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Virtud de la Fortaleza en la Teología

El documento aborda la virtud de la fortaleza, destacando su importancia en la vida cristiana y su relación con la justicia y la resistencia ante el mal. Se exploran las concepciones históricas de la fortaleza, desde la perspectiva griega hasta la cristiana, enfatizando su papel en la defensa del bien moral y la perseverancia ante las dificultades. Además, se propone una visión contemporánea de la fortaleza como una respuesta a los desafíos existenciales y sociales, promoviendo un compromiso activo en la construcción de un mundo más humano y divino.

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Virtud de la Fortaleza en la Teología

El documento aborda la virtud de la fortaleza, destacando su importancia en la vida cristiana y su relación con la justicia y la resistencia ante el mal. Se exploran las concepciones históricas de la fortaleza, desde la perspectiva griega hasta la cristiana, enfatizando su papel en la defensa del bien moral y la perseverancia ante las dificultades. Además, se propone una visión contemporánea de la fortaleza como una respuesta a los desafíos existenciales y sociales, promoviendo un compromiso activo en la construcción de un mundo más humano y divino.

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Fortaleza

ST  exitus [Ira pars Dios, la Creación, el H.] – reditus [IIda Pars


Bienaventuranza, Virtud]

Virtud: ST elige la virtud porque uno puede cumplir materialmente la


ley, pero no formalmente. La virtud nos hace hacer actos buenos y
hace bueno al sujeto que obra. Es una bienaventuranza presente aquí
en la tierra: gracia expresada y manifestada en virtud.

Virtud: el hábito o disposición estable de las facultades del alma para


obrar bien. Virtud hay una sola: la caridad. Pero nosotros las
distinguimos para estudiarla mejor. La vida virtuosa es orgánica.

Virtud es un justo medio (no a extremos). En el caso de la fortaleza,


es un justo medio subjetivo. Justo medio que se discierne,
discernimiento ligado a acometer y a resistir.

El justo medio de la fortaleza opera en el apetito irascible para


bienes complejos (distinto al ap. Concupiscible, para bienes simples).
Bienes complejos son bienes que vienen envueltos en dificultades:
bien arduo.

Este apetito debe ser encausado virtuosamente, ordenado hacia el


Reino de Dios. Aquí la virtud entra a tallar… Que lo difícil no nos
separe de la voluntad de Dios.

Kaczinsky, fortaleza (NOTA, Paulinas): Tres momentos:


1Diagnóstico (VER) que necesita ser actualizado. 2Dato
histórico (JUZGAR). 3Educar para la fortaleza (ACTUAR).

La fortaleza modera el miedo a la muerte, el acto máximo es el


martirio. La fortaleza consiste más en resistir que en acometer.
Modera otros miedos.

Sirve a la justicia.

Kaczinsky, fortaleza (NOTA, Paulinas):

I Las respuestas históricas

Concepción de los griegos: 1Andreía (fuerza masculina, ánimo frente


a las adversidades, desprecio de todo peligro), 2kartería (lucha contra
el “enemigo interno”, ed, las tendencias desordenadas de los instintos
y las pasiones que buscan sólo los placeres, rehuyendo de las
dificultades. Dureza consigo mismo) y 3megalopsychía (con la que el
griego se impone en la vida de la ciudad y del mundo). Platón dice
que la fortaleza es la virtud propia del soldado, Aristo se acerca más a
la Andreía y distingue dos actos principales en ella: el afrontar y
agredir. Los estoicos redujeron a la fortaleza como kartería -dominio
de sí-. El hombre griego no cuenta con la ayuda divina porque
cree en un Dios que amenaza y al cual no le interesa la suerte
humana, sólo cuenta con sus propias fuerzas.

Concepción en las ssee. En el AT: la fortaleza es don de Dios, cuando


el h pretende ser independiente para alcanzar la felicidad y la
grandeza los poderes del mal lo esclavizan. En el NT: Jesús manifiesta
su poder mediante los milagros, así ejerce su fuerza todopoderosa,
pero no busca su propia gloria sino la del Padre y su voluntad. Los
discípulos reciben de Jesús la fuerza, la dynamis concedida al hombre
que tiene carácter salvador, ya que su destino son las grandes obras
y el fortalecimiento interior del hombre, el dar testimonio de Dios, y la
proclamación del mensaje evangélico como “fuerza de Dios”. La
fuerza divina se manifiesta en 1la valentía del mensajero
(parresía, o fuerza interior para proclamar la palabra de Dios sin
miedo), 2la firmeza en la fe y en las buenas obras (ser fiel,
estable y firme), 3la paciencia (hypomoné, afrontar el mal existente
en el presente, a fin de que el Señor lo transforme en bien para el
futuro), 4la makrotymía (que abarca el perdón a nuestros deudores,
y la renuncia a los propósitos de venganza y de resentimiento)

