(0.5) Crazy
(0.5) Crazy
Always_Nina
01.
1997.
—¡Pero mamá! —se quejo Harry por decima vez, arrastrando sus pies detrás de su madre mientras esta
empujaba su carrito por el pasillo del supermercado.
El pequeño rubio cruzó los brazos sobre su pecho y miró enfurruñado como su madre se alejaba sin darle una
segunda mirada. Era totalmente injusto lo que estaba sucediendo, él habia sido un buen niño por mucho tiempo -lo
que equivalia a más o menos dos horas- y no era justo que no lo dejarán ir a ese campamento solo porque Liam habia
sido un gran tonto y no habia corrido lo suficientemente rápido de la cocina cuando Harry incendio las cortinas. Harry
podia tener cinco años pero sabia que no podia dejar que el castaño de mirada triste fuera castigado por su culpa.
Despues de todo, era su primo o algo así, aun no entendia mucho eso de la adopción.
Soltando un suspiro demasiado dramatico para su corta edad, alcanzó una caja de cereales y la agito, intentando
adivinar si habia un premio dentro como decia en la caja. No escuchó nada por lo que mirando a sus lados, se aseguro
de que no habia nadie observando y abrió la caja, metiendo la mano dentro y arrojando los cereales a los lados.
Cuando se dio cuenta de que no habia ningún juguete, tomó la siguiente e hizo el mismo procedimiento solo que esta
vez, varios puñados fueron a dar a su boca.
—Eso no se hace. —el pequeño rubio dio un saltó sobre su zapatos de Superman y dejó caer la caja antes de
girarse hacia la voz.
Un chico castaño estaba parado a un par de pasos de él. Tenia una camiseta con el hombre araña al frente que
llamo la atención de Harry, quien dando unos pasos al frente pegó sus manos sucias al dibujo, delineandolo. Los ojos
azules del otro chico lo miraron con curiosidad, como si tratara de entender lo que estaba haciendo antes de que una
sonrisa naciera en su pequeño y delicado rostro. Harry le devolvió la sonrisa, enseñandole sus hoyuelos.
—¿Como te llamas, pequeño? —preguntó el más alto, mientras jalaba la manga de su camiseta y limpiaba el
rostro del menor.
—Harry —se quedo quieto, cosa que jamás hacia cuando su mamá lo limpiaba, sus ojos brillantes mirando al
otro chico—. ¿Y tu?
—Louis. —tomó su mano—. Vamonos de aquí antes de que alguien vea el desastre que hiciste.
Louis miró hacia los cereales en el suelo antes de volver al pequeño—. Yo tengo uno, te lo daré.
—¿En serio?
Harry lo siguió obedientemente por el pasillo escuchando la melodia de Superman que sus zapatos producian
con cada paso y moviendo la cabeza en sintonia. Su mamá siempre insistia en que debia usar algo que hiciera ruido
así se le hacia más dificil desaparecer de su vista, todos sus zapatos hacian un sonido distinto para que su mamá
supiera donde estaba. Harry miró a su alrededor por un momento, preguntandose donde se habia metido ella pero
ese pensamiento se evaporó cuando se dio cuenta de que Louis lo dirigia a la zona de dulces.
Sus ojitos verdes se dispararon hacia todos lados mientras corria hacia las gondolas que contenian coloridos
dulces. Tomando una paleta, le quito el envoltorio y se la metio a la boca. Louis, quien lo seguía de cerca, miró con
confusión al pequeño rubio. Jamás habia conocido un niño tan revoltoso y maleducado en sus ocho años de vida.
Estaba a punto de retar a Harry por comerse la paleta cuando este se giró y le sonrió, sus hoyuelos marcando sus
mejillas. No podia simplemente gritarle por ser travieso.
—¡Mira, aquí hay orejas de gato! —el más pequeño saltó sobre la punta de sus pies, apuntando un paquete que
estaba colgado unos centimetros más arriba.
Louis se acerco a él y tomó el paquete que apuntaba, el cual efectivamente contenia una tiara negra con orejas
de gato. Mirando a los lados, rodó los ojos para si mismo por lo que iba a hacer y rompió el paquete, colocando la tiara
en la cabeza de Harry. Su mamá lo mataria cuando supiera que habia hecho una cosa así pero Louis se encargaria
de pagar por las cosas que Harry habia tomado, él pensaba gastar su mesada en una nueva figura de acción pero la
sonrisa del pequeño parecio valer más.
—Ahora me parezco a mi gatito y mi mamá no podra decirme que no puedo orinar en su caja de arena. —aseguró
el más pequeño con una gran sonrisa.
Louis lo miró un segundo antes de sacudir la cabeza—. Debo llevarte con tu mamá, ¿sabes donde esta?
Harry sacudió la cabeza—. No, pero sé lo que hay que hacer —comenzó a caminar, tirando de Louis con él—.
Ven conmigo.
Louis siguió al pequeño por los pasillo, mirando con curiosidad cuando este se dirgio directamente a la sección
de atención al cliente y saludo a la chica detrás del mostrador, llamandola por su nombre.
—Me volví a perder, Valen —le sonrió—. Le avisas a mi mami que estoy aquí.
—Seguro, cariño —la chica sonrió mientras tomaba el microfono y apretaba el boton—. Anne, Harry te espera en
atención al cliente. —repitió el mensaje dos veces más antes de mirar a Louis—. ¿Él tambien esta perdido?
Harry miró a Louis quien se volteo, mirando en todas direcciones sin ver a su madre—. Creo que ya lo estoy.
—No te preocupes —dijo Harry—. Valen puede llamarla desde su microfono y nos dejará jugar con los papeles
de regalo mientras las esperamos.
Louis miró a la chica quien asintió—. Dime tu nombre y el nombre de tu mamá, dulzura.
—Louis y Jay.
—Jay, Louis te espera en atención al cliente. —hizo el mismo procedimiento que con Harry antes de dejarlos
pasar detrás del mostrador.
Harry tomó la mano de Louis y lo guió directamente la zona de empapelado antes de sentarse en el suelo. Un
hombre joven que estaba allí, miró al rubio con una sonrisa mientras dejaba un frasco lleno de moñitos de colores a
su alcance.
Louis decidió que no queria saber como el pequeño revoltoso sabia todos los nombres, no parecia convenirle.
Luego de unos minutos, Harry tenia la cabeza llena de moños de colores mientras Louis lucia un nuevo bigote de
papel de regalo con ositos. Harry le sonrió con dulzura, poniendose de rodillas y besando la mejilla del mayor, logrando
que este tambien sonriera.
—¡Louis!
—¡Harry!
Ambas voces se escucharon sobre sus cabezas. La primera preocupada mientras la segunda parecia más que
nada enojada. Louis miró sobre su hombro, viendo a su mamá y a otra mujer mirandolos desde detrás del mostrador.
Harry se puso de pie y le tendio la mano, aun con los moños adornando su cabello.
—Hola, mami. —saludo a la bonita mujer de cabello castaño—. ¿Me compraste golosinas?
—¡Jesus, Louis, no vuelvas a alejarte de esa manera! —Jay jaló a su hijo a sus brazos y lo apreto—. Me asustaste.
—Lo siento, mamá —se disculpo—. Pero encontré a Harry... perdido en los pasillos y quise ayudarlo —señalo al
rubio—. ¿No es lindo?
Jay miró sobre su hombro, al pequeño rubio con orejitas de gato y moños adornado su cabeza y sonrió—. Si, lo
es.
Jay rio—. Lo siento, cariño, pero eso no va a poder ser —negó—. Si quieres podemos acordar con su mamá para
que vuelvas a verlo, ¿que te parece?
—Esta bien. —asintió, sintiendose algo decepcionado pero aun así volveria a ver al niño revoltoso, eso estaba
bien para él.
02.
2001.
—¡Harry no seas un bebé y baja de allí! —grité, mientras veia a mi niño trepar un par de ramas más antes de
voltearse y enseñarme la lengua—. ¡Harry!
—¡Pudrete, Louis!
—Creo que esta vez si esta enojado —Liam se paró a mi lado y miró hacia arriba, haciendo una mueca—. Por lo
general solo arranca la cabeza de mis figuras de acción y las esconde, ¿que le hiciste para que este tan enfurruñado?
Suspiré, pasandome una mano por el rostro—. Le dije que eramos muy pequeños para casarnos y se enojo
conmigo.
Sentandose sobre una rama, Harry nos dio la espalda mientras columpiaba sus piernas. Dios, ese niño iba a
sacarme canas verdes y ni siquiera habia llegado a la adolescencia oficialmente. Tener doce años me podia hacer
más maduro pero cuando se trataba de Harry no habia madures que valiera.
—¡Hey, niño, ya que estas ahí, ¿bajas mi freezbe?! —un niño pequeño de cabello castaño se acerco a donde
Harry estaba, mirandolo desde abajo—. Esta por allá.
Harry miró hacia donde el niño apuntaba, viendo el plastico violeta que mencionaba—. Seguro.
Y como siempre, me ignoro y siguio trepando hasta alcanzar el juguete. Se lo arrojo al castaño que seguia de pie
debajo.
—Gracias.
—Soy Niall y me acabo de mudar a la casa de allá —señalo al final de la calle, a la casa más grande del
vecindario—. Soy de Irlanda.
—¡Eres un duende! —chilló Harry antes de lanzarse desde el arbol—. ¿Puedo ser tu amigo? Dicen que los
duendes son de la buena suerte.
—No es por nada —Liam apoyo su brazo en mi hombro—. Pero se me hace que te estan escupiendo el mandado.
—Callate. —sisee, codeandolo en el estomago—. ¡Harry Edward Styles, ven aquí ahora mismo!
—Tengo la hipotesis de que mirar Friends afecta su pequeño cerebro. —se encogio de hombros—. Tambien creo
que nacio de un repollo pero la tia Anne sigue asegurando que no lo encontro dentro de ninguna planta y que la
cigüeña lo trajo.
—Dios, que sorpresa te vas a llevar cuando descubras de donde vienen los bebes realmente. —susurré con una
sonrisa.
—¿Tu lo sabes?
—Solo... agradece ser chico. —le pedi antes de voltearme nuevamente hacia Harry, quien ahora platicaba
animadamente con el otro chico—. ¡Harry, te estoy llamando, por el amor de dios!
—¡Y yo te estoy diciendo que dejes de fastidiarme, estupido rompe corazones! —chilló.
Me dedico una mirada fulminante antes de voltearse nuevamente a su nuevo amigo. Habia veces que me
fastidiaba bastante la facilidad con que lograba entablar una amistad, era algo impresionante.
—Se han conocido por cuatro años, ¿porque ahora de repente quiere casarse contigo?
—No me refiero a eso —negó—. Me refiero a que tu haces todo lo que Harry te dice pero aun así crees que
tienes el mando de la relacion.
—¿Seguro? —elevó una ceja antes de girarse a su primo—. Hey, Hazz, Louis dice que él puede mandarte,
¿tienes algo que decir?
Hijo de perra...
Harry se volteo y me miró, su ceño frunciendose mientras sus ojos se oscurecian por la ira.
—Tengo algo que decir —dijo—. Será mejor que armes una boda para mi, Tomlinson, o no volveré a dejarte
entrar a mi casita del arbol.
—Pero...
—¿Aun estas seguro? —susurró Liam—. Si quieres puedo ayudarte a huir, aun estas a tiempo de hacerlo.
—Cierra la boca y ayudame a organizar una boda. —murmuré antes de girarme a Harry con una sonrisa—. ¡Lo
que quieras, amor!
—Dios, tiene nueve años y ya te tiene comiendo de su mano —Liam chasqueó la lengua con desaprobación—.
Que decepcion.
—Cuando tu conozcas a tu unico, serás igual o peor. —me burle mientras comenzaba a caminar hacia la casa
de Liam, la cual quedaba frente a la de Harry.
Yo en cambio vivia una cuadra más abajo que los primos. Nos habiamos mudado allí hacia unos tres años,
gracias a mi insistencia ya que durante mi viaje anual a la casa de mi abuela, Harry enfermo y no pude estar con él.
Me puse como loco cuando lo supe y terminé convenciendo a mis padres de mudarse al mismo barrio. Nada lograria
mantenerme alejado de mi niño, ni siquiera esa actitud caprichosa y desesperante que poseia.
03.
Volteandome sobre mi mismo, caí sobre mi trasero al ver al papá de Liam de pie en la puerta con las manos en
las caderas. Harry me habia dicho que Liam habia sido adoptado hacia unos años pero si no me lo hubiese dicho,
jamás lo habria notado. Geoff y Liam eran muy parecidos cuando se trataban de gestos, aunque suponia que la
convivencia tenia que ver allí.
—Louis y Harry se casaran. —respondió Liam mientras caia dentro del armario de sus padres y volvia con un
enorme saco negro. El castaño parecio analizarlo por unos segundos antes de darle su visto bueno y ponerselo—. Yo
seré el sacerdote.
—Casarse, ¿eh? —pude ver el atisbo de una sonrisa en sus labios cuando me miró—. ¿No son muy pequeños
para casarse?
Liam sacó una corbata verde de un cajón y la colocó en mi cuello. Me encogí de hombros hacia el padre del
castaño, mirandolo a través de mi cabello—. Es mi malcriado y me gusta de ese modo.
Eso logró que riera entre dientes—. Vas a tener una bomba de tiempo en tus manos, pequeño.
—Harry es dificil pero es mio, y yo lo quiero —fruncí el ceño, mirandolo—. ¿Eso esta mal?
—No, no lo esta —sonrió mientras entraba a la habitación y se sentaba en la cama, haciendome una seña para
que me acercara. Una vez que lo hice, comenzó a atar mi corbata—. Algunas personas diran que si lo es, que esta
muy mal y muchas cosas tontas pero ustedes —me miró a mi y luego a Liam—, jamas deben hacerles caso. El corazón
es el unico que debe decirnos que hacer, haganle caso siempre, sin importar lo tonto que parezca y estaran muy bien.
—Si —asintió—. Karen es mi unica, lo supe desde el momento en que la vi y le hice caso a mi corazón. Les
puedo asegurar que soy muy feliz con ella.
—Harry es mi unico —aseguré—. Lo supe cuando lo encontre en el supermercado, seremos muy felices.
—Yo tambien quiero tener a mi unico —Liam gimoteo, sus ojos llenandose de lagrimas mientras nos miraba.
Me acerque a él y lo abrace—. Tu tambien lo encontraras, solo que aun no es el momento, ¿verdad, tio Geoff?
Habia tomado la costumbre de decirle tío a los padres de Liam, supuse que habia sido escuchar a Harry decirlo
tantas veces. De todas maneras a ellos les gustaba que les dijera así, y yo los sentia como mi familia ya.
—Exacto, Louis —asintió—. Yo no encontré a Karen hasta los veintidos, aun tienes mucho tiempo, hijo.
—Pero yo lo quiero ahora. —limpie las lagrimas de las mejillas de Liam con mis dedos.
—A veces lo bueno se hace esperar —aseguré—. Tu único va a ser muy muy lindo y te va a amar mucho pero
aun no estas preparado para tenerlo, ¿entiendes?
—¡Liam, tesoro, ¿donde estas?! —la voz aguda de una chica traspasó el aire de la habitación y Liam se puso
rigido.
—Lo siento, papá —musitó, sus ojos enormes y aterrados—. Pero ella me asusta. Siempre esta diciendo que
somos novios y que vamos a casarnos y es aterradora.
Una vez que hizo lo que le pedi, cerre las puertas y me voltee, rebuscando en la ropa en el suelo por un saco
mientras esperaba que Dafne entrara a la habitación. Y la niña no tardo mucho en hacerlo. La vecina de Liam no podia
tener más de siete años, tal vez ocho, casi la misma edad que Harry. Llevaba el cabello en rizos rojizos alrededor de
su pequeño rostro, grandes lentes circulares que ocupaban la mayor parte de su cara y sus ojos claros. Como siempre,
su ropa era completamente rosa y su expresión se agrio en cuanto me vio.
—Hola, señor Payne —saludo a mi tio Geoff con una gran sonrisa en su rostro.
—Falsa. —oculté la palabra con una tos pero por la mirada que me dirigio supe que me habia escuchado.
—Hola, Dafne —tio Geoff la saludo con una sonrisa divertida en mi dirección—. ¿Que haces aquí?
—Estoy buscando a Liam, ¿sabe donde se metio? —inclino la cabeza hacia un lado mientras apretaba un peluche
de perrito entre sus manos. Agradeci que el bicho fuera de felpa y no de verdad, si no ya estaria escupiendo los
pulmones el pobre.
—No, no sabemos —contesté por él—. Ahora, si no te importa, ve a ahogarte con tu té y no vuelvas.
—No te estaba hablando a ti, Tomlinson. —frunció el ceño, cruzando sus bracitos sobre su pecho y mirandome
mal.
—Pues yo te conteste, ¿como lo ves? —caminando hacia ella, arranque el peluche de sus manos y lo lance por
la puerta. La niña me dio una mirada fulminante antes de correr a buscarlo, en cuanto estuvo fuera cerré la puerta—.
Dios, es insoportable.
—Eso no se hace, Louis. —tio Geoff rezongo aunque podia ver la diversión brillando en sus ojos.
—Lo siento, pero ella es aterradora. —abri la puerta del armario, viendo a Liam acurrucado en un rincón—. Ya
se fue el dragon, sal de ahí que tienes que venir a casarme.
—Sip, lo hizo —asentí—. Pero yo que tu llevo tu bate de beisbol, siempre puede aparecerse de repente donde
menos te lo esperas.
—Nosotros no pero Harry estaria encantado de hacernos el honor. —aseguré. La última vez, mi rizado habia
empujado a la pequeña molesta al barro antes de arrojar un balde de agua sucia sobre ella. Pude haberlo detenido,
lo acepto, pero a veces ahí que dejar que los niños tengan libertad de expresión y más si eso incluye a Dafne sucia y
enojada.
—No permitas que Harry le pegue —pidio tío Geoff mientras se ponia de pie y me alcanzaba un gran saco gris
del monton—. Ponte este.
Tomando la prenda, la coloque sobre mis hombros y lo miré—. ¿Por que no podemos? Si se desmaya un ratito
no le hara mal a nadie.
—La violencia nunca es la solución —aseguró antes de dirigirse a la puerta—. Además, no tengo ganas de tratar
con sus padres como cuando Harry la arrojo al barro, son tan insoportables como su retoño.
Reí entre dientes mientras veía al gran hombre salir de la habitación. Me giré hacia Liam, viendo como esté se
trepaba sobre un mueble y tomaba un libro grueso y de tapas oscuras de una repisa. Una mirada al espejo de cuerpo
completo y el castaño parecio complacido con su aspecto.
—Vamonos antes de que Dafne vuelva a buscarme por sexta vez en el día. —pidio, dirigiendose a la puerta y
haciendome un gesto sobre su hombro—. Tu ve a la iglesia, yo voy a buscar a Harry.
—Esta bien. —corrí en esa dirección mientras veía a Liam entrar por la puerta de la casa de enfrente, donde
Harry vivia.
La iglesia del barrio estaba ubicada al final de la calle, era grande y bonita, con un estilo medieval que siempre
me habia llamado la atención. A pesar de que mi familia no era muy devota a ella, los Payne solian llevarme con ellos
cuando iban. Los padres de Harry habian renunciado a asistir cuando el niño habia mezclado jugo de fruta en el agua
bendita y arrojado el vino por una ventana ya que segun él, tenia gusto feo.
Una vez que llegué a la puerta, me detuve un momento para mirar sobre mi hombro. Harry, Liam y el otro chiquillo
castaño venian corriendo por la cuadra detrás de mi. Harry llevaba un saco igual al mío pero el suyo era blanco, supuse
que se lo habia sacado a su papá. El otro niño tambien traia un saco pero el suyo era azul.
Harry se aferro a mi mano en el momento en que llegaron a mi y lo atraje a mis brazos, besando sus rizos mientras
Liam y el otro niño empujaban las grandes puertas de madera para abrirlas.
—Esperen aquí —chilló Liam mientras corria por entre los bancos—. Niall tocara el piano y ustedes deben entrar
por el pasillo.
—¿Niall?
—Ese soy yo —el otro chico corrio detrás de Liam—. Al fin las estupidas clases de piano de mamá serviran de
algo.
Una vez los dos se alejaron, me giré hacia Harry quien me sonreía brillantemente—. Gracias, Lou, era justo lo
que queria.
—Yo hago todo por ti, mi niño —besé su frente—. Te prometo que cuando seamos grandes, vamos a volver aquí
para casarnos oficialmente.
La musica comenzo a sonar en la pequeña iglesia y me sorprendi de lo bien que el niño tocaba el piano. Miré a
Harry y asentí mientras tomaba su mano y caminabamos por el pasillo. Liam estaba de pie sobre unos pequeños
escalones, apretando el libro en su pecho mientras nos miraba con una expresion solmne. Tuve que morderme la risa
al ver lo serio que el niño se estaba tomando su papel.
—Señores y señores —dijo cuando nos detuvimos frente a él—. Estamos aquí reunidos para celebrar la union
sagrada de estos dos... individuos. Voy a hablar un poco sobre las relaciones... —se quedo callado unos segundos,
frunciendo el ceño antes de acercarse y susurrarnos—. No tengo ni idea de que es una relacion, la unica que mantengo
es con mi mantita y mamá dice que no puedo casarme con ella, ¿que digo?
—Bien. —volvio a su lugar, poniendo su cara seria nuevamente—. Harry Edward Styles, ¿aceptas a Louis William
Tomlinson como tu marido para amarlo y respetarlo mientras él te aguante?
—Acepto.
—Louis William Tomlinson, ¿aceptas a Harry Edward Styles como tu marido para cuidarlo, amarlo y evitar que
muera antes de tiempo gracias a su innata estupidez?
Lo miré extrañado, seguro de que eso no era lo que se decia pero ya que, nos estaba casando un niño de once
años, no podia pedir mucho.
—Acepto.
—Por el poder que me confiere... —miró al libro en su mano e hizo una mueca—. Le erre al libro, esto no es la
biblia.
El castaño se encogio de hombros y se aclaro la garganta—. Por el poder que me confiere esta copia de Don
Quijote de la Mancha, yo los declaro marido y marido. Puede besar al novio.
Inclinandome, deje un suave beso en los labios de Harry antes de atraparlo en mis brazos cuando el chico salto
hacia mi. Niall aplaudio por algun lugar detrás de nosotros antes de arrojar arroz hacia nosotros. Reí entre dientes,
prometiendome a mi mismo que traeria a Harry nuevamente de grandes y nos casariamos de verdad.
04.
2002.
—¿Has visto a Harry? —pregunté mientras colocaba mejor mi mochila sobre mi hombro e intentaba seguir el
paso apresurado de Liam.
El castaño miró en todas direcciones, asegurandose de que no hubiese nadie cerca antes de caminar por el
pasillo del instituto con prisa, dirigiendose a la salida. Tomando mi brazo, me arrastro con él mientras se encogia de
hombros.
—No, no lo he visto —negó—. ¿No se supone que una vez que sus clases terminaran debia venir hasta aquí
para irse con nosotros?
—Desde que eres tu quien las da. —me miró sobre su hombro—. ¿Hace cuanto tiempo no lo ves exactamente?
—No lo sé, fui a revisarlo durante uno de mis intermedios —hice un gesto para quitarle importancia—. Estaba
intentando trepar la reja de su escuela para escapar pero le compre una bolsa de galletas y lo convencí de volver a su
clase, desde ese momento no lo he visto.
—Lo malcrias.
—Si, si lo haces —aseguro—. Luego hace berrinches si no le dan lo que quiere, todo por que cada vez que dice
"Ay" sales corriendo a su rescate. Debes dejarlo cometer sus errores, que se golpee y aprenda o siempre estara
pendiente de ti.
—No puedo hacerlo, Liam —me queje—. Es muy pequeño, ¿y si se hace daño? No quiero que salga lastimado.
Liam se detuvo con la espalda apoyada en un muro y me miró—. Tiene diez años, Louis, en dos años, si las
maestras son lo suficientemente bondadosas, comenzará la preparatoria, ¿no te parece que es hora de que dejes de
vigilarlo constantemente?
No, no lo creia. Harry habia sido diagnosticado con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad). Su
madre Anne habia sabido esto por un tiempo pero temia decirselo a los demás porque no queria que tratasen a Harry
de forma diferente. Pero luego de que Harry se perdiera durante el regreso a su casa desde la escuela, gracias a su
incapacidad de seguir instrucciones, decidio que lo mejor era contarmelo y explicarme exactamente como funcionaba
el trastorno para que pudiese vigilar mejor a Harry y saber como tratarlo.
El hecho de que ahora no supiese donde estaba mi pequeño rizado me estaba poniendo demasiado nervioso.
Liam me miró por unos segundos, sus ojos recorrieron mi rostro antes de que los pusiera en blanco—. Mira,
haremos esto. Tu ayudame a salir de aquí sin que Dafne me vea y yo te ayudo a buscar a Harry, ¿te parece?
—Dafne ni siquiera asiste aquí —fruncí el ceño—. ¿No va a la misma escuela que Harry?
—Si pero siempre encuentra la forma de chocar conmigo —hizo un mueca—. Si la ves, espantala.
—Si, lo haré. —acepto antes de volver a arrastrarse por la pared y mirar al siguiente pasillo.
Teniamos que cruzar dos pasillos más hasta llegar a las escaleras, bajar dos tramos y cruzar el patio para poder
llegar a la calle. Pan comido.
Vi el vestido rosa chillón de Dafne cruzar el patio mucho antes de que ella lograra vernos. Haciendole un gesto a
Liam, le indique que se escondiera detrás de un cubo de basura cercano y me giré para encarar a Dafne. La chica no
tardo demasiado en visualizarme y caminar hacia mi, su rostro en una mueca de repulsion, algo a lo que ya estaba
acostumbrado.
—Si.
