Unidad IV Mosaico
Unidad IV Mosaico
1. Concepto de derecho romano: sentido histórico y jurídico. Ius, fas y boni mores. Iustitia et iuris prudentia. Tria iuris
preceptae. Aequitas.
2. Instituciones primitivas. Organismos políticos de la monarquía. El rey. Reyes latinos y sabinos. Reforma de Servio Tulio. El
senado. El interregno. Los comicios.
3. La familia romana: concepto y composición. Derecho de familia: concepto y partes constitutivas. Parentesco: concepto y
clases. Cómputo del parentesco.
4. El contrato en Roma: concepto. Clasificación: a) verbales: nexum y sponsio. Stipulatio. Dictio dotis. Promissio iurata liberti. b)
literales: nomina transcriptitia. Chirographa y singrapha. c) reales: comodato, mutuo, depósito y prenda. d) consensuales:
compraventa, locación, sociedad y mandato.
PUNTO 1
Concepto de derecho romano: sentido histórico y jurídico.
El derecho romano es susceptible de dos sentidos:
a) Sentido histórico: es el conjunto de normas y principios jurídicos que rigieron las relaciones jurídicas de los romanos y los
pueblos conquistados por estos desde la fundación de Roma (año 753 a.C.) hasta la muerte del emperador Justiniano en el año
565. En el transcurso de esos años se produjo una profunda evolución del derecho, lógica y necesaria por la naturaleza del
tiempo y espacio de sus normas, por lo cual este tiene que ser estudiado dentro del marco histórico-político en el que se
produce el origen y la evolución de las distintas instituciones jurídicas.
El derecho romano constituye un proceso evolutivo de normas jurídicas, las cuales, con el transcurso del tiempo se van
perfeccionando y adaptándose a las circunstancias histórico-políticas que le toco vivir al pueblo romano.
b) Sentido jurídico: en este punto se entiende por derecho romano a la obra compiladora del emperador Justiniano quien
encomendó a una comisión integrada por los jurisconsultos, encabezados por Triboniano para la elaboración del mismo.
Culminaron con el trabajo recién para el año 529 con el nombre de Codex Justinianeus. Esta obra fue conocida con el nombre
de Corpus Iuris Civilis, el cual constaba de las partes siguientes:
1. CODEX: Conformado por el conjunto de constituciones imperiales dictadas hasta la época de Justiniano.
2. DIGESTO: Constituido por la colección de extractos de escritos de los jurisconsultos.
3. INSTITUTAS: es un tratado para la enseñanza y aprendizaje del derecho, era como un manual de estudio, para los que
quieran aprender del derecho.
4. EL NUEVO CODIGO: es la re-edición del Codex, solo que en este caso se agregaron las constituciones imperiales que fueron
dictadas por Justiniano hasta el año 534.
5. NOVELAS: integradas por las nuevas constituciones imperiales, dictadas desde el año 534.
Ius, fas y boni mores.
Los romanos en lo general optaban por reglas más prácticas.
Ulpiano en el digesto estipula que “quien desea dedicarse al derecho es necesario que primero sepa de donde se origina la
palabra IUS” según lo define Celso “es el arte de lo bueno y equitativo”. Esto quiere decir que;
los romanos consideraban que la palabra IUS significaba DERECHO;
Celso define al DERECHO como el arte de lo bueno y de lo equitativo.
Considera al derecho como un arte cuando es una ciencia. PERO, en cuanto al término ARTE se refiere al conjunto de
preceptos y reglas para aplicar correctamente el derecho.
Y cuando considera al derecho como BUENO, hace confundir la moral con el derecho. PERO, con el término de BUENO hace
referencia a la aplicación del derecho teniendo como fin el valor justicia.
No existe una distinción clara entre las normas jurídicas, religiosas y morales, estas distintas reglas de conducta humana fueron
enunciadas con vocablos distintos por los romanos cuando se encontraban frente a casos concretos. Así llegaron a establecer:
IUS: refiere a la norma jurídica. FAS: menciona a la norma religiosa. BONI MORES: es la norma moral.
En los primeros tiempos del derecho romano, hubo una asimilación entre el IUS y el FAS, manifestándose en anteriores
instituciones jurídicas una raíz de origen religioso.
Iustitia et iuris prudentia.
IUS, IUSTITIA y IURISPRUDENTIA tienen la misma raíz etimológica.
Según Ulpiano en el digesto manifiesta que IUSTITIA “es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo”, esto
quiere decir que justicia es todo lo que conforma el derecho, para ser hombre justo se debe actuar con una conducta de vida
acorde al derecho, siendo así una cualidad esencial del hombre justo.
IURISPRUDENTIA, en cuanto a este vocablo, Ulpiano dice que “es el conocimiento de las cosas divinas y humanas, la ciencia de
lo justo y de lo injusto”, esta definición incluye el conocimiento de las cosas divinas, ya que el derecho divino estaba
íntimamente ligado al IUS.
Dentro de la IURISPRUDENTIA también encontramos a la labor de los jurisconsultos, la cual llevo a abarcar diversos aspectos:
RESPONDERE, AGERE, CAVERE, SCRIBERE E INSTRUIRE.
Tria iuris preceptae.
Los preceptos del derecho son 3:
VIVIR HONESTAMENTE, estaba vinculado con la moral. En la época en que estos preceptos fueron dictados, la transgresión a
la moral y las buenas costumbres podía tener como consecuencia una sanción legal. Es así que el derecho llego a castigar con
sanciones conductas humanas deshonestas, tales como la bigamia (estas casado y te casas de nuevo con otra persona) y el
adulterio.
NO DAÑAR AL OTRO este principio se basa en proteger la seguridad de las personas, y reprimir cualquier conducta que trate
de atentar contra la integridad física de la persona por ejemplo.
DAR A CADA UNO LO SUYO su fin es la protección de la propiedad y la aplicación de este principio.
Estos dos últimos preceptos están más ligados al IUS que los distingue del FAS.
Aequitas.
Las normas jurídicas siempre tienen que ser elaboradas según la fuente material a la que son dirigidas y teniendo en cuenta el
valor de la justicia.
Si la norma jurídica no se ajusta a lo que es la justicia, se torna injusta.
El termino AEQUITAS, significa EQUIDAD, se toma este vocablo en el sentido de igualdad para referirse a una norma que se
considere justa. Ya que, si la norma jurídica no es equitativa, no debería ser aplicada, siendo necesario reemplazarla por otra
invocando razones de equidad.
La EQUIDAD, aparece en la jurisprudencia clásica, y es invocada para la creación de normas jurídicas nuevas, en reemplazo de
otras que, ya sea por su origen o el transcurso del tiempo, terminen convirtiéndose en inicuas (injustas).
PUNTO 2
Instituciones primitivas.
En los albores de Roma ya existían una serie de instituciones primitivamente organizadas. Ellas fueron las FAMILIAS, las GENS,
las TRIBUS y las CURIAS.
Familia
El termino familia en roma indica la reunión de personas dependientes de la autoridad de un JEFE UNICO denominado PATER
FAMILIAE, el cual es plenamente capaz (sui iuris).
Las personas subordinadas a él sufren de la CAPITIS DEMINUTIO (disminución de la capacidad) dentro del estado familiar.
La familia romana es una UNIDAD POLITICA ya que el pater familiae tenía un poder absoluto sobre los demás integrantes de la
familia, incluso de vida y muerte en los primeros tiempos de Roma.
En época de Constantino se establece que todo aquel que hubiera mandado a matar a su hijo sería castigado como parricidia.
Ya en la última etapa del derecho romano, durante el imperio de Justiniano, la potestad del pater sobre los filius quedo
restringida a un simple poder de corrección similar al poder que emana de la patria potestad en la actualidad.
Es una UNIDAD ECONÓMICA por lo que la única persona que podía tener patrimonio propio era el pater familiae, la norma
estableció que todos los bienes que pudiesen adquirir las personas sometidas al pater pasaban a engrosar el patrimonio de
este último.
Era UNIDAD RELIGIOSA, coexistía en esta la sacra privada donde el pater detentaba potestades religiosas dentro del ámbito de
su casa. La familia celebraba sus ceremonias religiosas en los altares del hogar y allí veneraba a sus antepasados muertos.
Gens
En esta se encontraban los gentiles.
Las gens comprenden los agnados y a todos aquellos descienden de un antepasado en común aun cuando estos no sepan
determinar su grado de parentesco con estos. Es decir que los gens se remotan a los primeros antepasados en común.
Se caracterizan por tener un mismo nombre gentilicio que los identificaba. El nombre se componía de 3 partes:
El praegnomen era el nombre individual de la persona que lo distinguía dentro de su grupo familiar por ejemplo: PEDRO
El nomen era el nombre común de todos los miembros de una familia, como por ejemplo PASCAL
El cognomen era el nombre perteneciente a la gens. Como que el nombre de la gens sea; SPECTER.
Y a veces también la persona podía tener un apodo con el cual se lo reconocía por sus éxitos obtenidos. Como por ejemplo
“EL AFRICANO”
Tribus y curias
Luego de la fundación de Roma, se va produciendo la unidad territorial como consecuencia de la reunión de tres tribus:
ramneses, titienses y lúceres.
Dichas tribus tuvieron distinto origen étnico y fueron fundamentales para la organización institucional del Estado Romano.
Se atribuye como latinos a los ramneses, quienes tuvieron como jefe a Rómulo; como sabinos a los titienses que seguían a Tito
Lacio; y los etruscos serian los luceres, que reconocían el mando a Lucio Tarquino.
