ECOSISTEMA
Un ecosistema es un sistema biológico constituido por una comunidad
de organismos vivos (biocenosis) y el medio físico donde se relacionan (biotopo).1
Se trata de una unidad compuesta de organismos interdependientes que
comparten el mismo hábitat.2 Los ecosistemas suelen formar una serie de
cadenas que muestran la interdependencia de los organismos dentro del sistema. 3
También se puede definir así: «Un ecosistema consiste de la comunidad biológica
de un lugar y de los factores físicos y químicos que constituyen el
ambiente abiótico».4 Se considera que los factores abióticos y bióticos están
ligados por las cadenas tróficas o sea el flujo de energía y nutrientes en los
ecosistemas.5
Este concepto, que fue introducido en 1935 por el ecólogo inglés A. G. Tansley,6
tiene en cuenta las complejas interacciones entre los organismos (por
ejemplo plantas, animales, bacterias, protistas y hongos) que forman la comunidad
(biocenosis) y los flujos de energía y materiales que la atraviesan
El término ecosistema fue acuñado en 1930 por Roy Clapham para designar el
conjunto de componentes físicos y biológicos de un entorno. El ecólogo
británico Arthur Tansley refinó más tarde el término, y lo describió como «El
sistema completo, [...] incluyendo no sólo el complejo de organismos, sino también
todo el complejo de factores físicos que forman lo que llamamos medio
ambiente».8 Tansley consideraba los ecosistemas no simplemente como unidades
naturales sino como «aislamientos mentales» («mental isolates»). 7 Tansley más
adelante9 definió la extensión espacial de los ecosistemas mediante el término
«ecotopo» («ecotope»).
Fundamental para el concepto de ecosistema es la idea de que los organismos
vivos interactúan con cualquier otro elemento en su entorno local. Eugene Odum,
uno de los fundadores de la ecología, declaró: «Toda unidad que incluye todos los
organismos (es decir: la “comunidad”) en una zona determinada interactuando con
el entorno físico de tal forma que un flujo de energía conduce a una estructura
trófica claramente definida, diversidad biótica y ciclos de materiales (es decir, un
intercambio de materiales entre las partes vivientes y no vivientes) dentro del
sistema es un ecosistema».5 El concepto de ecosistema humano se basa en
desmontar la dicotomía humano/naturaleza y en la premisa de que todas las
especies están ecológicamente integradas unas con otras, así como con los
componentes abióticos de su biotopo.
Un bioma es una clasificación global de áreas similares, incluyendo muchos
ecosistemas, climática y geográficamente similares, esto es, una zona definida
ecológicamente en que se dan similares condiciones climáticas y similares
comunidades de plantas, animales y organismos del suelo, son a menudo
referidas como ecosistemas de gran extensión. Los biomas se definen basándose
en factores tales como las estructuras de las plantas (árboles, arbustos y hierbas),
los tipos de hojas (plantas de hoja ancha y aguja), la distancia entre las plantas
(bosque, selva, sabana) y el clima. A diferencia de las ecozonas, los biomas no se
definen por genética, taxonomía o semejanzas históricas y se identifican con
frecuencia con patrones especiales de sucesión ecológica y vegetación clímax.
La clasificación más simple de biomas es:
Biomas terrestres.
Biomas de agua dulce.
Biomas marinos.
Clasificación de ecosistemas
Los ecosistemas han adquirido, políticamente, una especial relevancia ya que en
el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) (o en inglés «Convention on
Biological Diversity»)10 —ratificado por más de 175 países en Río de Janeiro en
junio de 1992— se establece «la protección de los ecosistemas, los hábitats
naturales y el mantenimiento de poblaciones viables de especies en entornos
naturales»11 como un compromiso de los países ratificantes. Esto ha creado la
necesidad política de identificar espacialmente los ecosistemas y de alguna
manera distinguir entre ellos. El CDB define un «ecosistema» como «un complejo
dinámico de comunidades vegetales, animales y de microorganismos y su medio
no viviente que interactúan como una unidad funcional».12
Con la necesidad de proteger los ecosistemas, surge la necesidad política de
describirlos e identificarlos de manera eficiente. Vreugdenhil et al. argumentaron
que esto podría lograrse de manera más eficaz mediante un sistema de
clasificación fisonómico-ecológico, ya que los ecosistemas son fácilmente
reconocibles en el campo, así como en imágenes de satélite. Sostuvieron que la
estructura y la estacionalidad de la vegetación asociada, complementadas con
datos ecológicos (como la altitud, la humedad y el drenaje) eran cada uno
modificadores determinantes que distinguían parcialmente diferentes tipos de
especies. Esto era cierto no solo para las especies de plantas, sino también para
las especies de animales, hongos y bacterias. El grado de distinción de
ecosistemas está sujeto a los modificadores fisonómicos que pueden ser
identificados en una imagen o en el campo. En caso necesario, se pueden añadir
los elementos específicos de la fauna, como la concentración estacional de
animales y la distribución de los arrecifes de coral.
