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Teorías del Desarrollo: Estructuralismo y Neoliberalismo

El documento analiza el concepto de desarrollo desde diversas posturas teóricas, destacando el estructuralismo, el neoliberalismo y el neoestructuralismo, y su evolución desde la segunda mitad del siglo XX hasta principios del XXI. Se critica la visión tradicional del desarrollo centrada en el crecimiento económico y se propone un enfoque más integral que considere factores sociales, culturales y políticos. El neoestructuralismo se presenta como una alternativa que busca integrar elementos del pensamiento estructuralista y neoliberal, enfatizando la importancia de las instituciones y la organización social en el desarrollo.

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Teorías del Desarrollo: Estructuralismo y Neoliberalismo

El documento analiza el concepto de desarrollo desde diversas posturas teóricas, destacando el estructuralismo, el neoliberalismo y el neoestructuralismo, y su evolución desde la segunda mitad del siglo XX hasta principios del XXI. Se critica la visión tradicional del desarrollo centrada en el crecimiento económico y se propone un enfoque más integral que considere factores sociales, culturales y políticos. El neoestructuralismo se presenta como una alternativa que busca integrar elementos del pensamiento estructuralista y neoliberal, enfatizando la importancia de las instituciones y la organización social en el desarrollo.

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CONCEPTO DE DESARROLLO: POSICIONES TEÓRICAS MÁS RELEVANTES

DESARROLLO SOCIAL

Mujica Chirinos, Norbis

Rincón González, Sorayda

OSCAR MOLINA MARTINEZ

03210152016
1. Introducción

Dentro del informe acerca del Desarrollo Mundial, 1999-2000, denominado “En el umbral del siglo XXI,
el banco mundial (BM,2000) toma una posición autocritica respecto a la concepción que tienen sobre
el desarrollo, la cual contrasta con el punto de vista tradicional en informes anteriormente realizados,
por lo general se encontraba enfocado en el desarrollo económico, el mercado de libre comercio y el
Estado mínimo.

El presente informe abarca un conjunto de aspectos que sitúan la noción de desarrollo en el foco del
debate, así mismo, asimila que este mismo no se considerara único, ni alrededor de afirmaciones
absolutas, incompletas o dogmáticas; en donde existe cierta complejidad determinada por el contexto,
el momento histórico y la zona geográfica.

Sobre el debate, se propone que debería abandonar la discusión acerca de la función del estado, así
como el mercado y la resolución de los problemas políticos en todo el mundo; esto con el fin de obtener
un optimo desarrollo en la calidad de vida de las personas.

Uno de los organismos encargados de las aplicaciones de las medidas de ajuste estructural en
Latinoamérica, reconoce, sin importar el hecho de estar de acuerdo o no con las afirmaciones
anteriores, que el desarrollo está ligado a muchos factores, relaciones y cambios que se dan con el
pasar del tiempo.

En base a ello, se hace la propuesta de abrir un periodo de debate que contribuye a implementar el
concepto de desarrollo desde una perspectiva más allá de las posturas biologicistas de evolución y
proceso, así como de las tradicionales que minimizan esto como problemas de crecimiento económico
y redistribución de recursos.

Conforme a esto, la finalidad del articulo se basa en analizar los términos de desarrollo de acuerdo
con las posturas teóricas de mayor relevancia en el periodo comprendido entre la segunda mitad del
siglo XX y principios del siglo XXI. Aplicando las estrategias de revisión y análisis teórico; los periodos
estructuralista y neoliberal serán el foco del estudio del presente artículo. Así mismo se establece que,
ciertas propuestas no serán abarcadas a detalle no porque no sean relevantes sino por los temas de
espacio y delimitación.

2. El estructuralismo y el desarrollo hacia adentro

Se reconoce como estructuralismo a la denominada corriente teórica de naturaleza económica y social,


esta surgió en vísperas de la década de los 40, y cuyo desarrollo y consolidación se vio relacionada
con el surgimiento a su vez de la Comisión Económica para América latina y el caribe, mejor conocido
como (CEPAL) de las naciones unidas, las contribuciones realizadas por parte de esta comisión son
valoradas como un tesoro de trascendental importancia.

La definición de desarrollo para los estructuralistas se define como el resultado de la evolución de una
serie de ideas que distintas tendencias económicas han venido brindando a los problemas específicos
del capitalismo y que toma un papel vital al momento de finalizar la segunda guerra mundial, provocado
por la inquietud de la ONU por dar solución a los países luego de haber finalizado el conflicto bélico.

Dentro de la idea de desarrollo, se encuentra como numero uno el concepto de la riqueza, ya que,
para los estructuralistas, la riqueza viene siendo un pronóstico que define la prosperidad o el declive
de las naciones y se le consideran como una serie de recursos que un país puede obtener según la
naturaleza del suelo, su clima y su situación conforme a las demás naciones.
Dicha definición de riqueza se ve ligada a una forma de ver la sociedad y la forma en cómo se ejecutan
los diferentes procesos entorno a los individuos que la conforman, que actúan conforme a las leyes y
principios inmutables. De tal modo que, la riqueza se orienta hacia una situación potencial optima a la
cual se llegaría si de cierto modo se planifican de acuerdo con el orden individual, así como natural
con el que se pueda lograr aprovechar de forma optima los recursos productivos disponibles.

Luego se lleva a cabo el análisis de la definición de evolución económica que se da posteriormente a


la aparición de las diferentes tesis biológicas del evolucionismo darwinista, mezclado con diversos
pensamientos del liberalismo económico. Por el hecho de existir una cadena evolutiva ligada a la
supervivencia del más fuerte, se busca optimizar lo que se conoce como organización social; y sería
aquella que permite crear las condiciones favorables para que opere la selección natural y se garantice
la mayor competencia entre los participantes del sistema.

3. El neoliberalismo y el desarrollo como crecimiento

Las raíces y orígenes del neoliberalismo y su concepto de desarrollo, como su nombre lo indica, hay
que buscarlos en el liberalismo, aunque resurgió en América Latina en las décadas de 1980 y 1990
influenciado por lo que se convirtió en el Consenso de Washington, una especie de libro de recetas.

