames
Pame del
Pame del Sur Ñáhu Popoloca Cuicalteco
Sur
Familia útzë’ëni
Chichimeco-
Chichimecas Chichimecas Úzë’ëni Chocho Trique
jonaz
Cuadro 2. Clasificaciones genéticas del otomí. Fuente: Kirchhoff 1964, Tranfo 1974, Cazes 1983,
Soustelle 1993, Hekking 1995, Cifuentes y García 1998.
Distribución étnico-geográfica de las lenguas otopames
Las comunidades indígenas hablantes de lenguas otopames han sido regis-
tradas etnográficamente a lo largo del siglo XX, por lo que se proponen dis-
tintas regiones de estudio, las cuales dan cuenta de su historia y localización
moderna. Soustelle (1993), seguido por Manrique en 1967, las divide en dos
macroregiones: Tierras Frías, que abarca la Sierra de las Cruces, el valle de
Toluca y de Ixtlahuaca, los altiplanos de Querétaro e Hidalgo, el valle del río
Laja, el altiplano de Guanajuato y la población de Ixtenco. La otra macrore-
gión son las Tierras Templadas: la vertiente occidental del Altiplano Central
de México, la Sierra Gorda y la Sierra Norte de Puebla.
Por su parte, James Dow (1974: 65-68) divide la región otomí de la Sierra
de Hidalgo en cuatro grandes zonas: 1. Tulancingo: Santa Ana Hueytlalpan y
San Pedro Tlachichilco, la que considera como de transición entre el Mez-
quital y la sierra; 2. Sierra Alta: Tenango de Doria y San Pablito; 3. Tutotepec:
Santa María Hueytepec y Tutotepec; y 4. Sierra Baja: Cuaxtla, San Loren-
zo Achitepec, Ixhuatlán de Madero. Galinier (1987: 21) incluye la que lla-
ma “región otomí de Texcatepec” situada al norte del río Chiflón –frontera
ente Hidalgo y Veracruz– y encuentra diferencias de la región de Tutotepec,
principalmente nota que las peregrinaciones de los otomíes de Texcatepec
son hacia el Cerro del Plumaje o Bes’i, mientras que las de los otomíes de
Ixhuatlán hasta Santa Ana Hueytlalpan son sobre todo al santuario de la
iglesia vieja o Mayohnikha.
La región conocida como Sur de la Huasteca, ha sido estudiada por Ga-
linier (1990), se encuentra histórica y geográficamente separada de las otras
comunidades otomíes por grupos de lengua nahua, abarca parte de los es-
tados de Veracruz, Hidalgo y la Sierra Norte de Puebla; a esta región se le
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28 | Alonso Guerrero Galván
incluyen las mesetas de Tlaxcala, por lo que tiene una relación más estrecha
con el Valle del Mezquital.14
Fernando López Aguilar (1991) afirma que el Valle del Mezquital15 (Hidalgo,
Querétaro y México) ha tenido un desarrollo histórico diferente a la región del
Altiplano Central, ya que estas dos grandes regiones se conforman de subregio-
nes y variantes dialectales diferentes.16 Según Yolanda Lastra (1992: 454):
Había otomíes alrededor del Nevado de Toluca, al norte de la región de Xillotepec
y Chiapan, siendo la provincia de Xillotepec su centro principal. En Tula había
otomíes y mexicanos. Por otra parte, Cuauhtlalpan era la región boscosa de las
sierras que separan los valles de México y Toluca; toda esa área era otomí[...]
tenía numerosa población otomíana, aunque también[...] nahua, al oeste del
lago de Texcoco, Azcapotzalco, Tlacopan, Otoncalpulco[...], la región entre
Tacubaya y Coyoacán, las montañas cercanas a Xochimilco y probablemente el
Ajusco[...] en un lugar cercano a Tlanepantla y en tres barrios de la Ciudad de
México: Chichimecapan, Copolco y Tezcantzonco.
Las comunidades del Altiplano Central han sido abordadas particularmente
en relación con el Estado de México y tienen una mayor relación con parte
de las comunidades de Querétaro, Guanajuato y Michoacán. Las comunida-
des otomíes del Estado de México y Querétaro se han dividido para su estu-
dio en dos regiones propuestas por el equipo del Centro Regional del INAH
(Juárez, Banda y Prieto, 1999: 15), son las siguientes: la Región Sur o 1: el mu-
nicipio de Amealco, Querétaro, y Temascalcingo, Acambay y Aculco, Estado
14
“Al norte de la Sierra de Guadalupe, predominaba el otomí en Cuauhtitlan, Tultitlan, Tepozotlan,
Teoloyucan, Coyotepec, Huehuetoca, Zumpango, Xaltocan y Citlaltepetl[...] al norte del Valle
de México denominado Teotlalpan y que incluye numerosos lugares[...] de Hidalgo. Otros lu-
gares igualmente otomíes estaban en el Valle del mezquital y se extendían a algunos poblados
de la Huasteca[...] la Sierra de Puebla[...] aunque[...] también había mexicanos y totonacas.
Entre Texcoco y Tulancingo[...] pero predominaban los nahuas[...] oriente de la Malinche:
Huamantla, Tecoac, Nopallocan, Ixtenco, Cuapiaxtla, Texcallan, Tiliuhquitepec, Hueyotipan y
Atlancatepec[...] al sureste de Huamantla[...] en San Salvador el Seco (Quauhyacualco), y en los
alrededores de Tepeaca[...] había otomíes en Michoacán que llegaban hasta el Balsas, en el sureste
de Jalisco y Colima” (Lastra, 1992: 454-455).
15
Según Elionor Melville (1999: 33) esta forma de denominar a la región comienza a generalizarse
en el siglo XVII, sin que se marcaran límites completamente definidos o constituyera una región
como tal, durante la colonia pasó a la jurisdicción de Xillotepec.
16
“El Valle del Mezquital se encuentra, en su mayor parte, ubicado en el actual estado de Hidalgo
(sus coordenadas geográficas son longitud: 98° y 100° y latitud: 20° y 21°) y presenta un medio am-
biente desértico, esto es, el clima varía entre el semiseco templado[...] Huichapan, Mixquiahuala,
Tula, Tlaxcopan, Actopan y en las inmediaciones de Zimapán[...] seco cálido[...] Ixmiquilpan[...]
El régimen de lluvias en verano tiene un rango de 400 a 800 mm, dependiendo la zona, siendo
en el valle de Ixmiquilpan donde se han reportado los índices más bajos de precipitación pluvial:
200 mm en un año. Por ello, la vegetación característica del valle es de tipo desértico, similar a la
del desierto chihuahuense, con especies como el matorral sarcocrasicuale y la vegetación resetófila”
(López, 1991: 55-56).
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 29
de México; y la Región Norte o 2 con Tolimán, Colón, Cadereyta y Ezequiel
Montes de Querétaro, y Tierra Blanca y San Luis de la Paz en Guanajuato.
En la región 1 se encadena a una serie de procesos relacionados con la Me-
soamérica central, la expansión mexica y en tiempos coloniales con provincia
de Jilotepec, mientras que en la región 2 hay poblaciones históricamente más
recientes que las de la región 1, en el sentido que se originan a partir de la
expansión otomí de los siglos XVI al XVIII. Las poblaciones otomíes de
esta región mantienen un cercano recuerdo de “los mecos”, sus antepasados
chichimecas, lo que los liga a procesos históricos de los pueblos cazadores re-
colectores de Aridoamérica y la frontera norte de Mesoamérica, la población
y pacificación del “gran norte” novohispano, la Sierra Gorda y la Huasteca.
Valle del
Tierras Frías Altiplano Central Sur de la Huasteca Tierra Templada
Mezquital
Sierra de las Cruces Querétaro San Luis Potosí Sierra Gorda
Ixtenco Estado de México Veracruz
Hidalgo
Río de la
Ixtlahuaca Michoacán Sierra Norte de Puebla
Laja
Valle de Occidente
Guanajuato Tlaxcala
Toluca del Altiplano
Cuadro 3. Macroregiones otopames. Fuente: Carrasco 1950, Dow 1971, López 1991,
Lastra 1992, Soustelle 1993, Juárez, Banda y Prieto 1999.
La clasificación dialectal del otomí hecha por Jacques Soustelle en 1937, se
basó en 33 vocabularios de diferentes variantes,17 que agrupó en siete tipos,
basado en su disposición geográfica: I. Querétaro y Guanajuato, II. Hidalgo
y Sierra Gorda, III. Jilotepec y Michoacán, IV. Ixtlahuaca y Amanalco, V.
Sur de la Sierra de las Cruces, VI. Sur del Valle de Toluca, y VII Tlaxcala.
En 1993 Yolanda Lastra (1998: 65-66) clasificó nuevamente los dialectos
otomíes en tres tipos: orientales, noroccidentales y suroccidentales. Doris
Bartholomew al año siguiente propuso cuatro áreas dialectales: Mezquital
(Hidalgo), Este (Hidalgo, Veracruz y Puebla), Toluca (Estado de México) y
Tula (Hidalgo, Estado de México y Querétaro).
17
“Cada dialecto aparece por consiguiente como la lengua de un centro, a menudo el pueblo más
importante de la región cuando no está demasiado poblado por blancos o mestizos, y la lengua de
ese centro representa cierto número de lenguajes vecinos, periféricos, que tienen algunos caracte-
res comunes con aquélla. Cada uno de los 33 vocabularios que poseemos cubre no sólo el pueblo
de que proviene, sino cierta extensión de territorio, la de las hablas que, según la opinión de todas,
están relacionadas con el dialecto central” (Soustelle, 1993: 183).
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30 | Alonso Guerrero Galván
Dialectos orientales Dialectos noroccidentales Dialectos suroccidental
a) Sierra-Este: b) Tilapa c) Ixtenco a) Mezquital b) Querétaro a) Amealco b) Tula- Jilotepec
Oeste del Región Santiago Franja este-oeste, sur de
Texcaltepec Tlaxcala
Edo. Méx. Norte Mezquititlán Hgo.
Ixhuatlán
Ixmiquilpan Cadereyta Temascalzingo Noroeste del Edo. Méx.
de Madero
San Antonio Santa Toluca área Hgo. Frontera
Tetillas
Huehuetla Catarina noroeste con Querétaro
Tutotepec Detzaní San Miguel San Ildefonso Jilotepec
San Juan
San Pablito Huichapan Tolimán San Felipe
Dehedo
Este de Hi- San Miguel
Santa María San Pablo San Andrés
dalgo Tlaxcaltepec
Hgo.
Frontera con Chapantongo Higueras San José Itó Tepeji del Río
Veracruz
Hgo.
San Martín
Frontera Meztititlán Jalpan Acasulco
Tuchicuitlapilco
con Puebla
Pinal
Texcatepec San Martín Atlapulco Chiapa de Mota
de Amoles
Tlachichilco Santórum Jiliapan Tepexoyuca San Lorenzo Nenamicoyan
Pantepec Tecozautla Santa María Coapanoayan Dongú
Milpas
Huehuetla Taxhindo Almaya Jilotzinco
Viejas
San Bartolo Pathé Pisaflores Huixquilucan Jocotitlán
Tenango de
Actopan La Cañada Cuajimalpa Timilpan
Doria
Zontecomatlan Tepenene El Pueblito San Bartolito Buena Vista
Santa Ana Río de la
Cardonal Amealco Santiago Acuixilapa
Hueytlalpan Laja
San Juan
Amajac Tasquillo La Orduña Valle de Bravo
Tuxtepec
Cerro Gordo Zimapan Comonfort Ameyalco Bondequí
Obraje del
Batadá Jiliapan San José del Sitio Xixatá
Ixtla
El Limón Sierra Gorda Mayorazgo Temoaya San Lorenzo
Tequisquiapan Mijiní Polotitlán
VI VI VII II-III I I-IV-V-VI II-III
Cuadro 4. Clasificación dialectal del Otomí. Fuente: Carrasco 1950, Kirchhoff 1964, Dow 1971,
Tranfo 1974, Cazes 1983, López 1991, Lastra 1992 y 1998, Soustelle 1993, Hekking 1995,
Cifuentes y García 1998, Juárez, Banda y Prieto 1999.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 31
En términos identitarios la clasificación de las variantes lingüísticas es di-
ferente y está contenida en el Catálogo de Lenguas Indígenas Nacionales, ya que
la clasificación que presenta documenta la expresión con la que los hablan-
tes denomina a la lengua que hablan y al grupo al que pertenecen. En ese
sentido, la agrupación lingüística otomí tiene nueve grupos de variantes: 1)
otomí de la sierra, que incluye los etnónimos ñuju, ñoju, yühu; 2) otomí bajo
del noreste o hñäñho; 3) otomí del este o ñathó; 4) otomí del oeste del Valle
del Mezquital, ñöhñö y ñähñá; 5) otomí del Valle del Mezquital, hñähñú,
ñänhú, ñändú, ñóhnño, ñanhmu; 6) otomí de Ixtenco o yühmu; 7) otomí del
sur o de Tilapa o nü’hü; 8) otomí del noroeste, hñäñho, ñühí, ñanhú; y 9)
otomí del centro, hñähñu, ñöthó, ñható, hñothó y ñóhnño.
Las autodeterminaciones o etnónimos son en su mayoría palabras com-
puestas cuyo primer morfema es ñä, que significa ‘hablar’, y un segundo mor-
fema que no se sabe muy bien el significado, como en ñöñhö y ñahñu. Hekking
(1995: 8) explica que “la h- o el primer morfema equivale al morfema espa-
ñol del participio pasado ‘-ado’, de modo que hñä quiere decir hablado o
lengua”, como en hñähñú o hñäñho. El mismo autor afirma que hay hipó-
tesis que dicen que -hño es una derivación de la palabra xiñu (nariz), por lo
cual ñahño significaría ‘el que habla por la nariz’, refiriéndose a los sonidos
nasales de la lengua otomí. Sin embargo, hño también podría ser una deri-
vación de xi hño, palabras que significan ‘esta bien’ o ‘es bueno’, por lo cual
ñahño significaría ‘el que habla bien’ y hñahño tendría el significado de ‘lo que
se habla bien’.
Resulta importante destacar que los mazahuas forman sus etnónimos de
una manera muy similar, pues se denominan jñatjo, que es una palabra com-
puesta, “constituida por la raíz ña del verbo en infinitivo ‘hablar’ y al prefijar-
se la fricativa aspirada j- a la raíz[...] se sustantiviza jña con el significado de
‘palabra’ y cuando jña es sufijada por el elemento -tjo que significa ‘nomás’,
la palabra compuesta jñatjo que es como se denomina la lengua mazahua
y al grupo étnico. Por lo anterior el significado de la palabra es los que ha-
blan la palaba” (Celote, 2000: 13). Algo similar podríamos afirmar de formas
otomíes como ñöthó, hñothó, ñható o ñathó. En cambio, etnónimos como
yühmu en Ixtenco, podrían estar haciendo referencia a la forma hmu, utiliza-
da para denominar a los antiguos señores naturales.
Tradiciones documentales
Los sistemas de registro existentes en Mesoamérica al momento del contacto
se manifestaban de muy diversas maneras, que van desde la cerámica has-
ta la arquitectura monumental. Como hemos visto la particularidad de las
fuentes conocidas como códices son los soportes sobre los que se encuentran
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32 | Alonso Guerrero Galván
elaborados en materiales perecederos y que también incluyen una amplia
gama dependiendo de la época y lugar de realización (Galarza, 1997: 9-10).
Se registran machacadores de piedra para papel amate entre el 500 y el
600 d. C., lo que sitúa la manufactura registros prehispánicos sobre sopor-
tes perecederos para el periodo Clásico (Vander, 1997: 71). Sin duda, estos
soportes servían de tablero pictográfico para hacer variados registros con di-
ferentes lógicas de distribución y secuencia espacial. El surgimiento de estos
soportes nos habla de una necesidad creciente de registros por parte de las so-
ciedades urbanas estratificadas. En una población creciente con amplias re-
des de intercambio y contacto lingüístico, la posesión y elaboración de estos
registros es importante dentro de la competencia política por la hegemonía
entre los grupos. Los sistemas de registro suponen un determinado rol, status
y una función para el poseedor de las tradiciones que representan su mante-
nimiento y reproducción, en sus diferentes expresiones y soportes, entre los
que se cuenta también la escultura en piedra, la cerámica y la pintura mural.
Los sistemas de notación y registro se vinculan con el surgimiento de las
instituciones como la religión, la pedagogía, la administración, la contabili-
dad de bienes y alimentos, las leyes y las normas como una necesidad para su
construcción. Los soportes perecederos reclaman una inversión considerable
de trabajo, ya que suponen la preparación de los lienzos, las pieles o el papel,
con herramientas y materias primas necesarias para su elaboración. Utili-
zan materiales de origen orgánico e inorgánico en sus soportes, enlucidos,
colorantes y aglutinantes. Los denominamos perecederos, ya que tienden a
ser más frágiles con el paso del tiempo y pueden ser destruidos con facilidad,
como lo demostraron los frailes del siglo XVI.
La manera de acceder a lenguas del pasado es a partir de testigos escritos,
pero para el caso amerindio estas fuentes han sido sistemáticamente destruidas
a lo largo de la historia. No obstante, gracias a los pocos documentos prehispá-
nicos que han sobrevivido podemos ver como confluyeron diversas tradiciones
de escritura, creadas a partir de diferentes sistemas lingüísticos, convenciones
cosmológicas y parámetros estéticos, los cuales funcionaban como vehículo co-
municativo entre los diferentes grupos sociales. Su construcción requirió de va-
rios de miles de años, lo que produjo una tradición específica de reproducción
para dichos sistemas gráficos. Keiko Yoneda (1996: 23) afirma que:
acerca del sistema de escritura mesoamericana[...] se sabe hasta la fecha que se
compone de los siguientes tipos de grafemas: pictogramas, logogramas con mo-
tivación semántica y logogramas con motivación fonética (antropónimos y topó-
nimos)[...] sobre los logrogramas con motivación fonética ya se tiene una serie de
conocimientos acumulados, como la existencia de una cierta estandarización en
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 33
su representación, sobre todo en el uso de homónimos para componer palabras
que contienen una o más de dos raíces. Así mismo se conoce que en estos logo-
gramas se observa una falta de estandarización para la mayoría de los casos en su
representación plástica y en la forma de combinar, en los dibujos, sus elementos
componentes. Para el descifre de los antropónimos y los topónimos aquí se sigue
el camino ya trillado de descubrirlos y contraponerlos con los datos etnohistóri-
cos[...] En referencia con el descifre de los logogramas con motivación semántica
que trasmiten abstracciones y asociaciones múltiples[...] curiosamente no se han
producido trabajos sistemáticos hasta la fecha, reflejando quizá la preferencia de
los investigadores por analizar el aspecto fonético de los glifos.
Gruzinski (2000: 19-20) afirma que en Mesoamérica se mantenía una fluida
comunicación por medio de la expresión gráfica, utilizando diversos materia-
les como soporte, en donde se plasmaban las diversas convenciones mesoa-
mericanas. Para el caso nahua nos dice que:
los indios pintaban glifos. La expresión pictórica tiene en Mesoamérica una tra-
yectoria larga y compleja, por no decir obscura[...] en vísperas de la Conquista
española, la pictografía nahua constituía un sistema mixto cuya naciente foneti-
zación tal vez esté ligada a la expansión militar y económica de la Triple Alianza,
dominada por los mexicas.
En este sentido, David Wright (2000: 45-46) identifica dos corrientes de estu-
dio de la escritura del Posclásico (900-1200 d.C.), la primera se encamina a
darles una caracterización de un sistema de escritura fonográfico, que refleja
la lengua hablada y principalmente la lengua náhuatl; postura representada
por Joaquín Galarza, quien propone identificar “pequeñas imágenes”, que
llama glifos, que pueden transcribir topónimos, antropónimos y cuentas ca-
lendáricas, y que pueden relacionarse directamente con las palabras de una
lengua o formar grandes imágenes o íconos.
La segunda corriente considera a los documentos centromexicanos como
un sistema semasiográfico de comunicación, que plasma ideas complejas, sin
una especificidad lingüística –fonética, léxica o gramatical– la cual se puede
incluir o no en el documento dependiendo del origen y la lengua del autor
del mismo. Wright identifica a John Pohl (1994) como representante de esta
corriente, ya que Pohl muestra que el estilo Mixteca-Puebla tiene un carácter
internacional por ser un sistema de comunicación usado por diferentes gru-
pos culturales y lingüísticos (mixtecos, nahuas, otomíes).
En cierto sentido ambas posturas resultan complementarias, ya que lo que
estos estudios intentan determinar es cuan estrecha es la relación entre la
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34 | Alonso Guerrero Galván
lengua y la escritura, si se trata de un sistema subsidiario de algún nivel de len-
gua en particular o un sistema semiótico independiente, mostrándonos que
el estudio de la lengua es inseparable del estudio de los sistemas de registro.
En Mesoamérica se desarrolló toda una industria química indígena para
la obtención del color, tanto para plasmarlo en la piel –adornos faciales y ta-
tuajes–, como en textiles, paredes, cerámica o códices, entre otras cosas em-
plearon vegetales, minerales, grana cochinilla, tizne, achote, cempaxuchitl y
maderas carbonizadas. Para fijar los pigmentos utilizaron aglutinantes orgá-
nicos como gomas vegetales, proteínas animales, aceites e inorgánicos como
agua de cal, los que dan ciertas cualidades de refracción, saturación y resis-
tencia a las superficies de color (Magaloni, 1998: 91). Según nos dice Galarza
(1990: 39)
la utilización de los colores era de una importancia esencial, a todos los niveles,
en la vida artística, religiosa, social y aún cotidiana de los pueblos mesoameri-
canos[...] no sólo tienen la función plástica[...] además (del contenido temáti-
co: simbólico, económico, religioso) la función representativa de materia prima,
etcétera[...] son sobre todo[...] elementos del sistema de escritura tradicional.
La perspectiva plástica mesoamericana se relaciona íntimamente con las
convenciones artísticas y estéticas de estos pueblos. El que tenía acceso a
ellos, conociendo la mayor parte de los códigos dominantes en los sistemas
de registro, tenía a su disposición una gran cantidad de información, que sin
duda era importante para mantener las relaciones de poder dentro y fuera
del grupo. Según la opinión de Rubén B. Morante López (1998: 41) las mar-
cas estilísticas en la pintura mural prehispánica “son una impronta de las
escuelas que operaban en distintas regiones de Mesoamérica. Los pintores o
escribas –congregados en una cofradía o en un taller artesanal– seguían las
instrucciones de un experto artesano o del maestro de taller, quien les trasmi-
tía las técnicas y los mensajes en el gusto de los tiempos”.
El autor argumenta que hasta antes del siglo XVIII no existen registros
históricos sobre estos personajes, los tlacuilos, por lo que la arqueología se
dedica ahora a su estudio, advierte además sobre “inferencias diacrónicas
que siguen criterios de autores como Alfredo López Austín”, la crítica que le
hace a este autor la fundamenta en la certeza de que hay una cierta conexión
entre la tradición y cosmovisión del Posclásico con la de los pueblos indios ac-
tuales. Afirma –citando a Erich Fromm e indirectamente a Joaquín Galarza–
que al igual que en la Europa medieval el pintor no buscaba el reconocimien-
to social por su obra, ya sea por la falta de ambición –incluso comercial– o
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 35
por el carácter sacro de la misma; lo que indica “la preponderancia de la
mentalidad colectiva sobre el individualismo” (Morante, 1998: 41).
Parte de la premisa de que existió una organización gremial, afirma Mo-
rante que la pertenencia del pintor a un grupo le dotaba de seguridad y
aceptación, al mismo tiempo que cooptaba su libertad de ascenso social, más
allá de su posición gremial, localizada en diferentes calpulli, gozando de cierto
status y “nicho social” elevado, lo que no les eximía del trabajo agrícola. El
autor se inclina por los planteamientos de Joaquín Galarza (1990: 34 y 1997:
8) con respecto a que el pintor podía ser de ambos sexos y no era tan impor-
tante su clase social, siempre y cuando mostraran aptitudes artísticas y fuesen
instruidos en la tradición.
Podemos destacar que en Mesoamérica existía una tradición pictórica que
se descomponía en diferentes escuelas, con diferentes sistemas de registro,
basados en las particularidades lingüísticas e ideológicas del grupo al que
pertenecían o se inclinaban los poseedores de estas tradiciones; que se trasmi-
tían de generación en generación por los integrantes y maestros del gremio
(que podían ser sus padres). Joaquín Galarza (1990: 156) concluye que en el
mundo nahua el tlacuilo era un:
escribano-pintor, y especialista en una rama del saber. Formaba parte de la es-
timada clase de artistas[...] Se formaba en el calmecac; para lo códices religiosos,
era indispensable que hablase el lenguaje escogido, místico de los sacerdotes y
posiblemente fuese también él sacerdote menor[...] seguían convenciones esta-
blecidas para la representación pictográfica.
El status del pintor es alto ya que se ocupa de conservar la tradición, así como
de legitimarla, dentro de un conjunto de sistemas de representación de los
que se sirve para comunicarse y ligarlos con otros sistemas de valores, que el
registro gráfico sintetiza en sus diferentes elementos. A lo largo de las diferen-
tes etapas prehispánicas la confluencia de estos sistemas de representación va
conformando nuevos sistemas y otros van cayendo en desuso.
Gruzinski (2000: 17) afirma que los grupos de poder de la época prehis-
pánicos legitimaban su posición en la forma que concebían el mundo, por
medio de los conocimientos que monopolizaban, ellos instituían y mantenían
las diferentes estructuras organizativas del grupo y del cosmos, proveyéndoles
de orden, orientación y sentido.
Patrimonio antiguo, conservado y aplicado escrupulosamente, trasmitido de un
pueblo al otro, aquel saber daba origen a un sistema educativo con un desarro-
llo único. Templos-escuela reservados para los hijos de los pipiltin [principales
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36 | Alonso Guerrero Galván
nahuas] preparaban a los futuros dirigentes. En aquellos calmecac había sabios
–‘los llamados poseedores de los libros de pinturas’, ‘los conocedores de las cosas
ocultas’, ‘los detentores de la tradición’– que daban a los jóvenes una educación
tan austera como elaborada, en la que se asociaban los conocimientos, los modos
decir y las maneras de ser.
Con la llegada de los españoles esta serie de tradiciones son cortadas de tajo,
la documentación que se genera después de la conquista entra ya dentro de
otra tradición producto del enfrentamiento de las instituciones políticas, y
su producción legitimaba las importadas de la península. Tras la conquista
los sistemas gráficos mesoamericanos tradicionales adquirieron una connota-
ción negativa, producto de su satanización y estigmatización por tacharlos de
idolátricos o demoníacos. Esto ocasionó que la tradición de escritura mesoa-
mericana fuera desplazada paulatinamente por la escritura alfabética o fo-
nética. Las técnicas y estilos europeos cambiaron las tradiciones locales hasta
fundirse en estilos sincréticos y hacerlas desaparecer paulatinamente. Por ser
una continuidad del registro (no del formato) y permitir el resurgimiento de
la gráfica indígena de los siglos XVII y XVIII, a los documentos coloniales
también se les han llamado códices mexicanos (Mercader, et al. 1979: 19;
Aguilera, 1979: 15; Galarza, 1997: 7).
Los documentos históricos coloniales indígenas están insertos dentro de
esta transformación en las estructuras sociales e ideológicas, por lo que resul-
tan en documentos que podemos clasificar como híbridos o criollos, produc-
tos de la conjunción de dos tradiciones distintas de escritura: la occidental y
la mesoamericana. Así también combina en su discurso dos códigos distintos:
el del español y el del otomí. La escritura del documento resuelve dos necesi-
dades: una grupal, con la perpetuación escrita de la historia del grupo social
al que pertenece el autor y una individual, que responde a la creación misma
del documento, a su funcionalidad y a su uso legal.
Hoy en día estos registros son inquisitivamente cuestionados por los
investigadores para reconstruir el desarrollo histórico de los grupos me-
soamericanos, sobre todo porque en ellos uno se da cuenta de cambios
sucedidos durante la llegada de los españoles, las guerras y la imposición
del sistema colonial, la llegada y apropiación de registros occidentales de
escritura alfabética, grabados, acuarelas, miniaturas o viñetas, con tradicio-
nes diferentes a los que existían en este continente en los estilos, formatos,
contenidos y soportes.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 37
Época de realización
Para Marc Bloch (1987: 26) la historia es la ciencia de los hombres en el
tiempo:
El historiador piensa no sólo lo humano. La atmósfera en que su pensamiento
respira naturalmente es la categoría de duración[...] El tiempo de la historia, rea-
lidad concreta y viva abandonada a su impulso irrevertible, es el plasma mismo
en que se bañan los fenómenos y algo así como el lugar de su inteligibilidad”.
La lengua también cede al tiempo su hilo conductor, cambia con el tiempo
y con el convivir de otras lenguas, influenciándolas y influenciándose, impo-
niéndose o desapareciendo. En este sentido, cabe destacar la invitación que
René Appel y Pieter Muysken (1996: 9) hacen al decir:
Imaginemos la historia de la humanidad, no como una historia de pueblos o na-
ciones sino como la historia de las lenguas que estos hablan[...] Pensemos en la
conquista de México de Cortés en 1532, pero no en la escandalosa narración de
valentía, crueldad y traición sino en el papel crucial que protagonizó su amante
india, Malinche, como intérprete entre los aztecas y los españoles. Pensemos en
las plantaciones de azúcar, en donde convivían los desarraigados esclavos, como
lugares de encuentro de numerosas lenguas africanas.
Es por ello que en estos apartados se intenta cambiar la forma de concebir y
acercarse a los diferentes documentos (tanto en el formato como en el con-
tenido), en este caso destacamos la forma en que se plasma la lengua otomí,
cómo va cambiando en su representación gráfica, la forma en que se escribe
por medio del alfabeto latino, y posteriormente en su morfología.
La contextualización de un documento indígena colonial va más allá de
su valorización en tanto lo falso o lo verdadero de la información que con-
tenga. Lo que importa realmente son las relaciones y procesos que describe, o
que le son intrínsecas. La forma en que las relaciones de poder que confluyen
en los procesos jurídicos vierten en estos documentos cierta información y
hacen omitir otra, dándoles un determinado formato.
Lo que le da una cierta estructura, delinea o le da forma a un documento,
así como la expresión oficializada, legal o ilegal que se le atribuye, son las
características de la sociedad que lo realiza y el momento histórico en que
surge. El contexto en que el Códice Martín de Toro fue escrito es muy particular,
pues se realiza en un espacio y un tiempo muy convulso, dentro de ciertas
redes sociales y de poder que se encontraban en una serie de procesos de
recomposición en general.
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38 | Alonso Guerrero Galván
En el Códice Martín de Toro se muestra un proceso histórico, en el que los
principales otomíes se adaptaron a las nuevas condiciones que les exigía la
sociedad novohispana. Esta situación los llevó a unirse al grupo hegemónico
en busca de sus intereses, a utilizar sus medios para perpetuar su propia vi-
sión de la historia. Esto ocasionó un cambio en la concepción de la tradición
escrita de Mesoamérica, en particular en el uso de los sistemas pictográficos,
ideográficos o logográficos; el valor que se les da y el rol que ocupan en el
proceso de comunicativo y de registro de la memoria histórica.
Así surgieron documentos que plasman situaciones de bilingüismo y con-
tacto de lenguas entre el español y el otomí, también con frecuencia con el
náhuatl como intermediario, por la necesidad de comunicación y traducción
entre los diferentes sectores del grupo y con los grupos en general. La nece-
sidad de tener papales indígenas y cédulas reales para demostrar verdaderos
y falsos privilegios impulsaron a más de un cacique indígena a la compra y
venta de documentos, así como a la falsificación y hechura de manuscritos,
incluso se llegaron a conformar talleres tardíos del antiguo arte del tlacuilolli
(Castañeda de la Paz, 2017).
Distintos investigadores (Cifuentes y García, 1998; Lockhart, 1999; Paro-
di, 2010; Terraciano, 2013; Guerrero, 2013) analiza los cambios sociocultu-
rales de los grupos mesoamericanos después de la conquista y distingue tres
principales etapas de cambio en la lengua, que se encuentran intrínsecamen-
te relacionadas con el cambio en la escritura.
I) La primera etapa comprende entre 1519 (arribo de los españoles), has-
ta 1538, cuando empieza la evangelización del Valle del Mezquital. Esta se
caracteriza porque hay poco contacto con el español, pues los otomíes del
centro de México migraron hacia la zona norte del país intentando escapar
de la conquista; sin embargo, entre 1530 y 1550 fueron alcanzados por los
colonos españoles y sus aliados indígenas nahuas y purépechas en la zona del
actual estado de Querétaro (Wright, 1999).
Lockhart afirma que hasta mediados del siglo XVI (entre 1540 y 1550),
el náhuatl hablado y las formas tradicionales de registro no presentaron nin-
gún cambio, sólo la inserción de temas nuevos y el comienzo de la alfabeti-
zación. Este periodo coincide con lo que Wright llama “etapa clandestina
(1521-1538)” y la “etapa de la integración de los otomíes en el sistema novo-
hispano (1538-1550)”, en que muchos otomíes escaparon al norte para huir
de los españoles, pero pronto fueron alcanzados por los misioneros, colonos
e indígenas, intensificándose así su adoctrinamiento.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 39
II) Entre 1550 y 1640-1650 las lenguas náhuatl y español comenzaron a tener
contactos más estrechos y a influenciarse mutuamente, difundiéndose présta-
mos, sobre todo sustantivos del español. También aumenta la alfabetización,
creciendo con ello la cantidad de estilos documentales que combinaban algu-
nas veces ambas tradiciones de escritura. Bárbara Cifuentes y Lucina García
(1998: 87) consideran que en este segundo periodo de contacto (1550-1650)
las influencias son recíprocas entre los grupos que interactúan, ya que los
grupos bilingües no son sólo indígenas sino también mestizos, incorporán-
dose una gran cantidad de préstamos y sucediendo innovaciones como las
mencionadas antes.
Entre las comunidades otomíes de la segunda etapa, conocida como “de in-
tegración” (Wright, 1989, 1998, 2005), comenzaron distintos procesos de acul-
turación que posteriormente, entre 1550 y 1590, provocaron una fase armada
en la que los otomíes se aliaron a los españoles para pacificar a los rebeldes
chichimecas (nombre con que eran denominados por igual todos los grupos
cazadores recolectores que se encontraban al norte del país). El proceso fue
conocido como la Guerra Chichimeca y se desarrolló entre 1590 y 1650, las
comunidades otomíes participaron activamente en la pacificación y coloniza-
ción del Bajío, por lo que comenzó a intensificarse el contacto con el español.
Esta etapa engloba las que Wright llama “etapa armada (1550-1590)” y la
“etapa de la posguerra (1590-1650)”, en que se consolidaron los asentamientos
coloniales y comenzaron los intentos por organizar una gramática el otomí en
el “Arte de la Lengua” de fray Pedro de Cárceles (1580).
Los documentos escritos para el periodo muestran influencias lingüísticas
mutuas, particularmente encontramos el registro de variaciones fónicas en la
lengua otomí, se registran préstamos con y sin adaptaciones fonéticas y mor-
fológicas, neologismos, así como una serie de innovaciones morfosintácticas
particularmente el uso el verbo ‘bui ‘vivir’, con el mismo sentido que la cópula
del español. Soustelle (1993: 255-256) apunta que en este periodo debieron
establecerse algunas nociones religiosas en otomí como Ok’â, Dios, Tinânâ, la
Virgen, Timakâme, Time a la que identifica con Tonanzin o Guadalupe; las deno-
minaciones de sacerdote, mok’â, la iglesia, nik’â; al mismo tiempo se introduje-
ron algunas palabras españolas como: Jesucristro, Jesús, Espíritu Santo.18
III) La tercera etapa (1640/1650-1700) se caracterizó por una influencia más
profunda del español al náhuatl, con un bilingüismo muy difundido, lo cual
18
En la variante de Santiago Mexquititlán del siglo XX estas formas aún permanecen, pero atra-
vesaron por distintos procesos pérdida de morfemas, como en Dios que se dice kwä, pues cayó en
desuso el reverencial o=; procesos fonológicos, como en sacerdote ar majä e iglesia nijä en el que hay
un paso de k’ > kh > x; y se registran los mismos prestamos, sólo para referirse a la Virgen María
se prefiere ar Nsu María.
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permitió que se abriera un canal de comunicación entre las comunidades
lingüísticas. En cuanto a la escritura, el uso del sistema de registro mesoame-
ricano fue prácticamente desapareciendo, incluso en algunas regiones cae
totalmente en desuso después de 1600 (Lockhart, 1999; Wright, 1999). En
ese sentido se consolida un proceso de criollización documental, es decir, un
proceso de occidentalización mediante el cual van cambiando las formas de
registro escrito dentro del sistema colonial, en el que se va imponiendo pau-
latinamente la lengua española y las tradiciones escriturales europeas.
A los primeros cincuenta años de esta etapa le llamo la “etapa de las Com-
posiciones”, por la utilización legal que se hace de los documentos de las
primeras etapas y porque a raíz de la Composición de 1643, surgen una gran
cantidad de documentos de manufactura indígena. A partir de 1650, hasta el
siglo XVIII, hay una reconfiguración de los pueblos de indios de posguerra
y, tras una serie de epidemias, comienza su recuperación demográfica. Poste-
riormente, entre 1700 y 1850 estos pueblos vivieron otra fase que llamo “de
haciendas”, porque tiene que ver con la incorporación de estas comunidades
como mano de obra en el sistema latifundista (Guerrero, 2013).
En términos lingüísticos, esta tercera etapa se caracteriza por una serie de
cambios fonológicos que hay en el otomí, así como la simplificación de sus
formas gramaticales, el préstamo de partículas del español y el aumento de bi-
lingüismo. En esta etapa me interesa destacar que la documentación española
de bilingües otomíes muestra la influencia de la sintaxis de su lengua materna.
El Códice Martín de Toro pertenece a esta tercera etapa, por lo que se pue-
den constatar muchas de estas características lingüísticas; pero también sus
representaciones enfatizan un juego de status, vigente para de la sociedad no-
vohispana, pero sobre todo plasmado desde la visión de los caciques otomíes
del siglo XVII. La presentación de esta documentación ante distintas auto-
ridades de la sociedad colonial muestra una forma de concebir la legalidad,
así como la búsqueda por mantener o hacerse del poder en una sociedad
polarizada en dos repúblicas: la de indios y la de españoles.
El Códice Chiapa de Mota
El documento recibió el nombre de Códice Chiapa de Mota ya que al inicio se
lee “Año de1534 (a)ños, en el pueblo y provincia, en la cabecera de Chiapa
de Mota estaba un Rey que se llamaba Garza(cia)”, por lo que así se presenta
en la clasificación del Archivo General de la Nación (México) y en el catálogo
de Sánchez Bueno (1979-1984, 3: 71-72). Esta mención inicial de Chiapa
de Mota hace referencia al origen mítico de los otomíes, que también se
relata en documentos como la Relación geográfica de Querétaro, en donde se dice
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 41
que “tenían otros dos dioses[…] el padre viejo, a la mujer llamaban madre
vieja de los quales dezian que proçedian todos los nacidos y que estos avian
proçedido de unas cuevas que están en un pueblo que se dice Chiapa que
agora tiene en encomienda Antonio de la Mota” (Wright, 1989: 140-141).
Este lugar mítico también se menciona en otros códices otomíes de la región
oriental, como el Códice Huamantla (figura 1) en el que aparece la parece una
pareja (identificados como Xochiquetzal y Otontecutli), que junto a un per-
sonaje que enciende el fuego nuevo y otro que porta una bexte, pantli o bande-
ra, salen de la cueva mítica. La cual recuerda la idea nahua de Chicomostoc,
registrada en distintos códices e incluso se incorpora en la heráldica indígena
colonial (Castañeda de la Paz, 2013: 81; 2009: 223-248).19
Figura 1. Cueva y pareja creadora. Códice Huamantla (ca. 1592) , fragmento 6,
Biblioteca Nacional de Antropología, INAH (detalle, dibujo del autor).
Este origen mítico también se retoma en distintos relatos nahuas, quienes
por diversas razones han considerado a los otomíes como el hermano menor,
pues son los descendientes de Otomitl, el sexto hijo de la pareja divina de
Chicomostoc: Iztacmixcoatl y su mujer Ilancuey. Este mito también se ha
analizado como tergiversado por los frailes españoles, particularmente por
19
Pedro Carrasco (1950: 248) afirma que “Chicomostoc se interpreta como lugar místico de origen. En
las leyendas todas las tribus salen de un único Chicomostoc; en realidad habitaba una región en par-
ticular entes de la migración. Por lo tanto[...] se referirá a toda la región tolteca que fue abandonada a
los chichimecas (aproximadamente el Bajío), o centros políticos de los que dependía esa población[...]
En el caso de los otomíes se puede pensar que su Chicomostoc, i., e. Su lugar de origen inmedia-
to, estaba en la región de Xillotepec-Chiapan[...] pueblos de la Teotlapan fundados por gente de
Chiapan[...] la tradición que da la relación de Querétaro según la cual todos los hombres procedían
de los dioses Padre Viejo y Madre Vieja y de unas cuevas de la región de Chiapan”.
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42 | Alonso Guerrero Galván
Mendieta (2002) en su Historia eclesiástica indiana, quien nos habla de una “pa-
reja creadora”, que asemeja a la visión occidental de la creación.
Al comenzar el discurso con esta ubicación especial, el autor hace referen-
cia a su origen otomí. No obstante, ésta es la única mención que se hace de
Chiapa de Mota, por lo que se considera que usar este topónimo en su deno-
minación no es adecuado, ya que no hay indicación alguna de que éste sea
el lugar de origen del documento, ni vuelve a figurar este pueblo de manera
destacada en su contenido.
Grillo
Padre del Rey
Garza
Rey
Águila Real Chico
Hijo
Figura 2. Origen real del linaje otomí de Chiapa de Mota
según el Códice Martín de Toro.
El escritor del códice que analizamos sitúa en este lugar mítico el origen
de su linaje (figura 2) cuando afirma que “su padre feste Rey Garza/García
Se llamaba grillo :) Y este Rey garcia tuvo hijo que se llamamaba Aguila Real
Chico, fueron muy señores. Rey de corrona Real y nunca se sujeto al gran
monarca Amonteets’i su magestad Amontesuma”.
Al relacionarlos con Moctezuma, sitúa a estos reyes en el Posclásico
Tardío (1200-1521) y marca una distancia con respecto a la casa real de
Tenochtitlan al afirmar que “le dieron mucha guierra a este Rey Aguila ReAl
Chico nunca se sujeto con Muntesuma A este ReAl chico se estubo fuerte
con Montechi le queria degollad”.
No obstante, cabe mencionar que los otomíes de la provincia de Xillotepec
(Jilotepec),20 a la que pertenecía Chiapa, establecieron su señorío antes de la
20
“La palabra Xillotepec, del idioma mexicano[...] significa cerro o cerros donde en cierto tiempo
del año se producen en las ramas de los árboles flores en forma de cabello; los naturales del país
llaman Xiloxôchitl, en singular y Xilochîme en plural, y en el idioma otomí Danzi. Puede signifi-
car también lugar contra el cerro, donde en el tiempo de lluvia el maíz en el origen produce una
especie de cabello, que los naturales llaman Xilomotzôntli” (Tierras, vol. 1872, exp. 10, fs. 9-9v,
AGNM; Jiménez, 1996: 60)
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 43
dominación mexica, a la que se opusieron reiteradamente. El poblado pre-
hispánico de Xillotepec fue fundado entre 1161-1172 (Carmona, 1985: 6,
100), para el siglo XIV, la población otomí se extendía a la zona Chiapa, que
había recibido población tras las incursiones de Xólotl, y se encontraba en
expansión hacia el este, a la región de Xaltocan, la cual permaneció como
un señorío independiente hasta 1395 cuando se intensificó la expansión
tepaneca-mexica (Isidro, 1995: 148; Reyes Retana, 1990: 25).
Los señoríos otomíes hasta el siglo XVI
Los grupos de la rama otomiana (otomí, mazahua, matlazinca, ocultilte-
co) se consideran mesoamericanos, mientras que los pameanos (pames y
chichimeca-jonaz) se mantuvieron entre la Mesoamérica Marginal o Sep-
tentrional y la gran área de Aridoamérica. Según Miguel Othon de Men-
dizabal21 las comunidades nahuas toltecas aprendieron de las tradiciones
sedentarias otomangues, pero la posición hegemónica del grupo nahua rein-
terpretó selectivamente este conjunto de tradiciones culturales, haciéndolas
propias; incluso los nombres con que son conocidos los otopames hoy en día
son de origen nahua (excepto el de los pames).
Los grupos tepaneca, acolhua, chichimeca de Xólotl, teochichimeca y las
siete tribus de la Historia Tolteca-Chichimeca son relacionados por Carras-
co (1950) directamente con los otomíes en sus características lingüísticas y
culturales; en el caso de los Tepaneca desconoce su filiación real. Al respecto,
Yolanda Lastra (1992: 455) afirma que:
En 1220 llegaron los acolhuas al centro de México en tres grupos con diferen-
tes idiomas: los que se llamaban tepanecas traían por caudillo a Acolhua, los
otomíes a Chiconcuah y los Acolhua a Tzonticomatl. Los otomíes provenían de
Xillotepec y los tepaneca incluían a gente matlatzinca, otomí y mazahua de la
región del valle de Toluca. El rey chichimeca, Xólotl, les dio tierras: a los prime-
ros en Azcapotzalco, a los otomíes en Xaltocan y los acolhua en Caotlinchan.
Estos tres grupos, en la época posterior a Tula y antes de la alianza México-Tex-
coco-Tlacopan, son los señoríos más importantes. Fueron los que se dispersaron
21
“La obra cultural de los nahua-toltecas de los valles de México y Puebla se redujo a trasmitir a los
nahuatlacas, valiéndose de su lengua común[...] los conocimientos que habían logrado obtener
durante los siglos que vivieron en contacto con el pueblo de cultura superior y que trabajaron en
sus agrandes obras arquitectónicas[...] logró conquistar a los montaraces pames y otomíes que
comenzaron a dejar las montañas para establecerse en los terrenos agrícolas a construir con los
nahuatlacas templos-pirámides, y adorar a los dioses del panteón olmeca-nahua-tolteca[...] Desde
el punto de vista religioso, los aportes de los nahuatlaca fueron insignificantes, pues se redujeron a
introducir sus propios dioses, antepasados de nombre y representación plástica animal y humana
al mismo tiempo, por lo común caudillos militares y grandes sacerdotes a la vez, así como los dioses
de los elementos, de las actividades y de los juegos y placeres de cada tribu” (Othón, 1946, IV: 23).
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cuando la destrucción de Tula y por ello eran totalmente o en parte toltecas, en
tanto que los chichimecas de Xólotl eran culturalmente cazadores y recolectores.
Los pueblos sedentarios que quedaban hacia el oeste después de la caída de Tula,
posteriormente migraron al oriente a tierras chichimecas.
La filiación lingüística de los chichimecas de Xólotl ha sido ampliamente
discutida por varios autores, ya que algunos afirman que son de filiación
yutoazteca y otros que son otopames.22 Pedro Carrasco basado en las Re-
laciones Geográficas del siglo XVI, señala que en Cempoallan y Epazoyucan se
hablaba una lengua diferente al náhuatl y al otomí; este investigador conclu-
ye que era el pame, al contrastar estos datos con los de Soriano, quien en el
siglo XVII escribió un arte de esta lengua. Por su parte Ixtlixóchitl menciona
que se hablaba “el mezca”, además de lenguas como el náhuatl, el otomí, el
cuexteca, totonaca y tepehua. El metzca se refiere a Metztitlán, que incluía
hablantes de pame (Carrasco, 1998: 31).
Los Tepanecas que se aliaron con el linaje de Xólotl, se asentaron y
expandieron sobre las antiguas poblaciones toltecas del Altiplano. Los
Teochichimecas fueron de los últimos en llegar a la zona de Xillotepec,
Tepozotlán y Cuauhtinchan, en donde probablemente aprendieron otomí;
fundaron Poyauhtla en el siglo XIII y fueron obligados a abandonarlo a princi-
pios del XIV, trasladándose a Tlaxcala y la Sierra de Puebla (Lastra, 1998: 65).
Dentro de las fuentes se registran diferentes zonas que refieren a la ocupa-
ción y territorio otopame, que resumimos en el siguiente cuadro:
Matlatzinco Mazahuacan Quauhtlalpan Tepanohuallan Teotlapan Acolhuacan
Valle de Antigua Tierra Región Tierra de Dios De Texcoco a
Toluca ciudad de bosques Tepaneca (Norte, Tollantzinco
Mazahua Mictlampan)
Xiquipilco Michoacán Valles de México Oeste del lago Mezquital Predominio
y Toluca de Texcoco nahua, otomí
disperso
Toluca Xocotitlán Xillotepec, Confluencia Chichimecapan
Chiapan nahua
Cuadro 5. Regiones con población otopame ene l siglo XVI.
Fuente: Carrasco 1950; Carrasco y Monjarás-Ruiz 1998.
22
“El territorio del destruido imperio quedó totalmente a merced de los vencedores. Los chichi-
mecas-pames de Xólotl, más poderoso militarmente, revindicaron la soberanía absoluta del país,
pero habituados a sus vida cazadora, desdeñaron las fértiles planicies de los valles, ocupando las
montañas vecinas, y los restos de los nahuas partidarios del culto de Tezcaltipoca, subordinados a
los caudillos chichimecas, continuaron con su vida tradicional y sus cultos religiosos[...] la llegada
de nuevos grupos de su misma filiación les permitiera ejercer su influencia cultural y recobrar su
predominio político sobre el territorio del antiguo imperio” (Othón, 1946, IV: 23).
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La ubicación de los señoríos de Jilotepec, Mazahuacán y Matlatlzinco, en
donde se concentraba la mayor parte de la población otomiana mesoameri-
cana (otomíes, matlatzincas, mazahuas y ocuiltecas) se hallaban a finales del
Posclásico (850-1521 d. C.) dentro de una situación geopolítica de frontera,23
entre los dos grandes conjuntos de señoríos prehispánicos en expansión: la
Triple Alianza y los tarascos. Estas condiciones multiétnicas y de recursos
diferenciados, con respecto de los de la cuenca de México, se ha considerado
desde la época prehispánica como estratégicos para la consolidación del po-
der en el Altiplano Central. René García (1999: 58) afirma que:
Los motivos que tuvieron los señoríos de la cuenca de México para conquistar
el área otomiana en la segunda mitad del siglo XV deben ser buscados[...] en
la consolidación y pugna entre los estados tenochca y tarasco y en la alta pro-
ductividad de la zona[...] A partir de entonces se inició un rápido proceso de
expansión del dominio tanto de tenochcas como de tarascos sobre los grupos
otomianos que se ubican entre ambos imperios.
Para 1345 y 1358, cuando la fundación de Tenochtitlan y Tlatelolco respec-
tivamente, las regiones otomianas de Xillotepec-Chiapan24 y los valles de
Huichapan y Toluca concentraban antigua población de otomíes, anteriores
a de las incursiones de Xólotl, por lo que coincidimos con Yolanda Lastra25
en se trataba de una población mesoamericana, con rasgos culturales so-
brevivientes a la caída de Tula, y estos a su vez heredados de Teotihuacan,
con tradición de “civilizados” y de cultivadores. En ese momento el señorío
otomí de Xillotepec-Chiapan influenciaba de manera significativa a la re-
gión otomí de Xaltocan, expandiéndose hacia el este con constantes migra-
ciones (Carmona, 1985: 6).
Xillotepec (Jilotepec) comenzó a desarrollarse entre 1161-1172, a finales
del Postclásico temprano (900-1100), justo en el proceso de la caída de Tollan
en 1168 (Carrasco, 1950: 250-255, Carmona, 1985: 100). Después de la caí-
da de la capital tolteca y la invasión chichimeca (de poblaciones otopames y
yutoaztecas); los pueblos sedentarios, tanto de filiación otomiana, como nahua,
tuvieron una expansión hacia el este. Muchos de los otomíes que migraron y
23
Para Rosa Brambila (1994: 224) “esta localización le da un papel esencial a su desarrollo. Primero
porque fue paso obligado de muchas de las migraciones, tanto de aquellas en dirección norte-sur,
como las de este-oeste. Segundo porque van a ser los otomíes de la región de Jilotepec los primeros
grupos de agricultores avanzados con los que se topan los grupos más norteños”.
24
Pedro Carrasco (1950: 254) afirma que es muy importante esta “zona Xillotepec-Chiapan como
centro poblador otomí, añadiremos que los moradores de Chiapantonco procedían de Xillotepec.
No se dice nada de la época del poblamiento”.
25
“Los otomíes originarios de Xillotepec-Chiapa se extendieron al noreste y fundaron un reino cuya
cabecera fue Xaltocan el cual floreció de 1220 a 1398[...] La zona de Xillotepec-Chiapan[...] con-
servó su independencia en la época de Xaltocan” (Lastra, 1992: 455).
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fundaron pueblos, afirman ser naturales de Chiapa, por lo que la región de
Xillotepec-Chiapan es considerada como el Chicomostoc de los otomíes.
Entre 1220 y 1279 (año de fundación de Texcatepec) hubo migraciones
masivas de otomíes del Altiplano a la zona de la sierra de Puebla y Veracruz.
Durante el siglo XIII y XIV hubo varias invasiones de grupos de habla nahua
que se establecieron también en esta zona; estas migraciones nahuas culmina-
rían con la llegada de los aztecas y su asentamiento en la cuenca de México.
Pedro Carrasco sitúa entre 1220-1270 un ciclo de migraciones otomíes,
que permitieron el repoblamiento de la región Xaltocan y lo que después se-
ría su área de influencia. Dentro de estos ciclos migratorios, también se inclu-
yen a los Acolhua –de probable filiación otomiana– que fundan Coatlinchan
hacia 1220 y los Tepaneca que Carrasco afirma son otomí-matlazinca. Estos
flujos migratorios hacía el este se encuentran en el contexto de las gran-
des migraciones de nahuatlatos, como la de los toltecas en el 900 d.C. y
los aztecas en 1325.26 Después de éste periodo el centro de México fue go-
bernado por diferentes señoríos, los más importantes: Xaltocan (otomí),
Colhuacan (nahua-tolteca), Tenayocan-Tetzcoco (chichimeca) y Xochimilco
(nahuatlatos), una primera Triple Alianza se conformó por Azcapotzalco,
Colhuacan y Coatlinchan, pero duró poco (Carrasco, 1950: 257).
Con respecto a la presencia otopame en la región, Eduardo Corona (1998:
s/p), basado en el Códice Xólotl, afirma que:
se aprecia la introducción en la cuenca de México de grupos de filiación pame
chichimeca que al parecer se introducen por la región Huasteca ocupando zo-
nas del este y oeste de la cuenca de México y son detenidos en el sur por grupos
nahuas regidos por Culhuacan procedentes de Tula, para posteriormente ser
envueltos por grupos denominados como Acolhuas en las fuentes, que presen-
taban filiación de identidad otomí y matlatzinca que se asientan en Xaltocan y
Zumpango.27
El señorío otomí de Xaltocan afianzó su posición en el Altiplano tras el ma-
trimonio de su señor, Chinconguauhtli, con una hija de Xólot, se consolidó
como el nuevo y más importante reino otomí y permaneció independiente
26
“Los chichimecas todavía se hallaban en estado nómada. El último grupo recalcitrante fue el de
los teochichimecas que llegaron a Xillotepec, Tepotzotlan y Cuauhtinchan, y fundaron Poyauhtla
en 1260, pero fueron obligados a salir en 1324 y pasaron a Tlaxcala y a la Sierra de Puebla. Proba-
blemente los teochichimecas, que eran cazadores del norte de México, aprendieron otomí durante
el tiempo que permanecieron en Xillotepec” (Lastra, 1992: 455-457).
