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Inmunidad Innata: Defensas del Cuerpo

La inmunidad innata es la primera línea de defensa del sistema inmunológico, activa desde el nacimiento y sin necesidad de exposición previa a patógenos. Incluye barreras físicas como la piel y mucosas, así como células inmunitarias como fagocitos y linfocitos que responden rápidamente a infecciones. La respuesta inflamatoria es un mecanismo clave en la defensa del cuerpo, que busca eliminar agentes dañinos y reparar tejidos afectados.
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Inmunidad Innata: Defensas del Cuerpo

La inmunidad innata es la primera línea de defensa del sistema inmunológico, activa desde el nacimiento y sin necesidad de exposición previa a patógenos. Incluye barreras físicas como la piel y mucosas, así como células inmunitarias como fagocitos y linfocitos que responden rápidamente a infecciones. La respuesta inflamatoria es un mecanismo clave en la defensa del cuerpo, que busca eliminar agentes dañinos y reparar tejidos afectados.
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INMUNIDAD

INNATA

GUZMAN GARCIA LILIANA


CONCEPTO
La inmunidad innata es el primer nivel de defensa
del sistema inmunológico del cuerpo contra las
infecciones. Este sistema es innato, lo que significa
que está presente desde el nacimiento y no
requiere una exposición previa al patógeno para
actuar. La inmunidad innata se activa de manera
rápida y no específica en respuesta a la presencia
de microorganismos invasores, como bacterias,
virus u hongos.
BARRERAS FISICAS
Estas barreras dificultan el acceso de los agentes patógenos al cuerpo, ya sea
bloqueando su entrada o eliminándolos antes de que puedan causar una infección. Estas
barreras pueden ser tanto externas, como la piel y las membranas mucosas, como
internas, como las capas de células epiteliales que recubren los conductos y cavidades
del cuerpo.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y actúa como una
barrera física que protege contra la entrada de microorganismos. La
capa externa de la piel, llamada epidermis, está compuesta
principalmente por células queratinizadas que forman una barrera
impermeable que evita la penetración de patógenos. Además, las
glándulas sebáceas y sudoríparas de la piel producen secreciones que
contienen sustancias antimicrobianas que ayudan a prevenir
infecciones.
BARRERAS FISICAS

Recubren las cavidades del cuerpo que están expuestas al medio ambiente
externo, como el tracto respiratorio, el tracto gastrointestinal y el tracto
genitourinario.

Secreción mucosa (moco) que gracias al moco su adherencia, atrapa


bacterias, esporas y otros elementos particulados
Epitelio ciliar que, con un movimiento rítmico produce un efecto de barrido
y expulsión hacia la parte alta de las vías respiratorias

El revestimiento del intestino delgado está recubierto por una capa


de células epiteliales que forman una barrera física entre el
contenido intestinal y los tejidos subyacentes. Esta barrera intestinal
también contiene células especializadas, como los enterocitos y las
células caliciformes, que producen moco y otras sustancias que
ayudan a mantener la integridad de la mucosa y a prevenir la invasión
de patógenos.
BARRERAS quimicas
fagocitos y linfocitos
Son dos tipos de células inmunitarias que desempeñan roles importantes en el
sistema inmune innato, aunque también están presentes en el sistema inmune
adaptativo.

Fagocitos son un tipo de glóbulo blanco


que se encargan de la fagocitosis, que es
el proceso mediante el cual engullen y
digieren partículas extrañas, como
bacterias, virus, células muertas y otros
desechos celulares.
Los fagocitos más comunes en el sistema
inmune innato son los neutrófilos, los
macrófagos y las células dendríticas.
Son células fagocíticas que representan una parte
importante de la primera respuesta inmune a una
infección. Son altamente móviles y pueden migrar
rápidamente hacia los sitios de infección para destruir
patógenos.

Son células fagocíticas especializadas que se encuentran


en tejidos específicos, donde pueden actuar como células
patrulla, monitoreando el ambiente en busca de
microorganismos invasores y tejidos dañados. También
tienen funciones en la presentación de antígenos, que es
crucial para la activación del sistema inmune adaptativo.
Son células fagocíticas que tienen la capacidad de
capturar antígenos y presentarlos a los linfocitos,
iniciando así respuestas inmunes adaptativas específicas
contra esos antígenos.

