CIENCIA POLITICA
La política (del griego πολιτικος (politikós), «ciudadano, civil, relativo al ordenamiento de la ciudad») es el
proceso y actividad orientada, ideológicamente, a la toma de decisiones de un grupo para la consecución de unos
objetivos. La ciencia política estudia dicha conducta de una forma académica utilizando técnicas de análisis
político, los profesionales en esta ciencia adquieren el titulo de politólogos, mientras quienes desempeñan
actividades profesionales a cargo del Estado o se presentan a elecciones se denominan políticos. El término fue
ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V antes de Cristo, en especial gracias a la obra de Aristóteles
titulada, precisamente, Política. También se define como política a la comunicación dotada de un poder, relación
de fuerzas.
La expresión ciencia política puede ser usada en un sentido amplio y no técnico para denotar cualquier estudio
de los fenómenos y de las estructuras políticas, conducido con sistematicidad y con rigor, apoyado en un amplio y
agudo examen de los hechos, expuesto con argumentos racionales. En esta acepción el término "ciencia" es
adoptado en su significado tradicional como opuesto a "opinión" donde "ocuparse científicamente de política"
significa no abandonarse a la creencia del vulgo, no lanzar juicios sobre la base de datos no atinados, remitirse a
la prueba de los hechos.
EL PODER POLITICO
El poder político es aquella forma de poder a la que se atribuye el uso de la violencia legítima. El significado
actual en las democracias liberales va ligado a la existencia de una legitimidad democrática, y a la atribución de
capacidad dispositiva acorde al criterio de oportunidad política. Así, el concepto se contrapone al poder que se
atribuye a la Administración o a los órganos judiciales, pues éstos poseen una voluntad que ha de estar fundada
en un texto legal, es decir, poseen una capacidad reglada cuyas decisiones jamás pueden basarse en criterios de
oportunidad. Generalmente se obtiene este poder con importantes contactos o poder económico.
El poder político es una función social que consiste en tomar decisiones soberanamente para el conjunto de la
sociedad global y de asegurar su ejecución por medio de la autoridad legítima y la supremacía de la fuerza pública.
LOS PARTIDOS POLITICOS
Un partido político es una organización política que se adscribe a una ideología determinada o representa algún
grupo en particular. Son de creación libre, amparados pues en el artículo que consagra el derecho de asociación,
pero no son órganos del Estado, por lo que el poder que poseen lo ejercen en virtud de lo dispuesto en los
Estatutos y sobre las personas que han aceptado dichos Estatutos y pasado a engrosar las filas del partido. [1] Se
pueden formar también entorno algún tema de interés especial. Los partidos políticos en una democracia ayudan
a articular e informar a la opinión pública de sus planes y propósitos. Los partidos políticos constituyen unidades
organizativas a las que se les reconoce el derecho de participar en un proceso de elección política por medio de la
presentación de candidatos y programas de acción o gobierno. Así como de proveer de funcionarios en cargos de
confianza política o que requieran una decisión política antes que una técnica. No son órganos del Estado ni han
sido configurados por los votantes, ni representan la voluntad general por lo que no son competentes para destituir
de sus cargos a los representantes que en efecto habían sido elegidos por los ciudadanos, aunque se permite que
los partidos presenten a sus candidatos a los electores como propios.[1]
LA NATURALEZA DEL ESTADO
El estado de naturaleza es un concepto filosófico que habla sobre una suerte de forma original de las cualidades
del ser humano, y así mismo afirma que éste está regido por una ley llamada Ley Natural que tiene por norma a
la razón.
Sobre este concepto hay muchas posturas y versiones que se han dado en la historia del pensamiento desde los
mismos griegos hasta la actualidad. Para poseer mayor concepción de este concepto se deben seguir autores
como Aristóteles, Hobbes, Locke, Montesquieu y Rousseau (entre otros).
El Estado de derecho es aquel, en donde sus autoridades se rigen, permanecen y están sometidas a un derecho
vigente, en lo que se conoce como un Estado de derecho formal o material.