Cada tribu estaba compuesta por 10 curias, razón por la que el pueblo romano quedo formado por 30 curias, no se sabía quién
origino tal división de tribus por lo que se asigno la tradición de la disposición al rey Rómulo.
La naturaleza de la curia fue la de una institución político-administrativa-religiosa, siendo presidida cada una de ellas por un
jefe.
Como INSTITUCION POLITICA la curia constituía la unidad para las votaciones, la que tenía lugar en los comicios.
Como INSTITUCION ADMINISTRATIVA tenía el deber de proveer al ejército una cantidad determinada de soldados.
Como INSTITUCION RELIGIOSA la curia tenía su sacra curiona, la cual formaba parte de la sacra publica.
Con las reformas de Servio Tulio, las primitivas tribus de ramneses, titienses y luceres fueron reemplazadas por otras, estas
fueron las centurias, conforme a la nueva unidad de votos establecidos en los comicios, pasando de los comicios curiados a los
comicios centuriados.
Organismos políticos de la monarquía.
Los organismos políticos fueron el rey, el senado, los comicios y los colegios sacerdotales, al tener que asistir el rey en el
ejercicio de sus potestades religiosas.
El rey.
El principal organismo político durante la monarquía estuvo a cargo del rey.
Presenta poderes de los aspectos político, militar, religioso y judicial. Estos poderes se reflejaron en su vestimenta y con mayor
intensidad con el establecimiento de los etruscos, tal vestimenta podemos distinguir en el uso de la toga purpura, el cetro de
marfil, la corona de oro y la silla curul.
La toga purpura se utilizaba para mostrar su condición de jefe militar al comando de los ejércitos, llevaba calzado rojo, y era
conducido en carroza real escoltado por 12 lictores con sus respectivos fasces para simbolizar el imperium real.
El rey no constituía una monarquía absoluta, la soberanía le pertenecía a los patricios que componían las curias. Eran ellos
quienes ejercían el poder en las asambleas o comicios. El rey era elegido vitalicio por los comicios, que le conferían autoridad
suprema en el régimen de la monarquía.
Como JEFE MILITAR era el único titular del derecho de guerra y de paz; comandaba personalmente las legiones romanas en
tiempo de guerra. Era asistido por los que se encargaban de dirigir los cuerpos de caballería, llegando incluso a reemplazar al
rey en caso de ausencia temporal.
El PODER POLITICO del rey se manifestaba en la facultad de convocar y presidir los comicios y designar a los integrantes del
Senado. Fue asistido por el prefecto del pretorio de la ciudad (praefecto urbi) quien era el encargado de reemplazarlo en caso
de ausencia.
En el PODER RELIGIOSO tenía carácter de supremo sacerdote de la sacra publica tenía un rol preponderante, puesto que era el
interprete de la voluntad de los dioses. Era asistido por los pontífices, augures y los feciales.
En sus FUNCIONES JUDICIALES era el rey quien interpretaba las normas jurídicas siendo auxiliado por el colegio de los
pontífices. El rey se ocupaba de preservar, transmitir e imponer las costumbres de los antepasados que fueron consideradas
como importantes fuentes del derecho consuetudinario.
La monarquía no era hereditaria, tomando en cuenta lo expuesto por Pietro Bonfante que sostiene que el principio romano es
el que indica que la sucesión al trono se produce cuando el rey que se encuentra en ejercicio estipula quien será su sucesor.
En el caso de que el rey saliente no haya establecido quien lo sucederá en el trono, el derecho romano tenía previsto un
procedimiento denominado interregno; en el mismo el Senado, entre sus miembros, nombraba a un senador para que ejerza
el cargo de rey por el termino de 5 días, de tal manera se iban sucediendo cada senador hasta que el Senado nombrase al
nuevo monarca.
Reyes latinos y sabinos.
Durante la monarquía romana se sucedieron 7 reyes. (Leer unidad 1 para repaso)
Luego de la fundación de roma y el reinado de
1. Rómulo de origen latino (1° rey), le sucedió en el trono…..
2. el rey sabino Numa Pompilio quien fue una especie de rey sacerdote, este reglamentó la mayor parte de las ceremonias
religiosas además de reformar el calendario y la construcción del templo Jano.
3. Como tercer rey tenemos a Tulio Hostilio, latino, sobresalió en el aspecto militar, llegando a conquistar Alba, los habitantes
de este pueblo fueron llevados a Roma, siendo roma la ciudad con más esplendor y ocuparon también el monte Celio. Y el
Capitolio estableció al monte Albano como centro religioso de Roma
4. Con la muerte de Tulio Hostilio, accede al trono como rey el sabino Anco Marcio, quien extendió el territorio romano hasta
el mar, fundó el puerto de Osia e hizo una fortaleza en la colina de Janículo, en el Trastevere.
Reforma de Servio Tulio.
Desde la fundación de Roma se advierte al populus romanus constituido exclusivamente por la clase social de los patricios. Un
ciudadano era patricio cuando pertenecía a una familia noble o gens. (Por las gens ver unidad 1). 10 grupos de gens constituían
una curia, y en Roma primitiva existían 30 curias.
Por debajo del populus de los ciudadanos vivía una multitud de personas que no formaban parte de ninguna familia en el
sentido romano (ósea ciudadanos que no eran de una gens o de familia noble). Estaba compuesto por refugiados, aventureros,
libertos, etc. como así también de los clients.
Los CLIENTS eran personas que estaban bajo la protección de las familias patricias. Teodoro Momsen expresa que el cliente en
Roma no gozaba de los derechos del ciudadano romano, sino de una libertad de hecho que estaba condicionada a la
protección de un pater.
Las personas que conformaban la clientela daban lugar a una relación de patronato y generaba derechos y obligaciones
reciprocas entre los clientes y patronos. El cliente le debía respeto y obediencia a su patrono, debiéndole asistir en la guerra, y
el patrono debía de prestarle alimentos, representarlo en juicio e instruirlo.
Con el correr del tiempo aumento en Roma la población plebeya, la cual no tenía ningún tipo de apoyo por parte de los
patricios. Esto provocó que los reyes Tulio Hostilio (3er rey-latino) y Anco Marcio (4to rey-sabino), tuviesen que concederles
tierras que posteriormente el rey Tarquino el Antiguo (5to rey-etrusco), admitiese gente plebeya en las antiguas tribus
genéticas, dando lugar a la aparición de los Ramneses, titíes, y Luceres secundis.
El primer rey etrusco, incremento la cantidad de senadores con integrantes de estas nuevas tribus plebes secundarias,
otorgándoles a estos nuevos senadores el nombre de patres minorum gentium para diferenciarlos de los antiguos senadores
patricios que se denominaron patres maiorum gentium.
El rey Servio Tulio (6to rey-etrusco), ascendió al trono en el año 578 a.C. y murió en el año 534 a.C. Este rey realizó una nueva
división del pueblo, según la fortuna de los habitantes y reemplazo la división que existía en el origen de los habitantes.
Tanto plebeyos como patricios fueron convocados a concurrir al servicio militar, pago de los impuestos y a la elaboración de las
leyes por medio de asambleas populares, dando origen a los comicios por centurias.
Para llegar a clasificar al pueblo según su fortuna, Servio Tulio estableció un censo y dividió a la población en 5 clases,
adjudicándoles una cantidad determinada de centurias.
I. La PRIMERA CLASE: debían poseer un capital superior a los 100.000 ases y tenían 80 centurias.
II. La SEGUNDA CLASE: tenían que tener entre 75.000 y 100.000 ases, se les adjudicaba 20 centurias.
III. TERCERA CLASE: poseían entre 50.000 y 75.000 ases, adjudicándoles 20 centurias.
IV. CUARTA CLASE: tenían entre 25.000 y 50.000 ases, se les adjudicó 20 centurias.
V. QUINTA CLASE: eran aquellos que poseían entre 11.000 y 25.000 ases, se les adjudicó 30 centurias.
Por debajo de la quinta clase se adjudicaron 5 centurias a los habitantes cuya fortuna no alcanzaba los 11.000 ases, y que
estaban exentos del pago de impuestos. Debían seguir en el ejército como cuerpos auxiliares.
Organizadas las centurias, se estableció un orden de prioridad para votar. Primero votaban las 18 centurias de los caballeros,
luego las 80 centurias de la primera clase y las clases restantes después en orden decreciente. Si el voto de la primera clase y el
de los caballeros eran en idéntico sentido, se alcanzaba la cantidad de 98 centurias, las cuales ya eran la mayoría. En
consecuencia el poder lo tenía la población con mayor fortuna. Las leyes votadas en los comicios centuriados requerían
también de la auctoritas patrum; la convalidación definitiva del Senado.
Otras de las finalidades de la reforma de Servio Tulio, organizó al ejercito romano de tal manera que se procedió a distribuir a
los soldados en dos clases; los más jóvenes eran en lo general enviados al exterior; a partir de los 26 años de edad constituían a
la clase de los seniores y se encargaban de defender la ciudad. La unidad militar era la legión, integrada por 3.000 hombres.
Tenían como apoyo una tropa auxiliar integrada por 1.200 soldados.
El senado.
El Senado fue otro organismo político de la monarquía. Etimológicamente, el termino senado proviene de la voz latina senatus
que significa anciano.
Estaba integrado por una asamblea de patricios, constituida por los pater familiae, elegidos por el rey, debía tener en
consideración la calidad de sui iuris de los mismos.