—En un viaje directo al lugar más lejano que pudo encontrar de niñas apestosas que lo siguen hasta a su casa.
—le sonreí falsamente—. Ahora, hazme el favor de girar y alejar ese jodido vestido de mi, el rosa lastima mis corneas.
Su rostro se coloreo de un profundo rojizo, casi quedando del mismo color que su cabello—. ¡No me hables de
ese modo, Tomlinson!
—¿No tienes muñecos vudú que crear? —eleve una ceja—. ¿Por que no vas a buscar a alguien más a quien
acosar y dejas a Liam en paz.
—Yo no acoso a Liam —aseguro—. Somos el uno para el otro, nos casaremos y tendremos hijos, solo que él
aun no se ha dado cuenta.
Dando un paso más cerca de ella, me incliné lo más cerca que pude sin tener que tocarla. Tampoco queria perder
un ojo si la niña se enojaba.
—¿Quieres saber un secretito sobre Liam? —susurré. Me miró con curiosidad y le di mi mejor expresión de
satisfacción—. Liam es gay.
—¿Gay?
—Si —asentí—. A él no le gustan las niñas tontas como tu, le gustan los niños y se casara con uno y será muy
feliz con él. Tu no entras en la imagen, así que ahorrate la molestia y renuncia ahora.
—¡Eso es mentira!
Me aleje de ella—. ¿Lo es? —eleve una ceja—. ¿Por que no vas y se lo preguntas?
—Lo haré.
Me encogi de hombros mientras señalaba al pasillo opuesto a donde estabamos—. Él esta por allá. Sigué ese
pasillo y entra en la segunda puerta a la izquierda, luego me dices lo que te dijo.
Alejando el cabello de su rostro de forma dramatica, aferro las correas de su mochila rosa y se encamino en la
dirección que le dije. Observé la mancha rosa desaparecer dentro del hueco del pasillo antes de hacerle una seña a
Liam para que saliese de su escondite.
Me encogí de hombros—. Tal vez se traume con lo que vea allí y te deje en paz —comencé a caminar a paso
apresurado hacia el porton principal—. Vamonos antes de que vuelva, quiero ir a ver si alguien vio a Harry.
Recorriendo la poca distancia que separaba nuestro instituto de la escuela de Harry, me apresuré hacia el edificio
y al salón del pequeño rizado. La maestra, una mujer alta de largo cabello castaño que siempre tenia una sonrisa tonta
en el rostro nos recibio.
—Buenas tardes, maestra —saludo Liam—. ¿Harry no esta aquí? Se supone que debia irse nosotros pero no lo
hemos visto.
Ella nos miró con confusión mientras se ponia de pie y dejaba los papeles que habia estado mirando sobre su
escritorio—. Eso es por que Harry se fue hace un par de horas, uno de sus tios lo vino a buscar.
—¿Nuestros tios? —Liam fruncio el ceño—. ¿Como era exactamente este hombre?
—Alto, bronceado, con rastas rubias —se encogio de hombros—. Hablaba un tanto extraño pero Harry lo
reconocio como parte de su familia y yo ya lo habia visto venir con ustedes un par de veces, así que lo deje ir.
Miré a Liam con los ojos muy abiertos, el chico me devolvio la mirada antes de que dijeramos al mismo tiempo:—
¡El tio Shin!
Gritando una despedida sobre nuestros hombros, salimos como tromba hacia la salida. El tío Shin era un tipo con
un corazón de oro pero tenia la impresión de que tanta agua de playa habia matado la mayor parte de sus neuronas.
El hombre se habia pasado la mayor parte de su vida surfeando pero luego de una mala caida que casi termino con
su vida, decidio que volver a casa era la mejor idea.
Cuando Harry y Shin se juntaban cosas malas pasaban. El hombre era demasiado facil de influenciar y Harry...
bien, mi pequeño era el primero en tener malas ideas.
Miré en todas direcciones intentando recrear un plano mental de todos los locales potencialmente peligrosos
cerca. Enumere: un supermercado, una licoreria, un bar y un lavadero de autos.
—Shin tiene prohibida la entrada a ese local —me recordó Liam—. Recuerdas la vez que metio a Harry dentro y
lo empujo hacia una torre de latas de salsa... no salió muy bien.
—¿Licoreria?
—¿Lavadero de autos?
—Cierto, Harry aun le temé al tipo que atiende el lugar —recordé—. El bar a pocas cuadras de aquí, es el unico
lugar que se me ocurre.
—Vamos entonces.
Poniendonos de acuerdo, corrimos las dos cuadras que nos separaban del pequeño local. El lugar parecia haber
estado allí desde que mis padres eran niños y al parecer la ultima vez que habia sido limpiado habia sido el día de
apertura. Las mugrosas ventanas no nos daban una vista muy buena hacia dentro del local por lo que tuvimos que
meter la cabeza por la puerta para poder ver.
Siguiendo su dedo, visualice a Harry sentado sobre una de las mesas de pool mientras hacia malabares con las
bolas. En una mesa no muy lejana, parecia estar jugando al golf con el palo de pool.
Rodando los ojos, empuje la puerta totalmente y cruce el bar hacia Harry.
—Ve por Shin —le pedi a Harry.
El castaño hizo una mueca pero hice lo que le pedi, esquivando la mesa donde Harry estaba sentado y
dirigiendose a su tio.
—¿Que rayos haces aquí, pequeño? —gruñi, rodeando su cintura para poder bajarlo de la mesa—. Se supone
que nosotros te llevariamos a casa.
—Sip —hipo—. Pero tio Shin fue por mi... hip... él me dio jugo de colores.
—¿Jugo de co...? —mis ojos se agrandaron mientras colocaba su rostro hacia la poca luz que entraba al lugar,
visualizando sus ojitos dilatados y su mirada perdida—. ¿Estas borracho?
—¡No!
—Oh, maldicion, solo tienes diez años, se suponia que aun no debias emborracharte.
—¡Leo! —escuché a Shin gritar mientras Liam le ayudaba a bajar de la mesa—. Mi sobrino favorito.
—Liam, tio Shin, mi nombre es Liam. —el castaño rodó los ojos, arrastrando al tipo de rastas hacia nosotros.
Estiro sus labios hacia mi y lo miré con el ceño fruncido—. Estas borracho, no voy a darte nada, estoy muy
enojado contigo.
—¿E-estas enojado? —hipo, sus ojos llenandose de lagrimas—. Yo n-no quiero q-que te eno-enojes.
Y se soltó a llorar. Liam me miró con confusión y pude ver como Shin comenzaba a tambalearse hasta que cayo
de culo al suelo antes de caer sobre su espalda y quedarse allí.
Tomando a Harry en brazos, lo acomodé en mi torso, dando gracias al cielo de que fuera tan pequeño y delgado
y me acerque al tipo en el suelo. Golpee su pierna con mi pie pero no se movio.
—No, mierda —Liam tomo el palo de pool y comenzo a pinchar a su tio con el mismo—. Vamos tío Shin, despierta
o mi mamá va a matarte.
Liam me miró entornando los ojos—. Tienes un niño imperactivo, con problemas de obediencia y borracho en
brazos —apunto al suelo—. Y yo tengo un tio que no sabe cuando es dos mas dos sin usar sus dedos, inconsciente.
¿Crees que algo de esto tiene sentido?
05.
Gemma nos miró con curiosidad cuando abrió la puerta de su casa. Harry estaba prendido como un monito de
mi espalda mientras Liam habia traido a Shin a los empujones del bar luego de lograr despertarlo. Por suerte no
viviamos a más de cinco cuadras de la escuela y a tres del bar, no tenia ni idea de como Harry no se habia dado
cuenta de la existencia del alcohol antes.
—Oh por dios, ¿esta borracho? —Gemma se hizo a un lado, abriendo al puerta de par en par para que
pasaramos—. ¿Como rayos sucedio esto? ¿No se suponia que ustedes debian cuidarlo?
—Si, eso se suponia —Liam le dio un último empujón a Shin, quien tropezo dentro de la casa y se desparramo
sobre la alfombra. Los tres lo miramos intentar levantarse un par de veces pero al final solo se rindio y se quedo en el
suelo—. Shin lo encontró antes que nosotros.
—¿Que hace el tio Shin aquí? —la chica se acerco al de rastas, agachandose a su lado y colocando dos dedos
en su cuello—. Sigué vivo al menos. ¿Cuando llego? Pensé que aun estaba en California.
—Suponemos que hoy —respondi—. El problema es que fue por Harry a la escuela sin que nadie lo supiera y lo
llevo a un bar, cuando los encontramos ya estaban así.
—Mierda —murmuró—. Tenemos que quitarles la borrachera antes de que mis padres lleguen, más que nada a
Harry.
—Leí en un libro que el agua limpia las impurezas del cuerpo —explico—. Eso y café, un café muy cargado.
Miré a Harry quien ahora nos observaba totalmente sonriente. El niño estaba realmente ebrio, tanto que tuve que
atraparlo antes de que cayera de frente al suelo.
—Bien, lo que sea pero que sea rápido —murmuré—. No creo poder retener al Harry borracho mucho tiempo.
—Quiere que le de un beso —rio Liam—. Ha estado pidiendo eso todo el camino.
—¡Porque esta borracho y tiene diez años! —chillé—. Aun no es tiempo para eso.
—Dios, si no supiera que soy tres años mayor que tu, diria que eres un viejo anticuado —se burlo mientras se
dirigia a la cocina—. Cuida a Harry y a tio Shin —miró al suelo, donde el de rastras roncaba e hizo una mueca—. Bien,
solo a Harry. Liam y yo haremos café y traeremos un par de botellas de agua.
Ambos desaparecieron por el pasillo que daba a la cocina antes de que pudiese discutir lo malo de esa decisión.
Harry se abrazo a mi cintura y miro hacia arriba, estirando sus labios en un piquito hacia mi. Rodando los ojos lo separé
de mi cuerpo y me senté en el sofá individual, lo suficientemente cerca para atraparlo si caia pero alejado si queria
arrojarse por su tan preciado beso.
Todas mis esperanzas se fueron por la borda cuando se puso de pie tmabaleante y se dejo caer en mi regazo,
sonriendo todo el tiempo. Rodando los ojos, lo rodee con mis brazos antes de que pudiese caer de mis piernas y miré
su rostro sonrojado.
Su ceño se fruncio por unos segundos mientras me miraba—. ¿Ma... hip... malo?
Sacudí la cabeza, pasando mi mejilla contra su cabello—. No beso, Harry pequeño. —me rei de la forma en que
estabamos hablando pero al parecer las frases cortas si parecian entrar dentro atolondrada mente.
—Louis —llamo Liam, levante la mirada hacia él justo a tiempo para atrapar la botella de agua que me arrojaba—.
Haz que se la tome. Gemma dice que tiene que orinar para que el alcohol desaparezca.
—Esta bien.
Liam miró nuevamente a Shin antes de inclinarse y darle un pequeño empujoncito. El de rastras arrojo un
manotazo en dirección al castaño y este soltó un suspiro de alivio. Al parecer, tanto él como Gemma tenian miedo de
que Shin no se levantara más. El tipo parecia muerto cuando se quedaba allí, quieto, sobre la alfombra de piel de
oveja. Con una ultima mirada en nuestra dirección, Liam se volteo y volvió a la cocina.
Los dedos de Harry encontraron mi boca y mordí la punta de los mismos como castigo. Harry soltó una risita tonta
mientras abria la botella de agua y la acercaba a sus labios.
—Bebe. —pedi.
—Si, bebe —coloque el pico contra su labio inferior—. Me voy a enojar si no bebes, no quieres que me enoje,
¿verdad, bebé?
—No —nego antes de mirar la botella nuevamente—. No...hip, no, Lou. No más...hip...jugo de colores, no más.
Sus ojos verdes se movieron hacia mi como si esperase algun tipo de guía. Besando su frente, incliné la botella
y deje caer un poco en su boca. Harry comenzo a beber con más confianza una vez que se dio cuenta de que era solo
agua. Sus ojos se movian de mi a la botella y nuevamente a mi. Una de sus manos estaba aferrada a la camisa de mi
uniforme escolar mientras que con la otra intentaba sostener la botella, aunque esto ultimo se le hacia casi imposible
ya que parecia no recordar donde estaba su boca y chocaba contra su mejilla o barbilla.
—Te estas mojando todo, bebé —reí mientras tomaba la botella de su mano.
—Eso te pasa por hacer travesuras —aleccione—. Si me hubieses esperado, no te sentirias mal.
Harry hizo un pequeño puchero cuando me miró pero no me retracte, el niño debia aprender que no podia hacer
ese tipo de cosas y salirse con la suya sin más.
Para cuando Gemma aparecio con el café, Harry ya habia vaciado más de media botella.
La chica rio cuando me lo pasaba—. Esto va a estar bueno —sonrio—. Haz que se lo beba todo.
Mirando a ambos chicos con sospecha, bebi un trago del oscuro liquido e hice una mueca—. Dios, esto es un
asco.
—Es café solo, Louis —Gemma rodó los ojos mientras se dejaba caer en el sofá de tres cuerpos junto a Liam—.
Si le pongo azucar no será lo mismo, daselo así.
—Como si esto fuese facil —me queje—. Ni siquiera queria beber el agua, va a hacer un escandalo con esto.
—Tu solo daselo, si no lo quiere beber —dudo—. Taparemos su nariz y volcaremos el contenido en su boca.
Ella rodó los ojos de forma exagerada antes de hacer un gesto hacia el niño en mi regazo. Acercando la taza a
los labios de Harry espere un momento a que me mirara antes de volcar un sorbo entre sus labios entreabiertos.
Apenas el liquido toco su lengua el escandalo comenzó.
—¡No! ¡Asco! —chilló, saltando de mi regazo y por poco volcando el café de la taza—. ¡No, Lou, asco!
Liam y Gemma se pusieron de pie al mismo tiempo e intentaron sostenerlo pero Harry se retorcia como si las
pulgas se lo estuviesen comiendo.
—Hazz, hermanito, debes tomarte esa cosa o mamá se enojara —Gemma intento.
—Harry, por el amor de Dios, quedate quieto —Liam rodeo su cintura con sus brazos, poniendolo de pie y
ganandose un codazo en el estomago en el proceso—. ¡Mierda, Harry!
—Harry, no lo hagas más dificil —Gemma intento atrapar sus brazos pero tampoco logro retenerlo por mucho
tiempo.
Antes de que me diera cuenta, habia tirado a ambos al suelo y los tres estaban peleando en el piso. Shin desde
el otro lado de la habitación, hizo un sonido estrangulado y giró la cabeza para el lado contrario.
Ni siquiera levanté la voz, no estaba gritando al contrario de ellos pero Harry se detuvo en ese momento. Tanto
Gemma como Liam se quedaron en el suelo mirandolo pero Harry no volteo a verlos, sus ojos verdes estaban puestos
en mi.
—Ven aquí —pedí. Con un equilibrio escaso, logro ponerse de pie y llegar a mi—. Sientate.
—¿Como...? —la voz de Gemma era un susurro mientras veia a su hermano hacer lo que le pedia.
—No.
—Harry. —lo miré serio y Harry fruncio el ceño un momento antes de tomar la taza y llevarla a sus labios.
—¿Como rayos hiciste eso? —Gemma sacudio su ropa mientras se ponia de pie, sin apartar la mirada de
nosotros—. Jamás habia visto que le hiciese caso a alguien de esa manera.
Me encogi de hombros—. No tengo ni idea —acepte—. Pero funciono y eso es lo que importa.
—Esta bien —miró a Harry mientras lo acunaba entre mis brazos—. ¿Que haremos con Shin?
—Eso no es lindo, Louis —Liam me miró con el ceño fruncido antes de observar a Shin—. ¿Y si lo ponemos en
el sofá y decimos que esta durmiendo? Eso deberia funcionar.
Me encogí de hombros cuando me miraron, yo estaba más concentrado en que Harry terminara su café. Observe
por el rabillo del ojo como ambos arrastraban al de rastras hacia el sofá y pasaban trabajo subiendolo y no pude evitar
reir cuando el mismo arrojo un manotazo, dandole de lleno a Liam en la cabeza. El castaño cayo de culo al piso y me
fulmino con la mirada.
Harry terminó su café y me devolvio la taza, sus ojitos mirandome con atención. No tenia ni idea de que porque
me habia hecho caso de esa manera pero tenia la impresion de que lo averiguaria pronto.
06.
2004.
La voz del profesor Jones hizo eco dentro del pequeño salón mientras el alto hombre se paseaba de aquí para
allá frente al pizarron. Iba vestido con un simple traje gris, sus pequeño lentes resbalaban por su nariz mientras
acomodaba su saco y nos miraba, esperando respuestas. Golpeando la goma de mi lapiz contra el cuaderno, miré por
la ventana esperado que alguno de los inadaptados que llenaban el aula elevara la mano, dandole alguna respuesta
estupida y totalmente equivocada para que el hombre pudiese corregirlo y darnos la respuesta correcta. Siempre
sucedia y ese era el momento en que aprovechaba para tomar apuntes.
Mi proceso de espera se vio abruptamente interrumpido cuando la puerta del aula fue azotada con fuerza. Giré
mi cabeza hacia ella, esperando ver cualquier cosa que pudiese salvarme de la aburrida y larga clase de astronomia
que parecia no acabar jamás. Me sorprendi cuando al abrir la puerta el profesor revelo a un agitado Liam sosteniendose
del marco de la misma.
—Señor, Payne —saludo el profesor, dandome una mirada sobre su hombro—. ¿Puedo ayudarlo en algo?
Los ojos del profesor se estrecharon en el castaño un segundo antes de que sacudiera la cabeza y se volteara,
haciendome una seña hacia la puerta—. Vaya rapido, Tomlinson, y no se meta en problemas.
—Jamás lo hago. —aseguré mientras me movia entre los bancos para llegar a la puerta.
—Usted no pero su novio si. No deje que Styles lo lleve por el mal camino.
—¡Tendria que haberme dicho eso cuando tenia ocho, ahora soy un caso perdido! —grité mientras corria por el
pasillo, siguiendo a Liam.
El castaño corrio por las escaleras, bajando de a dos escalones y dificultandome el seguirlo. Maldición, debia
dejar de escaparme de las clases de Educación Fisica o iba a morir de un infarto pronto. Liam giró en uno de los
pasillos y antes de que llegasemos a destino escuché los gritos de Harry.
—Harry... —tomó aire dificultosamente—. Se cayó por las escaleras, creen que tiene un esguince pero no quiere
que lo toquen.
—¿Porque no me extraña?
—Por que tu le diste esas mañas. —aseguró mientras abria la puerta de la enfermeria.
Entrando a la pequeña habitación, visualice rapidamente a Harry sobre la camilla intentando alejarse de las
manos de la vieja enfermera. Tuve que retener la risa ante la cara de disgusto de la pobre mujer cada vez que Harry
gritaba que dejara de tocarlo. El niño tenia unos malditos buenos pulmones, seguramente ya medio instituto se habia
enterado de lo que habia sucedido gracias a sus gritos.
—Harry. —llame su atención mientras me adentraba en el lugar, acercandome a donde estaba. Mirandolo de
cerca, podia ver un moreton bastante marcado en su frente y un cortecito pequeño en su ceja—. Mira como dejaste tu
rostro.
—Uh... —parpadeo hacia mi, dandole una ultima mala mirada a la enfermera antes de bajar las piernas de la
camilla y hacer un puchero—. Lou.
—No hice nada, Lou —lloriqueo, rodeandome el cuello con sus bracitos en cuanto estuve lo suficientemente
cerca—. Me cai por las escaleras.
—¿Tronchatoro? —me mordí una risa, intentando sonar serio—. ¿Cuantas veces te dije que no les pongas
apodos a las personas?
—Es que se me olvidan sus nombres, Lou —se separo para mirarme a los ojos—. Es más facil recordarlos así.
Además, la profesora de matematicas si parece Tronchatoro.
Tenia que estar de acuerdo, la profesora de Harry daba tanto o más miedo que el personaje de la pelicula Matilda
pero no iba a darle la razon al niño, eso haria que su ego creciera y no era bueno. Girandome hacia la enfermera, me
di cuenta de que esta aun seguia esperando por que Harry la dejara revisarlo.
—Te mirá mal por que no dejas que te revise —reí—. Y no debes juzgar a las personas por como se ven, Harry.
—Lo sé.
El rizado levanto la mirada hacia mi por unos segundos antes de que girara los ojos y asintiera. Ayudandolo a
subir sus pies nuevamente a la camilla, me di cuenta de que su tobillo izquierdo era el doble de su tamaño normal.
Eso no se veia nada bien. Subiendo el pantalon azul del uniforme de Harry, le hice una seña a la enfermera para que
lo revisara.
Harry se abrazó más fuerte a mi, sus ojos enormes mientras veía a la enfermera acercar sus manos enguantadas
a su tobillo. La mujer ni siquiera logró realmente tocar su piel cuando el rizado quito su pierna del alcance.
—Uh, ¿que tal si dejamos esto para otro día? —musito—. Puedo venir luego, no sé, tal vez la señora quiere
tomarse un café y yo la estoy interrumpiendo.
—Harry —habia descubierto que si usaba cierto tono de voz, Harry solia obedecerme pero solo lo utilizaba en
ocasiones especiales. Esta era una—. Deja que la enfermera te revise.
—Pero, Lou...
Harry hizo un puchero pero no volvió a moverse mientras la enfermera tocaba su pie suavemente. El niño se
quejo un par de veces, murmurando insultos a diestra y siniestra. Manteniendolo pegado a mi, me rei entre dientes
cuando me miró como si quisiese matarme.
—Estoy casi segura de que es un esguince —decreto la mujer—. Pero de igual manera voy a llamar a tu madre
para que te lleve al hospital y te hagan un par de placas, no quiero arriesgarme.
—Ya llame a tía Anne —comentó Liam, quien estaba sentado en una silla cerca de la puerta con un libro en sus
manos—. Viene en camino.
Rodee los ojos cuando Liam le enseño la lengua al rizado, causando que este le arrojara con un rollo de gasas a
la cabeza. Interponiendome entre ambos, intenté evitar que comenzara una de sus tontas peleas nuevamente y
destruyeran la enfermeria en el proceso.
Anne no tardo en llegar al instituto y llevarnos, a mi y a Harry -a mi porque el niño no queria soltarme- al hospital.
Una vez que se llevaron a Harry para hacerle las placas me senté con Anne en la sala de espera. La mujer parecia el
triple de cansada de lo usual, lo que me dejo preocupado.
—Estuve investigando —comenté—. Encontré en uno de los libros de la biblioteca que la musica puede ayudar
a los niños hiperactivos y averigue... hay una academia a pocas cuadras de nuestra preparatoria, Harry podria asistir
allí.
—¿Crees que sea buena idea? —me miró—. Harry no puede quedarse dentro de un salón por más de veinte
minutos sin hacer alguna travesura.
—Creo que si puede hacerlo —aseguré—. Niall le ha estado enseñando a tocar la guitarra y ha sido la unica vez
en que realmente lo vi concentrado en algo.
—Lo hace solo porque tu dijiste que te gusta el sonido. —comentó antes de suspirar—. No sé si sea buena idea,
Louis.
—Intentemoslo —pedí—. Hoy fue su tobillo, Anne, pero el día de mañana puede ser algo más importante. Creo
que vale la pena el intento.
Ella me miró por unos segundos, su mirada totalmente agotada—. Esta bien, lo intentaremos con la musica.
07.
2005.
El castaño paso su mirada por el resto de los asientos, como si en realidad estuviese buscando algo, antes de
encogerse de hombros—. No tengo idea —chasqueo la lengua—. Pero lo que si sé es que pasas demasiado tiempo
haciendo esa misma pregunta, estoy pensando seriamente en regalarte un collar y una correa.
—Si lo haces, asegurate que sean celestes —comenté mientras me estiraba en un intento de ver a través de la
gente, en busca del pequeño rizado—. Es el color favorito de Harry.
Lo miré confundido por un momento antes de sacudir la cabeza, no tenia tiempo para sus bobadas. Harry habia
pasado más de quince minutos fuera de mi vista y eso, teniendo en cuenta su explosiva personalidad, era malo.
El salón estaba lleno de gente, como cada vez que la academia de musica de Harry exponia alguna presentación.
Se suponia que Harry debia estar sobre el escenario, sentado frente al maldito piano para ese momento pero el niño
brillaba por su ausencia.
Ella negó—. La última vez que lo vi estaba cerca de los vestuarios pero eso fue hace un rato.
—Iré a revisar por las dudas —le hice un gesto de despedida mientras me dirigia por el pasillo hacia los mismos.
Varias personas me saludaron mientras me hacia camino hacia los vestuarios. Los pasillos eran pequeños y
estaban inundados de gente, la mayoria eran familiares deseandoles suerte a sus seres queridos. La mayoria ya me
conocia, ya que a pesar de no ser un alumno de la academia solia ir muy seguido y por lo general me quedaba a
observar sus clases. Mejor dicho, me quedaba a observar a Harry.
Deteniendome frente a un grupo de chicos, volví a reiterar la pregunte recibiendo nuevas indicaciones las cuales
me llevaron a una pequeña sala donde se guardaban los instrumentos. Abriendo la puerta, el silencio absoluto me
recibio.
—¿Lou? —frunciendo el ceño, miré entre los instrumentos hasta que visualice una mancha blanca debajo del
piano. Sonriendo, me acerque allí y tome uno de los pies de Harry que sobresalian y lo jale, sacandolo de debajo del
pesado instrumento—. ¡Louis!
Rodando los ojos, me deje caer al suelo a su lado y lo miré—. Podria hacerte la misma pregunta —replique—.
¿Que haces aquí? Se supone que debes estar sobre el escenario.
Sus brillantes ojos verdes miraron hacia la puerta con nerviosismo antes de que intentara escurrirse debajo del
piano nuevamente. Apresurandome hacia él intenté retenerlo pero el renacuajo era demasiado rápido.