Santo Tomás: II-II, q 123, a3. Las virtudes relacionadas con la fortaleza
tienen como fin suscitar la perseverancia a fin de no rehuir el mal o
las dificultades inherentes a la conquista del bien. Dos actos:
sustinere (afrontar la presencia del mal dominando el miedo) y
aggredi (enfrentarse al mal, moderando la audacia). Objeto primario
de la fortaleza es el miedo a la muerte en cualquier circunstancia
(a5), quien no es fuerte en esos casos no está en condiciones de
defenderse a sí mismo ni de defender a los demás. La fortaleza
permite a la personas comportarse moralmente bien, dominando el
miedo y la audacia. En a12, ad3 y ad5 se explica que la razón formal
por la que hay que estar dispuesto incluso hasta la muerte es por la
defensa del bien moral, sobre todo de la justicia y de la paz. El
martirio es el acto supremo de la fortaleza cristiana. Algunos vicios: la
vileza (consiste en no dominar el miedo), la petulancia (no teme lo
que hay que temer), la temeridad (exceso de audacia que lleva al
riesgo de perder la vida sin un motivo válido). Virtudes afines
relacionadas con la agresión son: la magnanimidad (su objeto es el
bien a realizar en cuanto se vincula a una dificultad: la santidad, la
vida de la gracia y la vida eterna. Es una virtud que empuja siempre
hacia arriba, a iniciativas nobles y afrontar los riesgos. Su vicio es la
pusilanimidad; la persona presuntuosa, la persona ambiciosa, la
testarudez, la arbitrariedad, la vanagloria); la Magnificencia
(ordenada a la consecuón de un fin que es arduo y difícil en las
acciones que posibilitan su conquista. Sus vicios son la mezquindad y
la dilapidación). Virtudes afines relacionadas con la entereza: la
paciencia (disponibilidad para afrontar la dificultad sin cambiar o
renunciar a la propia vocación, ayuda a afrontar la adversidad y las
desilusiones que causan tristeza. Q136, a3: la virtud es causada por
la caridad y la car no se puede poseer sin la gracia); la longanimidad
(característica de los educadores que saben esperar con esperanza y
sin desanimarse el resultado de su esfuerzo educativo); la
perseverancia (la constancia que no cede ante las dificultades, y la
perseverancia que sabe esperar el tiempo necesario para la
realización de la obra).

Objeciones a la fortaleza en la Edad Moderna: critican de que los


cristianos entendamos que los fuertes son los débiles y humildes,
entienden que es malo todo lo que está enraizado en la debilidad.
Una moral burguesa llevó a falsas concepciones de esta virtud, el
“aguante” es el acto principal de la fortaleza, implica una actividad
espiritual grande.

II Propuesta cristiana para el mundo de hoy

Condiciones que obligan al cristiano a ser fuerte:

 Condición existencial personal (problemáticas en cada persona):


Pieper considera a la vulnerabilidad como un presupuesto de la
fortaleza (un ángel no es vulnerable, por tanto no puede ser
fuerte). Hoy la superación de las ansiedades existenciales en la
vida moral, ante la muerte, ante la culpabilidad y ante el
sinsentido. En el cristiano la fortaleza es necesaria por la
sublime vocación de hijos de Dios y las amenazas que pesan
sobre su dinámica.
 Condición existencial social (problemáticas a nivel social): la
fortaleza como virtud religioso-moral será siempre una realidad
personal en razón del sujeto, pero su objeto-compromiso está
abierto a los problemas de alcance mundial, civil y eclesial.

Fortaleza del “Sustinere” y del “Aggredi”

a) F como resistencia (sustinere o resistere). Resistir no quiere


decir no tener miedo, sino no retroceder y agarrarse con todas
las fuerzas al bien. Hoy se debe subrayar el carácter incluso
extraordinario a la fidelidad y al compromiso cristiano ordinario
en su vocación. La fortaleza debe ser constante en hacer el
bien. Hoy se debe manifestar en: la resistencia de eslóganos
anticristianos, contra el mal en lo político y lo económico, en la
tolerancia, y en el conocimiento de que el mal es un misterio
(ed, no sólo males de este mundo, diablo, pecado y tentación).
Nada de esto es pasividad, resignación o adaptación
oportunista.
b) Fortaleza del compromiso (aggredi). Reconociendo al h como de
una naturaleza activa y dinámica es necesaria para afrontar los
peligros relacionados a la autoconservación, la supervivencia, la
superación de las ansiedades y amenazas. Es necesaria para la
construcción de un mundo más humano y más divino
(civilización del amor, pablo VI). Es necesario tender a crear una
fortaleza cristiana que vive su compromiso en el mundo político,
socio-económico, y cultural como consecuencia e implicado de
la fe en Cristo.
c) Fortaleza en el tiempo y en la comunidad. Que no huya hacia el
futuro ni se aferre al pasado, sino que quiera realizar el bien,
autorrealizarse y construir el mundo en el presente. El
cristiano vive en el tiempo, pero sabe que su criterio de
compromiso y de discernimiento no provienen del
tiempo, sino de la palabra de Dios acerca de la persona
humana y de su salvación. Como síntesis, es necesaria la
conversión interior como el cambio de las estructuras; Kolbe es
ejemplo de que el ser humano transciende en cuanto persona a
las instituciones; el “en favor de” debe ir necesariamente
acompañado por el “en contra de”. RARO: el cristiano fuerte no
entra en colaboración con instituciones y personas que
constituyen una “situación de pecado”.

La fortaleza es don del ES (II-II, q139, a1)

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