Resumen
El Complejo Plutónico de La Paz (CPLP) constituye el extremo sur de la península de Baja
California. Su geología es diversa y compleja, abarcando rocas gabroicas a graníticas
emplazadas en rocas metamórficas orto y para derivadas del basamento, cubiertas
parcialmente por depósitos volcánicos y sedimentarios del Mioceno tardío. Las rocas
graníticas forman el tipo de roca más abundante y destacan como los principales altos
topográficos que se distribuyen en regiones identificadas como: Sierra El Novillo al NW, Sierra
Las Cruces al norte, Sistema Montañoso Central y Sierra La Trinidad al oriente; siendo esta
ultima la región menos estudiada del CPLP.
La parte oriental del CPLP, también nombrada Bloque La Trinidad (BLT) está dominada por el
Ensamble Plutónico La Trinidad que cubre un área aproximada de ~500 km2. Está constituido
por varios cuerpos granodioríticos, graníticos e hipabisales de dimensiones variables,
afectados parcialmente por un régimen estructural extensional asociado a la apertura del
Golfo de California. Este cuerpo batolítico podría representar los fundidos y residuos
cristalinos fósiles de un reservorio magmático en la corteza superior, activo en el Cretácico
Tardío.
La región noreste del BLT (Los Tesos y Cabo Pulmo) está compuesta por una secuencia
volcánica silícicas denominada aquí “Unidad Volcánica Cabo Pulmo”, conformada por
ignimbritas, tobas y derrames lávicos dacíticos a riolíticos, cuyo origen puede asociarse un
evento eruptivo altamente explosivo, provocado por la extracción de fundido silícico
contenido en un reservorio magmático somero (Ensamble Plutónico La Trinidad).
La geoquímica de las rocas graníticas y volcánicas revela que los magmas parentales
corresponden a magmas magnésicos de tipo calci-alcalinos ricos en K, que van de
metaluminosos a ligeramente peraluminosos, asociados a un ambiente tectónico de arco
volcánico. Las bajas relaciones iniciales de 87Sr/86Sri (~0.70469 a 0.70542), valores de εNdi de
+1 a -1.5 y edades modelo de Nd (TDM=643 a 1043 Ma), permiten caracterizar a los intrusivos
como parcialmente primitivos, derivados probablemente por fusión parcial de una fuente con
componente mantélico en la zona de MASH o una zona caliente de la corteza inferior-media,
donde pudieron experimentar proceso de mezcla, diferenciación y asimilación in situ, que
produjeron las variaciones geoquímicas e isotópicas primarias observadas en las muestras.
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Nuevos datos de P-T obtenidos mediante geotermometría de Ti en zircón, Zr-Hf en zircón y
geobarometría de Al en hornblenda, indica que los magmas se emplazaron en la corteza
superior a profundidades de ~7-11 km (3.1-3.5±0.5 kbar) y temperatura entre ~680-740°C,
donde formaron un reservorio magmático somero. Diferentes evidencias petrográficas,
geoquímicas y de campo sugieren que el reservorio magmático pudo experimentar
convección interna, cristalización fraccionada e inyecciones de magma máfico que se
mezclaron parcialmente con el magma interno.
La geocronología U-Pb en zircones confirma una edad de emplazamiento de ~74 Ma para un
sistema de diques porfídicos, ~78-80 Ma para los granitos y ~82 Ma para las granodioritas, lo
que indica que el ensamble plutónico fue construido por varios pulsos magmáticos
individuales en escala de millones de años. Por otro lado, la edad U-Pb de ~80 Ma obtenida en
la riolita Los Tesos indica que parte (o todas) de las rocas volcánicas conforman la contraparte
extrusiva del complejo plutónico y descarta su correlación con las secuencias miocénicas del
grupo Comondú expuestas en la región de La Paz o con el miembro superior de la Sierra
Madre Occidental. Un extenso periodo magmático en el Jurásico tardío es evidenciado por el
espectro de edades U-Pb en zircón (146-169 Ma) obtenidas en un ortogneis de la parte
central del CPLP y una edad de
~164 Ma obtenida en un granito-S de la isla Espíritu Santo.