Fueron elaborados por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Tesoro de los Estados
Unidos como herramientas de política económica que los gobiernos de la región deben implementar
para asegurar que sus obligaciones económicas sean pagadas y así tener acceso a financiamiento
donde la deuda externa está provocando una crisis.

La hipótesis más lejana la encontramos en la escuela clásica, fundada por Adam Smith, que publica
su obra The Theory of Moral Sentiments and Inquiry into the Cause and Nature of Wealth Nations, y
finaliza con la obra de J. S. Mulán. Como se señaló anteriormente, el interés principal de los clásicos
se centra en el interés por el crecimiento a largo plazo: sus causas, consecuencias y perspectivas.
Argumentan que la acumulación de capital (reinversión del excedente) es el principal motor del
crecimiento y la riqueza de las naciones (Betancourt, 2004; Bustelo, 1999; Sunkel y Paz, 1977).

En este sentido, la idea de mercados y resultados óptimos es central para su análisis como núcleo de
un sistema económico que opera por ensayo y error. En cuanto a los clásicos, las decisiones
específicas de los individuos están guiadas por los datos que proporciona el mercado y están
moldeadas por los métodos para tratar con ellos. En estas decisiones, si bien el individuo actúa en su
propio interés (el hombre económico), contribuye a moldear la cantidad y el tipo de bienes a producir,
activando un determinado aparato de orden. El sistema económico actúa como el orden y la ley de la
naturaleza en el aparente caos de la vida económica; Es decir, opera un mecanismo inherente a su
propia naturaleza, de manera que su resultado, si no existen obstáculos institucionales que impidan la
libre decisión de los individuos para lograr el máximo beneficio, es óptimo, y por tanto dirige cuánto,
cuándo y cómo (Sunkel y Paz, 1977; Bustillo, 1999; Betancourt, 2004; Mazza Zavala, 2006a).

El mercado, a su vez, fomenta la división del trabajo, lo que afecta la productividad laboral; Esta
especialización conduce a mayores habilidades de los trabajadores, ahorro de tiempo y mejoras
técnicas para hacer el trabajo más fácil y corto, además de reducir el trabajo de muchos hombres a
uno. El aumento de la productividad, junto con el aumento de la inversión, conduce a un aumento de
la producción total y per cápita. Por lo tanto, los clásicos consideran la acumulación de capital como el
principal factor de crecimiento, cuyo principal factor depende de la expansión del mercado, el grado
de división social del trabajo, el aumento de los salarios; lo cual permite un aumento de la renta
nacional y la economía. sugerencia. Trabajo (Betancourt, 2004; Bustelo, 1999; CLAT, 1993; Sunkel y
Paz, 1977).
En resumen, se desarrollan los objetos básicos de la ideología y la base clásica que se denominan
nuevas propuestas posteriores, con dominio desde la decimoctava década hasta la aparición de
Keyzali en el siglo XX.

Según el término específico, la nueva escuela clásica no contribuye a las instalaciones analíticas, sino
que comienza; Su interés principal está relacionado con el desarrollo de herramientas analíticas
específicas mediante el desarrollo de aspectos parciales del diseño clásico y explicándolos de una
manera más satisfactoria. En consecuencia, han abandonado su interés por el crecimiento a favor de
un interés casi exclusivo por problemas fijos y de corto plazo (Betancourt, 2004; Anderson, 2000;
Bustelo, 1999; Gómez, 1998; CLAT, 1994).

Esencialmente, las preocupaciones neoclásicas se volvieron hacia el análisis microeconómico y las


preguntas sobre la esfera de la circulación: asignación de recursos, intercambio de mercancías y
distribución del ingreso. También reemplazaron la teoría clásica del valor trabajo con un nuevo enfoque
subjetivo del valor basado en la utilidad y la escasez, así como una teoría de la distribución basada en
la productividad marginal de los factores y la función de ahorro está determinada por la tasa de interés,
diferente de la clásica. El vínculo marxista entre distribución y ahorro condujo a la economía
matemática (Betancourt, 2004; Anderson, 2000; Bustelo, 1999; CLAT, 1994).

Otro problema clásico específico es que el modelo de competencia perfecta es la única posibilidad de
una teoría que se aproxima a la realidad, como una construcción lógica que busca capturar lo esencial,
y busca fortalecer la teoría estática de la mano invisible.

Este modelo asume la existencia de agentes económicos racionales que siempre tratan de maximizar
o reducir una función objetivo, ya sea ganancia, utilidad o productividad. También asume que los
costos de información son cero, es decir, los agentes en cuestión tienen un conocimiento completo de
las variables y procesos que manejan, asumiendo también que los precios son flexibles hacia arriba y
hacia abajo y que los factores de producción son libres de moverse de una ocupación a otra o de un
sector de una economía a otra. También supone que los costos de transacción son nulos, que tanto la
oferta como la demanda son totalmente desiguales y que se excluye el más mínimo recurso a la fuerza
o al poder que puedan poseer los agentes económicos. Si todos estos supuestos existen en la
economía , entonces el precio será único, la oferta y la demanda estarán en equilibrio, el costo marginal
será igual al ingreso marginal, el ingreso marginal será igual al precio, la ganancia se maximizará y el
valor marginal será cero, el ahorro será inversión igual a la tasa de interés de equilibrio, entonces la
demanda de mano de obra será igual a la oferta (habrá pleno empleo) y la cantidad de bienes y
servicios producidos será la más alta posible, equitativamente accesible para todos los involucrados
en el proceso (ver: Betancourt, 2004; Bustelo, 1999; Gómez, 1998).

En otras palabras, el análisis microeconómico tiene como objetivo presentar una teoría del consumo
sobre la base del individualismo metodológico (el comportamiento social es la suma de las acciones
individuales) y aboga por un comportamiento racional del consumidor como el Homo economista busca
maximizar su ventaja. En este sentido, la ruptura con la tradición clásica es clara: sesgo atómico versus
enfoque holístico y supremacía del consumidor versus primacía de la oferta (Anderson, 2000; Bustelo,
1999; Gómez, 1998).