El Senado era convocado por el rey para que se reuniese, y el monarca debía consultar a ese organismo político, el cual lo
asistía sobre las cuestiones referentes y que interesaban al Estado.
Otra función fue la de otorgar validez a los acuerdos votados en los comicios, convalidándolos a través de la auctoritas patrum.
Debemos recordar la importante atribución del senado respecto a la facultad de interregno, lo cual será motivo de análisis en
el próximo parágrafo.
En cuanto a la composición del Senado en los inicios de la monarquía fueron 100 senadores, incrementándose a 300 durante el
reinado de Tarquino el Antiguo. Para que cada una de las tribus originarias estuviera representada por 100 senadores. Los
antiguos senadores eran identificados con el nombre de patres maiorum gentium, teniendo derecho a votar con antelación al
resto de los nuevos senadores quienes recibieron el nombre de patres minorum gentium.
El interregno.
La antigua arquitectura política de la Roma monárquica, tenía una solución ante una eventual acefalia del rey. En caso de que
el monarca no hubiese previsto designar a su sucesor y fuese sorprendido por la muerte, su imperium revertía a los patres de
la asamblea de los más sabios del pueblo: el Senado. Esta asamblea se encontraba representada las antiguas gens en cabeza de
sus jefes y luego en los descendientes de estos.
La jefatura de la civitas era ejercida por un magistrado entre sus integrantes se elegía a un interrex, para que ejerza el cumulo
de potestades del monarca durante el termino de 5 días, y así sucesivamente se iban a turnar los senadores por igual plazo,
hasta la designación del nuevo monarca. Siempre iba a primar el criterio de ir eligiendo a los más aptos para la dirección del
Estado.
El interregno era un instituto de transición, su ejercicio se iba a prolongar hasta que, reunidos los comicios, el pueblo aclame al
nuevo rey. Se dice que el interrex de turno haya propuesto al candidato, con el auspicio de los dioses y el convencimiento de
los demás miembros del Senado, reservándose para el pueblo solo el solemne procedimiento del nombramiento, sin
posibilidades de elección.
Ya en tiempos de la republica este instituto también tuvo vigencia sin que se le hayan incorporado cambios, pero la
organización política, y sobre todo las magistraturas, le permitieron una aplicación muy excepcional. Las posibilidades de un
ejercicio efectivo de este instituto fueron remotas.
Los Comicios.
El comicio fue la asamblea más antigua que conoció el patriciado romano. El termino comicio proviene de la voz latina com-ire,
que significa reunirse.
El primer comicio fue el comicio por curia, estaba compuesto por la reunión de 30 curias existentes, eran convocadas por el
rey y estaba ubicado al pie del Capitolio.
Una vez reunido y luego de celebrarse una ceremonia religiosa que daba inicio a la asamblea, el rey sometia a consideración
los asuntos sobre los que debía expedirse, rogando que procedieran a sufragar las curias.
La decisión de los comicios no era obtenida por el sufragio directo, sino que la unidad del voto era la curia. A efectos de
establecer el sentido de voto de cada curia, se procedía a efectuar la votación individual y directa de cada integrante de ella.
Luego por sorteo se procedía a votar por curia.
Los comicios, cuando trataban asuntos como la adrogación o testamentos recibían el nombre de “calados” ya que esos casos
eran convocados por un “calator”, funcionario al servicio de los sacerdotes.
Las reformas de Servio Tulio establecen una nueva especie de asamblea del pueblo, se trata del comicio centuriado.
Las centurias se reunían en el campo Marte para deliberar sobre todos los asuntos que les ponían a consideración. Estaban
involucrados tanto patricios como plebeyos, siendo la centuria la unidad de voto. Cada voto se realizaba por escrito en donde
se establecía; UR (Uti Rogas = de acuerdo a lo que ruegas) A (Antiquo Ire Utor = no) y NL (Non Liquer = abstención).
Todo asunto que se decidía por votación el comicio centuriado no era obligatorio hasta tanto no fuera sancionado o
confirmado a través de la auctoritas patrum; ello significa que la lex centuriata debía ser sancionada por parte del Senado para
que revistiera carácter de obligatoria.
PUNTO 3
La familia romana: concepto y composición.
La familia constituye la fuente material del derecho de familia, siendo el conjunto de normas jurídicas que comprende el
mismo, la fuente formal que va a regular a la institución familia.
De esto surge la necesidad previa de tener cabal noción de la institución familia, de no ser así, se dificulta el conocimiento,
análisis e interpretación de las normas jurídicas que el derecho romano sancionó para que rijan las relaciones sobre la
institución más importante de una comunidad jurídicamente organizada.
En las fuentes del derecho romano, hay diversos conceptos del término familia. En la Ley de las XII Tablas observamos que la
familia designaba el patrimonio de una persona, comprendiendo a los esclavos y a todas las cosas que podían transmitirse por
herencia.
Ulpiano, llegó a plasmar en el Digesto, el concepto de que la familia es la reunión de personas sometidas a la potestad de un
paterfamiliae, comprendiendo a todos los descendientes colocados bajo la potestad del pater, constituyendo una unidad
política, económica y religiosa.
El paterfamiliae estaba investido con un poder soberano, puesto que si potestad era originaria y unitaria. Por ello es que
Ulpiano agrega que el poder del PATER comprende a todos los descendientes colocados bajo su autoridad.
La familia romana constituía una UNIDAD POLÍTICA debido a que el rol que desempeñaba el PATER, en el ámbito familiar le
otorgaba facultades amplísimas sobre el resto de los integrantes que le permitía ejercer potestades de corrección y castigo
sobre los mismos. Incluso, en el antiguo derecho romano podía decidir sobre la ejecución de quienes estuvieran bajo su patria
potestad, la cual estaba sujeta a normas tradicionales dentro del ámbito familiar, sin intervención del derecho público.
La familia romana constituía una UNIDAD ECONÓMICA, puesto que el PATER era la única persona que tenía patrimonio propio,
no pudiendo el resto de los integrantes detentar patrimonio ni bienes de ninguna naturaleza; los bienes que podrían haber
obtenido los ALIENI IURIS, por cualquier acto jurídico, pasaban de pleno derecho a integrar el patrimonio del PATER.
La familia romana también constituía UNIDAD RELIGIOSA. En Roma coexistían 2 religiones: la SACRA PUBLICA (religión pública)
era común a todo el pueblo romano, estaba relacionada al culto público de los dioses mayores, a cargo del colegio de los
pontífices; y la SACRA PRIVADA el colegio de los pontífices detentaba la vigilancia del cumplimiento de sus normas generales, el
PATERFAMILIAE ejercía la dirección de la misma, actuando como sacerdote. El rol del PATER era asegurar que se honrasen a los
antepasados de la familia mediante ceremonias que se realizaban en los altares domésticos.
Derecho de familia: concepto y partes constitutivas.
Savigny expresa que el derecho de familia es el conjunto de normas jurídicas que regula a la institución familia, cuyas partes
constitutivas son el parentesco, la patria potestad y el matrimonio
Parentesco: concepto y clases.
El parentesco es un género de relación permanente que establece vínculos entre 2 o más personas, en virtud de la sangre, del
origen o de un acto reconocido por la ley.
En Roma se conocieron, y en consecuencia se legislaron, sobre tres clases de parentesco.
El más antiguo fue un parentesco civil, se lo conoce con el nombre de parentesco por agnación o agnaticio. Fue el más
importante en Roma y estaba basado en la particular estructura familiar romana, siendo esta la razón por la que no pudo
trascender al derecho actual.
Siguiendo a Eugene Petit, diremos que la familia agnaticia comprendía:
A las personas que estaban bajo la autoridad del PATERFAMILIAE
Las personas que hayan estado bajo la autoridad del PATER y que lo estarían si aun el PATER viviese. Al morir el PATER los
descendientes de éste, estando ya unidos por agnación, continúan siendo parientes entre ellos.
Las personas que nunca estuvieron bajo la potestad del PATER, pero que hubieran estado si el PATER hubiese vivido. Si el
PATER, premurió al nacimiento de sus nietos, éstos, aunque nunca hubiesen estado bajo la potestad de aquél, son agnados
entre ellos.
Se advierte, que la agnación puede proyectarse hasta el infinito. Se transmite solo por medio de los varones y se fundaba en
una potestad vigente que hubiera tenido en el pasado el PATERFAMILIAE con respecto a las personas que constituían la familia
romana.
Otra clase de parentesco conocido por el derecho romano, que tuvo relevancia por el derecho honorario, fue el parentesco
por cognación y vinculaba a todas las personas, sin distinción de sexo, que procedían de un tronco común.
Puede establecerse de 2 formas:
1. Por línea recta: vincula a todas las personas ligadas por lazos de sangre que descienden unas de otras (ej: abuelo, padre,
hijo, etc.). Puede ser ascendente (vincula a X persona con su padre, abuelo, etc.) o descendente (vincula a X persona con su
hijo, nieto, etc).
2. Por línea colateral: vincula a los demás parientes que no se encuentran en la línea recta (ej: hermanos, tíos, primos, etc.).
Por último el derecho romano tuvo en consideración el parentesco por afinidad. Este se origina por el matrimonio civil y
establece lazos de parentesco entre uno de los cónyuges con los parientes consanguíneos del otro cónyuge. Este parentesco
tuvo importancia en aspectos referentes a los impedimentos matrimoniales.
Cómputo del parentesco.
A los efectos de computar el parentesco, hubo 3 conceptos fundamentales, siendo de GRADO, LÍNEA y TRONCO COMÚN.
