Viaje del tiempo
LA CÚPULA DE BRUNELLESCHI
Darío Valencia Restrepo
www.valenciad.com
“La naturaleza ha creado muchos hombres de apariencia pequeña e insignificante pero que
están dotados de espíritus tan plenos de grandeza y corazones de tan ilimitado coraje que no
descansan hasta emprender y completar tareas difíciles y casi imposibles, ante el asombro de
quienes son testigos de ellas.” Con estas palabras comienza Vasari la biografía de Filippo
Brunelleschi que aparece en su clásico libro Las vidas de los artistas. Nos referiremos más
adelante a aquel arquitecto e ingeniero del temprano Renacimiento Italiano en la ciudad de
Florencia, durante el Quattrocento o siglo XV, con el objeto central de discutir su magna obra:
la cúpula de la catedral de Santa Maria del Fiore.
La plaza del duomo
Al llegar y recorrer a Florencia el visitante percibe la omnipresencia de la cúpula de
Brunelleschi que cubre el crucero de la catedral mencionada y se alza con tal majestad que “las
graciosas colinas toscanas de los alrededores la reconocieron de inmediato como hermana”. La
plaza del duomo (catedral en italiano) alberga un hermoso conjunto compuesto por la catedral
de Santa María de la Flor y dos edificaciones separadas de ella que son el campanile
(campanario) y el baptisterio.
La catedral de Florencia con la cúpula de Brunelleschi. Delante se observa el campanario que lleva el
nombre de Giotto y a la izquierda se insinúa el baptisterio de San Juan. La cúpula se apoya sobre un muro
o tambor de sección octogonal y con ventanales redondos. De cada uno de los ocho vértices del octógono
arrancan sendas nervaduras que tienen la forma del arco apuntado típico del estilo gótico, las cuales
vuelan hasta la llamada clave, en este caso la base de la linterna. (Tomado de la Historia del Arte, de
Salvat).
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El campanile lleva el nombre de Giotto, el gran pintor que se encargara de su diseño en 1334, y
es una bella y airosa torre de planta cuadrada con 85 metros de altura, decorada en el exterior
con mármoles de diversos colores y dividida armónicamente en cinco elementos verticales, de
los cuales los tres superiores tienen ventanas ojivales típicas del estilo gótico. Por su parte, en el
antiguo baptisterio de San Juan de estilo románico se destacan su cúpula, en el interior
revestida de mosaicos pero no visible desde el exterior como se acostumbraba en el Trecento, y
sus famosas tres puertas de bronce decoradas con relieves, la segunda y la tercera por Lorenzo
Ghiberti en el siglo XV (esta tercera fue llamada por Miguel Ángel la “Puerta del Paraíso”) y
la primera realizada mucho antes por Andrea Pisano. Algunos elementos del baptisterio, en
especial la planta octogonal y la disposición de las nervaduras, fueron una referencia para el
domo de Brunelleschi. En este tercer edificio de la plaza fueron bautizados muchos florentinos,
el más notable de ellos Dante, quien en el Canto XIX del “Infierno” en su Divina Comedia
habla del mio bel San Giovanni.
Santa María de la Flor
Durante el siglo XIII ocurrieron grandes cambios sociales en Florencia y otras ciudades de
Italia pues la clase feudal estaba siendo superada por grupos de mercaderes, banqueros y
artesanos. El nuevo poder político quiso reflejar también los cambios en la arquitectura
mediante la construcción de grandes edificios públicos como la catedral y el palacio de
gobierno. Hacia fines de dicho siglo, los dirigentes de la ciudad consideraron la restauración de
la vieja iglesia de Santa Reparata pero luego se pensó en una nueva catedral que sería “un más
bello y honorable templo que cualquier otro en Toscana”. La primera piedra fue puesta en 1296
y se decidió que Arnolfo di Cambio fuera el primer arquitecto, para lo cual éste presentó un
diseño que incluía una fachada con mezcla de elementos gótico, románico y clásico.