Por otro lado, el análisis marginal puede recomendar enfoques simples, comprensibles y modelables,
los consumidores aumentan su demanda hasta que desaparece la utilidad marginal y el salario es
igual a la productividad. Al costo marginal de la mano de obra, las empresas aumentan las ganancias
cuando el ingreso marginal es igual al costo marginal (Anderson, 2000; Bustelo, 1999 Gómez, 1998).
Asimismo, el libre juego de las fuerzas de la oferta y la demanda (lógica del mercado ideal) tiende a
crear, en condiciones competitivas, un precio de equilibrio que asegure una asignación óptima de los
recursos. La creencia en las virtudes de los mercados para conducir la economía al equilibrio
espontáneo y estático excluye los aspectos dinámicos e históricos de los procesos económicos
(Anderson, 2000; Bustelo, 1999; Gómez, 1998).

En este sentido, se critica a la tradición neoclásica por abandonar las preocupaciones marxistas y
clásicas por el crecimiento, por no considerar los fenómenos colectivos y las preferencias irracionales
en el análisis microeconómico, por la creencia extrema en la lógica del mercado que lleva al descuido
de sus funciones o fracasos, porque su teoría de la distribución basada en la productividad marginal
está aislada, aislada de las relaciones sociopolíticas y reducida a la simple formación de precios, y
políticas que ignoran la demanda, necesarias para mantener el empleo que acepta la ley (Bustelo,
1999; CLAT, 1994).

En resumen, se puede decir que no existe una clara teoría neoclásica del desarrollo, porque la
insistencia en el equilibrio automático entre oferta y demanda en los mercados eliminó la variable
tiempo del análisis. Sin embargo, implícitamente se dice que el concepto de desarrollo es un proceso
de crecimiento gradual, continuo, armonioso y acumulativo; progresista, influenciado por la tesis de
Darwin sobre la evolución social; continuar porque el carácter económico, especialmente la innovación
técnica y la difusión, es la perfección; coherente, porque beneficia a todos los perceptores de ingresos
-el propio mercado crea una tendencia hacia el pleno empleo y el aumento de los salarios reales-; Se
acumulan, a medida que se propaga el crecimiento, como un cuadro petrolero, de un sector a otro
(Bustelo, 1999; CLAT, 1994).

4. El neoestructuralismo y el desarrollo desde dentro

El renacimiento del pensamiento estructural de la CEPAL se dio por las consecuencias negativas de
adoptar el Consenso de Washington en América Latina, al rechazar tales políticas, y por la necesidad
de retomar la senda del desarrollo para superar lo que ya existe. Se llama contrato perdido.

El neoestructuralismo se basa principalmente en el pensamiento estructuralista tradicional, que intenta


corregir, formalizar e integrar ciertos supuestos para hacerlos más coherentes en el análisis
macroeconómico. El neoestructuralismo surgió como una línea teórica distinta del enfoque revisionista
neoliberal imperante, que intentó brindar soluciones a través de programas de estabilización y ajuste
no tradicionales en la década de 1980, el estructuralismo apenas comienza a explotar y explotar el
legado activo de una ideología exclusivamente latinoamericana. El nuevo estructuralismo pretende
contribuir al enriquecimiento y modernización de la línea de pensamiento anterior, centrando los
esfuerzos intelectuales en cada uno de los lineamientos del desarrollo estratégico renovable desde
dentro, y a nivel global, y en la construcción de macro selectivos y actividades microeconómicas
(Ramos y Sunkel, 1995: 17-18).

En este contexto, mientras el neoliberalismo se caracteriza por una visión individualista, pragmática e
histórica, el neoestructuralismo parte de un enfoque sociocultural e histórico (Homo sociologicus), y se
enriquece, con eclecticismo postmodernista, así como de las disciplinas científicas y de todas las
corrientes intelectuales. Es probable que los pensadores contribuyan con elementos relacionados,
incluida la teoría neoclásica.
(Neoestructuralismo) explica el comportamiento económico de los actores individuales en términos de
naturaleza histórica, socioeconómica e institucional, ya que estos actores dan forma a las opciones de
comportamiento y al desarrollo. Dado que los individuos se organizan en grupos sociales organizados
en una variedad de instituciones públicas y privadas, estas organizaciones desarrollan con el tiempo
un conjunto de valores y códigos de conducta. Estas formas de organización social constituyen a su
vez verdaderas culturas que definen y dirigen el comportamiento individual (Sunkel, 1994: 31-32).

A partir de estos planteamientos, el nuevo pensamiento estructuralista se nutrió de dos pensadores y


teóricos: Fernando Fajnzylber y Osvaldo Sunkel, cuyas propuestas serían luego recopiladas en el
documento de la CEPAL Tasa de Transferencia de Energía con Equidad. Tareas prioritarias para
América Latina y el Caribe en la década de 1990 (Cepal, 1990). Estas ideas serán luego profundizadas
y complementadas en los documentos Desarrollo Sostenible: Transformando la Productividad, la
Equidad y el Medio Ambiente (CEPAL, 1991), Educación y Conocimiento: El eje de la Transformación
de la Productividad con Equidad (CEPAL, 1992) y Equidad y Transformación de la Productividad:
Integración del Nuevo Enfoque Estructural (CEPAL, 1996), que Terminan con Justicia, Desarrollo y
Ciudadanía (CEPAL, 1996). 2000), donde la nueva propuesta estructural alcanza la mayor
configuración teórica 3.

Los aportes centrales de Fernando Fajnzylber se pueden dividir en dos vertientes: por un lado, la teoría
de la caja negra del progreso técnico, y por otro, la teoría de la caja vacía del dinamismo y la equidad
(Fajnzylber, 1983, 1990; Bustelo, 1999). ; Fernández Muro, 2004; Oliva, 2004; Torres, 2006).