GRADO: es la relación existente entre 2 personas separadas por una generación. De ello surge con claridad meridiana que el
concepto de grado se circunscribe a la relación existente entre padre e hijo, pudiendo graficarse de la siguiente manera:
PADRE HIJO
LÍNEA: la línea puede ser recta, que se divide en ascendente y descendente. También puede ser colateral.
TRONCO COMÚN: es el progenitor común que vincula a las personas entre las que se quiere computar el parentesco.
El procedimiento a seguir para computar el parentesco por consanguinidad, el que costa de 3 pasos fundamentales.
1. Se puede comenzar por cualquiera de las personas entre las que se quiere computar el parentesco (ej: si se tratase de 2
primos hermanos, se puede comenzar por cualquiera de ellos)
2. Se elige a uno, se procede a ascender por la correspondiente línea, contando generación por generación, hasta llegar al
tronco común (en el caso citado, llegamos al padres, es pariente en primer grado, y luego al abuelo, que es tronco común, y
pariente en segundo grado)
3. Una vez que se llega al tronco común, se procede a descender por la otra línea (colateral), en la que se encuentra el otro
pariente y se seguirá contando generación por generación (así, el tío será pariente en tercer grado, y finalmente se llegara al
primo hermano, que será pariente en 4to grado).
PUNTO 4
El contrato en Roma: concepto.
En las fuentes de las obligaciones en el derecho romano son los hechos y actos jurídicos susceptibles de engendrar relaciones
obligacionales.
Gayo en sus institutas fue el primero en clasificarlas de forma bipartita, afirmando que las obligaciones nacen de un contrato o
de un delito.
Posteriormente Gayo agregó a su clasificación bimembre un conjunto de figuras indeterminadas que llamó «varias especies de
causas». Justiniano explicitó algunas de estas figuras, a las que llamó cuasicontratos por su cercanía a los contratos, y
cuasidelitos por su parecido con los delitos; con lo que dio origen a la clásica cuatripartición justinianea.
Pietro Bonfante nos ilustra al definirlo como «el acuerdo de dos o más personas con el fin de constituir una relación obligatoria
reconocida por la ley».
Mientras que convención y pacto eran equivalentes, convención y contrato no eran sinónimos sino que existía una relación de
género a especie, no todo acuerdo de voluntades era contrato, sólo el convenio al que la ley le atribuía el efecto de engendrar
obligaciones civilmente exigibles, protegidas por una acción que le daba eficacia obligatoria.
Posteriormente, el pacto se utilizó para designar aquellas relaciones que se diferenciaban del contrato por carecer de acción y
luego se fue asimilando al contrato cuando se le fueron otorgando acciones para exigir el cumplimiento de las o ligaciones que
de ellos derivaban.
El antiguo derecho sólo conoció un número reducido de contratos, ya que las relaciones económicas eran escasas y cada
paterfamiliae debía ser libre respecto de los demás.
Clasificación:
En la época clásica Gayo formuló una clasificación cuatripartita de los contratos, fundada sobre su causa jurídica lo que en las
Institutas hallamos cuatro posibles formas de obligarse;
A. VERBIS: los que nacían en forma automática de las palabras rituales solemnes (de solere= consagradas por el uso)
intercambiadas entre las partes,
B. LITTERIS: los que nacían por las letras o menciones escritas, o por una inscripción hecha según ciertas formas en los libros
de contabilidad del paterfamiliae;
C. RE: los que nacían por la entrega o dación de una cosa;
D. CONSENSU: los que nacían por el consentimiento, sin necesidad de formalidad alguna.
Eran formales, al celebrarse en una determinada forma prescripta por la ley, rito o solemnidad sin el cual no tenían ningún
valor, los contratos verbales y los literales; mientras que eran no formales los contratos reales y los consensuales. Eran
unilaterales si creaban obligaciones para una sola de las partes (UNO EX LATERE, por ej.: mutuo, contratos verbales, contratos
literales, es decir, generalmente los de derecho estricto); y bilaterales, recíprocos o sinalagmáticos, si engendraban
obligaciones para ambas partes por ei: compraventa, locación). A su vez, para los comentaristas, los sinalagmáticos podían ser
perfectos, si necesariamente originaban obligaciones para ambos contratantes (por ej.: compraventa, locación, sociedad); o
imperfectos, si generaban obligaciones para uno solo de los contrayentes desde que se ha formado el contrato, y
eventualmente surgían para el otro (por ej.: comodato, depósito, prenda, mandato).
Eran a título oneroso cuando acordaban ventajas a cada una de las partes en virtud de las prestaciones que hacían o se
obligaban a hacer; y a título gratuito si aseguraban un beneficio sin retribución alguna de su parte para con la otra. Por ende,
en la práctica la totalidad de los contratos sinalagmáticos eran onerosos, mientras que los unilaterales eran gratuitos u
onerosos.
Los contratos eran de derecho civil, si sólo podían ser celebrados por ciudadanos romanos: NEXUM, SPONSIO, NOMINA
RANSCRIPTICIA A RE IN PERSONAM; o del derecho de gentes si podían celebrarse entre romanos y extranjeros o solamente
entre extranjeros: STIPULATIO, NOMINA TRANSCRIPTICIA A RE IN PERSONAM, contratos reales y consensuales.
En atención a las acciones que protegían su cumplimiento eran de derecho estricto si las facultades de apreciación del juez
para interpretarlos estaban limitadas a lo expresamente convenido por las partes, y tenían como sanción la CONDICTIO; en
tanto eran de buena fe si el juez gozaba de un margen de discrecionalidad que le permitía valorar las circunstancias
particulares del caso, según la buena fe e intención de los contratantes, y podía inspirarse en la equidad.
A) verbales: nexum y sponsio. Stipulatio. Dictio dotis. Promissio iurata liberti.
Los contratos verbales eran aquellos de carácter oral, y se perfeccionaban por el pronunciamiento de palabras solemnes, las
que debían sujetarse a los esquemas legales, sin alteración. Esto se realizaba mediante una pregunta y una respuesta.
Los contratos litteris eran:
a. FORMALES: al requerir determinada forma para su validez;
b. UNILATERALES; ya que las obligaciones a las que daba nacimiento sólo quedaban a cargo del sujeto pasivo;
c. DE DERECHO ESTRICTO
El NEXUM y la SPONSIO como dos antiguas formas de contratar, nacieron al amparo del derecho quiritario.
El NEXUM, voz que deriva del término nectere, que significa «digan»; es el más antiguo de todos los contratos que existieron
en Roma. Es seguro que se trataba de un negocio solemne mediante el procedimiento del cobre y la balanza, en presencia de
cinco testigos ciudadanos y púberes. Al mismo tiempo se pronunciaba la declaración del acreedor, que determinaba el alcance
del acto y fijaba el límite de la responsabilidad del deudor, por la que el acreedor solicitaba a éste conformidad con la
operación, a lo que el deudor respondía en forma afirmativa.
Al parecer se aplicó como un procedimiento para asegurar o garantizar el cumplimiento de obligaciones asumidas por el
deudor
Si no se saldaba la deuda, las consecuencias eran muy rigurosas para los nexi, ya que se sometía al deudor a la manus iniectio,
que colocaba al nexus en un estado de sumisión muy semejante al de las personas colocadas in mancipio por razón de sus
delitos; el acreedor podía encadenarlo y tratarlo como un esclavo.
Era un contrato de derecho civil unilateral, al crear obligaciones sólo para el deudor; solemne por las formalidades de que
estaba revestido; se extinguía por la NEXI LIBERATIO, contrario acto del NEXUM.
La LEX POETELIA PAPIRIA concedió libertad a todos los NEXI, hizo desaparecer los efectos rigurosos del NEXUM, prohibió
encadenar a los deudores, acentuó el carácter patrimonial de la obligación, y la garantía pasó a ser el patrimonio del deudor y
no su cuerpo. Paulatinamente cayó en desuso y fue desapareciendo, sustituyéndoselo por el mutuo.
La SPONSIO era un contrato formal y solemne, reservado a los ciudadanos romanos, que pronunciaban las fórmulas
juramentadas, lo que se explica por su origen religioso, ya que su incumplimiento estaba penado con sanciones sacras de la
divinidad. Su origen radicaría en una simplificación de las formas del NEXUM o bien un juramento religioso ante el altar de
Hércules.
Se exigía, el uso del latín y el verbo SPONDERE como la presencia de los contratantes. La formalidad verbal fue rigurosamente
severa, consistiendo en una pregunta seguida de una respuesta absolutamente coincidente en todos sus términos; así, el
vínculo obligatorio quedaba formalizado.
En un principio sólo cumplió funciones de garantía, y se la habría empleado tanto en relaciones jurídicas de derecho público y
derecho privado. También se llamó SPONSIO a la manera en la cual los otros pueblos se aliaban o sometían a Roma.
La ESTIPULACIÓN es una promesa unilateral oral, de derecho estricto, de realizar una prestación a instancias de una pregunta
realizada por quien va a resultar acreedor al futuro deudor; surgió como una simplificación del NEXUM y se ha sostenido a la
SPONSIO como su antecedente.
Fue el contrato más utilizado en la época clásica, y el preferido en el comercio, por la sencillez y simplicidad de sus formas y su
forma para amoldarse a las circunstancias más variadas.
El requisito fundamental era la unidad del acto de modo que las dos partes debían estar presentes la pregunta y la respuesta
realizarse oralmente, y sucederse inmediatamente en el tiempo sin interrupciones, defectos que privaban de efectos jurídicos
al acto, lo cual se descarta también el acuerdo entre ausentes y obviamente, la participación de sordos, mudos y sordomudos e
infantes.
