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Somalia: Estado Fallido y Piratería

El artículo analiza el fracaso del Estado somalí y la piratería marítima como consecuencia de su desintegración. Se argumenta que Somalia, clasificada como un Estado fallido, enfrenta problemas como la criminalidad, corrupción y la falta de control territorial, lo que ha llevado a la fragmentación del país en varias entidades. Además, se discuten las implicaciones históricas y geopolíticas que han contribuido a esta situación, incluyendo la herencia colonial y el impacto del fin de la Guerra Fría.

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Somalia: Estado Fallido y Piratería

El artículo analiza el fracaso del Estado somalí y la piratería marítima como consecuencia de su desintegración. Se argumenta que Somalia, clasificada como un Estado fallido, enfrenta problemas como la criminalidad, corrupción y la falta de control territorial, lo que ha llevado a la fragmentación del país en varias entidades. Además, se discuten las implicaciones históricas y geopolíticas que han contribuido a esta situación, incluyendo la herencia colonial y el impacto del fin de la Guerra Fría.

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Estudios de Asia y África

ISSN: 0185-0164
reaa@[Link]
El Colegio de México, A.C.
México

López Villicaña, Román; Almazán, Marco A.


Somalia. Estado fallido y piratería marítima
Estudios de Asia y África, vol. XLIV, núm. 3, septiembre-diciembre, 2009, pp. 583-607
El Colegio de México, A.C.
Distrito Federal, México

Disponible en: [Link]

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Sistema de Información Científica
Más información del artículo Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal
Página de la revista en [Link] Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
Asia y África actuales

Somalia. Estado Fallido


y piratería marítima

Román López Villicaña


Marco A. Almazán
Universidad de Las Américas, Puebla

Este ensayo tiene como objetivo analizar el fracaso del Estado


somalí, su desintegración y una de sus consecuencias: la piratería
marítima, que sin duda ha llamado la atención de la opinión pú-
blica mundial. La propuesta de Estado fallido o Estado fracasa-
do, elaborada en Estados Unidos después de la Guerra Fría, des-
cribe a ese Estado como “aquél que, aun reteniendo su capacidad
legislativa, ha perdido la habilidad para ejercerla, y deja de exis-
tir autoridad para hacer cumplir algún acuerdo”.1
Un Estado es fracasado cuando tiene solamente control ficti-
cio sobre el territorio, no puede poner en vigor sus leyes, existe
una alta tasa de criminalidad, extrema corrupción política, ine-
ficacia judicial, interferencia militar en la política, un gran mer-
cado informal y los líderes tradicionales tienen más poder en
algunas regiones que el Estado; por lo anterior, el Estado no
puede realizar sus funciones de seguridad y desarrollo económi-
co, no controla las fronteras y no reproduce las condiciones ne-
cesarias para su existencia.
El Fondo para la Paz de Estados Unidos, publica un índice
anual de los Estados fallidos, que toma en cuenta 12 factores para
demostrar la existencia del Estado fracasado:

1. Presiones demográficas

1
Daniel Thürer, “The failed State and Internacional Law”, Internacional Review
of the Red Cross, núm. 836, 31 de diciembre de 1999, p. 731.

[583]
584 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

2. Masivo movimiento de refugiados


3. Población desplazada
4. Migración continua y crónica de población
5. Desigual desarrollo económico
6. Severo declive económico
7. Criminalización y deslegitimización del Estado
8. Progresivo deterioro de los servicios públicos
9. Extensa violación de los derechos humanos
10. Aparición de Estados dentro del Estado
11. Faccionalización de las elites
12. Intervención de otros Estados o factores externos en el Es-
tado fracasado

De acuerdo con dicho índice, desde 2005, Somalia aparece


sostenidamente en la parte superior de la lista. Cabe agregar
que, en algunos casos, el fin de la Guerra Fría impactó negati-
vamente a aquellos Estados que dependían de los subsidios de
las grandes superpotencias; esto trajo como consecuencia la
erosión de la legitimidad del gobierno y su incapacidad para
solucionar problemas como la miseria, el desempleo, la crimi-
nalidad, el ascenso de rivalidades étnicas y el surgimiento de
movimientos separatistas. Todo esto aunado a una profunda co-
rrupción de los regímenes políticos, en especial los africanos,
y que al fin de la Guerra Fría representa un peligro para la se-
guridad internacional.
Los Estados fracasados están afectados por tres aspectos
geopolíticos de acuerdo a Thürer:

• El fin de la Guerra Fría


• La herencia de regímenes coloniales que destruyeron las
estructuras sociales tradicionales, pero que no duraron lo
suficiente como para reemplazarlas con estructuras occi-
dentales constitucionales y una identidad efectiva, y
• El proceso general de modernización que animó a la mo-
vilidad social y geográfica, pero que no se equilibró con un
proceso de construcción de la nación, capaz de poner al Es-
tado sobre bases sólidas.2

2
D. Thürer, op. cit., p. 733.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 585

De acuerdo a Cohen,3 con el fin de la Guerra Fría, el Cuer-


no de África ha pasado de ser una zona de choque, en el cual las
grandes potencias se enfrentaban por su control, a ser una zona
de compresión, en la cual ya no es necesaria la intervención de
las grandes potencias y factores externos en general, para que
se den conflictos internos, movimientos separatistas, guerras
civiles, conflictos interétnicos o conflictos interclánicos. Lo an-
terior está llevando a una balcanización del área; tal y como lo
prueba el surgimiento de Eritrea, el de Somalilandia, el de Pun-
tlandia, y tal vez, en un futuro no lejano, un nuevo Estado en
el sur de Sudán.
Somalia representa el paradigma fiel de la zona de com-
presión, al fragmentarse en tres partes principales y muchas
menores luego de la implosión del Estado en 1991. Del anti-
guo territorio somalí, han emergido Somalilandia, Somalia y
Puntlandia. La ex Somalia italiana (hoy Somalia) se ha fragmen-
tado en un sinnúmero de pequeños Estados independientes, e
incluso Mogadiscio se ha dividido en pequeños Estados clánicos.
Esto ha hecho florecer actividades ilegales no controladas por
el Estado y hace cada vez más difícil una recomposición del
antiguo Estado. Pensamos que pronto tendrá que aceptarse la
realidad de la división de facto del país (véase mapa al final de
este artículo).