Para llegar a estos conceptos, Fajnzylber analiza la experiencia de la manufactura en América Latina,
centrándose en una crítica al enfoque neoliberal respecto a las insuficiencias del proceso en la región.
Reconociendo el modelo industrial anterior como truncado y distorsionado, refiriéndose al grado de
industrialización más que a su contenido, propuso una nueva industrialización basada en la expansión
de alianzas prosociales El modelo anterior, desplazando el foco a los segmentos mayoritarios de la
sociedad. Esto no es una promoción de exportaciones y no es un sustituto de la importación; El objetivo
es construir un núcleo interno capaz de integrar la reactivación tecnológica como condición de entrada
y presencia en el mercado internacional, en lugar de dejar en manos de agentes externos la
determinación de la estructura productiva nacional.

El concepto de caja negra es producto de un análisis principalmente sobre el vínculo entre el progreso
técnico y la producción, que destaca que los esfuerzos de innovación y desarrollo tecnológico no se
distribuyen uniformemente en todas las actividades productivas, pero enfocado principalmente en el
sector manufacturero. En los países industrializados, la producción industrial representa entre un
cuarto y un tercio del PIB, y el gasto en investigación y desarrollo absorbe más del 90% de los recursos,
lo que nos da a entender el mayor dinamismo de la demanda de estos productos en comparación con
los recursos naturales y su efecto sobre el precio en las operaciones de intercambio entre las dos
industrias.

Además, en el sector manufacturero existen industrias en las que se concentran los esfuerzos
tecnológicos, principalmente aquellas que experimentaron el mayor crecimiento de la posguerra y
registraron el mayor dinamismo en el comercio internacional, por lo que es necesario identificar y
separar los sectores con mayor responsabilidad en ellos. En otras palabras, el papel de la división
industrial es clave, está asociado al crecimiento de la productividad total de los factores y su expansión
está determinada por el progreso técnico, ya que existen industrias manufactureras con un contenido
técnico más significativo que otras industrias. En segundo lugar, el papel de las dimensiones micro o
sectoriales, contradictorio e importante para el análisis macroeconómico tradicional del crecimiento
centrado en indicadores de corto plazo, está respaldado por las tendencias neoliberales, donde la
clasificación por industrias no es necesaria para lograr los objetivos analíticos pertinentes. vendido.
Precisamente, corregir esta deficiencia significa que es necesario fortalecer la fragmentación sectorial
para abrir la caja negra del progreso técnico. Mientras tanto, el cuadrado vacío resalta el hecho de que
la gran mayoría de los países de la región latinoamericana muestran patrones de crecimiento que son
inconsistentes con la justicia. Utilizando un gráfico de cuatro paneles, que pasa por dos ejes, uno
correspondiente al crecimiento económico promedio de los países industrializados durante el período
1965-1984, y el otro el índice de igualdad industrial en la distribución del ingreso de 1970-1984,
muestra que en conjunto algunos Los países latinoamericanos tienen tasas de crecimiento del
promedio más bajas e iguales estándares de equidad, mientras que otros crecen por encima del
promedio, pero su patrón de distribución es más desigual que el promedio industrial; Además, muestra
que ninguna economía en América Latina ha crecido por igual. Es precisamente este último hallazgo
experimental lo que Fajnzylber denomina síndrome del desván vacío.

Así, parece que el rasgo central del desarrollo de América Latina fue la combinación inadecuada del
progreso técnico y la débil contribución del pensamiento original basado en hechos para determinar el
alcance de las decisiones asumidas por la transformación económica y social. El vacío estará
directamente relacionado con lo que podría llamarse la imposibilidad de abrir la “caja negra” del
progreso técnico, tema influido por los orígenes e instituciones de las sociedades e instituciones
latinoamericanas, el panorama cultural y una variedad de condiciones económicas y estructurales. En
donde su relación con el entorno social y político es adversa, pero indiscutible (Fajnzylber, 1990: 4).

En el caso de Sunkel (1995), se plantea como eje central de la propuesta la transición del desarrollo
interno de la estrategia estructural y el desarrollo externo de los neoliberales al desarrollo interno. Este
enfoque se encuentra en los estudios de Prebisch:

Está claro que en su planteamiento original (Prebisch) distinguió dos etapas de compensación del
estímulo dinámico de adoctrinamiento artístico procedente del exterior, y éste no repercutió lo
suficiente, a través del avance de dicho estimulo, la variación de un adverbio indica una diferencia
fundamental. Prebisch pensó en un proceso interno de manufactura capaz de crear un mecanismo
interno que acumula y produce progreso técnico y mejora la productividad como el creado a partir de
la revolución industrial en países centrales (Sunkel, 1995:63).

En esencia, se trataba de asimilar y no de transmitir, copiar o reproducir el progreso técnico,


centrándose en los métodos de producción, o sea la oferta. Sin embargo, el desarrollo endógeno
centrado en la demanda, lo que condujo a una estrategia basada en la expansión del mercado interno
que reprodujo los patrones de consumo y producción de los centros, respaldada por la sustitución de
importaciones, y canalizó una demanda interna estrecha y sesgada, configurando así el patrón
desigual de distribución del ingreso (Sunkel, 1995; Bustelo, 1999; Fernández-Muro, 2004; Olivé, 2004).

Para Sunkel (1995), el crecimiento desde adentro asume diversas ramificaciones, cuyas bases son
sentadas por Fajnzylber, evaluando en primer lugar el esfuerzo por formar una estructura funcional de
producción, estableciendo la industria base para crear y fortalecer un núcleo interno fundamental que
impulse el nuevo proceso de industrialización, acumulación, generación y publicación de avances
técnicos y aumentar la productividad. En segundo lugar, luego de este período de establecimiento, es
necesario fortalecer la creatividad interior a través de la interacción y participación de los diversos
actores sociales y agentes de producción. Una vez que este nivel de interacción e integración se logre
en la práctica, el concepto central interno se creará con valor real.
Sin embargo, el primer enfoque implicaría pasar de un ajuste recesivo con una orientación neoliberal
a un ajuste expansivo que asegure la transición hacia el desarrollo, fortalezca la democracia y supere
la pobreza.

