Plan Maestro Version Resumida.
Plan Maestro Version Resumida.
SOCIEDAD
PRESENTACION
Esta convocatoria hizo posible la realización de múltiples consultas con diversos actores
sociales del Departamento, pertenecientes a todos los sectores económicos, a la
Administración Pública y a empresas y organizaciones privadas, a los más variados
grupos sociales y a diversos segmentos de edad, sexo y condición. En la realización de
estas consultas se visitaron todas las subregiones del Departamento y se llevaron a cabo
eventos que reunieron a un número considerable de habitantes de cada una de ellas,
desde la capital hasta las zonas rurales más apartadas.
1
Plan de Desarrollo 2001-2003, Quinto Objetivo General
3
Este Plan hace explícitos nuestros propósitos, los caminos para llegar a ellos, los
instrumentos para recorrerlos y los compromisos de todos para que en al término del
período que ha de transcurrir bajo su orientación, nuestra sociedad se encuentre mucho
más cerca que ahora de esa imagen ideal que nos proponemos alcanzar. En este sentido,
el Plan Maestro ha de convertirse en una guía para avanzar con seguridad hacia el
desarrollo de nuestra sociedad.
Es preciso, sin embargo, tener en cuenta que para ser exitosa, esa intervención
requiere:
Un gran pacto social que articule de manera coherente los esfuerzos para convertir en
realidad esa visión de futuro.
Una guía que oriente el conjunto de nuestras acciones en el mediano y el largo plazo: el
Plan Maestro
Con el concurso de todos, la ruta está trazada, nos corresponde ahora recorrerla hasta
llegar a esa sociedad mejor, a la que aspiramos todos los vallecaucanos.
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EJE SOCIAL
Hacia una sociedad vallecaucana incluyente
Desarrollando el objetivo central que esperamos lograr, “generar condiciones para el desarrollo
humano sostenible y equitativo”, la apuesta que los vallecaucanos y vallecaucanas nos hemos propuesto
puede formularse así:
“Convertir en realidad un nuevo modelo de desarrollo que solucione situaciones de exclusión social y de
pobreza, que genere condiciones para aprovechar la situación geoestratégica para el comercio
internacional y la biodiversidad, que reactive la economía para orientarla por un sendero de crecimiento
y desarrollo sostenible, de competitividad y de democratización de la propiedad. Un modelo que afiance
los valores culturales y promueva la riqueza ambiental; que potencie, articule y dinamice el territorio
para que funcione como un sistema de ciudades, que propicie una gerencia pública eficaz y de unidad
regional, que genere políticas públicas regionales, y que fortalezca la capacidad de investigación,
innovación de desarrollo de tecnologías que sirvan de base para la construcción de una renovación social
basada en el conocimiento”.
PRESENTACION
Este Plan debe hacer explícitos nuestros propósitos, los caminos para llegar a ellos, los instrumentos para
recorrerlos y los compromisos de todos para que en aquel año, nuestra sociedad se encuentre mucho más
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Plan de Desarrollo 2001-2003, Quinto Objetivo General
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cerca que ahora de esa imagen ideal que nos proponemos alcanzar. En este sentido, el Plan Maestro ha de
convertirse en una guía para avanzar con seguridad hacia el desarrollo de nuestra sociedad.
La elaboración del Plan Maestro es el primer paso en la gestión dirigida al logro de los objetivos que
definamos como sociedad. Este Plan habrá de guiar las acciones tendientes hacia esos objetivos desde
ahora hasta el año 2015, razón por la cual resulta esencial que recoja adecuadamente nuestras necesidades,
potencialidades y aspiraciones.
El Plan Maestro ha de ser un proyecto construido socialmente, que confiera al Valle del Cauca un gran
proyecto político, o sea un propósito colectivo capaz de movilizar la inteligencia, la voluntad y la acción
de sus habitantes, con miras a la construcción de un futuro mejor para todos.
La exclusión aparece cuando una parte considerable de la población no puede disfrutar de los bienes y
servicios de toda índole que le corresponden como seres humanos y como parte de una determinada
sociedad; cuando hay grupos que carecen de acceso tanto a los derechos de la ciudadanía como a los
beneficios de la riqueza.
La exclusión implica una fractura socio-política en cuanto pérdida del sentido de pertenencia a un grupo y
a un orden simbólico, económico y político. Ella se manifiesta a través de agudas desigualdades en los
niveles de poder y reconocimiento social, de participación política, de libertad individual; en restricciones
y desconocimiento del derecho a la organización a la movilización y a la manifestación colectiva; en la
existencia de barreras que impiden el acceso a mecanismos dignos y equitativos de generación de ingresos
y al disfrute de servicios básicos tales como la educación, la salud, el habitat (vivienda, saneamiento
ambiental, espacio público, recreación entre otros). En casos extremos, la exclusión llega a manifestarse
en el desprecio a la vida y la libertad personal de los afectados por ella.
Se pueden señalar tres grupos que han sido particularmente afectados por la exclusión:
• Los jóvenes que siguen representando una proporción importante de la población: 36% en 2000. La
situación que más los afecta es el desempleo, que se concentra principalmente en el rango de 20 a 29
años y que ha venido ascendiendo durante los últimos años. Es así como en 1990 la población de 12 a
30 años del área Cali-Yumbo copaba el 70% de los puestos de trabajo, mientras que en 1999 ella
representaba solamente el 59.4% de los mismos. El fenómeno afectaba en mayor proporción a las
mujeres que a los hombres. A la anterior forma de exclusión deben sumarse, por una parte, la
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Este diagnóstico se presenta de manera más detallada en el documento “Plan Maestro para el Desarrollo
Integral, Sostenible y Prospectivo del Valle del Cauca al 2015. Diagnóstico de las condiciones
departamentales”, Cali, mayo 2003
7
disminución reciente en la tasa de escolarización, determinada más por la deserción escolar que afecta
a los sectores pobres de la población que por razones estrictas de oferta educativa y, por otra parte, la
violencia que afecta de manera predominante a la población juvenil, que es a la vez principal víctima y
victimario tanto del conflicto armado como del narcotráfico y de la delincuencia común.
• Los desplazados por la violencia rural que se concentran principalmente en Cali, Sevilla, Tuluá, Buga,
Bugalagrande, San Pedro, Jamundí y Buenaventura. Durante el primer semestre de 1999 el Valle del
Cauca ocupó el segundo lugar del país en número de masacres (13) y el cuarto en número de víctimas
(49). La tendencia tiende a incrementarse por la acción de las autodefensas en el centro del Valle, la
expansión territorial de las guerrillas, la descomposición de los grandes carteles del narcotráfico, el
incremento de la delincuencia organizada y la depresión económica.
Los desplazados padecen altos niveles de desempleo, agravados por la discriminación social y a veces
étnica, debido a que una alta proporción de ellos son afrocolombianos que afrontan los niveles más
bajos de pobreza dentro del Departamento y cuya procedencia les genera barreras para acceder a
puestos de trabajo. En el ámbito individual las repercusiones de la condición de desplazamiento son
graves: la presencia de dolor, inseguridad y sufrimiento así como el cambio brusco e indeseado de
proyecto de vida repercuten en la salud mental. En el ámbito social, el desarraigo, la pérdida de
grupos de referencia, las condiciones infrahumanas de vivienda y la ausencia de sentido de
pertenencia a los grupos en cuyas cercanías tienden a reubicarse gravitan pesadamente sobre las
actitudes, comportamientos y oportunidades de estos grupos.
• Los discapacitados que de acuerdo con los estudios realizados4 se encuentran en condición
desventajosa en casi todos los aspectos con excepción de la afiliación a los servicios de seguridad
social. Un dato importante es precisamente que el 47.8% de las personas con discapacidad no asisten a
rehabilitación por falta de recursos económicos.
La referencia a estos tres grupos no significa que no existan otros afectados en mayor o menor grado por
la exclusión: los pertenecientes a la tercera edad o los indigentes, por ejemplo. Lo que se ha querido es
ilustrar un fenómeno que está corroyendo las bases mismas de nuestra sociedad y que históricamente no
ha recibido la atención que merece de ésta y especialmente de las entidades gubernamentales.
4
Principalmente el realizado en 2000 por la Escuela de Rehabilitación Humana de la Facultad de Salud de
la Universidad del Valle.
8
capital social, entendido como la capacidad social de emprender acciones de beneficio común gracias a la
existencia de altos niveles de confianza y estrechas relaciones entre las personas y entre éstas y las
instituciones5.
El Valle del Cauca ha sido tradicionalmente uno de los departamentos con menores niveles de pobreza en
Colombia. Sin embargo, la situación se ha deteriorado en los últimos años, tal como lo muestran diferentes
indicadores, debido en gran medida a la crisis económica que lo ha afectado y que ha implicado un
aumento de las tasas de desempleo y subempleo.
Desde el punto de vista del indicador de línea de pobreza esta última tendencia se aprecia claramente: en
1997 el 42% de la población se hallaba por debajo de la línea de pobreza; tres años más tarde ese
porcentaje se había elevado al 52.3%; también la proporción de indigentes se incrementó pasando del
9.4% al 15.8% en el mismo período. Esto refleja un deterioro de las condiciones de vida más rápido que el
del conjunto del país.
Por lo demás, una de las manifestaciones más crudas de la exclusión social es la desigualdad en la
distribución de los ingresos; en el Valle del Cauca ésta es similar a la de Colombia, una de las más
inequitativas del mundo. Es así como en 1997, el 20 de la población más pobre en el Departamento ganaba
apenas el 4% de todos los ingresos, mientras el 20% más rico recibía el 54.7%. Ahora bien,
desafortunadamente esta concentración ha venido agudizándose en el curso de los últimos años tal como
se pone de presente no sólo en el hecho de que el índice de Gini6 hubiera pasado de 0.5 en 1997 a 0.52 en
1999, sino en la circunstancia de que la recesión que afecta al país desde 1997 ha tendido a aumentar
considerablemente las tasas de desempleo y, por lo tanto, a reducir el ingreso de ciertas sectores y a
aumentar los desequilibrios socioeconómicos.
El análisis de las condiciones de vida corrobora estas apreciaciones. En efecto, según el DANE, basado en
datos del índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) para los 42 municipios del Departamento, en
35 de ellos la proporción de población con NBI oscila entre el 22 y el 38%, pero en cuatro de ellos
asciende a niveles entre el 39 y el 52% de la población total; estos niveles son comparables con los de
algunos de los departamentos más pobres del país.
Adicionalmente, debe señalarse que el índice para el conjunto del Departamento ha continuado su
deterioro en el curso de los últimos años, tal como se puede observar en los cambios registrados en el
Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Valle del Cauca; este índice, ajustado por el grado de
concentración de la riqueza, que en 1997 era de 0.640, descendió en 1999 a 0.636, nivel éste que si bien es
superior al del conjunto del país, se acerca cada vez más a este promedio y se aleja del índice de Bogotá,
el más alto de Colombia.
Entre las principales manifestaciones de este deterioro se cuentan la oferta insuficiente en términos de
cobertura y calidad y el difícil acceso de segmentos crecientes de la población a bienes y servicios sociales
5
Una amplia discusión sobre el concepto de capital social y su caracterización en Colombia puede
examinarse en la obra de Sudarsky John, “El Capital Social de Colombia”, Departamento Nacional de
Planeación, Bogotá, 2001.
6
El índice de Gini mide qué tan concentrado está el ingreso. Varía entre 0 y 1; entre más se acerque a 1 la
concentración del ingreso será mayor y, por lo tanto, mayor será la desigualdad dentro del grupo de
personas analizado.
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esenciales, tales como seguridad alimentaria, salud, educación, habitat, justicia y seguridad. A
continuación se hará una breve referencia a los cuatro primeros de estos elementos.
A. Seguridad alimentaria
Garantizar la alimentación y la nutrición de la población infantil, en primer lugar, y luego del conjunto de
la sociedad, constituye una de las condiciones esenciales para que los individuos puedan responder
adecuadamente a los retos que les impone su existencia y contribuir al bienestar colectivo. Ella depende,
sin embargo, de variables macroeconómicas que no siempre manejan las autoridades municipales y
departamentales, entre las cuales se destaca el balance entre el crecimiento demográfico y la estructura
productiva local, regional y nacional, así como las políticas nacionales dirigidas a incidir sobre cada uno
de estos componentes.
En el caso del Valle del Cauca, la contribución de su agricultura al PIB ha descendido considerablemente
durante los últimos años, como resultado de la pérdida de competitividad de los productos exportables, la
crisis cafetera, la invasión de productos importados y, particularmente, el deterioro general de las
condiciones socioeconómicas de la economía campesina, afectada por la degradación de los recursos
naturales, la violencia rural, la falta de adaptación a las nuevas tecnologías, la escasez del crédito, la
debilidad de las acciones de comercialización, la excesiva intermediación entre los productores y el
consumidor final, y el mal manejo de la post-cosecha, entre otros. El departamento no produce los
alimentos que consume, y el abastecimiento de los mismos presenta una gran fragilidad por la inseguridad
en su transporte y el clima de violencia de los departamentos de los cuales proviene el mayor volumen de
estos alimentos: Nariño, Putumayo, Caquetá y Cauca.
Por lo demás, debe destacarse que, según las proyecciones, la población rural de Departamento que en
1996 representaba alrededor del 14% del total, se habrá reducido al 11.9% en 2005, lo que si bien en otras
condiciones podría ser índice de un aumento de la productividad en la agricultura, en el contexto descrito
resulta más bien preocupante desde el punto de vista de la producción alimenticia, particularmente por el
hecho de que no se ha implementado una política agropecuaria capaz de invertir las tendencias negativas
registradas durante los últimos años. Estamos, por lo tanto, en presencia de un reto que requiere una
acción coherente del conjunto de las fuerzas sociales del Departamento.
B. La Salud
El perfil epidemiológico muestra que la violencia es la principal causa de muerte de los vallecaucanos,
cerca del 20%; incluye los ataque con armas de fuego, explosivos y arma blanca, así como las secuelas de
accidentes de tránsito. Independientemente de las cifras en sí, lo más preocupante de esta situación está en
el hecho de que expresa un tremendo malestar en la sociedad, que sólo se resuelve a través de la agresión a
veces mortal. El resto de las causas de muerte puede dividirse en tres grupos: las que se derivan del
progresivo envejecimiento de la población como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, las
enfermedades infecciosas y la mortalidad materna. Con respecto los dos últimos grupos hay que tener en
cuenta que la reducción en algunos programas de vacunación, como los del sarampión y el toxoide
tetánico en MEF en mujeres embarazadas probablemente explican en alguna medida la creciente
incidencia de casos de la enfermedad y el aumento de la tasa de mortalidad materna que puede haber
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incidido en la reducción de la esperanza de vida durante los últimos años: de 66 a 64 años en los hombres
y de 73 a 71 en las mujeres.
C. La Educación
La educación constituye una búsqueda de los seres humanos para captar, comprender y recrear mejor los
entornos que los rodean y para perfeccionar sus atributos de sentimiento, imaginación e intuición. En la
medida en que ella se extienda contribuirá a reducir la exclusión y a mejorar la equidad social; el
aprovechamiento de las oportunidades educativas es condición indispensable para la elevación de las
capacidades que habrán de aplicarse para el mejoramiento individual y colectivo de la población
departamental.
La importancia de la educación en el caso del Valle del Cauca es aún mayor por el hecho de que uno de
los grandes desafíos propuestos en el Plan Maestro es justamente la creación de una sociedad del
conocimiento, sociedad que sólo puede lograrse a través de un acceso generalizado a las distintas
expresiones de la cultura, la ciencia y la tecnología.
Lo anterior pone de presente dos fenómenos, por una parte los déficits importantes que aún subsisten en
todos los niveles y que imponen un enorme desafío a todos los vallecaucanos para cerrar las brechas
sociales y avanzar efectivamente hacia el mundo que se abre al siglo XXI y por otra parte el relativo
desequilibrio en las condiciones de la educación que se ofrece en los distintos establecimientos.
Ahora bien, aunque es claro que tales condiciones inciden sobre la calidad de la educación, también es
claro que no son los únicos determinantes de la misma; para medirla se aplicaron las pruebas del Sistema
de Evaluación de la Calidad de la Educación, SABER, que buscan determinar qué puede hacer el
estudiante con lo que sabe: reconocer, relacionar, razonar, deducir, argumentar, resolver y producir en los
diferentes ámbitos; a pesar de sus limitaciones, ya que no reflejan plenamente hasta que punto la
educación le está brindando al estudiante posibilidades para enfrentarse a las distintas encrucijadas de la
vida, estas pruebas brindan un panorama de los aportes que en el plano esencialmente racional está
aportando el sistema educativo. Desafortunadamente, los resultados dejan mucho que desear en las
pruebas fundamentales de matemáticas y lenguaje ya que casi en todos los niveles son inferiores al
promedio nacional que, por lo demás, es bastante bajo.
Se desprende de lo expuesto la magnitud del reto que se ofrece al Departamento para forjar la sociedad del
conocimiento que se considera indispensable para lograr una inserción satisfactoria del Valle del Cauca en
la sociedad y la economía del siglo XXI, tanto en la esfera nacional como en el ámbito internacional: no
sólo se trata de elevar sustancialmente los niveles educativos sino, inclusive, de ampliar cobertura para
que la educación requerida no quede circunscrita a ciertas élites y fortalezca así los fenómenos de
exclusión que actualmente prevalecen.
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D. El Habitat
El habitat puede definirse como el entorno más inmediato y cotidiano en que desplegamos nuestra manera
de ser y donde actuamos para comunicarnos con el mundo que nos rodea. El habitat es el espacio donde
nos relacionamos en el mundo físico natural o artificial y con el mundo social, es decir, con la comunidad
que nos rodea. El habitat es un bien que se forma principalmente alrededor de la vivienda que es el
principal sitio de permanencia del ser humano y siendo ésta un bien objeto del mercado, las condiciones
económicas de acceso a la misma constituyen, indudablemente, uno de los principales determinantes de
las condiciones físicas y sociales del entorno en que se ubica cada uno de los individuos y grupos. Estas
condiciones son básicas tanto en el proceso de formación de los mismos, como en el tipo de relaciones que
surgen entre ellos, en la forma como ejercen su actividad y aún, frecuentemente, en las características de
sus relaciones con el medio político e institucional.
Las condiciones de habitat son fácilmente apreciables por los sentidos y, en tal virtud, tienden a poner de
manifiesto la existencia de eventuales condiciones de exclusión en una sociedad determinada, cuando la
imposibilidad de algunos individuos y grupos para intervenir como actores plenos en el mercado
inmobiliario los relega a formas de habitat que distan mucho de satisfacer las condiciones mínimas que se
estiman aceptables para un habitante del siglo XXI. En ellas no solo son relevantes los elementos físicos
de la vivienda, sino las condiciones sociales del entorno, en forma tal que las necesidades no pueden ser
valoradas exclusivamente a la luz de unos supuestos déficits cuantitativos.
Según el censo de 1993, existían en el Departamento alrededor de 692.000 viviendas, el 83.4% de las
cuales estaban ubicadas en las áreas urbanas y el 16.2% en el área rural. Una aproximación al déficit de
vivienda en el Departamento es la cifra correspondiente a Cali pues la ciudad alberga la mitad de la
población de aquel. Según los datos del estudio básico para formulación del POT de la capital, el déficit
cuantitativo era de 64.899 viviendas en 1999 y el cualitativo de 48.946; el primero de ellos se concentraba
en un 97% en los estratos 1, 2 y 3. Si a esto último se suma el hecho de que los asentamientos de
desarrollo incompleto, en los que habitaban unas 130.000 personas, corresponden casi en su totalidad a los
mismos estratos, puede concluirse que también en esta esfera se reproduce la referida exclusión.
Uno de los aspectos en que la situación departamental es relativamente favorable con respecto al conjunto
del país es el relativo a la disponibilidad de servicios públicos domiciliarios, cuyos índices son
sistemáticamente superiores a los nacionales, lo que no excluye la existencia de segmentos de población,
generalmente los mismos que acaban de señalarse, que carecen de uno o varios servicios o que disponen
de ellos en condiciones insatisfactorias.
E. Conclusión
Lo expuesto en este numeral y en los dos anteriores pone de presente la gravedad del problema de la
exclusión en el Departamento y, lo que es aún más preocupante, el hecho de que lejos de reducirse, ella ha
tendido a acentuarse en el curso de los últimos años, como consecuencia de la crisis social y económica
que ha afectado al Valle del Cauca y de la insuficiencia de las políticas llamadas a afrontarla y, en general,
a elevar las condiciones de vida de la población.