27
Corona (1998: s/p) propone la siguiente repartición socio étnica de la cuenca de México: “a)
Nahua-tolteca en el sur con la cabecera en Culhuacan; b) Pame-Chichimeca en el este con cabecera
en Catenhico o Tezcutzinco; c) Acolhua-Otomí en el norte con Cabecera en Xaltocan–Zumpanco;
Acolhua-Matlatzinca en el oeste con cabecera en Atzcapotzalco”.
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hasta el año 7 caña (1395), por lo que sus dominios abarcaron hasta la Sierra
Norte de Puebla y Meztitlán28 (Carrasco, 1950: 258-266; Isidro, 1995: 148).
Fue conquistado por los de Atzcapotzalco y su señor Tezozomoc, ayudados
por los mexicas. Sin embargo, nunca logran someter a Tutotepec y Meztitlán
lugar donde se refugió Tzompantzin el señor de Xaltocan.29 Estas provincias
eran consideradas más lejanas de este “antiguo reino” y se mantuvieron in-
dependientes hasta la llegada de los españoles. Las disputas entre mexicanos
y “xaltomecas tlilhupileque (los huipiles negros)” y sus aliados nanoalcas y
cozcatecas, comenzaron desde la estancia de los primeros en Chapultepec,
antes de las guerras internas contra Cuauhtitlán, que duraron hasta la derro-
ta de Xaltocan por los azcapozalcas.
Durante la guerra contra Xaltocan, Acamapichtli se encontraba como
Tlatoani de Tenochtitlan, había llegado al poder en 1372; pero el fin de la gue-
rra sería después de su muerte acaecida en 1391.30 Éste es el primer personaje
mencionado en el Códice Huichapan, en donde lo llaman “dan mit’i’ an xithi, un
manojo de caña”; en el códice Jilotepec aparece como: “Mixthixitti señor de
los carrizos.”31 El gobierno de Acamapichtli iniciaría el cambio a una nueva
situación de poder en la Cuenca de México, los nahuas de Mexicapan tienen
ahora un nuevo tlatoani y mantienen una frágil alianza con los Azcapotzalco, la
situación terminará favoreciendo a los nahuatlatos tenochcas. Quienes funda-
rían un tlatocayotl paralelo al de los tepanecas (Castañeda de la Paz, 2013: 242).
En el paso del siglo XV al XVI en el Altiplano Central, es muy parecido
en cantidad de violencia interna con lo que aconteció en México en el siglo
XIX; así como en el sentido de que en las fuentes no aparecen como movi-
mientos rurales, sino como intentos de retomar el poder por clase superiores
ya tradicionales. Lo anterior lo ejemplifican algunas de las revueltas de los
señoríos sometidos, particularmente los sostenidos por sus señores étnicos, ya
28
“La lista de los componentes del reino[...] comienza con lugares bien conocidos al sur de Xaltocan:
Chiucnauhtlan, Ecatepec y Toltitlan[...] en las sierras que separan la Cuenca de México del Valle
de Toluca y continúan con todos los principales pueblos mazahuas: Mazahuacan, Ixtlahuaca,
Atlacomulco, Xiquipilco y Xococtitlan[...] Cuauhtitlán y los lugares que más tarde fueron sus
dependencias políticas, como Huehuetocan, Tzompanco y Citlaltepetl[...] lugares de la Teotlalpan
que fueron posteriormente reinos de Azcapotzalco y Tollan en tiempos de la Triple Alianza:
Epazoyocan, Temazcalapan, Tepepolco, Otompan, Tzihuinquillocan y Tollanzingo. Finalmen-
te[...] los lugares más distantes del reino hacia el noreste y norte: Tototepec, Metztitlan, Yaotenco
y en el extremo norte Oxitipa” (Carrasco, 1998: 34-35).
29
Según la interpretación de Carrasco (1998: 36-37) de los Anales de Cuauhtitlán “el conflicto comenzó
cuando murió Payntzin señor de Xaltocan, rey de la nación otomita, heredándole el reino su tío
Tzompanzin, señor de Meztitlan. Derrotado Xaltocan, el rey huyó a Meztitlan y muchos otomíes
se fueron a Meztitlán y a Tototepec. Atzcapozalco se apoderó de parte del reino de Xaltocan, con
Mazahuacan, Cuauhtitlan y Tepotzotlán, dando y repartiendo algunos pueblos y lugares a los
señores mexicanos”.
30
La muerte de Acamapichtli es fechada por el Códice Ramírez en 1328 y el acenso de Huitzilihuitl en
1359 (Códice Ramírez, 1975: 30 y 34).
31
Lawrence Ecker (2001: 45, folio 14, 2-3, nota 54), pone “dãn-mit’i ãn šithi[…] el grande que empuña la
caña, o sea el bastón de mando”. Alvarado (1976: 49) y Reyes Retana (1990: 25) ponen Eyanmit’i’anxithi, de
mít’i, ramo o manojo y xithi carrizo (Sinclair, Victorio y Hernández, 1995: 105 y 317).
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48 | Alonso Guerrero Galván
que los documentos tempranos favorecen más los intereses de los señores que
de los sus súbditos. Katz (1990, I: 70-73) afirma que los aztecas no sustituían
a la aristocracia nativa con su propia nobleza, sino que sobreponían su domi-
nio al de la clase dominante tradicional, por lo que el campesino soportaba
una doble carga tributaria, así como se expropiaba una gran cantidad de tie-
rra a la que el pueblo seguía haciendo producir, pero ahora para el beneficio
de la hegemonía azteca.32
En el Códice Huichapan se registran los conflictos entre los nahuas y otomíes de
la provincia de Xillotepec, así como con los mazahuas, tarascos y chichimecas
o serranos, con los que tenía frontera este señorío. Los grupos nahuas del Al-
tiplano se encontraban en plena expansión tras el ascenso de Itzcóatl en 1428
(Castañeda de la Paz, 2013: 243), ese año, el tlatoani mexica puso a la cabeza
de Xillotepec a su hijo Mixcoatl o Iztacmixcoatl, denominado en otomí como
Ecquenguy. Pero parece que el tlatocayotl se logró establecer hasta 1443, cuan-
do aparece nuevamente este personaje representado con un icpalli de jaguar,
sobre el altepetl de Xilotepetl. En el Códice Martín de Toro, se registra que:
nu’u tsi ‘met’o ma dagahe ma boxitahe nu’u Aquellos, los primeros respetables, nuestros
tsi ma padres, nuestros antepasados
ngwadihe genhya mame’uheya = = E ts’a aquellos, los nuestros que ya han terminado,
‘windo E k’enguy ellos son nuestros orígenes de nosotros: Ets’a
windo, Ek’engui
Ena bats’ani, Ebuuhu, E k’et’adoose myoho Ena bats’ani, Ebu’uhu, Ek’et’adoose el segundo
Ena ñayau dehe t’oho Ena naya ha puu to puu Señor Nuestros altepeme señor que estaba y
hne ma tahe mamemuhe vivían nuestros padres, nuestros originarios,
ma boxitaho ma k’iho E na naya bi nuni E rey Nuestros antepasados, nuestras gentes, el señor
E Corona ya nugua mencionado e rey e Corona aquí (PAl. 1-4)
Este códice identifica como “padres fundadores” a los señores de esta pri-
mera generación de gobernantes mexica en la zona otomí de Xillotepec,
como Mixcóatl, pues de manera semejante a lo que pasa con Azcapotzalco,
Itzcóatl impuso a sus hijos como tecutli de señoríos o tlatocayotl mexicas
paralelos a los señoríos considerados chichimecas de Xillotepec, Apan,
Atotonilco e Itztapalapa (Castañeda de la Paz, 2013a: 146-147). De una ma-
nera semejante, en el Códice Huichapan pone principal atención a la represen-
tación de los tlatoque mexicas, lo que implica el fortalecimiento de un poder
más centralizado. Cabe mencionar, que la derrota de Azcapotzalco también
32
La presencia de dos o más tlatocayotl o señoríos en un solo hueyaltepetl es lo que Lockhart (1999: 29-
32) denomina altepetl compuesto, constituido por una serie de altepetme simples, cada uno con su
respectivo tlatoani y sus propias tlaxilacalli, parcialidades o barrios. Un ejemplo de lo anterior sería
el altepetl de Azcapotzalco que mantendría hasta la época colonial un señorío en Mexicapan y otro
en Tepanecapan (Castañeda de la Paz, 2013: 230).
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 49
representó la quema los códices de los tlatocayotl Acolhuas y el establecimiento
de una historia oficial mexica (Escalante, 1998: 4).
Fecha Tepanecapan Mexicapan Tenochtitlan Texcoco Tlacopan
Acolhua Tenoch
Acamapichtli
Tezozozmoc Huitzilihuitl
1428 Maxtla Chimalpopoca
1430 Huehue Itzcóatl Nezahualcoyotl Totoquihuatzin
Teezozomoc
1440- Zehuatzin Moctezuma
1468 (Cihuatzin) Ilhuicamina
1481 Yectlitetzin Tezozomoc Axayácatl
Acolnahacatl
1486 Tizoc
1502 Ahuízotl Nezahualpilli Chimalpopocatzin
1520 Teuhtlehuacat- Carlos Moctezuma Cacamatztli Totoquihuatztli
zin (1519) Oquiztzin Xocoyotzin (1515)
1521 Cuitlahuac
Cuauhtemoc Ixtlixóchitl
Cuadro 6. Hueytlatocayotl en Tlatoque, Señores de la Triple Alianza.
Fuente: Castañeda de la Paz, 2013, 2013a.
En la segunda mitad del sigo XV, los grupos nahuas comenzaron a exten-
derse sobre la región de la Huasteca, para 1458 los mexicanos ya eran señores
de esta tierra y sujetaron a su servicio la provincia de Chicon y Pánuco (Meade,
1987: 41). Dos años después fue el turno de Tula, que fue conquistada por el
señor otomí Ecquêt´ädo, que dejó 400 sobrevivientes, los que logran escapar se
refugiaron en Tepetitlán y en las fronteras con los tarascos, conocidos en otomí
como amandähi; también logró la dominación distintos señoríos mazahuas, jun-
to con Huetzoctzin (Palanca) probable señor del tlatocayotl nahua de Xilotepec,
y que el Códice Martín de Toro registra como Ebu’uhu (Ecker, 2001: 65).
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50 | Alonso Guerrero Galván
Códice Códice Trasunto
Fecha Códice Huichapan
Jilotepec Chiapa de Mota de CMT
1426 Nothey (Acamapichtli) Grillo Grillo
1430 Auquenquio Garza Garza
1435 Anvinxuy Izcóatll Águila real chico Águila real chico
1436 Ecquettado Mixcóatl (Ecquenguy) Etzaguindo Etzaguindo
1451 Puettey Huetzoctzin (Ebuuhu ) Ecquenguy Ecquenguy
1452 Emotte Phani Enabattzani Ehmatzhani
1453 Hmibatha (Axayácatl) Ebuuhu Pmoho
1455? Mago Equ’uttadoose Equ’uttados
1460 Ttahte (Ahuítzotl)
1475 Ebeyogi
1521 Don Jerónimo Don Jerónimo
Don Pablo Don Pablo
Cuadro 7. Señores otomíes. Fuente: Brambila, et al. 2010: 183.
Axayacatl intentó sojuzgar a nuevamente a los señores otomíes, quienes se
resistieron en Xillotepec y años más tarde (1483, 5 caña), Tizoc combatió
nuevamente a los otomíes, pero esta vez a los de Chapa de Mota. Ahuitzotl,
que según el Códice Huichapan llegó al poder en 1486 (8 conejo), sometió a
trabajos forzados a un total de 29 200 obreros a para construcción de los
templos de Tenochtitlán, incluidos los rebeldes de Chapa de Mota, por lo
que se revelaron dos años después. Etzeyahmü o Moctezuma Xocoyotzin su-
bió al poder en una situación marcada por el hambre, la guerra, ataques de
coyotes y enfermedades.
Los señoríos otomíes que se mantuvieron independientes tras la caída del
señorío de Xaltocan fue el Meztitlán y el señorío de Tutotepec a donde mu-
chos del los otomíes del común huyeron del poderío tepaneca (Meade, 1987:
40). Meztitlán se mantuvo como señorío independiente hasta la llegada de los
españoles, resistiendo las incursiones mexicas a costa de la perdida de algunos
de sus pueblos sujetos o confederados; mantuvo un predominio importante de
población otomí, compartiendo espacios con grupos nahuas y totonacos.33
El principal interés de los grupos de poder era el intercambio con la
Huasteca; sin embargo, la comunicación y alianza de los de Meztitlán y los
33
Sobre una primera impronta del náhuatl prehispánico en la región, Meade (1987: 40) apunta que
en tiempos de Techotlala, señor de Texcoco erigió el señorío de Meztitlán y otros señoríos tribu-
tarios a los Acolhua, a los que ordenó que “el idioma chichimeca fuera sustituido por el mexicano
que se decía habían usado los toltecas, no dando empleo en el gobierno al que no hablara dicho
idioma y[...] ordenó a los chichimecas que aprendieran las industrias y ciencias de los toltecas.
Algunos de los señoríos instaurados por Techotlala se rebelaron contra los tepanecas”.
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de Cuextlan impidió este intercambio fuera beneficioso para los mexicas, por
lo que se impulsó la extensión de los sujetos a la Triple Alianza, tal es el caso
del señorío de Xillotepec, el cual fue creciendo alrededor de Meztitlán hasta
llegar a Oxitipa, en la Huasteca.
Corona (1998: 6) considera que las provincias antes mencionadas eran
atractivas a los mexicas por poseer una identidad productiva otomí enraiza-
da en el aprovechamiento del maguey,34 y un modo otomiano de producción
que se caracteriza por “la apropiación de la riqueza florística y faunística” de
las regiones que han ocupado a lo largo de su historia y que van del bosque
templado al semidesierto; además de beneficiarse de la domesticación del
maíz, el amaranto, el quelite, el frijol y el tomate.
Soustelle (1993: 509) afirma que los agricultores otomíes pasaban frecuen-
temente como “cazadores bárbaros a ojo de los nahuas del Valle de México”,
por lo que se les confunde con chichimecas. Esta opinión sobre los otomíes
estaba fundada principalmente por el patrón de asentamiento disperso en
que vivían las comunidades otomíes. Según las investigaciones del Proyecto
Arqueológico del Valle del Mezquital, éste patrón está relacionado con las unidades
agrícolas y el recurso del agua, la mayoría de las veces obtenido a través del
maguey manso, por lo que los otomíes gozan hasta hoy día de la reputación
de ser grandes bebedores de pulque:
El hñähñu desarrollo una estrategia de usos múltiples de los recursos que le pro-
porcionaba el desierto; actividades como la recolección de animales –especial-
mente insectos—, la caza de piezas menores y la recolección de diversos tipos de
frutos y semillas[...] el recurso del agua, no se convirtió en un factor limitante, en
la medida en que, la organización social, el patrón de asentamiento y las diversas
formas de cooperación y de solidaridad familiar y grupal le facilitaban el abasto
(López, 1991: 58).
34
Para denominar al maguey, metl, en náhuatl, en otomí del siglo XVIII se usa Na guadá, hoy en día
en Santiago Mexquititlan se dice ar ‘wada y en el mezquital rä ’uada. Estas agaveas (de la familia
de las amarilídeas) abundan en diferentes regiones de Mesoamérica, en particular en el Altiplano
Central. En el Valle del Mezquital los grupos otomíes de la actualidad aún utilizan la totalidad
de la planta con diferentes fines culturales, sociales, económicos o de supervivencia; que van de la
formación de una cerca, hacer pulque, la construcción de casas y techumbres, hasta los ayates o
an dônqhua (rä ‘ronjua o ar´ronjwa); los cuales son elaborados con las fibras extraídas de las hojas del
quiote o boo en el Mezquital, ar thxuu ‘wada (parte masculina del maguey donde crecen sus flores)
que se sueltan alrededor del corazón o boo ga’mandee. Las hojas son cosidas en un horno como los
usados en la preparación de la barbacoa, después son enterradas algunas semanas para que se
ablanden más y sacar la fibra con más facilidad, esta fibra se denomina en náhuatl ixtle, en otomí
del Valle rä sante, en Santiago ar pita; se lava y se hila, extendiéndola sobre una biznaga para car-
darla, los restos que queden en ella son extraídos para hacer ayates finos que requieren un telar de
cintura especial. “Hay plantas llamadas maguey verde, hoja larga, ‘xamini’, maguey blanco netu, i’ta,
gäx’mini, hmu’ta, zarabanda, manso y maguey negro” (Salinas, 1984: 277).
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Para encontrar cómo los propios otomíes ejercían y nombraban esta orga-
nización señorial es necesario recurrir a los documentos que ellos mismos rea-
lizaron y en los que plasmaron su lengua y su cosmovisión, pero la destrucción
ocasionada por la conquista y la evangelización nos impidió conservar códices
precortecianos que nos dieran cuenta de sus instituciones.35 La estructura po-
lítica otomí fue considerada por muchos cronistas españoles como propia de
“bárbaros”, porque esto los hacía susceptibles a ser occidentalizados, puestos
en “policía” y “república”.36 Sin embargo, Alonso de Zorita (1963: 101) ya
explicaba que “bárbaro” es como se les ha llamado a diferentes sociedades sim-
plemente “por ser de diferente lengua y costumbres e idolatrías de los roma-
nos”. Hernán Cortés en sus Ordenanzas de buen gobierno en 1524 y el Rey Carlos
V en una cédula de 1526, hacen latente la existencia de estos grupos de élite y
la necesidad de su control, pues en ambas se solicita que los hijos de estos sean
mandados con los frailes desde pequeños (evangelización vertical), “vemos que
en esta cédula se hace explícito el reconocimiento del rey a la existencia de
indios principales, es decir, de nobles, cuyo papel en los pueblos indios sería,
además de trasmitir la fe en Cristo, mantenerlos en buen gobierno, en otras
palabras, bajo control” (Pérez-Rocha y Tena, 2000: 15).
Con respecto a la organización prehispánica de las comunidades otomíes
del Valle del Mezquital, López Aguilar (1991: 59) considera que es cercana a
35
Joseph de Acosta (1995: 131-132) afirma que las formas de organización indígena no entran ente-
ramente a lo que considera dentro del orden de la “razón” y lo “humano”, niega la existencia de
“príncipes” o “reyes perpetuos” y considera a los existentes como “señores y principales” o “caba-
lleros”; a la letra dice “cosa es averiguada que en lo que muestran más los bárbaros su barbarismo,
es en el gobierno y modo de mandar, porque cuanto los hombres son más llegados a razón, tanto
es más humano y menos soberbio el gobierno, y los que son reyes y señores, se allanan y acomodan
más a sus vasallos, conociéndolos por iguales en naturaleza, e inferiores en tener menor obligación
de mirar por el bien público. Más entre los bárbaros todo es al revés, porque es tiránico su gobierno
y tratan de sus súbditos como bestias, y quieren ser ellos tratados como dioses. Por esto muchas
naciones y gentes de indios no sufren reyes ni señores absolutos sino viven en behetría y solamente
para ciertas cosas mayormente de guerra, crían capitanes y príncipes, a los cuales durante aquel
ministerio obedecen, y después se vuelven a sus primeros oficios. De esta suerte se gobierna la
mayor parte de este Nuevo Orbe, donde no hay reinos fundados ni repúblicas establecidas, ni
príncipes o reyes perpetuos y conocidos, aunque hay algunos señores y principales que son como
caballeros aventajados al vulgo de los demás”.
36
Solís (1990: 76) describe la dispersión de los otopames al norte de la Nueva España y afirma se
extienden “por la banda del Norte se alargaba hacía la parte de Pánuco hasta comprende aquella
provincia pero se dejaba estrechar considerablemente de los montes o serranías que ocupaban
los chichimecas y otomíes, gente bárbara sin república ni policía, que habitaban en las cavernas
de la tierra, o en las quiebras de los peñascos, sustentándose de la casa y las frutas de los árboles
silvestres; pero tan diestros en el uso de las flechas, y en servirse de las asperezas y ventajas de la
montaña, que resistieron varias veces a todo el poder mexicano, enemigos de la sujeción, que se
contentaban con no dejarse vencer, y aspiraban solo a conservar entre las fieras su libertad”.
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la del calpulli37 de otras culturas mesoamericanas del Altiplano Central, defini-
do como “una comunidad de vecindad”, más que de parentesco, en Urbano
lo traduce como barrio y en otomí como An etu, y Nan mo; la primera podría
venir de la palabra para muerto (tu) y un reverencial (e-), asociado a la costubre
de enterrar a los muertos en las casas del linaje, práctica que se continuó sim-
bólicamente con las capillas de Xitá de los siglos XVII y XVIII. El segundo
podría relacionarse con el término ra mu’i, utilizado en algunas comunidades
del Valle del Mezquital para referirse a la familia. También nos da los téminos
de An dânguetzopho (el gran consejo) y mettzopho (consejo), que apela su forma de
organización gerontocrática. Este consejo se encontraba:
integrado en centros políticos, administrativos, conocidos como cabeceras, donde
residía el cacique y el grupo en el poder. Es sobre esta estructura de residencia y
de organización política, que en los primeros años de la conquista se fundamenta,
bajo nuevos libramientos y nuevas formas económicas, la dominación española.
Organización Náhuatl Otomí Trabajo Tierra Guerra
Grupo supremo Tlatokayotl Onayä (señor), Filiación Tierras del Estado, Aparatos
(Estado) (señorial) Obeuthe política administradores militares
Tlatoani (contador) y soldados
Clases Altepetl Andehet’oho Filiación Tierras del pueblo, Expansión
(patrimonial onayä política y administradores territorial
y señorial) parentesco
Clanes Kalpulli An etu (barrio) Parentesco y Propiedad comunal Tributo
(patrimonial Nan mo, An afinidad ritual (parcialidad) (producto),
y señorial) dânguetzopho Soldados
mettzopho
(consejo)
Familia Senyelistli Andânnigütho Parentesco Propiedad Tributo
y linajes (patrimo- (familia) individual, (producto),
nial) Ya hmu de nobles o linajes Soldados
(nobles)
Tributario Tekitki Notipephi Filiación políti- Tierras de la pro- Apropiación
(señorial) (tributario) ca y parentesco vincia, administra- de excedentes
dores
Cuadro 8. Organización política y social náhuatl y otomí en el siglo XV.
37
Institución que Othón de Mendizábal (1946, IV: 17) identifica mucho antes de la ruptura entre los
grupos fundadores de Mesoamérica. “Entre las cuatro tribus que constituían el pueblo olmeca de
Tamoanchán, división de carácter totémico, sin duda, que presentan también los náhoas (calpullis),
aunque después aparezca relacionada con el número sacro del sol, surge de pronto una profunda
discordia, motivada, según la tradición por el descubrimiento del pulque, y deciden separarse”.
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54 | Alonso Guerrero Galván
Sobre la forma de organización social y política que los otomíes guarda-
ban antes del contacto, los gobernadores, corregidores y alcaldes mayores
que escriben la Relación Geográfica de Querétaro afirman que:
La orden de su gobierno era que tenían un prinçipal como agora le tienen en
cada pueblo, a quien reconoçían vasallaje y reberençiaban en estremo. Avía
otros mandones pequeños[...] que cada uno tenía un cargo de veinte o veinte y
çinco hombres, unos más y otros menos, los quales los recogían para las obras
personales y tributos y otras cosas neçeçarias. Este [sic] prinçipales tenía cargo
del ofiçio de la justiçia, castigando a los ladrones por hurtos pequeños con açotes
y reprehensiones grandes y sy el hurto era grande lo açotaban brabamente y
luego lo ataban las manos atrás y por ellas los colgaban de algunas vigas de casas
altas o de arboles, y ally los apedreaban a los dexaban asy hasta que espiraban.
El que hazia fuerça a muger lo ataban de pies y manos y a palos y pedradas lo
mataban[...] al adúltero y la adúltera[...] la misma suerte. Castigaban el pecado
nefando con mucho rigor con la misma muerte[...] a los bagamundos açotaban
con hortigas. No castigaban los omiçidios[...] en los días de fiesta y Pascua de
Tascanme38 [...] todos los varones actos para la guerra se exerçitasen en usar las
armas para que estubiesen diestros cuando se viesen con sus enemigos. Duraba
el gobierno por años, contando los años de cuatro en cuatro como los de México
llamaban al primer año del conejo, y al segundo de la caña, el tercero del peder-
nal y el cuarto de la casa (Wright, 1989: 143-144).
Los señoríos independientes, también tenían un sistema tributario y punitivo
similar, según los redactores de la Relación de la Provincia de Meztitlán de 1579:
Este pueblo de Meztitlán fue cabeza de toda esta serranía y señora de todos los
pueblos que se incluyen, hasta confinar con la provincia de Guaxteca, y perma-
neció siempre con este señorío, hasta que llegaron os españoles[...] el pueblo de
Yagualica[...] antiguamente era este lugar fortaleza donde los de Meztitlán te-
nían gente de guarnición entre los guaxtecos, de que este pueblo era frontera[...]
El nombre de Meztitlán proviene, dicen los naturales, de los primeros morado-
res de esta provincia, cuando tuvieron guerras con las provincias circunvecinas,
tenían costumbre de dar asaltos en los enemigos las noches que hacía luna[...]
otros dicen[...] tuvo origen de una luna pintada, que esta en un cerro altísimo y
agudo, y por la parte del norte esta tajada[...] esta pintada una luna y un escudo
con cinco pintas, a manera de dados[...] El lenguaje común en esta provincia y
38
“Tascanme en lengua otomí quiere decir Pascua de pan blanco, fiesta muy antiquísima entre ellos
y de gran solemnidad. Todos ofrecían[...] a la diosa llamada Madre Vieja cumplidamente de sus
frutos, como diezmo de lo que cogían” (Wright, 1989: 141-142).
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 55
de todas las demás de toda esta sierra es la misma mexicana, aunque muy avilla-
nada y muy tosca[...] En el tiempo de su gentilidad[...] reconocían a los señores
de Meztitlán. El señorío que sobre los naturales tenían y los tributos con los que
acudían, eran sin tasa y a voluntad del señor; mantas[...] arcos y flechas y semen-
teras, que las hacían de algodón y maíz, y once cosas de caza[...] y servicio per-
sonal[...] Tenían seis figuras pintadas, las dos de mujeres[...] Aochtlachpan[...]
Tecpaxoch[...] cuatro[...] hombres[...] Izcuin, Hueytecpatl, Tentetemic, Nana-
catlzatzi[...] Ometochtli, que es el dios del vino[...] Tezcaltipoca[...] más princi-
pal ídolo[...] Hueytonantzin[...] madre de todos estos dioses o demonios[...] dos
sacerdotes llamados Huehuey Teopixque[...] El uno[...] Chiquey Aochitonal, y
el otro[...] Chiquey Ozelotl (Meade, 1987: 64-67).
En esta relación también se menciona otra pareja de representantes del go-
bierno, pero ahora del orden civil; se agrega además que el Señor escogía a
dos principales distinguidos, viejos y sabios tequitlatos, que examinaban todos
los negocios de “la casa real”, encargados de los juicios criminales, no refieren
azotes públicos a los ladrones como en al caso de la Relación de Querétaro, sino
que pasaba junto con sus bienes a ser esclavo del “Rey”; en ambas relaciones se
registra que castigaban el adulterio con la muerte al encontrase infraganti; pero
en Meztitlán, si el infractor era un militar era mandado a morir en la guerra.
Otra diferencia importante es que en este señorío independiente se cas-
tigaba el homicidio con la muerte por sacrificio, su corazón era ofrendado
a los dioses y su cuerpo ingerido por los captores, la cabeza era dada como
trofeo al que descubriese el delito (Meade, 1987: 68-69).
En el Códice Martín de Toro (1650-1696), cuando se hace referencia a los
señores otomíes, aparecen nombrados como ena ñaya. El franciscano Alonso
Urbano (ca. 1640) en su diccionario trilingüe (español-náhuatl-otomí) regis-
tra “principal”, como an anyä (an t’uhmü¸ an t’uayä, an bätzahmü), lo que fray
Alonso de Molina (1555) llama tlahtocapilli (Smith, S/F: s/p). En el trasunto
que Diego Mendoza y Moctezuma (1703) hace del Códice Martín de Toro lo
traduce como “señores”. En el Códice Huichapan aparece como nu onayä que
Ecker (2001: 31, 45, 47, 57) traduce como caudillo, y Ehmu como señor y
“nuhña na hmu” como la “señoría” o “dinastía”.
Una primera interpretación de estos términos sugiere que, al igual que en
el náhuatl, viene del verbo hablar, en otomí ñä (ñä, hñä). Aparece en el Códice
Martín de Toro antecedido por un proclítico reverencial humano e- y un de-
terminante singular na, que en Urbano es an, el que habla. Urbano registra
sistemáticamente la nasalidad de la “ä”, que no se escribe en el Códice,39
39
Esto es común durante los siglos XVI y XVII, pues la diferencia vocálica pocas veces se marcaba
en la escritura alfabética, como pasaba con la mayoría de las vocales propias del otomí. Según las
investigaciones de Soustelle (1993) las diferencias en el registro de vocales se registran hasta el siglo
XVIII.
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y pone yä (tinyä) como una declinación tana (1ª conjugación del presente) el
verbo “reinar”, correspondiente a nitlahtocati, en náhuatl, y que incluye como
sinónimo de hmu o teuhctli que traduce como “señorear”. En algunas varian-
tes del otomí moderno existe un par mínimo entre ña, cabeza, y ñä, hablar
(en hablar la “a” es nasal y en cabeza es oral), pero Urbano marca nasalidad
tanto en cabeza (an yaxmü, no yä), en formas como “hablador” o tlahtouani que
traduce como no ga yä y onayä, esta última forma también la traduce como
“señor de siervos”. Zorita (1963: 27) hace una equivalencia entre Tlatoani y
“Señor supremo y universal”.
Náhuatl Códice
Español Otomí (Urbano) CMT
(Urbano) Huichapan
rey coronado tlatocayo na yä onayä Ena ya
reinar nitlahtocati tin yä
señorear teuhctli tana hmü Ehmu hmu
cacique an t’uhmü
nuhña na
señor de siervos tlahtouani no ga yä y onayä
hmu
Señor an anyä Ena naya
cabecera de pueblos Tlatocaltépetl an t’oayä,
cabecera barrios an t’ohmü
nobleza tlahtocapilli an bätzahmü
(calpixque) na nzaya
dânzîâ
los que trabajan macehualtin an beti pephi
Cuadro 9. Equivalencias entre reinos y señoríos.
Otra diferencia que marca Urbano entre na hmü y na nyä, radica en que
el primero lo asocia con “dignidad” (tecuyotl) y el segundo con “señorío”
(tlatocayotl); Molina (1970: 140v) los traduce como “señoría de estado o digni-
dad” y “señorío, reino, corona real o patrimonio” respectivamente; apelando
uno a cargo y otro a la institución, al mismo tiempo que nombran sólo dos
“niveles horizontales” que, según palabras de Reyes García (2000: 42), con-
formarían la “estructura sociopolítica” del dehe t’oho (altepetl).
Los códices Huichapan y Martín de Toro también registran al señor como onayä,
que Ecker (2001: 98) traduce como caudillo, en este caso al determinante se
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le prefija un alomorfo reverencial o-. Luis De Neve y Molina (1975: 76) en
1767 traduce como “principal o cacique” los términos de “na nzaya, dânzîâ”
que podrían estar relacionados con hablar y hablar bien. El verbo “señorear”
se registra en Urbano (ca. 1640) en una forma de presente (tana) hmü, un
impersonal (ti) hmüna, por lo que an t’uhmü y an bätzahmü, aparece este verbo
antecedido de t’u y bätza, que se relacionan con acepciones de hijo, como en
Temoaya hoy en día se dice t’uu, mientras que en la variante de Santiago (ar)
bätsi y en Acambay bátsi. Conceptos que tienen una relación más estrecha con
el concepto nahua de pilli, que Molina traduce como noble o caballero. Otra
interpretación de t’u, es que haya una confusión con t’o, apócope de t’oho “ce-
rro” (t’ohmü, el cerro señor); en este sentido se relacionaría con Tlatocaltépetl,
palabra náhuatl, compuesta por tlatoca y altepetl, y traducida como “pueblo
Universal” o “cabecera de pueblos y barrios” (Reyes, 2000: 42-43).
Esta forma de organización estatal conocida en náhuatl como altepetl o
altepeme (PL), también era utilizada por los otomíes, en Urbano (1990: 350r)
se registra como an dehe nthoho y lo traduce como “pueblo de todos junta-
mente”. Patricia Fournier y López Aguilar (1991: 11) consideran que estos
centros políticos que citábamos antes, eran “las antiguas cabeceras tributa-
rias (An dehe [t’oho] o Altepeme) que controlaban varios pueblos de indios,
después de la conquista fueron encomendadas, elevadas a corregimientos y
se les asignó un servicio religioso permanente en la iglesia o conventos del
clero regular y secular”. Según estos autores el número de población no era
determinante en la importancia política y económica de estos centros.
Por otra parte, Cayetano Reyes García (2000: 42-43) afirma que entre
los nahuas el altepetl, representaba “al Estado y sus diversos niveles institu-
cionales, en los distintos estratos de las ciudades y las áreas habitacionales
de los campesinos”. Afirma además, que dada la complejidad del término,
los castellanos lo homologaron con su concepción monárquica, por lo que
en lo diccionarios de Molina e Urbano, altepetl, es un “pueblo de todos” los
otros pueblos,“ciudad”; y el tlatocayo es asociado con el “Rey”, “Monarca”
o “rey coronado” como pone Molina. Ena naya, que se traduce en el mismo
Códice Martín de Toro como “Rey de Corona”, mientras que Urbano registra
los señores (teuhctli) como hmu; a los integrantes del grupo de élite (tlahtocapilli)
como bätzahmü; y pone dos términos que podrían hacen referencia al “cerro”,
entendida como una relación con el agua-cerro, dehe t’oho o altepetl, pone:
an t’uhmü, an t’uayä (Tlatocaltépetl).
En este sentido, podemos afirmar que las estructuras sociopolíticas
otomíes compartían al momento del contacto una compleja organización
con los grupos nahuas que dominaban el Altiplano Central, el altepetl o
an dehe t’oho es entendido como una formación estatal que se disputa con
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Figura 3. Mapa donde se ubican los lugares mencionados
en el Códice Martín del Toro y puntos de referencia.
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otras el control de estos señoríos étnicos o an nanya, por medio de los cuales
se admnistran los recursos naturales, así como los producidos por el trabajo
de los grupos gentilicios y políticos, la justicia, la hacienda, el ejército, el
clero y el comercio.
El Códice Martín de Toro
En lo que coinciden varias fuentes con el Códice Martín de Toro es en hacer
patente el gran movimiento de población que causó el enfrentamiento arma-
do y la simple presencia de los invasores europeos. El fenómeno de huida y
abandono de los pueblos no era del todo extraño en el México prehispánico,
pero esta tendencia se intensificó, sobre todo en los grupos que se encontra-
ban en las fronteras del poderío mexica y que la mayoría de las veces prefi-
rieron huir al tener noticias de los españoles y sus aliados.
Como se ha mencionado antes, David Wright (1999: 36) divide la coloni-
zación del Bajío (Guanajuato y Querétaro) en cuatro etapas, una primera que
va de 1521 a1538 y que denomina Clandestina; una segunda de 1538 a 1550,
que llama de Integración; la tercera, marcada por la Guerra Chichimeca de
1550 a 1590; y una cuarta etapa de posguerra entre 1590 a1650. Dentro de la
primera de estas etapas se vivió un proceso de migración clandestina hacia
la Mesoamérica Marginal o Septentrional; pueblos enteros salieron hacía el
norte para evitar ser colonizados, ya que los españoles y sus aliados sostenían
tenazmente la guerra por el control de los dominios mexicas.
Los otomíes de Tlaxcala que habían enfrentado a las huestes de Cortés se
aliaron después de la noche triste, lo mismo pasó con Meztitlán y Tutotepec,
quienes luego se unirían tras la rebelión de Pánuco en 1523-2440 (Galinier,
1987: 65). En este momento se desarticuló formalmente –aun que no real-
mente– la organización prehispánica y los grupos vencidos quedaron como
vasallos del Rey de España.
Peter Gerhard (1986: 392) asegura que los españoles vieron por primera
vez la población de Jilotepec en 1519, y que habían tomado control de la
zona para mediados de la década 1520; el escarmiento de 1521 mantuvo
40
En muchos de los estudios ya tradicionales sobre la conquista y colonización de la Huasteca, se men-
cionan las incursiones realizadas por Hernán Cortés en 1523; la de Sandoval en 1524; y la de Nuño
de Guzmán cuatro años después hacia la región de Pánuco (Pazzi, 1991: 25-36). Según las investiga-
ciones de Jesús Ruvalcaba (1991: 72-73), “La lucha de los huastecos contra la invasión española ad-
quirió su mayor fuerza entre 1520 y 1530, lapso en que hubo al menos tres rebeliones. Los huastecos
se opusieron al proyecto colonizador desde 1520, cuando arrasaron la colonia fundada por Álvarez
de Pineda[...]. La combatividad huasteca también quedó demostrada a fines de 1523 cuando los
habitantes de la jurisdicción colonial de Pánuco iniciaron una revuelta, combatida con gran saña, y
en 1526, año en que ocurrió otra rebelión”. Junto con los huastecos debieron de luchar algunos grupos
pames (Chemin, 1994: 60). La región conocida como la Sierra Gorda, la cual se encuentra al suroeste
del Pánuco, sirvió como zona de refugio y se supone permaneció inexplorada por los espñaoles hasta
las incursiones de José de Escandón, en los años noventa del siglo XVIII.
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oficialmente despoblada la zona, hasta las expediciones españolas de 1526 y
1531 cuando se fundó una avanzada en Huichapan.41 Las tierras aparente-
mente vacías eran excelentes para la cría de ganado menor, lo que a la larga
creó severos conflictos con los naturales. Se mantuvo el desplazamiento in-
dígena hacia las vertientes del río de Laja (de Dolores Hidalgo a San Miguel
Allende y Chamacuero, hoy Comonfort), Querétaro, El Pueblito, Apaseo,
Celaya y San Juan del Río (Wright, 1999: 36). Según el Códice Martín de Toro
este repoblamiento se encabezó por los caciques de Jilotepec, particularmen-
te el padre de Pedro Martín de Toro, pues afirma que:
salio mis bisavelo que fue El dicho Don Fabian Pavli Martin Ts’uvichol y Mago
de Xilotepequi en la provincia Se vino a vivir Es en San Diego AbaJo del pueblo
San Mateo en Huichapa pueblo de los meros otomite que es jurisdicción En la
cavesera y provincia sujetos distrito de Jilotepequi Ay murió.
Los refugiados otomíes de Jilotepec fundaron diferentes asentamientos
como Juan Mexiçi en San Juan del Río en 1582; en el Códice Martín de Toro
se afirma que Jerónimo López de los Ángeles y Pablo Ettzupa, naturales del
pueblo de San Jerónimo Aculco, participaron en más de una veintena de
fundaciones.
CMT Trasunto DGMM
Santiago An Damagey (sujeto, distrito)
An the el Juan Juantt ndathe San Juan de Ríos San Juan del Río
San Geronimo An da mats’abo San Jerónimo Aculco
An tecosata Santiago Tecozautla
An San Matho An da ma ttzi vichapa Huichapan (Gueychiapa)
An denchi san San Lorenttzo an mo stta Alfajayuca
San Miguel An do
San Fraco An demo
An San maguellito de godo
San nAguisin an bonghay
san Juan mak’on
An da sits’o
santa Cro
41
El movimiento poblacional rumbo al norte también tiene que ver con que la provincia de Xillotepec
desde el siglo XII se ubicó en una frontera de constante interacción con los chichimecas, por lo
que mantenían relaciones de intercambio con estos grupos. Además, como afirma Gerhard (2000:
392), el señor nahua de Xillotepec se encontraba emparentado con Moctezuma y se relacionaba
directamente con Tecozauhtla, por lo que después de la caída de Tenochtitlan, la población se
dispersó hacia tierras chichimecas por miedo a represalias.
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CMT Trasunto DGMM
An Santata Mari An tixbadeje Santa María Tequisquiapan
San Miguel Canhin San Miguel Cambayn
An San Jua An da dani San Juan de los Xarros
An do don daxi (Jilotepec, punto de referencia)
A san tsi dehe
An Santiago xi ma
san Diego An cha hiu guia
An do don daxi ychana ttzi dehe y hets’i ma doxaxin
(referencia)
Cuadro 10. Fundaciones de Jerónimo López de los Ángeles y Pablo Ettzupa.
Algunos otros se valieron de las alianzas que habían realizado con grupos
nahuas y chichimecas (otopames), y después también lo hicieron con los es-
pañoles; tal fue el caso de Fernando de Tapia o Conni (originario de Nopala),
quien se recluyó en tierras chichimecas después de 1521, en donde fundó
varios asentamientos cerca de San Miguel Allende hacia 1530, y en el lustro
de 1530-1535 en la Cañada de An damaxei, hoy Querétaro. Por lo que se con-
virtió en una de las figuras más trascendentales para esta “nobleza” aliada.
En la Relación de Querétaro se afirma que es originario de Nopala, en el seño-
río de Jilotepec. Él mismo, en su Relación de Méritos y servicios (1569-1571)
declara que “con algunos amigos y deudos que tenía salieron de Gilotepe-
que e andando muchos años vestidos de pieles de animales, pasando muchos
travajos de ambres y otras necessidades […] después conquistó y atrajo a los
dichos chichimecas al servicio de su Magestad y al servico de Dios Nuestro
Señor, unas veces por bien y otras veces por fuerza de armas” (Wright, 1989:
240-214). En el Códice Martín de Toro se dice que es de Tlaxcala, a lo que David
Wright (1988: 61, nota. 62-63; Ayala, 1962: 10) argumenta que pudo haber
residido ahí, pues en el códice se caracteriza a Fernando de Tapia como un
comerciante o pochteca de la siguiente manera:
Beni siempre a don Fernando Tapiera de los Tascala es tascalteco beni siempre en
la cañada de Patehe pueblo de chimeco manso los vachichile venía todos los años a
vender sayal, huipiles, navos, sonbrero y otras cosas de chucheros a resgata chile,
trueque de ropas, sayal nauaos, uipiles, sonbrero agusxas, copales, auatil - lo qual
hízose amigo los de la cañada los chimecos mansos y prinsipales del pueblo de la
Cañada - y trataro[n] de fundar el pueblo de Santiago en el lugar de Querrétaro
- y fue a México, pidió que se poblara enn el pueblo en Querretaro que es la
suidad a[h]ora y fundó el pueblo Santiago Querétaro.
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62 | Alonso Guerrero Galván
Según la Relación de los caciques de Xillotepec, Fernando de Tapia era “un indio
macehual” que:
se entró en el dicho pueblo de Tlaxco [Querétaro], y se alzó con él, y se alzó con
él nombrándose gobernador y señor del dicho pueblo, y haciendo por amenazas
y por inducimientos que los naturales del dicho pueblo lo tuviesen y obedescie-
sen por señor y gobernador, y le puso por nombre Querétaro, y por los malos
tratamientos y amenazas que les hizo, los dichos naturales desde entonces acá, le
han servido y obedecido al dicho pueblo y cabeceras de Xillotepec como sujeto,
como antes solía.42
Según Gerhard (2000: 7) el periodo de conflicto entre los grupos de la antigua
elite indígena se agravó después de 1524 tras el otorgamiento de las primeras
encomiendas y continuaron después del gobierno de la primera Audiencia
(1529-1530), ya que tanto los principales indígenas como los encomenderos
reclamaban sus derechos sobre el trabajo y el tributo de los indios. Para este
autor la encomienda de Xillotepec era:
Con mucho la más populosa encomienda privada de la Nueva España[...] como
entidad tributaria se extendía más allá de la jurisdicción política de ese nombre
para incluir provincias (cf. Chimalpain, Querétaro) ocupadas por colonizadores
otomíes después de la conquista. Al principio parece haber estado dividida en
cuartos, uno de los cuales tocó a Hernando de Cantillana; en los primeros años
la recamaban también Francisco de Quevedo y Juan Núñez Sedeño (Gerhard,
2000: 392-393).
Las elites indígenas no perdieron sus derechos de la noche a la mañana, sino
que fue a lo largo de un proceso de aculturación e hispanización que duró va-
rias generaciones y que se caracterizó por la implantación de “instituciones,
prácticas y creencias” occidentales dentro de la organización de los naturales
(Gruzinski, 1999: 502); primero, los grupos de elite se aliaron a los españoles
para no perder más sus mermados derechos, pero esta estrategia también la
siguieron los grupos de macehuales y segundones, quienes entre 1560-1580 “se
encontraban amedrentados” (Pérez Zevallos, 1998).
Al comenzar la Guerra Chichimeca los caciques aliados a los españoles
crecían en número y ejercían una fuerte explotación contra los indios del co-
mún, sobre todo cuando se confabulaban con españoles y mestizos. La baja
42
Los que firman este documento de 1554 son: Juan de la Cruz gobernador de Xillotepec, los alcal-
des Juan de Granada y Miguel García; los regidores Francisco Guzmán, Juan García, Pedro De-
mian, Tomás de Ávila, Juan Ramírez, Francisco de la Cruz y Gonzalo Sánchez; con la mediación
de un intérprete de lengua mexicana llamado Juan Madaleno (Cruz, 1997: 38-39).
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nobleza, nobles segundones y los macehuales fueron incorporados al sistema
colonial español como integrantes del cabildo o de las milicias fronterizas.43
Figura 4. Representación de la Coronación del Capitán Pedro Martín de Toro por el
Capitán de cuerpo a Sebastián Hernández, que también le ofrece la vara de mando, y el
Capitán general Don Marco Felipez, músicos y el Alférez Ramón Juan. Tierras.
AGNM. Vol. 1783, exp. 1, f. 21r (repografía).
Los españoles tenían claros intereses en consolidar su poder en el Bajío,
zona que figuraría como una de los graneros del norte, por lo que muchos
de los principales de Xillotepec, como Fernando de Tapia Conni, vieron
en la conquista de las Chichimecas una forma de entrar en los cánones de
respetabilidad de la sociedad colonial, siendo reconocidos por los españoles
como indios conquistadores que representaban el frente directo contra de
los “bárbaros chichimecas”. En este sentido las pacificaciones y fundaciones
representaban actos meritorios traducidos en mercedes, reconocimiento de
cacicazgos, privilegios o puestos de gobierno. En el Códice Martín de Toro (fi-
gura 3) se confirma que los fundadores de estos pueblos y provincias, eran
43
“Los señores naturales no sólo fueron utilizados en las empresas de conquista y colonización de los
nuevos territorios, sino que estuvieron presentes asimismo en un ámbito muy importante, el nuevo
gobierno de los pueblos indios. Con una amplia visión, las autoridades españolas se percataron,
sobre todo en el centro de México, de la compleja organización social en que se sustentaban los
señoríos recién conquistados, lo cual facilitaría la adaptación de las instituciones españolas, una vez
que reconoció la funcionalidad de las indígenas” (Pérez-Rocha, y Tena, 2000: 19).
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militares reconocidos por la Corona,44 o al menos pretende serlo, pues re-
gistra sus rangos y méritos castrenses (Cuadro 11), menciona que “bino por
capitán de cuerpo a don Fernando Tapia - bino por capitan general a don
Nicolas San Luiz, alferes a don Pedro Conejo, sargento Marcos Juan, maezo
del canpo Agustín García” (f. 8).
Capitán general Grado supremo del ejército, gobernaba la demarcación territorial de una
capitanía general
Maestro de campo Subordinado al capitán general era encargado de administrar justicia y
del avituallamiento
Capitán Reponsable del mando de compañía, escuadrón, batería o unidad similar
Teniente Oficial superior al alférez e inferior al capitán.
Alférez Oficial representante que llevaba la bandera en la infantería y el estan-
darte en la caballería
Sargento Oficial subalterno que en las compañías de infantería seguía en orden
al alférez, tenía el cargo de instruir y alojar a los soldados, velar por la
disciplina y llevar la contabilidad
Cuerpo Cierto número de soldados con sus respectivos oficiales
Soldado Miembro de la milicia con el rango más bajo
Cuadro 11. Jerarquía militar española en el siglo XVI.
Los hijos de estos caciques aliados también se integraron a la guerra,
como Pedro Martín y Diego de Tapia, sus méritos y cacicazgos fueron pelea-
dos por sus nietos y bisnietos, como es el caso del Códice Martín de Toro. Sobre
los hijos de Conin, esta fuente apunta que “tubo un [h]yjo a don Fernando
de Tapi[a] llamádose don Diego Tapia – y [tu]bo una [h]yxa llamada donña
Luiza Tapia y Moxa fue la [a]badesa en las mo[n]xas de Queretaro.[...] tubo
un [h]yjo, a don Fernando Tapia e chohin –[...] don Diego Tapia fue señor
de los indios de Querretaro fue muchos años governador en el pueblo y siu-
dad de Querretaror” (f. 8v).
A lo largo del siglo XVI, el señorío de Xillotepec fue paulatinamente
perdiendo el control sobre sus sujetos y terminó por fragmentarse. Según
Pérez Zevallos (1999: 133) entre 1550 y 1580 dio inicio una “creciente uni-
formación de la sociedad indígena”. Se abandonaron las antiguas formas de
gobierno a favor de mecanismos de legitimación externa, otorgada por los
españoles a los otomíes a través de la entrega de “varas” y el nombramiento
de cargos o rangos militares.
44
“El carácter de estas colonizaciones se ajustó, en parte, a los usos habituales entre los indígenas;
pero se nota ya la influencia del sistema español establecido pos los reglamentos de población que
sirvieron de norma a todas las fundaciones de los conquistadores[...] los caciques otomíes estaban
debidamente facultados por las autoridades coloniales” (Othón, 1946: 122).
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La Corona organizó la administración gubernamental de la Nueva España si-
guiendo la práctica castellana[...] para el gobierno indígena tomó dos caminos:
uno, dejar a los naturales la dirección del sector local, lo que conocemos como
administración municipal y dos, retener la dirección de los sectores provincial y
general, es decir dividir el gobierno en dos esferas, una autónoma, con autoridades
indígenas, y la otra dependiente con autoridades españolas (Jarquín, 1987: 95).
Así pues, durante las primeras décadas de la conquista existió una política
de convivencia estratégica con los señores étnicos, con el fin de garantizar
el funcionamiento de las repúblicas de indios. Sin embargo, para finales del
siglo XVI, los indios nobles habían disminuido en número a causa de las epi-
demias y los enfrentamientos, por lo que comenzaron a ceder espacios a los
otros sectores sociales. Nuevos actores entraron al escenario colonial, los in-
dios del común accedieron a las estructuras del poder, a través de los cabildos
indígenas, los oficios de república y al presentar documentación que avalara
sus cacicazgos y heredades; por lo que en distintas regiones conformaron una
nueva elite de macehuales enriquecidos e intermediarios ante el poder colonial.
Tras el establecimiento del virreinato de la Nueva España (1535) se reor-
ganizó el territorio, se establecieron las encomiendas, los corregimientos y las
alcaldías mayores,45 algunas veces se respetaron los límites de las provincias
prehispánicas, pero en general se siguieron los acuerdos tomados en la Real
Audiencia. Entre 1535 y 1538 había cuatro provincias principales, “Michoa-
cán, México, Guazacualco y los Mixtecas” (Ríos,1990: 54).
Posteriormente fue establecida la división en reinos (sujetos directamen-
te al rey), gobernaciones (dependientes del gobierno virreinal), y provincias
(que eran territorios administrados por un gobernador).46 Entre los primeros
se encontraba el reino de México, que se dividía en 5 provincias mayores:
Antequera (Oaxaca), Puebla, Tlaxcala, Valladolid (Michoacán) y México; y
esta última incluía 13 provincias menores, “México (la ciudad y su distrito),
Teltlalpan, Meztitlán, Xillotepec, Pánuco, Matalcingo, Zultepec, Texcoco,
Chalco, Xochimilco, Tlaluic, Coyxca y Acapulco” (Huitrón, 1999: 94).
45
“En el gobierno dirigido por los españoles hubo tres secciones: la distrital o provincial, que enca-
bezaban los corregidores y alcaldes mayores: la general o central novohispana, a cuyo frente estaba
el virrey o un representante como el presidente de la Audiencia o los gobernadores en los grandes
distritos, y por último, la general o la central hispana, que la presidía el rey y el Consejo de Indias”
(Jarquín, 1987: 95)
46
1. Reino de México, 5 Provincia Mayores: México, Tlaxcala, Puebla, Oaxaca y Michoacán. 2. R.
de la Nueva Galicia, 3 P. Mayores: Nueva Galicia (Jalisco), Zacatecas y Colima. 3. R. de León,
P. De Nuevo León. 4. Gobernación de la Nueva Vizcaya, 2. P. Mayores: Guadiana (Durango) y
Chihuahua. 5. Gobernación de la colonia de Nuevo Santander. 6. P. de Texas o Nuevas Filipinas.
8. P. de Sinaloa o Nueva Navarra. 9. P. de Sonora. 10 P. de San José Nayarit. 11. P. de Vieja Cali-
fornia. 12. P. de Santa Fe de Nuevo México. 13. P. de Nueva California. 14. P. de Tabasco. 15. P.
de Campeche. 16. P. de Mérida Yucatán (Ríos, 1990: 54-55).
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En 1531 la segunda Audiencia gobernadora (1530-1535), encabezada
por el obispo Ramírez Fuenleal, desconoció por tercera vez47 todas las en-
comiendas redistribuidas por su antecesora (1529-1530), por lo que algunos
pueblos de indios cambiaron de encomenderos. Xillotepec fue encomendado
desde 1533 bajo “la protección” de Juan Jaramillo, esposo de doña Marina
(Malintzin), a quien le sobrevivió, por lo que contrajo segundas nupcias con
Beatriz de Andrade, quien heredaría la encomienda hacia 1550.
Al acercarse la mitad del siglo XVI, el proceso de conquista y poblamien-
to se extendieron hacia el norte de México (Bakewel, 1976). Valentina Garza
(1999) considera que el primer momento importante en la colonización sep-
tentrional fue el establecimiento de Guadalajara (1542), a partir de esta fun-
dación se continuaron las expediciones a Pánuco y luego a Baja California.
Un segundo momento es marcado por el descubrimiento de las minas de los
Zacatecas en 1548, gracias al cual aparecen recursos económicos, población
india, española y negra, saliendo en tres corrientes de expediciones, unas al
noroeste, con centro en Chametla (1560), San Juan de Culiacán y espacios
cercanos a Guadalajara, que forman un entorno con características españo-
las. Otra vertiente hacia Fresnillo, Sombrerete, Guadiana (Durango) y una
avanzada minera en Indehé (1567), con poblaciones como San Bartolomé y
el Valle de Santa Bárbara. La tercera vertiente salió hacia el noreste y empe-
zó en 1568 con el descubrimiento de Mazapil.