En este sentido, es necesaria una distinción entre corrección expansiva y recesiva es vital. Mientras
que el primero apunta a liberar recursos para el pago de la deuda externa, el ajuste expansivo apunta
al pago de la deuda social, priorizando medidas de corto y largo plazo encaminadas a reducir la
extensión y severidad de la pobreza. Un nivel de justicia socialmente aceptable, y combinando la
política de restricción selectiva de la demanda y la política selectiva de expansión de la oferta para
lograr un ajuste mutuo (Sunkel, 1995; Bustelo, 1999).

De una nueva manera estructural, aunque cree que el concepto de desarrollo que la estructural
propuesta es un cambio social deliberado, pero el objetivo final es el equilibrio social, político y
económico, que agrega la necesidad de llenar el bloqueo de la batería de la dinámica y el crecimiento
con justicia, al lograr la competitividad internacional sobre la base del proceso técnico y combinar el
valor intelectual de los recursos naturales, la caja negra requiere el proceso técnico para la obtención
de ese circulo de virtudes equitativas y competitivas.

Lograr la equidad, la justicia social y la democracia profunda se asociarán con el desarrollo de un


desarrollador, y no hay talento en la nueva fabricación basada en la oferta y la orientación no solo con
respecto a la demanda local sino también con la exportación.

5. El desarrollo sustentable

La inclusión de las preocupaciones ambientales en la agenda de desarrollo puede considerarse


reciente, bajo los auspicios de las Naciones Unidas. Diversos autores (Reed, 1996; Jiménez-Herrero,
1997; de Lisieux, 1999) sitúan a sus antecesores inmediatos en la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo en 1972, aunque estos otros (Gabaldón, 2006) la
sitúan en finales del siglo XIX y principios del XX, producto de la convergencia de las ciencias
ambientales emergentes, la conservación de los recursos naturales y la protección del medio
ambiente, atrajo la atención de expertos de diversas disciplinas y miembros de la sociedad civil.

Su estructura teórica es, en primer lugar, producto de las presiones y demandas de los movimientos
cívicos de todo el mundo para que los gobiernos aborden las crecientes crisis ambientales y, en
segundo lugar, de las tensiones existentes entre la perspectiva de desarrollo del Norte industrializado
y el Sur en desarrollo. (Reed, 1996; Jiménez-Herrero, 1997; de Lisieux, 1999).

Además de reunirse en Estocolmo, contribuyó a ello la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) celebrada en Río de Janeiro en 1992, también conocida
como la 92ª Cumbre de la Tierra y el Medio Ambiente; De igual forma, la Estrategia Global de
Conservación -publicada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los
Recursos (IUCIN), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Fondo
Mundial para la Naturaleza (WWF) 1980- y el informe fue presentado por el World Comisión sobre
Medio Ambiente y Desarrollo (WCED) en 1987, conocida como Comisión Brundtland (cf. Reed, 1996;
Jiménez-Herrero, 1997).

Aunque los logros de estos eventos, especialmente Echo 92, son importantes, pero no cambian las
condiciones políticas que facilitarán la transición de países de todo el mundo a una estrategia.
Incluyendo, además de la economía y el medio ambiente, los aspectos sociales del programa global
de discusión sostenible.
Sin embargo, es importante salvar que sus plataformas conceptuales se hayan fertilizado a través de
un esfuerzo intelectual multidisciplinario, además de estimular las respuestas que intentan cambiar las
opiniones estratégicas tradicionales de estas agencias, de arriba a abajo, dando un vínculo diferente
del protagonista, como un estado de desarrollo sostenible, bajo los auspicios del fondo. World (WWF),
Unión Internacional de Conservación Natural (IUNC), así como el Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente (UNAMP) (Cf. Reed, 1996; Jiménez Herrero, 1997; De Lisio,1999).

Por lo tanto, el punto común compartido por los autores se deriva principalmente del Informe
Brundtland de 1987, que define el desarrollo sostenible como un viaje humano capaz de satisfacer las
necesidades y aspiraciones de la generación presente, sin comprometer las habilidades y capacidades
de las generaciones futuras. (Reed, 1996; Jiménez-Herrero, 1997; de Lisieux, 1999; Castellano, 2005;
Gabaldón, 2006). Eso es lo que dije

El desarrollo (sostenible) está centrado en las personas, lo que significa que su objetivo principal es
mejorar la calidad de vida humana, y está basado en la conservación en el sentido de que está
condicionado por la necesidad de respetar la disponibilidad de recursos y servir a la naturaleza como
la continuidad de la vida. Desde esta perspectiva, el desarrollo (sostenible) significa mejorar la calidad
de la vida humana mientras permanece dentro de las tolerancias de los ecosistemas de apoyo (Reed,
1996: 48).

Más recientemente, Meadows et al. (1992) y Gladwin y Krause (1995), citados por Castellano (2005),
amplían esta definición; En el primer caso, argumentan que el desarrollo sostenible es un desarrollo
que puede durar generaciones, es lo suficientemente avanzado, lo suficientemente flexible y lo
suficientemente sabio como para no socavar los sistemas de apoyo material, su núcleo o la sociedad.
En el segundo caso, definen el desarrollo sostenible como el proceso de lograr el desarrollo humano
en su conjunto - en el tiempo y en el espacio - interconectado - biológicamente interdependiente.
Económica y socialmente - igualitarios - entre generaciones y entre especies - sabios - mandatos
tecnológicos, científicos y políticos para el cuidado y la prevención - y la seguridad - para estar a salvo
de amenazas crónicas y protegidos de trastornos nocivos.

Como se puede apreciar, existen tres componentes básicos que sustentan la definición de desarrollo
sustentable: el componente económico, el componente social y el componente ambiental. El
económico, que representa el requisito de que las sociedades emprendan un camino de crecimiento
económico sostenible para generar aumentos reales de ingresos y mejorar la distribución; La
dimensión social incluye la equidad, así como garantizar que todas las personas tengan acceso a
niveles mínimos de salud, educación, seguridad, vivienda, etc. La interdependencia de las sociedades
humanas como condición para una calidad de vida aceptable; La composición ambiental depende del
mantenimiento a largo plazo de la integridad y productividad de los sistemas que sustentan la vida del
planeta y la infraestructura ecológica (Cf: Reed, 1996; Jiménez Herrero, 1997).