Este se crea cuando toda acción social y estatal encuentra sustento en la norma; es así que el poder del Estado
queda subordinado al orden jurídico vigente por cumplir con el procedimiento para su creación y eficaz cuando
se aplica en la realidad con base en el poder del Estado a través de sus órganos de gobierno, creando un ambiente
de respeto absoluto del ser humano y del orden público..
GOBIERNO
El gobierno (del griego κυβερνάω "pilotar un barco"), en general, consiste en la conducción política general o
ejercicio del poder del Estado. En sentido estricto, habitualmente se entiende por tal al órgano (que puede estar
formado por un Presidente o Primer Ministro y un número variable de Ministros) al que la Constitución o la
norma fundamental de un Estado atribuye la función o poder ejecutivo, y que ejerce el poder político sobre una
sociedad.
En términos amplios, el gobierno es aquella estructura que ejerce las diversas actividades estatales, denominadas
comúnmente poderes del Estado (funciones del Estado). El gobierno, en sentido propio, tiende a identificase con
la actividad política.
El gobierno no es lo mismo que el Estado, está vinculado a éste por el elemento poder. El gobierno pasa, cambia
y se transforma, mientras que el Estado permanece idéntico. En ese sentido, el gobierno es el conjunto de los
órganos directores de un Estado a través del cual se expresa el poder estatal, por medio del orden jurídico. Puede
ser analizado desde tres puntos de vista: según sus actores, como un conjunto de funciones, o por sus
instituciones.
ESTADO
Un Estado es un concepto político que se refiere a una forma de organización social soberana de un territorio
determinado. El concepto de Estado difiere según los autores, [1] pero normalmente se define como el conjunto de
instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad, teniendo
soberanía interna y externa sobre un territorio determinado. Max Weber, en 1919, define el Estado como una
organización que reclama para sí -con éxito- el "monopolio de la violencia legítima"; por ello, dentro del Estado
se incluye instituciones tales como las fuerzas armadas, la administración pública, los tribunales y la policía,
asumiendo pues el Estado las funciones de defensa, gobernación, justicia, seguridad y otras como las relaciones
exteriores.
Asimismo, como evolución del concepto se ha desarrollado el "Estado de Derecho" por el que se incluyen dentro
de la organización estatal aquellas resultantes de la división de poderes, (ejecutivo, legislativo y judicial) y otras
funciones más sutiles, pero propias del Estado, como la emisión de moneda propia.
LA IDEOLOGIA
Una ideología es el conjunto de ideas, tendentes a la conservación o la transformación del sistema existente
(económico, social, político...), que caracterizan a un grupo, institución, movimiento cultural, social, político o
religioso.
El término ideología fue formulado por Destutt de Tracy (Mémoire sur la faculté de penser, 1796), y
originalmente denominaba a la ciencia que estudia las ideas, su carácter, origen y las leyes que las rigen, así
como las relaciones con los signos que las expresan. Medio siglo más tarde, el concepto se dota de un contenido
combativo por Carlos Marx, para quien la ideología es el conjunto de ideas (erróneas en su mayor parte) cuya
relación con la realidad es menos importante que su objetivo, que es evitar que los oprimidos perciban su estado
de opresión.
Hablamos de ideología cuando una idea determinada es ampliamente compartida conscientemente por un grupo
social en una sociedad. A veces es un rasgo fuertemente identitario, de forma similar a la religión, la nación, la
clase social, el sexo... Además los miembros del grupo ideológico admiten o no que determinado individuo
pertenece al grupo según comparta o no ciertos presupuestos ideológicos básicos.
