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Pretensiones territoriales Perú-Argentina

El documento detalla la inestabilidad política en Paraguay desde la Revolución Febrerista de 1936, donde varios presidentes fueron depuestos por golpes de estado, hasta la dictadura de Higinio Morínigo y su eventual liberalización tras la II Guerra Mundial. También se aborda la historia de la Real Audiencia de Charcas, su papel en el Alto Perú y la independencia de Bolivia, marcada por conflictos internos y externos. La transición de Alto Perú a Bolivia se caracteriza por la lucha por la independencia y la inestabilidad política que siguió a la emancipación en 1825.

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Pretensiones territoriales Perú-Argentina

El documento detalla la inestabilidad política en Paraguay desde la Revolución Febrerista de 1936, donde varios presidentes fueron depuestos por golpes de estado, hasta la dictadura de Higinio Morínigo y su eventual liberalización tras la II Guerra Mundial. También se aborda la historia de la Real Audiencia de Charcas, su papel en el Alto Perú y la independencia de Bolivia, marcada por conflictos internos y externos. La transición de Alto Perú a Bolivia se caracteriza por la lucha por la independencia y la inestabilidad política que siguió a la emancipación en 1825.

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Algunos de ellos, como Eusebio Ayala (presidente durante la guerra del Chaco entre 1932-1936)

fue depuesto en la Revolución del 17 de febrero de 1936, conocida como la 'Revolución


Febrerista'. Rafael Franco que gobernó un año y medio aproximadamente luego de Ayala, quien
había sido presidente por un golpe de Estado y luego depuesto también por un golpe de Estado.
Félix Paiva, que gobernó alrededor de dos años. José Félix Estigarribia, que gobernó unos meses
antes de su trágica muerte en un accidente aéreo. Higinio Morínigo, que gobernó alrededor de
ocho años (durante su mandato se desarrolló la II guerra civil paraguaya en 1947). Otros como
Juan Manuel Frutos, Juan Natalicio González, Raimundo Rolón, Felipe Molas López, Federico
Chaves, Tomas Romero Pereira, gobernaron apenas varios meses, siendo derrocados por golpes
de estados o simplemente designados de forma provisional por el Congreso.Un dato curioso es
que entre el 4 y el 8 de mayo de 1954, el cargo de presidente estaba vacante. Es decir, durante
esos días, el Paraguay estaba sin presidente.

En 1939 el presidente José Félix Estigarribia respondió a un estancamiento político al disolver el


Congreso y se declaró favorable dictador. Para dramatizar el deseo de su gobierno para el
cambio, que desechó la Constitución y promulgó una nueva Constitución en julio de 1940, que
estuvo vigente hasta 1967. Esta constitución refleja la preocupación de Estigarribia para la
estabilidad y el poder y por lo tanto siempre por un estado extremadamente de gran alcance.

Cabildo de Asunción, ex-Parlamento, actual Centro Cultural


de la República.

En 1940, pocos años después del cese de hostilidades con Bolivia, el dictador Higinio
Morínigo suspendió la constitución y prohibió los partidos políticos. La resistencia a su mandato
tomó la forma de revueltas estudiantiles y huelgas generales. La victoria aliada en la II Guerra
Mundial en 1945 convencen a Morínigo de liberalizar su régimen. En 1946, tras la expulsión del
gobierno de los sectores más cercanos al Eje Nazi, devolvió la libertad de expresión al pueblo,
permitió el retorno de los desterrados políticos y formó un gobierno de coalición entre el Partido
Colorado y el partido Concentración Revolucionaria Febrerista, en lo que se conoce como la
primavera Democrática que duró 6 meses.

Entre dos guerras (1870-1900 )

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Consecuencias de la posguerra

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Asunción hacia 1892.

Las consecuencias de la guerra de la Triple Alianza fueron funestas, costando la pérdida de dos
terceras partes de todos los hombres adultos y gran parte del territorio paraguayo. El país se vio
sometido a una ocupación brasileña que duró seis años (hasta 1876). La situación creada derivó en
un estancamiento económico que se prolongaría durante el resto del siglo. En cuanto a lo social,
la poligamia se hizo muy popular en el país (un hombre con varias mujeres) para repoblar el país,
así como predominó la sociedad matriarcal pero a su vez un fuerte machismo, contexto que aún
persiste en la actualidad, especialmente en las clases media-bajas.