Los resultados geoquímicos, isotópicos y geocronológicos indican una evolución geológica
común entre el BLT y la región central-occidental del CPLP, con una disposición del
magmatismo de arco muy similar a la observada en la parte sur del Cinturón Batolítico
Peninsular en Baja California. Además, los resultados obtenidos representan evidencia a favor
de la correlación petrogenética regional entre el CPLP y el Batolito de Puerto Vallarta en
Jalisco.
La integración de los resultados sugiere que la evolución geológica-tectónica del CPLP está
asociada a un orógeno de arco continental derivado de la subducción de la placa oceánica
Farallón por debajo de la placa de Norteamérica desde el Triásico hasta el Cretácico tardío. En
este escenario tectónico, las rocas del BLT representan un magmatismo silícico voluminoso
sin a post tectónico, desarrollado durante el Cretácico Tardío (~74-82 Ma).
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1. Introducción
El Complejo Plutónico de La Paz (CPLP) constituye el extremo sur de la península de Baja
California y su geología contrasta con las provincias circundantes. En el CPLP afloran rocas
metamórficas orto y para-derivadas asociadas al basamento de la provincia, rocas gabroicas a
graníticas y rocas volcánicas silícicas que reflejan diferentes episodios magmáticos de un arco
continental. También afloran sucesiones sedimentarias que rellenan diversas cuencas
cenozoicas formadas por el régimen tectónico extensional a transtensivo que formó el Golfo
de California.
Por su similitud litológica, geoquímica y geocronológica, sumado a los modelos de
reconstrucción paleogeográfica de la península de Baja California adyacente al borde
occidental de México, varios autores han relacionado las rocas plutónicas y metamórficas del
CPLP con la región del Bloque de Jalisco (Schaaf et al., 2000; Fletcher et al., 2007; Pérez-
Venzor, 2013, Rochín-García, 2015; Díaz-López, 2016). Los modelos posicionan al CPLP
contiguo al Batolito de Puerto Vallarta (BPV). Por ello, el sector oriental del CPLP, denominado
Bloque La Trinidad (BLT) representa una pieza fundamental en el estudio de la correlación
entre la provincia del CPLP y el BPV. Sin embargo, la región del Bloque La Trinidad carece de
estudios geológicos significativos, pues gran parte de los estudios reportados en el CPLP se
han enfocado en los sectores central y occidental.
1.1 Contexto geológico de la península de Baja California
La península de Baja California en el extremo noroccidental del territorio mexicano es
delimitada al este por la cuenca oceánica del Mar de Cortés o Golfo de California y al oeste por
el Océano Pacífico. Su geología se asocia a la evolución geológica del norte y occidente de
México hasta su separación en el Mioceno tardío (Stock y Hodges, 1989) y está caracterizada
por una
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prolongada actividad magmática de arco continental y de islas que inició aproximadamente
hace 190 Ma, cuando la placa oceánica Farallón subducía por debajo de la placa continental de
Norteamérica (Müller et al., 2016), lo que generó un régimen convergente con múltiples focos
de magmatismo que permaneció activo hasta el Mioceno tardío (Duque-Trujillo et al., 2015;
Müller et al., 2016). Esto dio lugar a un enorme cinturón batolítico continuo que abarca desde
Alaska, la parte occidental de Canadá y Estados Unidos, hasta el sur de México.
Figura 1: Ubicación de las principales provincias plutónicas del occidente de México y el área
de estudio (en recuadro rojo). Modelo digital de elevación obtenido del INEGI -
[Link] Geología simplificada de Ortega-Gutiérrez et al. (1992).
Dentro de este cinturón batolítico, las principales provincias plutónicas en México (Fig. 1) se
localizan al occidente del país y sobresalen por sus abundantes rocas mesozoicas con poca
presencia de depósitos de cuenca de ante arco. La ausencia de estas secuencias es
interpretada como evidencia del truncamiento del arco continental y sus causas son aún
controvertidas. Sin embargo, la erosión por subducción y el desplazamiento transcurrente
izquierdo del Bloque Chortis son las causas más aceptadas (Schaaf et al., 1995).
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La subducción en la margen occidental de México en la latitud de Los Cabos cesó durante el
Mioceno tardío (14-12.5 Ma), debido en gran medida a que la dorsal del Pacifico del Este entró
en contacto con la paleo-trinchera (Mammericks y Klitgord, 1982), provocando el cambio de
un régimen tectónico compresivo a uno extensional (Atwater, 1970) y la formación de un
límite transformante entre las placas Pacifico y Norteamérica. El movimiento transformante
con desplazamiento dextral fue acomodado por el sistema de fallas Tosco-Abreojos y por el
desarrollo posterior de un rift continental en el margen este de la península de Baja California,
caracterizado en sus inicios por un magmatismo bimodal debido al rompimiento cortical y
oceanización en el proto Golfo de California, el cual culminó con el desplazamiento oblicuo de
la península hasta su posición actual (~470 km al NW de su paleoposición) y la formación del
Golfo de California (Stock y Hodges, 1989; Umhoefer et al., 2002; Fletcher et al., 2007).
A partir de las características geológico-tectónicas en superficie, la península de Baja
California fue dividida por Ortega-Gutiérrez et al. (1992) en cinco provincias geológicas (Fig.
2).
En la parte norte de Baja California se localiza la provincia Batolito de Juárez-San Pedro Mártir
(BJSPM) que representa la parte sur del Cinturón Batolítico Peninsular (Peninsular Range
Batholith) de EU, que se extiende ~800 km desde California (34° latitud norte) hasta el
paralelo 28 en la parte central de la península (Schmidt et al., 2014). El BJSPM es el cinturón
batolítico más largo y mejor expuesto en México y se ha subdividido en tres sectores con base
en sus variaciones litológicas, geoquímicas, edades de cristalización, estructura y profundidad
de emplazamiento (Gastil, 1975; Gastil et al., 1976; Gromet and Silver, 1987; Silver and
Chappell, 1988; Walawander et al., 1990; Schmidt et al., 2002; Johnson et al., 2003; Busby,
2004; Premo et al., 2014b; Schmidt et al., 2014). La parte occidental se caracteriza por
plutones someros gabroicos a dioríticos, ricos en magnetita y de afinidad de arco de islas, con
edades de emplazamiento (U-Pb en zircones) entre 105 y 140 Ma. También incluye depósitos
vulcanosedimentarios del arco Alisitos del Cretácico temprano (Busby, 2004). La parte
transicional corresponde a granodioritas y tonalitas con edades U-Pb entre 95-115 Ma,
mientras que la parte oriental se caracteriza por tonalitas, granodioritas y granitos voluminosos
tipo I y S ricos en ilmenita y de afinidad continental, con edades de emplazamiento más
jóvenes (~85-100 Ma) (Silver y Chappell, 1988; Walawander et al., 1990; Kimbrough et al.,
2001 y referencias ahí citadas).
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Figura 2: Provincias geológicas del Noroeste de México. Tomado y modificado de Ortega-Gutiérrez et al. (1992).
En Baja California Sur (Fig. 2), se encuentran las provincias geológicas del Cinturón Orogénico
de Cedros-Margarita (COCM), la Cuenca del Vizcaíno-Purísima (CVP) y la Faja Volcánica de la
Giganta (FVG) (Ortega-Gutiérrez et al., 1992). El COCM comprende la Península de Vizcaíno y
las islas Cedros y Margarita. La isla Cedros y Margarita se componen de manera simplificada
por depósitos del Jurásico Superior tipo melange, de afinidad oceánica (Formación Cedros), en
contacto tectónico con un complejo ofiolítico (Kilmer, 1977; Gastil et al., 1981). La península
del Vizcaíno está conformada por dos complejos Máfico-Ultramáficos de tipo ofiolítico del
Triásico Superior, denominados Puerto Nuevo y La Costa (Castro-Leyva et al., 2001). Ambos
cuerpos ofiolíticos están cabalgados por una secuencia volcánica y volcaniclástica de arco de
islas denominada Formación San Hipólito del Triásico Superior-Jurásico Inferior, que a su vez,
es cubierta por las sucesiones sedimentarias de las formaciones Eugenia y Perforada del
Jurásico Superior-Cretácico Inferior (Castro-Leyva et al., 2001).
