Barrett, Lisa Feldman. How Emotions Are Made: The Secret Life of the Brain.
Boston: Houghton Mifflin Harcourt, 2017.
Ideas interesantes:
1. Existe una explicación radicalmente diferente a la teoría clásica de las emociones. Las
emociones no son provocadas, sino que las creamos. Surgen a partir de una combinación de las
propiedades físicas del cuerpo, la cultura y el entorno. Las emociones son reales, pero no en el
mismo sentido de “real” que las moléculas o las neuronas, sino más bien son como el dinero:
son el producto de un acuerdo humano (12-13 de la introducción). Se llama “teoría de las
emociones construidas”.
2. Hay un problema interesante: la granularidad emocional. Las personas muchas veces no son
capaces de diferenciar cuando sienten una u otra emoción, por más de que estas sean
radicalmente diferentes (literalmente una te trae abajo y la otra hace que no puedas parar).
Quizá esto tenga que ver con los problemas vinculados al lenguaje, ya que solo “existe” aquello
que podemos conceptualizar y expresar en palabras. Si no sabemos cómo sentimos, qué
sentimos, mucho menos podremos comunicarlo o expresarlo para que otro pueda siquiera
entenderlo (3-4).
3. Las pruebas de Ekman y compañía sobre expresiones faciales que supuestamente permitirían
identificar las emociones (vinculando emociones con palabras) tiene grandes problemas. La
investigación muestra fotografías de seis emociones básicas (entre ellas, la tristeza) realizadas a
actores entrenados para mostrar específicamente los cambios faciales que debían realizar. Esto
se llevó a experimentar alrededor del mundo, incluso en Papua Nueva Guinea, con una tribu
que no había tenido demasiado contacto con el mundo occidental. Todos pudieron identificar
las emociones que “expresaban” los actores norteamericanos en las imágenes. Pero este método
depende de la percepción humana, por lo que se utilizó luego otro método que mide los
movimientos faciales de personas que sí están sintiendo dichas emociones, porque se les
induce. Al parecer, con este método, es imposible distinguir entre emociones porque los
movimientos faciales varían. Como mucho puede diferenciarse entre emociones placenteras y
no placenteras. Luego se obtuvieron los mismos resultados con una experimentación similar,
pero esta vez los movimientos faciales eran estudiados por seres humanos entrenados. Incluso,
aplicando estos métodos a los infantes o recién nacidos era imposible diferenciar demasiado. Al
final fue posible diferenciar en infantes a partir del contexto, que da información en gran
medida sobre las emociones que siente un ser humano en un momento dado (5-10).
4. Respecto de la identificación de emociones a partir de expresiones faciales, la norma es la
variación. Cualquier emoción es, más bien, una categoría amplia de movimientos faciales
variables (11).
5. La autora propone que mucho de lo que asociamos lingüísticamente a una emocion es cultural y
socialmente construido. Los medios de comunicación, la educación, incluso las facultades de
psicología emiten y propagan este tipo de asociaciones (11-12).
6. En diferentes ocasiones, en diferentes contextos, en diferentes estudios, entre los mismos
individuos o diferentes individuos de todo el mundo, la misma categoría emocional implica
respuestas corporales diferentes. La variación es la norma, no la uniformidad (23).
7. Existe un concepto llamado estimulación. La estimulación, coloquialmente es nuestro cerebro
intentando adivinar lo que ocurre en el mundo. El cerebro utiliza experiencias del pasado para
construir una hipótesis sobre lo que percibimos -esto es la estimulación- y lo compara con lo
percibido. Esto nos permite, por ejemplo, imponerle un significado al ruido, descartar lo
relevante de lo irrelevante (26-27).
8. Ahora, este mismo proceso puede ser utilizado por el cerebro para darle significado a las
sensaciones que vienen de adentro de nuestro cuerpo. Desde la perspectiva del cerebro, el
cuerpo es una fuente más de sensaciones. Inicialmente, estas sensaciones (como el aumento del
ritmo cardíaco, el cambio de temperatura, etc.), no tienen un significado psicológico objetivo.
