REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
UNIDAD EDUCATIVA PRIVADA “CORPUS CHRISTI”
NAGUANAGUA, ESTADO CARABOBO
ESTRATEGIAS PARA PREVENIR LA VIOLENCIA ESCOLAR
EN LA UNIDAD EDUCATIVA PRIVADA “CORPUS CHRISTI”,
UBICADA EN NAGUANAGUA, ESTADO CARABOBO
Tutora Autores
Prof. Teotiste Caires Rey Kervin
C.I. 31.471.829
Ruiz Mariangel
C.I. 31.594.958
5to Año Sección “U”
Naguanagua, Enero de 2023
ÍNDICE GENERAL
Pág.
CAPÍTULO I - EL PROBLEMA
Planteamiento del Problema ……………………………………… 1
Objetivos de la Investigación ……………………………………… 5
Justificación del Estudio …………………………………………… 5
CAPÍTULO II – MARCO TEÓRICO REFERENCIAL
Antecedentes de la Investigación ……………………………………… 7
Bases Teóricas …………………………………………………………… 12
Bases Legales …………………………………………………….. 25
Definición de Términos Básicos …………………………………. 28
CAPÍTULO III – MARCO METODOLÓGICO
Tipo de investigación ……………………………………………… 32
Diseñó de la Investigación …………………………………………. 33
Población y Muestra 33
Técnicas e Instrumentos de Recolección de Datos …………… 35
Instrumento ………………………………………………………. 36
Técnicas de Análisis de Datos …………………………………… 38
LISTA DE REFERENCIAS 39
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CAPÍTULO I
EL PROBLEMA
Planteamiento del Problema
En un modo general, según Cerezo (2005), se considera como
violencia a aquella situación o situaciones en la cual dos o más personas
se encuentran en una confrontación en la cual una o más de ellas sale
perjudicada, siendo agredida física o psicológicamente. El conflicto
aparece generalmente asociado a una valoración negativa, debido a que
se confunde conflicto con violencia. Un conflicto puede resolverse también
de forma no-violenta. Mientras que la violencia no es innata en los seres
humanos sino que es un aprendizaje, el conflicto sí es consustancial a la
vida humana, algo natural y por tanto inevitable.
Cuando estos conflictos surgen en el ámbito escolar, agrega Cerezo
(2005), surge la violencia escolar, situación que se ha convertido en
objeto de estudio y de intervención prioritaria para las autoridades
escolares durante las últimas décadas. En algunos países, inclusive, la
preocupación tanto de la comunidad educativa como de la sociedad en
general, sobre los episodios de violencia en los centros educativos está
generando la necesidad de una respuesta educativa a los procesos
instruccionales.
La violencia escolar, comúnmente caracterizada por el Bullying,
definido Olweus (2001), citado por Diez y Pérez (2021) como intimidación,
acoso escolar o maltrato entre iguales como una forma específica de
maltrato entre estudiantes, el cual se caracteriza por ser intencionado y
persistente de un estudiante o grupo de ellos hacia otro estudiante sin que
se produzca alguna provocación ni posibilidad de respuesta. Este
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fenómeno se ha convertido en un indicador de falta de salud de la
sociedad en la que está inserta la escuela, que por otra parte, no hace ni
más ni menos que reflejar los valores que imperan en aquélla.
Por otro lado, Oñate y Piñuel (2005) señalan la importancia de
resolver el problema de victimización de los niños maltratados, partiendo
del conocimiento que sus efectos pueden generar graves consecuencias
en las personas afectadas por la violencia escolar, como son el estrés
post traumático en las víctimas, depresión, ideas suicidas, baja
autoestima, introversión social y autoimagen negativa, además de
problemas de adaptación al centro escolar, síntomas que de no atenderse
pueden persistir hasta la edad adulta afectando el bienestar social de la
víctima.
En otro orden de ideas, Diez y Pérez (2021) señalan que
lamentablemente en muchas instituciones públicas y privadas se
encuentra con frecuencia situaciones en las que son intimidados niños y
adolescentes por algunos de sus compañeros, situación que puede
acarrear secuelas académicas (disminución del rendimiento, reprobación
o abandono), físicas (lesiones pasajeras o permanentes) y psicológicas
(afecciones del ánimo, ansiedad, depresión, entre otros).
Del mismo modo, las autoras citadas afirman que cada institución
educativa, representada por sus directivos y docentes, tiene la
responsabilidad de indagar acerca de la existencia del acoso escolar en
sus espacios, con la finalidad de que a partir del diagnóstico de la
situación puedan formular estrategias y planes de abordaje orientados a
disminuir o erradicar estas situaciones en sus contextos específicos.
En ese mismo orden de ideas, Oñate y Piñuel (2005) señalan que es
importante destacar que la violencia escolar puede aparecer en cualquier
institución educativa ya que en ella conviven niños y jóvenes con
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provenientes de diferentes entornos sociales y familiares, con distintos
valores culturales y diversos tipos de conducta. Niños y jóvenes que
enfrentan diferentes exigencias y presiones en el núcleo familiar, de sus
grupos o redes sociales, así como de la misma comunidad en que viven,
por lo que reaccionan de diferente manera a esas presiones, pudiendo
generarse como respuesta una clase de agresividad que se relaciona con
la alteración de su voluntad, nerviosismo, stress, violencia, así como la
afectación de la autoestima, entre otros.
Del mismo modo, Oñate y Piñuel (2005) señalan que diferentes
autores se contradicen para definir las causas de la violencia escolar.
Algunos factores como abandono de padres, abusos, agresiones,
necesidades económicas y personales hacen al joven un inadaptado en la
sociedad, haciendo así que la conducta del niño o adolescente se
convierta en agresiva hacia las demás personas, señalando que cuando
los jóvenes vienen de una familia en las que se les da amor y protección,
su conducta muestra una mejor adaptación social al ambiente que les
rodea, lo que les permite una mejor calidad de vida y los lleva a ser unos
ciudadanos más empáticos, amables y tolerantes, entre otras
características.
En virtud de lo expuesto, puede decirse que la Unidad Educativa
Privada “Corpus Christi”, no escapa de esta problemática, por lo que debe
destacarse que en diversas se han observado situaciones en las cuales
se evidencian agresiones verbales, e incluso físicas, entre diferentes sus
compañeros, sin que parezca haber alguna razón en específico, mientras
en otras la intimidación puede ser observada a simple vista, siendo
importante reconocer que hoy en ocasiones es muy difícil determinar
como o por qué se inició la situación de conflicto.
Este tipo de problema que puede originarse por los estereotipos que
pueden tener los jóvenes, por su forma de ser, actuar, por la ausencia de
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valores, por no aclarar los problemas al momento e ir aumentando la furia
hasta que la persona no aguanta más y termina sucediendo un altercado,
ha venido siendo un problema que se ha visto año tras año en la U.E.P.
“Corpus Christi”, sin que aparentemente se haya dado mayor atención en
esta problemática, buscando estrategias para disminuirlo o erradicarlo por
completo, evitando sus efectos negativos en la convivencia estudiantil.
En ese sentido, puede decirse que a lo largo del tiempo se han
observado actitudes y conductas que pueden considerarse como
indicadores de la existencia de este tipo de violencia escolar, tales como
agresión físicas o psicológicas, comportamientos de intimidación y
amenaza, actitudes de exclusión del estudiante, ignorándolo en toda
actividad que y de bloqueo social, además del maltrato y hostigamiento
verbal. Conductas que se manifiestan en diferentes niveles de intensidad
y continuidad, pero que terminan por afectar al agraviado.
En virtud de lo expuesto, surge el interés por realizar esta
investigación con el propósito de analizar la problemática de la violencia
entre los alumnos de la Unidad Educativa Privada “Corpus Christi”, a fin
de plantear estrategias que contribuyan a mejorar la convivencia escolar
minimizando las manifestaciones de esta problemática en el ámbito
escolar, por lo que se plantean las siguientes interrogantes:
¿Qué estrategias podrán aplicarse para mejorar la convivencia
estudiantil de la Unidad Educativa Privada “Corpus Christi” erradicando la
violencia escolar?