Los ocupantes no se preocuparon por formar un gobierno independiente para el Paraguay hasta el
15 de agosto de 1869, en que se formó en las ruinas de Asunción un "gobierno provisional" o
Triunvirato, constituido por Cirilo Antonio Rivarola, Carlos Loizaga y José Antonio Bedoya. El
Triunvirato, nominalmente electo por el pueblo paraguayo, lo fue de hecho por una reunión de 21
personas,37 que representaban a las distintas facciones que respondían a las autoridades militares
brasileñas y –en menor medida– al mando militar argentino.38 Loizaga y Bedoya habían sido
oficiales de la pequeña "Legión Paraguaya", un cuerpo que había sido formado para dar un viso de
apoyo paraguayo a la invasión extranjera. Por su parte, Rivarola había participado en
conspiraciones contra los gobiernos de los López y había sido incorporado a la fuerza como
sargento al ejército paraguayo, del cual había desertado. Poco después, Loizaga y Bedoya
renunciaron y se retiraron a Buenos Aires, asumiendo Rivarola como presidente.37

El 15 de agosto de 1870, se reunió en Asunción una Convención Constituyente, para sancionar la


primera Constitución, inspirada en la constitución argentina de 1853. La misma Convención
declaró disuelto el Triunvirato, que había quedado reducido solo al triunviro Rivarola, nombrando
en su lugar a Facundo Machaín. No obstante, un golpe de Estado de las fuerzas militares del
Paraguay obligó a la misma Convención a elegir como presidente titular a Rivarola, que asumió su
cargo el 1 de septiembre de ese año. Poco después era sancionada la Constitución.39

La elección del Congreso Nacional significó el principio del fin del gobierno de Rivarola, que
terminó por presentar su renuncia el 18 de diciembre de 1871. Bajo el mando de su
sucesor, Salvador Jovellanos, se firmó el Tratado Loizaga-Cotegipe, que sancionaba las pretensiones
que había establecido el Imperio del Brasil al firmar el Tratado de la Triple Alianza: el
establecimiento de los límites septentrionales del país en el río Apa y los Saltos del Guairá. El
Imperio se aseguró un tratado dejando de lado a la Argentina, que por su parte reclamaba todo
el Chaco Boreal; por el Tratado Machain-Yrigoyen se estableció que el Chaco central ―la mayor
parte de la actual provincia argentina de Formosa― quedaba para la Argentina, mientras que el
territorio al norte del río Verde quedaba para el Paraguay. Se estableció que sería resuelto por
un laudo arbitral, que resolvería el presidente de Estados Unidos, Rutherford B. Hayes. Este se
pronunció en noviembre de 1878, adjudicando el territorio al Paraguay.40
Por su parte, el Alto Perú se caracterizó por presentar una base minero-agrícola. La ciudad
de Potosí, la más poblada de América en 1574 (120.000 habitantes), se convirtió en un gran centro
minero por la explotación de las minas de plata del Cerro Rico de Potosí y en 1611 era la mayor
productora de plata del mundo. El rey Carlos I había otorgado a esta ciudad el título de villa
imperial después de su fundación.

Como un colchón adicional de presencia española ante la avanzada portuguesa, la corona permitió
el establecimiento de misiones jesuíticas al norte y este de Santa Cruz en las regiones de Moxos y
Chiquitos. Estas misiones fueron muy exitosas y se establecieron centros importantes y avanzados
tanto cultural como económicamente. Estos territorios pertenecían a la gobernación de Santa Cruz
y los misioneros eran en su mayoría originarios del centro de Europa (Suiza, Alemania, Hungría).
Como testigos del nivel de desarrollo de estos centros misionales quedan las Misiones de
Chiquitos (San Javier, Concepción, San Miguel, San Rafael, San José y Santa Ana) todas en Santa
Cruz y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por Unesco.4

La Audiencia de Charcas

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Antiguo edificio de la Real Audiencia de Charcas, hoy la Universidad


Andina Simón Bolívar. Calle Real Audiencia Sucre - Bolivia.

