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Impugnación de Sanción Administrativa

Cristian interpone una demanda para impugnar un acto administrativo que lo sancionó con ocho días de suspensión por supuesta infracción a las normativas de distanciamiento social durante la pandemia. Argumenta que la sanción carece de fundamento, es irrazonable y afecta su derecho al debido proceso, ya que no se le permitió defenderse adecuadamente ni se presentaron pruebas en su contra. Solicita la revocación de la sanción y la nulidad del procedimiento administrativo seguido en su contra.

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Impugnación de Sanción Administrativa

Cristian interpone una demanda para impugnar un acto administrativo que lo sancionó con ocho días de suspensión por supuesta infracción a las normativas de distanciamiento social durante la pandemia. Argumenta que la sanción carece de fundamento, es irrazonable y afecta su derecho al debido proceso, ya que no se le permitió defenderse adecuadamente ni se presentaron pruebas en su contra. Solicita la revocación de la sanción y la nulidad del procedimiento administrativo seguido en su contra.

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DEMANDA IMPUGNACIÓN DE ACTO ADMINISTRATIVO.

Señor Juez:
Cristian (D.N.I. ), con domicilio real en la Calle
, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el patrocinio
letrado del Dr. abogado, Tº del C.P.A.C.F.,
monotributista, CUIT Nº , constituyendo domicilio legal en la calle
”, C.A.B.A, y electrónico en
a V.S. me presento y digo:
I.- OBJETO:
Que en legal tiempo y forma, vengo a interponer demanda, en los términos de
los Arts. 269 subsiguientes y concordantes del Código Contencioso Administrativo y
Tributario de la C.A.B.A, para que V.S. revoque por contrario imperio el acto
administrativo dictado el 18 de Junio de 2020, mediante EX-2020-14
MGEYA-SISC, dictado por el Sr. Comisario Gonzalo a, que me fuere
notificado el mismo 18/06/2020, y que, en lo particular, dispuso la sanción de 08
(ocho) días de suspensión de empleo por infracción al Art. 7, inc. 2 del Dcto. 53/2017
GCABA; todo ello, por las consideraciones de hecho y de derecho que paso a
exponer.
II.- AGOTAMIENTO DE LA INSTANCIA ADMINSITRATIVA
PREVIA:
Que, conforme se acredita con las constancias que se acompañan, se ha
interpuesto recurso de Reconsideración con Jerárquico en subsidio en contra del acto
administrativo atacado, resultando este último rechazado mediante RESOL-2021-
-JPCDAD, de fecha 08/04/2021, notificada fehacientemente a esta parte el pasado
14/04/2021.

III.- COMPETENCIA:

V.E. es competente en razón de lo dispuesto en el art. 2 del C.C.A.T.C.B.A.


que declara la competencia material del fuero contencioso administrativo, para
entender en demandas fundadas en disposiciones legales o reglamentarias del
Derecho contencioso administrativo.

IV.- LEGITIMACIÓN ACTIVA Y PASIVA:


El signante resulta ser funcionario de la Policía de la Ciudad y haber sido
sancionado arbitrariamente por la Institución en el ejercicio de sus funciones, por lo
que se encuentran satisfechos ambos extremos.
V- PLANTEA NULIDAD DEL ACTO ADMINISTRATIVO
SANCIONATORIO Y DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
LLEVADO A CABO BAJO EXPEDIENTE ELECTRONICO EX-2020-
14228531-MGEYA-SISC. FUNDA NULIDAD ABSOLUTA.

a) Del acto administrativo:


Con fecha 18 de junio del año 2020 fui notificado de lo dispuesto por el
Comisario Gonzalo , que en lo que aquí interesa dispuso: sancionarme
con OCHO (08) de suspensión de empleo por infracción al Art. 7 inc. 2 del Dcto.
53/2017 GCBA, fundamentando la sanción en que el pasado 20 de Mayo del
corriente año, habría mantenido contacto estrecho con el Oficial Primero L.P. 5135
Diego Zamora, no habiendo brindado justificación del proceder al superior, siendo
que al momento de su relevo no respetó el distanciamiento social preventivo y
obligatorio dispuesto por el Dcto. Nacional 297/2020.

b) Del hecho endilgado:


En el acto administrativo que se pretende se revoque, se describe, en forma
vaga, sin precisar circunstancias de tiempo y lugar, que el signante habría obrado
violentando las prescripciones del Dcto. Nacional 297/2020, habiendo mantenido
contacto estrecho con el Oficial Primero Zamora al momento del relevo.