Othón de Mendizábal (1946: 121) afirmaba que “el elemento humano
movilizado en esta importante colonización[...] fue principalmente otomí,
con familias de los cacicazgos subordinados al señorío de Jilotepec”. El Códice
Martín de Toro muestra la participación los otomíes de Xillotepec en el proceso
de poblamiento y pacificación de las Chichimecas, lo cual fue de suma im-
portancia para el desarrollo de las minas de Guanajuato y la conformación
de las élites regionales indígenas, pero hace mayor énfasis en la participación
de la conquista militar y su linaje indígena.
Los nuevos caminos, presidios, ranchos ganaderos, reales mineros, ven-
tas, posadas, villas y villanos no percibieron nada aprovechable en la gran
cantidad de naciones indígenas del norte (fuera de su esclavización), las con-
sideraban bárbaras y salvajes, por lo que con su poblamiento fueron destru-
yendo las vías de comunicación, las costumbres y las huellas de los nómadas,
quienes reaccionaron de manera violenta ante su exterminio, por lo que las
correrías y rebeliones de las naciones indígenas no terminaron sino hasta el
47
“Durante el viaje de Cortés a Honduras (1524-1526) muchas de esas ventajosas concesiones fueron
anuladas por los gobernadores interinos y redistribuídas entre sus amigos[...] En 1527 el gober-
nador Alonso de Estrada hizo otra redistribución, y en 1529-1530 la primera Audiencia hizo otra
más” (Gerhard, 2000: 8).
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 67
siglo XIX;48 fue por ello que las milicias y patrullas de indios aliados tuvieron
una gran importancia en la pérdida y recuperación del septentrión novohis-
pano, así como en el establecimiento del Camino Real de Tierra Adentro.49
Las naciones nómadas se movían en amplios espacios, con territorios de
caza y recolección que eran celosamente protegidos por sus guerreros. Los
españoles y sus aliados indígenas penetraron en estas tierras y fundaron nue-
vas poblaciones con gente traída del sur o con los grupos que huyeron al
norte, como fue el caso de algunos otomíes. La Guerra Chichimeca en gran
parte fue resultado de esta expansión, además de suscitar una gran discusión
en los intelectuales peninsulares sobre las justas causas de esta guerra.
Desde inicios de los años cincuenta del siglo XVI hubo un gran tráfico
de gente y mercancías entre las minas de Zacatecas (1546), San Miguel y
Querétaro, por lo que se le conocía como el camino de la plata (Vázquez
Valdivia, 1995: 38). Esta afluencia de seres no pasó desapercibida por los
nómadas, y grupos de zacatecos y guachichiles se aliaron con los copuces,
samúes, guaxavanes, pames50 y guamares para comenzar fuertes ataques
que se extendieron por las provincias de Xillotepec, Michoacán, Irapuato
y Guanajuato, llegando hasta San Juan del Río, por lo que le virrey Velasco
organizó tres incursiones militares entre 1551 y 1553. Así se comenzó una
política de sangre y fuego, lo que acrecentó la resistencia chichimeca. Entre
1552 y 1556 las correrías de los “bárbaros” llegaron a Xalpan y nuevamente
a Xillotepec, por lo que el virrey autorizó poner las guardias necesarias, para
llevar a la cárcel real a los chichimecas que se pudieran aprender.
El Códice Martín de Toro menciona la participación de varios caciques otomíes
pertenecientes a San Lucas An Monttadehe, San Francisco Chamacuero,
San Lucas, San Agustín Coronco y San Miguel Tarimoro (en la región de lo
que hoy es conocido como el valle del Mezquital y el Bajío); entre ellos se en-
cuentran Gaspar Lucas, Miguel Hernández, Alonso Martín, Juan Ximenez,
Pedro Martín Ehmatzhani (Tigre), Juan Lucas Equa (Pie), Gabriel Enxini
48
“Cuando el colono o militar, castellano o mestizo invadía los territorios tribales del norte, atentaba
contra los privilegios de orden y determinaba con esta invasión que había terminado el usufructo
de la tierra, que los mitos y profecías se habían cumplido y, por lo tanto, la existencia de los pobla-
dores perdía su sentido y en estas condiciones sólo le quedaban dos recursos: la autoaniquilación
o el enfrentamiento directo” (Arnal, 1995: 34).
49
“La caballería hispano-india y de castas del siglo XVI probablemente tenía una mayor movilidad.
Eran mejores jinetes que los de la llamada ‘infantería montada’ del ejército de Sherman, y pronto
dominaron la técnica de la recua de mulas para usos militares” (Powell, 1997: 344).
50
Dominique Chemin (1994: 60) considera que esta alianza chichimeca incluía a indios pames ya
congregados y cristianizados de dichas provincias; ya que considera que “esa aparente ‘sumisión’,
esa falta de combatividad con las cuales se quisiera calificar a toda la etnia pame, son probable-
mente también producto de una táctica que gran parte de la pamería adoptaría como medio de
preservación, en primer lugar, de su ser y, finalmente, de su identidad étnica. Esa llamada sumisión
india no sería, pues, otra cosa que un medio radical que esos indios usarían para propagarse, cuan-
do muchos otros grupos chichimecas eran transculturados, aculturados, exterminados”.
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68 | Alonso Guerrero Galván
(Águila), Alonso Lucas, Juan Ecqueya (Culebra), Juan Tomás, Joseph Echotti
(Pared), Alonso Edeccu (Mota), Martín Ecuhu (Cuña), Miguel Lucas Etidi
(Ocote), Pedro Martín Eqhua (Conejo), Juan Martín, Juan Ramos, Bernabé
Esteva, Diego Hernández, Diego Xuares Galán y Juan Ramírez, todos bajo
la capitanía de don Pedro Martín de Toro y probablemente se encuentren re-
presentados en las láminas del Códice, aunque es difícil asegurarlo pues sólo
algunos de los capitanes tienen una glosa que los identifican (figuras 5 y 6).
Figura 5. Representación del Capitán Don Pedro Martín de Toro abatiendo al
Capitán Don Mazandin, Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1, f. 19r (reprografía
retocada por el autor).
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Figura 6. Representación del Capitán general Don Merco Felipez (glosa), probablemente
acompañado por el Capitán general Juan Martín Huachichil, el Maestro de campo Joseph Enrique
Ximeda, el Alférez Ramón Juan, el Sargento Rafael y el Capitán de cuerpo a Sebastián Hernández.
Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1, f. 19v (reprografía retocada por el autor).
Gerardo Sámano (1995: 45) considera que estos personajes integrantes de
la milicia de don Pedro “eran señores segundones que no tenían un futuro
delineado en su lugar de origen y por ello tenían la necesidad en la conquista
de nuevas tierras para tener beneficios y alzarse como ‘señores conquistado-
res, fundadores y caciques’ de las nuevas fundaciones de los chichimecas”.
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70 | Alonso Guerrero Galván
La continuación de la guerrilla y la alianza chichimeca fue motivada por
el “capitán y estratega chichimeca”, llamado Maxorro; que formó una segun-
da alianza hacía 1554. Los que hicieron frente a esta segunda alianza, fueron
nuevamente los otomíes de Xillotepec, a quienes se les eximió de tributo
durante los dos primeros años que fueran a poblar las chichimecas, se les do-
taría de herramientas para trabajar la tierra y podrían elegir a sus propios go-
bernadores, alcaldes y regidores. Según Powell (1984: 37-39, 83-84) el virrey
Velasco se valía de milicias otomíes al mando de sus jefes más destacados,
“se esforzó por utilizarlos como protección militar contra los nómadas del
norte. Así el primero de mayo de 1557, don Nicolás de San Luis Montañés,
Cacique de Tula, fue declarado hidalgo y nombrado capitán en la provincia
de los Chichimecas, evidentemente como recompensa por haber derrotado y
capturado al caudillo chichimeca Maxorro”.
Para lograr esta hazaña, el virrey le permitió usar equipo militar español,
“don Nicolás de San Luis Montañés, se gloriaba de usar en sus campañas
la propia armadura de Hernán Cortés que le sería donada seguramente en
atención a señalados servicios” (Othón, 1946: 121). Capitaneaba a sus gue-
rreros bajo las ordenes directas del alcalde mayor de Xillotepec y siempre
acompañado por el español Pedro de Ledesma.
Este cacique otomí convocó a otros principales y caciques de la provincia
como a los de San Jerónimo Aculco, San Miguel Acambay, Alfajayuca, Santia-
go Tecozauhtla, Huichapan, San Juan del Río, Santa María Tequisquiapan y
San Juan de los Xarros; quienes, encabezados por don Pedro Martín de Toro,
comenzaron una serie de entradas de pacificación. En el Códice Martín de Toro se
enumeran 31 pueblos (nombra sólo 25 de ellos) en que esta milicia de otomíes y
huachichiles amigos enfrentan a los chichimecas (Cuadro 12). Como capitanes
generales el documento menciona al gobernador de San Lucas, Juan Martín
Huachichil y a Marcos Felipe de San Miguel el Grande, como capitán de cuer-
po a Sebastián Hernández, un sargento de nombre Rafael, el alférez Ramón
Juan y el maestro de campo Joseph Enrique Ximeda.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 71
CMT Trasunto DGMM Acción
An san Lucas San Lucas las chichimecas (pueblo) Pusieron Gobernador
A Caracheo Chamacuero (pueblo) Pacificaron
1 me buy algodonar Algodonar (puesto)
An Santa Maria Santa María (pueblo)
An vanettzideo Guazindeo (pueblo) (referencia)
AlBatierra Salvatierra (pueblo)
3 Taromoro San Miguel Tanimoro (pueblo) Poblar
4 Ri(n)con de ma thotti San Bartolomé del Rincón (pueblo)
5 thettahe ma mehe - quu muttzi Cerro Redondo (puesto) Nombraron
67 Fuente de agua (puesto)
8 An da chono Cerro de Culiacán (puesto)
An ttu pa dan Acámbaro (pueblo) Reformaron
8 el grande Chono Xacona (pueblo) Pusieron orden
A motesillo Montecillo (puesto)
9 potrero El Potrero (puesto)
10 San Jerónimo San Jerónimo (pueblo)
11 San Pedro San Pedro (pueblo)
12 Morales Los Morales (puesto)
13 An Lerma Lerma (puesto)
14 An da ttra hin Charco hondo (puesto)
15 A du do Piedra grande (puesto)
16 An thettayu Peña colorada (puesto)
17 – An ttaphi La Miel (pueblo)
18 – An ttu dentha hin Palmilla Palmillas (puesto)
19 nñado Cabeza de piedra (puesto)
20 An ttzi Otatal (puesto)
21 An xittza Las Saucedas (puesto)
22 An gostaderro
23 An balencia Valencia (puesto)
30 An da yochado Cerca de la piedra nueva (puesto)
An ttzi ni mani Charco Azul (puesto) (referencia)
Zacatecas (Real), Fresnillo (pueblo),
An ttahi Guadiana (pueblo), San Juan del Río
(Río de Medina)
Término
31 An ttzi San Miguel San Miguel el Grande (pueblo)
de la conquista
32 Xichú (pueblo)
Cuadro 12. Campaña Militar de Nicolás de San Luis Montañez,
Juan Martín Huachichil y Marcos Felipe.
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72 | Alonso Guerrero Galván
De ser verdad, esta compañía realizó una primera entrada de pacifica-
ción hacia mbo ma häi (Tierra Adentro) acompañada por soldados españoles
de San Miguel el Grande, así como indios chichimecas mansos de Xichú
probablemente pames y huachichiles aliados de San Lucas; reformaron y
pacificaron lugares como el mismo San Miguel el Grande –hoy de Allende–,
Guanajuato, San Francisco Chamacuero, Acambaro, San Miguel Tarimo-
ro, Lerma y continuaron en el norte hacia Zacatecas, Fresnillo, Sombrerete,
Guadiana y San Juan del Río junto al Río de Medina; en donde enfrentaron
al capitán chichimeca Mazandin (Mazaldin), a quien se le representa en el
momento de su abatimiento. Siguieron luego hacia el Santa Cruz, Trujillo
y Parral (?). En su trayectoria se enfrentaron contra mascorros, pames, ne-
gritos y congos realizando grandes matanzas. En la representación de los
enemigos, caracterizados por una pintura facial, se les añadió la glosa “los
borrado mascorro bellaco”. Se puede interpretar a estos personajes como un
grupo de borrados, se les adjetiva como mascorros, quizás por ser aliados al jefe
chichimeca Maxorro.
Después de estas victorias regresaron al Bajío para recibir sus nombra-
mientos de capitanes de los chichimecas, así también:
A don Pedro Martín de Torro su mal nombre y capitán general de los soldados
suyos de los huachichile los amigos chichimecos manzos yo son batisado por la
fe de Dios – fue combinado como fue hombre y valerosos de brazo, que por eso
le intitularon de Torro[...] y animoso no le temía a su muerte – ni hablaba bien
en mexicano – ni en castilla. No pronunciaba bien[...] Era otomite de los puros
otomí criollo nacido en Jilotepequi (Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1, f: 23r)
Según la opinión de Luis Arnal Simón (1995), durante toda la etapa de
fundaciones se buscaba el fortalecimiento y defensa de la zona central –Bajío
y Michoacán– para consolidarla como apoyo agrícola, además del estable-
cimiento de un eje que uniera los dos mares; para lograrlo la formación de
presidios y poblados sería esencial, además de la ayuda de caciques como
Nicolás de San Luis –de Jilotepec–, quien entre 1522 y 1555 pacificó y po-
bló la región comprendida entre Acambaro (1526), Tolimán (1532), Xichú,
Ixtlán, Río Verde, Chamacuero, San Juan de la Vega, Celaya, San Juan del
Río y Querétaro. La Primera Audiencia precedida por Nuño de Guzmán
fue la que otorgó el permiso de la pacificación, llevando a soldados españo-
les, religiosos y a la Malinche de lengua (1531); incluso las fundaciones de
las villas seguían correctamente los patrones europeos, trazando retículas y
nombrando autoridades (Arnal, 1995: 129-133).
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Figura 7. Los borrado mascorros bellaco frente a los otomíes y huachichiles aliados, Tierras.
AGNM. Vol. 1783, exp. 1, f. 19v (reprografía retocada por el autor).
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74 | Alonso Guerrero Galván
Para 1542, fray Juan de San Miguel fundó el convento agustino de San
Miguel Izmiquipan y estableció una colonia de guamares, otomíes y tarascos
(Powel, 1984: 23); por esas fechas se siguió a Xichú, Río Verde, Puxinguía
y Concá. A finales de los cuarentas los agustinos establecieron una casa en
Xilitla con pames. Para 1552 los frailes de esta casa fundaron una misión
chichimeca en Xalpa y en Puxinguía, junto con colonias de mexicanos y
otomíes de la provincia de Xillotepec.
En las siguientes décadas las hostilidades serían permanentes al igual que
las campañas militares de los aliados indígenas. Dos años después (1557) del
nombramiento de Nicolás de San Luis, éste salió a una segunda expedición
con los caciques de Xillotepec, Juan Bautista Valerio de la Cruz, Juan de Aus-
tria, Diego Atexcohuatl, Antonio de Luna, Diego de Tapia (hijo de Fernando
de Tapia) y probablemente Pedro Martín de Toro. A lo largo del recorrido
el grupo parece descomponerse en diferentes tropas o patrullas volantes, ca-
pitaneadas por un cacique de los antes mencionados, como también debió
pasar en la primera expedición. Ambas expediciones generales tenían como
objetivo entablar la guerra con los chichimecas que azolaban San Miguel y
sus alrededores, San Felipe, Xichú, Río Verde y parte de Nueva Galicia. La
patrulla capitaneada por Pedro Martín:
Empezaron desde Santamaría Chichimequillo, a donde se llama Amo Dexo
en otomí. Guerriaron fuertemente en Santa María – y pasaron en el Pinal
– y el otro cerro a donde le llama el Pinal Azul Anccagottohohe – en otomí
– Pasaron a San Pedro Tulimán. Anduvieron a los cerros de Tulimán – y vi-
nieron al pueblo de Sichú. Anduvieron todos a las sierranias de los Palma
Poxincqueyas Conca Papalotas – y vinieron el río de los Bagres[...] hicieron
carnicería mataron – y pasaron en las Bigas hicieron aros. Mataron a los que
había [en] aque[lla] barranca y serranía – Anduvieron las cañadas y barran-
cas, cuevas, asolaron los que había en el lugar de Cuencamé – entraron en
el Río Verde. Mataron [a] los que había en aquellas rancherías y barranca y
monte de aquellas serranías y peñas. Y pasaron a la Uaxteca conquistaron los
que había en todos aquellos lugares, cerro [y] barranca, los pames que había
[en] aquellos cerros de la Uaxteca. Azolaron los pames que había en aquellos
lugares – Garrapata – Niva – Xexeni, que clama por todas aquellas serranías
y barrancas, aquel montes asolaron los enemigos. Desde ahí volvieron y para
San Jerónimo – San Sebastián- en la cañada de los Hovero – y Laguna Seca en
el Cerro Gordo – en los cerros del Puerto de Yëto Santa Catalina – en Júrica
anduvieron los cerros viejos de las minas viejas – fue los capitanes general y
el capitán general don Nicolás de San Luis, Alferes don Marco de la Cruz y
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 75
sargentos y maese del campo y su gente, sus soldados de infantería el capitán
general – don Fernando era capitán de cuerpo, estaba su pueblo – Querétaro –
El capitán general es don Pedro Martín del Torro cacique y señor de los indios
y huachichiles los amigos chichimecos mansos, sus soldados51
Esta entrada coincidiría con la sublevación pame-chichimeca de Xalpa
ocurrida entre 1552 y 1556, años en que fue despoblada la misión, quizá por
eso no se le menciona en el Códice Martín de Toro; ya que dicha población tuvo
que ser reinstalada en su actual localización veinte años después. Dominique
Chemin (1994: 67) considera que “la provincia de Xalpan fue, durante un
decenio, el centro neurálgico de la Guerra Chichimeca: aquí el virrey man-
daba a sus tenientes de capitán general y a sus mejores capitanes”.
Según esta fuente los otomíes se enfrentaron a distintos grupos indígenas
de la Huasteca, pero en casos como Palma y Garrapata es difícil saber si
se trata de un gentilicio o un topónimo.52 También se hace referencia a un
lugar llamado Poxincqueyas, que hace referencia a algún tipo de serpiente,
probablemente una víbora de agua,53 luego se refiere a Concá (Querétaro) y
a un lugar no identificado con el término de Papalotas, que sin duda viene del
náhuatl, papalotl o mariposa.
Todos estos grupos son identificados por Diego Mendoza y Moctezuma
en el trasunto del Códice (fechado el 28 de julio de 1703), como totonacos,
ya que escribe “conquistaron y pacificaron a los totonacos que había en aque-
llos lugares y que allí pasaron infinitos trabajos por la aspereza de la tierra
y hambres [que] en la ocasión les afligían”.54 Desconocemos en qué se basó
el traductor para hacer esta identificación, es probable que sólo relacionara
estos grupos, con los que él consideraba habitantes de la Huasteca. Roberto
Williams García (1963) afirma que los otomíes consideraban a los totonacos y
tepehuas como “serranos” o “dueños de los cerros”, llamándolos mentho, basa-
do en Soustelle añade que los otomíes del estado de Hidalgo llamaban a los
totonacos mañt’ö, y a los tepehuas tlay. Esta última denominación la relaciona
con su adscripción a Huehuetla.
51
Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1, f. 23v. Se ha modernizado la ortografía y la puntuación para
facilitar la lectura.
52
En 1628 fray Pedro Nieto menciona cómo indios de la Huasteca a los Salineri, los Paceti, los Palloni,
los Telnoci, identificados por Gregorio Rosas como los Cuexteca o Toveyome y los Palmati, ubicándolos
en las proximidades del Río Pánuco, añadiendo que cada uno de ellos tenía una lengua propia.
Para cuando escribe Nieto su De ritibus gentum ocidentalium carumque moribus, regionibus, Civitatibus, et
oppidis, ac de instituendo conversionis infidelium modo, et propagandae fidei in illis partibus incrementis. El 24 de
octubre de 1628, los salinieri, que vivían cerca del mar, eran los únicos que se mantenían en armas,
mientras que los otros eran considerados fieles (Rosas, 1969: 116).
53
Fray Alonso Urbano pone como serpiente de agua: “nopocquëyä” (Urbano, 1990: 385v).
54
Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1, f. 31v.
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76 | Alonso Guerrero Galván
A pesar de las entradas otomíes, la resistencia chichimeca continuó en
acenso; realizándose una tercera alianza chichimeca, en la que participaron di-
rectamente los huastecos encabezados por el cacique de Tanchaycha, don Pedro
Lohomabe; quien en represalia al calpixque y cacique de Oxitipa, don Mar-
tín –probablemente nahua–, arremete contre esta población destruyéndola y
quemándola a finales de 1575. A partir de entonces, las alianzas chichimecas
comenzaban a ganar terreno y la política de fuego y sangre demostraba tener
un precio muy alto, y arrojaba resultados adversos.
Para 1578, la guerrilla de Xalpan aglutinaba a huachichiles, antanatoyas y
mascorros alzados en la sierra de Bernal –al sur de San Luis Potosí y norte de
Querétaro; apoyados por los pames y guamares de la región de Concá; quienes
servían de guías y espías a la guerrilla, valiéndose de su posición de indios re-
ducidos y cristianizados (Chemin, 1994: 69). La Corona respondió haciendo
nuevas incursiones a la “tierra de guerra”, sin embargo se procuró que no se
atacara a los pames, ya que temía una rebelión directa en la que participara
toda esta numerosa nación, de la cual gran parte se encontraba asentada y
participaba a su manera de las exigencias de la nueva fe.
Nuevamente, la milicia de Nicolás de San Luis y Pedro Martín de Toro
salió al combate de los chichimecas, el Códice Martín de Toro, afirma que “otra
vez fueron a conquistar a San Pedro Tolimán y llegaron a Bernal, junto Las
Llave y San Juan del Río en la sabanilla y barranca. De ahí se volvieron al
pueblo de Santiago de Querétaro”.55
En esta última incursión se tocaron algunos de los puntos de influencia
más importantes de la tercera alianza chichimeca, la cual en vez de disminuir
con estos embates, parecía fortalecerse, acercándose cada vez más a la capital
novohispana. La administración virreinal comenzó una política de recaudo
de fondos para continuar la guerra y se nombraron administradores y paga-
dores de ésta, creándose toda una normatividad con respecto a la esclaviza-
ción y castigo de los chichimecas rebeldes. La paz por compra y el ansiado
fin de la guerra tardaría aún algunas décadas más en llegar.
La población se asentó en diferentes poblados, cada vez más norteños, tal
es el caso de la población otomí que fundó Tula, en el actual estado de Ta-
maulipas, durante el siglo XVII. Los nobles aliados, como la familia Tapia y
Nicolás de San Luis, y a las que se le incorporaría la familia Martín, lograron
tomar el control de la gran zona central, que forma un especie de triangulo,
en cuyos vértices se encuentran en el norte Xichú, San Miguel y Tolimán,
al este a Apaseo y Acámbaro y al oeste Jilotepec y Alfajayuca (Arnal, 1995:
130-131; Soustelle, 1993: 490-491).
55
Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1, f. 24r.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 77
Memoriales de Pedro Martín de Toro
Preferimos seguir denominado a nuestra fuente como “códice”, pues cumple
con las características de ser un registro sobre un soporte perecedero (papel)
y a que está hecho dentro de una tradición identificada como indígena, en
la cual se usa la imagen y la lengua escrita en un mismo discurso, pues las
láminas dibujadas del Códice Martín de Toro, además de ilustrar, acompañan,
dinamizan y complementan el relato (Crespo, 2005).
El códice se encuentra dentro de un juicio sucesorio de San José de Toluca
(1703-1719, Tierras, vol. 1783, fs.958), su lectura crítica hace pensar a varios
investigadores que se trata de un documento apócrifo, supuesto o fingido. Sin
embargo, considero que es necesario hacer una lectura crítica de las aportacio-
nes de estos documentos, no en términos de la verdad o falsedad de sus propo-
siciones, sino en cuanto reflejan ciertas ideologías, así como el contacto cultural
que los produce y las tradiciones que reproducen. Debemos la preservación
del códice a que las autoridades españolas utilizaron estos documentos como
pruebas dentro de un proceso jurídico colonial en el que se persigue la pre-
sentación de documentación falsa. Es también por ello que se archivan los
documentos de manufactura indígena que son requeridos y presentados.
Se trata de una relación de méritos de un conquistador otomí de nombre
Pedro Martín de Toro, como lo muestran los trabajos de Rafael Ayala Eche-
varri (1962) y David Wright (1988, 1999, 2004). Este segundo autor ha traba-
jando el tema y publicado numerosos artículos sobre el códice, así como una
transcripción paleográfica moderna del mismo y fotografías de las páginas
ilustradas del documento. En estos trabajos se utiliza el nombre de Códice de
Pedro Martín de Toro y lo data ca. 1650-1696 y la versión en español de Diego
García Mendoza en 1703.
Las relaciones de méritos y servicio de los conquistadores comenzaron a
escribirse en México con las cartas de Cortés, pero se intensificó su uso en el
contexto de la publicación de las Leyes Nuevas (1542), las cuales intentaban
proteger a los indígenas de ser otorgados en encomiendas y repartimientos a
perpetuidad, por lo que, a la muerte del encomendero, la encomienda debía
declararse vacante e ingresar a los bienes reales. Tal fue la presión de los viejos
conquistadores que terminaron revocando estas disposiciones en 1546 (Gurria,
1953: 12).56 Los indígenas pronto se familiarizaron con este instrumento y, en
su virtud de ser súbditos del Rey, lo utilizaron frecuentemente para ejercer su
derecho de petición y súplica ante la Corona (Gregori, 2007: 357; Martínez
Baracs, 1993; Matthew y Oudijk, 2007; Castañeda de la Paz, 2008; Matthew,
56
En el caso de Yucatán las probanzas de méritos de clérigos también han sido muy importantes para
el estudio e identificación de las políticas eclesiásticas en torno a la destrucción de las religiones y
reliquias mayas (Chuchiak, 2002:140-167).
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78 | Alonso Guerrero Galván
2012); en el uso indígena estos instrumentos no solo le dieron voz a individuos
particulares (Pérez Rocha, 1998), si no que se también se hicieron en nombre
de distintos vecinos de las comunidades o de algunos barrios para mantener
derechos prehispánicos de explotación de minas o para eximirlos de tributos
por sus méritos en la Conquista (Cunill y Lacueva, 2009; Cunil, 2014: 17).
Estos documentos eran escritos en dos o tres versiones, según se quisie-
ra presentar a las autoridades (para recamar mercedes, títulos o escudos de
armas y encomiendas),57 por lo que nos permiten identificar las condicio-
nes de adaptación y cambio lingüístico expresas en ellos, producto de la si-
tuación contextual por la que pasa el grupo que vierte su lengua, tradición
histórica y de escritura, todo ello tratando de emular un nuevo formato de
tradición europea.
El Códice Martín de Toro fue escrito durante los últimos cincuenta años del
siglo XVII, periodo que denomino la etapa de las composiciones (1640-1750),58
debido a que, a partir de la composición de tierras de 1643, de dieron a co-
nocer una gran cantidad de documentos de manufactura indígena. Tal es el
caso los llamados Títulos primordiales, los cuales son un corpus documental es-
critos generalmente en lengua náhuatl, en los que según Margarita Menegus
(1999: 154; 2016: 17) hay una “evocación del pacto original [con la Corona,]
para que fuera respetado” y se mantuviera vigente. Muchos documentos fue-
ron clasificados con este nombre por la labor de transcripción, traducción y
búsquedas que se realizaron en el Archivo General de la Nación a mediados
del siglo XIX, y que dieron origen al ramo de buscas. Asociados a éstos,
también existen los denominados códices Techialoyan, que toman su nombre
57
El conquistador español Bernardino Tapia, redactó tres veces sus memorias, la que aparece en
el Diccionario de Conquistadores y pobladores de la Nueva España, otra para solicitar su escudo
de armas y su llamada Crónica (Gurria, 1953: 14). El cacique indígena maya Gaspar Antonio re-
dactó cinco probanzas que se encuentran actualmente en el Archivo General de Indias (Quezada
y Torres, 2010). Afirma Cunill (2014: 23) que “el asunto revela la existencia de una conciencia
indígena del valor legal del escrito, así como de una manifiesta capacidad para conservar el acervo
documental acumulado a lo largo de los años y para actualizarlos en vista al mantenimiento de las
mercedes conseguidas”.
58
El proceso de composiciones comenzó al inició del siglo XVII por motivo de la Real Cédula sobre
la restitución de las tierras que se poseen sin justos y verdaderos títulos, fechado en Pamplona el 1 de
noviembre de 1591, que a la letra dice, “que toda la tierra que se posee sin justos y verdaderos títulos
se restituya según y como pertenece” (Solano, 1984: 269; Menegus, 2016: 15-16). Castañeda de la
Paz (2017: 271) considera que, si bien había una “epidemia” de documentos considerados apócrifos
por las autoridades coloniales, no todos fueron hechos para la defensa de las comunidades o con el
fin de presentarse en tribunales, por lo que las conposiciones sirvieron para hacer conscientes a las
comunidades del valor del texto en un sentido notarial y su equivalencia con la historia.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 79
del Códice de San Antonio Techialoyan, que fue el primer documento de este tipo
estudiado por Robert Barlow (1990; Florescano, 1994: 361).59
En la opinión de Stephanie Wood (1998: 180-194) los Títulos se pueden
considerar como un género de historia, y los Techaloyan una especie parti-
cular de este género, en cierta medida contrapuesto al género tradicional que
serían los anales, formato que siguen los códices como el Huichapan (otomí)
y Telleriano Remenisis (náhuatl). Este nuevo estilo de contar la historia, parece
inspirarse en los antiguos libros del origen de los señores, y narra los sucesos
relacionados con “la evolución de la comunidad” y “el fortalecimiento del
altépetl”; se reelabora con mitologías y leyendas locales, que muchas veces
son manipuladas para servir a intereses particulares, pero cuya característica
principal es la exageración, las contradicciones o la presentación de hechos
no verificables históricamente. Para esta autora los Techialoyan pudieron
haber sido facturados por un “taller” de finales del siglo XVII, dadas las se-
mejanzas gráficas entre ellos y por la influencia de fuentes como Los cantares
mexicanos (1550) y la crónica de Ixtlixóchitl.
María Castañeda de la Paz (2017: 59-96) identifica esta nueva tradición
con un grupo de caciques otomíes que, en entre el siglo XVII y XVIII, se
dedican a la compra-venta de documentos y probablemente contaban con
un taller en el que generaron una serie de manuscritos apócrifos (tanto de
tipo notarial: cédulas y testamentos, como de tipo tradicional: códices, títulos
y Techialoyan), con los que intentaron ligar sus linajes a los de Tlatelolco. La
figura principal de este movimiento neográfico, que reinventa el antiguo arte
del tlacuilolli, es Diego García Mendoza Austria y Moctezuma, quien hizo el
trasunto del CMT, y fue investigado varias veces por falsificador. Castañeda
de la Paz considera que se valía de su oficio de arriero para vender códices
Techialoyan genéricos de su autoría a los pueblos y personajes que visitaba.60
59
Joaquín Galarza (1990: 136) define estos documentos como “sui generis, en apariencia tan dife-
rentes de los demás, que sí justifican una clasificación especial[...] Desde el soporte[...] Tienen
estos manuscritos tres presentaciones: tira o rollo, ‘libros’ y paneles[...] los dibujos, de un estilo
común a todos ellos, muy distinto del materia pictórico tradicional más antiguo, es en apariencia
europeo; pero, son muy diferentes a la técnica y en los detalles de lo que se hacía en Europa en
la misma época. Contienen muchos textos en caracteres latinos y en náhuatl escritos con grandes
letras minúsculas[...] dibujadas una a una sin separación de palabras ni puntuación. En los ‘libros’
hay páginas exclusivamente de textos en caracteres latinos y otras[...] con dibujos en las que se
reservaron espacios para las letras y además se intercalaron con notas entre las ‘imágenes’[...] por
todas sus diferencias y particularidades, aunadas a un error de fechamiento[...] se les calificó de:
falsificaciones, imitaciones, fraudes, ‘fakes’, etcétera”.
60
Es importante destacar que la distribución de los códices Techialoyan pertenece al área de la
Chichimecatlalli de Xólotl, que abarca de “Metztitlan a Cuauhnáhuac y el Nevado de Toluca al
Pico de Orizaba”, atravesando varias regiones otomíes; mientras que las regiones que pretenden
adueñarse los caciques otomíes de finales del siglo XVII, por medio de documentación apócrifa,
es en la zona de Chalco y Azcapotzalco.
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80 | Alonso Guerrero Galván
El Códice Pedro Martín de Toro presenta algunas semejanzas con estos do-
cumentos, pero también algunas particularidades que lo acercan más a la
tradición jurídica de las probanzas méritos, cuyo fin es justificar alguna soli-
citud al monarca.61 Una de las diferencias más importantes es la del lugar de
origen, al parecer el Martín de Toro, se escribe en San Francisco Chamacuero,
hoy Comonfort Guanajuato, en el Bajío y no en la Chichimecatlalli, por lo que
hace relación a las tradiciones de la provincia de Jilotepec y no a las alianzas
de Xólotl, haciendo mayor hincapié en las alianzas militares que en la heren-
cia ancestral de los territorios. Por otro lado, a diferencia de la mayoría de
los títulos y los Techialoyan que se encuentran escritos en náhuatl, el Códice
Martín de Toro se escribe en español y otomí, en una variante muy cercana a
las de el Río de la Laja (del grupo I de Soustelle).
La principal semejanza que tiene el Martín de Toro con distintos títulos
primordiales se encuentra en el intento de incluir elementos de la escritu-
ra prehispánica o la reminiscencia de ella. Lockhard (1999: 511) identifica
este momento con el parcial resurgimiento del elemento pictográfico, sobre
todo en los títulos, los cuales define como documentos “arcaizantes” a los
que frecuentemente se les añadían figuras para darles un aspecto de ma-
yor autenticidad. Su representación gráfica sigue una fórmula de emoción o
“pathosformeln” que enfatiza el carácter indígena del documento en térmi-
nos estilísticos y no necesariamente iconográficos (Warburg, 2005). Algunos
otros buscan mostrar una continuidad con antiguas tradiciones prehispáni-
cas, tratan de copiar y adaptar materiales ya existentes. Talleres como el de
Don Diego Mendoza recuperan gran diversidad de documentos tradiciona-
les, algunos los alteran a modo, de otros toman ideas, iconografía e informa-
ción para realizar los propios (Castañeda de la Paz, 2017: 270-274).
Entre los otomíes de Jilotepec también podemos encontrar un proceder
semejante al comparar el Códice Huichapan (siglo XVII)62 y el Códice Jilotepec
(siglo XVIII),63 ya que en este último parece ser una versión en español del
primero, combinado con una interpretación libre de la tradición oral de
Jilotepec. Su escritor copió algunos elementos de la escritura prehispánica,
pero al parecer no entendió plenamente su significado ya que los acomodó
como viñetas o ilustraciones propiamente dichas, que adornan el manuscrito
61
“La información de méritos y servicios era el procedimiento judicial mediante el que se daba noti-
cia al rey o a sus agentes de las cualidades y distinciones de quienes las promovían a fin de alcanzar
recompensa digna o mercedes” (Enciso y Reyes, 2002: 11).
62
El Códice Huichapan fechado hacia 1632, fue dado a conocer por Caso en 1928 y traducido en parte
por Manuel Alvarado Guinchar, quien lo publicó en un primer volumen de 1976. A principios del
año 2001 se publicó una traducción completa, hecha por Lawrence Ecker y editado por Yolanda
Lastra y Doris Bartholomew (Ecker, 2001).
63
El Códice de Jilotepec ha sido publicado por Antonio Huitrón en 1986; Óscar Reyes Retana en 1990
y Rosa Brambila et al., en 2010. Este documento muestra gran influencia de los documentos del
siglo XVI.
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Edición crítica de la documentación jurídica indígena | 81
pero no guardan relación alguna con el contenido del texto (Wright, 1997:
448).
Gerardo Sámano Hernández (1995: 23, 75-80; 1997) profundiza en el
estudio del manuscrito y concluye que integra un nuevo estilo documen-
tal que denomina Memoriales Indígenas Ilustrados del Bajío o Memoriales Indígenas
Estilo Chamacuero (Comonfort, Guanajuato); pues encuentra características
con otros documentos procedentes de este lugar. Considera las ilustracio-
nes son una imitación del arte europeo y deja de lado su análisis, ya que las
considera carentes de significado en términos de la cosmovisión indígena,
y como ejemplo de un proceso de viñetización de la escritura prehispánica
consecuencia de su desplazamiento. Lo cual sin duda describe en parte al
Códice Jilotepec, pero no necesariamente al Códice Martín de Toro, en donde por
medio de la imagen se muestra el cambio que vive el personaje principal, Pe-
dro Martín de Toro, quien deja su condición de indio aliado “de los indio[s]
conquistador”, como aparece en la foja 4 del códice, para la obtener de un
nuevo estatus otorgado por las autoridades españolas de San Miguel el Gran-
de, quienes lo “coronaro[n] A don pedro marti[n] de torro por capita[n] de
tal vachichile conquistadores en la tiera dentro”, como aparece en la foja 6v.
Aunado a su tratamiento en el texto como “indio criollo”, por medio de la se-
cuencia de imágenes, se plasma un proceso de cambio cultural que nos habla
de las alianzas entre distintos grupos lingüísticos y su impacto en dierentes
aspectos culturales.64 Esta nueva plástica resulta reveladora, porque se inserta
dentro de un contexto nuevo que se aleja un tanto de la escritura tradicional
indígena, como de la técnica pictórica española.
El documento muestra el cambio en la cosmovisión de los actores que par-
ticiparon en su elaboración, el cambio en las temáticas y el formato son evi-
dencia de los cambios y transformaciones de la memoria histórica dentro de
nuevas lógicas o necesidades que se presentan al grupo en cuestión. Tal como
afirma Enrique Florescano (1994: 365) “la simbiosis del pasado prehispánico
y el colonial se observa también en la manera de interpretar los elementos de
la cultura española más vinculados a los pueblos”.
Los cambios surgidos a partir de la conquista y colonización afectaron
todos los sistemas de registro, incluso el cambio en los soportes (papeles
64
Hay una búsqueda por la legalidad que se le otorga al documento una vez presentado ante las
autoridades de la sociedad colonial, como una forma de conceder reconocimiento a un sector
muchas veces excluido de esta sociedad polarizada en dos repúblicas: la de indios y la de espa-
ñoles. Pérez-Rocha y Tena (2000: 72) afirman que “el proceso de aculturación efectuó cambios
notables en la nobleza indígena, en su educación, vestido, hábitos, costumbres y demás. Su deseo
de asimilarse a la sociedad novohispana hizo que cada día se desligaran más de sus comunidades;
unos lograron su propósito, e incluso rebasaron la meta fijada y se establecieron en España; otros
perecieron en el intento, y se borró su rastro como nobles indígenas, en un doloroso proceso de
macehualización” (ver Pérez-Rocha, 1998).
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82 | Alonso Guerrero Galván
europeos, telas, pergaminos) muestra etapas de un proceso de asimilación
de las nuevas formas de registro, dentro de un proceso de occidentalización
general descrito por Gruzinski (2000).
Después este recorrido por la historia de los pueblos otomíes, hemos po-
dido comprobar que, por lo menos un sector de los caciques principales,
compartían tradiciones escriturales prehispánicas, las cuales se restructura-
ron con la implantación de las instituciones españolas, dando origen a nuevas
interpretaciones textuales de la legalidad jurídica; por lo que se preocuparon
por conservar documentos tradicionales (códices y lienzos), de los que des-
pués se valieron sus descendientes para crear una forma nueva de escribir y
registrar sus lenguas y su historia. De tal manera que los documentos histó-
ricos coloniales indígenas están insertos dentro de esta transformación en las
estructuras sociales e ideales de las comunidades, lo que da como resultado
un estilo documental que podemos clasificar como híbrido o criollo, pro-
ducto de la conjunción de dos tradiciones distintas de escritura, pero con un
carácter marcadamente indígena.
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2 El original
E l documento original se encuentra en el Archivo General de la Nación
(México) bajo el folio 1228, con el título Códice Chiapa de Mota; se describe
como de autor anónimo y se data en 1703, en Jilotepec (Estado de México).
Se encuentra en el grupo documental de Tierras, volumen 1783, expediente 1,
folios 19r-21v (Sánchez Bueno, 1979-1984, 3: 71-72). Vázquez Valdivia (1995:
211) también lo registró con este nombre y publicó una fotografía de las fojas
20v y 21r, que corresponden a la 5v y 6r del códice, en el pie de foto afirma que
“al aumentar la población indígena se produjeron choques con las haciendas
en constante expansión. Los indios defendieron la propiedad de sus tierras.
Códice Chapa de Mota, Jilotepec, 1703”. Al parecer el códice pertenece a una
colección de documentos con las mismas características estructurales que se
encuentran en el Fondo Chamacuero de la biblioteca “Luis González” de El Cole-
gio de Michoacán en Zamora,65 pero estos aún no se han publicado.
El Códice Martín de Toro se encuentra elaborado en un papel europeo66 que
no presenta marca de agua,67 mide aproximadamente 31 x 21cm. Cuenta
65
Esta colección consta de siete libros de tierras y cofradías de la jurisdicción de Celaya, con in-
formación de los siglos XVI al XIX, un total de 574 documentos. Fueron adquiridos en 1990 de
Agustín Ayala, sacerdote de la parroquia de Comonfort, cuando El Colegio de Michoacán estaba
bajo la dirección de Andrés Lira y Carlos Herrejón, su curadora fue Silvia Gómez (Groenewold y
López-Eguía, 2010: 70).
66
El papel fue introducido en España por los moros en la región de Valencia ca. 1151; pero tiempo
después competiría con el papel italiano y la fábrica de Fabriano (1275). “El papel es producto
de la desintegración, fermentación y maceración de fibras vegetales como el lino y el algodón,
previamente tratadas para convertirla en tela[...] En Játiva [Valencia] hacia el siglo XII se inventó
una máquina compuesta por grandes mazos movidos por molinos hidráulicos para batir la pulpa,
proceso que antes se hacía manualmente” (Sánchez, 1993: 19).
67
La pulpa se ponía en rejillas, las cuales muchas veces contaban con “marcas de agua” soldadas,
para ser aplanadas, escurridas y puestas sobre fieltro; para luego de estar secas, encolarse y pulirse,
evitando así que se expandiera la tinta. Las primeras décadas del virreinato se intentó producir
papel en la Nueva España, pero no sería sino hasta antes de 1580 que los agustinos instalaron un
molino en Chimalhuacán, para imprimir sus cartillas de doctrina, sermonarios y vocabularios. No
obstante, la frecuente escasez del material lo mantenía a precios altos, por lo que se consideraba un
artículo de lujo, también se reutilizaba y no pocas veces se empleó el papel de la tierra.
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84 | Alonso Guerrero Galván
con un total de 8 folios, 16 páginas, 6 de las cuales están ilustradas. Durante
algún tiempo, el acceso al documento solo era posible a través del microfil-
me, ya que por causa de los hongos no se permitía la observación física del
volumen, no obstante ya ha sido restaurado y ahora es posible su consulta. A
pesar de que no contamos con la ficha técnica de los restauradores, a simple
vista se observa que la tinta utilizada es de un tipo de material ferroso pro-
piamente europeo que con el paso del tiempo ha carcomido el papel, por los
que su estado de conservación no es muy bueno.
El hecho de que se realizara sobre este material resulta significativo, pues
se trataba de un material importado, considerado de lujo y de uso restringido.
Los documentos estilo Chamacuero (Sámano, 1997), comparten este mismo
soporte con el Códice Huichapan y el Códice Jilotepec. Como también existía el
papel en Mesoamérica,68 en el siglo XVI se utilizaba la misma palabra para
designar ambos materiales, amatl en náhuatl y en otomí an hemi.69 Hoy día en
las variantes otomíes del Valle del Mezquital y Santiago Mexquititlán, el li-
bro y el papel reciben este mismo nombre (ra hemi y ar he’mi, respectivamente).
De los documentos de tradición otomí se sabe hasta ahora que sobrevi-
vió al menos un códice de papel amate (Códice Huamantla) y uno en un lien-
zo (Códice Nicolás Flores). Estos lienzos o ayates se denominan rä ts’ut’i nänjua
(Salinas, 1984: 295-296, 292)70 y al igual, que los papeles y las pieles, en la
época prehispánica pasaban por un proceso de preparación para convertir-
las en tableros pictográficos –como los nombra Gruzinski–, se les aplicaba
un enlucido o estucado muy fino a base de cal u otros cementantes locales
(como la arena de calcita). Todos estos materiales también debieron de ser
68
Las fibras utilizadas por los mesoamericanos para la elaboración de sus libros era la corteza del
árbol amacuahuitl (Ficus sp), nombre del cual se deriva el nombre Amatl que fray Alonso de Molina
(1992: 4v y 92r.) da al papel, pone “papel. Yztac amatl. Amatl”, literalmente: blanco amate. Sobre su
fabricación, primero “se desprendía la corteza de las ramas gruesas del árbol y se ponía a remo-
jar[...] se quitaba la parte exterior de la corteza quedando sólo la cutícula interior[...] se extendía
sobre una tabla y se golpeaba con un batidor de piedra hasta que las fibras aplastadas se unían
entre sí para formar el papel[...] las fibras se aglutinaban con un engrudo, se pulían[...] se dejaban
secar. En algunos se recubría la hoja de papel con una capa de cal” (Aguilera, 1979: 16).
69
Urbano (1990: 322v) pone “papel: yztacamatl – anttaxãcãhemi. Anttãcãtzucuã”, literalmente: el blanco
papel, y el blanco lienzo; un poco más tarde Luis de Nieve y Molina para el siglo XVIII registra
como Na hemi (Nieve. 1975: 71).
70
Urbano (1990) se refiere a ellos como “mantas delgadas” como an xittã dônqhua diferenciándola de
la “manta muy grosera” o nocatã dônqhua, por lo que su segunda definición de papel: An ttãcãtzucuã,
se refiere a un soporte elaborado de maguey. La utilización de estos materiales es muy particular
de los otomíes, Jacques Soustelle (1993: 512) con base en los escritos de Sahagún afirma que “las
mujeres otomíes no tejían solamente para su uso personal, sino para la venta. La mayoría de ellas
tejía el algodón, pero todas sabían tratar las fibras del maguey, de manera que esta variedad de
tejido constituía entre los otomíes una verdadera especialidad. Es lo que nos confirma Pomar; los
tejidos de ixtle eran el principal artículo de intercambio de los otomíes con los chichimecas. Los
mazahuas también tejían, de preferencia el ixtle”.
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El original | 85
hechos y utilizados con fines rituales como lo siguen haciendo los otomíes de
la Huasteca con el papel.71
A principios del siglo XVIII, el dueño del códice era Matías Saucedo, des-
cendiente del conquistador Pedro Martín de Toro, pero como buscaba que
fuera recibido por las autoridades coloniales lo mandó traducir, para que así
le sirviera de instrumento para la petición de “suplemento de reales” y con
ello obtener el reconocimiento de su linaje. Fue así como llegó al resguardo
de Diego García Mendoza, quien parece alterarlo físicamente, pues Wright
(1988: 58-59, nota 58) afirma que el documento original tiene tinta sepia que
fue retocada con la tinta negra del trasunto de Diego García Mendoza. En su
primera página fue alterada la fecha inicial que decía “Año 15”, y acomoda-
do “1534”, como se presenta en su trasunto. Fue presentado como prueba
en un proceso judicial contra Diego García, lo que sirvió de justificación
para ser archivado y no ser destruido como otros documentos que le fueron
requeridos. Esto no invalidó al documento como tal, sino que fue utilizado
por las autoridades para juzgar las acciones del traductor y modificador del
mismo, quien pagó una multa y cumplió una sentencia de exilio de la capital
novohispana.
El Códice Martín de Toro parece haber sido escrito en la forma de una pro-
banza de méritos y servicios, por lo que se identifican datos históricos de los
diferentes lugares por donde pasó el conquistador otomí. Fue resguardado
por los descendientes de una familia de conquistadores nativos, para demos-
trar su participación en el acrecentamiento de las posesiones ultramarinas
del imperio español, y así recibir alguna de sus mercedes. Si bien, estos do-
cumentos no resisten la hermenéutica histórica, cabe recordar la postura de
Florescano (1994: 369), quien sugiere que:
los ‘falsos’ títulos primordiales presentan la otra cara de la historia: la oculta[...]
muestran, con una fuerza que no se encuentra en otros documentos, cómo los pue-
blos indígenas volvieron a reconstruir su memoria histórica bajo las condiciones
opresivas de la dominación[...] El resultado fue la creación de una nueva memoria
histórica, la historia del pueblo, centrada en sus derechos ancestrales a la tierra.
La información del Códice Martín de Toro ha sido contrastada con diferentes
documentos coloniales, y en conjunto muestran las distintas etapas de cam-
bio en la elaboración de las formas y formatos de los registros. Este fenóme-
71
“La fuerza viva de los seres se llama zaki, que puede traducirse como ‘alma’. Sin embargo zaki no
es una personalidad completa; es solamente la escencia vital que compone una personalidad. Así
lo indica la traducción castellana de zaki: fuerza, y no ‘anima’ ni ‘alma’. Zaki es un elemento de la
personalidad más allá del ser consciente[...] El zaki se representa con un muñeco de papel” (Dow,
1974: 95).
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86 | Alonso Guerrero Galván
no de criollización documental se inserta en un proceso mayor de contac-
to lingüístico y cultural, que se relaciona con la asimilación de la escritura
alfabética (fonético-fonológica) por parte de los grupos mesoamericanos y
con el aumento del bilingüismo de lengua indígena-español. En este sentido,
nuestro escritor utiliza de una manera particular el español y el otomí, por lo
que se puede asociar a una comunidad lingüística, a un pueblo y a una na-
ción específica –dependiendo de la connotación que se les quiera dar a estos
conceptos–. El contexto colonial en el que se realizó dejó huellas del contacto
entre el español y el otomí, las cuales son muy difíciles de falsear y nos han
servido para analizar el estado de lengua de la etapa de las composiciones y
las haciendas, lo que nos permite determinar que se trata de un documento
originalmente escrito por un bilingüe otomí-español (Guerrero, 2021: 14).
Los documentos en lengua indígena son un invaluable tesoro para la me-
moria histórica de los diferentes grupos étnicos del país. Los otomíes en parti-
cular han dejado plasmado en los documentos coloniales una página más de
su historia, formada por elementos de primera mano que se complementan
entre sí. Por lo tanto, es necesario conjuntarlos y darlos a conocer, que salgan
del anonimato y seduzcan a nuevos lectores –de preferencia nativos–, que se
unan a descolonizar la historia,72 que espera ser reinterpretada por los pue-
blos que la siguen escribiendo en su vida cotidiana.
72
Estos documentos muchas veces descalificados a posteriori ayudan a esclarecer la historia de la ex-
pansión colonial hacia América del norte. En este punto sigo a Teresa Rojas Rabiela quien, citada
por David Wright (1994: 380), remarca en su definición de etnohistoria esta finalidad, afirma que
“debe tener la intención y un propósito descolonizador[...] combatir las visiones simplistas[...]
recuperación de una historia poco atendida[...] ocultada por la historia oficial”.
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3 El autor
L a identificación del autor del Códice Martín de Toro siempre ha desatado
polémica, ya que algunos autores se la adjudican al propio conquista-
dor, como Rafael Ayala (1962), y algunos otros a Mathías Saucedo Toro y
Moctezuma, el cual fungiría como relator y le serviría de escribano a su pri-
mo don Diego García de Mendoza Moctezuma, como opinan Rodríguez
Carrasco y Maruri Carrillo (1997); pero haciendo una lectura cuidadosa del
documento, autores como Wright (1988), otorgan la autoría a su “probable
nieto”, ya que en la foja 22v se lee : “yo do[n] fran[sis](co) Martin de la Puen-
te casiqui y prinsipal conquistadores y fundadores y pobladores el tienpo las
congregaciones que despacharo[n] un jues de la con[gre]gaci[o]nes - lla-
madose el jues Fran[sis](co) Lopez Tamayo - y truJo jues [es]cribano re[a]l
llama[n]dose Diego vedor &l lescrivano” (PA15, reglones 17-21).
No es posible saber si Francisco Martín escribió el códice de manera autó-
grafa o si pudo recurrir a algún escribano. Para Wood (1998: 174) los escrito-
res de estos «registros ‘no oficiales’», no son los mismos escribanos indígenas
de las comunidades autorizados por la Corona para redactar textos de tipo
notarial como las peticiones legales, contratos de arrendamiento, ventas o
testamentos. Lockhart (1999) coincide en que los que escriben no son indi-
viduos altamente educados. En el caso del Códice Martín de Toro, el presunto
autor es un hijo de nobles aliados indígenas, seguramente aculturado por los
frailes desde niño, como la mayoría estos de nobles.
Debido a la creciente importancia política del español, el escritor del có-
dice combinó en su discurso dos códigos distintos, haciendo un texto bilingüe
y en muchos sentidos bicultural. Con la escritura del documento resolvió dos
necesidades: una grupal, con la perpetuación escrita de la historia su comu-
nidad, y una individual, que responde la creación misma del documento, su
funcionalidad y uso legal. Además, en este manuscrito se mezcla la escritura
alfabética, en otomí y español, con un nuevo estilo pictográfico.
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88 | Alonso Guerrero Galván
Es significativo mencionar que, si bien el personaje principal del docu-
mento es Pedro Martín de Toro, quien parece estar contando los hechos en
primera persona es su nieto Francisco, por lo que en sentido estricto estaría-
mos hablando de sus memoriales y no de los de don Pedro. Se esfuerza por
demostrar el abolengo de sus linajes de conquistadores de la provincia de
Xillotepec,73 pues también menciona que su esposa se encuentra emparenta-
da con la familia Tapia, fundadora de Querétaro.
Según el Códice Martín de Toro, don Pedro Martín es nieto de Magdalena
Ana y Granada, cacica y principal de Jilotepec, quien se casó con Fabian
Pavli Martín Ts’uvichol y Mago, cacique de Jilotepec, con quien migró a San
Diego Huichapan. En esta población Fabián dejó a su viuda con dos hijos:
Baltasar Martí de Granada y Gabriel Martín de los Ángeles; este último ad-
quiere nupcias con María Vicenta Chistina del pueblo de San Lucas, el cual
estaba conformado por grupos huachichiles pacificados.
Fabian Pavli Martin Ts’uvichoh Mago Magdalena Ana y Granada
(bisabuelo) (cacica y principal)
Baltazar Martín de Granada Gabriel Martín de los Ángeles María Vicente Cristina Juan Martín Huachichil
(abuelo) (abuelo) (abuela) (capitán)
Pedro Martín de Toro Juan Tomás Beatriz Inés Clara Teresa Agustina Juana
(conquistador) (cacique) (abuela) (abuela) (bisabuela)
Cristina Edaxi Xilote
Marcos de la Cruz Gaspar Marcos
(poblador) (poblador)
Figura 8. Linaje otomí de Pedro Martín de Toro
según el Códice Martín de Toro.