Artículo principal: Real Audiencia de Charcas

Una de las instituciones más importantes del gobierno de la corona en América fueron las Reales
Audiencias, los organismos dedicados a desempeñar las funciones judiciales. La Audiencia de
Charcas, fue la más alta autoridad jurídica del territorio del Alto Perú, Tucumán, Río de la
Plata y Paraguay. Tenía su sede en la ciudad de Chuquisaca, también llamada entonces La Plata y
actualmente Sucre.

La Real Audiencia de Charcas fue creada por Cédula del Rey Felipe II el 18 de septiembre de 1559 y
sus límites fueron fijados por Cédula del 29 de agosto de 1563. Contaba con cinco oidores, un
presidente y algunos funcionarios subalternos. El presidente de la Real Audiencia de Charcas, era
también capitán general de La Plata, cargo equivalente al de un gobernador, y por lo tanto tenía
también facultades administrativas.

Durante algo más de 200 años el territorio de la actual Bolivia constituyó la Real Audiencia de
Charcas, uno de los centros más prósperos y densamente poblados de los virreinatos españoles. En
las últimas décadas del siglo XVIII, Potosí, la ciudad más importante en el hemisferio occidental
del Imperio español, comenzó a decaer hasta pasar al olvido al agotarse las vetas de plata más
ricas y la diversificación de la economía.

En 1776 la Real Audiencia de Charcas que pertenecía al Virreinato del Perú, pasó a depender del
nuevo Virreinato del Río de la Plata, con sede en Buenos Aires.

Guerra de la Independencia (1809-1825)

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Artículo principal: Guerra de la Independencia de Bolivia

El Salón de la Independencia durante el Congreso


Constituyente de la Nación.

La Independencia del Alto Perú fue un proceso revolucionario íntimamente ligado al surgimiento
del Estado Argentino y la posterior independencia de España. Para contener el avance
independentista promovido por las Provincias Unidas del Río de la Plata el virrey del Perú José
Fernando de Abascal reincorporó provisionalmente a su autoridad la Real Audiencia de Charcas,
como lo había sido hasta 1776, y desplegó sobre ella un poderoso ejército. Aclarando el virrey en
el decreto de anexión que lo hacía: hasta que se restablezca en su legítimo mando el Excmo. Señor
Virey de Buenos-Aires, y demás autoridades legalmente constituidas, pues solo la autoridad real
podía desmembrar el territorio definitivamente del virreinato de Buenos Aires.67 Entre 1810 y 1826
el Alto Perú fue escenario de interminables combates y batallas entre los realistas peruanos y
altoperuanos y los patriotas argentinos y altoperuanos, a los que se sumarían después de la
independencia peruana los patriotas del Perú y la Gran Colombia que intentarían extender la
independencia en los territorios que permanecerían bajo control realista hasta después de
la batalla de Ayacucho. El movimiento independentista en el Alto Perú se vio impactado por
la Rebelión de Pedro Antonio Olañeta, que comandó a todo el ejército realista altoperuano el 22
de enero de 1824 contra la autoridad del virrey del Perú, José de la Serna. La guerra llegó a su fin
con la Campaña de Sucre, que terminó matando al general realista Pedro Antonio Olañeta en
el Combate de Tumusla el 1 de abril de 1825.8

Véase también: Guerras de Independencia Hispanoamericana

Consolidación de la República (1825-1841)

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Véase también: Presidente de Bolivia


Desde su emancipación el 6 de agosto de 1825, Bolivia se sumergió en un estado crónico de
revoluciones, levantamientos militares, terribles luchas internas y cruentas guerras civiles durante
un largo periodo de tiempo de 55 años (más de medio siglo) que trajo como consecuencia la
inestabilidad política que duró prácticamente hasta el año 1880. Pero sería en los primeros 16 años
de la República donde la joven nación se vio verdaderamente en peligro por constantes amenazas
externas que ponían en riesgo su propia independencia, soberanía e integridad territorial.

