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2 Hist Cuadernillo 2025

El documento es un índice de un curso de historia que abarca temas desde la definición de la historia hasta la conquista de América y la Revolución Francesa. Se exploran las sociedades originarias de América, el feudalismo en Europa, la expansión colonial, y la transición al capitalismo. También incluye fragmentos del libro 'Las Venas Abiertas de América Latina' de Eduardo Galeano, que analizan el impacto de la conquista en las culturas indígenas.
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2 Hist Cuadernillo 2025

El documento es un índice de un curso de historia que abarca temas desde la definición de la historia hasta la conquista de América y la Revolución Francesa. Se exploran las sociedades originarias de América, el feudalismo en Europa, la expansión colonial, y la transición al capitalismo. También incluye fragmentos del libro 'Las Venas Abiertas de América Latina' de Eduardo Galeano, que analizan el impacto de la conquista en las culturas indígenas.
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HISTORIA

2024
Estudiante: ________________________________

Profesor: Bruno Carcagno - Franco Ponce - Gabriel Lamberti - Pablo Elisii


INDICE
¿QUÉ ES LA HISTORIA?
La Historia: Definición y dimensiones de análisis 1-7
AMÉRICA Y EUROPA HASTA EL SIGLO XV
Las sociedades originarias de América: Diversidad Cultural 11-12
Agricultura en América 13-14
Mayas 15-16
Aztecas 17-19
Incas 19-23
Europa en la Edad Media: Feudalismo 25-31
La crisis del siglo XIV 32-33
El Renacimiento 34-35
El Humanismo 36-38
Reforma y Contrarreforma de la Iglesia 39-44
Monarquías centralizadas del siglo XVI 45-46
Expansión ultramarina europea 47-59
AMÉRICA Y EUROPA: VÍNCULOS COLONIALES
Organización de expediciones para la conquista 63-65
La conquista de Amirica 66-71
Conquista de Mixico y Perú 72-75
Las razones del triunfo español 76
Malinche y las armas españolas 77-79
Consecuencias de la Conquista 80
Otras Colonizaciones: Brasil y América del Norte 81-84
El descenso de la población indígena 85
Cartografía: Exploración de América del Norte 86
Sistema político colonial 88-89
Sistema económico colonial 90-95
Sociedad colonial 96-100
La Iglesia en América 101-102
Tipos de ciudades coloniales 103
Análisis de fuente: Las Venas Abiertas de América Latina 104-108
AMÉRICA Y EUROPA EN LA TRANSICIÓN AL CAPITALISMO
El Absolutismo 111-112
Éxitos y límites del Absolutismo 113-117
El siglo XVII: Un siglo de Conflictos 118-119
La ilustración 120-122
El despotismo ilustrado: El caso de las Reformas Borbónicas 123-124
Revolución Industrial 125-134
Revolución Francesa 135-145
Las Guerras Napoleónicas 146
HISTORIA

Profesor: Bruno Carcagno - Franco Ponce - Gabriel Lamberti - Pablo Elisii


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HASTA EL SIGLO XV

Profesor: Bruno Carcagno - Franco Ponce - Gabriel Lamberti - Pablo Elisii


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VÍNCULOS COLONIALES

Profesor: Bruno Carcagno - Franco Ponce - Gabriel Lamberti - Pablo Elisii


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Fragmentos del libro “Las Venas Abiertas de

América Latina” de Eduardo Galeano

Cuando Cristóbal Colón se lanzó a atravesar los grandes espacios vacíos al

oeste de la Ecúmene, había aceptado el desafío de las leyendas. (…) el mundo

era entonces el mar Mediterráneo con sus costas de ambigua proyección hacia

el África y Oriente.

América no sólo carecía de nombre (…) el propio Colón murió, después de sus

viajes, todavía convencido de que había llegado al Asia por la espalda. En 1492,

cuando la bota española se clavó por primera vez en las arenas de las Bahamas,

el Almirante creyó que estas islas eran una avanzada del Japón.

La pimienta, el jengibre, el clavo de olor, la nuez moscada y la canela eran tan

codiciados como la sal para conservar la carne en invierno sin que se pudriera

ni perdiera sabor. Los Reyes Católicos de España decidieron financiar la

aventura del acceso directo a las fuentes, para liberarse de la onerosa cadena

de intermediarios y revendedores que acaparaban el comercio de las especias

y las plantas tropicales, las muselinas y las armas blancas que provenían de las

misteriosas regiones del oriente. El afán de metales preciosos, medio de pago

para el tráfico comercial, impulsó también la travesía de los mares malditos.

Europa entera necesitaba plata; ya casi estaban exhaustos los filones de (las

minas de) Bohemia, Sajonia y el Tirol.