Esta situación no se compadece con el potencial del Departamento, uno de los más altos del país, tal como
se pone de manifiesto el diagnóstico realizado para el Eje Tecnoeconómico del presente Plan, ni con la
tradición que construyó a lo largo de la mayor parte de la segunda mitad del siglo pasado como una de las
regiones colombianas no sólo con mayor dinamismo económico sino con índices más acelerados de
desarrollo social. Es preciso, en consecuencia, explorar los factores asociados con esta situación y, a partir
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de esta exploración, identificar las estrategias adecuadas para corregirla y planear y organizar las acciones
necesarias para convertir en realidad tales estrategias
Ahora bien, en el Valle del Cauca este acerbo es bastante limitado, tal como se desprende no sólo de los
altos niveles de exclusión que han venido señalándose, sino de la observación de las formas de
relacionamiento entre los individuos y los grupos y de las características de las organizaciones que operan
en el Departamento, que, por lo demás, dependen en alto grado de las mencionadas formas de
relacionamiento. En efecto, el análisis de éstas revela, entre otras, las siguientes características: bajos
niveles de desarrollo de las formas de organización y movilización social, uso relativamente escaso de los
mecanismos e instancias de participación ciudadana y escasa identificación con los valores regionales, que
impide aumentar la cohesión social y fortalecer el sentido de pertenencia a la región. A continuación se
comenta someramente cada una de estas características.
i. Principales características
La organización social en el Valle del Cauca se caracteriza por los siguientes rasgos:
• Un débil desarrollo de formas de movilización y organización social que no sólo hace ineficaces las
presiones para conseguir que sean atendidas las reivindicaciones de los grupos más vulnerables, sino
que genera dificultades para realizar consensos en torno a objetivos colectivos deseables y para
cumplir acuerdos que beneficien al conjunto de los vallecaucanos.
• Como consecuencia de lo anterior, falta de un propósito colectivo que se acentúa por el alto grado de
fragmentación social y las altas dosis de conflictividad. A esto se añade la carencia de liderazgos
movilizadores, coherentes y articulados carencia que finalmente se traduce por esfuerzos aislados e
ineficaces.
7
Putnam, Robert, “Para hacer que la democracia funcione”, Caracas, Glac, 1994.
13
• Una escasa identificación con los valores regionales que impide la cohesión social, determina un bajo
sentido de pertenencia y conduce a una subvaloración de la diversidad etno-cultural.
• En su inmensa mayoría ellas buscan beneficios para personas o grupos específicos más que el
mejoramiento de las condiciones de vida del conjunto de la población. En estas condiciones, su
capacidad de actuar en red y de desarrollar sinergias en torno a objetivos de vasto alcance se debilita
fuertemente, reduciendo el impacto de su acción.
• En muchos casos, la estructura interna de estas organizaciones está frecuentemente moldeada tomando
como referencia parámetros personalistas y autoritarios: en estas condiciones su carácter caudillista
convertido hasta cierto punto en una tradición departamental, impide la realización de experiencias
democráticas.
• Un factor adicional, propio de la guerra que vive el país, afecta a tales organizaciones: se trata de la
presión que ejercen los grupos armados irregulares sobre los líderes de las organizaciones sociales; ella
impide la libre expresión de los asociados, frena la cooperación social y debilita las condiciones para
una acción colectiva en el Departamento.
b. La participación ciudadana
Desde la reforma política de 1986 y especialmente a partir de la Constitución de 1991, se pusieron en
marcha diversos mecanismos e instancias de participación ciudadana en la gestión nacional, departamental
y, principalmente, municipal. Instancias tales como los Consejos de Planeación, los Consejos Municipales
de Desarrollo Rural y las Veedurías Ciudadanas han cumplido en ocasiones un papel destacado y, cuando
tal no ha sido el caso, al menos han puesto de presente que la participación es un tema importante dentro
del actual ordenamiento político colombiano.
Pese a lo anterior, lo cierto es que en el Departamento se ha hecho poco uso de los mecanismos
consagrados en la Ley 134 de 1994 y que este uso no ha sido estimulado sino en casos excepcionales por
las entidades públicas del orden departamental y municipal. Al examinar las razones de esta situación, es
posible encontrar, entre otras, las siguientes:
ii. Existe un déficit de confianza de la población con respecto al sistema político departamental y local;
este déficit se agravó a partir de la segunda mitad de los años noventa, como consecuencia en gran
medida de los escándalos la corrupción promovida por el narcotráfico que involucraron a vastos
sectores de la sociedad vallecaucana. Tal como se aprecia en el Eje Institucional del Plan, esta pérdida
14
iii. En algunos casos, los espacios son creados como una mera formalidad por parte de las autoridades
públicas que no tienen interés en que ellos sirvan de canales efectivos de deliberación y discusión
sobre las decisiones públicas. Se carece, en consecuencia, de una verdadera voluntad política para
promover la participación.
iv. Como consecuencia de lo anterior, en muchos casos la participación versa sobre asuntos de menor
importancia en la vida de las comunidades y deja de lado aspectos fundamentales para éstas.
v. Cuando éste es el caso, la población no percibe que la invitación a participar conduzca a resultados
útiles (inutilidad), razón por la cual se abstiene de acudir a ella.
vi. Tal como ya se indicó, el recrudecimiento de la violencia es un factor definitivo de disuasión para
quienes, en otras condiciones, desearían participar, ya que se abstienen de hacerlo por temor a que sus
expresiones sean mal recibidas por algún grupo violento que tome represalias por las vías de hecho.
vii. Es frecuente que la ciudadanía carezca de información que le permita intervenir de manera
constructiva en los debates o que no disponga de elementos que le hagan posible comprender esa
información y aplicarla de manera constructiva en las deliberaciones.
viii. Por lo demás, en ausencia de una sólida organización social, con propósitos comunes y voluntades
convergentes, las instancias participativas tienden a convertirse en escenario de confrontación entre
grupos que defienden intereses particulares y no el de la colectividad lo que en vez de aumentar la
cohesión social tiende a fragmentarla.
Pese a lo anterior, los espacios están dados y se trata por una parte de crear o fortalecer las condiciones
para utilizarlos y, por otra parte, de forjar una ciudadanía activa y responsable, con sentido del interés
público y comprometida con éste, que se vincule activamente al pleno ejercicio de los deberes y derechos
ciudadanos.
En el Valle del Cauca existió hasta hace algunos años una base para el surgimiento de ese sentido de
pertenencia, el orgullo de la “vallecaucanidad”, que sin embargo no logró ir más allá de ciertas
expresiones relativamente superficiales; desafortunadamente ese sentimiento, insuficientemente arraigado,
fue arrasado por la ola de desconfianza que recorrió al Departamento en la segunda mitad de la década de
los noventa
Entre los factores que deberían superarse para lograr que el Valle del Cauca se convierta en un verdadero
factor aglutinante de las fuerzas sociales que actúan en su interior, se mencionan los siguientes:
i. El desconocimiento de las raíces histórico culturales por parte de amplias capas de población.
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iv. El acceso inequitativo a nuevas formas de conocimiento que hace difícil el diálogo de saberes y, por
ende, la ampliación de las fronteras culturales de la mayor parte de la población.
v. Las restricciones de acceso a las nuevas tecnologías de formación y difusión del conocimiento:
internet, video conferencias y televisión por cable, entre otras.
Puede concluirse afirmando que la recuperación del capital social del Departamento y su elevación a
niveles superiores depende en gran medida de la capacidad de los vallecaucanos para identificarse con su
entorno social, cultural, político y territorial y para reconstruir su confianza en torno a los valores que del
mismo se desprenden.
En efecto durante largo tiempo ella ha sido una política en cierta forma residual y dependiente de las
políticas económicas; ella ha sido esencialmente paliativa por cuanto ha buscado aliviar los síntomas de
los problemas sin atacar realmente sus causas; ha sido discontinua por cuanto los gobiernos
departamentales de turno hacen caso omiso de los programas y proyectos desarrollados por la
administración anterior y actúan como si nada se hubiera hecho anteriormente o nada hubiera tenido
ningún valor; ha sido marginal desde el punto de vista de los recursos humanos, técnicos y financieros
asignados a su desarrollo; ha carecido de integralidad en el momento de afrontar los problemas sociales ya
que desconoce sus múltiples dimensiones y, para finalizar, su diseño no ha contemplado la participación
sistemática y organizada de los grupos interesados, particularmente de los segmentos más vulnerables, en
forma tal que éstos se encuentran totalmente ajenos a la concepción y formulación de la política y carecen
de motivación para contribuir eficazmente a su realización.
Con relación a esto último cabe agregar que, en general, la política social no ha respondido a las
especificidades de los segmentos más excluidos de la población tales como las negritudes, los indígenas
los niños abandonados, las madres cabezas de familia o los desplazados por la violencia. Más aún, la
asignación de un alto grado de prioridad a estos grupos no ha sido entendida como una estrategia
prioritaria para fomentar la equidad y reducir la exclusión. De hecho, ésta no ha tenido un lugar
preponderante en las políticas que han venido formulándose para el Departamento en este campo.
Es preciso reconocer de todas maneras que, casi sin excepción, las distintas administraciones
departamentales han adoptado programas tendientes a mejorar las condiciones de estos grupos. No
obstante, las acciones que de tales programas se derivan han carecido por lo general de una visión
estratégica; al igual que el conjunto de la política social, ellos tienden a ser paliativos, discontinuos,
marginales, carentes de integralidad y de una perspectiva de mediano y largo plazo, por lo cual no han
logrado avanzar de manera importante hacia la superación de las condiciones de exclusión que afectan a
los mencionados grupos.
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Naturalmente, una política social con las características descritas, en lugar de remediar los problemas de la
población, contribuye más bien a mantener la desigualdad de acceso de los distintos grupos a la oferta de
servicios sociales y, en consecuencia, a la persistencia de las distintas formas de exclusión.
C. A manera de conclusión
El Diagrama No. 1 resume de manera esquemática los principales problemas de orden social que afronta
la sociedad vallecaucana y algunas de las principales causas que pueden atribuirse a cada una de ellas.
Naturalmente, tal como ha podido apreciarse a lo largo de este numeral, la relación entre estas causas y la
situación social que contribuyen a formar es mucho más compleja que la reflejada en el Diagrama; éste
permite, sin embargo, tener una visión de conjunto relativamente aproximada y sencilla que facilita el
entendimiento del problema y la progresiva integración de esfuerzos del conjunto de la sociedad
vallecaucana con miras a superar los problemas enunciados y, sobre todo, la exclusión que gravita sobre
todos ellos.
DIAGRAMA No. 1
Esquematización de los principales problemas sociales del Valle del Cauca y de algunas de sus
causas más importantes
CARACTERISTICAS CAUSAS
El panorama dibujado hasta aquí es sombrío y suscita una enorme inquietud en torno al futuro de la
sociedad vallecaucana, particularmente si se mira en términos de las tendencias que pueden preverse para
el futuro de corto, mediano y largo plazo, si los procesos que han venido afectando las condiciones
sociales de la población vallecaucana siguen su rumbo reciente sin una intervención decidida para
modificarlos.
Ahora bien, estas tendencias, consignadas a lo largo de los numerales anteriores, no son irreversibles.
Frente a ellas se alzan, por una parte, el enorme potencial de la sociedad vallecaucana y, por otra, la
existencia de unos hechos portadores de futuro que permiten avizorarlo con un cierto optimismo. A
continuación se hace referencia a estos factores.
El estudio de la historia política, social y económica del Valle del Cauca da cuenta de la existencia de un
enorme potencial en los habitantes del Departamento, potencial que en ciertos momentos se ha
manifestado poderosamente y ha impulsado saltos importantes en sus niveles de desarrollo.
Entre los factores constitutivos de ese potencial, que paradójicamente en ocasiones se refieren a aspectos
que desde otros ángulos revelan importantes carencias, se mencionan los siguientes:
a. Los niveles de capacitación técnica de la población vallecaucana tienden a situarse bastante por encima
del promedio nacional lo que ha dado lugar a un capital humano que ha demostrado su eficacia al
hacer de la economía vallecaucana una de las más competitivas del país.
b. Los índices de desarrollo humano, pese a poner al descubierto las grandes deficiencias del proceso que
se vive en el Departamento, señalan también que éste sigue ocupando uno de los primeros lugares del
país, lo que le permitiría ocupar una posición de avanzada frente a la globalización.
e. En su momento, Cali fue una ciudad pionera en materia de civismo y cultura ciudadana; aunque esta
condición ha venido desdibujándose en el tiempo por múltiples razones, la historia todavía reciente ha
dejado una huella que tiene buenas posibilidades de recuperarse y profundizarse con menores
esfuerzos que si se tratara de partir de cero en este sentido.
18
Se concluye de lo expuesto que el Departamento cuenta con un enorme potencial que en cualquier
momento puede ser liberado para contribuir de manera efectiva al desarrollo del Departamento y al
bienestar de sus habitantes.
a. Las transformaciones tecnológicas en la agricultura que están llamadas a resolver tanto algunos de los
problemas de inserción económica en el proceso de globalización, como la cuestión de la seguridad
alimentaria.
Tal como ha quedado consignado en el Plan Maestro, los vallecaucanos y vallecaucanas nos hemos
propuesto superar los problemas descritos y somos conscientes de que tenemos la capacidad para ello. Por
esta razón, frente al problema social hemos formulado la siguiente apuesta que aspiramos a ganar con el
compromiso de todos:
Para ello, el reto fundamental es romper el circuito de la exclusión de amplios grupos poblacionales que
afecta negativamente todo el entorno social del Departamento. Con tal fin se ha diseñado una estrategia
dirigida a ampliar las libertades de las personas a través de una multiplicación de las opciones de que
disponen para su realización individual y colectiva. Esto se logrará mediante una ampliación de las
oportunidades de acceso a los bienes y servicios sociales y de las posibilidades de acceso a las mismas,
19
acceso que permitirá a los beneficiarios aumentar sus capacidades y su motivación para intervenir de
manera activa y eficaz en los procesos conducentes a la construcción de una sociedad mejor para todos.
Se trata de una sociedad en la que todos y todas lo(a)s vallecaucano(a)s tengan la libertad de elegir entre
múltiples opciones puestas a su disposición, aquellas que respondan mejor a sus necesidades de
realización individual y colectiva. Una sociedad equitativa en la que se acorten al máximo las brechas de
poder, recursos y oportunidades y en que la disponibilidad de ingresos no sea vista como un fin último
sino como uno de los instrumentos para hacer posible esa libertad; una sociedad en que las condiciones de
salud, educación, tolerancia, respeto, seguridad y recreación permitan a la persona disfrutar al máximo de
la opción que elijan para su realización; una sociedad en fin en la que todos y todas lo(a)s
vallecaucano(a)s, tengan la posibilidad de influir, a través de su participación informada, ilustrada y
organizada en las decisiones que afectan su vida.
Cabe subrayar que las acciones de cada uno de estos ejes deben avanzar de manera interrelacionada para
garantizar que todas ellas conduzcan de manera armoniosa, sin interferencias, duplicaciones ni vacíos, al
logro de los objetivos propuestos. Es así como, por ejemplo, la promoción de la organización ciudadana
habrá de reflejarse en una mayor y mejor participación en los asuntos públicos y ésta no sólo estará
contribuyendo por sí misma a la reducción de los niveles de exclusión social, sino a la formulación de una
política que amplíe las oportunidades de acceso a bienes y servicios.
20
Para convertir en realidad las acciones propias de cada uno de los ejes de la Apuesta, es
vital construir una gerencia social a la medida de las necesidades de la región; una
gerencia capaz de proyectarse hacia el futuro y de redireccionarlo en la medida
necesaria, que optimice el aprovechamiento de los recursos requeridos para tal efecto,
que ejecute eficientemente las acciones previstas, les de un seguimiento permanente y
adecuado y evalúe hasta que punto están efectivamente conduciendo hacia los objetivos
propuestos.
Estas condiciones son las mismas que rigen para todas las apuestas que orientan la acción del Plan
Maestro, a saber:
A. Una visión de futuro que oriente nuestras acciones, que nos brinde la imagen de lo que quisiéramos
que fuesen nuestra sociedad, nuestro departamento y nuestros municipios, a fin de que todos podamos
contribuir a convertirla en realidad.
B. Un gran pacto social que articule de manera coherente los esfuerzos para convertir en realidad esa
visión de futuro.
C. Una guía que oriente el conjunto de las acciones que la sociedad y las instituciones hemos de realizar
en el mediano y el largo plazo: el Plan Maestro
D. Una gestión adecuada de las acciones que emprendamos, la cual exige transformaciones importantes
tanto de las entidades públicas como de la sociedad en general.
En ausencia de estas condiciones, el Plan se convertirá en letra muerta ya que no tendrá una orientación
clara hacia el futuro, carecerá de un respaldo social capaz de convertir en realidad sus planteamientos y no
dispondrá de los instrumentos políticos y administrativos necesarios para que sus programas y proyectos
se transformen en realidad. El primer desafío que surge entonces para los vallecaucanos en esta materia es
el de lograr un proceso acelerado a través del cual se materialicen las condiciones enunciadas.
De acuerdo con lo planteado por los distintos estamentos de la sociedad vallecaucana, las políticas
públicas de carácter social, deben estar guiadas por principios de equidad, solidaridad y justicia
redistributiva, que den prioridad y ofrezcan mecanismos de inclusión a la población excluida. Sólo así se
garantizará un acceso adecuado a los servicios de salud y educación, así como a un entorno habitable que
disponga de los elementos básicos para el bienestar del individuo y su relacionamiento con las demás
21
personas y grupos. Especial énfasis se dará a la revolución educativa, llamada a preparar a toda la
población para vivir en la sociedad del conocimiento y actuar en un universo globalizado.
Las políticas en cuestión deberán llegar a los distintos grupos sociales sin exclusión: niños, jóvenes,
adultos y personas de la tercera edad; mujeres y hombres, estudiantes, trabajadores y desempleados, entre
otros, pero haciendo hincapié en los sectores más vulnerables de cada grupo, incluyendo dentro de ellos a
los discapacitados. Adicionalmente, ellas habrán de cubrir de manera equitativa todo el territorio
departamental y sus acciones pondrán especial cuidado en detectar y atender con prioridad a los
desplazados por el conflicto armado
La participación social se considera elemento esencial dentro del proceso de desarrollo social del
Departamento. En tal virtud se tratará, por una parte, de abrir o perfeccionar, según el caso y de promover
el uso de espacios participativos que no sólo contribuyan a democratizar y aumentar la eficiencia y la
eficacia de la gestión departamental y municipal, sino que contribuyan a fortalecer el protagonismo de los
individuos y los grupos como forjadores de su propio desarrollo.
Por otra parte, se buscará formar una nueva cultura ciudadana en torno a lo público, no sólo mediante la
reglamentación de las instancias y mecanismos de participación constitucionales y legales y la apertura de
otros nuevos, sino a través de una gran campaña de motivación a la población para que se vincule a tales
instancias a lo largo de todo el proceso de gestión y, particularmente, para que cumpla con su papel de
veedora del ejercicio de la función pública.
En este contexto se promoverá una cultura de respeto, convivencia y paz que sustituya la cultura
dominante de la intolerancia, el antagonismo y la guerra; una cultura en que el trabajo honesto y
responsable sustituya la imagen de la desidia y la irresponsabilidad. Ahora bien, teniendo en cuenta que
estas transformaciones culturales deben permear todos los ámbitos de la sociedad vallecaucana, se
propiciará la realización de acuerdos entre los actores que participan en la confrontación armada, con la
expectativa de lograr, al menos, que mientras ésta subsista, por lo menos se respeten las normas del
derecho internacional humanitario.
b. Que fortalezca su capacidad organizativa, mediante una densificación del tejido social a través del
establecimiento de relaciones individuales y la conformación de grupos y organizaciones dotados de
un liderazgo democrático y una capacidad para intervenir eficazmente, con suficiente información y
capacitación, en los procesos de gestión pública que tengan lugar en el territorio departamental.
22
Las acciones propuestas tienen como objetivo principal romper el círculo de la exclusión de amplios
grupos poblacionales, que no sólo afecta gravemente las condiciones de vida de la población, sino que
limita su capacidad para realizarse como seres humanos y para aportar al desarrollo de la sociedad
departamental.
Con tal propósito se requiere actuar en dos grandes líneas que articulan las acciones de los distintos
ámbitos:
• Una línea dirigida a ampliar, mediante políticas públicas integrales, eficaces y conscientes de la
diversidad y la vulnerabilidad, las oportunidades ofrecidas a los habitantes del Departamento, con el
fin de que puedan fortalecer sus capacidades y, para que, mediante su acción, den origen a un círculo
virtuoso que les permita aplicar esas capacidades en beneficio propio y de la sociedad de la que hacen
parte, incluyendo la ampliación y generación de nuevas oportunidades.