El término Alto Perú es una denominación tardía para referirse a la región alta de las intendencias
del noroeste del Virreinato del Río de la Plata, intendencias pertenecientes en lo judicial a la Real
Audiencia de Charcas, ya en las postrimerías de la colonia, no fue utilizado sino recién hacia fines
del siglo XVIII, hasta entonces no existe un solo documento o crónica oficial que use este nombre.1
Esto fue advertido ya en 1851 por José María Dalence, quien afirmaba que «La denominación Alto
Perú aplicada exclusivamente a Bolivia, es nueva y muy impropia... Lo cierto es que ni en las leyes
españolas, ni en sus historiadores, se da a lo que hoy es Bolivia otro nombre que el de Charcas».2 La
denominación Alto Perú recién entró en uso al crearse el Virreinato del Río de la Plata, y tomó
fuerza como sobrenombre entre 1809 y 1810, utilizado principalmente por los «rioplatenses».3«El
término Alto Perú tuvo vigencia durante unos cincuenta años, desde que el territorio fue
transferido a la jurisdicción del Virreinato del Río de la Plata hasta la fundación de la República»4
de Bolivia.

La primera denominación oficial impuesta por la Corona española, a la región que durante el
incanato fue conocida como Collasuyo, fue la de Nueva Toledo, gobernación adjudicada al
conquistador Diego de Almagro, que junto con la de Nueva Castilla otorgada a Francisco Pizarro,
recibían el nombre globalizador de Perú. Esta organización territorial tuvo, sin embargo, una
vigencia corta quedando abolidas ambas gobernaciones mediante la Real Cédula que erigió el
Virreinato del Perú en 1542 y del que la Audiencia y Cancillería Real de Charcas establecida en
1559 fue parte integrante hasta 1776. El historiador español Luis Suárez Fernández señala que el
término Alto Perú no se populizaría sino hasta el último tercio del siglo XVIII en parte debido a que
las provincias altas del Virreinato peruano le fueron desmembradas para ser incorporadas al del
Río de la Plata.5 En adelante y hasta el final de la época colonial dicha región sería conocida
popularmente como el Alto Perú, siendo que el gentilicio "altoperuano" aún es recogido por el
diccionario de la Real Academia Española que lo define como "perteneciente o relativo al Alto
Perú, territorio en lo judicial de la Audiencia de Charcas, hoy región alta de Bolivia".6 Alto Perú ha
sido también un término frecuentemente utilizado por algunos historiadores para referirse a la
etapa colonial de la historia boliviana.7

Según el autor boliviano José María Dalence, la denominación Alto Perú corresponde a las sierras
que se extienden desde Copiapó en Chile hasta Quito en Ecuador.8

Provincia española de Charcas

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Véase también: Provincia de Charcas

Véase también: Real Audiencia de Charcas


Existe un equívoco principal en la denominación de los territorios cuando se habla de la Provincia
de Charcas, que es el confundir la Provincia de Charcas con la Real Audiencia de Charcas (1561-
1825), el primero es una subdivisión del territorio del Imperio español que duró sólo hasta 1782; y,
mientras que el otro es un órgano de tribunal judicial de apelaciones, su distrito judicial varió en
cuanto a poder durante la independencia.

Inicialmente la Provincia de Charcas se encontraba bajo la administración del Virreinato del


Perú con sede en Lima, hasta 1776, fecha en que se creó el Virreinato del Río de la Plata con sede
en Buenos Aires.

Revolución de mayo

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Tras varias semanas de conspiraciones, en la noche del 14 al 15 de mayo de 1811 estalló


una revolución, dirigida en lo militar por el capitán Pedro Juan Caballero y Fulgencio Yegros. El
gobernador fue obligado a incorporar dos consocios, Juan Valeriano Zeballos y José Gaspar
Rodríguez de Francia y convocar un Congreso. El Congreso se reuniría al mes siguiente, y el 17 de
junio decidió la deposición de Velasco, acusado de negociar con los portugueses para defender la
monarquía aún al precio de pasar a depender del Imperio portugués. En su lugar nombró una
Junta Gubernativa, presidida por Fulgencio Yegros. Suele afirmarse que este fue el único proceso
pacífico de independencia en la América del siglo XIX, lo que se explica en parte porque el
Paraguay no era accesible para fuerzas españolas sino a través de las Provincias Unidas, y éstas no
pudieron ser nunca obligadas a abrir el paso hasta el Paraguay.

