Modelos moleculares
Aunque puede parecer un juguete para niños pequeños, en realidad, los
modelos moleculares son
una herramienta vital
para el estudio de la Química como lo es una calculadora para las
matemáticas. Y como cualquier herramienta, mientras más los uses, mejor
te servirá. Los modelos moleculares tienen la finalidad de estimular la
imaginación y ayudar en el proceso de visualización. Es decir, lo que
hacen es presentar una forma sólida de un objeto abstracto que de
otra forma se tendría que formular en la mente o en un texto escrito. Los
libros de texto de química contienen lenguaje gráfico para describir las
moléculas y las reacciones, sin embargo, lo que hacen los modelos
moleculares es mejorar la comprensión a través de una asociación visual
y, a la vez, tangible.
Además de usar los modelos para examinar los enlaces entre los átomos y
las conformaciones de las moléculas, son especialmente útiles para
examinar el arreglo de los átomos que componen la molécula en
el espacio, es decir, su estereoquímica. Si eres como yo, que te cuesta
imaginar la estructuras de cualquier molécula de forma tridimensional, el
poder verlo con uno de estos modelos ayuda muchísimo.
Te pongo como ejemplo algo de geometría o estructura molecular que,
como ya sabes, es la disposición tridimensional de los átomos que
constituyen una molécula. Los compuestos que se diferencian uno del otro
solamente en el arreglo espacial de sus átomos, se llaman
estereoisómeros. Los estereoisómeros que no pueden interconvertirse
fácilmente por rotación alrededor de un enlace se llaman isómeros
configuraciones y aquellos que fácilmente se interconvierten por rotación
alrededor de un enlace se llaman isómeros conformacionales. Ciertos
isómeros configuraciones en el pasado (y algunos todavía hoy) se
denominaron isómeros geométricos. Todo esto parece complicado
¿verdad? Pero todo se simplifica bastante cuando físicamente
puedes crear estas estructuras y comprobar visualmente su
geometría.
Igualmente puedes comprobar la isomería del enlace pi (doble enlace)
donde también restringe la rotación alrededor de los enlaces carbono-
carbono y de igual forma da lugar a dos isómeros configuracionales
(geométricos). Estos isómeros se designan como E (en alemán entgegen:
opuestos) y Z (en alemán zusammen: juntos) nombre que se asigna en
base a la “prioridad” que se da a los átomos directamente unidos a los dos
átomos de carbono con doble enlace. El sistema prioritario está basado en
el número atómico del átomo: a mayor número atómico, mayor es su
prioridad (con los isótopos, a mayor masa atómica, más alta es la
prioridad).
Los colores juegan un papel muy importante para diferenciar
cosas similares. En el caso de los modelos moleculares existe un código
de colores. Por ejemplo, el carbono siempre es de color negro. Esto no es
una casualidad; los modelos moleculares se ciñen a unos colores que
podemos considerar estándar, y que también reciben el nombre de
colores CPK (Corey, Pauling y Koltun, que fueron los pioneros en la
creación de los modelos moleculares). Así, centrándonos únicamente en
los más habituales, tenemos los colores siguientes: