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Ciudadanía

La ciudadanía es un concepto complejo que varía según la historia, cultura y contexto político, y se refiere a la relación jurídica entre el individuo y el estado, así como a la participación activa en la sociedad. Incluye dimensiones políticas, sociales, culturales y económicas, que deben ser equilibradas para lograr una ciudadanía plena. Además, la ciudadanía implica derechos y obligaciones, así como un sentido de pertenencia a una comunidad.

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Ciudadanía

La ciudadanía es un concepto complejo que varía según la historia, cultura y contexto político, y se refiere a la relación jurídica entre el individuo y el estado, así como a la participación activa en la sociedad. Incluye dimensiones políticas, sociales, culturales y económicas, que deben ser equilibradas para lograr una ciudadanía plena. Además, la ciudadanía implica derechos y obligaciones, así como un sentido de pertenencia a una comunidad.

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¿Qué es la ciudadanía?

Las tradiciones y enfoques sobre ciudadanía varían a lo largo de la historia


y a lo largo del mundo de acuerdo a los diferentes países, a la historia, a las
sociedades, a las culturas y a las ideologías, lo que se traduce en muchas
diferentes interpretaciones del concepto de ciudadanía.

No siempre es lo mismo ser un buen hombre y un buen ciudadano.


Aristóteles

El origen de la ciudadanía se remonta a la Antigua Grecia, en el que “los


ciudadanos” eran aquellos que tenían derecho a participar en los asuntos
del estado. Sin embargo, de ninguna manera eran todos ciudadanos: los
esclavos, los campesinos, las mujeres o los extranjeros residentes eran
simples súbditos. Para aquellos que tenían la condición privilegiada de
ciudadano, la idea de “virtud cívica” o ser un “buen” ciudadano era una
parte importante del concepto, puesto que la participación no se
consideraba solo un derecho, sino también, y ante todo, un deber. Un
ciudadano que no cumplía con sus responsabilidades era considerado
socialmente perjudicial.

“Ciudadanía es un proceso complejo y multidimensional que es necesario


establecer en su contexto político e histórico…”. Ciudadanía democrática,
específicamente, se refiere a la participación activa de los individuos en el
sistema de derechos y responsabilidades que es el destino de los
ciudadanos en las sociedades democráticas.
Reunión consultiva del Programa para Educación a la Ciudadanía
Democrática del Consejo de Europa, 1996

Esta idea de ciudadanía tiene hoy su reflejo en la mayoría de los


significados más comunes del término, que se refieren a la relación jurídica
entre el individuo y el estado. La mayoría de las personas en el mundo son
ciudadanos legales de uno u otro estado-nación, y ello les da derecho a
ciertos privilegios o derechos. Ser un ciudadano también impone ciertas
obligaciones en términos de lo que el estado espera de las personas
sometidas a su jurisdicción. Por lo tanto, los ciudadanos cumplen ciertas
obligaciones con su estado y a cambio pueden esperar la protección de sus
intereses vitales.
Sin embargo, el concepto de ciudadanía tiene muchas más capas de
significado que la de ciudadanía legal. Hoy en día “ciudadanía” es mucho
más que una construcción jurídica y se refiere, entre otras cosas, a la
sensación personal de pertenencia, por ejemplo, al sentido de pertenencia
a una comunidad que puedas moldear e influir directamente.

Una comunidad puede definirse a través de una variedad de elementos, por


ejemplo, a través de un código moral compartido, de un conjunto idéntico
de derechos y obligaciones, de la lealtad a una civilización común, o a
través de un sentido de identidad. Desde el punto de vista geográfico, el
término “comunidad” generalmente se define a dos niveles principales,
diferenciando entre la comunidad local, en la que vive la persona, y el
estado, al que pertenece la persona.

En la relación entre el individuo y la sociedad se pueden distinguir cuatro


dimensiones que se corresponden con los cuatro subsistemas que uno
puede reconocer en una sociedad, y que son esenciales para su existencia:
la dimensión política/jurídica, la dimensión social, la dimensión cultural y la
dimensión económica.1

La dimensión política de la ciudadanía se refiere a los derechos políticos y


responsabilidades con respecto a su sistema político. El desarrollo de esta
dimensión viene a través del conocimiento del sistema político y la
promoción de actitudes democráticas y participativas.

La dimensión social de la ciudadanía tiene que ver con el comportamiento


de los individuos en una sociedad y exige cierto grado de lealtad y
solidaridad. Las habilidades sociales y el conocimiento de las relaciones
sociales de la sociedad son necesarias para el desarrollo de esta dimensión.

La dimensión cultural de la ciudadanía se refiere a la conciencia de un


patrimonio cultural común. Esta dimensión se desarrolla a través del
conocimiento del patrimonio cultural, de la historia y de las habilidades
básicas (competencia lingüística, lectura y escritura).

La dimensión económica de la ciudadanía se refiere a la relación del


individuo con la mano de obra y el mercado de consumo. Supone el
derecho al trabajo y a un nivel mínimo de subsistencia. Los conocimientos
económicos (para el trabajo y otras actividades económicas) y la formación
profesional desempeñan un papel clave para que se desarrolle esta
dimensión.

Estas cuatro dimensiones de la ciudadanía se alcanzan mediante los


procesos de socialización que tienen lugar en la escuela, en las familias, las
organizaciones cívicas, partidos políticos, así como a través de
asociaciones, medios de comunicación de masas, el barrio y grupos de
compañeros.
Al igual que con las cuatro patas de la silla, cada persona debe ser capaz de
ejercer las cuatro dimensiones de manera equilibrada y equitativa, de lo
contrario la ciudadanía plena no será equilibrada.

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