73
Hernando de Tapia cacique de Nopala, Nicolás de San Luis cacique de Tula y Pedro Martín
cacique de Huichapan, identifican su linaje con el del señorío de Jilotepec.
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El autor | 89
Posteriormente, la pareja se mudó a San Mateo Huichapan, donde murió
Gabriel. María Vicenta era hermana de Juan Martí Huachichil, gobernador
del pueblo de San Lucas (PA 14). De este matrimonio se enumeran dos hijos
varones Pedro Martín de Toro y Juan Tomás, y tres hijas Beatriz Ynés, Clara
Teresa y Agustina Juana.
Ya David Wright (1988: 16) mostraba el parentesco entre estos persona-
jes, pues cuando se les refiere los nombra como bisabuelos y abuelos: “salio
mis bi[s]Av[u]elo que fue El d[ic]ho Don fabia[n] pavli martin ttzuvichol y
mago[...] Ay murio nuestro Av[u]elo Don favian pavlo[...] En [H]Vichapa
Ay &sta nterra N[ue]tros BisAv[u]elo don fgrn A martin de los Angel&s
Ya difunto[...] N[ue]stra av[u]elas donna Maria bisente Chistina - otra
av[u]ela &s don[ña] madalena Ana y granada fuerda [ca]sica y principalas
de Jilotepequi y Señora N[ue]stra BisAv[u]elas” (ver f. 2, reglones 1-12).
Sin embargo, en el códice no especifica el grado de parentesco Fran-
cisco Martín de la Puente y don Pedro Martín de Toro, sólo se observa el
parentesco ritual de su boda, en donde don Pedro figura como padrino y
Christina Edaxi Xilote como madrina. Sámano (1995: 48) afirma que esta
última era la esposa de don Pedro. Al autor del Códice le interesa destacar
en el documento las alianzas entre su familia (los Martín) y las de los caciques
locales, como la de los Tapia. Menciona que su mujer de nombre María Fan-
cisco Sanchis es ya “difunta” cuando se escribe el documento, era originaria
de San Francisco Chamacuero, lugar donde contraen nupcias. Era hija de
Andrés Sánchez Eduhia, cacique de Apaseo y Melia Martí, “criolla” de San-
tiago de Querétaro quien es prima de Luisa de Tapia y sobrina de Nicolás
de San Luis.
El autor se sitúa como fundador y poblador en el tiempo de las congre-
gaciones, y dado que se casa en Chamacuero, lo más probable que se refie-
ra a las congregaciones de esta zona; las primeras ocurrieron entre 1560 y
1580, pero es hasta la de 1593 que se mencionan como pueblos de indios
reducidos a Chamacuero, Celaya, Apaseo, Acámbaro, Contepec, Aguas Ca-
lientes, Emenguaro, Iramoco, San Juan de la Vega, Terandacuaro, Tepacua
y Xerécuaro. Fue hasta 1619 que los franciscanos fundaron oficialmente su
doctrina en San Francisco Chamacuero y en San Andrés Guasindeo, hoy
Salvatierra (Gerhard, 2000: 67-68).
El autor refiere la dificultad de lograr la congregación, de hecho, mencio-
na que “nonca se pudo Congregar Los naturales Asi que se yba[n] los Jueses
de Las con[gre]gaciones que hasi los Jues de conguergacion – se bolvia A
donde estaba en sus pueblos los naturales ya estaba hechos sus pueblo[s] se
bolví[an] luego (PA 13, reglones 16-19). En un pasaje dramático enfatiza la
dificultad de evangelizar la zona, pues menciona que:
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90 | Alonso Guerrero Galván
E pad[r]e que beni A desirle la misa A los naturales Era de san miguel el grande
de cómo era su Juri[s]dic[ci]ones de Alla beni el clerigo A desir misa todo[s]
los domingo[s] – después que sesedio la desgracia[...] mataro los pobre[s] sy les
pasaJero de la orde[n] de N[ues]tro Sr San Fran[sis](co) se dexaro [d]e baxar los
sorsedode san miguel i de miedo de los chimecos nunca mos benia el sarse[r]dote
de san miguel se llamaba pedro solgero de mido los chichimeca lorgaro El pue-
blo de san LuCas y san nAgusti[n] pueblos viejos — [fig.1] ContiNuvaro Los
f[ra]yles de Aposeo era frontera en San Lucas pueblo viejos [San] nAgustin que
[h]asta [a]gora parese el fuerte e pueblo vi[e]jo san nagustín esta eteram[...] El
fuerte vi[e]jo y señal de paderes de casas y el pueblo viejo y el pueblo vie[...] son
Luca[s] pueblo los chimeco manso los conquistadores.
Este incidente con los chichimecas lo fecha Wright (1988: 60) durante el
gobierno del Virrey Enriques (1568-1580). Según esta fuente, los que conti-
nuaron la labor evangelizadora son los frailes de Apaseo y fue el suegro de
Francisco Martín:
don Andres Sanchi eduhia su mal nobre es s[eño](r) casiqui - lo qua fabrico el
tenplo enn Apaseo lo sanquio y ahencio - lo enpezo y lo aboto capana el o culto
divino retablo y las seldas los relijiosos p(e) ha[s]ta que lo acabo todo y [h]verta
e [h]ospinal[...] y las comonidades casas reales - y la comunidad de la labor de
trigo de a[...] y sale los derechos los p[adr](e)[s] guardianes por la dotrina y misa
que dise por los naturales del pueblo Apaseo de a sale en la comonidad de la
renta la comonidad - los tributo - y los sien pesos para lo[s] padre[s] guardianes
no paga tributo los naturales del pueblo - ay sale en la labor de lo comunidad con
que paga los tributo los del pueblo Apaseo (PA17: 1-9).
Gran parte de la información que contiene el documento debió venir de la
tradición oral de la familia Martín, en particular de lo que pudo haber con-
tado Pedro Martín a sus descendientes. Es probable que, como lo refiere don
Diego Mendoza y Moctezuma en su trasunto, es factible que parte o el total
del documento fuese copiado de uno o unos más antiguos, quizá a esto se
refiera el párrafo 6 que hemos traducido de la siguiente manera:
r queguan ya ena ñaya y cuatro na ma hemi es aquí que los señores y cuatro(¿?), uno mi papel, aquí
wa het’i xu hmu ri thatihu miró, abuela señora sus esposos de ustedes
Ena naya E du ma xitate - etti xu e du el señor murió nuestro abuelo, la abuela murió, nues-
ma tttzhuhe to puu hme ya ma me tra abuela, vivía vecina, los nuestros originarios
u he mamahe mattzuhe ya ga pibuuhe nuestras madres, nuestras abuelas, ellas que vivieron,
go vi uni mamehe maxitahe dan nuestras madres, nuestros abuelos” (reglones 1-3)
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El autor | 91
Si analizamos a fondo el contenido, notamos que hay cuatro eventos que
nos indican la fecha aproximada en que tuvo que haber sido escrito el códi-
ce; el primero es el inicio de la evangelización franciscana de Chamacuero
en 1612; el segundo es el inició de la construcción del bautisterio de Apaseo
cerca de 1640; el tercero es el año 1649, fecha en que doña Luisa Tapia fue
electa abadesa del convento de monjas de Querétaro (PA16:4-8); y el cuarto
sucede en 1696, año en que el códice fue firmado por Santa María Maraver,
escribano de su majestad, paz y guerra, en la ciudad de Zacatecas a solicitud
de fray Francisco de Galarreta.
Francisco Martín de la Puente escribió el Códice Martín de Toro en la segun-
da mitad del siglo XVII, de éste pasó a manos de los caciques de Tanimoro:
Mathías Salsedo Toro Moctezuma y Gaspar Montezuma (Wright, 1988: 14),
quienes lo tomaron como titulo de fundación de su pueblo. En 1696 Mathias
Salsedo hace legalizar el códice y en la última página se escribe al momento
de signarlo que: “Mathias de Saucedo indio de mandato del señor conde de
Santa Rosa don Juan Bavo de Medrano teniente de capitán general de este
reino de la Galicia”.74
Durante la segunda mitad del siglo XVII los Bravo se convirtieron en los
principales mineros-hacendados de la región de Zacatecas (Langue, 1999: 129).
El fundador de la dinastía fue Bartolomé Bravo de Medrano, vecino de las mi-
nas de Vetagrande Palmilla, Albarrada y el Cuerno. Su hijo Juan Bravo de Me-
drano se convirtió en el primer Conde de Santa Rosa en 1691, y poseía una
hacienda con ese nombre en la región de Jerez y Juchipila. Antes de su muerte
ocurrida el 15 de mayo de 1710, el Conde era dueño de las haciendas de Mal-
paso, las Palomas, la de Pánuco y las minas de Bentillas y producía la décima
parte de la plata declarada en la Tesorería de Zacatecas (Guerrero, 1997: 135).
El códice fue encontrado en poder de Mathías por el franciscano fray
Francisco de Galarreta, éste solicitó un juicio de corroboración del documen-
to, quizá por parecerle de naturaleza ilícita y “por el indicio de convocación
que se presentó”, siendo así que el 28 de diciembre de 1696, fue exhibido en
la ciudad de Zacatecas.
El imprudente themor del padre frai Francisco de Galarreta del orden de nues-
tros padres de san francisco se hicieron traer los papeles antecedentes que son los
que hicieron themorisar (sic) al dicho religioso, y reconocioles por el interprete
mediante las diligencias que en los autos se hicieron resulto ser ejecutorias del
dicho Mathías Saucedo y no haber habido tal convocación sobre que se dio auto
ampárale, de arreglo, ayer veinte y siete del corriente cuyos testimonios se los
74
Tierras. AGNM, vol. 1703, exp. 1, año: 1783. f. 33v; numeración original 24v. f. 9v del Códice.
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92 | Alonso Guerrero Galván
entrega la susodicho con esta ejecutoria en ocho fojas rubricadas por mi el escri-
bano de que doy fe y en todo me remito a esos autos, testigos el alferes Gregorio
Castellanos Gamboa y Manuel por testigos de ayer la provi[ncia] [roto] [Rúbri-
cas] B. [signo] de Santa María Maraver [signo que aparece en el códice Chapa]
Escribano de su majestad Paz y Guerra.75
Es a partir de este momento cuando el códice se considera un documento
oficial, es decir, se convierte en un instrumento auténtico, elevado al rango
de ejecutorias y relativo a la nobleza de sangre. En este sentido la informa-
ción identificada por el escribano y los testigos no es, a su juicio, motivo de
“themor”, y se le permite a Mathias mantenerlo bajo su poder.
En 1703 don Diego García Mendoza Moctezuma cacique del Real de
Minas de Pachuca, del que se afirmaba era descendiente por vía paterna
de Moctezuma (Rodríguez y Maruri, 1997: 2; Castañeda de la Paz, 2017),
realizó un trasunto del instrumento. Al año siguiente Mathías Saucedo Toro
Moctezuma, fue despojado de estos papeles por la fuerza por Joseph Aguado
Chacón, español, y Jacinto Mexía, cuando se encontraba en casa de don
Diego. Más tarde los documentos fueron presentados ante la Real Audien-
cia de México por cuenta de Aguado, quien presentó cargos en contra del
cacique de Pachuca por falsificación de documentos en favor de los indios
de Tototepeque –quienes peleaban sus tierras con el mencionado Aguado–.
Al ser encontrado culpable don Diego fue desterrado dos años de la Ciudad
de México y seis leguas de su entorno, condenado, además, a pagar a los de
Tototepeque 35 pesos, cantidad que les había cobrado por el documento en
cuestión. Otra de las penas a que fue sentenciado el dicho don Diego fue la
privación del “oficio de justicia” para siempre (Wright, 1988: 13-15).
Este personaje ha sido ampliamente investigado por María Castañeda de
la Paz (2017), quien nos muestra que don Diego García Mendoza Austria y
Moctezuma no solo fue uno de los falsificadores más célebres del siglo XVIII,
sino que por medio de sus textos construyo una figura de sí mismo como la
de un héroe cultural.
Como ya lo menciona Cunill (2014), el estilo indígena de las probanzas de
méritos pocas veces cumple con un formato que se adhiera al proceso jurídi-
co de las Relaciones de Méritos y Servicios que se reglamentó desde el reina-
do de Carlos V cuando, en 1528, dispuso que este tipo de solicitudes fueran
promovidas ante los jueces de las provincias indianas de donde proviniere el
solicitante y se acompañarían del parecer de los justicias. En 1561, Felipe II
añadió que se debían adjuntar los pareceres de los oidores responsables de
75
Tierras. AGNM. 1783, vol. 1703, exp. 1, f. 34r; numeración original 25r.
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El autor | 93
las audiencias en las que se presentare, así como la revisión de los expedien-
tes por el presidente, oidores y fiscales, dando cada uno su opinión a favor o
en contra. Y en la Recopilación de Leyes de Indias de 1680, se daría una entidad
facultada expresamente para la concesión de mercedes en las indias, previa
consulta del Rey y su Consejo de Indias.
En ese sentido, para que los “Memoriales” tuvieran efectos legales, ten-
drían que haberse presentado ante la Real Audiencia, la cual daría su parecer
y remitiría los expedientes al Consejo de Indias, de ahí llegaría al Rey quien
determinaría las acciones a seguir (mercedación, rentas, etcétrea). Descono-
cemos si es que las peticiones de Martín de la Puente llegaron hasta la última
instancia, pero después de 1560, la importancia de los nobles para la Corona
fue cada vez menor, además de que “la posibilidad jurídica para la promo-
ción de informaciones no era reconocida a todos los vasallos por igual, sino
exclusivamente en aquellas personas sobre las cuales hubiera la probabilidad
de que fehacientemente tuviesen méritos y hubiesen prestado servicios” (En-
ciso y Reyes, 2002: 23).
Como hemos visto, después de la Guerra Chichimeca la población se es-
tableció en diferentes poblados, cada vez más norteños, tal es el caso de la
población otomí y de los que he llamado nobles aliados, como la familia
Tapia y Nicolás de San Luis, y a las que se le incorporaría la familia Martín
de Toro. Estos grupos aliados lograron tomar el control de la gran zona cen-
tral, que forma un especie de triangulo, en cuyos vértices se encuentran en el
norte Xichú, San Miguel y Tolimán, al este a Apaseo y Acámbaro y al oeste
Jilotepec y Alfajayuca (Arnal, 1995: 130-131; Soustelle, 1993: 490-491).
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4 Secciones del códice
D e las 9 fojas de las que consta el códice (18 páginas, f. 25r-33v del volu-
men), 8 escritas por ambos lados, hay seis fojas escritas y tres fojas pin-
tadas por ambos lados, de la f. 4r-6v (f. 28r-30v del volumen), estas 6 páginas
se encuentran dibujadas con tinta color sepia, la misma usada en la parte
escrita el documento, por lo que no es polícromo sino de un color uniforme.
Para hacer el análisis del códice, ha sido dividido en párrafos o secciones,
tomando como referencia una serie de líneas con las que el escribano marcó
la separación entre párrafos; en los casos en que no existe se han tomado las
fojas completas. Cada párrafo se ha analizado reglón por reglón y palabra
por palabra (cuadro 13).
En la foja 1 del códice, 16 del volumen, hay cuatro párrafos, el 1 tiene 11
renglones, el 2 tiene 4, el 3 posee 5, y el 4, 8. En la foja 1v se tomaron los
primeros 23 renglones con el nombre de la foja, luego el párrafo 5 cuenta
con 7. La foja 2 antes de las líneas horizontes tiene 12 renglones, luego viene
el párrafo 6 con 3, el 7 con 5 y el 8 con 10. La 2v se tomó completa con 33
renglones, al igual que la foja 3 con 31. En la 3v el primer horizonte viene
después del renglón 3, el párrafo 9 tiene 8 renglones, el 10 posee 13, el 11
cuenta con 2 y el 12 con 5. La foja 4 contiene 19 renglones, la 4v tiene 3 y la
5 sólo 2. La 5v no contiene letras. La 6 la dividimos en 23 renglones. La 6v
tampoco contiene letras. La 7 cuenta 25 renglones antes del horizonte y el
párrafo 14 tiene 5. En la foja 7v esta el párrafo 15 con 21 y el 16 con 12. En
la foja 8 hay 3, luego viene el párrafo 17 con 9 y el 18 con 17. La 8v contiene
el párrafo 19 con 4 renglones, el 20 con 2, el 21 con 7, el 22 con 4 y el 23 con
13, y, por último, la foja 9 contiene el párrafo 24 con 9 renglones.
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96 | Alonso Guerrero Galván
Códice Párrafos Renglones Palabras Lengua
foja 1 / 16 1-4 11 52 español
2 4 40 español
3 5 115 otomí
4 8 86 español
1v 4 23 315 otomí/español
5 7 93 español
2 5 12 158 español
6 3 38 otomí
7 5 75 otomí
8 10 193 otomí
2v 8 33 514 otomí
3 8 31 563 otomí
3v 8 3 39 otomí
9 8 103 otomí
10 13 173 otomí
11 2 22 otomí
12 5 58 otomí
4 12 19 105 otomí
4v 12 3 26 otomí
5 12 2 5 otomí
5v lámina 105 español
6 13 23 412 español
6v lámina 89 español
7 25 español
14 5 73 español
7v 15 21 329 español
16 12 182 español
8 3 53 español
17 9 139 español
18 17 225 español
8v 19 4 40 español
20 2 30 español
21 7 86 español
22 4 40 español
23 13 146 español
9 24 9 123 español
total 24 361 4845 2501 / 2344
Cuadro 13. Tabla de párrafos y renglones.
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Secciones del códice | 97
La división de las imágenes
Con respecto a las imágenes del códice, Gerardo Samano (1995: 22-25) con-
cluye que “conforme a las comparaciones presentadas con las características
de los documentos de ‘tradición indígena’, se determina que el documento
llamado Códice de Chapa de Mota no pertenece al estilo de los códices colo-
niales, porque no cumple los requisitos mínimos que menciona Noguez y
Robertson”. A lo que el autor se refiere con esto es a que el documento
no presenta elementos gráficos o de la iconografía precolombina, además
de que representa los “elementos de paisaje a la manera europea”, con un
patente claro-obscuro, en un formato de libro europeo, y a que “no existe
tridimencionalidad”. En cambio, Ana María Crespo (2005: 70) afirma que
“quien dibujo estas láminas era alguien que manejaba el sentido del espacio,
pues en cada una de ellas se integró una escena, la cual contemplaba diferen-
te número de participantes y diferentes lugares de representación. Si bien la
lectura es a partir de la parte superior de la lámina y a renglón seguido se van
leyendo las diferentes escenas, cada lámina tiene su propio orden”.
Considero que estas apreciaciones justo se refieren a uno de los aspectos
que caracterizan a los códices coloniales, y que tiene que ver con el surgi-
miento de una gráfica inspirada en las imágenes religiosas de retablos, biblias
y grabados, pero de apariencia indígena, que retoman estereotipos antiguos
con técnicas y con soluciones estéticas de estilo europeo (Escalante, 2010). La
escritura prehispánica cayó en desuso entre los grupos nahuas desde finales
del siglo XVI, pero en la región otomí de Jilotepec se cuenta con el Códice
Huichapan escrito cerca de 1632; este desplazamiento debió finalizar para
1750, pues cuando se escribe el Códice Jilotepec, se muestra una incomprensión
de los glifos, particularmente de los cartuchos de año. Las imágenes del Códice
Martín de Toro hacen representaciones estereotipadas de los indígenas y los
españoles, lo que lo dota de un marcado estilo colonial. Únicamente lo que
parece ser el topónimo de México, con la representación de un águila y una
serpiente sobre un nopal, se ha tomado como reminiscencia de la escritura
prehispánica y hasta como evidencia de la ideología de la guerra sagrada en
la segunda mitad del siglo XVII (Wright, 1998).
Un análisis meticuloso de las ilustraciones muestra la existencia de la tri-
dimensionalidad, ligada a la aparición de elementos europeizantes, como
la representación del cuerpo humanos, con sus extremidades acomodadas
de forma convincente y correcta para perspectiva europea (Escalante, 2010:
264). En este sentido, coincidimos con Sámano (1995: 24), en señalara que
el códice presenta un “estilo híbrido: el documento es considerado por sus
características de contenido y forma como un documento ‘mestizo’, pero con
una predominación absoluta de estilo europeo”.
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98 | Alonso Guerrero Galván
Para su análisis, Sámano divide las “ilustraciones” en VI láminas, toma toda
la foja como un solo elemento (lámina IV y VI), dentro de los cuales numera las
glosas con números arábigos y los dibujos con letras. Para esta edición lo orga-
nizamos de la siguiente manera: el documento consta de dos secciones, la Pri-
mera Sección realizada en una escritura alfabética y, escrita en idioma español y
otomí, alternando y mezclando ambos en su discurso, conjuntamente con una
serie de cinco pictogramas, llamados por David Wright (1988: 25) como: Tipo
A, B, C, D, E., y una que he llamado figura 6 o pictograma tipo F. Ésta sec-
ción se encuentra compuesta por las fojas 1r-3v (25r-27v del vol.) y de la 7r-9v
(31r-33v del vol.), y encierra justo en la mitad las tres fojas pintadas que cons-
tituyen lo que llamo la Segunda Sección, compuesta por una serie de imágenes.
Las imágenes se representan por medio de trazos firmes, con líneas del-
gadas que raramente pasan el milímetro de diámetro, realizadas probable-
mente por medio de una plumilla y no por medio de pinceles, ya que éste es
un instrumento lineal que permite hay que hacer rallados, esgrafiados, pun-
teados o combinaciones para lograr la graduación del color, luz y sombra.
A lo largo de la composición se muestra un total de 75 individuos: 31 gue-
rreros y un músico, armados con arcos y flechas, 24 con espada y 17 con arma
de fuego, 12 músicos de viento y 4 de percusión, dos caballos (fs. 4r y 30v), un
toro (f. 30v), diferentes construcciones (fs. 5r y 30v) y varios elementos de pai-
saje (f. 4r.); tres páginas están dividas en por la mitad con una línea horizontal,
que separa la página en dos partes (la foja 4r, la 4v y la 6r). Estas líneas que van
de un extremo o otro de la foja, fueron trazadas por el autor del documento, es-
tas divisiones originales u horizontes se han utilizado para los cortes en el aná-
lisis de las imágenes; haciendo por medio de ellas una separación en bloques.
Figura 9. Bloques y figuras de las fojas 4r y 4v del Códice Martín de Toro
correspondientes a las fojas 19r y 19v de Tierras. AGNM. Vol. 1783,
exp. 1 (reprografía retocada por el autor).
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Secciones del códice | 99
La foja 4r esta dividida en tres bloques: el bloque A, que está compuesto
por lo que hemos llamado elementos de paisaje I y dos glosas, una bilingüe
en la parte superior y una en español en la parte inferior, dividida en dos par-
tes y refiere la ubicación espacial de la escena; el bloque B que se encuentra
compuesto por lo que llamo elementos de paisaje II, que es acompañado de
una glosa en español y un grupo de 3 individuos (P.B.1-3, la numeración se
hizo de izquierda a derecha y de arriba a abajo); y por último, un bloque C,
compuesto por 7 individuos (P.C.1-8.) en dos hileras de cuatro, un caballo
(A.B.) y glosas en español.
La foja 4v se encuentra dividida por un horizonte central en dos bloques,
el D y el E; el bloque D, está constituido por 10 individuos en hileras de cinco
en cinco y glosas en español; el bloque E está compuesto de la misma manera.
La foja 5r conforma un solo bloque, ya que no contiene ningún horizonte, el
bloque F se compone de lo que llamo figura 7 o Presidio, una glosa y 10 indi-
viduos (P.F.1-10.), en la parte superior hay un grupo de cuatro, en la mitad
de la foja se encuentran dos, uno en cada extremo y en la parte inferior otro
grupo de cuatro. Al igual que la foja anterior; la 5v compone el bloque G,
que tiene tres hileras de cinco individuos cada una (P.G.1-15).
La 6r se compone de dos bloques divididos por un horizonte central, el
bloque H, está integrado por tres series de glosas en español, en la parte
superior de la foja y una cuarta en la parte inferior del bloque (sobre el ho-
rizonte), en la parte superior del bloque hay un grupo de cinco individuos
(P.H. 1-5) con varios elementos asociados, en la mitad de la foja (atravesados
por el horizonte) hay dos individuos a cada extremo e la foja (P.H. 6 y 7). En
el bloque I hay una serie de once individuos (P.I. 1-11), uno en la parte cen-
tral, dos al margen izquierdo, cuatro en la parte inferior derecha y cuatro en
la parte inferior central. La foja 6v forma el bloque J o de Construcciones, está
dividido en doce manzanas (Mz. 1-12) y una plaza central (Pc.) en la que hay
un picador ([Link].) sobre un caballo ([Link]. 1), frente a un toro ([Link]. 2).
La constitución de las fojas y los bloques
Las diferentes hojas ilustradas muestran una serie de planos visuales en los
que se encuentran representaciones humanas, sobre todo en las fojas 4r y
4v, y 6r (20 r y 20v, y 22r), como ejemplo tomaremos la 4r (20r). La foja
completa da la impresión de un escorzo (figuras 7, 10, 11), una proyección
hacia el frente por parte de las figuras representadas, todas con excepción
del caballo se encuentran mirando al frente, con un abatimiento de pla-
nos, una abstracción de un tercer plano que se proyecta al frente (X, Y y
Z), esta es una diferencia con la escritura tradicional mesoamericana que
hacía representaciones en dos dimensiones (X y Y). Esta nueva manera de
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100 | Alonso Guerrero Galván
Figura 10. Bloques de las fojas 5r y 5v del Códice Martín de Toro
correspondientes a las fojas 20r y 20v de Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp.
1 (reprografía retocada por el autor).
Figura 11. Bloques de las fojas 6r y 6v, del Códice Martín de Toro correspondientes
a las fojas 21r y 21v de Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1 (dibujos del autor).
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Secciones del códice | 101
representar el cuerpo humano según las reglas de la perspectiva constituye
un cambio en la forma de concebir el espacio, escorzando el cuerpo según
los planos del lienzo en que se pinta. Se refiere a una manera nueva de ex-
presión de la dimensionalidad de los espacios retratados, el paso de dos a tres
dimensiones ha sido referido por los historiadores del arte como un avance
visual del hemisferio izquierdo del cerebro humano, por lo que se considera
muy racional, sobre todo en convenciones humanas, y como se espera que
las vea el espectador.
Este abatimiento de planos lo tenemos ejemplificado en la foja 4r, en la
que hay una proyección de los personajes del bloque B, con respecto a los
elementos de paisaje del bloque A, y de los personajes del bloque C en rela-
ción con los del bloque B, y esta idea es reforzada con el horizonte que parte
en dos a la foja y se sitúa en los pies de los personajes del bloque B, lo mismo
pasa en las demás fojas, con un abatimiento sucesivo de por lo menos tres
planos. En el caso de la foja 6v hay una vista en planta de la ciudad de Que-
rétaro o la misma plaza de Chamacuero, con una proyección bidimensional
en lo referente a las construcciones y los animales representados, de una for-
ma más similar a la escritura mesoamericana.
Lo que propiamente he tomado como escorzo es la distorsión de los per-
sonajes representados, sobre todo en sus piernas, pies y caras. En el personaje
P.B.1 se presenta una aparente distorsión en la pierna derecha, al tenerla in-
clinada hacia atrás y de un tamaño más pequeño que su pierna izquierda, lo
mismo pasa con el personaje P.B.2, en el que su pierna izquierda se extiende
hacia atrás y es más pequeña que su pierna derecha; también el P.C.5 tiene
una distorsión en sus piernas. Los pies de los P.C.2 al P.C.8 mantienen en sus
pies una inclinación aproximada de -30º.
Para mostrarlo gráficamente realizamos una simulación tridimensional de
una maqueta, con una contracción vertical de 30º, en la que se puede ver el
escorzo en los pies y piernas de los personajes (figura 13); en el también se
puede ver la separación en por lo menos tres planos mínimos, que corres-
ponden a los bloques A, B y C; en el primero se pueden percibir hasta cuatro
planos, en el segundo por lo menos dos, y en el tercero hasta cinco.
En la simulación por planos podemos ver la conformación de un espacio
tridimensional, que sigue sus reglas propias, ya que los objetos no se agrandan
o empequeñecen según la distancia a que se encuentren según la perspecti-
va occidental, sino que el tamaño de la figura depende de importancia del
objeto o el estatus del individuo representado, lo que tienen más que ver con
la concepción mesoamericana de la distribución espacial en los pictogramas,
que con la perspectiva occidental (Crespo, 2005: 71). El espacio visualizado
tiene un punto de fuga en el centro de la foja, con ángulo probable de 70
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102 | Alonso Guerrero Galván
Figura 13. Simulación por planos de la foja 4r
del Códice Martín de Toro correspondientes a las
fojas 19r de Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1
(reprografía retocada por el autor).
Figura 12. La foja 4r del Códice Martín de Toro correspondientes
a las fojas 19r de Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1.
grados, por lo que se perciben los diferentes planos horizontales y verticales
dentro de dicho ángulo.
Otra característica del documento es la forma en que están hechas las ca-
ras de los personajes, todos ellos se encuentran con la cara hacía el frente y su
contorno parece ser delimitado por dos rostros de perfil unidos por un tercer
rostro de frente (figura 14), esto debido a la forma en que están delineadas las
orejas de los personajes, con un trazo que se une a la nariz (central), las cejas y
en ocasiones con el contorno de los ojos; y da forma a la cara uniendo las orejas
con una línea curva que corresponde a la barbilla.
En el Códice Chamacuero (figura 16) se encuentra una escena muy similar, en
la que se representa de Nicolás de San Luis enfrentando una lluvia de flechas
chichimecas, sosteniendo lo que parece un escudo de metal, una coraza, un
gran carcajee con su arco a la espalda y empuñando una espada española.
A sus espaldas el mismo glifo de el águila y la serpiente sobre un nopal, en el
siguiente plano aparece un felino sentado viendo de frente y con una corona
española, lo que hace alusión a que lucha en nombre del nuevo reino. En
su composición se sigue un estilo muy similar al antes descrito, pero en este
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Secciones del códice | 103
códice los personajes están de perfil, coincidiendo en gran medida con los
perfiles del Códice Martín de Toro (figura 14).
En la foja 4r hay un horizonte en la parte superior de la foja, del cual
emerge una serranía, tras de ella se encuentra una serie de elementos de pai-
saje (I), hay una glosa bilingüe que muestra un bifrasismo en ambas lenguas:
“An cheyana BÄ chama on gui an guerra an buon tierra dentro an conqu[i]s[ta]
y[?]76” (figura 18).
En el bloque A, los elementos de paisaje I marcan el plano más lejano,
lo mismo pasa con el presidio en la foja 5r, bloque F; y con los personajes
flautistas (P.H.1. y P.H.2.) de la foja 6r. Los elementos conforman un paisa-
je montañoso, tras un río, “el río de tierra de tierradentro” (glosas), lo que
podemos considerar un lugar entre la altiplanicie septentrional y la sierra
madre occidental (en la demarcación de Nueva Vizcaya). Las glosas nos dan
una ubicación aproximada del lugar descrito por las pictografías, nos dice:
“San Juan del Rio - Adelante / El Rio de los Medina jumto a / Sonbrerete y
Guadiana en / la tier[r]a dentro” (figura 19).
El río marca una frontera entre los personajes y el horizonte de la serranía
vista desde un valle. Con nueve elementos vegetales, de los cuales cinco crecen
de una serie de seis riachuelos que nacen del río de tierra dentro. El trazo de
los elementos A y B del Bloque A, es el mismo que el de D, E y F. A diferencia
de las de los elementos C y C1-4, haciendo de estos una vegetación diferencia-
da (BA1EPC). Los elementos de paisaje C1-4, marcan un primer plano, con
respecto a la serranía, la cual formaría un segundo plano y los elementos de
paisaje A al F, formarían un tercer plano y el río y los riachuelos formarían un
cuarto plano. Y el horizonte estaría trazado en los límites de la sierra.
Como ya mencionábamos antes, en el bloque B, lo que llamo elemen-
tos de paisaje II, se muestra un nopal con un ave y una serpiente, lo que se
ha interpretado de distintas maneras (figura 17). Wirght (1988) encuentra
cierta reminiscencia de los valores de la guerra sagrada atl tlanchinoli, ya que
el ave representaría el ámbito celeste, en caso de ser un águila se relaciona
directamente con el sol; mientras que la serpiente que aprisiona se relaciona
con el ámbito imframundano. El nopal florido, también se relaciona con el
yayotl, además de que se encuentra atravesado por dos flechas provenientes
del combate entre don Pedro Martín de Toro y el capitán Manzini, entre las
fuerzas de la corona –plenamente identificada en el E.B.2– y los chichimecas.
Para Crespo (2005: 73) se trata de un “símbolo de carácter fundacional[…]
se señala que el tema de la narración tiene que ver con un acto de conquista
y fundación”. Esta imagen está relacionada directamente con el discurso del
76
Wright (1988: 35) pone “Año de”.
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104 | Alonso Guerrero Galván
códice, en el sentido de la justificación ideológica de la nueva alianza otomí
con la Corona, con los nuevos señores de México. Según Wright (1998: 15):
La presencia en estos murales de águilas flanqueadas por jaguares armados [en
el convento de Ixmiquilpan], así como guerreros que pertenecen a las órdenes
militares prehispánicas, expresan con claridad el concepto de guerra sagrada y la
oposición dual del sol/luz/vida y la noche/oscuridad/muerte. La superposición
de la verdolaga (nts’utc’ani) sobre el nopal (tenochtli), abajo del águila solar, expresa
la idea que el sol recibe ahora su alimento sanguíneo gracias a los guerreros de
Ixmiquilpan[...] Alguien tenía que evitar la muerte del Quinto Sol. La iglesia de
San Miguel Arcángel, al parecer, se concebía como el nuevo sostén de la esta-
bilidad cósmica[...] Los otomíes estaban luchando contra los chichimecas en el
momento en que se pintaron los murales en este templo. Los antiguos símbolos
de la guerra sagrada seguían motivando a los guerreros a pelear, para asegurar
el orden del universo (y en el plano terrenal, para llevar a cabo una expansión
territorial importante).
En cuanto a la identidad de los personajes, las glosas identifican a: “El capi-
tan gneral Don Pedro Martin de Toro y S[r] de los yndios A...pachile [?]77
conqunistador”. Personaje B.1, quien aparece ataviado con un penacho de
grandes y vistosos plumas, además de lo que parece un ichcahuipilli, que era
un peto de algodón algunas veces reforzado con sal que hacia difícil la pene-
tración directa de las flechas, en su hombro aparece el símbolo de la cruz, el
cual junto con la corona indican la alianza que el conquistador tenía y enfa-
tizan de que lado combate; mientras que los chichimecas son representados
con rallas verticales en el rostro lo que se relaciona con la pintura facial de
la guerra (P.B.2, P.B.3 y P.D. 1-10). Los huachichiles aliados son muy pare-
cidos, pero no ostentan pintura facial y se encuentran viendo a la derecha y
los “borrados” hacia la izquierda, lo que significa su enfrentamiento, cabe
mencionar que estan dispuestos en 4 filas de 5, sumando 20, número que se
relaciona con los agrupamientos militares prehispánicos y que los soldados
españoles no tienen, ya que sólo aparecen 15.
Siete de los ocho guerreros que aparecen en el bloque C, pueden ser identi-
ficados como otomíes ya que se encuentran ataviados con el ichcahuipil, mien-
tras que el que no lo tiene (P.C.1), sostiene las riendas del “Caballe de gierra”
–perteneciente seguramente a don Pedro ya que por su carácter de noble le
fue permitido poseerlos– y puede ser considerado como un huachichil, en
este grupo es identificable un alférez, ya que ondea una bandera y posee un
penacho muy vistoso (P.C.5).
77
Entre las piernas del P.B.1. Wright (1988: 35) pone: “uachile”.
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Secciones del códice | 105
Figura 14. Rostros de los personajes PC8, PB1, Figura 15. Pictogramas B (manos), C, G y E que aparecen
PB2, PH2, PH3 y PH5 (dibujo del autor). en el texto del Códice Martín de Toro (dibujo del autor).
Figura 16. Detalle del Códice Chamacuero, Fondo Chamacuero Figura 17. Nopal con ave y serpiente foja 4r
(siglos XVI-XIX) del Colegio de Michoacán (dibujo del autor). (dibujo del autor).
Figura 18. Elementos de paisaje A, B y C Figura 19. Horizonte y “Río de tierra dentro” del Bloque
(dibujo del autor). A, Elementos del paisaje I (dibujo del autor).
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106 | Alonso Guerrero Galván
Los españoles aparecen vestidos a la usanza de finales del siglo XVII,
con sombreros de ala ancha y plumajes en lugar de los típicos cascos de me-
tal usados por los soldados españoles de los siglos XV, XVI y principios del
XVII, que se relaciona con el morrión, es decir el casco de forma un tanto
cónica, con una especie de cresta cortante, con una ala ancha y levantada,
como el que porta el P.I.8.
Por la forma en que se les representa dan la impresión de un Tercio, es
decir el cuerpo de infantería que existía en España durante los siglos XVI y
XVII, que es equivalente a un regimiento y que se caracterizaban por usar
como armas la espada y la rodela (P.F.4), el arcabuz (P.G.1-15 y P.F.10) y la
pica (P.F.9 y P.I.2), el uniforme de este cuerpo consistía de casaca, pantalón
corto y sombrero como el descrito arriba. Gran parte de los soldados portan
un espadín, lo que los identifica como soldados y autoridades civiles. En cuan-
to a su peinado recuerda mucho las modas dieciochescas francesas de Luis
XIV, con cabellos largos (con caireles), bigotes y en algunas ocasiones piocha.
Entre este grupo de españoles las glosas del bloque F, identifican al “Ca-
pitan Marco Felipe” que aparece dotado de una vara de mando, y a su “alfé-
rez” Juan Ramón, y es posible que la pica identifique al sargento Rafael. El
primer personaje aparece luego en el bloque H, en compañía del “capitan de
xrpo78 Don Sebastian Her[nan]dez” en la coronación de don Pedro Martín
de Toro “por capita[n] de tal vachichile conquistadores en la tier[r]a dentro
ra San Juan de Rio junto a [Som]brerrete” y como “capitan general de los
vachichile[s] los amigo en79 en el pueblo de Sa[n] Lucas.”
Esta escena marca el ascenso de estatus en la persona de Pedro Martín de
Toro, simbolizado en su coronación, en la que se le entrega una vara por las
autoridades civiles españolas, lo que justifica su aparición en la siguiente lámi-
na montado sobre un caballo y picando a un toro, animal del cual toma su ape-
lativo; además de usar espuelas que durante la Edad Media fueron símbolo de
nobleza, pues sólo eran los caballeros quienes las usaban, las que porta parecen
ser de la típica espuela española de rueda, popular sobre todo en el siglo XVII.
La foja 6v muestra una combinación de planos que entretejen las dos di-
mensiones en que se representan los bloques de manzanas y un abatimiento
de planos con la figura del rejoneador, con respecto a la Plaza Mayor (figura
21). Como plantea Sámano (1995: 21) “se percibe la introducción de elemen-
tos de paisaje a la manera europea, los cuales se combina con la cartografía
nativa[...] Se comienza a usar tridimensionalidad a veces con resultados ex-
traños[...] las incongruencias del dibujo son resultado de un intento de unifi-
car los glifos prehispánicos dentro de un paisaje de estilo europeo”.
78
Wright (1988: 35) pone: “de corpo”.
79
Wright (1988: 35) pone: “amigo manzo”.
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Secciones del códice | 107
Este investigador sostiene que podría interpretarse esta lámina como un
escudo de armas, más que la representación una corrida de toros real. Sin
embargo, coincido con Crespo (2005: 73) en que se relaciona más con los
antecedentes de corridas y mascaradas de las fiestas patronales de las co-
munidades actuales. De hecho, la organización de corridas de toros era una
cuestión de gran estatus en la que incluso participaban los virreyes, en la ciu-
dad de México se celebraban en la fiesta de San Hipólito (13 de agosto) desde
1529 en un corral dispuesto para ello en la actual calle de Monte de Piedad,
y los primeros sementales fueron traídos de Navarra (Casasola, 1958: 95).
El lugar que se representa puede ser el mismo pueblo de Chamacuero, re-
presentado con su traza reticular y con la iglesia y capillas en la parte inferior
(figura 20); en su plaza central, seguramente adecuada con valla de madrea o
tablones con cuatro escaleras o puertas de acceso, se encuentra el rejoneador
con cuatro banderillas en la mano derecha y una lanza corta o rejón en la
izquierda. Crespo (2005: 83) menciona que esta estampa podría estar rela-
cionada con una actividad como la de caporal, que quizá realizara don Pedro
Martín y por la cual se hubiera ganado el apelativo de Toro.
Figura 20. Panorama de Chamacuero, foto de Luis Castillo de León, 1946, Mediateca INAH.
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108 | Alonso Guerrero Galván
Figura 21. Foja 6v del Códice Martín de Toro correspondiente a las fojas 21v
de Tierras. AGNM. Vol. 1783, exp. 1 (dibujo del autor).
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5 Particularidades del manuscrito
X avier Noguez (1986: 45; Sámano, 1995: 22) hace una clasificación de los
códices coloniales y afirma que:
por parecer un estilo híbrido, las pictografías coloniales del Altiplano Central se
han considerado de segunda categoría lo cual es un error, ya que formalmente no
podemos compararlas con los códices prehispánicos de otras regiones, de mejor
hechura y con un sistema de escritura unificado, su contenido y su estilo mestizo
resultan aspectos sumamente valiosos.
El análisis de las imágenes muestra una nueva plástica que se aleja tanto de
la escritura tradicional indígena como de la técnica pictórica española; pero
es funcional y legítima para el grupo que lo origina. En este sentido, el Códice
Martín de Toro es un documento híbrido, inserto en un proceso mayor de
criollización documental, que van transformando los formatos documenta-
les. En un primer momento, los documentos de tradición mesoamericana, se
glosan para tratar de entender qué es lo que dicen, estos se conocen como có-
dices anotados. También se escriben documentos en donde se pueden identi-
ficar los elementos de cada tradición, como los códices de estilo prehispánico
a los que se les dejó un espacio exprofeso para que se le añadiera textos
alfabéticos, estos se conocen como códices mixtos. Sobre esta primera ge-
neración de documentos del siglo XVI, Galarza (1990: 116) asevera que en:
los códices mixtos tenemos que recordar que ‘imágenes-texto’ y ‘letras-texto’
están situadas al mismo nivel para el tlacuilo, lo que permitió combinarlas e in-
tercalarlas para construir sus nuevos documentos mixtos, en que las pictografías
y letras son inseparables y están unidas en la composición plástica y en la redac-
ción y lectura de estos códices.
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110 | Alonso Guerrero Galván
Durante el siglo XVII esta forma de escritura fue haciéndose más que popu-
lar, necesaria, ya que como afirma Galarza (1990:117-118):
Muy rápidamente después de la Conquista, los tlacuilos empiezan a aprender no
sólo a utilizar los materiales y las técnicas europeas, en el soporte de lo escrito,
de las hojas españolas y la costura y la encuadernación de éstas a la europea[...],
sino también a organizar los textos a la manera de Europa. Esto se refleja en el
arreglo mismo del espacio de las páginas[...] se empieza a dar lugar principal al
‘texto’, en caracteres latinos y se vuelven menos importantes los ‘dibujos’. Apa-
rentemente, se reproducen lo más fielmente posible los libros europeos y para
empezar se aplica la dicotomía de la ‘letra’ y la ‘imagen’[...] los tlacuilos siguen es-
cribiendo en y con ‘imágenes’[...] y aunque su estilo se modifique, se ‘modernice’
al contacto con el de Europa, sigue utilizando sus elementos ancestrales y adopta
y adapta los nuevos para que se incorporen a su sistema tradicional.
El contacto lingüístico, cultural, social, económico y político entre el español
y el otomí se intensifica cada vez más. Comienza un fenómeno que continúa
hasta nuestros días –incluso hoy de manera más acelerada– que tiene que
ver con el desplazamiento lingüístico y la lucha política entre las lenguas y
sus hablantes.
En el caso de las imágenes, lejos de ser puramente decorativas, muestran
como la tradición mesoamericana fue desplazada por una concepción de la
imagen europeizada. Conforme se intensificó el contacto la tradición de es-
critura mesoamericana fue desplazada paulatinamente por la escritura alfa-
bética; además surgieron políticas lingüísticas de la Corona que favorecieron
el desarrollo de algunas “lenguas generales”80 como el náhuatl y el otomí,
pero terminaría por imponerse el castellano.
Durante las tres últimas décadas del siglo XVI, bajo el reinado de Felipe
II, el náhuatl tomó esta figura de lengua general, y fue hasta 1627 que se
crearon las cátedras de lectura del mexicano y del otomí en Universidad de
México (Cifuentes y García, 1998: 112). La tolerancia hacia el uso de las
lenguas indígenas cambió hacia finales del siglo cuando Carlos II emitió una
cédula en 1690, en el que hizo obligatorio el uso del castellano en ámbitos
legales y administrativos de los pueblos de indios. El monarca propuso que
se establecieran escuelas en los pueblos; otorgando con ello mayor capacidad
legal a los indios castellanizados, por lo que el aprendizaje del español adqui-
rió a partir de entonces un sentido político, sobre todo por la necesidad de
comunicación y traducción, entre los diferentes sectores sociales (Cifuentes y
García, 1998: 112-114).
80
Con esto se referían a lenguas que servían como vehículo de comunicación interétnica, es decir
que eran habladas para el comercio y la política, sin que fuera la lengua materna de todos los que
la hablaban.
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Particularidades del manuscrito | 111
James Lockhart (1999) analizó los cambios socioculturales de los nahuas
después de la conquista y distinguió cuatro etapas principales de cambio en
la lengua náhuatl, que se encuentran intrínsicamente relacionadas con el
cambio en la escritura; por lo que hemos tomado su trabajo, como base para
hacer una comparación, con lo que sucedió dentro de la evolución lingüística
del otomí.
Entre 1540 y 1550, prácticamente no se presentó ningún cambio en la
gramática del náhuatl hablado o en las formas de tradicionales de registro,
únicamente la inserción de nuevas temáticas y comenzaría la alfabetización.
Las transferencias lingüísticas más importantes fueron los nombres cristianos
y se extendió el significado de palabras nativas a los ya conocidos o similares,
equivalencias léxicas, traducción al náhuatl. El contacto entre el otomí y el
español también es mínimo, en primer lugar, por el reducido número de
hablantes de español que había en ese momento en el territorio mexicano, y
en segundo por la reacción migratoria que produjo la caída de Tenochtitlan
entre los otomíes del Altiplano.
En la “etapa de la integración de los otomíes en el sistema novohispano
(1538-1550)”, fueron alcanzados por la expansión de ganaderos, misioneros
franciscanos y colonos peninsulares e indígenas. Con ello se intensificó el
adoctrinamiento otomí y la creación de cabildos indígenas basados en los
ayuntamientos españoles. Con la llegada de nuevos colonos otomíes hacia
los pueblos recién fundados aumentó el contacto entre el otomí y el español,
lo que se reflejó en una situación de bilingüismo creciente, sobre todo al final
del periodo. Es probable que los neologismos otomíes surgieran en esta eta-
pa, sobre todo a partir de ciertas equivalencias léxicas.
Como ejemplo podemos poner la palabra para nombrar al caballo, lo
más parecido a este animal traído por los españoles era el venado; de esta
manera en las variantes nor y sur occidentales se extendió el significado de:
fani (phani), para incluir a ambos mamíferos. Surge así un complejo alrededor
de fani al igual que surgió con mazatl; así para referirse a la caballeriza, se dice
nguu fani, casa del venado.
Bárbara Cifuentes y Lucina García (1998: 84-87) afirman que durante
el primer periodo de contacto (1521-1550) las innovaciones que los grupos
hispanohablantes introdujeron en las lenguas indígenas –en particular en el
náhuatl– se refieren a animales, plantas, instrumentos musicales, títulos, car-
gos civiles y religiosos provenientes del viejo mundo, pero también una voces
de las islas del Caribe como: cacique, maíz y canoa, que los conquistadores
incorporaban a su vocabulario por la especificidad de los conceptos o “mo-
tivados por el afán prestigio, haciendo con ello patente su dominio de las
nuevas circunstancias”.
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112 | Alonso Guerrero Galván
Desde 1640 hasta mediados del s. XVIII hay una influencia más profunda
del español al náhuatl, con un bilingüismo muy difundido, lo que permitió
se abriera –con este grupo de bilingües– un canal de comunicación entre las
diferentes comunidades lingüísticas. En cuanto a la escritura, el uso del sis-
tema pictográfico está prácticamente desapareciendo, incluso afirma este in-
vestigador que en algunas regiones cae en desuso después de 1600 (Lockhart,
1999; Wright, 1999). Es durante estos años que el otomí también tiene con-
tactos más intensos con el español, ya que los intercambios comunicativos
se intensifican. En algunas regiones la doctrina se dictaba en otomí por lo
menos desde la década de los 60 del siglo XVI; y para los veintes del siglo
XVII, tanto el otomí como el náhuatl se impartían en la Real y Pontificia
Universidad de México.
Es en este contexto que se escribió el Códice Martín de Toro, un grupo de
conquistadores otomíes y sus descendientes en busca de obtener y mantener
los privilegios ganados escriben sus memorias siguiendo su propio patrón
estético, inspirado por modelos nuevos, pero intentando dar un sentido in-
dígena a la representación. Se utiliza primero el español y posteriormente
se alterna con el otomí, de manera similar se comienza con un texto alfa-
bético y se incorporan láminas ilustradas. Estos hijos de caciques otomíes y
huachichiles debieron de aprender a escribir en las doctrinas franciscanas de
Chamacuero y sus visitas. El Códice Martín de Toro fue separado de la colección
(el actual fondo Chamacuero), la cual se tomó como la historia de las congre-
gaciones de la actual parroquia de Comonfort.
Hoy en día podemos caracterizar a la lengua otomí como una lengua
tonal –tiene tres tonos contrastivos: alto <á>, bajo <a> y ascendente <aa>,
con una fonología compleja, poseedora de una estructura analítica, con una
morfología de tipo sintético, tanto en las frases nominales como en las ver-
bales; en estas últimas se usan sufijos que expresan la relación con las demás
partes de la oración –con funciones gramaticales–. Cuenta con muchas clases
de palabras, verbos, sustantivos, adjetivos, adverbios y pronombres que tiene
el español; solo que a diferencia de éste cuenta con muy pocas conjunciones
y casi ninguna preposición. En términos sintácticos la yuxtaposición es un
fenómeno muy común en el otomí, por lo que el significado de las oraciones
dependen mucho del contexto, del significado de los verbos y de los sustanti-
vos (Hekking, 1995: 66-67). Sin embargo, como se ha destacado a lo largo de
este estudio, el otomí y el español que se escriben en el Códice Martín de Toro
son diferentes al otomí y el español del siglo XXI, por lo que en los siguientes
apartados se exploran algunos aspectos fónicos, léxicos y sintácticos que par-
ticularizan las lenguas escritas en el documento.
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Particularidades del manuscrito | 113
Aspectos fónicos del otomí
El tono, manifiesto en la mayor o menor “fuerza” (manipulación de la fre-
cuencia fundamental) con la que se dicen las palabras, se reporta ya por
Cárceres (1580), pero no se escribe sistemáticamente en el otomí sino hasta
el siglo XX. En Luces del otomí se trazan una serie de diacríticos que fueron
propuestos para su registro en el arte de la lengua otomí de Carochi, pero
no parecen registrarse sistemáticamente.81 En el Códice Martín de Toro no hay
presencia de estos diacríticos, por lo que el tono no se grafica, pero tampoco
el acento, que se escribe con un acento circunflejo <â> en el Códice Huichapan.
En relación con la fonología segmental, Soustelle (1993: 223) explica que el
otomí experimentó una serie de cambios importantes que afectaron el desarro-
llo de las diferentes variantes dialectales. El principal cambio fue la convergen-
cia lingüística entre el sistema de oposiciones consonántico, que históricamente
pasó de oponer la fuerza articulatoria (firtis-lenis) a un contraste de sonoridad
(sordo-sonoro), este proceso se materializa en la sonorización de las oclusivas
débiles, y se desarrolló entre 1650 y principios del siglo XVIII. Es por esta
razón que en el registro de fray Pedro Cárceres (1568) hay una aparente confu-
sión (una alternancia) entre consonantes sordas y sonoras.
Como fray Alonso de Rangel predicaba en poblaciones de Huichapan y
Tula (1569), seguramente se basó en estas variantes para diseñar una primera
ortografía del otomí, dando pie a lo que se denomina otomí clásico o colonial
(cuadros 14 y 15), con él empezaría una importante tradición ortográfica que
fue seguida y difundida en posteriores trabajos franciscanos. Según el Códice
Huichapan, en 1539 fray Alonso mandó construir la iglesia grande de San
Mateo Huichapan y fue el “primero [que] congregó gente midió la tierra, [y]
puso un gobierno” (Ecker 2001:17). Rangel murió en 1547 siendo provincial,
cuando se dirigía a Italia para asistir al Capítulo General de Porciúncula cer-
ca de Asís y su barco naufragó (Guerrero, 2013: 105).
i <i> ĩ <iω> i <c¦, ę, œ˛,ξ ,æ, uæmbpph> u <u> ũ <uω>
e <e,ê> ẽ <eω> ə <œ> o <o,ò,ó,ô>
(ɛ <e,ê>) (ɔ <o,ò,ó,ô>)
a <a,â> ã <a > ω
Cuadro 14. Vocales del otomí escrito por los franciscanos en el siglo XVI.
81
Las Luces del otomí es un cuaderno de notas probablemente recopiladas por un jesuita hacia finales
del siglo XVIII, ya que reúne obras de la segunda mitad del siglo, entre 1752 y 1767 (Buelna, 1893:
IV). Esta obra muestra la diversidad de comunidades textuales que existían para la época en sus
cinco libros, en los que se describe “las doctrinas” de la lengua otomí impartidas en la Universidad
Real de México por Eusebio Escamilla, en el Hospital Real por Ignacio Santoyo, en la Compañía
de Jesús donde se citan los trabajos del padre Bartolomé Castaño del Hospital Real, Horacio Ca-
rochi y Francisco Jiménez, la de Tula de Juan Sánchez de la Baquera y la del este del Arzobispado
de México de Luis Neve y Molina, quien era hablante nativo.
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114 | Alonso Guerrero Galván
En la ortografía franciscana del siglo XVI las vocales periféricas bajas
se encuentran subrepresentadas (/ɛ/<e,ê>, /ɔ/<o,ò,ó,ô>), pero hay consis-
tencia en la representación de las vocales centrales, y a pesar de que para la
[+alta] hay un gran número de variaciones gráficas, se logra representar un
buen contraste con la central /ə/, manteniendo el principio fonémico de una
grafía para un fonema.