España vivía el tiempo de la reconquista. 1492 no fue sólo el año del

descubrimiento de América (…) fue también el año de la recuperación de


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Granada,el último reducto de la religión musulmana en suelo español. Había

costado casi ocho siglos recobrar lo que se había perdido en siete años1, y la

guerra de reconquista había agotado el tesoro real. Pero ésta era una guerra

santa, la guerra cristiana contra el Islam. España adquiría realidad como nación

alzando espadas cuyas empuñaduras dibujaban el signo de la cruz.

La hazaña del descubrimiento de América no podría explicarse sin la tradición

militar de guerra de cruzadas que imperaba en la Castilla medieval, y la Iglesia

no se hizo rogar para dar carácter sagrado a la conquista de las tierras

incógnitas del otro lado del mar. El papa Alejandro VI, que era valenciano,

convirtió a la reina Isabel en dueña y señora del Nuevo Mundo.

Tres años después del descubrimiento, Cristóbal Colón dirigió en persona la

campaña militar contra los indígenas de la Dominicana. Un puñado de

caballeros, doscientos infantes y unos cuantos perros especialmente

adiestrados para el ataque diezmaron a los indios. Más de quinientos, enviados

a España, fueron vendidos como esclavos en Sevilla y murieron

miserablemente. Pero algunos teólogos protestaron y la esclavización de los

indios fue formalmente prohibida al nacer el siglo XVI. En realidad, no fue

prohibida sino bendita: antes de cada entrada militar, los capitanes de conquista

debían leer a los indios, ante escribano público, un extenso y retórico

Requerimiento que los exhortaba a convertirse a la santa fe católica: «Si no lo

hiciéreis, o en ello dilación maliciosamente pusiéreis, certifícoos que con la

ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por

todas las partes y manera que yo pudiere, y os sujetaré al yugo y obediencia de

la Iglesia y de Su Majestad y tomaré vuestras mujeres y hijos y los haré


106

esclavos, y como tales los venderé, y dispondré de ellos como Su Majestad

mandare, y os tomaré vuestros bienes y os haré todos los males y daños que

pudiere...».

Una sola bolsa de pimienta valía, en el medievo, más que la vida de un hombre,

pero el oro y la plata eran las llaves que el Renacimiento empleaba para abrir

las puertas del Paraíso en el cielo y las puertas del mercantilismo capitalista en

la tierra. La epopeya de los españoles y los portugueses en América combinó la

propagación de la fe cristiana con la usurpación y el saqueo de las riquezas

nativas. El poder europeo se extendía para abrazar el mundo.

El propio Cortés había hipotecado todos sus bienes personales para equipar la

expedición a México. Salvo contadas excepciones como fue el caso de Colón o

Magallanes, las aventuras no eran costeadas por el Estado, sino por los

conquistadores mismos, o por los mercaderes y banqueros que los

Había, sí, oro y plata en grandes cantidades, acumulados en la meseta de México

y en el altiplano andino.

(…) la conquista se extendió, en oleadas, como una marea furiosa. Los

adelantados sucedían a los almirantes y las tripulaciones se convertían en

huestes invasoras. Las bulas del Papa habían hecho apostólica concesión del

África a la corona de Portugal, y a la corona de Castilla habían otorgado las

tierras «desconocidas como las hasta aquí descubiertas por vuestros enviados

y las que se han de descubrir en lo futuro...»: América había sido donada a la

reina Isabel. En 1508, una nueva bula concedió a la corona española, a

perpetuidad, todos los diezmos (impuestos para la Iglesia) recaudados en


107

América: el codiciado patronato universal sobre la Iglesia del Nuevo Mundo

incluía el derecho de presentación real de todos los beneficios eclesiásticos.

Había de todo entre los indígenas de América: astrónomos y caníbales,

ingenieros y salvajes de la Edad de Piedra. Pero ninguna de las culturas nativas

conocía el hierro ni el arado, ni el vidrio ni la pólvora, ni empleaba la rueda. La

civilización que se abatió sobre estas tierras desde el otro lado del mar vivía la

explosión creadora del Renacimiento: América aparecía como una invención

más, incorporada junto con la pólvora, la imprenta, el papel y la brújula al

bullente nacimiento de la Edad Moderna. El desnivel de desarrollo de ambos

mundos explica en gran medida la relativa facilidad con que sucumbieron las

civilizaciones nativas. Hernán Cortés desembarcó en Veracruz acompañado por

no más de cien marineros y 508 soldados; traía 16 caballos, 32 ballestas, diez

cañones de bronce y algunos arcabuces, mosquetes y pistolones. Y sin embargo,

la capital de los aztecas, Tenochtitlán, era por entonces cinco veces mayor que

Madrid y duplicaba la población de Sevilla, la mayor de las ciudades españolas.