La Cuenca del Vizcaíno-Purísima abarca las amplias planicies y valles de la parte occidental-
central de la península (Fig. 2). Su geología se compone en parte por las secuencias
sedimentarias descritas para la península del Vizcaíno y los depósitos sedimentarios de la
Formación Valle del Cretácico Superior (Castro-Leyva et al., 2001), que son cubiertos por
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depósitos marinos miocénicos (Formación Tortugas y Asunción) y por las secuencias
volcánicas miocénicas del Grupo Comondú (Beal, 1948; Mina, 1957; Hausback, 1984). La Faja
Volcánica de la Giganta (Fig. 2) es un sistema montañoso dominado por los depósitos del
Grupo Comondú del Oligoceno Superior-Mioceno medio, formado por depósitos piroclásticos,
lavas andesíticas y areniscas (Mina, 1957; Hausback, 1984; Umhoefer et al., 2001).
En el extremo sur de la península de Baja California se localiza la provincia Complejo
Plutónico de La Paz (CPLP) que incluye también las islas Espíritu Santo, Cerralvo y San José
(Fig. 2). Se conforma de complejos metamórficos orto y para-derivados (Pérez-Venzor, 2013,
Rochín- García, 2015), intrusionados por plutones tonalíticos a graníticos del Cretácico
Superior (Schaaf et al., 2000), todo parcialmente cubierto por secuencias sedimentarias
cenozoicas.
La región meridional de la península también ha sido denominada como Región Meridional
(Mina,1957), provincia el Cabo (Hausback, 1984), terreno Pericú (Sedlock et al., 1993) y
Bloque de Los Cabos (Schaaf et al., 2000; Fletcher et al., 2000). Este último es el nombre más
utilizado para referirse a la región, sin embargo, la denominación es relativamente ambigua
pues en ningún trabajo queda claro el origen de su definición y sus límites. Los primeros
trabajos en utilizar el término parecen hacer referencia al pilar plutónico que aflora desde La
Paz al norte hasta Cabo San Lucas al sur, el cual es delimitado por el sistema de fallas San José
del Cabo al este y por el sistema de fallas La Paz al oeste (Fletcher et al., 2000; Schaaf et al.,
2000). También, el nombre podría derivar de la hipótesis que interpreta el sur de la península
como un bloque alóctono con litología y una evolución paleogeográfica y geológica distinta al
resto de la península; que fue amalgamado a la península mediante el sistema de fallas de La
Paz (Seadlock et al., 1993; Hausback, 1984; Schaaf et al., 2000).
Sin embargo, trabajos más recientes proponen la continuidad del Cinturón Batolítico
Peninsular hasta el sur de la península, con base en evidencias geofísicas (Langenheim y
Jachens, 2003; Langenheim et al., 2014) y similitudes litológicas entre los intrusivos de ambas
provincias (Kimbrough et al., 2002), lo que sugiere un origen autóctono para el sur de la
península. Con base en lo anterior, en este trabajo se retoma el nombre de provincia geológica
Complejo Plutónico de La Paz (CPLP) para referirse a la región meridional de la península.
1.1.1 Correlación con las provincias continentales del occidente de México
Los modelos de paleoposición de la península de Baja California previa a la apertura del Golfo
de California (Böhnel et al., 1992; Schaaf et al., 2000; Fletcher et al., 2007) relacionan
7
geológicamente a las rocas cristalinas de la península con las de las provincias continentales
del
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NW de México, como los cinturones orogénicos de Sonora y Sinaloa, la Sierra Madre
Occidental y el Bloque de Jalisco, así como el archipiélago de las Islas Marías (Fig. 1).