—Harry, no seas un bebé y sal de ahí. —pedi observando sus pies desaparecer bajo el piano.
—No.
Ya acostumbrado a su maldita testarudez, hice lo único que podia hacer. Me arrastre debajo del mismo junto a
él. Harry me sonrió con diversión al verme pero no hizo nada por detener mi avance. El piano no era lo suficientemente
alto para que pudiese sentarme correctamente pero al parecer Harry no tenia ningun problema para hacerlo. Maldito
enano.
Cruzandose de piernas como un indio, me sonrió—. ¿No te enseñaron que no debes entrar en los espacios
personales de las personas sin permiso?
Lo mire incredulo—. Mira quien lo dice. —suspiré—. De todas formas, ¿que haces aquí?
—Escondiendome.
—¿En serio? Y yo que pensaba que estabas intentando llevarte el piano para venderlo.
El rizado miró hacia la puerta un momento antes de negar con la cabeza—. No quiero salir allí, Lou.
—¿Y eso? —me acerque—. Pensé que te gustaba esto, ¿no lo hace?
—¿Miedo de que?
Suspiró, mientras gateaba sobre mi regazo y se acomodaba allí, colocando su cabeza en mi pecho—. ¿Que pasa
si me equivoco o me distraigo? ¿Que si piensan que soy malo?
—¿Desde cuando te importa lo que otra persona piense de ti? —susurré, besando su naricita suavemente.
—No lo sé.
Rodeandolo con mis brazos, hundi mi rostro en su cuello respirando el olor a manzanas de su cabello. Olia tan
bien, tan familiar. Sus bracitos rodearon mi cintura y no reprimi el sonido de gozo que escapo de mis labios.
Besando la suave piel de su cuello, pregunte—. ¿Que te sucede, bebé? Y quiero la verdad.
—Tu no me averguenzas.
—Los chicos de mi clase. —respondió—. Dicen que yo te averguenzo, que no deberia estar contigo. Yo no quiero
hacerlo, Lou, pero no sé como detenerme. ¿Que pasa si me distraigo sobre el escenario? Te haré quedar en ridiculo.
Enmarcando su rostro con mis manos, lo miré directamente—. Escuchame bien, Harry —pedí—. Yo te amo,
¿entiendes? Te amo por lo que eres. Amo poder cuidar de ti, amo que hagas locuras porqué eso es lo que le da
sentido a mis días. Me haces reir y aunque a veces me enojo, es porqué temo que te dañes. Jamás me avergonzarias
y no cambiaria absolutamente nada de ti, eres tal y como imagine al amor de mi vida —limpie las lagrimas de sus
suaves mejillas—. Y si te distraes, no importa, puedes volver a intentarlo luego. Y si a él publico no le gusta, pueden
joderse...
—No digas malas palabras. —puso un dedo sobre mis labios y sonreí, besando el digito.
—... porque a mi me encanta escucharte tocar tu música —seguí—. Amo todo de ti. Y si esos idiotas vuelven a
molestarte, me dices y arreglaré cuentas con ellos, ¿entiendes? Tu eres mío y yo soy tuyo, ¿recuerdas? Eso jamás
va a cambiar.
Luego de unos minutos, el rizado se separo y me dedico una sonrisa acuosa—. Vamos a hacer esto.
08.
2007.
—¡Louis!
La voz de Harry resonó por toda la casa junto con las pesadas pisadas del rizado subiendo la escalera. Dios, el
niño bien podria competir con un carnaval y ganarles en volumen. Tomando un par de libros de el estante, los observe
unos segundos dandome cuenta de que eran infantiles. Recordaba haber comprado esos libros cuando eramos
pequeños y Harry no podia dormir, pasaba horas leyendole historias.
Sonriendo, supe que no podia deshacerme de algo tan preciado, así que lo coloque dentro de la caja con mis
demás libros de estudios y cerré la tapa. Me voltee a buscar la cinta adhesiva justo a tiempo para ver a Harry cruzar
el umbral y detenerse de golpe al ver el montón de cajas en mi habitación.
Harry parpadeo, mirando todo a su alrededor antes de enfocarse en mi—. ¿Que haces, Lou?
—¿Por qué? —vi el momento exacto en que sus ojos se llenaron de lagrimas—. ¿A donde vas? ¿Me dejarás?
Soltando la tijera que tenia en la mano, acorté el espacio entre nosotros y lo jale a mis brazos, estrechandolo
fuerte contra mi torso. Besé suavemente su mejilla, sintiendo su calido aliento entrecortado golpeando la piel de mi
pecho.
—Uh... —el castaño parpadeo hacia mi, algunas lagrimas deslizandose por sus mejillas—. ¿Mañana?
—Sip —asentí, intentando contener una sonrisa—. Hasta lo marque en tu calendario para que no lo olvidaras.
—¿Mi calendario? —repitio como un lorito mirando el suelo antes de centrar su vista en mi pecho—. ¿El
calendario de gatitos?
—Si, ese —puse dos dedos bajo su barbilla y subi su mirada para verlo a los ojos—. ¿Que le sucedio al calendario,
Harry?
—Puede que accidentalmente haya usado el calendario para poner la arena de Dusty. —murmuró antes de
sonreirme inocentemente.
Lo miré serio por unos minutos, intentando con todas mis fuerzas no reir ante eso. Finalmente solo sacudí la
cabeza y lo atraje más cerca, escondiendo mi rostro en su cuello—. ¿Que voy a hacer contigo, bebé?
—¡Follame! —chilló.
—Joder, Harry...
—Eso es exactamente lo que quiero —de un salto enredo sus piernas en mi cintura y me sonrió—. ¿No quieres?
—Tengo quince —se defendio—. Y si tu no quieres, siempre puedo buscar un voluntario en mi escuela y...
Sabia lo que estaba haciendo pero no pude evitar enojarme al pensar en alguien más tocando a mi pequeño
tornado, no habia forma de que dejara que eso sucediera. Bajando la cabeza, aplaste nuestros labios juntos, cortando
cualquier idea estupida que cruzara por su loca cabecita. Era muy consciente de que el pequeño solo estaba
acercando la llama a la polvora para ver a que distancia se encendia pero vamos, que conmigo no se necesitaba
mucho. Más si se trataba de mi rizado.
Cerrando la puerta con la punta de mi pie, me asegure de que se hubiese cerrado completamente antes de
girarme y caminar hasta la cama. Mis padres habian salido a visitar a alguna tía lejana y recuperar viejos albumes de
fotos que habian dejado con ella, para así poder llorar con pruebas de mi infancia el hecho de que su unico hijo estaba
creciendo. Podia tener dieciocho años pero aun no entendia la mentalidad adulta. La cuestión es que estabamos solos,
lo que era bastante bueno para lo que tenia en mente.
Harry soltó un grito extraño cuando lo arroje sobre la cama, logrando que rebotara un par de veces sobre la
misma antes de quedarse quieto. El muy descarado se atrevio a abrir las piernas en invitación y todo. Sacudi la cabeza
con una sonrisa ante su parpadeo coqueto.
—Quitate la ropa. —pedí mientras me quitaba la camiseta por la cabeza y desabrochaba mis jeans. Harry me
seguia mirando con atención, observando sin perderse detalle de cada centimetro que desnudaba para su deleite.
Sonreí—. Harry.
—¿Uh?
—Necesito que te quites la ropa, cariño —canturre—. A menos que sepas una manera de hacerlo con ella puesta.
Antes de que terminara la frase el chico se habia quitado la camisa y estaba luchando con sus tenis para poder
quitarse el pantalón. Reí entre dientes al ver lo desesperado que estaba. Sabia de sobra que Harry miraba porno como
Homero toma cerveza, el niño era una especie de perrito caliente todo el tiempo. Además estaba el hecho de que era
yo mismo quien le compraba sus novelas homoeroticas, las cuales tenia apiladas en su cuarto a la vista de todos sin
verguenza alguna.
Termine de quitarme la ropa y esperé por él, indeciso de si debia ayudarlo o no. Al final el pudo quitarse los
benditos zapatos y arrojo el jean lejos, golpeando algunas cajas y logrando que cayeran con un ruido extraño. Lo miré
con el ceño fruncido pero supuse que no parecia muy amenazador estando completamente desnudo y luciendo una
bonita erección que apuntaba directo hacia él.
Harry se lamió los labios y me miró con los ojos enormes. Bien, ¿recuerdan toda la valentia de hace un segundo?
Se fue tan rapido que creo que rodo por las escaleras en su huida. ¿Olvide mencionar que Harry no era el único virgen
en la habitación? No me culpen, no podia hacerlo con nadie más que no fuese mi rizado y el niño aun no habia estado
listo para ello. Aunque habia mirado tanto porno como él, intentando aprender el procedimiento, aun temia hacerle
daño.
—Hazz. —me trepe a la cama, acercandome a él—. Jamás he hecho esto con nadie, no sé si pueda... no creo
que...
Harry apoyo sus manos en mis hombros, jalandome hacia él y uniendo nuestros labios en un beso duro. Su
lengua forzo la entrada a mi boca y me encontre refregandome contra él sin darme cuenta. La suave fricción enviaba
ondas de crudo placer por todo mi cuerpo, como choques electricos recorriendo cada extremidad hasta la punta de
mis pies. Harry se aparto del beso y gimió, arqueandose en la cama en busca de más contacto.
Sonriendo, baje a sus labios por un beso, barriendo su dulce boca con mi lengua. Nos habiamos besado tantas
veces que habia perdido la cuenta pero aun así, se sentia tan dulce e increible como la primera vez. Las uñas romas
de Harry se clavaron en mi nuca mientras me acercaba, como si quisiera fundirse en mi boca de la misma forma en
que yo deseaba.
Manteniendo mi peso fuera de su fragil cuerpo con una mano, baje la otra por su costado. Su pezón se endurecio
contra mi pulgar cuando le di un ligero pellizco, su gemido se perdio en mi boca mientras seguia trabajando el pequeña
protuberancia. Mis dedos siguieron bajando, la suave piel de porcelana se convirtio en piel de gallina con cada
centimetro que me acercaba a su cadera. Deteniendome en la misma, aprete sobre el hueso de su cadera logrando
que el chico volviera a jadear.
Apartandome de su boca, baje por su mejilla hasta su cuello, chupando fuerte y mordisqueando su piel hasta que
quedo rojiza antes de bajar por su clavicula y hacer lo mismo un par de veces. Esas marcas no se irian facilmente,
seguramente el niño saldria de mi casa con tantos chupones que su madre pensaria que le dieron una paliza. Sería
mejor que tuviese ese pensamiento a que se diera cuenta de lo que haciamos realmente.
—Lou —gimio el rizado, jalando mi cabello con una brusquedad que no me afectaba para nada.
Mis labios se encontraron con uno de sus pezones y lo chupe fuerte, mordisqueandolo con un poco de violencia
antes de lamerlo, intentando aliviar un poco el dolor que habia ocacionado antes de pasar al otro. No tenia ni perra
idea de lo que estaba haciendo pero se sentia bien, se sentia correcto de alguna manera.
Una vez que me asegure de que ambos brotes habian recibido la atención necesaria, segui bajando siguiendo el
suave y casi inexistente camino de bello que bajaba por su abdomen. Me tome mi tiempo jugando con su ombligo,
metiendo la lengua en él y mordisqueando la piel a su alrededor, ganandome escandalosos gemidos de parte del
rizado. Los jalones en mi piel se hicieron más violentos cuando me encontré con su miembro, soplando la hinchada
punta.
Reí entre dientes. Harry estaba completamente duro, su miembro se recostaba sobre su abdomen dejando un
charco de presemen que no tarde en lamer. Un gemido largo y agudo escapo de sus labios cuando rodee con mis
dedos la base y bese la punta. Nunca antes habia dado una mamada y no creía que fuese buena idea hacerlo, si me
ahogaba intentandolo podria morirme de la verguenza allí mismo. Aun así, no pude resistirme a dejar un beso sobre
la hendidura con la boca abierta. El sabor picante y ligeramente dulce inundo mi lengua mientras lamia mis labios.
Harry jadeaba tan fuerte que me extrañaba que no se estuviese hiperventilando. Otro jalón en mi cabello y una
mirada fulminante me hizo saber que el chico no soportaria más bromas de mi parte. Volviendo a sus labios, deje un
breve beso en ellos antes de estirarme y buscar el lubricante en la mesa de luz. Por suerte aun no habia terminado de
empacar, porque de no encontrarlo estariamos muy jodidos... okey, eso exactamente no.
Humedeciendo mis dedos con el mismo, le hice un gesto para que abriera las piernas. Como siempre, el niño me
hizo caso en un segundo, enganchando los brazos bajo sus piernas y subiendolas, mostrandose a mi sin ningun recato.
Su pequeño agujero rosa quedo totalmente expuesto para mi y recordando las horas de porno en mi portatil, sabia
que tendria que meter al menos tres dedos para que Harry no tuviera dolor. No era un chico pequeño y no queria
lastimar a mi pequeño tornado.
Subiendo nuevamente sobre él, uní nuestros labios y rodee su entrada con mi dedo al mismo tiempo intentando
relajar sus musculos antes de meter la punta de mi indice y sacarla. El tiempo paso volando mientras besaba a Harry,
estirandolo con lentitud. Los gemidos del rizado eran como musica y antes de que me diera cuenta, ya tenia tres dedos
dentro. Harry se empujaba hacia mi mano diciendo incoherencias mientras movia la cabeza hacia los lados. Sus labios
hinchados y sus ojos cerrados.
—Me voy a correr, Lou —susurró—. Has algo ahora o voy a golpearte.
Riendo entre dientes, saque mis dedos y humedeci mi propia erección con el lubricante. Apenas le di un par de
tirones y sabia que no duraria mucho, estaba demasiado caliente como para poder hacerlo. Con un suspiró, me alinee
a su entrada y empuje suavemente, observando con fascinación como sus paredes cedian para darme espacio.
Tomando aire, me detuve un momento intentando recuperar el aliento. Antes de que pudiese hacer nada, Harry
se empujo hacia abajo empalandose todo el camino en mi miembro sin que pudiese detenerlo.
—¡No debi hacer eso, no debi hacer eso! —se quejo, sacudiendo la cabeza.
Cuando lo miré, me di cuenta de que varias lagrimas bajaban por sus mejillas mientras apretaba los labios,
adolorido. Enmarcando su rostro con mis manos, limpie las lagrimas y besé suavemente sus labios, recordandome
siempre que su bienestar iba primero. Sus orbes verdes brillaban por la humedad pero en sus labios aparecio una
pequeña sonrisita mientras respiraba profundo. Bajando una mano, acaricie su bajo vientre con lentitud esperando
que se relajara lo suficiente como para poder siquiera moverme.
Luego de unos minutos en que me dedique a besar su rostro con suavidad y susurrarle lo mucho que lo amaba,
sentí sus paredes ceder levemente dandome un poco de libertad de movimento. Miré al rizado, en busca de una
confirmación, recibiendo una sonrisa y un pequeño asentimiento en respuesta. Sus largas piernas se enredaron en mi
cintura y sus brazos en mi cuello cuando comencé un lento vaiven.
Harry habia logrado recuperar su erección, que se habia perdido un poco gracias al dolor anterior y habia
comenzado a mecerse a mi ritmo. Un calor bastante conocido comenzó a bajar por mi abdomen y mis estocadas se
volvieron más violentas, logrando que Harry gritara mi nombre al mismo tiempo. Bajando la cabeza, tome su boca en
un beso brusco y mordí su labio inferior con fuerza. Harry grito y se vino con fuerza sobre su abdomen mientras
apretaba mi miembro en su interior, arrancandome un orgasmo tan explosivo que pensé que jamás teminaria.
Sus manitos jalaron mi cabello hasta que pude ver su brillante sonrisa—. Gracias por ser mi primero y ultimo, Lou.
09.
2008.
Narra Harry.
—¡Hey, Styles! —jalando el auricular de mi oido, me giré sobre mi mismo para ver quien habia gritado mi nombre.
Mi boca se abrió un poco, totalmente sorprendido, cuando vi a Justin O'brein correr en mi dirección. Aun llevaba parte
del uniforme del equipo de rugby, una sonrisa matadora y manchas de tierra por todo su palido rostro. Lo miré con
curiosidad y sospecha cuando se detuvo a mi lado—. Que suerte que te alcanzo, pensé que te habias ido.
—Estoy en eso —aparte un rizo de mi rostro y comencé a caminar—. Nos vemos mañana.
—¡Espera! —grito. Lo miré con mala cara, ¿por qué la gente gritaba? Ni que estuviesemos en el medio del campo,
maldición, hablen bien—. Yo que-queria hablar con-contigo.
—Lo estas haciendo y la verdad esta charla no esta siendo nada fructifera —chasquee la lengua antes de apuntar
sobre mi hombro—. Ahora, si me disculpas tengo que irme.
Parpadeando rápidamente, hice un gesto para que se detuviera—. Lo siento, me desconecte por cinco segundos
y no escuche nadita.
—¿Estas de broma?
—Nop —negué, jalando uno de mis rizos con nerviosismo—. Suele sucederme... a veces. Lo siento, en serio, no
es que no me importe lo que estabas diciendo solo que tengo problemas para concentrarme.
Él me miró por unos segundos, como si estuviese estudiandome antes de sonreir. Era la misma sonrisa que hacia
suspirar a las chicas. Mirandolo de cerca, me pregunte porque rayos suspiraban, entonces recorde la sonrisa de Lou
y el suspiro tonto se me escapó. Dios, extrañaba a Louis, hacia más de cuatro meses que se habia ido a la universidad
y me estaba volviendo loco sin él.
Sacudiendo la cabeza, me concentré en escuchar las palabras de Justin, ya tendria mi camino a casa para pensar
en Louis. Tal vez hasta pudiese llamarlo y decirle que lo extrañaba. Si, exactamente eso era lo que haría.
—¿Entonces, que dices? —oh mierda, me habia perdido lo que Justin habia dicho... de nuevo. Por suerte o un
milagro del destino, Justin no parecio darse cuenta y volvió a repetir la pregunta gracias a mi falta de respuesta—.
¿Vas a ir a ver el partido de mañana?
—Uh... si, seguro. —ni siquiera sabia que habia un enfrentamiento, mierda, si tenia suerte podria llegar a la
cancha sin entretenerme en el camino. No era por nada pero estar sentado en las gradas, viendo como un montón de
chicos que no me interesaban para nada, corrian detrás de una pelotita intentando atraparla con redes no me
emocionaba.
Justin sonrió—. Entonces nos vemos allí —acercandose, besó mi mejilla y corrió de nuevo hacia el edificio, no
sin antes darme otra sonrisa sobre el hombro mientras se alejaba.
Lo miré hasta que desapareció, una vez que deje de verlo, limpie la saliva de mi mejilla e hice una mueca. No me
gustaba que la gente acercara sus labios a mi, solo Louis podia hacerlo. Mierda, ni siquiera dejaba que mi mamá me
besara. La única razón por la que el chico lo habia logrado era que estaba demasiado distraido para evitarlo.
Con una mueca fastidiada, coloque mis auriculares nuevamente y reemprendi mi camino a casa. Mirando la hora,
decidí que comeria algo antes de llamar a Louis y así lograria atraparlo en uno de sus recesos. No queria molestarlo
cuando estaba en clase. Moviendo la cabeza a los lados, siguiendo la música, apuré mis pasos hacia casa.
Deteniendome de vez en cuando para hacer algun paso, totalmente requerido por las canciones, y cantando lo
más alto que podia, hice todo mi camino hasta casa. Por suerte, nadie me habia golpeado esta vez. Hacia un par de
días, mientras bailaba, una señora me dio con una bolsa en la cabeza porque segun ella le estorbaba el paso. Louis
se habia reido hasta quedar sin aire cuando se lo conté y le aseguré que la mujer llevaba piedras de contrabando
dentro del bolso, el golpe habia dolido como si las llevara al menos.
—Te he dicho mil veces que no grites, cariño —rió, saliendo de la cocina mientras secaba sus manos en un
paño—. ¿Trajiste las cosas que te pedi?
—¿Eh?
Ella rodó los ojos—. Te pedi que pasaras por el supermercado y me trajeras un par de cosas, hasta deje una lista
en tu mochila.
—No importa —acarició mi mejilla, dandome una brillante sonrisa—. De todas maneras, habia olvidado anotarte
un par de cosas así que debia ir igual.
—No, iré yo —aseguró—. Tu ve y come el sandwich que te preparé —apuntó sobre su hombro, a la cocina.
Asintiendo pase a su lado, dejando un beso en su mejilla.
—Gracias por ser mi mamá. —susurré, pude ver sus ojos humedecerse pero ella me dio un empujoncito hacia la
cocina.
—Lavate las manos —pidio—. Y Louis llamo hace un rato, dijo que le devolvieras la llamada. Vuelvo en un rato.
La puerta principal se cerró poco despues, mientras me lavaba las manos y me sentaba a la mesa, frente al
sandwich con el telefono en la mano. Marcando el numero de Louis, que me sabia de memoria, me lleve el aparato al
oido y esperé mientras mordisqueaba el pan.
—¿Harry?
—Estoy bien, hoy vine a casa solo y nadie me golpeo —aseguré orgulloso, recibiendo una risa por su parte—.
Te extraño mucho, Lou. ¿Cuando vas a venir?
Suspiré, dejando el sandwich en el plato—. Creo que puedo soportar un par de semanas, pero si no vienes yo iré
por ti.
—Debidamente anotado, cariño —rió—. ¿Algo nuevo que quieras contarme? ¿Sucedio algo?
Me encogí de hombros aunque no pudiese verme—. No mucho —acepte entonces recorde a Justin—. Oh,
mañana iré a ver el juego de lacrosse de mi escuela.
—¿A sí? —podia escuchar la sonrisa en su voz—. ¿Y eso? A ti nunca te han gustado los deportes. Bueno, solo
el futbol y unicamente cuando yo jugaba.
—Louis, bebé, yo no iba a ver el partido —reí—. Solo asistia porque el short del uniforme te hacia un culo de
infarto.
La linea quedo en silencio por un momento—. Y yo que pensaba que ibas porque te gustaba verme jugar, me
siento estafado.
Reí—. Oh pero me gustaba. El movimento bajo la tela era buen material para mis sesiones de masturbación, aun
lo es.
—Sip.
—¿¡Le dijiste que si!? —tuve que apartar el aparato de mi oido ante su gruñido.
Fruncí el ceño, totalmente extrañado mientras lo escuchaba gritarme—. ¿Lou? —musité cuando se detuvo—.
¿Que sucede? ¿Por qué estas enojado?
—¿En serio? —Oh mierda, esto no era bueno—. Pero si solo le dije que lo vería allí, eso no es una cita.
—Por lo general es lo que los chicos dicen —explicó—. Seguramente te invitará a ir a otro lugar luego o si el
equipo gana, querra que lo acompañes a la fiesta que hacen.
—Espera un minuto, ¿tu como sabes que él quiere eso? —gruñi—. ¿Acaso has hecho lo mismo?
—Claro que no —aseguró—. Tu eres el único en mi vida, pequeño tornado. Solo lo sé porqué lo he visto. Mis
amigos solian hacerlo para ligar con las chicas.
—Y tampoco voy a dejar que ese imbecil intenté llegar a algo contigo —gruño—. Estaré allí en un par de horas.
—¿Que?
—Me estoy subiendo al auto en este mismo momento —anunció, un segundo despues escuché el ronroneo del
motor.
—Louis, no puedes venir solo por esto —pedí—. Yo solo... no ire y ya, no hay que hacer un lío de esto.
—Bebé, ¿acaso te has mirado en un espejo? —preguntó—. Justin es solo el primero, debo ir allí demostrarle a
esa bola de cuervos que tu eres mío y no pueden tenerte.
—Louis.
—Louis.
—No me importa si tengo que patearle el culo a toda tu maldita escuela para que lo entiendan. —aseguró—.
Nadie te ha tocado, ¿verdad? Porque si lo hicieron voy a...
Bajando la mano, apreté mi erección sobre mi pantalones soltando un agudo gemido—. Mierda, Harry —gruñó—.
Vas a hacer que tenga un accidente.
—Esta bien, lo siento pero voy a tener que darme amor a mi mismo en este momento —masajee mi erección
sobre mi pantalones—. ¡Lou! —gemí.
—¡Harry, tía Anne dijo que...! —Liam se detuvo en la puerta de la cocina, mirandome en shock antes de voltearse,
rojo como un tomate—. ¡Harry te he dicho mil veces que hagas eso en el baño, maldición!
—Oh dios, callate, sé que tu tambien lo haces todo el tiempo —me queje—. Te he escuchado, pervertido.
—¡Pero yo lo hago en mi maldita habitación! —gruño, dandose la vuelta y mirandome con el ceño fruncido—.
¿Puedes dejar de tocarte al menos? Ten un poco de decencia, ¿quieres?
—Nop, si quieres vuelve en un rato —me aprete más fuerte y gemi—. Lou y yo vamos a tener sexo telefonico
extremo en este momento.
Escuché la risa de Louis en mi oido—. Lo siento, bebé, por más que quiera hacerlo estoy conduciendo y quiero
llegar a Wolverhampton en una sola pieza —dijo—. Nos vemos en un par de horas.
—Tía Anne me envio a cuidarte —Liam se dejo caer al otro lado de la mesa, mirando mis manos con una mueca—.
¿No deberias lavarte las manos?
—No —sacudí la cabeza—. ¿Por qué haria eso? Ya me las lave antes.
—Es antihigienico.
—¿Por qué? Me estaba tocando sobre el pantalon —apunté—. Además, cuando haces una mamada todo eso
va a tu boca y si te gusta, hasta te tragas lo que sale.
Encogiendome de hombros, sonreí. Tal vez me habia pasado un poco, por eso necesitaba a Louis, él me
controlaba y evitaba que la gente pensara que estaba loco. Porque no lo estaba... no mucho al menos.
10.
Narra Louis.