Grandes dificultades experimentó la construcción de la catedral hacia mediados del siglo XIV
cuando se declaró la peste negra que cobró la vida de cuatro quintas partes de la población
florentina. Pero en 1366 la nave estaba terminada y se planeaba entonces el extremo este de la
iglesia que debía incluir una cúpula. Por esa época no estaba claro si esta sería gótica apuntada
o hemisférica al estilo del panteón romano, ni tampoco si requeriría arbotantes o más bien sólo
se apoyaría en un muro de gran espesor, lo cual dio origen a grandes disputas entre
generaciones de arquitectos. Sin embargo, desde 1367 existió en la inconclusa catedral un muy
respetado modelo con una cúpula apuntada, que sería la más ancha y alta jamás construida, sin
que nadie tuviera la menor idea de cómo debía erigirse. Habría que señalar otros dos aspectos
problemáticos: la cúpula no se apoyaría sobre un muro o tambor cilíndrico sino sobre uno de
sección ortogonal que no tenía contrafuertes para resistir empujes laterales; y la misma
tampoco podría tener el soporte de los característicos arbotantes del gótico pues ello sería
inaceptable desde el punto de vista visual y al parecer no se disponía de espacio para ponerlos.
Correspondería a Brunelleschi resolver genialmente todos los difíciles problemas al respecto.
Il capomaestro
Cuando la nueva catedral de Florencia llevaba más de un siglo de construcción, el 19 de agosto
de 1418 se anunció el siguiente concurso: “Quien desee presentar un modelo o diseño para la
construcción de la cúpula principal de la catedral cuya construcción adelanta la Opera del
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duomo –para armadura, andamio o cualquier otra cosa, o para dispositivo de elevación de
cargas con respecto a la construcción y perfeccionamiento de la dicha cúpula- deberá hacerlo
antes del fin del mes de septiembre. Si el modelo es utilizado, el ganador tendrá derecho a
recibir 200 florines de oro.”
Detalle de la cúpula de Brunelleschi con otros elementos de la catedral de Santa María de la Flor y, a la
derecha, parte del campanario. De los cinco elementos verticales de éste pueden observarse dos con
ventanas góticas y otro con estatuas. También se ve claramente la linterna que proporciona luz al interior
de la iglesia. (Tomado de El arte en la Italia del Renacimiento, de Könemann),
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Filippo Brunelleschi fue uno de los concursantes. Había nacido en la misma Florencia en 1377,
recibido entrenamiento como orfebre y escultor, y en 1401 había sido designado maestro en el
arte de la seda. No debe olvidarse que en aquella época no existía la diferencia de hoy entre
artista y artesano. En aquel mismo año compitió con Ghiberti y otros cinco escultores para la
realización de los relieves de la segunda puerta del baptisterio, pero fue derrotado por Ghiberti
a pesar de presentar un panel de gran fuerza sobre El Sacrificio de Isaac. Decepcionado,
decidió entonces consagrarse a la arquitectura. Como por aquellos días existía un interés por la
vuelta a los valores clásicos de la antigua Roma, pero sin descuidar el aprovechamiento de
tradiciones arquitectónicas más recientes, es bien posible que Brunelleschi se dirigiera con su
gran amigo Donatello a dicha ciudad con el fin de estudiar lo que allí quedaba de su pasada
grandeza, en particular la ingeniería y arquitectura de señeras edificaciones como el Panteón
Romano.
Ya en agosto del año del concurso Filippo estaba construyendo con ayuda de dos excepcionales
escultores, Donatello y Nanni di Banco, un modelo en ladrillo de la cúpula, que llamó
poderosamente la atención, de tal tamaño que podía inspeccionarse caminando por su interior.
Después de mucha deliberación y consultas, se tomó una sorpresiva decisión ya que se
designaron dos arquitectos con el carácter de jefes (capomaestri): Brunelleschi y su viejo rival
Ghiberti que había presentado también una maqueta de ladrillo. No debió ser una decisión que
complaciera al héroe de nuestra historia, pero con el tiempo él se las ingenió para demostrar la
falta de competencia de Ghiberti en esa difícil obra y fue entonces nombrado como único
capomaestro del domo en construcción. Pero conviene recordar que a partir de 1425 Ghiberti
se dedicaría durante 27 años a la elaboración de la “Puerta del Paraíso”.