DIFERENCIA ENTRE IZQUIERDA, DERECHA Y CENTRO
CENTRO
Centro en ciencia política es el conjunto de partidos, políticas e ideologías que se caracteriza por considerarse a sí
misma equidistante, en el espectro político, de la derecha y la izquierda política. Si bien parte de los partidos de un
espectro de la derecha tradicional como pueden ser los democristianos, o muchos liberales se han agrupado dentro
de la definición de "centro político", también muchos partidos socialdemócratas y de la nueva izquierda, a partir de
los años 80 y, especialmente, tras la caída del Muro de Berlín, han ido moderando su discurso de modo que se
incluyen también dentro de la definición de centro. De hecho, en la actualidad, en algunos países occidentales, se
ha llegado al punto que las diferencias entre los principales partidos proclamados de derechas, y de izquierda son
pequeñas, defendiendo ambos el libre mercado y la democracia representativa, con distintos matices.
Desde partidos situados en lo que se considera la izquierda más tradicional, así como los de Izquierda
revolucionaria, se señala a todo el espectro formado por el centro político, como una ideología de derechas. Para
otros movimientos el que exista algo que se declare de "centro" es limitar las alternativas políticas solo a una
"línea" desde la izquierda y la derecha y cerrar el camino a la diversidad de alternativas planteadas en las
ciencias sociales y políticas.
DERECHA
La derecha política es un concepto que se refiere al segmento del espectro político asociado a posiciones
conservadoras, liberales, religiosas o bien simplemente opuestas a la izquierda política. Engloba por tanto a
corrientes ideológicas muy diversas cuya separación puede ser tajante, dependiendo de que consideren
prioritaria la defensa de la libertad individual (liberalismo), la defensa de la patria (nacionalismo) o de que ante
todo busquen el mantenimiento del orden social establecido (tradicionalismo, conservadurismo). En oposición a
la izquierda política, el sector más liberal enfatiza el libre mercado por encima del intervencionismo de las
administraciones públicas y busca potenciar valores y derechos individuales, frente a posiciones colectivistas o
estatistas, mientras que el sector más conservador es partidario del encuadramiento colectivo en estructuras
rígidamente jerarquizadas y disciplinadas.
La derecha más moderada se suele calificar como centro-derecha, mientras que la derecha más extremista se
califica como ultraderecha o extrema derecha.
El concepto de izquierda política, se refiere a un segmento del espectro político que considera prioritaria la
consecución de la igualdad social por medio de los derechos colectivos (sociales), frente a intereses netamente
individuales (privados) y a una visión tradicional de la sociedad, representados por la derecha política. En
general, tiende a defender una sociedad laica, igualitaria y multicultural. En función del equilibrio entre todos
estos factores, la izquierda política se divide en multitud de ramas ideológicas.
En Occidente y en particular en aquellos países en donde el sistema político puede considerarse una democracia
liberal, normalmente tanto la izquierda como la derecha son versiones liberales y democráticas, en la medida en
que no propugnan ningún tipo de totalitarismo.
CAPITALISMO
El capitalismo es un sistema económico surgido en Europa en el siglo XVI y concebido principalmente al menos
de tres formas diferentes dependiendo del énfasis en la consideración de ciertas características como
determinantes o intrínsecas -respectivamente políticas, culturales y sociales-, debido a lo cual las definiciones no
se excluyen mutuamente por necesidad.
En cada caso existe una referencia en el origen etimológico de la palabra "capitalismo" a la idea de capital, y
estas referencias son codependientes: quienes crean o adquieren capital permanecen como sus propietarios
(capitalistas) durante el proceso de producción, la acumulación de capital es el eje central de la vida económica, y
tanto el interés como la renta del capital predominan económicamente como trabajo acumulado por encima del
trabajo a destajo.