El Complejo Batolítico Sonorense (CBS) y el Complejo Batolítico Sinaloense (CBSI) (Fig. 1) se
han relacionado a un mismo episodio orogénico denominado “Orogenia Laramide”, asociado a
la convergencia de la placa oceánica Farallón por debajo de la placa de Norteamérica durante
el Cretácico tardío-Paleógeno (~90-55Ma), produciendo contracción regional, cabalgaduras,
levantamiento y magmatismo calco alcalino desde el cinturón de las Rocky Mountain en
Canadá hasta la parte central-este de México (Coney, 1976; English y Johnson, 2004). Aunque,
en los últimos años se ha propuesto deslindar los procesos tectónicos-estructurales de la
parte norte, central y oriental de México de los procesos orogénicos ocurridos en
Norteamérica (orogenia Sevier y Larámide), debido principalmente a diferencias en el estilo,
edades e historia de deformación, que se asocian a escenarios tectónicos distintos (Fitz-Díaz
et al., 2011, 2018).
El Complejo Batolítico Sonorense (CBS) (Fig. 1) intrusiona rocas del Mesoproterozoico hasta
el Eoceno, con predominio de rocas de edad Cretácico Tardío-Paleoceno que generan un
patrón de migración del magmatismo de ~300 km de oeste a este entre 90 y 55 Ma (Roldán-
Quintana, 1991; McDowell et al., 2001; Pérez-Segura et al., 2009; Roldán-Quintana et al., 2009;
González- León et al., 2011). El magmatismo está representado por varios batolitos como el de
Sonora, Aconchi, Jaralito y Sierra el Manzanal, que van desde granitos calco alcalinos tipo S
hasta granodioritas y cuarzo monzonitas tipo I. La contraparte volcánica está conformada por
la Formación Tarahumara, que incluye lavas andesíticas a dacíticas con alteración propilítica,
brechas volcánicas y componentes piroclásticos félsicos subordinados; con edades U-Pb en
zircones entre 90 y 70 Ma (McDowell et al., 2001).
El Complejo Batolítico Sinaloense (CBSI) (Fig. 1) comprende dos zonas mayormente estudiadas:
El Fuerte (Vega-Granillo et al., 2008) al norte de Sinaloa y el área de Mazatlán (Henry et al.,
2003; Cuéllar-Cárdenas et al., 2012; Arrieta-García, 2016). En estas regiones se identifican tres
pulsos magmáticos: el primero corresponde a gabros datados en 139 y 143 Ma por K-Ar en
hornblenda (Henry et al., 2003). Posteriormente un pulso tonalítico sin-tectónico fechado por
U-Pb y K-Ar en 100-90 Ma. Finalmente, numerosos pulsos postectónicos emplazados entre 60
y 25 Ma (Henry et al., 2003, Cuellar-Cárdenas et al., 2012; Ferrari et al., 2013). El CBSI
intrusiona a rocas metamórficas del Jurásico tardío que generalmente están cubiertas por las
rocas volcánicas silícicas de la Sierra Madre Occidental.
La Sierra Madre Occidental (SMOC) (Fig. 2) representa una de las provincias ignimbríticas
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más grande del mundo. Es dividida por McDowell y Keizer (1977) en un Complejo
Volcánico
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Inferior, conformado por rocas plutónicas y volcánicas de 100 a 45 Ma y en un Supergrupo
Volcánico Superior subdividido a su vez en dos pulsos: uno de 34-28 Ma y otro de 24-18 Ma
(Ferrari et al., 2007). Está conformado principalmente por depósitos ignimbríticos con un
volumen estimado de 400,000 km3 e incluye depósitos de caída, lavas andesíticas y riolíticas y
domos volcánicos.