6. El desarrollo a escala humana

Como hemos visto hasta ahora, existe un claro sesgo económico en la percepción y tratamiento de los
factores que configuran el concepto de desarrollo. Si el neoestructuralismo muestra su preocupación
por la justicia, parece estar estrechamente relacionado con el problema del progreso técnico creando
un crecimiento sostenible con políticas de redistribución; Asimismo, el desarrollo sostenible incluye un
componente social en sus aspectos, pero es secundario a los aspectos económicos y ambientales,
aunque el logro del desarrollo sostenible se encuentra en el equilibrio entre tres aspectos.
Las respuestas a estos métodos se pueden encontrar en Manfred Max-Neef (1986a; 1986b) y su
propuesta para el desarrollo a nivel humano. Podemos decir que sus raíces están relacionadas con la
crisis y las luchas personales y profesionales del autor por la forma en que la economía se desliga de
su interés central: el bienestar de su gente. Fundamentalmente, la crítica proviene de la forma
mecanicista en que la economía concibe y trata los problemas humanos.

La economía, originalmente nacida de la filosofía moral, ha perdido repentinamente gran parte de su


dimensión humana para ser reemplazada por teorías fantasiosas y diversidad técnica, confundiendo
a la mayoría de los autores e inútil para su desarrollo para todos excepto para los autores premiados.
Como disciplina se ha convertido de repente en uno de los temas más candentes de la actualidad. No
tendría nada de malo si la importancia de la economía realmente coincide con su capacidad para
explicar y resolver problemas que afectan a la humanidad. Este no es el caso (Max-Neef, 1986a: 23 y
37).

Este conflicto lo llevó a identificar cuatro áreas importantes en las que construyó su propuesta: su
desenfrenada admiración por la inmensidad y las grandes soluciones; Obsesión por las medidas y el
aprecio. enfoque automatizado para resolver problemas económicos; y una tendencia a simplificar
demasiado, manifestada en una preferencia por la objetividad técnica sobre la comprensión moral, un
sentido de la historia y una preocupación por la complejidad social (Max-Neef, 1986a).

Esencialmente, Max Neff (1986a) argumenta que los modelos de desarrollo económico exhiben una
excesiva admiración por el gran mundo y la enormidad de los sistemas que lo componen, en términos
de producción y distribución, asociada a la eficacia, cualesquiera que sean los efectos adversos que
pueda causar. Sobre la felicidad de sus participantes y sobre su entorno físico, natural y social.
Asimismo, han identificado sistemas de medición selectivos y discriminatorios cuando se trata de
personas (PIB, sistema de precios, tasa de crecimiento, etc.), incluyendo tareas y actividades
realizadas a nivel nacional, donde la mayoría de las personas son económicamente invisibles. Si
pensamos que el crecimiento económico es positivo, también es insuficiente, además de que oculta,
superpone y absorbe el concepto de justicia social bajo el sistema de acumulación capitalista, es decir,
se confunde justicia social y crecimiento, gracias a la búsqueda obsesiva de un aumento significativo
del PIB, demostrando que por sí solo sería bueno, pero no suficiente. Entonces de lo que se trata no
es de repartir mejor los frutos del crecimiento, sino de crecer más para que todos obtengan una mayor
participación que antes, manteniendo la misma tasa que les dio el sistema. Lo que sucedió fue la
concentración desigual de la riqueza en las clases altas, que disminuyó dramáticamente en las clases
bajas (ver: Max-Neef, 1986a).

Frente a lo planteado, la solución que propone es crear una utopía que vislumbra una sociedad no
sólo posible sino también deseable desde el punto de vista humano, haciendo para quienes siempre
están excluidos de las políticas y medidas, una sociedad que salva la dimensión social a nivel humano,
en la que evolucionan las personas según las relaciones que mantienen con su entorno.

Todo tipo de entornos económicos, espaciales, políticos, culturales y naturales pueden tener
dimensiones ideales y decisivas. Defino el primero como encarnado y el segundo como alienación. En
el primer caso, las personas pueden ganar un sentido de identidad e integración, mientras que, en el
segundo caso, solo pueden demostrar su integridad personal a los demás. Por sí mismo, una persona
se da cuenta de las consecuencias de sus acciones o decisiones por sí misma. Por otro lado, las
personas ceden a permitir que otros actúen y tomen decisiones en su nombre. Primero, el desarrollo
humano se hace posible; Por otro lado, se refiere al desarrollo de las cosas. Lograr un equilibrio
dinámico entre la naturaleza, las personas y la tecnología, solo es posible cuando las personas,
colectiva e individualmente, se sienten directamente responsables de las consecuencias de sus
acciones. en su entorno, y esto sólo es posible si las dimensiones del entorno se conservan a nivel
humano (Max-Neef et al., 1986b: 152-153).
En este sentido, el diseño propuesto debe apuntar a la autonomía, la satisfacción de las necesidades
humanas y la conexión orgánica de las personas con su entorno físico y social. Esto sólo puede
hacerse a través de la resistencia humana, a través de la cual el ser humano puede convertirse en
sujeto del desarrollo humano y superar la aplicación de modelos jerárquicos masivos. Esto significa
que hay un problema de volumen en la parte inferior (Max-Neef et al., 1986b). Por lo tanto, el desarrollo
humano se determina sobre la base de los factores anteriores.

Este desarrollo y su sostenibilidad se centran en la satisfacción de las necesidades humanas básicas,


en la creación de un grado cada vez mayor de autosuficiencia, en la unión orgánica del hombre con la
naturaleza y la tecnología, los procesos globales con el comportamiento local, las personas con la
sociedad, la planificación autónoma y la sociedad civil. con el estado (Max-Neff et al1986b: 14).