Dependiendo del contexto en que tengamos esas sensaciones, nuestro cerebro le puede asignar
incluso un significado diferente a la misma percepción. Es el cerebro el que le da significado a
estas sensaciones. Estos significados se llaman concepto emocional y así, más o menos, es
como las emociones se hacen o se construyen. Las emociones son una creación del cerebro
respecto de qué significan tus sensaciones corporales, en relación al contexto (29-30).
9. Las emociones no son reacciones al mundo. No eres un receptor pasivo de la entrada sensorial,
sino un constructor activo de tus emociones. A partir de la aportación del sentido y la
experiencia pasada, tu cerebro construye el significado y prescribe la acción. Si no tuvieras
conceptos que representen tu experiencia pasada, todas tus aportaciones sensoriales serían solo
ruido. No sabrías cuáles son las sensaciones, qué las causó, ni cómo comportarte para lidiar con
ellas. Con los conceptos, tu cerebro da sentido a la sensación, y a veces ese significado es una
emoción (cita, 31).
10. En las dinámicas del cerebro sobre cómo es que las emociones se hacen, el gran reto es que el
cerebro no sigue una historia lineal de causa y efecto (como en la mecánica cuántica). Es
necesario identificar cómo teorizar sobre esto, tomando en cuenta la estimulación, la
degeneracy (que implica que no solo un área del cerebro es capaz de generar emociones, aquí
entra todo el tema de pacientes con y sin amígdala y la emoción “miedo”) – (32).
11. La teoría que sigue la autora para proponer esta forma de entender a las emociones es la teoría
científica llamada “construccionismo”, que sostiene que las experiencias y sensaciones son
creadas en el momento por procesos biológicos que ocurren en el cuerpo y el cerebro. La
aproximación construccionsita a las emociones sostiene algunas ideas centrales. La primera es
que una categoría emocional no tienen una “esencia” (fingerprint). Esto hace que los rangos de
tristeza, por ejemplo, sean muy distintos de persona en persona. Quizá si dos personas hubiesen
sido críadas juntas, bajo contextos parecidos, algunas expresiones de tristeza se parezcan (32-
33).
12. Otra idea central es que las emociones no son “inevitables”. Lo inevitable es que tendremos
cierto tipo de conceptos respecto de como cualificar las percepciones sensoriales que luego
comprenderemos como emoción. Los conceptos de emoción que tenemos las personas están
determinados por nuestro contexto social, en el que esos conceptos tenían significado y eran
útiles. Los aumentos en el ritmo cardiaco son inevitables, las emociones que sentimos al
respecto sí que lo son. Personas de diferentes culturas pueden asignar significados emocionales
al mismo input sensorial.
13. En ese sentido, el construccionismo está basado en la comprensión de las emociones a partir de
tres criterios. El primero es la construcción social de la persona: este primer criterio analiza
cómo los sentimientos y las percepciones están influenciadas por los roles sociales o creencias
sociales. Este criterio propone que las emociones se generan o conciben de manera diferente
dependiendo del rol que la persona ocupe en la sociedad. El segundo criterio es la construcción
psicológica, que propone que las percepciones y las emociones están ellas mismas construidas a
partir de partes más básicas. Las emociones están construidas a partir de sistemas básicos del
cuerpo y el cerebro y, a diferencia de la teoría clásica, las emociones no serían tan diferentes de
las cogniciones o percepciones: todos estos estados mentales están formados a partir de un
proceso cerebral básico -como mecanismo general- que produce cualquiera de ellos. El tercer
criterio es la neuroconstrucción, que sostiene que el cerebro y sus interconexiones no son
consecuencias inevitables de los genes de una persona, sino que los genes “se prenden” o “se
apagan” según el contexto, incluidos los genes que generan el cableado cerebral
(phaenomenon plasticity). En ese sentido, la experiencia es un factor determinante para la
existencia de la sinapsis neuronal. Literalmente, algunas de esas interconexiones neuronales -
sinapsis- existen porque alguien te habló o trató de determinada forma en el pasado. Así, la
macroestructura del cerebro está determinada por los genes, sí, pero el microcableado existente
entre neurona y neurona, no lo está. En consecuencia, las experiencias que uno ha tenido en la
vida determinan cómo experimentará y percibirá cada quién en el futuro.