¿Cuáles son las formas de violencia escolar presentes entre los
estudiantes en el ambiente escolar de la Unidad Educativa Privada
“Corpus Christi”?
¿Cuáles son las causas más frecuentes que originan la violencia
escolar entre compañeros en la Unidad Educativa Privada “Corpus
Christi”?
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¿Qué estrategias educativas podrán aplicarse para mejorar la
prevención de la violencia escolar entre los estudiantes en la Unidad
Educativa Privada “Corpus Christi”?
Objetivos de la Investigación
Objetivo General
Analizar estrategias que permitan prevenir la violencia escolar entre
estudiantes de la Unidad Educativa Privada “Corpus Christi”, ubicada en
Naguanagua, Estado Carabobo.
Objetivos específicos
Identificar las formas de violencia escolar presentes entre los
estudiantes en el ambiente escolar de la Unidad Educativa Privada
“Corpus Christi”.
Conocer las causas más frecuentes que originan la violencia escolar
entre compañeros en la Unidad Educativa Privada “Corpus Christi”.
Definir estrategias educativas que permitan mejorar la prevención de
la violencia escolar entre los estudiantes en la Unidad Educativa Privada
“Corpus Christi”.
Justificación de la investigación
La violencia escolar es un fenómeno social que ha venido en aumento
en las últimas décadas generando preocupación no solo a las familias de
los estudiantes y autoridades escolares, sino también a gobernantes e
instituciones a nivel mundial, por sus efectos negativos en el proceso
educativo, en la adaptación social de niños y adolescentes, así como en
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la formación integral del hombre a nivel cognitivo, cultural, afectivo y
social.
En ese sentido, cobra importancia esta investigación pues busca
analizar la problemática de la violencia escolar en la Unidad Educativa
Privada “Corpus Christi”, con el propósito de analizar estrategias que
contribuyan a prevenir los casos de violencia escolar que pueden afectar
a los estudiantes de dicha institución, beneficiando a la convivencia
escolar y al desarrollo y formación de los estudiantes que cursan estudios
en la misma.
Del mismo modo, este estudio es relevante pues busca identificar las
diferentes manifestaciones de violencia escolar presente en el ambiente
educativo, permitiendo conocer la influencia de este fenómeno sobre la
calidad de vida del estudiante, a qué nivel puede llegar a suprimir las
actitudes de los mismos, y otros aspectos ligados directamente a su
desarrollo y su salud integral.
De esta forma, el estudio enmarca su importancia por el hecho de
favorecer la labor educativa en cuanto a información, puesto que lo
principales beneficiados son todos los relacionados con la comunidad
educativa, en consecuencia, no solo docentes y estudiantes, sino también
la propia institución escolar, padres y representantes, quienes son
participes diarios de esta dinámica escolar y con la afirmación o negación
de una relación entre la violencia escolar y el proceso de aprendizaje del
estudiante.
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CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO REFERENCIAL
Toda investigación necesita una visión clara del fenómeno que se
indaga, de allí que se busquen referencias teóricas que ofrezcan una
visión más amplia y detallada del problema en estudio, de manera que se
puedan relacionar los fundamentos teóricos con la investigación que lleva
a cabo.
A este respecto, Sabino (2002) señala que el marco teórico, es el
producto de la revisión documental-bibliográfica y consiste en una
recopilación de ideas, posturas de autores, conceptos y definiciones, que
sirven de base a la investigación con el propósito de darle un sistema
coordinado y coherente de conceptos y proposiciones que permitan
abordar el problema en un ámbito donde cobre sentido. En ese contexto,
este capítulo hace referencia a los antecedentes de la investigación y los
diferentes aportes teóricos relacionados al problema en estudio.
Antecedentes de la investigación
Los antecedentes de una investigación, según Arias (2012) se
refieren a aquellos estudios, tales como trabajos y tesis de grado, trabajos
de ascenso, artículos e informes científicos, que guardan relación con la
problemática en estudio que han sido realizados previamente. En ese
sentido, para la investigación actual se resaltó la importancia que tiene el
conocimiento sobre el acoso laboral y sus distintas modalidades, así
como sobre sus efectos en el clima organizacional.
En el ámbito internacional, Pertuz, Cecilia y Torres, Ever (2021)
presentaron su trabajo de grado titulado Prevención del Acoso Escolar
como Fundamento para la Convivencia, ante el Departamento de
Humanidades de la Corporación Universidad de la Costa, en Barranquilla,
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Colombia, cuyo objetivo fue analizar la prevención del acoso escolar
como fundamento para la convivencia pacífica contribuyendo a fortalecer
el desarrollo intelectual del estudiante en básica primaria.
Este trabajo de investigación se llevó a cabo con un enfoque
racionalista, paradigma mixto (cuanti-cualitativa), investigación
descriptiva-explicativa. La población estuvo conformada por los
estudiantes de quinto grado de la Institución Educativa Rural María
Auxiliadora en el corregimiento de los Andes de Guamal Magdalena,
Colombia, usándose como instrumento un cuestionario aplicado a los
estudiantes sujetos de estudio, previo consentimiento de los padres de
familia.
A partir de los resultados se evidenciaron debilidades en los procesos
convivenciales de los actores en la escuela, ya que la convivencia escolar
debe ser una variable clave que dinamice las relaciones interpersonales
de tal manera que la escuela represente un espacio idóneo para construir
ambientes propicios para el aprendizaje en valores en un contexto de
igualdad de género, de derechos humanos, equidad e inclusión, es decir
un ambiente done se aprenda a convivir con los demás de manera
armónica y pacífica; previniendo y minimizando el acoso escolar.
Asimismo, concluyen que la convivencia escolar al interior de las
instituciones educativas debe responder a un enfoque preventivo y
formativo que busque el desarrollo del sentido de pertenencia en la
comunidad educativa, por lo que debe ser un trabajo conjunto entre los
diversos agentes educativos, estudiantes y padres de familia orientados
por un manual de convivencia que conduzca hacia una cultura de paz.
Esta investigación aporta al presente estudio una visión clara de los
diferentes factores y conductas que conforman el acoso escolar y la
necesidad de tomar acciones para prevenirlo y evitar sus efectos en la
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convivencia escolar. Del mismo modo, destaca la importancia de la
convivencia escolar en la formación integral de los estudiantes y sus
efectos en una cultura de paz, tan importante para la convivencia social,
por lo que aporta importante información para guiar el desarrollo del
presente estudio.
En el ámbito nacional, Castro y López (2020) presentaron su trabajo
de grado Acoso escolar (Bullying) en Estudiantes del Ciclo
Diversificado del Liceo Bolivariano “Fernando Peñalver” de Ciudad
Bolívar. Período Octubre – Diciembre 2019, ante la Escuela de
Ciencias de la Salud de la Universidad de Oriente, en Ciudad Bolívar,
Venezuela; cuyo objetivo fue demostrar la existencia del acoso escolar o
bullying en el Liceo Bolivariano “Fernando Peñalver” de Ciudad Bolívar,
así como las causas, escenarios más frecuentes, formas de maltrato y
actitud del profesorado para intervenir en los hechos de violencia en dicho
plantel.
Desde el punto de vista de su metodología, este estudio fue de tipo
descriptivo, con un diseño de campo, analítico y de tipo transversal, sobre
una muestra de 186 alumnos de cuarto año y 58 alumnos de quinto año
del Ciclo Diversificado, con edades entre los 14-18 años de edad, así
como la participación de 30 docentes de distintas asignaturas a cargo de
las secciones seleccionadas, a quienes se aplicó una encuesta mediante
el cuestionario de Pre concepciones de intimidación y maltrato entre
iguales (PRECONCIMEI), adaptado de Ortega, Mora – Merchán y Mora,
para el alumnado y profesores, los resultados analizados aplicando
procedimientos y/o métodos relativos a la estadística descriptiva.
