0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas21 páginas

Ferrari vs. Levinas - Luces y Sombras en Un Fallo de La Corte

El fallo de la Corte Suprema en el caso 'Ferrari vs. Levinas' establece que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el tribunal superior para los procesos de justicia nacional ordinaria, lo que tendrá implicaciones jurídicas, políticas y sociales significativas. Este fallo, que se basa en la doctrina del 'stare decisis sui generis', será obligatorio para los tribunales inferiores, generando un impacto en la administración de justicia en la capital. El autor reflexiona sobre la relevancia de este fallo en el contexto de la controversia entre la justicia nacional y la de la ciudad, así como las reacciones de los actores judiciales ante esta decisión.

Cargado por

Luisa Pino
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas21 páginas

Ferrari vs. Levinas - Luces y Sombras en Un Fallo de La Corte

El fallo de la Corte Suprema en el caso 'Ferrari vs. Levinas' establece que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el tribunal superior para los procesos de justicia nacional ordinaria, lo que tendrá implicaciones jurídicas, políticas y sociales significativas. Este fallo, que se basa en la doctrina del 'stare decisis sui generis', será obligatorio para los tribunales inferiores, generando un impacto en la administración de justicia en la capital. El autor reflexiona sobre la relevancia de este fallo en el contexto de la controversia entre la justicia nacional y la de la ciudad, así como las reacciones de los actores judiciales ante esta decisión.

Cargado por

Luisa Pino
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Ferrari vs.

Levinas - Luces y sombras en un fallo de la Corte


Autor:
Vítolo, Daniel Roque

Cita: RC D 1/2025

Subtítulo:

¿Quién se acuerda de los justiciables y litigantes?

Encabezado:

A partir de lo resuelto por la CSJN en la causa "Ferrari, María Alicia vs. Levinas, Gabriel Isaías s. Incidente de
incompetencia", en el cual se resolvió que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires es el superior tribunal de la causa al que se refiere el art. 14, Ley 48, para los procesos que tramitan ante la
justicia nacional ordinaria de la CABA, el autor analiza los fundamentos de los magistrados para resolver de esta
forma y reflexiona en relación a las fuertes implicancias jurídicas, políticas y sociales que tendrá.

Sumario:

I. A modo de introducción. II. Algunos antecedentes sobre la controversia Justicia Nacional vs. Justicia de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. III. El activismo de la Corte y el inmovilismo de los gobiernos. IV. Un fallo
dictado bajo un régimen de mayoría. V. ¿Una Justicia Ordinaria bajo doble comando? VI. ¿Quién se acuerda de
los justiciables y litigantes? VI.1. Recursos extraordinarios ya interpuestos y en trámite. VI.2. Quejas por recursos
extraordinarios interpuestos antes del 27/12/2024 cuya denegación se notifique con posterioridad a esta fecha.
VI.3. Sentencias definitivas dictadas por las Cámaras Nacionales de Apelaciones con competencia ordinaria de la
Justicia Nacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que se notifiquen a partir del 27/12/2024. VI.3.a. El
recurso de "inconstitucionalidad". VI.3.b. ¿Cómo accede el litigante de la justicia nacional con competencia
ordinaria de la Ciudad de Buenos Aires a la vía extraordinaria? VII. La mirada del Tribunal Superior de Justicia de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. VIII. "To be or not to be, that is the question ...". IX. A modo de conclusión.

Ferrari vs. Levinas - Luces y sombras en un fallo de la Corte

I. A modo de introducción

Con fecha 27 de diciembre de 2024, en el penúltimo día hábil judicial del año, la Corte Suprema de Justicia
-previo a quedar reducida a una integración de tres miembros- dictó un fallo muy trascendente, con fuertes
implicancias jurídicas, políticas y sociales.

Luego de una larga disputa de más de una década respecto de cuál es el "Tribunal Superior de la causa" frente a
cuyos pronunciamientos las partes pueden recurrir -eventualmente- a la Corte Suprema por la vía extraordinaria
habilitada por el art. 14 de la Ley 48, las sentencias dictadas por las Cámaras Nacionales de Apelaciones con
competencia ordinaria de la Justicia Nacional en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -y de resoluciones
judiciales parciales- finalmente la cuestión fue resuelta por la Corte en un proceso de restitución de bienes y
-subsidiariamente- por rendición de cuentas y daños y perjuicios donde se discutía una cuestión de competencia
-Competencia CSJ 325/2021/CS1- "FERRARI, María Alicia c/ LEVINAS, Gabriel Isaías s/ Incidente de
incompetencia"-; fallo, éste, que la misma Corte replicó por remisión, en la parte resolutiva el mismo día, en otro
expediente, -"SOCMA AMERICANA S.A. s/ Queja por recurso de inconstitucionalidad denegado (comercial) en
Correo Argentino S.A. s/ Incidente de recusación con causa"-.

Lo que la Corte ha establecido como doctrina -a través de este fallo- es:

1 / 21
"… que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el superior tribunal de la causa
al que se refiere el artículo 14 de la Ley 48 para los procesos que tramitan ante la justicia nacional ordinaria de la
CABA...".

Y este es un criterio que resultará -consecuentemente- aplicable y obligatorio para las otras causas en las cuales
intervienen -actualmente- e intervengan -en el futuro- los tribunales inferiores de la Justicia Nacional de la Capital
Federal con competencia ordinaria.

El impacto expansivo del fallo dictado en autos "Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/ Incidente de
incompetencia" se producirá en función de lo establecido por nuestro máximo tribunal, cuyas sentencias -en una
suerte de "stare decisis sui generis"[1]- resultan obligatorias para los tribunales inferiores; algo que ha resultado
consagrado en precedentes cortesanos desde larga data.

¿Cuán obligatoria resulta -entonces- la doctrina que emana de este fallo de la Corte para los tribunales
inferiores?

Seguidamente, intentaré dar algunas precisiones al respecto.

Como ha sido recordado en doctrina[2], del análisis de la jurisprudencia la Corte Suprema de Justicia de la
República Argentina, pueden identificarse las siguientes líneas jurisprudenciales en este campo:

i) la promoción de la idea o la sensación respecto de la obligatoriedad para los tribunales inferiores de lo decidido
por la Corte Federal en el mismo expediente;

ii) la promoción de la idea o la sensación respecto de la obligatoriedad para los tribunales inferiores de lo
decidido por la Corte en otras causas; aunque se presentan en el caso dos variantes:

ii.1.) la tesis negativa de la obligatoriedad y,

ii.2.) la tesis afirmativa de la obligatoriedad.

En la primera de las líneas jurisprudenciales antes reseñadas, no se detecta una variante en la interpretación de
la Corte Suprema ya que postula, la aplicación de un principio elemental: las resoluciones que dicta la Corte
Suprema en el curso de una causa deben ser obedecidas tanto por las partes como por los órganos
jurisdiccionales intervinientes en la causa. Así lo ha resuelto la Corte en sendos pronunciamientos, en donde ha
entendido que las sentencias dictadas por dicha Corte deben ser lealmente acatadas tanto por las partes como
por los organismos jurisdiccionales que intervienen en las causas[3].

En lo que se refiere a la tesis negativa de la obligatoriedad de los precedentes, es una tesitura que fue adoptada
-en su momento- por la Corte argentina en algunos fallos aislados dictados en la segunda mitad del siglo pasado,
en los cuales se sostuvo que los pronunciamientos de la Corte[4] no constituían una regla de derecho, ni se
comportaban como la ley misma[5], con lo cual, el apartamiento de la doctrina legal sentada en un precedente de
la Corte no invalidaba la sentencia dictada por un tribunal inferior que no siguiera esa doctrina, siempre que dicha
sentencia así dictada se encontrara debidamente fundada, como condición básica que debe reunir todo acto de
decisión jurisdiccional para ser razonable y válido[6].

Posteriormente, la Corte fue abandonado esa postura y comenzó a darle importancia y relevancia a sus propias
decisiones en cuanto al derrame de su doctrina sobre los tribunales inferiores. Así en diversos fallos aislados
comenzó a afirmar -ciertamente- la fuerza expansiva de sus pronunciamientos, lo que luego conformó una
tendencia más generalizada, pudiendo destacarse -en este sentido-:

a) lo resuelto en "Caja de Jubilaciones de Empleados Ferroviarios c/ Ferrocarril Central Argentino" y en "Córdoba


c/ Mattaldi Simon Ltda. S.A."[7];

b) lo resuelto en "Santin, Jacinto c. Impuestos Internos"[8];

2 / 21
c) lo resuelto en el caso "Balbuena"[9]; y

d) lo resuelto en el emblemático caso "Cerámica San Lorenzo"[10]; entre otros[11].

La doctrina originaria de la Corte surgió originariamente del fallo "Videla, Magdalena c/ García Aguilera, Vicente"
-1870- en el cual nuestro máximo tribunal había sostenido que "… los juzgados de sección deben conformar sus
resoluciones a las decisiones que en casos análogos dicte la Suprema Corte, haciendo jurisprudencia…"[12], y
dicho criterio había sido posteriormente ratificado en el fallo recaído en autos "Arte Radiotelevisivo Argentino S.A.
c/ EN - JGM - SMC s/ Amparo Ley 16986"[13], en el cual la Corte sostuvo que era necesario reiterar algunos
principios relacionados con la obligatoriedad -horizontal y vertical- de sus precedentes cuando se trata de juzgar
situaciones -hechos y circunstancias- análogas a las analizadas en ellos.

Afirmó el máximo tribunal -entonces- que "… La autoridad institucional de dichos precedentes fundada en la
condición de este Tribunal de intérprete supremo de la Constitución Nacional y de las leyes dictadas en su
consecuencia, da lugar a que en oportunidad de fallar casos sustancialmente análogos sus conclusiones sean
debidamente consideradas y consecuentemente seguidas tanto por esta Corte como por los tribunales
inferiores…", conformando -ciertamente- una suerte de "stare decisis sui generis"[14].

Dicho de otro modo; sin llegar a haberse consagrado formalmente entre nosotros el principio del stare
decisis[15], el contenido de la doctrina legal emanada de la Corte en el fallo "Artear" afirma la necesidad y
conveniencia de que los fallos que sean dictados por los tribunales inferiores -y por la propia Corte- se ajusten a
lo resuelto en casos similares en fallos anteriores -con la exigencia que para apartarse de tales lineamientos los
tribunales inferiores, y la Corte misma, deben dar razones suficientes para ello-.