Bajando de mi auto, sacudí la cabeza al ver a Harry persiguiendo a dos pequeños niños por la cuadra. Me habia
detenido en el momento exacto en que habia reconocido su rizada cabellera. Aunque aun no estaba seguro de si era
la mejor idea que habia tenido involucrarme en lo que sea que estuviesen haciendo. Harry tenia una especie de don
con los niños pequeños, todos ellos veian a un enemigo en él. Era increible.
Uno de los niños, el mayor, bordeo un árbol y se detuvo para enseñarle la lengua a mi novio. Rodee los ojos
cuando vi a Harry enredarse con sus largas piernas y caer de boca sobre el cesped. El niño aprovecho el momento
para treparse sobre el rizado jalando su cabello mientras el otro, que parecia ser más pequeño que el primero, lo
golpeaba con un martillo de peluche en la cabeza.
Frotandome el rostro para alejar la resaca del viaje, caminé hacia ellos decidiendo que era hora de entrometerme
antes de que le arrancaran el cabello a Harry.
—¿Que estan haciendo? —pregunté, agachandome a un lado del pequeño castaño con el martillo de peluche,
no podia tener más de tres años.
Suspiré, deteniendome de rodar los ojos miré a mi novio—. ¿Por qué les robaste su juguete, Harry?
—¿Por qué siempre le crees a los demás antes de siquiera preguntarme? —se quejo el rizado mientras le quitaba
al rubio de encima.
—Porque te conozco y sé de lo que eres capaz. —reí—. ¿Me puedes decir que le hiciste a estos niños?
—Michael me golpeo con su martillo, asi que se lo saque —apunto al castaño antes de girarse al rubio—. Y aquí,
este metiche, vino a intentar recuperarlo.
—Mi nombre es Luke, no metiche —se quejo el rubio, que aparentaba tener unos cinco años.
Sacudí la cabeza y me agache a su altura—. Si se van ahora y dejan de jalarle el pelo a mi novio, les doy dinero
para un helado, ¿que les parece?
—¿Ado? —Michael avanzo, sus ojitos verdes brillando ante la promesa del dulce.
—Sip, helado —saque mi billetera y le di un par de billetes a Luke para que se hiciese cargo—. Vayan a buscarlo,
me parecio ver al heladero un par de cuadras abajo. —apunté en la dirección por donde habia llegado.
—Gracias, novio del loco Harry —dijo Luke, enseñandole la lengua a Harry una vez más antes de tomar la mano
de Michael y comenzar a alejarse.
—Ese niño será un problema. —aseguró Harry cuando me giré hacia él—. Ambos lo serán.
Reí entre dientes, jalandolo a mis brazos—. Lo mismo decian de ti —besé su mejilla—. Y tenian toda la razón,
eres un gran problema.
—No, vine desde Londres para hacer esto —jalandolo más cerca, tome sus labios en el beso que tanto habia
anhelado por meses. Harry gimió y se pego más a mi, rodeando mi cuello con sus brazos mientras el beso si
intensificaba. Podia notar que el niño habia crecido varios centimetros desde la ultima vez que nos habiamos visto
pero aun era más pequeño que yo—. Te extrañe. —susurré cuando nos separamos.
—Y yo a ti, Lou —sonrió—. Gracias por venir a salvarme de ese par de salvajes.
—Dejalos en paz —reí—. Tu eras igual o peor que ellos a sus edades.
—¿Por qué estas en la calle? —elevé una ceja hacia él—. Pensé que Liam estaba vigilandote.
—Nada, ¿por qué estas culpandome de algo? Yo jamás le haria nada... —se detuvo cuando eleve una ceja hacia
él, haciendole saber que no le creia nada—. Mamá hizo un pastel hace unos días y como habia una porción en la
heladera le dije a Liam que podia comerla, la cosa le hizo mal y yo salí a buscar a su madre o alguien que nos ayudara.
—La casa de Liam queda frente a la tuya —apunté—. ¿Que haces a dos cuadras de distancia?
—Es que cuando salí de casa, vi al heladero y me entretuve —hizo un gesto vago con la mano—. Entonces
Michael y Luke aparecieron y viste el resto.
El rizado tomo mi mano, observando mi reloj por unos segundos mientras hacia cuentas—. Treinta y siete minutos
aproximadamente. —dijo finalmente.
—¿Y dejaste a tu primo solo todo este tiempo? —chillé. Harry hizo una mueca y asintio—. Jesus, bebé, sube al
auto y vamos a tu casa ahora.
El rizado corrió alrededor de mi auto y se metio en el asiento del copiloto al mismo tiempo que yo encendia el
motor. En menos de dos minutos estabamos frente a su casa y corriendo hacia la puerta principal. Harry entró frente
a mi, lo atrape justo a tiempo de que cayera de bruces dentro de la sala.
Tio Geoff estaba allí con Liam, quien estaba bebiendo algo desde una taza. Ambos se giraron a mirarnos cuando
entramos. Harry se escurrio detrás de mi ante la mirada asesina que su primo le envio, como si yo fuese un escudo
humano. Esto demostraba cuanto aprecio me tenia el chico si era capaz de ponerme entre el peligro y cuerpo.
—¡Louis, muchacho, no sabia que venias! —tio Geoff se puso de pie, acercandome a mi y tirandome a un abrazo.
—Yo tampoco lo sabia, tio Geoff —admiti, devolviendole el gesto—. Fue un viaje improvisado pero me quedaré
el fin de semana.
—Eso es genial, seguro Karen armara una reunión familiar para ti —rió—. Y yo voy a poder comprarme un asador.
Voy a decirle que estas aquí, cuiden de mi hijo y llamenme si hay alguna emergencia. —reí ante la expresión de alegria
del hombre, parecia un niño pequeño al que le regalaban el juguete que tanto pidio. Antes de que pudiesemos decir
nada, se fue.
Liam rodó los ojos—. Estoy bien, Harry —aseguró—. Llame a mi padre en cuanto saliste de aquí y él me hizo un
té. —señalo la taza en su mano.
El castaño se encogio de hombros—. No lo sé, supongo que tenia la esperanza de que llegaras a mi casa en
algun momento, ¿donde estabas?
—¡Liam! —la voz femenina que inundo la casa logró que Liam se ahogara con su té antes de dejar la taza sobre
la mesa y salir corriendo, casi cayendose de la sala. Dafne entro a la sala un momento despues, ondeando su largo
cabello, ahora teñido de rubio arena—. ¿Esta Liam aquí? Su madre me dijo que estaba cuidando de Harry.
—Hola, Dafne, siempre es una nausea verte —dije sonriendole falsamente—. ¿Como has estado? ¿Como estan
tus gatos, tus perros, tu vena acosadora de una milla de ancho?
—Dios, Tomlinson, pensé que me habia librado de ti —hizo una mueca con sus labios, mirandome con asco
antes de hacer una mueca aun más marcada al ver a Harry a mi lado—. ¿Que rayos haces aquí? ¿No estabas en
Londres?
—No te libraras de mi en un tiempo, al menos no hasta que mi novio cumpla la mayoria de edad y pueda ir a la
universidad —dije—. Hablando de eso, escuché por ahí que Liam piensa irse a una universidad bien lejos de aquí, te
vas a quedar sin nadie a quien romperle los huevos, ¿que haras a partir de ese momento? ¿Vender muñecos vudú en
la calle? ¿Hacer de arbol en alguna obra de teatro? Digo por todo el pelo afro ese que tienes ahí arriba.
Ella se llevo la mano a su cabello, tocando sus rizos como si fueran preciados—. No te metas con mi cabello,
imbecil. En cuanto a Liam, él no se irá. Sé quedará conmigo en cuanto se de cuenta de que somos el uno para el otro.
—Si, él uno para el otro —asentí—. Como un cactus y un globo, aclaremos que tu eres el cactus ese con las
flores arriba que parece nido despatarrado. En serio, Dafne, ¿que te hiciste en la cabeza? ¿Tocaste un cable de alta
tensión cuando venias o que?
—Callate, mi cabello es hermoso —arrojo su cabello hacia atrás, lo que me llevo a mirar la blusa escotada y la
pequeña mini de jean que llevaba.
—¿Acaso es halloween y no me entere? —miré a Harry antes de mirar a Dafne y chasquear la lengua—. Tengo
que felicitarte, el disfraz de prostituta psicopata te queda pintado.
—Aggh —gruño, mirandome de mala manera—. No se puede hablar contigo, eres un idiota. Dime donde esta
Liam.
—¿Liam? —me encogí de hombros—. ¿Te fijaste en el bar ese nuevo que abrieron? Escuché que si vas a los
baños te follan gratis, con lo que le gusta a Liam que se la metan por...
Antes de que pudiese terminar de hablar, Dafne salió hecha una furia de la casa. Me encogi de hombros,
escuchando la risa de Harry a mi lado—. Eres malo, Lou.
—¿Que hice? —parpadee hacia él inocentemente—. Hubiese jurado que estabamos teniendo una charla
tranquila y educativa.
Liam salió desde la habitación donde se habia escondido y suspiro con alivio—. Joder, ahora que no estas es
aun mas insistente, no puedo esperar para irme de aquí.
—¿Cuando te vas? —pregunte—. Francis me avisó que ya limpio la habitación que vas a usar, así que puedes
mudarte cuando quieras.
Harry miró de mi a Liam por un momento, sus ojos llenadose de lagrimas—. ¡Ustedes me van a dejar solito! —
gimió, haciendo un puchero—. No quiero quedarme solo.
—Solo serán dos años, bebé —dije, jalandolo a mis brazos—. Eso me dará tiempo de conseguir un buen trabajo
y comprar un departamento para ambos, como querias. Además vendremos en vacaciones y fines de semana para
que no nos extrañes.
—Promesa de niño explorador —dijimos al mismo tiempo, cruzando nuestro dedo por nuestro pecho formando
una X.
—Ustedes no fueron niños exploradores, idiotas. —se quejo el rizado con mala cara—. ¡Más les vale venir a
verme seguido o voy a darles una patada en el culo tan fuerte que la sentiran sus bisnietos!
Con eso dicho, se volteo y se alejo hacia la cocina. Me giré hacia Liam quien estaba aguantando la risa ante el
arrebato de Harry, rodee los ojos y lo golpee por reirse de mi novio. Moviendome hacia el sillón, me arroje en él, viendo
por el rabillo del ojo como Liam tomaba la taza y se sentaba en uno de los individuales.
—¿Mhm?
—¿Que sabes de Justin O'brein y que puedo hacerle para mantenerlo alejado de Harry?
—¿O'brein? —Liam rio y su risa sono un tanto siniestra, lo miré alzando una ceja—. Me debe unas cuantas, te
ayudaré a hacerle algo que no olvidara.
11.
Rodee los ojos observando sobre mi hombro como Liam se movia nervioso, clavado en su lugar cerca a unos
pasos de mi. Lo habia traido para que me ayudase pero gracias a su fuerte sentido de culpa tuve que degradarlo a
vigilante. Vamos, que el chico no se animaba ni a cortarle un cabello a la cocoloco de Dafne. Mucho menos a hacerle
una maldad a alguna otra persona.
Reformulo eso ultimo, no se animaba a hacer alguna maldad realmente dañina a nadie. El chico le tenia miedo
al karma o alguna mierda de esas, la cual no me servia para nada cuando necesitaba un maldito complice y no una
gallina para ayudarme.
—Si tienes tanto miedo, siempre puedes huir como la pequeña rata que eres. —me queje, tomando otra de las
botellas y abriendola antes de volcar un poco de el polvo dentro, agitandola luego—. Además, no es como si fuese a
matarlo, estas exagerando.
—Si, pero esto es como disparar un arma con los ojos cerrados y esperar que le pegue al malo —acuso—.
¿Como sabes que será él quien tome de esas botellas?
Me encogi de hombros, alcanzando la última botella—. Facil, porque estan en su casillero —dije obvio—. Y la
verdad, si alguien más toma me importa un pepino. Mientras ni tu ni Harry acerquen su boca a estas cosas, los de
más me valen una mierda.
—Joder, no te pongas con eso de nuevo —gruñi, agitando la última botella antes de dejarla en su lugar y cerrar
el casillero—. Ni que fuesen a llamar a C.S.I para buscar mis malditas huellas en estas cosas, no tienen modo de
saber que fuimos nosotros.
—¿Y si alguien nos vio? —miró hacia todos lados, como si alguien fuese a saltar con un cuchillo hacia él al mejor
estilo de asesino en serie.
—¿Viste a alguien pasar por aquí en los últimos diez minutos? —pregunté, él nego con la cabeza. Poniendole
tranca a la puerta antes de agacharme para tomar mi mochila y caminar hacia afuera—. Ven conmigo, pequeña rata,
vamos a esperar a que toque la campana fuera.
—No sé que piensas tu pero quedarse de pie en la escena del crimen nos pondria un cartel luminoso de
"Culpable" en la frente. —informé.
Como cuando asistia al maldito instituto, nadie nos detuvo cuando entramos y salimos del edificio. Sino supiera
que allí se dictaban clases, hubiese jurado que era un edificio abandonado ya que no habia nadie cerca o a la vista.
El lugar estaba practicamente desierto.
Dirigiendome directamente hacia mi auto, lance mi mochila hacia los asientos traseros y me apoye en el auto a
esperar. Liam abrió la puerta del conductor y se sento en el asiento, mirando hacia el edificio. Dandole un vistazo a mi
reloj, hice la cuenta mentalmente de que Harry debia estar saliendo de sus clases en cinco minutos. Como era sabado,
sus clases eran más reducidas, algo bueno para mi ya que podia pasar más tiempo con el pequeño tornado que tenia
por novio.
Llevando la mano hacia atrás, golpee su frente con mis nudillos—. Vuelve a decir eso y voy a golpearte más
fuerte.
El chico apreto sus labios juntos y me miró mal pero no volvió a comentar nada. La campana sonó en ese
momento y segundos despues las puertas fueron abiertas por una manada de adolescentes desesperados por huir
del centro de tortura que era el instituto.
Harry fue uno de los últimos en salir, venia con su mochila enganchada en su hombro y con Justin O'brein pegado
a su lado. Gruñi por lo bajo pero dos cosas me impidieron salir corriendo y golpear al imbecil, la primer era que Harry
ni siquiera le estaba prestando atención y la segunda era la botella en su mano y su cara de confusión mientras bebia.
Los grandes ojos verdes de mi rizado se deslizaron por todo el aparcamiento antes de que le dijera algo a Justin
y corriera por las escaleras principales, saltando a mis brazos en cuanto estuvo lo suficientemente cerca. Riendo entre
dientes, lo rodee con mis brazos atrapando sus labios para un suave beso antes de separarme y echar una mirada
hacia Justin.
Quien parecia totalmente sorprendido por las acciones de Harry y parecia estar a punto de dirigirse a nosotros
para preguntarle pero mi pequeña venganza comenzo a hacer efecto antes de que pudiese dar un paso lejos de la
puerta. Vi a traves de mi flequillo como una de sus manos volaba hacia su abdomen antes de que saliese corriendo
dentro del edificio con sus pantalones ya manchados.
Harry, quien habia estado mirando sobre su hombro se giro a mirarme con el ceño fruncido—. ¿Que le hiciste,
Lou?
—Yo no le hice nada —me defendi—. Ni siquiera me acerque a él.
Me acerqué, dejando un pequeño beso en sus labios—. Puede que haya colocado un poco de laxante en su
botella de agua.
—Lo suficiente para que no salga del baño en lo que resta del día —lo bese nuevamente—. Y te libré de ir a ese
juego, agradeceme.
Me encogi de hombros—. Si, no le di una dosis como para expulse sus intestinos —aseguré—. Solo queria
enviarle un mensaje y dejarlo en ridiculo de paso.
—Iba a ponerle viagra —admití—. Pero Liam dijo que eso era demasiado cruel.
El rizado rodo los ojos—. Liam cree que matar una mosca es un delito.
—Pues, Liam lo prefiere así —se puso de pie, dispuesto a irse pero una melena rubia logró que se volteara,
arrojandose dentro del auto—. ¡Liam no lo quiere! ¡Liam se arrepintio!
Mi auto tenia vidrios poralizados por lo que no habia forma de que alguien viera al chico acurrucado debajo de
los asientos traseros. Mira que era cobarde el chico, asustarse por el payaso mal pintado de Dafne de esa manera era
vergonzoso hasta para él. Y hablando de la payasa madre.
—Sabes, para no soportarme tiendes a hablarme demasiado seguido —dije antes de que la chica pudiese decir
algo.
—Cariño, ya todos nos hemos dado cuenta de que estas necesitada —reí—. Pero siempre puedes llamar a un
prostituto, eso si, asegurate de tener una buena suma. Nadie se sacrificaria de esa forma sin una buena paga.
—Eres tan burdo —sacudió la cabeza, mirando el auto—. Me parecio ver a Liam, ¿esta aquí?
—Si, por supuesto —asentí—. Se escondio en mi bolsillo cuando te vio. Y yo que pensaba que lo unico que se
le encogia cuando te veia era la polla.
—¡Eres un asco!
—Iba a decirte lo mismo —asentí, sintiendo la vibracion de la risa de Harry cuando este apreto los labios para
intentar ocultarla, su rostro volviendose de un alarmante rojo.
La chica rodó los ojos con fastidio hacia mi antes de suspirar—. ¿Puedes llevarme a casa? —pidio, intentando
sonar amable—. Mi sandalia se rompio y no quiero caminar hasta casa con ella así.
Efectivamente, la cosa estaba rota. El tacón, que media como quince minutos y simulaba más un arma letal que
la parte de un zapato, estaba roto hacia un lado dejando que la chica se inclinara a un lado de forma graciosa. ¿Como
jodidos me habia perdido su maldita cojera? Maldito Liam y su urgencia por esconderse.
—¿Que pasa? ¿Te olvidaste de traer la escoba? —pregunté—. Siempre puedes ir volando a casa.
—Si yo soy una bruja tu eres un enano de jardin. —contra ataco, cruzando los brazos sobre su pecho.
—Si, pero como dicen por ahí. La altura del hombre se compensa con el tamaño de su amiguito —dije, moviendo
las caderas y logrando que Harry gimiera contra mi cuello. No habia querido hacer eso pero valio la pena ante la
mirada de autentico asco de la chica—. Harry te lo puede confirmar.
El rizado asintio—. Su amigo es grande. —aseguró—. ¿Quieres verlo? Te dejare darle un vistazo.
—¡Asco! —chillo, dando un paso atrás—. Ustedes dos son el uno para el otro.
—Gracias, querida, te enviaremos la invitación de la boda luego —aseguré—. Pero no vayas, no te queremos
allí.
—¿A ti que te parece? —eleve una ceja—. Mira Dafne, a menos que te subas al techo y te atemos allí como un
venado muerto, no vas a ir a ningun lado con nosotros.
—Me cuesta —aseguré—. Tendré que ver tu cara todo el camino, eso es un sacrificio demasiado grande. Pero
como soy buena persona te voy a dar algo para el camino —dejando a Harry sobre sus pies, abri la puerta trasera del
auto asegurandome que a chica no viera a Liam dentro del auto y tome una de las botellas con laxante que habia
preparado en casa para dejarle a Justin de mi mochila. El chico me habia facilitado las cosas ya que tenia sus propias
botellas y no tuve que dejarle otras que parecerian extrañas si aparecieran allí de la nada. Volteandome, se la tendi a
la chica, cerrando la puerta con mi trasero—. Así no tienes sed mientras caminas.
—¡Eso espero! —eso logró que caminar a un más rapido, alejandose cojeando de nosotros.
Liam bajo la ventana detrás de nosotros, logrando que me apartara para poder verlo a través de ella—. Gracias,
Louis. Por un momento pensé que la llevarias.
—¿Enloqueciste o que? —chillé—. Esa niña me llenaria de piojos el auto, no la llevaria ni a un rio para que se
ahogue.
Harry volvio a reir cuando lo acerque, besandolo suavemente—. Vamonos de aquí ahora, antes de que tenga
que empezar a repartir botellas.
—Te amo aunque seas un poco malo. —susurró contra mis labios.
—Yo soy malo y tu estas loquito —reí, besandolo nuevamente—. Somos el uno para el otro, cariño.
12.
2009.
Caminando descalzo por los pisos de madera, recorri las habitaciones una por una asegurandome de revisar
debajo de las camas y dentro de los armarios, los baños contiguos por último antes de pasar a la siguiente. Una vez
que terminé con la primer planta, baje las escaleras corriendo y revise la sala y la cocina antes de finalmente rendirme
y dirigirme hacia las grandes puertas corredizas de cristal que daban al jardin trasero, abriendolas.
—¿Alguien ha visto a Harry? —pregunté, logrando que las tres cabezas se giraran hacia mi.
Gemma fue la primera en encogerse de hombros y negar—. Ni idea, hace rato que no lo veo —dijo—. Pensé que
estaba contigo.
—Lo estaba —asentí—. Pero me quede dormido y cuando desperté habia desaparecido.
—Esto sucede por no hacerme caso —intercedio Liam—. Ponerle un collar y una correa es lo mejor que puedes
hacer.
—¿Por que no te fijas en el muelle? —aconsejo Anne—. Sino lo encuentras allí, avisame y saldremos a buscarlo.
Estoy segura de que Harry no fue lejos.
Cerrando la puerta nuevamente, corrí a mi habitación por un par de zapatos antes de volver a bajar y dirigirme a
la puerta principal. El muelle no quedaba lejos de la casa por lo que no tarde mucho en llegar a él con mi apresurado
paso.
La forma delgada de Harry, sentada en el borde del mismo aparecio en mi linea de visión logrando que soltara
un suspiro de alivio. Quitandome los zapatos, caminé por el muelle hasta llegar a él y sentarme a su lado. Harrry
balanceo sus pies mientras levantaba la mirada hacia mi.
—Mirando —observo el agua cristalina debajo de nosotros—. ¿Me enseñas a nadar, Lou?
—Nunca has querido aprender antes —fruncí el ceño—. ¿Por que ahora?
—A ti te gusta nadar —dijo, mirandome brevemente—. Me asusta el agua pero quiero aprender porque a ti te
gusta. Además, sé que tu no me soltaras allí dentro, ¿verdad?
—No, cariño, jamás te soltaria —pasé mi brazo a su alrededor—. Pero no tienes que aprender solo porque a mi
me gusta.
Reí entre dientes por es antes de asentir—. Bien —acepte mientras me quitaba la camiseta, colocandola en un
lugar seco antes de arrojarme al agua. Mi cuerpo se sumergio en el agua pero rapidamente me impulse hacia arriba,
limpiandome el rostro antes de ver hacia Harry—. Salta, prometo no dejar que te ahogues.
—¿Por que mejor no uso las escaleras? —hizo un gesto sobre su hombro ya que las escaleras se encontraban
al principio del muelle.
Harry me miró con duda por un segundo antes de quitarse su propia camiseta y ponerse de pie, tomando un
profundo respiro antes de tirarse. Cerre los ojos por un segundo cuando me di cuenta de que el animal habia saltado
de cabeza. Atrapandolo rapidamente, lo voltee y saque a flote antes de que tomara demasiada agua.
—¡Lou! —bufo, tociendo agua mientras quitaba los rizos que se habian pegado a su rostro.
—Primera lección —apunté, dejando un pequeño beso en su nariz—. Nunca te arrojes de cabeza al agua sino
sabes nadar, cariño. Podrias perder la orientación y ahogarte mientras intentas salir.
—Porque a decir verdad, no pense que fueses a arrojarte de esa manera. —admiti.
—Tu lo hiciste. —apuntó—. A ti te salió bonito.
—Pero yo sé nadar —dije, rodeando su cintura con mis brazos mientras nos remolcaba a ambos a un lugar
menos hondo.
Una vez que logré encontrar un lugar donde pudiese estar de pie, intente enseñarle al chico a nadar rindiendome
en el tercer intento de soltarlo cuando el chico se adhirio a mi cuerpo como un pulpo ya que segun él iba a ahogarse.
Tenia que aceptarlo, Harry no estaba hecho para nadar pero si él no podia hacerlo, no me molestaba que se pegara
a mi, tanto dentro como fuera del agua.
—Esto no esta funcionando, Harry. —reí, pasando mis manos dentro de las piernas de su traje de baño para
poder apretar su pequeño culo.
—Sucio, sucio, pequeño Harry. —susurré un momento antes de tomar su boca para un beso.
Acariciando la suave piel de su culo, lleve mis manos más allá rozando su pequeño agujero con la punta de mis
dedos. Harry gimió alto contra mi boca, moliendo su erección contra la mía y logrando que el agua comenzara a
agitarse a nuestro alrededor con sus movimientos. Su pecho desnudo se pego al mío mientras sus manos se
enredaban en mi cabello.
Empuje mi dedo indice suavemente a su interior, metiendo solo la punta solo para admirar como Harry comenzaba
a inquietarse y moverse contra mi mano sin romper el beso. Habia aprendido algo del rizado en la intimidad y era que
el chico siempre habia sido el tipo de personas que queria todo para ya. Algunas veces habia tenido que recurrir a
atarlo para que no se lastimara a si mismo. En un principio, cuando lo ate con un par de corbatas a la cama de mi
habitación pense que el chico se volveria loco y comenzaria a gritarme... nunca me espere que comenzara a gemir y
pedir que lo follara así.
—¡Par de cerdos pervertidos! —la pelota playera golpeando mi cabeza logro que me separara de Harry para ver
a Liam mirandonos desde la orilla—. Dejen de follar en publico y traiganme esa pelota.
Harry miró hacia él un momento antes de levantar la mano y enseñarle el dedo corazón—. ¡Envidioso! —le grito,
volviendose hacia mi para volver a besarme.
Reí sobre sus labios—. Debemos detenernos, cariño, o van a terminar vetandonos de la playa por exhibicionistas.
El chico fruncio la nariz con fastidio pero de todas maneras asintió—. Bien, pero al menos jalale los pies a Liam
cuando entre —pidio—. Como una pequeña venganza.