Algunos de los sistemas de clasificación son los siguientes:
Clasificación fisonómica-ecológica de formaciones vegetales de la Tierra: un
sistema basado en el trabajo de 1974 de Mueller-Dombois y Heinz Ellenberg, 13
y desarrollado por la UNESCO. Describe la estructura de la vegetación y la
cubierta sobre y bajo el suelo tal como se observa en el campo, descritas
como formas de vida vegetal. Esta clasificación es fundamentalmente un
sistema de clasificación de vegetación jerárquico, una fisionomía
de especies independientes que también tiene en cuenta factores ecológicos
como el clima, la altitud, las influencias humanas tales como el pastoreo, los
regímenes hídricos, así como estrategias de supervivencia tales como la
estacionalidad. El sistema se amplió con una clasificación básica para las
formaciones de aguas abierta.
Sistema de clasificación de la cubierta terrestre («Land Cover Classification
System», LCCS), desarrollado por la Organización para la Agricultura y la
Alimentación (FAO).15
Varios sistemas de clasificación acuáticos están también disponibles. Hay un
intento del Servicio Geológico de los Estados Unidos («United States Geological
Survey», USGS) y la Inter-American Biodiversity Information Network (IABIN) para
diseñar un sistema completo de clasificación de ecosistemas que abarque tanto
los ecosistemas terrestres como los acuáticos.
Desde una perspectiva de la filosofía de la ciencia, los ecosistemas no son
unidades discretas de la naturaleza que se pueden identificar simplemente usando
un enfoque correcto para su clasificación. De acuerdo con la definición de Tansley
(«aislamientos mentales»), cualquier intento de definir o clasificar los ecosistemas
debería de ser explícito para la asignación de una clasificación para el
observador/analista, incluyendo su fundamento normativo.
Al sumar la estructura de un ecosistema se habla a veces de la estructura
abstracta en la que las partes son las distintas clases de componentes, es decir,
el biotopo y la biocenosis, y los distintos tipos ecológicos de organismos
(productores, descomponedores, predadores, etc.). Pero los ecosistemas tienen
además una estructura física en la medida en que no son nunca totalmente
homogéneos, sino que presentan partes, donde las condiciones son distintas y
más o menos uniformes, o gradientes en alguna dirección.
El ambiente ecológico aparece estructurado por diferentes interfaces o límites más
o menos definidos, llamados ecotonos, y por gradientes direccionales,
llamados ecoclinas, de factores fisicoquímicos del medio. Un ejemplo es el
gradiente de humedad, temperatura e intensidad lumínica en el seno de
un bosque, o el gradiente en cuanto a luz, temperatura y concentraciones de
gases (por ejemplo O2) en un ecosistema léntico.
La estructura física del ecosistema puede desarrollarse en la dirección vertical y
horizontal, en ambos casos se habla de estratificación.
Estructura vertical. Un ejemplo claro e importante es el de
la estratificación lacustre, donde distinguimos
esencialmente epilimnio, mesolimnio (o termoclina) e hipolimnio. El perfil del
suelo, con su subdivisión en horizontes, es otro ejemplo de estratificación con
una dimensión ecológica. Las estructuras verticales más complejas se dan en
los ecosistemas forestales, donde inicialmente distinguimos un
estrato herbáceo, un estrato arbustivo y un estrato arbóreo.