Somalia, el Estado-nación

En el Cuerno de África, Somalia se distingue por tener un solo


grupo étnico. La identidad somalí está definida por una len-
gua común que es el Af-Somali, y una economía dominada por
el pastoralismo; religiosamente los somalíes son musulmanes
de la rama sunni y en lo político su sistema está basado en la
forma patriarcal clánica.4 Esto se refiere básicamente a la in-
fluencia preponderante que ejercen los líderes de los distintos
clanes sobre la población en general.
3
 Saul Bernard Cohen, Geopolitics of the World System, Lanham, Rowman &
Littlefield Publishers Inc., 2003.
4
Kinfe Abraham, Somalia Calling, Addis Ababa, Ethiopian International Institute
for Peace and Development, 2002, p. 1.
586 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

Se dice que los egipcios llamaron a la zona el país de Punt, y que


el reino de Axum dominó el área durante varios siglos, hasta
que en el siglo vii tribus árabes establecieron puestos comer-
ciales en la costa entre los que destacó el sultanato de Adel y su
puerto Zeila.
De acuerdo a Abraham, el pueblo somalí comenzó a migrar
desde Yemen hacia el siglo xiii, pero el sultanato de Adel se de-
sintegró en pequeños Estados independientes gobernados por
los jefes clánicos, durante los siglos xiv y xv, (éste es el primer
antecedente de lo que ocurre hoy), lo que llevó a Zeila a depen-
der de Yemen en el siglo xvi y, consecuentemente, pasaron a
la influencia turco otomana.5
Los primeros colonizadores europeos aparecieron en 1854,
e Italia y Gran Bretaña ocuparon territorios hasta la década de
1880. Somalia —o el territorio habitado por tribus somalíes— se
repartió entre Francia, Gran Bretaña e Italia, y así permaneció
hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
El periodo colonial fue muy corto y los británicos establecie-
ron un protectorado que no fuera oneroso para sus finanzas,
pues la importancia de la zona era básicamente estratégica por
el estrecho de Bab el-Mandeb. El protectorado de Somalilandia
dependió de Adén hasta 1905, año en que pasó a la Oficina Co-
lonial de Londres. Además, Gran Bretaña enfrentó en 1899
y 1910 fuertes revueltas de la población somalí, que se resistía a
la dominación europea; esto hizo que el colonialismo prestara
poca atención al interior del territorio, que quedó en manos
de las autoridades tradicionales.
Italia, por su parte, a fines del siglo xix firma una serie de tra-
tados con los sultanes somalíes, Etiopía, Gran Bretaña y Zan-
zíbar, que le permiten establecerse en la costa de lo que fuera
la Somalia Italiana. El proceso de penetración hacia el interior
fue lento, y no es sino hasta 1936, cuando se forma el gran Es-
tado de África Oriental Italiana, que comprendía Somalia, Eri-
trea y Etiopía; esta última por un corto periodo de tiempo. En
1940, Italia expulsa a los británicos de la Somalilandia, pero
en un solo un año, éstos recuperan su colonia y expulsan a los

5
Ibid., p. 2.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 587

italianos del Cuerno de África, y en 1947, Italia es forzada a re-


nunciar a todas sus colonias en el continente.
Puesta bajo Administración Fiduciaria de Naciones Uni-
das, se le concede la independencia en 1960 y quedan unidas
bajo un mismo gobierno la ex Somalia Italiana y ex la Somalia
británica o Somalilandia.6
El primer presidente del país fue Aden Abdullah Osama
Daar, elegido en 1960. El segundo fue Abdi Rashid Ali Shirmar-
ke, elegido en 1967, y asesinado el 15 de octubre de 1969, en un
golpe de Estado comandado por el General Muhammad Siyaad
Barre. Hoy Somalia tiene una población de unos ocho millones
de habitantes, un territorio de 637 656 km2, (con Somalilandia),
un pnb de 600 dólares per cápita, y una expectativa de vida de 45
años. Somalilandia tiene un área de 137 600 km2, 3.5 millones
de habitantes y una expectativa de vida de 50 años.

El gobierno de Barre

En África, como sabemos, el Estado y sus instituciones fueron


figuras impuestas por el colonialismo. No nace de un contrato
entre lo gobernantes y gobernados, por lo que no hay rendición
de cuentas de los gobernantes a los gobernados; son como dice
Alex Thompson, “una autocracia territorial”.7 Las administra-
ciones anteriores a Siyaad Barre en Somalia no alcanzaron la uni-
dad política, cosa muy difícil de lograr, no sólo por la división
clánica del país, sino por las herencias coloniales diferentes.
Barre instauró una dictadura “socialista” en Somalia, siguien-
do la línea de moda en esa época en África, en la cual las elites
políticas corruptas se enquistaban en el poder bajo cualquier
ideología, siempre manipulando la cuestión nacional. El pre-
sidente Barre decía del socialismo: “…nuestro socialismo no es
africano, somalí o islámico. Es un socialismo científico basado
en Marx y Engels…”8
Para buscar la unidad Barre recurrió al nacionalismo. Tra-
tó de recuperar y unificar a toda la nación somalí dividida; fal-
6
K. Abraham, op. cit., p. 6.
7
Alex Thompson, An Introduction to African Politics, Londres, Routledge, 2000.
8
Ibid., p. 38.
588 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

taba de unir a la parte italiana e inglesa, la parte que quedaba en


el norte de Kenia, el Ogadén etiope, y la Somalia Francesa (Yi-
buti). Llevar a cabo tal tarea era imposible. De hecho, trata de
recuperar la parte que parecía más fácil de obtener que era la
etiope, por lo que se enfrascó en una guerra con ese país de
la cual salió derrotado.
La administración de Barre era descentralizada, pero el po-
der estaba altamente centralizado en manos de una camarilla
perteneciente a su clan. La militarización y represión creciente,
llevan a el ensanchamiento de la brecha entre la sociedad y el
Estado, además de la ya existente entre población urbana y
rural. En lo económico, Barre nacionalizó la poca economía
moderna del país, alejando la inversión extranjera y empobre-
ciendo al país. La guerra de Ogadén de 1977 terminó por llevar
al país casi a la ruina. Era obvio que el Estado somalí solo podía
sobrevivir gracias a la asistencia extranjera, cuestión que se
manipuló bien, al cambiar de aliados, primero con la URSS y
luego con Estados Unidos, cuestión que le permitió extraer bue-
nos subsidios de ambas potencias, que permitieron prolongar
la vida del régimen y el sufrimiento del pueblo somalí.
Luego de la derrota ante los etiopes, su única forma de sobrevi-
vir en el poder era buscar un arreglo con Mengistu Haile Mariam,
el dictador etiope, lo cual logró en 1988. Luego de obtener esto, el
régimen se volteó contra la oposición de su propio pueblo, la re-
presión se volcó a un clan tras otro, las primeras víctimas fue-
ron del clan Majerteen, quienes agrupados en el Frente Somalí
Democrático de Salvación, bajo la dirección de Adullahi Yusuf
lograron apoderarse del pueblo de Mudug cercano a la frontera
etiope. Barre mandó al ejército y en junio de 1979, 2 000 miem-
bros de este clan fueron asesinados.9 Hoy el coronel Yusuf es
presidente del Estado regional de Puntlandia.
El turno le siguió a los Isaaq, quienes forman la mayoría de
la población en lo que fue el protectorado de la Somalialandia
birtánica. Para 1980, los Isaaq se integraron en el Movimiento
Nacional Somalia, fundado en Londres en 1980. El disgusto de
los Isaaq era por la inadecuada representación política, la desi-