Los datos producidos permitieron comprobar la presencia de
conductas de acoso escolar o bullying en la institución, siendo la forma
más frecuente de maltrato el insulto y el poner motes, siendo los
escenarios de intimidación más frecuentes la calle y cerca del instituto al
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salir de clase. Con relación a la causa más frecuente de maltrato entre
iguales se encontró que lo hacían por molestar. Asimismo, concluyen las
autoras que el sexo predominante de los agresores fue el masculino y el
grupo etáreo que prevaleció fue el de 16-17 años
Este estudio aporta una visión sobre diferentes manifestaciones de
las actitudes y conductas de adolescentes y jóvenes estudiantes del ciclo
diversificado demostrando la presencia de conductas agresivas e
intimidantes que conforman el acoso escolar o bullying, así como muestra
una tendencia en cuanto al género del agresor. Esta información permite
a los investigadores tener una visión amplia de los diferentes aspectos a
investigar orientando el desarrollo del presente estudio.
Escobar y Reinoza (2017) presentaron su trabajo de grado titulado
Acoso Escolar: Un análisis contextual en escuelas secundarias
venezolanas desde el reporte de víctimas y perpetradores, ante la
Universidad de los Andes, en Mérida, Venezuela, cuyo objetivo fue
conocer la presencia y frecuencia de acoso escolar en cuatro escuelas
secundarias de la ciudad de Mérida, así como presentar indicadores
concretos que permitan sistematizar estudios futuros en el área.
Metodológicamente se realizó un estudio exploratorio, con diseño de
campo. La población estuvo integrada por 540 adolescentes, entre 11 a
19 años, 268 varones y 272 mujeres, de cuatro escuelas secundarias de
la ciudad de Mérida, dos instituciones públicas y dos privadas. Para la
recolección de la información se aplicó una encuesta, con un instrumento
utilizando la escala de medición de acoso escolar de Menesini, Noicentini
& Calussi (2011), proporcionada por sus autoras para esta investigación,
lo cual permitió la validación y aplicación a un contexto intercultural. Este
instrumento consiste en dos escalas de ítems múltiples, una dirigida a las
conductas de victimización y otra para la perpetración del acoso.
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Los resultados mostraron la presencia del bullying o acoso escolar en
las escuelas siendo la conducta de acoso que predomina tanto en las
víctimas como en los perpetradores las burlas, seguidas por el uso de
sobrenombres o apodos. Asimismo, se evidenció que las victimas
señalaban los robos o daños como la tercera conducta de acoso más
frecuente, mientras que los perpetradores indicaban mostrar indiferencia
es también una conducta frecuente, seguida de cerca por los golpes.
Con relación a la posición como víctimas de acoso, tanto hombres
como mujeres manifestaron no haber recibido agresiones por parte de sus
compañeros; sin embargo, los varones señalaron haber sido víctimas de
acoso más veces a la semana en una proporción superior a las mujeres,
aunque no se encontró relación significativa entre el género y la
victimización. Sin embargo, concluyen las autoras, que la perpetración del
acoso escolar sí depende significativamente del género, siendo
mayoritariamente los varones quienes reportan esta conducta, señalando
que la relación perpetrador-víctima se produce con mayor fuerza en el
sexo masculino.
Esta investigación se relaciona con el presente estudio al explorar la
presencia del acoso escolar en escuelas de educación media que es el
mismo nivel escolar en que se lleva a cabo esta investigación,
describiendo el fenómeno desde dos perspectivas distintas, la víctima y el
acosador, por lo que aporta orientación sobre los diferentes aspectos a
considerar para analizar la situación en la institución caso de estudio.
Jiménez, Ortiz, Silva y Vargas (2017) presentaron su trabajo de grado
titulado Depresión y Bullying en adolescentes del Liceo María Teresa
Angulo extensión Bajo Sanare Estado Lara, ante la Universidad
Nacional Experimental Francisco de Miranda, en Barquisimeto,
Venezuela, cuyo objetivo fue determinar los niveles de depresión en
adolescentes escolarizados implicados en la dinámica de bullying o acoso
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escolar, en el liceo María Teresa Angulo extensión Bajo Barquisimeto
Sanare, Estado Lara, en el periodo Enero-Junio 2017.
En cuanto a su metodología esta investigación fue de tipo descriptiva,
no experimental, con una población constituida por 50 adolescentes
voluntarios a quienes se les aplicó el Cuestionario para la Exploración del
Bullying (CEBU). Posteriormente a los alumnos implicados en la dinámica
bullying se les aplicó el instrumento de Beck para evaluar niveles de
depresión.
Los resultados indicaron que 28 de los 50 alumnos resultaron
implicados en la conducta de acoso escolar; calificándose entre fuertes,
provocadores y agresivo. Igualmente, algunos alumnos perciben a sus
compañeros como cobardes, víctimas o tenerles idea. De los alumnos
implicados en la dinámica bullying, el 50 por ciento no presentó síntomas
de depresión, un 32 por ciento presento sintomatología depresiva no
incapacitante, un 11 por ciento presentó depresión moderada y un 7 por
ciento presento depresión severa como consecuencia del acoso escolar;
lo cual llevo a concluir que este conducta puede traer como consecuencia
estados depresivos con potencial de afectar severamente la salud
emocional de las víctimas
Este estudio expone las consecuencias del bullying en sus diferentes
modalidades demostrando que puede afectar la salud emocional de sus
víctimas; por lo que aporta información sobre diferentes manifestaciones
nocivas que han sido identificadas en quienes son víctimas del acoso o
violencia escolar, orientando la indagación que se pretende.
Bases Teóricas
Las bases teóricas, según Arias (2012:107), “implican desarrollar de
manera amplia los conceptos y proposiciones que conforman la
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perspectiva o el enfoque que se adopta para explicar el problema
planteado”. De allí que, para elaborar las bases teóricas de la
investigación se recomienda considerar la ubicación del problema en un
enfoque teórico determinado, la relación entre las teorías y la
problemática en estudio, la posición de diversos autores y adoptar una
postura teórica justificada. En ese sentido, en este trabajo se parte de
una definición conceptual del acoso escolar y sus diferentes
manifestaciones y fases a manera establecer estrategias para su
prevención.
La violencia
La violencia es una conducta manifiesta que en muchas
circunstancias conlleva una fuerza desmesurada y automática. Hoy en día
es común escuchar que los niveles de violencia han aumentado en la
sociedad y se puede evidenciar con los sucesos reportados todos los días
en los noticieros en los que no solamente reportan la comisión de actos
delictivos, sino que éstos causan impresión por la dosis de violencia que
acompañaron dichos actos. Al respecto, Moreno (2014) refiere que en
Venezuela durante las últimas décadas la tasa de violencia ha dado un
salto significativo dado que la cifra por cada cien mil habitantes registrada
en el país entre 1985 y 2013 tiene una notoria diferencia.
Esta situación de violencia ascendente existente en la sociedad
inevitablemente influye de manera significativa en el desenvolvimiento de
conductas violentas dentro de los espacios educativos, dado que éstos
son reflejo de su entorno social, así como lo afirma Caballero (2010) quien
indica que “Nuestras escuelas son, en gran medida, fiel reflejo de
nuestras sociedades, por eso resulta realmente sorprendente observar
cómo en la mayoría de nuestras escuelas e institutos se tratan los
conflictos que en ellas surgen” (p. 157).
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Ante esta realidad, se puede afirmar que a causa de la violencia
imperante en la sociedad, dentro de los entornos educativos se puede
generar una violencia específica conocida como violencia escolar, la cual
es definida por Cerezo (2005) como “aquella conducta que tiene la
intención de ocasionar un daño en algo o alguien específico y que
además existe una motivación de la víctima para evitar ese daño, todo
esto generado dentro de un entorno educativo” (p. 25). De igual manera,
vale destacar que esta conducta problemática se puede presentar entre
estudiantes, de profesores a estudiantes o viceversa.