• Una línea dirigida a ampliar los procesos de generación de capital social, mediante el fortalecimiento
de redes de información, confianza y cooperación entre los habitantes del Departamento y entre éstos y
las instituciones, en forma tal que puedan aunar sus esfuerzos para el logro de esa imagen colectiva a
que se acaba de hacerse referencia. Esto requiere la formación de una sólida identidad pluriétnica y
cultural y el fortalecimiento de la capacidad de organización, convocatoria, movilización, participación
y gestión del cambio.
Aunque no es posible separar tajantemente los ámbitos a que se refiere cada una de estas líneas, sí resulta
conveniente distinguirlos con el fin de orientar con mayor claridad las acciones respectivas. Es así como el
ámbito relativo al mejoramiento de la oferta, el acceso y la gestión de los bienes y servicios sociales se
integra claramente a la primera línea de acción: ampliación de oportunidades y generación de capacidades,
en tanto que los ámbitos referentes a la cultura, la organización y la participación social tienen relación
más directa con la segunda línea, fortalecimiento y generación de capital social que, por lo demás, es
condición indispensable para que las personas lleven a cabo una acción que las conduzca a aplicar sus
capacidades en beneficio propio y de la colectividad de la que hacen parte.
A continuación se especifican las principales acciones propuestas en cada una de las líneas y ámbitos
señalados.
Teniendo en cuenta que el principio básico que preside esta línea es el de la equidad, todas
las acciones que contiene deben dirigirse prioritariamente a las personas y grupos que se
encuentran en inferioridad de condiciones para acceder a los bienes y servicios sociales,
lo que obliga a enfrentar, mediante una política de focalización adecuada, las barreras
económicas, sociales, culturales y de otra índole que obstaculizan y, en ocasiones, impiden
a las referidas personas y grupos el uso y disfrute de los referidos bienes y servicios .
El logro de este propósito requiere una revolución educativa que prepare a toda la población para la
sociedad del conocimiento y la ubique a la altura de los retos de un mundo global que exige una
visión integral y una actitud creativa, investigativa, tolerante y solidaria.
Esto implica:
i. Ampliar la cobertura educativa en todos los niveles, utilizando instrumentos tales como los siguientes,
entre otros:
ii. Elevar la calidad educativa mediante acciones tales como las siguientes:
24
iii. Aumentar la capacidad de gestión de las entidades del sector, mediante acciones tales como las
siguientes:
b. Una segunda estrategia fundamental para la extensión y fortalecimiento de las capacidades y las
oportunidades se refiere a la salud. El desafío en este campo es consolidar un sistema de protección
social universal, solidario, integral y eficiente que genere las bases de un verdadero Estado Social de
Derecho que haga realidad en el Departamento el mandato constitucional.
• Facilitar el acceso a los servicios respectivos mediante una extensión de la seguridad social en
forma tal que proteja a toda la población departamental.
• Tomar las medidas necesarias para que el régimen subsididado llegue a sus usuarios en las mejores
condiciones de cobertura, calidad y eficiencia.
• Clarificar los roles y competencias de los niveles departamental y municipal en materia de salud, a
fin de optimizar el uso de los recursos disponibles.
• Planificar el desarrollo del sistema de salud en el largo plazo, velando por la actualización
tecnológica y el equilibrio en el uso de la capacidad instalada, con el fin de fortalecer las áreas
débiles y crear aquellas que siendo de gran importancia para la salud no existen actualmente en el
departamento.
c. La tercera gran estrategia en esta línea se refiere a la vivienda y a su entorno que conforman el
“habitat” de los habitantes del Departamento. Se trata de dotar a aquel de los elementos básicos
necesarios para garantizar condiciones mínimas de bienestar material a los vallecaucanos y favorecer
el establecimiento de relaciones satisfactorias entre ellos, no sólo en el interior de las comunidades de
las que hacen parte, sino entre éstas y el contexto social urbano y rural en que se encuentran.
• Armonizar las necesidades de una vivienda digna con la protección del medio ambiente y la
seguridad de los habitantes.
• Apertura de líneas que le permitan a la población tener acceso a activos productivos: capital, tierra
y nuevas tecnologías, así como a la capacitación necesaria para aplicarlos; se considera que ésta es
una de las acciones potencialmente más eficaces para aumentar la capacidad productiva de los
habitantes y contribuir a cerrar algunas de las grandes brechas sociales que existen en el
Departamento.
b. Promocionar la protección y el respeto de los derechos humanos de los y las ciudadanas, sin ningún
tipo de discriminación.
c. Para tal efecto, fortalecer la fomación de docentes en temas como manejo de conflictos y negociación,
liderazgo democrático y comunicación para la paz y el desarrollo.
d. Estimular la vinculación de las organizaciones de toda clase a campañas tendientes a fortalecer los
aspectos culturales mencionados en los literales a. y b.
27
f. Impulsar la asociatividad entre las instituciones públicas y privadas, con el fin de optimizar sus
esfuerzos hacia el logro de determinados objetivos. Entre las formas para aumentar esta asociatividad
se dará especial importancia a las llamadas alianzas estratégicas.
b. Crear y fortalecer un contexto favorable a la participación que brinde a los distintos grupos y
personas la seguridad de que se trata de un proceso legítimo en la medida en que se dirige al bien
común; que cuenta con garantías para que todos quienes en él intervengan puedan brindar sus
puntos de vista con plena libertad y sin temor a represalias y que dispone de una voluntad política
que hará que tales puntos de vista sean efectivamente tomados en cuenta en el momento de tomar
las decisiones respectivas.
c. Hacer énfasis en la creación y fortalecimiento de las condiciones propias de los distintos sectores y
grupos sociales del Departamento, con miras a que puedan intervenir de manera eficiente y eficaz
en las decisiones que afectan sus condiciones de vida. Estas condiciones implican principalmente
su acceso a información pertinente, veraz y oportuna que les brinde elementos de juicio para
intervenir en las deliberaciones propias de los procesos participativos; su formación para que estén
en capacidad de comprender esa información y de aplicarla de manera adecuada en los debates
conducentes a la toma de decisiones y la promoción de las organizaciones sociales para que tengan
la capacidad de aunar los esfuerzos de sus miembros y de todos los que coinciden con ellas en la
búsqueda de determinados propósitos de interés colectivo.
d. Llevar a cabo acciones sistemáticas tendientes a garantizar que el proceso de generación de tales
condiciones conduzca explícitamente a mejorar la equidad entre los géneros y a brindar
oportunidades de intervención en la gestión a los individuos y grupos que hasta el momento han
tenido menos oportunidad para ejercer los derechos que por mandato constitucional les
corresponden en este campo.
28
e. Garantizar espacios y mecanismos para la participación de los diversos grupos étnicos con el fin de
que puedan hacerse partícipes de los procesos de toma de decisiones en la esfera departamental.
f. Promover el uso efectivo de los espacios de encuentro instituidos entre la ciudadanía y el gobierno,
con un doble propósito: lograr, por una parte, que el diseño y la gestión de las políticas sociales sea
más concertado y, por ende, más democrático y, por otra parte, hacer que el aprovechamiento de
tales espacios se convierta al mismo tiempo en un instrumento capaz de incrementar los niveles de
confianza de los ciudadanos entre sí y con las instituciones.
g. Velar por el cumplimiento de las disposiciones que establecen la participación social en los asuntos
públicos incluyendo, en particular, la aplicación de los instrumentos de veeduría ciudadana para
garantizar la plena transparencia de la gestión institucional, que se constituye a su turno en fuente
de recuperación de la confianza y el capital social de los habitantes del Departamento.
a. Identificar las aspiraciones e intereses sentidos de los ciudadanos en las esferas departamental y
subregional, generar con ellos un programa de sociedad departamental y promover la convergencia
organizada de las voluntades y los esfuerzos de la población para convertir en realidad ese
programa. El mantenimiento de la diversidad en medio de la unidad constituye el gran reto de la
Administración en esta materia. Al respecto habrán de tenerse en cuenta las especificidades
territoriales y, en general, subregionales a que se refiere el Eje Territorial del presente Plan
Maestro.
b. Realizar esfuerzos conjuntos entre los sectores público y privado para promover una cultura ética y
civilista, dentro de los marcos de la democracia y la justicia social.
f. Identificar, recuperar y preservar los bienes que integran el patrimonio natural y cultural de
Departamento, como parte de los procesos de identificación con el entorno y de la memoria y la
vivencia colectivas susceptibles recrear y fortalecer la identidad vallecaucana.
g. Hacer uso de instrumentos tendientes a hacer realidad este fortalecimiento, tales como la
realización de concursos artísticos, la difusión de manifestaciones culturales de diversa índole, la
conformación del centro del pensamiento vallecaucano y la orientación de la televisión regional
como promotora de un permanente intercambio de visiones socioculturales entre las distintas
regiones y grupos del Departamento.
a. Convertir a la política social en eje central, articulador de los demás componentes de la política de
desarrollo, en la medida en que éste es un proceso esencialmente al servicio del ser humano. Se trata
de realzar la importancia de la política social dentro de las políticas gubernamentales, otorgándole un
liderazgo estratégico con respecto al conjunto de las mismas y dotándola de una visión prospectiva,
sistemática y coherente, que supere los esfuerzos cortoplacistas, puntuales y desarticulados que han
tendido a caracterizarla durante mucho tiempo.
b. Desarrollar esa política a través de ejes estratégicos plenamente armonizados entre sí y guiados por los
principios de equidad, solidaridad y justicia redistributiva, que den prioridad a la población vulnerable
y le ofrezcan mecanismos que permitan su inclusión dentro de los beneficios del desarrollo
departamental.
d. Incentivar un compromiso político que, por encima de los intereses partidistas y las prioridades de
cada una de las administraciones departamentales, conduzca a introducir cambios esenciales en la
forma de asignación, contratación, administración y gestión de los recursos, a fin de mejorar la
transparencia, eficiencia, eficacia, equidad y continuidad de las políticas sociales.
e. Adecuar los niveles de coordinación, el tipo de enfoque y de liderazgo de las entidades públicas
nacionales, departamentales o municipales, para responder a las demandas de articulación en el interior
del sector público y de éste con los restantes actores sociales.
f. Definir con precisión las competencias, funciones y procedimientos que rigen la acción de las
instituciones públicas involucradas en la concepción y en la gestión de la política social, con el fin de
30
hacer posible la realización de un trabajo coordinado y articulado en red, que minimice los costos y
maximice el aprovechamiento de los recursos disponibles.
h. Diseñar y poner en práctica sistemas de seguimiento de la gestión de las políticas sociales y de sus
resultados inmediatos y de evaluación de las transformaciones generadas por su aplicación.
i. Garantizar que los planteamientos de la política social se conviertan en un propósito colectivo, al ser
producto de un amplio proceso de concertación, en el cual hayan tenido la posibilidad de intervenir
activamente e influir de manera constructiva todas las fuerzas sociales del Departamento.
La Gobernación del Valle del Cauca, a través de la Secretaría de Planeación Departamental, ha venido
liderando el proceso de elaboración del Plan Maestro, mediante una serie de consultas con diversos actores
sociales. Los resultados de estas consultas, la mayor parte de cuyos planteamientos en materia de
desarrollo social han quedado consignados en este documento, le han permitido plantear un conjunto de
análisis, hipótesis y propuestas sobre la realidad de la sociedad departamental y la construcción de su
futuro, análisis, hipótesis y propuestas que siguen estando sometidas a consideración de los distintos
sectores sociales. Recordemos, por una parte que nuestra responsabilidad no se agota con la emisión del
documento del Plan Maestro, sino que hace parte de nuestra misma naturaleza de ciudadanos y, por otra
parte, que este documento es una guía siempre inacabada, siempre susceptible de ser mejorada con
nuestras contribuciones, a través de un proceso de participación permanente, y de adecuarse a las
necesidades de cada uno de los momentos por los que transite nuestra sociedad desde ahora hasta el año
2015
31
EJE TECNOECONOMICO
“REVOLUCION PRODUCTIVA CON EQUIDAD,
DEMOCRACIA, COMPETITIVIDAD Y
SOSTENIBILIDAD”
SECRETARIA DE PLANEACIÓN
32
EJE TECNOECONOMICO
“Revolución productiva con equidad, democracia,
competitividad y sostenibilidad”
“Convertir en realidad un nuevo modelo de desarrrollo que solucione situaciones de exclusión social y de
pobreza, que genere condiciones para aprovechar la situación geoestratégica para el comercio
33
internacional y la biodiversidad, que reactive la economía para orientarla por un sendero de crecimiento
y desarrollo sostenible, de competitividad y de democratización de la propiedad. Un modelo que afiance
los valores culturales y promueva la riqueza ambiental; que potencie, articule y dinamice el territorio
para que funcione como un sistema de ciudades, que propicie una gerencia pública eficaz y de unidad
regional, que genere políticas públicas regionales, y que fortalezca la capacidad de investigación,
innovación de desarrollo de tecnologías que sirvan de base para la construcción de una renovación social
basada en el conocimiento”.
PRESENTACION
Este Plan debe hacer explícitos nuestros propósitos, los caminos para llegar a ellos, los instrumentos para
recorrerlos y los compromisos de todos para que en aquel año, nuestra sociedad se encuentre mucho más
cerca que ahora de esa imagen ideal que nos proponemos alcanzar. En este sentido, el Plan Maestro ha de
convertirse en una guía para avanzar con seguridad hacia el desarrollo de nuestra sociedad.
La elaboración del Plan Maestro es el primer paso en la gestión dirigida al logro de los objetivos que
definamos como sociedad. Este Plan habrá de guiar las acciones tendientes hacia esos objetivos desde
ahora hasta el año 2015, razón por la cual resulta esencial que recoja adecuadamente nuestras necesidades,
potencialidades y aspiraciones.
El Plan Maestro ha de ser un proyecto construído socialmente, que confiera al Valle del Cauca un gran
proyecto político, o sea un propósito colectivo capaz de movilizar la inteligencia, la voluntad y la acción
de sus habitantes, con miras a la construcción de un futuro mejor para todos.
Sobre esta situación no solamente han influido factores derivados de la evolución económica
internacional, nacional y regional, sino un problema esencialmente estructural: tenemos un modelo
económico que propende por la libre autorregulación del mercado pero que no tiene en cuenta que en
8
Plan de Desarrollo 2001-2003, Quinto Objetivo General
34
Ahora bien, este deterioro no se compadece con el enorme potencial del Departamento que le permitió
desarrollarse durante varias décadas hasta alcanzar uno de los primeros lugares dentro del país y que no
solamente continúa a disposición de sus habitantes para reemprender el camino del progreso, sino que se
ha visto reforzado como consecuencia de los cambios ocurridos en la geopolítica mundial. Es así como el
Valle del Cauca cuenta con una alta proporción de las mejores tierras agrícolas del país; un sistema vial
que pese a sus insuficiencias supera ampliamente a los de la mayor parte de las regiones colombianas; un
sistema de ciudades con capacidad para convertirse en núcleos capaces de absorber e irradiar
conocimientos aptos para promover una sociedad mejor; una población con niveles de formación y
experiencia productiva relativamente más altos que los del resto del país y una posición geográfica que lo
convierte en la puerta de acceso de Colombia hacia una de las zonas más dinámicas y promisorias de la
economía mundial: la llamada “Cuenca del Pacífico” que ofrecería al país enormes posibilidades en
términos de mercados de bienes y tecnologías.
Es entonces evidente que el Valle del Cauca tiene todos los elementos para sacudirse de su letargo y
reemprender su ruta hacia un verdadero desarrollo en beneficio de sus habitantes y del conjunto del país.
No obstante, para ello requiere identificar y atacar las causas que lo han relegado a la difícil situación en la
que actualmente se encuentra.
A continuación se hará una referencia más detenida a cada una de estas causas, no sin antes señalar que de
todas maneras han venido dándose en el Departamento una serie de hechos portadores de futuro que
permiten observarlo con optimismo; estos hechos también serán comentados más adelante.
La estructura productiva departamental se basa en su mayor parte en sectores que por su naturaleza y por
la evolución de los mercados nacionales e internacionales no ofrecen altas perspectivas de crecimiento en
el corto y el mediano plazo. Es el caso de las industrias de alimentos, incluída hasta cierto punto la
azucarera, papel y editoriales.
En efecto, la demanda interna y externa de la mayoría de los productos de tales sectores no presenta
mayores posibilidades cercanas de expansión alta y sostenida; de hecho, se registra ya una desaceleración
en su ritmo de crecimiento para la mayor parte de ellos lo que, evidentemente, contribuye a frenar todo el
proceso de crecimiento departamental.
Si examinamos las razones del estancamiento de la producción hallamos que no solamente se debe a la
naturaleza de los productos que se ofrecen sino a las condiciones de la demanda tanto interna como
externa. Concentrándonos en ésta -a la demanda externa se hará referencia en el siguiente literal-, hay un
conjunto de factores que han frenado su expansión y que, en consecuencia, le han impedido remplazar a la
demanda externa como motor del crecimiento. Entre tales factores se destacan:
Las características del sector productivo departamental lo ponen en inferioridad de condiciones frente a
mercados internacionales altamente competitivos en los que los distintos países buscan una inserción
ventajosa dentro del proceso de globalización. Esta inferioridad de condiciones puede atribuirse a factores
tales como los siguientes:
36
Cuando se analiza la situación económica y social del Departamento se observa un círculo vicioso en el
cual la mayor parte de la población no contribuye a la economía con altos niveles de productividad ni con
elevados estándares de consumo, esto último pese a que el nivel de ingreso promedio del Valle del Cauca
es uno de los más altos del país. Frente a esta constatación surge necesariamente el interrogante relativo al
37
porqué de este comportamiento y los análisis efectuados para darle una respuesta ponen de presente las
siguientes razones:
a. Elevados índices de concentración de la propiedad de la tierra, los bienes de capital y las utilidades,
que ocasionan una inequitativa distribución social y territorial de los ingresos.
b. Casi total ausencia de procesos de democratización de los referidos factores productivos y de
desconcentración del ingreso.
c. Enormes disparidades de acceso a la información, el conocimiento y las nuevas tecnologías.
d. Como consecuencia de lo anterior, bajos niveles de inversión, cultura empresarial y consumo por parte
de la gran mayoría de la población.
e. Rezagos de una cultura de los negocios que busca rentas y protecciones más que innovación e
incrementos en la productividad.
f. Fuerte concentración social y espacial del liderazgo, que no favorece la descentralización social y
espacial de las decisiones y que frena el surgimiento de nuevas fuerzas dinámicas.
g. Ausencia de una cultura de lo público capaz de sobreponer los intereses colectivos a los intereses
individuales. Esta carencia explica fenómenos como los siguientes:
• Tensiones y recelos entre los diferentes actores departamentales, que hacen extremadamente difícil
la formación de sinergias, la generación de confianza y la convergencia de propósitos hacia
propósitos comunes.
• Persistencia de resistencias individuales y grupales a promover consensos y compartir liderazgos en
procesos que requieren una amplia participación social y espacial.
• Dispersión de la capacidad de generar proyectos colectivos que dinamicen el desarrollo regional
con visión de largo plazo, enfoque social, proyección global y trabajo en equipo.
h. Bajos niveles de participación e influencia de los actores regionales que no están integrados a los
círculos tradicionales de poder.
La construcción de un futuro mejor para todos los vallecaucanos implica un examen cuidadoso tanto de las
tendencias previsibles a mediano y largo plazo, como de las rupturas que pueden darse en tales tendencias
como consecuencia de nuevos factores que irrumpen con fuerza en el ámbito económico y que son
susceptibles por si mismos de alterar las tendencias en cuestión (“hechos portadores de futuro”). A
continuación se exiaminan tales tendencias y factores en el ámbito de la economía Departamental.
77 A. Grandes tendencias
Es en la agroindustria donde se registran los casos de innovación más evidentes y difundidos que han
permitido a la región desarrollar el “cluster” del azúcar y contar con una exitosa industria editorial.
Adicionalmente, la implantación de las industrias farmacéuticas y de productos de aseo y uso personal
con apoyo en capital extranjero, ha traído consigo una transferencia tecnológica del exterior más que
una generación de tecnología local.
El análisis efectuado pone de presente que los avances innovadores se han concentrado en los sectores
más fuertes y tradicionales: el “cluster” del azúcar y la industria editorial, lo que, por importante que
sea, no deja de mostrar un escaso nivel de innovación frente a los numerosos y variados sectores de la
economía regional. Adicionalmente, los avances obtenidos han requerido un tiempo considerable y no
se han difundido ampliamente hacia los sectores con mediano y bajo desarrollo.