—Esta bien, lo haré cuando este distraido —acepte—. Ahora porque no te quedas aquí, en la orilla, jugando con
Liam mientras voy a avisarle a tu madre que te encontre.
Dejandolo en un lugar donde el agua no fuera muy alta, le avise a Liam para que vigilara al rizado y corri de nuevo
a la casa. Anne me sonrió con alivio cuando le dije, ya que al parecer estaba a punto de llamar a la policia si uno de
nosotros no regresaba con noticias. Prometiendole que cuidaria de Harry, volví sobre mis pasos con un ritmo más
lento.
Cuando llegue nuevamente a la playa, note que un grupo de personas se habia acercado donde Liam y Harry
estaban jugando a matarse dentro del agua. Esos dos un dia realmente iban a sacarse la cabeza mutuamente.
Sentandome en la orilla, observe como Harry arrojaba la pelota con fuerza hacia el rostro de Liam. Seguro que el chico
tenia buena punteria cuando queria.
—Hola. —una voz femenina dijo cerca de mi. Girandome hacia ese lado, observe una bonita joven de largo
cabello rubio de pie a solo unos pasos de donde estaba—. ¿Puedo sentarme contigo?
—Gracias. —volviendo mi vista hacia los dos idiotas jugando en el agua, senti como la chica se sentaba a mi lado
y estiraba sus piernas—. Mi nombre es Lily, ¿el tuyo?
—Louis. —contesté, mirandola brevemente y captando las miradas furtivas que nos arrojaban el grupo de chicas
que estaban sentadas a un par de metros. Hice un gesto hacia ellas—. ¿Tus amigas?
Ella miró en esa dirección e hizo un gesto avergonzado—. Si —asintió—. Lo siento, ellas son un poco...
demasiado a veces.
—Entiendo. —asenti, volviendo a mirar a Harry y Liam quien ahora estaban empujandose, intentando tirar al otro.
—Oh, yo soy de aquí —dijo—. Nunca he ido a Londres, dicen que es muy bonito.
Antes de que pudiese terminar la frase, una pelota de playa se estrello contra el rostro de la chica antes de que
el degado cuerpo de Harry cayera sobre mi llevandome a la arena de espaldas. El aire desaparecio de mis pulmones
al mismo tiempo que el rostro enojado de Harry apareciera frente a mis ojos.
—Hola, bebé —susurré con la voz más tierna que encontré—. ¿Como estuvo el juego?
—No me cambies de tema, Tomlinson —estrechó los ojos—. Te dejo dos segundos solo y las zorras se te pegan
—le fruncio el ceño a la chica a nuestro lado quien se refregaba el rostro, mirandolo mal—. No me mires así, pequeña
perra, y alejate de mi novio sino quieres que cambie la pelota por una piedra.
La chica abrio los ojos de par en par antes de levantarse y apresurarse hacia su grupo de amigas. Me volví hacia
Harry con una pequeña sonrisa—. Debes dejar esos celos, cariño —reí—. Un dia de estos apuñalaras a alguien solo
por mirarme.
Reí entre dientes, sentandome mientras rodeaba a mi chico con mis brazos y lo apretaba contra mi pecho—.
Dios, te amo, ¿lo sabes? —susurré—. Aunque seas un jodido posesivo.
—Lo sé. —reí, sabiendo que no podia negar eso. Los dos eramos unos malditos posesivos y celosos y
seguramente jamás cambiariamos—. ¿Donde esta Liam? —pregunté, mirando a mi alrededor en busca del castaño.
—Huyo como la pequeña rata que es cuando vio que tome una piedra —dijo, haciendo que frunciera el ceño. Él
se encogio de hombros—. ¿Que? Siempre es bueno tener una segunda opcion por si la primera no funciona.
—Tus segundas opciones son siempre extremistas, cariño —reí—. Vamonos a la casa antes de que mates a
alguien.
Harry les dio una ultima mirada al grupito de chicas, quienes nos miraban con el ceño fruncido antes de ponerse
de pie y ayudarme a levantarme. Sabia lo que iba a hacer mucho antes de que lo hiciera pero no pude impedirlo
cuando me jalo a su cuerpo, rodeando mi cuello con sus brazos y jalandome a un duro y exagerado beso.
Él rio entre dientes, encogiendose de hombros—. No sé de que hablas, solo le estoy dando un poco de cariño a
mi novio.
—Claro, bebé, luego no te quejes si pongo viagra en las bebidas de tus compañeros.
—Jamás lo haria. —negó mientras comenzabamos a caminar hacia la casa—. Ambos estamos locos y eso esta
bien.
Pasando mi brazo sobre sus hombros lo jale contra mi cuerpo dejando un pequeño beso en sus labios. Harry
podia ser todo lo posesivo que quisiera pero ambos sabiamos que ninguno de los dos miraria a alguien más, porque
a fin de cuentas nuestro loco amor era irrompible.
13.
2011.
Liam miró sobre su hombro, donde Harry estaba intentando balancear dos tazas de lo que parecia café sobre
una bandeja metalica. La cosa se estaba moviendo tanto que sino fuera por el tamaño de la mano del rizado, hubiese
estado en el suelo antes de siquiera alejarse de la barra. El chico era un total desastre sirviendo mesas o vendiendo
ropa o cocinando o de cartero o de todo lo que habia intentando anteriormente.
—No tengo idea —musité, atrayendo nuevamente la atención del castaño—. Lo único que espero es que no salga
lastimado nuevamente. En el último trabajo de cocinero, olvido colocarse el guante para sacar las cosas del horno y
se quemo la mano.
—No creo que logre encontrar con que lastimarse aquí —aseguró—. A menos que se ahogue con un trozo de
pastel, encuentro dificil que salga herido en una cafeteria.
Me encogi de hombros, acostumbrado a nunca dar por sentado nada cuando se trataba de Harry. Observando
con cuidado como el chico se movia entre las mesas, intente no ponerme de pie para ir a ayudarlo cuando comenzó
a tener problemas para bajar las tazas sin son volcar una. Era algo más fuerte que yo, tenia que ayudarlo.
—¡Sentado! —Liam hizo un sonido parecido al que le hacen a los perritos entrenados para que obedezcan
mientras hacia un gesto hacia abajo con la mano. Lo miré mal—. Estoy ayudandote, quedate sentado.
—Va a quemarse —ondee la mano hacia Harry—. O se le caera una taza y se cortara, no puedo dejar que se
lastime.
—Sientate, Louis —pidio, logrando que me dejase caer sobre la silla con un movimiento brusco—. Debes dejarlo
intentarlo, si se quema, puedes atarlo a tu casa y no dejarlo salir nunca más, ¿que te parece?
—Me parece que Harry me cortaria las pelotas si intento hacer eso —hice una mueca.
—Cierto, habia olvidado que a mi primito no le gusta que lo aten a menos que sea para follarlo —asintió con una
sonrisa burlona tirando de sus labios.
—¿Harry estuvo contandote nuestra vida privada nuevamente? —suspiré, pasandome una mano por el rostro.
Un gran alboroto desde la cocina me hizo quitar la mirada de Liam para buscar a mi rizado por el local sin
encontrarlo. El lugar donde Harry habia estado estaba vacío y el chico no se encontraba por ningun lugar. Miré a Liam
quien tenia una expresión similiar mientras observaba el local, seguramente tambien buscando a su primo. Antes de
que pudiese ponerme de pie para ir a preguntar por él, las puertas batientes de la cocina se abrieron y un decaido
Harry las traspaso.
Su mirada verde se poso en nosotros mientras se quitaba el delantal azul y lo arrojaba sobre la barra antes de
rodearla para acercarse a nuestra mesa. Una vez que estuvo cerca, se dejo caer sobre mi regazo y se acurruco
rapidamente en él.
Miré la mano que estaba levantando, notando las pequeñas ampollas que estaban formandose en su palida piel.
Tomando la misma, la lleve a mis labios y la bese suavemente, apretando mi otro brazo a su alrededor mientras bajaba
para besar su mejilla—. Pobre bebé.
Lo miré mal pero no le dije nada. No podia discutir eso, Harry tenia unas mañanas del tamaño de la luna y todas
eran mi culpa, yo se las habia dado y no me molestaba mimarlo. Habia estado dandole todos los caprichos desde que
el chico tenia cinco años y no pensaba detenerme pronto.
—¿Quieres ir por un helado? —musité en el oido del rizado—. Eso siempre te levanta el animo.
Asenti, ganandome una gran sonrisa de hoyuelos y ojitos brillosos—. Vamos por ese helado, cariño.
—Por helado —dije mientras sacaba un par de billetes y los dejaba sobre la mesa—. Si te levantas ahora, puede
que te compre uno a ti.
Liam se levanto con media sonrisa y nego—. Aunque me gustaria, no puedo —aseguró—. Tengo un examen
mañana y debo ir a estudiar.
Hice un gesto hacia la puerta—. Bien, cuidate —salude a Liam cuando salimos—. Y recuerda llamarnos para
decirnos como estas.
—Lo haré —aseguró mientras se alejaba, girando las llaves de su auto en su dedo indice—. ¡Cuidense!
Dicho eso, se metio en su auto y es alejo, ondeando una mano por la ventana. Una vez que se fue, me giré hacia
Harry y pase mi brazo sobre sus hombro para que comenzase a caminar conmigo por la vereda. El rizado no tardo en
soltarse de mi agarre y saltar sobre los pequeños muros a los lados, aferré una de sus manos mientras lo ayudaba a
hacer equilibrio sobre ellos. Si se caia y se lastimaba aquí, conmigo a su lado, era capaz de arrojarme debajo de un
auto por permitirlo.
—¿Lou?
—¿Mmm? —musité, observando con atención donde ponia sus pies para atraparlo por si caia.
—¿Que voy a hacer de mi vida? —subi la cabeza, mirandolo extrañado—. Soy malo en todo, Lou. Me han
despedido en tantos trabajos que ya ni siquiera es gracioso. Soy un desastre.
—Oh, bebé —lo atraje a mis brazos, apretandolo fuerte—. Tu no eres un desastre, solo no has encontrado el
trabajo perfecto para ti.
—Tu seras un gran medico y yo seré tu vago esposo. —se quejo—. No quiero ser un mantenido, Lou.
—No lo serás —aseguré—. Mirame a mi, abandone dos carreras antes de decidirme por la medicina. Tu
encontraras algo, estoy seguro.
—Y cantas muy bien —apunté—. Podrias dedicarte a eso, cariño. Cambia tu carrera por la de musica y enseñale
a niños.
—Tendria que cambiarme a la universidad central —musitó—. No podria ir caminando, como aquí y ya no iriamos
al mismo lugar.
—Bebé, no importa si tengo que contratarte un taxi para ti solo —aseguré, besando su mejilla—. Mientras seas
feliz, nos las arreglaremos con lo demás, ¿si?
—Esta bien —sonrió—. Entonces creo que debo cambiarme.
—Sip, debes hacerlo. —lo bese nuevamente, esta vez prolongando el beso antes de separarme—. Vamos por
ese helado, así podemos ir a casa y arreglar todo para que empieces tu carrera lo antes posible.
La sonrisa que me dedico fue tan brillante que sabia que seria capaz de vender mis organos en el mercado negro
con tal de que el chico tuviese todo lo que deseaba. Y es que era así, yo daba todo por Harry sin importarme nada.
14.
2013.
—¿Harry, amor, que estas haciendo? —musité, apoyandome en el marco de la puerta e intententando con todas
mis fuerzas que mis ojos no se cerraran.
Habia despertado gracias al escandalo que el chico estaba haciendo con su bateria nueva, comenzaba a
arrepentirme de regalarle la maldita cosa. Tal vez la proxima navidad debia simplemente limitarme a una camiseta o
algo que no hiciera ningun tipo de sonido ensordecedor a las tres de la mañana. Dios, tenia demasiado sueño como
para tratar con Harry.
—Estoy tocando, Lou —dijo obvio, mientras seguia golpeando los platillos logrando que mi cabeza retumbara.
Comenzaba a pensar que tal vez esas dos copas de más no habian sido una buena idea.
—Son las tres de la mañana, cariño —intenté hacerme escuchar sobre el sonido—. Debes dormir, no hacer un
escandalo. Los vecinos comenzaran a quejarse sino te detienes.
—Pero estoy haciendo musica. —se quejo, deteniendo sus manos con un puchero.
—Bebé, a esta hora hasta una sinfonia de Mozart me sonaria a escandalo —abrí mis brazos para él—. Ven aquí,
dulzura, vamos a dormir.
Mi niño -aunque tuviese veintiun años seguia siendo mi niño- dejo caer sus baquetas y camino arrastrando los
pies en mi dirección. Harry seguia siendo uno cuantos centimetros más pequeño que yo pero sabia que era cuestión
de tiempo para que creciera y me pasara. Pero eso jamás me impediria envolverlo en mis brazos como siempre lo
habia hecho.
—No es una buena excusa —apunté—. Tu siempre me despiertas cuando no puedes dormir. Además, el sexo
siempre te deja muerto, cariño, ¿por que estas despierto?
Él se quedo en silencio por unos segundos—. ¿Lou? —musitó—. ¿Podemos ser swingers?
—¿Swingers? —quite su rostro de mi cuello y lo observé con una ceja alzada—. ¿Quieres cambiar de pareja,
bebé? ¿No te gusta estar conmigo?
—Me encanta estar contigo —corrigio rapidamente—. Pero solo quiero probar y no seria cambiar, tu estarias allí
tambien.
—¿Tu estarias dispuesto a dejar que otra persona me tocara, Harry? —pregunté seriamente, enmarcando su
rostro con mis manos para que me mirara mientras contestaba.
Ni siquiera llego a pensarlo antes de que la respuesta abandonara sus labios—. ¡Por supuesto que no!
—¿Entonces pretendes que yo sea el que observe como te tocan? —eleve una ceja—. No sé para ti, cariño, pero
a mi me parece algo muy injusto.
—Bien, lo acepto, nunca pensé en ello —asintió—. En mi mente todo se veia como una pelicula porno, mucho
jode jode, como el conejito de Duracel, mucho sudor, gritos y orgasmos. Creo que no me di cuenta de que habia que
tener contacto con otra persona para lograr eso.
Reí entre dientes ante la imaginación del chico—. Cariño, creo que si no te va bien con la musica, siempre puedes
ser director de peliculas porno.
Me miró por un momento, antes de sonreir—. ¿Puedo ser productor de peliculas porno? —sus ojos enormes—.
¿Por que no me lo dijiste antes? ¿Donde se estudia eso? Voy a llamar a la universidad para cambiarme.
—No, no vas a hacer eso —reí, arrojandolo sobre mi hombro y golpeando su culo desnudo con mi mano—.
Primero, por que era solo una broma y segundo, eso solo ayudaria a aumentar tu instinto voyeur.
—¡Lou! —chillo cuando lo arroje sobre nuestra cama y me trepe sobre él—. ¿Por que no puedo? No estaria
mirando a escondidas, ellos estarian allí para que los grabara por lo que tendria su permiso.
—Porque estarias mirando a otras personas —apunte tomando el lubricante de debajo de la almohada y
humedeciendo mis dedos con él antes de llevar la mano entre sus piernas—. Y eso no es algo que me guste mucho
—bese su cuello, empujando uno de mis dedos suavemente en su interior—. ¿A ti te gustaria que mirara a otras
personas tener sexo?
—¡UHM! —gimió, empujandose hacia abajo, a mi mano, antes de mirarme—. Solo si me invitas y no tocas.
Mordi su cuello suavemente, moviendo mi dedo dentro y fuera coordinadamente con sus movimientos—. ¿Y si
te dejara grabarnos? —pregunté, empujando un segundo dedo—. ¿Te gustaria eso, bebé?
—¿Como una porno? —me jalo para un beso—. Eso me gustaria —acepto al alejarse.
—¿Dejarias de ver porno en la computadora si tuviesemos nuestros videos? —tres dedos y el niño ya estaba
perdido, gimiendo y sacudiendo su cabeza a los lados mientras acariciaba su punto dulce.
—Eres tan escandaloso, bebé —reí, humedeciendo mi erección con el lubricante antes de alinearme, tomando
firmemente las caderas de Harry para que no hiciera uno de sus bruscos movimientos en los que terminaba empalado
y llorando de dolor por bruto.
—A ti te gusta que grite —aseguró. Baje sobre él, besando su pecho suavemente hasta llegar uno de sus pezones
y tomarlo con mis dientes, mordiendolo duro hasta que el rizado grito—. ¡Más, más, más!
Metiendome de golpe los pocos centimetros que me faltaban, comence a moverme con fuerza contra él sabiendo
de sobra que al chico le gustaba bastante la dureza. Además, era la única forma en que realmente se durmiera. Harry
se aferro a las sabanas mientras lo embestia con fuerza, gritando y balbuceando sin sentido mientras levantaba las
caderas para recibir mis empujes.
Rodeando su cadera con mis brazos y separando más mis muslos para poder acomodarlo sobre mi regazo
mientras empujaba hacia arriba, dentro de él. La nueva posición me impedia los duros empujes pero podia entrar más
profundo, tocando directamente su prostata y logrando que le rizado se aferrara a mis hombros con sus uñas mientras
daba pequeños saltitos, gritando su placer.
Su piel empezo a brillar con el sudor mientras más rapido se movia, jalandome para un beso demasiado sucio
para ser legal. Sus gemidos se perdian en mi boca, cuando tome sus caderas con fuerza empujando rudamente dentro
de él. Senti una de sus manos alejandose de mi hombro y llegando a su miembro entre nosotros, jalandolo con el
mismo ritmo que sus empujes.
—¡Te amo, te amo, te amo! —musito en mi boca un segundo antes de que sintiera su semilla humedeciendo mi
abdomen y sus paredes se cerraran alrededor de mi erección logrando arrancarme mi propio orgasmo.
El cuerpo de Harry se desplomo sobre el mio cuando segui empujando suavemente, montando mi orgasmo. Mis
brazos salieron disparados a su alrededor para evitar que cayera y se lastimara—. ¿Estas bien, bebé? —musite,
hundiendo mis dedos en sus rizos.
Un pequeño ronquido fue mi unica respuesta. Riendo entre dientes acomodé a Harry sobre la cama, saliendo de
él suavemente antes de correr al baño y limpiarme, tomando un paño humedo para limpiar a mi chico. Una vez que
ambos estuvimos limpios, me acoste a su lado cubriendonos a ambos con las sabanas y atrayendolo a mis brazos.
—Yo tambien te amo, mi pequeño tornado —musite en su oido—. Aunque trates de volverme loco día a dia.
15.
2014.
—¡Nunca! —chille—. ¿Me escuchas, Harry? Nunca, jamás, volveras a estar detrás de un volante mientras pueda
evitarlo.
Harry quito la paleta que habia estado comiendo de su boca y me miró, haciendo una mueca—. No estuve tan
mal, Lou.
—¿No estuviste tan mal? —mis ojos se abrieron de par en par—. ¡Te pasaste tres semaforos en rojo, no
respetaste un "ceda el paso", te subiste sobre la vereda tres veces y en una de ellas casi atropellas una ancianita! Y
eso fue luego de que entraramos a Wolverhampton.
—Porque eres un peligro detrás del volante. —señale—. Voy llorar cuando vaya a pagar las foto multas.
Harry rio entre dientes, rodeando el auto y saltando a mis brazos. Lo atrape de manera automatica, rodeandolo
con mis brazos y recibiendo el dulce beso que me dio—. Te amo, Lou —susurró—. Gracias por confiar en mi aunque
ambos sabemos que soy un asco conduciendo. De todas maneras me dejaste hacerlo —me miró un momento, con
sus grandes ojos verdes llenos de amor—. Gracias.
—Siempre voy a estar de tu lado —aseguré—. Pero no hay modo de que vuelvas a conducir mi auto, no lo
intentes.
El chico bufó y se bajo de un salto de mi—. Bien, okey, siempre puedo pedirle el auto a Gemma.
—Es tu hermana —le recorde—. Ella menos que nadie te confiaria un vehiculo.
Mirandome sobre su hombro, me enseño la lengua y salió corriendo hacia la casa conmigo detrás de sus pasos.
Anne lo detuvo en la puerta, quitandole la paleta de los labios—. No corras con estas cosas en la boca, Harry —se
quejo—. Podrias ahogarte si te caes.
—Si, mamá —bajo la cabeza y podia ver la sonrisa tirando de sus labios antes de que se arrojara a abrazar a su
madre, salpicandola de besos—. Te extrañe, te extrañe, te extrañe.
Anne rio encantada—. Yo tambien te extrañe, cariño —me miró abrazando a su hijo y extendiendo un brazo hacia
mi—. A ti tambien te extrañe, hijo postizo.
Riendo entre dientes, me uni a su abrazo, dejando un suave beso en la mejilla de Anne. Hacia varios meses que
no la veiamos pero ella se veia explendida como siempre. Tía Karen salió de la sala con un paño en la mano,
mirandonos con una gran sonrisa.
Abrio los brazos hacia nosotros y ambos nos dirigimos hacia ella, besando sus mejillas al mismo tiempo que la
abrazabamos. Ella habia sido la que nos habia apurado para que fuesemos a Wolverhampton ya que al parecer
nuestro pequeño retoño habia encontrado a su único y queria presentarlo a la familia. Hacia varios meses que no
hablaba con Liam y ya comenzaba a extrañar a la molestia. Además de que tenia muchos chistes sobre mañas que
regresar.
—Su tio Geoff esta en la cocina —tia Karen señalo—. Seguramente esta comiendose todos los pastelitos, vayan
allá antes de que los elimine.
Riendo entre dientes ambos nos dirigimos en esa dirección donde efectivamente, tío Geoff estaba en una lucha
mano a mano con los pastelitos dentro de la fuente. Harry se paro frente a él, palmeandole la mano y robando su
pastelillo, logrando un gruñido y un jalon de cabello jugueton por parte de su tio.
—¡Liam llegaron tus primos, bajen a saludar! —la voz de tía Karen hizo eco en la casa mientras me acercaba a
saludar a tío Geoff.
—Hey, Tomlinson —saludo—. ¿Que te sucedio? ¿Te atrapo uno de esos pintores callejeron y ataco tus brazos?
Habia tatuado la mayor parte de mis brazos en los últimos meses, complementandolos con los tatuajes que ya
poseia y logrando que se vieran como mangas. Tío Geoff habia fastidiado con ello desde que me habia hecho el
primero, alegando que parecia un lienzo viviente. Tenia la impresión de que al hombre solo le gustaba fastidiarme.
—Me estoy muriendo por tener uno de eso. —ironizo con buen humor.
—Pues pidale a Harry el numero del tatuador —señale sobre mi hombro, fruciendo el ceño cuando no vi al rizado
por ningun lado—. ¿Donde...?
—¡Lou trae la camara, no puedes perderte esto! —gemi lastimosamente cuando la voz de Harry provino de alguna
parte de la casa. No importaba donde estuviera, si estaba pidiendome una camara entonces estaba metiendose en un
lío.
—Creo que el deber te llama. —canturreo tío Geoff, mordisqueando otro pastelito.
—¡Tia Anne, Harry se esta comportando raro de nuevo! —y la voz de Liam me dijo donde se encontraba mi rizado,
incitandome a salir de la cocina.
Rodee los ojos, sonriendole a tia Karen y Anne cuando comence a subir las escaleras—. Yo me encargo de esto,
no se preocupen —musité, corriendo por los escalones y dirigiendome a la puerta de Liam—. Harry, deja de fastidiar
a tu primo, por el amor de dios. —una vez llegué a la habitación, miré a mi chico con el ceño fruncido—. ¿Que te he
dicho sobre la privacidad, Hazz?
—Que no debo interrumpir en habitaciones sin golpear la puerta primero —recito lo que habia estado repitiendole
incanzablemente mientras me enseñaba una sonrisita encantadora que siempre lograba convencerme—. Pero yo
toque, Lou, lo que pasa es que Liam estaba demasiado ocupado metiendo su lengua en la boca de ese chico para
darme permiso.
Me detuve de rodar los ojos ante el niño y su falta de educación—. Si no te dan permiso, no entras. —dije como
si fuese un niño pequeño, sabiendo de sobra que era la única manera de llegar al chico.
—Yo solo quería mirar, ni siquiera iba a tocar. —levantó las manos—. Lo juro.
Respiré hondo, intentando no darle un golpe al chico para hacerl entender—Harry, tu eres mi novio, la unica
forma en que debes ver sexo es en el espejo de tu habitación cuando tengo mi polla enterrada en tu culo. —gruñí,
acercandome a su rostro—. Si me entero de que volviste a hacer algo así, obtendras un castigo, ¿entendido?
Habiamos estado jugando un par de cosas en la habitación y me habia dado cuenta de que a Harry le encantaba
el juego de la dominación aunque tenia la impresión de que se debia a los extraños libros que habia estado leyendo
ultimamente.
Enviandole una mirada frustrada a Liam, quien sostenia el cuerpo de un chico contra su pecho, tome la mano de
Harry y comence a jalarlo lejos de la habitación—. ¡Nosotros no somos swinggers, Harry! Y si tocas a alguien que no
sea yo, te castro.
—Pero yo no queria tocar, solo queria ver. —prometió mientras llegabamos a la escalera.
Mirando a mi alrededor, me asegure de que nadie estuviese cerca antes de empujar al chico contra la pared de
la misma y encerrarlo con mi cuerpo, nuestros rostro a apenas centimetros—. Escuchame bien, Harry —musite—.
Haremos un trato, si tu te portas bien hoy te dejaré follarme esta noche, ¿si? Pero debes ser un buen chico.
—Dios, has aprendido demasiado rapido —rodee los ojos—. Bien, tienes un trato.
Harry rio entre dientes, acercandose y besandome suavemente antes de tomar mi mano y jalarme por las
escaleras.
—¡Liam! —la voz de tia Anne nos tuvo corriendo por las escaleras a nosotros tambien.
—¡Henry! —una voz mareada grito desde algun lugar detrás de nosotros.