En el Códice Martín de Toro en líneas generales se siguen los parámetros de
esta orografía, pero muchas de las oraciones son muy difíciles de traducir, y
no necesariamente es porque el autor busque algún efecto estético, arcaizan-
te, culto o refinado; sino porque hay mucha confusión en la paleografía de las
vocales propias del otomí, pues posee un sistema vocálico con mayor número
de contrastes que el del español, por lo que le resulta un tanto complejo para
el hispanohablante, esto ocasionó variación en el registro hasta nuestros días,
incluso hoy existen grandes debates sobre la ortografía del otomí y variación
vocálica de sus dialectos (Guerrero, 2021a).
i <i> ĩ <iω> i <+, æ, œ, ę (u)> u <u> ũ <uω>
e <e,ê> ẽ <eω> ə <%, œ (o)> o <o,ò,ó,ô>
(ɛ <e,ê (e)>) (ɔ <o,ò,ó,ô (a)>)
a <a,â> ã <a, aω (ä)>
Cuadro 15. Vocales del otomí escrito en códices otomíes del siglo XVII.
Como ejemplo podemos citar el trabajo de Alvarado Guinchard sobre el
Códice Huichapan, donde registra una vocal alta central, no redondeada, la
llamada “i” herida /i/ que transcribe con el signo <+>; y una vocal media
central /ə/ como <%>. Los diccionarios de la década del cincuenta del siglo
XX, del otomí del Valle del Mezquital registran estos fonemas con letras “he-
ridas” <u, ø>, hoy en día se trascriben ortográficamente con un subrayado
<u, o>, por lo que se ha adoptado por este registro (Zimermann, 1997: 122;
Hekking, 1995: 29-30).
En textos del siglo XVII, como el vocabulario de Urbano (ca. 1605) y el
Códice Huichapan, David Wright (2000: 53) identifica las vocales orales o, u y
a; mientras que en el Códice Martín de Toro registra: o y u; sin embargo, una de
las cosas que han salido de las traducciones es la falta de consistencia para
anotar las vocales, tanto en español como en otomí, ya que la misma grafía
que Wright identifica como <o>, aparece utilizada en español con el valor
de /e/. Como ya menciona Cárceres (1580), esta diferencia es significativa
para distinguir entre los sufijos de número plural, pues el exclusivo (cuando
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Particularidades del manuscrito | 115
se excluye al interlocutor) es -hu, mientras que el inclusivo es -he. En el Códice
Martín de Toro tenemos ejemplos como el del párrafo 3, que pone
“nu % ttze Emetto MaDaghah& maboxitah&”
“nu u ttze Emetto Ma Da ghaho maboxitaho” (Wright, 1999: 108)
El valor de “nuestros padres y nuestros antepasados” puede incluir o no al
interlocutor dependiendo de la vocal, pero si se transcribe como /ə/ <o>
puede perderse totalmente el sentido del término. Si bien es más probable
que sea un plural exclusivo, esta misma grafía, que representamos aquí con
<&>, aparece en el texto español del párrafo 1 con el valor de /e/:
Año de1534 (nos) &n el pueblo y provincia En la cavesera De chiapa de mota[...]
su pa[dre] f&ste Rey garrza(cia) Se llamaba grillo[...] nunca Se Sujeto Al gran
monarca Amonte&ttzi[...]Y le dierro[n] mucha guierra a &ste Rey Aguila ReAl
Chico[...] le pidiero[n] un Arbol de savino y ponel le &n [H]Vavtitla[n] como lo
puso &n nel [l]ugar del pueblo de [H]Va[u]titla
Y en el párrafo 4 (reglón 2-3) aparece con el mismo valor en otomí:
“An th& An San Juan An dath& San Juan de rios”
“el Tequisquiapan [Nthe] el san Juan el río San Juan de ríos”
En algunos trazos se asemeja a las grafías “E” y “e”, que son un alomorfo de
la marca de reverencial humano que Cárceres reporta como o-. De hecho,
esta confusión tiene que ver mucho con la semejanza de las grafías utilizadas.
A pesar de todo, una de las vocales mejor identificadas es la /i/, que para
el siglo XVII en el diccionario de Alonso Urbano (1605) aparece como una
contracción de “ae” con una cauda, es decir que tiene una “colita” que sale
por debajo de la caja del reglón, siendo una grafía larga.
Formalmente el escritor del Martín de Toro no hace una distinción gráfica
de la vocal posterior baja /ɔ/, que en ortografía moderna se escribe <a>,
pero como hablante parece identificarla cuando escribe “gha”, en palabras
como en an bonghay (f. 1v. Reglón 1) hoy en día an bohai: lodazal, fango, lodo.
Desde Cárceres (1580) las vocales nasales se grafican con una omega o
“murcielaguillo” sobre la vocal, hoy sustituido por una diéresis <ä>, en tex-
tos del siglo XVII, como Urbano (ca. 1605) y el Códice Huichapan se registran
las nasales: ä, ë, ï, ü; mientras que en el Códice Martín de Toro únicamente la
<ä> en formas relacionadas con onayä o ena näya (el señor), y con el clítico de
número singular <nä>.
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116 | Alonso Guerrero Galván
p <p> t <t> ts <tz> k<c,qu> kw <cu,qu> ʔ
<-,ˆ>
b <p,b> d <d,t> g <g,gu> gw <gu>
ph <ph> th <th> tsh <tzh> kh <ch,- khw <qhu>
qhu>
pʔ <pp> tʔ <tt> tsʔ <ttz> kʔ <cc,cqu> kʔw <ccu,c-
qu>
s <ç,z> ʃ <x> h <h>
z <tz,ç>
m <m> n <n> nj <ny,y˜>
h
m <hm> h
n <hn>
w <u> j <y>
h
j <hy>
Cuadro 16. Consonantes del otomí escrito por los franciscanos en el siglo XVI.
Con respecto a las consonantes, al comparar el documento con el otomí
moderno es posible encontrar distintos cambios, como que <d> puede estar
sustituida por <t>, <g> por <k>, <ñ> por <y>, <r> por <d> o <n>. Esto
debido a que la lengua experimentó la evolución de las oclusivas lenis en
sonoras y las fortis en sordas a lo largo del siglo XVII, lo que es comprobable
en el Códice Martín de Toro; por ejemplo, la alveolar /t/ alterna entre [t] y [d]
en los registros del siglo XVI y en las variantes actuales se registran oclusivas
sonoras /d/. Cárceres (1580) lo muestra en to (piedra), que en el Códice (ca.
1650) se registra como do (piedra) y hoy en día en Santiago Mexquititlán
permanece como do. La alveolar también se registra como sonora a inicio de
palabra, como en dathe (río) y däthe hoy en Santiago, y al interior en el com-
puesto <codo> (ciego), hoy goda o xada.
Las oclusivas lenis se mantienen como sonoras en el corpus de los años
treinta del siglo XX levantado por Soustelle. La labial /b/ a inicio de palabra
en Cárceres (1580) se registra en batzi (niño o hijo), aparece en el Códice Martín
de Toro como battzi, y bätsi en la variante actual de Santiago Mexquititlán. Su
contraparte labial sorda /p/ se registra en pi- proclítico de tercera persona de
pretérito, que en el códice lo identificamos en su forma <pi>, hoy en día en
Santiago es bí. En este sentido se considera que las variantes en que continúa
el uso de las oclusivas sordas son “dialectos arcaicos”, siendo de este tipo los
grupos III Jilotepec, IV Ixtlahuaca, VI Toluca y VII Tlaxcala.
El ejemplo de ciego <codo> muestra el cambio moderno de la oclusiva
lenis en una palatal sonora /g/, escrita en Cárceres (1580) como sorda /k/
<c>, y como /g/ en el otomí moderno. La /g/ se registra muchas veces
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Particularidades del manuscrito | 117
prenasalizada a inicio e interior de palabra, como en tengu (cómo) o ngun
(casa), hoy tengu y ngú.
Con respecto a la vibrante simple se afirma que se incorporó hasta en-
trado el siglo XVIII, pues ya se registra en Luces del otomí, y sobre todo en los
grupos I Querétaro, Guanajuato y II Hidalgo, Sierra Gorda. Este rotacismo
no se extendió por todas las variantes, como se puede ver en el ejemplo de
rozã y deza (costal), en Santiago ‘rozä;. En la parte otomí del Códice Martín de
Toro sólo aparece en ri (2 posesivo), en español se registra al inicio de palabra
como Rey, río y robar. Sin embrago, presenta problemas para el registro orto-
gráfico de la vibrante múltiple /r/, como se muestra en el siguiente ejemplo.
ser[r]os[...] los ser[r]os conquistaro[n] hiziero[n] carniseria matarro[n] - y pa-
saro[n] en la forgas hiziero[n] a ros mataro[n] los que [h]abia a que barranca y
serrania[…] barranca[s][…] serrania[s] y barancas
La africada dental /ts/ fue escrita como <tz>, esta convención fue utilizada
en otras ortografías franciscanas y muy extendida en distintas lenguas como
el náhuatl y el tzotzil desde el siglo XVI. En el Códice se alterna con su re-
presentación simple <tz> y su par glotalizada <ttz> en formas como battzi.
Las series de oclusivas aspiradas y glotalizadas se registran de manera
bastante sistemática, las primeras con un dígrafo formado con “h”, y las
segundas con una consonante doble. La aspirada labial /ph/ de ttaphi (miel),
esta en phani (caballo), ahora t’afi y fani. En el Códice se hace una diferencia-
ción entre la <ph> del otomí y la <f> del español, pero tomaría direcciones
particulares en cada una de las variantes durante la segunda mitad del siglo
XVIII, en algunas variantes actuales ambos fonemas han confluido en una
fricativa /f/, por que las ortografías recientes utilizan la misma grafía <f>.
La aspirada alveolar /th/ de detha (maíz) se registra en el Códice Martín de Toro
en varias palabras a inicio e interior de palabra, como dathe (río) o thu (nom-
bre), hoy en Santiago dethä o thä, däthe y thuhu. La aspirada palatal se registra
como <ch> en ochã (dios) en Santiago se mantuvo con el sonido [kh] de khwä
dios, al igual que en San José del Sitio khwa, Soustelle asevera que es hasta
el siglo XVIII que está en confluencia con la fricativa. En variantes innova-
doras actuales se realiza como [x], por lo que se escribe <j>, y en las más
conservadoras también se suele escribir como <kj>.
Las glotalizadas son ampliamente identificadas en el Códice Martín de Toro,
se escriben con letras dobles, por ejemplo, en palabras como ya metto (los de
antes), Emetto (el antiguo), hoy ‘met’o. En donde la doble “tt” representa una
oclusiva con cierre glotal. La velar /k’/ aparece en cceña (serpiente).
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118 | Alonso Guerrero Galván
Las obras impresas del siglo XVIII también tienen problemas para iden-
tificar las grafías con determinados fonemas, los eruditos de la lengua otomí
inventaron una serie de alfabetos especializados para los que la imprenta no
tenía tipos, tal fue el caso de Carochi, quien a pesar de ser uno de los me-
jores estudiosos tanto del náhuatl como del otomí, no pudo publicar su arte
por esta incapacidad técnica; fue Neve y Molina en 1767, el primero que
logró imprimir una gramática del otomí. Según la opinión de Soustelle estos
“artes” ya muestran variantes modernas de la lengua.
Aspectos fónicos y léxicos del español-otomí
En cuanto al cambio en el vocabulario, Soustelle señala que los documentos
del siglo XVI y XVII mantiene léxicos arcaicos y será hasta el siglo XVIII
que se presenten cambios, pone como ejemplo la extensión de venado a ca-
ballo. La gramática se mantiene “estable” en relación a los cambios fonéticos
y de vocabulario, pero considera que:
es el siglo XVII el que marca, tanto en el campo gramatical como en el fonético,
el paso del otomí arcaico al reciente. Las oclusivas sordas acaban de sonorizarse,
aparecen las fricativas sordas, las formas verbales se simplifican, el aspecto ins-
tantáneo comienza a deslizarse hacia el pasado. Fue una época decisiva en el
desarrollo de la lengua, un límite bastante diferenciado como para que se pueda
ahora, en presencia de un nuevo texto, atribuirle una fecha anterior o posterior
en relación con ella (Soustelle, 1993: 248).
Estos cambios suceden dentro de lo que se considera el segundo periodo de
contacto (1550-1650), donde las influencias son recíprocas entre los grupos
bilingües, indígenas y mestizos, incorporándose una gran cantidad de pres-
tamos y sucediendo innovaciones como las mencionadas antes (Cifuentes y
García, 1998: 87). El Códice Martín de Toro evidencia la importancia políti-
ca y social del español, al estar escrito en primera instancia en esta lengua;
la mayoría de los antropónimos están hispanizados, incluso se traducen los
nombres de los primeros señores (Garrza, Garza, Garcia, Grillo, Águila
Real Chico), con excepción del de Moctezuma (Amonte&ttzi, Amontesuma,
Muntesuma, Montechi) que proviene de la lengua náhuatl. No obstante, de-
bido a la diferencia en la estructura de ambas lenguas, el español muestra
transferencias que demuestran que fue escrito por un hablante de otomí.
Soustelle (1993: 260) enumera una serie de modificaciones a las palabras
españolas incorporadas al otomí relacionadas con aspectos fónicos como
la caída de la primera sílaba (aféresis), sílabas medias y consonantes fina-
les. En el otomí hay una tendencia a las palabras mono y bisilábicas, que
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Particularidades del manuscrito | 119
generalmente forman un pie trocaico (el acento cae en la primera sílaba),
por lo que al incorporar un préstamo se realiza un cambio en la posición del
acento (café > káfe), y las sílabas átonas pueden erosionarse; en Códice Martín
de Toro tenemos el caso de “maldades”, pone “maldas”, perdiendo la última
sílaba, pero conservando la consonante final que es el morfema de plural.
La separación de palabras gráfica también puede presentar problemas, pues
tenemos continuos gráficos como “loquemos”, en “somus como los micos.
Lo quemos hacer lo hacemos”, que puede tener el sentido de “lo que vemos”
o de “lo que hemos”.
En el Códice Martín de Toro encontramos también la reducción de secuen-
cias consonánticas (Martín > Matin), la simplificación de secuencias vocáli-
cas (Matheo > Matho), y la tendencia a mantener la sílaba abierta (CV) y
la consecuente resilabificación (chichimeco > chimeco, Miguel > Miguelli).
El léxico arcaico al que se refiere Soustelle, en el Códice Martín de Toro lo
vemos en el uso de términos como an dehe nthoho (altepetl) para seguir refirien-
dose a las antiguas cabeceras tributarias, y en onayä o ena näya (el señor) para
referirse a los caciques. Al mismo tiempo que se utiliza la nueva terminología
colonial, como Rey, Corona, cacique, provincia, distrito, sujeto, capitán ge-
neral, gobernador, soldado, capitán de cuerpo y sargento.
Aspectos sintácticos
Otro ejemplo de la influencia otomí en el español del Códice Marín de Toro se
muestra muy clara en el párrafo 21 (reglones 1-7), ya que marca el número
de manera muy particular.
pasaro[n] a san Pedro Tuliman anduviero[n] aque[l]los ser[r]os ... de Tulima[n]
- y viniero[n] al pueblo de Sichun anduviero[n] todos al las serrani[a] de los pal-
ma poxincqueyâs conca papalotas - y vinierro[n] el rio de los bagre anduviero[n]
al los ser[r]os conquistaro[n] hiziero[n] carniseria matarro[n] - y pasaro[n] en
la forgas hiziero[n] a ros mataro[n] los que [h]abia a que barranca y serrania -
a[n]duviero[n] las cañada[s] y barranca[s] cueba[s] asolaro[n] los que [h]avia en
a quellas serrania[s] y barancas
El otomí es una lengua en la que el número se marca en el artículo, los
proclíticos posesivos y los sufijos verbales y nominales deícticos, y no en el
nombre (yo phani, PL=caballo), por lo que las concordancias del español son
una marca redundante para los hablantes de otomí. Lo que confluye con la
necesidad de mantener la sílaba abierta (CV), pues es la fonotáctica de los su-
fijos otomíes, en las construcciones posesivas encontramos la marca de plural
sufijada (omatahe, [Link]-1POS=padre-PL). Un caso muy similar es el del
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género, pues en otomí no existe una marca morfológica, ni el sustantivo ni en
el adjetivo, por lo que se utiliza la palabra para mujer para indicar el género
femenino (Ettixuhmu, [Link]=mujer+señor, señoras). Es por estas razones
que el texto español del Códice Martín de Toro hay una mayor concordancia
del tipo: Presencia + Ausencia, se reporta en un 62.7% de las ocurrencias
de número (PL+[PL]) y 70% de ocurrencias de género (FEM+[FEM]), en
ejemplos como nuestras tier[r]o, o en como en el párrafo 4 donde se lee: “esta
nueva espanna en nuestras tierras nasidos criado enn esta tier[r]a nuestro”
(Guerrero, 2021: 24-26).
El otomí marca la posesión mediante un proclítico posesivo de la tercera
persona (ár, yá) y no con una preposición (de) como el español (Hekking,
2001: 132-133), pero cómo la diferencia entre los proclíticos de número es
tonal, no se distingue. En el Códice Martín de Toro encontramos en otomí (pá-
rrafo 3, reglón 1) las marcas de número en el posesivo de tercera persona y su
concordancia con los sufijos plurales exclusivos:
“nu’u tsi ‘met’o ma dagahe ma boxitahe”
aquellos / proclítico de aprecio / los de antes + PL. EXCL. / POS. 1PL. / pa-
dres + PL. EXCL. / POS. 1PL. / antepasados + PL. EXCL.
Aquellos, los muy de antes, nuestros padres, nuestros antepasados
Mientras que en el español es frecuente la omisión del sufijo nominal y adjeti-
val –s, y el sufijo verbal –n del plural, hoy en día ésta es una marca muy clara
del español hablado por los otomíes, en el códice aparece:
Españoles no tiene[n] tierra[s] En la Nueba España- baya[n] A vivir a [E]spañas
y no Aqui se viene[n] - A alsar Con Nuestras tier[r]o[s] los codiciosos envidiosos
malos chistianos- Y nos ensena[n] maldades, los [e]Spanñoles Aun truJo la fe del
Bautismo y matrimonio de la santa madre yglesia los truJo - pero malda[de]s mun-
chos males truJo somus como los miCos lo que [ve]mos haser lo hasemos tanbien82
Estos reglones hacen pensar a Ewald Hekking (2001: 143) en un etnolecto
particular, un español otomí, “se trata de una variante del español que se
podría considerar como una variedad étnica de los otomíes”. Hekking iden-
tifica que los estudiantes otomíes actuales tienden a usar cláusulas relativas
de estructura sencilla como que, donde y lo que; ya que muchos muestran pro-
blemas para aplicar las reglas del español estándar, lo mismo pasa con el
82
f. 1v, reglones 18-23.
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Particularidades del manuscrito | 121
escritor del Códice Martín de Toro, la parte en español del documento podemos
encontrar: “su pad[r]e que fue ya difunto”.83
Este ejemplo, así como el del párrafo 3 muestran lo que Soustelle llama
“la noción de ‘buen lenguaje’” (Suostelle, 1993: 250-251), que consiste en el
estilo narrativo que busca un paralelismo entre las ideas y sonidos, obteni-
do por repeticiones de expresiones “fundamentalmente idénticas”, como en
otomí: “ma dagahe ma boxitahe”, y en español: “los que abia a que barranca
y serrania - aduviero las cañada y barranca, cueba, asolaro los que avia en
a quellas serrania y barancas”. Según este autor se puede sacrificar el orden
lógico de la oración por “sentir el placer de hablar bien”. Esta figura retórica
es conocida como difrasismo y es parte de la tradición mesoamericana, pre-
sente en lenguas como el náhuatl y el maya.
Ewald Hekking (2001: 132) menciona que una de las diferencias principa-
les entre el español y el otomí es que el orden básico de constituyentes, el del
español es SVO y el del otomí es VOS y SVO, en el otomí la yuxtaposición
marca las relaciones entre cláusulas y con el predicado, mientras que en el
español se usa un gran número de preposiciones, coordinadores y subordi-
nadores; ambas lenguas tiene cláusulas relativas pero el español utiliza pro-
nombres relativos y el otomí clásico utiliza el gapping –la cláusula relativa no
se refiere al antecedente–, se usa un demostrativo como cláusula relativa o se
marca la persona con un sufijo verbal. El español tiene muchos adjetivos y al
parecer el otomí clásico los suple con predicados verbales y nominales, en su
función atributiva en español van después del núcleo de la frase verbal y en el
otomí los modificadores nominales van antes del núcleo de la frase nominal.
Aspectos del cambio de código
El autor del códice utiliza dos lenguas en su discurso, el español y el otomí,
pero es probable que hablara una tercera lengua, pues es descendiente de los
caciques huachichiles de San Lucas. En comunidades multilingües como la
que se describe en el códice suele haber una acomodación lingüística, en tér-
minos de la identidad que el hablante quiere presentar al otro. El uso de una
lengua u otra tiene fines comunicativos, pues se hace una indexación social y
seguramente cada una de estas lenguas se relacionaban con un grupo indíge-
na particular. En este caso el texto comienza en español, identificando direc-
tamente a los interlocutores a que está destinado, la autoridad colonial, pero
introduce la lengua indígena para remarcar que es de “los meros otomites”.
La manera en que se intercalan las lenguas en el documento entra en el
fenómeno del cambio de código, que según Gumperz (1982), es cuando se
83
f. 8v, reglones 10.
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122 | Alonso Guerrero Galván
alternan dos lenguas en un mismo pasaje discursivo, y hay yuxtaposición de
elementos de distintas lenguas. Este tipo de registro se relaciona con un de-
terminado tipo de bilingüismo (extendido socialmente), se puede considerar
como cambio de código84 porque continúa con la narración, no se mezclan
las lenguas de manera intra-oracional. El documento se presenta de manera
bilingüe, por lo que aumenta el repertorio de tipos lingüísticos, lo que implica
un mayor estatus, maximizando el uso de repertorios. Valores más afectivos
hacia los temas que se tratan en una determinada lengua, por lo que parece
haber una adecuación de la audiencia y se muestran múltiples voces en una
función directiva según su interlocutor.
Los párrafos en otomí son los siguientes: el 3 con 5 reglones, el 4 con 8, la
foja 1v con 5, el 6 con 3, el 7 con 5, el 8 con 10, la foja 2v con 33, la foja 3 con
31, la foja 3v con 3, el 9 con 8, el 10 con 13, el 11 con 2 y el 12 con 5. El texto
comienza en español hablando de tiempos de Moctezuma y el origen de su
linaje en Jilotepec (PA1-2), integra un párrafo en otomí para hablar de los
señores otomíes y la extensión de su provincia (PA3), cambia a español para
explicar los antiguos reinos y la llegada de los españoles (PA4-5), en la segun-
da parte del párrafo 5 se introduce el linaje de Pedro Martín de Toro; en los
siguientes párrafos (PA6-12) se habla en otomí de sus hazañas y conquistas.
Ilustra su batallas y reconocimientos, añadiendo glosas en español. La última
sección está escrita en español (PA13-22) nos habla de las congregaciones de
la zona de Celaya, hace referencia a las familias de conquistadores otomíes
de las que desciende el autor, Francisco Martín de la Puente, y con los que
estaba emparentada su mujer, para terminar narrando la entrada de Pedro
Martín de Toro a la Huasteca.
Las interacciones entre lenguas en el documento perecen cumplir lo que
Poplack (1980) dice con relación a la restricción de morfema libre (se puede
84
Gumperz (1982) hace una relación uno a uno entre la lengua y el contexto, lo que llama cambio
de código situacional y conversacional (sintáctico, semántico), se relacionan también los diferen-
tes ámbitos de uso, se habla de cambio de código en términos sociales y mezcla de código a una
variación a nivel individual. Appel y Muzquen (1996: 177-179) mencionan que un cambio a nivel
de la conversación, el de etiqueta o muletilla (frases hechas), que son emblemáticos; mientras que
la mezcla es a nivel intra-oracional (en una misma estructura enunciación) e inter-oracionales (la
estructura de una lengua sucede a otra). Sobre el por qué de su uso afirman que “puede resultar
útil para la función referencial, por que a veces implica falta de conocimiento de una lengua o falta
de facilidad en una lengua para tratar un tema concreto. Hay lenguas que se prestan mejor para
discutir ciertos temas, y, por lo tanto, la introducción de un tema determinado puede producir al-
ternancia. Además, una palabra concreta de alguna de las lenguas implicadas puede ser más apro-
piada para un concepto determinado[...] para la función directiva, porque implica directamente al
oyente[...] la función expresiva de la alternancia de códigos. Los hablantes enfatizan una identidad
mixta a través del uso de dos lenguas en el mismo discurso[...] para indicar un cambio en el tono de
la conversación, y, de esta forma, vehicula una función fática[...] la alternancia metafórica[...]. La
función metalingüística[...] entra en juego cuando se usa para comentar directa o indirectamente
las lenguas implicadas”.
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Particularidades del manuscrito | 123
cambiar cualquier elemento) y la restricción de equivalencias (no se rompen
las reglas sintácticas de ambas lenguas). Como se lee en la foja 1v, donde se
hace una enumeración de pueblos otomíes y se comienza la línea con una
frase posesiva reverencial en otomí, que se traduce siguiendo la lógica de
los difrasismos “emaboxitahe nuestra prosapia nuestro linage son nuestros
bisavelo tatar”.
La alternancia de lenguas que presenta el documento muestra que los
otomíes pudieron seguir utilizando su lengua, lo que cambió fue la forma de
registrarla, surgió un nuevo estilo que utilizó parte de la tradición otomí y parte
de la española, por esa razón el concepto de “códice” es un concepto occi-
dental que no abarca en su totalidad, la complejidad que estos documentos
representan, pero los seguimos utilizando porque destaca el carácter indígena y
las características sociales en que fueron elaborados, modificados y archivados.
Desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días (etapa 4) los grupos
nahuas y otomíes han enfrentado diferentes procesos de desplazamiento lin-
güístico; por lo que en algunos lugares se ha perdido ya la lengua o el español
de la zona ha sido influenciado por la sintaxis nahuatl u otomí. Estos gran-
des cambios son a los que nos referimos cuando hablamos de un proceso de
criollización documental, en relación al cambio que vive Pedro Martín de
Toro, es decir un procesos de aculturación y occidentalización, mediante el
cual van cambiando las formas de registro escrito dentro del sistema colonial,
en el que se va imponiendo paulatinamente una lengua franca y un sistema
estándar de registro gráfico, por medio de la escritura alfabética.
Según los estudios de Soustelle (1993: 235) es durante el final de la tercera
etapa y principios de la cuarta, cuando se dan los cambios más importantes
en el otomí hablado, ya que afirma que:
la época en que comienzan los cambios más importantes es el siglo XVIII. Los
textos del XVI y del XVII tienen muchos rasgos en común; la transformación
de las sordas en sonoras no se ha consumado, la de las semioclusivas no ha dado
comienzo, y el vocabulario presenta caracteres arcaicos. Sólo a partir del siglo
XVIII se produce una evolución rápida.
Así pues, durante la situación de contacto lingüístico y cultural que surgió du-
rante el contexto colonial novohispano entre el español y el otomí, se crean
diferentes documentos en que se plasmaron las necesidades e historias de los
grupos étnicos, los cuales como hemos mencionado antes han sido llamados
generalmente códices, en relación a los antiguos escritos latinos que se acom-
pañaban de viñetas. Estos nuevos documentos fueron funcionales tanto para
los pueblos indígenas como para el sistema jurídico español.
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6 Sobre la edición
E n lo referente a la versión paleográfica del códice que aquí presentamos
es necesario hacer algunas aclaraciones, el documento completo ha sido
dividido en párrafos, cada uno se ha analizado reglón por reglón y palabra por
palabra. Para que el documento fuera accesible a distintos públicos se toma-
ron varias decisiones editoriales, que se podrían interpretar como cambios de
sentido, por lo que se presentan varias versiones del documento, se incluye una
línea con la versión en otomí moderno y una propuesta de glosado del texto,
ésta última se realizó bajo la dirección Ewald Hekking, así mismo fueron muy
valiosos los comentarios de Severiano Andrés de Jesús, Dagmar Freisinger,
Thomas Smith Strak y Yolanda Lastra, así como la gran ayuda de distintos
habitantes de Santiago Mexquititlán, municipio de Amealco, Querétaro.
En la primera versión se presenta una edición paleográfica continua sin
añadidos, únicamente se presentan entre paréntesis (xx) las letras puestas so-
bre la caja del renglón. La idea es que se acerque los más posible al original
sin que sea una transcripción estrecha, muchas veces inaccesible para el gran
público.
Los fragmentos ilegibles o rotos se transcriben con tres puntos suspensivos
[…], las letras que no se leen con corchetes cuadrados [B], igual que palabras
o letras agregadas por el paleógrafo. En lo posible se mantienen los subraya-
dos originales.
La “u” caudada se transcribió como <u>, al “e” caudada como <e>, el
moñito como <o>, la vocal nasal como <ä>.
Para su fácil localización, en todas las versiones se numeran los párrafos y
se separan los renglones para su localización en el documento. Finalmente se
incluye una traducción libre y modernizada.
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126 | Alonso Guerrero Galván
Para el glosado de los ejemplos se utilizaron las siguientes abreviaturas:
1 Primera persona
2 Segunda persona
3 Tercera persona
AGNM Archivo General de la Nación de México
CMT Códice Martín de Toro
COP Copretérito
DL Dual
DGMM Diego García Mendoza y Moctezuma
DX Deíctico
EXCL Exclusivo
f. Foja
HUM Humano
INCL Inclusivo
NEG Negación
PA Párrafo
PL Plural
POS Posesivo
PRS Presente
PRT Pretérito
REV Reverencial
SG Singular
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7 Reflexiones finales
E l documento conocido como Códices Martín de Toro, Códice Chiapa de Mota
o Memoriales de don Pedro Martín se trata de una probanza de méritos, de
estilo indígena, redactada en español y otomí, por su nieto Francisco Mar-
tín de la Puente o algún escribano a su servicio. Fue escrito en el pueblo de
Chamacuero (Comonfort) hacia la segunda mitad del siglo XVII, y trasun-
tado a principios del XVIII por Diego García Mendoza Moctezuma. En el
códice narra la participación otomí en la Guerra Chichimeca (1550-1600), la
pacificación de la rebelión del cacique de Tanchaycha, don Pedro Lohomabe
(1575-1578) y la colonización de zonas tan importantes como el Bajío, la
Sierra Gorda, el Valle del Mezquital o el Gran Norte minero. En esta edi-
ción preferimos conservar el nombre de Códice Martín de Toro, por haber más
publicaciones que así lo denominan, y a que el término códice lo hace más
cercano a la tradición indígena a la que pertenece.
En este sentido no era primordial para esta investigación el destacar todos
y cada uno de los elementos pictográficos que aparecen en el documento,
más bien nos abocamos en caracterizar el manuscrito como un instrumento
auténtico, que fue realizado con una finalidad relacionada con la legalidad
P
colonial. Así como también el destacar que la lengua como una construcción
cultural registra los cambios que viven los grupos que la hablan y la mantie-
nen viva, y que su conocimiento y estudios es imprescindible para dar cuenta
de los fenómenos sociales e históricos por los que atraviesan sus hablantes.
Nuestro planteamiento inicial era responder a la pregunta ¿cómo surgió
un documento con estas características? La respuesta implicó un análisis dia-
crónico, había que dar cuenta primero sobre la cosmovisión y la lengua de
los otomíes. En ese sentido se trata de la historia de las lenguas otopames, la
distribución étnico-geográfica de cada uno de ellas, así como de las relaciones
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128 | Alonso Guerrero Galván
que mantenían los hablantes de estas lenguas con los grupos nahuas quienes
tuvieron una posición hegemónica en el Altiplano durante el Posclásico.
Con la llegada de los españoles, la hegemonía nahua fue cuestionada
por los diferentes grupos tributarios como los otomíes de la provincia de
Xillotepec, por lo que los conquistadores contaron con el apoyo de lo que
para Katz (1990) fue una “ola de revolución social” y se consolidaron ellos
dentro de hegemonía, apoyándose sobre todo en una nueva tradición jurídi-
ca y el derecho de conquista, justificado principalmente por la fe cristiana y
la noción que se tenía de la civilización y lo bárbaro en la época.
El impacto de la colonización española en las estructuras presentes, en lo
que conocemos como Mesoamérica y Aridoamérica, fue tan profundo, que
las cambió radicalmente através de un proceso gradual que tiene muchas
aristas, algunas de ellas muy complejas. Podemos identificar la transforma-
ción de la tradición propia de los grupos otomíes de Xillotepec-Chiapa, es
decir la historia del dehe thoho o altepetl, que rememora los nombres de sus
antiguos señores Ena naya o tlatoanis.
Resulta muy pertinente el estudio de la lengua otomí, pues es un elemento
con el cual los grupos se identifican y se relacionan entre sí, es una frontera
entre el “nosotros” y los “otros”. La forma en que interpretamos el mundo
y organizamos nuestras ideas está siempre mediada por una lengua deter-
minada, es la institución común a todas las instituciones. La gran diversidad
lingüística que existe en el continente americano –y que era mucho mayor
antes de la llegada de los españoles–, hizo proliferar una gran cantidad de
manifestaciones culturales, ya que “lengua” no es lo mismo que “grupo” o
“etnia”. Los hablantes de una lengua pueden reconocerse como pertenecien-
tes a diferentes grupos; e incluso el hablante particular de una comunidad
lingüística dada suele juzgar si la forma de utilizar la misma lengua por otro
hablante puede ser tachada de correcta o incorrecta
Las lenguas pueden separarse en diferentes variantes dialectales, que sin-
téticamente definimos como hablas particulares de una misma lengua sepa-
radas en el tiempo y en el espacio, que pueden derivar en una nueva lengua,
dependiendo del grado de separación que tengan con la lengua madre de la
que surgieron. En ese sentido es importante identificar la distribución étni-
co-geográfica de los diferentes grupos de habla otomí, con el fin de hermanar
con ello sus variantes respectivas. Estas han sido clasificadas por Soustelle
(1993) en tres grandes dialectos: orientales, noroccidentales y suroccidental
y siete diferentes grupos. En este trabajo profundizamos en el estudio de las
variantes nor y suroccidentales, pertenecientes al grupo I.
El conocimiento de la lengua viva es indispensable para la cabal compren-
sión de los grupos humanos que la hablan, que los identifica, pero esto no es
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Reflexiones finales | 129
suficiente, sino que también es necesario dar cuenta de los sucesos remotos
en el tiempo, debido a la lejanía temporal entre los grupos e individuos que
estudiamos, la forma en que nos llega la información sobre sus cosas es la
escritura; es decir, lo que llamamos un sistema de registro grafico de una len-
gua determinada, ya que ésta tiene la particularidad de hacer perdurar los
discursos, manteniéndolos estáticos en el tiempo.
El surgimiento de la escritura está relacionado con la complejidad de las
relaciones sociales. En Mesoamérica y Aridoamérca había diferentes siste-
mas de representación cuya práctica fue cayendo en desuso; sin embargo, no
han desaparecido del todo y aún se manifiestan en diversas representaciones
y expresiones étnicas y populares. Se trata de un proceso de criollozación do-
cumental que implicó cambios radicales en las formas de expresión escrita,
con esto nos referimos a un proceso de larga duración, en el que diferentes
tipos de escritura convivieron por un tiempo y se influenciaron unas a otras.
Según Lockhart (1999), durante las primeras décadas de la conquista his-
pana, hubo un auge dentro de los propios mesoamericanos en desarrollar este
nuevo sistema de registro, lo mismo pasó –según afirma Gruzinski (2000)–
con la imagen europea, que fue rápidamente imitada y copiada, muchas
veces reproduciéndola con gran dominio de la técnica y otras mezclándola
con una gran carga de la tradición pictórica y pictográfica indígena.
Esto lleva implícito el contacto entre diferentes lenguas de orígenes y es-
tructuras muy distintas, lo que produjo cambios e influencias en todas las
lenguas participantes. Los cambios sociales y culturales quedaron plasmados
en la evolución de las lenguas, las cuales han quedado registradas en los do-
cumentos surgidos a lo largo del tiempo.
Con el contacto mantenido entre las lenguas, los sistemas de registro cam-
biaron y combinaron tanto las tradiciones nativas como las importadas o
recién incorporadas, con ello surgieron nuevas formas narrativas, pero no
sólo eso, sino que también cambió la forma de escribir y concebir la historia
de los propios pueblos. Según la visión de Wood (1998) los cambios estruc-
turales que vivieron los pueblos, les permitió replantearse las estrategias con
las que perpetuaron su memoria histórica, surgió así un nuevo tipo de género
historia indígena, que a diferencia de los anales –concebidos como un género
tradicional de historia–, responde más directamente a las exigencias que la
tradición jurídica europea, que se impuso tras la conquista, y que forma par-
te de lo que Gruzinski (2000) llama “occidentalización de América”.
Este nuevo género –particular del siglo XVII– puede englobarse dentro
de lo que llamamos “títulos”, de entre los cuales se han identificado por lo
menos tres estilos particulares: los propiamente llamados títulos primordia-
les, los códices techaloyan y los memoriales. Podemos decir, que en general
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130 | Alonso Guerrero Galván
los dos primeros están más ligados a interese comunitarios, relacionados con
uno o varios pueblos; mientras que los últimos están más conectados con
intereses particulares.85 Esto no es una regla general, ya que muchos de estos
documentos se relacionan con ejecutorias y limpieza de sangre de los grupos
nobles nativos.
Es en este contexto en que se escribe el Códice Martín de Toro documento
que caracterizamos como híbrido, debido a que presenta una alternancia en-
tre las lenguas otomí y español, lo que nos habla de la creciente importancia
política del castellano y del inicio de un proceso de desplazamiento lingüísti-
co que continúa hasta nuestros días.
Este largo proceso de criollización documental tiene por lo menos cua-
tro etapas identificables dentro del desarrollo histórico de la Provincia de
Jilotepec y su expansión hacia el Bajío: una que va de 1521 a 1550, en que los
cambios en la lengua y la escritura son apenas perceptibles; una segunda de
1550 a 1600-1650, en la que la escritura alfabética del otomí tiene un auge
en cuanto a su difusión y el estudio de su gramática. La tercera etapa va por
lo menos de 1600-1650 a1700, en donde el otomí presenta grandes modifica-
ciones, como el paso de oclusivas sordas a sonoras y la simplificación verbal.
Una cuarta etapa que va del siglo XVIII a la actualidad, en la que la lengua
otomí ha tenido que mantener una “lucha” constante en contra del español
y en la que ha recibido fuertes influencias del mismo.
Llamamos a este proceso criollización, ya que en el documento que es-
tudiamos se pone gran énfasis en reconocer al personaje principal, es decir
a don Pedro Martín de Toro, como perteneciente a un linaje de indígenas
nobles que se aliaron militarmente a los españoles, condición que les dotó de
un alto status social, que la fuente denomina como “criollo”, ya que considera
que nuestro personaje aunque “ni hablava vien en mexicano - ni en Castilla
no pronunsiava bien en mexicano - ni en castilla, era otomite de los purro
otomi criollo nasido de Jilo[te]pequi su pad[r]e que fue ya difunto fre chriollo
nasido de la provincia Jilotepequi y s(r)ñores reyes de corona casicasgo en la
provincia y cavesera de Xilotepequi” (PA18, reglones 7-12).
De tal manera que mucho de lo trascendental de esta fuente consiste en
dar una versión “emica” de los acontecimientos narrados y guardados en
85
“Porque a nuestro servicio conviene tener entera y verdadera noticia de las personas, así eclesiás-
ticas como seglares, de doctrina y buena vida y ejemplo, que esa Nueva España al presente hay,
o adelante ubiere[...] concurriendo en estos tales cualidades necesarias, sean preferidos como es
nuestra intención de los preferir en lo que ubiere lugar, y coviniere al servicio de Dios y Nuestro,
yo vos encargo y mando que con aquella fidelidad y cuidado que de vosotros confío, os informeís
secretamente de cuales y cuantas personas ubiere de las cualidades susodichas en esa provincia
para las cosas susodichas, y enviarme eis la relación de ello con vuesto parecer[...] cuales han sido
provechosos a nuestro servicio, y a la república, y de los cargos y cosas para que sean suficientes así
en cargos y oficios temporales como eclesiásticos”, Cedulario Indiano (Enciso y Reyes, 2002: 13-14)
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Reflexiones finales | 131
la tradición oral de los grupos que participaron directamente en este largo
proceso que fue la pacificación y colonización del septentrión novohispano.
En este sentido el documento no enfatiza la importancia de la minería o la
agricultura, sin embargo, resalta la lucha en contra de los indios norteños y
el interés de mantener libre de sus ataques al camino real de Tierra Adentro
y las zonas agrícolas que alimentaban los Reales.
Es por esta razón que el Códice Martín de Toro arroja luces sobre una varia-
ble que ha sido poco trabajada, que son precisamente la de los indios milicia-
nos, aliados a los españoles, que se movían dentro de la llamada “Tierra de
Guerra”, en forma de patrulla que se iba apoyando en los diferentes presidios
que comenzaron a establecerse en el norte y que permitieron el afianzamien-
to y pacificación de este gran territorio.
La singularidad del tema permitió profundizar en lo referente a las for-
mas de acceso al poder antes y después de la conquista, lo que nos permite
explicar muchas de las estrategias para formar alianzas con los grupos depo-
sitarios del poder colonial. Una de ellas es la alianza militar, que como se ha
mencionado es la razón de ser del Códice Martín de Toro, otro tipo de asocia-
ción que pone de manifiesto esta fuente fueron las matrimoniales, sobre todo
a nivel doméstico, de hegemonías regionales y caciques locales.
Dado que los sucesos más importantes narrados por el documento se rela-
cionan con incursiones guerreras hacia el septentrión y la Huasteca, intenta-
mos dar un panorama general sobre el tema, y, en segundo lugar, pero no por
ello menos importante, identificar los grupos que habitaban las áreas men-
cionadas por el documento. Muchas de estas naciones formaban sociedades
compuestas y contestatarias, que se oponían a la invasión española; también
se intentó dar cuenta de los que se incorporaron dentro de las dinámicas co-
lonizadoras y económicas de los reales mineros, las villas y los pueblos fron-
terizos norteños. Muchas naciones fueron parcial o totalmente aniquiladas
por la colonización española; algunas pasaron por importantes procesos de
aculturación y adaptación a las condiciones cambiantes de nuestro país, que
comenzaba a constituirse. En algunos casos la identidad étnica de los grupos
logró resistir al paso de los siglos y mantiene viva gran parte de su cultura y
su lengua. De un considerable número de grupos sólo permanecen algunos
rasgos aparentemente aislados, pero muchos otros se mantuvieron a pesar
del desplazamiento, la pérdida o sustitución de las diferentes lenguas.
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(XTUS)
Jesu maria y Josephe
Año de1534 (nos) en el pueblo y provincia En la cavesera De Chapa
de mota. Estava un Rey que se llamava garza(cia) su pa
…e este Rey garrza(cia) Se llamaba grillo :) Y este Rey garcia tuvo
yjo que se llamamab Aguila Real Chico fuerro muy señores Rey
de corrona ReAl y nunca Se Sujeto Al gran monarca AmonteEttzi
su magestad Amontesuma Y le dierro mucha guierra A Es
te Rey Aguila ReAl Chico nunca se sujeto con Muntesuma
A este ReAl chico se estubo fuerte (con) Mon(te)chi le queria degollad es(te)
Rey es de corona le pidiero un Arbol de savino y ponel le
En Vavtitha como lo puso En nelugar del pueblo de Vatitha
2
posabio E linage Todo el paRentesgo EsTan Tan en la pr(o)vin(cia)
En xilotepequi de Alla se de(ndi)mos dos casiqui y Rey de corona
los casicasgo[s] Nuestros antiquisimos N[ues]tros BisAv[u]elos goBernado
re[ye]s y señores Ave las tios primos son nuestros deudos los señores
3
r nu’u ttze Emetto MaDaghahe maboxitahe nu’u ttze man
gu’u dihe guenya ma me’u heya = Ettza E guinDo Eccen
guy - Ena Battzhari – Ebu’uhu - Ecquetta Doose myohe
Enañaya e dehe ttuhu Enañaya ha pu’u to pu’u hme matahe mame
’uhe ma boxitahe ma cquihe Ena naya bi nuni E Rey e coronas ya nugua
4
A ma ña hnani ma don Daxi An provincia ti nuni Ani na da
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142 | Alonso Guerrero Galván
ttzi A santiago Andamagey sujeto distrito - Anthe An San juantt
ndathe san juan de Rios - San geronimo Andan mema hini mebu’uy An
...n ma bo(o)xitahe A don geronimo o don pablo e ttzu pa oyondighaday Enaña
lagonita omatahe o don geRonimo onayä gamocha o lisensado’ Anmedi
pephi goni battzi o don pablo o don geronimo e ttzupa - Andama ttzhobo
Antecosata
An San matho Andamattzi Vichapa – Andunchi San ___ San lorenttzo An mostta
...nenttzhe... san san miguel An do fanfra(co) Andemo - in san maquellito...
[fj.1.v]
...degodo san naguisin An bonghay - san jua ma Accon -Andaxittzo- Santa cro...
an santa tamari Antix badeje - san miguel canhin An san jua[n] Andadani-
A dodun daxin ___ a san ___ ttzidehe An santi[a]go xima san di[e]go
Anchahi’uquia
Ando don daxi ychanattzi dehe y hettsI maduxaxin - nu [fig.15] magu’u diheya
Emaboxitahe nuestra prosapia nuestro linage son estos bisavelo tatar...
néto nuestros Antequizissimo eRa gentiles los señores casicasgos fuero[n]
Rey de corona E[n] la provinzi[a] de xilotepequi - y nonca se sujeto- con el gr[an]
monarca Amontettzi qui[er]e desir en la lengua mexicana - montesuma El
Rey nuestro Antes pasado los Jentiles era sus Reyes los mexicano-
yndios - los del jixllotepequi y provincia ___ Era nuestro Rey-
indios otomi - como los taRasco que fu[e]ro[n] sus Rey Acazonttzi vibia En
pasguaro - Asi eramos con los Reyes y señores de la provincia
de la cabesera de hilotepequi bivia nuestros Rey - y el gran mona[r]ca A
montesuma que vibia en la suvidad de mexi(co) fue nuestro Rey en es[-]
ta nueBa espanna En nuestras tierras nasidos criado En nesta tier[r]a
nuestro - los españoles mestizos mulato negro = A [e]spaña son sus tierras
los Españoles - En la nueba españa no tiene Ra y que son suyas ni v...
españoles no tiene[n] tierra[s] En la nueba españa- baya A vivir A [e]spa[-]
ñas y no Aqui se viene- A alsar connuestras tier[r]o[s] los codisiosos
envidiosos malos chistianos- y nos enseña[n] maldades, loss epan[-]
ñoles Aun trujo la fe del Bautismo y matrimonio de la santa madre
yglesia los hizo- pero maldas munchos males trujo somus como los
micos lo quemos hacer lo hasemos tambien-
5
El tiempo de gentiles de montesuma El gran mona[r]ca nuestro Rey no A[-]
bias maldaj como A[h]ora Bevia tan Ajustado su gente ni a flojera sa...[-]
drogas ni ladrones salteo ni mentiras – tratabas laz berdadez ni leba[n-]…
tava testimoni[o] ni falzo Rovaba ni codicia ni enbidia ni juraba y me[n-]
tiras -bivia tan ajustado y castiga sus basallos sus gente[s] no con[-]
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Texto | 143
sentias maldadez ni bellaqueria como A[h]ora hi acia justicia como
dios manda Abi[a] justicia como justicia = no haze A dos manos ni hasia
sinjusticia
[fj.2]
salio mis biAvelo que fue El d[ic]ho Don fabia[n] pavli martin ttzuvicholy mag...
de xilotepequi en la provincia se vino A vibir Es en san Diego Abajo de[l]
pueblo san mateo En Vichapa pueblo de los meros otomite que es juris[-]
dic[c]ion En la cabesera y provincia sujetos distrito de jilotepequi [h]Ay mur[io]...
nuestro Avelo Don favian pavlo martin ttzuvichol y mago casicasgo
y dejo dos yjoes (don) baltazar marti de granada y el d[ic]ho graviel martin de los
Angeles - A murio en el pueblo de sa[n] mateo En Vichapa Ay estan t[i]erra
N[ue]stros Bisav[u]elo don gr[abriel] A martin de los Angeles ya difunto- Del dos
[h]yjos y tr[es]...
eyxas don pedro martin de toro - y don juan tomas y donña betri ynes y
donña chara teresas y donña Agustina Juana -N[ue]stra Avelas donna maria
bisente chistina - otra Av[u]ela es don[ña] madalena Ana y granada fuero ca
sica y principalas de Jilotepequi y señora N[ue]stra BisAv[u]elas-
6
r queguen ya Enañaya y cuatro namahe mi gua ettixuhmu ni thatihu
ena naya Eduma xitahu - ettixu Eduma tttzhe he to pu’uhlme ya mame
uhe mamahe mattzuheya ga pibu’uhe govi ’uni mamehe maxitahe
7
Niba ttzi go que que o nanoo Don predro martin ni ttzothu torro bane
ttzi an ttzi camattzittzi An san diego y hetti An daxamatho An damattzi
ttzi bittzohu Andamagey mi bu’u Anduhmur E Don mar dela cruz (+)
bittzinma Andani battzi mayche nithu E Don gas marco bi dun hon
da Ani meni mi An sango Adamagey-
8
Bathogui Attzo An sa[n] lucas An hinma chu - Mi Muy An andamimo
...ni thun E Don Juan martin vachichile y capita geneRa An governa
dor mechittaui E mahe de mi bu’uy An san lucas Arhima chuxin
da Emahe de mi muy Acaracheo An gu’uma de- 1 mebuy Algodonar
[2] mebu’uy An santa maria nemanaya An Vanettzideo Albatierra
[3] tarimoro - 4 Ri(n)con damathotti- 5 thettahe mamehe – qu’u muttzin 6
[7] ...an ttupadan -8- Anda chono - A motesillo - 9 potrero- 10 san geronimo...
[11 san] pedro - 12 morales- 13 An lerma -14 - Andattrahin -15 Adudo-
[16] An thettayu -17- An ttaphi - 18 - An ttu denthahin palmilla- 19
...ñado - 20 An ttzi - 21 An xittza - 22 Angosta derao- 23 Anbalen[cia]...
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144 | Alonso Guerrero Galván
[fj.2 v]
[30]...anda yochado Anttzi ni mano Anttahi- 31 Anttzi San Miguel-32-
[fig. 3] que guenya Emahu de Evachichile Eman xomachu madicha
...ma bagui mipobu’u E soldado ma di chama bagui An bamahoy An
...tiera dentro baccama bagui Andathe An San Juan del Rio- Aticho
...ri An sonberrete tichoni Angudiana gapa cca Ema bagui An con
...quista vi ehahu e soldado An san miguel grande vichu gomi poho
...o capitan geneRal a don marcos felipez maxitahe me’uhe nu
ñana -cha nuo capitan de cuerpo onaña Don sebastian her[nan]dez
mi cotama hini mipho tamahini pueblo y billa An san Miguel gra[-]
nde o sarjento o don Rafael Alferes o don Ramon Juan oma Eso
del canpo o naña o don Jocephe enRique ximeda Enana mipa A
mabagui Angrra dacha chonmi bu’utho gona gueque Emahude
ttze mi hote nugua Andayo mahoy An Nueba españa ttzemi buy ottza
tima chu ttzima di cha Ema bagui matithoma hini micottieyun Eda
y un nu guama hoy gua An Bon tichoni An SonbrerreRete Atichon
An guadiana An dathe nithu A San Juan derios -Anitho An damatte y
sacateca sacamoco le llamo yo gapacca Emabagui Eguierra Anconqui[s]
tabada cha echeya de + Nu’uui cha enañaya emahu de o da
mahude -o chayäy o naña o Don Pedro Martin de Toro nittzothu -ga
pi thu ttabi nottzothu - nugua An ttzu cama otti goxin bimu ebimdu
hini nunama hini bu’u nahini nu An ttzu cama otti An Vanajuato nuya
choximinequi yo otti chon gateo tichaya dibu’uy = ttzen An chatho
mayohe ebarre terromi muy [fig.15] E Dan xun mibu’uyni
thu E ysabel me Eyondica ve tho cha mibu’uy E Aname o yohotho
chani Dottzayo ttzoui Ema yoho nubiqui ne An ximañä mahoy hima
nituhin gona gue danxu nubu’ugui ne ne cha te tipoho emayo
hu = Edan xu damue Andan AD mamattza gattaxi - da yuttze E...
bocha madi phottaye tho ema meti ebacha nubu’u que yotti Ane cha...
te nuebu’uy on gue ya Edanxuya -E ysabel eme - E Aname nai[?]...
tayo phidi e dan xuy - ta du tta thoyoxicqui - xinday o tto da xohiu...
xuayobo cha - y hu tabuyothi nuyama yuhu [fig. 4] tengun gada cha[?]...
ne ghonni An gu madichaya emayohoya teo da hu xan Anda...
pho tta E bocha tayo tta ne chate - teo hinyu hinda yuxa ebochan
[fj. 3]
...ttze[?]gunda gagota pu’u ttzi mi cha ema mitibu’u e bocha -nubu’u qui yo
Ebo[?]...
cha mati vatatho yo pu’uy yo yo tti bareterretero - Etan naterro -hi...
gui madi gan ttzo E bocha Emabuhe bun – nanyo’u yo pena - yobolsico-
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Texto | 145
xinttzu y petta ttzeximitini An ttaxi netta p[e]s(o) 15 ps(o) e 20 ps(o) no te manetta
ps(o) yote ps(o) teo e yo huyobu’uttzi yo ttixu E te jo tho mana they nabu’u
gui dette yo pena - mague tho yo mette mi thete texovelo - manaxin
tevimo E hogo vino - bino de castilla- nu Anamadi E dehebu’u - bihie
bittzi bihie nuya emehuecate mepi ttzuhe nu’ubi bu’u nugua Anttzicama
otti hin mi madiemameti e bochabu’u ttze mi pu’uhe e ttaxi - ttzexin...
mi cha netuhin E sazemi – nubu’u guiyu nadattzhun ttuhe nameya
...tho[?] dada cha Anetuhin E sa jemi = nuguama otti nubo xobiyun nattuhe
[fig. 3] gattze pi nu ni onañä o don pedro martin de toro - himanañän
phu - xindo hia cceña An hia madettzana - ttzeme ttzeyä hun tho - gunma
chati gunna hunahe An hia madettzana - Anhia phu - hingan bu’u bu’u
E ttzi ni hian phu - E ttzu An hiacqueña - chami pa di nañana o Don Pedro
martin de torro- ttze...n yuhutho onamexamatho tho ttzen du ttzeña huntho
nañana maduna a capitan geneRalna -gomi qu’u ttabi e vachuchile
nuna du ttzi An ttahi An selaya An villa mahu xogan suvidad de nuestra seño[-]
ra de estramoya nunañana o don pedro martin de torro -gamibuuy
An hnima chu San Lucas An motta dehe y hetti San fran[sis](co) An dan ganpha
...[ni]cha macuare ychama cuero y handi A do hnani An Sân Agustin mi
cha ni ni cha Ema hu de e vachichile = gomi cqu’u ttavi A capitan Don Pe[-]
...[d]ro martin o dama hu de = ha pu’u xogati hu hoy o dudo fran[sis](co)
maldona[-]
...[d]o mattzun gun ni ttzo thu ttzo An metto ma hini na An San Lucas - man
...[m]e pha tho bini bi’ue An San Agusti[n] An dô na niya [fig. 5] Eme ttomadu
...dagha Enañäya o don Fran[sis](co) Marti E ttzoni - xi o don gaspar lucas
don miguel hernandez - o don na [A]lonzo martin An go gun dun o don Juan
...me nes xaqueta o pedro marti Ema ttzani o don Juan lucas En guan
...graviel enxuni o Alonzo Lucas o dagayaxin o Juan Ecqueña gayaxi
Juan tomas meyän gun o Jocephe Echotti o Alonzo edecqun oma
...[ti]n E cuhun o miguel lucas Etu di o pedro marti e[qha … jun …]
[fj.3v.]
o Juan Ramirez bernabel esteba[n] ni battzo o diego her[nan]des E du ttahin
ni cun o diego Juares chalan - xini cu o Juan Ramirez xini cun Juan
chalar o agu’u di guha daya gamibu’u An donani San Agustin
9
A gude yo qui bicha An conquista Anbo An tierra dentro bacca An dathe
Ada San Juan de Rio tighoni An Sonbrerete A ti ghoni An guadiana
h’choni Rio de medina y vicadama ttey ne thophu An fresnilloxin
tho pu’u An Santa Cruz xini tho pu’u An truxillos gapacca pu’u Ag[u]...