La violencia escolar o Bullying
En el caso particular de esta investigación, el enfoque se orienta a
conocer lo concerniente a la violencia escolar, conocido comúnmente
como el Síndrome de Bullying, o intimidación o acoso escolar según su
traducción al español, el cual fue definido por el psicólogo y profesor
sueco-noruego Dan Olweus (2001) como una forma específica de
maltrato entre estudiantes, que se caracteriza por ser intencionado y
persistente de un estudiante o grupo de ellos hacia otro estudiante sin que
se produzca alguna provocación ni posibilidad de respuesta.
Asimismo, Olweus (2001) señala que el bullying ocurre cuando un
estudiante está siendo acosado o es víctima de acciones negativas por
parte de uno o más compañeros de clase, situación que ha ocurrido en
repetidas ocasiones y que perduran a través del tiempo. Del mismo modo,
indica que para catalogarlo como tal es necesario que se presente un
desequilibrio de poder o fuerza, es decir, el estudiante víctima de acoso
es vulnerable ante sus atacantes.
Por su parte, Del Rey y Ortega (2007) lo definen como una conducta
de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno o alumna
contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción,
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negativa e intencionada, sitúa a las víctimas en posiciones de las que
difícilmente pueden salir por sus propios medios. En el mismo orden de
ideas, cabe señalar que se habla de acoso cuando por un periodo
indeterminado de tiempo ocurren situaciones que son vergonzosas o
desagradables para la víctima (maltrato físico, burlas, ofensas, entre
otros), siendo difícil para el estudiante que es intimidado defenderse o
poner un alto a la situación.
Además, los ataques pueden durar semanas, meses e incluso años,
en el que los acosadores actúan movidos por un abuso de poder y un
deseo de intimidar y dominar. Por lo que representa un hecho social, dado
que involucra individuos y comunidades en contextos muy específicos. De
acuerdo con esto, los distintos aspectos que engloba el acoso escolar
pueden resumirse de la siguiente manera: a) es una forma de violencia
caracterizada por presentarse entre pares, b) es una conducta con
intención de producir daño a otro, c) se lleva a cabo en forma sistemática
y repetida en el tiempo, d) ocurre en el contexto de una relación
interpersonal que presenta un desequilibrio de poder, e) puede ocurrir
tanto sin provocación como una respuesta frente a emociones como rabia
o frustración, f) es independiente de niveles socioeconómicos y étnicos.
En ese contexto, cabe mencionar que en muchas instituciones
escolares, tanto públicas como privadas, con frecuencia se encuentran
situaciones en las que son intimidados niños y adolescentes por algunos
de sus compañeros, situación que puede acarrear secuelas académicas
(disminución del rendimiento, reprobación o abandono), físicas (lesiones
pasajeras o permanentes) y psicológicas (afecciones del ánimo, ansiedad,
depresión, entre otros).
En ese mismo orden de ideas, Oñate y Piñuel (2005) señalan que
cada institución educativa, representada por sus directivos y docentes,
tiene la responsabilidad de indagar acerca de la existencia del acoso
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escolar en sus espacios, con la finalidad de que a partir del diagnóstico de
la situación puedan formular estrategias y planes de abordaje orientados
a disminuir o erradicar estas situaciones en sus contextos específicos, ya
que de no resolverse el problema de victimización de los estudiantes
maltratados se pueden generar graves consecuencias en los mismos
como el estrés post traumático, depresión, ideas suicidas, baja
autoestima, introversión social y autoimagen negativa, además problemas
de adaptación al centro escolar.
De igual manera, la falta de orientación al agresor en cuanto a lo
indebido y perjudicial de su conducta, puede tener como consecuencia
que éste en el futuro presente problemas de conducta asociados con
abuso del alcohol, involucrarse en peleas callejeras, ser abusivos con sus
parejas y maltratar a sus hijos. Por lo que puede decirse que las
consecuencias del acoso escolar (bullying) se ven reflejadas tanto en las
víctimas como en los victimarios; así como también en los que son
testigos pasivos del acoso o intimidación.
En otro contexto, Diez y Pérez (2021) señalan que el acoso escolar o
bullying sucede a diario en las escuelas y muchas veces no se le da la
importancia debida, ni se toma en cuenta la repercusión que tiene en los
niños o adolescentes que participan y sufren del acoso. Asimismo, indican
que a veces se desestima las causas que motivan al acosador para tener
esta actitud hacia sus compañeros, desconociendo muchas veces la
gravedad que amerita y las consecuencias que esto puede ocasionar.
Por consiguiente, es necesario conocer la magnitud del problema
desde una realidad concreta, considerando que está latente en las aulas
no solo de Venezuela, sino del mundo entero, sin distingo de razas,
credos, condición social, edad o sexo, ocasionando consecuencias
académicas, físicas y psicológicas significativas para el desarrollo de los
involucrados.
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Actores del acoso escolar
En cuanto a los actores o participantes en el acoso escolar, Oñate y
Piñuel (2005) señalan que básicamente el bullying se produce en razón
de las características manifiestas de los agresores, las víctimas y los
espectadores.
a) Características del agresor: El agresor suele ser colérico,
depresivo desde muy temprana edad, impulsivo, muestra una falsa
valentía que no es más que un disfraz con el que trata de disimular sus
profundas sensaciones de vacío interior y falta de adaptación y
afectividad, tiene una baja afectividad en sus hogares y no se siente
vinculado a la escuela. Asimismo existe el agresor frio, que no se altera
visiblemente y no reacciona de manera impulsiva ante lo que él percibe
como una actitud hostil, por tanto, aguarda la oportunidad para acosar
lejos de la presencia de un adulto.
Los abusadores, según Olweus (1998), comúnmente provienen de
familias disfuncionales con problemas de violencia domestica, es el
producto de la escasez de amor y de cuidado en su hogar y el exceso de
libertad durante la infancia estas son las condiciones que contribuyen
poderosamente al desarrollo de un modelo de creación agresiva.
b) Características de las víctimas: Son alumnos más ansiosos e
inseguros que el resto; suelen ser cautos, sensibles y tranquilos. Cuando
se sienten atacados, normalmente reaccionan llorando y esto suele
suceder en el preescolar y en cursos inferiores; padecen una baja
autoestima y tienen una opinión negativa de sí mismos. Es frecuente que
se consideren fracasados y se sientan torpes, avergonzados o feos. En la
escuela siempre andan solos y abandonados; lo normal es que no tengan
ni un solo amigo en clase.
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Sin embargo, no muestra una conducta agresiva ni burlona y por tanto
el acoso no se puede explicar por las provocaciones a que las propias
víctimas pudieran someter a sus compañeros y se trata de niños que son
más débiles que los otros. A este tipo de víctimas las ha llamado Olweus
(1998), victimas pasivas o sumisas pues se identifican por su
personalidad sumisa combinada con una debilidad física; algunos niños
víctimas de agresiones tienen con sus padres un contacto más estrecho y
unas relaciones más positivas que otros niños en general.
La forma de identificar a estas víctimas se da centrando la atención
en dos tipos de indicios: primarios y secundarios. Como indicios primarios
están: les hacen bromas desagradables repetidamente, los llaman por
apodos (es posible que se les conozca por un nombre malsonante) los
insultan, los menosprecian, los ridiculizan; los amenazan, les dan
ordenes, los dominan y subyagan; los molestan, los acobardan, los
empujan y no saben cómo defenderse. Los indicios secundarios se
manifiestan en que con frecuencia estas víctimas están solas y apartadas
de su grupo de compañeros durante los recreos y a la hora de comer.
Pareciera que no tuvieran amigos en la clase, en los juegos de equipos
son de los últimos en ser elegidos y durante los recreos intentan quedarse
cerca del profesor o de otros adultos.
c) Características de los observadores: Según Oñate y Piñuel
(2005) existen los siguientes observadores:
- El reforzador, quien apoya al matón por medio de risas o de
expresiones verbales positivas;
- El defensor de la víctima, quien intenta detener la situación y apoya
a la víctima;
- El observador externo, quien se mantiene neutral sin involucrarse
activamente en la situación, pero corriendo el riesgo de que su silencio
pueda llegar a denotar cierto grado de aprobación del bullying.