En términos de tendencias, pese a los continuos avances, el “cluster” del azúcar enfrenta serios
problemas debido a que su principal producto sigue y probablemente seguirá afrontando la crisis de los
precios internacionales y el lento crecimiento de la demanda internacional hacia la que se destina el
52% de la producción total de azúcar. No obstante, como elemento positivo cabe destacar que el
surgimiento de la bioindustria, una de las que tiene mayor potencial para el futuro departamental,
estuvo muy ligada en sus orígenes con la actividad del azúcar.
b. Persistencia en la incapacidad del Departamento para funcionar como un sistema competitivo frente a
los estándares internacionales
Las exigencias de la globalización hacen necesaria una creciente competitividad para mantenerse en
los mercados y expandir la actividad. Esta competitividad ha dejado de limitarse al ámbito interno de
las empresas y tiende a extenderse cada vez más a la región o territorio donde éstas se ubican y en el
que deben encontrar condiciones favorables para la producción en todos los aspectos. En otros
términos, se requiere una interacción o sinergia entre la región y las actividades que en ella tienen
lugar, con el fin de aumentar las posibilidades de eficiencia de éstas y generar desarrollo para los
habitantes del respectivo territorio.
A esto se refiere el concepto de competitividad sistémica que comprende cuatro niveles, a saber:
micro, meso, macro y meta que deben todos ser conjugados.
Aunque el Valle del Cauca ocupa según diversos estudios de la CEPAL y el Ministerio de Comercio
Exterior el segundo lugar en el paíse dentro del ranking departamental de competitividad, es claro que
39
no funciona como un sistema competitivo frente a los estándares internacionales por razones como las
siguientes:
• Su limitada capacidad para acceder a los mercados internacionales debido a la débil incorporación
de innovaciones, al carácter individual o subsectorizado de las estrategias de comercialización,
frenadas muchas veces por trámites engorrosos e innecesarios y a la pobre capacidad de
satisfacción de las exigencias del mercado internacional.
• La información fragmentada e insuficiente y el débil conocimiento para tomar decisiones acertadas
por los sectores público y privado.
• El insuficiente desarrollo de la asociatividad, que no sólo restringe la formación ce “clusters” y
cadenas productivas, sino que limita la integración de las subregiones y municipios para poner en
marcha procesos concertados y eficaces en pro del desarrollo común.
• La debilidad del liderazgo colectivo.
• Las restricciones financieras.
• Los altos riesgos derivados de la inseguridad y el conflicto armado
Para entender estas limitaciones y las tendencias que actualmente se observan, es preciso tener en
cuenta que el Departamento se encuentra en la transición de un modelo orientado hacia el mercado
interno y basado en la sustitución de importaciones a un mercado cada vez más internacionalizado no
sólo por la necesidad de expandirse hacia el exterior, sino de competir internamente con productos
importados. Recuérdese que en el modelo anterior sólo unos pocos sectores: azúcar, papel y editoriales
y últimamente sustancias químicas, adquirieron una dinámica exportadora, mientras que los restantes
estuvieron centrados sobre mercados locales, regionales y eventualmente, en algunos casos, se
extendieron al mercado nacional.
c. Aumento en la concentración sectorial y territorial del Valle del Cauca y a una restricción de sus
efectos sobre el desarrollo regional.
40
Existe una alta concentración sectorial y territorial del crecimiento económico vallecaucano ya que
cerca del 80% del PIB departamental es generado por unas pocas ramas y en siete municipios, a saber:
Cali-Yumbo, Palmira, Buenaventura, Cartago, Buga y Tuluá9. Si se observa que estos municipios
reúnen también más del 70% de la población y que son ellos, con excepción de Buenaventura, los que
registran los mejores índices de condiciones de vida, es fácil deducir que el crecimiento económico no
ha servido para irradiar desarrollo hacia todos los rincones del Departamento.
9
Este aspecto se desarrolla con mayor detalle en el documento relativo al Eje Territorial.
41
El crecimiento de la demanda interna del país, de la cual depende casi en un 90% el comportamiento
de la economía vallecaucana, ha venido desacelerándose a lo largo de los últimos años y sus tendencias
de corto, mediano y largo plazo resultan muy inciertas no sólo porque surgen de una crisis que no es
puramente cíclica, sino porque dependen en gran medida de reformas importantes como la laboral y la
tributaria cuyos efectos son todavía casi impredecibles y, en el mediano y largo plazo, de las políticas
que se adopten para conciliar las dificultades fiscales y el necesario estímulo para la inserción del país
en la economía mundial bajo la lógica de la globalización.
Por lo demás, al examinar los productos que han llevado el liderazgo de la economía departamental
durante las últimas décadas se aprecia que dos de ellos, el azúcar y el café, han registrado el descenso
continuo de sus precios en los mercados internacionales durante varios años; esta tendencia que pese a
eventuales cambios coyunturales no parece que vaya a cambiar de manera considerable en el mediano
y el largo plazo, salvo factores imprevistos, se debe en gran medida al escaso crecimiento de la
demanda por ambos productos y afecta fuertemente a la economía departamental dado el carácter
exportable de los mismos.
Al juntar ambos elementos, el comportamiento de la demanda interna y las perspectivas de los sectores
tradicionales en los mercados internacionales, hay un alto riesgo de que en ausencia de una estrategia
ambiciosa y proyectada hacia el largo plazo, el declive de la economía vallecaucana se prolongue
durante los próximos años.
• El débil crecimiento del sector formal de la economía genera elevados niveles de desmpleo que se
agudizan con los desenganches de mano de obra ocasionados por los ajustes fiscales del sector
público y la aplicación de la política de flexibilidad laboral por parte del sector privado. La tasa de
desempleo muestra, en efecto, un aumento acelerado y sostenido desde 1995 que la llevó de un
13.4% en 1996 hasta un 21% en 2000. Al excluir del ingreso a un vasto sector de la población, el
desempleo tiende a deteriorar la demanda regional.
• La existencia de altos niveles de desempleo, a su vez, tiende a influir negativamente sobre los
salarios y, en consecuencia, sobre la demanda, como consecuencia de la existencia de un exceso de
oferta de trabajo. Este fenómeno se refleja efectivamente en el comportamiento del salario real que
apenas se incrementó en un 1.26% en términos reales entre 1990 y 2000.
• La pérdida de estabilidad laboral atribuíble a las reformas laboral y pensional contribuye también a
reducir la propensión al consumo por la necesidad de disponer de provisiones para un futuro cada
vez más incierto.
• La expansión del sector informal si bien puede proveer de medios de subsistencia a grupos
numerosos de población, no favorece la elevación de los niveles de consumo ni la competitividad
departamental.
• La creciente desigualdad en la distribución del ingreso, tiende a reducir la demanda de los grupos
que tienen mayor propensión al consumo y por consiguiente, contribuye a desacelerar el
crecimiento de la economía.
• El comportamiento de los mercados departamentales después de la apertura indica que la demanda
por bienes importados ha venido sustituyendo a la demanda por bienes producidos en el
Departamento y en el país.
de trabajo que además exige una variedad de habilidades que no necesariamente corresponden a las
que ofrece esa población.
Este desequilibrio en aumento no solo tiende a incrementar los niveles de desempleo abierto sino que
forza la expansión de un sector “informal” que representaba en 1999 cerca del 38% del total de la
población ocupada en la conurbación Cali-Yumbo. Se observa así una doble tendencia: mayores
niveles de desempleo abierto y aumento en la participación de la ocupación informal dentro del total.
Aunque ambas tendencias se han manifestado en todo el país, ellas han sido más acentuadas en el
Departamento y parecen prolongarse en el corto y aún en el mediano plazo. Entre los factores que las
explican cabe mencionar los siguientes:
• El desfase cada vez mayor entre el perfil laboral demandado por las empresas, de una parte, y el
tipo de trabajador existente y la formación impartida por el sistema educativo, de otra parte. Es así
como el incremento en la demanda por trabajadores altamente calificados en sectores como la
agroindustria, la bioindustria y las telecomunicaciones no encuentra personal con la formación
requerida, mientras que abundan profesionales en áreas para las cuales no hay oferta de puestos de
trabajo, particularmente a los niveles salariales que corresponderían a sus niveles de calificación.
En síntesis, de lo expuesto puede deducirse que si no se hace nada por cambiar las cosas en el
Departamento, es muy probable que siga creciendo el desequilibrio entre la oferta y la demanda de
trabajo, con graves consecuencias económicas, sociales y políticas.
Frente al círculo vicioso de reducida demanda, baja inversión, escaso dinamismo y alto desempleo que
caracteriza la situación económica actual del Departamento y a las tendencias negativas previsibles en el
mediano y el largo plazo, “si las cosas siguen como van” y que conducirían a una exclusión de los
43
mercados internacionales y a un mayor deterioro del aparato productivo y a una creciente inequidad social,
han venido surgiendo algunos hechos derivados en ocasiones del esfuerzo de los mismos vallecaucanos y
en otros de las transformaciones que se viven a escala mundial, que abren nuevas perspectivas al
Departamento; todos ellos implican desafíos y muchos de ellos, si se aprovechan adecuadamente,
permiten avizorar un futuro promisorio para éste
A. La llamada Cuenca del Pacífico que incluye países como Japón, segundo país del mundo en
importancia económica; China el más poblado y con mayor expansión de la demanda en las últimas
décadas y los llamados “tigres asiáticos” que en poco tiempo y mediante procesos espectaculares de
crecimiento económico han venido a ubicarse en el grupo de países con mayor producto por habitante
a escala mundial. Esta cuenca se ha convertido en el centro más dinámico de la economía mundial
durante las últimas décadas y, por esta razón en el principal mercado potencial de al cual se han
abierto las mayores expectativas de crecimiento de los mercados. Para Colombia, la vinculación a este
nuevo centro de la actividad económica mundial le permitiría abrir nuevas fuentes de exportación y
reducir su dependencia con respecto a los Estados Unidos.
El Departamento del Valle del Cauca constituye precisamente el frente colombiano que se proyecta
hacia esa enorme región y que en consecuencia tiene las mayores ventajas comparativas para acceder a
ella no sólo como productor sino como centro de distribución. En este sentido, la localización y
algunas condiciones de la Zona Económica Especial de Exportación de Buenaventura, ZEEEB
permiten perfilarla como un polo de desarrollo regional, con condiciones altamente favorables para el
comercio exterior, susceptible de atraer grandes flujos de inversión nacional y extranjera, siempre y
cuando logre definir acertadamente su vocación estratégica, supere sus limitaciones sociales,
infraestructurales y de gestión, favorezca la competitividad departamental y mejore la articulación de
las distintas subregiones vallecaucanas. Al respecto puede señalarse que este puerto presenta ventajas
tales como su excelente ubicación que le permite ofrecer precios de transporte relativamente bajos a
los países del Pacífico y su disponibilidad de recursos naturales -pesqueros, forestales e hídricos-, pero
que también afronta desventajas como los bajos niveles de desarrollo social, la débil calificación del
recurso humano y el déficit en infraestructura y cobertura de los servicios públicos.
B. Las oportunidades ofrecidas por los nuevos procesos de integración subregional tales como el ATPA y
el ALCA. El primero de ellos otorga preferencias arancelarias a Colombia en el mercado de los
Estados Unidos, mientras que el segundo insertaría a Colombia en uno de los mayores mercados
mundiales en 2005. Aunque estos procesos van a aumentar la exposición de la economía nacional y
departamental a la competencia internacional, es indudable que también le están ofreciendo no sólo la
oportunidad de nuevos mercados, sino herramientas para buscar su inserción en ellos, tales como el
abaratamiento de insumos y equipos importados. De hecho, aunque el efecto neto de los referidos
procesos es todavía incierto, es indudable que ellos abren nuevas perspectivas a la economía
departamental, debido a sus ventajas comparativas -incluyendo la localización- si los vallecaucanos
asumen seriamente su responsabilidad para aprovechar las posibilidades y contrarrestar adecuadamente
las amenazas que surgen de los mismos.
C. El creciente interés mundial por la biodiversidad, aspecto éste en que el Departamento cuenta con una
inmesa ventaja comparativa. Su aprovechamiento incluye ámbitos potenciales tales como mercados
verdes, servicios ambientales y bioproductos con tecnologías limpias e incluye, entre otras, formas no
convencionales de comercialización que pueden ser de enorme interés nacional y regional tales como
el canje de deuda por naturaleza.
44
D. La aparición durante los últimos años de posibles “clusters” novedosos, con alto potencial de
desarrollo para el Departamento, debido al interés que por sus productos y servicios ha venido
surgiendo a escala internacional. Tal es el caso de la informática, la electrónica y las comunicaciones;
de la biotecnología; de la salud y la estética y del turismo y la recreación.
E. Los desarrollos de la infraestructura vial y portuaria que al haberse extendido por varias regiones
colombianas, obligarán al Departamento a obtener altos estándares de calidad para competir por la
movilización de flujos de carga, especialmente de productos destinados a la exportación.
La actual situación económica del Valle del Cauca es producto de una crisis coyuntural y de una
El diagnóstico tecnoeconómico: a manera de conclusión
evolución de largo plazo que confluyen para trazar un cuadro preocupante del futuro si no se
hace nada para modificar las tendencias que actualmente predominan.
Afortunadamente no sólo es posible actuar para revertir las tendencias mencionadas, sino que
existe un conjunto de hechos portadores de futuro que pueden reforzar los esfuerzos de los
vallecaucanos para lograr el cambio deseado. Entre ellos se mencionan el potencial de la
ZEEEB, las oportunidades abiertas por los procesos de integración subregional, el creciente
interés mundial por la biodiversidad y el surgimiento de nuevos “clusters” productivos en el
Departamento.
Del diagnóstico de la situación económica actual del Valle del Cauca y de la observación de las tendencias
dominantes a corto, mediano y largo plazo, se desprende la urgente necesidad de transformar el escenario
económico departamental, con el fin de ponerlo en capacidad de afrontar exitosamente los retos de un
mundo en profunda transformación y de satisfacer así las exigencias de una sociedad que reivindica el
reconocimiento y el respeto de los derechos que le competen y que le han sido expresamente reconocidos
por la Constitución Colombiana de 1991. En este sentido, es preciso tener presente en todo momento que
el propósito de la producción no es la competitividad per se, sino en cuanto instrumento para ampliar la
gama de opciones de las personas, en este caso de todos los vallecaucanos, que son, en último término, los
destinatarios de los beneficios de la actividad productiva.
Con tal propósito, los vallecaucanos nos hemos planteado la apuesta que acaba de enunciarse.
Para ganarla es preciso tener en cuenta que nos encontramos en un mundo en el que procesos tales como
la globalización, la apertura económica y las exigencias de la competitividad son irreversibles en el
mediano y el largo plazo, desde cualquier óptica que se los mire. Cabe reconocer, sin embargo, que el
carácter necesario de estos procesos no impide a las naciones y aún a las regiones subnacionales dirigir la
manera como ellas se proponen vincularse a ellos. En estos términos, es preciso aceptar que un
departamento como el Valle del Cauca, en cabeza de todos los actores que lo integran: gobierno, actores
económicos y sociedad civil, no sólo puede sino que está obligado a asumir su responsabilidad como
agente de cambio para lograr la mejor inserción posible dentro de ese nuevo mundo globalizado que se ha
venido consolidando a lo largo de las últimas décadas.
La manera como logre enfrentarse este desafío es crucial para el Departamento. Para entender la validez
de esta afirmación, basta observar la concentración de las oportunidades de desarrollo en las regiones que
logren ser más competitivas y el desfase en que caen las regiones que no logran insertarse de manera
adecuada y sostenible en ese universo global. Es indudable que el Valle del Cauca debe plantearse
claramente esta disyuntiva y ponerse en la ruta que ha de conducirlo a la primera de las situaciones
mencionadas. Esta ruta pasa por la revolución productiva a que se refiere la apuesta citada. Una revolución
que fortalezca la capacidad del Departamento para producir bienes y servicios competitivos en los
mercados internacionales y para generar excedentes susceptibles de ser reinvertidos en el proceso de
desarrollo regional.
La Revolución productiva
La revolución productiva que los vallecaucanos nos proponemos realizar bajo la orientación del Plan Maestro
es un proceso acelerado de cambio integral en lo que producimos, es decir en el tipo de bienes y servicios que
sustentan la economía; en la manera de combinar y renovar los medios de producción que utilizamos para
estar acordes con los cambios tecnológicos; en el relacionamiento de los agentes económicos dentro de cada
sector y en la manera como se establecen vínculos entre éstos y en la ampliación y diversificación de los
mercados internos y externos hacia los cuales nos proponemos dirigir nuestros productos.
El éxito de esta revolución sería, en síntesis lograr un crecimiento económico sostenible y sólidamente
articulado con los mercados internacionales que beneficiara al conjunto de la población vallecaucana.
46
Ahora bien, la revolución productiva no implica en manera alguna un desconocimiento de las condiciones
sociales del desarrollo. De hecho, la política del Plan Maestro para hacer frente a la encrucijada de la
inestabilidad, la vulnerabilidad y el estancamiento económico, será la de convertir el crecimiento en
desarrollo mediante un proceso de en el que la generación de riqueza surja endógenamente de los mismos
vallecaucanos, en el entendimiento que las regiones más exitosas no son necesariamente aquellas donde
más se produce, sino aquellas donde la población es capaz de orientar la construcción de su propio futuro
y donde ella en su conjunto es la beneficiaria de la riqueza que genera.
Por otra parte, hay absoluta claridad sobre el hecho de que sólo en la medida en que el Valle del Cauca se
incorpore a la sociedad del conocimiento no sólo como receptor y, eventualmente, como transmisor de las
innovaciones, sino como generador de saberes y tecnología, podrá generar este desarrollo endógeno y
asumir un liderazgo efectivo y positivo en la esfera nacional y aún en el plano internacional.
Los resultados esperados de la revolución productiva son: sentar las bases de un crecimiento sostenible a
largo plazo, mediante una capacidad regional endógena para llevar a cabo una gestión dinámica de sus
procesos de desarrollo; generar empleo para la población regiónal; elevar los ingresos y, por ende, la
capacidad de ahorro e inversión; transformar la capacidad exportadora de la región mediante la
repotencialización de los sectores tradicionales, el impulso a los sectores emergentes y el desarrollo de
nuevas actividades; hacer más equitativos los beneficios del crecimiento con el fin de lograr un verdadero
desarrollo humano.
Ante todo, es preciso insistir en que para el Plan Maestro, la revolución productiva que se promueve y la
reinserción del Departamento en la economía mundial en el marco de la globalización, no son fines en sí
mismos, sino meros instrumentos para elevar la calidad de vida de todos los vallecaucanos y para
aumentar las opciones de que disponen a fin de lograr su desarrollo integral, individual y colectivo. No se
trata en consecuencia de dar a este desarrollo una visión puramente económica, pero sí de reconocer, de
manera realista, que en el mundo actual las posibilidades de desarrollo de los vallecaucanos pasan por una
inserción satisfactoria del Departamento en el proceso de globalización y que ésta sólo se logra mediante
un mejoramiento sustancial de las condiciones de la actividad económica del Valle del Cauca.
QUE PERMITA
MEDIANTE
Para desencadenar una revolución productiva en beneficio de todos los vallecaucanos es necesario
diseñar e implementar un sistema regional competitivo que aproveche el potencial regional y genere
empleos suficientes, mediante la innovación y la movilización de todas las fuerzas productivas del
Departamento
A continuación se exponen brevemente los fundamentos y contenidos de cada una de las grandes
orientaciones estratégicas y sus líneas de acción; posteriormente se plantearán las estrategias e
instrumentos necesarios para convertir en realidad tales orientaciones.
A. Fortalecer la competitividad sistémica en forma tal que se haga posible una inserción exitosa de
la economía en los mercados mundiales.
48
Los países y las regiones afrontan actualmente el reto de modernizarse, de innovar, con eficiencia y
equidad, con el fin de lograr una inserción social y económica satisfactoria en un mundo cada vez más
globalizado. Téngamos en cuenta que al hacer referencia a “los países y las regiones” estamos
abandonando la idea de que el reto en cuestión afecta únicamente a la esfera interna de las empresas de
producción y de servicios y estamos aceptando que las transformaciones requeridas deben afectar al
conjunto de la sociedad que habita en una región o territorio dado: el desarrollo productivo sólo puede
realizarse plenamente si cuenta con un entorno capaz de sustentarlo.
La productividad sistémica comprende cuatro niveles asaber: micro, meso, macro y meta, los
cuales deben ser conjugados pues cada uno comprende aspectos claves de los que depende el
grado de competitividad de una región. La competitividad micro depende del grado de
modernización e innovación de las unidades productivas para mejorar la eficiencia de sus
procesos y la calidad de sus productos; la competitividad meso hace referencia a las condiciones
de infraestructura y conectividad del territorio para facilitar la distribución de los bienes y
servicios que en él se producen; la competitividad macro se refiere al manejo de la política
macroeconómica en tanto que la competitividad meta corresponde a la capacidad de los actores
sociales para fijar metas, implementarlas y obtenerlas dentro de una perspectiva de largo plazo.