Las fórmulas eran latinas Las palabras proferidas debían ser las correspondientes, y no otras; se respondía con el mismo verbo
con el que se preguntaba; de lo contrario, no surtían efecto y el negocio era nulo. Con el tiempo pudieron ser realizadas en
lengua griega, incluso otro idioma en tanto ambos estipulantes lo entendieran por sí, o por medio de intérpretes y sin ser
necesario que ambos usen la misma lengua.
Con el tiempo el contrato se hizo accesible a los extranjeros. El verbo spondere quedó reservado para los ciudadanos romanos;
si los extranjeros se servían de él, celebraban una estipulación inútil.
En el período clásico se admitió que fuera acompañado de un documento escrito que sirviera de elemento probatorio, con lo
que fue naciendo la stipulatio escrita. En el período postclásico, se convirtió en un contrato escrito, al presuponer esta forma el
emperador León I, en una constitución permite la libertad en cuanto a las palabras usadas, bastando el entendimiento de
ambas partes.
Justiniano le dio plena fe al documento escrito que solo podía acatarse demostrando que durante todo ese día una o ambas
partes no habían estado en el lugar indicado. Se presumía la presencia de las partes mientras mediante escritos o testigos
calificados. Se llegó a admitir respuestas no inmediatas siempre que se produjesen en el mismo día y sin que se hubiese
atendido otro negocio y se admitió que el estipulante se retirase, volviese luego y recibiera entonces la respuesta. Se permitió
que un hijo sometido a potestad o un esclavo actuaran como STIPULATOR para su padre o dueño y como PROMISSOR en las
estipulaciones pretorianas.
De la STIPULATIO nacía la acción que surge de lo estipulado. Se ejercía mediante el procedimiento formulario que podía ser
con fórmula cierta cuando la cuantía de la obligación estaba claramente expresada, con fórmula incierta, cuando no lo estaba,
o la obligación era de no hacer. Se ejercía una condición de una suma determinada de dinero, si ése era el objeto de la
obligación: una condición relativa al trigo o a una cosa cierta si se trataba de una cantidad de cosas determinadas o de una
cosa cierta. En el derecho imperial, se le otorgó al deudor la EXCEPTIO NON NUMERATAE PECUNIAE cuando se hubiera
obligado a un préstamo que no había hecho efectivo.
Se trataba de un negocio abstracto, sin importar su causa jurídica, se podía accionar sin probarla. Luego se permitió al
demandado oponer excepción de dolo, al promitente demandado por causa injusta. Con la escritura, la vinculación con la
causa fue cada vez mayor, si ella figuraba en el documento había que probarla previamente. Con el derecho bizantino ya no se
exigió prueba de la causa.
Además de la constitución de muchos negocios, sirvió para asegurar formalmente otro tipo obligaciones o para tornar
civilmente exigible el contenido de un pacto. El pretor lo utilizó para crear las diferentes estipulaciones pretorianas y las
múltiples garantías dentro y fuera del proceso. En las stipulationes cautionales se contaban la caución de dolo debía dar la
parte condenada a la entrega de una cosa para asegurar que dicha cosa no fuera voluntaria o maliciosamente deteriorada; y la
caución de daño inminente exigía al propietario de un edificio que amenazaba ruina para garantizar al vecino el pago de los
daños que pudieran surgir de su caída.
La estipulación fue una manera general de contratar, podía sujetársela a plazo o a condición; y asegurársela con una cláusula
penal que servía para asegurar el cumplimiento de una obligación evitando al acreedor la prueba del perjuicio sufrido.
El ADSTIPULATOR era un acreedor accesorio que gozaba de la confianza del acreedor principal para el cobro de su crédito (por
ej.: si debía ausentarse), a quien, al realizarse la stipulatio el deudor prometía la misma prestación inmediatamente después. La
obligación con este segundo acreedor era accesoria, por lo que podía ser menor o igual a la principal. Si el adstipulator
traicionaba la confianza depositada en él produciendo la ACCEPTILATIO de la deuda, respondía con una multa prevista en la
LEX AQUILIA.
La promesa de dote, era una declaración solemne de dote dirigida a asumir el compromiso de proveer la dote y especificar los
bienes constituyentes de la misma, en presencia del futuro marido.
Era una forma particular de constitución de la dote, que sólo podía ser hecha por la misma mujer que iba a contraer
matrimonio si era sui iuris y con la auctoritas de su tutor, o por su pater, o por un deudor de ella y por su orden. No podía ser
hecha por la hija de la familia.
Se concertaba con una sola persona llamada promitente, que enunciaba una fórmula solemne sin interrogación previa. Hacía
mención de las cosas dotales. No hacía falta aceptación expresa del futuro marido. En caso de que faltase a la promesa, el
deudor podía ser perseguido para obtener la ejecución de la obligación.
Si se efectuaba por medio de la stipulatio se conocía como promissio dotis, que podía ser formulada por cualquiera.
Una constitución de Teodosio II y Valentiniano la volvió pacto legítimo que luego tendió a una progresiva informalidad, y al
desuso.
La promesa jurada o juramentada del liberto el liberto promitente se comprometía a efectuar determinadas obras o prestar
determinados servicios en favor de su patrono y en su presencia. Luego del juramento obligatorio de carácter religioso
prestado antes de la manumisión del esclavo. Los romanos no concebían exigible el primer juramento prestado por un hombre
que todavía no gozaba de la libertad, de renovaba con un segundo juramento.
Para exigir su cumplimiento el patrono contó con la ACTIO OPERANUM para exigir una suma de dinero equivalente a los
servicios prometidos y no prestados, consistentes en los jornales de los días no trabajados.
B) literales: nomina transcriptitia. Chirographa y singrapha.
Eran aquellos que se perfeccionan por medio de la escritura, fue su elemento esencial y constitutivo. El dinero era tenido por
pesado y entregado, en virtud de un escrito. Estor eran:
a. formales, determinada forma para su validez;
b. unilaterales, surgen de él obligaciones para una sola de las partes;
c. de derecho estricto; en caso de pleito, debía estarse a la letra del contrato.
Los créditos transcriptos nacieron de la costumbre de los patresfamiliae de llevar anotaciones en borradores o apuntes que en
forma mensual se trasladaba a un libro de contabilidad, con las entradas, tanto en dinero como en especie, y las salidas en
columnas separadas. Solían llevar otro libro en el que anotaban los vencimientos y el curso de los intereses del dinero
prestado.
Fueron cayendo en desuso; pero, sobrevivió sólo en los banqueros como en los comerciantes. El desuso obedeció al hecho de
recurrir los jefes de familia a los servicios de los banqueros y dejar de llevar su propia contabilidad.
De eficaces medios de prueba en juicio pasaron a ser un instrumento de novación, sin requerir la presencia de las partes.
Asumieron una doble forma: para realizar una novación objetiva, cuando las partes utilizaban el contrato literal para
transformar en obligación literal una obligación de otra naturaleza mediante el procedimiento de la doble anotación en el
registro, o se novaba una obligación de buena por una de derecho estricto cuando se sustituía un deudor por otro,
produciendo una novación subjetiva. Los sabinianos admitían su uso por los peregrinos.
Fue una institución del derecho civil, y por lo tanto no accesible a los peregrinos, tenía por objeto una cantidad cierta de dinero
por lo que daba lugar a la CONDICTIO. No se podía someterlo a condición.
Gayo estipula que los peregrinos podían obligarse LITTERIS por los CHIROGRAPHA y los SYNGRAPHA, documentos o escrituras
de deuda de origen griego, ya que los griegos fueron muy afectos a la forma escrita.
El quirógrafo documento único firmado por el deudor y sellado con su anillo, que probaba el negocio realizado por las partes y
quedaba en poder del acreedor. Era un instrumento estrictamente probatorio y sirvió para describir una stipulatio.
El singrafo se redactaba en tercera persona, se extendía en doble ejemplar que suscribían las partes y cada uno conservaba
uno de ellos, y ante testigos, también tenían que firmar al pie del documento. El documento se erigía en causa de la obligación,
existiera la deuda o no, ya que el deudor la reconocía solemnemente. En el imperio desaparecieron.
Subsistieron los quirógrafos y se vio la aparición de la querella de dinero no cobrado o contado ni entregado, en defensa contra
el acreedor inescrupuloso que amparaba al deudor si el documento probara una entrega de dinero que no se hubiera hecho
efectiva, por un plazo dos años por Justiniano, el documento inatacable y eficaz. Reconocido por el derecho justinianeo como
una obligación genérica.
C) reales: comodato, mutuo, depósito y prenda.
Los contratos reales se perfeccionan por un hecho positivo consistente en la entrega o tradición de la cosa en propiedad, en
simple posesión o tenencia, a uno de los contratantes con la obligación de que éste restituya en el tiempo convenido.
Se llama comodato al contrato real sinalagmático imperfecto y esencialmente gratuito, donde una persona llamada comodante
entrega en nuda traditio a otra llamada comodatario una cosa no consumible coma mueble o inmueble, para que la use en
forma gratuita, debiendo devolverla luego de cumplido el plazo convenido. Si no lo hubiere, debe restituir la cosa al primer
requerimiento de la contraparte.
A diferencia del mutuo, el comodante no adquiere la propiedad ni la posesión de la cosa sino su mera tenencia lo cual no goza
de los interdictos posesorios. Esto hacía que pudiera andar en comodato también el arrendatario, el usufructuario y aún el que
hubiera Hurtado la cosa, todos los cuales no eran lógicamente propietarios de la cosa.