Una cúpula sin armazón
Lo que sorprendió a todo el mundo fue la propuesta de Filippo de construir una cúpula
apuntada sin centrado o cimbra, o sea, sin una armazón que soportara el peso de la cúpula
durante la construcción puesto que ella no podría sostenerse por sí misma antes de la
colocación de la clave en lo alto de la estructura. Se consideraba obvio emplear una armazón de
madera para tal propósito, la cual debía apoyarse en el lejano suelo del crucero o sobre una pila
de tierra de considerable altura, procedimiento este último empleado en la construcción de
algunas cúpulas de estilo románico. Ya veremos cómo Brunelleschi llevó a la práctica su
propuesta.
Aspectos estructurales
Bien se sabe que las cúpulas hemisféricas tienden a aplanarse y a ejercer un fuerte empuje
lateral hacia afuera. Para disminuir este efecto, Brunelleschi escoge una cúpula apuntada, a la
manera de los arcos de todo punto típicos del estilo gótico, en la cual ocho nervaduras
principales parten de cada uno de los vértices de la base y confluyen en la clave, en este caso la
base de una linterna destinada a proporcionar luz al interior y que fuera diseñada por el mismo
capomaestro, pero que se erigiría después de su muerte. Dichas nervaduras son visibles desde
el exterior, tal como muestran las ilustraciones de este artículo, pero no sobresalen en el interior
de la iglesia.
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Como el espesor del tambor era considerable, un domo macizo que arrancara hacia arriba con
ese mismo espesor habría aumentado sustancialmente el peso del mismo y tal vez llevado al
colapso del tambor. Tuvo entonces Filippo la idea extraordinaria y sin precedentes de disminuir
el peso total mediante la construcción de dos cascarones, uno interior más pesado y otro
exterior que tendría apoyos sobre el primero y contribuiría a contrarrestar en algún grado el
empuje hacia afuera del cascarón interior. Las ocho superficies alabeadas de cada una de los
dos cascarones, situadas entre pares de nervaduras, estarían unidas por estas mismas y por
hileras de sillares.
Dos ingenios concebidos por Brunelleschi para el trabajo en la cúpula. A la izquierda, el llamado Castelo,
destinado a colocar bloques en su posición correcta; como el dibujo es de Leonardo da Vinci,
erróneamente se le atribuyó a él dicho invento. A la derecha puede verse una grúa elevadora accionada por
un caballo; el dibujo, elaborado por Taccola, permite ver con claridad en la parte inferior un tornillo
helicoidal empleado para subir o bajar los pesos.
De otra parte, el espesor de cada uno de los dos cascarones fue tal que permitió inscribirles
cada cierto tramo sendas circunferencias de ladrillo en esa geometría ortogonal, de tal manera
que se avanzó en la construcción como si se tratara de cúpulas esféricas que, como se sabe, son
autoportantes. Con el fin de resistir el empuje lateral y mantener la mampostería en su sitio, a
ciertos intervalos se colocaron entre las hiladas de adobes grandes vigas de madera amarradas
con barras de hierro.
Con base en los aspectos anteriores, puede afirmarse que la estructura y la forma de la cúpula
de Brunelleschi constituyen una afortunada síntesis de los estilos clásico y gótico.
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La maquinaria
Uno de los problemas más serios en la construcción de estructuras de gran altura como la
cúpula se origina en la necesidad de elevar y colocar con exactitud bloques de piedra y mármol.
El domo de la catedral tenía en su base 43 metros de diámetro y dicha base se encontraba a 55
metros del suelo. Por ejemplo, Filippo se vio en la necesidad de subir hasta alturas semejantes
centenares de bloques de arenisca, cada una con un peso de 1.700 libras inglesas, para lo cual
diseñó “máquinas no conocidas hasta entonces”.
En 1744 Giuseppe Zocchi, famoso por sus 25 vistas de la ciudad de Florencia, realizó este grabado que
muestra el conjunto de las tres grandes edificaciones de la Piazza del Duomo: la catedral, el campanile
detrás de ésta y el baptisterio a la derecha.
Entre las grúas y otros equipos diseñados para resolver el asunto, algunos de los cuales serían
de mucho interés posterior, se encuentran dos bien documentados: uno para colocar bloques
denominado el Castelo, dibujado más tarde por Leonardo da Vinci y erróneamente atribuido a
él; y el otro una grúa que podía ser accionada por un caballo, tal como se aprecia en un dibujo
de Taccola (ver ambos dispositivos en las ilustraciones de este artículo).
