Lenguaje Visual IB
Unidad 2
Guía de lectura N°3
Rudolf Arnheim: (1954) “El equilibrio” y “La forma”, en Arte y percepción
visual, Madrid, Alianza, 1993.
Sugerencias para abordar este texto:
- Es necesario señalar que la selección de los capítulos de Arnheim se ofrece para
poner a disposición la fuente bibliográfica que es retomada y discutida desde la
perspectiva que propone la cátedra y en los textos trabajados (Furió y Ciafardo).
Para ello, se expondrán algunas de las ideas centrales del texto de Arnheim que están
siendo cuestionadas por los autores que hemos mencionados.
- Equilibrio
“¿Por qué es indispensable el equilibrio pictórico? Es preciso recordar que, en lo visual
como en lo físico, el equilibrio es el estado de distribución en el que toda acción se a
detenido. La energía potencial del sistema, diría el físico, ha alcanzado su punto más
bajo. En una composición equilibrada, todos los factores del tipo de la forma, la
dirección y la ubicación se determinan mutuamente, de tal modo que no parece
posible ningún cambio, y el todo asume un carácter de ‘necesidad’ en cada una de sus
partes. Una composición desequilibrada parece accidental, transitoria, y por lo tanto no
válida. Sus elementos muestran una tendencia a cambiar de lugar o de forma para
alcanzar un estado que concuerde mejor con la estructura total.
En condiciones de desequilibrio, el enunciado artístico deviene incomprensible. El
esquema ambiguo no permite decidir cuál de las configuraciones posibles es la que se
pretende. Parece como si el proceso de creación hubiera quedado accidentalmente
congelado por el camino. Dado que la configuración está pidiendo cambio, la
inmovilidad de la obra pasa a ser un estorbo. La intemporalidad deja paso a la
sensación frustrante de un tiempo detenido. Excepto en los raros casos en que éste es
precisamente el efecto que busca, el artista se esforzará por alcanzar el equilibrio a fin
de evitar esa inestabilidad” (Arnheim, 1954:33)
- Estructura inducida
“Para toda relación espacial entre objetos hay una distancia ‘correcta’, que el ojo
establece intuitivamente. Los artistas son sensibles a esta exigencia cuando disponen
los objetos pictóricos dentro de un cuadro o los elementos de una escultura. Los
diseñadores y los arquitectos buscan continuamente la distancia debida entre los
edificios, las ventanas y los muebles. Sería muy deseable examinar las condiciones de
estos juicios visuales de manera más sistemática (…) El centro, locus principal de
atracción y repulsión, queda determinado por el cruce de esas cuatro líneas
estructurales más importantes [ejes centrales vertical y horizontal y las diagonales].
Otro puntos situados sobre dichas líneas son menos poderosos que el centro, pero
también para ellos se puede determinar el efecto de atracción. Al esquema trazado en
la figura 3 lo llamaremos esqueleto estructural del cuadrado (…) En el centro todas las
fuerzas se equilibran unas a otras, y por lo tanto la posición central se traduce en
reposo (…) En general, toda ubicación que coincida con un rasgo constitutivo del
esqueleto estructural introduce un elemento de estabilidad, que, por supuesto, puede
ser contrarrestado por otros factores.
Si predomina la influencia desde una dirección en particular, resulta un tirón en esa
dirección. Cuando se coloca el disco en el punto medio exacto entre centro y ángulo,
tiende a empujar hacia el centro. Se produce un efecto desagradable en aquellas
ubicaciones en las que los tirones son tan equívocos y ambiguos que el ojo no puede
averiguar si el disco está empujando en alguna dirección concreta. Esta vacilación hace
impreciso el enunciado verbal e interfiere en el juicio perceptual del observador. En las
situaciones ambiguas el esquema visual deja de determinar lo que se ve, y entran en
juego factores subjetivos del observador, tales como su foco de atención o su
preferencia por tal o cual dirección. A menos que el artista se complazca de ellas, esta
clase de ambigüedades le inducirán a buscar distribuciones más estables” (Arnheim,
1954: 26-27)
“En la experiencia visual, este esquema estimulador crea un esqueleto estructural,
esqueleto que ayuda a determinar el papel de cada elemento pictórico dentro del
sistema de equilibrio de la totalidad.” (Arnheim, 1954: 29)
- Mapa estructural: un análisis aplicado
“Si el precedente análisis de este cuadro de Cézanne es acertado, no sólo habrá servido
para llamar la atención hacia la abundancia de relaciones dinámicas presentes en la
obra, sino también para sugerir cómo esas relaciones establecen el particular equilibrio
de reposo y actividad en el que veíamos el tema o contenido de la misma. La
apreciación de cómo este esquema de fuerzas visuales refleja el contenido es útil a la
hora de calibrar el valor artístico de la obra (…) Se habrá observado que la composición
se basa en un juego de punto y contrapunto, o dicho de otro modo, en muchos
elementos que se contrarrestan entre sí. Pero esas fuerzas antagónicas no son
contradictorias ni conflictivas. No crean ambigüedad. La ambigüedad hace confuso el
enunciado artístico porque deja al observador vacilando entre dos o más afirmaciones
que sumadas no dan un todo. Por regla general, el contrapunto pictórico es jerárquico,
esto es, contrapone una fuerza dominante a otra subordinada. Cada una de las
relaciones es desequilibrada en sí, juntas se equilibran mutuamente en la estructura de
la obra entera (Arnheim, 1954: 55-56)
- Totalidad gestáltica - simplicidad
“En una obra de arte madura, todas las cosas parecen asemejarse unas a otras.
Empieza a parecer como si el cielo, el mar, la tierra, los árboles y las figuras humanas
estuvieran hechos de la misma sustancia, que no falsifica la naturaleza de nada pero lo
recrea todo al someterlo al poder unificador del gran artista. Todo gran artista da a luz
un universo nuevo, en el que las cosas más vulgares aparecen como no se habían
aparecido antes a nadie. Este aspecto nuevo no es una deformación ni una traición,
sino que reinterpreta la antigua verdad de una manera fascinantemente fresca e
iluminadora. La unidad de concepción del artista conduce a una simplicidad que, lejos
de ser incompatible con la complejidad, sólo muestra su virtud dominando la
abundancia de la experiencia humana, en lugar de refugiarse en la pobreza de la
abstinencia. Se puede obtener una sutil complejidad combinando formas geométricas
sencillas, y las combinaciones pueden estar, a su vez, cohesionadas por un orden
simplificador” (Arnheim, 1954:77)
[Sobre el análisis de la figura 36] “¿Por qué, a pesar de lo dicho, mantiene el esquema
su unidad? Ya hemos mencionado algunos de los factores simplificadores. Además, la
prolongación del borde inferior de C tocaría el círculo, y si se ampliara A hasta formar
un cuadrado, la esquina de ese cuadrado lo tocaría también. Estas coincidencias
contribuyen a mantener el círculo en su sitio. Y, naturalmente, está el equilibrio global
de proporciones, distancias y direcciones, que es menos fácil de analizar pero
igualmente importante para la unidad del conjunto” (Arnheim, 1954: 78)