c) De la falta de motivación, irrazonabilidad de la sanción, afectación


del debido proceso y falta de causa:
De la sanción recurrida se deprende que se me sanciona por haber infringido
el Art. 7 inc. 2) del Dcto. 53/2017 GCBA, el cual textualmente reza: “…Artículo 7.
Constituye falta leve:…2) La falta de diligencia, profesionalismo, puntualidad o
exactitud en el cumplimiento de los deberes inherentes a la función que se le
encomiende…”.
No obstante, tal interpretación carece de fundamentación, resulta irrazonable
y, por lo tanto, afecta la garantía del debido proceso.
Asimismo, el acto administrativo aparece viciado en su elemento causa, es
decir, en las circunstancias de hecho y de derecho que dan fundamento a la decisión
administrativa.
c) 1) Real ocurrencia de los hechos:
Como ya expuse en mi descargo y consigné en mi declaración jurada, en
forma habitual y permanente guardo los cuidados necesarios con respecto a la
situación de emergencia sanitaria de público conocimiento (Pandemia Covid-19),
valiéndome para ello del uso de todos los elementos requeridos por la Institución, y
aún más (tapabocas, guantes, lentes, mascara acrílica y alcohol en el gel), y el
necesario distanciamiento social respecto de mis compañeros de turno durante mi
jornada laboral, siendo extremadamente cuidadoso en dicho sentido.
Por otro lado, como manifesté y resalté en mi declaración jurada, el contacto
que mantuve con el Oficial Primero Zamora se limitó al estrictamente profesional, es
decir el indispensable para cumplir con las cuestiones ordinarias del servicio. En
suma, se explicó que el contacto fue profesional y los motivos de este.
Durante dicho relevo me encontraba pertrechado con los elementos de
seguridad apuntados y se mantuvieron los dos 2 (dos) mt de distancia requeridos por
el Ministerio de Salud Nacional (se adjunta extracto de la página de internet
https://www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-19/Identificacion-y-
seguimiento-de-contactos ), de modo tal que, si bien es posible manifestar que
mantuve algún tipo de contacto con un caso positivo de Covid 19, de ninguna forma
implica que este fue estrecho en los términos consignados, ni mucho menos violenté
las medidas de bioseguridad.
En el sentido enunciado en el párrafo precedente, todas y cada una de las
veces que en el marco del servicio fue necesario relevar a un efectivo en el puesto que
fuera asignado, el signante lo hizo con el debido cuidado y bajo las más estrictas
normas de distanciamiento dentro de las medidas de la posibilidad. Remarco lo
expuesto toda vez que el relevo comprende el intercambio de novedades por parte del
personal y traspaso de elementos, tales como llaves del móvil, libro de novedades
entre otros (posteriormente desinfectados), que suponen un mínimo acercamiento, por
un brevísimo lapso, que bajo ningún punto de vista pondría en riesgo la salud de esta
parte o del tercero con el que se interactúa.
No se debe soslayar que el tipo administrativo que se me endilga estudio exige
la falta de diligencia y profesionalismo en el cumplimiento de los deberes que se le
encomiende. Estos extremos, a la luz de la falta de prueba en mi contra, no resultan
acreditados, por lo que mal podría concluirse que se ha transgredido el régimen
disciplinario.
c) 2) Análisis de la normativa en estudio.
Del cargo administrativo que se me endilga, es posible advertir que se me
achaca haber violentado el DISTANCIAMIENTO SOCIAL impuesto mediante el
Dcto. Nacional 297/2020.
Sin embargo, la normativa aludida, dictada el pasado 19/03/2020, reguló el
“aislamiento social, preventivo y obligatorio”, que determinó las personas deben
permanecer en sus residencias habituales o en la residencia en que se encuentren a las
00:00 horas del día 20 de marzo de 2020, momento de inicio de la medida dispuesta,
debiendo abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo y no pudiendo desplazarse
por rutas, vías y espacios públicos, todo ello con el fin de prevenir la circulación y el
contagio del virus COVID-19 y la consiguiente afectación a la salud pública y los
demás derechos subjetivos derivados, tales como la vida y la integridad física de las
personas. Asimismo, implicó, que quienes se encuentren cumpliendo el aislamiento
dispuesto, solo pueden realizar desplazamientos mínimos e indispensables para
aprovisionarse de artículos de limpieza, medicamentos y alimentos.
En este marco, el cuerpo normativo aludido, dispuso en su Art. 6, inc. 1, que
el personal de las fuerzas de seguridad se encuentra exceptuado del “aislamiento
social preventivo y obligatorio”, debiendo limitarse al estricto cumplimiento de esas
actividades y servicios.
De tal forma, de acuerdo con el universo que delimita la norma, no se llega a
comprender en que punto esta parte ha infringido el mentado Decreto, ya que en
ningún momento hace mención del término DISTANCIAMIENTO SOCIAL, ni lo
define.
Sin perjuicio de ello, a fin de poner de resalto el alto grado de responsabilidad
de este efectivo con el servicio de seguridad y con la salud pública, conozco y he
puesto en práctica cada una de las directivas impartidas por medio de las ODI de la
Policía de la Ciudad Nro. 52, 54, 58, 64, 66 y 80, motivo por el que a la fecha no solo
no he merecido reproche alguno, sino que no he contraído el virus a pesar de estar
tantas horas expuesto trabajando en la vía pública y el recrudecimiento del virus de
las últimas horas.
No debe perderse de vista que el servicio prestado por el signante, el pasado
20 de Mayo del corriente, se desenvolvió en uno de los puntos de la ciudad en donde
el virus Covid-19 ha pegado con más fuerza, a pesar de lo cual, repito, no he
contraído virus. Tal como queda ilustrado en las publicaciones periodísticas que
acompaño, de los días 21 y 22 de Junio, los contagiados en las Villas de la Ciudad de
Buenos Aires ascendían a 1651, de los cuales 1081 correspondían a la Villa 31.
c) 3) Afectación del debido proceso administrativo disciplinario:
Si bien es indudable que las sanciones administrativas poseen naturaleza
jurídica represiva y aunque se encuentran fuera del campo del derecho penal común,
se considera la eventual aplicación analógica de los principios esta rama del derecho
(Conforme Comadira Julio R., Responsabilidad disciplinaria de los funcionarios
públicos, en Responsabilidad del Estado y de los funcionarios públicos, Ediciones
RAP; mayo 2001, p. 594; fallo Losicer, Jorge Alberto y otros c/ BCRA - Resol.
169/05 (expte. 105666/86 - SUM FIN 708, de la CSJN).
Las sanciones administrativas están alcanzadas por esos principios, pues tanto
éste como el derecho administrativo sancionador son manifestaciones del poder
punitivo del Estado y en consecuencia, en "ambos casos se autoriza al Estado a
restringir derechos cuya titularidad corresponde a los particulares, en la medida en
que se compruebe la comisión de un ilícito o de una infracción, según el caso" (Ver
Causa Plácido Rita Celia c/ GCBA Impugnación actos administrativos-
CACAyTCBA, junio 2004; voto del Dr. Carlos Balbín).
Por ello, para que el ejercicio de esas facultades de contenido represivo resulte
válido, es necesario que se hayan respetado los principios y garantías
constitucionales; entre ellas el debido proceso y la defensa en juicio.
El ejercicio de esa potestad y en consecuencia la aplicación de una sanción
presupone un procedimiento administrativo como garantía del derecho de defensa.
Ésta es de inexcusable observancia en todo tipo de actuaciones, de ahí que
resulta indispensable que el sancionado haya sido notificado de la existencia del
procedimiento que se le sigue o ha seguido, y que además se le dé la oportunidad de
ser oído y de probar de algún modo los hechos que creyere conducentes a su descargo
(Fallos: CSJN: 308:191 y 316:2043).
En efecto, la Administración no puede sancionar sin previa instrucción de un
procedimiento encaminado a comprobar la infracción que respete el principio
axiológico fundamental del debido proceso adjetivo del artículo 18 de la Constitución
Nacional.
En el marco del procedimiento administrativo, el reconocimiento del "debido
proceso adjetivo", es la reglamentación procesal administrativa de la garantía de
defensa del artículo 18 (Conforme Comadira Julio R., Ley de Procedimiento
administrativo, anotada y comentada (colaboración Laura Monti) Edit. La Ley,
Buenos Aires 2002, p. 62). Este derecho encuentra reconocimiento en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos (artículo 10), en la Convención Americana de
Derechos Humanos (artículos 8.1.) y artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos
Civil y Políticos (En el ámbito de la CABA, el artículo 13, inc. 3) de la Constitución
de la CABA establece estas garantías; del mismo modo la Ley 5688, en su artículo
43, lo reconoce al crear la Defensoría del Personal de la Policía de la Ciudad y
enumerar sus funciones: Son funciones de la Defensoría del Personal de la Policía de
la Ciudad: 1. Garantizar el debido proceso legal del personal de la Policía de la
Ciudad. 2. Proponer mecanismos de salvaguarda de los derechos del personal de la
Policía de la Ciudad, velando por el cumplimiento de sus derechos y garantías y de un
sano ambiente laboral, tutelando el cumplimiento de los preceptos establecidos en la
presente ley frente a actos, hechos u omisiones de la administración pública y de la
propia institución policial en desmedro de sus integrantes. 3. Promover el respeto
integral de los derechos del personal al interior de la Policía de la Ciudad. 4. Asistir y
asesorar al personal policial respecto de la discriminación laboral por razones de
género, raza, religión, orientación sexual o cualquier otro motivo de discriminación
ilegítima.).
En lo que aquí interesa, la demandada al aplicar la sanción obvia por
completo dar traslado a esta parte de los supuestos elementos de cargo en mi contra.
A lo largo del presente proceso de sanción directa jamás se me entregó copia de los
elementos de prueba que se me achacan, con los cuales sostiene la imputación,
IMPIDIÉNDOME ejercer mi derecho de defensa. Simplemente, sin tapujos, se afirmó
que cometí un hecho, sin pruebas que lo respalden.
Aun cuando la demandada sostuvo que en mi declaración jurada manifesté
haber tenido contacto estrecho con el Oficial Primero Zamora y no haber brindado
motivos para ello, la verdad de la cuestión es que las razones fueron esgrimidas tanto
en mi declaración jurada, como en mi descargo, donde precisé que el contacto fue
estricta y necesariamente laboral, amparado por elementos de protección requeridos
institucionalmente, manteniendo la distancia mínima de 2 (dos) mt, en el contexto del
relevo del puesto asignado.
En el mismo sentido, considerando que sigue incólume el principio de
inocencia (Art. 18 Constitución Nacional), pesando en cabeza del sancionador
acreditar los hechos que endilga, este debería haber producido prueba en dicho
sentido. Por ejemplo, haber citado a testimonial a mi compañero de turno, al mismo
Oficial Primero Zamora o requerido las filmaciones de las cámaras de seguridad
aledañas, todo lo cual lo habría obligado a desestimar el cargo que se me achaca.
En mi descargo narré con precisión lo ocurrido. Todo ello fue ignorado, en
forma arbitraria, sin fundamentación que lo justifique.
En suma, se observa que hay un claro distanciamiento de la normativa que
debería imperar en un proceso de sanción directa.
Adviértase que la Resolución 907/2017/MJYSGC (Procedimiento de sanción
directa), en su Art. 2 establece que a efectos de determinar si existe una conducta
reprochable o si esta encuadra en un tipo administrativo, se pueden realizar las
diligencias preliminares o averiguaciones previas que considere conveniente. Ellas no
fueron realizadas o, si lo fueron, nunca me fueron exhibidas para controlar su
pertinencia.
A su turno, el Art. 4 del mismo cuerpo normativo, indica que en caso en el
caso de que el presunto infractor, al momento de brindar descargo ofreciese prueba en
su defensa y el esclarecimiento de los hechos controvertidos requiriese de
sustanciación de diligencias, el procedimiento disciplinario tramita excepcionalmente
como sumario. Es decir, existiendo versiones diametralmente opuestas y siendo
necesario producir prueba para conocer la verdad material (prueba que fue ofrecida
por la signante), se debe dejar sin efecto el trámite de sanción directa y sustanciar el
correspondiente sumario en la órbita de la dependencia.
Sin embargo, no solo se ignoró la versión ofrecida, afectando ostensiblemente
mi derecho de defensa, sino que se hizo caso omiso de ello al formular el acto
administrativo, lo que lo priva sin lugar a duda de fundamentación y razonabilidad,
por todo lo cual debe ser revocado.
Asimismo, el acto administrativo aparece viciado en su elemento causa, es
decir, en las circunstancias de hecho y de derecho que dan fundamento a la decisión
administrativa (cfr. Marienhoff, Miguel S., “Tratado de Derecho Administrativo”, T
II, pág. 298), por cuanto en lo concreto el hecho que constituye la falta no ha existido.