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Finalmente, Olweus (1998) señala que es preciso indicar que los
pares son los que intervienen con más frecuencia en la detención del
bullying en comparación con la participación o intervención de los
maestros de la institución educativa.
Modos de acoso escolar o bullying
El acoso escolar puede presentarse en varias modalidades,
manifestaciones o conductas. De acuerdo con Cerezo (2005), incluyen
variados tipos de comportamientos como: molestar constantemente,
burlas, amenazas, golpes, robos, y otros indirectos tales como aislar
socialmente a un estudiante o difundir rumores, entre otros. Las
investigaciones también han mostrado que las niñas mayormente utilizan
la intimidación de tipo indirecta, mientras los varones utilizan la
intimidación física.
Por su parte, Del Rey y Ortega (2007) describen las diferentes formas
en que se puede presentar el acoso escolar de la siguiente manera:
a) Intimidaciones verbales: insultos, apodos, hablar mal de alguien,
sembrar rumores, intrigar en contra de una persona, entre otros)
b) Intimidaciones psicológicas: amenazas para provocar miedo, para
logar algún objeto o dinero, o simplemente obligar a la víctima a
hacer cosas.
c) Agresiones físicas: Tanto directas como peleas o palizas, o
indirectas como destrozo de materiales personales o pequeños
hurtos, entre otros.
d) Aislamiento social, bien impidiendo al joven participar, ignorando
su presencia y no contando con él en las actuaciones normales
entre amigos y compañeros de clase.
19
e) Acoso de tipo racista, cuyo objetivo son las minorías étnicas o
culturales.
f) Acoso sexual que hace que la víctima se sienta incómoda y
humillada.
Por otro lado, Diez y Pérez (2021) señalan que en la actualidad ha
surgido el acoso anónimo actualmente que se da mediante el móvil, las
redes sociales o el correo electrónico, con amenazas o palabras
ofensivas, también conocido como ciberbullying.
En líneas generales se puede afirmar que el acoso escolar puede ser,
en sus formas más comunes, verbal, físico y de exclusión social. En
cuanto al maltrato verbal, Del Rey y Ortega (2007) expresan que “es más
imperceptible que la violencia física, pero con efectos incluso más graves
para la psiquis de quienes lo sufren, el maltrato verbal suele no tomarse
en cuenta porque pocos saben cuándo están siendo víctimas o
victimarios..." (p. 28). Al ser poco perceptible este tipo de maltrato y no
causar daños físicos es difícil denunciarlos y hacerle frente, pero los
daños (sobre todo en niños y adolescentes) deteriora la autoestima.
En cuanto al maltrato físico, las mencionadas autoras indican que
este tipo de agresión “es cualquier acción no accidental, que provoca
daño físico, estos pueden ser catalogados de acuerdo a su nivel de
gravedad (en cuanto a daño físico) como: leves, moderados o severos” (p.
20), entre las manifestaciones más comunes las autoras señalan
“empujones, patadas, agresiones con objetos, peleas, golpes” (p. 21).
En el mismo orden de ideas, se refieren a la exclusión social como el
maltrato que se le proporciona a la víctima con la finalidad de aislarla del
grupo, manifestándose en la propagación de rumores descalificadores y
humillantes que pretenden la exclusión aislamiento del grupo, señalando
que el rechazo se expresa al ignorar la presencia del acosado, al no
20
dejarlo participar en actividades propias del grupo, aislándolo, por lo que
puede generar problemas para relacionarse de manera efectiva.
Secuelas del acoso escolar
En cuanto a las consecuencias y secuelas del acoso escolar Cerezo
(2007) plantea que se han hecho diversos estudios en los que se
demuestra que los individuos víctimas de acoso escolar o bullying son
más propensos que otros a tener baja autoestima, sufren altos niveles de
depresión y generalmente no tienen buena salud. Igualmente, son
propensos a ser socialmente aislados y se ausentan de la escuela con
frecuencia. Asimismo, se ha demostrado que los niños víctimas son dos o
tres veces más propensos a tener pensamientos suicidas. En
consecuencia, se ha evidenciado que los jóvenes seriamente intimidados
han llegado a quitarse la vida.
De la misma manera, Diez y Pérez (2021) destacan que los efectos
de intimidación pueden persistir hasta la edad adulta, lo que trae como
consecuencia una baja autoestima y en algunos casos, episodios de
depresión recurrentes. Asimismo, las víctimas generalmente manifiestan
dificultades en el desempeño escolar con el consecuente fracaso
académico, niveles altos y continuos de ansiedad y más concretamente
ansiedad anticipatoria, insatisfacción, fobia a ir al colegio, y, conformación
de una personalidad insegura e insana para el desarrollo correcto e
integral del infante.
Los estudiantes que son intimidados son más propensos a la soledad,
y a tener dificultades para tener amigos y, por ende, entablar relaciones
interpersonales en la escuela, también presentan una tasa de problemas
de ansiedad anormalmente alta, por ansiedad se entienden los temores y
las preocupaciones que interfieren con las actividades normales, de
manera que habitualmente se presenta insomnio, pesadillas nocturnas,
21
tics, no querer ir a la escuela, pérdida del apetito y trastornos
gastrointestinales o dermatológicos.
Por otro lado, Diez y Pérez (2021) señalan que los agresores, ser
generador de bullying se constituye en la etapa de aprendizaje sobre
cómo conseguir objetivos mediante la agresión y la violencia, lo que en
definitiva no es más que la preparación para la exteriorización de
conductas delictivas. Continuamente consiguen un reforzamiento sobre el
acto de dominio-sumisión como algo bueno y deseable, de modo que
llegan a percibir que en razón de su conducta adquieren y mantienen un
estatus en el grupo, es decir, una forma de reconocimiento social por
parte de los demás.
Del mismo modo, el acoso escolar suele tener secuelas para los
espectadores, Presenciar el bullying implica una forma de aprendizaje
sobre cómo comportarse ante situaciones injustas, pero a la vez puede
ser un refuerzo para adoptar posturas individualistas y egoístas, así como
para valorar como importante y respetable la agresión. En suma, señalan
las autoras, el perjuicio sobre el espectador radica en que se pone en tela
de juicio la educación moral y el posicionamiento moral sobre lo justo y lo
injusto, sobre si intervenir o no, sobre si ver agredir a un igual de forma
gratuita merece una respuesta o no y hasta dónde.
Factores que promueven el acoso escolar
Según Díaz-Aguado (2014) si se desea prevenir el acoso escolar es
necesario tomar en cuenta que las condiciones de riesgo y de prevención
que sobre éste influyen son múltiples y complejas. Además, es preciso
analizar la interacción que el estudiante establece en la escuela, la que
existe en la familia, la calidad de la colaboración entre ambos contextos,
la influencia de los medios de comunicación y el conjunto de creencias, de
valores y de estructuras de la sociedad de la que forman parte.
22
En cuanto a esto, Del Rey y Ortega (2007) indican que los factores de
riesgo son aquellos elementos que en menor o mayor medida, predicen la
probabilidad de que se dé una situación o fenómeno no deseado. Estos
factores, asociados con el acoso escolar pueden ser individuales,
familiares, escolares y sociales.
a) Factores de riesgo individuales: los principales factores
individuales asociados con la conducta violenta en la adolescencia
incluyen tanto elementos biológicos y genéticos como psicológicos. Los
genéticos y biológicos se vinculan a la influencia de la información
genética transmitida por los padres en el desarrollo de ciertas
características o peculiaridades en los hijos, sumadas a las características
ambientales que rodean a la persona, ya que hoy en día no se puede
hablar de determinismo genético solamente.