Y esa parecería ser la tendencia interpretativa de nuestro máximo tribunal, conforme a un pronunciamiento
posterior.

En efecto; el 26 de diciembre de 2019, la Corte tuvo la oportunidad de volver a manifestarse sobre la incidencia
que la doctrina emanada de sus fallos debe tener en la totalidad del Sistema de Administración de Justicia; y lo
hizo en una causa atinente a un homicidio culposo, donde se discutía una cuestión vinculada con la prescripción
de la acción penal[16].

La sentencia recurrida que había dado origen a la apertura de la vía extraordinaria -y que había sido resuelta por
la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires, en contraposición de lo decidido por la Corte Suprema- había
rechazado declarar la prescripción de la acción penal, decisión que fue ratificada por los tribunales locales,
apartándose manifiestamente de las claras y precisas directivas emanadas de la Corte Suprema en las
reiteradas intervenciones que le había cabido en la causa, en las que se había establecido que la única
interpretación que salvaguarda el principio constitucional de legalidad en materia penal es aquella según la cual
se considera al dictado de la sentencia condenatoria como el último acto de interrupción de la prescripción.

La Corte insistió -aquí- en que sus fallos y doctrina son obligatorios para los tribunales inferiores; y que deben ser
seguidos por éstos.

Y así, el fallo "Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/ Incidente de incompetencia", ha pasado a
conformar un precedente prácticamente obligatorio para los tribunales inferiores de la Justicia Nacional con
competencia ordinaria de la Capital Federal, que es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Para que no queden dudas, la Corte ha dado el primer paso habilitando de un modo inequívoco un "stare decisis
horizontal" al haber dictado -en el mismo día- un segundo fallo "SOCMA AMERICANA S.A." s/ Queja por recurso
de inconstitucionalidad denegado (comercial) en Correo Argentino S.A. s/ Incidente de recusación con causa";
aplicando ese "stare decisis sui géneris", el cual será seguramente proyectado -como lo he señalado- de un
modo también vertical hacia los tribunales inferiores.

Dicho esto de un modo sencillo: las Cámaras Nacionales de Apelaciones con competencia ordinaria de la Ciudad

3 / 21
Autónoma de Buenos Aires, no podrán negarse a cumplir con la doctrina que emana del fallo -una situación que
ha puesto en estado de alerta a gran parte de la Justicia Nacional[17], como lo indican las notas periodísticas que
destacan que "… la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, los presidentes de las
Cámaras Nacionales de Casación y de Apelaciones, y los representantes del Ministerio Público Fiscal y de la
Defensa, de los Tribunales Orales Nacionales y de la Unión de Empleados de la Justicia Nacional se reunieron
para rechazar de manera unánime los intentos de traspaso de la Justicia Nacional al ámbito de la Ciudad…"[18].
Quienes llegaron a calificar lo resuelto por la Corte como algo "… inconstitucional…" - claro está que no aclararon
quién o quiénes podrían llegar a declarar tal inconstitucionalidad-.

II. Algunos antecedentes sobre la controversia Justicia Nacional vs. Justicia de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires

Como es conocido, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires existen dos tipos de tribunales que
pertenecen al Poder Judicial de la Nación:

(i) los tribunales denominados "federales"; y

(ii) los tribunales "ordinarios".

Los primeros son competentes para entender en las materias que la Constitución asigna precisamente a la
Justicia Federal; los tribunales ordinarios -por su parte-entienden en materias regidas por el derecho común,
como las cuestiones comerciales, civiles, de familia y laborales; ello sin perjuicio de que, en ocasiones, también
tienen a su cargo resolver materias estrictamente federales -por ejemplo, cuando revisan en apelación las
sanciones que impone alguna autoridad administrativa nacional[19]-.

En la ciudad -entonces- los tribunales ordinarios siguen siendo "nacionales" porque fueron organizados cuando
dicha ciudad estaba sujeta a la jurisdicción federal.

La reforma constitucional de 1994 convirtió a Buenos Aires en "Ciudad Autónoma" y le atribuyó facultades
propias de legislación y de jurisdicción. Si bien no es una provincia por razones históricas -no concurrió a formar
la confederación-, en términos prácticos su condición es similar, aunque no "idéntica" al resto de las provincias
-tanto originarias como derivadas- ya que la Constitución reformada no la calificó como una "provincia", no la
denominó como tal, ni le otorgó un estatus de tal en forma plena[20], ni se siguió el modelo de provincialización
de ciertos territorios nacionales, como ocurriera -por ejemplo- con el antiguo "Territorio Nacional de Tierra del
Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur", por parte de la Ley 23775, observada en sus orígenes por el Decreto
905/90 y modificada posteriormente por la Ley 26552, y reglamentada por los Decretos 2456/1990, 206/1994, y
673/2003; como tampoco se siguieron los antecedentes de la Ley 14408 que dispuso la provincialización de los
entonces territorios nacionales de Formosa, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz[21].

Con posterioridad a la reforma constitucional de 1994 se sancionó la Ley 24588.

Según lo dispuesto en el art. 8 de dicha ley, la justicia nacional ordinaria de la Ciudad de Buenos Aires -de
entonces- mantendría su actual jurisdicción y competencia continuando a cargo del Poder Judicial de la Nación,
mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tendría facultades propias de jurisdicción en materia de
vecindad, contravencional y de faltas, contencioso-administrativa y tributaria, locales. Ello por cierto, sin perjuicio
de la posibilidad que el art. 6 de dicha ley otorgaba al Estado Nacional y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
para celebrar convenios relativos a la transferencia de organismos, funciones, competencias, servicios y bienes.

El debate se hizo más arduo y profundo a partir del dictado de Decreto 1417/1996 por el cual se creó -en
jurisdicción del Ministerio de Justicia de la Nación- una Comisión que tendría a su cargo el estudio y la
elaboración de los proyectos normativos que resultaran necesarios para hacer efectiva la transferencia de la
Justicia Nacional Ordinaria de la Capital Federal a Jurisdicción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y la
planificación y seguimiento de su posterior instrumentación, sosteniéndose -en sus considerandos- que
correspondía que el Gobierno Nacional propiciara las reformas necesarias para fortalecer las instituciones
democráticas facilitando que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires organizara la función judicial propia que le

4 / 21
asignaba el artículo 129 de la Constitución Nacional, a los efectos de la solución de controversias entre sus
habitantes; y que era voluntad del Poder Ejecutivo Nacional realizar todos los actos tendientes al cumplimiento
de los objetivos antes mencionados, propiciando la transferencia de la Justicia Nacional Ordinaria al Poder
Judicial de la Ciudad. Algo que -hasta el momento- no ha ocurrido plenamente[22].

En el curso de ese mismo año -1996- se sancionó la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y,
según se indica en su Preámbulo, ello tenía -entre otros propósitos- el objeto de "afirmar su autonomía" y
"organizar sus instituciones".

Respecto de la existencia de un Poder Judicial propio[23], el artículo 106 de su texto, en su parte pertinente,
previó que "… corresponde al Poder Judicial de la Ciudad el conocimiento y decisión de todas las causas que
versen sobre puntos regidos por esta Constitución, por los convenios que celebre la Ciudad, por los códigos de
fondo y por las leyes y normas nacionales y locales [...]"[24].

La cláusula transitoria decimotercera de dicha constitución local facultó al Gobierno de la Ciudad "… para que
convenga con el Gobierno Federal que los jueces nacionales de los fueros ordinarios de la Ciudad, de cualquier
instancia, sean transferidos al Poder Judicial de la Ciudad, conservando su inamovilidad y jerarquía, cuando se
disponga que la justicia ordinaria del territorio de la Ciudad sea ejercida por sus propios jueces [...]. Esta facultad
no impide que las autoridades constituidas puedan llegar a un acuerdo en términos diferentes, para lograr una
transferencia racional de la función judicial. En todos los casos el acuerdo comprenderá, necesariamente, la
transferencia de las partidas presupuestarias o la reasignación de recursos conforme al artículo 75, inciso 2, de la
Constitución Nacional".

Sin embargo, el traspaso referido nunca fue cumplido y apenas se dieron avances parciales -entre estos avances
pueden mencionarse un primer convenio aprobado por la Ley nacional 25752 y la Ley 597 de la Ciudad[25]; un
segundo convenio aprobado por la Ley nacional 26357 y la Ley 2257 local[26]; y un tercero aprobado por la Ley
nacional 26702 y la Ley local 5935-[27].

III. El activismo de la Corte y el inmovilismo de los gobiernos

No es la primera vez que la Corte se pronuncia críticamente por la demora en que han incurrido los otros poderes
en implementar soluciones para zanjar las diferencias existentes en materia de competencia jurisdiccional en el
ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la cual coexisten tribunales nacionales, federales y
locales[28], y así lo hizo -como lo señala expresamente la Corte en el nuevo fallo dictado[29]-, en el año 2015 -en
la causa "Corrales"[30]-, en el 2016 -en la causa "Nisman"[31]-, en el año 2018 -en el caso "José Mármol"[32]-, y
en 2019 -tanto en el caso "Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires"[33] como en el caso "Bazán"[34]-.

De un modo enfático, en el nuevo fallo que comentamos -"Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/
Incidente de incompetencia"- la Corte advierte que "[…] a treinta años de la reforma de la Constitución Nacional, a
veintiocho de la sanción de la constitución porteña, a nueve de la mencionada exhortación en 'Corrales', a siete
de la firma del último convenio -lo que ya evidencia un proceso político estancado- y a cinco del fallo 'Bazán', se
mantiene el escenario de 'inmovilismo'. Por tal motivo, resulta imperioso que esta Corte Suprema continúe
adecuando su actuación a aquella que le impone el texto de la Constitución Nacional, más allá de que el Estado
Nacional y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires perpetúen la situación descripta. En una
esperable proyección de las decisiones recaídas en los precedentes reseñados, considerando la persistente
omisión legislativa del mandato constitucional, resulta necesario rever ahora el requisito de superior tribunal de la
causa al que se refiere el artículo 14 de la Ley 48 para los procesos que tramitan ante la justicia nacional
ordinaria de la ciudad, que hasta el momento hace perdurar la tarea de esta Corte como tercera instancia e
impide al TSJ -creado en 1996- su intervención como último intérprete local de la Constitución Nacional. Cabe
destacar que dicha actuación no es una mera formalidad, sino que es una potestad inherente al funcionamiento
armonioso del Estado federal argentino, que desde la reforma de 1994 tiene un nuevo integrante pleno…".

