Imperio Inca
El Imperio Inca, conocido como Tawantinsuyu en quechua, fue una de las civilizaciones
más grandes y avanzadas de América precolombina. Se extendió por gran parte de
Sudamérica, abarcando territorios que hoy corresponden a Perú, Bolivia, Ecuador,
Chile, Argentina y Colombia.
Los Incas, originarios de la región andina, lograron una gran expansión bajo el liderazgo
de emperadores como Pachacútec, quien consolidó el imperio en el siglo XV. La
organización política y social del Imperio Inca fue altamente estructurada, con un
sistema de gobierno centralizado dirigido por el Inca, considerado el hijo del sol. La
sociedad estaba dividida en clases, con los nobles y sacerdotes en la cima, y los
campesinos y artesanos en la base.
El imperio se destacó por sus avances en ingeniería, arquitectura y agricultura. Crearon
una extensa red de caminos, conocidos como el Qhapaq Ñan, que conectaba todas las
regiones del imperio, facilitando el comercio y la comunicación. También desarrollaron
sistemas de irrigación y terraplenes agrícolas en las montañas para maximizar la
producción de cultivos.
En cuanto a la religión, los Incas adoraban al sol, Inti, y tenían un panteón de dioses
vinculados con la naturaleza. Los sacerdotes desempeñaban un papel clave en la vida
espiritual y política del imperio.
El fin del Imperio Inca llegó con la llegada de los conquistadores españoles en 1532,
liderados por Francisco Pizarro. La captura del último emperador inca, Atahualpa, y la
posterior caída de Cuzco marcaron el colapso del imperio. A pesar de su caída, el
legado inca sigue siendo un símbolo de la resistencia y la riqueza cultural de los pueblos
andinos.