—¡Tio Jackie Chan! —chilló Harry arrojandose a los brazos de su tio Shin—. ¿Como te ha ido en Unicornolandia?
—¡Que mal! —Harry lo miró con un gesto molesto—. Arrojales polvo de hadas y se iran corriendo.
—Por supuesto —asintio mi rizado—. Eso hace que huyan corriendo, creo que odian el olor.
Okey, y ese era el momento donde yo entraba y alejaba a Harry del tio Shin para evitar otra extraña conversación
sobre como los unicornios son dificiles de dominar. Si, que bonita familia la que le habia tocado al chico. Tomando su
mano, lo aleje del de rastas jalandolo hacia la sala y sentandome en un sofa individual. El rizado se acomodo
rapidamente en un mi regazo.
—Pero si son El burro y su Entrenador. —Ryan y Rick aparecieron a mi izquierda, mirandonos con sonrisas
sadicas.
—Pero si son los errores de la familia —salude—. ¿Que sucede, sus padres aun no encuentran la manera de
deshacerse de ustedes dos?
—Nuestro padres jamás harian eso. —dijo uno de ellos. Joder, debia comenzar a guardar un marcador cerca,
aunque la ultima vez que los habia marcado tenian seis años y sus padres me dieron un sermón sobre ello. Creo que
paso demasiado tiempo con Harry y se me empiezan a pegar algunas cosas.
—Tus padres se deshicieron de ti arrojandote a esta familia de locos. —se burlo el otro cara de torta frita.
Sonreí, haciendole una seña para que se acercaran a mi. Lo hicieron—. ¿Saben lo que son los genes? —ellos
me miraron confundidos, seguramente totalmente perdidos de hacia donde iba—. Los genes son esas cositas tan
simpaticas que nos hacen parecernos a nuestros familiares —tome sus cabecitas y las giré hacia tio Shin, quien estaba
bebiendo el agua de un florero cercano—. Les presento sus futuros, pequeños retoños de cactus.
—Preguntenles a sus padres sino me creen. —me encogi de hombros, observando como se alejaban hacia su
madre y hablaban los dos a la vez. Vi sus caras palidecer cuando la mujer asintio y no pude evitar reir.
—Callate, soy un maldito santo. —me jacte, observando a Liam y el chico entrar a la habitación.
El chico parecia realmente espantado con toda la gente alrededor y no pude evitar reir cuando, luego de las
presentaciones, todas las mujeres de la familia lo jalaron a la ronda y comenzaron a parlotear a mil por hora con él.
Harry no tardo mucho en unirse, dejandome a mi charlando con tío Geoff y un par de sus primos.
Vi el momento exacto en que Martin entro a la sala pero no logré hacer nada por detenerlo antes de que
comenzara a soltar insultos a diestra y siniestra, centrandose en el nuevo integrante de la familia para variar. Saltando
de mi asiento, me coloque entre el loco y Zayn, intentando mantenerlo alejado del chico pero sin lograr que cerrara su
puta boca. Habia tratado con Martin en el pasado y el hijo de puta nunca habia dejado que pasara un dia sin recordarme
la escoria que segun él era. Me importaba una mierda lo que dijera él pero sabia que a algunas personas les afectaba.
—¡Tus padres debes estar avergonzados de tener una abominación como tu de hijo! —grito el hijo de puta sobre
mi hombro.
—¡No jodas con eso, Martin! —gruñi cerca de su cara—. No me hagas romperte la maldita cara, hijo de perra.
—¿Quien? ¿Tu? —se burlo—. ¿El mariquita que se acuesta con mi sobrino?
—Ser un mariquita no me impidio partirte la maldita nariz la última vez, ¿quieres una repetición, hijo de puta? —
gruñi, viendo el miedo en sus malditos ojos.
—¡Deberias estar avergonzado de permitir esto bajo tu techo, Karen! —explotó contra su hermana, sabiendo de
sobra que cumpliria mis amenazas—. Por culpa de ese par de desviados todos estan condenados al infierno, son
pecadores que no merecen vivir en nuestra comunidad.
Tío Geoff, quien habia estado jalandolo desde atrás, me ayudo a arrastrarlo hasta la puerta me hice a un lado
mientras el hombre arrojaba la basura fuera, haciendo que su culo rebotara en el pavimento—. ¡No te atrevas a volver
a pisar mi casa, Martín! ¡Y no vuelvas a hablar de mi hijo de esa manera porque te las veras conmigo!
Me di vuelta, recibiendo a Harry en mis brazos al instante. Al mirar sobre la cabeza de mi chico, me di cuenta de
que el daño ya estaba hecho cuando me encontré con Liam con su chico en brazos, temblando. Escuche su explosión
contra su padre pero no entendi mucho de lo que decian. Unos minutos despues, tía Karen se encargo de llevar a
todos nuevamente a la sala.
Harry se aparto de mi y se acerco a la pareja, pasando sus dedos por el cabello del moreno—. Martín es un
imbecil ignorante, Zayn, no debes hacerle caso. —murmuró mi chico, totalmente serio—. Solo debe importarte lo que
tu crees de ti mismo, lo que los demás piensan no vale nada. Si eres feliz es porque estas haciendo lo correcto.
Un momento despues, se volteo y engancho mi brazo con el suyo, jalandome hacia la sala—. Eres un maldito
genio —murmuré, jalandolo para un beso.
—¿Eso quiere decir que me dejaras conducir tu auto? —musito, devolviendome el beso.
16.
—Esta en la cocina.
Reí ante la contestación de Anne, ya que ni siquiera habia conseguido abrir mi boca para hacer la pregunta.
Asintiendo, me dirigi en la dirección indicada en busca de mi rizado al cual encontré comiendose el merengue de un
pastel. Atrapandolo por la espalda, escuché su gritito asustado antes de que se relajara en mi contra.
—¿Que cosa mala estabas haciendo para que te asustara? —él sonrió, volteando a mirarme con los labios llenos
de merengue. Riendo entre dientes, me incline y quite el mismo con mi lengua antes de introducirla en su boca para
comenzar a besarlo.
—Comportense, hay niños presentes —un paño enroscado golpeo mi trasero junto a la voz de tía Karen.
Reí suavemente, separandome del rizado antes de tomarlo por las mejillas y voltearlo hacia la mujer—. Pero, tía
Karen, ¿como puedo resistirme a esta carita? —dije apretando sus mofletes mientras el rizado hacia ojitos—. ¿Ves?
Es imposible no desear comerselo.
Ella rió entre dientes—. Comportense, ambos. —dicho eso, salió por la puerta trasera y la escuche hablando con
Liam y Zayn.
—Creo que hemos sido aleccionados, bebé —musite en el oido de Harry, ganandome una pequeña risita y un
sonoro beso en la mejilla—. Yo queria uno en los labios.
—Oh, pobre bebé —musito con un puchero—. Pero tía Karen dijo que debiamos comportarnos.
Harry rió entre dientes antes de unir nuestros labios—. Dijiste que uno solo. —dijo contra mis labios cuando
intento separarse y lo segui.
—Sigue siendo uno. —lo bese suavemente—. Sino nos separamos, es uno.
—Es trampa —se separo un poquito pero volvi a unirlos, logrando una risita tonto en medio del beso.
—¿Que acabo de decir? —tía Karen volvió a golpearme con el paño—. Comportense.
—Nos estabamos comportando —aseguré, mirandola sobre mi hombro—. Fue solo un beso inocente, ¿verdad,
Harry?
—Por supuesto —el rizado llego detrás de mi y me apreto el culo—. Y este es un toque inocente, ¿verdad, Lou?
—Ustedes dos y sus hormonas disparadas —tia Karen sacudio la cabeza con una sonrisa—. Solo asegurense
de que los niños pequeños no vean nada subido de tono y estaran bien.
—Si, señora. —dijimos a la vez antes de dirigirnos a la puerta trasera y salir por ella.
Liam y Zayn estaban sentados en la hamaca del porche, el segundo acurrucado sobre el regazo del primero.
Haciendole un gesto hacia las sillas frente a ellos, le indique a Harry donde debia sentarse. Okey, hora de un poco de
devolución despues de años de burlas. Harry me dio un guiño mientras nos sentabamos, indicandome que estaba de
mi lado cuando nos giramos a mirarlos con las caras más estupidas que encontramos.
Liam nos miró con el ceño fruncido—¿Porque nos miran así, par de micos?
—¿Que?
—No les hables así. —reprendió, logrando que me mordiera una risa ante la expresión de cachorrito apaleado
del castaño.
—Aww —Harry junto sus manos frente a su pecho mientras los miraba sin quitar la tonta expresión de su rostro—.
Son demasiado tiernos, si hasta parecen un matrimonio.
—Ya dejen eso, idiotas. —esquive la patada que Liam nos arrojo, intentando no reirme—. Lo averguenzan.
—Aww, lo avergonzamos, Hazz. —dije con voz tonta, codeando a Harry suavemente. Liam alzo una ceja en mi
dirección:— Me conviene seguirle la corriente, me gusta el sexo.
—Esta bien. —nos miró raro—. ¿Porque mejor no me dicen como van sus estudios? Sería mejor que escucharlos
decir estupideces.
Sonreí ante el cambio de tema y decidi darle un respiro a ambos luego de lo que habia sucedido con Martin. Liam
nos pregunto a ambos sobre nuestros estudios, hablamos sobre los estudios de Zayn quien sorprendentemente no
era como el burro de Liam y si tenia una carrera. Se notaba lo orgulloso que estaba Liam de su chico y me alegraba
por él, luego de todo lo que habia deseado encontrar a su unico finalmente podia tenerlo en sus brazos.
Me habia dado cuenta de que Zayn habia estado más y más callado a medida que la charla progresaba pero
pensé que era solo su personalidad. Eso fue hasta que el chico confeso ser un adicto en medio del proceso de
rehabilitación. Cuando Liam se metia en algo, siempre le gustaba hundirse hasta lo más profundo, eso era seguro.
Observando el afiebrado rostro del moreno, me deslice de mi silla y me arrodille frente a ellos, llevando una mano
a su rostro y deteniendome al darme cuenta de que no habia pedido permiso—. ¿Puedo? —musite hacia el moreno,
recibiendo un asentimiento. Colocando mi mano sobre su rostro, hice una mueca al sentir su alta temperatura—. Me
gustaria tomarte la temperatura e intentar bajar la fiebre, Zayn, podria ser peligrosa si sube demasiado.
—Iré a mi auto por mi maletin. —me puse de pie rapidamente, dirigiendome a la puerta mientras mi mente giraba
en lo que debiamos hacer. Deteniendome en el umbral, me vi obligado a advertir a Liam—. Será mejor que lo lleves a
tu habitación, Liam, he visto este tipo de situaciones antes y se va a poner feo.
Corriendo por la casa, esquive a los niños revoltosos que se metieron en mi camino y salí por la puerta principal.
Mis pasos se comieron la vereda principal hacia mi auto, el cuerpo delgado de Harry choco contra mi espalda cuando
me detuve para quitar la alarma del mismo.
Tomando mi maletin, cerré la puerta y atrape su mano arrastrandolo nuevamente hacia la casa. Una vez que
habiamos subido las escaleras, me gire y lo miré—. Ve por un agua apenas tibia, no fria, y toallas.
—Bien. —dicho eso, salió corriendo al baño más cercano mientras yo me apresuraba hacia la habitación de Liam.
El chico estaba acostando a Zayn sobre la cama cuando entré—. Quitale la ropa —pedi mientras dejaba el maletin
sobre el escritorio de Liam. Cuando vi que el chico no estaba moviendose, me giré hacia él para encontrarlo mirandome
como si le hubiese pedido tener sexo con su novio—. No seas idiota, Liam, necesitamos bajar su temperatura no es
momento para tus celos irracionales.
Lo escuché farrullar algo sobre mi siendo un idiota pero no le preste atención. No tenia tiempo de ponerme a pelear
con el imbecil. Acercandome a ellos una vez que Liam le habia quitado la camiseta, meti el termometro en su axila y
deje que terminara de desvestirlo. Harry entro en el momento justo que el aparato comenzo a sonar, avisando que ya
habia tomado la temperatura.
—Tiene casi cuarenta —musité, apresurandome a humedecer una de las toallas y colocarla en la frente del chico—.
Debemos bajar su temperatura.
Le indique al castaño que siguiera humedeciendo el paño y colocandose a Zayn, ya que no queria que el chico
viese a alguien practicamente desconocido cuando abriera los ojos. Habia aprendido de la mala manera que la mayoria
de los adictos tendia a volverse un poco locos cuando no veian a sus seres queridos cerca.
—Voy a... —el balbuceo de Zayn me tuvo corriendo hacia una papelera cercana y colocandola debajo de él cuando
se doblo fuera de la cama. Miré Liam, su expresión aterrada—. Es normal, Liam, su cuerpo esta luchando contra la
adicción.
Grito e intento salir de la cama en ese momento—. ¡No lo dejes levantarse! —grité, arrojandome a agarrar sus
muñecas para que no tuviese oportunidad de salir de la cama. El chico siguió gritando y llorando, retorciendose en un
intento de escapar—. Liam, sigue humedeciendolo con el paño. —vi las lagrimas bajando por las mejillas de castaño
pero no era momento para eso—. ¡Liam!
Antes de que nos diesemos cuenta, Zayn cerró los ojos perdiendo el conocimiento. Suspiré, sabiendo que eso era
lo mejor. Acercandome al recipiente de agua, humedeci otro paño y ayude a Liam, recordando brevemente echar un
vistazo hacia Harry sobre mi hombro. El mismo estaba palido, los ojos enormes mientras temblaba.
—Estará bien, Liam —aseguré, bajandome de la cama—. Te tiene a ti ahora. Siempre me dijiste que querias a tu
unico, lo tienes aquí ahora y te necesita, debes ser fuerte para él.
—Para esto es la familia. —le guiñe un ojo antes de apresurarme hacia Harry para sacarlo de la habitación. Una
vez fuera, lo aprete contra mi pecho—. ¿Estas bien, rizos?
—Si, lo estará, cariño —bese su mejilla suavemente—. Estoy seguro de que estará bien.
17.
El castaño levanto la mirada, dandome una sonrisa triste—. Entra y sale de la inconsciencia, grita o balbucea cosas
antes de volver a dormirse.
—Es normal, Liam —aseguré—. Su cuerpo esta eliminando los residuos de las drogas, estoy seguro de que estara
como nuevo en un par de días. Necesita mucho descanzo en este momento, mantenlo hidratado y no lo dejes salir.
—Leeyum, cariño —tía Karen aparecio detrás de mi, una mueca decorando su simpatico rostro. Me miró a mi y
luego a Liam—. Dafne esta abajo y se niega a irse, he intentando que se vaya por todos los medios pero no he podido,
así que no te asombres si ella sube.
Sentí mi sonrisa malvada cruzar mi rostro mucho antes de escuchar la risita de Liam—. Por favor, Louis, es toda
tuya.
—Gracias —le sonreí—. Será todo un placer hablar con mi queridisima Dafne. Creo que hasta la he extrañado.
—Tanto como se puede extrañar un dolor en el culo. —aseguré, girandome y corriendo por el pasillo antes de que
tía Karen pudiese golpearme con el paño en su mano. Aun así, escuché su grito diciendome que no dijera malas
palabras mientras bajaba corriendo las escaleras. Choque por gusto con Dafne quien comenzaba a subirlas,
enganchando mi brazo en su cuello y arrastrandola al primer piso—. Dafne, pequeña bruja, cuanto tiempo sin verte,
¿como estas?
—Estaba bien hasta que apareciste —se quejo, soltandose de mi brazo y dando un paso atrás—. ¿Que jodidos
haces aquí? ¿No vives en Londres?
—¿Y tu no vives en la casa de al lado? —eleve una ceja—. Si quieres te arrojo sobre la cerca.
—Tienes razon, te aviso cuando pueda levantar a un elefante y lo intentamos, ¿te parece?
—Al que le quede el poncho que se lo ponga —me encogi de hombros antes de mirarla de arriba abajo—. ¿A quien
le robaste esa ropa? ¿A la pequeña Bella?
Ella hizo una mueca de asco hacia mi—. Ni siquiera sé porque estoy hablando contigo, vine a ver a Liam.
—Liam esta ocupado. —me puse delante de ella cuando comenzo a dirigirse a las escaleras nuevamente.
Me metí un pulgar en la boca e hice exagerados sonidos de succión antes de sacarlo con un brusco tirón. Le guiñe
un ojo—. ¿Entendiste?
—Eres un asco. —escupió—. Y Liam jamás estaria haciendo algo así. Él volvio para estar conmigo, yo lo sé.
—Cuando te quede el cabello negro y te crezca un pene, te creere —reí—. Por ahora, creo que estoy bastante
seguro de que Liam esta en una relación. Y la razón por la que volvio es que quiere presentar a su futuro esposo a su
familia.
—Si, soy gay, joder —me giré para ver a Liam bajando las escaleras con una marcada expresión de mal humor—.
Louis te lo ha dicho como mil veces, Dafne, soy gay.
—¿Que? —jadeo.
—Que es gay. G.A.Y —deletré—. Que le gusta chupar penes, les gusta metersela a hombres, le gusta que hombres
se la metan, le gusta que...
—Louis —miré a Liam, quien estaba intentando detener una sonrisa—. Creo que ya entendio.
Miré a Dafne e hice una mueca—. No, creo que aun no lo hizo.
—Oh, Liam, amor, estoy segura de que estas confundido —aseguró—. Tu no eres gay.
—Joder. —gruño Liam antes de tomar la parte delantera de mi camiseta y jalarme, chocando nuestros labios juntos.
El beso fue un simple toque de labios pero duro hasta que la puerta se golpeo detrás de Dafne. Liam se separo y me
miró—. No le digas nada a Zayn, es demasiado celoso.
—Creeme, estoy intentando olvidar que esto sucedio —musitó, limpiandome los labios antes de caminar como un
zombie en busca de Harry. Lo encontré hablando con los gemelos en el patio, una vez estuve cerca, lo giré y le plante
un beso con todas las de la ley, metiendo mi lengua en su boca y separandome solo cuando el aire fue estrictamente
necesario.
—¿Y eso por qué fue? —jadeo, sus labios hinchados y rojos brillaban por el beso.
—Liam me beso para espantar a Dafne —musité, aun sin poder creermelo—. Quitame la sensación, Hazz, por
favor.
El rizado me miró con los ojos enormes por un segundo antes de comenzar a reir de forma graciosa y volver a unir
nuestros labios—. No dejes que te vuelva a besar —musitó—. Voy a perdonarle esto porque es mi primo y porque
Dafne es un dolor en el culo pero que no vuelva a suceder.
***
Volvimos a Londres esa misma noche, ya que tanto Harry como yo teniamos compromisos que no podiamos
cancelar. Liam me llamo un par de días despues para informarme que Zayn estaba bien y que hasta habia decidido
asistir a reuniones de auto-ayuda y demás. Los felicite a ambos, ya que su relacion estaba floreciendo a rapidamente.
Un par de semanas despues, llegue de madrugada del hospital y encontré todas las luces encendidas. Dejando
caer mi mochila aun lado de la puerta, me dirigi hacia la habitación de musica de Harry. Allí era donde tenia todos los
instrumentos y tambien donde dictaba sus clases. Una escandalosa canción de rock estaba haciendo vibrar las
ventanas, tan fuerte que me extrañaba que los vecinos no se hubiesen quejado.
Pasandome una mano por el rostro, limpie el sueño de mis ojos y empuje la puerta, frunciendo el ceño al no ver a
Harry al instante. Entrando en la habitación, me acerque al equipo de musica y lo apague, mirando a mi alrededor en
busca del rizado y encontrandolo durmiendo en un rincon de la sala. Harry tenia sus rarezas pero alguien que habia
vivido a su alrededor tanto tiempo, entendia cada una de ellas. Si Harry estaba durmiendo con la musica a todo
volumen queria decir que algo estaba atormentandolo y queria olvidarlo, la musica reemplazaba cualquier pensamiento
logico en su cabeza.
—Hey, bebé —me arrodille a su lado en el suelo, acariciando suavemente su cabello. Sus ojos se abrieron
suavemente—. ¿Que sucede, cariño?
Su labio inferior salió en un puchero y sus ojos se llenaron de lagrimas. Rodeandolo con mis brazos, lo acerque a
mi pecho—. Liam se va.
—¿Eh? —lo envolvi en la manta con la que estaba cubierto, como un bebé y lo puse sobre mi regazo.
—Liam se va a New York —sollozó—. Acepto un puesto de aprendiz y se va a Estado Unidos por un año.
Okey, eso no me lo habia esperado. Liam podia ser un dolor en el culo pero era mi mejor amigo despues de Harry,
no queria que se fuera. Tomando un respiro, intente razonar como un hombre de veinticinco años lo haria pero era
demasiado jodidamente dificil hacerlo cuando yo tenia ganas de llorar con Harry.
—Oh dulce, no debes llorar por esto —aseguré, limpiando su rostro—. Liam regresara en un año y siempre podemos
ir a visitarlo o llamarlo por telefono.
—No quiero que se vaya —gimoteo—. Él siempre esta cuando lo necesito, es mi mejor amigo despues de ti.
—Lo sé, cariño —aseguré, apachurrandolo contra mi pecho—. ¿Quieres ir a despedirlo al aeropuerto?
—Entonces vamonos —le di una pequeña palmada—. ¿A que hora te dijo que se iba?
—Oh mierda —jadee. Poniendome de pie, tome su mano y corrí hacia la puerta delantera, tomando un abrigo para
Harry en el camino antes de correr fuera del departamento.
No sé cuantas leyes de transito rompi mientras corríamos para llegar antes de que el avión partiera pero lo logramos.
Ya en el aeropuerto, nos encontramos con Niall. El rubio no habia siempre habia mantenido su amistad con nosotros
luego de volver de Irlanda, a donde se habia mudado cuando tenia once. Nunca nos habiamos olvidado del chico y en
cuanto volvio a Inglaterra, nos busco y retomo la amistad con los tres.
—¡Que suerte que llegaron! —la expresión de alivio de Liam no tenia precio cuando Zayn se aparto para dejar que
el castaño recibiera a Harry entre sus brazos. Francis y dos personas más que no conocia tambien estaban allí.
—¿Realmente pensaste que te ibamos a dejar ir sin una despedida? —pregunte, dandole un abrazo y moviendome
a un lado para dejar a Niall.
—Pensé que no llegarian a tiempo. —acepto, riendo suavemente cuando Harry y Zayn se pegaron a él al mismo
tiempo—. Dios, no lloren, volveré en un año, no es tanto tiempo.
El llamado para que los pasajeros abordaran logró que ambos se alejaran del castaño suavemente. Liam se inclinó
y dejo un sonoro beso en la mejilla de Harry antes de susurrarle algo en el oido que lo hizo reir y asentir al mismo
tiempo. Dejando a un lado al rizado se acerco a Niall y lo estrecho en sus brazos, diciendole algo al oido antes de
despedirse rapidamente de Francis y las otras dos personas y voltearse hacia mi.
Rio entre dientes—. Lo haré —aseguró—. Cuida de Zayn mientras no estoy, ¿si?
—Lo prometo.
Dando un paso atrás, vi a los amantes despedirse antes de que Liam se alejara de nosotros, ondeando una mano
y desapareciendo en el tunel hacia el avión. Moviendome rapidamente. atrape a Zayn en el momento en que se
desmorono y comenzo a sollozar realmente. Pasando mi mano por su espalda, mire a Harry y Niall para que se
acercaran.
—Para, Zayn —pedi—. Vas a enfermar si sigues llorando así. Ya lo escuchaste, volvera en un año.
—Estoy seguro de que el tiempo pasara volando —aseguró Niall, acariciando su pelo dulcemente—. Antes de que
te des cuenta, ya habra vuelto.
—No lo creo así. —susurró—. Estas cosas siempre se hacen eternas. Mi tio viajaba mucho cuando era pequeño y
siempre parecia tardar años en volver.
—Eso es porque no nos tenias a nosotros tres en tu vida —aseguré—. Vamos a mantenerte entretenido tanto
tiempo que no te darás cuenta de que el tiempo pasa.
—Porque eres de nuestra familia —Harry le sonrió, enseñandole sus hoyuelos—. Somos raros, estamos un tanto
chiflados y ni siquiera compartimos la misma sangre pero somos una familia y tu perteneces a ella, Zayn. Nosotros
cuidamos a los nuestros.
18.
2015.
Un año y diez meses, ese era el tiempo que habia pasado desde que Liam se habia ido a Estados Unidos. Mi
carrera y los compromisos de Harry nos habian mantenido atados a Londres incapaces de viajar para visitarlo
ultimamente pero por suerte, nos habia quedado una parte de él conviviendo con nosotros. Todos los días, de todas
las semanas de todos los ultimos veintidos meses. No es que me queje, porque no lo hacia pero cuando tienes a dos
adultos, que cuando se juntan se vuelven niños de cinco años capaces de destrozar un departamento entero... bueno,
cualquiera puede sentirse frustrado.
Acomodando mis lentes sobre mi nariz, cerré la puerta con el pie y me quite la chaqueta, arrojandola sobre el sofá.
El clima fuera era una mierda, la nieve habia estado cayendo sin parar y las decoraciones navideñas habian
comenzado a aparecer en todos lados. Los villancicos sonando tanto en la calle como en el hospital donde realizaba
mis practicas todavia resonaban en mi cabeza como esa canción molesta de moda que no te puedes sacar de la
cabeza.
El sonido de voces y risitas hizo que me dirigiera hacia la habitación donde Harry guardaba sus instrumentos,
tarareando la cancion "Noche de paz" mientras acortaba el espacio en un par de zancadas.
—¿Que estan haciendo? —musité, quitando mis lentes para poder refregar mis ojos apartando el ardor por la falta
de sueño.