Agrega la Corte, en un considerando específico, que "… La coexistencia en el ámbito de la CABA de tribunales
nacionales -aún no transferidos- y tribunales locales, ambos con competencias ordinarias, no puede seguir
justificando que, respecto de los primeros, la ciudad porteña sea ajena a la doctrina de esta Corte en 'Strada'[35]

5 / 21
y 'Di Mascio'[36], ni prolongar indefinidamente una autonomía jurisdiccional limitada del superior tribunal en su
ámbito revisor, contraria a la manda convencional constituyente…".

Esto importa, de algún modo, generar alguna tensión entre poderes, dado que la Corte se llama a intervenir ante
la inacción de otros poderes públicos para resolver una cuestión que una ley del Congreso asignó fuera resuelta
-justamente- por otros poderes[37].

IV. Un fallo dictado bajo un régimen de mayoría

La Corte, en este fallo "Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/ Incidente de incompetencia" se ha
pronunciado -imponiendo el temperamento descripto que genera su "doctrina"- bajo un régimen de mayorías,
habiendo concurrido a formar la mayoría requerida los votos de los Ministros Horacio Rosatti, Juan Carlos
Maqueda y Ricardo L. Lorenzetti, con el voto en disidencia -conformando una minoría en soledad- del Ministro
Carlos Rosenkrantz[38].

Según el voto en disidencia, y de conformidad en lo pertinente con lo dictaminado por el señor Procurador
General de la Nación interino, la doctrina propugnada para el fallo por parte del mencionado Ministro disidente,
es opuesta a la que sostuvo la decisión, pues indica que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires carece actualmente de competencia para revisar una sentencia dictada por una Cámara
Nacional de Apelaciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -en el caso específico, la Sala A de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, y en el caso "Socma", fallado el mismo día, la Sala B
de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal-.

El voto en disidencia señala en forma expresa y contundente que "… el hecho de que el ritmo de avance [se
refiere el disidente a la celebración de convenios entre el Estado nacional y la Ciudad Autónoma para acordar la
transferencia de competencias][39] pudiera juzgarse como innecesariamente lento o, incluso, como
insatisfactorio, no habilita a esta Corte, mediante la resolución de un conflicto de competencia, a posicionar al
máximo tribunal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como alzada de los tribunales ordinarios con asiento en
esa jurisdicción, máxime cuando el artículo 6 de la Ley 24588 dispone expresamente que '[e]l Estado Nacional y
la Ciudad de Buenos Aires celebrarán convenios relativos a la transferencia de organismos, funciones,
competencias, servicios y bienes'. Conviene recordar, en ese sentido, que 'la Ley 24588 ha definido un mandato
explícito que exige un diálogo institucional entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires tendiente a obtener los
consensos necesarios para avanzar en el proceso de transferencia (art. 6). Se trata de un proceso complejo que
requiere acuerdos políticos en distintos ámbitos: además de competencias, la transferencia conlleva el traspaso
de órganos (juzgados, tribunales, fiscalías, defensorías) y personal (empleados, funcionarios y magistrados), así
como de los recursos y de los bienes correspondientes a la labor de los órganos transferidos. Los acuerdos entre
las partes constituyen entonces el modo que la ley establece para garantizar una transferencia ordenada,
previsible y razonable, y para que cada jurisdicción pueda realizar las modificaciones y adecuaciones operativas,
administrativas, normativas y presupuestarias que resulten imprescindibles para su ejecución, evitando las
dificultades o complicaciones que puedan afectar la correcta administración de justicia" (Fallos: 342:509,
disidencia de la jueza Highton de Nolasco).

Correrán ríos de tinta y se publicarán cientos de artículos abriendo un nuevo y gran debate constitucional sobre
estas dos visiones contenidas en el fallo.

V. ¿Una Justicia Ordinaria bajo doble comando?

Es claro que la situación que se presenta en este fallo de la Corte es un tanto atípica, en la medida que los
tribunales provinciales están conformados en su diseño -en cada provincia- bajo un régimen de estructura
jerárquica única, con un mismo origen de legitimación y proceso de designación, y funcionando bajo un código de
procedimientos común; lo que no ocurre con la Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Justicia
Nacional Ordinaria de la Capital Federal, que comparten territorio.

En efecto; en el orden nacional los jueces con competencia ordinaria son designados por el presidente de la
República, con acuerdo del Senado de la Nación, y luego de atravesar un procedimiento reglado de concurso

6 / 21
público de antecedentes y oposición en el ámbito del Consejo de la Magistratura, que eleva ternas a
consideración del Poder Ejecutivo para que el mismo escoja y proponga los candidatos al Senado para obtener
los acuerdos pertinentes a los pliegos[40].

Estos jueces desarrollan sus funciones conforme a los códigos de procedimientos vigentes a nivel nacional -que
no tienen su correlato en el ámbito de la Justicia de la Ciudad Autónoma- y se ciñen a un Reglamento para la
Justicia Nacional[41], que no es aplicable a los tribunales de la Ciudad.

Contrariamente, los jueces que integran el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
son designados por el Jefe de Gobierno de la Ciudad, con el acuerdo de los dos tercios del total de los miembros
de la legislatura local[42], la ciudad posee su propio Consejo de la Magistratura[43], y el funcionamiento del
tribunal se rige por la Ley de Procedimientos ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos
Aires[44]; sus jueces no se ajustan al Reglamento para la Justicia Nacional, ni dirigen sus procedimientos bajo el
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, vigente para la Justicia nacional, el cual no rige -ni siquiera
supletoriamente- para el Tribunal Superior en su jurisdicción[45]. Algo que puede cambiar dramáticamente a
partir del fallo dictado en aquellos casos en los cuales se deban tramitar los recursos extraordinarios federales
por ante ese Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad como lo advertiremos en el acápite 5 de este artículo.

La jurisdicción y competencia de los tribunales nacionales se rige por la Ley 48 y sus modificatorias -Leyes 50,
4055, 20661 y 23817- mientras que la jurisdicción y competencia del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, se rige por la Constitución de la Ciudad[46].

Tampoco el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad es superior jerárquico de las Cámaras Nacionales de
Apelaciones de la Capital Federal, no tienen funciones de superintendencia sobre las mismas, ni comparten
régimen disciplinario alguno.

Y en lo que se refiere -específicamente- al art. 14 de la Ley 48, debe recordarse que el régimen permite que, una
vez radicado un juicio ante los Tribunales de Provincia, y una vez que éste ha sido sentenciado y ha fenecido en
la jurisdicción provincial, la parte afectada pueda apelar a la Corte Suprema aquellas sentencias definitivas
pronunciadas por los tribunales superiores de provincia:

(i) cuando en el pleito se haya puesto en cuestión la validez de un tratado, de una ley del Congreso, o de una
autoridad ejercida en nombre de la Nación y la decisión haya sido contra su validez; o

(ii) cuando la validez de una ley, decreto o autoridad de provincia se haya puesto en cuestión bajo la pretensión
de ser repugnante a la Constitución Nacional, a los tratados o leyes del Congreso, y la decisión haya sido en
favor de la validez de la ley o autoridad de provincia; o

(iii) cuando la inteligencia de alguna cláusula de la Constitución, o de un tratado o ley del Congreso, o una
comisión ejercida en nombre de la autoridad nacional haya sido cuestionada y la decisión sea contra la validez
del título, derecho; privilegio o exención que se funda en dicha cláusula y sea materia de litigio.

El procedimiento a seguir por quienes deseen hacer uso de la apelación extraordinaria -en estos casos- está
regulado -para los tribunales nacionales ordinarios de la Capital Federal- en los arts. 256 y siguientes del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación, que es un código -debo insistir- que no rige en el ámbito de la justicia de
la Ciudad Autónoma, ni siquiera supletoriamente[47]. Y lo mismo ocurre con el recurso de queja ante la
denegación del recurso extraordinario, regulado en los arts. 285 y siguientes del código mencionado. ¿Regirá
también para ese tribunal a partir de ahora? ¿Habrá un conflicto jurisdictio-constitucional al respecto? En caso
afirmativo ¿quién deberá o podrá zanjarlo?

Es que ocurre que la Ley de Procedimientos ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires,
no contempla norma alguna en relación con el recurso extraordinario previsto en el art. 14 de la Ley 48. Sólo
regula un recurso de "inconstitucionalidad" en los arts. 27 y siguientes, el cual puede interponerse contra las
sentencias definitivas del tribunal superior de la causa -que se encuentre por debajo de la jerarquía del Tribunal
Superior-:

7 / 21
(a) cuando se haya controvertido la interpretación o aplicación de normas contenidas en las constituciones
nacional o de la ciudad; o

(b) cuando se controvierta la validez de una norma o acto bajo la pretensión de ser contrarios a tales
constituciones siempre que la decisión recaiga sobre esos temas.

Los presupuestos objetivos de acceso al recurso difieren de los señalados por el art. 14 de la Ley 48.

La Ley de Procedimientos ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires regula también
-aunque bajo un régimen general- la queja en caso de denegación del recurso de "inconstitucionalidad" que se
hubiera interpuesto -art. 33-[48] pero no la denegación de la queja por denegación del recurso extraordinario
federal.

Como puede advertirse, el problema que plantea la doctrina que emana del fallo "Ferrari, María Alicia c/ Levinas,
Gabriel Isaías s/ Incidente de incompetencia" es de una enorme complejidad y genera un grado no menor de
incertidumbre para los litigantes. Más aún cuando su aplicación se dispone en forma inmediata, al mismo tiempo
en que la propia Corte admite que no están dadas las condiciones para que el cambio paradigmático que plantea
la decisión judicial pueda ser operativo.

De hecho, el máximo tribunal formula -en su fallo- una incitación al respecto en términos muy significativos: "…
Exhórtase a las autoridades competentes para que readecuen la estructura institucional y normativa necesaria en
los términos de este fallo. Hágase saber el presente pronunciamiento a la Sala A de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil; a los Poderes Ejecutivo y Legislativo tanto de la Nación como de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires; y a todas las Cámaras Nacionales de Apelaciones con competencia ordinaria de la Justicia
Nacional…".

