TEMA 2.
LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX
1. LA GUERRA DE INDEPENDENCIA (1808-1814)
La Revolución Francesa, iniciada en 1789 y que supone el final del
sistema social y político del Antiguo Régimen, va a influir decisivamente en
España. En un principio se reaccionó cerrando las fronteras para aislarse de
la influencia revolucionaria, pero tras ser derrotados por Francia, España se
verá obligada a pactar una alianza contra Gran Bretaña.
En 1807, Godoy, ministro de Carlos IV, firma con Napoleón el Tratado de
Fontainebleau, por el que se permitía el paso de las tropas francesas en
España rumbo a Portugal. El Motín de Aranjuez supuso la caída de Godoy y
la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII. Aprovechando el caos
político, Napoleón atrae a la familia real a Bayona, donde Fernando VII
abdica la corona en el emperador francés. Que la terminará cediendo a su
hermano José, quien se convertirá oficialmente en rey de España como José
I.
El 2 de mayo de 1808 se inicia en Madrid un levantamiento popular
contra las tropas francesas que se extenderá por toda España. Se inicia así
un período de guerra que no finalizará hasta la expulsión de los franceses
en 1814. José I gobernará desde Madrid apoyado por un grupo de
españoles, los afrancesados, que veían en la llegada de los franceses la
posibilidad de introducir reformas liberales que acabasen con las estructuras
del Antiguo Régimen.
La inesperada resistencia española obligó a Napoleón a intervenir
directamente en la invasión al frente de sus mejores tropas, La Grand
Armée, que aseguró su predominio hasta 1812. Durante toda la guerra fue
incesante la resistencia espontánea y popular de las partidas de hombres
armados que s se pusieron con su “guerra de guerrillas”.
A partir de 1812 la guerra dará un giro definitivo debido a la retirada de
parte de las tropas francesas en la campaña contra Rusia y el avance del
ejército español apoyado por Gran Bretaña. Esta guerra trajo como
consecuencia una caída demográfica y económica, que incidirá en el retraso
de la incorporación de España a la Revolución Industrial.
2. LAS CORTES Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812
Durante la Guerra de Independencia, se vive en España una verdadera
revolución política cuyo objetivo sería la instauración de un régimen liberal
en España. La salida de la familia real crea una situación política de vacío de
poder. Ante esta coyuntura, se organizaron por toda España una serie de
Juntas Provinciales de defensa que constituyeron una Junta Suprema Central
y que asumieron la soberanía nacional y el gobierno del país hasta la vuelta
del monarca. En 1808 se convocaron las Cortes en Cádiz, donde se
enfrentaron liberales y absolutistas.
Los liberales representaban los intereses de la burguesía y su
objetivo último era elaborar una Constitución que pusiese las bases
de un nuevo régimen.
Los absolutistas defendían los privilegios de la nobleza y el clero,
veían las Cortes como el parlamento medieval estamental cuya
misión era encargarse de coordinar la guerra.
La principal obra legislativa de las Cortes de Cádiz fue la elaboración de
la primera Constitución española, aprobada el 19 de marzo de 1812, que
estableció los principios fundamentales del sistema liberal:
La soberanía reside en la Nación española, que está formada
por el conjunto de todos los españoles.
Las Cortes son la reunión de todos los diputados que representan
a la nación española.
La división de poderes: el legislativo reside en las Cortes; el
ejecutivo en el Rey, y el judicial, en los tribunales de justicia.
Otras iniciativas legislativas claramente liberales, tanto en el campo
social como en el económico, fueron la abolición del régimen señorial del
mayorazgo y la abolición de la Inquisición.
3. EL REINADO DE FERNANDO VII (1814-1833)
El rey Fernando VII volvió en 1814 de su exilio y su primer acto fue abolir
la Constitución de 1812 y restaurar el absolutismo. El rey contó con el apoyo
de parte del ejército, nobleza, clero y un pueblo que lo aclamaba con el
nombre de el Deseado. El reinado de Fernando VII se divide en tres
períodos:
El sexenio absolutista (1814-1820): se caracteriza por un
retorno a las estructuras propias del Antiguo Régimen. El
pronunciamiento militar de Riego puso fin a este período.
El trienio liberal (1820-1823): el rey se vio obligado a acatar la
Constitución de Cádiz y a gobernar siguiendo sus principios. Acabó
este período con la entrada de España del ejército de la Santa
Alianza que devolvió a Fernando VII el poder absolto.
La década ominosa (1823-1833): supone una segunda
restauración del absolutismo que durará hasta la muerte del
monarca, aunque en sus últimos gobiernos predominó una línea
política moderada que recuerda al reformismo ilustrado.
