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ACT - Defusión

El documento presenta una serie de métodos para manejar pensamientos difíciles, comenzando con la reducción del pensamiento a una palabra y explorando diversas técnicas como la escritura, la visualización y la reformulación. Cada método invita a la reflexión y a la conexión emocional con el pensamiento, buscando desactivar su poder y fomentar una relación más saludable con él. Se sugiere experimentar con cada técnica a lo largo de una semana para observar sus efectos.

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Valeria Castro
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El documento presenta una serie de métodos para manejar pensamientos difíciles, comenzando con la reducción del pensamiento a una palabra y explorando diversas técnicas como la escritura, la visualización y la reformulación. Cada método invita a la reflexión y a la conexión emocional con el pensamiento, buscando desactivar su poder y fomentar una relación más saludable con él. Se sugiere experimentar con cada técnica a lo largo de una semana para observar sus efectos.

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Prueba cada uno de los siguientes métodos, uno a la vez, durante la próxima semana.

En cada caso
comienza con un pensamiento difícil, enroscado, pegajosamente auto-referencial o juicioso.

1) Reduce el pensamiento a una sola palabra. Pronuncia esa palabra en voz alta, tan rápido como
puedas, por 30 segundos. Mientras cae el significado, nota también cómo se siente tu
mandíbula. Nota el sonido. Nota como el comienzo y el final de la palabra se funden uno en el
otro. Cuando termines, considera si realmente necesitas pelear, resistirte o ser comandado por
lo que es, después de todo y a cierto nivel, un movimiento muscular aprendido y un sonido.
Referenciar es un truco útil de la mente pero a veces vale la pena romper la ilusión.

2) Escribe el pensamiento o el juicio sobre ti. Léelo, trata de conectarte con el ritmo que tiene.
Luego agrega estas dos palabras al final: “… o no.” Léelo de nuevo. No trates de decidirte entre
las dos versiones.

3) Descarga la aplicación “Songify” en tu teléfono celular. Graba el pensamiento y reprodúcelo


con diferentes tonos y melodías.

4) Piensa como te sientes en los peores momentos en que estás enredado con ese pensamiento.
Piensa en un momento en que te sentiste igual, al menos en cierto grado, siendo niño. Ahora
cierra los ojos y ubica al niño frente a ti. Tomate tiempo para observar el rostro del niño, su
cabello, su ropa y sus zapatos. Observa la postura del niño. Observa sus pequeñas manos. Ahora
focalízate en ese rostro. Has que el niño diga el pensamiento difícil en voz alta, como si el
pensamiento fuera del niño. Asegúrate de escucharlo con la voz del niño. Mantente abierto a la
intensidad del fenómeno. Si tú pudieras estar de hecho en ese momento ¿qué querrías hacer o
decir? Dilo o hazlo y asegúrate de que el niño lo reciba. Fíjate si esta imagen puede
metafóricamente sugerirte cómo podrías darte un mejor trato cuando estos pensamientos
aparecen en ti.

5) Durante el día siguiente, en cuanto notes que estas teniendo un pensamiento difícil de este tipo,
reformúlalo de esta manera: “Estoy teniendo el pensamiento de…” [luego agrega el contenido
del pensamiento].

6) Cierra los ojos y pon tu pensamiento difícil afuera, a unos pasos frente a ti. Luego responde a
estas preguntas: ¿Qué tan grande es? Permítele tener ese tamaño. ¿De qué color es? Permítele
tener ese color. ¿Qué forma tiene? Permítele tener esa forma. ¿Qué tan rápido se mueve?
Permítele ir a esa velocidad. ¿Qué tan fuerte es? Permítele tener esa fortaleza. ¿Cuál es su
textura? Permítele tener esa textura. ¿Cuánto pesa? Permítele tener ese peso. ¿Cuál es su
consistencia interna? Permítele tener esa consistencia. ¿Cuánta agua podría contener? Permítele
tener esa capacidad. Ahora la pregunta es: ¿Hay algo en ese objeto de ese tamaño, de ese color,
forma, velocidad, fuerza, textura, peso, consistencia y capacidad que no puedas tener como lo
que es (no como lo que dice que es)? Si encuentras una resistencia, juicio, rechazo u otras
reacciones que evitan que lo hagas (tenerlo como lo que es), entonces pon esa reacción afuera,
a unos pasos frente a ti y repite el proceso.
7) Escribe el pensamiento en una tarjeta y guárdalo en un bolsillo de tu pantalón, llevándolo
contigo durante el día mientras eliges ir a donde sea que elijas ir. Fíjate si esta metáfora física te
sugiere como podrías llevar este pensamiento en tu viaje en la vida. No te abandonará… pero
tal vez puedas invitarlo a que te acompañe en el paseo.

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