En el extremo occidental del estado de Jalisco, aflora el Batolito de Puerto Vallarta (BPV) que
se extiende al norte desde la Bahía de Banderas, cerca de la ciudad de Puerto Vallarta (Fig. 1) y
abarca las regiones de Cabo Corrientes y Tomatlán. Sin embargo, su extensión hacia el sur no
es del todo clara hasta la fecha. Está constituido por granitoides tipo-I que van desde tonalitas
a granitos, fechados en 80-85 Ma por U-Pb en zircones (Valencia et al., 2013). Los granitoides
intrusionan a una secuencia metamórfica poli litológica denominada informalmente
“Complejo Metamórfico Yelapa” (Díaz-López, 2016) del Jurásico-Cretácico temprano. Los
estudios isotópicos de Sr y Nd en los granitoides han revelado grados variables de
contaminación cortical asociado a la interacción de los magmas con la secuencia metamórfica,
mientras que las edades modelo de Nd (0.5 - 1.5 Ga) sugieren corteza continental antigua
implicada en la génesis de los magmas (Schaaf, 1990; Díaz-López, 2016).
Finalmente, el archipiélago de las Islas Marías ubicado ~130 km al oeste del puerto de San
Blas, Nayarit, se conforma de cuatro islas: María Madre, María Magdalena, María Cleofas y San
Juanito (Fig. 1). La isla Magdalena exhibe una geología distinta del resto de las islas,
conformada por secuencias sedimentarias marinas intrusionadas por diques y sills gabroicos
y basálticos de afinidad toleítica con edades menores a 21 Ma (Villanueva-Lascuráin et al.,
2017). Particularmente en la isla María Madre afloran granodioritas y tonalitas de 80 a 84 Ma
que intrusionan a secuencias metamórficas pre-Cretácicas (Complejo Papelillo; Pompa-Mera
et al., 2013) similares a las reportadas en el Complejo Plutónico de La Paz. Al complejo
cristalino le sobreyacen ignimbritas, brecha volcánicas y flujos de lava de composición
riolítica, fechadas con sanidino por Ar/Ar entre 70-80 Ma y algunas edades de ~55 Ma
(Pompa-Mera et al., 2013).
1.2 Localización del área de estudio
El área de estudio se ubica en el sector oriental del Complejo Plutónico de La Paz (CPLP) (Fig.
3A y B). Los rasgos fisiográficos de mayor elevación en el CPLP están representados por las
sierras Las Cruces (SLC), El Novillo (SN) y La Gata (SLG) al norte (Fig. 3A), el Sistema
Montañoso Central (SMC) (Fig. 3A) y la sierra La Trinidad al este (Fig. 3B). El SMC es una
cadena montañosa que recorre de norte a sur la parte central del CPLP, desde La Paz hasta
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Cabo San Lucas y está conformado por las sierras La Laguna, La Victoria y San
Lázaro. Las partes bajas
12
topográficamente corresponden a las cuencas San José del Cabo (CSJC) al oriente, San Juan de
Los Planes (CSJP) al norte, y Valle de La Paz (VLP) al noroeste (Pérez-Venzor, 2013) (Fig. 3A).
Retomando la subdivisión regional del CPLP de Pérez-Venzor (2013), la zona de estudio (Fig.
3) se restringe al Bloque La Trinidad (BLT) que abarca una superficie aproximada de ~900
km2. El área limita al norte y oriente con el mar de Cortés; al oriente se encuentra la zona
arrecifal de Cabo Pulmo en el mar de Cortés; al sur se ubica la ciudad de San José del Cabo
(SJC) y al occidente limita tectónicamente con la Cuenca San José del Cabo. El BLT incluye a la
sierra La Trinidad en la parte central y al norte de ésta, la sierra Agua Escondida.
1.3 Trabajos previos
Los primeros trabajos que describieron los rasgos geológicos de la península de Baja
California se desarrollaron a mediados del siglo XX y estaban orientados a la prospección
minera y petrolera (Gálvez, 1922; Beal, 1948; Mina, 1957). Posteriormente surgieron trabajos
que documentaron la geología y cartografía general de la península, que formulan los
primeros modelos de evolución geológica de la región (Gastil et al., 1976, 1981).
La región norte, central y occidental del CPLP han sido ampliamente estudiadas con diversos
enfoques. Los trabajos cartográficos más importantes fueron realizados por Aranda-Gómez y
Pérez-Venzor (1986; 1988 y 1989) en las regiones de Isla Espíritu Santo, Punta Coyotes y
Todos Santos, respectivamente. Los autores definieron diversas unidades volcánicas y
litodémicas y una estratigrafía informal, junto con los primeros modelos evolutivos de las
áreas estudiadas.