9
Véase diagrama de los Clanes y subclanes de Somalia al final de este artículo.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 589

gual distribución de los recursos para el desarrollo y las regula-


ciones gubernamentales sobre el ganado y el comercio de qaat.10
En 1988, el Movimiento Nacional Somalí ante el acuerdo entre
Etiopía y el gobierno de Barre, y ante la posibilidad de las perdida
de sus bases logísticas en ese territorio, atacaron y se apoderaron de
manera momentánea de las ciudades de Hergeisa y Burao. La res-
puesta del gobierno fue la de arrasar las ciudades matando en su re-
presión a 50 000 personas. Muchos Isaaq tuvieron que huir a
Etiopía para salvarse de la matanza. Esta horrible represión hi-
zo que los Isaaq se unieran en torno a su liderazgo político, y
consiguieran la secesión de Somalilandia una vez que cayó el
régimen de Barre.
Una disputa entre los Ogadenis y los Marehan por los recur-
sos de la región del río Juba, llevó a una fractura de los Darood
con los Ogadenis en la cual se basaba el poder de Barre. El sur-
gimiento de la oposición Ogadeni, marcó el principio del fin del
régimen pues de ellos eran los soldados más leales del régimen.
Muchos habían venido de Etiopía y eran totalmente leales a Ba-
rre por haber peleado con Etiopía, por su “liberación”.
La caída de Barre, la precipitó el surgimiento del movimien-
to armado de los Hawiye, el Congreso Somalí Unido. Los
Hawiye habitan en Somalia Central y son el clan más numeroso
del sur del país; abarca Etiopía, Somalia y Kenia. Son poderosos
en Mogadiscio donde han jugado un papel importante en la
política del país. El primer presidente somalí era un Hawiye y
durante la década de 1960 tuvieron 20% de los puestos ministe-
riales.11 Con Barre perdieron estos privilegios y poco a poco les
fue quitando beneficios pasándolos a los Darood, su clan.
Una vez enfrentados los Hawiye se volvió hacia los Digil y
Rahanwein, que habitan entre los ríos Juba y Shabelle. En 1989,
la oposición Rahanwein, formó el Movimiento Democrático
Somalí con un llamado a la expulsión de Siyaad Barre del poder.
A pesar de que llamaron a la caída del régimen, su papel fue li-
mitado. A la caída del régimen, ambos grupos no pudieron
rechazar el ejército de Barre y la ofensiva de los Hawiye del

10
Qaat es una hoja estimulante parecida a la coca que se consume legalmente en
Etiopía, Somalia y Yemen.
11
K. Abraham, op. cit., p. 20.
590 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

Congreso Unido Somalí, quienes devastaron la agricultura de


la región, dejando a estos dos grupos víctimas de la hambruna
en el sur de Somalia.
En julio de 1989, estallaron en Mogadiscio numerosas manifes-
taciones antigubernamentales que llevaron a la muerte de 450
personas, en su mayoría pertenecientes al clan de los Isaaq. Ha-
cia diciembre de 1990, más de 20 000 somalíes habían muerto, y
muchos más murieron durante el estallido de la violencia en Mo-
gadiscio, en noviembre de 1991. Sólo en el sur se estimaba que
unas 35 000 personas habían muerto, y una cuarta parte de los
niños de menores de cinco años de edad murieron también du-
rante ese periodo.12 Finalmente, el Congreso Somalí Unido y el
Movimiento Patriótico Somalí echaron a Barre de Mogadiscio,
e inmediatamente, el Movimiento Nacional Somalí declaró la
secesión e independencia del noroeste de Somalia, hoy llamada
Somalilandia. En noviembre de 1991, el Congreso Somalí Uni-
do se dividió en dos subclanes, dirigido uno por Ali Mahdi, y el
otro, por Mohammed Farrah Aideed, dividiendo la ciudad de
Mogadiscio, y sometiéndola a una destrucción sistemática.
La caída de Barre, independientemente de los problemas
que enfrentaba con los clanes internos, también obedeció a al-
gunos factores externos, como el fin de la Guerra Fría y la pér-
dida de la importancia geoestratégica del país para las grandes
potencias. La pérdida de los subsidios externos, fue devastador
pues a fines de la década de 1980, Estados Unidos redujo drás-
ticamente su ayuda al país. Aunque buscó la ayuda de Libia y
Arabia Saudita, los fondos no fueron suficientes para aplastar
a los cada vez más numerosos enemigos de su régimen.

Los intentos de reconstrucción del Estado

Desde 1991 Somalia ha estado sin un gobierno central, y este ca-


so es el primero en la historia poscolonial del mundo. Para re-
vivirlo, más de una docena de conferencias de paz se han lleva-
do a cabo; entre ellas, la Operación de las Naciones Unidas para
Somalia, 1993-1995, (unosom, por sus siglas en inglés), pero nin-

12
Ibid., p. 24.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 591

guna ha tenido éxito hasta hoy.13 Al contrario, el país permane-


ce dividido, de facto, en dos países. El Movimiento Nacional So-
malí, que agrupa principalmente a los Isaaq, trató de organizarse
desde 1978 en Londres, pero pronto se movió hacia Etiopía
para estar más cerca de las fronteras del país. El Movimiento se
fortaleció gracias a los fondos que mensualmente recoge entre
los somalíes del mismo clan, que trabajan en los países del golfo
pérsico, en los países árabes, en el este de África y algunos países
occidentales. Esta dependencia, ha obligado al movimiento a
rendir cuentas a sus numerosos simpatizantes y lo ha llevado
a ser más democrático, y a realizar reuniones periódicas, en las
cuales se eligen a sus líderes y adoptan sus estrategias políticas.
Todo esto ha permitido que las contradicciones entre sus líde-
res se manejen de forma política y no militar.
Dado que las principales ciudades de Somalilandia: Hargei-
sa y Burao, fueron sometidas al bombardeo aéreo y de artillería
pesada para eliminar a un millón de los Isaaq, un gran número
de refugiados cruzó la frontera hacia Etiopía; este hecho hizo
que el movimiento nacional somalí tuviera vínculos muy estre-
chos con la comunidad que representa, con lo cual se vio obli-
gada a crear la Guurti, o consejo de ancianos, que ha probado
una enorme efectividad para resolver problemas, supervisar el
justo reparto de la asistencia, incluida la alimenticia, reclutar
soldados y asegurar la estabilidad, luego de la caída de la dictadu-
ra de Barre. El reclamo de Somalilandia a la autodeterminación
está basado en el rechazo a la opresión sufrida durante el régi-
men de Barre, así como la sobrevivencia al aniquilamiento prac-
ticado por opresivo régimen de Barre. Somalilandia tiene un
fuerte reclamo jurídico, pues existió durante 80 años como
un territorio colonial distinto, gobernado por los británicos;
en este sentido, algunos de sus dirigentes argumentan que está
cubierto por las disposiciones que consagran la independen-
cia y las fronteras heredadas de la colonización en la Carta de
la Organización de la Unidad Africana.
Otros países que han roto con sus antiguos Estados, como
los que se separaron de la antigua Unión Soviética, de la antigua

