Sentencia
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ACUERDO. En Buenos Aires, a los 16 días del mes de octubre del año dos mil
veinticuatro, hallándose reunidos los señores jueces de la Sala “M” de la Cámara Nacional
de Apelaciones en lo Civil, Dres. María Isabel Benavente y Guillermo D. González Zurro, a
fin de pronunciarse en los autos caratulados “Pizarro Molteni, Tomás Alejo c/ Robledo,
Gabriela Elizabeth s/ daños y perjuicios”, expediente n° 2.120/2021, la Dra. Benavente
dijo:
demanda. Reconoció la ocurrencia del siniestro, pero proporcionó una versión distinta de lo
sucedido e invocó el hecho de la víctima como causal de exoneración. Sostuvo que el
04/02/2020 se encontraba circulando a bordo del vehículo marca Citroën, dominio
LVL134, por la avenida de los Constituyentes, de esta ciudad. Al arribar a la intersección
con la avenida Salvador María del Carril, se dispuso a girar a la derecha luego de tomar
todos los recaudos del caso. En dicho instante, fue embestida en su lateral derecho por la
motocicleta conducida por el accionante.
Mediante providencia del 11/05/2021 se decretó la rebeldía de la
citada en garantía “Orbis Compañía Argentina de Seguros S.A.”, la cual cesó a raíz de la
presentación efectuada por esta última el 12/05/2021.
Finalmente, el 10/07/2024 se admitió la pretensión interpuesta y se
impusieron las costas del proceso a los accionados.
El pronunciamiento fue apelado por la demandada y la citada en
garantía, que expresaron agravios el 09/09/2024 y por la parte actora, que hizo lo propio el
19/09/2024. Dichos escritos fueron contestados el 23/09/2024 y 28/09/2024,
respectivamente.
No se encuentra en tela de juicio la responsabilidad atribuida en la
sentencia. La jurisdicción abierta con los recursos está vinculada a la cuantía de la
indemnización y a la tasa de interés aplicable.
Fecha de firma: 16/10/2024
Alta en sistema: 17/10/2024
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
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II.- Los daños.
a) Es bien sabido que el escrito de expresión de agravios deberá
contener la crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el apelante considere
equivocadas. Por tanto, debe señalar parte por parte los errores fundamentales de la
sentencia y realizar un análisis razonado que demuestre que es errónea, injusta o contraria a
derecho. No es admisible remitirse a presentaciones anteriores (art. 265 CPCCN), ni a
argumentos previos como así tampoco realizar apreciaciones genéricas o subjetivas que
sólo revelen una mera disconformidad con la resolución apelada1. La no observancia de las
pautas expuestas trae como consecuencia la falta de apertura de la alzada y, por
consiguiente, la deserción del recurso de apelación (art. 266 CPCCN).
En el caso, las quejas de la demandada y citada en garantía en contra
de la cuantía reconocida en concepto de “incapacidad sobreviniente” no cumplen con las
exigencias antedichas. El magistrado de grado fundó su decisión en las pruebas rendidas en
el expediente, principalmente en los informes periciales médico y psicológico, cuyas
conclusiones se consideraron fundadas en los términos del artículo 477 del CPCCN.
También ponderó la repercusión que las secuelas tuvieron en la vida cotidiana de la víctima
y las constancias acompañadas a fin de determinar las distintas variables a considerar al
momento de cuantificar la indemnización.
Sin embargo, las recurrentes no atacan los argumentos en que se
fundó la sentencia. Sencillamente, se limitaron a expresar su disconformidad por considerar
elevado el monto reconocido.
En este orden de ideas, las críticas ensayadas no permiten tener por
cumplida la carga que impone el artículo 265 del código de rito. Por tanto, propongo a mi
distinguido colega declarar desiertos los agravios en estudio.
b) Incapacidad sobreviniente:
Por incapacidad sobreviniente debe entenderse cualquier alteración
del estado de salud física o psíquica de una persona que le impide gozar de la vida en la
medida en que lo hacía con anterioridad al hecho, con independencia de cualquier
referencia a su capacidad productiva2. La protección de la integridad corporal y la salud
estuvo implícitamente consagrada en la Constitución Nacional de 18533 y, explícitamente,
en el art. 42 de la Carta Magna a través de la incorporación de los tratados internacionales,
en la de reforma de 1994. Así, tal protección resulta, entre otros, de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos (art. 25.1: “Todo ser humano tiene el derecho a un
nivel de vida que le permita a él mismo y a su familia gozar de salud y bienestar; tiene
1
Alsina, Hugo, “Derecho Procesal” T° IV, pág. 389; Manuel Ibáñez Frocham, "Tratado de los recursos en el
proceso civil", Buenos Aires, 1969, página 152; Morello, Augusto, "Código Procesal…", Buenos Aires, 1969,
tomo II, página 565; Fenochietto-Arazi “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación”, T° I, pág. 939.