Posteriores estudios geoquímicos, isotópicos y geocronológicos en las rocas plutónicas y
metamórficas del centro-occidente del CPLP han permitido definir a la región como un
cinturón orogénico compuesto por rocas pre, sin y post batolíticas de firmas calco alcalinas de
arco continental, que incluye complejos metamórficos poli litológicos y rocas intrusivas desde
gabros hasta granitos sensu stricto, con al menos dos eventos metamórficos involucrados: uno
regional y uno térmico o de contacto asociado al emplazamiento de los numerosos plutones
cretácicos sin y post tectónicos (Aranda-Gómez y Pérez-Venzor; 1989; Schaaf et al., 2000;
Pérez-Venzor, 2013).
Las edades de las rocas plutónicas han sido reportadas por diversos autores mediante los
sistemas isotópicos Rb-Sr, K-Ar, Ar-Ar y Sm-Nd principalmente (Frizzell et al., 1984; Schaaf et
al., 2000; Solé et al., 2007; Pérez-Venzor, 2013), obteniendo en su mayoría edades de
enfriamiento predominantes entre ~90 y 60 Ma y algunas entre 120 y 100 Ma.
13
Figura 3: A. Regiones del Complejo Plutónico de La Paz propuestas por Pérez-Venzor (2013). B. Localización del área
de estudio. Se puede acceder por la carretera federal No. 1 que cruza de norte a sur de La Paz hasta Cabo San Lucas.
Cerca del poblado de Santa Cruz, el camino se bifurca para acceder al camino Cabo Este, con el que se puede recorrer
la costa oriental. A la parte central del BLT se accede mediante terracerías en buen estado que conectan con los
diversos poblados.
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Recientemente se reportaron edades de emplazamiento por U-Pb de 109 y 102 Ma para los
gabros de Sierra El Novillo, ~30 km al SE de La Paz (Kimbrough et al., 2015). Las edades de las
rocas metamórficas aún son limitadas. Rochín-García (2015) realizó un estudio
geocronológico de los diversos complejos metamórficos, obteniendo edades U-Pb en zircones
de ortogenises, calcisilicatos y paragneises. Reporta edades máximas de depósito permo-
triásicas y cretácicas (~220-260 Ma y ~100 Ma) para los metasedimentos y una edad
promediada de ~103 Ma para un gneis anfibolítico ubicado ~10 km al este de La Paz. Sin
embargo, las edades obtenidas para el gneis son limitadas, con mucha dispersión y grandes
elipses de error.
Con relación a la paleoposición del CPLP previa a la apertura del Golfo de California, las
interpretaciones han sido diversas. Inicialmente, Gastil (1991) y Beck (1991) posicionaban a
la península de Baja California cerca de Oaxaca en el sur de México o frente a América Central.
Además, proponían un desplazamiento de ~2500 km a través de una aparente “Megacizalla
Oaxaca-California” de componente lateral derecha, con una rotación de ~40° en sentido
horario. Sin embargo, no encontraron el sustento estructural y geológico para confirmar los
mecanismos de desplazamiento. Mas tarde, con nuevos datos paleomagnéticos, geológicos e
isotópicos en el sur de México y en Baja California, se sugiere una paleoposición más cercana
al borde occidental de México con el Complejo Plutónico de La Paz junto al Batolito de Puerto
Vallarta en Jalisco (Böhnel et al., 1992; Schaaf et al., 2000; Fletcher et al., 2007). Helenes y
Carreño (1999) también posicionan al CPLP cerca del Bloque de Jalisco basándose en el aporte
sedimentario y la correlación entre las cuencas terciarias de ambos bloques.
Las implicaciones tectónicas del CPLP en la apertura del Golfo de California han sido
abordadas en varios trabajos que discuten la cinemática de los límites de las placas Pacífico-
Norteamérica, la distribución de la deformación y los eventos de exhumación asociados a la
apertura, atribuyéndolo a tres sistemas estructurales, dos de los cuales corresponden a los
sistemas de falla La Paz y San José del Cabo (Fletcher y Munguía, 2000; Fletcher et al., 2000;
Bot et al., 2016).