A gui bicha Abi hogue Ema hoy nuya nañaya Bota que hui ema ghu
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146 | Alonso Guerrero Galván
bidagui E yutti An bon Ati choni An paRal yaxini tho pu’u bana
bunya yo ttzate ma ghu yo mas corro yo pame = yo negrito yo congo-
ximi da ma chu E naciones-
10
[fig.3] Jattze pi cha mabagui nanäna o don pedro marti
de torro o ca capitan general o conquistador on nanäna
da mahu de – nubu’u guine pimuy - ttzetin yan davi - yome
tti yo ttzate ma chu nu A ttze mattza qui - ttzo ballente - tiphina
...viti hin da ttze hni - chata gue bu’uxi ...[?]ayo me gatti nuA
no capitan xo nuxo phuttzi - ganti thehe bu’u nueda yottza
te ma chu nu E da cha xo nada gui Ati cuphahe y chaxona
nextihi yo ttzate machun xogati cubahe yo vattzichile yoman
xoma chun xone ttzo thay - nuya yo zoldado nu’u ti tu guegui...
xore ttzo yo phani - A ti tho gayo lanzo A la barda xone thoqui
Attzeni ti yu tta e dan ti cca ha yo ttzaphi - chata que bu’u xodega....
tahio - ti ttzo ya bu’u ttze ma ttza qui tho ma bagui ta cha -
natue da Ema xoma ghu xima gun Ezoldado xina tueda -
11
r nu’u na hoyo ttzate maghu nu’u xon ho gamihi - gani dun Expin[a]...
nonaho yo ttzate machu yomascorro -
12
r nu’u eba ttzi machi e ttzi xu machu ttziba ttzi - gue mana ttzi’u
hi naho manapo – nubu’u que ttzu yo gun yo zoldado tite
e ttzi dabattzi – nu’u ttzi battzi tho naho na pema yoho ti yutte
dar - nu eda ttzu machu titho ca yo ghoy - xi mane’u ttze xobin
...dun naho -
[fj. 4]
An cheyanä BA chamabagui An guerra An buon Tierra denttro An conqusta...
[BLOQUE A]
[ELEMENTOS DE PAISAJE I.]
San Juan Del Rio - Adelante El Rio tier[r]a dentro
El Rio de medina junto A
SonbreRete y guadiana en
la tier[r]a dentro [fig. 15]
[BLOQUE B]
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Texto | 147
[ELEMENTOS DE PAISAJE II.]
[Personaje B.1] [P.B.2]
[Elemento B.1] [E.B.2]
El capita general
don pedro martin [P.B.3]
de Torro [[Link].A]
de los yndios ...
conqunistador A...achile [?]
Cayo murio [cin (?)]
capitan don mazan din
[BLOQUE C ]
[P.C.1.] [P.C.2.] [P.C.3.] [P.C.4.]
Caballo degie
rra [fig.6] benia con
[P.C.5.] [P.C.6.] [P.C.7.] [P.C.8.]
[Fj. 4v.]
[BLOQUE D]
[P.D.1] [P.D.2] [P.D.3.] [P.D.4] [P.D.5]
Los borra Domasco[rro]
bellaco vroci[?]
[P.D.6.] [P.D.7.] [P.D.8.] [P.D.9.] [P.D.10.]
[BLOQUE E]
[P.E.1] [P.E.2.] [P.E.3.] [P.E.4.] [P.E.5.]
[P.E.6] [P.E.7.] [P.E.8.] [P.E.9.] [P.E.10.]
...[los] vachichile
[Fj. 5]
[BLOQUE F]
[fig.7] Capitan Don Mar[-] [P.F.1] [P.F.2] [P.F.3.]
co Felipez e [P.F.4]
Alferes don
[P.F.5]
[P.F.6]
[P.F.7] [P.F.8] [P.F.9] [P.F.10]
[Fj.6]
[BLOQUE G]
[P.G.1] [P.G.2] [P.G.3] [P.G.4] [P.G.5]
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148 | Alonso Guerrero Galván
[P.G.6] [P.G.7] [P.G.8] [P.G.9] [P.G.10]
[P.G.11] [P.G.12] [P.G.13] [P.G.14] [P.G.15]
[Fj.6v]
[BLOQUE H] 21
...capitan de [P.H.2]
...[c]orpo don Se
...bastian Her[nan]dez
...en Sa[n] miguel
...grande
Coronaro[n] A don Pedro Marti[n] de toro
por capita[n] de tal vachichile [P.H.4]
conquistadores en la tier[r]a den[-]
el tro ha San [P.H.3] Juan
be Rio junto a [Som]bre[-]
rrete
general
capitan don Mar
cos Felipez del
mesmo villa [P.H.5]
Sa[n] Miguel
[P.H.1] [BLOQUE P.H.2-4]
[P.H.6] Ano 15X (Al) Años [P.H.7]
Se coronaro on[?]
don pedro Marti[n] de Torr[o]...
capitan general de los va
chichile[s] los amigo...
zo en el pueblo de Sa[n]
Lucas-
[BLOQUE I]
[BLOQUE P.I.1-3] [P.I.4]
[P.I.7] [P.I.8] [BLOQUE P.I.5-6]
[BLOQUE P.I.9-11]
[Fj.7]
[CONSTRUCCIONES]
[MZ.1] [MZ.2] [MZ.3] [MZ.4]
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Texto | 149
[MZ.5] [MZ.6]
[MZ.7]
[MZ.9] [PM]
[MZ.8]
[[Link]]
[[Link]]
[[Link]]
[MZ.10] [MZ.11] [MZ.12]
[Fj.7v]
13
Años de 1534= A que se poblo [e]n el pueblo y siudad En Santiago querretarro
...en pueblo de los chimecos manzos en la cañade de patehete su pueblo
los chimecos mansos los vachichile[s] los Amigos En la su vida Agora Era
...y sieniga ABia tule toda la siudad A[h]ora los chimecos manzo[s] Bini A Sa[n]
miguel el grande A la do[c]trina - fue primero pueblo en la villa de San
mi era sujeto en queretaro - y el pueblo de chamacuero y San fran[sis](co)
el primer pueblo en chamacuero era en el pueblo San Lucas pueblo de
vachichile chimecos manzos los Amigos - despues se poblo en Sannagus[-]
tin estaba un capitan se llamaba - don Juan Marti estaba como governa[-]
dor Autual teni[a] sujeto - toitos las Rancheria de chimecos manzo queria
dor los conquistadores los tenia sujetos todos las Barria este capitan don
Juan marti - En San fran[sis](co) que es el pueblo A[h]ora en chamacuero que
le llama A[h]ora Es congregacion sen [con]gregaro[n] cuando bino un jues de
con[-]
gregacion que llamaBa Fran[sis](co) Tamayo su escribano que trujo se lla[-]
maba Diego bedor tres bes[es] bino el jues A los congragciones -
...nunca se pudo congregar los naturales Asi que se yba[n] los jueses de
las con[gre]gaciones que hasi los jues de conguergacion - se bolvia Asta
...de estaba en sus pueblos los naturales ya estaba hechos sus pueblo[s]
se bolvi[an] luego - E pa de que beni A desirle la misa a los naturales Era
de san miguel el grande de como era su juri[s]dic[ci]ones de Alla beni el clerigo
...desirle misa todo[s] los domingo[s] - despues que susedio la desgracia
...[?]ueataro los pobre[s] sy les pasajero de la orde[n] de N[ues]tro Sr San Fran[-
sis](co) se dexaro
...[d]e baxar los sorsede de San miguel de miedo de los chimecos nonca mas be[-]
nia el sorse[r]dote de San miguel se llamaba pedro salgero de miedo los chichi[-]
meco lorgaro El pueblo de San lucas y Sann agusti[n] pueblos biejos-
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150 | Alonso Guerrero Galván
14
[fig.3] continuaro[n] los f[ra]yles de Aposeo era frontera en San lucas pueblo
biejos
[Sa]nagustin que [h]Asta [a]gora parese el fuerte e pueblo vi[e]jo sannagustin esta
teramo
...[j]o san Luca[s] pueblo los chimeco manso los conquistadores don juan Marti
capitan de
...[cue]rpo - su sobrino don Pedoro martin de toro capitan geneRal de la
con[quista]...
[Fj.8]
(XTUS)
15
Beni sienpre A don fernando tapiera de tascala estos calteco Beni
siempre en la cana de patehe pueblo de chimeco manso los vachichile
Benia todos los Años a bender sayal vipiles navas sonbrero y otras cosas
de chucheros A Res ga ta chile fue que de Ropos sayolna vosvipiles sonbre[-]
ro agusxas copales Avatil - lo qual hizose Amigo los de la cañada los chi[-]
mecos mansos y prinsipales del pueblo de la cañada - y trataro[n] de fun[-]
dar el pueblo Santiago en el lugar de querretaro - y fue A mexi(co) pi[-]
dio que se poblara enn el pueblo en querretaro que es la suidad A[h]ora
y fondo el pueblo Santiago querretaro A don Fernando tapia y los demas p(r)en[-]
sipales bino por capitan de cuerpo A don Fernando tapia - bino por
capitan geneRal A don nicolas san luiz Alferes A don pedro Co[-]
nejo sargento marcos Juan maezo del canpo A gun garcia -
tubo un yjo A don fernando de tapi[a] llama[n]dose don diego tapia - y
[tu]Bo una yxa llamada donña Luiza tapia y moxa fue la [a]Badesa en
las mo[n]xas de queretaro se señora de madre mayor en las mo[n]xas
yxa que fue don fernando tapia pobladora y fundadora -
en las mo[n]xas es la madre mayor del conbento - fue ti nuestra y o don
fran[sis](co) martin de la puente casiqui y prinsipal conquistadores y fundadores y
po[-]
bladores el tienpo las congregaciones que despacharo[n] un jues de la con[gre]
ga[-]
ci[o]nes - llamadose el jues Fran[sis](co) lopez tamayo - y trujo jues [es]cribano
Re[a]l llama
dose diego vedor el lescrivano fue el anno de l___
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Texto | 151
16
[fig.3] fue mi esposa zobrina la señora Badesa donna luisa tapia - fue ti muger
donna maria fran[sis](co) Sanchis - yxa que fue casiqui y s[eño](r) poBlador en na
paseo Avajo
en San Juan Bautista del pueblo A paseo su madre mi muger es donña melch[o]
ra (casica) marti criolla del pueblo San tiago fue prima la señora Badesa que por
eso
...[le] llamava ti la señora donna luysa tapia la fundadora En las mo[n]xa[s] de
querre[-]
taro yxa que fue don Frenando Tapia El capitan De cuerpo El capitan gene[-]
ral conqui[sta]dor se llamaba - Don nicolas San Luis tio mi difunta muger A don...
ña maria fran[sis](co) Sanchis casica y señora - y nos casamos en el pueblo San
fran[sis](co)
chamacuero fue mi padrino don pedro martin Nuestra madrino se llama[-]
Ba Don Christino e daxi xilote - nos casaro[n] A N[ues]tro padre donctoy
guadie[n]...
difinidor y provincial y de santo oficio de la inquisi[ci]on muy senor p[adre] (Re)
be[ren]...
ron lo p(e) y muy estimado todos los monge sy les de la orde de serafico p[acre]...
[Fj.8v]
San Fran[sis](co) tubo un yjo A Don fernando tapia E chohin - su y se titulava...
Don diego tapia fue señor de los indios de querretaro fue muchos Años governa[-]
dor En nel pueblo y siudad de querretaror-
-
17
Don Andres Sanchi E dahia su mal nobre es s[eño](r) casiqui - lo qua fabrico El
tenplo
en napaseo lo sanquio y ahencio - lo enpezo y lo Aboto capana el o culto di[-]
vino Retablo y las seldas los Relijiosos p(e) hata que lo Acabo todo y verta e
espinal...
y las comonidades casas ReAles - y la comunidad de la labor de trigo de A...
y sale los derechos los p(e) guardianes por la dotrina y misa que dise por los natu[-]
rales del pueblo Apaseo de A sale en la comonidad de la Renta la como[-]
nidad - los tributo - y los sien pesos para lo padre guardianes no paga tribu[-]
to los naturales del pueblo - Ay sale en la labor de lo comunidad con que
paga los tributo los del pueblo Apaseo -
18
[Firma de protección]
[fig.3] Conquistaro[n] los ca[pi]tanes ge[ne]ral en la tierra dentro hasta en
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152 | Alonso Guerrero Galván
san Juan de Rio llegaron junto A Sunbrerrete de Ay se bolviero[n]
A Don pedro martin de torro su mal nombre y capitan geneRal de los sol[-]
dado suyos de los vachichile los Amigos chichimecos manzos yo son ba[u-]
tisado por la ffe de Dios - fue conbidado como fue honbre y balerosos
de Bazo que por ezos le intitularo[n] de torro su mal nombre coria la lo va de
hombre de brazo y animoso no temi[a] de su muerte - ni hablava vien en el...
mexicano - ni en castilla no pronunsiava bien En mexicano -
ni en castilla Era otomi te de los purro otomi criollo nasido de Jilo[te]…
pequi su pad[r]e que fue ya difunto fue chriollo nasido de la provincia
Jilotepequi y s(r)ñores Reyes de corona casicasgo en la provincia
y cavesera de Xilotepequi toda su prosapi[a] y deudo fuero governa[-]
dores Don chistobal de loss angeles su muger don beatros Don pablo l...
lo y Don Je[roni](mo) de Abalo - Don Sente y Don Diego de Grana de el gover[-]
nador de tepexi - y Don mateo de la Barzena de vichapa
y Don Nicolas de la barzena y Don Juan Popoca gobernador esmiquilpa
Don chistoBal de la barzena - y Don Nicolas de la Barzena en San Juan del Rio
[Fj.9]
(XTUS)
19
lo qual fue conbidado Al capitan geneRal A don pedro martin
detorro Esta entrada y conquista A conquistar toda la tierra
enpesaro[n] desde Santa maria chichimequillo A donde le llama A
mo dexo en otomi gueRiarro[n] fuertemente en Santa maria -
20
r y pasaro[n] en el pinal - y el otro se[r]ro A donde le lla en el pinal A[-]
sul An ccan ga ttuhuhe - en otomi -
21
r pasaro A San pedro tuliman Anduviero[n] Aque[l]los ser[r]os ... de tulima[n]
l - y viniero[n] Al pueblo de Sichun Anduviero[n] todos Al las serra[-]
ni[a] de los palma poxincque yâs conca papalotas - y vinierro[n] el
Rio de los bagre An duviero[n] Allos ser[r]os conquistaro[n] hiziero carnise[-]
ria matarro[n] - y pasaro[n] En las bigas hiziero[n] A Ros mataro[n] los que
[h]Abia A que barranca y serrania - A[n]duviero[n] las cañada[s] y barranca
cueba asolaro[n] los que [h]avia en a quellas serrania[s] y baRancas -
22
r pasaro[n] A Cuencame matarro[n] cuanto Avia en el lugar de Cuenca[-]
me Asolaro[n] - cuantos Avia en Cuencame -
E[n]traro[n] En el Rio Berde matarro[n] los Aque Avia enn aque[-]
llas Rancheria[s] y bar[r]anca[s] y monte Aquellas ser[r]ania y penñas
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Texto | 153
23
r y pasaro para En la Vaxteca conquistaro[n] los que Avia En
en todo Aquel llos lugares serro baR[r]anca los pame que Avia e
laquellos ser[r]o de la Vasteca Azolaros los pame que Avia Aquellos
lugares - garrapata - niva - xexani que clama p(o)or todos A[-]
quellas serrani[as] y barranca[s] Aquel montes Asolaro[n] los enemigo
...dezde Ay bolvieron para San geronimo - San Sebastian - en
la cañada los hovero - y laguna seca en el serro gordo - En e los
...serro del puerto de yê to Santa Catalina - en Jurica A dun
viero los serros de las minas biexa ··· fue los capitanes general y a
...capital general don Nicolas San Luis Alferes don Marco de la Cruz
...sa[r]sentos mazo del campo y su jente sus soldados los ynfanteria el
capitan general - Don Fernando E capitan de cuerpo estaba su pueblo
- querretaro -
[Fj.9v]
24
El capita[n] geneRal es Don Pedro martin de torro casiqui y señor
de los indios y vachichile los Amigos chichimecos manzo[s] sus soldados al señor
capitan geneRal Don pedro martin de torro - conquistaro[n] toda la tier[ra]…
los dos capita[nes] geneRales hasta En la Vasteca y sus basallos los señores
r otras bez fuero[n] A conquista[r] A san pedro tulima y llagaro[n] en el barnal
junto las llave y San Juan del Rio en la saBanilla y barranca de Ay se bolvie[-]
ro[n] A pueblo Santiago E que[re]taro El capita[n] geneRal de ynfe[n]teria Don
Nico[-]
las San Luis - y el capita[n] de los vichile chimecos manzos capita[n] de los Amigo
sus capitan generales de los vachichiles A Don Pedro marti de torro [fig.6]
[Firma de protección]
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154 | Alonso Guerrero Galván
Códice Martín de Toro con notas
[fj.11]
1
(XTUS) [2]
1. Jesu maria y Josephe
2. Año de15343 (nos) &n el pueblo y provincia En la cavesera De chiapa
3. de mota. Estava un Rey que se llamava garza(cia)4 su pa[dre]
4. f&ste Rey garrza(cia) Se llamaba grillo :)5 Y este Rey garcia tuvo
5. [h]yjo que se llamamab[a] Aguila Real Chico fuerro[n] muy señores
Rey
6. de corrona ReAl y nunca Se Sujeto Al gran monarca Amonte&ttzi
7. su magestad Amontesuma Y le dierro[n] mucha guierra a &s[-]
8. te Rey Aguila ReAl Chico nunca se sujeto con Muntesuma
9. A este ReAl chico se estubo fuerte (con) Mon(te)chi le queria degollad
es(te)
10. Rey es de corona le pidiero[n] un Arbol de savino y ponel le
11. &n [H]Vavtitla[n] como lo puso &n nel [l]ugar del pueblo de [H]
Va[u]titla
-
2
1. posabio E linage Todo El paRentesgo EsTan Tan En la pr(o)vin(cia)
2. En xilotepequi De Alla se de[ce](ndi)mos dos Casiqui y Rey de
corona
3. los casicasgo[s] Nuestros Antiquisismos N[ues]tros BisAv[u]elos
goBernado[-]
4. res y señores Av[u]elas tios primos son nuestros deudos los señores
-
3
1. r nu ‘œ ttze Emetto MaDaghah& maboxitah& nu ‘œ6 ttzeman
1
Foja 16 del volumen. Los párrafos están marcados con un número en negrillas y enumerados los
reglones, todo el documento esta transcrito tal cual se presenta (se marcan las grafías ampliadas
con “œ” y “&”, y se restituye lo faltante entre corchetes).
2
Rubrica oficial de 1696, aparece en todas las fojas al recto.
3
En la versión paleográfica de Wright (1988: 29) pone el año de 1520, y Ayala (1962: 5) pone: “[...]
año de mil quinientos y noventa[...]”
4
Wright (1988: 29) pone: Garza/García.
5
Wright (1988: 29) llama a esta figura “Pictograma A”, es como un cierre de paréntesis con 4 puntos
acomodados en curva vertical dentro de lo que sería el paréntesis.
6
La grafía parece una conjunción de: “de”, o una “E” larga, y Wright, por analogía con el Códice de
Huichapan dice que: representa una vocal alta, central, no redondeada es escrita actualmente como
‹u›, la transcribe en 1988 con ‹%› y como ‹u› en la edición electrónica de 2001; en esa edición la
vocal media posterior ‹e› con cauda fue cambiada por ‹o›, en la presente versión fue cambiada por
una ‹e› subrayada, y en la versión con notas como ‹&›.
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Texto | 155
2. gu ‘œ di h& guenya mame ‘œ heya = Ettza E guinDo Eccen[-]
3. guy - Ena Battzhari - Ebu’œ h’œ - Ecqu&tta Doos& myoh&
4. Enañaya & d&h& tt’œh’œ Ena ñaya ha pu’œ to pu’œ hme matah&
mam&
5. ‘œ h& maboxitah& macquih& Ena naya bin’œ ni E Rey & Coronas
a Nugua
4
1. A Amaña hnani madon Daxi7 An provincia ti n’œ ni ani nadu
2. ttzi A Santiago An damagey8 sujeto distrito – An th& An San Juan
A
3. n dath&9 San Juan de rios - San geronimo An danme ma hini
mebu’œ y An
4. don maba(o)xitah& A don geronimo o don pablo e ttz’œ pa oyon
di ghada y Enaña
5. agonita omatah& o don geronimo onayaw ga mochao LiSenSado10 an
medi
6. pephi g ... oni battzi o don Pablo o don Geronimo & ttz’œ pa- An damat-
tzhobo An tecosata11
7. an san matho An dama ttzi [H]Vichapa – An d’œ nchi san san
Lorenttzo An mostta
8. ...nenttz12... san san Miguel An do san Fra[sis](co) An demo - An
san Maguelli...[to]
[fj.1.v]
1. ...de godo sann aguistin An bonghay - san Juan ma Accun-An
daxittzo- santa Cro...
2. An santa ta mari an tixbadeje - san Miguel Canhin an san
Jua[n] an dadani-
3. A dod’œ ndaxin [blanco] a san ttzi deh& An Santi[a]go xima san
di[e]go An chahi’œ guio
4. An do dondaxi y chanattzi deh& y h&tti ma b’œxaxin - nu [fig.1513]
ma gu’œ di heya
7
Jilotepec en otomí, Alvarado lo traduce como: lugar donde florecen los jilotes (Wright, 1988: 56,
nota 37).
8
Querétaro en otomí: el mayor juego de pelota (Wright, 1988: 56, nota 38)
9
Topónimo de San Juan del Rio en otomí (Wright, 1988: 56, nota 39).
10
Préstamo licenciado.
11 Tecozauhtla noroeste del Estado de Hidalgo, topónimo nahua con la marca del determinado
singular “an”, en otomí (Wright, 1988: 56, nota 40).
12
Wright (1988: 30) pone “irenttzhe”.
13
Wright (1988: 30) los llama pictogramas “B” y “C”, el primero es una mano con el índice exten-
dido, apuntando hacia la derecha, y el otro es un medio círculo cortado con una línea vertical del
lado derecho, con cinco líneas y dos puntos dentro del medio círculo.
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156 | Alonso Guerrero Galván
5. E ma boxitah& Nuestra prosapia Nuestro linage son n[u]est[r]os bi-
savelo tatar...
6. ñ&to Nuestros An tequizissimo &Ran gentiles los sr[e]ñores casicasgos
fuero[n]
7. Rey de Corona E la provinzi[a] de xilotepequi - y Nonca se sujeto-
con el go[bernante]
8. moNarCa Amontettzi qui[er]e desir en la lengua mexicana - mon-
tesuma El
9. Rey Nuestro Antes pasado los jentiles &ra sus Reyes los mexicano-
10. yndios - los d&l Jixllotepequi y provinsia Era nuestro Rey-
11. indios otomi - como los taRasco que fu[e]ro[n] Sus Rey Acazonttzi
vibia en
12. pasguaro - Asi &ramos con los Reyes y señores de la provincia
13. de la cabesera de hilotepequi bivia Nuestros Rey - y el gran mona[r]
ca A
14. montesuma que vibia &n la suvidad de mexi(co) fue Nuestro Rey
en es[-]
15. ta NueBa &spanna En Nuestras tierras nasidos criado En Nesta tier[r]
a
16. nuestro - los &spañoles mestizos mulato negro = A [E]spaña Son Sus
tierras
17. los Españoles - En la Nueva &spaña no tiene Ra14 y que son suyas
ni v...
18. &spañoles no tiene[n] tierra[s] En la Nueba &spaña- baya A vivir a
[E]spa[-]
19. ñas y no Aqui se viene- A alsar Con Nuestras tier[r]o[s] los codisiosos
20. &nvidiosos malos chistianos- Y nos &nsena[n] maldades, los [e]Span[-]
21. ñoles Aun truJo la fe del Bautismo y matrimonio de la santa madre
22. yglesia los truJo - pero maldas munchos males truJo somus como los...
23. miCos lo quemos haser lo hasemos tanbien
5
1. El tiempo de gentiles de montesuma El gran mona[r]ca Nuestro Rey
No A[-]
2. bias maldad como A[h]ora Bivia tan Ajustado Su gente Ni a flojeras
ni
3. drogas ni ladrones salteo ni mentiras tratabas laz berdadez ni leban
14
Wright (1988: 56, nota 43) lo toma como el articulo definido ‹ra› en otomí, “el, la, uno” o como
-a “su (de el)”.
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Texto | 157
4. tava testimoni[o] ni falzo Rovaba ni Codicia ni enbidia ni jurabas
me[n-]
5. tiras - Bivia tan AJustado y Castiga Sus basallos sus gente[s] no con[-]
6. sentias maldadez ni bellaqueria como A[h]ora hacia Justicia como
7. dios manda Abi[a] Justicia como Justicia = no haze a dos manos ni
hasia sin Justicia15
[fj.2]
1. salio mis bi[s]A[b]velo que fue El d[ic]ho Don fabia[n] pavli mar-
tin ttzuvicholy mago
2. de xilotepequi &n la provincia Se vino A vibir Es en San Diego
AbaJo de[l]
3. pueblo san mateo En [H]vichapa pueblo de los meros otomite que
es juris[-]
4. dic[c]ión En la cavesera y provincia suJetos distrito de Jilotepequi Ay
muri...
5. nuestro A[b]velo Don favian pavlo martin ttzuvichol y mago casicasgo
6. y dejo dos [h]yJoes (don) baltazar marti de granada y Y el d[ic]
ho graviel martin de los
7. Angeles - A murio en el pueblo de sa[n] mateo En [H]Vichapa Ay &sta
nterra
8. N[ue]tros BisAv[u]elo don fgr[?]16 A martin de los Angel&s Ya
difunto- Del dos [h]yJos has...
9. e [h]yxas don pedro martin de torro - y don Juan tomas y don-
ña be[a]tri[z] ynes y
10. donña Chara teresas y donña Agustina Juana -N[ue]stra av[u]
elas donna Maria
11. bisente Chistina - otra av[u]ela &s don[ña] madalena Ana y
granada fuerda
12. [ca]sica y principalas de Jilotepequi y Señora N[ue]stra BisAv[u]elas-
6
1. r queguen Ya Ena ñaya y Cuatro namahe mi gua &ttixuhmu ni
thatih’œ
2. &na naya Eduma xitah& - &ttixu Eduma tttzhuh& to pu’œ hm& ya
mame
3. ‘œh& mamah& ma ttzuheya ga pibu’œh& govi ‘œ ni mameh& ma
xitah&
15
Pudiera ser “injusticia”
16
Pudiera ser “Gabriel”
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158 | Alonso Guerrero Galván
7
1. r Niba ttzi go gueque onano o Don Predro martin ni ttzothu17 to-
rro bane
2. ttzi An ttzi camattzi ttzi An san diego Y hetti An da xamatho An
damattzi
3. ttzi bittzoh’œ An da magey mi bu’œ An d’œ hmun E Don mar[cos]
de la cruz (+)
4. bittzinma An dani battzi mayeh& nithu E Don gas[par] marco bi
dun hon
5. da Ani meni mi An San[tia]go Adamagey18-
8
1. Batho gui Attzo An Sa[n] Lucas An hin ma chu - Mi Muy An an
damimo
2. ...ni thun E Don Juan Martin [H]Vachichile y Capita[n] gene-
Ra[l] An governa[-]
3. dor mechittaui E mah& de mi bu’œy An San Lucas An hima chuxin
4. da E mah& de mi muy A carach&o An gu’œma de- 1 mebuy
Algodonar
5. 2 mebu’œy An Santa maria Ne ma Naya An Va sse [st, n, ?] ttzi deo
[S]AlBatierra
6. 3 tarimoro - 4 Ri(n)con de ma thotti19- 5 thettah& mamehe – gu’œ
m’œttzin – 6
7. [7]20...an tt’œpadan -8- An dechono [Jacona ?] - A motesillo - 9
potrero- l0 san Geronimo...
8. [11] san pedro - l2 morales- 13 An Lerma -14- An da ttra hin -l5
ad’œdo-
9. 16 An thettay’œ -l7- An ttaphi - l8 - An tt’œ denthahin Palmilla- l9
10. ... nñado - 20 An ttzi - 21 An xittza - 22 Angostaderro- 23 An
bale[n]cia21
[fj.2 v]
1. (30) An da yochado An ttzi ni mani An ttahi- 31 An ttzi san
Miguel-32-
2. [fig. 1] que guen ya Ema h’œde E Vachichile Eman xo ma chu ma dicha
17
Wright (1988: 57, nota 47) “Ni-thu: lleva por nombre”.
18
“Querétaro”
19
Wright (1988: 57, nota 51) lo traduce con referencia en Alvarado como: “conquistar”.
20
Wright (1988: 31, 57, nota 52) pone: “67 antt’œpadan” y lo interpreta como Acambaro.
21
Wright (1988: 32) reconstruye “Bale[n]cia”.
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Texto | 159
3. ...ma bagui22 mipobu’œ E Soldado ma dicha ma bagui An ba ma hoy
An
4. tier[r]a dentro baccama bagui An dathe23 An san Juan del
Rio- Aticho
5. ...ni An Senberrete ticho ni An gudiana ga pa cca E ma bagui An
con[-]
6. quista vi chah’œ & soldado An san miguel Grande Vichu gomi poho
7. ...o[?] capitan geneRal o don marcos felip&z ma xitah& me’œ h& Nu
8. ñana -cha Nuo Capitan de Cuerpo onaña Don Sebastian her[nan]
dez
9. mi co tama hini Mipho ta ma hini pueblo y billa An San miguel Gra[-]
10. nde o sarJento o don Rafael Alferes o don Ramon Juan o maEso
11. del canpo o naña o don Jocephe enRique Ximeda E nana mipa A
12. mabaqui An grra dacha chonmi bu’œtho gona gueque E mah’œd&
13. ttze mi hote Nugua An dayo mahoy An Nueba españa ttzemi b’œyottza
14. timachu ttzima di cha E ma bagui Matitho ma hini Micottieyun E da
15. y un Nu guama hoy gua An Bon tichoni An SonbrerreRete Atichon
16. An Guadiana An dathe nithu A san Juan derios –An itho An
damatte y
17. saCateca sacamoco Lellamoyo gapacca E mabagui E guierra An
conqui[s-]
18. ta bada cha &cheya de + Nu’œvi cha &na ñaya &mah’œ d& o da
19. mah’œd& -o chayaw y ona ña o Don pedro martin d& torro Ni-
ttzo thu -ga
20. pi thu ttabi Nottzothu - Nuqua An ttz’œ cama otti goxin bim’œ
&bimd’œ
21. hini NuNa ma hini bu’œ na hini Nu An ttz’œ cama otti An Vana-
Juato Nuya
22. choximi nequi yo otti chon gateo tichaya dibu’œy = ttzen An chatho
23. ma yohe &barre terro mi muy [fig. 1 y 2] E Dan xun mi bu’œy ni
24. thu E ysabel me E yondicu Ve tho cha mi bu’œy E Ana me o Yohotho
25. chani Dottzayo ttzoui E ma yoho Nubiqui ne An ximaña24 ma hoy
hima
26. rituhin gona gue danxu Nubu’œ gui Ne Ne cha te ti poho &mayo
27. h’œ = E dan xu dam’œ& An dan AD ma mattza gattaxi - da y’œttze
E...
22
Wright (1988: 32) propone “ymabagui”.
23
“...dath+...río...an..lugar[...]” (Wright, 1988: 56, nota 39).
24
La tilde de la “ñ” parece una “w” escrita sobre la caja del reglón, en algunas palabras aparece sin
la “n” y la hemos puesto así: (w) pudiera ser una “n”.
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160 | Alonso Guerrero Galván
28. bocha madi phottaye tho & ma meti &bacha nubu’œ gue yotti An e
cha...
29. te Nue bu’œy on gue ya E danxuya -E Ysabel &me - E Ana me Nai[?]...
30. tayo phidi & dan xuy - ta du tta tho yoxicqui – xin dayo tto da
xohib’œ...
31. x’œayobo cha - y h’œ tabuyothi Nuyama y ‘œh’œ [fig. 425] tengun
gada cha...
32. ne ghonni An gu ma di cha ya &ma yoho ya teo da h’œxan An da...
33. pho tta E bocha tayo tta ne chate - teo hin y’œ hinda Y’œxa &bochan
[fj. 3]
1. ...ttze gunda ga gote pu’œ ttzi mi cha &ma mitibu’œ & bocha – Nu
bu’œ gui yo E bo...
2. cha mati vatatho yo pu’œy yo Yo tti bareterretero – E tan naterro –hin
...
3. gui madi ganttzo E bocha E mab’œh& bun – Nan yo ‘œ yo pena – yo
bolsico –
4. xinttzu y petta ttzeximitiri An ttaxi Netta p[e]s(o) 15 ps(o) & 20 ps(o)26
no te manetta
5. ps(o) yo te ps(o) teo & yo h’œd yo bu’œttzi yo ttixu E te Jo tho mana
they nabu’œ
6. gui dette yo pena - mague tho yo mette mi thete texovelo – ma naxin
7. tevimo E hogo vino - bino de Castilla- Nu An amadi E dehe bu’œ - bihie
8. bittzi bihie nuya &me huecate mepi ttz’œh& nu’œbi bu’œ nugua An
ttzicama
9. otti hin mi madi& ma meti & bocha bu’œ ttze mi pu’œh& & ttaxi
- ttzexin
10. mi cha Netuhin E saz&mi - Nubu’œ guiyu Na dattzhin tt’œ he nameya
11. tho dada cha An etuhin E Sa jemi = nugua ma otti Nubo xobiyun
natt’œh&...
12. [fig. 1] gattze pi n’œ ni onaña o don pedro martin de torro – hi
ma nañan
13. ph’œ - xindo hia cc&ña An hia ma dettzana – ttze me ttze yaw hun
tho - gunma
14. chati g’œn na hu na h& An hia madettzana27 - An hia phu - hingan
bu’œ bu’œ
25
Wright (1988) lo llama “Pictograma tipo D” es como un cierre de paréntesis con una línea en
medio y 4 puntos 2 arriba y 2 abajo de la línea: “)-`.-`.-”.
26
Wright (1988: 333) pone “ps Isps+sops”. La hemos interpretado como la abreviatura de “pesos”
por la “ps” y la “o” sobre la caja del reglón.
27
Wright (1988: 58, nota 55) lo identifica como el nombre otomí de la ciudad de México.
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Texto | 161
15. E ttzi ni hian ph’œ - E ttz’œ An hia cqueña - chami pa di nañana o
Don pedro
16. martin de torro- ttze ... An yu hutho o na me xamatho tho ttzen
d’œ ttzeña huntho
17. nañana mad’œna o capitan geneRal na -gomi qu’œ ttabi e vachuchile
18. Nuna du ttzi An ttahi An Selaya An villa mah’œ xogan Suvidad28 de
Nu&tra seño[-]
19. ra de &stramoya nu nañana o don pedro martin de torro – ga mi buuy
20. An hni ma chu San Lucas An motta dehe y hetti San Fran[sis](co)
An danganpha
21. ni chamaCuare y chamaCuero Y handi a do hnani An Sân agus-
tin mi
22. cha ni ni cha E ma h’œ de e Vachichile = gomicqu’œtta vi A capitan o
Don pe[-]
23. dro martin o da ma h’œ d& = ha pu’œ xogati h’œ hoy o dudo fran[sis]
(co) maldona[-]
24. do mattz’œn gun ni ttzo thu ttze An metto ma hini na An San lucas
- Man
25. me pha tho bini bi’œe An San Agusti[n] An dô nani ya [fig. 529] E me
ttomad’œ
26. E dagha Ena ñaya o don fran[sis](co) Marti E ttzoni - xi o don
gaspar lucas
27. o don miguel hernandez - o donn alonzo martin An go gun d’œ
o don Juan
28. ximenes xaqueta o pedro marti E ma ttzani o don Juan Lucas
En guan
29. o graviel en x’œni o Alonzo lucas o da ga ya xin o Juan Ecque-
ña Gayaxi
30. o Juan tomas meyawn gun o Jocephe E chotti o Alonzo edecgun
o ma[r-]
31. tin Ecuhun o miguel Lucas et’œ di o pedro marti Eqha ... Jun
... ñ ... E An30
[fj.3v.]
1. o Juan Ramirez bernabel esteba[n] ni battzo o diego her[nan]
des E d’œ ttahin
28
“ciudad”
29
Wright (1988) lo llama “Pictograma tipo E” es una especie de cuadricula, que asemeja
a un apilamiento de piedras o bultos, es muy parecido al cascabel de la serpiente del
[Link].2.
30
Wright (1988: 34) pone “Eqha...Ju[...]”
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162 | Alonso Guerrero Galván
2. niCun o diego Juares Chalan - xini Cu o Juan Ramirez xini Cun
Juan
3. Chalan o Agu’œ di guha daya gami bu’œ An donani San Agustin
-
9
1. A gu’œ yo qui bicha An conquista An bo An tierra dentro bacca An dath&
2. Ada San Juan de Rio tighoni An Sonbrerete A ti ghoni An
Guadiana
3. tichoni Rio de medina y ViCadamattey ne thoph’œ An fresnillo
xini
4. tho pu’œ An Santa Cruz xini tho puu An Truxillos gapacca pu’œ
Agus ...
5. A gui bicha Abi hogue Ema hoy nuya nañaya Bota que hui &ma ghu
6. bi dagui E y’œtti An bon Ati choni An paRal ya xini tho pu’œ bana
7. bun ya yo ttzate ma ghu yo mascorro yo pame = yo negrito yo congo-
8. ...ximi da ma chu E naciones
10
1. [fig.1] JAttzept cha mabagui Nañana o don pedro marti
2. de torro o Ca Capitan gleneral o Conquistador onna ñana ...
3. da mah’œ de - Nubu’œ guine pimuy - ttzetin yan davi - Yome
4. tti yo ttzatema chu Nu A ttze mattza qui - ttzo ballente31 - ti phina
5. viti hin da ttze hni - chata gue bu’œxi ...[r?]ayo me gatti NuA
6. no Capitan xo Nuxo ph’œttzi - ganti theh& bu’œ nueda yottza
7. te ma chu Nu E da cha xo Na da gui Ati cu phah& y chaxona
8. nex tihi Yo ttzate ma chun xogati Cubahe yo Vattzichile yo man
9. xoma chun xone ttzo thay - Nuya yo zoldado Nu’œ ti t’œ guegui...
10. xore ttzo yo phani - a ti tho gayo lanzo A la barda xone thoqui
11. A ttzeni ti y’œ tta & dan ti cca ha yo ttzaphi - chata que bu’œ xodege
....
12. tahio - ti ttzo ya bu’œ ttze ma ttza qui tho ma bagui ta cha -
1. natue da Ema xoma ghu xima gun E zoldado xina tueda -
11
1. r nu’œna ho yo ttzate maghu nu’œ xon ho ga mihi - gani dun Expira ...
nonaho yo ttzate machu yo mascorro -
12
1. r nu’œ eba ttzi machi & ttzi xu machu ttziba ttzi - gue mana ttzi ‘œ
2. hi naho manapo - Nubu que ttz’œ yo gun yo zoldado tite
3. e ttzi dabattzi - Nu’œttzi battzi tho naho na pema yoho ti y’œ tte
4. dar - Nu eda ttzu machu titho ca yo ghoy - xi mane’œ ttze xobin
5. p...a’œnnaho-
31
“valiente”
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Texto | 163
[fj. 4]32
1. An cheyana BA chama on gui An guerra An buon tierra denttro an con-
qu[i]sta33 ...
2. E Rio tieR[r]a dentro
3. San Juan Del Rio - Adelante
4. El Rio de medina junto A
5. SonbreRete y guadiana &n
6. la tier[r]a dentro[fig.6]
7. El capitan general
8. don pedromartin
9. de torro [[Link].A34] S[r]
10. de los indio
11. conqunistador ... achile [?]35
12. capitan
13. Don Mazan
14. din [cin ?36]
15. cayo
16. murio
17. don masaw din
18. caBalle de gie[-]
19. rra [fig.6] benia con
[Fj. 4v.]
1. Los borra Domasco
2. bellaco vroci[?37]
3. Los vachichile
[Fj. 5]38
1. 20
2. Capitan Don Mar
3. co Felipez39
2140
1. capitan de
32
Firma de protección con el número 4.
33
Wright (1988: 35) pone “Año de”.
34
Es la misma figura que la figura 5.
35
Entre las piernas del P.B.1 pone “uachile” (Wright, 1988: 35).
36
Tiene forma de “S” acostada.
37
Al final es una “S” acostada, y pudiera decir “xroci”o “xioci”, pone “los borrado mascorro bella-
co” Idem: 35.
38
Firma de protección añadida en 1696.
39
“S” acostada, Wright (1988) pone “Alferes don[...]”, glosa que no es visible en el microfilme.
40
Firma de protección.
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164 | Alonso Guerrero Galván
2. cuerpo41 don Se
3. bastian Her[nan]dez
4. san mguel el
5. grande
6. Coronaro[n] A don pedro marti[n] de torro
7. por capita[n] de tal vachichile
8. conquistadorez en la tier[r]a den[-]
9. tro ha san Juan
10. de rio Junto a [Som]bre
11. rrete
12. general
13. capitan don mar
14. cos felipez del
15. mesmo villa
16. Sa[n] Miguel
17. Ano 15X (Al) Años
18. Se coroNaro [?42]
19. don Pedro Marti[n] de Torr[o]
20. capitan general de los va
21. chichile[s] los Amigo man
22. zo43 en el pueblo de Sa[n]
23. Lucas-
[Fj.7v]44
[Xtus]
13
1. Años de 1534=45 A que se poblo [e]n el pueblo y siudad En Santiago
queretaro
2. en pueblo de los chimecos manzos en la cañada de pateh&e46 te su
pueblo
3. Los chimecos mansos Los vachichile[s] Los Amigos En La suvida Agora
Era
4. ...47 sieniga [h]ABia tule toda la siudad A[h]ora Los chimecos man-
zo[s] Bini A sa[n]
41
Wright (1988: 35) pone “de corpo”.
42
Aparece una “S” acostada y tachada pareciera también una: “e” larga tachada por la “S”. Wright
(1988: 35) en la fecha pone “154 [sic] años.”
43
Wright (1988: 35) pone “amigo manzo”.
44
Firma de protección.
45
Wright (1988: 58-59, nota 58) afirma que el documento original tiene con tinta sepia. “Año 15º”, y
que fue retocada con la tinta negra del trasunto de Diego García Mendoza y acomodado “1534”.
46
Ayala (1962: 9) lo interpreta como “Agua caliente”.
47
Pudiera ser una “e” larga.
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Texto | 165
5. miguel el Grande A la do[c]trina – fue pimero pueblo en la villa
de san
6. mi48 era sujeto en queretaro – y el pueblo de chamaCuero y San
Fran[sis](co)
7. el primer pueblo &n Chamacuero era en el pueblo san Lucas pue-
blo de
8. Vachichile chimecos manzos Los Amigos – despues se poblo en san
nagus[-]
9. tin estaba un capitan se llamaba – don Juan Marti estaba como
governa[-]
10. dor Autual teni[a] sujeto – todos las Rancheria de chimecos manzo queria
11. dor los conquistadoras los tenia suJetos todos las Ran[che]ria &ste
capitan don
12. Juan Marti – En san fran[sis](co) que es el pueblo A[h]ora &n
Chamacuero que
13. le llama A[h]ora Es congregacion se [co]ngregaro[n] Cuando bino un
Jues de con[-]
14. gregacion que llamaBa Fran[sis](co) Tamayo su esCribano que truJo
se lla[-]
15. maba Diego bedor tres bes[es] bino el Jues A los congragciones –
16. nonca se pudo Congregar Los naturales Asi que se yba[n] los Jueses
de
17. Las con[gre]gaciones que hasi los Jues de conguergacion – se bolvia
A do[-]
18. nde estaba en sus pueblos los naturales ya estaba hechos sus pueblo[s]
19. se bolví[eron] luego – E pa de que beni A desirle la misa A los natu-
rales Era
20. de san miguel el grande de cómo era su Juri[s]dic[ci]ones de Alla
beni el clerigo
21. A desir misa todo[s] los domingo[s] – después que sesedio la desgracia49
22. ... 50mataro los pobre[s] sy les pasaJero de la orde[n] de N[ues]tro Sr
San Fran[sis](co) se dexaro
23. [d]...e baxar los sorsedode san miguel i de miedo de los chimecos nunca
mos be[-]
24. nia el sarse[r]dote de san miguel se llamaba pedro solgero51 de mido
los chichi[-]
48
“Miguel” (Wright, 1988: 36).
49
“...que los chchimecas mataron a los religiosos[...]” (Ayala, 1962: 10).
50
“cuataro [¿mataron?]” (Wright, 1988: 36).
51
No se alcanza a leer en el microfilme, Wright (1988: 36) pone “Salgero”.
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166 | Alonso Guerrero Galván
25. meca lorgaro El pueblo de san LuCas y san nAgusti[n] pueblos
viejos-
14
1. [fig.1] ContiNuvaro Los f[ra]yles de Aposeo era frontera en San Lucas
pueblo biejos
2. [San] nAgustin que [h]asta [a]gora parese el fuerte e pueblo vi[e]jo san
nagustín esta eteram ...
3. El fuerte vi[e]jo y señal de paderes de casas y el pueblo viejo y el pue-
blo vie
4. ... son Luca[s] pueblo los chimeco manso los conquistadores don Juan
marti capitan de
5. ...[cu]erpo - su sobrino don pedoro martin de toro Capitan geneRal
de la conquista
[Fj.8]
(XTUS)
15
1. Beni sienpre a don fernando tapi &ra de tascala52 es tascalteco beni
2. siempre en la cona de patehe pueblo de chimeco manso los vachichile
3. Benia todos los Años a bender sayal [h]Vipiles naVos sonbrero y otras
cosas
4. de chucheros A Res ga ta chile fue que de ropos sayolna Vos vipiles
sonbre[-]
5. ro Agusxas copales avatil - lo qual hizose Amigo los de la cañada los
chi[-]
6. mecos mansos y prinsipales del pueblo de la cañada - y trataro[n] de fun[-]
7. dar &l pueblo de Santiago en el lugar de querretaro - y fue A
Mexi(co) pi[-]
8. dio que se poblara &n nel pueblo en Querretaro que es la suidad A[h]
ora
9. y fundo el pueblo santiago querretaro A don fernando tapia y los de-
mas p(r)en[-]
10. sipales bino por capitan de Cuerpo A don fernando tapia - bino por
11. capitan geneRal A don icolas san Luiz Alferes A don pedro Co[-]
12. neJo sargento marcos Juan ma&zo del canpo Agu[stí]n53 garcia -
13. tubo un [h]yjo A don fernando de tapi[a] llama[n]dose don diego tapia
-y
52
“Tlaxcala” (Ayala, 1962: 10). Con referencia en la Relación de Querétaro Wright (1988: 61, nota
62-63) afirma que este personaje es originario de Nopala, al Sur de Huichapan (Hidalgo), pero que
conoció a los conquistadores en Tlaxcala y que pudo haber residido ahí.
53
Wright (1988: 10) pone Agustín.
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Texto | 167
14. Bo Una [h]yxa llamada donña Luiza tapia y moxa fue la [a]Badesa
en
15. las mo[n]xas de queretaro se señora la madre mayor en las mo[n]
xas
16. y xa que fue don fernando tapia pobladora y fundadora s54
17. en las mo[n]xas &s la madre mayor deL conbento - fue ti Nuestra yo
do
18. fran[sis](co) Martin de la Puente casiqui y prinsipal conquistadores
y fundadores y po[-]
19. bladores el tienpo las congregaciones que despacharo[n] un jues de la
con[gre]ga[-]
20. ci[o]nes - llamadose el jues Fran[sis](co) Lopez Tamayo - y truJo
jues [es]cribano re[a]l llama
21. dose Diego vedor &l lescrivano fue el anno de l
16
1. [fig.1] fue mi esposa zobrina la señora Badesa donna Luisa Tapia -
fue ti[a] muger
2. donna Maria Fran[sis](co) Sanchis - [h]yxa que fue casiqui y s[e-
ño](r) poblador en n Apaseo avajo
3. en san Juan Bautista del pueblo Apaseo su madre mi muger es don-
ña Melia
4. ra (casica) Marti criolla del pueblo Santiago fue prima la señora ba-
desa que por eso
5. ...llamava ti la señota donna Luysa Tapia la fundadora en las mo[n]xa[s]
de Querre[-]
6. taro yxa que fue Don Frenando Tapia el capitan de cuerpo el capitan gene...
7. ral conqui[sta]dor se llamaba - don Nicolas San Luis tio mi difunta
muger a don...
8. ña Maria Fran[sis](co) Sanchis casica y señora - y nos casamos en
el pueblo San Fran[sis](co)
9. Chamacuero fue mi padrino don Pedro Martin nuestra madrino
se llama[-]
10. ba don Christina e daxi xilote - nos casaro[n] a n[ues]tro padre
don Etoy55 guadia...[n]
11. difinidor y provincial y de santo oficio de la inquisi[ci]on muy senor
p(dt56...) bien...
54
Es una “S” acostada como tilde de protección.
55
“doncto” (Wright, 1988: 37).
56
“padre”, “reverendo”.
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168 | Alonso Guerrero Galván
12. ron lo p[adr](e) y muy estimado todos los monge sy les de la orde de
serafico y...
[Fj.8v]
1. San Fran[sis](co) tubo un [h]yjo a don Fernando Tapia e chohin
- su y se tita(s57)cau...
2. don Diego Tapia fue señor de los indios de Querretaro fue mu-
chos años governa[-]
3. dor en nel pueblo y siudad de Querretaror-
4. -
17
1. don Andres Sanchi eduhia su mal nobre es s[eño](r) casiqui - lo qua
fabrico el tenplo
2. enn Apaseo lo sanquio y ahencio - lo enpezo y lo a bo to capana el
o culto di[-]
3. vino retablo y las seldas los relijiosos p(e) ha[s]ta que lo acabo todo y
[h]verta e [h]ospinal...
4. y las comonidades casas reales - y la comunidad de la labor de trigo de
a...
5. y sale los derechos los p(e) guardianes por la dotrina y misa que dise
por los natu[-]
6. rales del pueblo Apaseo de a sale en la comonidad de la renta la como[-]
7. nidad - los tributo - y los sien pesos para lo[s] padre[s] guardianes no paga
tribu[-]
8. to los naturales del pueblo - ay sale en la labor de lo comunidad con
que
9. paga los tributo los del pueblo Apaseo-
18
[Firma de protección añadida en 1696.]
1. [fig.1] Conquistaro[n] los ca[pi]tanes ge[ne]ral en la tierra dentro hasta
en
2. san Juan de Rio llegaron junto a Sunbrerrete de ay se bolviero[n]
3. a Don Pedro Martin de Torro su mal nombre y capitan general
de los sol[-]
4. dado suyos de los vachichile los amigos chichimecos manzos ya son ba[-]
5. tisado por la ffe de Dios - fue conbidado como fue honbre y balerosos
6. de bazo que por ezos le intitularo[n] de Torro su mal nombre coria la lo
va de
57
Es una “S” acostada sobre la caja del reglón. “se titulaba[...]” (Wright, 1988: 38).
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Texto | 169
7. hombre de brazo y animoso no temi[a] de su muerte - ni hablava vien
en...
8. mexicano - ni en castilla no pronunsiava bien en mexicano -
9. ni en castilla era otomi te de los purro otomi criollo nasido de Jilo...[te]
10. pequi su pad[r]e que fue ya difunto fre chriollo nasido de la provincia
11. Jilotepequi y s(r)ñores reyes de corona casicasgo en la provincia
12. y cavesera de Xilotepequi toda su prosapi[a] y deudo fuero governa[-]
13. dores don Chistobal de loss Angeles su muger don Beatros
don Pablo l...
14. lo y don Je[roni](mo) de Abalo - don Sente y don Diego de
Grana de el gover[-]
15. nador de Tepexi - y don Mateo de la Barzena de [H]vichapa
16. y don Nicolas de la Berzena y don Juan Popoca gobernador
Esmiquilpa
17. don Chistobal de la Barzena - y don Nicolas de la Barzena en
san Juan del Rio
[Fj.9]
[XTUS]
19
1. lo qual fue conbidado al capitan general a Don Pedro Martin
2. deTorro esta entrada y conquista a conquistar toda la tierra
3. enpesaro[n] desde santa Maria Chichimequillo a donde se llama
A[-]
4. mo dexo en otomi gueriarro[n] fuertemente en Santa Maria -
20
1. r y pasaro[n] en el pinal - y el otro se[r]ro a donde le lla en el pinal
a[-]
2. sul an ccan ga ttde hde he - en otomi -
21
1. r pasaro a san Pedro Tuliman anduviero[n] aque[l]los ser[r]os ...
de Tulima[n]
2. l - y viniero[n] al pueblo de Sichun anduviero[n] todos al las serra[-]
3. ni[a] de los palma poxincqueyâs con ca pa palotas - y vinierro[n] el
4. rio de los bagre anduviero[n] al los ser[r]os conquistaro[n] hiziero
carnise[-]
5. ria matarro[n] - y pasaro[n] en la f[?]orgas hiziero[n] a ros mataro[n]
los que
6. [h]abia a que barranca y serrania - a[n]duviero[n] las cañada[s] y
barranca
7. cueba asolaro[n] los que [h]avia en a quellas serrania[s] y barancas -
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170 | Alonso Guerrero Galván
22
1. r pasaro[n] a Cuencame matarro[n] cuanto avia en el lugar de
Cuenca[-]
2. me asolaro[n] - cuantos avia en Cuencame -
3. e[n]traro[n] en el rio berde matarro[n] los que avia enn aque[-]
4. llas rancheria[s] y bar[r]anca[s] y monte aquellas ser[r]ania y penñas
23
1. r y pasaro para en la [H]uaxteca conquistaro[n] los que avia en
2. en todo aquel llos lugares serro bar[r]anca los pame que avia e
3. laquellos ser[r]o de la [H]uasteca azolaros los pame que avia [a]quellos
4. lugares - garrapata - niva - xexani que clama p(o)or todos a[-]
5. quellas serrani[as] y barranca[s] aquel montes asolaro[n] los enemigo
6. ...dezde ay bolvieron para San Geronimo - San Sebastian - en
7. la cañada los hovero - y laguna seca en el serro gordo - en e los
8. ...s[e]...rro del puerto de yêto Santa Catalina - en Jurica a den
9. vino los serros de las minas biexa ··· fue los capitanes general y a
10. ...capital general Don Nicolas San Luis alferes Don Marco de la
Cruz
11. ...sa[r]sentos mazo del campo y su jente sus soldados los ynfanteria el
12. capitan general - Don Fernando e capitan de cuerpo estaba su pueblo
13. Querretaro -
[Fj.9v]
24
1. El capita[n] general es Don Pedro Martin de Torro casiqui y señor
2. de los indios y vachichile los amigos chichimecos manzo[s] sus soldados
al señor
3. capitan general Don Pedro Martin de Torro - conquistaro[n] toda la tier...