c) 4) Carencia de fundamentación, arbitrariedad del acto


administrativo:
En este sentido, es menester indicar que un elemento de legitimidad del acto
administrativo es la razonabilidad y su suficiente motivación, es decir que el acto
administrativo repose sobre una justificación objetiva que lo fundamente
racionalmente. Cuando el acto, como en este supuesto, desconoce arbitrariamente la
situación de hecho existente, o pretende fundarse en una situación de hecho que no
existe, o que pretende tergiversar, DEBE SER DECLARADO NULO.
En suma, el concepto de arbitrariedad, ya sea como contenido en el de
irrazonabilidad o como sinónimo de este, es amplio y comprende lo injusto,
irrazonable e ilegal, fundado en la sola voluntad del funcionario, siendo uno de los
límites sustantivos de la discrecionalidad de la administración (Conforme “LA
PROHIBICIÓN DE ARBITRARIEDAD Y EL CONTROL DE LA
DISCRECIONALIDAD ADMINISTRATIVA POR EL PODER JUDICIAL, por
Juan Carlos Cassagne).
En las decisiones o elementos discrecionales de los actos que dicta la
Administración la obligatoriedad de la motivación obedece a dos razones
fundamentales. La primera, permite deslindar la discrecionalidad de la arbitrariedad,
ya que al no haber motivación el acto administrativo aparece, en el mundo jurídico,
“como un producto de la sola y exclusiva voluntad del órgano que lo dicta, lo que
resulta incompatible con el Estado de Derecho” que es gobierno del derecho y no de
los hombres (Conforme FERNÁNDEZ, Tomás Ramón, De la arbitrariedad de la
Administración, Civitas, Madrid, 1994, p. 82.). La segunda razón, tiene que ver con la
tutela judicial efectiva y, más precisamente, con la garantía de la defensa (art. 18
CN), pues si el acto no se encuentra motivado, el particular se halla impedido de
ejercer las facultades que integran el llamado debido proceso adjetivo (derecho a ser
oído, a ofrecer y producir pruebas y a una decisión fundada) (Art. 22, inc. f del Dcto.
1510/1997).
Así lo ha entendido nuestro más alto tribunal nacional, en autos “María
Consuelo López de Reyes c/ Instituto Nacional de Previsión Social”, 25-IX-1959,
Fallos, 244: 548: “…sin necesidad de norma expresa y con arreglo a los principios
que fundan el considerando 1º de esta sentencia, los jueces intervinientes, poseen,
además, la potestad de revocar o anular la decisión administrativa sobre los hechos
controvertidos, si ella fuera suficientemente irrazonable, o se apoyara tan sólo en la
voluntad arbitraria o en el capricho de los funcionarios, o implicara denegación de
la defensa en juicio. La mera existencia de esta potestad, de indiscutible fundamento
constitucional, posee un valor ciertamente decisivo...”.
Asimismo, lo ha reiterado en otros precedentes “…no cabe al órgano
administrativo, en casos como los aquí juzgados, sin violar principios atinentes a la
garantía de la defensa en juicio, prescindir de esa prueba con la mera afirmación
dogmática de que los testimonios son insuficientes o inadecuados. A la autoridad
administrativa le es dado rechazar la prueba que surge del dicho de los testigos
propuestos, pero esta facultad sólo debe ser ejercida, sin caer en arbitrariedad,
expresando razones concretas que fundamenten su apreciación… si bien el órgano
administrativo puede apreciar los hechos, ello no significa, en modo alguno, que el
ejercicio de esta facultad pueda quedar exento de sello de razonabilidad que debe
ostentar toda actividad administrativa, aun al discrecional, para producir efectos
jurídicos válidos…Lo contrario, significaría equiparar discrecionalidad con
arbitrariedad, lo cual no es admisible…” (Fallo CSJN 248: 625, “Aladamiz, María
Luisa s/ pedido de inscripción, 12/12/1960).
En esa línea jurisprudencial favorable al control jurisdiccional de los hechos
en que se fundan las decisiones discrecionales corresponde destacar el voto del juez
Petracchi en la causa “Medina, Julio Ernesto c/ Estado Nacional. Ministerio del
Interior. Policía Federal Argentina” (Fallos 326:289, 2003), que en el considerando 4ª
señaló que: “…La exactitud material de los hechos que motivan la decisión
administrativa constituye una condición general de legalidad de todo acto
administrativo por lo que, como se ha dicho, los jueces están facultados para
verificar la materialidad de las faltas que motivan las medidas discrecionales…”.
Más específicamente, en el ámbito local, la Sala 1° de la Cámara de
Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario, en autos “Gurrieri,
Mónica B. c/ Obra Social de la Ciudad de Bs. As. s/ Revisión de cesantía o
exoneración”, resolvió: “…Así, la procedencia de la aplicación de una sanción
disciplinaria queda sujeta, en primer término, a que se sustancie un procedimiento
administrativo destinado a investigar la actuación del agente (sumario
administrativo) en el cual se garantice el derecho de defensa y, más específicamente,
el derecho al debido proceso adjetivo. En segundo lugar, resulta necesario que, en el
transcurso del referido procedimiento sancionatorio, haya quedado efectivamente
demostrada la existencia de conductas que, apreciadas objetivamente, signifiquen
una concreta violación a los deberes y obligaciones del agente y, en consecuencia,
justifiquen la aplicación del reproche disciplinario…”.
Asimismo, la prohibición de arbitrariedad y el principio de razonabilidad, con
fundamento en los Arts. 19 y 28 de la Constitución Nacional, impide limitar el
control jurisdiccional sobre los juicios de oportunidad emitida por el poder Ejecutivo.
Sobre este punto, Cassagne ha indicado “…El problema de los límites objetivos
de la jurisdicción amerita otro enfoque que el simple expediente de la inmunidad de
los juicios de oportunidad de naturaleza discrecional porque la Constitución, en
parte alguna de su articulado, establece limitaciones a la amplitud o alcance del
control judicial de la actividad administrativa…En definitiva, los juicios de
oportunidad son objeto de control judicial en forma plena y cuando traducen el
ejercicio de poderes discrecionales los jueces se hallan facultados para controlar la
razonabilidad de la actuación administrativa, aun cuando la arbitrariedad que
exhiben no sea manifiesta. Porque la circunstancia de que un defecto resulte patente,
notorio u ostensible no tiene por qué limitar el alcance del control habida cuenta la
posibilidad que ofrece la técnica del control judicial suficiente (en cuanto al derecho
de ofrecer y producir prueba en sede judicial). No obsta a esta conclusión la
circunstancia de que el carácter manifiesto del vicio en ciertos procesos urgentes,
como el amparo, adquiera trascendencia como fundamento de la
inconstitucionalidad que constituya el objeto de la pretensión (“LA PROHIBICIÓN
DE ARBITRARIEDAD Y EL CONTROL DE LA DISCRECIONALIDAD
ADMINISTRATIVA POR EL PODER JUDICIAL).
La Corte Suprema de Justicia de la Nación se ha pronunciado por dicho
camino en sendos precedentes: “…la circunstancia de que la Administración obrase