13
Ken Menkhaus, “Governance without Government in Somalia, International
Security”, vol. 31, núm. 3, Winter, 2006/2007, p. 74.
592 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

Yugoslavia, de Checoslovaquia e incluso de Bangladesh, fueron


reconocidos como países independientes; Somalilandia, hasta
hoy, no ha sido reconocido como Estado independiente por
la comunidad internacional, a pesar de que su separación de
facto fue declarada el 18 de mayo de 1991.
El caso de Somalilandia no difiere mucho del caso eritreo,
ya que uno de los argumentos para la independencia eritrea fue
que el dominio colonial italiano había operado en la parte del
pueblo tigriña y en los pueblos costeros una identidad diferente
al resto del conjunto etiope. Somalilandia, al ser colonizada por
los británicos y no por los italianos, obtuvo una identidad dife-
rente. Si a esto agregamos la escasa interacción con el resto de la
Somalia colonizada por los italianos, debido al escaso desarrollo
de la infraestructura, contribuyó fuertemente a que no se con-
solidara un Estado-nación somalí. Hoy, Somaliandia tiene 18
años de vida independiente, con lo que sus instituciones se han
consolidado, y podríamos decir que ha funcionado como Esta-
do independiente. Las posibilidades de una reintegración del
país se hacen cada vez más escasas. Lo que puede vislumbrarse
hacia el futuro es, tal vez, un arreglo confederado, en el cual
Somalilandia goce de una amplia autonomía, en el que el presi-
dente somalilandés se convierta automáticamente en vicepre-
sidente, siempre y cuando Somalilandia conserve su propio
parlamento, gabinete, servicio civil, policía, e incluso pueda ex-
pedir sus propios pasaportes y su propia moneda.14 Habrá que
estar atentos a la evolución del asunto.
Puntlandia es el caso de un Estado somalí ubicado en la
punta del Cuerno de África, que se estableció en julio de 1998,
después de ocho años de un fracasado proceso de reconcilia-
ción nacional y del establecimiento de un gobierno nacional.
Puntlandia es un Estado autónomo con autogobierno, que es
parte integral de la nación somalí: apoya la unidad, integridad
y soberanía de la república somalí, y no cree en la secesión ni
en la ruptura con la nación somalí.
Puntlandia consiste de cinco regiones nororientales: Bari,
Nugal, Janaag Oriental, Sool y Mudug Septentrional; la capital
es Garowe, ubicada en la región de Nugal, ciudad ubicada en

14
K. Abraham, op. cit., p. 394.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 593

la parte central y accesible a todas las regiones del Estado. Se


estima su población en 2.5 millones de personas, y cubre un área
de 200 000 km2. En la conferencia de Garowe del 15 de mayo
al 1 de agosto de 1998, asistieron más de 600 delegados de las
cinco regiones del país, en el cual se estableció el gobierno del
Estado de Puntlandia con tres poderes: legislativo, ejecutivo
y judicial. El ejecutivo tiene un gabinete de nueve miembros,
presidido por el coronel Abullahi Yusuf Ahmed, quien es el
jefe de Estado y gobierno. De acuerdo al presidente Yusuf, las
tareas principales de su administración son:

1. Continuar el proceso de reconciliación a nivel local, regio-


nal y nacional.
2. La creación de un ambiente seguro y pacífico en Puntlandia.
3. Echar a andar una maquinaria efectiva que movilice los
recursos e ingresos locales, y que genere recursos para la
provisión de servicios públicos sostenibles, y para el es-
fuerzo de reconstrucción.
4. Rehabilitación de los servicios sociales de la infraestructura
y protección del medio ambiente.
5. La reintegración de refugiados, el logro de la igualdad de gé-
nero y la desmovilización de las milicias armadas.
6. La preparación de un plan de desarrollo integrado, compren-
sivo, sostenible y respetuoso del medio ambiente.15

Es desde Puntlandia donde se llevan a cabo la mayor parte


de los ataques de piratas registrados en el golfo de Adén y la
costa somalí.

La piratería somalí

La piratería en Somalia se remonta a principios de los años noventa,


aunque no había llegado a los medios de comunicación, ya durante
la época de Barre se hablaba de que en las aguas jurisdiccionales de
Somalia podrían encontrarse “ladrones marinos”. Uno de los fac-
15
 Ministry of Fisheries and Natural Resourse, Puntland State of Somalia, Pun-
tland, Somalia, sandi Consulting and Associates, 1998, p. 4. Citado por K. Abraham,
op. cit., p. 447.
594 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

tores estructurales que explican la piratería es la pérdida de


los recursos pesqueros de los que dependían para su alimen-
tación las poblaciones costeras. El Grupo para la Supervisión
de Somalia (gss) de las Naciones Unidas había alertado en su
informe 2007/436 que “las zonas pesqueras somalíes parecían
verdaderos campos de batalla, donde los buques extranjeros
traían montadas armas en los castillos de proa, y apostaban ma-
rineros con armas portátiles en las cubiertas para apoderarse de
los mejores lugares en los cuales arrojar sus redes”.16 El gss ha-
bía venido alertando en sus informes, después de 1991, sobre
la depredación sistemática de la zona económica exclusiva de
Somalia. Las acciones que dilapidan la riqueza del ecosistema
marino no se limitan a la sobreexplotación de las especies del
área, sino que incluyen descarga de deshechos de todo tipo, in-
cluidos residuos nucleares, de los que sospecha la onu y algunos
intelectuales somalíes, quienes argumentan que la exposición
de algunos somalíes a los deshechos radiactivos arrojados en las
costas somalíes por parte de buques de los países desarrollados,
ha causado nuevas formas de cáncer que se están estudiando en
hospitales de la Unión de los Emiratos Árabes.
Se calcula que unos setecientos barcos de compañías priva-
das de países desarrollados explotan de manera ilegal la zona
económica exclusiva somalí. Es un hecho que los pescadores so-
malíes, quienes llevan a cabo una pesca artesanal y no industrial,
como la de los barcos antes citados, pescan cada vez menos, lo
cual ha impactado a las ya de por sí depauperadas economías
de los pobladores de la costa somalí.17 Al respecto, pescadores
somalíes han apelado a Naciones Unidas y a la comunidad in-
ternacional para que les ayuden a deshacerse de los barcos que
llevan a cabo pesca ilegal en las costas del país, describiendo sus
actividades como “terrorismo económico”. Se han quejado de
que no sólo depredan, sino que arrojan basura y petróleo en el
mar. Se quejan de que el gobierno somalí no es suficientemente
fuerte para detenerlos. De acuerdo con el pescador Muhammad
Hussein, del pueblo de Marka, a 100 kilómetros al sur de Mo-
16
Grupo de Supervisión para Somalia de la onu, 2007/436, p. 25.
 Fernando Fernández Fadón, “Piratería en Somalia: ‘Mares fallidos’ y con-
17

sideraciones de la historia marítima”, Real Instituto Elcano. Disponible en www.