Podían ser objeto las cosas muebles o rara vez las cosas inmuebles. En principio debían ser no consumibles y no fungibles. Se
admitió que el contrato verse sobre una cosa consumible en ciertos casos, como una botella de vino o monedas, si lo único que
se pretendía era ostentarlas
Comodatario debía usar la cosa en un modo normal o teniendo en cuenta lo convenido punto si le daba un uso distinto al
convenido, incurría en el delito de hurto de uso punto estaba obligado a devolver la misma cosa dada en préstamo en el
tiempo y en modo convenidos, con todas las accesiones y frutos.
En el derecho clásico, su responsabilidad por la conservación del bien se extendía hasta la custodia lo que lo hacía responsable
por el hurto de la cosa por parte de un tercero. No respondía por el caso fortuito salvo si había dado a la cosa un uso no
convenido. Si se entregaba en interés del comodante la responsabilidad del comodatario se restringía al dolo
Del comodato nace para el comodante la actio comodati directa a los efectos de recobrar la cosa prestada. en la época clásica
se la admitió a la in ius concepta, pudiendo reclamarse la indemnización de todo daño producido.
El comodatario gozaba del ACTIO COMODATI INVERSA para reclamar del comandante el pago de los gastos realizados para
mantener la cosa, así como por los perjuicios por habérsele entregado una cosa defectuosa. Para su reembolso gozó del
derecho de retención de la cosa dada en préstamo.
El mutuo era un contrato real unilateral, no formal y de derecho estricto en donde una persona llamada mutuante entrega a
otra llamada mutuario una determinada cantidad de cosas consumibles o fungibles en propiedad, obligando éste a devolver
otro tanto del mismo género y cantidad. La mayoría de las veces versa sobre dinero y en menor medida sobre otras cosas
fungibles como por ejemplo los cereales, el vino etc.
Cabeza de mutuo carecía de acción. Pero a veces no era necesaria la entrega de la cosa, Como por ejemplo, si una persona
tenía una suma de dinero de otra, y esta la autorizaba retenerla y gastarla.
No se debían intereses a menos que se hubieran convenido punto si los intereses eran impuestos por un simple acto coma
nacía por ellos una obligación natural. Luego el pacto por los intereses fue eficaz si el préstamo era en especie, o hechos por el
fisco y las ciudades, o por los banqueros coma para los que Justiniano decidió que se les debían intereses independientemente
de todo convenio.
Para lograr la devolución de lo prestado, en mutuante gozaba de la CONDICTIO CERTAE REI PECUNIA si se trataba de una suma
de dinero, y de la CONDICTIO CERTAE REI Trataba de otras cosas fungibles.
Por un senadoconsulto Macedoniano, se prohibió el contrato de mutuo de dinero, si el mutuario era un hijo de familia
cualquiera que fuera a su edad o estado. si el contrato Igualmente se celebraba, el pretor denegaba la acción o concedía al
demandado la EXCEPTIO CENATUSCONSULTI MACEDONIANI a los fines de paralizarla. Sí el mutuario devolvía el dinero la
obligación se consideraba natural, y no podía repetir lo pagado. No era oponible la excepción cuando el FILIUS se hacía pasar
fraudulentamente por SUI IURIS; o si poseía un peculio castrense o cuasi castrense; cuando el PATER había consentido expresa
o tácitamente el préstamo; o si lo ratificaba u obtenía beneficio de él; cuando el prestamista por un error excusable creía
contratar con un PATERFAMILIAE; y finalmente si el FILIUSFAMILIAE se convertía en SUI IURIS y reconocía la deuda, expresa o
tácitamente.
Un negocio análogo al mutuo era el PECUNIA TRAIECTICIA, surgido de las costumbres del tráfico marítimo griego, donde una
persona prestaba dinero al armador de una nave, que lo utilizaba para comprar mercaderías. Si esta se perdían, el prestamista
asume el riesgo y el armador, prestatario, quedaba libre de obligación. En compensación por el riesgo, podía impactarse
intereses, que en época de Justiniano tenía como tope el 12% anual.
El depósito es el contrato real, gratuito, sinalagmático, imperfecto y de buena fe donde una persona llamada depositante,
entrega otra llamada depositario, una cosa mueble para que la guarde, obligándose a devolverla cuando el depositante
reclame.
Como en el comodato, el depositario es mero tenedor de la cosa, pero no puede usarla en ningún caso sino que debe
custodiarla, hasta que el depositante se la reclame, o vencido el plazo, si este se hubiera convenido
En principio era un contrato gratuito aunque en el derecho justinianeo se permitió la retribución de una pequeña suma. El
depositario respondía solo por el dolo, aunque en el derecho posterior se admitió una responsabilidad por culpa lata punto
respondía por la culpa leve si así se convenía.
El depositante contaba con la ACTIO DEPOSITI DIRECTA para la restitución de la cosa, creada IN FACTUM por el pretor y con
carácter infamante. El derecho Imperial la convirtió en IN IUS EX FIDE BONA. El depositario tenía una ACTIO DEPOSITI
CONTRARIA para obtener lo que había gastado en mantener la cosa, y por los daños que hubiera sufrido.
Varias figuras de depósito:
a. DEPÓSITO REGULAR
b. DEPÓSITO IRREGULAR: En la época posclásica se facultó al depositario a consumir el dinero u otros objetos fungibles que se
le habían confiado, y luego devolver otro tanto, lo que en la época clásica fue concebido como un mutuo, que luego se
diferenciaría en que se daba en interés del depositante.
c. DEPÓSITO NECESARIO, CALAMITOSO O MISERABLE: Es el que tiene lugar cuando en el caso de una catástrofe, el
depositante no tiene mayores alternativas para elegir al depositario. Por ello se lo juzgaba más severamente, ya que si existía
dolo en el depositario, respondía por el doble, y podía reclamarse a sus herederos si también hubiesen cometido dolo. Si el
dolo era sólo del causante, respondía por el valor simple.
d. SECUESTRO: cuándo se entrega una cosa litigiosa a una de las partes o a un tercero que, debía ser restituido una vez
dilucidado el pleito. En este caso el secuestratario, tenía la POSSESSIO AD INTERDICTA, por lo que contaba con los interdictos
en caso de que alguien lo perturbase o le arrebatase la cosa. A su vez, su obligación de restituir podía forzarse por medio de la
ACTIO SEQUESTRATARIA.
La prenda es el contrato real, sinalagmático imperfecto y de buena fe, donde un deudor llamado pignorante como garantía del
pago de su obligación, entregaba al acreedor, llamado pignoratario, la tenencia de una cosa corporal, con la obligación de
quien la recibía de conservarla y restituirla cuando el crédito se hubiera satisfecho.
Se entregaba al acreedor pignoraticio la cosa en posesión, que podía ser defendida por los interdictos posesorios. No podía
usar la cosa, con pena de FURTUM USUS. Respondía por la conservación de la cosa prendada hasta la culpa leve, y debía
restituirla con todas las accesiones y frutos producidos, a no ser que estos hubieran sido computados a cuenta de intereses y
del capital del crédito garantizado. A su vez, el acreedor prendista podía exigir del pignorante el pago de los gastos necesarios
para la conservación de la cosa prendada.
Por lo tanto si el deudor pagaba la prenda contaba con la ACTIO PIGNORATICIA para recobrar la cosa prendada.
Si no pagaba, el acreedor se quedaba con la cosa, si existía un pacto comisorio. Si mediaba un PACTUM VENDENDI, el acreedor
debía subastar la cosa y devolver al deudor lo que sobraba una vez satisfecho el monto de la deuda, lo que podía demandarse
por la ACTIO PIGNORATICIA. El pignoratario, tenía la ACTIO PIGNORATICIA CONTRARIA.
D) consensuales: compraventa, locación, sociedad y mandato.
Los contratos consensuales son aquellos que se perfeccionan por el mero consentimiento de las partes, con independencia de
la forma de manifestación de aquella voluntad, sin que sea necesaria formalidad alguna, ni verbal ni escrita, como tampoco
ningún otro requisito o elemento.
En tanto las formas, fue la que prevaleció en todas las categorías de contratos, durante la época clásica, únicamente tuvo valor
el solo consentimiento como elemento constitutivo, suficiente para dar nacimiento a obligaciones protegidas por acciones
civiles en un reducido número de cuatro contratos, nacidos al amparo del derecho de gentes, e incorporados por una
progresiva evolución que dio primacía al elemento voluntad respecto de la forma del negocio, llegando a alcanzar un valor
cada vez más genérico.
La compraventa era el contrato consensual bilateral o sinalagmático perfecto, oneroso y de buena fe por medio del cual una
persona llamada vendedor, se obligaba a transmitir la posesión de una cosa, asegurando su pacífico uso y goce a otra llamada
comprador, que se comprometía a abonar por ella un precio consistente en una suma de dinero.
Fue un instituto del derecho de gentes que fue reemplazando a la MANCIPATIO propia del derecho civil, y por ello reservada a
los ciudadanos rumanos. Las partes debían ser capaces de obrar. El derecho romano contempló incapacidades especiales para
comprar o vender para ciertas personas, en circunstancias particulares;
1. los tutores y curadores respecto de los bienes de sus pupilos;
2. los padres respecto a los bienes de los hijos, con excepción de los que conformaban el peculio castrense o cuasi castrense;
3. y el gobernador de provincia de adquirir inmuebles en el territorio en que cumplía funciones, mientras se mantuviera en el
cargo.