2
Alpa-Bessone, “Il fatti illeciti”, en Tratatto de Diritto Privato (dir. Resigno), XIV-6, p- 9.
3
S.C.J.Mendoza, sala I, marzo 1-1993, “Fundación Cardiovascular de Mendoza c/Asociación de Clínicas de
Mendoza”
Fecha de firma: 16/10/2024 E.D. T. 153 pág. 163 con nota de Susana Albanese.
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esta Sala “Escobar Nicolasa c/ Compañía de Microómnibus La Colorada S.A.C.E.I. s/ daños y perjuicios”,
del 24-04-00.
Fecha de firma: 16/10/2024 5
Hernán Daray, “Práctica de accidentes de tránsito”, pag.169, Editorial Astrea, 1999.
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interno y en partes blandas adyacentes, sin lesiones óseas aparentes. Asimismo, se efectuó
un procedimiento quirúrgico (toilette mecánico quirúrgica) a causa de una herida con
exposición ósea en la región interna del tobillo izquierdo. Siguió su control por
traumatología y, como continuaba con dolor, se indicó realizar fisiokinesioterapia (cinco
sesiones), se prescribieron analgésicos y se indicó que aplique hielo en la zona afectada y
mantenga la pierna en alto. El 28/02/2020 se otorgó el alta médica laboral (ver contestación
agregada el 20/04/2021).
Según lo dictaminado por el perito médico en su informe del
02/02/2023, el actor presenta un padecimiento por esguince en el tobillo izquierdo que le
origina disminución de la movilidad articular (8%), traumatismo en rodilla izquierda que le
origina disminución de la movilidad articular (10%) y daño estético en la zona externa del
tobillo izquierdo (10%). Estimó, en consecuencia, un porcentual total de incapacidad
parcial y permanente del 28%.
A su vez, desde la faz psicológica, la licenciada Silvia Alejandra
Martínez Montes determinó que el actor presenta un trastorno adaptativo con ansiedad de
leve severidad. Explicó que dicho cuadro es generador de una incapacidad parcial y
permanente estimada en un 10% con relación causal con este hecho (ver dictamen del
21/10/2022).
Los informes fueron impugnados por la citada en garantía
(psicológico y médico) y por la parte actora (médico). Dichas observaciones fueron
contestadas por los peritos médico (ver presentaciones del 24/02/2023 y 28/04/2023) y
psicóloga (ver presentación del 04/11/2022).
El art. 477 citado establece que la fuerza probatoria del dictamen
pericial será estimada por el juez teniendo en cuenta la competencia del perito, los
principios científicos o técnicos en que se funda, la concordancia de su aplicación con las
reglas de la sana crítica, las observaciones formuladas por los consultores técnicos o los
letrados, conforme a los arts. 473 y 474 -de ese mismo código- y los demás elementos de
convicción que la causa ofrezca. Vale decir, el juzgador puede apartarse de sus
conclusiones cuando encuentra mérito para ello, pues de lo contrario se asignaría facultades
decisorias a los expertos, en detrimento de la atribución de juzgamiento, que la
Constitución Nacional confía exclusivamente a los jueces6.
Cabe recordar que la causalidad cumple dos funciones en la
responsabilidad civil: 1) una relativa a la imputación del hecho dañoso a su autor o, si se
prefiere, tendiente a la individualización del responsable, denominada por buena parte de la
doctrina autoral italiana como “causalidad material” -ya superada a esta altura- y, 2) otra,
consistente en determinar el contenido de la obligación resarcitoria, conocida como
“causalidad jurídica” que permite establecer qué consecuencias del hecho deben ser
6
CNCiv., esta Sala, mi voto in re “Orrego, Liria Esther y otros c/Piedrabuena, Laura Verónica y otros s/daños
y 16/10/2024
Fecha de firma: perjuicios”, Expte. Nro. 13.018/2009, del 31-7-2018.