Zayn fue el primero en girarse, dedicandome una pequeña sonrisa antes de levantar la bomba de agua sobre su
hombro y lanzarla con fuerza hacia la pared, en la cual al instante aparecio una gran mancha verde. El piso habia sido
empapelado con diarios viejos y por lo que veia, allí tambien estaba el diario de la mañana el cual no habia llegado a
leer... otra vez.
—¡Lou! —Harry rio, corriendo hacia mi y saltando a mis brazos antes de que pudiese evitarlo. La bomba de pintura
que tenia en la mano se revento contra mi camiseta, dejando una gran mancha azul que siguio creciendo hasta que
choco con mi cinturon—. Oops, lo siento, Lou.
—No pasa nada, bebé —aseguré—. De igual modo esta camiseta no me gustaba —miré sobre su cabeza hacia el
desastre de colores en la pared—. ¿Que estan haciendo?
—¡Arte abstracto! —explico el rizado—. Le consegui a Zayn una galeria donde exponer sus cuadros, estamos
probando estilos de arte para saber cual le va mejor. ¿Verdad que quedo bonito?
Incline la cabeza a un lado, intentando determinar que estaba viendo realmente pero como solo veia manchas,
decidi encogerme de hombros y hacerme el desentendido—. No lo sé, bebé, yo no tengo ningun conocimiento de arte.
—Admitelo, Louis, son solo manchas —rio Zayn, rodando los ojos.
—Pero son bonitas manchas de colores —aseguró Harry, bajando de mis brazos y llevando su mano a su largo
cabello para quitarse los rizos del rostro.
—Dios, bebé, te estas ensuciando todo —avise, sacando un pañuelo de mi bolsillo y limpiando la pintura de su
rostro—. Creo que lo mejor es que terminen con esto, tomen un baño y vengan a la cocina a comer algo.
—Aunque me encantaria aceptar esa oferta, debo irme. Tengo muchos cuadros que pintar —aviso Zayn, limpiando
sus manos en su delantal antes de quitarselo—. Llamaré a Francis para que venga por mi y prometo venir luego
repintar esta pared luego, ¿si?
—No te preocupes, Zayn, creo que eso le da un poco de color a este lugar. —bese el cabello de Harry, donde no
estaba sucio—. Dejalo así.
—Vendré igual, le debo un mural a Harry —aseguró, pasando a mi lado y revolviendole el cabello al rizado—. Traere
mis aerosoles la proxima vez, puede que eso funcione mejor.
—¡Esta bien! —Harry le sonrió animandamente antes de que el moreno se despidiera y saliera del departamento.
Una vez que escuché la puerta delantera cerrarse, miré a Harry—. Ve a bañarte, bebé.
—Aunque me encantaria, lo único que deseo hacer ahora es dormir —acepte—. Estuve despierto toda la noche.
Dejame recuperar fuerzas y te prometo follar hasta navidad.
—No olvides esa promesa. —pidio antes de soltar una risita y salir corriendo al baño más cercano.
Rodando los ojos, me dirigi al baño de nuestra habitación y me quite la ropa, dandome un baño express antes de
vestirme y dirigirme a la cocina. Haciendo un rapido desayuno, comencé a colocar las cosas en la mesa en el momento
justo en que Harry entro al comedor, bañando y con sus rizos controlados en un pequeño moño.
—Hey, bebé —le di un pequeño beso, dejando su jugo de manzana y tostadas frente a él—. ¿A que hora se
acostaron ayer?
Se encogio de hombros— No lo sé, miramos muchas peliculas de terror y nos dormimos en el sofá. Luego, esta
mañana, le dije a Zayn sobre la exposición y nos pusimos a pintar la pared.
—Bueno, veo que se divirtieron —reí, dandole una mordida a mi tostada—. ¿Que más hiciste?
Observe con una pequeña sonrisita como el chico me contaba hasta el más minimo detalle de su noche de chicos
con Zayn y Niall. De como el rubio habia salido corriendo a su casa luego de que Josh incendiara las cortinas y de
como se habian reido de él por horas. Terminando mi café, me puse de pie y quite el plato de Harry junto con mis
cosas, dejando solo su jugo y viendo como sus ojitos se cerraban mientras bebia. Sabia de sobra que el niño no habia
dormido mucho, lo que era bueno para mi ya que podia dormir tranquilamente con él en mis brazos.
—Bebé, te estas durmiendo sentado —lo besé suavemente, observando como funcia la nariz como un niño
pequeño—. Vamos, arriba, cariño, vamos al dormitorio.
Su ceño se fruncio como si estuviese pensando en ello hasta que sonrió—. Oh si, yo corté la comunicación de Liam
y Zayn.
—¿Que?
—Corte su comunicación —repitio—. Le di un numero falso a Zayn para que llamara a Liam. ¿Recuerdas que perdio
su telefono hace poco?
—Si, lo recuerdo.
—Pues, me pidio el numero de Liam y aproveche la oportunidad y le dije que lo habia cambiado mientras no tenia
su telefono —sonrió—. Le di uno falso.
—Harry Edward Styles, lo que hiciste fue horrible —gruñi—. ¿Por que jodidos hiciste algo como eso?
Puso un pequeño puchero en sus labios—. Yo solo queria ayudar, Lou —aseguró—. Ahora que estan
incomunicados, Liam comenzara a extrañar mucho a Zayn y volverá.
Lo miré un segundo a los ojos, sabiendo de sobra que el chico lo hacia todo con las mejores intenciones. Pero a
veces, Harry y sus intenciones estaban totalmente erradas. Con un suspiro, quite el cabello de mi rostro y suspiré.
—No debiste hacer algo como eso, cariño —dije suavemente—. Ahora ellos sufriran por lo que hiciste.
—Ellos sufren por estar separados, Lou —señalo—. Pero gracias a mi, estaran juntos nuevamente.
—Espero que esto no vaya en tu contra luego —musité mientras lo obligaba a ponerse de pie, arrastrandolo hacia
la habitación. Sabia de sobra que no seria capaz de meterme en lo que Harry estaba planeando, el chico haria lo que
quisiese de cualquier manera y si me metia, iba a armar un escandalo digno de una reina. Por lo que como siempre,
no me meteria y saldria en su defensa cuando la mierda estallara.
19.
—Te lo dije, Lou —se jacto Harry, envolviendome en sus brazos mientras observabamos como el cura que Harry
habia sacada vaya Dios a saber de donde, casaba a Zayn y Liam en el centro de una galeria de arte.
Rodee los ojos, sin preocuparme en darle una respuesta. Harry habia conseguido hacer exactamente lo que queria.
Dos meses despues de que cortara la comunicación de la parejita Ziam, Liam me llamo por telefono para avisarme
que volvia a Londres para quedarse. Joder, nos habiamos enterado de que el chico habia vendido hasta su
departamento en New York para volver con Zayn. Y como la cereza del pastel, Harry los habia sorprendido a todos,
preparandole una boda express a la pareja.
—Ni siquiera lo pienses, tesoro —negué—. No hay modo de que meta mis manos en esto, tu te metiste en el
problema, tu sales solito.
—¿Vas a dejarme a merced de mi malvado primo? —parpadeo hacia mi, luciendo adorable.
—Sip, lo haré. —reí, ganando que me envolviera en sus brazos y me subiera unos centimetros del suelo antes de
juntar nuestros labios.
Harry habia dado un ultimo estirón hacia poco, quedando varios centimetros por encima de mi lo que me
imposibilitaba levantarlo pero eso no era un problema ya que ahora él podia levantarme a mi. Era un tanto comico el
que por casi veintitres años hubiese sido yo el que lo cargara a él y ahora, gracias a su altura, habiamos cambiado los
lugares. Eso no queria decir que yo no siguiera cuidando de mi pequeño terremoto como siempre. Seguia siendo la
misma molestia que habia sido desde que era un niño en un paquete más grande.
Estaba bastante emocionado besando el rostro de mi niño de rizos cuando algo llamo mi atención fuera de la galeria.
Rodee los ojos, incapaz de detenerme—. Dime que la cara de orangutan con diarrea no esta allá afuera. —pedi en un
susurró.
Harry fruncio el ceño un segundo antes de mirar hacia donde habia estado mirando, imitando mi rodar de ojos—.
Sip, Dafne esta aquí.
—Realmente, esa chica no se cansa —volteandome, me dirigi a la puerta—. Quedate dentro, Hazz.
La fresca brisa de la noche golpeo mi rostro cuando sali del local, la puerta se golpeo detrás de mi. Dafne estaba
vestida para matar... matar de un infarto a cualquiera que tuviese ojos. ¿Donde jodidos compraba la ropa la mujer?
¿En la tienda de payasos diabolicos?
Pasandome una mano por el cabello, lo aparte de mi rostro y la mire—. ¿Que haces aquí, Dafne? —pregunté con
toda la paciencia que pude reunir.
—Solo vine a ver si era verdad. —su voz tambien sonaba cansada.
—Lo sé —asintió, dandole una mirada a la galeria—. Solo queria verlo con mis propios ojos.
Sus ojos con demasiado maquillaje se llenaron de lagrimas cuando asintio suavemente—. Si, prometo no volver a
molestarlo nunca más.
Oh joder, era más fuerte que yo. Con un gruñido interno, di un paso al frente y tire a la chica dentro de mis brazos.
Ella parecio vacilar por un momento antes de devolverme el gesto con suavidad. Su perfume me mareo por un segundo
pero logré reponerme rapidamente. Dafne podia ser un dolor en el culo pero la habia conocido toda mi vida y a decir
verdad, las peleas con ella le habian dado un toque especial a mi vida. Si ella no hubiese estado y no se hubiese
obsesionado con Liam, las cosas hubiesen sido un tanto aburridas y diferentes. Claro, tenia a Harry pero era distinto.
—Lo sé —acepto, separandose de mi y dando un paso atrás—. Y aunque hemos tenido nuestros cruces, te
agradezco el haber intentando abrirme los ojos tantas veces. Lamento mucho el no haberte hecho caso antes.
—No te comportes como si tu vida se acabara, mujer —me queje—. Tienes veintitres años y eres una chica
inteligente, estoy seguro de que puedes conseguir un chico que te quiera como lo deseas.
Ella medio sonrio—. Sabes, la razón por la que seguia a Liam e insistia con él era porque queria ser como ustedes
—admitio, mirando a Harry quien estaba observando nuestra conversación desde dentro de la galeria a mi—. Ustedes
siempre parecian tan unidos, siempre estaban juntos y podia ver cuanto se amaban, cuanto aun se aman. Queria lo
mismo para mi.
—Y puedes tenerlo —aseguré—. Estoy seguro de que el chico indicado esta esperandote allí afuera, solo debes ir
por él.
—Gracias, Louis —sonrió—. Lo haré. Prometo intentarlo en otro lugar, es más, mi abuela me ofrecio pasar la
navidad en España y aunque antes no iba a aceptar ahora... creo que lo haré.
—Hazlo y por favor, Dafne, deja de comprar ropa en esa tienda —pedi—. No quiero ver tus desgracias.
—¿Y tu que, enano de kinder? Solo te faltan los parches en las rodillas.
Ella me dedico una pequeña sonrisa antes de dar un par de pasos hacia atrás—. Realmente te extrañaré, Louis.
—Lo mismo digo, Dafne. —suspire, viendola alejarse para detener un taxi e irse.
Observé el automovil alejarse hasta que las luces desaparecieron de mi vista antes de voltearme y entrar
nuevamente a la galeria, metiendome en los brazos de Harry para terminar de presenciar la boda. Harry apoyo su
barbilla en mi hombro y beso mi mejilla.
Harry asintió suavemente y se quedo en silencio mientras el cura declaraba a los novios: Marido y marido. El lugar
entero estallo en aplausos mientras los chicos se besaban. Antes de que lo pudiese detener, Harry saco un puñado
de arroz de su bolsillo y lo arrojo hacia la pareja, logrando que Liam se voltease a mirarlo con el ceño fruncido.
—Lo siento, me emocione. —se disculpo, aunque cualquiera podia ver que no habia ni un gramo de remordimiento
en su mirada.
La fiesta fue normal. Niall se comió todo lo que encontró y luego Josh tuvo que acariciar su espalda mientras se
volvia de colores y devolvia todo lo que habia consumido. Harry rompio un jarron que gracias a Dios el tio de Zayn
prometio pagar. Y Liam se veia más feliz de lo que alguna vez lo habia visto.
En el momento en que avisaron que se iban, me acerque a Liam y le di un fuerte abrazo—. Te felicito, hermano. —
susurré en su oido—. Siempre te dije que tu unico te estaba esperando allá afuera, me alegro de que lo hayas
encontrado al fin.
—Gracias, Louis —me sonrió, sus ojos brillando con lagrimas no derramadas—. Gracias por ser mi familia y mi
apoyo todo este tiempo. Por siempre darme animos, sino fuese por ti me habria rendido hace tiempo en mi busqueda
de mi unico.
—Siempre estaré aquí para ambos, Liam —aseguré—. Nunca lo olvides, como cuando eramos pequeños y
sacabamos a Harry de los lios, siempre será así.
—Siempre hermanos. —aseguró, una lagrima solitaria rodo por su mejilla aunque seguia sonriendo.
—Siempre. —prometí, dando un paso atrás para que los demás pudiesen felicitarlo.
Adam, el tio de Zayn, les habia comprado viaje a Hawaii o algo asi por lo que no los veriamos por unas semanas.
Me despedi rapidamente de Zayn, felicitandolo brevemente antes de que ambos tuviesen que marchar para el
aeropuerto. Al parecer, Harry realmente tenia todo planeado ya que Nani habia preparado la valija de Zayn y como
Liam ni siquiera habia desempacado al volver de Estados Unidos, ambos estaban listos para irse.
Nos quedamos en la vereda hasta que el auto se marcho. Harry me envolvio con sus brazos y subi la cabeza para
poder besarlo.
—Ahora me toca organizar nuestra boda —murmuró—. ¿Puedo tener un leon para entregar los anillos?
—Nada de animales carnivoros —susurré en respuesta—. Pero siempre puedes tener fuegos pirotecnicos.
Epilogo.
2016.
El castaño rio, entrando a la habitación y cerrando la puerta detrás de él con un pequeño golpe. Su mirada se paseo
por la habitación con lentitud, como si estuviese recordando algo. Sabia exactamente lo que iba a decir antes de que
abriera la boca—. Es como un deja vú.
—Creo que esa era la idea cuando tu padre me envio a cambiarme aquí —reí—. Solo que esta vez no robare uno
de sus sacos.
—Porque pensaba devolverselo —aseguró—. Hasta que Niall arrojo su jugo sobre ti luego de la boda.
Hice una mueca a mi reflejo en el espejo, anudando la corbata negra y me giré hacia él—. Aun creo que debimos
quitarnoslo antes de subir a la casita del arbol —hice un gesto hacia la corbata—. ¿Con o sin corbata?
Liam inclinó la cabeza a un lado, como si eso le diera una mejor imagen—. Sin —dijo al fin antes de caminar hasta
la cama y dejarse caer en ella—. Si te hace sentir mejor, el pozo donde lo enterramos no era muy profundo por lo que
papá logró encontrarlo y salvarlo.
—No, no me hace sentir mejor —reí, desanudando la corbata y quitandola antes de arrojarla en una bola hacia su
cabeza—. ¿Donde esta Zayn?
—Intentando que Harry no se arranque el pelo —volteo la cabeza en un angulo extraño para poder verme—. Dejame
decirte que estoy feliz de haber salido de allí, por un momento pensé que el rizado trastornado enloqueceria y me
quitaria los ojos con el tallo de una rosa y eso que solo hice un buen comentario acerca de sus zapatos.
—¿Por que comentaste sobre sus zapatos? —pregunte, pasandome una mano por el cabello para quitarmelo del
rostro—. Sabes como es tu primo acerca de su vestuario.
—Se puso botas de cuero, Louis, creeme, tenia que hacer un comentario sobre ello.
—A decir verdad extraño un poco sus zapatillas comunes pero es su elección y si le gustan las botas de cuero, que
las use. No te metas en sus elecciones de vestuario.
—Chupamedias. —murmuró, su voz perdiendose en el material de las sabanas cuando dio vuelta la cabeza.
Lo miré mal, abriendo la boca preparado para defenderme cuando Zayn aparecio jadeando en la puerta. El moreno,
a diferencia de nosotros, llevaba un saco bordo con un jean negro. Segun Liam, habia sido una misión realmente
imposible convencerlo de ponerse un traje completo por lo que cedio a los jeans mientras se pusiera el saco. Era
gracioso que Liam me dijese chupamedias cuando él era exactamente igual con Zayn.
—Joder, creo que perdi un pulmón en el camino. —jadeo el moreno, aferrandose al marco de la puerta mientras
intentaba recuperar el aliento.
Liam lo miró, riendo entre dientes—. Eso te pasa por no querer salir a correr conmigo —aseguró—. Tienes menos
estado fisico que un palillo chino.
—Pudrete, idiota. —le enseño la lengua al castaño antes de mirarme a mi—. Tenemos un problema con Harry.
—Nada grave —me aseguró antes de fulminar a Liam con la mirada—. Pero gracias a el comentario de cierta
persona, Harry se encerro en su habitación y ahora no quiere salir.
Zayn bufo—. Liam, cariño, para ti estar a la moda es usar pantalones de chandal y camisetas basicas.
Gemma estaba sentanda en las escaleras principales, llevando un bonito vestido verde oscuro que resaltaba sus
ojos. Me sonrió en cuanto me vio acercarme a ella—. Esta haciendo todo un berrinche allí adentro y dudo mucho que
te deje entrar, cerro la puerta con llave.
—¿En serio todo fue por el comentario de Liam? —me detuve frente a ella.
—Por supuesto que no —sacudio la cabeza—. Es solo que esta nervioso por la boda y esta haciendo un drama de
todo, como siempre lo hace.
—¿Crees que pueda sacarlo de allí a tiempo? —le di una mirada a la casa.
—Por supuesto, le aposte a Niall todo lo que llevo en mi billetera a que puedes sacarlo así que hazlo —se puso de
pie—. Es más, voy a darte un dato util: Usa la ventana.
—¿Que ventana?
—La misma que usabas cuando estabas en la secundaria para colarte a la habitación de Harry —me miró con una
sonrisa cuando senti mi rostro arder—. ¿Realmente crees que nos los escuchaba hablar? Dormia en la habitación
contigua, idiota.
Ella me dio un guiño y una media sonrisa—. Siempre supe que tu lo cuidabas —dijo—. Además, entre a cerciorarme
de que hacian varias veces y siempre te encontraba enredado a su alrededor. Era algo muy tierno de ver y sabia que
tranquilizabas a Harry, creeme, nadie queria a un Harry despierto a las dos de la mañana.
Dicho eso, termino de bajar las escaleras y se alejo camino a la iglesia antes de que pudiese decir nada. Girando
sobre mis talones, corrí alrededor de la casa y trepe rapidamente el arbol que estaba a un lado, saltando sobre el
tejado y antes de caminar con cuidado sobre el mismo aferrandome a la ventana de Harry en cuanto la vi antes de
que tuviese la oportunidad de rodar fuera y caer de la casa. Por suerte la hoja estaba abierta por lo que solo me
impulse hacia adentro, rodando por el suelo de la habitación.
—Ouch —frote mi cabeza, donde habia impactado contra el suelo—. Joder, era más facil cuando eramos niños.
—Creo que fue una bonita caida. —rió—. ¿Que haces aquí?
—Liam dijo que mis zapatos eran feos. —hizo un puchero, acomodandose en el suelo para quedar medio acostado
sobre mi pecho.
—El sexo tambien y, cariño, dejame decirte que nosotros exactamente virgenes. —bromee—. No somos virgenes
de ninguna manera.
—Sino te mueves, no llegaremos a nuestra boda —le recorde—. Aun quieres casarte, ¿no?
—Yo tambien te amo desde ese momento, Lou. —sonrió, acercandose a mi para dejar un pequeño beso en mis
labios.
Giré sobre mi mismo, con mis brazos a su alrededor hasta que quede sobre su cuerpo. Salpique besos por su rostro,
ganandome una risita tonta. Los besos juguetones se convirtieron en un beso real en un segundo, sus manos se
colaron dentro de mi camiseta mientras hundia las mias en su cabello. Moviendo mis caderas, refregué mi erección
creciente contra la suya, chocando nuestras bocas juntas.
Poniendome rapidamente de pie, arranque mi saco y camiseta sobre mi cabeza y baje mis pantalones observando
a Harry hacer lo mismo. Sentandome en el borde de la cama, observe con una sonrisa cuando Harry camino hasta mi
y se sento a horcajadas sobre mi regazo, volviendo a besarme. Mis manos se deslizaron nuevamente por su cuerpo,
atrapando sus pezones y dandole pequeños jalones que hacian gemir al rizado sobre mis piernas.
Mis labios se deslizaron por su cuello hacia su pecho para poder hacer el mismo trabajo con mis dientes, besando
y chupando cada centimetro de piel hasta llegar a mi meta. Deslizando mis brazos alrededor de su cintura, lo mantuve
sobre mi regazo cuando comenzo a mecerse, buscando fricción mientras jadeaba. Mis labios rodearon uno de los
discos café, chupando con fuerza antes de lamer el lugar para quitar el dolor.
—¿Lubricante?
—No es necesario —rio—. Te tenia una sorpresita para la noche de bodas pero creo que te daré el regalo antes.
Llevando su mano hacia tras, movi las caderas varias veces, gimiendo contra mi boca antes de volver a traerla al
frente con un tapón anal aferrado a sus dedos. Reí entre dientes, mirando el objeto un segundo antes de llevar mis
dedos a su pequeño agujero metiendolos sin resistencia—. Dios, te amo. —gruñi contra su boca antes de tomarla para
un beso brusco.
Meti y saque mis dedos varias veces, asegurandome de que estaba lo suficientemente dilatado antes de tomarlo
de los muslos y levantarlo suavemente para poder alinear mi rección. Las manos de Harry se aferraron a mis hombros
mientras él mismo se dirigia con cuidado hacia abajo hasta que quedo sentado sobre mis muslos. Gimió contra mi
boca.
—Debemos apurarnos. —murmuré contra su boca—. Todos deben estar en la iglesia esperando por nosotros.
—Bien. —rió, comenzando a moverse sobre mi, pegando su labios a los mios mientras gemia.
Ayudandole, gruñi contra su boca intentando no llamar la atención de nadie si todavia quedaba alguna persona
dentro de la casa. Cuando el movimiento no fue suficiente, me voltee con el chico en brazo, extendiendolo en su cama,
volviendo a penetrarlo y comenzando a moverme con más fuerzas. Harry se aferro a mis hombros mientras envolvia
sus piernas a mi alrededor. Su boca choco contra la mia mientras aumentaba la velocidad.
—Lou. —se quejo, moviendo sus caderas al mismo ritmo que yo lo hacia.
Colando mi mano entre nuestros cuerpos, tome su erección y comence a acariciarla a la misma velocidad que me
movia. Observé con fascinación como el chico arrojaba su cabeza hacia atrás un segundo antes de que su corrida
manchara su estomago. Juntando nuestras bocas en un beso brusco y torpe, me deje ir en mi propio orgasmo,
gimiendo sobre sus labios.
—¿Terminaron, par de pervertidos? —dos bruscos golpes cayeron sobre la puerta luego de la voz de Liam—. ¡Todo
el mundo esta esperandolos en la iglesia, limpiense y muevan el maldito culo hacia allí!
—¿No quieres entrar a ver? —grito Harry, dandome un guiño—. Estoy seguro de que podemos recuperarnos para
una segunda ronda.
Podia sentir a Liam rondando los ojos aun cuando no pudiese verlo antes de que sus pasos se alejaran de la
puerta—. ¡Par de puercos! —el grito atravezó la casa seguido por la puerta principal golpeandose.
—Oh dios, vamos tarde a nuestra propia boda. —reí, besando a Harry antes de salirme de su interior—. ¡Vamos,
muevete que vamos tarde!
—Estoy en eso.
Ambos nos metimos al baño contiguo, limpiandonos rapidamente antes de vestirnos y correr fuera de la habitación.
Niall, Liam y Zayn estaban esperandonos en las escaleras principales cuando salimos y salieron corriendo junto con
nosotros hacia la iglesia. La imagen se parecia tanto a la que habiamos dado cuando eramos pequeños que hasta
daba miedo.
—Esperen aquí —chilló Liam mientras abria la puerta de la iglesia suavemente y por un momento, deje de ver al
liam de veinticinco años y vi al niño de once años que nos caso con una copia de Don Quijote de la Mancha. Lo vi
sonreirme, y guiñarme un ojo antes de aferrar la mano de Zayn y desaparecer detrás de la puerta.
—Esperen a la musica —pidio Niall, cuando miré al rubio recorde al niño torpe, con dientes chuecos y que hablaba
raro el cual fue nuestro amigo por muy poco tiempo antes de desaparecer y volver como un hombre, aun así, siempre
recordaria al niño que aparecio de la nada y se hizo nuestro amigo. Siguiendo el camino de Liam y Zayn, el rubio
desaparecio dentro de la iglesia.
—Yo tambien te amo, Louis —sonrió—. Gracias por quererme como soy.
Lo abrace fuerte, juntando nuestros labios en un suave beso y por un momento, frente a las puertas de aquella vieja
iglesia que nos vio crecer, fuimos niños nuevamente. Fui el chico preocupon y controlador que encontró un pequeño
comiendo cereales de una caja, en el centro del supermercado. Fui el joven que se aferro al pequeño aun cuando todo
el mundo aseguraba que eran solo problemas. Fui el hombre que aprendio a amarlo en todas sus formas, sin importar
nada ni nadie. Fui el Louis Tomlinson de veintisiete años que encontró el amor de su vida en un hermoso chico de
grandes ojos verdes. Fui el Louis de ochenta años, que amo a Harry Styles hasta el fin de sus dias.
Fin.
1999.