en ejercicio de facultades discrecionales en manera alguna puede constituir un
justificativo de su conducta arbitraria, puesto que es precisamente la razonabilidad
con que se ejercen tales facultades el principio que otorga validez a los actos de los
órganos del Estado y que permite a los jueces, ante planteos concretos de parte
interesada, verificar el cumplimiento de dicha exigencia…” (“Fadlala de Ferreyra,
Celia s/ amparo”, Fallos 306:126, 1984).
También lo ha hecho en “Jalife”: “…El tribunal no advierte que pueda haber
mediado intromisión del Poder Judicial en áreas reservadas a otro poder. En efecto,
la circunstancia de que la Administración obrase en ejercicio de facultades
discrecionales, en manera alguna puede dejar de lado el control judicial suficiente de
los actos administrativos de naturaleza jurisdiccional a que obliga el principio de la
separación de poderes, ni tampoco puede constituir un justificativo de la conducta
arbitraria –tanto más en una causa de sustancia penal administrativa- puesto que es
precisamente la razonabilidad con que se ejercen tales facultades el principio que
otorga validez a los actos de los órganos del Estado y que permite a los jueces, ante
planteos concretos de parte interesada, verificar el cumplimiento de dicha
exigencia…” (“Jalife, Elías s/ amparo”, Fallos 316:3077,1994).
c) 5) Desproporción de la sanción en atención a los antecedentes y
naturaleza la falta.
Aun cuando a lo largo del presente escrito se ha rebatido cada uno de los
fundamentos fácticos y jurídicos de la sanción, por lo que no resulta imprescindible
ocuparse del quantum aplicado, su excesiva desproporción obliga a resaltarlo, toda
vez que permite vislumbrar la arbitrariedad de la sanción aplicada.
En efecto, el Comisario Neira por medio del acto administrativo atacado me
ha aplicado una sanción, achacándome la comisión de una falta leve (Art. 7 inc. 2 del
Dcto. 53/2017), imponiéndome ocho (08) días de suspensión de empleo. El máximo
que puede aplicar un Comisario.
En este escenario, se debe poner en el tapete que el principio de
proporcionalidad implica que “la gravedad de toda sanción ha de guardar relación
de correspondencia con la gravedad de la conducta sancionada”. En otras palabras,
el principio de proporcionalidad encierra una exigencia de ponderación, de que se
corresponda la gravedad de la sanción con la del comportamiento del infractor.
El principio de proporcionalidad en las sanciones se halla directamente
relacionado con la idea de justicia. Según la concepción clásica, la Justicia es la
virtud que lleva a atribuir a cada cual lo que le corresponde. Por lo tanto, la idea de
correspondencia pide que el castigo se pondere y fije lo más exactamente posible en
relación con la malicia o desidia del sancionado.
La doctrina administrativista, sobre este tema, es coincidente en que “…las
penas disciplinarias deben empezar por las correctivas - “corrección pedagógica” o
“poenae medicinales” como mencionaba Mayer -, ya que la primera finalidad de la
sanción debe ser “la de mejorar el órgano o agente que ejecuta el servicio y solo
separar al agente cuando la mejora no es posible…” (cfr. Bielsa, Rafael, “Derecho
Administrativo y Ciencia de la Administración”, pág. 147, Lajuane Editores, 1.929).
Este principio o directiva tiene hoy en día un marco de actuación mucho más
amplio, a poco que se repare que el mismo se emparenta con otros derechos y
principios que reconoce el ordenamiento jurídico vigente, como lo son el derecho a la
estabilidad en el empleo público (art. 14 bis C.N.; art. 34 y 43 de la Constitución de
CABA), el derecho a la dignidad de la persona (art. 11 Convención Americana sobre
Derechos Humanos) y, en lo concreto a la materia disciplinaria, el derecho a una
sanción que respete los principios de razonabilidad (cfr. art. 28 CN) y de
proporcionalidad (cfr. art. 7 inc. f Dcto/Ley Nº 1510/1997). Principios estos últimos
íntimamente ligados o relacionados, ligazón ya reconocida por la Corte Suprema de
Justicia de la Nación en la década del cuarenta del siglo anterior a partir del caso
“Pedro Inschausp e Hermanos” (CS, Fallos 189:483) y reiterado, más recientemente,
en el caso “Spinoza Melo”.
En ese marco, la sanción impuesta aparece como desproporcionada en
atención a la falta imputada, consistente en haber mantenido contacto estrecho con el
Oficial Primero Zamora, violando el Dcto. 297/2020 (reitero, se desarrolla el tópico
sin reconocer el hecho).
El principio de proporcionalidad de la sanción resulta liminar al momento de
definir con justicia el monto o tipo de pena y su correlación no solo con los hechos
imputados y probados, sino con los hechos agravantes y atenuantes inherentes al caso
(cfr. Fiorini, Bartolomé A., “Manual de Derecho Administrativo”, pág. 611; García
de Enterría, Eduardo, Ramón Fernández, Tomás, “Curso de Derecho
Administrativo”, T II, pág. 179).
En este caso, para evaluar lo desproporcionado y arbitrario de la sanción, se
deben ponderar los artículos del decreto reglamentario 53/2017 GCABA, que
establecen las pautas para graduar la sanción.
En este sentido, de una lectura mesurada del Art. 62 del plexo normativo
aludido, es posible colegir que en el presente se podrían haber aplicado más de uno de
los supuestos que deberían haber atenuado la sanción a aplicar. Desde el inciso 2,
toda vez que merezco buen concepto de mis superiores y no registro sanciones, hasta
el exceso de celo (inc. 3).
Asimismo, el sancionante no ha indicado y fundado en que supuestos del Art.
57 del Dcto. 53/2017 GCABA ha incurrido la signante para graduar la sanción
llevándola al máximo de sus facultades disciplinarias (Art. 41 inc. 7).
En suma, el quantum de la sanción ha sido determinado por el sancionador,
sin motivar su decisión, tornando al mismo irrazonable y, por tanto, arbitrario.
En tales condiciones, encuentro necesario recordar que la motivación de la
decisión administrativa, en especial en materia de potestades discrecionales, es un
recaudo que tiende a consolidar la vigencia del principio republicano de gobierno
(arts. 1º, Constitución de la Nación y 1º, Constitución de la Ciudad) que impone a los
órganos administrativos dar cuenta de sus actos, al tiempo que evita que se afecten los
derechos de impugnación de los particulares alcanzados por la resolución y se impida
la revisión judicial de la legitimidad y razonabilidad de tales actos.
VI.- PRUEBA:
A los efectos de que revierta el informe atacado y las garantías de defensa en
juicio y debido proceso legal, ofrezco la siguiente prueba:
1.- DOCUMENTAL:
Se agregue la documental que en adjunto se acompaña:
a.- Acta notificaci administrativa.
b.- Acta notificación rechazo recurso de reconsideración.
c.- Acta notificación RESOL-2021-615-JPCDAD.
d.- Recurso de reconsideración con jerárquico en subsidio.
e.- Copia de la página https://www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-
19/Identificacion-y-seguimiento-de-contactos.
f.- Nota periodística del portal Infobae, de fecha 21 y 22 de Junio del corriente año.