El logro de una competitividad sistémica en el Valle del Cauca pasa por la formación de lo que
actualmente se conoce como la “sociedad del conocimiento”. Se trata de una sociedad capaz de
generar conocimientos que se adapten a las condiciones del contexto de su propia realidad, de captar y
adaptar conocimientos de otras procedencias y de aprovechar unos y otros en beneficio del desarrollo
regional y nacional.
En esta línea y ubicado en el ámbito concreto de los retos impuestos por la globalización, el Plan
Maestro es consciente de que la inserción satisfactoria del Departamento en los mercados
internacionales exige que todo el proceso económico sea permeado por los planteamientos de la
economía del conocimiento, en forma tal que surja un aparato productivo sólido al estar anclado en un
contexto capaz de generar, adoptar, adaptar y aprovechar el conocimiento científico y tecnológico;
dinámico al hacer uso de las innovaciones que de ese conocimiento se deriven y equitativo en la
medida en que ofrezca oportunidades de ocupación, empleo e ingreso a una población capaz de
aprovechar tales oportunidades para su beneficio individual y social.
debido a las condiciones específicas del Valle del Cauca, tales como la biotecnología y la bioindustria
y, como condición para facilitar las acciones anteriores, implantar y desarrollar un sistema de
información capaz de alimentar todos los procesos que acaban de enunciarse.
El éxito del sistema se basa tanto en su capacidad para consolidar núcleos de generación, adopción y
adaptación del conocimiento: universidades, centros tecnológicos, programas de apoyo a la innovación
empresarial e investigadores, como en su eficacia para articular tales núcleos con los usuarios del
conocimiento, empresas del sector productivo y otros, a través de “clusters” para las primeras10 y, en
general, de cadenas de innovación y aprendizaje que hagan posible la elevación de la competitividad
sistémica. Todo ello implica crear un entorno favorable al conocimiento y a su aprovechamiento en los
distintos campos de la vida social y requiere una acción coherente y sostenida no sólo de las entidades
públicas, sino del conjunto de las fuerzas sociales del Departamento.
Por tal razón ha venido consolidándose una nueva aproximación a la competitividad empresarial,
basada ya no en establecimientos individuales sino en cadenas productivas que reflejan las
articulaciones entre tales establecimientos que, por lo demás, pueden hacer parte de sectores diferentes.
Tales articulaciones pueden darse mediante relaciones “hacia atrás” (compra de insumos y factores de
producción de un establecimiento a otro) y “hacia adelante” (venta de productos y servicios necesarios
para la producción de otras empresas) Esta nueva perspectiva exige un abordaje diferente del
problema, abordaje que hace énfasis en las articulaciones entre tales unidades y en la manera como
deben promoverse las articulaciones entre ellas, teniendo en cuenta que bajo esta óptica la
competitividad ha dejado de ser un problema exclusivo de cada unidad productiva considerada
aisladamente, para convertirse en un asunto de interés para el conjunto de unidades productivas y de
servicios que directa o indirectamente tienen relación con la producción de determinados bienes o
servicios.
10
El concepto de “cluster” se explica en el literal [Link].
50
En estas condiciones, bajo un enfoque de cadenas productivas la posibilidad de competir con éxito en
los mercados mundiales depende no sólo de la competitividad de cada uno de los integrantes de la
cadena, sino de la manera como ellos se articulen entre sí.
Ahora bien, el Plan Maestro utiliza el concepto de innovación tanto desde un punto de vista
tecnológico como desde un ángulo social e institucional: se trata no simplemente de introducir cambios
en las tecnologías productivas, sino de abordar las situaciones a través de actitudes dispuestas a acoger
las transformaciones positivas en materia de cambio organizacional, manejo gerencial,
aprovechamiento de oportunidades y aprendizaje a través de la interacción con el entorno. El presente
Plan hace énfasis en la importancia de la innovación, enfocada desde ambas ópticas, como condición
indispensable para la competitividad y, de manera más general, como palanca para promover el
crecimiento y el desarrollo.
Con miras a mantener la competitividad sistémica el Plan abordará los distintos eslabones del proceso
de generación, difusión, apropiación, adaptación y aplicación del conocimiento con el fin de que se
conviertan en una permanente fuente de innovación particularmente para las empresas productivas del
Departamento, tal como se explicará en breve.
51
Esto implica no solamente la apertura de nuevas líneas de crédito, sino una revisión de todo el sistema de
financiación del aparato productivo departamental, incluyendo la búsqueda de nuevas fuentes de recursos
nacionales o internacionales, el estímulo a la inversión mediante medidas tributarias, fiscales o de otra
índole y la adopción de alianzas de diversa naturaleza que involucren la aplicación de recursos financieros
a fines productivos.
Ya se puso de presente que el Valle del Cauca cuenta con una serie de ventajas comparativas que tienden a
facilitarle el acceso a los mercados mundiales. Es el caso de los atractivos de la Zona Económica Especial
de Exportaciones de Buenaventura que tienden a realzar la importancia del primer puerto exportador de
Colombia; la expansión de las economías de la Cuenca del Pacífico hacia las cuales se proyecta el
horizonte del Departamento; la riqueza en biodiversidad que abre el campo al aprovechamiento de
recursos con alto potencial de mercado en el ámbito internacional; la existencia de condiciones naturales y
construídas relativamente favorables para la distribución de bienes y servicios y la existencia de una
tradición exportadora, aunque restringida a algunos medios empresariales.
La cultura empresarial a que se está haciendo referencia exige la creación de condiciones de información,
formación, motivación y organización que promuevan en los empresarios una actitud positiva frente a su
inserción en los mercados internacionales. Para ello se requerirá un conjunto de acciones que se
presentarán en el numeral 3 de este documento.
f. Adopción de normas que generen un entorno institucional atractivo y eficiente para la inversión.
El componente institucional es esencial dentro del propósito de fortalecer la competitividad sistémica. Su
acción debe basarse en un proyecto político de construcción colectiva que, mediante una planificación
integral, sistemática y prospectiva, promueva los cambios estructurales que se requieren como fundamento
de un desarrollo sostenible en el mediano y el largo plazo que tenga en cuenta las exigencias del proceso
de globalización en que se inserta el Departamento.
En función de ese proyecto, será necesario reorientar las acciones de la Administración Departamental y
hacer los cambios de estructuras administrativas, funciones y procedimientos que faciliten esas acciones,
52
tal como se expone más detalladamente en el documento sobre el eje administrativo del presente Plan. Al
respecto es preciso hacer dos consideraciones adicionales:
• Las transformaciones a que acaba de hacerse referencia deben tener en cuenta no solamente el
funcionamiento interno de las distintas dependencias, sino su articulación con otros agentes
económicos nacionales e internacionales, como corresponde a la visión sistémica del Plan.
• La reorientación y las transformaciones en cuestión deberán extenderse tanto a las administraciones
municipales como a las diversas organizaciones empresariales y de la sociedad civil que directa o
indirectamente confluyen a promover el crecimiento de la economía departamental.
B. Reorientar la estructura productiva mediante un aprovechamiento del potencial local que considere
las tendencias de la globalización
a. Identificación de los recursos regionales que pueden ser aprovechados para competir favorablemente
en los mercados nacionales e internacionales
Ahora bien, dada la debilidad del aparato productivo del Departamento, para lograr ese tipo de empresas
será necesario poner en marcha un sistema de fortalecimiento de las ya existentes y de promover la
creación de otras nuevas, de diferentes tamaños y características, que tengan como común denominador
altos estándares de competitividad. Esto requiere una estrategia específica que se presenta posteriormente.
en soporte del mejoramiento de las condiciones de vida en zonas de economía campesina caracterizadas
por un atraso relativo, escasa productividad y predominio de la pobreza. Esta estrategia debe tener en
cuenta el potencial de cada uno de los municipios en los que haya de aplicarse, utilizar técnicas de
producción limpia y promover mejoras sustanciales en las condiciones de productividad y competitividad
de las actividades respectivas.
En consecuencia se considera que todos ellos deben asumir la parte de responsabilidad que les
corresponde en este proceso: productores, trabajadores, sociedad civil y Estado deben comprometerse a
brindar todo su empeño a convertir en realidad una estrategia dirigida a generar empleos en el Valle del
Cauca. Este compromiso debe quedar consignado en un instrumento que no solamente sirva para
formalizarlo, sino que se convierta en un referente de consulta necesaria en el momento de realizar las
acciones dirigidas a generar nuevos empleos y a elevar la calidad de los existentes.
Es por ello que se considera indispensable a corto plazo incorporar expresamente el componente de
empleo dentro de un sistema de información económica para el Departamento.
Tales programas deben ser flexibles en forma tal que resulten permanentemente adecuados a las
características de los demandantes de trabajo y a las necesidades de los oferentes. En el numeral 3 se
54
especificarán algunos que resultan necesarios en el momento actual para poner en marcha la estrategia del
eje económico.
El Plan Maestro, por definición no es el plan de una Administración Departamental, sino el Plan de una
sociedad empeñada en lograr determinados propósitos para el mejoramiento de sus condiciones de
bienestar individual y colectivo. Esta concepción del Plan como propósito colectivo es particularmente
válida en el caso del eje tecnoeconómico, uno de los más complejos dentro de la estructura del Plan.
En efecto, en un mundo en que la mayor parte de las decisiones económicas son tomadas por los agentes
del mercado y en el que la intervención del sector público en esta espera es particularmente restringida, las
posibilidades de éxito del Plan radican en gran medida en el compromiso de los agentes económicos para
lograr convertir en realidad sus planteamientos. Es por ello que se subraya expresamente la necesidad no
sólo de lograr un consenso en torno a los objetivos y estrategias básicas del presente eje, sino de hacer
explícito el compromiso de los agentes sociales para el logro de tales objetivos y la materialización de las
estrategias propuestas.
b. Movilización de las fuerzas sociales hacia ese consenso mediante la generación de un liderazgo
colectivo.
Tal como ha podido apreciarse en las páginas anteriores, el desarrollo económico requiere un conjunto de
condiciones que exceden ampliamente la esfera puramente económica. Entre esas condiciones está la
voluntad de las fuerzas sociales de invertir no sólo sus recursos financieros sino también su esfuerzo con
el fin de alcanzar el futuro al que aspira la inmensa mayoría de los vallecaucanos; naturalmente para
convertir en realidad esa voluntad, se requiere un liderazgo capaz de movilizar al conjunto de tales fuerzas
y orientarlo hacia los objetivos del Plan.
Los vallecaucanos se han propuesto un tipo de desarrollo no excluyente del que pueda beneficiarse toda la
población. Indudablemente esto requiere una distribución más equitativa de la propiedad que comienza
por un acceso ampliado al crédito, la asistencia técnica y administrativa a las empresas, particularmente a
las pequeñas y medianas y el fortalecimiento de los procesos de transferencia tecnológica a este tipo de
establecimientos. Será imposible pensar en un verdadero desarrollo económico regional mientras la
propiedad, la tecnología, el crédito y los restantes servicios a las empresas sigan concentrados en un grupo
restringido de establecimientos.
55
El cuadro No. 1 muestra esquemáticamente la relación entre la apuesta del eje tecnoeconómico, las
limitaciones que afronta y la forma como espera superarlas.
56
A continuación se analizará brevemente cada uno de los elementos que permitirán convertir en
realidad nuestra apuesta.
Este reto implica un proceso gigantesco tendiente a potenciar el capital humano del Departamento, o sea, a
lograr que todos y todas lo(a)s vallecaucano(a)s estén en capacidad de comprender su situación en el
mundo de hoy y las perspectivas que se les ofrecen y de conocer, comprender y aplicar los instrumentos
de que pueden disponer para mejorar esa situación en los ámbitos económico, social, cultural, ambiental y
político. Para ello se propone como principal ámbito de acción el tema de la “capacidad de generación y
uso del conocimiento”.
Las acciones propuestas en este ámbito se dirigen a fortalecer, articular y modernizar el sistema regional
de ciencia, tecnología e innovación y pueden organizarse en las siguientes categorías11: fortalecimiento de
la capacidad regional en ciencia y tecnología; formento a la innovación y a la apropiación social del
conocimiento; fortalecimiento a la capacidad de gestión del conocimiento; integración del sistema regional
de ciencia, tecnología e innovación y fortalecimiento de la capacidad de pensamiento estratégico y
prospectivo en la región
CUADRO No. 1
LA APUESTA:
Revolución productiva con competitividad, equidad, sostenibilidad y democracia
Preguntas claves
11
Téngase en cuenta que en algunas de ellas existen ya propuestas claramente definidas mientras que en
otras esta definición se hará en los planes y programas de corto y mediano plazo que habrán de
operativizar las orientaciones del presente Plan.
57
• Transformado en ventajas
competitivas las ventajas
comparativas del Valle del Cauca
para insertarse en los mercados
mundiales
C. Dinamizar la demanda con c. Una demanda interna restringida • Impulsando un proceso masivo
empleo productivo de generación de empleo
mediante un programa que ponga
al alcance de todos los
establecimientos la tecnología, el
crédito y los demás servicios
necesarios para una actividad
empresarial eficiente y dinámica.
D. Transformar crecimiento en d. Una concentración de la riqueza
desarrollo, de forma • Fortaleciendo un liderazgo
y la propiedad que genera democrático en el que todos los
sostenible y con visión de círculos cerrados de poder. ciudadanos encuentren un
largo plazo.
espacio para plantear sus
expectativas, para contribuir a
convertirlas en realidad y para
exigir el cumplimiento de los
compromisos que se adquieran
para tal efecto.
a. Fortalecimiento de la capacidad regional en ciencia, tecnología e innovación. Se imponen para ello las
siguientes acciones:
ii. Apertura de espacios de debate y participación ciudadana orientados a la apropiación social del
conocimiento
• Establecimiento de mecanismos de difusión de las innovaciones, tales como cerntros de
información técnica y empresarial, integrados al Sistema Regional de Ciencia, Tecnología e
Información al que se hace referencia en el literal d. a continuación.
• Adopción de programas universitarios destinados difundir el conocimiento científico y
tecnológico
• Creación de programas de divulgación del conocimiento científico y tecnológico para ponerlo
al alcance de la mayor parte de la población.
• Definición de instrumentos que promuevan la inclusión del conocimiento científico y
tecnológico en los debates de los organismos de participación ciudadana.
f. Con miras a articular todos los elementos mencionados anteriormente, diseño de una estrategia
regional para la generación, desarrollo, difusión, uso y apropiación de conocimiento, vinculando metas
y acciones sectoriales que se traduzcan en una Agenda Prospectiva y en un Plan Regional de Ciencia y
Tecnología.
Este reto implica específicamente desencadenar la revolución productiva necesaria para encaminar la
economía por la senda de una reactivación sostenible y con perspectivas favorables de inserción en los
mercados nacionales e internacionales, para lo cual se llevarán a cabo, entre otras, acciones en las
siguientes líneas estratégicas:
a. La repotencialización de los sectores tradicionales tales como el azúcar y el café que han sostenido la
economía vallecaucana durante varias décadas; esta repotencialización implica crearles nuevas cadenas
60
d. El fortalecimiento y operación eficaz de un banco departamental de proyectos que facilite las acciones
a que se refiere el presente literal B.
12
f. La promoción de polos de desarrollo especializados en la Zona Económica Especial de
Exportaciones de Buenaventura, ZEEEB, en zonas francas, parques industriales e incubadoras de
empresas. El éxito de tales polos dependerá de su articulación con las cadenas productivas y “clusters”
que se desarrollen en el Departamento.
Una mención especial merece la ZEEEB que por las características que tiene como principal puerto
colombiano, punta de lanza del país hacia la Cuenca del Pacífico y centro de un área rica en recursos
naturales con alto potencial de aprovechamiento, transformación y exportación, está llamada a
convertirse en motor fundamental del desarrollo vallecaucano, siempre que logre reunir condiciones
como las siguientes:
12
O sea, unidades económicas que por su tamaño, sus interrelaciones y su dinamismo sean capaces de
arrastrar el crecimiento de amplios sectores de la economía.
61
(POT), concebidos con una visión que articule de manera integral los componentes puerto-ciudad-
región y que dispongan de los recursos que corresponden a la prioridad de la ZEEEB.
ii. Entre las acciones de mejoramiento de la infraestructura a que acaba de hacerse referencia se
mencionan:
• Un mejoramiento y permanente mantenimiento de las condiciones de navegabilidad del canal
de acceso al puerto.
• Como complemento indispensable de lo anterior, reforestación de la cuenca del río Cagua para
evitar la colmatación del referido canal.
• La generación de las condiciones para la construcción de un nuevo terminal de aguas profundas.
• El aumento de las líneas navieras en las diferentes rutas de exportción, incluyendo cabotaje.
• La creación de uno o varios centros de servicios empresariales que cuenten con los recursos
más modernos para brindar un máximo de conectividad e información permanentemente
actualizada sobre las condiciones de los mercados nacionales e internacionales.
iii. Un conjunto de estímulos a la localización de actividades productivas en la ciudad y su región.
Estos estímulos deben tener en cuenta las condiciones de los mercados potenciales, incluyendo las
que puedan resultar de una eventual vinculación del Colombia al ALCA, y la articulación de las
actividades propuestas a encadenamientos productivos que permitan potenciar al máximo las
posibilidades de tales actividades.
iv. Un mejoramiento en las condiciones de las vías de comunicación terrestre y aérea que unen al
puerto y al municipio con el resto del Departamento y del país, otorgando a la rehabilitación del
ferrocarril la importancia que merece.
v. Como complemento de lo anterior, conformación de un puerto seco de transferencia de carga y
servicios de exportación.
h. La realización de acciones tendientes a fortalecer la estructura espacial del Valle del Cauca que más
que un simple soporte a la implantación de las actividades, constituye un factor que promueve o
desestimula la localización de éstas. Este fortalecimiento incluye, entre otras, acciones en los
siguientes campos:
13
Estos planteamientos se desarrollan con mayor amplitud en el documento sobre el Eje Territorial.
62
g. La promoción de la imagen nacional e internacional del Valle del Cauca, con el fin de facilitar el
acceso a los mercados y el clima de inversión.
C. Transformado en ventajas competitivas las ventajas comparativas del Valle del Cauca para
insertarse en los mercados mundiales
El Valle del Cauca cuenta con un conjunto de ventajas comparativas que lo ubican en una posición
favorable frente a los mercados nacionales e internacionales de un cierto número de bienes y servicios. No
obstante, esas ventajas sólo adquieren sentido si se aprovechan para que la producción de tales bienes y
servicios pueda efectivamente competir frente a productos similares debido a sus condiciones de precio y
calidad. Entre las acciones e instrumentos dirigidos a aprovechar las ventajas comparativas para producir
bienes y servicios competitivos se mencionan las siguientes:
D. Impulsando un proceso masivo de generación de empleo mediante un programa que ponga al alcance
de todos los establecimientos la tecnología, el crédito y los demás servicios necesarios para una
actividad empresarial eficiente y dinámica.
a. Desarrollar un sistema regional eficiente de información para el empleo. Este sistema podría incluir
componentes tales como una bolsa pesquera artesanal,
b. Combinar estrategias para proveer mano de obra productiva con un adiestramiento técnico que no
implique alta cualificación a corto plazo, con medidas para avanzar en el mediano y el largo plazo en
una cualificación de más alto nivel que favorezca el crecimiento de la productividad en todos los
ámbitos. Esto implica una ampliación y adecuación de la oferta de programas de formación y
entrenamiento del SENA para jóvenes semi-calificados, en áreas tales como internet, telefonía celular,
televisión por cable, videoconferencias y procedimientos agroindustriales de producción limpia.
c. Impulsar el desarrollo descentralizado por subregiones, de centros de educación secundaria vocacional,
dotados con laboratorios, talleres y centros de prácticas que permitan desarrollar las ventajas
comparativas y competitivas de la subregión, con una proyección a los mercados deparamentales,
nacionales e internacionales.
d. Promover el desarrollo de la actividad productiva, conforme a lo planteado en los literales A. y B.
anteriores.
e. Impulsar la asociatividad entre los trabajadores del llamado “sector informal” y satisfacer sus
requerimientos de capacitación y asesoría tanto en lo administrativo -incluyendo, por ejemplo- lo
relativo a la seguridad social-, como en lo tocante a técnicas de producción, abastecimiento de
64
E. Fortaleciendo un liderazgo democrático en el que todos los ciudadanos encuentren un espacio para
plantear sus expectativas, para contribuir a convertirlas en realidad y para exigir el cumplimiento de los
compromisos que se adquieran para tal efecto.