En razón de estas expresiones se debería colegir que, para la Corte, no estarían dadas -aún- las condiciones
para una aplicación inmediata de la regla establecida en el fallo pues se requiere -en palabras del propio tribunal-
una readecuación de "… la estructura institucional y normativa…"; lo que no ha ocurrido; al menos por ahora, y
pareciera que tampoco ocurrirá en un futuro muy próximo. Sin embargo -debo insistir- de todas maneras, se ha
puesto en vigencia el sistema en forma inmediata.

Y éste no es un tema menor porque puede verse afectada la garantía del debido proceso[49].

Bastaría con señalar la preocupación que refleja, con referencia a este aspecto, el voto en disidencia del Ministro
Rosenkrantz al puntualizar que "Establecer al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires como alzada de tribunales nacionales -creados por leyes del Congreso de la Nación, integrados por
magistrados designados por órganos constitucionales del gobierno nacional, sujetos a un régimen disciplinario
también nacional y cuya competencia está regida por normas de ese mismo carácter- supone un rediseño
institucional de significativa trascendencia en el sistema federal argentino. Concretamente, ello implica que el
Tribunal Superior de Justicia pase a revestir, aunque sea transitoriamente, el carácter de tribunal nacional. Esta
transformación no registra precedentes, pues no existe en el ordenamiento constitucional argentino la posibilidad
de que un tribunal local revise decisiones de tribunales nacionales. Por otro lado, a ningún tribunal de justicia le
asiste la facultad de asignar, de manera directa y aunque fuere de modo transitorio, las competencias propias de
un tribunal nacional a uno local, alterando la estructura recursiva prevista en los respectivos ordenamientos
procesales. Ello implicaría una grave distorsión en el sistema de separación de poderes que esta Corte debe
defender en virtud de su carácter de custodia última de la supremacía constitucional. Su misión más delicada,
según sostiene invariablemente, consiste en saber mantenerse dentro de la órbita de su jurisdicción, sin
menoscabar las funciones que incumben a otros poderes ni suplir las decisiones que aquellos deben
adoptar…"[50].

La cuestión abre una fuerte grieta en el pensamiento constitucional y procesal que no debe ni puede soslayarse.

VI. ¿Quién se acuerda de los justiciables y litigantes?

8 / 21
El fallo de la Corte -como puede advertirse- tiene mucha tela para cortar y presenta ciertas desprolijidades -ello
es innegable-.

Seguramente el análisis de este pronunciamiento abrirá -como lo he adelantado- y de hecho se ha abierto ya un


debate constitucional muy profundo, donde se discute y discutirá nuevamente sobre la naturaleza jurídica y
política de la Ciudad Autónoma para determinar si es una provincia más o es una ciudad autónoma equiparable a
las provincias sólo en algunos aspectos pero no en todos -con similitudes y diferencias-; también volverán las
discusiones sobre el contenido preciso y profundo de la reforma constitucional de 1994 en esta materia, los
alcances de la "Ley Cafiero" 24.588 de 1995 modificada y complementada por las Leyes 25752, 26288, 26702,
26740, el Decreto 873/2016 y reglamentada por varias resoluciones ministeriales, y seguirán los reproches por la
mora de nuestros gobernantes en resolver esta controversia que lleva más de tres décadas, y cuestionarnos
respecto de si esa mora debe o puede ser purgada por el Poder Judicial; entre otras cuestiones -no pudiendo
descartarse la reapertura del debate sobre las facultades "legiferantes" que muchas veces se han arrogado
históricamente nuestro máximo tribunal y otros tribunales inferiores-.

Ahora bien; más allá de todas las especulaciones y análisis jurídicos y técnicos, lo cierto es que nadie le ha
explicado a los justiciables y a los profesionales litigantes -aún- como podrán resolverse las cuestiones
operativas que afectan y afectarán a los procesos en trámite.

De allí que, a simple modo ejemplificativo y en un análisis meramente preliminar y conjetural -por cierto-,
intentaré generar una propuesta de interpretación con breves respuestas respecto de algunas de las cuestiones
que surgen como principales interrogantes frente al primer impacto que ha producido el reciente fallo en la
comunidad de litigantes.

VI.1. Recursos extraordinarios ya interpuestos y en trámite

En estos supuestos, si la Cámara Nacional de Apelaciones respectiva hiciera lugar al recurso interpuesto y
decidiera abrir la instancia extraordinaria, el trámite deberá proseguir regularmente por ante la Corte Suprema
para que intervenga y dicte su resolución, siguiendo el procedimiento establecido en los arts. 280 y siguientes del
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, sin necesidad de intervención alguna del Tribunal Superior de
Justicia de la Ciudad.

Si, por el contrario, el recurso no fuera admitido y fuera denegado, todo parecería indicar que el litigante debería
proceder del modo que señalaré en el sub-acápite siguiente.

VI.2. Quejas por recursos extraordinarios interpuestos antes del 27/12/2024 cuya denegación se notifique con
posterioridad a esta fecha

En las quejas relacionadas con aquellos recursos extraordinarios que hayan sido interpuestos por ante las
Cámaras Nacionales de Apelaciones de la Justicia Ordinaria de la Capital Federal, y que sean denegados y cuya
denegación se notifique a partir del 27 de diciembre de 2024, si el afectado decidiera interponer una queja por
recurso extraordinario denegado, los litigantes se preguntan hoy:

(i) ¿Esa queja debe interponerse ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación o ante el Tribunal Superior de
Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (TSJ)?

(ii) Si correspondiera esta segunda opción, ¿bajo cuál régimen procesal debe tramitar para que lo trate el STJ?:
(a) ¿El Código Procesal en lo Civil y Comercial de la Nación o (b) por la Ley de Procedimiento ante el Tribunal
Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, conforme Ley 402, sancionada el 08/06/2000, promulgada por
Decreto 956/2000 del 06/07/2000, y modificada por el texto consolidado de la Ley 6017 de la Ciudad, (CABA no
tiene un Código Procesal Civil y Comercial sancionado).

En estos supuestos -desde mi punto de vista- la queja debería interponerse -indudablemente- por ante la Corte
Suprema de Justicia de la Nación directamente, en los términos establecidos por los arts. 285 y siguientes del

9 / 21
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, y los litigantes deberán efectuar el depósito de ley, y sujetarse
-adicionalmente- a la Acordada 4/07 dictada por el máximo tribunal sin que corresponda intervención alguna por
parte del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad.

Es que, en este estado, el litigio se encuentra sometido -en esa instancia- a un procedimiento reglado a ser
cumplido por ante el máximo tribunal de la República, bajo el Código de Procedimientos Nacional que regula
-precisamente- ese procedimiento nacional específico ante esa Corte y que es común, exclusivo y excluyente,
para todas las quejas que se interpongan por denegación de un recurso extraordinario federal por parte de
cualquier otro tribunal del país en la órbita judicial.

VI.3. Sentencias definitivas dictadas por las Cámaras Nacionales de Apelaciones con competencia ordinaria de la
Justicia Nacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que se notifiquen a partir del 27/12/2024

En los casos de sentencias definitivas dictadas por las Cámaras Nacionales de Apelaciones con competencia
ordinaria de la Justicia Nacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que sean notificadas con posterioridad
al 27/12/2024, a los litigantes se les abre una nueva instancia recursiva -con la cual tradicionalmente no contaban
hasta que se dictó este nuevo fallo por parte de la Corte- y se les introduce -a su vez- un nuevo trámite
intermedio si quisieran intentar acceder -finalmente- a la Corte Suprema por la vía extraordinaria prevista en el
art. 14 de la Ley 48 y sus modificatorias.

VI.3.a. El recurso de "inconstitucionalidad"

La nueva instancia recursiva que confiere el fallo a los litigantes de la Justicia Nacional con competencia
ordinaria -ante el fallo definitivo que en una causa dicte alguna de las Cámaras Nacionales de Apelaciones de la
Capital Federal con competencia ordinaria- es la de interponer, por ante el Tribunal Superior de Justicia de la
Ciudad, un "recurso de inconstitucionalidad", en aquellos casos en los cuales invoquen que se ha controvertido
-en el fallo atacado-:

(i) la interpretación o aplicación de normas contenidas en las constituciones nacional o de la ciudad, o

(ii) la validez de una norma o acto bajo la pretensión de ser contrarios a tales constituciones; y

(iii) siempre que la decisión recaiga sobre esos temas.

El recurso se debe interponer por escrito, fundamentado, ante el tribunal que ha dictado la resolución que lo
motiva -es decir, la Cámara Nacional de Apelaciones con competencia ordinaria de la Justicia Nacional- y dentro
del plazo de diez (10) días contados a partir de su notificación. De la presentación en que se deduce el recurso,
se debe dar traslado por diez (10) días a las partes interesadas, notificándolas personalmente o por cédula.
Contestado el traslado, o vencido el plazo para hacerlo, el tribunal de la causa -la Cámara- debe decidir sobre la
admisibilidad del recurso, en resolución debidamente fundamentada[51].

Si lo concede, previa notificación personal o por cédula, debe remitir las actuaciones al Tribunal Superior de
Justicia dentro de cinco (5) días contados desde la última notificación.

Si la Cámara Nacional de Apelaciones con competencia ordinaria de la Justicia Nacional rechazara el recurso de
inconstitucionalidad interpuesto, el afectado puede recurrir en queja ante el Tribunal Superior de Justicia dentro
de los cinco días de su notificación por cédula[52].

El Tribunal Superior -seguidamente- puede:

(i) desestimar la queja sin más trámite; o

(ii) exigir la presentación de copias o -si fuere necesaria- la remisión del expediente.

Presentada la queja en forma, el tribunal decide sin sustanciación alguna, si el recurso ha sido bien o mal

10 / 21
denegado; en este último caso, dispone que se tramite.

Mientras el Tribunal Superior de Justicia no haga lugar a la queja, no se suspende el curso del proceso salvo que
el tribunal así lo resuelva por decisión expresa.

Las mismas reglas se observan cuando se cuestiona el efecto con el que se haya concedido el recurso.

No rigen, en cuanto a las formalidades de la presentación de este recurso, las acordadas dictadas por la Corte en
materia de requisitos formales para el recurso extraordinario federal ni para la queja por denegación de recurso
extraordinario interpuesto -es decir, no debe cumplirse con la Acordada 4/2007 de la Corte-, ya que el
procedimiento se regula por lo dispuesto en los artículos pertinentes de la Ley de Procedimientos ante el Tribunal
Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires[53], y no se aplica el Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación en este trámite.