Por otro lado, agrega que entre los factores psicológicos que se
encuentran relacionados con presencia de conductas violentas se tienen:
la tendencia a la impulsividad, la irritabilidad, la falta de empatía y el mal
humor, así como una actitud positiva hacia la violencia. Otros factores
psicológicos son la autoestima y la sintomatología depresiva de los
agresores.
b) Factores de riesgo familiares: un ambiente familiar negativo, en
un contexto donde no exista cohesión afectiva entre padres e hijos,
apoyo, confianza mutua y comunicación abierta y empática, constituye
uno de los factores de riesgo más directamente relacionados con los
problemas de conductas violentas en adolescentes.
De igual manera, Del Rey y Ortega (2007) indican que un clima
familiar negativo puede caracterizarse por la carencia de afecto, apoyo e
implicación de los padres; la existencia de permisividad y tolerancia de la
23
conducta agresiva del hijo; una disciplina inconsistente, inefectiva y
demasiado laxa o demasiado severa; un estilo parental autoritario y uso
excesivo del castigo; problemas de comunicación familiar y conflictos
frecuentes entre cónyuges, utilizándose la violencia en el hogar para
resolverlos, suelen conducir a la falta de control de la conducta de los
hijos.
c) Factores de riesgo escolares: Del Rey y Ortega (2007) señalan
que algunas características propias de los centros de enseñanza pueden
favorecer el desarrollo de comportamientos violentos en las escuelas,
entre estas se pueden señalar, la masificación de estudiantes en las
aulas, la carencia de normas de comportamiento claras para los alumnos
y la orientación autoritaria versus democrática del profesorado.
Asimismo, señalan las autoras que las escuelas pueden representar
un verdadero riesgo vinculado a las conductas violentas en los
estudiantes, por causa de falta de motivación y de estrategias eficientes
para hacer frente a los problemas de comportamiento del alumnado, un
trato desigual del profesorado a los alumnos, que en ocasiones otorga
privilegios únicamente a determinados estudiantes en detrimento de otros,
con el consiguiente malestar de los menos atendidos, la existencia de
dobles mensajes en el aula; por lo que es fundamental que los docentes
tomen conciencia acerca de la necesidad de fijar una postura clara de
rechazo ante el acoso escolar en las aulas.
d) Factores de riesgo sociales: Del Rey y Ortega (2007) señalan
que existen tres factores sociales de riesgo para el desarrollo de
problemas de conducta en la adolescencia:
- La influencia de los medios de comunicación y especialmente la de
aquellos que transmiten la información en imágenes (cine, videojuegos,
videoclips, páginas de internet, entre otros), dado que suelen mostrar
24
modelos atrayentes en los que existe una clara asociación entre la
violencia convirtiéndose en un contexto educativo informal del aprendizaje
en los adolescentes.
- Los recursos comunitarios como los servicios sociales, jurídicos o
policiales, por tratarse de servicios de especial relevancia en el aspecto
preventivo.
- Las creencias y valores culturales en el entorno social al que
pertenece el adolescente.
De igual manera, señalan las autoras que existen dos leyes no
escritas que mantienen el maltrato entre escolares presentes en las
instituciones, la primera es la ley del silencio y la segunda es la ley del
dominio-sumisión. En cuanto a estas dos leyes, las autoras señalan que
como en la mayoría de ocasiones las personas implicadas (directa o
indirectamente) tienden a mantener en silencio lo que está sucediendo,
esto dificulta que deje de ocurrir, asimismo, los sujetos implicados
directamente en el acoso (víctima-victimario) construyen un vínculo con el
cual uno aprende a dominar y otro a ser sumiso a esta dominación,
llegándolo a ver como una relación normal.
Bases Legales
Mantener las aulas libres de violencia y acoso escolar es un objetivo
no sólo de los docentes que en ellas laboran, sino es un propósito fijando
en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en la
Ley Orgánica para la Protección al Niño, Niña y al Adolescente y en la Ley
Orgánica de Educación (2009).
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999),
25
En cuanto a la Constitución Bolivariana de Venezuela, en el artículo
21 expresa que “La Ley garantizará las condiciones jurídicas y
administrativas para que la igualdad ante la ley sea real y efectiva,
adoptará medidas positivas a favor de personas o grupos que pueden ser
discriminados, marginados o vulnerables, protegerá especialmente, a
aquellos personas que por alguna de las razones antes especificadas, se
encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta y sancionará los
abusos o maltratos que contra ella se cometan”.
De acuerdo con lo señalado en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (1999), se puede detallar que en ella se
establece dos aspectos relevantes, primero que se fija una postura de
rechazo ante cualquier situación de discriminación o violencia y se
establece el apoyo del Estado para aquellas personas que sufran de este
tipo de ataques, por lo que anuncia sanciones ante abusos o maltratos.
De esta manera, se resalta la importancia de liberar los espacios
educativos de situaciones de violencia como el acoso escolar que
perjudica el desarrollo emocional de las víctimas y victimarios.
Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes
(2010).
En lo que respecta a la Ley Orgánica para la Protección del Niño,
Niña y Adolescente LOPNNA (2010), en el Título I. Disposiciones
directivas, en su Artículo 4 formula que: “El estado tiene obligación
indeclinable de tomar todas las medidas administrativas, legislativas,
judiciales y de cualquier otra índole que sean necesarias y apreciadas
para asegurar que todos los niños y adolescentes disfruten plena y
efectivamente de sus derechos y garantías”. De este modo, el estado
debe coordinar acciones que se aboquen al bienestar de los estudiantes
en valores como el respeto, tolerancia, armonía y paz.
26
De igual manera, en el Capítulo II., en el Artículo 32 de la LOPNA
(2010) se plantea que: “Todos los niños, niñas y adolescentes tienen
derecho a la integridad personal. Este derecho comprende la integridad
física, síquica y moral. El estado, la familia y la sociedad deben proteger
todos los niños, niñas y adolescentes contra cualquier forma de
explotación, maltrato, tortura, abusos o negligencias que afecten la
integridad personal...”. De esta manera, se observa que de manera clara
esta Ley establece el derecho de todos los niños, niñas y adolescentes de
gozar de una vida libre de violencia, de acoso, maltrato o cualquier
situación que pueda afectar su desarrollo físico, síquico, emocional y
moral.
En otro orden de ideas, con relación a la disciplina escolar, el Artículo
57 expone la disciplina escolar acorde con los derechos y garantías de los
niños y adolescentes. Por lo que se cita lo siguiente: “La disciplina escolar
debe ser administrada de forma acorde con los derechos, garantías y
deberes de los niños y adolescentes”. En consecuencia, estas disciplinas
deben establecerse claramente en el reglamento disciplinario de las
instituciones educativas, así como también, los hechos que son
susceptibles de sanciones, las sanciones aplicadas y el procedimiento
para imponerlas.
En este mismo orden de ideas, el Artículo 91 de la Ley Orgánica de
Protección del Niño, Niña y Adolescente (ob.cit), señala que: “Toda
persona tiene derecho de denunciar ante las autoridades competentes los
casos de amenazas y violaciones a los derechos y garantías de los niños
y adolescentes”. Es decir, que el contenido de este importante artículo
garantiza que cualquier situación anormal que se presente en la escuela,
plantel o institución educativa, deben ser denunciado ante las
defensorías, lo cual se corresponde con lo establecido en el Artículo 4 de
la mencionada ley referido anteriormente.
27
Ley Orgánica de Educación (2009)
Igualmente, en la Ley Orgánica de Educación (2009), en su Artículo 3,
se expresa que “es un principio de la educación la igualdad entre todos
los ciudadanos ciudadanas sin discriminaciones de ninguna índole”, y
añade que, “Se consideran como valores fundamentales: el respeto a la
vida, el amor y la fraternidad, la convivencia armónica en el marco de la
solidaridad, la corresponsabilidad, la cooperación, la tolerancia la
valoración del bien común”. En ese sentido, enaltece y valora la igualdad
y el respeto entre compañeros.
Por consiguiente, se puede apreciar que este artículo hace referencia
a elementos indispensables para la convivencia sin acoso escolar, así
como los valores que deben prevalecer dentro de las instituciones
educativas y la responsabilidad que tienen todos los docentes de
garantizar ese ambiente adecuado para sus estudiantes.