F.
a. Generar un liderazgo colectivo capaz de velar por el cumplimiento del proyecto de región propuesto
por los vallecaucanos a través del presente Plan, dentro del respeto a los intereses colectivos o
públicos, a todo lo largo del proceso de desarrollo económico y técnico aquí previsto.
b. Consolidar la alianza entre el gobierno departamental, los gremios y la academia para conformar nodos
de pensamiento estratégico por subregiones, que permitan retroalimentar y dar continuidad al
pensamiento prospectivo y velar por el cumplimiento de la visión compartida de futuro, articulando las
subregiones y sintonizando las actividades nuevas con las tradicionales.
c. Garantizar el papel de la Administración Departamental como promotora, orientadora y garante del
ejercicio eficiente de ese liderazgo colectivo.
d. Implementar una política económica regional que genere consenso, promueva la articulación
subregional y la participación departamental en la toma de las decisiones nacionales.
e. Diseñar y poner en práctica una política de sinergia interinstitucional e intergremial apta para
reconstruir el tejido empresarial, fomentar la asociatividad y el desarrollo de la economía solidaria.
Esta política podría llevarse a cabo mediante alianzas estratégicas entre los sectores público y privado,
sobre la base de unos roles previamente definidos que les permitan coordinar esfuerzos y promover un
portafolio de proyectos estratégicos dentro del respeto al interés general.
f. Ampliar y fortalecer los programas de apoyo a la asociatividad, en materia de transferencia
tecnológica, asistencia y asesoría técnica y administrativa, crédito y comercialización, con el fin de
impulsar el acceso a la propiedad y la generación y distribución equitativa de ingresos en beneficio de
amplios sectores de la población.
g. Consolidar en las esferas pública y privada y en los distintos niveles de las respectivas
administraciones, formas de pensamiento e instrumentos que permitan concebir las acciones y llevarlas
a cabo de manera estratégica en un marco de desarrollo regional de largo plazo.
h. Promover el fortalecimiento de las administraciones municipales en aspectos tanto técnicos como
administrativos y financieros, siempre dentro del propósito de que sean copartícipes de la realización
de las acciones y del logro de los objetivos del presente Plan que ha sido construído gracias a su
estrecha participación.
65
A MANERA DE CONCLUSION
La Gobernación del Valle del Cauca, a través de la Secretaría de Planeación Departamental, ha venido
liderando el proceso de elaboración del Plan Maestro, mediante una serie de consultas con diversos actores
sociales. Los resultados de estas consultas, la mayor parte de cuyos planteamientos en materia de
desarrollo tecno-económico han quedado consignados en este documento, le han permitido plantear un
conjunto de análisis, hipótesis y propuestas sobre la realidad de este desarrollo y las líneas de acción
tendientes a convertirlo en realidad. Estos análisis, hipótesis y propuestas siguen estando sometidas a
consideración de los distintos sectores sociales, cuyas críticas y sugerencias son, en consecuencia,
bienvenidas en todo momento. Recordemos, en efecto, que nuestra responsabilidad no se agota con la
emisión del documento del Plan Maestro, sino que hace parte de nuestro compromiso como ciudadanos,
por una parte, y que, por otra parte, este documento es una guía siempre inacabada, siempre susceptible de
ser mejorada con nuestras contribuciones, a través de un proceso de participación permanente, y debe estar
en capacidad de adecuarse a las necesidades de cada uno de los momentos por los que transite nuestra
sociedad desde ahora hasta el año 2015
66
EJE POLITICO-INSTITUCIONAL
“RECUPERAR LA GOBERNABILIDAD, ELEVAR LA
CAPACIDAD SOCIAL PARA LA DEMOCRACIA Y
FORTALECER LAS INSTITUCIONES”
EJE POLITICO-INSTITUCIONAL
PRESENTACION
Este Plan debe hacer explícitos nuestros propósitos, los caminos para llegar a ellos, los
instrumentos para recorrerlos y los compromisos de todos para que en aquel año, nuestra
sociedad se encuentre mucho más cerca que ahora de esa imagen ideal que nos
proponemos alcanzar. En este sentido, el Plan Maestro ha de convertirse en una guía
para avanzar con seguridad hacia el desarrollo de nuestra sociedad.
La elaboración del Plan Maestro es el primer paso en la gestión dirigida al logro de los
objetivos que definamos como sociedad. Este Plan habrá de guiar las acciones tendientes
hacia esos objetivos desde ahora hasta el año 2015, razón por la cual resulta esencial que
recoja adecuadamente nuestras necesidades, potencialidades y aspiraciones.
El Plan Maestro ha de ser un proyecto construído socialmente, que confiera al Valle del
Cauca un gran proyecto político, o sea un propósito colectivo capaz de movilizar la
inteligencia, la voluntad y la acción de sus habitantes, con miras a la construcción de un
futuro mejor para todos.
14
Plan de Desarrollo 2001-2003, Quinto Objetivo General
69
1. ANTECEDENTES
A partir de los años 80 del siglo pasado se inicia en Colombia un gran proceso de
transformación del Estado y de los entes territoriales, dejando atrás el Estado centralista
y avanzando hacia un modelo de Estado descentralizado en el que se realzan la
autonomía y las atribuciones de los departamentos y, particularmente de los municipios,
en el manejo de los asuntos del Estado. Este modelo se ha venido materializando
mediante la transferencia progresiva de responsabilidades, funciones y recursos a las
referidas entidades territoriales, transferencia que les ha permitido asumir de manera
creciente la orientación de los procesos de desarrollo en los ámbitos de su competencia,
de asumir en ellos la prestación de los servicios públicos y sociales y de administrar
directamente una proporción cada vez mayor de los recursos asignados para el ejercicio
de la gestión pública.
Dentro de este modelo, el Departamento pasa a ser el ente mediador entre la Nación y el
Municipio, como promotor del desarrollo regional y facilitador del proceso de
descentralización. En tal virtud el Departamento del Valle del Cauca ha asumido la tarea
que constitucionalmente le compete de liderar los procesos del desarrollo regional en
una época particularmente difícil debido a la confluencia de tres factores altamente
negativos en la vida departamental: la irrupción del narcotráfico en diversas esferas de la
sociedad vallecaucana y la encarnizada lucha posterior contra este flagelo; la extensión
de la violencia armada de grupos irregulares sobre vastas áreas del territorio nacional,
incluyendo algunas zonas del Departamento, y la recesión económica que desencadenó
en algunos casos y profundizó en otros la crisis financiera de las entidades públicas,
acentuando sus limitaciones para cumplir eficazmente con los propósitos para los que
fueron creadas.
70
El problema:
Crisis de Gobernabilidad y desestabilización institucional en los entes
territoriales del Valle del Cauca
GOBERNABILIDAD:
Capacidad que tiene el sistema gubernamental de lograr sus metas
programáticas y, al mismo tiempo, de garantizar el acatamiento del ejercicio del
poder por parte de los ciudadanos
(Michel Foucault en “Tecnologías del yo y otros textos afines”, 1990
15
Tal como se pone de presente en los documentos relativos a los ejes social, técnico-económico y
territorial del presente Plan Maestro
71
Ahora bien, resulta paradójico, hasta cierto punto, que este proceso se haya dado en un
período en que se ha venido acelerando y profundizando de manera relativamente
consistente un proceso de descentralización impulsado desde mediados de los años 80,
que ha implicado una transferencia progresiva de responsabilidades, funciones y
recursos a las unidades territoriales. Aunque el carácter de esta descentralización ha sido
más municipalista que departamentalista y aunque muchos de los fenómenos que han
conducido al deterioro de la situación se derivan más de condiciones del orden nacional
que de factores principalmente dependientes de la situación del Valle del Cauca o de sus
municipios, es indudable que ha aumentado la percepción de que el Departamento es
altamente responsable de los procesos que se están llevando a cabo en su territorio y que
esta percepción, en un período de crisis, tiende a reducir la credibilidad de las
instituciones departamentales.
Es posible sostener entonces que las condiciones del departamento han sido poco
propicias para el fortalecimiento de la gobernabilidad
16
El análisis reciente más completo sobre capital social en Colombia ha sido el realizado por Sudarsky,
John, “El Capital Social de Colombia”, Departamento Nacional de Planeación, Imprenta Nacional,
Bogotá, 2001. En este estudio, el departamento del Valle del Cauca aparece regularmente con indicadores
de capital social inferiores al promedio nacional que ocupa por lo demás un nivel bastante bajo en el
contexto internacional.
73
sus representantes en las distintas instancias del sector público, como el conjunto de
instituciones a través de las cuales ellos ejercen sus compromisos con la ciudadanía y el
ejercicio mismo de estos compromisos. En este sentido, tanto los partidos políticos como
las entidades públicas juegan un papel esencial, los primeros como promotores de ideas
que en su opinión deben orientar los procesos de construcción del futuro y las segundas
como instrumentos para concretar esas ideas y facilitar la vinculación de la ciudadanía a
los procesos respectivos.
Ahora bien, al examinar el funcionamiento de ese sistema se encuentra que durante los
últimos decenios ha venido perdiendo aceleradamente su legitimidad frente a los
vallecaucanos. Sin entrar en detalles sobre la acción institucional que será objeto de los
literales B. a D. de este numeral, es posible señalar entre las manifestaciones de esta
pérdida se cuentan las siguientes:
iv. En otro ámbito, los bajos niveles de participación social en los espacios abiertos para
que los habitantes expresen sus puntos de vista y formulen sus recomendaciones para
la acción de las entidades departamentales y municipales.
74
i. La corrupción, entendida como el uso indebido de los recursos o los cargos públicos
para obtener beneficios privados. Este fenómeno, que ha crecido aceleradamente en
los años recientes en todo el país como consecuencia, en gran medida de la difusión
de la cultura del enriquecimiento rápido y de la pérdida de sentido de lo público, ha
sido particularmente grave en el Departamento17 por la nefasta influencia de los
grupos de narcotraficantes que establecieron su sede en el Valle del Cauca y que
lograron un alto grado de infiltración entre los políticos departamentales18.
Evidentemente, mal puede pedirse que la gente brinde su confianza a entidades cuyos
dirigentes no sólo irrespetan sistemáticamente la Ley que han sido llamados a
defender, sino que hacen uso indebido de los recursos que se les ha confiado para
beneficio de la colectividad.
17
Tal como se ha hecho evidente en las crisis de varias entidades departamentales y municipales.
18
Tal como se puso de manifiesto en el proceso jurídico-político conocido coloquialmente como el
“proceso 8000”.
75
iv. El mal ejercicio de la política: manipulación de los procesos electorales que va desde
la frecuente selección a los cargos electivos de aspirantes poco representativos del
sentir de la población, pasando por el ejercicio anárquico de sus responsabilidades en
ausencia de directrices claras que regulen su acción, hasta la ruptura casi total entre
los representantes y sus representados en forma tal que estos últimos carecen de
instrumentos para ejercer cualquier control sobre las acciones de los primeros.
Además de los factores que acaban de exponerse, existen otros que están incidiendo
sobre la pérdida de gobernabilidad en el Valle del Cauca; algunos de ellos son propios
de la cultura política departamental: la pérdida de sentido de lo público, mientras otros
surgen de factores sobre los cuales el Departamento tiene escaso control como la
profundización del conflicto armado. A continuación se hace una breve referencia a
algunos de tales factores.
ii. La profundización del conflicto armado que hasta hace cerca de diez años era
relativamente marginal en el Departamento y que actualmente, como consecuencia de
la implantación de grupos guerrilleros y paramilitares en distintos municipios,
constituye un factor importante de perturbación en términos de muertes, secuestros,
extorsiones y desplazamientos forzosos que tienen como efectos indirectos tanto el
freno a la actividad económica y la fuga de capitales, como el escepticismo sobre la
eficacia de la acción gubernamental. Hay que tener en cuenta, sin embargo que en lo
relativo al manejo de las causas y manifestaciones directas del problema, las
funciones de la Gobernación del Valle del Cauca son limitadas ya que a los gobiernos
departamentales y locales les compete la implementación y no el trazado de las
políticas públicas de seguridad; por el contrario ellos si están llamados a asumir
liderazgo en el manejo de las consecuencias del conflicto en aspectos tales como la
atención a los desplazados por la violencia y la promoción de la imagen del
Departamento para atraer las inversiones que permitan reactivar la economía.
iii. Los bajos niveles de convivencia, que en alguna medida tienden a ser agudizados por
el conflicto armado aunque no son provocados exclusivamente por él, y que se
traducen en formas de violencia social que irrumpen en el ámbito familiar, en los
conflictos entre pandillas y en la delincuencia común, esta última todavía permeada
por el narcotráfico. En este campo, a diferencia de lo anterior, la mayor parte de las
soluciones posibles son de competencia directa de los gobiernos departamental y
municipal.
iv. La crisis económica nacional, agudizada en el Valle del Cauca por el combate contra
las distintas expresiones del narcotráfico, como consecuencia de la cual se han
acentuado gravemente los problemas de desempleo, pobreza, miseria y exclusión.
Esta crisis que tal como se verá en breve ha afectado directamente el funcionamiento
de las entidades públicas departamentales, tiende también a aumentar el descontento
de la población y conduce al señalamiento, a veces injusto, de las entidades
departamentales como responsables del deterioro en las condiciones de vida de la
población.
Cada uno de los factores que acaban de mencionarse basta por sí mismo para poner en
tela de juicio la legitimidad del sistema político; naturalmente, el problema se agrava
cuando todos ellos confluyen y tienden a reforzarse mutuamente, como ha sido el caso
en el Valle del Cauca durante los últimos años.
B. Deterioro institucional
77
Tal como ya se mencionó, el Departamento del Valle del Cauca fue durante varias
décadas considerado como un modelo de organización y funcionamiento administrativo
en el contexto colombiano. Sin embargo, el desmejoramiento de las condiciones
económicas y sociales se extendió al ámbito de la gestión institucional hasta el punto de
que municipios como Cali se vieron obligados a acudir al apoyo del Gobierno Nacional
mediante mecanismos de emergencia.
ii. Una visión excesivamente cerrada de muchas entidades, que las lleva a focalizarse
exclusivamente en los asuntos de su competencia, dejando de lado su sentido de
pertenencia a la Administración Pública en su conjunto.
iii. Una planificación desarticulada entre los distintos niveles del Estado, a pesar de
existir la Ley del Plan que pretende integrar los procesos de planificación de las
diversas instituciones. Se observa en la práctica que los planes de desarrollo
municipal, lejos de enmarcarse estratégicamente en los planes nacional y
departamental, se concentran exclusivamente en el plano local y se ubican al margen
de las políticas de orden superior.
iv. Altos niveles de desconfianza interinstitucional que afectan tanto las relaciones entre
entidades de distintos niveles territoriales como entre entidades de carácter puramente
departamental. Esta desconfianza puede atribuirse a factores tales como los riesgos de
corrupción, los celos entre entidades y las limitaciones técnicas que las conducen a
trabajar aisladamente para evitar críticas que no están en capacidad de resolver.
vi. Otros factores señalados en las consultas ciudadanas fueron, entre otros, la falta de
integralidad en la visión de la mayor parte de los gobernantes y directivos de las
entidades; los deficientes sistemas de comunicación e información entre las entidades
públicas y entre éstas y las privadas; el marcado carácter sectorial de los planes y de
su ejecución; la generalización de un sentido mal entendido de la competencia y, en el
caso de las empresas públicas, de la rentabilidad en la prestación de los servicios a su
cargo y la falta de concertación y cooperación entre los actores locales con miras a
promover el desarrollo departamental
Pese a los grandes esfuerzos que vienen adelantándose por parte del Departamento y de
sus municipios para implementar reformas administrativas que permitan llevar a cabo
una gestión más eficiente y eficaz, es indudable que la gestión no es aún la que se
requiere para promover efectivamente el mejoramiento de las condiciones de vida de la
población. Entre los factores que explican esta característica se mencionan los
siguientes:
ii. Las limitaciones de calificación de los recursos humanos del Departamento, debido
en parte al clientelismo que todavía domina en muchas dependencias, por encima de
las necesidades reales del servicio. Estas limitaciones se acentúan por la falta de
recursos para adelantar programas de capacitación oportunos y suficientes.
Este deterioro, manifiesto en los altos niveles de déficit fiscal que han caracterizado las
finanzas de diversas entidades departamentales, debe examinarse desde una doble
perspectiva: como efecto directo e inmediato de la crisis fiscal de las entidades
territoriales y como resultado de prácticas inadecuadas de carácter financiero.
i. En primer lugar, se ha presentado una caída de los ingresos tributarios de los entes
territoriales, producto de la crisis económica que afecta al país y de la poca o nula
gestión para aplicar políticas tributarias ágiles y modernas. Esta caída no sólo ha
frenado la capacidad de inversión de tales entes, sino que, en ciertos casos, ha
afectado los rubros de funcionamiento y que en el caso concreto de la Gobernación, la
obligó a recortar presupuesto, despedir funcionarios y someterse aplanes de
desempeño con el sector financiero. Todos estos hechos han conducido al
incumplimiento de obligaciones de las instituciones tanto hacia el interior de sí
mismas, como frente a las demandas sociales y este incumplimiento ha implicado una
pérdida de confianza -y por ende de legitimidad- hacia las entidades afectadas por
este tipo de procesos.
77 A. Grandes tendencias
Si las tendencias observadas en el curso de los últimos años se mantienen, es posible prever
la siguiente evolución de las principales variables de orden político-institucional en el Valle
del Cauca:
Afortunadamente todavía es tiempo de revertir las tendencias observadas y evitar así las
consecuencias previsibles. El futuro sigue estando en manos de los vallecaucanos.
Entre estos factores se cuentan el narcotráfico que ha permeado durante las dos últimas
décadas las instituciones del Estado y ha modificado la estructura de valores de la
sociedad y el conflicto armado que ha puesto en tela de juicio el control estatal de ciertas
regiones del territorio colombiano: más de 250 alcaldes municipales no pueden ejercer
su autoridad constitucional en los territorios de su jurisdicción y han sido virtualmente
exiliados o, incluso, obligados a renunciar. Por lo demás, es imposible dejar de lado el
flagelo de la corrupción que, estimulado por el narcotráfico, se ha seguido extendiendo
en los sectores público y privado pese a los valiosos esfuerzos que se han hecho para
contrarrestar su expansión.
En el Valle del Cauca, estos factores han exhibido matices importantes: por una parte el
hecho de que los narcotraficantes hayan establecido en el Departamento una de sus sedes
más importantes lo han convertido en una de las regiones colombianas más gravemente
afectadas por este tipo de delincuencia, especialmente por su intento de permear la
institucionalidad; la desvertebración del principal “cartel” que se ubicó en territorio
vallecaucano ha reducido las presiones en este sentido pero no ha bastado para frenar los
intentos de corrupción. En cuanto al conflicto armado, es preciso reconocer que pese a
su escalada reciente dentro del territorio departamental, ningún alcalde ha sido
desalojado violentamente de su cargo: una acción permanente de mediación por parte de
entidades y organizaciones públicas y privadas han permitido un menor índice de
violaciones a los derechos humanos así como la permanencia de las autoridades civiles
en sus respectivos municipios, pese a numerosas presiones en contrario. En estas
condiciones, si bien se ha multiplicado el número de desplazados, su proporción ha sido
menor que la que se registra en el resto del país; esto no obsta para que el fenómeno esté
induciendo un proceso acelerado de deterioro de las condiciones sociales y urbanas de
las principales ciudades del Departamento.
Especificando las tendencias que hacen parte del proceso descrito, cabe señalar las
siguientes:
19
Entendida como el logro de una madurez suficiente que le permite consolidar su posición en el país y en
el mundo
83
ii. Pérdida creciente de legitimidad del sistema político como consecuencia de sus
prácticas clientelistas y patrimoniales (Pesada)
Es preciso tener en cuenta, sin embargo, que tal tendencia sólo podría materializarse
adecuadamente si se impone una verdadera cultura política y se logra recuperar la
confianza ciudadana en la institucionalidad. De lo contrario, si las cosas siguen como
van, las fuerzas que impulsan una mayor injerencia en los procesos de gestión
tenderían a actuar de manera fragmentada y desorientada, se atomizarían los espacios
de participación y se lograrían apenas intervenciones parciales en campos que si bien
pueden ser importante para sectores específicos de la comunidad, seguramente no
trascenderían al conjunto de la sociedad.
20
Entre ellas las Leyes 549 y 550 de 1999; 617 de 2000 y 715 de 2001.
86
• Incremento relativo de los ingresos totales como resultado de las transferencias del
orden nacional
• Reducción significativa de la contribución de los ingresos tributarios dentro del
total
• Descenso en la participación de la inversión dentro del gasto total; para el conjunto
de los municipios vallecaucanos la inversión descendió del 55% en 1997 al 46%
en 2000, lo que refleja una merma en su capacidad de acción. Ahora bien, este
indicador es mucho más crítico para el Departamento; en efecto, en 1997 la
inversión representaba el 20.5% de los gastos totales; en 1998 esta proporción
disminuyó al 18% y cayó a un 3.8% en 2000. Entre las razones de esta caída se
menciona la inadecuada gestión de recursos a lo largo de gran parte de la década
anterior, como consecuencia de la cual en 1998 la Administración se vio obligada
a adoptar un plan de desempeño financiero que la dejó sin margen de maniobra
para invertir.