Nacía para el adquiriente, una obligación de transmitir una pacífica posesión. Para que el comprador adquiriera el dominio de
la cosa, era necesaria la MANCIPATIO para la RES MANCIPI, la TRADITIO para las RES NEC MANCIPI, o la IN IURE CESSIO, que
funcionaban como una justa causa para la compraventa.
En la época postclásica se comenzó a utilizar documentación escrita. Constantino con fines fiscales exigió el documento escrito
para la compraventa de inmuebles, donde debía hacerse constar el pago de los impuestos. Justiniano permitió la elección por
las partes en la forma del contrato; si las partes optaban por la forma escrita, el contrato no se perfeccionaba hasta su
suscripción.
Respecto del consentimiento, este debía ser libremente expresado y sin vicios. Podía manifestarse De cualquier modo sin
solemnidad alguna, expresa o tácitamente, entre ausentes, por carta, por mandato o por anuncio.
Rigió en Roma al principio de que nadie podía ser obligado a vender una cosa contra su voluntad, salvo casos muy
excepcionales, como el esclavo maltratado por su dueño, en virtud de una constitución de Antonio Pío.
Desde la época clásica, se acostumbró a utilizar el instituto de las arras, que consistía en la entrega de un objeto o de una suma
de dinero, que el comprador entregaba al vendedor para dar firmeza al contrato.
En épocas de Justiniano las arras tuvieron carácter penal, a los fines de asegurar la redacción del contrato por escrito. Se
permitía el arrepentimiento, pero con pérdida de las arras si se trataba del comprador, y con la devolución más otro tanto de
su valor si se arrepentía el vendedor. El texto justinianeo trata también, respecto a las arras penitenciales, así llamadas porque
el dinero oblado servía como expiatorio. Se entregaba a los fines de desistir del negocio una vez perfeccionado el contrato oral
o escrito.
Respecto del objeto de la compraventa, podía versar sobre cosas corporales como sobre cosas incorporales, siempre que
estuvieran en el comercio.
Podía versar sobre una cosa futura punto en este caso los romanos admitieron dos supuestos:
a) Bajo la condición de que la cosa llegara a existir, en cuyo caso se pagaba solo el precio, por ejemplo la cosecha próxima de
un fundo
b) O incondicionalmente: se pagaba el precio aunque no sobreviniera la existencia de la cosa, por ejemplo la pesca que se
recogerá o no echando la red.
Se permitió la venta de las cosas ajenas, en el entendimiento de que el vendedor se comprometía a obtenerlas de su
propietario, y si no lo lograba debía responder por los daños al comprador.
El precio debía ser en dinero. En cuanto a la escuela de los proculeyanos, Justiniano les dio la razón, que debía ser
necesariamente dinero contante; mientras que la escuela de los sabinianos admitieron el pago con otras cosas, como un
esclavo, una toga o un fundo.
Precio debía ser cierto es decir determinado (por ej.: 100 ases), o determinable (por ej.: por lo que el comprador tuviera en su
arca en ese momento). Justiniano admitió que el precio pudiera ser determinado por un tercero, entendiendo que se estaba en
presencia de una condición: si el tercero designaba el precio, la venta se concluía, y de lo contrario no había venta. Lo que no
estaba permitido, era que el precio quedara librado a la voluntad exclusiva de una de las partes, lo que tornaba nula la venta.
El precio debía ser verdadero en el sentido de que no podía ser simulado, ya que en ese caso existiría una donación, lo que se
realizaba muchas veces para eludir las normas prohibitivas de las donaciones.
En la época posclásica el precio debía ser justo. Justiniano prohibió la rescisión del negocio en caso de que el precio fuera
inferior a la mitad del justo valor de la cosa, lo que los comentaristas llamaron lesión de ultra mitad, lo que se fue conociendo
como lesión enorme.
Si el precio no se pagaba en el tiempo convenido, el comprador debía los intereses desde que la cosa le hubiera sido entregada
por el vendedor, independientemente de la mora.
Los riesgos por la posible pérdida o deterioro de la cosa pesaban sobre el comprador una vez perfeccionado el contrato y
quedaba obligado a pagar el precio aún cuando el bien se hubiera perdido antes de la entrega, y aunque el vendedor no fuera
su propietario, al ser el riesgo a su cargo.
De la compraventa emanaba la ACTIO EMPTI a los fines de que el comprador pudiera lograr del vendedor la posesión de la
cosa vendida, ya que el vendedor no se obligaba a transferir el dominio de la cosa, sino simplemente su pacífica posesión libre
de toda injerencia de terceros. Dedo respondía en caso de no poder entregar la cosa por haberse destruido, ya sea por dolo o
por culpa y solamente quedaba liberado por casos fortuito, ya que se entendía que tenía el deber de custodia de la cosa.
El vendedor contaba con la ACTIO VENDITI para exigir el pago del precio de la cosa vendida, y de los intereses u otros
accesorios.
Los riesgos de la cosa eran a cargo del comprador que debía el precio aunque la cosa se hubiese destruido por caso fortuito,
antes de la entrega. Las únicas excepciones con las que contaba eran el dolo o la culpa del vendedor.
Al ser un contrato de buena fe, eran elementos naturales o implícitos de la compraventa, la evicción como garantía de los vicios
jurídicos, y los vicios redhibitorios como garantía de los vicios materiales. Si un tercero iniciaba una acción reivindicatoria
alegando que la cosa era en realidad suya, en el antiguo derecho, realizada la MANCIPATIO, el comprador podía reclamar que el
vendedor y garante compareciere en el juicio para defenderlo. Si rehusaba hacerlo o si su intervención era infructuosa al
perderse el juicio, la Ley Decenviral concedía al comprador la ACTIO AUCTORITATIS contra el vendedor por el doble del precio
pagado.
Con la evolución posterior, la evicción era un elemento natural siempre que hubiese mediado la MANCIPATIO. Si no hubiera
tenido lugar, era necesario prever la situación por medio de una STIPULATIO por el doble del valor. Igualmente se podía actuar
por la ACTIO EMPTI si la cosa comprada estaba gravada con una servidumbre no denunciada, y se reclamaba el importe del
interés perjudicado. Finalmente en el derecho justinianeo, se entendió que la evicción tenía lugar siempre por el doble,
hubiera o no estipulación al respecto.
El vendedor respondía por los vicios o defectos que tuviese la cosa y que hubiera silenciado de manera dolosa punto para
prevenir el caso de vicios ocultos de los que el vendedor podría no haber notado, este se comprometía a responder por ellos
por medio de la garantía de una estipulación.
Los ediles curules establecieron la responsabilidad por los vicios redhibitorios como elemento implícito en los negocios que
versaban sobre esclavos y animales de tiro y carga; y a ofrecer garantía de su inexistencia.
En el derecho clásico se reclamó por los vicios mediante la misma ACTIO EMPTI. Luego se otorgaron dos acciones, a elección
del comprador:
I. la ACTIO REDHIBITORIA para lograr la resolución del negocio, de tal modo que se devolviera el precio pagado, y que tenía un
plazo de 6 meses posteriores al negocio celebrado:
II. y la AESTIMATORIA para lograr una aminoración del precio pagado, que se podía ejercitar dentro del año.
Justiniano extendió estas acciones a toda clase de compraventa.
A la compraventa podían agregársele ciertos pactos tendientes a modificar los efectos normales del contrato:
PACTO COMISORIO: Se celebraba el negocio, pero se lo dejaba subordinado a la condición resolutoria de que el comprador
pagase el precio dentro de un plazo determinado y si no lo hacía debía restituir la cosa con los frutos percibidos y
acrecentamientos.
PACTUM DISPLICENTIAE: se celebraba el negocio, pero se lo dejaba subordinado a la condición resolutoria de que si la cosa
no resultaba del agrado del comprador dentro de un plazo determinado, se resolvía el negocio; o bien se lo sujetaba a una
condición suspensiva, de tal modo que el negocio se perfeccionaba cuando el comprador manifestaba, en un plazo dado, su
interés por la cosa. De no haberse fijado el plazo, el pretor concedía una ACTIO IN FACTUM, que debía ejercitarse dentro de los
60 días para declarar sin vigor el contrato. Si transcurrido el plazo no se ejercitaba la acción, la venta quedaba firme, y, si se la
ejercitaba se tenía a la venta por no concluida.
PACTO DE ADJUDICACIÓN A TÉRMINO: por el que el vendedor se reservaba el derecho de rescindir la compraventa si dentro
de un plazo determinado aparecía un interesado que le ofreciera un mejor precio, o un plazo más breve o mayores garantías.
PACTO DE RETROVENTA: El vendedor se reservaba a la Facultad de rea adquirir la cosa dentro de un cierto plazo, mediante la
restitución al comprador del precio pagado.
PACTO DE REVENTA: el comprador obligaba al vendedor a que le readquiriera la cosa vendida, luego de transcurrido un plazo
y por el mismo precio.
PACTO DE NO ENAJENAR: por el que el comprador se obligaba y no enajenar la cosa vendida a nadie, o a una persona
determinada.
La locación era el contrato consensual sinalagmático perfecto, por medio del cual una persona llamada locador, se obligaba a
entregar a otra llamada locatario, el uso, o bien el uso y goce temporal de una cosa determinada Toda la prestación de ciertos
servicios o la realización de una determinada obra, a cambio del pago de un precio en dinero denominado Generalmente
alquiler.
El locatario se comprometía a pagar el precio convenido y a usar la cosa conforme a su destino punto debía restituirla una vez
concluido el contrato.