Grandes obras de Brunelleschi
La más reconocida por la posteridad como un hito sin par en la historia de la arquitectura y la
ingeniería es la cúpula de la catedral de Florencia. Aunque Filippo aceptó algunas sugerencias
de Ghiberti y de otros concursantes, en todo el proceso se siguió casi rigurosamente lo indicado
por el modelo que con ayuda de Donatello y Di Banco había presentado en aquel año de gracia
de 1418. La construcción se inició en 1420 y después de vencer numerosas dificultades el domo
fue terminado e inaugurado en 1436. Transcurrido más de un siglo, un Miguel Ángel ya viejo
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subiría acompañado por dos asistentes a inspeccionar la cúpula de Brunelleschi con el fin de
buscar inspiración para el diseño que haría de la cúpula de la basílica de San Pedro, en Roma,
con respecto a la cual ya había sido designado capomaestro.
Después de la muerte y entierro de Brunelleschi en la catedral que tanta gloria le debía, su discípulo e hijo
adoptivo Andrea il Buggiano fue encargado de realizar esta efigie en mármol del gran capomaestro, en la
cual aparece con indumentaria de los antiguos romanos. Sus facciones muestran la determinación
reconocida por las biografías cuando hablan de la total devoción e insistencia en sus causas, la hostilidad
hacia los rivales y la superioridad sobre sus críticos.
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Brunelleschi moriría en 1446 después de dejar otras importantes obras en Florencia como el
pórtico del Hospital de los Inocentes (Orfanato), considerada por algunos como la primera obra
de la arquitectura del Renacimiento y en el que se destaca la mezcla de elementos tradicionales
y originales; la sacristía de la iglesia de San Lorenzo, en la cual aplicó principios de perspectiva
que él mismo había establecido; el proyecto para la basílica del Santo Spirito; y la dirección de
los trabajos para la capilla de los Pazzi en el claustro de Santa Croce.
Conclusión
Aunque es discutible afirmar que Brunelleschi creó el estilo renacentista en arquitectura, su
contribución fue fundamental para que Florencia liderara en Europa la transición de la Edad
Media al Renacimiento. Además, fue el primero en entender el sistema estructural de la
antigüedad clásica y en adaptar sus principios a las necesidades de su tiempo.
Conviene destacar que en la antigua Roma la arquitectura era considerada una actividad menor
y que en la Edad Media los constructores de las catedrales góticas permanecieron
prácticamente en el anonimato. Por ello es importante señalar que Filippo elevó dichas
actividades a una categoría superior y a una estima social tal que la arquitectura empezó a ser
reconocida como una profesión liberal y noble que iba más allá de lo manual y mecánico, y que
ya empezaba a ocuparse de la organización del espacio urbano con una visión de ciudad.
Pero no menos significativa fue su contribución al desarrollo de la ingeniería, tanto civil como
mecánica, gracias a su comprensión de las fuerzas, los elementos estructurales y el proceso
constructivo del domo de Florencia, así como a los ingenios que diseñó para la elevación y
colocación de cargas. En la historia de la ingeniería se habla de los paradigmas que han ido
configurando la profesión como hoy la conocemos. Maestro Constructor es el nombre asignado
al primer paradigma y correspondería precisamente al capomaestro de que hemos hablado.
Puede entonces afirmarse que nadie encarna mejor este paradigma que Filippo Brunelleschi.
Periódico El Mundo, suplemento Palabra & Obra
Medellín, Colombia, 31 de julio de 2009
Referencias
Dos libros de interés para los estudiosos. El primero, escrito por Ross King y publicado por
Penguin Books en 2001, narra bellamente la historia de la construcción de la cúpula de la catedral
de Florencia. El segundo, cuyos autores son Prager y Scaglia, es una reedición de Dover en 2004 a
partir de una publicación del Instituto Tecnológico de Massachusetts en 1970, y se ocupa de
describir y analizar los importantes inventos y avances tecnológicos desarrollados por
Brunelleschi para la construcción de la cúpula.