• Crecimiento de la participación de los gastos de funcionamiento del Departamento
y de los municipios dentro del gasto total. En el primer caso, este porcentaje pasó
del 66.8% en 1997 al 89.6% en 1999 y se redujo al 67.4% en 2000, esto último
como consecuencia de una drástica reforma administrativa que recortó
radicalmente el número de funcionarios departamentales, tal como puede
apreciarse en el literal [Link].
• Crecimiento de la deuda pública departamental y del servicio de la misma; este
crecimiento ha tenido grandes fluctuaciones entre 1997 y 2000. En efecto, en el
primero de estos años la proporción del servicio de la deuda dentro del gasto total
del Departamento era del 12.6%, en 1998 ascendió al 15.8%, bajó al 4.2% en 1999
y subió bruscamente al 28.7% en 2000.
• Crecimiento del déficit total de la Gobernación y de los municipios del Valle del
Cauca. Como consecuencia del manejo dado a sus finanzas, la mayor parte de los
municipios y el Departamento acumularon un déficit que los llevó a una situación
crítica hacia fines de los noventa y que en el caso de este último lo forzó a
suscribir el plan de desempeño financiero ya mencionado.
iii. Deterioro paulatino de las capacidades institucionales del Valle del Cauca
(emergente)
De lo expuesto hasta este punto puede concluirse que las tendencias institucionales
del Departamento son relativamente desfavorables y que de no tomarse correctivos
adecuados el Valle del Cauca tenderá a perder completamente el liderazgo que
durante varias décadas ostentó en virtud de la eficiencia, eficacia y transparencia de
su acción institucional.
Las tendencias señaladas pueden ser afectadas por algunos hechos que apenas
comienzan a vislumbrarse en el futuro del Departamento; entre ellos se mencionan:
superar algunas de las restricciones que afectan hoy en día la actividad de las
instituciones departamentales.
Ahora bien, es a nosotros, los vallecaucanos, a quienes corresponde hacer que tales
oportunidades se conviertan en realidad y es por ello que resulta indispensable
interrogarnos acerca de lo que debemos hacer para contar con instituciones que
cumplan adecuadamente el papel que les corresponde y que contribuyan así a
consolidar las condiciones de gobernabilidad del Departamento. Esto nos conduce a
examinar cual es nuestra apuesta para el futuro del Valle del Cauca en estos aspectos.
El Departamento del Valle del Cauca ha atravesado durante la última década por un proceso de
desestabilización institucional y pérdida de gobernabilidad que tiene entre sus causas más
profundas el desvanecimiento del sentido de lo público y el deterioro de la confianza de la
población en la capacidad de las instituciones para convertir en realidad las promesas de la
democracia.
Esto refleja, a la vez, una degradación de la cultura política que afecta tanto a la sociedad
como a las instituciones y favorece la prevalencia de prácticas corruptas y clientelistas, y una
pérdida de capacidad de las entidades territoriales vallecaucanas, Departamento y municipios,
para liderar los procesos de desarrollo, articular adecuadamente las acciones de sus distintas
dependencias, llevar a cabo una gerencia eficaz de los asuntos públicos y aplicar eficientemente
los recursos financieros requeridos para el logro de los objetivos y metas propuestos. El proceso
descrito puede atribuirse en alto grado a fenómenos tales como la expansión de la corrupción
exacerbada por el narcotráfico, las dificultades para mantener el control territorial de ciertas
zonas afectadas por el conflicto armado que poco ha poco ha venido penetrando en el
Departamento y el mal uso de algunas de las atribuciones y recursos conferidas a las entidades
territoriales en el marco del proceso de descentralización.
Existen sin embargo algunas tendencias y, particularmente, algunos hechos portadores de futuro
que permiten avizorar nuevas oportunidades para un desarrollo más rápido y equitativo del
Departamento en beneficio del conjunto de su población. Unas y otros parten de la recuperación
y profundización de la cultura democrática de los vallecaucanos y de nuestra capacidad para
dotar a las instituciones territoriales del liderazgo necesario para abrirle al Valle del Cauca las
puertas de un futuro promisorio y para recorrer el camino que conduce a este futuro a través de
una gestión adecuada de los recursos de que dispone.
Ampliando algo más estas ideas es preciso subrayar que sólo una gobernabilidad que
conjugue solidaridad, orden y ejercicio de los derechos y libertades individuales y
sociales puede asegurar el desarrollo social, económico y territorial. La construcción de
esta gobernabilidad implica por una parte la ruptura de paradigmas recientes basados en
la cultura del irrespeto a los valores de los demás, la intolerancia y el dinero fácil y, por
otra, el surgimiento de una imagen colectiva de Departamento hacia la cual puedan
dirigirse los esfuerzos de la población y de las instituciones. Esta imagen, tal como lo
manifestaron los participantes en los distintos encuentros realizados para la formulación
del presente Plan, debe estar basada en el respeto a los derechos humanos, la seguridad,
la responsabilidad individual y colectiva y la solidaridad con miras al bienestar de todos
los vallecaucanos, y su realización implica un conjunto de acciones tendientes a acabar
con la violencia, desaparecer la pobreza y preservar la naturaleza.
La experiencia del Valle del Cauca pone de manifiesto que para lograr esa
gobernabilidad es preciso cambiar la forma de hacer gobierno y gestión, entendiendo
que uno y otra deben ser el resultado de procesos de representación, participación y
decisión abiertos, transparentes, eficientes y eficaces para lograr los propósitos del
desarrollo y, en el presente caso, del Plan Maestro. Esto exige una visión de futuro, un
entendimiento de la ubicación del Valle del Cauca en el contexto nacional e
internacional, una cultura organizacional con gran sentido ético y una buena
interlocución entre el Estado y la sociedad civil con respecto a los asuntos públicos que
constituyen el ámbito natural de confluencia entre ambos.
La apuesta del Plan Maestro es recuperar esta gobernabilidad en el Valle del Cauca
a través de una elevación de la cultura política de la ciudadanía y un
fortalecimiento de la capacidad institucional
92
Teniendo en cuenta lo anterior, el Plan Maestro le apuesta a proyectos que van más allá
de la coyuntura: se trata de forjar y consolidar una cultura de la responsabilidad, el
respeto a la diversidad y la participación, en la que reinen la convivencia y la paz sobre
la base de un estricto acatamiento a los derechos humanos, pero en la que se acepte el
conflicto como forma natural de enriquecer las percepciones y las decisiones que se
adopten. Por lo demás, consciente de que las instituciones son pieza esencial de la
gobernabilidad, se propone fortalecer su capacidad de respuesta a las demandas sociales,
a las que tendrá acceso a través de un diálogo permanente con los ciudadanos; éste
permitirá que tales respuestas se caractericen por su formulación democrática, ejecución
eficiente, control integral de la gestión y evaluación de los logros de la misma.
Para lograr este propósito, los vallecaucanos nos hemos planteado la apuesta que
acaba de enunciarse, cuyo cumplimiento comenzará a materializarse a través de un
pacto de voluntades para el establecimiento de un gran proyecto político regional que
reúna el consenso y el compromiso de la sociedad vallecaucana en su conjunto.
a. Promover la formación de una cultura política entre todos los actores sociales. Esta
cultura implica, entre otros elementos, los siguientes:
QUE PERMITA
MEDIANTE
A. Recuperar la legitimidad del sistema político Creación de una cultura política basada en la defensa de los
y por ende la gobernabilidad democrática intereses públicos y la generación de confianza entre los
habitantes y entre ellos y las instituciones
a. Promover la formación de una cultura política Información y formación forjadoras de cultura de lo público
entre todos los actores sociales. basada en ética, responsabilidad, solidaridad y compromiso.
Partidos y movimientos políticos fortalecidos.
b. Erradicar la corrupción en sus diferentes Entidades de control y veedurías ciudadanas eficientes
manifestaciones Campañas contra la violencia en todos los ámbitos
c. Afianzar desde el departamento condiciones de Instancias para dirimir conflictos dentro de la sociedad civil.
convivencia y seguridad y espacios de diálogo para Presencia permanente del Estado en todos los municipios
el manejo pacífico de los conflictos Espacios de diálogo, reconciliación y reinserción de los
desplazados y los combatientes irregulares
d. Promover la participación social Información, formación, organización y motivación para una
ciudadanía activa
e. Facilitar la consolidación de liderazgos Estrategias para fortalecer la organización y las redes sociales
democráticos y la formación de otros nuevos. Escuelas de formación de líderes desde los niveles escolares
Suscripción de un compromiso social para un futuro mejor
B. Afianzar la articulación interinstitucional y
con los actores sociales Transformación institucional que facilite la articulación de
las entidades departamentales entre sí y con las de los niveles
a. Crear cultura institucional no sectorialista, abierta nacional y municipal
a la coordinación y la cooperación a todos los Sistema de información interinstitucional para la gestión
niveles. Visión institucional compartida de futuro
b. Fomentar redes sociales orientadas al buen manejo Espacios de concertación entre instituciones de diversos
de lo público y buscar articularse con ellas niveles, incluyendo consejos, comités y encuentros periòdicos
Espacios de encuentro instituciones-otros actores sociales
C. Aumentar y potenciar la capacidad gerencial
Reestructuración de los entes territoriales según su misión y
de las instituciones
el contexto nacional e internacional en que actúan
a. Fortalecer las instituciones para que respondan a Gestiones ante el Gobierno Nacional para promover ajustes
las demandas regionales y locales y a las normativos y repotenciar el proceso de descentralización
exigencias de la globalización. Posicionamiento institucional frente a la globalización
. b. Propiciar la reforma del Estado para armonizar y Organización institucional apta para un mundo globalizado
articular mejor las competencias de los distintos Modernización de las distintas fases de la gestión
niveles de la administración. Reformas institucionales que hagan posible la modernización
Centros subregionales de gobierno fortalecidos
c. Auspiciar una cultura del control social y fiscal Alianzas estratégicas con actores nacionales e internacionales
para garantizar el buen manejo de los recursos Bancos de proyectos efectivamente articulados a la gestión
Sistema de seguimiento, evaluación y retroalimentación
D. Fortalecer las finanzas territoriales permanente de las acciones institucionales y sus resultados
Es preciso que las instituciones vallecaucanas se pongan a tono con las características,
aspiraciones y modalidades operativas del proceso conducente a la sociedad del
conocimiento21 y con las exigencias derivadas de la globalización a escala mundial. De
no hacerlo, corren el riesgo de ubicarse al margen de las oportunidades de mejoramiento
que en distintos frentes son ofrecidas por ambos procesos. En tal virtud, la
institucionalidad departamental debe no sólo comprender la lógica y la dinámica de los
mismos, sino realizar las adaptaciones de tipo estructural, funcional e instrumental que
se requieran para lograr la cabal inserción del Departamento dentro de ellos, sin
renunciar a las especificidades de éste, ni a cuestionar, adaptar y, eventualmente
rechazar aquellos aspectos que puedan ser lesivos a los intereses del Valle del Cauca.
Entre las líneas de acción adoptadas por el Plan en este frente, se subrayan las
siguientes:
a. Fortalecer las instituciones para que respondan a las demandas regionales y locales -
en camino hacia una sociedad del conocimiento- y a las exigencias de la
globalización. Este fortalecimiento implica no sólo introducir ajustes a la
normatividad existente, implementar programas de formación del personal, establecer
sistemas de información permanente que faciliten la toma de decisiones oportunas y
eficaces, sino adoptar y reglamentar procedimientos que tengan en cuenta el uso de
nuevos instrumentos informáticos, tanto para la comunicación interinstitucional,
nacional e internacional, como para el fortalecimiento de alianzas estratégicas con el
sector privado y el mantenimiento de un diálogo sostenido con los actores sociales del
Departamento. Estas adecuaciones deben traducirse en mayor transparencia,
eficiencia y eficacia de la gestión de las entidades vallecaucanas.
b. Propiciar la reforma del Estado para armonizar y articular mejor las competencias de
los distintos niveles de la administración. Tal como se indió anteriormente, el
21
A la que se hace referencia en mayor detalle en el documento sobre el Eje tecno-económico
97
c. Auspiciar una cultura del control social y fiscal para garantizar el buen manejo de los
recursos departamentales. Condición indispensable para una gerencia eficiente y
eficaz es este manejo que el Plan se propone potenciar a través de un conjunto de
acciones dirigidas tanto a los funcionarios departamentales y municipales, como a la
ciudadanía en general para que ejerzan un control adecuado del uso que se dé a los
referidos recursos. Este control no ha de limitarse al aspecto estrictamente fiscal que
examina la aplicación transparente de los fondos de acuerdo con las normas que rigen
la materia, sino que debe trascender al examen de los resultados obtenidos de su
aplicación y de los avances que a través de ésta se han logrado hacia los objetivos
propuestos.
SERÁ POSIBLE
Cuadro No. 1
LA APUESTA:
100
Preguntas claves
c. Revisión del ejercicio del control administrativo y financiero por parte de las
entidades respectivas, con el fin de puedan ejercer un control efectivo sobre la gestión
institucional y contribuir, de esa manera a la recuperación de la confianza de la
población en esta gestión. Simultáneamente, creación de condiciones de información,
capacitación y organización para la operación eficiente de las veedurías ciudadanas.
22
Eventualmente concebido como un subsistema o componente de un sistema de información integral
103
b. Una vez determinado el monto anterior será preciso identificar las fuentes de recursos
disponibles para obtener los recursos respectivos y se examinarán las condiciones que
cada una de ellas establece, con el fin de preseleccionar las que resulten más
favorables para el Departamento.
105
d. Teniendo en cuenta que algunas de las fuentes pueden implicar el uso de créditos, se
hará un estudio cuidadoso de la capacidad de endeudamiento departamental y con
base en ella se planificarán los niveles posibles y aceptables del crédito, manteniendo
un estricto respeto a los equilibrios financieros a fin de evitar la repetición de crisis
derivadas de un manejo laxo de esta variable.
e. Este mismo respeto presidirá la política de gasto público, el cual será objeto de un
control estricto que, sin lugar a dudas, resulta más conveniente desde el punto de vista
del desarrollo que la realización de bruscos recortes como resultado de desequilibrios
insalvables pero que pudieron evitarse con una política de razonable austeridad.
h. El control fiscal y social del gasto hará parte de la política de transparencia que en
todos los campos habrán de manejar las entidades departamentales. Ella requiere
tanto el fortalecimiento de los organismos que legalmente tienen a su cargo el control
de la gestión financiera, como la promoción del seguimiento y la evaluación de esta
gestión por parte de los ciudadanos a través de veedurías o de otros instrumentos de
control social.
106
EJE TERRITORIAL
“UN VALLE DEL CAUCA ORGANIZADO
TERRITORIALMENTE, ARTICULADO,
POTENCIALIZADO EN RED Y EN ACCION,
INSERTADO EN LA NACION Y EL MUNDO”
EJE TERRITORIAL
“Un Valle del Cauca organizado territorialmente,
articulado, potencializado en red y en acción,
insertado en la nación y el mundo”
PRESENTACION
Este Plan debe hacer explícitos nuestros propósitos, los caminos para llegar a ellos, los
instrumentos para recorrerlos y los compromisos de todos para que en aquel año, nuestra
sociedad se encuentre mucho más cerca que ahora de esa imagen ideal que nos
proponemos alcanzar. En este sentido, el Plan Maestro ha de convertirse en una guía
para avanzar con seguridad hacia el desarrollo de nuestra sociedad.
La elaboración del Plan Maestro es el primer paso en la gestión dirigida al logro de los
objetivos que definamos como sociedad. Este Plan habrá de guiar las acciones tendientes
hacia esos objetivos desde ahora hasta el año 2015, razón por la cual resulta esencial que
recoja adecuadamente nuestras necesidades, potencialidades y aspiraciones.
El Plan Maestro ha de ser un proyecto construido socialmente, que confiera al Valle del
Cauca un gran proyecto político, o sea un propósito colectivo capaz de movilizar la
23
Plan de Desarrollo 2001-2003, Quinto Objetivo General
110
Ante todo tengamos presente que los acontecimientos humanos se dan en el espacio y en
el tiempo. Ahora bien, para los vallecaucanos y para los demás habitantes del
departamento este espacio se nos presenta en primer lugar como el territorio
departamental, como la superficie geográfica que nos rodea. Esta percepción, si bien es
válida no es suficiente: el Valle del Cauca, como Colombia y prácticamente la totalidad
de los países, se encuentra involucrado en un proceso de globalización que, como
consecuencia de la revolución de las comunicaciones, nos pone en una relación cada vez
más estrecha y directa con lo que ocurre en otros espacios geográficos, en otros países,
regiones y ciudades. Este proceso nos hace más dependiente de lo que ocurra en esos
espacios, pero a su vez nos abre posibilidades para expandir hacia ellos nuestro potencial
si logramos ubicarnos favorablemente en el marco de la globalización.
El territorio es algo más que el soporte físico de de las actividades que llevamos a cabo
en todas las esferas de nuestra vida; es la huella que ha dejado la historia en el espacio
geográfico del departamento24. El territorio es en consecuencia una construcción social
que, en nuestro caso, hemos venido edificando los vallecaucanos a lo largo de la historia
como resultado de las relaciones sociales que hemos mantenido y que se expresan en
distintas formas de ocupación, apropiación, uso y distribución del espacio geográfico25,
entre las que podemos citar las características de la propiedad del suelo, la concentración
o dispersión de la población y el tipo de actividades que se realizan en ese espacio, para
no citar sino algunos ejemplos.
24
Siguiendo la expresión de Henri Lefebvre
25
Adaptado de Lipietz Alain, “El Capital y su Espacio”, México, 1977
111
Esta transformación voluntaria del territorio para adecuarlo cada vez más a las
necesidades de la sociedad vallecaucana es lo que llamamos el ordenamiento
territorial: así como la evolución social va definiendo las características del territorio,
también las acciones que se lleven a cabo sobre éste: usos de las áreas rurales y urbanas,
vías de comunicación, implantaciones económicas, entre otras, contribuyen a modificar
en uno u otro sentido las formas de ocupación y uso del mismo. En este sentido, al
incluir el presente Eje, el Plan Maestro está afirmando la voluntad de los vallecaucanos
de construir un territorio en el que puedan convertirse en realidad las apuestas que se ha
formulado.
Pero no basta con diseñar y construir cuidadosamente este territorio; es necesario ir más
allá y definir cual debe ser su inserción dentro de ese mundo global que se encuentra en
proceso de conformación acelerada, cuales las condiciones para que el tipo de inserción
deseada sea posible y proceder a actuar para crear o fortalecer las relaciones que la
convertirán en realidad.
Este proceso se manifiesta en varias formas que se exponen brevemente en los apartes
que siguen.
En principio, con una mirada estática, parecería que el Valle del Cauca disfruta de una
distribución de ciudades y de población que envidiaría el resto del país: cuenta con una
de las principales ciudades de Colombia, Cali, con un conjunto industrial compartido
con el municipio de Yumbo y cinco ciudades intermedias importantes: Palmira, Buga,
Cartago, Tuluá y Buenaventura, esta última principal puerto regional y nacional sobre el
Océano Pacífico, puerta de entrada a los enormes mercados del extremo oriental de esta
cuenca y en conexión directa con Cali, principal núcleo industrial, comercial y de
servicios. Existe además un conjunto de centros urbanos de tamaño relativamente
importante debido a sus actividades agropecuarias, de comercio y servicios, con algunos
enclaves agroindustriales y enlaces viales y de telecomunicaciones relativamente
aceptables que contribuyen a formar una “red” de ciudades de una cierta densidad:
Sevilla, Caicedonia, Florida y el conjunto La Unión-Toro-Roldanillo-Zarzal que, en
principio, son apoyadas en su función de centros subregionales de servicios por otros
centros menores que completan la trama urbana del Departamento. Esta, a su vez, al
menos en algunas zonas de ladera de las cordilleras central y occidental y en el valle
geográfico, se ubica en un marco ambiental particularmente favorable para la vida
humana y sus actividades.
26
Articulado territorialmente con los municipios de Puerto Tejada, Villarrica y Santander de Quilichao en
el departamento del Cauca donde ha venido conformándose una zona industrial con el auspicio de la
llamada “Ley Páez”.
113
• El sistema de transporte, pese a contarse entre los mejores del país, enlaza de manera
satisfactoria solamente los municipios que se encuentran próximos a los dos grandes
ejes viales del departamento: el eje longitudinal norte-sur que, pasando por Cali, une
a Cartago con los municipios del sur del departamento y el eje transversal que a partir
del primero conduce a Buenaventura.