VI.3.b. ¿Cómo accede el litigante de la Justicia Nacional con competencia ordinaria de la Ciudad de Buenos Aires
a la vía extraordinaria?

Más allá de lo impreciso y desprolijo del fallo cortesano en este punto, lo que queda claro es que el litigante que
considere que el pronunciamiento dictado por la Cámara Nacional de Apelaciones con competencia ordinaria en
la materia encuadre en alguno de los supuestos previstos en el art. 14 de la Ley 48, o pueda ser tachado de
"arbitrario" en los términos y con los alcances que ha fijado la jurisprudencia tradicional de nuestro máximo
tribunal[54], no podrá interponer ante la Cámara un recurso extraordinario en forma directa para intentar llegar a
la Corte.

En efecto; el litigante deberá pasar -previamente- por el trámite de promover y tramitar un recurso de
inconstitucionalidad por ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, manteniendo la reserva o planteo que
haya efectuado -en su momento- del "caso federal", pues será recién el fallo que dicte dicho Tribunal Superior de
Justicia la decisión atribuible al "tribunal superior de la causa" -según lo ha establecido la Corte en el caso
"Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/ Incidente de incompetencia"-, que habilitaría la instancia
prevista por el art. 14 de la Ley 48 y sus modificatorias.

Tanto el recurso extraordinario que se interponga contra el fallo que dicte el Tribunal Superior de Justicia de la
Ciudad en lo atinente al recurso de inconstitucionalidad, como la eventual queja que pudiera interponerse en
caso de denegación del recurso, deberán regirse por el procedimiento previsto en los arts. 256 y siguientes, 280
y siguientes y 285 y siguientes del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, que es el que rige en esta
materia. Ello porque las normas atinentes a la presentación y trámite del recurso de inconstitucionalidad que
tiene previsto la Ley de Procedimientos ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, rige
para ese paso previo y no para un recurso regulado por una ley nacional que tiene un régimen específico previsto
en el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación que determina el trámite para estos recursos que tratará la
Corte.

Dicho de otro modo, quien desee acceder a la vía extraordinaria para llegar a la Corte Suprema de Justicia de la
Nación invocando el art. 14 de la Ley 48, recurriendo un fallo dictado por cualquiera de las Cámaras Nacionales
de Apelaciones con competencia ordinaria de la Justicia Nacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
deberá:

(i) contar con un fallo definitivo dictado por una Cámara Nacional de Apelaciones con competencia ordinaria de la
Justicia Nacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires;

(ii) haber interpuesto -en tiempo y forma- y sostenido un recurso de inconstitucionalidad contra dicho fallo por
ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad;

(iii) contar con un fallo adverso en el recurso de inconstitucionalidad o haber interpuesto y sostenido una queja
por denegación del recurso de inconstitucionalidad por ante ese mismo Tribunal Superior de Justicia -si el
recurso de inconstitucionalidad no fuera admitido-;

11 / 21
(iv) haber mantenido en todas estas instancias la reserva o el planteo -según corresponda- del "caso federal"[55];

Recién allí -cuando su recurso de inconstitucionalidad sea resuelto desfavorablemente, o le denieguen la queja
que haya interpuesto en razón de no haberse admitido el mismo[56]- podrá comenzar -el litigante- a transitar la
vía extraordinaria mediante la interposición -también en tiempo y forma- de un recurso extraordinario por ante el
propio Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad[57] impugnando:

(a) el fallo definitivo dictado por la Cámara Nacional de Apelaciones con competencia ordinaria;

(b) el fallo del Tribunal Superior dictado sobre el recurso de inconstitucionalidad o el que denegó tal recurso; y
-eventualmente-

(c) impugnando también la denegación de la queja interpuesta por recurso de inconstitucionalidad denegado; y

(d) cumpliendo en la interposición de recurso extraordinario con los requisitos establecidos en la Acordada
4/2007 del máximo tribunal.

El Tribunal Superior de la Ciudad -entonces- debería hacer tramitar ese recurso bajo el régimen previsto en los
arts. 256 y siguientes del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, que son los que rigen la "apelación
extraordinaria ante la Corte Suprema"[58], y -consecuentemente-:

(e) o bien admite el recurso y remite las actuaciones a la Corte Suprema dentro del quinto día desde la última
notificación;

(f) o bien rechaza el recurso extraordinario interpuesto.

En este último caso, el litigante afectado -disconforme con el rechazo- debería interponer un recurso de queja
directamente por ante la Corte Suprema en los términos previstos por los arts. 285 y siguientes del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación, cumpliendo también con la Acordada 4/2007 de la Corte.

VII. La mirada del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Frente a lo acontecido, y reaccionado muy rápidamente, con fecha 17 de enero de 2025 la Presidencia del TSJ
-considerando que devenía imprescindible adoptar todas las medidas necesarias para facilitar la implementación
práctica de la doctrina derivada del fallo referenciado- y con el propósito de brindar claridad a los justiciables,
propender al aseguramiento de los derechos de los litigantes, y especialmente en esta etapa transicional, facilitar
eficazmente el acceso de los letrados a la jurisdicción, dictó una Resolución disponiendo:

i) Instruir a la Dirección de Informática y Tecnología para que adopte todas las medidas necesarias para
garantizar la correcta identificación y visualización en el sitio web institucional, de la normativa aplicable a la
tramitación de procesos judiciales ante ese Tribunal, el texto completo del fallo "Levinas", la información atinente
al depósito de las quejas, así como el re-direccionamiento hacia el Portal del Litigante del sistema EJE.
Asimismo, dispuso que se deberá elaborar y/o disponer en la web institucional, en trabajo conjunto con el área
respectiva del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, los tutoriales informativos necesarios
para graficar los procesos de registración ante el Portal del Litigante, así como de la tramitación ante ese
Tribunal.

ii) Instruir a la Dirección de Informática y Tecnología que, en coordinación con la Secretaría de Asuntos
Generales, articule con el Área de Sistemas del Consejo de la Magistratura de la Nación las medidas necesarias
para optimizar el funcionamiento del sistema DEOX, articular el alta de nuevos usuarios, coordinar acciones
conjuntas y evaluar la eventual interoperabilidad con el sistema LEX 100 o posibles alternativas de
intercomunicación entre los sistemas.

iii) Instruir a la Mesa de Entradas Judicial por intermedio del secretario judicial de asuntos generales que ante las

12 / 21
consultas que se generen de los nuevos letrados litigantes, adopte todas las medidas necesarias para garantizar
la debida asistencia, y en su caso la derivación a la Mesa de Ayuda del Portal del Litigante.

iv) Instruir a la Secretaría de Asuntos Generales que realice periódicamente informes sobre los ingresos de
expedientes con motivo de la doctrina sentada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo
"Levinas", a los efectos de crear registros públicos de fácil acceso.

v) Encomendar a la Secretaría Judicial de Asuntos Generales que, en el caso de que los expedientes que
ingresen de las Cámaras de Apelaciones de la Justicia Nacional no tengan el formato adecuado, efectúe la
digitalización de los mismos.

vi) Solicitar a la Secretaría General organizar canales para recibir consultas púbicas.

Se trata de una loable iniciativa que contribuye a avanzar en la implementación de los cambios que impone el
nuevo fallo de la Corte, pero que no aborda algunos de los aspectos sustanciales referidos a las cuestiones
derivadas de los conflictos que la doctrina establecida por el fallo genera.

VIII. "To be or not to be, that is the question ..."

"Ser o no ser, esa es la pregunta..." -como es por todos conocido- expresa la primera línea de un monólogo de la
obra de William Shakespeare, Hamlet -escrita alrededor de 1600-, y que se ubica en el acto tercero, escena
primera, la cual ha sido considerada y utilizada como síntesis de los procesos mentales de indecisión y duda; es
una de las citas más famosas de la literatura universal y la más conocida de esta obra en particular, y a la cual se
le ha adjudicado el carácter de conformar la pregunta esencial de la experiencia humana, atribulada frente a las
tensiones que se producen entre la voluntad y la realidad, como opciones a considerar.

El fallo "Levinas" en cierta forma hace renacer ese debate en relación con la Justicia Nacional Ordinaria de la
Capital Federal, considerada no federal, lo que vuelve hoy -frente al modo tan terminante en que la Corte se ha
pronunciado- a provocar que estos tribunales se pregunten cuál es su naturaleza y qué es aquello que define su
carácter.

De un modo claro la Corte Suprema ha señalado que estos tribunales no son "federales"[59], pero -a su vez- no
ha desmentido que sean "nacionales" -por el contrario, lo ratifica-, a tal punto que reconoce que su permanencia
en el ámbito nacional es "... transitoria…"[60], pero que existe tal permanencia[61], y que el carácter "nacional" no
se ve afectado por su fallo[62]. Y también reconoce expresamente que estos tribunales no han sido todavía
transferidos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, más allá de que deberían haber sido transferidos con
anterioridad[63].

Y lo que -seguramente- se preguntará la Justicia Nacional Ordinaria de la Capital Federal respecto de su actual
identidad tendrá mucho que ver en relación con la célebre frase de Shakespeare, en la tensión existente entre
voluntad y realidad.

Pero eso no es todo pues, para mayor confusión sobre esta cuestión, el fallo también afecta de un modo
inmediato la actuación del Ministerio Público Fiscal, trayendo nuevos desvelos "shakespearianos".

En efecto; con fecha 31 de enero de 2025, el Procurador General de la Nación Interino, Dr. Eduardo Ezequiel
Casal, remitió un oficio al Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación -Dr. Horacio Rosatti- por
medio del cual le solicitó que, en ejercicio de sus atribuciones de superintendencia, suspendiera la aplicación de
lo decidido en el fallo "Levinas" hasta que se resolviera de manera normativamente adecuada la restricción que
impide al Ministerio Público Fiscal de la Nación llevar a cabo legal y eficazmente la nueva actividad procesal ante
el fuero porteño que allí se demanda.

