Pruebas de orientación
Prueba de hiperflexión
Demostración de una enfermedad de la articulación del codo.
▶Procedimiento. Paciente en sedestación. El fisioterapeuta agarra la mano del paciente, haciendo una
toma en el tercio distal del antebrazo y realiza una flexión máxima del codo. Durante este movimiento
se debe vigilar si el paciente presenta alguna limitación en la movilidad y si presenta algún tipo de dolor.
▶Valoración. Si hay una limitación de la movilidad articular junto con la aparición de dolor indica una
lesión articular, una contractura muscular, una tendinitis o una distensión ligamentosa. El máximo
volumen de la cápsula se observa con 70° de flexión. El edema (tumefacción) se reconoce
principalmente en el fondo de saco lateral entre el olécranon y la cabeza del radio.
Prueba de estrés en supinación.
Para enfermedades Del codo.
▶Procedimiento. Paciente en sedestación. El explorador sujeta con una mano el antebrazo del paciente
y con la otra sostiene el codo desde la parte medial. Desde esta posición realiza un movimiento abrupto
y potente de supinación.
▶Valoración. Con esta prueba se puede valorar la integridad de la articulación del codo, tanto a nivel
ligamentoso como a nivel óseo. La aparición de dolor o la limitación de la movilidad indican una
disfunción de la articulación, que debería ser explorada con mayor detalle.
Pruebas de estabilidad
Prueba de estrés en varo
Demostración de la inestabilidad de los ligamentos.
▶Procedimiento. Paciente en sedestación. Se flexiona ligeramente el codo como a 30 grados . Con una
mano el fisio estabiliza el antebrazo desde la parte medial y con la otra realiza una toma realizando una
aducción del antebrazo (estrés en varo) contra el brazo a nivel del codo.
▶Valoración. Esta prueba permite valorar la estabilidad de los ligamentos laterales externos de la
articulación del codo. Se debe vigilar la aparición de dolor y también medir el movimiento fuera de la
normalidad en comparación con el otro lado (v. prueba del pivote-desplazamiento lateral).
Prueba de estrés en valgo
Demostración de la inestabilidad de los ligamentos.
▶Procedimiento. Paciente en sedestación. Se flexiona ligeramente la articulación del codo. El
explorador estabiliza con una mano el antebrazo desde lateral y con la otra realiza una abducción del
antebrazo (estrés en valgo) contra el brazo a nivel del codo.
▶Valoración. Esta prueba permite valorar la estabilidad de los ligamentos laterales internos del codo. Se
debe vigilar la aparición de dolor y también medir el movimiento fuera de la normalidad en comparación
con el otro lado. Son frecuentes las lesiones del ligamento lateral interno en los lanzadores (jugadores
de balonmano, lanzadores de jabalina, etc.). El movimiento orientado al lanzamiento provoca una carga
en extensión y valgo. Esta sobrecarga puede ser origen de una artrosis y también de una neuritis del
nervio cubital y una tendinosis de los músculos pronador redondo y palmar mayor.
Pruebas para la epicondilitis.
Prueba de la silla
Demostración de una epicondilitis.
▶Procedimiento. Se pide al paciente que levante una silla colocando el brazo en extensión y el
antebrazo en pronación.
▶Valoración. La aparición o aumento de las molestias en la región del epicóndilo con irradiación hacia
los músculos extensores del antebrazo indica una epicondilitis.
Prueba de Thomson (signo del codo de tenista)
▶Procedimiento. Se pide al paciente que cierre el puño con la mano en una ligera extensión dorsal y
que extienda el codo. Una mano del explorador fija desde el lado extensor la articulación de la mano;
con la otra coge el puño del paciente. El paciente debe extender el puño contra la resistencia del
explorador o bien el explorador trata de presionar el puño cerrado en ligera extensión dorsal hacia la
flexión contra la resistencia del paciente.
▶Valoración. La aparición de dolor intenso en el epicóndilo y los músculos extensores de la vertiente
radial sugiere una epicondilitis.