[Link] (Consultado el 25 de febrero de 2009).
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 595

gadiscio, declaró “si nada se hace al respecto, pronto no queda-


rán peces en nuestras aguas costeras”.18 Otros pescadores se han
quejado de que los barcos extranjeros, que pescan ilegalmente
en las costas de Somalia, los han molestado e intimidado: “No
solamente se roban nuestros peces, sino que nos impiden pescar,
embisten nuestras lanchas y destruyen nuestras redes. Los pesca-
dores somalíes generalmente salen a pescar de noche e instalan
sus redes, pero, a la mañana siguiente, han encontrado que los
barcos extranjeros se han llevado las redes y los peces atrapa-
dos en ellas. La existencia de estos pescadores somalíes depen-
de de su pesca, y dicen que la comunidad internacional sólo ha-
bla del problema de la piratería en Somalia, pero no habla de la
destrucción de la costa ni de la vida de los pescadores somalíes”.19
Somalia tiene 3 300 kilómetros de costas marítimas con puer-
tos como Kismayo, Mogadiscio, Eyl y Berbera, y existen en el
mar especies como la macarela, atún, sardinas, tiburones y lan-
gostas. Antes de la desaparición del Gobierno Central, y en los
años ochenta, el país exportaba unos quince millones de dólares
de productos pesqueros al año. Muchos de estos pescadores, so-
bre todo de Bossaso, en Puntlandia, se han vuelto piratas ante la
desesperación y falta de alternativas de subsistencia. De acuerdo
a pescadores del área, muchos se han convertido en piratas,
puesto que las autoridades de Puntlandia han contribuido a la
degradación de la pesca, pues les han permitido a los barcos ex-
tranjeros usar métodos ilegales de pesca.20
La piratería es uno de los negocios florecientes en Puntlan-
dia, en la cual un hombre de negocios local provee el equipo,
la logística y el combustible para secuestrar barcos, y una vez
que el rescate es pagado, éste se divide a la mitad entre el hom-
bre de negocios y los piratas. Los piratas consideran estos resca-
tes como una retribución por los barcos extranjeros que pes-
can ilegalmente en las aguas somalíes.21 De aquí que algunos
18
“Somalia: Fisherman appeal for help over foreign fishing ships”, irin huma-
nitarian news and analysis un Office for the Coordination of Humanitarian Affairs.
Disponible en [Link] (Consultado el 13 de marzo de 2009).
19
Ibid.
20
“Somalia: Inside a pirate network”, irin humanitarian news and analysis un
Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. Disponible en [Link].
org (Consultado el 13 de marzo de 2009).
21
Ibid.
596 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

piratas no se consideran a sí mismos como delincuentes, sino


“Guardacostas Voluntarios Nacionales”, que no hacen otra co-
sa sino defender las costas de la depredación llevada a cabo por
las flotas pesqueras extranjeras. Así han aparecido al menos
cuatro grupos diferentes de piratas:

1. Guardacostas Voluntarios Nacionales, que atacan pequeñas


embarcaciones de pesca u otro tipo; su jefe es Mohammed
Garad, y operan en el sur del país.
2. Grupos de Marka: estos son un conglomerado de grupos pe-
queños que operan en la región de Bajo Shabelle, entre los
cuales se pueden encontrar naves con cañones en la cubierta;
se dedican al contrabando y al asalto de todo tipo de buques.
3. Los Marines Somalíes, es el grupo mejor organizado y ca-
paz de los que operan en las costas somalíes; cuentan con
un almirante general, un almirante, un jefe de operaciones
marítimas y un jefe de actividades financieras; sus negocios
incluyen el secuestro de barcos en zonas alejadas de la costa;
realizan actividades como tráfico de armas y de seres hu-
manos en el golfo de Adén, y su cuartel general se encuentra
en Harardheere, y tienen una “estación satelital” en Eyl.
4. Grupos de Puntlandia, estos son los más antiguos piratas
de Somalia, y sus actividades y negocios incluyen el con-
trabando.22

La piratería ha resultado ser un negocio bastante lucrativo,


ya que se calcula que transitan por el golfo de Adén unos treinta
mil barcos anualmente. En 2007, 41 barcos fueron atacados;
122 en 2008, y en lo que va hasta mayo de 2009, 102 buques
habían sido atacados; entre ellos, un buque petrolero saudita
y un buque ucraniano, que han sido los más famosos. Sólo en
2009, los piratas han obtenido rescates por un monto de 100
millones de dólares, lo que la ha convertido en la industria más
lucrativa de Somalia y el principal empleador del país.23 Desde
el punto de vista social, estos piratas han despertado en la po-
blación admiración y fascinación. Dada la falta de expectativas

22
 F. Fernández Fadón, op. cit.
23
 Max Boot, “Pirates, then and now”, Foreign Affairs, julio/agosto de 2009.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 597

personales y profesionales, los piratas aparecen con una aureo-


la de osadía y de éxito fácil, y así generan una atracción inevi-
table en la juventud, por lo que el reclutamiento se ha transfor-
mado en algo sencillo, puesto que un gran número de jóvenes
están dispuestos a probar suerte en estas actividades.24
Las opiniones de la población en Puntlandia están divididas;
una parte de ellos los consideran héroes, y no los llaman pira-
tas, sino marines, puesto que protegen del saqueo extranjero los
recursos naturales. Por otro lado, los líderes islámicos se quejan
de ellos, pero aceptan que no pueden hacer nada al respecto; los
critican por haberles llevado toda una serie de problemas que
no existían antes en la comunidad, como el alcohol, trabajado-
ras sexuales, inflación masiva y muchas muertes.25
De acuerdo a esta misma fuente, el reparto de las ganancias
es diferente al que se había señalado anteriormente: Adow dice
que el empresario se queda con 30% de las ganancias; los piratas
50%, y el restante 20% se le da a los pobres o a aquellos que de al-
guna u otra manera ayudan a los piratas, como funcionarios del
gobierno local o aquella gente que los ayuda en la playa. Esto
último los ha transformado en “los Robin Hood del mar”. De
acuerdo a Adow, Eyl, que es el principal nido de los piratas, se
encuentra en estado de decadencia y abandono total, lo que im-
plica que las ganancias de la piratería no se quedan en el lugar.26

Las respuestas de la comunidad internacional

Las respuestas de la comunidad internacional han sido dispersas.