Definición de Términos Básicos
Acoso escolar: (también conocido como hostigamiento escolar,
matonaje escolar, matoneo escolar o por su término en inglés bullying) es
cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre
escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.
Acoso Psicológico: El acoso psicológico o acoso moral es, según el
Diccionario de la lengua española, el «trato vejatorio y descalificador
hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente».
Amenaza a la integridad: Agrupa las conductas de acoso escolar
que buscan amilanar mediante las amenazas contra la integridad física
del niño o de su familia, o mediante la extorsión.
28
Bloqueo social: Agrupa las acciones de acoso escolar que buscan
bloquear socialmente a la víctima. Todas ellas buscan el aislamiento
social y su marginación impuesta por estas conductas de bloqueo. Son
ejemplos las prohibiciones de jugar en un grupo, de hablar o comunicar
con otros, o de que nadie hable o se relacione con él, pues son
indicadores que apuntan un intento por parte de otros de quebrar la red
social de apoyos del niño.
Bullying: Conjunto de conductas, acciones y estrategias que usa una
persona o grupo de personas para violentar en situaciones de Bullying y
Ciberbullying. La palabra Bully se refiere a ese conjunto de formas
violentas y no a la persona que las usa. Se manifiesta mediante actos de
tipo verbal, físico, sexual, patrimonial y psicológico. No es un acto puntual
ni un conflicto.
Ciberbullying: Cuando las acciones del Bullying se trasladan a
entornos digitales haciendo uso de las Tecnologías de la Información y la
Comunicación (TICs) como redes sociales, internet, teléfono móvil,
consolas de video juegos; a través de mensajes de texto, fotos, videos,
chats, llamadas y videollamadas. Estos actos y los medios para hacerlo
varían en función de los cambios tecnológicos. El Ciberbullying es
reconocido como una de las formas de ataque cibernético en entornos
educativos, pudiendo derivar en actos de grooming y sexting, de este
último se puede generar además sextorsión. Todos los anteriores,
constituyen actos delictivos.
Coacción: Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que
pretenden que la víctima realice acciones contra su voluntad. Mediante
estas conductas quienes acosan al niño pretenden ejercer un dominio y
un sometimiento total de su voluntad.
Exclusión social: Agrupa las conductas de acoso escolar que
buscan excluir de la participación al niño acosado. El “tú no”, es el centro
29
de estas conductas con las que el grupo que acosa segrega socialmente
al niño. Al ningunearlo, tratarlo como si no existiera, aislarlo, impedir su
expresión, impedir su participación en juegos, se produce el vacío social
en su entorno.
Grooming: Grooming o acoso sexual a personas menores de edad
en entornos digitales, consiste en una serie de acciones llevadas a cabo
por una persona adulta, a quien se denomina o se le conoce como
“groomer”, para engañar y ganar la confianza de una persona menor de
edad con intención sexual. Se puede hacer creando perfiles falsos en
salas de chat, redes sociales, hasta consolas de videojuegos. La palabra
se deriva del verbo inglés “groom” que se refiere a “conductas de
acercamiento o preparación para un fin determinado”.
Hostigamiento: Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que
consisten en acciones de hostigamiento y acoso psicológico que
manifiestan desprecio, falta de respeto y desconsideración por la dignidad
del niño. El desprecio, el odio, la ridiculización, la burla, el menosprecio,
los motes, la crueldad, la manifestación gestual del desprecio, la imitación
burlesca son los indicadores de esta escala.
Intimidación: Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que
persiguen amilanar, amedrentar, apocar o consumir emocionalmente al
niño mediante una acción intimidatoria. Con ellas quienes acosan buscan
inducir el miedo en el niño. Sus indicadores son acciones de intimidación,
amenaza, hostigamiento físico intimidatorio, acoso a la salida del centro
escolar.
Manipulación social: Agrupa aquellas conductas de acoso escolar
que pretenden distorsionar la imagen social del niño y “envenenar” a otros
contra él. Con ellas se trata de presentar una imagen negativa,
distorsionada y cargada negativamente de la víctima.
30
Sexting: Consiste en el envío de mensajes, fotografías o videos con
contenido sexual a través de las redes sociales y mensajería instantánea
entre parejas o entre quienes buscan seducir, llevada a cabo por los
propios dueños del dispositivo. Hoy día es una de las prácticas sexuales
virtuales que más se ha extendido entre personas menores de edad. La
palabra es un neologismo derivado de “sex” que significa sexo y “texting”
que hace referencia al envío de mensajes.
Víctima: La persona estudiante o un grupo de ellas que sufren la
acción directa del Bullying y el Ciberbullying.
Violencia escolar: Se entiende por violencia escolar la acción u
omisión intencionadamente dañina ejercida entre miembros de la
comunidad educativa (alumnos, profesores, padres, personal subalterno)
y que se produce dentro de los espacios físicos que le son propios a esta
(instalaciones escolares), bien en otros espacios directamente
relacionados con lo escolar (alrededores de la escuela o lugares donde se
desarrollan actividades extraescolares)
31
CAPÍTULO III
MARCO METODOLÓGICO
La metodología de un estudio enmarca el procedimiento general que
se seguirá para alcanzar los objetivos planteados otorgándole el rigor
científico necesario para concederle validez y confiabilidad. Al respecto,
Arias (2012) indica que “la metodología del proyecto incluye el tipo de
investigación, las técnicas y los procedimientos que serán utilizados para
realizar la investigación. Es el cómo se realizará el estudio para responder
al problema planteado” (p.45).
De modo que el marco metodológico se refiere al plan básico que
debe seguirse para realizar la investigación, describiendo el tipo y diseño
de la investigación, la definición de las variables, así como la población y
muestra, las técnicas e instrumentos de recolección de datos, su validez y
confiabilidad y las técnicas que se emplearán para el análisis de los datos.
En ese sentido, este capítulo está orientado a presentar el método
utilizado para el desarrollo de la investigación.
Tipo de investigación
La Investigación se desarrolla orientada a analizar estrategias que
permitan prevenir la violencia escolar entre estudiantes de la Unidad
Educativa Privada “Corpus Christi”, ubicada en Naguanagua, Estado
Carabobo, por lo que se buscará identificar las formas de violencia
escolar presentes entre los estudiantes en el ambiente escolar y conocer
las causas más frecuentes que la originan. Por ello, será una
investigación de tipo descriptivo, sobre la cual Arias (2012), la
investigación descriptiva:
Consiste en la caracterización de un hecho, fenómeno,
individuo o grupo, con el fin de establecer su estructura o
comportamiento. Los resultados de este tipo de investigación
32
se ubican en un nivel intermedio en cuanto a la profundidad
de los conocimientos se refiere (p. 24).
Diseñó de la Investigación
En cuanto al diseño de investigación, Arias (2012) señala que es “la
estrategia general que adopto el investigador poro responder al problema
planteado. En atención al diseño, la investigación se clasifica en:
documental, de campo y experimental” (p. 27).
En ese sentido, en este estudio los datos que permitan identificar las
formas de violencia escolar presentes entre los estudiantes en el
ambiente escolar de la Unidad Educativa Privada “Corpus Christi”, y
conocer las causas más frecuentes que la originan, se recolectarán
directamente de la realidad y en el lugar donde ocurren los hechos
investigados.
Por consiguiente, se usará un diseño de campo, sobre el cual el Arias
(2012) manifiesta que consiste “en la recolección de datos directamente
en la realidad donde ocurren los hechos sin manipular o controlar ninguna
variable, es decir, el investigador obtiene la información pero no altera las
condiciones existentes” (p. 31).
Población y Muestra
La población, según Tamayo y Tamayo (2009), se define como “la
totalidad de un fenómeno de estudio, e incluye la totalidad de unidades de
análisis o entidades de población que integran dicho fenómeno y que
debe cuantificarse para un determinado estudio” (176). Es decir, la suma
total de las unidades de análisis, sean personas, cosas o elementos que
presentan características comunes. En la presente investigación las
unidades de análisis objeto de estudio, estarán integradas por los
estudiantes de la Unidad Educativa Privada “Corpus Christi”, que cursan
33
bachillerato en la institución, quedando conformada por un total de 139
estudiantes.
