Semanario Judicial de la Federación
Tesis
Registro digital: 200487
Instancia: Primera Sala Novena Época Materia(s): Penal, Común
Tesis: 1a./J. 7/95 Fuente: Semanario Judicial de la Tipo: Jurisprudencia
Federación y su Gaceta.
Tomo I, Mayo de 1995, página 124
RETROACTIVIDAD. APLICACION DE LA LEY PENAL MAS FAVORABLE. DEBE HACERSE EN
EL PROCESO PENAL POR LA AUTORIDAD JURISDICCIONAL ORDINARIA COMPETENTE Y NO
EN EL JUICIO DE GARANTIAS.
El juicio de amparo es un medio de protección del orden constitucional contra todo acto de autoridad
que agravie a cualquier gobernado; la teleología que persigue es la de proteger y preservar el
régimen constitucional. Jurídicamente la acción constitucional de amparo no es un derecho de
acción procesal ordinaria penal, civil, laboral o administrativa, sino que es puramente constitucional,
nace directamente de la Constitución (artículos 103 y 107); va encaminada a controlar el acto de
autoridad que se estima violatorio de garantías y no la ley común; no tutela los intereses que en el
acto jurisdiccional ordinario se han dejado a los tribunales comunes, sino que va dirigida a hacer
respetar la Ley Suprema cuando la autoridad ha rebasado sus límites. Con el amparo judicial los
tribunales de la Federación, al conocer de los respectivos juicios, amplían su esfera de competencia
hasta el grado de convertirse en revisores de los actos de todas las autoridades ordinarias
judiciales, sin que ello implique que pueden sustituirse en funciones propias de estas últimas sino
sólo hasta el límite de analizar las violaciones de procedimiento o de fondo que en su caso ellas
hubieran cometido, por lo que propiamente deben estudiar el problema jurídico planteado ante este
tipo de autoridades de acuerdo con las normas que rijan la materia y resulten ser las aplicables en
el tiempo y en el espacio, estableciendo así el consiguiente control constitucional previsto en los
artículos 14 y 16 constitucionales; por ende, el juicio de amparo, además de ser un medio de
impugnación constitucional (lato sensu), es también un medio de control de legalidad. Así las cosas,
atendiendo a su naturaleza, las sentencias de amparo sólo deben decidir sobre la constitucionalidad
del acto que se reclama y nunca sobre cuestiones cuya decisión compete a los tribunales
ordinarios, sean del fuero común o del fuero federal. Así, cuando un órgano jurisdiccional de amparo
conoce de un acto reclamado que proviene de un proceso penal, no puede sustituirse en funciones
propias de la autoridad responsable, a saber: en determinar de manera directa si una conducta es
constitutiva de delito o no, declarar sobre la responsabilidad o irresponsabilidad del acusado o
imponer las penas y medidas de seguridad establecidas en las leyes respectivas, pues lo único que
debe de analizar es la legalidad y consecuente constitucionalidad del acto reclamado en cuanto a la
aplicación exacta y puntual de las leyes adjetiva y sustantiva correspondientes por razones de
materia, ámbito territorial y tiempo, en relación con las garantías de seguridad jurídica y legalidad
previstas en los artículos 14, 16, 19 y 20 de la Carta Magna. Luego, como el juicio de garantías no
es una instancia más en el proceso penal y como al juzgador constitucional de amparo no
corresponde calificar ni sancionar en su caso la conducta del acusado, procesado o sentenciado, él
no debe, al estudiar la constitucionalidad del acto reclamado, aplicar una ley diferente a la que
estuvo en vigor al emitir dicho acto, pues de esta manera ya no estaría juzgando la conducta de la
autoridad responsable, que se estima violatoria de garantías, sino sustituyéndose en funciones
específicas de ésta y, por ende, creando una instancia más dentro del proceso penal, con el
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consecuente quebrantamiento del orden jurídico y la tergiversación de la esencia y los fines del
juicio de amparo. No obsta a lo anterior, el que, en términos del artículo 14 constitucional y de
diversas leyes sustantivas, esté permitida la aplicación retroactiva de la ley penal cuando ésta
beneficie al quejoso y no se lesionen derechos de tercero, pues la aplicación de tal ley debe
hacerse siempre por autoridad competente y dentro del proceso penal, o el procedimiento de
ejecución, según corresponda, pero nunca en el juicio de garantías; lo cual no implica dejar en
estado de indefensión al interesado, porque en caso de que hubiera concluido la segunda instancia,
la autoridad competente de la ejecución de las penas y medidas de seguridad, aun de oficio, deberá
aplicar la ley más favorable al sentenciado.
Contradicción de tesis 13/94. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero y
Segundo del Noveno Circuito. 28 de abril de 1995. Unanimidad de cinco votos. Ponente: Humberto
Román Palacios. Secretario: Manuel Rojas Fonseca.
Tesis de Jurisprudencia 7/95. Aprobada por la Primera Sala de este alto Tribunal, en sesión privada
celebrada el doce de mayo de mil novecientos noventa y cinco, por unanimidad de votos de los
señores Ministros: Presidente Juventino V. Castro y Castro, Humberto Román Palacios, José de
Jesús Gudiño Pelayo, Juan N. Silva Meza y Olga María del Carmen Sánchez Cordero.
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