El Consejo de Seguridad y la Organización Marítima Internacio-
nal han puesto algún empeño. El Consejo de Seguridad pasó la
resolución 1846 del 6 de diciembre de 2008 de manera unánime y
ha servido de base para las actividades que han comenzado a lle-
var a cabo varios países. Cabe aclarar que dicho esfuerzo no es un
esfuerzo coordinado y cada país actúa por cuenta propia. Las accio-
nes parecen más bien un desfile naval y una demostración de pode-

24
 F. Fernández Fadón, op. cit.
25
 Mohammed Adow, “The pirate kings of Puntland”, Al Jazeera, lunes 15 de
junio de 2009. Disponible en [Link]
26
Ibid.
598 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

río marítimo de las distintas potencias. Así, el 15 de julio de 2009,


Corea del Sur declaró que el destroyer Dae Jo Yeong partiría hacia
el Golfo de Adén para unirse con la flota las fuerzas combinadas
de Estados Unidos en el área. La Unión Europea por su parte ha
implementado la Operación Atlanta para atacar la piratería, se han
unido barcos de los países miembros de la Unión e incluso de No-
ruega. Dicha operación está planeada para que continúe hasta
2010. Aunque esto ha pasado, los piratas somalíes han captura-
do a ciudadanos franceses y los mantienen secuestrados, lo que
ha llevado a que Francia planee intervenir directamente.
La otan ha hecho lo mismo, y Países Bajos propuso la crea-
ción de un tribunal para juzgar a los piratas somalíes.27 Rusia
ha mandado ya diversos barcos al aérea, Australia ha declarado
que su armada entrará en acción en la zona. El coronel Khadafi
ha pedido crear una zona de exclusión en torno a Somalia y
ayudar a los somalíes afectados por la piratería.28 Somalia ha
pedido dinero para formar fuerzas de seguridad, pero es difícil
que se le otorgue, pues no se le tiene confianza a un gobierno que
no se siente con suficiente legitimidad. Egipto también se ha
estado interesado en el problema pues, como se sabe, la piratería
ha terminado por perjudicar el paso de barcos por el canal de
Suez, del cual depende buena parte de sus ingresos.
China ha enviado dos destroyers para mostrar su músculo
militar y lo mismo ha hecho Japón, India e incluso Irán. A pe-
sar de todos estos esfuerzos el problema persiste y no se ve que ha-
ya visos de solucionarse, pues se trata de patrullar más de 3 000
kilómetros de costas, para lo cual se requiere una operación de
gran envergadura. Hillary Clinton por su parte ha declarado
que los piratas somalíes son delincuentes que deben ser llevados
ante la ley.29
Ninguno de los países se ha planteado hasta ahora una estra-
tegia integral que comprenda no sólo combatir la piratería, si-
no atacarla desde sus raíces, que están en el saqueo de los recur-
sos pesqueros y en la sequía que ha azotado a la región desde los
años noventa y que ha hecho casi desaparecer la agricultura. Se
ha planteado seguir la estrategia de cooperación que se siguió en
27
 Stratfor, junio 4 de 2009.
28
 Stratfor, junio de 2009.
29
 Startfor, julio de 2009.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 599

el sureste de Asia a principios de los noventa, sin embargo, no


ha habido unanimidad; en Asia se creó en 2004 el Acuerdo Re-
gional para Combatir la Piratería y el Robo Armado a los
Bracos en Asia, (recaap, por sus siglas en inglés); también en
1975 se creó La Organización Marítima de África Central y
Occidental (mowaca). Ésta organización, con sede en Abidjan,
Costa de Marfil, juega un rol importante en la coordinación de
la navegación y en la seguridad de los puertos.30
En el corto plazo se han planteado estrategias como juz-
gar a los piratas y someterlos a juicio, pero esto no va a terminar
con el problema en el largo plazo. Se ha pedido destruir los
barcos nodrizas o de apoyo a los piratas, o hundirlos y tor-
pedearlos; con esto los piratas ya no podrían realizar sus fun-
ciones en zonas alejadas de las costas de Somalia, pero, de nueva
cuenta, sería detener el problema, no solucionarlo. Además,
podría incurrirse en errores pues no se sabría bien a bien cuá-
les serían barcos de apoyo y cuáles simplemente pesqueros.
Atacar el problema a largo plazo es atacar la pobreza y la casi
hambruna en la que vive la mayoría de la población somalí,
así como el problema de la falta de gobernanza.31
Cabe agregar que el problema urge, pues las primas de segu-
ros para la navegación el área han subido, a grado tal que puede
volverse rentable de nuevo darle la vuelta a África por el Cabo
de Buena Esperanza. Se cree que el 50% de los robos en el mar
no son reportados pues sólo perjudican la navegación y hacen
subir la tasa de seguros, por lo cual mucho de los robos meno-
res no son reportados. El Buró Marítimo Internacional con sede
en Singapur registró hasta el 1 de julio del presente año, 239 ata-
ques piratas, muchos más de los que se llevaron a cabo en Soma-
lia, a pesar de que no se reporta la totalidad de ellos32 por miedo
a perjudicar el comercio de los países exportadores del Sureste
de Asia.
La resolución del Consejo de Seguridad 1846 dice que: “au-
toriza a cualquier nación a usar todos los medios necesarios pa-

30
James Kraska et al., “Somali Piracy: a Nasty Problem a Web Responses”, Current
History, mayo de 2009, p. 230.
31
J. Kraska, op. cit., p. 231.
32
 Chistopher Torcha, “Global piracy: the hidden side”, The Washington Post,
7 de julio de 2009.
600 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

ra combatir la piratería en Somalia”. Para algunos, la onu está


curando los síntomas, pero no la enfermedad.33

Esfuerzos tendientes a solucionar el conflicto

La solución del problema de Somalia no es una tarea fácil puesto


que el país ha estado dividido, de facto, desde hace ya bastante
tiempo. Desde la desaparición del Estado ha habido 14 confe-
rencias de reconciliación y de paz para poner fin a la lucha en
el país, sin embargo, ninguna ha sido exitosa. Algunas de estas
conferencias han sido apoyadas por Naciones Unidas o por los
gobiernos del Cuerno de África. En 1996, el gobierno etiope
apoyó una conferencia de paz en el centro turístico de Sodere;
muchos actores políticos y facciones armadas participaron,
pero otros, lo boicotearon, y el proceso se colapsó cuando el
gobierno egipcio llamó a un nuevo mitin a los grupos somalíes
en El Cairo en 1997. Esta iniciativa falló, al igual que la anterior,
y una nueva conferencia de paz se realizó en Bossaso en 1998.
En febrero de 2000, la Autoridad Intergubernamental para el
Desarrollo del Este de África (igad, por sus siglas en inglés)
aprobó un plan de paz propuesto por el gobierno de Yibuti.
Este plan de paz tampoco duró mucho tiempo, puesto que
en mayo de 2000, una conferencia somalí de reconciliación se
inauguró en Arta, Yibuti, en la cual 400 delegados deliberaron
durante mucho tiempo; este proceso fue boicoteado por mu-
chos poderosos señores de la guerra, así como por los gobiernos
de Somalilandia y Puntlandia.34
En agosto 13 de 2000, los participantes de la conferencia de
Arta crearon el Gobierno Nacional de Transición (gnt), y el 26
del mismo mes, nombraron a Abdulqassim Sallad Hassan como
presidente. En octubre de 2002, el igad, dirigido por el gobier-
no de Kenia, lanzó un nuevo proceso de paz, al cual asistieron 350
delegados de diferentes regiones de Somalia, y se llevó a cabo
en la ciudad keniana de Eldoret; el gobierno de Somalilandia