El Procurador mencionó -en su oficio- que la petición respecto de la decisión que se impetraba ante la Corte
debía entenderse como la "... especial prudencia que guía la doctrina de los precedentes de Fallos: 308:552 y los
demás citados por la [... propia...] Corte en el considerando 12 de su sentencia en ese propio fallo, a efectos de

13 / 21
evitar que los objetivos que han movido al Tribunal a decidir como lo hizo no se vean malogrados por la
provocación de otros efectos negativos, en especial, en lo que respecta al impacto en las funciones del Ministerio
Público Fiscal, para la actuación de la justicia en defensa de la legalidad y de los intereses generales de la
sociedad".

Es que lo que ocurre con el fallo dictado por nuestro máximo tribunal -en la mirada del Procurador General- es
que se da la circunstancia de que "... si el Ministerio Público encontrara en lo sucesivo razones para impugnar
por la vía del artículo 14 de la Ley 48 las sentencias de las cámaras nacionales con competencia ordinaria en la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, deberá antes deducir el recurso extraordinario correspondiente ante el
Tribunal Superior de Justicia porteño. Sin embargo, las normas que rigen las competencias del Ministerio Público
Fiscal de la Nación no le otorgan legitimidad procesal para intervenir sino ante tribunales nacionales (arts. 37 y
ss. de la Ley 24946; 2 y 3 de la Ley 27148). Por lo que la actuación requerida por la nueva doctrina del Tribunal
implica una actividad procesal -la tramitación del recurso concedido ante el tribunal superior porteño, la
interposición de una queja directamente ante ese tribunal en los supuestos en que las cámaras no lo concedan y,
en todo caso, la interposición del recurso extraordinario federal en el supuesto de una eventual sentencia
adversa de la corte local- para la cual las fiscalías nacionales no están legalmente habilitadas por la simple razón
de que no tienen más competencia que la establecida en la ley, y ésta no les confiere legitimación procesal para
actuar ante el foro local".

Como puede advertirse, la cuestión de sencillo no tiene nada. Por el contrario, se trata de una situación
verdaderamente compleja.

IX. A modo de conclusión

Ciertamente, el fallo dictado por la Corte Suprema en la causa "Ferrari,María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/
Incidente de incompetencia" viene a avivar el debate sobre un sinnúmero de cuestiones de carácter
constitucional y procesal que han surgido a lo largo de tres décadas, como consecuencia de la reforma
constitucional que tuvo lugar el año 1994, y pone -también- sobre la mesa una mirada crítica respecto de la
eventual actividad legiferante que en algunas ocasiones ha asumido -y asume- la Corte, cuando los otros
poderes no encaran o demoran llevar adelante -en las etapas de ejecución- reformas legislativas necesarias, o
comprometidas, u omitieron la realización de actos de gobierno indispensables para hacer efectivas
disposiciones constitucionales o paraconstitucionales -de naturaleza convencional-[64].

Sin lugar a duda, este debate volverá a encender las pasiones de juristas en varias áreas, con especial
participación de constitucionalistas y procesalistas, quienes abordarán los aspectos políticos y jurídicos de la
amplia gama de situaciones que se derivan como consecuencia del fallo dictado por la Corte. Y ese intercambio
de ideas y de opiniones será sumamente interesante y enriquecedor -y por demás apasionante-.

Ahora bien; los litigantes por su parte -como siempre- ante tanta incertidumbre simplemente… sufrirán, y
-ciertamente- por un tiempo más prolongado; pues tanto la imprecisión del nuevo mecanismo establecido por vía
de interpretación, como las modificaciones y adecuaciones operativas, administrativas, normativas y
presupuestarias que resultan imprescindibles para la ejecución de aquello que el fallo dispone -y en las cuales no
se ha avanzado aún- producirán -indefectiblemente- más litigiosidad y una demora considerable en la resolución
de los procesos; los que de por sí son considerable e insufriblemente extensos.

[1] Véase Vítolo, Daniel Roque, Privilegios concursales y derechos humanos, Ed. Thomson Reuters,
L.L., Buenos Aires, 2020, donde se hace un desarrollo completo de este concepto y sus alcances.

[2] Véase González Tocci, María Lorena, Algunas reflexiones sobre la obligatoriedad de los
precedentes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Revista Jurídica UCES, que es una
síntesis de otro trabajo de la misma autora titulado "Eficacia y obligatoriedad de los precedentes de
la Corte Suprema de Justicia de la Nación. A propósito de la aplicación de la regla del stare decisis
en el derecho argentino", publicado en Reflexiones sobre Derecho Latinoamericano, Volumen 12,
Estudios en Homenaje al Profesor Raúl Gustavo Ferreyra, Coordinadores José Marco Tayah,

14 / 21
Leticia Danielle Romano y Paulo Aragão, Livre Expressão Editora, Sao Paulo- Río de Janeiro-
Buenos Aires, octubre de 2013, págs. 503-516.

[3] Véase Fallos Banco Popular de La Plata S.A., CSJN, 31/05/1966, Rubinzal Online,
www.rubinzalonline.com.ar, RC J 1494/25.

[4] Fallos 263:145 (1965); Fallos 262:101 (1965); Fallos 264:13 (1966) y Fallos 296:53 (1976) entre
otros.

[5] Véase Williams, Glanville, Learning the Law, London, Sweet & Maxwell, decimoquinta edición,
2013.

[6] Véase González Tocci, María Lorena, Algunas reflexiones sobre la obligatoriedad..., cit.

[7] Véanse Fallos 188:9 (1940) y Fallos Provincia de Córdoba vs. Mattaldi Simón Limitada S.A., CSJN,
1946, Base de Datos de Jurisprudencia de la CSJN, Rubinzal Online,
www.rubinzalonline.com.ar, RC J 102790/09.

[8] Véase Santín, Jacinto s. Impuestos internos, CSJN, 06/10/1948, Base de Datos de Jurisprudencia
de la CSJN, Rubizanl Online, www.rubinzalonline.com.ar, RC J 105978/09, donde el tribunal señaló
que "... la interpretación de la Constitución Nacional por parte de esta Corte Suprema tiene, por
disposición de aquella y de la correspondiente ley reglamentaria, autoridad definitiva para la justicia
de toda la República" y por ende, concluyó que el apartamiento de la doctrina legal ya sentada por
la Corte mencionándola pero sin controvertir sus fundamentos, importa un desconocimiento
deliberado de dicha autoridad...".

[9] Véase Fallos 303:1770 (1981).

[10] Véase Cerámica San Lorenzo I.C.S.A. s. Incidente de prescripción, CSJN, 04/07/1985, Base de
Datos de Jurisprudencia de la CSJN, Rubinzal Online, www.rubinzalonline.com.ar, RC J 4941/16,
donde se sostuvo que (i) las sentencias de la Corte sólo deciden en los procesos concretos que le
son sometidos, y su fallo no resulta obligatorio para casos análogos, (ii) sin embargo, los jueces
inferiores tienen -igualmente- el deber de conformar sus decisiones a aquellas; y (iii) por ende,
carecen de fundamento las sentencias de los tribunales inferiores que se apartan de la
jurisprudencia de la Corte sin aportar nuevos argumentos que justifiquen modificar la posición
sentada por el tribunal en su carácter de intérprete supremo de la Constitución y de las leyes
dictadas en su consecuencia.

[11] Véanse Rolón Zappa, Víctor Francisco s. Queja, CSJN, 25/08/1988, Base de Datos de
Jurisprudencia de la CSJN, R.586.XXI, Rubinzal Online, www.rubinzalonline.com.ar, RC J
102803/09; Pulcini, Luis Benjamín y Dobla, Oscar Alberto s. Ley 20771, CSJN, 26/10/1989, Base de
Datos de Jurisprudencia de la CSJN, P. 555. XXII., Rubinzal Online, RC J 112182/09; Losa, Miguel
vs. Caja de Previsión Social para Abogados de la Provincia de Buenos Aires, CSJN, 02/03/1993,
Base de Datos de Jurisprudencia de la CSJN, L.265.XXIV, Rubinzal Online, RC J 102816/09;
Lloyds Bank (BLSA) Limited vs. Okecki, Juan José, CSJN, 19/10/1995, Base de Datos de
Jurisprudencia de la CSJN, RC J 106381/09; Caporale, Susana s. Infracción Ley 23737, CSJN,
24/10/1995, Base de Datos de Jurisprudencia de la CSJN, C.173.XXXI, Rubinzal Online, RC J
102773/09; Fallos 319:699 (1996); Fallos 310:1660 (1997); Gay de Martín, Elba Luisa vs. Plan
Rombo S.A., CSJN, 24/11/1998, Base de Datos de Jurisprudencia de la CSJN, G.34.XXXIV,
Rubinzal Online, RC J 110904/09; Fallos 324:2614 (2006); Tejerina, Romina Anahí s. Homicidio
calificado, CSJN, 07/11/2006, Base de Datos de Jurisprudencia de la CSJN, T.938.XLI, Rubinzal
Online, RC J 547/15; Autolatina Argentina S.A. vs. Dirección General Impositiva s. Incidente, CSJN,
13/03/2007, Rubinzal Online, RC J 773/08; entre otros.

[12] Véase Videla, Magdalena vs. García Aguilera, Vicente, CSJN, 09/04/1870, Base de Datos de
Jurisprudencia de la CSJN, Rubinzal Online, www.rubinzalonline.com.ar, RC J 108396/09.

[13] Fallos Arte Radiotelevisivo Argentino S.A. vs. Estado Nacional y otros s. Amparo Ley 16986, CSJN,

15 / 21
11/02/2014, Rubinzal Online, A.925.XLIX, Rubinzal Online, www.rubinzalonline.com.ar, RC J
544/14.

[14] Diferente de otros sistemas latinoamericanos, como es el caso de Chile. Puede verse al respecto
La fuerza obligatoria del precedente de la Contraloría General de la República. Una regla chilena de
stare decisis, Letelier, J. P., Revista de Derecho Administrativo Económico, Open Access Issue 31,
Pages 149 - 176, junio 2020.

[15] Véase Cross, Rupert y Harris, J. W., Precedent in English Law, Oxford, Clarendon Press, 2004, 4a.
edición.

[16] Véase CSJN, 26/12/2019, Farina, Haydée S. s/ Homicidio culposo, publicado en L.L., 19/03/2020,
11, P.m.-S; y L.L.. 29/05/2020, con nota de Néstor P. Sagüés, Sergio M. Barotto, Andrés Gil
Domínguez y Mariana Maldonado y María de la Paz Vergara; Cita Online: AR/JUR/51218/2019.