Todo este período se caracteriza por una grave crisis económica
derivada de la guerra, agravada por la vuelta a las atrasadas estructuras
económicas del Antiguo Régimen y por la pérdida de las colonias
americanas. La hacienda pública se encuentra durante todo el período al
borde de la bancarrota, con un continuo endeudamiento imposible de
equilibrar ya que la recaudación escaseaba por la pobreza general del país.
La inestabilidad política se traduce en constantes conspiraciones
liberales y alzamiento pronunciamientos encabezados por militares que
durante la guerra de la Independencia se habían imbuido de la ideología
liberal. Es el comienzo de la intervención del ejército en la política española,
que será una constante durante todo el siglo XIX y gran parte del XX.
El problema de la sucesión al trono marcó el último periodo del reinado
de Fernando VI. La falta de descendencia del rey había hecho concebir
esperanzas a su hermano Carlos de heredar la corona tras su muerte.
Cuando en 1830 nace la futura Isabel II, Fernando VII publica la Pragmática
Sanción que derogaba la Ley Sálica que impedía a las mujeres acceder al
trono. Los liberales apoyaron el derecho de Isabel y los absolutistas al
pretendiente carlista, y fue el origen de las guerras carlistas.
4. LA INDEPENDENCIA DE LAS COLONIAS AMERICANAS
Entre 1810 y 1825 España dejará de ser una potencia colonial y asistirá
impotente a la independencia de las colonias americanas. Los grandes
protagonistas de la emancipación americana fueron los criollos, americanos
descendientes de europeos, que gracias a sus riquezas y cultura, ocupaban
un puesto parejo al de la burguesía europea. Su objetivo era alcanzar el
poder político, que estaba reservado para enviados de España, para poder
desarrollar libremente sus actividades económicas sin tener que seguir las
directrices marcadas por la metrópoli.
En una primera fase, el movimiento independentista se aprovecha de la
crisis de poder a raíz de la invasión napoleónica y Argentina se proclama
independiente. La vuelta de Fernando VII al absolutismo provoca la segunda
fase con masivos levantamientos. Las campañas más importantes fueron las
de San Martín en Argentina, Chile y Perú, y Bolívar en Venezuela y Colombia.
Con la independencia quedó evidenciada la imposibilidad de mantener
unidos los nuevos estados, siguiendo el modelo norteamericano, tal y como
proponía Bolívar.
5. EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868)
En 1833 muere Fernando VII y sube al trono su hija Isabel II de solo tres
años, actuando como regente la viuda del monarca María Cristina de
Borbón. Se abre así un período de diez años de regencias hasta la mayoría
de edad de la reina, que se caracteriza por el afianzamiento definitivo del
régimen liberal que apoya la corona y las guerras carlistas.
Los liberales se dividen en dos grupos o partidos políticos, moderados y
progresistas, que perdurarán durante todo el siglo. Aunque ambas opciones
defienden los principios básicos del liberalismo frente al absolutismo, pronto
mostraron tener dos formas distintas de entender el sistema político,
económico y social.
Los progresistas defendían la libertad como objetivo supremo
sobre el que se realizan reformas radicales. Defendían los intereses
de la media y baja burguesía urbana, eran partidarios de un
sufragio más amplio, que terminaría desembocado en el sufragio
universal y pretendía limitar el poder del monarca y reforzar el de
las Cortes, institución depositaria de la soberanía nacional.
Los moderados daban especial importancia al orden social
basado en una fuerte autoridad. Representaban a la alta burguesía
(terratenientes, grandes comerciantes e industriales, banqueros) y
eran partidarios de un sufragio censitario muy restringido y del
reforzamiento del poder real, que compartiera la soberanía
nacional con las Cortes.
Como consecuencia de su incapacidad de consensuar unos puntos
políticos comunes, se promulgaron una serie de constituciones durante el
siglo XIX, El resultado fue la gran inestabilidad política que repercutió
negativamente tanto en el desarrollo económico como en la convivencia
social del país. Durante esta década se promulgaron dos textos
constitucionales: el Estatuto Real de 184, una carta otorgada de carácter
muy moderado, y la Constitución de 1837, abiertamente progresista.
La minoría de edad de Isabel II (1833-1843) viene marcada por la
Regencia, primero de su madre María Cristina y posteriormente el general
Espartero, líder del partido progresista. La inestabilidad política entre
moderados y progresistas y la guerra civil contra los absolutistas
representados por los carlistas en amplias zonas del País Vasco y Navarra
marcan la década. El pronunciamiento del general Narváez, líder del partido
moderado, acabó con la Regencia y adelantó la mayoría de edad de la reina.