33
 Omer Jama, “Somalia: A Symbol of the Decaying World Order”, Worldpress.
org, 1 de abril de 2009. Disponible en: [Link]
34
 Ted Dagne, “Somalia: Current Conditions and Prospects for a Lasting Peace”,
Congressional Research Service, 18 de febrero de 2009, p. 18.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 601

boicoteó la conferencia, aunque al inicio de la misma se acordó


un cese al fuego, y se acordó respetar el resultado de las delibera-
ciones. Las partes acordaron establecer un sistema de gobierno
federal, y se comprometieron a luchar contra el terrorismo. En
septiembre de 2003 se adoptó una Carta Nacional Transitoria,
invitando a la formación de un gobierno de unidad nacional.35
En agosto de 2004, un parlamento transitorio somalí se inaugu-
ró en Kenia; los 275 miembros del parlamento representaban
la mayor parte de las facciones políticas y clanes somalíes.
Cabe destacar que las principales organizaciones políticas
del país están dominadas por los principales clanes; así, el Con-
greso Unido Somalí está formado por el clan de los Hawiyee. La
Alianza Nacional Somalí está basada en el clan de los Darood
y en una mayoría del clan de los Ogadeni. La Alianza Somalí
de Salvación está basada en el clan de los Majerteen, que con-
trolan las regiones del noreste. El Frente Nacional Somalí está
controlado por el clan Marehan, y el Movimiento Nacional
Somalí se encuentra dominado por el clan de los Isaaq; es este
clan el que proclamó la independencia de Somalilandia.36 Por
lo anterior, el parlamento transitorio le dio 71 asientos a los
cuatro clanes más grandes y 31 asientos a los clanes pequeños. La
constitución aceptó el islam como religión nacional, y la Sharia
sería la base de la legislación nacional. Para octubre de 2004, el
parlamento transitorio eligió a Abdullahi Yusuf Ahmed como
nuevo presidente; a su toma de posesión llegaron 11 jefes de
Estado africanos y representantes de organismos regionales
y de la Organización de Naciones Unidas. Este gobierno de
transición no pudo funcionar efectivamente, debido a que los
señores de la guerra de Mogadiscio le impidieron establecerse
en la capital y fracasó al intentar un control efectivo sobre los
señores de la guerra y las facciones clánicas. En diciembre de
2006, la Unión de las Cortes Islámicas, un movimiento islamista
de extracción popular, derrotó a los señores de la guerra.
Las Cortes Islámicas es la unión de varios grupos religiosos,
entre los que destacan Al Ittihad al-Islamiya, Al-Islah y Al-
Tabligh, entre otros, que derrotaron a la coalición de señores

35
Ibid.
36
K. Abraham, op cit., pp. 9-10.
602 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

de la guerra, financiada de manera clandestina por Estados Uni-


dos.37 La victoria de las Cortes Islámicas ponía fin a una década
y media de anarquía y gobierno arbitrario de los señores de la
guerra; sin embargo, esta victoria fue vista en Occidente como
una toma del poder por fundamentalistas islámicos dispuestos a
lanzar ataque hacia Occidente y hacia Etiopía. Estados Unidos,
ocupado en sus guerras en Irak y en Afganistán, financió la in-
vasión etiope a Somalia, dando entrenamiento político, ayuda
logística y apoyos con bombardeos aéreos para derrocar el go-
bierno de las Cortes Islámicas e instalar el impopular Gobier-
no Federal de Transición, un gobierno, según Jama, compuesto
en su mayoría por los criminales señores de la guerra, que han
azotado por décadas a la población somalí.38
Derrocado el gobierno de las Cortes Islámicas, se convocó
a un Congreso Nacional de Reconciliación, que tuvo lugar en
el distrito de Shagaani en Mogadiscio, el 15 de julio de 2007.
La primera parte de la conferencia se dedicó a la resolución de
los conflictos clánicos y al desarme; la segunda fase se enfocó
a cuestiones de reparto de poder, gobernanza, repartición de
recursos naturales, piratería marítima, bienestar social y per-
sonas desplazadas internamente. Dicho congreso terminó en
la adopción de resoluciones que fueron letra muerta. El 28 de
noviembre de 2006, las tropas etiopes se apoderaron de Moga-
discio, y dicha invasión produjo un mayor caos e inestabilidad
que el habido los dos años anteriores. En los siguientes dos
años, la invasión etiope provocó la muerte de unos quince mil
civiles, 1 100 000 desplazados internamente, y 476 000 personas
huyeron a los países vecinos.39
El desgaste de las fuerzas etiopes, aunado al cada vez menor
apoyo de parte del gobierno estadounidense, llevó a Etiopía a
anunciar en noviembre de 2008 que las fuerzas etiopes se reti-
rarían de Somalia a fines de ese año. Ese mismo diciembre, el
presidente Yusuf, quien era apoyado por la intervención etiope,
renunció y se refugió en Yemen. Debe destacarse que el Go-
bierno Federal de Transición había firmado en junio de 2008
un acuerdo con la Alianza para la Reliberación de Somalia, que
37
 Omer Jama, op. cit.
38
Ibid.
39
 T. Dagne, op. cit.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 603

era un grupo dominado por la Unión de las Cortes Islámicas;