DATO CURIOSO :
Células de la inmunidad innata cargando contra un grupo de
bacterias invasoras, que esta vez no se saldrán con la suya. Los
neutrófilos son esféricos y pequeños. Además, poseen un núcleo
muy característico, con varios lóbulos. Los macrófagos, en cambio,
son más grandes y suelen estar presentes en menor número.
Dentro del sistema inmune innato, los linfocitos
naturales asesinos (NK) son un tipo de linfocito
que puede reconocer y destruir células
infectadas por virus o células cancerosas sin la
necesidad de una estimulación previa. Esto hace
que los NK sean importantes en la primera
respuesta inmune contra infecciones virales y la
vigilancia del cáncer.

Además, ciertos linfocitos innatos, como los linfocitos gamma delta, pueden
responder rápidamente a estímulos antigénicos sin necesidad de una
activación previa y contribuyen a la defensa inmediata del cuerpo contra las
infecciones.
Tanto los linfocitos T como B son células pequeñas y esféricas, muy parecidas entre sí. Mientras que los linfocitos T
son los coordinadores de la respuesta inmunológica, los B son los ingenieros que fabrican los anticuerpos. Éstos son
proteínas enormes, formadas todas ellas por una región variable capaz de unirse a un antígeno específico (ver más
abajo) y una región constante que es idéntica entre distintos anticuerpos
RESPUESTA INFLAMATORIA
Es una parte fundamental de la respuesta inmune innata del
cuerpo ante lesiones, infecciones u otros estímulos nocivos. Su
objetivo principal es proteger al organismo eliminando el agente
agresor y reparando los tejidos dañados.

1. Inicio de la inflamación
2. Vasodilatación y aumento de la permeabilidad
vascular
3. Infiltración de leucocitos
4. Fiebre y dolor
5. Resolución y reparación
Diana se clavó un vidrio mientras caminaba descalza por la playa; no le dio mucha
importancia y siguió disfrutando del día. Pero parece que la herida se infectó, porque
el dolor ha ido en aumento. Como respuesta, su dedo se ha inflamado.

La inflamación es un mecanismo que tiene nuestro cuerpo para defenderse y reparar daños,
tanto exógenos como endógenos (en el caso de Diana, el agente dañino es exógeno, ya que se
trata de bacterias).
Al seguir caminando descalza por la playa, el corte entró en contacto con miles, sino millones,
de bacterias
Una brecha en las defensas
Parece que al bacilo verde (un bacilo es una bacteria con
forma alargada, como de bastón) le ha gustado la herida
Diana, y ha decidido formar un asentamiento en ella, para
horror de las células de su piel. No habría podido franquear la
barrera que constituye la epidermis de no haber sido porque
el vidrio abrió una brecha.
La voz de alarma

Un macrófago ha interrumpido la fiesta que se estaban


montando los bacilos verdes en el dedo de Diana. Gracias a
sus receptores ha podido identificarlos como una amenaza
y dar la voz de alarma. Él solo no podría contra tantas
bacterias.

Refuerzos

La llegada de citoquinas a los vasos sanguíneos


cercanos a la herida provoca que el endotelio se active,
lo cual facilita la salida de plasma sanguíneo (los
glóbulos rojos no llegan a salir) y de células del sistema
inmune como los neutrófilos. El proceso de salida de
células inmunitarias se denomina diapédesis.
Los monocitos además de ser los mejores zampando microbios,
son también los que dirigen el proceso de la inflamación, gracias
a su capacidad de enviar mensajes a través de citoquinas y de
mediadores lipídicos Los monocitos aplicados sueñan con ser voraces
macrófagos de mayores.

El final de la batalla

Tres días después de la escapada a la playa, el dedo de Diana va volviendo a su tamaño y aspecto normales, para
gran alivio por su parte. Afortunadamente, la inflamación es un proceso reversible, y es así porque está
autorregulado. Y digo afortunadamente porque la inflamación es un arma de doble filo. Muy eficaz, sin duda,
pero la batalla entre neutrófilos, macrófagos y bacterias puede causar serios daños al tejido en que se
encuentren. De hecho, es responsabilidad de los macrófagos detectar cuándo cae el enemigo para detener la
llegada de más células inmunitarias que no harían sino empeorar las cosas
muchas
gracias

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