[ra]
4. los dos capita[nes] generales hasta en la [H]uasteca y sus basallos
los señores
5. r otras bez fuero[n] a conquista[r] a san Pedro Tulima y llagaro[n]
en el barnal
6. junto las llave y san Juan del rio en la sabanilla y barranca de ay se
bolvie[-]
7. ro[n] a pueblo Santiago e Que[re]taro el capita[n] general de ynfe[n]
teria Don Nico[-]
8. las San Luis - y el capita[n] de los vichile chimecos manzos capita[n] de
los amigo
9. sus capitan generales de los vachichiles a Don Pedro Marti de Torro
[fig.6]
[Firma de protección, añadida en 1696.]
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Texto | 171
Códice Martín de Toro con propuesta de glosado
[fj.1]
1
(XTUS)
1. Jesu maria y Josephe
2. Año de1534 (nos) &n el pueblo y provincia En la cavesera De chiapa
3. de mota. Estava un Rey que se llamava garza(cia) su pa[dre]
4. f&ste Rey garrza(cia) Se llamaba grillo :) Y este Rey garcia tuvo
5. [h]yjo que se llamamab[a] Aguila Real Chico fuerro[n] muy señores
Rey
6. de corrona ReAl y nunca Se Sujeto Al gran monarca Amonte&ttzi
7. su magestad Amontesuma Y le dierro[n] mucha guierra a &s[-]
8. te Rey Aguila ReAl Chico nunca se sujeto con Muntesuma
9. A este ReAl chico se estubo fuerte (con) Mon(te)chi le queria degollad
es(te)
10. Rey es de corona le pidiero[n] un Arbol de savino y ponel le
11. &n [H]Vavtitla[n] como lo puso &n nel [l]ugar del pueblo de [H]Va[u]
titla
2
1. posabio E linage Todo El paRentesgo EsTan Tan En la pr(o)vin(cia)
2 En xilotepequi De Alla se de[ce](ndi)mos dos Casiqui y Rey de corona
3. los casicasgo[s] Nuestros Antiquisismos N[ues]tros BisAv[u]elos
goBernado[-]
4. res y señores Av[u]elas tios primos son nuestros deudos los señores
3
1. r nu ‘œ ttze Emetto MaDaghah& maboxitah& nu ‘œ ttzeman
a. [Tilde de inicio] nu’u ts’i e-metto ma=dagha-he ma boxita-he – nu’u
ttsi man
b. [Tilde de inicio] aquellos apreciados (pequeño) RV-atepasados 1POS=
padres-nuestros, 1POS=antepasados-nuetsros aquellos RV.1POS
c. Aquellos, los primeros respetables, nuestros padres, nuestros antepa-
sados, aquellos, los nuestros que ya han terminado, ellos son nuestros
orígenes de nosotros
2. gu ‘œ di h& guenya mame ‘œ heya = Ettza E guinDo Eccen[-]
a. ngu’udi-he genhya mame’uheya = = E ts’a ‘windo E k’enguy
b. aquellos-PL genhya mame’uheya = = E ts’a ‘windo E k’enguy
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172 | Alonso Guerrero Galván
c. aquellos, los nuestros que ya han terminado, ellos son nuestros orígenes
de nosotros: Ets’a Egindo, Ek’engui
3. guy - Ena Battzhari - Ebu’œ h’œ - Ecqu&tta Doos& myoh&
a. Ena bats’ani E buuhu E k’et’adoos emyoho
b. [Link]=coyamel/tigrAne? [Link]=Señor/barra de metal?
[Link]=ojo machucado [Link]=segundo
c. Ena bats’ani, Ebuuhu, E k’et’ada el segundo
4. Enañaya & d&h& tt’œh’œ Ena ñaya ha pu’œ to pu’œ hme matah& mam&
a. Ena ñayau dehe t’oho Ena naya ha puu to puu hne ma tahe mame
b. [Link]=señor-PL agua-cerro [Link]=señor donde? es-
tar/vivir? piedra [fundador ?] estar / vivir favorecer? 1POS=padre-PL.
EX 1POS=originarios
c. Señores Pueblos señor que estaba y vivían nuestros padres, nuestros
originarios
5. ‘œ h& maboxitah& macquih& Ena naya bin’œ ni E Rey & Coronas a
Nugua
a. ma boxitaho ma k’iho E na naya bi nuni E rey o Corona ya nugua
b. 1POS [Link] 1POS sangre?-[Link] SG=señor 3ª PRT=-
mencionar [Link] [Link]=Corona PL aquí
c. nuestros antepasados, nuestra gente, el señor mencionado e rey y Co-
rona aquí
4
1. A Amaña hnani madon Daxi An provincia ti n’œ ni ani nadu
a. A A ma ña hnani ma doni däxi An provincia ti nuni a ni nadu
b. 1POS=cabeza emigración 1POS=flor-jilote SG=provincia 3ª PRT
menciona SG= lugar? SG=muerto
c. nuestro señor atravesó mi Jilotepec en la provincia que se menciona el
pueblo donde murieron
2. ttzi A Santiago An damagey sujeto distrito – An th& An San Juan A
a. ttzi a Santiago Andamagey sujeto distrito – An the el juan juantt
b. pequeño SG Santiago Andamagey sujeto distrito – SG=tequesquite el
juan juantt
c. El pequeño Santiago el gran juego de pelota, sujeto distrito – el Tequis-
quiapan [san] Juan del Río
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Texto | 173
3. n dath& San Juan de rios - San geronimo An danme ma hini me-
bu’œ y An
a. ndathe San Juan de rios - San Gerónimo An dan me ma hini me
buuy An
b. río San Juan de rios - San Gerónimo SG=grande originario
1POS=pueblo originario estar SG
c. río, San Juan de Ríos – san Gerónimo el gran originario? mi pueblo
vivían el
4. don maba(o)xitah& A don geronimo o don pablo e ttz’œ pa oyon di
ghada y Enaña
a. ... n maboxitahe A don Geronimo o don Pablo e ts’u pa o yo ndi
ghaday E na ña
b. Don 1POS=[Link] SG=don Geronimo o don Pablo
RV=mono, [Link] ¿1COP=andar? todos? [Link]ñor
c. ... nuestros antepasados el don Gerónimo o don Pablo Nzupa había
andado? todos señores
5. agonita omatah& o don geronimo onayaw ga mochao LiSenSado an medi
a. a go ni ta o matahe o don Gerónimo onayä gamochao lisensado An
me di
b. SG=tronar? 2POS=padre RV 1Pos=[Link] RV don Geróni-
mo [Link]=señor 2PRT=guardar+Dios lisenciada SG=originarios
1PRS
c. ¿? tu padre nuestro padre don Jerónimo, señor, fuiste sacerdote licen-
zada el originario
6. pephi g ... oni battzi o don Pablo o don Geronimo & ttz’œ pa- An damattzhobo
An tecosata
a. pephi gáni bats’i o don Pablo o don Gerónimo ttzu pa – An da
mats’abo An tecosata
b. trabajar ¿? 2POS=hijo RV don Pablo RV don Gerónimo chango?
SG=gran Matshobo? SG=Tecozautla
c. trabajaron? Su hijo don Pablo, don Jerónimo Nzupa – el gran Matsho-
bo?, el Tecozautla
7. an san matho An dama ttzi [H]Vichapa – An d’œ nchi san san Lo-
renttzo An mostta
a. An San Math[e]o An da ma ttzi vichapa – An denchi san San Lo-
renttzo an mo st’a
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174 | Alonso Guerrero Galván
b. SG=San Math[e]o SG=Huichapan, vichapa – SG=cebolla san San
Lorenttzo SG=Most’a
c. el san Matheo el Huichapan Huichapa – la cebolla, san Lorenzo el
Most’a
8. ...nenttz... san san Miguel An do san Fra[sis](co) An demo - An san
Maguelli...[to]
a. ... irent’zhe ... san San Miguel An do San Fra[sis](co) An demo - An
San maguellito...
b. ... irent’zhe? ... san San Miguel SG=grande San Fra[sis](co) SG=chi-
lacayote – SG=San maguellito...
c. ... Lorenzo San Miguel el grande, San Francisco el chilacayote – el San
Miguelito
[fj.1.v]
1. ...de godo sann aguistin An bonghay - san Juan ma Accun-An daxi-
ttzo- santa Cro...
a. ...de godo [?] San nAguis[t]in an bonghay - san Juan mak’on – An da
sits’o - santa Cro
b. ...de godo [?] San nAguis[t]in SG=lodazal, - san Juan mak’on – SG=-
grande sauz, - santa Cruz
c. ... [degodo] San Agustín, el lodazal – san Juan Maconi, el Sauz, santa
Cruz
2. An santa ta mari an tixbadeje - san Miguel Canhin an san Jua[n]
an dadani-
a. An Santata Mari[a] An tixbadeje - San Miguel Canhin An San
Jua[n] An da dani –
b. SG=Santa María SG=tixbadeje - San Miguel Canhin SG=San
Juan SG=gran cuerno
c. el santa María, el Tixmadehe – san Miguel Canhin [del trueno] el san
Juan el gran cuerno
3. A dod’œ ndaxin [blanco] a san ttzi deh& An Santi[a]go xima san di[e]
go An chahi’œ guio
a. An do don daxi A san tsi dehe An Santiago xi ma san Diego An cha
hiu guia
b. SG=gran Jilotepec SG=san pequeño agua SG=Santiago ¿? LOC=-
san Diego SG=pelea? ¿?
c. el gran Jilotepec, el san agüita, el Santiago mi san Diego, la pelea?
[hiuwia]
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Texto | 175
4. An do dondaxi y chanattzi deh& y h&tti ma b’œxaxin - nu [fig.1 y 2] ma
gu’œ di heya
a. An do don daxi ychana ttzi dehe y hets’i ma doxaxin – nu ma ngwa-
dihe genhya
b. SG=grande flor jilote LOC? Pequeño dehe ¿? Alto LOC doxaxin – ese
[Link] ellos
c. el gran Jilotepec [ychana] aguita y en lo alto en el Jilotepec? – esos [
fig.1-2] nuestros que ya han pasado ellos son
5. E ma boxitah& Nuestra prosapia Nuestro linage son n[u]est[r]os bisavelo
tatar...
a. E ma boxitahe nuestra prosapia nuestro linage son nuestros bisavelo
tatar...
b. RV.1POS=[Link]] nuestra prosapia nuestro linage son
nuestros bisavelo tatar...
c. nuestros antepasados nuestra prosapia, nuestro linaje, son nuestros bis-
abuelos, tataranietos
[6-23 en español]
6. ñ&to Nuestros An tequizissimo &Ran gentiles los sr[e]ñores casicasgos
fuero[n]
7. Rey de Corona E la provinzi[a] de xilotepequi - y Nonca se sujeto- con
el go[bernante]
8. moNarCa Amontettzi qui[er]e desir en la lengua mexicana - montesu-
ma El
9. Rey Nuestro Antes pasado los jentiles &ra sus Reyes los mexicano-
10. yndios - los d&l Jixllotepequi y provinsia Era nuestro Rey-
11. indios otomi - como los taRasco que fu[e]ro[n] Sus Rey Acazonttzi
vibia en
12. pasguaro - Asi &ramos con los Reyes y señores de la provincia
13. de la cabesera de hilotepequi bivia Nuestros Rey - y el gran mona[r]ca A
14. montesuma que vibia &n la suvidad de mexi(co) fue Nuestro Rey en
es[-]
15. ta NueBa &spanna En Nuestras tierras nasidos criado En Nesta tier[r]a
16. nuestro - los &spañoles mestizos mulato negro = A [E]spaña Son Sus tierras
17. los Españoles - En la Nueva &spaña no tiene Ra58 y que son suyas ni v...
18. &spañoles no tiene[n] tierra[s] En la Nueba &spaña- baya A vivir a [E]
spa[-]
19. ñas y no Aqui se viene- A alsar Con Nuestras tier[r]o[s] los codisiosos
58
Wright (1988: 56, nota 43) Lo toma como el articulo definido “el, la, uno, -a” en otomí, “su (de
el)”.
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176 | Alonso Guerrero Galván
20. &nvidiosos malos chistianos- Y nos &nsena[n] maldades, los [e]Span[-]
21. ñoles Aun truJo la fe del Bautismo y matrimonio de la santa madre
22. yglesia los truJo - pero maldas munchos males truJo somus como los...
23. miCos lo quemos haser lo hasemos tanbien
5
24. El tiempo de gentiles de montesuma El gran mona[r]ca Nuestro Rey No
A[-]
25. bias maldad como A[h]ora Bivia tan Ajustado Su gente Ni a flojeras ni
26. drogas ni ladrones salteo ni mentiras tratabas laz berdadez ni leban
27. tava testimoni[o] ni falzo Rovaba ni Codicia ni enbidia ni jurabas me[n-]
28. tiras - Bivia tan AJustado y Castiga Sus basallos sus gente[s] no con[-]
29. sentias maldadez ni bellaqueria como A[h]ora hacia Justicia como
30. dios manda Abi[a] Justicia como Justicia = no haze a dos manos ni hasia
sin Justicia
[fj.2]
1. salio mis bi[s]A[b]velo que fue El d[ic]ho Don fabia[n] pavli martin
ttzuvicholy mago
2. de xilotepequi &n la provincia Se vino A vibir Es en San Diego AbaJo
de[l]
3. pueblo san mateo En [H]vichapa pueblo de los meros otomite que es
juris[-]
4. dic[c]ión En la cavesera y provincia suJetos distrito de Jilotepequi Ay muri...
5. nuestro A[b]velo Don favian pavlo martin ttzuvichol y mago casicasgo
6. y dejo dos [h]yJoes (don) baltazar marti de granada y Y el d[ic]ho
graviel martin de los
7. Angeles - A murio en el pueblo de sa[n] mateo En [H]Vichapa Ay &sta
nterra
8. N[ue]tros BisAv[u]elo don fgr[?] A martin de los Angel&s Ya difunto-
Del dos [h]yJos has...
9. e [h]yxas don pedro martin de torro - y don Juan tomas y donña
be[a]tri[z] ynes y
10. donña Chara teresas y donña Agustina Juana -N[ue]stra av[u]elas
donna Maria
11. bisente Chistina - otra av[u]ela &s don[ña] madalena Ana y gra-
nada fuerda
12. [ca]sica y principalas de Jilotepequi y Señora N[ue]stra BisAv[u]elas-
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Texto | 177
6
1. r queguen Ya Ena ñaya y Cuatro namahe mi gua &ttixuhmu ni thatih’œ
a. r queguan ya ena ñaya y cuatro na ma hemi wa het’i xu hmu ri thatihu
b. [Tilde de inicio] es aquí PL=RV señore y cuatro SG.1POS=papeles
aquí leer? abuela señor 2POS=esposo
c. es aquí que los señores y cuatro, un mi papel, aquí leer?, abuela señora
su esposos de ustedes
2. &na naya Eduma xitah& - &ttixu Eduma tttzhuh& to pu’œ hm& ya mame
a. Ena naya E du ma xitate - etti xu e du ma tttzhuhe to puu hme ya ma
me
b. [Link]=señor RV muerto 1POS=[Link] leer? Abuela RV
muerto 1POS=abuela? vivir? Originario PL.1POS=originario
c. el señor murió nuestro abuelo, leyó, la abuela murió, nuestra abuela,
vivía vecina, los nuestros originarios
3. ‘œh& mamah& ma ttzuheya ga pibu’œh& govi ‘œ ni mameh& ma xitah&
a. u he mamahe mattzuhe ya ga pibuuhe go vi uni mamehe maxitahe
b. [Link] 1POS=[Link] 1POS=[Link] PL
2PRT=vivir ¿? 3PRS=dar 1POS=[Link] 1POS=abuelo-PL.
EX]
c. nuestras madres, nuestras abuelas, ellas que vivieron, dan nuestras ma-
dres, nuestras abuelos
7
1. r Niba ttzi go gueque onano o Don Predro martin ni ttzothu torro
bane
a. Ni bats’i go gueque o nana don pedro martín ni ts’othu Toro bane
b. 2POS=hijo es el que [Link]=don pedro martín 2POS=mal-nombre
Toro compadre
c. tu hijo es el que don Pedro Martín lo llamaron Toro, compadre
2. ttzi An ttzi camattzi ttzi An san diego Y hetti An da xamatho An damattzi
a. ts’i an ts’i kamats’its’i an san Diego y het’i an da xa matho An da ma
ts’i
b. pequeño SG=ttzicamattzittzi SG=san Diego y ¿? SG=grande san=-
matho SG=grande Mattzitzi
c. el Huichapan [?] el San Diego, ¿?, el grande San Mateo, el Huichapan
3. ttzi bittzoh’œ An da magey mi bu’œ An d’œ hmun E Don mar[cos] de
la cruz (+)
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178 | Alonso Guerrero Galván
a. ts’i bi ts’ohu An da magey mi bu’u An du hmun E don Marcos de la
Cruz
b. 3PRS=[Link] SG=damagey 3COP=estar SG=muerto? Señor
RV don Marcos de la Cruz
c. Dejan Querétaro, habían estado el muerto? señor don Marcos de la
Cruz
bittzinma An dani battzi mayeh& nithu E Don gas[par] marco bi dun hon
a. bi ts’in ma An dani bats’i ma yche ni thu e don Gaspar Marco bi dun
hon
b. 3PRS=? LOC SG=cuerno hijo LOC yche? 2POS=nombre RV don
Gaspar Marco 3PRT=morir hon?
c. [bi ts’in ma] el cuerno, hijo [yche] tu nombre Gaspar Marco murió
[hon]
da Ani meni mi An San[tia]go Adamagey-
a. da ani meni mi An sango Adamagey-
b. 3FUT=decir? originario mi? SG=santiago Adamagey
c. Era vecino de Santiago de Querétaro
8
1. Batho gui Attzo An Sa[n] Lucas An hin ma chu - Mi Muy An an damimo
a. ba thogui ats’o An san Lucas An hin ma chu - Mi muy An an damimo
b. conquistar? SG=san Lucas SG=pueblo?, LOC 1POS=abuela- Mi
muy? SG=damimo
c. fue a la conquista, el San Lucas, el pueblo mi abuela [mi muy an an
da mi mo]
2. ...ni thun E Don Juan Martin [H]Vachichile y Capita[n] geneRa[l] An
governa[-]
a. ...ni thun e don Juan Martin Vachichile y Capitan general An go-
verna
b. ... 2POS=nombre RV don Juan Martin Vachichile y Capitán gene-
ral SG=governa
c. tu nombre don Juan Martín Vachichile y capitán general, el goberna-
dor
3. dor mechittaui E mah& de mi bu’œy An San Lucas An hima chuxin
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Texto | 179
a. dor me chittaui E mahe de mi buui An san Lucas An hi ma chu xin
b. 1POSabuelo-DL RV.1POS=madre 3CPT=vivir SG=san Lucas
SG=pueblo? 1POS=abuela ADJ
c. nuestros abuelos, nuestra madre había estado en san Lucas, el pueblo
nuestra abuela muy
4. da E mah& de mi muy A carach&o An gu’œma de- 1 mebuy Algodonar
a. da E mahe de mi muy A Caracheo an guu ma de - 1 me buy algodo-
nar
b. grande RV.1POS=[Link] de mi muy? SG=Caracheo SG=ca-
sa?, 1POS de - 1 3CPT, ¿? vivir algodonar
c. grande e nuestra madre [de mi muy] el characheo la casa – 1 estaba
algodonar
5. 2 mebu’œy An Santa maria Ne ma Naya An Va sse [st, n, ?] ttzi deo [S]
AlBatierra
a. 2 me buuy An Santa Maria ne ma naya An va ne ttzi deo SAlBatie-
rra
b. 2 3CPTR=vivir SG=Santa Maria y 1POS=señor SG=va ne ttzi
[rev?] deo SAlBatierra
c. 2 estaba el Santa María y mi señor el [ba ne ts’i deo] Salbatierra
6. 3 tarimoro - 4 Ri(n)con de ma thotti- 5 thettah& mamehe – gu’œ m’œtt-
zin – 6
a. 3 Taromoro - 4 Rincon de ma thot’i- 5 thet’ahe ma mehe - quu mu-
ttzi – 6 7
b. 3 Taromoro - 4 Rincon de 1POS=conquistar - 5 thettahe 1POS=o-
riginarios- quu muttzi – 6 7
c. 3 Tarimoro, 4 Rincón de mi conquista, 5 Thet’ahe nuestros originarios
[ku u muts’i]
7...an tt’œpadan -8- An dechono [Jacona ?] - A motesillo - 9 potrero- l0
san Geronimo...
a. An t’u pa dan – 8 – An da chono – A motesillo – 9 potrero – 10 San
Geronimo...
b. SG=t’u pa dan – 8 – SG=grande chono – SG=motesillo – 9 potrero –
10 San Geronimo...
c. el T’upadan, 8 el grande Chono, el montesillo, 9 potrero, 10 san Jeró-
nimo
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180 | Alonso Guerrero Galván
8. [11] san pedro - l2 morales- 13 An Lerma -14- An da ttra hin -l5
ad’œdo-
a. ...11 San Pedro – 12 Morales – 13 An Lerma – 14 An da ttra hin –
15 A du do
b. ...11 San Pedro – 12 Morales – 13 SG=Lerma – 14 SG=grande t’ra
pueblo – 15 SG=muerto piedra
c. 11 san Pedro, 12 Morales, 13 el Lerma, 14 el grande T’ra pueblo, 15
el muerto piedra?
9. 16 An thettay’œ -l7- An ttaphi - l8 - An tt’œ denthahin Palmilla- l9
a. 16 An thet’ayu – 17 – An t’aphi – 18 – An t’u dentha hin Palmilla –
19
b. 16 SG=thettayu – 17 – SG=ttaphi – 18 – SG=ttu dentha pueblo Pal-
milla – 19
c. 16 el Thet’ayu, 17 el T’afi, 18 el T’u dentha pueblo Palmilla, 19
10 ... nñado - 20 An ttzi - 21 An xittza - 22 Angostaderro- 23 An bale[n]
cia
a. ...nñado – 20 An ts’i – 21 An xits’a – 22 An gostaderro – 23 An balen-
cia...
b. ...nñado – 20 SG=ts’i – 21 SG= Saúz– 22 SG=gostaderro – 23
SG=balencia...
c. [nñado] 20 el Ts’i, 21 el Saúz, 22 el gostadero, 23 la valenciana
[fj.2 v]
1. (30) An da yochado An ttzi ni mani An ttahi- 31 An ttzi san Miguel-32-
a. 30 An da yochado An ts’i ni mani An t’ahi - 31 An ts’i San Miguel
– 32 –
b. 30 SG=grande yochado SG=pequeño 2POS=mani SG=mesquite- 31
SG=pequeño San Miguel – 32 –
c. 30 el gran Yochado, el noble [ni mani], el mesquite, 31 el pequeño san
Miguel
2. [fig. 1] que guen ya Ema h’œde E Vachichile Eman xo ma chu ma dicha
a. [fig. 3] que guenya E ma hu de E vachichile E ma nxo ma chu ma
dicha
b. son ellos RV ma?-[Link] de RV vachichile RHV 1POS=abuela
1POS=abuela 1POS=dicha
c. son ellos e [ma hu de] e vachichile nustra abuela, nuestra abuela, nues-
tro [dicha?]
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Texto | 181
3. ...ma bagui mipobu’œ E Soldado ma dicha ma bagui An ba ma hoy An
a. ...y ma bagui mi po bu’u E soldado ma dicha ma bagui An bama hoy
An
b. .. i 1POS=guerra 3COP estar RHV soldado 1POS dicha 1POS=ba-
gui SG=bama tierra SG=
c. mi guerrear habían estado soldado nuestro [dicho], mi guerra, la tierra
adentro, la
4. tier[r]a dentro baccama bagui An dathe An san Juan del Rio- Aticho
a. An tiera dentro ba k’a ma bagui An dathe An San Juan del Rio- A
tichoni
b. SG=tiera dentro 3COP=k’a? 1POS=guerra SG=río SG=San Juan
del Rio- SG=tichoni?
c. la tierra dentro había estado, mi guerra, el río, el san Juan del río, el
[ticho?]
5. ...ni An Senberrete ticho ni An gudiana ga pa cca E ma bagui An con[-]
a. An Senberrete ti choni An Gudiana ga pa k’a E ma bagui An con
b. SG=Senberrete ti choni ¿? SG=Gudiana ga pa k’a ¿? RV.1POS=-
guerra SG=con
c. el Sombrerete, guerrero, la Guadiana, de allá bajaba a la guerra, la
conquista
6. quista vi chah’œ & soldado An san miguel Grande Vichu gomi poho
a. ...quista bi chahu E soldado An San Miguel Grande Vichu go mi
poho
b. 3PRT=chahu E soldado SG=San Miguel Grande Vichu go 3ª CO-
P=escribir?
c. guerrearon e soldados el san Miguel grande, Xichu, lo habían escrito
7. ...o[?] capitan geneRal o don marcos felip&z ma xitah& me’œ h& Nu
a. capitan general o Don Marcos Felipez ma xitahe meuhe nu
b. RV capitán general RV Don Marcos Felipez 1POS=abuelo-PL.
EX [Link] DX
c. capitán general don Marcos Felipez nuestro abuelo, nuestros origina-
rios ese
8. ñana -cha Nuo Capitan de Cuerpo onaña Don Sebastian her[nan]dez
a. ñana – cha nu’o capitan de cuerpo onaña Don Sebastian Hernan-
dez
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182 | Alonso Guerrero Galván
b. señor – pelear? capitan de cuerpo RV=señor Don Sebastian Her-
nández
c. señor guerrero, aquel capitán de cuerpo, señor don Sebastián Hernán-
dez
9. mi co tama hini Mipho ta ma hini pueblo y billa An San miguel Gra[-]
a. mi ko ta ma hini mi phota ma hini pueblos billa An San Miguel grande
b. 3COP=kota sitiar? 1POS=pueblo 3COP=agredir 1POS=pueblo pue-
blos billa SG=San Miguel grade
c. Había sitiado mi pueblo, golpeaba mi pueblo, pueblos, villa el san Mi-
guel grande
10. nde o sarJento o don Rafael Alferes o don Ramon Juan o maEso
a. sarjento o Don Rafael alferes o Don Ramon Juan o maEso
b. RV sarjento RV Don Rafael alferes RV Don Ramon Juan RV maestre
c. sargento don Rafael alferes don Ramón Juan don maestre
11. del canpo o naña o don Jocephe enRique Ximeda E nana mipa A
a. del canpo onaña o Don Jocephe Enrique Ximeda E nana mi pa A
b. del campo RV=señor RV Don Jocephe Enrique Ximeda RV señor
3COP=ir SG=
c. del campo, señor don Joseph Enrique Ximeda, señor había ido a la
12. mabaqui An grra dacha chonmi bu’œtho gona gueque E mah’œd&
a. ma bagui An Grra da cha chon mi buu tho go na gueque E mahude
b. 1POS=guerra SG=grra 3FUT=pelearse? llegar? 3COP=estar-LIM ¿?
SG que RV mahude [¿]
c. batalla, la guerra, pelearían guerrero, estaba conquista, un es aquí que
[mahude]
13. ttze mi hote Nugua An dayo mahoy An Nueba españa ttzemi b’œyottza
a. Ts’e mi hote nugua An da yo ma hoy An Nueba España ttzemi be-
yottza
b. 3COP=conquista? aquí SG=gran perro? 1POS=tierra SG=Nueba
España ttzemi beyottza
c. había conquistaba aquí, el gran perro [?] nuestra tierra la Nueva Espa-
ña [ts’e mi be yo ts’a]
14. timachu ttzima di cha E ma bagui Matitho ma hini Micottieyun E da
a. ti ma chu ts’i ma di cha E ma bagui ma titho ma hini mi kot’ieyun Eda
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Texto | 183
b. 1POS=abuela pequeño POS dicha RV 1POS=guerra 1POS=con-
quista 1POS=pueblo 3COP kot’ieyun RV da
c. nuestra abuela [dicha] nuestro conquistador, nuestro pueblo [cot’ieyun
e da]
15. y nuNu guama hoy gua An Bon tichoni An SonbrerreRete Atichon
a. y nu nugua ma hoy gua An Bon tichoni An Sonbrerrerete A tichon
b. DX aquí 1POS=tierra aquí SG=Bon tichoni ¿? SG=Sonbrerrerete
SG=tichon
c. aquí mi tierra, aquí el [Bon] ¿?, el sombrerete, el [tichoni]
16. An Guadiana An dathe nithu A san Juan derios –An itho An damatte
y
a. An guadiana An dathe ni thu A San Juan de Rios –An itho An da-
mat’ey
b. SG=guadiana SG=río 2POS=nombre SG=San Juan de Rios –
SG=conquista SG=gran mat’e y
c. la Guadiana, el río su nombre, el san Juan de Ríos, la conquista, el
Querétaro ¿?
17. saCateca sacamoco Lellamoyo gapacca E mabagui E guierra An conqui[s-]
a. Zacateca sacamoko le llamo yo ga pa k’a E mabagui E guierra An
conquista
b. Zacatecas acamoko le llamo yo ga [marca de predicado?] día? gue-
rra? RV.1POS=guerra [Link] SG=conquista
c. Zacatecas [saca mo co le lla mo yo] época de guerra, batalla e guerra
la conquistaba
18. ta bada cha &cheya de + Nu’œvi cha &na ñaya &mah’œ d& o da
a. ba da cha e cheya de + Nu’ u bi cha enañaya e mahu de o da
b. ba da cha e cheya de + aquellos 3PRS=estar [Link]=señor RVma?-PL.
IN de o da
c. [ba da e cheya de] + aquellos están señores [e mahude] o gran
19. mah’œd& -o chayaw y ona ña o Don pedro martin d& torro Nittzo
thu -ga
a. mahu de -o chayä y onaña o Don Pedro Martin de Toro ni ttzothu
– ga
b. mahu de? RV chayä y [Link]=señor o Don Pedro Martin de Toro
2POS=mal nombre
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184 | Alonso Guerrero Galván
c. [mahude] o guerreros? y señor o don Pedro Martín de Toro su mal
nombre
20. pi thu ttabi Nottzothu - Nuqua An ttz’œ cama otti goxin bim’œ &bimd’œ
a. pi thu ttabi nottzothu - nugua An ts’u kama ot’i go xin bi mu e bi mdu
b. 3PRT=nombre t’abi SG=mal nombre -aquí SG=gobierno? LOC
mina go [marca de predicado] 3PRS=estar 3PRS=morir
c. se llamaba [t’abi] su mal nombre, aquí el gobierno? En la mina, mu-
chos muerto
21. hini NuNa ma hini bu’œ na hini Nu An ttz’œ cama otti An VanaJuato
Nuya
a. hini nuna ma hini buu na hini nu An ts’u cama ot’i An Vanajuato
nuya
b. pueblo este 1POS=pueblo estar SG=pueblo ese SG=gobierno LOC
mina SG=Vanajuato estos
c. pueblo este, mi pueblo, esta el pueblo ese el gobierno? En la mina el
Guanajuato, estos
22. choximi nequi yo otti chon gateo tichaya dibu’œy = ttzen An chatho
a. cho xi mi nequi yo otti chon ga teo ti cha yadi buuy = ts’en An =cha
tho
b. pelear? Mucho 3COP querer PL=minas pelear? ga [marca de predica-
do] teo ti cha yadi [suplicante] vivir = ts’en SG=conquista
c. pelear mucho querían las minas [teo ti] pelear suplican vivir – [ts’en]
la conqusita
23. ma yohe &barre terro mi muy [fig. 1 y 2] E Dan xun mi bu’œy ni
a. ma yohe e barre terro mi muy E Dan xun mi buuy ni
b. 1POS=perro?-[Link] RV barre terro 3CPO=vivir RV grande abuela
3COP=vivir 2POS
c. [ma yohe e barreterro] estaba [fig. 1 y 2] había vivido su gran abuela
había vivido, tu
24. thu E ysabel me E yondicu Ve tho cha mi bu’œy E Ana me o Yohotho
a. thu E Ysabel me E yo ndi ka vetho kha mi buuy E An ame o yoho tho
b. nombre RV Ysabel originaria RV yo ndi ka nieto pelear? 3PRS=vivir
RV SG=originario dos conquista?
c. su nombre e Isabel madre [e yo ndi ka] nieto pelear vivían el originario
dos conquistadores?
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Texto | 185
25. chani Dottzayo ttzoui E ma yoho Nubiqui ne An ximaña ma hoy hima
a. chani Do ts’ayo ts’oui E ma yoho nu biqui ne An xi ma ña ma hoy hi ma
b. gran perro? ts’oui RV 1POS dos ese biqui y SG=xi ma [se ha dicho?]
ña ma 1POS hoy [tierra] hi ma
c. [?do ts’ayo ts’owi] en dos ese [biki] y el [xi ma ña] nuestra tierra [hi
ma]
26. rituhin gona gue danxu Nubu’œ gui Ne Ne cha te ti poho &mayo
a. ri tu hin go nague dan xu nu buugui ne ne cha te ti poho e ma yo
b. 2POS tu NEG? go [inicio de predicado] po abuela allí vivían y querer?
pelear? te ti poho [salvar?] e ma [ya] yo [andar]
c. [ri tu hin go] por su abuela allí vivían y querer pelear [te ti] salvar e ya
andaban
27. h’œ = E dan xu dam’œ& An dan AD ma mattza gattaxi - da y’œttze E...
a. hu = E danxu da mue An dan A D ma mattza ga ttaxi – da [grande]
yuttze e...
b. RV=grande abuela da mue SG=grande A D 1POS cosa con punta? ga
[marca de predicado] blanco – grande yuttze e...
c. La gran abuela [da mue] el [dan A D] nuestra punta blanca– grande
[yuts’e]
28. bocha madi phottaye tho & ma meti &bacha nubu’œ gue yotti An e cha...
a. bocha ma di pho ttaye tho e ma meti e ba cha nubuu que yotti An e
cha ...
b. dinero ya? di pho ttaye [ti pho ttaye: llorar a otro] conqusita?]
RV.1POS=padres RV 3PRS=pelear allí que mina SG=pelea
c. dinero nuestro llanto conquista nuestra propiedad, allá luchaba, ahí
esta [que] mina, la pelea
29. te Nue bu’œy on gue ya E danxuya -E Ysabel &me - E Ana me Nai[?]...
a. te nu buuy on gueya E dan xu ya – e Ysabel eme – E Ana me nai...
b. ese vivir ellos son RV=gran abuela PL – RV Ysabel RV originario –
RV Ana originario un?
c. [te] ahí estaban ellas son su abuela, las Isabel vecina, Ana vecina
30. tayo phidi & dan xuy - ta du tta tho yoxicqui – xin dayo tto da xohib’œ...
a. ta yo phidi e dan xuy – ta du t’atho yo xik’i – xin da yot’o da xo hiu...
b. PL=petate? RV=gran abuela – ta du t’atho PL=regir – han da? PL=-
mina? 3FUT [xu: rendir]
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186 | Alonso Guerrero Galván
c. [¿?] la abuela [¿?] los regidores han ganado las minas se han rendido
31. x’œayobo cha - y h’œ tabuyothi Nuyama y ‘œh’œ [fig. 4] tengun gada
cha...
a. xua yo bocha - yhu ta buy othi nuya ma yuhu tengu nga da cha
b. rendir? PL=dinero camino? vivir othi [mina?] estos 1POS=cami-
no?-[Link] Cuanto? nga gran pelear?
c. rinden los dineros – camino estaban minas, estos nuestro camino [ten-
gu nga] gran pelea
32. ne ghonni An gu ma di cha ya &ma yoho ya teo da h’œxan An da...
a. ne ghoni An gu ma dichaya e ma yoho ya teo da hu xan An da
b. quedarse SG=casa? 1POS dichaya? RV.1POS=dos PL teo da hu xan
SG=grande
c. y quedaron allá, la casa, los guerreros?, nuestros dos los [teo da hu xan]
el gande
33. pho tta E bocha tayo tta ne chate - teo hin y’œ hinda Y’œxa &bochan
a. pho t’a E bocha ta yo t’a ne chate – teo hin yu hinda yuxa e bochan
b. phottaye: lloro? RV metal ta PL=mina? y pelear? – teo hin [NEG] ca-
mino? NEG [yuts’i: arrojar encima ] RV metal
c. [¿?] el metal [ta] las minas y [chate] – [teo] no camino?, no han puesto
encima metal?
[fj. 3]
1. ...ttze gunda ga gote pu’œ ttzi mi cha &ma mitibu’œ & bocha – Nu bu’œ
gui yo E bo...
a. ...ts’e gun da ga gote puu ts’i mi kha e ma mi ti bu’u e bokha – nubuu
gui yo E bo
b. [¿?] un da ga gote estar? pequeño 3COP pelear RV 1POS mi ti estar?
metal allí PL RV
c. [ts’e gun da ga gote] habían peleado [ma mi ti] esta el metal allí [wi]
el metal
2. cha mati vatatho yo pu’œy yo Yo tti bareterretero – E tan naterro –hin ...
a. cha mati vatatho yo puuy yo Yotti bareterretero – E tan naterro – hi ...
b. metal querer?] vatatho PL estar? PL minas bareterretero – RV tan na-
terro – hi ...
c. querer [ba tatho] los estar [¿?] las minas barretero [¿?] – [e tan naterro]
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Texto | 187
3. gui madi ganttzo E bocha E mab’œh& bun – Nan yo ‘œ yo pena – yo
bolsico –
a. gui madi gan ts’o E bokha E ma buhe bun – na nyou yo pena – yo
bolsico –
b. NEG? querer gan [marca de predicado] mal RV metal RV 1POS buhe
[?] bun – na [un] nyou PL pena – PL bolsico [bolsa o caudal] –
c. no quiere metal [¿?], nuestras [bun] – un [nyou] las penas – los cauda-
les [¿?]
4. xinttzu y petta ttzeximitiri An ttaxi Netta p[e]s(o) 15 ps(o) & 20 ps(o) no te
manetta
a. xin tsu i pet’e ts’e xi mitiri An t’axi net’a peso 15 pso e 20 pso note ma
netta
b. muy mujer?, 3PRS=tener? muy mitiri SG=balnco ‘ret’a [10] peso 15
pso e 20 pso note ma netta [‘nate ma ‘ret’a: 30]
c. la mujer [¿?] tiene [xi mitiri] el blanco [plata?] diez pesos, 15 pesos e
20 pesos, treinta
5. ps(o) yo te ps(o) teo & yo h’œd yo bu’œttzi yo ttixu E te Jo tho mana they
nabu’œ
a. ps(o) yote ps(o) teo e yohu yo buu ts’i yo t’ixu E te jo tho ma na they na
buu
b. ps(o) 7 ps(o) teo e yohu [?] PL estar pequeño PL muchacha RV te jo tho
ma SG they SG estar
c. pesos, 7 pesos [teo] estaban las muchahchas? [e tr jo tho ma na they
na] estar vivir
6. gui dette yo pena - mague tho yo mette mi thete texovelo – ma naxin
a. gui det’e yo pena – ma gue tho yo met’e mi thete te xo velo – ma na xin
b. ‘bugi: vivo? det’e PL pena – 1POS gue tho PL propiedad? 3COP thete
te xo velo – ma na xin
c. [wi det’e] las penas [ma gue tho] las propiedades [mi thete te xo velo
– ma na xin]
7. tevimo E hogo vino - bino de Castilla- Nu An amadi E dehe bu’œ - bihie
tevimo E hogo vino – bino de castilla – Nu An madi E dehe buu – bi hie
7.- tevimo E hogo vino – bino de castilla – Nu [ese] An SG=a madi [caro?,
amar?, querer?] E dehe [agua?] buu [ser, estar] – bi [3ª Pr] hie
7.1.- [te vi mo] e hogo vino – vino de castilla – ese la cara agua esta [bi hie]
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188 | Alonso Guerrero Galván
32. bittzi bihie nuya &me huecate mepi ttz’œh& nu’œbi bu’œ nugua An
ttzicama
8.- bi [3ª Pr] ttzi [rev] bi [3ª Pr] hie nuya [estos] e me huecate me pi ttzuhe
nuu [aquellos] bi [3ª Pr] buu [vivir, estar] nugua [aquí] An SG=ttzi [rev]
cama [mina]
8.- bi [3ª Pr] ttzi [rev] bi [3ª Pr] hie nuya [estos] e me huecate me pi ttzuhe
nuu [aquellos] bi [3ª Pr] buu [vivir, estar] nugua [aquí] An SG=ttzi [rev]
cama [mina]
8.1.- [bi ts’i bi hie] estos [e me huecate me pi ttzuhe] aquellos estarban aquí
en la noble mina
33. otti hin mi madi& ma meti & bocha bu’œ ttze mi pu’œh& & ttaxi - ttzexin
9.- otti [mina] hin [neg] mi [3ª Cpr] ma [ir?] di e ma 1POS meti [padres?,
propiedad?] e bocha [dinero] buu [estar, vivir] ttze mi [3ª Cpr?] puuhe [vivir,
estar] e ttaxi [blanco] – ttze xi...
9.- otti [mina] hin [neg] mi [3ª Cpr] ma [ir?] di e ma 1POS meti [padres?,
propiedad?] e bocha [dinero] buu [estar, vivir] ttze mi [3ª Cpr?] puuhe [vivir,
estar] e ttaxi [blanco] – ttze xi...
9.1.- mina, no iban [di e] mi propiedad e dinero estar, [ts’e] estaba e blanco
– [ttze xi] ...
33. mi cha Netuhin E saz&mi - Nubu’œ guiyu Na dattzhin tt’œ he nameya
10.- mi [3ª Cpr] cha [pelear] ne tu hin [neg] E sazemi – nu buugui [allí, vivi-
mos?] yu [camino?] na [un] da [grande] ttzhun ttu he na meya
10.- mi [3ª Cpr] cha [pelear] ne tu hin [neg] E sazemi – nu buugui [allí, vivi-
mos?] yu [camino?] na [un] da [grande] ttzhun ttu he na meya
10.1.- peleaban y [tu] no [E sazemi] –allí, camino un grande[ttzhun ttu he
na meya]
34. tho dada cha An etuhin E Sa jemi = nugua ma otti Nubo xobiyun
natt’œh&...
11.- ...tho da da cha An SG=etu hin [neg] E sa jemi = nugua [aquí] ma
1POS otti [mina] nubo [‘nubu: allí] xo bi yun nattue...
11.- ...tho da da cha An SG=etu hin [neg] E sa jemi = nugua [aquí] ma
1POS otti [mina] nubo [‘nubu: allí] xo bi yun nattue...
11.1.- [tho da da cha An e tu hin E sa gemí] = aquí nuestra mina allí [xo bi
yun nattue]
35. [fig. 1] gattze pi n’œ ni onaña o don pedro martin de torro – hi ma
nañan
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Texto | 189
12.- [fig. 3] ga ttze pi nu ni [pos2] onaña [señor] o Don Pedro Martin de
Toro – hi [neg] ma 1POS nañan [señor?]
12.- [fig. 3] ga ttze pi nu ni [pos2] onaña [señor] o Don Pedro Martin de
Toro – hi [neg] ma 1POS nañan [señor?]
12.1.- [ga ttze pi nu] su señor o Don Pedro Martin de Toro – no nuestro
señor [?]
13. ph’œ - xindo hia cc&ña An hia ma dettzana – ttze me ttze yaw hun tho
- gunma
a. phu – xi ndo hia k’eña An hia ma dets’ana – ts’e me ts’e yä hin tho –
gun ma
b. muchas piedras hia? serpiente SG=hia? LOC México? – ts’e me ts’e yä
hin tho – gun ma
c. [phu] – muchas piedras [hia] serpiente [An hia ma dets’ana – ts’e me
ts’e yaw hin tho – gun ma]
36. chati g’œn na hu na h& An hia madettzana59 - An hia phu - hingan
bu’œ bu’œ
14.- chati gon nahu nahe An SG=hia ma 1POS dettzana – An SG=hia phu
- hingan [neg] buu buu [vivir, estar]
14.- chati gon nahu nahe An SG=hia ma 1POS dettzana – An SG=hia phu
- hingan [neg] buu buu [vivir, estar]
14.1.- [chati gon nahu nahe An hia ma dets’ana – An hia phu - hingan buu
buu]
37. E ttzi ni hian ph’œ - E ttz’œ An hia cqueña - chami pa di nañana o Don
pedro
15.- E ttzi [rev] ni [pos2] hian phu - E ttzu An SG=hia cqueña [serpiente]
– cha [pelear?] mi [3ª Cpr] padi [saber] na ñana [un señor] o Don Pedro
15.- E ttzi [rev] ni [pos2] hian phu - E ttzu An SG=hia cqueña [serpiente]
– cha [pelear?] mi [3ª Cpr] padi [saber] na ñana [un señor] o Don Pedro
15.1.- [E ts’i ni hian phu - E ts’u An hia] serpiente – pelear sabían un señor
o Don Pedro
38. martin de torro- ttze ... An yu hutho o na me xamatho tho ttzen d’œ
ttzeña huntho
16.- Martin de Torro- ttze ... n yu hutho o na [un] me [originario] xa ma-
tho[San Matheo?] tho [cerro?, conquista?] ttze ndu ttzeña hun tho
59
Wright (1988: 58, nota 55) Lo identifica como el nombre otomí de la ciudad de México.
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190 | Alonso Guerrero Galván
16.- Martin de Torro- ttze ... n yu hutho o na [un] me [originario] xa ma-
tho[San Matheo?] tho [cerro?, conquista?] ttze ndu ttzeña hun tho
16.1.- Martin de Torro- [ts’e ... n yu hutho] o un originario San Matheo
conquista [ts’e ndu ts’eña hun tho]
39. nañana mad’œna o capitan geneRal na -gomi qu’œ ttabi e vachuchile
17.- na ñana [un señor] ma 1POS duna a capitan general na [un] –go [marca
de predicado] mi [3ª Cpr] quu ttabi e vachichile
17.- na ñana [un señor] ma 1POS duna a capitan general na [un] –go [marca
de predicado] mi [3ª Cpr] quu ttabi e vachichile
17.1.- un señor [ma duna] a capitan general un – [go mi quu ttabi] e vachichile
40- Nuna du ttzi An ttahi An Selaya An villa mah’œ xogan Suvidad de Nu&-
tra seño[-]
18.- nuna [este] du [muerto] ttzi [rev] An SG=ttahi An SG=Selaya An
SG=villa mahu xo gan suvidadde nuetra seño[-]
18.- nuna [este] du [muerto] ttzi [rev] An SG=ttahi An SG=Selaya An
60
SG=villa mahu xo gan suvidad de nuetra seño[-]
18.1.- este muertito, el T’ahí, el Celaya la villa [mahu xo gan] ciudad de
nuestra seño
41. ra de &stramoya nu nañana o don pedro martin de torro – ga mi buuy
19.- ra de Estramoya nuna [este] ñana [señor] o don Pedro Martin de
Torro – ga [marca de predicado] mi [3ª Cpr] buuy [vivir]
19.- ra de Estramoya nuna [este] ñana [señor] o don Pedro Martin de
Torro – ga [marca de predicado] mi [3ª Cpr] buuy [vivir]
19.1.- ra de Estramoya este señor o don Pedro Martin de Torro – vivían
42. An hni ma chu San Lucas An motta dehe y hetti San Fran[sis](co) An
danganpha
20.- An SG=hni [pueblo] ma 1POS chu [abuela] San Lucas An SG=mo
tta dehe [agua] y hetti San Fran[sis](co) An SG=dan [su?] gan pha [fani:
caballo]
20.- An SG=hni [pueblo] ma 1POS chu [abuela] San Lucas An SG=mo
tta dehe [agua] y hetti San Fran[sis](co) An SG=dan [su?] gan pha [fani:
caballo]
20.1.- el pueblo mi abuela San Lucas el [mo tta] agua [y hetti] San Fran-
sisco el su [gan] caballo
60
“ciudad”
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Texto | 191
43. ni chamaCuare y chamaCuero Y handi a do hnani An Sân agustin
mi
21.- ... ni chamacuare y Chamacuero y handi [mirar] A SG=do [piedra?]
hnani [emigrar] An SG=Sân Agustin mi [3ª Cpr]
21.- ... ni chamacuare y Chamacuero y handi [mirar] A SG=do [piedra?]
hnani [emigrar] An SG=Sân Agustin mi [3ª Cpr]
21.1.- chamacuare y Chamacuero y mirar la piedra [¿] emigrar el Sân
Agustin
44. cha ni ni cha E ma h’œ de e Vachichile = gomicqu’œtta vi A capitan o Don
pe[-]
22.- cha [pelear] nini [pueblo] cha [pelear] E ma 1POS hude e Vachichile =
go [marca de predicado] mi [3ª Cpr] cquu tta vi A SG=capitan o Don Pe[-]
22.- cha [pelear] nini [pueblo] cha [pelear] E ma 1POS hude e Vachichile =
go [marca de predicado] mi [3ª Cpr] cquu tta vi A SG=capitan o Don Pe[-]
22.1.- peleaba pueblo pelear [E ma hude] e Vachichile = [go mi k’uu t’a vi]
el capitan o Don Pe
45. dro martin o da ma h’œ d& = ha pu’œ xogati h’œ hoy o dudo fran[sis]
(co) maldona[-]
23.- ...dro Martin o da [grande] ma 1POS hude = ha puu [vivir, estar]
xo gatihu [encontramos] hoy [tierra] o du [muerto?] do Fran[sis](co)
Maldona[-]
23.- ...dro Martin o da [grande] ma 1POS hude = ha puu [vivir, estar]
xo gatihu [encontramos] hoy [tierra] o du [muerto?] do Fran[sis](co)
Maldona[-]
23.1.- dro Martin o gran [ma hude] = [ha] estar encontramos tierra o
muerto [do] Fransisco Maldonado
46. do mattz’œn gun ni ttzo thu ttze An metto ma hini na An San lucas - Man
24.- ... do ma 1POS ttzu [nuestra abuela] ngun [casa?] ni [pos2] ttzo [sitiar]
thu ttze [rev?] An SG=metto [los de antes] ma 1POS hini [pueblo] na [un]
An SG=San Lucas – man [era]
24.1.- nuestra abuela, casa, su sitiar [thu ts’e] el de antes, mi pueblo un el
San Lucas – era
47. me pha tho bini bi’œe An San Agusti[n] An dô nani ya [fig. 561] E me
ttomad’œ
61
Wright (1988) Lo llama “Pictograma tipo E” es una especie de cuadricula, que asemeja a un apila-
miento de piedras o bultos, es muy parecido al cascabel de la serpiente del [Link].2.
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192 | Alonso Guerrero Galván
25.- ...me [anteriores] pha tho bi ni biue An SG=San Agusti[n] An SG=-
dô [piedra] naniya [emigraron] [fig. 5] E metto [los de antes] ma 1POS du
[nuestros muertos]
25.1.- anteriores [pha tho bi ni biue] el San Agustin la piedra emigraron [fig.
5] los de antes nuestros muertos
48. E dagha Ena ñaya o don fran[sis](co) Marti E ttzoni - xi o don gas-
par lucas
26.- ...dagha [padre?] e nañaya [señor] o Don Fran[sis](co) Marti e ttzoni
– xi [señor?] o Don Gaspar Lucas
26.1.- padre e señor o Don Fransisco Marti e ttzoni –señor o Don Gas-
par Lucas
49. o don miguel hernandez - o donn alonzo martin An go gun d’œ o
don Juan
27.- Don Miguel Hernandez - o Don nalonzo Martin An SG=go [marca
de predicado] gun dun [muerto?] o Don Juan
27.1.- Don Miguel Hernandez - o Don Alonzo Martin el [go gun dun] o
Don Juan
50. ximenes xaqueta o pedro marti E ma ttzani o don Juan Lucas En
guan
28.- ... Ximenes xa queta o Pedro Marti Emattzani o Don Juan Lucas
Enguan
28.1.- Ximenes [xa queta] o Pedro Marti Emattzani o Don Juan Lucas
Enguan
51. o graviel en x’œni o Alonzo lucas o da ga ya xin o Juan Ecqueña
Gayaxi
29.-... o graviel en xuni o Alonzo Lucas o dagayaxin [padres?] o Juan
Ecqueña gayaxi [padres?]
29.1.- o Graviel enxuni o Alonzo Lucas o padre o Juan Ecqueña padre
52. o Juan tomas meyawn gun o Jocephe E chotti o Alonzo edecgun o
ma[r-]
30.- Juan Tomas meyaw [originarios] ngun [casa?] o Jocephe Echotti o
Alonzo Edecqun o Ma
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Texto | 193
30.1.- Juan Tomas originarios, casa o Jocephe Echotti o Alonzo Edecqun
o Ma
53. tin Ecuhun o miguel Lucas et’œ di o pedro marti Eqha ... Jun ... ñ
... E An62
31.- ...tin Ecuhun o Miguel Lucas Etudi o Pedro Marti Eqha ... Jun ...
EA
31.1.- tin Ecuhun o Miguel Lucas Etudi o Pedro Marti Eqha ... Jun ...
EA
[fj.3v.]
1. o Juan Ramirez bernabel esteba[n] ni battzo o diego her[nan]
des E d’œ ttahin
[fj.3v.]
1.- o Juan Ramirez bernabel esteba ni [pos2] battzo [su hijo] o diego
her[nan]des E du [muerto?] tta hin [neg?]