2.- TESTIMONIAL:
Solicito se citen a brindar declaración testimonial a las personas que a
continuación se detallan, respecto de quienes por desconocer sus datos filiatorios y
tratarse personal de la Policía de la Ciudad, solicito a V.S. su citación recaiga en
cabeza de la demandada:

• Oficial Primero Diego


• Oficial Primero Fernando

3.- INFORMATIVA
Solicito se libre oficio:
a.- A la Policía de la Ciudad a fin de que remita íntegramente el EX-2020-14
MGEYA-SISC, con sus anexos y complementarios.
b.- Legajo completo del Oficial Mayor Cristian (Licencias Médicas,
antecedentes disciplinarios, beneplácitos, calificaciones anuales).

VII.- PLANTEA CASO FEDERAL.


Se deja planteado el remedio federal conforme las prescripciones 14 de la Ley
48, dado que en el caso estamos en presencia de una decisión que restringe derechos
y garantías consagrados en la CN y los Instrumentos Internacionales de Derechos
Humanos; tales como los previstos en los arts. 14, 14 bis, 16, 17, 19, 28, 75 inc. 19 y
en los instrumentos de derechos humanos receptados en el art. 75 inc. 22; como
asimismo el art. 34 inciso 2 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.

VIII.- CONSTITUYE DOMICILIO ELECTRONICO. SE VINCULE


Que vengo a constituir domicilio electrónico en el cui
solicitando se vincule en el sistema.

IX.- PETITORIO.
Por todo lo expuesto, le solicito al V.S.:
1.- Me tenga por presentado, parte y por constituido el domicilio real y el procesal.
2.- Se corra traslado de la presente acción a la demandada.
3.- Oportunamente, en atención a los argumentos vertidos a lo largo del presente, en
el marco del EX-2020-14 MGEYA-SISC, declare nulo el acto
administrativo, dejando sin efecto la sanción disciplinaria impuesta el 18/06/2020.
4.- Se tenga por ofrecida la prueba
5.- Se tenga presente la introducción de caso federal.
Proveer de conformidad que,
ES JUSTICIA.
Leyenda: 2019 - Año del 25° Aniversario del reconocimiento de la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires
CONTESTA DEMANDA – OFRECE PRUEBA – ACOMPAÑA BONO-
RESERVA CASO FEDERAL

Señor Juez:

Martín bogado, inscripto en el Tº C.P.A.C.F.,


CUIT apoderado de la Procuración
General de la Ciudad de Buenos Aires, en representación del Gobierno de la
Ciudad de Buenos, por la demanda, con el patrocinio letrado del Dr. Heraldo
CUIT , constituyendo el
domicilio electrónico del GCBA en el CUIT y en la dirección
r en autos caratulados: “ ,
Cristian c/ Gcba s/ Impugnación de Actos Administrativos”,
Expediente N° , que tramitan por ante el Juzgado de Primera
Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº 14, Secretaría Nº 28,
al Tribunal decimos:

I.- PERSONERÍA

Como lo acredito con la copia simple de poder general que acompaño,


debidamente certificada en su vigencia y textualidad, somos apoderados del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Se hace saber que a fin de evitar posibles nulidades, las notificaciones
deberán efectuarse conforme se dispuso mediante Resolución Nº RESOL
108/PG/21 (publicada en el Boletín Oficial BOCBA Nº 6098 de fecha
13/04/20201) que establece en su Artículo 1°.- Constitúyese domicilio
electrónico en el CUIT del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
en todos los procesos judiciales que tramiten por ante el Poder Judicial local y
que la Ciudad sea parte, a los fines de que sean notificadas todas las
resoluciones judiciales, incluidos los traslados de demanda, mediante el uso del
Sistema Expediente Judicial Electrónico EJE y/o del Portal Litigante según
corresponda, con exclusión de las ejecuciones fiscales a cargo de los
Mandatarios Fiscales del GCABA, quienes deben constituirlo
personal…”. Por ello se constituye el domicilio electrónico del GCBA en el CUIT

Que para una mejor organización y distribución de tareas, posibilidad de


dejar Nota, efectuar presentaciones , notificaciones electrónicas,
asistencia a audiencias sincrónicas, se hace saber que como letrado a cargo
del juicio denunciamos nuestros domicilios electrónicos en

solicitando se nos vincule al EJE.

II. OBJETO

Que en los términos del artículo 279 del Código Contencioso


Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires vengo a contestar
demanda en legal tiempo y forma.
A mérito de las consideraciones que ut-infra expondré, y las que suplirá
el elevado criterio de V.S. pido el rechazo de la acción impetrada.

III. PRETENSIÓN

El actor interpone demanda, en los términos de los Arts. 269


subsiguientes y concordantes del Código Contencioso Administrativo y
Tributario de la C.A.B.A, para que V.S. revoque por contrario imperio el acto
administrativo dictado el 18 de Junio de 2020, mediante EX-2020-14
MGEYA-SISC, dictado por el Sr. Comisario Gonzalo que fue
notificado el mismo 18/06/2020, mediante el cual dispuso la sanción de 08
(ocho) días de suspensión de empleo por infracción al Art. 7, inc. 2 del Dcto.
53/2017 GCABA.
Por cuestiones de hecho y de derecho que paso a exponer solicitaré el
rechazo de la pretensión objeto de la presente acción.

IV. NEGATIVAS

Seguidamente me pronunciaré sobre los hechos alegados en la


demanda.

Niego que:

Deba dejarse sin efecto la sanción impuesta.


No se encuentre debidamente probada la sanción que se le endilga.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires haya violado algún
derecho o garantía constitucional en perjuicio del actor
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires haya violado norma
alguna.
Que haya sido vulnerado su derecho de defensa.
Que haya sido sancionado sin pruebas.
Que el acto administrativo adolezca de vicios.

IV. CONTESTACION DE DEMANDA

1. La demanda

El actor interpone demanda, en los términos de los Arts. 269


subsiguientes y concordantes del Código Contencioso Administrativo y
Tributario de la C.A.B.A, para que V.S. revoque por contrario imperio el acto
administrativo dictado el 18 de Junio de 2020, mediante EX-2020-14 -
MGEYA-SISC, dictado por el Sr. Comisario Gonzalo , que me
fuere notificado el mismo 18/06/2020, y que, en lo particular, dispuso la sanción
de 08 (ocho) días de suspensión de empleo por infracción al Art. 7, inc. 2 del
Dcto. 53/2017 GCABA.