El sector oriental del CPLP (Bloque La Trinidad-BLT) carece de estudios geológicos detallados.
Únicamente se reportan muestras y datos aislados en algunos trabajos, sin implicación
geológica. Martínez-Gutiérrez y Sethi (1997) describen la unidad volcánica de la región
noreste del BLT (Fig.3), como rocas piroclásticas con lavas riolíticas y dacíticas que se
originaron por vulcanismo calcoalcalino. Estos mismos autores desligan a esta unidad
volcánica de la Formación Comondú por no cumplir con las características que engloban a
15
dicha formación.
Schaaf et al. (2000) reportan una edad de ~115±4 Ma por isócrona Rb-Sr de roca total, en la
cual incluye una muestra del área de Palo Escopeta (Fig. 3B) y tres muestras de la parte sur
del
16
Sistema Montañoso Central. Bravo-Pérez (2002) elaboró una cartografía 1:50,000 de la parte
norte de la cuenca San José del Cabo y sus alrededores, involucrando algunas zonas del norte
del área de estudio. En los alrededores de la sierra La Trinidad y cerro Los Frailes reporta
granitos de color rosa que denominó informalmente “Granito La Trinidad Norte” y granitos de
tonos gris claro más intemperizados nombrados “Granito La Trinidad Sur”. Estas unidades
graníticas son cortadas por diques leucocráticos y diques dacíticos. En la región de Cabo
Pulmo describe lavas andesíticas y riolíticas con predominio de rocas piroclásticas.
Mas tarde, Pérez-Venzor (2013) obtuvo datos geoquímicos e isotópicos (Sr y Nd) en granitos y
granodioritas de Cabo Pulmo, obteniendo firmas calco alcalinas de alto potasio y relaciones
iniciales 87Sr/86Sr que varían de 0.70452 a 0.70524, con valores de εNdi entre -0.4 y +0.4 y
edades modelo TNd entre 0.70-0.73 Ga, sugiriendo una fuente magmática poco evolucionada
y/o con poca participación cortical para los granitos de Cabo Pulmo (Fig. 3B). El mismo autor
obtuvo una edad de 77±3 Ma por Ar/Ar en biotita de un granito.
Finalmente, Duque-Trujillo et al. (2015) reportan una edad de 79 Ma por U-Pb en zircones, de
una granodiorita en la región de Boca del Salado (Fig. 3B).
El límite occidental de la zona de estudio está bien documentado, pues corresponde a las
secuencias sedimentarias de la cuenca San José del Cabo del Mioceno Tardío-Plioceno. Estas
secuencias han sido ampliamente estudiadas para conocer la evolución geológico-tectónica de
la cuenca y su asociación con la apertura del Golfo de California (Martínez-Gutiérrez y Sethi,
1997; McTeague, 2006; Arreguín-Rodríguez y Schwennicke, 2013).
1.4 Problemática e hipótesis de trabajo
El sector oriental del CPLP (Bloque La Trinidad) es una región poco estudiada geológicamente
y con pocos datos geoquímicos y geocronológicos. Las rocas graníticas han sido estudiadas
parcialmente y la única edad de cristalización confiable corresponde a la edad de 80 Ma por U-
Pb en zircones (Duque-Trujillo et al., 2015), pues la edad de ±115 Ma (isócrona Rb-Sr de roca
total) reportada por Schaaf et al. (2000) solo involucra una muestra del BLT, mientras que la
otra edad disponible corresponde a una edad de enfriamiento de ~77 Ma en Bt por Ar-Ar
(Pérez-Venzor, 2013). También las rocas volcánicas han sido poco estudiadas y se les ha
asignado indirectamente una edad miocénica por su similitud con el Grupo Comondú en la
región de La Paz, sin evidencias contundentes a favor (Aranda-Gómez y Pérez-Venzor, 1988;
Martínez-Gutiérrez y Sethi, 1997; Bravo-Pérez, 2002; Pérez-Venzor, 2013).
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