FASCISMO
Fascismo (del italiano fascio, haz, fasces, a su vez del latín fasces, pl. de fascis) es una ideología y un movimiento
político que surgió en la Europa de entreguerras (1918-1939) en oposición tanto a la democracia liberal en crisis
(el sistema político que representaba los valores de los vencedores en la Primera Guerra Mundial, como
Inglaterra, Francia o Estados Unidos, a los que considera "decadentes") como al movimiento obrero tradicional
en ascenso (anarquista o marxista, este último escindido a su vez entre la socialdemocracia y el comunismo, que
desde 1917 tenía como referente al proyecto de estado socialista que se estaba desarrollando en la Unión
Soviética). Radicalmente contrario a ambos, se presenta como una tercera vía o tercera posición,[1] aunque el
número de las ideologías contra las que se afirma es más amplio:
REVOLUCION
Revolución es el cambio o transformación radical y profundo respecto al pasado inmediato. Se puede producir
en varios ámbitos al mismo tiempo, tales como económicos, culturales, religiosos, políticos, sociales, militares, etc.
Los cambios revolucionarios, además de radicales y profundos, y sobre todo traer consecuencias trascendentales,
han de percibirse como súbitos y bruscos, como una ruptura del orden establecido o una discontinuidad evidente
con el estado anterior de las cosas. Si no es así, debería hablarse mejor de una evolución, de una transición o de
una crisis. Si lo que falta es su carácter trascendental, debería hablarse mejor de una revuelta. Las revoluciones
son consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas, para que una revolución exista es
necesario que haya una nueva unión de intereses frente a una vieja unión de intereses. entonces, podemos decir
que revolución es un cambio brusco o radical en las estructuras, esto puede afectar en lo social, económico,
cultural etc.
PRIMERA GUERRA MUNDIAL
La Primera Guerra Mundial fue un conflicto armado a escala mundial desarrollado entre 1914 y 1918.
Originado en Europa, por la rivalidad entre las potencias imperialistas, se transformó en el primero en cubrir
más de la mitad del planeta. Fue en su momento el conflicto más sangriento de la historia. Antes de la Segunda
Guerra Mundial, esta guerra solía llamarse la Gran Guerra o la Guerra de Guerras.
A finales del siglo XIX, Inglaterra dominaba el mundo tecnológica, financiera, económica y sobre todo
políticamente. Alemania y Estados Unidos le disputaban el predominio industrial y comercial. Durante la
segunda mitad del siglo XIX y los inicios del siglo XX se produjo la repartición de África (a excepción de Liberia
y Etiopía) y Asia Meridional, así como el gradual aumento de la presencia europea en China, Estado en franca
decadencia.
Estados Unidos y, en menor medida, el Imperio Ruso controlaban eficientemente sus vastos territorios, unidos
por largas líneas férreas (ferrocarril Atlántico-Pacífico y Transiberiano, respectivamente). Inglaterra y Francia,
las dos principales potencias coloniales, se enfrentaron en 1898 y 1899 en el denominado incidente de Faschoda,
en Sudán, pero el rápido ascenso del Imperio alemán hizo que los dos países se unieran a través de la Entente
cordiale. Alemania, que solamente poseía colonias en Camerún, Namibia, África Oriental, algunas islas del
Pacífico (Islas Salomón) y enclaves comerciales en China, empezó a pretender más a medida que aumentaba su
poderío militar y económico posterior a su unificación en 1871. Una desacertada diplomacia fue aislando al
Reich, que sólo podía contar con la alianza incondicional de Austria-Hungría.
REVOLUCION FRANCESA
La Revolución francesa fue un proceso social y político que se desarrolló en Francia entre 1789 y 1799 cuyas
principales consecuencias fueron la abolición de la monarquía absoluta y la proclamación de la República,
eliminando las bases económicas y sociales del Antiguo Régimen.
Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante 75 años después
de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución
marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas
ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país.
En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución: a un régimen monárquico
sucumbiendo a su propia rigidez en un mundo cambiante se unió el surgimiento de una clase burguesa que
cobraba cada vez mayor relevancia económica y el descontento de las clases más bajas, junto con la expansión de
las nuevas ideas liberales que surgieron en esta época y que se ubican bajo la rúbrica de «La Ilustración».