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atribuidas al autor material7. Desde esta última perspectiva, no es dudoso que para que el
daño resulte indemnizable es preciso verificar no sólo su existencia sino su relación causal
con el hecho fuente. De este modo, se evita que se adjudique a un sujeto el daño causado
por otro o por la cosa de otro. Por cierto, la carga de probar ambos extremos incumbe al
actor (arts. 1736 CCyCN y 377 CPCCN).
Es cierto que en la práctica no siempre es fácil ubicar jurídicamente
la causa de un daño, pues la experiencia enseña que rara vez una consecuencia es obra de
un solo antecedente y casi siempre muchos factores se conjugan y encadenan para producir
ese efecto. En rigor, el examen causal siempre se realiza sobre la base de un juicio de
probabilidad: corresponde preguntarse si una determinada condición (el suceso motivo de
juzgamiento) poseía poder eficiente para producir la consecuencia que se examina, de
manera de determinar la “adecuación” entre el hecho y el resultado, indagación que opera
ex post facto: después del daño y desandando hacia atrás en el camino de los hechos que se
interponen8.
En la especie, entiendo que Tomás Alejo Pizarro Molteni no acreditó
en debida forma la relación causal entre el hecho y la totalidad de las lesiones físicas
incapacitantes. En efecto, si bien el perito afirma que el siniestro tuvo una repercusión
disvaliosa en la rodilla izquierda, no encuentro suficientemente fundada esa afirmación. En
USO OFICIAL
7
Alterini-Ameal- López Cabana, “Derecho de Obligaciones Civiles y Comerciales”, 4 ed. Actualizada.
Reimpresión, ed. La Ley 2010, p. 249.
8
CNCiv., esta Sala, voto de la Dra. De los Santos in re “Grimoldi, Carlos Roberto y otro c/ Almafuerte
Fecha de firma: 16/10/2024 SATACI y otros s/daños y perjuicios”, Expte. Nro. 89.629/2011, del 7-2-2018, y sus citas.
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la opinión según la cual la “lesión estética” carece de autonomía 9. Esto significa que tal
afección no configura un tercer género independiente de los daños patrimoniales y
extrapatrimoniales, porque se distingue previamente el bien jurídico lesionado -integridad
corporal, derecho de la personalidad- de las consecuencias que su ilegítima afectación
provoca; lo que no impide, desde luego, que si un hecho lesivo de esa naturaleza genera
disminución de posibilidades de obtención de ganancias mediante actividad retribuida,
comporte un daño patrimonial indirecto que pasará a integrar la partida “incapacidad”10.
Por tanto, a fin de evaluar la suma reconocida por este renglón, solo
consideraré una incapacidad física en orden al 8 %, estipulada por el profesional en su
dictamen pericial médico por la secuela en el tobillo izquierdo, así como también el
porcentual del 10% por la minusvalía psíquica comprobada por la licenciada.
Sin perjuicio de ello, la incapacidad psicofísica no será tenida en
cuenta en su totalidad, pues los peritos recomendaron que la víctima se someta a
tratamientos que probablemente tendrán -al menos en parte- una repercusión favorable. En
tales circunstancias, desde que también se reconoció una partida indemnizatoria para
solventarlos, no reducir los porcentuales considerados al determinar el monto por el que
procede este renglón importaría autorizar una inadmisible duplicidad resarcitoria. Por tanto,
a efectos de utilizar como variable en la fórmula, reduciré los porcentajes de incapacidad
física y psíquica al 3% y 5%, respectivamente.