Prueba de Mill
▶Procedimiento. Paciente en bipedestación. El paciente tiene el brazo ligeramente pronado, con
extensión dorsal de la mano y flexión del codo. Con una mano el explorador sujeta el codo y coloca la
otra en la parte lateral del tercio distal del antebrazo o lo rodea. Se pide al paciente que supine el
antebrazo contra la resistencia de la mano del explorador.
▶Valoración. La aparición de dolor en el epicóndilo humeral y/o en los músculos extensores laterales
indica una epicondilitis.
Prueba de Cozen
▶Procedimiento. Paciente en sedestación. El explorador fija con una mano el codo, al tiempo que apoya
la otra sobre el puño del paciente localizado en extensión dorsal. Se pide al paciente que realice una
extensión dorsal del puño contra la resistencia de la mano del explorador o bien el explorador trata de
realizar una flexión del puño fijado en extensión dorsal contra la resistencia del paciente.
▶Valoración. La aparición de dolor localizado en el epicóndilo o de un dolor que se irradia hacia los
extensores situados en la vertiente radial del antebrazo sugiere una epicondilitis.
Prueba de Cozen cruzada
▶Procedimiento. Paciente en sedestación. El explorador palpa con una mano la epitróclea y apoya la
otra en la articulación de la mano del paciente con el antebrazo supinado. El paciente debe tratar de
flexionar la mano extendida contra la resistencia ejercida por la mano del explorador.
▶Valoración. Los flexores del antebrazo y la mano y el músculo pronador redondo se insertan en la
epitróclea. La aparición de un dolor agudo y lancinante en la epitróclea indica una epitrocleítis.
codo de golfista
▶Procedimiento. El paciente flexiona el codo y también la mano en dirección palmar. El explorador
sujeta la mano del paciente y con la otra fija el brazo. El paciente trata en este momento de extender el
codo contra la resistencia del explorador.
▶Valoración. La aparición de dolor en la epitróclea indica una patología a este nivel (codo de golfista).
Prueba de extensión del antebrazo
▶Procedimiento. El explorador coge la parte distal del antebrazo. El paciente trata de extender el codo
contra la resistencia de la mano del explorador.
▶Valoración. La aparición de dolor en la epitróclea y la irradiación del mismo a los músculos flexores del
antebrazo indican una patología de la epitróclea.
Pruebas para el síndrome del desfiladero
Prueba de Tinel
▶Procedimiento. Paciente en sedestación. El explorador coge el brazo del paciente y percute con
cuidado con el martillo de reflejos sobre el surco del nervio cubital.
▶Valoración. El nervio cubital circula por un surco óseo situado por detrás de la epitróclea. Dado que
está localizado bastante superficial, en esta región el nervio puede sufrir con facilidad lesiones por
compresión. Las causas más frecuentes de lesiones del nervio cubital son las cicatrices en el tejido, la
formación de callos o exóstosis tras una fractura pericondílea o supracondílea del húmero, un cuadro de
irritación crónica en pacientes con una artritis reumatoide o una epicondilitis y las lesiones mecánicas
crónicas (apoyo mantenido del codo sobre una superficie dura). Si al percutir con cuidado sobre el surco
del nervio cubital aparece dolor y parestesias en el antebrazo, se deberá sospechar una lesión
compresiva crónica.
Prueba de flexión del codo
▶Procedimiento. El paciente, en sedestación, realiza una flexión enérgica del codo, flexionando la
mano. El paciente debe mantener esta posición durante 5 minutos.
▶Valoración. El nervio cubital circula por el túnel cubital, que se forma entre el ligamento lateral
interno y el músculo cubital anterior. En la posición descrita arriba se consigue la máxima tensión sobre
el nervio cubital. La aparición de parestesias en el trayecto del nervio indica una lesión por compresión
del mismo. Cuando el resultado de la prueba es positivo, se debe confirmar el diagnóstico mediante una
electromiografía o una determinación de la velocidad de conducción nerviosa.