Estructura horizontal. En algunos casos puede reconocerse una estructura
horizontal, a veces de carácter periódico. En los ecosistemas ribereños, por
ejemplo, aparecen franjas paralelas al cauce fluvial, dependientes sobre todo
de la profundidad del nivel freático. En ambientes periglaciales los fenómenos
periódicos relacionados con los cambios de temperatura, helada y deshielo,
producen estructuras regulares en el sustrato que afectan también a
la biocenosis. Algunos ecosistemas desarrollan estructuras horizontales
en mosaico, como ocurre en extensas zonas bajo climas tropicales de
dos estaciones, donde se combina la llanura herbosa y el bosque o el matorral
espinoso, formando un paisaje característico conocido como
la sabana arbolada
En biología, un ecosistema es un sistema que está formado por un conjunto
de organismos, el medio ambiente físico en el que viven (hábitat) y las
relaciones tanto bióticas como abióticas que se establecen entre ellos.
Las especies de seres vivos que habitan un determinado ecosistema interactúan
entre sí y con el medio, determinando el flujo de energía y de materia que ocurre
en ese ambiente.
Existe una gran diversidad de ecosistemas en el planeta. Todos están formados
por factores bióticos (seres vivos) y factores abióticos (elementos no vivos, como
el suelo o el aire). Existen además, distintos tipos de ecosistemas: hay marinos,
terrestres, microbianos y artificiales, entre otros ejemplos.
Un ejemplo de las relaciones que tienen lugar entre los seres vivos de un
ecosistema son las relaciones alimentarias. Las cadenas
tróficas o alimenticias son representaciones sencillas de las relaciones
alimentarias que existen entre las especies que forman parte de un
ecosistema determinado. Por lo general, en los ecosistemas las cadenas tróficas
se interrelacionan formando redes tróficas.
Se dice que hay una relación trófica entre dos organismos cuando uno de ellos es
consumido por el otro. A su vez, el organismo consumidor puede ser
el alimento de otro que forma parte del mismo ecosistema. Así, se forma una
conexión entre varios eslabones y se constituye una cadena trófica. Cada uno de
los eslabones de una cadena representa un organismo que “come a otro” o “es
comido por otro”.
Dentro de las cadenas alimentarias existen distintos niveles tróficos, que se basan
en la posición que ocupa un organismo en el flujo de materia y energía. Dicho de
otra forma, el nivel trófico agrupa a todas las especies que comparten el origen de
su alimento dentro del ecosistema. Existen tres niveles tróficos:
Productores. Son organismos autótrofos, es decir, que son capaces de
producir materia orgánica (su propio alimento) a partir de materia inorgánica, por
medio de la fotosíntesis o quimiosíntesis. Los productores son el primer nivel
trófico, es decir, que constituyen el primer eslabón de las cadenas alimentarias.
Este grupo está representado por las plantas, las algas y fitoplancton y
algunas bacterias.
Consumidores. Son organismos heterótrofos, es decir, se alimentan de otros
seres vivos para obtener la materia y energía que necesitan. A su vez, los
consumidores se clasifican en distintos grupos, según el organismo que constituye
su alimento. Los consumidores primarios son los organismos herbívoros, o sea,
aquellos que se alimentan de productores. Los consumidores secundarios, por su
parte, son carnívoros y se alimentan de consumidores primarios. También existen
consumidores terciarios y cuaternarios, que se alimentan de consumidores
secundarios y terciarios respectivamente.
Descomponedores. Son organismos que se alimentan de materia orgánica en
descomposición, es decir, obtienen la materia y energía que necesitan a partir de
restos de otros seres vivos. Si bien no se los suele representar en las cadenas
tróficas, son fundamentales en la naturaleza ya que permiten el reciclaje de
nutrientes. Entre los organismos descomponedores se encuentran los hongos, las
lombrices y algunas bacterias que reciclan la materia orgánica.
El concepto de ecosistema no debe ser confundido con el de bioma. Un bioma es
un área o región geográfica del planeta Tierra que se caracteriza por
su clima, topografía y biodiversidad. A diferencia de los ecosistemas, los biomas
se consideran unidades geográficas homogéneas. Un mismo bioma puede
contener diversos ecosistemas.
Actualmente, muchos ecosistemas están en riesgo debido a la actividad
industrial humana. La contaminación, la sobreexplotación, la deforestación y los
efectos del cambio climático implican a menudo extinciones,
sobrepoblaciones, mutaciones y desplazamientos que atentan contra
la biodiversidad y el equilibrio natural.