Para fijar la cuantía de este renglón indemnizatorio, habré de acudir a
las fórmulas aritméticas como pauta de orientación conforme lo determina la Corte
Suprema en los fallos Arostegui11, Ontiveros12 y Grippo13. Es que, aun cuando la utilización
de cálculos matemáticos o tablas actuariales surgieron como una herramienta de orientación
para proporcionar mayor objetividad al sistema y, por ende, tienden a reflejar de la manera
más exacta posible el perjuicio patrimonial experimentado por el damnificado 14, existe otra
serie de elementos que complementan este método y que permiten al juez mayor
flexibilidad para fijar el monto del daño atendiendo a pautas que, aunque concretas,
reclaman ser interpretadas en cada caso. Se trata, en definitiva, de las denominadas
9
CNCiv., Sala G, LA LEY 1995-E-, págs. 461/277, “T.I.A. c/ Casagrande”, del 22 de marzo de 1995, esta
Sala, mi voto, en autos “Hayward, Silvia Inés c/Autotransportes Andesmar S.A. y ot. s/daños y perjuicios” del
19-04-18, “Sione, Claudia Susa y ot. c/ Santana, Matías Oscar Jesús y ot. s/ds y ps” del 23-02-2018, entre
muchísimos otros.
10
esta Sala, mi voto, en autos "Hidalgo, Rubén Eduardo y otro c/ Batista Enriquez, Luciano Matías y otros
s/daños y perjuicios" del 21-03-2017, “Delgado, Brenda C. c/ Carreira, Osvaldo F. y otros s/ daños y
perjuicios” del 7-6-2017, “Gross, Natalí Yael c/ Galarza, Guillermo Daniel y ot. s/ ds y ps” del 13-03-2019,
entre muchos otros.
11
Fallo: 331:570.
12
Fallo: 340:1038.
13
Fallo: 344:2256.
14
Acciarri, Hugo, “Fórmulas y herramientas para cuantificar indemnizaciones por incapacidad en el nuevo
código”,
Fecha de firma: diario La Ley del 15-7- 2015, p. 1.
16/10/2024
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telefónica en Coto C.I.C.S.A. a la fecha del hecho de autos, lo cierto es que no acreditó de
ningún modo los ingresos que percibía. Por tanto, ante la falta de recibo o constancia de su
salario, cabe computar el Salario Mínimo Vital y Móvil que regía en julio de 2024 de
$254.231,91 (conf. Res. 13/2024 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el
Salario Mínimo, Vital y Móvil). Sobre estas variables, aplicará una tasa de descuento del 4
%.
Desde allí, entiendo que la suma reconocida en concepto de
incapacidad psicofísica sobreviniente ($1.570.000) resulta reducida, por lo que propongo
elevarla a $3.000.000 (art. 165 CPCCN).
c) Daño moral:
En cada oportunidad dejé aclarado que, entre las distintas posturas
que existen al respecto, participo de la corriente que asigna al daño moral carácter
resarcitorio16, postura que finalmente fue recibida en el art. 1741 del Código Civil y
Comercial, ya que busca en definitiva contribuir a compensar la conmoción que el
15
SCBA, “P. c. Cardozo, Martiniano B. s/ daños y perjuicios”, del 11-2-2015, LLBA 2015 (julio), 651.
16
CSJN, del 24-8-95, “Pérez, Fredy c/ Ferrocarriles Argentinos”, JA 1997-III, síntesis; CNCiv., Sala A, del 1-
10-85, LL 1986-B, pág. 258; ídem, Sala C, del 8-6-93, JA 1994-IV-síntesis; ídem, Sala F, JA 1988-IV, pág.
Fecha de firma: 16/10/2024 651.
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padecimiento genera mediante el alivio que puede importar la suma que se otorga 17. No
queda reducido, sin embargo, al clásico “pretium doloris” (sufrimiento, dolor,
desesperanza, aflicción, etc.), sino que además de ello, apunta a toda lesión del espíritu que
se traduce en alteraciones desfavorables para las capacidades del individuo de sentir -“lato
sensu”-, de querer y de entender18, por tanto, de lo que se trata es de proporcionar a la
víctima recursos para mitigar el detrimento causado, de modo que pueda acceder a
gratificaciones viables para superar el padecimiento19.
Es sabido, por otra parte, que el daño causado a los bienes de la
personalidad -integridad psíquica-, como ocurre en el caso, produce un daño
extrapatrimonial que, por la naturaleza del bien afectado, no requiere prueba y no tiene por
qué guardar proporción con los perjuicios materiales20, de modo que constituye una de las
excepciones a las que alude el art. 1744 del Código Civil y Comercial.