La pregunta que surge es entonces hasta que punto es posible aplicar el enorme
potencial, natural y construido, del territorio departamental para corregir las tendencias
negativas que se han detectado.
El Valle del Cauca es uno de los departamentos más ricos en biodiversidad. Su variedad
de ecosistemas27 y su diversidad de especies28 constituyen una fortaleza para desarrollar
las más variadas actividades productivas, para obtener materiales mejorados
genéticamente y para identificar flora, fauna y microorganismos benéficos para el buen
desempeño de las actividades agrícolas.
27
Humedales, estuarios, manglares, fondos marinos, islas e silotes, enclaves xerofíticos, formaciones
andinas con sus páramos y bosques de niebla y serranías aisladas
28
Se estima que del total de especies animales existentes, alrededor de 4000 que hacen del país uno de los
más ricos del mundo en biodiversidad, cerca de 1500 se encuentran en el Valle del Cauca.
114
Los siguientes ejemplos pueden presentarse para ilustrar de manera más precisa los
factores que inciden sobre este deterioro:
• Las modalidades del proceso de urbanización que han afectado gravemente el sistema
hídrico (aguas superficiales y subterráneas): Las altas demandas de agua, la escasa
protección de sus fuentes, el mal uso del recurso y la contaminación derivada de las
actividades urbanas y rurales, especialmente en la zona sur del Departamento,
comienzan a traducirse en un déficit del recurso en algunas zonas del centro y sur del
valle geográfico y en un deterioro de la principal corriente del departamento, el río
Cauca.
• Para concluir, el Valle del Cauca tiene uno de los paisajes regionales mas valiosos del
país; sin embargo, pese a su reconocimiento generalizado, las actuaciones de la
población y de las entidades presentes en el departamento no son, por lo regular,
congruentes con esta valoración y, cuando intentan serlo, no siempre tienen la
habilidad de realzarlo.
Este fenómeno genera un círculo vicioso altamente negativo para la población y para el
territorio donde se ubica: por afectar zonas poco apropiadas para la vida humana, los
asentamientos aceleran procesos de deterioro ambiental tales como la erosión o la
contaminación del aire y los suelos, procesos que, a su vez, generan crecientes riesgos
para los habitantes de esos asentamientos: deslizamientos y avalanchas, inundaciones,
plagas y enfermedades derivadas de la contaminación.
Aunque es indudable que, con excepción del caso del agua, los problemas descritos
revisten todavía una menor gravedad que en otras regiones del país, es indudable que
han crecido aceleradamente en el curso de los últimos años y que, en tal virtud,
amenazan seriamente no sólo la naturaleza que debería ser protegida, sino,
especialmente, las condiciones de vida y la vida misma de la población localizada en las
zonas de riesgo.
116
Diversos autores entre los que Myrdal ha sido uno de los primeros y más destacados29,
han puesto de presente la existencia de procesos acumulativos que una vez
desencadenados tienden a conducir a situaciones de desequilibrio creciente: las áreas que
por alguna razón histórica o natural inician un proceso de crecimiento económico rápido,
tienden a drenar el crecimiento de las otras. A las primeras se dirigen los flujos de
capital, la mano de obra calificada y los servicios que ésta demanda, en tanto que las
segundas no sólo resultan poco atractivas como lugares de destino de los factores de
producción y de los servicios que éstos requieren, sino que se convierten en expulsoras
de los mejores recursos con que cuentan. El sentido de los flujos se acentúa como
consecuencia de las economías que las empresas van generando como consecuencia de
la aglomeración, en forma tal que, después de un tiempo, las regiones favorecidas en
este proceso tienden a llegar a ser los lugares con mayores ventajas para la localización
de las grandes actividades productivas.
Desafortunadamente, el Valle del Cauca, luego de tener una distribución territorial que
permitía a todas las regiones articuladas con el valle geográfico del Departamento
ofrecer condiciones relativamente similares en términos de oportunidades y servicios,
evolucionó territorialmente hacia una creciente concentración en Cali, su capital, hasta
llegar a la situación de desequilibrio que se describió anteriormente.
Al igual que el conjunto del país pero talvez con mayor intensidad que en éste, el Valle
del Cauca ha venido sufriendo una profunda crisis en lo social, lo económico, lo político
y lo cultural, crisis que ha afectado gravemente la identidad del vallecaucano como parte
de una sociedad en cuyos valores se reconoce y a la cual se considera que pertenece.
29
Myrdal Gunnar, particularmente en su clásico libro “Teoría económica y regiones subdesarrolladas”,
primera edición en español del Fondo de Cultura Económica, México, 1959.
117
población en los procesos decisorios que versan sobre la construcción colectiva del
territorio; una escasa valoración del paisaje como expresión de la naturaleza regional y,
como consecuencia de todo lo anterior, un insuficiente desarrollo de valores compartidos
por el conjunto de la sociedad.
Varios de los puntos presentados en el literal a. anterior sugieren una gestión insuficiente
del territorio departamental. Ella no ha tenido capacidad para articular actores y niveles
territoriales hasta conformar un sistema coherente que facilite la adopción de las
decisiones más adecuadas para asignar los recursos entre los restantes componentes del
territorio y que, de esta manera, logre un aprovechamiento máximo de las posibilidades
de éste en beneficio de cada uno de tales componentes y del departamento como un
todo. Puede afirmarse que esa gestión ha carecido del conocimiento que brinda la
ciencia para el conocimiento del entorno y de su manejo; que no ha dado la atención
suficiente a este entorno como factor de vida de sus pobladores; que no ha promovido la
identificación de éstos con la tradición, la historia, la cultura y el paisaje que los rodean
y que no ha logrado, por último, una movilización colectiva hacia las transformaciones
territoriales socialmente deseables.
Es indudable que ha faltado una planeación visionaria para comprender la naturaleza del
entorno globalizado en el que deberán actuar desde ahora la sociedad vallecaucana y las
comunidades de sus municipios y la importancia del territorio y de sus ventajas
estratégicas como instrumento apto para contribuir a una inserción satisfactoria del
Departamento en ese nuevo entorno.
internacionales la importancia que merecen para ubicar a la región como área atractiva
para la inversión y la tecnología requeridas para el crecimiento y el desarrollo.
Por lo demás, es indudable que la débil articulación entre los niveles de gobierno,
nacional, departamental y municipal y las inconsistencias del proceso de
descentralización en términos de ambigüedades, duplicaciones y vacíos ha contribuido a
hacer más difícil la adopción e implementación de una política territorial que responda a
cabalidad a las exigencias del desarrollo departamental.
Los procesos recientes que han conducido a la organización territorial comentada en los
apartes anteriores, se están viendo afectados por algunos hechos que contienen en sí las
semillas del futuro del territorio departamental. Si logramos que estas semillas germinen
y crezcan satisfactoriamente, es posible prever un futuro promisorio para el Valle del
Cauca y sus diferentes subregiones y municipios. Entre tales hechos se mencionan:
a. La globalización
En los últimos años ha tomado gran relevancia el debate acerca de la cual es la mejor
manera para que una región logre aprovechar los indudables beneficios que pueden
obtenerse de la globalización, sin que ello signifique la pérdida de su autonomía y de
su capacidad de hacer uso de tales beneficios con miras al bienestar de sus habitantes.
Aunque es indudable que todavía no se ha dicho la última palabra en este debate, lo
cierto es que una sociedad que esté al margen de los procesos de generación, difusión
y adopción de nuevos conocimientos, está llamada a quedar cada vez más rezagada a
escala mundial y, por lo general, a ubicarse en una posición cada vez más
subordinada y dependiente de lo que ocurra en los centros líderes en esta materia.
Por tal razón, el futuro del Departamento depende en gran medida de que logre asumir
un papel activo dentro del sistema de generación, difusión y adopción del
conocimiento, que encuentra en las ciudades sus principales nodos de articulación
espacial. En efecto, los centros urbanos, como sedes de pensamiento, nodos de
comunicación y, por ende, de intercambio de información, lugares de implantación de
las actividades más dinámicas y áreas de concentración del mercado constituyen los
lugares privilegiados de creación, intercambio y aplicación del conocimiento. En el
120
caso del Valle del Cauca, la existencia de un buen número de centros urbanos,
relativamente bien interconectados, que cubren una parte considerable del territorio
departamental, le otorga, desde este punto de vista, una ventaja comparativa
importante sobre otras regiones del país y del mundo que el Plan Maestro incorpora
como instrumento poderoso para el logro de los objetivos propios del desarrollo
departamental.
En el caso del Valle del Cauca, es indudable que Cali tiene los elementos necesarios
para consolidarse como una tecnópolis de importancia nacional, que no solo irradie su
influencia positiva sobre las distintas subregiones del departamento, sino que asuma
un papel dinámico en la inserción de Colombia dentro del proceso de globalización.
Buenaventura, por su parte, posee las condiciones requeridas para convertirse en un
“tecnopolo” especializado en la distribución de bienes y servicios desde y hacia los
territorios nacional y departamental. Con una clara visión de futuro, otras zonas del
Departamento podrían también ubicarse ventajosamente dentro de un sistema de esta
naturaleza.
Aunque poco avanzado en este aspecto, el Valle del Cauca tiene ventajas comparativas
en ciertos temas que, progresivamente, han venido convirtiéndose en atractivos para
visitar el Departamento o para demandar sus servicios. Estos temas, que se
mencionarán posteriormente, deberían servir de base para una organización
departamental que contribuya efectivamente al aprovechamiento de esas
potencialidades del departamento, de las cuales apenas ahora se comienza a tener
plena conciencia.
Este, como ámbito político administrativo de una de las regiones real y potencialmente
más ricas del país, como fachada de Colombia hacia el Océano Pacífico donde se
están abriendo algunos de los más grandes mercados del futuro, particularmente la
China, y como sede del más importante de los puertos colombianos, tiene potencial
para convertirse en protagonista de alianzas de mutuo beneficio, que le permitan
proyectar su economía más allá de las fronteras nacionales, en beneficio de sus
habitantes y del país en su conjunto.
podrían ser tanto fuente de enormes beneficios como de problemas cuya dimensión
todavía no alcanza a avizorarse.
Se requiere, por lo tanto, que las políticas que a él se refieren lo aborden de una manera
multidimensional: como soporte vital de la existencia de una población dada y como
objeto de conocimiento, afecto y acción por parte de la misma. Este abordaje favorecería
la convergencia de ideas, sentimientos y esfuerzos dirigidos a hacer del territorio del
Valle del Cauca un ámbito propicio para el desarrollo previsto en el Plan Maestro.
Con base en lo anterior, pueden enunciarse cuatro dimensiones necesarias para alcanzar
este propósito:
B. Contenidos de la apuesta
De esta manera, no sólo los recursos naturales existentes en el territorio, sino las redes
de ciudades, la malla vial y el sistema de las restantes infraestructuras se convierten en
factores definitivos para quienes en un momento dado deben tomar decisiones con
respecto a actuar e invertir en un territorio y, concretamente en nuestro departamento.
30
Definición citada por Pujadas Romá & Font Jaume, “Ordenación y Planificación Territorial”, Madrid
1998.
125
está desaprovechado. El reto del eje territorial es aprovechar ese potencial, desde el
punto de vista espacial, para favorecer una inserción satisfactoria del departamento
dentro de los procesos sociales y económicos propios de la globalización.
Como consecuencia de lo anterior, el Plan Maestro propone que todos los proyectos de
desarrollo departamental que se realicen, incorporen necesariamente dentro de sus
lineamientos básicos una mirada territorial de futuro que tenga en cuenta su contribución
a la conformación de espacios adecuados para una satisfactoria inserción del Valle del
Cauca en el proceso de globalización.
QUE PERMITA
MEDIANTE
a. Potenciar proactivamente las ventajas • Construcción de una visión regional que defina una
comparativas y competitivas del Valle del sinergia multidimensional para articular el territorio
Cauca • Subregionalización
• Fortalecimiento de la red de ciudades del Valle,
incluyendo la optimización de los servicios públicos.
• Impulso a circuitos de investigación y desarrollo
tecnológico relacionados con el potencial territorial
• Fortalecimiento de la red de transporte multimodal
• Integración con regiones del Pacífico y Eje Cafetero
ii. Reconocer y valorar las características propias de cada una de las zonas
geoeconómicas y geoambientales del Valle del Cauca y potenciar las ventajas
competitivas de cada una de ellas; a partir de este análisis, promover una
subregionalización del Departamento que tenga por lo demás en cuenta las
condiciones de su articulación con las regiones vecinas, tal como se plantea en el
literal vi de este enunciado. Mediante la subregionalización se esperaría lograr:
iii. Fortalecer el sistema de ciudades del Departamento, con el fin de que pueda
cumplir un papel dinámico en los procesos del desarrollo regional y nacional, a
través de la prestación de un conjunto de bienes y servicios indispensables para la
realización de diversas actividades. Este fortalecimiento implica, entre otras, las
siguientes acciones:
iv. Dentro de la lógica del literal inmediatamente anterior, crear “ciudades del
conocimiento” que faciliten el impulso a los circuitos de investigación y tecnología
aprovechando las potencialidades de cada uno de esos centros.
ii. Generar confianza entre los individuos y los grupos de toda índole que actúan en el
Departamento y entre ellos y las administraciones departamental y municipales,
con el fin de avanzar efectivamente hacia el logro de los propósitos colectivos, sin
que esta confianza y esta coincidencia en lo fundamental implique una unanimidad
de puntos de vista. Solamente esta confianza daría a los vallecaucanos la fuerza
necesaria para sacar adelante su empeño de recuperar las zonas deprimidas o
129
vi. Identificar y promover los símbolos propios que nos identifican como
vallecaucanos. Dentro de éstos el paisaje jugará un papel de primer rango,
incluyendo al río Cauca como eje estructurante del territorio y lugar de encuentro e
intercambios entre las diferentes regiones y municipios. Uno de los primeros y
más efectivos pasos en este proceso de recuperación y puesta en valor del territorio
departamental es justamente la promoción de algunos de sus más ponderados
130
La reversión de este proceso no sólo es urgente con miras a garantizar agua suficiente
y de calidad adecuada para los actuales habitantes del Departamento y para las
generaciones futuras que lo ocupen, sino que abriría nuevas posibilidades al
departamento como proveedor de un recurso escaso para otras regiones del
planeta, campo éste que apenas comienza a ser explorado31, pero con respecto al
cual se están abriendo nuevas posibilidades como las que se derivan del Protocolo
de Kioto a que se hará referencia a continuación.
Entre las líneas que cabría desarrollar en este campo está la de conformar corredores
biológicos sobre los ejes de los ríos tributarios del Cauca, priorizando aquellos que
presentan mayores problemas a causa del beneficio del café y la ausencia de
tratamiento de las aguas residuales de los asentamientos urbanos y rurales.
vi. Aprovechar mecanismos como el canje de deuda por naturaleza, entre otros, de
acuerdo con el Protocolo de Kioto de 1997 y los Encuentros de Río de Janeiro
1992 y Johannesburgo 2002, para propiciar la conservación, recuperación y uso
sostenible de los recursos naturales. Estos mecanismos, que apenas comienzan a
ser viabilizados y aplicados en algunos pocos países abren un campo gigantesco de
posibilidades a los países que cuentan con recursos naturales indispensables para
la supervivencia del género humano.
En efecto, así como el agua se está convirtiendo en un bien cada vez más escaso,
existen otros elementos en proceso de degradación a ritmos alarmantes, como
consecuencia principalmente de la contaminación creciente provocada en alto
grado por la actividad industrial y los enormes niveles de consumo de las
sociedades de los países desarrollados. Elementos tan elementales y básicos para la
vida humana como el oxígeno, por ejemplo, comienzan a verse amenazados por la
deforestación acelerada y la producción de gases nocivos para la salud.
Los Encuentros que acaban de mencionarse y el citado Protocolo proponen que los
países y las regiones del mundo ricas en recursos que comienzan a estar
amenazados a escala mundial, se comprometan a protegerlos a cambio de
compensaciones económicas por lo que eventualmente estarían dejando de percibir
31
Esta posibilidad no necesariamente habría de darse mediante la “exportación” de agua no procesada a
otras regiones y países, ya que podría pensarse en diversas formas de transformación del recurso y en el
hecho de que su simple existencia es susceptible de generar un potencial de actividades basadas en él
como la pesca, el turismo y diversas formas de recreación.
132
por el no uso de tales recursos. Teniendo en cuenta que pese a la degradación que
éstos han sufrido en el curso de los últimos años, tanto Colombia como el Valle
del Cauca se siguen contando entre las áreas de la tierra con mayor riqueza
ambiental, es posible deducir cuanto podrían ganar ambiental y económicamente si
adoptasen una estrategia coherente, clara y realista para dar a sus recursos un uso
adecuado y al mismo tiempo remunerativo, en beneficio propio y del resto de la
humanidad.
vii. Promover una cultura de prevención y atención al riesgo que minimice las
pérdidas de todo orden que sufre el Departamento por este concepto, mediante un
conocimiento más amplio de las limitaciones del territorio en términos de
vulnerabilidad frente a las distintas amenazas, una acción sostenida de mediano y
largo plazo que tienda a minimizar esa vulnerabilidad o a bloquear las amenazas y
una mayor capacidad de respuesta de todos los actores sociales en caso de que
éstas se materialicen.
Para lograr los propósitos descritos se requiere formular e implementar una política
de desarrollo territorial, descentralizada y desconcentrada, que recoja y convierta en
realidad los planteamientos del modelo.
éstos para aunar esfuerzos con miras al desarrollo departamental. La manera como se
ha abordado el tema territorial en el curso de los últimos años en Colombia y en
particular la forma como se ha llevado a cabo el proceso de descentralización, han
conducido a desdibujar y a hacer menos claro el papel del Departamento en el
contexto nacional, fenómeno éste que ha incidido en un menor dinamismo y una
menor eficiencia de sus intervenciones en los procesos de desarrollo.
B. Tomando las medidas para que cumpla efectivamente este papel. Esto implica
buscar el aprovechamiento de sus ventajas comparativas y competitivas mediante
acciones en distintas esferas
134
Tal como ya se indicó, el Valle del Cauca posee una organización territorial que pese a
los problemas que exhibe actualmente, dispone de un potencial enorme para proyectar al
Departamento con una posición de liderazgo en el proceso de desarrollo nacional y en su
inserción dentro del proceso de globalización a escala mundial.
Este conocimiento, sin embargo, debe ser ampliado y profundizado en aspectos tales
como los siguientes:
vi. Oferta de recursos humanos calificados para el desempeño de los nuevos roles en
las distintas subregiones y municipios
vii. Capacidad instalada de la pequeña y mediana empresa
viii. Capacidad para producir ciencia y tecnología, en función de las características de
la educación superior y técnica en el Departamento.
ix. Equipamientos y servicios sociales: estado actual, cobertura y accesibilidad a los
servicios sociales, particularmente de salud y educación, capacidad de respuesta
frente a demandas adicionales de carácter urgente.
x. Infraestructura y prestación de servicios públicos: estado actual, cobertura por
zonas urbanas y rurales, distribución por usos industriales, comerciales y
residenciales; capacidad de respuesta frente a demandas adicionales de carácter
urgente.
xi. Dinámica actual y potencialidades del mercado inmobiliario
xii. Equipamientos y servicios financieros: distribución territorial, organización y
características del servicio por subregiones y municipios.
xiii. Sistemas de comunicación
xiv. Accesibilidad y conectividad vial: tipo de vías, capacidad de carga y
potencialidades de uso.
xv. Legitimidad, organización y eficiencia del aparato político administrativo.
Los ámbitos en los cuales se plantearán las acciones para el ordenamiento territorial del
Departamento son los que se enunciaron en el numeral 2 de este documento. A
continuación se plantearán las acciones principales en cada uno de tales ámbitos.
a. Construcción de una visión regional que defina una sinergia multidimensional para
articular el territorio
b. Subregionalización
ii. Apoyar a los municipios para que dispongan de una estructura administrativa
eficiente, transparente y eficaz y una plataforma institucional consolidada para una
óptima gestión del territorio.
iii. Apoyar los procesos de gestión de los municipios con el fin de que produzcan los
resultados inmediatos y las transformaciones territoriales esperadas de su acción.
iv. Promover la apertura de espacios a la participación de la población, tendientes a la
construcción colectiva del territorio, brindando al efecto la información y la
formación necesarias para que sus intervenciones sean eficientes y eficaces y
promoviendo la organización de los habitantes para que puedan aunar sus
esfuerzos de manera coherente hacia el logro de propósitos de interés común.
v. Realizar una asignación equitativa de los recursos públicos entre las diferentes
subregiones y municipios del Departamento.