En cuanto a la muestra, Arias (2012) señala que para alcanzar los
objetivos planteados, se hace necesario seleccionar una muestra, con el
propósito principal de determinar una parte representativa de la población,
para medir y observar las variables que se estudian y luego sacar
conclusiones sobre la población.
En ese sentido, el mencionado autor define a la muestra, como “un
subconjunto representativo y finito que se extrae de la población
accesible”. Por ello, en ese sentido, para realizar esta investigación,
tomando en cuenta que se conoce el tamaño de la población, para
determinar el tamaño de la muestra se aplicará la fórmula para calcular su
tamaño estimando la proporción poblacional, la cual es ofrece el
mencionado autor:
2
Z . p.q .N
n=
( N −1 ) .e 2 +Z 2 pq
Donde:
n = Tamaño de la muestra.
N = Población (139).
e = Error de estimación (1 %)
p = Probabilidad de éxito (5 %).
q = Probabilidad de fracaso (5 %).
Z = Nivel de confianza (95%)
Sustituyendo
2
(0 , 95) .0 , 05.0 , 05.13 9
n=
( 1 3 9−1 ) .(0 ,01)2 +(0 ,95)2 .0 ,05.0 ,05
34
0,9025 .0 , 05.0 ,05.1 3 9
n=
( 1 3 8 ) .0,0001+0.9025 .0 , 05.0 ,05
0 ,31361875
n=
0.0 1605625
n = 19,53 estudiantes = 20 estudiantes
Técnicas e Instrumentos de Recolección de Datos
En la presente investigación se requerirá utilizar técnicas e
instrumentos que permitirán recolectar los datos necesarios para alcanzar
los objetivos planteados, obteniendo información que permita identificar
las formas de violencia escolar presentes entre los estudiantes en el
ambiente escolar de la Unidad Educativa Privada “Corpus Christi”, y
conocer las causas más frecuentes que la originan.
En ese contexto, en el caso de esta investigación la técnica a utilizar
será la encuesta, la cual Arias (2012) define como “una técnica que
pretende obtener información que suministra un grupo o muestra de
sujetos acerca de sí mismos, o en relación con un tema en particular” (p.
72). Para ello, se utilizará una serie de preguntas escritas que se
entregarán a los estudiantes que conforman la muestra, quienes en forma
anónima responderán por escrito a fin de preservar la objetividad de la
investigación
Para llevar a cabo dicha encuesta, será necesario un cuestionario
como instrumento de recolección de datos. Al respecto, Arias (2012:74)
define el cuestionario como “la modalidad de encuesta que se realiza de
forma escrita mediante un instrumento o formato de papel contentivo de
una serie de preguntas. Se le denomina cuestionario autoadministrado
porque debe ser llenado por el encuestado, sin intervención del
encuestador” (p. 74).
35
La encuesta y su respectivo instrumento, resultarán elementos
esenciales para la resolución de los objetivos de esta investigación debido
a su estructura, pues permitirá formular interrogantes cerradas.
Entendiendo que, las preguntas cerradas, según Arias (2012:74), son
aquellas que “establecen previamente las opciones de respuesta que
puede elegir el encuestado”
En cuanto al instrumento, para esta investigación se utilizará un
cuestionario escrito atendiendo a la operacionalización de las variables, el
cual contará con un listado de preguntas cerradas, las cuales según
Palella y Martins (2012:148) “se trata de un tipo de reactivo que no
presupone ninguna clase de respuesta, dejándola al libre arbitrio del
encuestado”.
En el caso de esta investigación, se utiliza una escala de tipo
dicotómico, la cual de acuerdo con los citados autores, “constituyen uno
de los tipos elementales de preguntas; son fáciles de formular, contestar y
tabular. En ellas, la información se subdivide dicotómicamente en dos
categorías”. Para este estudio, se optó por una escala “Si” y “No”. De
igual manera se utilizan preguntas de respuestas múltiples, cuyos
números de opciones son superiores a dos. Este tipo de preguntas
asegura que todos los encuestados respondan en la misma dimensión.
Cuestionario
1. ¿Has observado en el colegio intimidaciones verbales como
insultos o apodos desagradable en contra de un compañero?
Si ___ No ___
2. ¿Has sido testigo o víctima de amenazas por parte de un
compañero provocándole miedo a otra persona? Si ___ No ___
36
3. ¿Has visto casos de agresiones físicas, directas como peleas o
golpes, o indirectas como destrozo de bienes personales o
pequeños robos en la institución? Si ___ No ___
4. ¿Has sido víctima de agresiones verbales o físicas, de manera
reiterada por parte de tus compañeros de clase? Si ___ No ___
5. ¿Te has sentido aislado del grupo o ignorado por los
compañeros, impidiéndote de participar en las actividades?
Si ___ No ___
6. ¿Has visto que algún estudiante de la institución sea aislado o
ignorado por los compañeros de clase, impidiéndole de participar
en las actividades? Si ___ No ___
7. ¿Has notado que alguna compañera se siente incomoda por las
insinuaciones reiteradas de otros estudiantes en el colegio?
Si ___ No ___
8. ¿Cuándo observas una situación de violencia, intervienes para
apoyar al agresor? Si ___ No ___
9. ¿En una situación de violencia, intervienes para defender a la
víctima? Si ___ No ___
10. ¿Te quedas observando, sin tomar partido o intervenir, cuando
observas una situación de violencia entre compañeros?
Si ___ No ___
11. ¿Crees que la violencia entre compañeros se deba por falta de
autoestima del agresor? Si ___ No ___
37
12. ¿Piensas que el acoso entre compañeros se origine por
problemas de educación en el grupo familiar? Si ___ No ___
13. ¿En tu opinión, los casos de violencia escolar en la institución se
deben a problemas derivados por la cantidad de estudiantes en
el colegio? Si ___ No ___
14. ¿En tu opinión, las normas de convivencia del colegio ayudan a
prevenir los casos de bullying? Si ___ No ___
15. ¿Crees que hay suficiente orientación de directivos y profesores
para prevenir el bullying en el colegio? Si ___ No ___
Técnicas de Análisis de Datos
Para desarrollar las técnicas de análisis y procesamiento de datos de
esta investigación, se tomarán en cuenta las respuestas obtenidas del
instrumento aplicado para la recolección de la información, y mediante el
uso de técnicas de la estadística descriptiva generar tablas que permiten
agrupar, clasificar y presentar las respuestas obtenidas, indicando su
distribución en frecuencias absolutas y porcentuales. Posteriormente se
analizaron los resultados a través de la inducción y deducción con el
propósito de establecer las conclusiones que dan respuesta a las
interrogantes de la investigación.
38
LISTA DE REFERENCIAS
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metodología científica. 6ta edición. Editorial Episteme. Caracas,
Venezuela.
Caballero, Manuel (2010). Convivencia escolar. Un estudio sobre
buenas prácticas. Revista Latinoamericana de Paz y Conflictos,
Núm. 3, 154-169. Bogotá. Colombia
Castro, Luisa y López, Luisana (2020). Acoso escolar (Bullying) en
Estudiantes del Ciclo Diversificado del Liceo Bolivariano
“Fernando Peñalver” de Ciudad Bolívar. Período Octubre –
Diciembre 2019. Departamento de Salud Mental. Escuela de
Ciencias de la Salud. Universidad de Oriente. Ciudad Bolívar,
Venezuela
Cerezo, Fernando (2005). La violencia en la escuela. VII Reunión
Internacional Biología y Sociología de la Violencia. Valencia
Cerezo, Fernando (2007). Violencia y victimización entre escolares. El
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Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999). Gaceta
Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 5.453.
Del Rey, Rosario y Ortega, Rosario (2007) Violencia escolar: claves
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Díaz Aguado, María José (2014). Violencia entre iguales en la escuela:
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reporte de víctimas y perpetradores. Trabajo de Grado.
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