El reinado de Isabel II se caracteriza por la casi continua permanencia en
el poder de las opciones políticas moderadas, que contaban con el apoyo de
la corona que se decantó claramente por este partido. El reinado efectivo de
Isabel II se divide en tres fases:
La década moderada (1844-1854): se promulgó una nueva
Constitución de tono moderado que concedía amplios poderes a la
corona, restringía el derecho de voto a una mínima parte de la
población y reforzaba el centralismo del Estado. El general Narváez
y Bravo Murillo se sucedieron en el gobierno.
El bienio progresista (1854-1856): los liberales consiguen llegar
al poder mediante el pronunciamiento militar de la Vicalvarada,
que fue acompañado de un levantamiento popular revolucionario.
Se elaboró una nueva Constitución de carácter progresista que no
llegó a promulgarse y se iniciaron políticas encaminadas a
aumentar la participación y libertades ciudadanas. El bienio finaliza
cuando O’Donnell crea la Unión Liberal, que nació como partido de
centro.
El final del reinado o segundo período moderado (1856-
1868): se caracterizó por la alternancia en el poder del partido
moderado de Narváez y la Unión Liberal de O’Donnell, que
gobiernan con la restaurada Constitución de 1845. Este reparto del
poder dejaba fuera tanto a los progresistas como al partido
demócrata, que desde 1849 se había escindido como ala izquierda
del progresismo, teniendo como punto principal de su programa el
sufragio universal.
A la crisis política se unió la mala situación económica y el
descontento social. Unionistas, progresistas y demócratas se unieron
para rechazar el régimen isabelino.
6. EL SEXENIO REVOLUCIONARIO
En septiembre de 1868 se produjo un movimiento revolucionario
promovido por los partidos opuestos al régimen, que se conoce con el
nombre de “la Gloriosa”, Se inicia un período caracterizado por el rápido
avance del sistema liberal hacia posiciones democráticas que incluían el
sufragio universal y una ampliación de los derechos y libertades
individuales.
El sexenio revolucionario se divide en las siguientes etapas:
Gobierno provisional (1868-1871): el triunfo de la revolución se
vio acompañado de la creación de Juntas Revolucionarias que
asumieron el poder político y dieron paso a la formación de un
gobierno provisional presidido por el general Serrano. Se
convocaron elecciones a Cortes Constituyentes que, una vez
reunidas, confeccionaron la Constitución de 1869, de carácter
democrático, que se caracterizó por definir al Estado español como
una monarquía constitucional, con plena soberanía nacional que se
traduce en el sufragio universal y una completa declaración de
derechos del ciudadano. Una vez aprobada la Constitución se inicia
la búsqueda de un rey para España. Entre las diversas opciones
triunfó la candidatura de Amadeo de Saboya, segundo hijo del rey
de Italia.
Reinado de Amadeo I (1871-1873): gobernó como un verdadero
monarca constitucional, ocupando un lugar secundario frente a las
Cortes, que eran la auténtica depositaria de la soberanía. El
asesinato de Prim, su principal valedor, y la impopularidad de un
rey que era considerado un intruso, aceleraron su renuncia al trono
y la proclamación de la Primera República Española.
La Primera República (1873-1874): duró solo once meses
durante los que se sucedieron cuatro presidentes. La inestabilidad
producida por la falta de apoyo social provocó su debilidad. Otro
factor fue la división interna de los propios republicanos,
enfrentados por una distinta forma de entender la organización
territorial del Estado. Por un lado, los federalistas, Figueras y Pi y
Margall, y los unitarios o centralistas, encabezados por los últimos
dos presidentes, Salmerón y Castelar. A los problemas coloniales y
carlistas se les unió la sublevación cantonal iniciada en Cartagena.
Segundo gobierno provisional de Serrano (1874-1875): se
inicia con el golpe de Estado del general Pavía, que disuelve las
Cortes republicanas dando paso al gobierno presidencialista de
Serrano, que sirvió de transición a la restauración borbónica en la
figura de Alfonso XII.
7. LOS CAMBIOS SOCIALES Y ECOÓMICOS
Durante las cuatro décadas centrales del siglo XIX se produce en España
una profunda transformación de las estructuras económicas y sociales que
suponen el triunfo de la revolución burguesa y los orígenes de la economía
capitalista.
Hay un importante aumento de la población (de 12 a 16 millones de
personas), aunque menor que el que se experimenta en otros países
europeos, por el ligero descenso de la mortalidad.