2. Responde
Se hace saber que mediante el sistema de Comunicaciones Oficiales
se cursó Nota al Ministerio de Justicia y Seguridad solicitando información del
actor relacionada con el presente litigio.
Así se informó mediante Comunicación Oficial Nº NO-2021-
GCABA-DGTALMJYS la tramitación de la sanción recaída en el Oficial Mayor
LP 2290 – DNI. 32.465.697) Cristian del numerario de
DEPARTAMENTO ALCAIDIA CENTRAL Y TRASLADO DE DETENIDOS.
Del Expediente electrónico N° EX-2020-14 -GCABA-SISC,
(contenido en la Nota aludida) surge que del Anexo III Procedimiento para la
aplicación directa de sanciones por faltas disciplinarias leves al personal con
estado policial de la Policía de la Ciudad Formulario de comunicación de cargo
surge que el hecho ocurrido el día 20/05/2020 conforme la “Descripción de los
hechos y Elementos de Prueba: EL CAUSANTE PERTENECIENTE AL
TERCIO II, EL PASADO 20 DE MAYO DEL CORRIENTE ANO, MANTUVO
CONTACTO ESTRECHO CON EL OFICIAL 1° LP 5135 ZAMORA DIEGO,
COMO CONSTA EN DECLARACION JURADA FIRMADA AL PIE, NO
BRINDANDO A SU SUPERIOR,UNA JUSTIFICACION A SU PROCEDER,
SIENDO QUE AL MOMENTO DE SU RELEVO NO RESPETO EL
DISTANCIAMIENTO SOCIAL PREVENTIVO Y OBLIGATORIO IMPUESTO EN
EL DECRETO 297/2020 PUBLICADO EN EL BOLETIN OFICIAL DE LA
REPUBLICA ARGENTINA.-
Se encuentra tipificada como falta de carácter LEVE en el Art 7° inc. 2°
de la reglamentación del Estatuto Policial (DECRETO 53/17) Encuadre
normativa.”
En virtud de lo expuesto y conforme surge del Capítulo III "De La
Clasificación de las Sanciones Disciplinarias" y del Capítulo IV "De Las
Facultades Disciplinarias" ambos del Decreto 53/17, se dispuso aplicar al
OFICIAL MAYOR CRISTIAN la sanción de
OCHO (08) DIAS DE SUSPENSIÓN.
Que conforme surge de las páginas 19 a 22 el agente presentó su
descargo.
El agente manifestó en su presentación: “Que en observancia de lo
expuesto, el deponente entiende que la presente imputación no resulta ser más
que meras conjeturas o suposiciones, toda vez que aquella resulta subjetiva y
carente de pruebas que la respalden. Que así solicita se de por NULA el
presente pedido de sanción, entendiendo que no se ha incurrido a ningún tipo
de infracción al régimen disciplinario u otra normativa superior.”
La sanción aplicada se efectuó siguiendo las directivas dispuestas en la
ODI 307/18, y los Arts. 24 y 25 del "Procedimiento de Sanciones Directa",
incorporado en el Anexo 1 de la ODI 209/17, como así también de forma
paralela esta Dependencia realizo la comunicación mediante NOTA

En todo momento se respetó el debido proceso permitiéndole al agente


tomar vistas de las actuaciones y efectuar su descargo, como también producir
prueba.
Oportunamente tomó competente intervención este órgano
constitucional (pág. 150-158) a fin de expedirse sobre el recurso jerárquico en
subsidio del de reconsideración, interpuesto por el Oficial Mayor Cristian
contra la sanción directa de ocho (8) días de suspensión.