Para justificar el monto de esta partida, cabe tener presente que nadie
mejor que el damnificado puede estimar el perjuicio íntimo que le ha causado el daño. Pero
es innegable que si transcurrieron más de tres años entre la promoción de la demanda y el
dictado de la sentencia recurrida, en una economía inestable como la nuestra, el valor de la
suma reclamada ha perdido su significación inicial. De modo que, por tratarse de una deuda
de valor, es preciso expresar el daño a valores actuales, siempre que guarde proporción con
el monto reclamado, teniendo como pauta que la cuantía resarcitoria debe alcanzar para
proporcionar a la víctima las satisfacciones sustitutivas y compensatorias a que se refiere el
art. 1741 “in fine”, del Código Civil y Comercial. No se lograría dicho propósito si sólo se
tiene en cuenta el monto histórico, pues en un contexto inflacionario difícilmente será
suficiente para lograr el objetivo diseñado por la norma citada y por el art. 1740 CCyC,
según el cual la indemnización debe ser “plena”21.
En el caso, se encuentra acreditado que a raíz del accidente Tomás
Alejo Pizarro Molteni sufrió daños en su integridad psicofísica. De allí, a pesar de que la
incapacidad sobreviniente fue de carácter leve, no caben dudas que el siniestro tuvo entidad
17
Bustamante Alsina, Jorge, "Teoría Gral. de la Responsabilidad Civil", Buenos Aires, 1989, p. 179 y sigtes.,
Cazeaux, Pedro N. y Trigo Represas, F.A., "Derecho de Obligaciones", La Plata, 1969, t. I, p. 251 y sigtes.;
Iribarne, Héctor P., “De los daños a la persona”, ed. Ediar, p.s 143 concs.
18
Bueres, Alberto J., "El daño moral y su conexión con las lesiones a la estética, a la psique, a la vida de
relación y a la persona en general", en Revista de Derecho Privado y Comunitario", Santa Fe, Rubinzal-
Culzoni, Nº 1, 1992, pág. 237 a 259; Pizarro, Ramón Daniel, "Reflexiones en torno al daño moral y su
reparación", JA, 1986-III- 902 y 903; Zavala de González, Matilde, "El concepto de daño moral", JA, 1985-I-
727 a 732.
19
Iribarne, op.cit., Galdós en Lorenzetti (dir), “Código Civil y Comercial de la Nación Comentado”, ed.
Rubinzal Culzoni, t. VII, p. 503 ss.
20
CNCiv., Sala G L. 282.602, del 16-2-01.
21
CNCiv., esta Sala, mi voto in re acumulados “Ferraro de Bertiche, Odolinda Clara y otros c/ PAMI y otros
s/ daños y perjuicios” y “Otranto, Fernando René y otro c/ Estado Nacional y otros s/ daños y perjuicios”, del
20-2-2018.
Fecha de firma: 16/10/2024
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poco monto -v.gr. radiografías, inyecciones, materiales, calmantes, etc.- por los que
normalmente no se exigen o no se conservan comprobantes, pero que sumados al final del
tratamiento, pueden alcanzar proporciones significativas. Por supuesto que cuando no
existen recibos para acreditar tales gastos, la cuantía del perjuicio queda sometida a la
prudente valoración judicial (art. 165 Código Procesal). Por otra parte, los gastos de
traslado se presumen según la índole de las lesiones (art. 1746 CCyCN).
La índole de las lesiones experimentadas, los estudios e
intervenciones a los que debió someterse la víctima, la ingesta de analgésicos y
antiinflamatorios que no son cubiertos en la atención hospitalaria ni por su obra social,
autorizan a presumir que tuvo que efectuar erogaciones, por las cuales debe ser
indemnizado.
No obsta lo antes expuesto, la circunstancia que la aseguradora de
riesgos del trabajo haya brindado al actor las prestaciones que le corresponden por ley, lo
que será especialmente considerado al cuantificar, aunque es razonable presumir que
Pizarro Molteni igualmente tuviera que afrontar gastos superiores para solventar los rubros
que se reclaman en el presente renglón.