De manera más detallada las causas puntuales de la Revolución incluyen el auge de la burguesía, con un poder
económico cada vez más grande y fundamental en la economía de la época. El odio contra el absolutismo
monárquico se alimentaba con el resentimiento contra el sistema feudal por parte de la emergente clase burguesa
y de las clases populares.
REVOLUCION VOLCHEVIQUE
La Revolución Rusa de 1917 fue un movimiento político en Rusia que culminó en 1917 con la expulsión del
gobierno provisional que había reemplazado el sistema zarista, lo que llevó finalmente al establecimiento de la
Unión Soviética, que duró hasta su caída en 1991.
En la Revolución pueden distinguirse dos fases:
La primera fue la llamada Revolución de Febrero de 1917, que desplazó la autocracia del zar Nicolás II de
Rusia, el último de la historia, y tenía la intención de instalar en su lugar una república liberal.
La segunda fase fue la Revolución de Octubre, en la que los soviets, inspirados y controlados cada vez más
por el Partido Bolchevique de Vladímir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin, tomaron el poder del
gobierno provisional dirigido por Aleksandr Kérensky. Esta segunda revolución se extendió por
numerosísimos entornos, afectando tanto a las ciudades como al entorno rural. Al mismo tiempo que
ocurrían muy importantes sucesos históricos en Petrogrado y Moscú, empezó a desarrollarse un
movimiento consolidado y extendido en el campo, especialmente en las zonas más fértiles del Imperio
como el sureste de Ucrania, a medida que los agricultores fueron tomando y redistribuyendo la tierra, y
organizándose en asambleas populares y grupos armados.
La Revolución Rusa fue uno de los más importantes hechos ocurridos en la época contemporánea. Su impacto
fue palpable tanto en América como Europa. Aunque la Revolución no hizo expandir el comunismo como un
efecto inmediato, le dio a otros países convulsos del tercer mundo un ejemplo a seguir. Décadas después, el
modelo filosófico/gubernamental tomaría renovada notoriedad a medida que Rusia, convertida en un estado
totalmente socialista y en una superpotencia económica y militar, se enfrentara a los Estados Unidos en la
Guerra Fría.
Causas económicas
Las causas económicas de la Revolución Rusa se atribuyen en gran medida a la mala gestión del zar, sumada a la
I Guerra Mundial. Más de quince millones de hombres se unieron al ejército, que dejó un número insuficiente de
trabajadores en las fábricas y las granjas. El resultado fue una escasez generalizada de alimentos y materias
primas. Los obreros tuvieron que soportar terribles condiciones de trabajo, incluyendo jornadas de doce a
catorce horas y bajos salarios. Se desencadenaron cuantiosas revueltas y huelgas reivindicando mejores
condiciones y mayores salarios. Aunque algunas fábricas accedieron a las peticiones para elevar los salarios, la
inflación de guerra anuló su efecto. Hubo una protesta ante la que Nicolás respondió con violencia (véase Causas
políticas); en respuesta, los trabajadores de la industria fueron a la huelga y paralizaron de hecho el ferrocarril y
el resto de redes de transporte. Las pocas mercancías que estaban disponibles no podían llevarse a su lugar de
destino. Los precios se dispararon a medida que los bienes esenciales eran cada vez más escasos. En 1917, el
hambre amenazaba a muchas de las grandes ciudades. El fracaso de Nicolás en resolver los problemas
económicos de su país y la promesa del comunismo por aplacarlos compuso el núcleo de esta revolución.