Se dictaminó lo siguiente:
a) Normativa aplicable La cuestión traída a examen debe analizarse a la luz de
la Ley Q - N° 5.688 (texto consolidado por Ley N° 6017, BOCBA 5485) que
establece las bases jurídicas e institucionales fundamentales del Sistema
Integral de Seguridad Pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del
Decreto N° 53/GCABA/17 (BOCBA 5054 y su Separata) que aprobó la
reglamentación de la citada Ley, en lo referente al régimen disciplinario.
En el Libro II, Título III, Capítulo XIX Régimen disciplinario, la citada Ley
establece: "Art. 191.- Las disposiciones de este Capítulo se aplican: 1. Al
personal con estado policial en actividad. 2. Al personal sin estado policial. 3. Al
personal en retiro (...)".
"Art. 192.- La violación a los deberes y obligaciones impuestos en esta Ley y
en sus normas reglamentarias por parte del personal mencionado en el artículo
anterior lo hace pasible de las siguientes sanciones disciplinarias, sin perjuicio
de la responsabilidad civil, penal o administrativo patrimonial que se determine
por la vía correspondiente: 1. Apercibimiento escrito. 2. Suspensión de empleo.
3. Cesantía. 4. Exoneración".
Por su parte, el Anexo I del mencionado Decreto N° 53/GCBA/2017 dispone:
"Artículo 7.- Constituye falta leve: (...) 2) La falta de diligencia, profesionalismo,
puntualidad o exactitud en el cumplimiento de los deberes inherentes a la
función que se le encomiende (...)".
"Artículo 15.- Las faltas leves se sancionan con apercibimiento escrito o
mediante la suspensión en el empleo por el término de un (1) día, hasta el
máximo de quince (15) días de duración".
b) El recurso jerárquico interpuesto en subsidio Tal como señalara, tramita por
estas actuaciones el recurso de reconsideración con jerárquico en subsidio
interpuesto por el mencionado Oficial Mayor contra la sanción directa de ocho
(8) días de suspensión que le fuera impuesta. Toda vez que el recurso de
reconsideración fue desestimado mediante el acto administrativo obrante en el
orden 64, resta por resolver el recurso jerárquico interpuesto en subsidio.
Al respecto, estimo oportuno recordar que le compete a este Órgano
Asesor revisar la legalidad de lo actuado conforme las disposiciones de la Ley
A - Nº 1218 (texto consolidado por Ley N° 6347, BOCBA 6009), mientras que el
quantum de la sanción a aplicar es incumbencia exclusiva del órgano
sancionador y de su instancia superior.
En primer lugar, deberá tenerse presente que con anterioridad a la aplicación
de la sanción que le fuera impuesta, el interesado efectuó el pertinente
descargo conforme lo establecido por el artículo 69 del Anexo I del Decreto N°
53/GCBA/2017 (BOCBA 5054).
Por otra parte, surge de la compulsa de estas actuaciones que la sanción
impuesta contiene todos los antecedentes de hecho, el derecho que resulta de
aplicación y se exponen las razones y fundamentos que la determinaron.
Al fundamentar el recurso de reconsideración, el interesado manifiesta que la
sanción impuesta "(...) carece de fundamentación, resulta irrazonable y, por lo
tanto, afecta la garantía del debido proceso (...)", como así también alega "(...)
arbitrariedad del acto administrativo".
Respecto a los referidos agravios, la Corte Suprema de Justicia de la Nación
ha sostenido que "...corresponde descartar la tacha de arbitrariedad formulada,
pues no media en el caso una decisiva carencia de fundamentación o un
apartamiento inequívoco de la solución normativa prevista para el caso que
autorice a la Corte revisar lo resuelto por la vía de la doctrina que se ha
declarado excepcional (...) tanto más si los argumentos esgrimidos por el a quo
no fueron adecuadamente controvertidos por el apelante que se limitó a
expresar su discrepancia con aquéllos y a propiciar la aceptación del criterio
por él sustentado para resolver la causa".
Señaló además, que "La mera divergencia del recurrente con el alcance dado
por el quo a las normas aplicables en la especie, sobre todo en lo relativo al
procedimiento que debió seguirse para resolver las impugnaciones formuladas
oportunamente por dicha parte en sede administrativa, no autoriza, en el caso,
a tener por configuradas las tachas en los términos requeridos por la ley,
máxime, teniendo en cuenta que la intervención de un organismo administrativo
no puede descalificarse como arbitraria (...) por razones de índole formal y que
hacen al modo de ejercicio de sus facultades" (C.S.J.N., "Cas T. V., S. A. c.
Comité Federal de Radiodifusión y otro", 08/11/1983, La Ley 1984-B pág. 87,
AR/JUR/2423/1983).
Estimo oportuno además, recordar que el debido proceso es el derecho de los
interesados que comprende la posibilidad de exponer las razones de sus
pretensiones y defensas antes de la emisión de actos que se refieran a sus
derechos subjetivos o intereses legítimos; interponer recursos y hacerse
patrocinar y representar profesionalmente (derecho de ser oído); de ofrecer
prueba y que ella se produzca, si fuere pertinente, dentro del plazo que la
Administración fije en cada caso, atendiendo a la complejidad del asunto y a la
índole de la que deba producirse, debiéndose requerir y producir los informes y
dictámenes necesarios para el esclarecimiento de los hechos y de la verdad
jurídica objetiva (derecho a ofrecer y producir pruebas) y que el acto decisorio
haga expresa consideración de los principales argumentos y de las cuestiones
propuestas, en tanto fueren conducentes a la solución del caso (derecho a una
decisión fundada).
Sobre el tema, es relevante destacar lo expresado por el jurista Miguel S.
Marienhoff al señalar "El 'procedimiento' administrativo disciplinario ha de
desarrollarse con absoluto respeto de los principios inherentes al 'debido
proceso legal' (...) En todos los casos, haya o no sumario, el imputado debe ser
previamente oído (requisito sine qua non de la libre defensa).
Esa garantía esencial, emergente del artículo 18 de la Constitución Nacional,
no sólo debe observarse en el proceso penal judicial, sino también en la
aplicación de "sanciones disciplinarias administrativas".
Agrega en nota al pie de página "Es de advertir que en el ejercicio del poder
disciplinario el principio constitucional de la defensa en juicio no admite
excepciones" (Tratado de Derecho Administrativo, T. III-B, págs. 436/437). Si el
recurrente entiende que la normativa aplicada a su caso afecta alguno de sus
derechos o garantías constitucionalmente protegidos, no es ésta la instancia
adecuada para obtener una decisión que así lo declare.
Adviértase que la Constitución Nacional atribuye a la Corte Suprema y a los
tribunales inferiores del Estado Federal, el conocimiento y la decisión de todas
las causas que versen sobre puntos regidos por la misma Constitución.
Corresponde además al Poder Judicial de la Ciudad el conocimiento y decisión
de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución de la
Ciudad de Buenos Aires, conforme lo establecido en su art. 106. Germán Bidart
Campos, en su obra Derecho Constitucional (t. 1, pág. 270, Ediar, Buenos
Aires, 1963), opina que en el régimen argentino de contralor judicial, la facultad
de declarar la conformidad o disconformidad de una ley, decreto reglamento u
ordenanza con la Constitución, es privativa del Poder Judicial, conforme lo
dispuesto por la Constitución al consagrar el principio de la división tripartita de
poderes. Es éste el criterio adoptado por la jurisprudencia en el caso "Pollano,
Armando T." (C.N.A.T., sentencia del 19-02-59; ob. cit., t. 1, pág. 270).
En la causa "Mill de Pereyra, Rita Aurora y Otros C/ Estado de la Provincia de
Corrientes S/ Demanda Contencioso Administrativa" la Corte Suprema de
Justicia de la Nación se ha pronunciado en sentido concordante, al expresar
"...La declaración de inconstitucionalidad sin que medie petición de parte no
implica un avasallamiento del Poder Judicial sobre los demás ya que dicha
tarea es de la esencia de aquél, una de cuyas funciones específicas es la de
controlar la constitucionalidad de la actividad desarrollada por los poderes
Ejecutivo y Legislativo a fin de mantener la supremacía de la Constitución
Nacional (art. 31)". Voto del Dr. Boggiano, en concordancia con los
Considerandos 1º al 8º del voto de la mayoría. (AR/JUR/615/2001).
Asimismo, en los autos "Rodríguez Pereyra, Jorge Luis y otra c/ Ejército
Argentino s/ daños y perjuicios", ha sostenido "6°) Que cabe recordar que con
arreglo al texto del artículo 100 (actual 116 de la Constitución Nacional), [...]
corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación el
conocimiento y decisión, entre otras, de todas las causas que versen sobre
puntos regidos por la Constitución, por las leyes de la Nación (con la reserva
hecha en el arto 75 inc. 12) y por los tratados con las naciones extranjeras. [...]
7°) Que en este marco constitucional, la ley 27 estableció en 1862 que uno de
los objetos de la justicia nacional es sostener la observancia de la Constitución
Nacional, prescindiendo, al decidir las causas, de toda disposición de
cualquiera de los otros poderes nacionales, que esté en oposición con ella (art.
3).
Al año siguiente, el Congreso dictó la ley 48, que prevé que: 'Los tribunales y
jueces nacionales en el ejercicio de sus funciones procederán aplicando la
Constitución como ley suprema de la Nación, las leyes que haya sancionado o
sancione el Congreso, los tratados con naciones extranjeras, las leyes
particulares de las provincias, las leyes generales que han regido anteriormente
a la Nación y los principios del derecho de gentes, según lo exijan
respectivamente los casos que se sujeten a su conocimiento, en el orden de
prelación que va establecido' (artículo 21) [...] 9°) Que en esta senda se expidió
el Tribunal en 1888 respecto de la facultad de los magistrados de examinar la
compatibilidad entre las normas inferiores y la Constitución Nacional con una
fórmula que resulta hoy ya clásica en su jurisprudencia: 'es elemental en
nuestra organización constitucional, la atribución que tienen y el deber en que
se hallan los tribunales de justicia, de examinar las leyes en los casos
concretos que se traen a su decisión, comparándolas con el texto dé la
Constitución para averiguar si guardan o no conformidad con ésta, y
abstenerse de aplicarlas, si las encuentran en oposición con ella, constituyendo
esta atribución moderadora uno de los fines supremos y fundamentales del
Poder Judicial nacional y una de las mayores garantías con que se ha
entendido asegurar los derechos consignados en la Constitución, contra los
abusos posibles e involuntarios de los poderes públicos'. Tal atribución -
concluyó la Corte- 'es un derivado forzoso de la separación de los poderes
constituyente y legislativo ordinario' (Fallos: 33:162) [...]"
Por lo expuesto, consideró que el recurso jerárquico interpuesto en
subsidio no podía prosperar.
En este orden de ideas y para una mayor comprensión del tema,
resulta oportuno hacer una breve referencia a la discrecionalidad
administrativa.
Ello por cuanto la Procuración General de la Ciudad revisa la legalidad
de lo actuado conforme las disposiciones de la Ley A - Nº 1218 (texto
consolidado por Ley N° 6347, BOCBA 6009), mientras que el quantum de la
sanción a aplicar es incumbencia exclusiva del órgano sancionador y de su
instancia superior.

Así, Comadira entiende que se configura la discrecionalidad cuando "...


una norma jurídica confiere a la Administración Pública, en tanto gestora
directa e inmediata del Bien Común, potestad para determinar con libertad el
supuesto de hecho o antecedente normativo y/o para elegir, también
libremente, tanto la posibilidad de actuar, o no, como de fijar, en su caso, el
contenido de su accionar (consecuente), todo dentro de los límites impuestos
por los principios generales del derecho" (Comadira, Julio Rodolfo, Derecho
Administrativo: acto administrativo, procedimiento administrativo, otros
estudios, 2ª edic., Buenos Aires, Lexis Nexis - Abeledo Perrot, Julio 2003, p.
507).
Por otra parte, en cuanto a la falta de justificación fundada alegada por el
recurrente, señalo que, de la lectura de los considerandos del acto cuestionado
surgen todos los antecedentes de hecho y el derecho que resultan de
aplicación y se exponen las razones y fundamentos que determinaron la
medida adoptada; en consecuencia, no se advierte la existencia de vicio
alguno.
Asimismo, cabe señalar que el art. 12 de la Ley de Procedimientos
Administrativos de la Ciudad de Buenos Aires establece, como principio
general, que "El acto administrativo goza de presunción de legitimidad...".
Sobre el tema, Tomás Hutchinson opina que "... la Administración no debe
probar con anticipación que sus actos son legítimos, es decir, que han sido
dictados de conformidad con el ordenamiento. Es al particular a quien
corresponde la carga de probar la eventual invalidez [...] Es una presunción
legal impuesta por el legislador por razones de conveniencia y se funda en el
hecho de que 'si no existiera tal principio, toda la actividad estatal podría ser
cuestionada ante la posibilidad de justificar la desobediencia como regla normal
en el cumplimiento de los actos administrativos, obstaculizando el cumplimiento
de los fines públicos al anteponer el interés individual y privado al bien
común'..." ("Procedimiento administrativo de la Ciudad de Buenos Aires", pág.
88, Editorial Astrea, Buenos Aires, 2003).
Por su parte, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha sostenido que "...
En virtud de lo dispuesto por el art. 12 de la ley 19.549 (Adla, LI-D, 3946) se
presume que toda la actividad de la Administración guarda conformidad con el
ordenamiento jurídico.
Dicha presunción subsiste hasta tanto no se declare lo contrario por el órgano
competente..." ("Alcántara Díaz Colodrero, Pedro c. Banco de la Nación
Argentina", 20/08/1996, La Ley 1997-A, 71). A mayor abundamiento, señalo
que el inc. "f" del art. 22 de la referida Ley de Procedimientos Administrativos,
garantiza el debido proceso adjetivo que comprende el derecho a ser oído, a
ofrecer y producir pruebas y a una decisión fundada.
En el caso concreto que se plantea, el derecho de defensa se ve garantizado
con el régimen recursivo previsto en la precitada Ley.