7. El desarrollo humano

Otra respuesta a los modelos y conceptos económicos que han dominado el escenario mundial
proviene del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y su propuesta sobre
desarrollo humano.

En esencia, esta propuesta busca una perspectiva diferente que incluya la consideración de los
indicadores de desarrollo más apropiados para determinar el estado del estado y su posterior medición.
Tradicionalmente, el PIB (su aumento o disminución); se considera una variable, lo que lleva a una
interpretación mecánica que equipara el crecimiento de los ingresos con el crecimiento.

Asimismo, enfatizaron los medios para lograr el desarrollo, considerándolos como fines en sí mismos,
oscureciendo que el objetivo primordial del desarrollo es beneficiar a las personas. Si bien no aborda
la importancia y la utilidad de las estadísticas de ingresos nacionales, no refleja la composición o los
beneficiarios reales, aparte de las personas que valoran los logros fallidos, el logro inmediato de
mayores ingresos o el crecimiento. En otras palabras, no existe un vínculo automático entre el
crecimiento del ingreso y el progreso humano (PNUD, 1990; PNUD-OCEI, 1998; PNUD-OCEI, 1999;
PNUD-OCEI, 2001).

Desde esta perspectiva, para el PNUD, el desarrollo humano se refiere a la ampliación de las
oportunidades de las personas y el nivel de felicidad que alcanzan, y la distinción entre ambos; Por un
lado, entrenar las habilidades de las personas para mejorar su condición y cómo usarla. Esto significa
que más de un modelo - en riesgo de convertirse en referencias irrefutables para justificar actos de
fuerza - los derechos humanos son vistos como un camino (PNUD, 1990; PNUD-OCEI, 1998; PNUD-
OCEI, 2001). en esta dirección,

El desarrollo humano es un proceso mediante el cual se amplían las oportunidades humanas, siendo
las más importantes una vida larga y saludable, el acceso a la educación y un buen nivel de vida. Otras
oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos humanos y el respeto propio
(PNUD, 1990: 33). La idea básica de este concepto es que un cambio en las condiciones económicas
y sociales solo es deseable si mejora la calidad de vida, y se entiende como ampliar la capacidad de
las personas para decidir cómo vivir sus vidas. Asimismo, la idea de la libertad es tan fundamental que
todos -individual y colectivamente- puedan desarrollar su potencial y tener una oportunidad razonable
de vivir productiva y creativamente de acuerdo con sus necesidades e intereses. OCEI, 1998;
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo - OCEI, 2001).

Oportunidades, capacidades, posibilidades y libertades son argumentos teóricos para construir el


concepto de desarrollo humano, y estas introducciones están tomadas del enfoque de desarrollo
propuesto por Amartya Sen, del cual hablaremos consiguientemente.
8. El desarrollo como libertad o enfoque de capacidades

Su concepto de desarrollo como libertad, también conocido como el Enfoque de las Capacidades, fue
propuesto y avalado por Amartya Sen, premio Nobel de Economía en 1998.

Este enfoque propone situar el problema del desarrollo en función de los fines que lo hacen posible
más que de los medios para alcanzarlos, de modo que el foco de atención sobre las libertades
humanas como medio primario y fin último del desarrollo es el siguiente: Opone reduciéndolos al
crecimiento del PIB, el crecimiento de los ingresos personales, o la industrialización o el progreso
tecnológico o la modernización social (Sen, 2000).

Para Sen (2000), la diferencia entre los dos puntos de vista, un enfoque en la riqueza económica y un
enfoque en la libertad en la vida por la que podemos trabajar, es importante para dar forma al concepto
de riqueza, el concepto de desarrollo.

Si tenemos una razón para desear más riqueza, debemos preguntarnos: ¿Cuáles son estas razones?,
¿cómo funcionan, de qué dependen y qué podemos hacer con una mayor riqueza? De hecho, a
menudo tenemos buenas razones para querer más ingresos o más riqueza, no porque ellos mismos
quieran ingresos y riqueza, sino porque, por regla general, son formas flexibles de tener más
discreción. Capaz de vivir una vida que tenemos razones para apreciar. La utilidad de la riqueza radica
en lo que nos permite hacer, es decir, en las libertades fundamentales que nos permite alcanzar (Sen,
2000:30).

Desde la perspectiva de Sen, surgen dos aspectos principales en el concepto de libertad; Por un lado,
las operaciones facilitan y posibilitan la libertad de acción y, por otro lado, las oportunidades reales de
que disponen los individuos según sus condiciones sociales y personales.

La falta de libertad puede resultar de procesos inapropiados (por ejemplo, violaciones del derecho al
voto u otros derechos políticos o humanos) o de oportunidades inadecuadas para que algunas
personas obtengan lo que quieren. La posibilidad de escapar de una muerte prematura, una
enfermedad evitable o una inanición involuntaria (Sen, 2000:34). En este sentido, ampliar la capacidad
de las personas para vivir una vida que valoren y tengan una razón para valorar es un concepto
fundamental en la propuesta. Se entiende por competencia la capacidad de una persona para realizar
un trabajo valioso o lograr situaciones valiosas; las políticas públicas se pueden fortalecer, pero los
individuos pueden influir en sus operaciones utilizando sus capacidades de manera efectiva (por
ejemplo, la participación) (Sen, 1998; 2000; 2001; 2004).

Sin embargo, el conjunto de competencias de una persona representa las combinaciones alternativas
que el sujeto puede o hace, entendidas como funciones realizables (estados y acciones). Estas
funciones, entendidas como elementos de la condición de una persona o de lo que logra hacer o existir
mientras vive, reflejan la visión de la vida como un conjunto de tareas, servicios y seres diversos,
donde debe estar el bienestar y la calidad de vida. Se evaluó la capacidad para realizar funciones de
recompensa (Sen, 1998; 2000; 2004).
También se puede inferir de lo hasta ahora revelado que, en su propuesta, Sen (1998; 2000; 2004)
otorga especial importancia a la libertad individual, en primer lugar, por razones de juicio, y, en segundo
lugar, por eficacia. Primero, una evaluación basada en hechos del éxito de una sociedad depende del
disfrute, aumento o disminución de las libertades otorgadas a sus miembros, porque es importante
tener razones para valorar y determinar las ventajas individuales a la hora de realizar las cosas y que
nos garantizan de tal modo el progreso social; Es decir, aumentar las posibilidades de obtener un
resultado correcto. La segunda se basa en que la libertad es uno de los determinantes de la iniciativa
individual y del desempeño social, en tanto mejora la capacidad de los individuos para trabajar y
ayudarse a sí mismos, y para influir en el mundo que los rodea.