De la locación surgían dos acciones de buena fe la ACTIO LOCATI, del locador respecto del locatario, y su inversa la ACTIO
CONDUCTI.
Por las fuentes romanas surgirían tres modalidades:
1. La locación de cosas: Tenía por objeto cualquier cosa mueble o inmueble, no consumible, o el ejercicio de derechos reales
sobre la cosa ajena, Como el usufructo. El locador debía entregar la cosa locatario durante el tiempo establecido en el contrato
como determinado o determinable. la entrega conferida locatario la simple detentación de la cosa, pero podría
excepcionalmente ejercitar el INTERDICTUM DE VI ARMATA si era despojado por la fuerza de las armas.
El arrendador debía indemnizar al arrendatario por daños si la cosa no era apta para el uso convenido, o por defectos no
advertidos en el contrato. El locador debía sufragar los gastos necesarios para la conservación de la cosa y abstenerse de
realizar obras o modificaciones que perturbaran la utilización de la cosa. Por aplicación del principio de que las cosas perecen
para su dueño cargaba con el riesgo de la pérdida de la cosa, aún en caso fortuito, y no podía exigir el precio del arriendo en tal
caso.
El locatario debía pagar el precio aunque abandonara el fundo antes del plazo convenido sin justa causa. Si el locatario
arrendaba un fondo, el precio podía consistir en una parte de los frutos, lo que configuraba la locación COLONIA PARTIARIA.
Debió usar la cosa con la debilidad con la debida diligencia y restituirla al finalizar el contrato sin otros deterioros que los del
normal uso. Tenía derecho a la percepción de los frutos si el locador era propietario, y podía subarrendar la cosa, salvo pacto
en contrario. Podía exigir el reembolso de los gastos necesarios en el derecho clásico, y de los gastos útiles en el derecho de
justinianeo.
Este contrato duraba el tiempo que hubiesen convenido las partes, podían darse por concluido por decisión unilateral de
cualquiera de las partes en cualquier momento. Se consideraba al contrato tácitamente prorrogado si una vez concluido el
plazo, el locador permitía al locatario continuar en uso de la cosa locada. En el caso de fincas rústicas por el término de un año,
y en las urbanas por un término indeterminado. Si la cosa era vendida, no se disolvía el contrato, y el locatario podía exigir el
resarcimiento si el nuevo adquirente lo privaba del uso y goce de la cosa.
2. La locación de servicios: Consistía en una obra o trabajo determinado. Debía realizarse con materiales suministrados por el
operador que la encargaba, y respondía de los daños que ocasionaren. De lo contrario se configuraban a compraventa. Podía
ejecutarse por el operario o por otro, salvo que se hubiera pactado que se realizase personalmente. En este último supuesto,
su muerte extinguía el contrato. El pago del precio se realizaba al finalizar la obra, salvo pacto en contrario. El riesgo corría a
cargo del contratista hasta el momento de la entrega, salvo el caso de fuerza mayor, en donde quedaba exento de
responsabilidad.
3. La locación de obra: consistía en poner a disposición del otro los propios servicios de carácter manual y en forma personal,
análogos a los esclavos, durante un cierto tiempo y a cambio de un salario. La obligación del locador no se transmitía a los
herederos, pero si en el caso del locatario. Se excluyeron las profesiones y artes liberales, que se ejercieron durante mucho
tiempo en forma gratuita. Su pago resultaba chocante a la mentalidad romana; solo con el derecho imperial pudo reclamarse
una recompensa por medio de la COGNITIO EXTRA ORDINEM, al afianzarse la costumbre de recompensarlos, nacida del deber
moral del cliente.
La sociedad es el contrato consensual, sinalagmático perfecto, oneroso y de buena fe en virtud del cual dos o más personas
llamadas socios se obligan a realizar aportes en común, de cosas o de trabajo, para obtener un fin licito de utilidad común a
repartirse entre ellos.
Se constituye por el libre consentimiento de sus miembros, sobre la base de la confianza recíproca, razón por lo que bastaba
que uno solo de los socios decidiera retirarse para que el contrato quedara concluido.
Si el aporte era de cosas para una SOCIETAS RERUM, tenia que transmitirse su dominio mediante la MANCIPATIO, LA IN IURE
CESSIO o la TRADITIO. Si se ponían en común actividades era una SOCIETAS OPERARUM. Era MIXTAE si se aportaban ambas
cosas.
Solo generaban efectos entre los socios. La administración correspondía a todos los socios.
Respecto de las ganancias y de las perdidas, si nada se hubiese convenido se entendía que eran por partes iguales. Si se
convenía el método del reparto, el derecho clásico, permitió una relativa desigualdad entre las partes.
El pontífice Quintus Mucius rechazaba como contrario a la naturaleza de la sociedad el hecho de que ciertos socios pudieran
tener una proporción mayor en los beneficios y menor en las pérdidas.
Si se determinaban las proporciones de las ganancias, o bien solo de las perdidas, lo establecido para un caso regia para el
otro. Lo que no admitieron los romanos es la sociedad leonina en donde ciertos socios participaban de las ganancias pero no
de las pérdidas.
La sociedad se extinguía por voluntad de todos o de uno solo de los socios, o bien por haber transcurrido el plazo convenido o
haberse cumplido el negocio propuesto. Por muerte o por CAPITIS DEMINUTIO MINIMA o MEDIA de uno de los socios; por la
pérdida o declaración de incomerciabilidad de la cosa objeto de la sociedad, por transformación de la sociedad mediante
STIPULATIO, o por el ejercicio de la acción.
Con la extinción, nacía para cada socio la actio pro socio, una acción de buena fe por la cual podía reclamar la rendición de
cuentas, la liquidación y el saldo resultante. Eventualmente podía accionar, con carácter infamante para el condenado, contra
otro socio por el dolo, o la culpa in concreto en el derecho justinianeo, por el mal ejercicio de las relaciones societarias. En la
época de Justiniano se concedió la acción aun en vida de la sociedad para reclamar a un socio la integración de un aporte, o
indemnizaciones que le fueran debidas. El demandado podía oponer el BENEFICIUM COMPETENTIAE.
Para el reparto de los bienes, se ejercía la ACTIO COMMUNI DIVIDUNDO.
El mandato (mandatum) era el contrato consensual, sinalagmatico imperfecto y de buena fe, en virtud del cual una persona
llamada mandante encargaba a otra llamada mandatario o procurador, que aceptase realizar un encargo o gestion en favor de
aquel, o en interes de un tercero.
Era un contrato bilateral imperfecto, ya que generaba, obligaciones solo para el mandatario. El mandatario actuaba en nombre
propio y en interes del mandante. El mandante sufria los efectos de lo actuado como si el mismo los hubiera realizado.
Era un contrato gratuito. Durante el Imperio, se admitió que si se habían convenido honorarios para el mandatario, podía
reclamarlos mediante la EXTRA ORDINEM COGNITIO o por una ACTIO IN FACTUM.
El consentimiento podía ser expreso (por medio de palabras o por escrito) o tácito (cuando una persona permitía que otra
maneje sus negocios). Si no había consentimiento, se estaba frente a una gestión de negocios.
El objeto encargado podía ser un simple hecho (arreglar o limpiar la ropa de otro), o un acto, o un negocio jurídico (adquirir,
vender, presentarse en juicio), siempre que fuese licito y que no contrariase a las buenas costumbres.
El mandatario podía estar encargado de la administración de todo un patrimonio, caso en el que existía mandato general; o
bien, de un negocio determinado, para el que contaba con mandato especial.
El mandatario se obligaba a llevar a buen término el encargo del mandante y a seguir las instrucciones recibidas a tal efecto, o
bien, lo que debía realizarse en un negocio para llevarlo a su feliz cumplimiento, de acuerdo a su naturaleza y sin excederse de
lo encargado.
Estaba obligado además a entregar todas las adquisiciones logradas, transfiriendo el dominio de las cosas con sus respectivos
frutos y a restituir lo no gastado
El mandato concluía al haberse realizado el negocio encomendado; por muerte de una de las partes, ya que se trataba de una
relación basada en la confianza, y generalmente en atención a los vínculos de amistad que unían a las partes; por voluntad
concorde de ambas partes; y por voluntad de una sola de ellas, por medio de la revocación expresa del mandante, y que
producía efectos desde el momento en que el mandatario la conocía.
La revocación era tacita si el mandante comenzaba a intervenir en los negocios o designaba a otra persona. Igualmente se
extinguía por la renuncia del mandatario, que no podía ser intespectiva ni perjudicial, casos en los cuales respondía de los
perjuicios ocasionados. El mandante podía accionar contra los herederos del mandatario si habían actuado ignorando la
muerte del causante.
En el derecho justinianeo se reconoció validez al mandato consistente en una gestión que debía cumplirse luego de la muerte
del mandante.
Del contrato nacía la ACTIO MANDATI DIRECTA, de carácter infamante, a favor del mandante a los fines de instar su
cumplimiento y exigir todo lo que hubiese recibido el mandatario con motivo del encargo. El mandatario respondía por el dolo
y por la negligencia grave en el derecho justinianeo, y aun en algunos casos se admitió la responsabilidad por la mera culpa. La
ACTIO MANDATI CONTRARIA, que no era infamante, correspondía al mandatario para reclamar al mandante el importe de los
gastos realizados para dar cumplimiento al encargo, o por los perjuicios sufridos durante su cometido, o por los intereses de las
sumas anticipadas por el mandatario.