La sociedad española pasa de ser estamental a una sociedad de clases,
basada en la igualdad ante la ley y en la propiedad privada, donde la
distinción se hace en función de la riqueza. La burguesía y las clases medias
son los nuevos grupos ascendentes, donde se incluyen industriales,
banqueros, profesionales liberales, comerciantes, funcionarios, etc. La
nobleza terminará alineándose junto a la alta burguesía, integrándose en los
grupos dirigentes del nuevo orden social y manteniendo tanto su poder
económico como su prestigio social.
Entre las clases bajas continuó siendo mayoritario el campesinado, al que
la nueva situación sociopolítica mejoraba poco su nivel de vida, ya que
simplemente pasaban de ser siervos a ser jornaleros. En las ciudades
empezó a crecer lentamente el número de obreros que trabajaban en las
incipientes industrias.
A principios de siglo, la burguesía buscó el apoyo de las clases populares,
pero, una vez alcanzado el poder político, los burgueses fueron
desplazándose hacia posiciones más conservadoras.
Durante este período de tiempo tuvo lugar la transición de la agricultura
tradicional del Antiguo Régimen al sistema capitalista. La medida más
importante fue la desamortización de los bienes comunales y los que
estaban en manos de la Iglesia. Muchas propiedades de órdenes religiosas y
ayuntamientos, que no tenían un claro propietario individual, fueron
declaradas bienes nacionales y se sacaban a subasta. Con esta medida el
Gobierno pretendía sanear la hacienda pública y solucionar el problema
social del campo extendiendo la propiedad. El resultado fue distinto al
pretendido porque no se solucionó el problema del latifundio y los grandes
beneficiados fueron los antiguos terratenientes, que ampliaron sus
posesiones, y la burguesía urbana, que invirtió sus ahorros en propiedades
rurales. Se vivieron dos grandes desamortizaciones, que coincidieron con la
subida al poder de los progresistas: la de Mendizábal en 1836 y la de Madoz
en 1855.
Se inicia una tardía e incompleta industrialización caracterizada por la
masiva entrada de capital francés y británico invirtiendo en ferrocarriles,
banca y minería exportadora, lo que supuso una clara dependencia
económica. Solo Cataluña y el País Vasco vivieron una decidida revolución
industrial, la primera centrada en la industrial textil y la segunda en la
siderurgia.
El avance más espectacular fue la creación de la red de ferrocarriles,
iniciada a mediados de siglo por parte de empresas extranjeras.
8. LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA (1874-1902)
La restauración borbónica en la persona de Alfonso XII, solo seis años
después de haber sido destronada su madre, se explica por la fragilidad de
la Primera República, su falta de apoyo social entre campesinos y
trabajadores urbanos, y por la fuerza de los grupos favorables al nuevo rey,
como la alta burguesía, los terratenientes, la Iglesia y gran parte del
ejército.
Cánovas del Castillo fue el verdadero ideólogo y artífice de la
Restauración, sistema político que apoyándose en una monarquía
parlamentaria pretendía la reconciliación de las fuerzas políticas para
alcanzar una auténtica estabilidad.
Alfonso XII reinará hasta 1885 y a su muerte le sucederá su hijo póstumo
Alfonso XIII, en cuyo nombre y hasta alcanzar la mayoría de edad en 1902
se encargará de la regencia su madre María Cristina de Habsburgo.
Este período se caracteriza por:
Aprobación de la Constitución de 1876: aunque tenía un
carácter conservador, por el que se devolvía la soberanía
compartida entre Rey y Cortes y declaraba la religión católica la
oficial del Estado, era lo suficientemente abierta como para que
pudieran gobernar con ella los dos partidos principales.
Sistema bipartidista: se sigue el modelo británico, por el que el
ejercicio del poder quedaba en manos de dos partidos, el
conservador, de tintes moderados y dirigido por Cánovas del
Castillo; y el liberal, de carácter progresista y liderado por
Sagasta. La línea ideológica que separaba ambos partidos era muy
tenue, lo que permitió pactar un turno pacífico en el poder. Este
sistema buscaba la estabilidad, pero dejaba fuera del juego político
al resto de opciones, tanto a las más conservadoras (carlismo)
como a las más radicales (republicanos y partidos obreros).
Sistema electoral falseado: aunque formalmente se admitía el
sufragio universal masculino desde 1890, lo cierto es que las
elecciones no funcionaban libremente, sino que eran manejadas
desde el poder para asegurar que el partido al que le tocaba
gobernar lo hiciera sin dificultades. Aparece la figura del cacique
en el mundo rural (caciquismo), que controla los movimientos
políticos de una circunscripción por sistemas fraudulentos como el
cómputo de votos no emitidos (pucherazo).