La libertad personal es básicamente un producto social y tiene una relación de dos ciudades entre 1)
mecanismos sociales para expandir la libertad personal y 2) el uso de la libertad personal no lo es.
Solo para mejorar la vida correspondiente, pero también para garantizar que los mecanismos sociales
sean mejores y eficientes. Ellos mismos son responsables de desarrollar y mover el mundo en el que
viven. La persona con esta eficiencia también es muy importante, pero también, en frases más
comunes, por el sufrimiento que notamos a nuestro alrededor y en nuestro tratamiento (Sen, 2000: 49,
338 y 339).

Este último punto está estrechamente relacionado con el concepto del agente, que se entiende como
la persona que comporta la incitación a los cambios y sus logros deben evaluarse de acuerdo con su
valor y objetivos, que es el logro (ayudarse a si mismo) o el logro del agente (afecta al mundo); Es
personal ser individual como miembro general y participantes en actividades económicas, sociales y
políticas (Sen, 1998; 2004).

Con base en lo anterior se argumenta que:

El proceso de desarrollo puede considerarse una extensión de la libertad humana. El éxito de la


economía y de la sociedad es inseparable de la vida que puedan vivir los miembros de la comunidad.
Debido a que valoramos no solo vivir bien y crecer, sino también tener el control de nuestras vidas, la
calidad de vida se juzga no solo por la forma en que terminamos nuestras vidas, sino también por las
decisiones que tomamos. Dado que la evaluación de la libertad puede ser sensible tanto a lo que hace
una persona como a las alternativas disponibles para ella, la libertad proporciona una perspectiva más
amplia para evaluar y, a través de la ventaja humana, evaluar el éxito social. Esta es la razón de ser
de considerar el desarrollo como libertad (Sen, 1999: 1 y 2).

La importancia de esta visión radica en el hecho de que ver la libertad como un fin y un medio de
desarrollo requiere la eliminación de las principales fuentes de su privación: la pobreza, la tiranía y la
falta de oportunidades. Comunidad económica, carencia social, abandono de los servicios públicos,
excesiva injerencia estatal, intolerancia a gobiernos represores, etc. Por tanto, la competencia refleja
la capacidad de las personas para elegir y actuar, su libertad para hacer o ser, para lograr metas, para
alcanzar la felicidad y su calidad de vida, lo que significa que existe un mayor potencial de las personas
para mejorar su bienestar individual y colectivo a través de opciones más amplias y libres (ver: Sen,
1998). 2000; PNUD, 2001).

9. A manera de cierre

Como puede deducirse del camino seguido por la teoría, la creación de riqueza y el crecimiento
siempre han sido vistos como el principal indicador para medir el desarrollo y, por tanto, el factor
principal del que surge.
Sin embargo, existe evidencia empírica suficiente para refutar esta creencia, aunque su importancia
como determinante del nivel de desarrollo de una sociedad es indiscutible, lo que suscita inquietudes
y esfuerzos por encontrar definiciones alternativas que incluyan elementos que contribuyan al
enriquecimiento conceptual y estratégico. Incorporándolos, en lugar de excluirlos, para ampliar su
alcance e impacto en la sociedad. En otras palabras, además del crecimiento, combinemos su
distribución y redistribución como mecanismo justo, la protección del medio ambiente, la promoción de
la innovación y el progreso técnico, la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales, el
espíritu humano, la promoción y creación de oportunidades sociales; y así mismo asegurando las
libertades básicas que permitan a las personas desarrollar sus capacidades, con el objetivo primordial
de mejorar la calidad de vida humana.

Nos atrevemos a sumar dos componentes; En primer lugar, la rendición de cuentas (personal y social),
asegurando la construcción gradual y el ajuste oportuno de los métodos estratégicos conceptualmente
establecidos, y, en segundo lugar, la transparencia, conducente a la gestión física y social visible y
visible de la alternativa en construcción. Estos factores son vistos como un apoyo práctico para la
integración e inclusividad del componente, lo que implica una forma diferente de entender y tratar el
problema y diseñar los productos de política resultantes. La simple mención de estos factores refleja
la complejidad que rodea a este proceso, incluida la diversidad de actores que, más que
contraponerse, deben complementarse para lograr sus objetivos. Evolucionar significa entrar en el
nuevo siglo, superar la supremacía que antes oponía el Estado y el mercado, pero también superar
las opciones de terceros para integrarlos y sumar a la sociedad civil sin claridad sobre qué roles
deberían jugar en el horizonte. recibo. Si esta adición es necesaria, también es cierto que no existe
una receta estándar para su cumplimiento.

Lo que sí está claro es que, para concebir el desarrollo como un proceso deliberado, los principales
actores que lo conducen, que son el Estado y la sociedad en su conjunto; deben compartir
unánimemente el modelo social deseado y correcto. Hombres, o ciudadanos en su búsqueda de la
felicidad personal y pública.

Asimismo, es claro que el desarrollo es ante todo un proceso muy complejo, cuyos elementos están
íntimamente relacionados entre sí, además, son interdependientes. Cabe señalar, además, que el
concepto de participación social nos permitirá superar obstáculos que creemos insalvables e innovar
en la medida en que éstos incidan en la formulación, construcción, desarrollo e implementación de
políticas públicas que las hagan funcionar sin contratiempos y en buenos términos.

10. Publicar imagen sobre la lectura. (MUJICA CHIRNOS, 2010)


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