Causas sociales
Las causas sociales de la Revolución tienen su origen en siglos de opresión del régimen zarista sobre las clases
bajas, además de los desmanes de Nicolás en la I Guerra Mundial. Aproximadamente un 85% del pueblo ruso
formaba parte del campesinado, oprimido por las clases superiores y el propio régimen. El vasallaje, asociado
comúnmente con la Edad Media, describe con precisión la situación social de la Rusia de Nicolás: Una pequeña
clase de nobles terratenientes controlaba una vasta cantidad de siervos. En 1861, el zar Alejandro II de Rusia
emancipó a estos campesinos no por razones morales sino porque impedía el avance social de Rusia. Sin
embargo, esta nueva libertad fue de carácter limitado, dado que no tenían ninguna tierra que cultivar. Como
resultado, el gobierno elaboró nuevas leyes que les otorgaban pequeñas parcelas que trabajar. Sin embargo, la
cantidad de tierra que se les cedió fue insuficiente, con lo que se desencadenaron enormes sublevaciones. La I
Guerra Mundial sólo aumentó el caos. La ingente demanda de producción industrial de artículos de guerra y
obreros causó muchas más insurrecciones y huelgas. Además, como se necesitaban a muchos trabajadores en las
fábricas, los campesinos emigraron a las ciudades, que pronto se vieron superpobladas, viviendo bajo
condiciones que rápidamente empeoraron. Para colmo, mientras que la cantidad de alimentos requerida por el
ejército era cada vez mayor, el abastecimiento tras el frente se empobrecía más y más. En 1917, el hambre
amenazaba a la mayoría de las grandes ciudades. La suma de todos los factores anteriores contribuyó a un
creciente descontento entre los ciudadanos rusos, que posteriormente desembocaría en la Revolución.
Causas políticas
La faceta política de la Revolución Rusa resulta esencialmente de la combinación de los problemas sociales y
económicos arriba mencionados. Desde al menos 1904, los trabajadores de clase baja de Rusia sufrieron una
calamitosa situación económica.
Muchos de ellos trabajaban once horas al día. Las condiciones de salud y seguridad en el trabajo eran sombrías,
y los salarios bajaban. Se produjeron numerosas huelgas y protestas con el paso del tiempo. Casi todas fueron
ignoradas por Nicolás o reprimidas, en ocasiones de una manera violenta y mortífera (véase Domingo
Sangriento). El intento fracasado de conquista de Manchuria fue también muy impopular entre el pueblo. Parte
de la clase intelectual (educada en muchos casos en Occidente) también rechazaba la autocracia zarista. En 1915,
la situación se tornó crítica cuando Nicolás decidió tomar el control directo del ejército, supervisando
personalmente el frente de guerra y dejando a su incapaz esposa Alejandra al cargo del gobierno.
Sobre octubre de 1916, Rusia había perdido entre 1,6 y 1,8 millones de soldados, a los que había que añadir dos
millones de prisioneros de guerra y un millón de desaparecidos. Pobre favor hacían estas cifras a la moral del
ejército. Empezaron a sucederse motines, y en 1916 empezaron a circular rumores de confraternización con el
enemigo. Los soldados estaban hambrientos y faltos de calzado, munición e incluso de armas. Se culpó a Nicolás
de estas calamidades, y el pequeño apoyo que todavía le quedaba empezó a tambalearse. A medida que este
descontento general y odio hacia Nicolás II crecían, la Duma (cámara baja del parlamento ruso representada por
terratenientes, ciudadanos, trabajadores de la industria y campesinos) emitió una advertencia al zar en
noviembre de 1916 declarando que se avecinaba el desastre sobre la nación si no se ponían en marcha reformas
constitucionales. Como era de esperar, Nicolás hizo caso omiso. El resultado no se demoró, y varios meses
después el régimen colapsó durante la Revolución de Febrero de 1917. Un año después, el zar y su familia fueron
ejecutados. A la postre, la gestión inepta del Estado y de la guerra por parte de Nicolás le costaron el trono y la
vida.
UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
ESCUELA DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN
NOVENO SEMESTRE DE LICENCIATURA
CURSO: TEORIA POLITICA Y SOCIAL
LIC: MARCO JULIO OCHOA
TAREA: UNIDADES 3 Y 4
2008
ESTUDIANTE: MANUEL NEHEMIAS MIZA OVALLE
CARNÉ: 200272505
BILIOGRAFIA
MONOGRAFIAS.COM
ENCARTA 2008