Nacimiento del movimiento obrero: a partir del sexenio
revolucionario surgen las nuevas ideologías al amparo de la
Constitución de 1869, que contemplaba amplias libertados. El
anarquismo fue la opción política predominante entre el
proletariado rural andaluz y el industrial catalán, organizado
entorno al sindicalismo. El marxismo se organizó en torno al
Partido Socialista Obrero Español, que era partidario de la
participación en la vida política.
Fuerte centralismo: provocó reacciones regionalistas que
llevaron al nacimiento de movimientos nacionalistas en las
regiones donde se estaba desarrollando la Revolución Industrial,
como el de la Renaixença catalana o partidos políticos como el
Partido Nacionalista Vasco.
*EL DESASTRE DEL 98
El siglo XIX finalizó con una crisis generalizada que evidenciaba la
necesidad de revisar el mecanismo de la Restauración. El detonante fue la
pérdida en 1898 de las últimas colonias que conservaba España, lo cual
ponía en evidencia que España era una potencia de último orden en el
concierto internacional, pero se vio acompañada de otras crisis, social y
económica, mucho más graves.
En 1895 se iniciaron las revueltas independentistas en Cuba y en 1896 en
Filipinas. Finalmente, los Estados Unidos provocaron una declaración de
guerra cuando el acorazado Maine se hundió en La Habana en extrañas
circunstancias. España se vio obligada a firmar el Tratado de París en el que
se reconocía la independencia de Cuba y las adquisiciones de Puerto Rico y
Filipinas por los Estados Unidos.
El llamado desastre del 98 provocó una gran conmoción en todo el país
que se tradujo en una fuerte corriente revisionista promovida por los
mismos políticos del sistema, como Francisco Silvela, quien había sucedido
a Cánovas al frente del partido conservador y que proponía reformar la
monarquía parlamentaria y la Restauración desde dentro. Por otro lado, los
opositores al régimen y un nutrido grupo de intelectuales proponían un
profundo regeneracionismo para sacar a España de la crisis y atraso
económico, cultural y social.
En la economía de este fin de siglo la agricultura siguió teniendo un gran
peso y la industria continuó frenada por la escasez de capital nacional, la
debilidad del mercado interno, la dependencia tecnológica con respecto al
exterior y la falta de un capitalismo emprendedor. A ello se unió la
disminución del comercio exterior que acompañó a la pérdida de las
colonias y un proceso inflacionista que agravó la crisis económica y que
pronto repercutió en el campo social con huelgas y un aumento de la
actividad anarquista.
Durante este período la población creció con mayor lentitud que en las
décadas centrales del siglo pues, aunque siguen muy altos los índices de
natalidad, también lo son los de mortalidad debido a las epidemias de
cólera, crisis de subsistencia y las guerras coloniales. También fueron
importantes los movimientos migratorios hacia América, que se calculan en
un millón de personas entre 1882 y 1914, ya que la capacidad española de
crear trabajo estaba por debajo del aumento demográfico.
ACTIVIDADES TEMA 2
1. Elabora una línea del tiempo en que aparezcan reflejados los períodos de
la historia de España entre 1808 y 1902.
2. Relaciona los siguientes hechos históricos con su período
correspondiente:
Vicalvarada; pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas; Revolución Gloriosa;
Renaixença catalana; primera guerra carlista; asesinato de Prim; Cortes de
Cádiz; sistema bipartidista; nacimiento del movimiento obrero;
pronunciamiento de Riego.
3. Define: dictadura, cacique, afrancesado, república, pronunciamiento,
golpe de estado, revolución, desamortización, constitución, terrorismo.
4. ¿En qué momento la burguesía como clase social deja de ser
revolucionaria para convertirse en conservadora? ¿Qué clase social
terminará siendo desde finales del siglo XIX la principal enemiga política e
ideológica de la burguesía?
5. A continuación se reproduce el encabezamiento de una de las muchas
constituciones que vinieron a la luz en el siglo XIX. Razona si tienen una
orientación moderada o progresista:
“La Nación Española, y en su nombre las Cortes Constituyentes elegidas por
sufragio universal, deseando afianzar la justicia, la libertad y la seguridad, y
proveer el bien de cuantos vivan en España, decretan y sancionan la
siguiente Constitución (…)
At. 17. Tampoco podrá ser privado ningún español del derecho de emitir
libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito (…)
Art. 32. La soberanía reside esencialmente en la Nación, de la cual emanan
todos los poderes”.
6. Investiga:
¿Por qué no triunfó la intención de Simón Bolívar de crear unos Estados
Unidos del Sur de América?