La Ley Nº 2947 establece en el Capítulo II Derechos, deberes y


prohibiciones Art. 5º.- Son derechos esenciales para el personal de la
Policía Metropolitana:
a) La percepción de los sueldos, suplementos y demás asignaciones, que las
disposiciones legales determinen para cada grado, cargo y situación de revista.
N° 3107 - 30/01/2009 Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires Página N°29
b) La propiedad de la jerarquía y el uso del grado correspondiente.
c) El uso del armamento provisto por la Institución, del uniforme, insignias,
atributos y distintivos propios del grado, antigüedad, especialidad y función de
acuerdo a las disposiciones reglamentarias pertinentes.
d) La capacitación permanente para la mejora del desarrollo de sus funciones y
labores policiales.
e) La estabilidad en el empleo de acuerdo a lo establecido en este Estatuto y
sus normas reglamentarias.
f) El desarrollo de la carrera profesional en igualdad de oportunidades.
g) La asistencia psicológica permanente y gratuita, no solo para si mismo sino
también para su grupo familiar, en los casos que se originen en y por actos de
servicio.
h) La adopción de las medidas de higiene y seguridad laboral que lo protejan
de los riesgos propios de cada tarea.
i) La presentación de recursos y/o reclamos conforme se reglamente.
j) El goce y uso de las licencias que le correspondieren.
k) Los ascensos, conforme a las normas de la reglamentación
correspondiente.
l) Los cambios de destinos, sujetos a los recaudos que se establezcan para su
solicitud, tendientes al perfeccionamiento profesional.
m) La notificación escrita de las causales que dieran lugar a la denegación de
ascensos, uso de licencias reglamentarias u otros derechos determinados por
esta ley y demás reglamentaciones.
n) El servicio médico-asistencial y social para sí, y los familiares a cargo,
conforme a las normas legales vigentes.
o) La percepción del haber de retiro para sí y de pensión para sus
derechohabientes, conforme a las disposiciones legales sobre la materia.
Mi poderdante ha respetado y garantizado cada uno de los derechos
enunciados precedentemente, mientras que no ocurrió lo mismo de parte del
actor, quien no cumplió en debida forma con los deberes a su cargo, a saber:
Art. 6º.- Son deberes esenciales para el personal de la Policía
Metropolitana:
a) Desempeñar su función de acuerdo con las leyes y reglamentaciones
vigentes.
b) Prestar eficientemente el servicio policial en las condiciones de tiempo,
forma, lugar y modalidad determinados por la autoridad competente.
c) Obedecer toda disposición u orden emanada del superior jerárquico
competente, que reúna las formalidades del caso y tenga por objeto la
realización de actos de servicio, con los límites establecidos en la Ley de
Seguridad Pública
d) Aceptar el grado, distinciones o títulos concedidos por autoridad competente
y de acuerdo con las disposiciones vigentes.
e) Ejercer las facultades de mando y disciplinarias que para el grado y cargo
establece la reglamentación correspondiente.
f) Presentar y actualizar anualmente, la declaración jurada de sus bienes y las
modificaciones que se produzcan en su situación patrimonial y de las de su
cónyuge, si lo tuviera.
g) Desempeñar los cargos, funciones y comisiones del servicio, ordenado por
la superioridad y/o autoridad competente.
h) Asistir a las actividades de capacitación, actualización, entrenamiento y/o
especialización que establezca el Plan de Educación Institucional.
i) Guardar secreto, aún después del retiro o baja de la Institución en todo
cuanto se relacione con los asuntos del servicio que por su naturaleza, o en
virtud de disposiciones especiales, impongan esa conducta, salvo
requerimiento judicial.
j) En caso de baja voluntaria, seguir desempeñando las funciones
correspondientes, hasta el término de treinta (30) días, si antes no fuera
reemplazado o aceptada su dimisión.
k) Someterse a la realización de los estudios y exámenes psicofísicos
establecidos en la reglamentación correspondiente.
l) Cuidar y mantener en buen estado de uso y aprovechamiento los bienes
provistos N° 3107 - 30/01/2009 Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires
Página N°30 para el desempeño de la labor policial.
m) Cumplir con el régimen disciplinario previsto en la presente ley y su
reglamentación, cualesquiera fuere su situación de revista.
n) Peticionar y realizar las tramitaciones pertinentes siguiendo la vía jerárquica
correspondiente.
o) Comparecer en las actuaciones o sumarios administrativos en carácter de
testigo.

En virtud de lo expuesto es que se solicita el rechazo de la demanda.

V. PRUEBA
Se acompaña la siguiente prueba en archivo en formato PDF la
Comunicación Oficial Nº NO-2021- GCABA-DGTALMJYS y en su
contenido el expediente electrónico EX-2020- GCABA-SISC.
A tal fin, se solicita se los vincule y tenga presente a sus efectos.

VI. ACOMPAÑA BONO

Vengo a dar cumplimiento a lo requerido acompañando el bono de


derecho fijo reglado en el artículo 51, inciso d), de la ley nacional nº 23.187,
solicitando se agregue y tenga presente a sus efectos.

VII. CUESTION CONSTITUCIONAL. CASO FEDERAL


Para el hipotético e improbable caso de que esta sede no hiciere
lugar a lo solicitado por mi parte en el presente escrito, dejo desde ya
planteada la Cuestión Constitucional que describe el art. 113, inciso 3º, de la
Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, por violarse en tal supuesto los
arts. 1 (forma republicana de gobierno y división de poderes), 12 inciso 5°
(derecho de propiedad), los arts. 10, 13 inciso 3°, 53 y 109 inciso 9° (principio
de legalidad y debido proceso), arts. 102, 104 último párrafo, 105 párrafo
noveno (atribuciones y deberes del Poder Ejecutivo en política administrativa,
financiera y salarial), con afectación de las atribuciones propias y excluyentes
en orden a la Superintendencia de su propio personal.
También, hago reserva del Caso Federal para ocurrir ante la Corte
Suprema de Justicia de la Nación por vía del art. 14 de la Ley 48, en virtud de
afectarse derechos y garantías constitucionalmente reconocidos, entre otros, la
igualdad de las partes ante la ley (art. 16), el principio de legalidad (art. 19), el
derecho a la jurisdicción (art. 18 - debido proceso -), y la "zona de reserva"
garantizada a la Ciudad de Buenos Aires (art. 129 y cc.) en orden a la
organización de su propio personal.

VIII. PETITORIO

Por lo expuesto, solicitamos:

1. Nos tenga por presentados, en el carácter invocado, acreditada la


personería y por constituido el domicilio legal y electrónico.
2. Por contestada la demanda en legal tiempo y forma.
3. Presente la prueba ofrecida.
4. Presente el planteo de la Cuestión del Caso Federal.
5. Por acompañado el bono.
6. Oportunamente se rechace la demanda, con costas a la contraria.

Proveer de conformidad, que hacerlo


SERA JUSTICIA

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