Por tanto, tomando en consideración que el actor poseía al momento
del accidente cobertura médica (OSECAC) y Aseguradora de Riesgos del Trabajo
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(Federación Patronal ART), no considero reducida la suma establecida en la sentencia
($40.000), por lo que propicio confirmarla (art. 165 del CPCCN).
e) Gastos de vestimenta:
En lo que respecta a este renglón, observo que el interesado no
demostró el perjuicio en virtud del cual pretende ser indemnizado, motivo por el cual este
renglón debería ser desestimado (art. 377 CPCCN). No obstante ello, por estar en juego la
prohibición de la reformatio in peius, que impide colocar al apelante en peores condiciones,
cabe -de todos modos- mantener la solución propuesta por el colega de grado (art. 271, 277
y ccdes del CPCCN).
f) Daños materiales:
Cabe señalar sucintamente que los requisitos del daño resarcible son:
a) que el daño sea cierto; b) que se trate de un daño subsistente, es decir que no se haya ya
reparado o haya desaparecido; c) que se trate de un daño personal del damnificado; d) que
exista una relación causal adecuada entre el hecho fuente o el incumplimiento, según el
caso, y el daño causado. De todos ellos, el que nos interesa es el de la certidumbre del daño.
Que el daño sea cierto significa no ser meramente hipotético o conjetural, sino real y
efectivo. Se ha dicho con razón, que "la certidumbre del daño...constituye siempre una
constatación de hecho actual que proyecta también al futuro, una consecuencia necesaria"23.
En primer lugar, a efectos de abordar los agravios vertidos por el
actor respecto al rechazo de la presente partida, cabe tener presente la legitimación que
ostenta Pizarro por ser el titular registral del motovehículo siniestrado (ver fojas 21 de la
causa penal).
Partiendo de dicha base, luego de efectuar un estudio de las
constancias obrantes en estas actuaciones, observo que se ha tenido por demostrado que la
motocicleta cuya reparación se pretende participó del siniestro. Tal conclusión se
desprende, por un lado, del accionar de la demandada y de la citada en garantía, quienes no
introdujeron controversia alguna con relación al contacto entre ambos vehículos; no así
respecto de la extensión de los daños invocados por el accionante.
Robustece esta afirmación, los daños constatados en sede represiva
(ver fojas 16) –“guardabarros delantero doblado, rueda delantera doblada y rayones
varios”, además de aquellos denunciados por el demandante ante su compañía de seguros
-“rueda delantera, palanca de cambios, bocina espejos, plástico lateral izquierdo y otros
daños a verificar”-, los que guardan correlato con algunos de los presupuestados por el
taller mecánico.
Observo en su respectiva contestación que Robledo efectuó un
desconocimiento meramente genérico sobre la documentación aportada por el actor en el
escrito de inicio del 03/02/2021 (conf. contestación del 05/05/2021), la cual estaba
compuesta -entre otras cosas- por un presupuesto y ocho fotografías del motovehículo.
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24
CNCiv., sala “A”, “Monge, Gustavo Tomás c/ Hernández, María Cristina y otros s/ daños y perjuicios”,
Expte. Nro. 65.552/2003, del 05-06-2007.
25
CNCiv., esta Sala, voto de la Dra. Iturbide in re “Marengo, Pablo Martín c/Jara, Antonio Abelardo y otros s/
Fecha de firma: 16/10/2024 daños y perjuicios”, Expte. Nro. 73.681/2012, del 7-2-2020.
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tuvo que afrontar. En tanto, propongo modificar la sentencia en lo que a este acápite
respecta y reconocer la suma de $ 20.000 a efectos de resarcir la privación de uso
reclamada (art. 165 CPCCN).
h) Desvalorización del rodado:
El accionante se agravia en su recurso del rechazo de esta partida y
solicita que se reconozca una suma indemnizatoria para resarcir este renglón.
Ahora bien, del escrito introductorio no surge que se haya reclamado
la desvalorización del motovehículo, ni siquiera se hace mención de ello en los puntos de
pericia. Por ende, al no haber sido sometida dicha cuestión a conocimiento del primer
juzgador, me veo impedida de poder analizarla (art. 277 CPCCN).
III.- Tasa de interés:
Se dispuso que los intereses se liquiden a la tasa activa del Banco
Nación desde la fecha del siniestro hasta su efectivo pago.
El actor se agravió al sostener que la sola tasa activa no compensa el
componente inflacionario que licua la indemnización, por lo que pidió que se incremente en
el doble la tasa activa. Asimismo, solicitó la capitalización judicial de los intereses desde la
mora hasta su efectivo pago. Por su parte, la demandada y su seguro requirieron que se
modifique la tasa fijada en la sentencia por una tasa pura del 6%.