[17] Véase la nota publicada por Gabriel Morini en el Diario Ámbito el 20/12/2024, en la cual titula el
análisis periodístico como "Jueces en alerta por la 'implosión del sistema' tras el fallo de la Corte
Suprema que empoderó al TSJ porteño, donde alude a diversas estrategias de oposición
tribunalicia tales como celebrar reuniones de emergencia para ensayar una respuesta política al
fallo, hasta alzarse con el objeto de encorsetar sus alcances para jugar con el tiempo. https://www.a
mbito.com/politica/jueces-alerta-la-implosion-del-sistema-el-fallo-la-corte-suprema-que-empodero-al-
tsj-porteno-n6097806 (Consultado el 31/01/2025). Puede verse también el comunicado de la
Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Publico Fiscal de la Nación del 29/12/2024.

[18] Véase la nota del Diario La Nación del 31/12/2024 en https://www.lanacion.com.ar/politica/las-asoci


aciones-de-jueces-fiscales-defensores-y-camaristas-y-el-gremio-judicial-se-unieron-contra-
nid31122024/ (Consultado el 31/01/2025).

[19] Por ejemplo sanciones impuestas por la Inspección General de Justicia a sociedades,
asociaciones civiles, fundaciones u otros entes o sujetos bajo su fiscalización y control en los
términos de la Ley 22315 y su Decreto reglamentario 1493/1982.

[20] Sin embargo autores como Ekmekdjián reclamaban el carácter de provincia para la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires. Véase Ekmekdijián, Miguel Ángel, Tratado de Derecho Constitucional,
tomo V, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1999, p. 497.

[21] La controversia sobre el estatus de la ciudad fue algo controvertido desde sus comienzos, Véanse
De La Rúa, Jorge, El nuevo status jurídico de la Ciudad de Buenos Aires, L.L., 17/11/1994 - https://
www.acaderc.org.ar/wp-content/blogs.dir/55/files/sites/55/2021/08/elstatusjuridicodebsasrua.pdf
(Consultado el 31/01/2025); Spota, Alberto, Naturaleza político-institucional de la Ciudad de Buenos
Aires en el texto de la constitución vigente a partir de agosto de 1994, L.L. 1995-A-967; Frías,
Pedro, ¿Qué autonomía para Buenos Aires, L.L., 1995-C-1069; Ottonello, Ricardo Patricio, La
Ciudad de Buenos Aires como Provincia urbana, L.L., 1997-B-1058; Hernández, Antonio M.,
Federalismo, autonomía municipal y Ciudad de Buenos Aires en la reforma constitucional de 1994,
Depalma, Buenos Aires, 1997; Creo Bay, Horacio, Nuevo régimen jurídico institucional de la ciudad
de Buenos Aires, Boletín L.L., 7/11/1994, año LVIII, nº 213; De Giovani, Julio A. R., El nuevo status
jurídico de la Ciudad de Buenos Aires después de la reforma constitucional de 1994, L.L.,
22/11/1994; Laplacette, Dora Rocío, Evolución municipal y autonomía de la Capital, Boletín L.L.,
23/05/1995; entre muchos otros.

[22] Véanse Basterra, Marcela, El traspaso de la justicia nacional a la justicia de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires a vente años de la Constitución de la Ciudad, Revista Pensar en Derecho,
Facultad de Derecho UBA; Kiper, Claudio, Razones que impiden el traspaso de la Justicia Ordinaria
a la Ciudad de Buenos Aires, L.L., 1997-B-862; Morello, Augusto y Loñ, Félix, El poder judicial de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, JA, 1996-IV, Buenos Aires, octubre-diciembre, p.633-8;
Recondo, Ricardo, Sobre el traspaso de la justicia, el respeto a las instituciones y la seguridad
jurídica, L.L., 08/03/10; Seijas, Gabriela, Las facultades jurisdiccionales de la Ciudad de Buenos

16 / 21
Aires, L.L., Sup. Act. 15/03/2012; entre muchos otros.

[23] Pueden verse Quiroga Lavie, Humberto, La Constitución de la Ciudad autónoma de Buenos Aires,
L.L., 1997-A- 916; Badeni, Gregorio, El futuro normativo de la ciudad de Buenos Aires", ED,
169-1214; Gil Dominguez, Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, un recorrido crítico, Eudeba,
Buenos Aires, 2010; y Colautti, Carlos, Reflexiones preliminares acerca de la transferencia de la
justicia 15 nacional de la capital federal a la Ciudad de Buenos Aires, L.L, 1997-B, 1200; y Loiano,
Adelina, Nuevo régimen constitucional de la Ciudad de Buenos Aires, en la obra colectiva"
"Comentarios a la reforma constitucional", Asociación Argentina de Derecho Constitucional, 1995,
p. 96; entre muchos otros.

[24] Un panorama completo de la cuestión puede verse en Vítolo, Alfredo Mauricio, El Poder Judicial de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, L.L, 2000-B-1213.

[25] Transferencia progresiva de ciertas competencias penales.

[26] Transferencia progresiva de otras competencias penales.

[27] Transferencia de competencias para juzgar delitos contravencionales.

[28] Véase Sola, Juan Vicente, El Tribunal Superior de Justicia: alzada de la justicia "nacional",
Publicado en: L.L. 02/11/2020, 1, Cita Online: AR/DOC/3544/2020.

[29] Ferrari, María Alicia vs. Levinas, Gabriel Isaías s. Incidente de incompetencia, CSJN, 27/12/2024,
Rubinzal Online, www.rubinzalonline.com.ar, RC J 14451/24.

[30] Allí la Corte sostuvo que el carácter nacional de los tribunales ordinarios de la CABA es meramente
transitorio y, abandonando su tradicional criterio, concluyó que, a los efectos de dirimir cuestiones
de competencia, no correspondía equipararlos con los tribunales federales. Asimismo, dado que
habían transcurrido veinte años de la reforma constitucional de 1994, exhortó a las autoridades
competentes para que adopten las medidas necesarias a los efectos de garantizarle a la ciudad
porteña el pleno ejercicio de las competencias ordinarias en materia jurisdiccional.

[31] En este fallo la Corte estableció que, a los efectos de declarar la admisibilidad del recurso
extraordinario cuando media denegación del fuero federal, los jueces nacionales con asiento en la
ciudad no son equiparables a los federales.

[32] Aquí la Corte abandonó el criterio según el cual los conflictos de competencia suscitados entre los
magistrados nacionales ordinarios y los federales con asiento en la CABA debían ser resueltos por
la cámara de la que dependía el juez que primero hubiese conocido, y estableció que incumbe a
ella decidirlos en su carácter de tribunal superior común.

[33] En este caso la Corte modificó la jurisprudencia del precedente "Gobierno de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires c/ Tierra del Fuego" en la que se había establecido que la CABA no tiene el mismo
derecho que las provincias a la competencia originaria (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires vs.
Provincia de Tierra del Fuego, CSJN, 18/12/2007, G.2462.XLI, Rubinzal Online,
www.rubinzalonline.com.ar, RC J 581/08)). Además, enfatizó que las limitaciones jurisdiccionales
de la ciudad porteña son producto de una situación de hecho -la inexistencia de un poder judicial
local que pudiera juzgar todas las causas regidas por los códigos nacionales del artículo 75, inciso
12, de la Constitución Nacional-, que no debe perdurar en el tiempo.

[34] En esta oportunidad la Corte determinó que el TSJ sería el órgano que debía resolver de allí en
más los conflictos de competencia que se susciten entre dos tribunales jurisdiccionales con
competencia no federal con asiento en la CABA. De tal modo, abandonó la doctrina según la cual
era ella -la Corte-, en su carácter de tribunal superior común, quien resolvía los conflictos
suscitados entre magistrados a cargo de un juzgado de la ciudad y de la nación. En este fallo hay
que destacar la existencia de disidencia de parte de los Ministros Rosenkrantz y Highton de
Nolasco con cita de Fallos, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) vs. Soto, Alberto

17 / 21
Sabino, CSJN, 27/06/2002, Base de Datos de Jurisprudencia de la CSJN, G. 371. XXXVII, Rubinzal
Online, www.rubinzalonline.com.ar, RC J 111676/09; 329:5438; 333:589; y N. N. y otros s.
Averiguación de delito, CSJN, 3559/2015, 20/09/2016, Rubinzal Online, RC J 5039/16.

[35] La doctrina de este fallo -aplicada luego en más de 65 fallos posteriores- es que "Tribunal superior
de provincia", según el art. 14 de la Ley 48, es el órgano judicial erigido como supremo por la
Constitución de la provincia, salvo que sea incompetente en el caso, circunstancia que no podrá
extraerse del carácter constitucional federal de la materia que aquél suscite. En los supuestos en
que, por razones diversas de esta última naturaleza, el órgano judicial máximo de la provincia
carezca de aptitud jurisdiccional, aquella calidad la tendrá el tribunal inferior habilitado para resolver
el litigio por una sentencia que, dentro del régimen procesal respectivo, no sea susceptible de ser
revisado por otro o, incluso, por él mismo. Los litigantes deben alcanzar a ese término final,
mediante la consunción, en la forma pertinente, de las instancias locales, a efectos de satisfacer el
recaudo examinado. Véase Fallos, Strada, Juan Luis vs. Ocupantes del perímetro ubicado entre las
calles Deán Funes, Saavedra, Barra y Cullen, CSJN, 08/04/1986, Base de Datos de Jurisprudencia
de la CSJN, Rubinzal Online, www.rubinzalonline.com.ar, RC J 3406/11.

[36] Al definir quién constituía el superior tribunal de la causa, la Corte explicó que, conforme lo
dispuesto en la Ley 48, todo pleito radicado ante la justicia provincial en el que se susciten
cuestiones federales debe arribar a sus estrados solo después de "fenecer" ante el órgano máximo
de la judicatura local, dado que los tribunales de provincia se encuentran habilitados para entender
en actuaciones que comprendan puntos regidos por la Constitución, leyes federales y los tratados
internacionales. De ese modo, las decisiones aptas para ser resueltas por el Máximo Tribunal
Nacional no pueden resultar excluidas del previo juzgamiento por el órgano judicial superior de la
provincia. Véase Fallos, Di Mascio, Juan Roque s. Recurso de revisión (Expediente Nº 40779),
CSJN, 01/12/1988, Base de Datos de Jurisprudencia de la CSJN; D.309.XXI, Rubinzal Online,
www.rubinzalonline.com.ar, RC J 102798/09. También puede verse "Chacón" en Fallos, Chacón,
Luis Gustavo s. Audiencia de sustanciación de impugnación (Art. 362), CSJN, 15/10/2024, Rubinzal
Online, RC J 11141/24, donde la Corte resaltó la importancia del establecimiento de “tribunales
intermedios” como paso previo a su intervención; entre otros.