Harry miró a su madre de pie en el umbral, sonriendole dulcemente antes de que esta cerrara la puerta dejandolo
solo en su habitación. Las paredes quedaron inundadas con la tenue luz de colores que procedia del velador que
estaba acomodado en un rincón. Sombras extrañas se formaban en todos los lugares donde el rizado miraba. Como
todo niño de solo siete años, las amorfas figuras comenzaron a tomar forma convirtiendose en un horrible monstruo
que amenazaba con atraparlo.
—Los monstruos no existen, los monstruos no existen. —susurró cerrando los ojos con fuerza y aferrandose al
peluche de osito que usaba para dormir.
Abriendo suavemente los parpados, miró alrededor de la habitación pero las sombras seguian allí, asustandolo.
Harry tembló antes de mirar a su ventana. Sabia que Louis no vendria ya que estaba enfermo y no podia salir a la
calle con el frio que hacia pero Harry lo necesitaba mucho. Louis espantaba los monstruos con su mirada de rayos, él
se lo habia dicho y su Lou jamás mentia.
Arrastrandose por la cama, miró el suelo con miedo por unos segundos antes de tomar valor y bajar de un salto,
corriendo hacia la ventana y mirando a través del cristal. La calle fuera estaba iluminada con varias farolas que dejaban
circulos amarillentos en el asfalto. Dando una breve mirada sobre su hombro, Harry soltó un pequeño chillido cuando
vio la puerta de su armario entreabierta.
Seguramente un mostruo la habia abierto.
Él no podia quedarse allí acostado esperando que lo atraparan y lo arrastraran a su mundo debajo de la cama. No,
Harry no era tan tonto. Así que subiendo la hoja de la ventana, metio a su osito bajo la camiseta de su pijama y se
deslizo fuera. El tejado se sintio frio bajo sus pies descalzos pero no le importó. Balancenadose en el borde, arrojo al
Sr. Mostacho hacia abajo antes de treparse con cuidado al arbol que daba a su ventana.
El descenso fue algo trabajoso, su pijama se enredo varias veces y sus manitos le ardian por los raspones pero no
habia tiempo de detenerse a llorar por eso. Debia llegar con Louis, si lo hacia todo estaria bien. Tomando nuevamente
a su osito, lo colocó bajo su brazo y comenzó a correr hacia el pavimento y luego calle abajo.
—Tranquilo, Sr. Mostacho —musitó hacia su osito mientras se apresuraba por la calle solitaria—. Lou nos cuidara,
todo estara bien cuando lleguemos con él.
Un ruido cerca de las bolsas de basura al otro lado de la calle lo tuvo corriendo más rapido aun. Casi grita de la
emoción cuando vio la casa de Louis aparecer frente a él pero no lo hizo porque eso despertaria a los vecinos y su
mamá se enojaria.
Una vez frente a la casa de los Tomlinson, arrojo a su osito sobre el muro antes de treparlo con un poco de trabajo.
El aliento salio de su cuerpo cuando cayo al otro lado y Harry queria llorar, su espalda y manitos dolian ahora pero en
vez de eso, se sentó en el cesped y gateo hasta el Sr. Mostacho antes de ponerse de pie.
La habitación de Louis tenia un pequeño balcón afuera por lo que fue facil de identificar. Deteniendose debajo del
mismo, Harry miró alrededor en busca de una forma de subir allí. Una especie de reja, que habia sido colocada contra
la pared para poder enredar las plantas en ella, llamo su atención. Estrechando los ojos por un momento, sopeso sus
opciones. Sabia que iba a lastimarse más si subia por allí pero los mostruos venian y no habia tiempo de buscar otra.
Colocando la oreja del Sr. Mostacho entre sus dientes, se acerco a la reja y comenzó a trepar. A medio camino sus
pies ya estaban quejandose por el fino material que estaba pisando pero ni eso ni el dolor en sus deditos por la fuerza
que estaba ejerciendo, lo detuvo de llegar al balcón y saltar dentro. Su estrepitosa caida, al parecer habia hecho el
ruido suficiente para despertar a Louis porque antes de que se diera cuenta estaba siendo acunado por los brazos del
castaño.
—¿Que haces aquí, Hazz? —Louis lo tomó en brazos con un poco de trabajo y entro a su habitación, depositandolo
en la cama con suavidad antes de volver para cerrar las puertas del balcón.
—Lou, los mostruos vienen por mi —sus ojos llenos de lagrimas mientras miraba a Louis.
—Yo no vi ninguno —aseguro el oji-azul acercandose a la cama. Su rostro estaba sonrosado y sus ojos brillaban,
seguramente gracias a la gripe—. ¿Como subiste?
—Por la reja —extendio sus manitos que Louis tomó al instante entre las suyas—. Me lastime, Lou.
—Oh, pobre bebé. —musitó, acercandose y dejando un suave beso en la frente del rizado—. Debemos lavar los
cortes para que no se infesten.
—Pero, Lou, los montruos van a atraparnos —miró a todos lados con miedo—. Debemos quedarnos aquí.
—Yo puedo vencer a los monstruos, ¿no lo recuerdas? —le sonrió—. Ellos no se acercaran si te quedas conmigo.
Harry le devolvió el gesto, enseñandole sus hoyuelos—. Lo sé, por eso vine, Lou.
—Entonces, vamos —lo jaló con suavidad de la cama, saliendo de la habitación y dirigiendose al baño al final del
pasillo. Una vez allí, Louis hizo que Harry se lavara los pies y las manos y curó sus cortes con suavidad, dejando
besitos en su piel que hacian reir a Harry—. Ahora, subete a mi espalda —pidio, agachandose frente a Harry.
—Shh —musitó el oji-azul—. Mis papas estan durmiendo, si despiertan y te ven te enviaran a casa nuevamente.
—¿Que me pongo? —como siempre, Harry obedecio quitandose la camisa de su pijama sobre la cabeza.
Louis camino hasta su closet y sacó un pijama verde esmeralda. Volviendo al chico, le colocó la camisa antes de
quitarle los pantalones, riendo ante sus calzoncillos de Bob esponja y colocar el pantalón en su lugar. Harry parecia
estar perdido dentro de la ropa, ya que era muy pequeño y delgado pero eso serviria por el momento.
Abriendo las sabanas, le hizo un gesto para que se metiera debajo en el momento en que estaba por entrar a la
cama, recordó que el peluche de Harry habia quedado tirado cerca de las puertas del balcon—. Voy por el Sr. Mostacho.
—Dejalo —Harry extendio los brazos hacia él—. Te abrazare a ti, es mejor, eres más calentito y espantas a los
mostruos.
Louis, sonrió, olvidandose de su resfriado mientras se metia a la cama y se enredaba alrededor de el más pequeño.
Beso su cabeza con suavidad—. Buenas noches, Harry.
—Buenas noches, Lou. —Harry se acomodó más cerca, escondiendo su cabeza en el hueco del cuello de Louis y
cerrando los ojos, sabiendo de sobra que los monstruos ya no podrian atraparlos.
Despertaron al otro día gracias a una preocupada y enojada Anne que habia estado buscando a su hijo toda la
mañana. Estaba dispuesta a llevarselo a casa cuando Harry comenzó a estornudar, indicando que al parecer tambien
tenia gripe. Jay intercedio en la disputa, asegurandole a Anne que ella podia cuidar de ambos niños al mismo tiempo
hasta que se les pasara la gripe y así evitarian contagiar a Gemma. Anne cedio a regañadientes, advirtiendole a Harry
que estaria castigado cuando volviese a la casa.
—Ni siquiera la enfermedad o el miedo de Harry a los monstruos podria evitar que esten juntos. —comento Anne
cuando bajaron a la primer planta de la casa de los Tomlinson.
—Jamás habia visto un amor tan fuerte como ese y menos aun siendo niños —Jay le sonrió—. Sé que mi niño
cuidara al tuyo, Anne, ve tranquila.
—Sé que lo hará —le devolvió el gesto—. Esa es una de las razones por las que dejo la ventana de la habitación
de Harry abierta todas las noches.
Louis, Liam y Gemma asintieron al mismo tiempo a la voz de Anne. Harry por otra parte pegó sus manos a la
vidriera con el gran muñeco cantante de Santa Claus, haciendo caso omiso a la petición de su madre. Sus ojos estaban
enormes en su infantil rostro mientras veia al muñeco mover sus caderas hacia los costados.
Segun sus cuentas -basadas totalmente en la palidez de la barba- supuso que ese hombre debia tener la edad de
su abuelo. Aunque su abuelo no se movia tanto, realmente ese hombre no se movia directamente. Harry habia metido
un insecto en su boca en la ultima reunion familiar para ver si hacia algo pero el insecto se fue y el anciano no se
movio. Harry aun se preguntaba donde habia ido su escarabajo ya que no logró meter sus dedos para recuperarlo
cuando su mamá lo vio y lo rezongo por fastidiar a su suegro. El pequeño castaño se encogio de hombros mentalmente,
tal vez habia escapado por una de sus orejas o la nariz, quien sabe. Tal vez en la próxima reunión familiar, podia usar
su caña de pescar para recuperarlo. Si abria la boca del abuelo y arrojaba el anzuelo dentro, solo bastaria esperar
para que el insecto lo tomara y así sacarlo. Sip, definitivamente debia intentarlo.
Sus visión detectó movimiento dentro de la tienda, el cual lo tuvo sacudiendo la cabeza para poder concentrarse
en ello. Habia una niña dentro, ella tenia un gran peluche en sus manos y no parecia ser más grande que Harry de
edad. Él la miró por un segundo antes de levantar la mano y devolverle el saludo con una sonrisa. La niña rio
suavemente antes de hacerle una seña para que entrara al local. Harry se encogio de hombros y se dirigio a la puerta
solo para ser detenido por una mano aferrada a la capucha de su abrigo.
—Ni siquiera se te ocurra —Gemma lo jaló hacia atrás hasta que se alejo de la puerta—. No hay tiempo para
juguetes hoy, Harry, debemos encontrar un regalo para mamá.
—¿Por qué tenemos que comprarle algo? —se revolvió como un gato del agarré de su hermana, tropezando hacia
atrás cuando esta lo soltó y cayendo sobre su trasero.
Gemma chasqueó la lengua y se inclinó a mirarlo—. Porqué ella no recibira nada de Santa, debemos comprarselo
nosotros.
—¿Y que le compraremos? —Harry sonrió cuando sintió dos manos bajo sus brazos que volvieron a ponerlo sobre
sus pies, le sonrió al castaño—. Gracias, Lou.
El ojiazul le devolvió el gesto antes de volverse a ver a Gemma quien balbuceaba sin parar sobre las distintas cosas
que podian gustarle a su madre y encontrando la parte mala de esas cosas por las cuales no deberian
regalarselo.Harry no entendia la mayoria de las cosas que su hermana hacia, su mamá le habia explicado que Gemma
estaba pasando por cambios y que debian tenerle paciencia. Harry habia tenia la hipotesis de que se estaba por
convertir en un Grinch o algo parecido pero aun no habia sucedido.
—Bien, esto es lo que haremos —Gemma palmeo las manos, llamando la atención de los presentes—. Nos
separaremos en dos grupos y buscaremos todas las cosas que creamos puedan gustarle a mamá, luego nos
encontraremos aquí y discutiremos cual es la mejor.
—¿Por qué simplemente no le compran una bufanda? —Liam se rasco la cabeza, confundido—. Papá dijo que eso
les gusta a las mujeres.
—¡Los hombres no saben nada de las mujeres, Liam! —los tres saltaron hacia atrás ante el grito de la chica, la cual
luego de arreglarse el cabello se giró y comenzó a alejarse—. Uno de ustedes debe venir conmigo, vamos.
Harry abrio los ojos de par en par y salto hacia el castaño—. ¡Yo voy con Lou!
Liam pusó mala cara antes de salir detrás de la castaña, aunque se mantuvo a una distancia prudente, como si
temiera que la chica lo atacara o algo. Harry y Louis los observaron irse antes de que el más bajo se girara a ver al
otro. El oji-azul le sonrió suavemente, quitando un mechón de cabello de su rostro. El rubio habia comenzado a
desaparecer, siendo reemplazado por un suave castaño que tenia pequeñas ondas.
Louis se encogio de hombros—. No lo sé, pero no muy lejos o nuestras madres se enojaran.
Harry miró alrededor, encontrando a su madre sentada en un café cercano junto con la mamá de Louis. Ellas
siempre estaban horas hablando de cosas que Harry no entendia por lo que si se alejaban, mejor para él. Tomando
la mano que Louis le ofrecia, ambos caminaron por el centro comercial observando las vidrieras en busca de algo que
le pudiese gustar a Anne, sin tener mucho exito en ello.
—Ya no quiero caminar. —Harry comenzó a arrastrar los pies luego de la quinta tienda a la que entraban para ver
las cosas.
—Solo un poco más —pidió Louis, jalando su mano—. Luego volveremos para encontrarnos con Liam y Gemma.
Harry iba a comenzar a protestar cuando subio la mirada para encontrarse con la casita de jengibre más grande de
la historia. Tecnicamente era de madera pero cuando tienes seis años, imaginación es lo que sobra. Soltandose de la
mano de Louis, corrió directamente hacia la fila que de niños que habia en la entrada de la pequeña ciudad de jengibre
que habia sido armada en el centro del lugar.
—Quiero entrar allí, Lou —señalo al lugar, el cual estaba lleno de juegos electronicos que giraban y encendian
luces.
Louis miró el lugar un momento, echando un vistazo a pequeña fila antes de suspirar y encontrarse con los
esperanzados ojos verdes—. Bien, pero solo un ratito y volvemos con Gemma y Liam.
—¡Si! —Harry saltó sobre la punta de sus pies, logrando que el mayor sonriera.
La fila desapareció rapidamente y antes de que pudiesen darse cuenta estaban frente al hombre vestido de elfo
que permitia la entrada—. ¿A que juego quieren subir?
El hombre-elfo lo miró extrañado—. ¿Estas seguro? No tiene luces ni nada, ¿no quieres subirte a otro?
—Bien —sonrió antes de tomar dos de las paletas que estaban obsequiando y dandoselas a ambos—. Que lo
disfruten.
Harry sonrió, arrastrando a Louis dentro del lugar con el tiempo apenas suficiente de darle las gracias al chico sobre
el hombro. Las escaleras eran bastante altas y el mayor tuvo que pedirle varias veces al pequeño que bajara la
velocidad o iba a caerse. La casa era pequeña y no tenia mucha ciencia pero las ventanas daban a distintos angulos
que permitian ver casi todo el centro comercial.
Una vez dentro, Harry cerró la puerta detrás de ellos y se dirigio a la ventana más cercana, saltando sobre la punta
de sus pies mientras miraba hacia afuera.
—Mirá, Lou, de aquí se ve donde estan nuestras mamas —frunció el ceño—. Oh no, no eran.
Louis se acerco a donde estaba y miró fuera, frunciendo el ceño al ver que la ventana daba a una oficina de correos,
¿por qué sus madres estarian allí? Harry no tenia sentido a veces. El pequeño castaño se encogio de hombros,
metiendo la paleta en su boca antes de esquivar a Louis y dirigirse a otra ventana.
Louis observo a su alrededor, visualizando una pequeña mesa con dos sillas y dirigiendose a ella para poder
sentarse. Sus pies le dolian de caminar y sabia que Harry estaria saltando de un lado a otro por un buen rato así que
lo mejor era tomar asiento y esperar a que se cansara. Apoyando su codo sobre la mesa, colocó su mejilla en la palma
y miró por la ventana que habia más cerca.
No sabia cuanto tiempo habia estado así hasta que una pequeña mano cayó sobre su hombro. Se giró para
preguntarle a Harry si ya se habia aburrido cuando los labios del más pequeño cayeron sobre los suyos. Fue un beso
inocente, que duro poco menos de un minuto y dejo sonrojados a ambos.
Harry devolvió la paleta a su boca y se encogio de hombros—. Una chica hizo eso a un chico allí afuera —apuntó
a la ventana—. Queria ver como era.
Y Louis solo asintió porque cuando se trataba de Harry, lo unico que podias hacer era asentir y fingir que fue algo
totalmente normal. El más pequeño le informó que ya queria irse luego de eso, por lo que ambos salieron de la casita
y se dirigieron a el café donde sus mamas se encontraban.
—Hey, ¿donde estaban? —preguntó Anne, sonriendo al ver a Louis ayudar a su pequeño hijo subirse a la silla.
—En la casita de jengibre —informó Harry mientras se estiraba para tomar una galleta. Miró a su mamá luego—.
Ya no quiero que Santa me traiga nada.
Anne lo miró confundida—. ¿De que hablas, cariño? Pensé que querias una nueva figura de acción.
Dandole una mirada confundida a Jay, volvió a mirar a su hijo—. ¿A si? —musitó—. ¿Y eso que fue?
—Un beso de Louis. —sonrió, mirando al castaño quien le sonrió y se acercó para dejar otro beso en su mejilla—.
Ese es el mejor regalo del mundo para mi, mami.
Extra: Pequeño.
2024.
—No —negó, volviendo la vista nuevamente a las hojas—. Comeré algo luego.
—No debes saltearte comidas —la chica entró al consultorio y apoyó la cadera en el escritorio—. Podrias enfermarte.
—Tengo un buen enfermero en casa dispuesto a ayudarme en ese caso. —aseguró con voz monotona.
Ella pareció confundida por un momento pero la sonrisa en su rostro no disminuyo—. Yo siempre podria...
El sonido del bendito celular cortó cualquier cosa que la chica fuese a decir. Alcanzando el mismo, Louis lo llevó a
su oido y le dedico una mala mirada a la rubia. Esta hizo de cuenta que no la habia visto y miró hacia otro lado. El
castaño evito rodar los ojos y la ignoro.
—¿Papi? —la voz de Ben, su hijo mayor traspaso el telefono. Su voz era dulce y pequeña y llevo una sonrisa a sus
labios al instante.
Él y Harry habian alquilado un vientre hacia unos años, habia sido una decisión demasiado rapida y sin dudas.
Ambos querian hijos, siempre habian querido formar una familia y cuando recibieron a Benjamin, cuatro años atrás,
fue uno de los momentos más felices de su vida. Seguido de cuando llego Minnie, su segunda hija. Louis aun se
arrepentia de dejar que Harry eligiera el nombre de la pequeña.
—Hey, campeon —sonrió, mirando su reloj brevemente—. ¿Que sucedio? ¿No deberias estar en la escuela?
—Papá Harry olvido despertar mi... de nuevo. —Louis se mordió el labio pero no corrigio el error al pronunciar.
—¡No olvide despertarte! —la voz de Harry traspaso el auricular desde algun lejano lugar—. Olvide que estabas a
mi cuidado, son dos cosas totalmente distintas.
Louis evito reirse de ello mientras se pasaba una mano por el rostro—. ¿Sucedio algo, cariño?
Clarissa se movio coquetamente sobre su escritorio, intentando llamar su atención por lo que Louis giró en su silla,
dandole la espalda. Queria tener una jodida charla con su hijo sin tener que mirar el maldito escote de una enfermera,
además de que solo le producian nauseas. Solo el cuerpo de Harry lograba encenderlo, aun despues de años era la
única persona que podia ponerlo duro con solo un pestañeo en su dirección.
—Si sucedio —aseguró Ben—. En clases pidieron hacer un volcan de papel y papi Harry dijo que él ayudar mi.
Louis inmediatamente se puso de pie y tomó su chaqueta, dirigiendose a la puerta y dejando a una Clarissa
desorientada sobre su escritorio. Sabia de sobra que si Harry estaba incluido en una llamada de su hijo era porque
algo habia sucedido.
—Papi dijo que debia ser de verdad verdadera para que me dieran a mi muchas caritas felices. ¡Y el puso mucha
mezcla dentro!
—Si, papi, puso como asi de mucho —dijo con voz un tanto distraida y Louis sabia que estaba intentando mostrarle
con sus manos cuando aun cuando no podia verlo—. Porque así haria pum muy alto... Hizo ¡PUUUM!
—¿Cuan grande fue ese "Puum"? —llegando al recibidor, le hizo una seña a una de las enfermeras avisandole que
saldria antes de dirigirse a las puertas frontales.
—Bueno —dudo un segundo—. ¿Recuerda tu el sofá blanco?
—Si.
—Ahora papi dijo decorar —aseguró—.Hay mucha espuma por todos lados y no sabe bonito. ¡Y mis rizos estan
pegajosos! Papi Harry dijo que bañar mi en el patio pero la señora gorda de la cerca dijo ¡Vestir niño, vestir!
Louis cerró los ojos un segundo cuando llego a su auto y suspiró—. ¿Te vestiste, cariño?
—¿Expresión?
—Si, eso —aseguró—. Y dijo que corriera por el patio para mostrar punto.
Tomando aire, evito darse la cabeza contra su auto y en vez de eso abrio la puerta, sentandose detras del volante
y encendiendo el motor. Conociendo a Harry, seguramente el chico lograria que los corrieran de su vecindario antes
de que lograra llegar. Aunque luego de vivir allí casi seis años, dudaba que los vecinos no estuvieses curados de
espanto con el chico.
—Gracias, cariño —sonrió, sacando el auto—. Estoy yendo hacia casa, dile a tu papi que si viene la policia no se
ponga loco.
—Oh no, la policia no —chilló espantado—. No querer esconder bajo la cama, no divertido.
Louis sonrió, aun recordaba cuando los vecinos habian llamado a la policia luego de que Harry y Ben hubiesen
encendido la musica a todo volumen. Cuando habia llegado a la casa, advertido por su vecina, habia encontrado a
ambos escondidos debajo de la cama. Eso habia sido hacia casi un año pero al parecer su pequeño niño aun no lo
habia superado.
—Nadie se va a esconder, estaré allí en un momento —aseguró, recibiendo solo silencio desde el otro lado—.
¿Ben? —nada—. ¿Ben, cariño, estas allí?
Antes de que pudiese decir nada, la llamada habia sido cortada. Apretando el acelerador, arrojo el telefono al
asiento del acompañante e intento llegar a casa lo más rapido posible. Un suspiro escapo de sus labios cuando
finalmente estacionó frente a la casa que habian comprado hacia unos años. El lugar era precioso y grande, Louis
verdaderamente amaba ese lugar y esperaba que Harry no hiciese nada para que los corrieran de allí.
Bajando del auto, corrió hasta la puerta principal y entró—. ¿Harry? —grito, dirigiendose a la sala—. ¿Ben? ¿Donde
estan?
La sala estaba desierta pero la gran mancha naranja en el suelo y parte del sofá le confirmo la historia de su hijo.
Debia repensar eso de contratar una niñera, aunque no sabia si la misma seria para sus hijos o para su esposo. Ya
que Harry componia su musica desde la casa y solo debia ir al estudio dos veces a la semana para grabar, habian
decidido que no necesitarian una niñera. Ahora se preguntaba si se habian equivocado.
Su chico habia crecido mucho socialmente, era uno de los cantantes más conocidos del momento luego de que le
ofrecieran un contrato con una disquera hacia un par de años. Pero por lo demás, seguia siendo el mismo tornado que
Louis adoraba.
—¡Papá! —Ben apareció desde algun lugar y se trepo a su cuerpo, su cabello castaño rizado y parte de su ropa
aun seguian manchados con tinta naranja.
—Él dijo bañar mi —apunto a las escaleras, sus ojos verdes enormes—. Pero dijo que él ir primero, porque es más
grande.
Rodando los ojos, Louis se dirigio por el pasillo y entro al baño de la primer planta. Quitandole la ropa sucia, metio
al pequeño dentro de la bañera y le dio un rapido baño, envolviendolo en una toalla al terminar y tomandolo en brazos.
Louis sonrió, dejando un sonoro beso en su mejilla antes de dirigirse hacia arriba, pasando por la habitación de su
pequeña hija, viendola de pie dentro de su cuna mientras balbuceaba intensamente. Minnie tenia el cabello rubio y los
mismos bonitos ojos azules de Louis.
—Princesita —Ben se inclinó e hizo lo mismo, dejando un humedo beso en la cabeza de su hermana.
—¡La madre de la poporeta! —la voz de Harry traspaso la casa, diciendole que su chico habia terminado con su
baño.
Dejando a Ben en el suelo, le pidio que cuidara de Minnie antes de dirigirse hacia su habitación, al final del pasillo.
Harry estaba sentado en el borde de la cama. Tenia su cabello humedo, cayendo por sus hombros y se tomaba su pie
con fuerza, haciendo una mueca. Cerrando la puerta con un poco de fuerza, Louis llamó su atención, riendo cuando
los ojos verdes del chico se abrieron de par en par.
—Hola, bebé —se acercó, sentandose en el regazo desnudo del chico y enroscando sus brazos en su cuello antes
de unir sus labios—. Vi el desastre de abajo, ¿tienes alguna excusa?
Harry penso en ello un segundo, volviendo a besarlo—. Fue la mejor erupción de un volcan que he visto.
La mano del menor bajo y apreto su miembro sobre sus pantalones—. Pero no la primera erupcion.
—Tengo treinta, Louis —rió—. ¿No crees que es tiempo de que dejes de llamarme asi?
—Tu siempre serás mi pequeño. —lo empujo hasta que cayó sobre la cama y comenzo a besarlo con fuerza—.
Vamos a tener que hacer un trato por el desastre que hiciste.
—Okay, dejaremos a los niños con mamá hoy y te dejaré hacerme lo que quieras.
—Me amas asi —las grandes manos de Harry bajaron, apretando su culo y logrando que riera—. Te amo tanto —
Louis paso su mano por el rostro de su chico, quitando los rizos del mismo para ver esos preciosos ojos que habia
adorado desde la primera vez que los habia visto—. Me has dado tanto, Harry, nunca podre agradecerte lo suficiente.
—Tambien te amo —Harry subio la cabeza, dejando otro caliente beso en sus labios—. Y esto aun no ha terminado,
tengo pensado tener al menos tres hijos más.
—¡Papá! —la voz de Ben atravezó el aire, logrando que ambos se miraran y sonrieran.