Considero que en el caso corresponde aplicar la tasa activa del Banco
Nación Argentina a partir de la fecha del hecho y hasta su efectivo pago, pues dicha tasa
resulta la más adecuada para mantener intangible el capital de condena en protección del
principio de la reparación plena (art. 1740 CCCN). Al respecto, ha sostenido recientemente
esta Sala que en el contexto económico vigente, de marcada inestabilidad económica y
constante erosión del poder adquisitivo de la moneda, no solo no se verifica la salvedad que
contempla el fallo plenario si se determina la indemnización a valores actuales, sino que se
advierte que una tasa pura, del 6% anual -que se pide- compromete el principio de
reparación plena del daño (art. 1740 CCC)26.
A ello se suma que a partir de la vigencia del Código Civil y
Comercial, la libertad de los jueces para determinar la tasa de interés no puede exorbitar el
límite establecido por el art. 768 inc. c) del Cód. Civil y Comercial, pues los réditos deben
ser fijados “según las reglamentaciones del Banco Central”. Ello quiere decir que la
facultad para determinar los intereses moratorios, en los casos en que no exista acuerdo de
partes ni ley especial que los establezca, los jueces deben de elegir entre las opciones
proporcionadas por el Banco Central, aquella tasa que sea más apropiada al caso
particular27. Precisamente, la tasa fijada en la doctrina plenaria -que es obligatoria para este
26
CNCiv., esta Sala, “Lencinas c/ Crucero del Norte s/ daños y perjuicios”, Expte. Nro. 78.498/2017, del 13-
6-2022.
27
SCBA, 15/06/2016, “Cabrera, Pablo David c. Ferrari, Adrián Rubén s/ daños y perjuicios”, La Ley, TR
LALEY
Fecha de firma: AR/JUR/44032/2016.
16/10/2024
Alta en sistema: 17/10/2024
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
#35264545#431459705#20241016125812061
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CIVIL - SALA M
fuero en razón de lo previsto por el art. 303 del Código Procesal y en el art. 3º de la ley
27.500- no se aparta de lo dispuesto por el referido art. 768, inc. c) del CCyC28.
En lo que se refiere a la multiplicación de la tasa de interés, resultaría
en una que no ha sido fijada según las reglamentaciones del Banco Central, por lo que esa
decisión no se ajustaría a los criterios previstos por el legislador en el mencionado art. 768
del Código Civil y Comercial de la Nación29.
La misma solución le corresponde a la pretensión de que se
capitalicen los intereses una vez vencido el plazo de cumplimiento de la sentencia, pues no
se evidencia por el momento una eventual falta de acatamiento. Ello, claro está, sin
perjuicio de las medidas que pudiera solicitar la parte interesada en su oportunidad.
Consecuentemente, propongo confirmar este punto de la sentencia.
IV.- En síntesis. Por lo expuesto, propongo al Acuerdo modificar la
sentencia apelada, reconocer las sumas de $300.000 y $20.000 por “daños materiales” y
“privación de uso”, respectivamente y elevar a $3.000.000 la suma correspondiente a
“incapacidad sobreviniente”. En todo lo demás, propicio confirmar el pronunciamiento en
cuanto fue materia de agravio.
De compartirse, propongo que las costas de Alzada se impongan a los
accionados sustancialmente vencidos (art. 68 CPCCN).
USO OFICIAL
Y Visto:
28
CNCiv. Sala F, agosto 9/2016, “Graziano Jorge Daniel Alberto c/ Aybar Lucas y otro s/ daños y perjuicios”
Expte. Nº 12.380/2009).
Fecha de firma: 16/10/2024 29
Fallos: 346:143
Alta en sistema: 17/10/2024
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
#35264545#431459705#20241016125812061
Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedente,
el Tribunal Resuelve: 1) Modificar la sentencia apelada, reconocer las sumas de $300.000
y $20.000 por “daños materiales” y “privación de uso”, respectivamente y elevar a
$3.000.000 la suma correspondiente a “incapacidad sobreviniente”. 2) Confirmar el
pronunciamiento en todo lo demás que fue materia de agravio. 3) Imponer las costas a los
accionados sustancialmente vencidos (art. 68 CPCCN). 4) Se difiere la regulación de
honorarios para una vez que sean fijados los de primera instancia.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.
Se deja constancia que la vocalía nº37 se encuentra vacante.
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