[37] Véase la Ley 24588 de 1995 -denominada comúnmente como "Ley Cafiero"- modificada y
complementada por las Leyes 25752, 26.288, 26702, 26740, el Decreto 873/2016 y reglamentada
por varias resoluciones ministeriales. Interesante volver a releer Manili, Pablo L., Tensiones en el
Derecho Constitucional, L.L., 2011-B-667, donde el autor analiza las tensiones existentes en el
ámbito del Derecho Constitucional; tensiones respecto de las cuales el Poder Judicial no está
exento de generarlas.

[38] Y señalo que es en soledad porque en fallos anteriores esta postura era sostenida también por la
Ministra Elena Highton. Véanse Fallos, Bazán, Fernando s. Amenazas, CSJN, 04/04/2019,
Rubinzal Online, 4652/2015, Rubinzal Online, RC J 2271/19, disidencias de los jueces Rosenkrantz
y Highton de Nolasco; con cita de Fallos: 325:1520; 329:5438; 333:589; 339:1342; entre otros.

[39] Interpretación y agregado del autor.

[40] Véase la Ley 24937, texto ordenado por Decreto 816/1999, con las modificaciones introducidas
posteriormente.

[41] Véase Acordada del 17/12/1952 y sus modificatorias, ratificada por la Acordada 34/24 del
4/12/2024, por la cual la propia Corte estableció que las disposiciones establecidas en la Ley Bases
27742, que introdujo importantes reformas a la Ley 19549, de Procedimientos Administrativos, solo
se aplicarán a los órganos del Poder Judicial cuando ejerzan actividad meramente administrativa.
En consecuencia, ratificó la vigencia del Reglamento para la Justicia Nacional y de todos los
procedimientos especiales existentes. Agregó que la Corte llevará adelante una paulatina
adaptación de los regímenes especiales, dictando las medidas adecuadas que permitan una
ordenada aplicación de las disposiciones y principios de la Ley 19549.

18 / 21
[42] Véase la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires, modificada por las leyes
6.451, 6.555, 6682 y 6726.

[43] Conforme al art. 7 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Poder Judicial de
la Ciudad (CABA) está integrado por el Tribunal Superior de Justicia, el Consejo de la Magistratura,
el fuero Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo, el fuero Penal,
Contravencional y de Faltas, los demás tribunales que la ley establezca y el Ministerio Público.

[44] Conforme Ley 402, sancionada el 08/06/2000, promulgada por Decreto 956/2000 del 06/07/2000, y
sus modificaciones y consolidaciones.

[45] Conforme Ley 402, sancionada el 08/06/2000, promulgada por Decreto 956/2000 del 06/07/2000, y
sus modificaciones y consolidaciones.

[46] Véanse arts. 111 y siguientes de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

[47] Véase lo dispuesto por los arts. 1 y 2 de la Ley de Procedimientos ante el Tribunal Superior de
Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

[48] Conforme Ley 402, sancionada el 08/06/2000, promulgada por Decreto 956/2000 del 06/07/2000, y
sus modificaciones y consolidaciones.

[49] Y esto es advertido por el voto en disidencia cuando señala que el traspaso "... Se trata de un
proceso complejo que requiere acuerdos políticos en distintos ámbitos: además de competencias,
la transferencia conlleva el traspaso de órganos (juzgados, tribunales, fiscalías, defensorías) y
personal (empleados, funcionarios y magistrados), así como de los recursos y de los bienes
correspondientes a la labor de los órganos transferidos. Los acuerdos entre las partes constituyen
entonces el modo que la ley establece para garantizar una transferencia ordenada, previsible y
razonable, y para que cada jurisdicción pueda realizar las modificaciones y adecuaciones
operativas, administrativas, normativas y presupuestarias que resulten imprescindibles para su
ejecución...".

[50] El voto cita Fallos, Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional vs. Estado
Nacional y otros s. Incidente de medida cautelar, CSJN, 27/11/2018, 63646/2017, Rubinzal Online,
RC J 10390/18; Tabacalera Sarandí S.A. vs. Estado Nacional y otros s. Proceso de conocimiento -
Recurso de hecho, CSJN, 13/05/2021, Rubinzal Online, RC J 2611/21; Provincia de La Pampa vs.
Provincia de San Juan y otro (Estado Nacional) s. Amparo ambiental, CSJN, 23/11/2023, Rubinzal
Online, RC J 5191/23, entre otros.

[51] Véanse los arts. 27 y siguientes de la Ley de Procedimientos ante el Tribunal Superior de Justicia
de la Ciudad de Buenos Aires -conforme Ley 402. Sancionada el 08/06/2000. Promulgada por
Decreto 956/2000 del 06/07/2000. Publicada en BOCBA N° 985 del 17/07/2000 y sus
modificatorias- y el art. 3 del Código Civil y Comercial.

[52] Véanse los arts. 32 y siguientes de la Ley de Procedimientos ante el Tribunal Superior de Justicia
de la Ciudad de Buenos Aires -conforme Ley 402. Sancionada el 08/06/2000. Promulgada por
Decreto 956/2000 del 06/07/2000. Publicada en BOCBA N° 985 del 17/07/2000 y sus
modificatorias y consolidaciones- y el art. 3 del Código Civil y Comercial.

[53] Conforme Ley 402, y sus modificatorias.

[54] Véase Carrió, Genaro y Carrió, Alejandro, El recurso extraordinario por sentencia arbitraria en la
jurisprudencia de la Corte Suprema, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1994.

[55] Véase Rojas, Jorge A., La cuestión federal ¿planteo o reserva?, chrome-extension://efaidnbmnnnib
pcajpcglclefindmkaj/https://jorgearojas.com.ar/wp-content/uploads/2021/09/cuesfed.pdf; ídem
Morello, Augusto M., Recurso Extraordinario (en colaboración con Ramiro Rosales Cuello), Ed.
Abeledo-Perrot, 1999; entre otros.

19 / 21
[56] El recurso de queja ante la Corte tiene lugar cuando se ha interpuesto y denegado una apelación
-ordinaria o extraordinaria- por ante el Tribunal (Fallos: 269:405; 320:1342; 326:2195 y 339:1044,
entre muchos otros). CSJ 1505/2020 "Corino".

[57] El recurso extraordinario federal debe ser interpuesto ante el tribunal que dictó el pronunciamiento
impugnado, por lo que solo cabe acudir directamente ante la Corte en caso de denegarse la
mencionada apelación (arts. 257 y 285 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Fallos:
226:732; 308:655 y 327:644).

[58] Sin importar la jurisdicción en la cual se dictó el fallo definitivo que se recurre por parte del tribunal
superior de la causa.

[59] En los considerandos del fallo se señala claramente que "En el año 2015, en la causa "Corrales",
esta Corte sostuvo que el carácter nacional de los tribunales ordinarios de la CABA es meramente
transitorio y, abandonando su tradicional criterio, concluyó que, a los efectos de dirimir cuestiones
de competencia, no correspondía equipararlos con los tribunales federales...", para enfatizar en otro
"... los jueces nacionales con asiento en la ciudad no son equiparables a los federales...".

[60] "... La permanencia de tales magistrados en el Poder Judicial de la Nación, dispuesta por el artículo
8 de la Ley 24588, es parte de un sistema que procuró conjurar una situación 'excepcional y
transitoria dando una solución acorde a las exigencias del proceso de transición iniciado con la
reforma de 1994?' (Fallos: Gauna, Juan Octavio s. Acto comicial 29-33-1997, CSJN, 07/05/1997,
Base de Datos de Jurisprudencia de la CSJN, G 292 XXXIII, Rubinzal Online, RC J 100176/09, voto
de los jueces Nazareno, Moliné O'Connor y López; Bazán, Fernando s. Amenazas, CSJN,
04/04/2019, Rubinzal Online, 4652/2015, RC J 2271/19, disidencia de la jueza Highton de Nolasco;
Miranda Soria, Lautaro Gabriel s. Incidente de incompetencia, CSJN, 06/08/2024, Rubinzal Online;
RC J 8014/24, voto del juez Rosenkrantz)..." señala uno de los considerandos del fallo.

[61] "... Ello, hasta tanto se haga efectivo el debido traspaso encomendado por la Carta Magna..." dice
el fallo en uno de sus considerandos.

[62] "... Es importante aclarar que esta decisión, circunscripta a un recaudo estrictamente procesal, no
afecta la continuidad transitoria de la justicia nacional ordinaria de la ciudad en la estructura del
Poder Judicial de la Nación..." se dice también en un considerando.

[63] Véase el considerando 5º, párrafo 4º, donde se señala "... Con el propósito de generar,
gradualmente, un traspaso ordenado para cumplir con el mandato constitucional de autonomía
porteña, el Congreso Nacional y la Legislatura local establecieron en el año 1995 que la
transferencia al Poder Judicial de la Ciudad de los fueros ordinarios, su competencia y partidas
presupuestarias a cargo de la justicia nacional con asiento en la ciudad se produciría por un
acuerdo entre los gobiernos, ratificado por los poderes legislativos de ambos estados (Ley 24588,
artículo 6; Ley Orgánica del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -Ley 7- Título
V, y disposiciones complementarias y transitorias)...".

[64] Así ha ocurrido cuando ha debido disponer medidas específicas en épocas en las cuales se ha
recurrido a la legislación de emergencia; o cuando ha dado operatividad a la aplicación de tratados
internacionales -especialmente en materia de Derechos Humanos-; entre otros supuestos. Véase
Vítolo, Daniel Roque, Privilegios concursales..., cit.

20 / 21
© Rubinzal Culzoni. Todos los derechos reservados. Documento para uso personal exclusivo de suscriptores a
nuestras publicaciones periódicas y Doctrina Digital. Prohibida su reproducción y/o puesta a
disposición de terceros.

21 / 21

Powered by TCPDF (www.tcpdf.org)

También podría gustarte