El 12 de octubre de 1811 se firmó un tratado con la Junta de Buenos Aires, que establecía ―entre
otras disposiciones― un proyecto de confederación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y
Paraguay, pero los intereses contrapuestos de las elites porteñas y asuncenas chocaron.

Patria Vieja (1811-1864)

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Artículo principal: José Gaspar Rodríguez de Francia


José Gaspar Rodríguez de Francia.

Primer consulado y posterior dictadura

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Después de un período de Consulado (esto es, en el sentido de cónsul romano como sistema
compartido de gobierno) con Francia y Yegros, el Congreso paraguayo de 1814 nombró a Francia
dictador de la República. Ante el fortalecimiento del unitarismo en la ciudad de Buenos Aires, ese
cargo sería modificado dos años más tarde al de Dictador Perpetuo «con calidad de ser sin
ejemplar». Mientras vivió Francia, no se volvió a reunir ningún Congreso nacional, y Rodríguez de
Francia gobernó autocráticamente hasta su muerte.

La resistencia al gobierno de Rodríguez de Francia, se materializó en marzo de 1820, en una


conspiración comandada por Fulgencio Yegros, que fue abortada rápidamente por el Dictador. En
julio de 1821, más de un año después, fueron fusilados sus principales figuras. Se calcula que no
más de 40 personas fueron ejecutadas por motivos políticos en casi 30 años de gobierno, en un
período en que en las provincias vecinas se desangraban, muriendo decenas de miles de personas
en guerras fratricidas. En pleno proceso judicial sobre la conspiración, en septiembre de 1820, dio
asilo al caudillo uruguayo José Gervasio Artigas amigo de muchos de los conspiradores que en ese
momento estaban presos.

José Gaspar Rodríguez de Francia murió el 20 de septiembre de 1840.

Apertura al exterior

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La inserción de Carlos Antonio López en la vida política del país se inició a la muerte de Rodríguez
de Francia, cuando fue designado consejero y secretario de Mariano Roque Alonso durante el
gobierno de la Comandancia de Armas. Posteriormente, en 1841 es nombrado cónsul del Paraguay
(en el mismo sentido que antes Francia y Yegros) En 1844, el Congreso le otorgó poderes de
presidente de la República, por diez años.

Carlos Antonio López continuó, aunque con un estilo diferente, abriendo lentamente al país al
exterior, la defensa de la independencia paraguaya, amenazada especialmente por la negación del
Gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas de reconocer la independencia del país y su
insistencia en seguir considerando que la incipiente Argentina tenía derechos sobre la antigua
Provincia del Paraguay, heredados del dominio español.

Entre las acciones de progreso del gobierno de López se destaca la creación del primer periódico
nacional: El Paraguayo Independiente, de la Flota Mercante y del Ferrocarril; la puesta en marcha
de la fundición de Ybycuí, los arsenales nacionales, y la contratación de unos 200 técnicos
europeos que aportaron su conocimiento y su trabajo para la modernización de la capital y del
país. La educación y la cultura fueron otros campos muy favorecidos por iniciativas de Don Carlos,
quien cumplió un segundo y un tercer periodo de gobierno, hasta su muerte, en 1862.

A esta, después de un mes de negociaciones, su hijo Francisco Solano López, de 36 años, es elegido
Presidente de Paraguay. Este había encabezado en 1853 un viaje de más de un año y medio a
Europa -como Embajador de su padre- a fin de obtener reconocimiento de la independencia del
país y fue quien cerró los tratos con las compañías inglesas (principalmente) que le vendieron al
país la tecnología necesaria para un despegue económico e industrial descollante para esos años,
sin recurrir a préstamo alguno, a más de ser quien contratara el par de centenares de técnicos
europeos que la pusieron en práctica.

Guerra de la Triple Alianza (1864-1870)

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