dicho acuerdo se firmó en Yibuti, mediado por un enviado es-
pecial de Naciones Unidas; las partes acordaron un cese al fue-
go, la salida de las fuerzas etiopes (completada en enero de
2009) y el despliegue de una fuerza pacificadora de la Unión
Africana. Sin embargo, una nueva fuerza, opuesta al Gobierno
Federal de Transición y a la Alianza para la Reliberación de So-
malia, conocida con el nombre de Al Shabaab (La Juventud),
se ha apoderado de Kismaayo, la tercera ciudad del país; este
grupo fue acusado en febrero de 2008 por Condoleezza Rice de
ser una organización terrorista extranjera. En enero de 2009,
el parlamento eligió a Sheikh Sharif Sheikh Ahmed como pre-
sidente, y en febrero de 2009, el presidente nombró a Omar
Abdirashid Ali Sharmarke como primer ministro.40 Cabe agre-
gar que Sharmarke es de Puntlandia, graduado de la Carlton
University de Canadá, y es hijo del último presidente demo-
cráticamente electo de Somalia y asesinado en 1969, amén de
pertenecer al clan de los Darood. Sheikh Sharif Sheikh Ahmed,
a pesar de haber sido miembro de la Unión de Cortes Islámicas,
representa hoy a los islamistas moderados; tienen él y su primer
ministro la difícil tarea de traer la paz a Somalia, asunto por de
más delicado, ya que desde que se desintegró la Unión de las Cor-
tes Islámicas, surgió la organización Al Shabaab, como su suce-
sora, y al parecer, tiene al igual que su antecesora, un amplio
apoyo popular. El Gobierno Federal de Transición, encabeza-
do por Sheikh Sharif Sheikh Ahmed, es visto por Al Shabaab
como un títere de Estados Unidos y de los intereses etiopes, por
lo que ha llamado a sus miembros a luchar para derrocarlos. Al
igual que lo hizo Osama Bin Laden el 19 de marzo de 2009.41
Este gobierno, al igual que los que le antecedieron, tiene an-
te sí una tarea que se antoja difícil de cumplir, ya que los clanes
todavía siguen divididos; Somalilandia no reconoce al gobierno
de Ahmed; Puntlandia, si bien tiene a uno de sus miembros
en el gobierno central, no garantiza que los intereses cada vez
más fuertes de los piratas sean coincidentes con los del gobier-

40
Ibid.
41
 Stratfor, “Somalia: A Moderate Islamist Takes Power, But the Struggle Con-
tinues”, 2 de febrero de 2009.
604 estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009

no central. Al-Shabaab, al igual que las Cortes Islámicas que


le antecedieron, amenaza con tomar el poder, con lo cual se
desencadenaría nuevamente una intervención etiope. La his-
toria ha vuelto a repetirse, y el nuevo gobierno se encuentra
apoyado por 3 000 soldados de la Unión Africana, por intereses
de Estados Unidos y de Etiopía, mientras que la oposición is-
lámica es apoyada por una parte importante de la población
y por el gobierno eritreo, que trata a toda costa de impedir la
consolidación de la influencia etiope en Somalia.
Al-Shabab, desde 2006, está en guerra contra el gobierno
central y en contra de la intervención etiope lo que le ha valido
el apoyo popular. Los bombardeos de Estados Unidos que bus-
can aniquilar a los dirigentes del Shabab, de quienes se sospecha
tienen ligas con al-Qaeda, han producido el efecto contrario en
el pueblo, como también lo hace el ataque en contra de las fuer-
zas de la Unión Africana que apoyan al gobierno, de las cuales
ya han matado a más de 11 soldados burundeses, es decir, pro-
voca más simpatías de parte de la población. Shabab, como su
antecesor la Unión de Cortes Islámicas, tiene posibilidades de
tomar el poder pues tiene cuatro secciones: la del valle del Juba,
las zonas sur-centrales y Mogadiscio, la de Puntlandia y la sec-
ción de Somalilandia.42 Hoy ya dominan casi todo Mogadiscio,
y es muy probable que el líder del movimiento Mohammed
Mukhtar Abdirahman, mejor conocido como Abu Zubayr,
pronto esté en control del poder.

Consideraciones finales

No cabe duda que Somalia es un Estado fracasado, de acuerdo a los


lineamientos producidos por el Fondo para la Paz de Estados Uni-
dos. Reconstruir este Estado va a tomar un esfuerzo muy grande,
en el cual no quiere incurrir un solo país; se necesita cooperación
para llevarse a cabo, ya que los gastos serían enormes. Por otro lado,
si se abandona a su suerte, se incurrirá en el error de dejar toda la
región del Cuerno de África en manos de la violencia. La piratería
marítima no es más que un reflejo de la creciente pauperización

42
New York Times, 21 de abril de 2009.
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 605

Somalia, Somalilandia y Puntlandia

Fronteras internacionales
Límites regionales
Ciudad
Somalilandia
Puntlandia
Zona en disputa
TFG
SCIC
KENIA

Fuente: Ted Dagne, “Somalia: Current Conditions and Prospects for a Lasting
Peace”, Congressional Research Service, 18 de febrero de 2009.
606
Diagrama de los clanes y subclanes de Somalia

SOMALI

DIGIL HAYWIYE DAROD ISSAQ DIR RAHANWAYN

Haber Gidir Ogaden Haber Yunis Issa


Abgal Majerteen Haber Awal Gadabursi
Galjel Marehan Haber Jello Bimal
Ugajen Dulbahante Ayub
Jugundhabe Warsangali Idagale
Hawadlle Lelkase Ibran
Murursade Arab
Shekhal Haber Toljelo
Biamal

Fuente: Ted Dagne, “Somalia: Current Conditions and Prospects for a Lasting Peace”, Congressional Research
Service, 18 de febrero de 2009.
estudios de asia y áfrica xliv: 3, 2009
villicaña-almazán: somalia. estado fallido y piratería… 607

del área, y cada día que pasa se está trasformando en un asunto


cada vez más difícil de solucionar. La comunidad internacional,
lejos de actuar de una manera coordinada y efectiva, se ha dedica-
do a hacer desfiles navales alegóricos frente a las costas somalíes,
dejando el problema intacto, en tanto que los piratas perfeccionan
sus métodos de asalto, y alcanzan lugares cada vez más alejados
de la costa somalí.
Somalia es una zona que, en términos geopolíticos, dejó de
interesar a las grandes potencias incluyendo a Estados Unidos.
Realmente es una zona abandonada a los países vecinos, que se
esfuerzan, pero no tienen el poderío suficiente para imponer un
orden regional, como lo demuestra el caso etiope. Hoy, debido
a la piratería y la interrupción del comercio en la zona, varios
países estarían dispuestos a intervenir, sólo que no lo han he-
cho coordinadamente. Egipto está sumamente interesado en el
asunto por lo expuesto anteriormente. El presidente Mubarak
visitó Washington a fines e julio de 2009 para explorar la posi-
ción de Estados Unidos respecto a la piratería y la posibilidad
de que islamistas radicales tomen el poder.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha advertido
a Eritrea43 de no ayudar a los rebeldes islamistas de al-Shabab,
y se propone que coordinadamente la Unión Africana y Na-
ciones Unidas lancen sanciones en contra de ese país, que no
hace sino responder a lo que percibe como amenaza de parte de
Etiopía, su principal enemigo.
Consideramos que no debe verse a la región del Cuerno
de África como “un mundo aparte, sino como un mundo in-
terconectado”, tal y como lo dijo el presidente Obama en su
discurso en Ghana el 11 julio de 2009.44 En efecto, en un mundo
globalizado acciones como las llevadas a cabo por los piratas
somalíes pueden tener muchas repercusiones negativas en el
resto del mundo. v

43
New York Times, 9 de julio de 2009.
44
Al Jazeera, “Full text: Obama’s Ghana speech”, 14 de julio de 2009.

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