1.1.- Juan Ramirez Bernabel Esteban su hijo o Diego Hernández E
muerto [tta hin]
niCun o diego Juares Chalan - xini Cu o Juan Ramirez xini Cun Juan
2.- ni [pos2] cun o diego Juares chalan – xi ni [pos2] cu o Juan Ramirez
xi ni cun Juan
2.1.- [ni kun] o Diego Juarez chalan – [xi ni ku] o Juan Ramirez [xi ni
kun] Juan
11. Chalan o Agu’œ di guha daya gami bu’œ An donani San Agustin
3.- chalan o 4 guu [vivir, estar] di [1ª Prs] guha daya ga mi [3ª Cpr] buu
[vivir, estar] An SG=do [piedra] nani [emigrar] San Agustin
3.1.- chalan o 4 estar [di guha daya ga] estaban la piedra emigrar San
Agustin
9
9. A gu’œ yo qui bicha An conquista An bo An tierra dentro bacca An dath&
1.- A guu [vivir, estar] yogui [andan] bi [3ª Pr] cha [pelear] An SG=conquista
An SG=bo [mbo: dentro] An SG=tierra dentro ba [3ª otro lugar] cca [ba-
jar] An SG=dathe [río]
1.1.- estar andan peleaban la conquista, la dentro la tierra dentro bajaban
allá el río
62
Wright (1988: 34) Pone “Eqha...Ju[...]”
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194 | Alonso Guerrero Galván
10. Ada San Juan de Rio tighoni An Sonbrerete A ti ghoni An Guadiana
2.- A SG=da [grande] San Juan de Rio ti ghoni [fueron?, llegaron?, se que-
daron?] An SG=sonbrerete A [art?] ti ghoni [fueron?, llegaron?, se queda-
ron?] An SG=guadiana
2.1.- el grande San Juan de Rio se quedaron el sonbrerete el se quedaron
la Guadiana
11. tichoni Rio de medina y ViCadamattey ne thoph’œ An fresnillo
xini
3.- ti choni [fueron?, llegaron?, se quedaron?] Rio de medina y vi [bi: 3ª Pr]
ca [bajar] da ma ttey ne thophu An SG=Fresnillo xini [marca de adjetivo?,
muy]
3.1.- se quedaron Rio de medina y bajaron [da ma t’ey ne thophu] el Fres-
nillo muy
12. tho pu’œ An Santa Cruz xini tho puu An Truxillos gapacca pu’œ
Agus ...
4.- tho [cerro?, conquista?, matanza?] puu [vivir, estar] An SG=Santa Cruz
xini tho puu [en muchos cerros vivían?] An SG=truxillos ga pa cca [bajar]
puu [vivir, estar] A SG=gu[?]...
4.1.- matanza estar la Santa Cruz muchas matanzas estaban, el Truxillos
bajaban, estar [A gu] ...
13. A gui bicha Abi hogue Ema hoy nuya nañaya Bota que hui &ma ghu
5.- A gui bi [3ª Pr] cha [pelear] A bi [3ª Pr] hogue E ma 1POS hoy [tierra]
nuya [estos] nañaya [señores] Bo ta que hai [tierra] e ma 1POS ghu
5.1.- [A gui] peleaban [A bi hogue] E mi tierra estos señores [Bo ta que]
tierra [e ma ghu]
14. bi dagui E y’œtti An bon Ati choni An paRal ya xini tho pu’œ bana
6.- bi [3ª Pr] dagui [guerra, batalla] E yutti An SG=bon A ti choni [llega-
ron?, fueron?, se quedaron?] An SG=paR[r]al ya xini tho [los muchos ce-
rros?] puu [vivir, estar] ba na
6.1- guerreaban [E yut’i] [An bon A] se quedaron el Parral los muchos ce-
rros, estar [ba na]
15. bun ya yo ttzate ma ghu yo mascorro yo pame = yo negrito yo congo-
7.- bunya yo [andar?] ttza te [pelear?] ma 1POS ghu yo [art Pl] Mascorro
yo [art Pl] Pame = yo [art Pl] negrito yo [art Pl] Congo-
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Texto | 195
7.1.- [bunya] andar pelear [te] [ma ghu] los Mascorro los Pame = los ne-
grito los Congo-
8. ...ximi da ma chu E naciones
a. ... ximi da ma chu E naciones -
b. Grande 1POS abuela RV naciones -
c. [ximi] grande mi abuela E naciones
10
1. [fig.1] JAttzept cha mabagui Nañana o don pedro marti
a. JAttzepl [?] kha ma bagui nañana o Don Pedro Marti
b. JAttzepl [?] pelear ir guerra. SG=señor RV Don Pedro Marti
c. [JAttzepl] va a pelear a la guerra, señor Don Pedro Marti
2. de torro o Ca Capitan gleneral o Conquistador onna ñana ...
a. de Torro o ca capitan general o conquistador o nna ñana
b. de Torro RV ca capitan general RV conquistador RV SG señor
c. de Torro ca capitan general conquistador señor
3. da mah’œ de - Nubu’œ guine pimuy - ttzetin yan davi - Yome
a. da ma hude - nubuu guine pi muy – ts’e tin yan davi – Yo me
b. grande LOC hude allá 2PRS=querer 3PRT estar? – ttze tin yan davi
– PL=originario
c. grande [ma hude] – allá quieres estaban – [ts’e tin yan davi] – los ori-
ginarios
4. tti yo ttzatema chu Nu A ttze mattza qui - ttzo ballente - ti phina
a. t’i yo ts’a te ma chu nua ts’e ma ts’aqui– ts’o ballente - ti phina
b. andar mala gente? 1POS abuela esa pequeño 1POS pelea – malo ba-
llente - ti phina
c. [t’i] andar mala gente mi abuela esa [¿?] mi pelea – malo valiente – [ti
phina]
5. viti hin da ttze hni - chata gue bu’œxi ...[r?]ayo me gatti NuA
a. vi ti hin da ttze hni – chata gue buu xi ... a yo me gatti nu A
b. 3PRT? ti pueblo? grande [rev?] pueblo – pelear? Estar xi ... a yo origi-
nario aflojar? Ese SG
c. [bi ti hin] grande noble pueblo – pelear [gue] estar [xi ... a] los origi-
narios, ¿? ese el
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196 | Alonso Guerrero Galván
6. no Capitan xo Nuxo ph’œttzi - ganti theh& bu’œ nueda yottza
a. no capitan xo Nu xo phu ts’i – ga nti thehe bu’u nu e da yo ts’ate
b. no capitan xo DX xo phu ttzi [¿?] – ga nti thehe estar DX e grande
PL malo-gente
c. [no] capitan [xo Nu xo phu ts’i] – [ga nti thehe] estar ese en gran
gente mala
7. te ma chu Nu E da cha xo Na da gui Ati cu phah& y chaxona
a. te ma chu Nu E da cha xo na dagui A ti ku phahe kha xo na
b. 1POS abuela DX RV grande pelear muy SG batalla SG ti ku phahe
pelear? xo SG
c. [te] mi abuela esa la grande pelea mucha la batalla [A ti cu phahe]
pelear [xo na]
8. nex tihi Yo ttzate ma chun xogati Cubahe yo Vattzichile yo man
a. ne xtihi yo ts’a te ma chu nxo gati ku bahe yo vats’ichile yo man
b. y carrizos PL=mal-gente 1POS abuela muy aflojar? ku bahe PL
vats’ichile PL man
c. y felchas de la mala gente mi abuela muy [gati cu bahe] los vattzichile
los mansos
9. xoma chun xone ttzo thay - Nuya yo zoldado Nu’œ ti t’œ guegui...
a. xo ma chu nxo ne ts’o thay – nuya yo soldado nu’u ti tu guegui ...
b. 1POS abuela nxo? y [ttzo thay?] – estos PL soldado aquellos ti 3PRT
muerto el que
c. mi abuela [nxo ne ts’o thay] – estos los soldado aquellos murieron los
que
10. xore ttzo yo phani - a ti tho gayo lanzo A la barda xone thoqui
a. xo ne ts’o yo phani– A ti tho ga yolanzo A la barda xo ne thoqui
b. xo ne ttzo PL=caballos – SG conquistad ga PL lanzo A la barda xo y
cuidar?
c. [xo ne ts’o] los caballos – la conquista [ga] las lanzo A la barda [xo] y
cuidar
11. A ttzeni ti y’œ tta & dan ti cca ha yo ttzaphi - chata que bu’œ xodege ....
a. A ts’e ni ti yu tta e dan ti k’a ha yo ts’aphi – khata que buu xo dega....
b. SG ts’e ni ti yu t’a e dan 1PRT bajar donde PL ts’aphi – pelear? que
estar xo dega
c. [A ts’e ni ti yu t’a e dan] bajaban un [yo ts’aphi] – pelear [que] estar
[xo dega]
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Texto | 197
12. tahio - ti ttzo ya bu’œ ttze ma ttza qui tho ma bagui ta cha -
a. tahio – ti ts’o ya bu’u ttze ma ttzaqui tho ma bagui ta kha -
b. tahio – ti ts’o ya estar RV 1POS ts’aqui tho [?] ir guerra gran pelea -
c. [tahio – ti ts’o ya] estar [ts’e ma ts’aqui tho] guerra gran pelea
13. natue da Ema xoma ghu xima gun E zoldado xina tueda -
a. na tue da E ma xoma ghu xi ma gun E zoldado xi na tueda -
b. un tue? grande? RV 1POS xoma ghu xi ma [se ha dicho?] gun RV
soldado xi na [un?] tueda -
c. un [tue] grande [E ma xoma ghu] se ha dicho [gun] los soldado [xi
na tueda]
11
1. r nu’œna ho yo ttzate maghu nu’œ xon ho ga mihi - gani dun Expira ...
nonaho yo ttzate machu yo mascorro -
a. r nu’una hoy o ts’ate ma ghu nu’u xon ho gamihi – gani dun E xpira...
b. esta tierra RV mal-persona 1POS ghu aquellos [xon ho gamihi – gani?
dun?] E xpira
c. esta tierra o rendirse [ma ghu] aquellos [xon ho gamihi- gani dun], E
xpira
2. no na hoy o ttzate ma chi yo Mascorro -
a. nuna hoy o ttzate ma khi yo Mascorro -
b. esta tierra RV mal-gente 1POS sangre PL Mascorro -
c. esta tierra de maka gente mi sangre los Mascorro
12
1. r nu’œ eba ttzi machi & ttzi xu machu ttziba ttzi - gue mana ttzi ‘œ
a. r nu’u e battzi ma khi e ttzi xu ma chuts’i battzi– gue ma na ts’i u
b. aquellos RV hijo 1POS sangre RV pequeño 1POS pequeña hija – que
1POS=madre? pequeño u
c. quellos hijos mi sangre mi sangre mi hija – [gue] nuestra madres
2. hi naho manapo - Nubu que ttz’œ yo gun yo zoldado tite
a. hina ho ma napo – nubu’u que ts’u yo gun yo soldado ti te
b. NEG ho ma 1POS napo - allá que ts’u PL gun PL soldado ti te
c. no [ho ma napo] – allá [que ttzu yo gun] los soldados [ti te]
3. e ttzi dabattzi - Nu’œttzi battzi tho naho na pema yoho ti y’œ tte
a. e ttzi da battzi – nu’u ts’i bats’i tho na ho na pe ma yoho ti yu tte
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198 | Alonso Guerrero Galván
b. RV pequeño gran hijo aquel pequeño hijo [tho na ho na ?] pe 1POS
dos ti yu t’e
c. noble su hijo – aquellos nobles hijos [tho na ho na pe] mis dos [ti yu t’e]
4. dar - Nu eda ttzu machu titho ca yo ghoy - xi mane’œ ttze xobin
a. da - Nu e da ts’u ma chu ti tho ka yo ghoy – xi ma neu ttze xo bin
b. DX RV grande gobierno 1POS abuela [ti tho ca?] PL tierra –se ha
dicho?, [neu ttze xo bin]
c. grande – ese e grande abuela, mi abuela [ti tho ca yo ghoy] – se ha
dicho [neu ttze xo bin]
p...a’œnnaho-
a. p...dun na ho-
b. ... muerto? SG=tierra?-
c. muerto la tierra?
[fj. 4]
20. An cheyana BA chama on gui An guerra An buon tierra denttro an con-
qu[i]sta...
21. E Rio tieR[r]a dentro
22. San Juan Del Rio - Adelante
23. El Rio de medina junto A
24. SonbreRete y guadiana &n
25. la tier[r]a dentro[fig.6]
26. El capitan general
27. don pedromartin
28. de torro [[Link].A] S[r]
29. de los indio
30. conqunistador ... achile [?]
31. capitan
32. Don Mazan
33. din [cin ?]
34. cayo
35. murio
36. don masaw din
37. caBalle de gie[-]
38. rra [fig.6] benia con
[Fj. 4v.]
4. Los borra Domasco
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Texto | 199
5. bellaco vroci[?]
6. Los vachichile
[Fj. 5]
4. 20
5. Capitan Don Mar
6. co Felipez
21 [rúbrica]
24. capitan de
25. cuerpo don Se
26. bastian Her[nan]dez
27. san mguel el
28. grande
29. Coronaro[n] A don pedro marti[n] de torro
30. por capita[n] de tal vachichile
31. conquistadorez en la tier[r]a den[-]
32. tro ha san Juan
33. de rio Junto a [Som]bre
34. rrete
35. general
36. capitan don mar
37. cos felipez del
38. mesmo villa
39. Sa[n] Miguel
40. Ano 15X (Al) Años
41. Se coroNaro [?]
42. don Pedro Marti[n] de Torr[o]
43. capitan general de los va
44. chichile[s] los Amigo man
45. zo en el pueblo de Sa[n]
46. Lucas-
[Fj.7v]
[Xtus]
13
26. Años de 1534= A que se poblo [e]n el pueblo y siudad En Santiago
queretaro
27. en pueblo de los chimecos manzos en la cañada de pateh&e te su pueblo
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200 | Alonso Guerrero Galván
28. Los chimecos mansos Los vachichile[s] Los Amigos En La suvida Agora
Era
29. ... sieniga [h]ABia tule toda la siudad A[h]ora Los chimecos manzo[s]
Bini A sa[n]
30. miguel el Grande A la do[c]trina – fue pimero pueblo en la villa de
san
31. mi era sujeto en queretaro – y el pueblo de chamaCuero y San
Fran[sis](co)
32. el primer pueblo &n Chamacuero era en el pueblo san Lucas pue-
blo de
33. Vachichile chimecos manzos Los Amigos – despues se poblo en san
nagus[-]
34. tin estaba un capitan se llamaba – don Juan Marti estaba como
governa[-]
35. dor Autual teni[a] sujeto – todos las Rancheria de chimecos manzo queria
36. dor los conquistadoras los tenia suJetos todos las Ran[che]ria &ste ca-
pitan don
37. Juan Marti – En san fran[sis](co) que es el pueblo A[h]ora &n
Chamacuero que
38. le llama A[h]ora Es congregacion se [co]ngregaro[n] Cuando bino un
Jues de con[-]
39. gregacion que llamaBa Fran[sis](co) Tamayo su esCribano que truJo
se lla[-]
40. maba Diego bedor tres bes[es] bino el Jues A los congragciones –
41. nonca se pudo Congregar Los naturales Asi que se yba[n] los Jueses de
42. Las con[gre]gaciones que hasi los Jues de conguergacion – se bolvia A
do[-]
43. nde estaba en sus pueblos los naturales ya estaba hechos sus pueblo[s]
44. se bolví[eron] luego – E pa de que beni A desirle la misa A los naturales
Era
45. de san miguel el grande de cómo era su Juri[s]dic[ci]ones de Alla beni
el clerigo
46. A desir misa todo[s] los domingo[s] – después que sesedio la desgracia
47. ... mataro los pobre[s] sy les pasaJero de la orde[n] de N[ues]tro Sr San
Fran[sis](co) se dexaro
48. [d]...e baxar los sorsedode san miguel i de miedo de los chimecos nunca
mos be[-]
49. nia el sarse[r]dote de san miguel se llamaba pedro solgero de mido los
chichi[-]
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Texto | 201
50. meca lorgaro El pueblo de san LuCas y san nAgusti[n] pueblos
viejos-
14
6. [fig.1] ContiNuvaro Los f[ra]yles de Aposeo era frontera en San Lucas
pueblo biejos
7. [San] nAgustin que [h]asta [a]gora parese el fuerte e pueblo vi[e]jo san
nagustín esta eteram ...
8. El fuerte vi[e]jo y señal de paderes de casas y el pueblo viejo y el pueblo
vie
9. ... son Luca[s] pueblo los chimeco manso los conquistadores don Juan
marti capitan de
10. ...[cu]erpo - su sobrino don pedoro martin de toro Capitan geneRal de
la conquista
[Fj.8]
(XTUS)
15
22. Beni sienpre a don fernando tapi &ra de tascala es tascalteco beni
23. siempre en la cona de patehe pueblo de chimeco manso los vachichile
24. Benia todos los Años a bender sayal [h]Vipiles naVos sonbrero y otras cosas
25. de chucheros A Res ga ta chile fue que de ropos sayolna Vos vipiles
sonbre[-]
26. ro Agusxas copales avatil - lo qual hizose Amigo los de la cañada los
chi[-]
27. mecos mansos y prinsipales del pueblo de la cañada - y trataro[n] de fun[-]
28. dar &l pueblo de Santiago en el lugar de querretaro - y fue A
Mexi(co) pi[-]
29. dio que se poblara &n nel pueblo en Querretaro que es la suidad A[h]ora
30. y fundo el pueblo santiago querretaro A don fernando tapia y los demas
p(r)en[-]
31. sipales bino por capitan de Cuerpo A don fernando tapia - bino por
32. capitan geneRal A don icolas san Luiz Alferes A don pedro Co[-]
33. neJo sargento marcos Juan ma&zo del canpo Agu[stí]n garcia -
34. tubo un [h]yjo A don fernando de tapi[a] llama[n]dose don diego tapia
-y
35. Bo Una [h]yxa llamada donña Luiza tapia y moxa fue la [a]Badesa en
36. las mo[n]xas de queretaro se señora la madre mayor en las mo[n]xas
37. y xa que fue don fernando tapia pobladora y fundadora s
38. en las mo[n]xas &s la madre mayor deL conbento - fue ti Nuestra yo do
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202 | Alonso Guerrero Galván
39. fran[sis](co) Martin de la Puente casiqui y prinsipal conquistadores
y fundadores y po[-]
40. bladores el tienpo las congregaciones que despacharo[n] un jues de la
con[gre]ga[-]
41. ci[o]nes - llamadose el jues Fran[sis](co) Lopez Tamayo - y truJo jues
[es]cribano re[a]l llama
42. dose Diego vedor &l lescrivano fue el anno de l
16
13. [fig.1] fue mi esposa zobrina la señora Badesa donna Luisa Tapia -
fue ti[a] muger
14. donna Maria Fran[sis](co) Sanchis - [h]yxa que fue casiqui y s[e-
ño](r) poblador en n Apaseo avajo
15. en san Juan Bautista del pueblo Apaseo su madre mi muger es donña
Melia
16. ra (casica) Marti criolla del pueblo Santiago fue prima la señora ba-
desa que por eso
17. ...llamava ti la señota donna Luysa Tapia la fundadora en las mo[n]xa[s]
de Querre[-]
18. taro yxa que fue Don Frenando Tapia el capitan de cuerpo el capitan gene...
19. ral conqui[sta]dor se llamaba - don Nicolas San Luis tio mi difunta
muger a don...
20. ña Maria Fran[sis](co) Sanchis casica y señora - y nos casamos en
el pueblo San Fran[sis](co)
21. Chamacuero fue mi padrino don Pedro Martin nuestra madrino
se llama[-]
22. ba don Christina e daxi xilote - nos casaro[n] a n[ues]tro padre don
Etoy guadia...[n]
23. difinidor y provincial y de santo oficio de la inquisi[ci]on muy senor
p(dt...) bien...
24. ron lo p[adr](e) y muy estimado todos los monge sy les de la orde de
serafico y...
[Fj.8v]
5. San Fran[sis](co) tubo un [h]yjo a don Fernando Tapia e chohin -
su y se tita(s)cau...
6. don Diego Tapia fue señor de los indios de Querretaro fue muchos
años governa[-]
7. dor en nel pueblo y siudad de Querretaror-
8. -
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Texto | 203
17
10. don Andres Sanchi eduhia su mal nobre es s[eño](r) casiqui - lo qua
fabrico el tenplo
11. enn Apaseo lo sanquio y ahencio - lo enpezo y lo a bo to capana el o
culto di[-]
12. vino retablo y las seldas los relijiosos p(e) ha[s]ta que lo acabo todo y
[h]verta e [h]ospinal...
13. y las comonidades casas reales - y la comunidad de la labor de trigo de a...
14. y sale los derechos los p(e) guardianes por la dotrina y misa que dise
por los natu[-]
15. rales del pueblo Apaseo de a sale en la comonidad de la renta la como[-]
16. nidad - los tributo - y los sien pesos para lo[s] padre[s] guardianes no paga
tribu[-]
17. to los naturales del pueblo - ay sale en la labor de lo comunidad con que
18. paga los tributo los del pueblo Apaseo-
18 [Firma de protección añadida en 1696.]
18. [fig.1] Conquistaro[n] los ca[pi]tanes ge[ne]ral en la tierra dentro hasta
en
19. san Juan de Rio llegaron junto a Sunbrerrete de ay se bolviero[n]
20. a Don Pedro Martin de Torro su mal nombre y capitan general de
los sol[-]
21. dado suyos de los vachichile los amigos chichimecos manzos ya son ba[-]
22. tisado por la ffe de Dios - fue conbidado como fue honbre y balerosos
23. de bazo que por ezos le intitularo[n] de Torro su mal nombre coria la lo
va de
24. hombre de brazo y animoso no temi[a] de su muerte - ni hablava vien
en...
25. mexicano - ni en castilla no pronunsiava bien en mexicano -
26. ni en castilla era otomi te de los purro otomi criollo nasido de Jilo...[te]
27. pequi su pad[r]e que fue ya difunto fre chriollo nasido de la provincia
28. Jilotepequi y s(r)ñores reyes de corona casicasgo en la provincia
29. y cavesera de Xilotepequi toda su prosapi[a] y deudo fuero governa[-]
30. dores don Chistobal de loss Angeles su muger don Beatros don
Pablo l...
31. lo y don Je[roni](mo) de Abalo - don Sente y don Diego de Gra-
na de el gover[-]
32. nador de Tepexi - y don Mateo de la Barzena de [H]vichapa
33. y don Nicolas de la Berzena y don Juan Popoca gobernador
Esmiquilpa
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204 | Alonso Guerrero Galván
34 don Chistobal de la Barzena - y don Nicolas de la Barzena en
san Juan del Rio
[Fj.9]
[XTUS]
19
5. lo qual fue conbidado al capitan general a Don Pedro Martin
6. deTorro esta entrada y conquista a conquistar toda la tierra
7. enpesaro[n] desde santa Maria Chichimequillo a donde se llama A[-]
8. mo dexo en otomi gueriarro[n] fuertemente en Santa Maria -
20
3. r y pasaro[n] en el pinal - y el otro se[r]ro a donde le lla en el pinal a[-]
4. sul an ccan ga ttde hde he - en otomi -
21
8. r pasaro a san Pedro Tuliman anduviero[n] aque[l]los ser[r]os ... de
Tulima[n]
9. l - y viniero[n] al pueblo de Sichun anduviero[n] todos al las serra[-]
10. ni[a] de los palma poxincqueyâs con ca pa palotas - y vinierro[n] el
11. rio de los bagre anduviero[n] al los ser[r]os conquistaro[n] hiziero
carnise[-]
12. ria matarro[n] - y pasaro[n] en la f[?]orgas hiziero[n] a ros mataro[n]
los que
13. [h]abia a que barranca y serrania - a[n]duviero[n] las cañada[s] y
barranca
14. cueba asolaro[n] los que [h]avia en a quellas serrania[s] y barancas -
22
5. r pasaro[n] a Cuencame matarro[n] cuanto avia en el lugar de Cuenca[-]
6. me asolaro[n] - cuantos avia en Cuencame -
7. e[n]traro[n] en el rio berde matarro[n] los que avia enn aque[-]
8. llas rancheria[s] y bar[r]anca[s] y monte aquellas ser[r]ania y penñas
23
14. r y pasaro para en la [H]uaxteca conquistaro[n] los que avia en
15. en todo aquel llos lugares serro bar[r]anca los pame que avia e
16. laquellos ser[r]o de la [H]uasteca azolaros los pame que avia [a]quellos
17. lugares - garrapata - niva - xexani que clama p(o)or todos a[-]
18. quellas serrani[as] y barranca[s] aquel montes asolaro[n] los enemigo
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Texto | 205
19. ...dezde ay bolvieron para San Geronimo - San Sebastian - en
20. la cañada los hovero - y laguna seca en el serro gordo - en e los
21. ...s[e]...rro del puerto de yêto Santa Catalina - en Jurica a den
22. vino los serros de las minas biexa ··· fue los capitanes general y a
23. ...capital general Don Nicolas San Luis alferes Don Marco de la
Cruz
24....sa[r]sentos mazo del campo y su jente sus soldados los ynfanteria el
25. capitan general - Don Fernando e capitan de cuerpo estaba su pueblo
26. Querretaro -
[Fj.9v]
24
10. El capita[n] general es Don Pedro Martin de Torro casiqui y señor
11. de los indios y vachichile los amigos chichimecos manzo[s] sus soldados
al señor
12. capitan general Don Pedro Martin de Torro - conquistaro[n] toda la tier...
[ra]
13. los dos capita[nes] generales hasta en la [H]uasteca y sus basallos los
señores
14. r otras bez fuero[n] a conquista[r] a san Pedro Tulima y llagaro[n]
en el barnal
15. junto las llave y san Juan del rio en la sabanilla y barranca de ay se
bolvie[-]
16. ro[n] a pueblo Santiago e Que[re]taro el capita[n] general de ynfe[n]
teria Don Nico[-]
17. las San Luis - y el capita[n] de los vichile chimecos manzos capita[n] de
los amigo
18. sus capitan generales de los vachichiles a Don Pedro Marti de Torro [fig.6]
[Firma de protección, añadida en 1696.]
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Transcripción histórica modernizada y notas1
Por Luis René Guerrero Galván
(Christus)
Jesús, María y Joseph
Año de1534. En el pueblo y provincia en la cabecera de Chiapa de Mota,
estaba un rey que se llamaba García,2 su padre de este rey García se llamaba
Grillo. Y este rey García tuvo un hijo que se llamaba Águila Real Chico,
fueron muy señores reyes, de corona real, y nunca se sujetó al gran monarca
Amonteets’i (Montecuzoma), su majestad a Montecuzoma. Y le dieron mucha
guerra a este Rey Águila Real Chico, nunca se sujetó con Montecuzoma.
Este Real Chico se estuvo fuerte con Montechi (Montecuzoma), le quería de-
gollad éste. El rey es de corona, le pidieron un árbol de sabino y ponerle en
Huautitlan (Cuautitlán), como lo puso en el lugar del pueblo de Huautitlan.
Prosapia y linaje, todo el parentesco está en la provincia en Jilotepec, de
allá descendimos, dos caciques y rey de corona, los cacicazgos nuestros, anti-
quísimos, nuestros bisabuelos, gobernadores y señores, abuelas, tíos, primos,
son nuestros deudos los señores.
Aquellos, los primeros respetables, nuestros padres, nuestros antepasados,
aquellos, los nuestros que ya han terminado, ellos son nuestros orígenes, de
nosotros de aquellos, los nuestros que ya han terminado, ellos son nuestros
orígenes de nosotros: E ts’a windo (el que muerde la piedra), E k’engui (serpien-
te de nubes), Ena bats’ani (el que es hijo), Ebuuhu (barra de metal), E k’et’ada
1
La presente transcripción tiene la intención de hacer una lectura asequible al lector no versa-
do en la lingüística y la filología. En este sentido, se trata de una versión modernizada que, en
algunos casos específicos, conserva los nombres originales en lengua otomí con sus respectivos
significados, al menos del que se puede inferir. Se debe señalar que está basada en la traducción al
español de Alonso Guerrero Galván. Además, como se explica en el texto, el trasunto de este do-
cumento que trascribió David Wrigth Carr, se puede consultar en: [Link]
profile/David-WrightCarr/publication/266260244_GARCIA_Traduccion_de_un_manuscrito_
en_otomi_y_espanol_hecha_por_Diego_Garcia_de_Mendosa_Motecsuma/links/559af86408ae-
21086d277cc7/GARCIA-Traduccion-de-un-manuscrito-en-otomi-y-espanol-hecha-por-Die-
[Link]
2
Este cacique García, también se denomina Ebeyogui (nuestro consuelo) o Águila Real, que fue el
noveno señor al mando en la provincia de Jilotepec, según se infiere del Códice de Jilotepec: «[…]
cansados ya de su ciega idolatría estos pobres ignorantes no hallaban modo ni abrigo que les fuera
favorable, pues todo les era tan contrario que para mayor desengaño suyo se les ofreció un hombre
por gobernador, quien les prometió despertarlos en su ceguedad y tinieblas en que se hallaban y
librarlos de una continua guerra que les esperaba, porque había visto en los gobernadores que
habían tenido, tan sin provecho del bien de sus hijos y todo perdido y acabado, les dijo “y daré
la vida por vosotros”, viendo esto, esta plebe se animaron y coronaron por rey Despertador, y los
mexicanos le llamaron Oxitipan y en otomí lo nombraron Ebeyogui, Nuestro Consuelo y Desperta-
dor[…]»: [Link] Véase a Ana María
Crespo “Caciques y relatos de conquista en el Códice de Jilotepec y en los documentos otomíes de
El Bajío” en Códice de Jilotepec (Estado de México) Rescate de una historia, México, Gobierno del Estado
de México, CONACULTA, INAH, El Colegio Mexiquense, pp. 133-162.
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208 | Alonso Guerrero Galván
(ojo machucado), son ambos señores agua cerro (Altépetl),3 señor que estaba
y vivían nuestros padres, nuestros originarios nuestros antepasados, nuestras
gentes, el señor mencionado e rey y corona aquí.
Nuestro señor atravesó mi Jilotepec, en la provincia que se menciona, el
pueblo donde murieron el noble Santiago, Andamaxei (“El gran juego de pelo-
ta”, Querétaro), sujeto distrito, el Tequisquiapan, el Río San Juan, San Juan
de Ríos, San Gerónimo, mi pueblo donde soy originario: La Tortilla Grande,
mi pueblo donde vivían los nuestros antepasados, el don Gerónimo o don Pa-
blo Nzupa (Mono) había andado, todos señores, “El Trueno” padre nuestro,
padre don Jerónimo, señor es sacerdote, licenciado, “El Trueno” trabajo con
su hijo, don Pablo o don Jerónimo Nzupa (Mono), en el San Mateo, el Teco-
zautla, el San Mateo, el Grande Mateo, Andamats’itsi (Huichapan) Huichapa,
La Cebolla, San Lorenzo, Anmosta (Padrecito), Lorenzo, San Miguel El Gran-
de, San Francisco, El Chilacayote, El San Miguelito.
[…]4degodo (ciego), San Agustín, El Lodazal, San Juan Maconi (lugar de
hierbas), El Sauz, Santa Cruz, La Santa María, El Tixmadehe (lugar donde
brota el agua), San Miguel Canhin (del Trueno), El San Juan, El Gran Cuer-
no, El Gran Jilotepec, El San Agüita, El Santiago, se ha dicho, San Diego,
Hiuwia (La Pelea), El Gran Jilotepec, ychana (en la) Agüita, y en lo alto en el
Jilotepec, esos nuestros, que ya han pasado, ellos son nuestros antepasados,
nuestra prosapia, nuestro linaje, son nuestro bisabuelo, tataranieto, nuestros
antiquísimos y eran gentiles, los señores cacicazgos fueron: rey de corona, en
la Provincia de Jilotepeque, y nunca se sujetó con el gran monarca Amontets’i,
quiere decir en la lengua mexicana Montecuzoma, el rey nuestro, antes
pasado, los gentiles, eran sus reyes los mexicanos, indios los del Jilotepeque
y provincia. Era nuestro rey, indios otomís, como los tarascos, que fueron su
rey Acazonts’i (Calzonzin, Tlatoani), vivía en Pátzcuaro. Así éramos con los
3
El gobierno político mesoamericano, en el Altiplano central, se basaba en una estructura
jurídico-política denominada Altépetl, una ciudad-estado al mando de un señor, Tlatoani, cuya juris-
dicción abarcaba varios calpullis, grupos de población dinámicos y ágiles agrupados en torno a un
territorio y cuyo principal medio de producción económica era el tlalmilli o parcela. Los mexicas
se organizaron bajo dos altépetl: México-Tenochtitlan y México-Tlatelolco, tras el predominio del
primero y haber caído en sujeción el segundo en 1456, se conformó la Triple Alianza con los altépetl
de Texcoco y Tacuba, mismos que dominaron la zona del Altiplano central desde 1427 y hasta
1519. Ahora bien, cada señorío mesoamericano equivalía a un Estado y el dominio o sujeción no
implica un control total de los linajes dominantes, si bien existían las alianzas de sangre, matrimo-
nios de los tecuhtli o pillis, nobles mexicas, con las hijas de los señores de los pueblos sujetos, algunos
linajes formarían confederaciones contra la Triple Alianza. La forma de sujeción se basaba en el
tributo, en especie o bien en el servicio personal prestado por los macehuales, gente del comú[Link]
decir, cada altépetl sujeto debería proporcionar al señorío dominante: leña, maíz alimentos varios,
algodón plumas, pieles, además de elementos decorativos, utensilios o herramientas, además de
ofrecer macehuales para las campañas militares, entre otras características particulares. Véase a
Luis René Guerrero Galván, Manual de historia del derecho mexicano, México, Fondo de Cultura Eco-
nómica, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2018.
4
Roto. En adelante este símbolo: [...] indicará que en el documento hay una falta de consecución de
palabras precisamente porque está roto.
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Texto | 209
reyes y señores de la provincia de la cabecera de Jilotepeque, vivían nuestros
reyes y el gran monarca a Montecuzoma que vivía en la Ciudad de México,
fue nuestro rey en esta Nueva España.
En nuestras tierras nacidos, criados en esta tierra nuestra, los españoles,
mestizos, mulato, negro. A España son sus tierras los españoles, en la Nueva
España no tienen tierra y que son suyas ni v[...] españoles no tienen tierras
en la Nueva España, vaya a vivir a Españas y no aquí, se vienen a alzar
con nuestras tierras los codiciosos, envidiosos, malos cristianos y nos enseñan
maldades, los españoles, aunque trajo la fe del bautismo y matrimonio de
la santa madre iglesia, los trajo, pero maldades, muchos males trajo, somos
como los[...] micos, lo que [vemos] de hacer, lo hacemos también.
El tiempo de gentiles de Montecuzoma, el gran monarca nuestro rey, no
había maldad como ahora, vivía tan ajustado su gente, ni a flojeras, ni dro-
gas, ni ladrones, salteo, ni mentiras, vivían tan ajustados y castigaba a sus va-
sallos, sus gentes no consentían maldades, ni bellaquería, como ahora, hacía
justicia como dios manda, había justicia como justicia no hace a dos manos
ni hacia sin justicia.
Salió mi bisabuelo, que fue el dicho don Fabian Pavli (Pablo) Martín
Ttzuvichol y Mago, de Jilotepeque, en la provincia, se vino a vivir en San
Diego, abajo del Pueblo San Mateo, en Huichapan, pueblo de los meros
otomíes, que es jurisdicción en la cabecera y provincia sujetos al distrito de
Jilotepeque, ahí murió nuestro abuelo don Fabián Pablo Martín Ttzuvichol
y Mago, cacique, y dejó dos hijos: don Baltazar Martí de Granada y el di-
cho Gabriel Martín de los Ángeles, murió en el Pueblo de San Mateo en
Huichapa, ahí están enterrados nuestros bisabuelo don Gabriel Martín de los
Ángeles, ya difunto, de él dos hijos has[...] e hijas, don Pedro Martín de Toro
y don Juan Tomas, y doña Beatriz Inés y doña Cristina Teresa, y doña Agus-
tina Juana, nuestras abuelas: doña María Vicente Cristina, otra abuela es
doña Madalena Ana y Granada, fueran cacicas y principales de Jilotepeque
y señoras nuestras bisabuelas.
Es aquí que los señores y cuatro, la señora abuela y sus esposos, el señor
murió nuestro abuelo, la abuela murió, nuestra abuela, nuestra abuela vivía
vecina a nuestros originarios, nuestras madres, nuestras abuelas, aquellas que
vivieron eran nuestras madres, nuestros abuelos.
Su hijo don Pedro Martín, mal llamado Toro, fue a Huichapan, a San
Diego, a San Mateo el Grande, Huichapan, dejaron Querétaro, donde fue
muerto el señor don Marcos de la Cruz; en El Cuerno estaba su hijo, de
nombre Gaspar Marcos, donde murió, era vecino de Santiago de Querétaro.
Fue a la conquista de San Lucas, el pueblo de mi abuela, donde le pusie-
ron nombre por don Juan Martín Guachichil, capitán general y gobernador,
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210 | Alonso Guerrero Galván
nuestros abuelos, vuestra madre, habían estado en San Lucas, el pueblo de
nuestra abuela muy grande, de nuestra abuela, donde estaba El Caracheo,
la casa:
1. Donde estaba El Algodonar;
2. Donde estaba Santa María y mi señor el Pequeño
Salvatierra;
3. Tarimoro
4. Rincón de la Conquista;
5. Thet’ahe (agua nuestra), nuestros originarios;
(6-7) El T’upadan;
8. El Gran Chono, El Montesillo;
9. Potrero;
10. San Gerónimo;
11. San Pedro;
12. Morales;
13. El Lerma;
14. El gran pueblo T’ra;
15. La piedra del Muerto;
16. Thet’ayu;
17. La Miel;
18. T’udentha, Palmilla;
19. Ñado (Cabeza de Piedra);
20. Ant’si;
21. El Sauz;
22. Agostadero;
23. La Valencia;
(23-30) El Gran Yochado (donde están las piedras), El Noble
Mezquite;
31. El Pequeño San Miguel.
Son ellos los guachichiles, nuestra abuela, nuestra abuela, guerreaban, habían
sido soldados nuestros en la guerra Tierra Adentro, en Tierra Dentro habían
estado en la guerra, en el río, en San Juan del Río, el Sombrerete, guerrea-
ron, en la Guadiana, de allá bajaba a la guerra, la conquista, guerrearon los
soldados de San Miguel El Grande, Xichu, lo habían electo capitán general a
don Marcos Felipe, nuestro abuelo, nuestros originarios, ese señor guerrero,
aquél capitán de cuerpo, señor don Sebastián Hernández, habían sitiado
mi pueblo, golpeaban mi pueblo, pueblos y villas de San Miguel el Grande,
el sargento don Rafael, alférez don Ramón Juan, maestre de campo señor
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Texto | 211
don Joseph Enrique Jimeda, señor que había ido a la batalla, a la guerra, pe-
leaban los guerreros, estaban conquistando, es aquí que había conquista, el
Gran Perro(¿?) nuestra tierra, la Nueva España, nuestra abuela, nuestros con-
quistadores, nuestro pueblo, aquí en mi tierra, en Sombrerete, en Guadiana,
en el Río que lleva su nombre, en San Juan de Río, la conquista, Querétaro,
Zacatecas, en la época de guerra, en la época de conquista y batalla, aquellos
nuestros señores está su gran nombre, guerrero y señor don Pedro Martín de
Toro, su mal nombre, le llamaban así por su mal nombre, aquí gobernó en
la mina, hubo muchos muertos en el pueblo, este mi pueblo, donde gobernó
en la mina de Guanajuato, pelearon mucho porque querían las minas, supli-
caron vivir para hacer la conquista, andaban de barretero, habían vivido su
gran abuela, había vivido, su nombre Isabel, madre, y su nieto, de dos con-
quistadores, dos estaban en cabeza de nuestra tierra, no murieron, su abuela
vivía allí y querían pelear para salvar la tierra, y andaban con la gran abuela,
nuestra punta blanca, gran metal, con nuestro llanto sostuvo en la conquista,
allá luchaban, allá donde está la mina peleaban, ahí estaban nuestras abue-
las, la Isabel, vecina, Ana, vecina, la abuela, los regidores que han ganado
estas minas que se han rendido, rinden los dineros camino hacia las minas,
nuestro camino, había gran pelea, y quedaron allá las casas, los guerreros,
nuestros grandes por el metal, por las minas, por el camino, han sacado el
metal y han peleado por el metal que está ahí, quieren lo que está ahí, las
minas y los barreteros, con el metal vienen nuestras penas, nuestros caudales,
las mujeres tenía plata: 10 pesos, 15 pesos, 20 pesos, 7 pesos, cuando estaban
muchachas y estaban viviendo ahí, con muchas penas, tenían sus propieda-
des, y vino el hongo, hacían vino de Castilla, estos y aquellos estaban aquí en
la noble mina, no iban de mi propiedad, donde estaba el metal, donde estaba
el blanco (la plata) y peleaban ahí en el camino grande, nuestra mina estaba
allí, allí estaba su señor don Pedro Martín de Toro, nuestro señor, muchas
piedras y serpientes, los llevaban a México, en donde no había, estaban en
la tierras con serpientes, pelaban y subí un señor, don Pedro Martín de Toro,
que era originario de San Mateo, y conquistó siendo señor y capitán general
de los guachichiles, ahora está muerto en T’ahí, en Celaya, en la villa ciudad
de Nuestra Señora de Estramoya, este señor don Pedro Martín de Toro, vivía
en el pueblo de mi abuela, San Lucas, que tenía grande agua, y en San Fran-
cisco, su gran caballo, su Chamacuero, miraba y miraba hacia San Agustín,
donde peleó de pueblo en pueblo con los huachichiles, siendo el capitán don
Pedro Martín de Toro, fue hasta encontrar tierra y mataron a Francisco Mal-
donado, sitiaron su casa los de antes, en el pueblo de San Juan, y andaban
los de San Agustín, también emigraron los de antes, nuestros muertos, nues-
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212 | Alonso Guerrero Galván
tro padre el señor don Francisco Martín Ets’oni, el señor Gaspar Lucas, don
Miguel Hernández, don Alonso Martín, fue donde murió don Juan Jimé-
nez, Pedro Martín Emats’ani y luego don Juan Lucas Enguan, Gabriel Enxuni
(Águila), Alonso Lucas, padre, Juan Ek’aña (Serpiente), padre, Juan Tomás,
José Echot’i, Alonso Edek’un, Martín Cuhun, Miguel Lucas Etudi, Pedro Martín
Eqha, Juan[…] Juan Ramírez, Bernabel Esteban, su hijo Diego Hernández
Eduta, Diego Juárez Chalán, Juan Ramírez, Juan Chalán, estaban en Las
Piedras de San Agustín, andaban peleando adentro la conquista, adentro
de la Tierra Adentro, bajaban allá al río grande de San Juan del Río, se
quedaron en Sombrerete, se quedaron en la Guadiana, se quedaron en Río
de Medina y bajaron a Fresnillo, mucha matanza en la Santa Cruz, muchas
matanzas había en Trujillo, bajaban y estaban de guerra, en mi tierra estos
señores peleaban, se quedaron en el Parral y los muchos cerros, andaban
peleando: los Mascorro, los Pame, los Negrito, los Congo, mis abuelas y las
naciones peleaban la guerra con el señor don Pedro Martín de Toro, capitán
general, conquistador y gran señor, allá querían que estuvieran los origina-
rios, andaba mala gente, mi abuela en esa pelea, malos y valientes de grandes
pueblos nobles estaban peleando, los originarios con el capitán en los montes
donde está la gente mala, mi abuela, esa la grande, peleaba muchas batallas,
peleaba y con flechas de mala gente, mi abuela, los guachichiles, los mansos,
mi abuela quería conquistar con estos soldados aquellos que murieron, los
caballos, la conquista, las alianzas, hasta la barda, y cuidar por donde baja-
ban, unos a pelear que estaba en guerra, en gran pelea, fue una grande pena
como se ha dicho, los soldados de esta tierra, aquellos, expira, esta tierra de
mala gente, mi sangre, los Mascorros.
Aquellos hijos de mi sangre, mi sangre, mis hijas, de nuestras madres, allá
levantaron su casa los soldados, sus nobles hijos, aquellos hijos nobles, mis
dos grandes abuelas, mi abuela como se ha dicho, murió en aquella tierra.
Y fueron a guerrear, a enfrentarse en la guerra, adentro de la tierra, de la
tierra adentro, de la conquista.
Años de 1534. A que se pobló, en el pueblo y ciudad en Santiago Que-
rétaro, [...]er pueblo de los chimecos mansos, en La Cañada de Patehete (ma-
nantial del agua caliente), su pueblo, los chimecos mansos, los guachichiles,
los amigos en la, su vida ahora era [...] y Ciénega, había tule, toda la ciudad,
ahora los chimecos mansos vienen a San Miguel El Grande, a la doctrina, fue
primero pueblo en la Villa de San Miguel, sujeto en Querétaro, y el pueblo
de Chamacuero y San Francisco. El primer pueblo en Chamacuero era en
el pueblo San Lucas, pueblo de guachichiles, chimecos mansos, los amigos,
después se pobló en San Agustín, estaba un capitán, se llamaba don Juan
Martí, estaba como gobernador actual, tenía sujetas toditas las rancherías
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Texto | 213
de chimecos mansos, guerreador los conquistadores, los tenía sujetos todos
las barrios este capitán don Juan Martí, en San Francisco que es el pueblo
ahora en Chamacuero, que le llama ahora es congregación, se congregaron
cuando vino un juez de congregación, que llamaba Francisco Tamayo, su
escribano que trajo se llamaba Diego Bedor,5 tres veces vino el juez a los
congregaciones [...] nunca se pudo congregar los naturales, así que se iban
los jueces de las congregaciones, que así los juez de congregación se volvía
hasta [...] adonde estaba, en sus pueblos, los naturales, ya estaba hechos sus
pueblos, se volvían luego, el padre que venía a decirle la misa a los naturales,
era de San Miguel El Grande, de cómo era su jurisdicciones de allá, venía el
clérigo[...] decirle misa todos los domingos, después que sucedió la desgracia
[...]ll mataron los pobres frailes, pasajero de la orden de nuestro señor San
Francisco, se dejaron de bajar los sacerdotes de San Miguel, de miedo de los
chimecos, nunca más venía el sacerdote de San Miguel, y se llamaba Pedro
Tulgero, de miedo de los chichimeca, lograron el pueblo de San Lucas y San
Agustín, pueblos viejos.
Continuaron los frailes de Apaseo, era frontera en San Lucas, pueblos
viejos, San Agustín, que hasta ahora parece El Fuerte e Pueblo Viejo y es
pueblo viejo, San Lucas pueblo, los chimecos mansos, los conquistadores don
Juan Martí, capitán de cuerpo, su sobrino don Pedro Martin de Toro, capitán
general de la conquista.
Venía siempre a don Fernando Tapiera, de Tlaxcala, era tlaxcalteco, ve-
nía siempre en la cona (cañada) de patehe (agua caliente), pueblo de chimeco
manso, los guachichiles, venia todos los años a vender sayal, huipiles, nahuas,
sombrero y otras cosas de chucheros a res gata chile, trueque de ropas, sayal,
nahuas, huipiles, sombrero, agujas copales, avatil (charola/plato), lo cual hí-
zose amigo los de La Cañada los chichimecos mansos y principales del pue-
blo de La Cañada, y trataron de fundar el pueblo de Santiago, en el lugar de
Querétaro, y fue a México, pidió que se poblara en el pueblo en Querétaro,
que es la cuidad ahora, y fundó el pueblo Santiago Querétaro, a don Fernan-
do Tapia y los demás principales, vino por capitán de cuerpo a don Fernando
Tapia, vino por capitán general a don Nicolas San Luis, alférez a don Pedro
Conejo, sargento Marcos Juan, maese de campo Agustín García.
Tuvo un hijo a don Fernando de Tapia, llamándose don Diego Tapia,
y tuvo una hija llamada doña Luisa Tapia, y monja, fue la abadesa en las
monjas de Querétaro, fue señora de madre mayor en las monjas, hija que fue
de don Fernando Tapia, pobladora y fundadoras en las monjas, es la madre
mayor del convento, fue tía nuestra, yo don Francisco Martin de la Puente,
cacique y principal, conquistadores y fundadores y pobladores, el tiempo las
5
Quizás se refiera al cargo de veedor, sin embargo, líneas más adelante, lo repite más como apellido
que como cargo, como lo ha hecho anteriormente con otros funcionarios.
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214 | Alonso Guerrero Galván
congregaciones que despacharon, un juez de la congregaciones, llamádose el
juez Francisco López Tamayo, y trajo juez escribano real, llamádose Diego
Bedor, el escribano fue el año de 1[…]
Fue mi esposa sobrina la señora abadesa doña Luisa Tapia, fue mi mujer,
doña María Francisca Sanchis, hija que fue cacique y señor poblador en
Apaseo Abajo, en San Juan Bautista, del pueblo Apaseo, su madre; mi mujer
es doña Melchora Martí, cacica, criolla del pueblo Santiago, fue prima la
señora abadesa, que por eso[...] llamaba tía, la señora doña Luisa Tapia, la
fundadora en las monjas de Querétaro, hija que fue don Fernando Tapia, el
capitán de cuerpo, el capitán general conquistador se llamaba don Nicolas
San Luis, tío mi difunta mujer, a doña María Francisca Sanchis, cacica y
señora, y nos casamos en el pueblo San Francisco Chamacuero, fue mi padri-
no don Pedro Martín, nuestra madrina se llama doña Christina Edaxi (xilote),
nos casaron a nuestro padre don Eloy, guardián, definidor y provincial y de
Santo Oficio de la Inquisición, muy señor padre reverenciado, y muy estima-
do de todos los monjes y frailes de la orden del seráfico padre San Francisco,
tuvo un hijo a don Fernando Tapia Echohin (Conín: trueno/relámpago), su
hijo se titulaba don Diego Tapia, fue señor de los indios de Querétaro, fue
muchos años gobernador en el pueblo y ciudad de Querétaro.
Don Andrés Sanchi eduhia, su mal nombre es señor cacique, lo cual fabricó
el templo en Apaseo, lo zanqueo y agencio, lo empezó y lo dotó de campana
para el culto divino, retablo y las celdas, los religiosos padres, hasta que lo
acabo todo, y huerta, y hospital
y las comodidades de casas reales; y la comunidad de la labor de trigo de
a[...] y sale los derechos, los padres guardianes por la dotrina y misa que dice
por los naturales del pueblo Apaseo, de donde sale en la comunidad de la
renta, la comunidad, los tributo y los cien pesos para los padres guardianes,
no paga tributo los naturales del pueblo, ahí sale en la labor de la comunidad
con que paga los tributo los del pueblo Apaseo.
Conquistaron los capitanes general en la Tierra Adentro, hasta en San
Juan de Río, llegaron junto a Sombrerete, de ahí se volvieron, a don Pedro
Martin de Toro, su mal nombre, y capitán general de los soldados suyos, de
los guachichiles, los amigos chichimecos mansos, ya son bautizados por la
fe de Dios, fue convidado como fue hombre y valerosos de brazo, que por
esos le intitularon de Toro, su mal nombre, corría la lo va(¿?) de hombre de
brazo y animoso, no temía de su muerte ni hablaba bien en[...] mexicano, ni
en castellano, pronunciaba bien en mexicano ni en Castilla, era otomíte de
los puros otomí, criollo nacido de Jilotepeque, su padre que fue ya difunto,
fue criollo nacido de la provincia Jilotepeque y señores reyes de corona, ca-
cicazgo en la provincia y cabecera de Jilotepeque, toda su prosapia y deudo,
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Texto | 215
fueron gobernadores don Cristóbal de los Ángeles, su mujer doña Beatriz, don
Pablo de Ávalos y don Jerónimo de Ávalos, don Vicente y don Diego de Gra-
nada el gobernador de Tepexi, y don Mateo de la Bárcena, de Huichapa, y
don Nicolas de la Bárcena y don Juan Popoca, gobernador de Ixmiquilpan,
don Cristóbal de la Bárcena y don Nicolás de la Bárcena en San Juan del Río.
Lo cual fue convidado al capitán general a don Pedro Martin de Toro,
esta entrada y conquista a conquistar toda la tierra, empezaron desde San-
ta María Chichimequillo a donde se llama Amodexo, en otomí, guerrearon
fuertemente en Santa María[…] y pasaron en el Pinal, y el otro cerro, a
donde le llaman El Pinal Azul, anccangattuhuhe en otomí, […]r pasaron a San
Pedro Tuliman (Tolimán), anduvieron aquellos cerros[…] de Tuliman […]
l y vinieron al pueblo de Xichu, anduvieron todos a las serranía de Los
Palma, Poxincqueyâs (víboras negras), Conca, Papalotas, y vinieron el Río de
los Bagre, anduvieron a los cerros, conquistaron, hicieron carnicería, ma-
taron, y pasaron en La Vigas, hicieron aros, mataron los que había, a que
barranca y serranía, anduvieron las cañadas, y barranca, cueva, asolaron
los que había en aquellas serranías y barrancas[…] pasaron a Cuencamé,
mataron cuanto había en el lugar de Cuencamé, asolaron cuantos había en
Cuencamé, entraron en el Río Verde, mataron los que había en aquellas
rancherías, y barrancas y montes, aquellas serranía y peñas, y pasaron para
en la Huasteca, conquistaron los que había en todos aquellos lugares, cerro,
barranca; los pame, que había en aquellos cerros de la Huasteca, azolaron
los pame que había en aquellos lugares, Garrapata, Niva, Xexani que cla-
ma por todos aquellas serranías y barrancas, aquellos montes asolaron, los
enemigo[…] desde ahí volvieron para San Jerónimo, San Sebastián, en la
cañada los Hovero (Jobero) y Laguna Seca en el Cerro Gordo, en los cerros
del puerto de Yêto (la mano de piedra), Santa Catalina, en Jurica, anduvieron
los cerros de las minas viejas[…] fue los capitanes general y el capitán ge-
neral don Nicolas San Luis, alférez don Marco de la Cruz, sargentos, maese
de campo y su gente, sus soldados, los de infantería, el capitán general don
Fernando, e capitán de cuerpo estaba su pueblo Querétaro.
El capitán general es don Pedro Martin de Toro, cacique y señor de los
indios y guachichiles, los amigos chichimecos mansos, sus soldados, al señor
capitán general don Pedro Martin de Toro, conquistaron toda la tierra, los
dos capitanes generales, hasta en la Huasteca y sus vasallos los señores otras
vez fueron a conquistar a San Pedro Tulima (Tolimán) y llegaron en el Ber-
nal (Peña de Bernal), junto Las Llave (Hacienda La Llave) y San Juan del Río,
en La Sabanilla y barranca, de ahí se volvieron a Pueblo Santiago de Queré-
taro, el capitán general de infantería don Nicolás San Luis y el capitán de los
huachichiles, chimecos mansos, capitán de los amigo, sus capitanes generales
de los huachichiles a don Pedro Martín de Toro.
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Los otomíes
y el Código Martín de Toro
Editado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, se terminó de
imprimir el 30 de diciembre de 2021, en el marco del 696 Aniversario de la fundación
de México Tenochtitlan, en los talleres de Litográfica Ingramex, S. A. de C. V.,
Centeno 162-1, Granjas Esmeralda, Iztapalapa, 09810 Ciudad de México, tel.
55 5445 0470, ext. 364. Se utilizó tipo Baskerville en 10, 11, 12 y 14 puntos. En esta
edición se empleó papel bond blanco de 90 gramos para los interiores y cartulina
couché de 250 gramos para los forros. Consta de 300 ejemplares (impresión digital).