Francisco Pizarro entró en Cajamarca con 180 soldados y 37 caballos. Los

indígenas fueron, al principio, derrotados por el asombro. El emperador

Moctezuma recibió, en su palacio, las primeras noticias: un cerro grande andaba

moviéndose por el mar. Otros mensajeros llegaron después: «...mucho espanto

le causó el oír cómo estalla el cañón, cómo retumba su estrépito, y cómo se

desmaya uno; se le aturden a uno los oídos. Y cuando cae el tiro, una como bola

de piedra sale de sus entrañas: va lloviendo fuego...». Los extranjeros traían

«venados» que los soportaban «tan alto como los techos». Por todas partes

venían envueltos sus cuerpos, «solamente aparecen sus caras. Son blancas,
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son como si fueran de cal. Tienen el cabello amarillo, aunque algunos lo tienen

negro. Larga su barba es ...». Moctezuma creyó que era el dios Quetzalcóatl

quien volvía. Los dioses vengativos que ahora regresaban para saldar cuentas

con sus pueblos traían armaduras y cotas de malla, lustrosos caparazones que

devolvían los dardos y las piedras; sus armas despedían rayos mortíferos y

oscurecían la atmósfera con humos irrespirables. Los conquistadores

practicaban también, con habilidad política, la técnica de la traición y la intriga.

Supieron explotar, por ejemplo, el rencor de los pueblos sometidos al dominio

imperial de los aztecas y las divisiones que desgarraban el poder de los incas.

Los tlaxcaltecas fueron aliados de Cortés, y Pizarro usó en su provecho la

guerra entre los herederos del imperio incaico, Huáscar y Atahualpa, los

hermanos enemigos. Los conquistadores ganaron cómplices entre las castas

dominantes intermedias, sacerdotes, funcionarios, militares, una vez abatidas,

por el crimen, las jefaturas indígenas más altas. Pero además usaron otras

armas o, si se prefiere, otros factores trabajaron objetivamente por la victoria

de los invasores. Los caballos y las bacterias, por ejemplo.

Edición de Las Venas Abiertas de América Latina


TRANSICIÓN AL CAPITALISMO

Profesor: Bruno Carcagno - Franco Ponce - Gabriel Lamberti - Pablo Elisii


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La Revolución Francesa
Las revoluciones son eventos transformadores que ponen fin a un
orden establecido –político, económico o técnico– e instauran otro radi-
calmente diferente. En la historia, hubo numerosas revoluciones, pero nin-
guna tuvo la influencia política, filosófica e ideológica de la Revolución
Francesa, que, en pocos años, se constituyó en un modelo para todos los
movimientos revolucionarios subsiguientes, no solo en Europa sino tam-
bién en América y Asia.
La llamada Revolución Francesa ocurrió en uno de los reinos más ex-
tensos y poderosos de Europa, donde la monarquía estaba más consoli-
dada. La nobleza francesa era, además, una de las más recalcitrantes* del
continente. Aunque constituía una minoría de la población total –calculada

© Tinta fresca ediciones S. A. | Prohibida su fotocopia. Ley 11.723


en 25 millones de franceses–, detentaba numerosos privilegios, al igual
que el clero y la Corona.
En el extremo opuesto de esta sociedad jerárquica, los campesinos y
los sectores populares urbanos debían luchar cada día por su subsisten-
Grabado que representa a un campesino cia. La explotación agrícola estaba muy atrasada y tenía un rendimiento
francés de la época de la Revolución muy bajo. Por eso, los campesinos siempre estaban amenazados por el
Francesa. hambre y la miseria. Por encima de todos, estaba el rey, cuyo poder no
emanaba de la voluntad popular ni del imperio de las leyes, sino de la
gracia divina. El monarca tenía autoridad absoluta, que había conquistado
Glosario despojando a la nobleza de algunos de sus privilegios (por ejemplo, el
recalcitrante: obstinado, aferrado a una derecho medieval de contar con ejércitos personales). Sin embargo, hacía
opinión o conducta, reacio a cualquier tiempo que la época feudal había terminado y la Corona francesa atrave-
tipo de novedad o reforma. saba una situación crítica, debido a que estaba tan endeudada que debía
destinar la mitad de sus ingresos a pagar sus obligaciones financieras.
El rey y sus ministros no supieron cómo enfrentar la crisis, acosados
por los aristócratas, que buscaban recuperar sus antiguos privilegios, y
por los sectores populares amenazados por el hambre. En esta coyuntura,
una jugada política de la nobleza para condicionar al rey en favor de sus
intereses encendió la mecha que detonaría los sucesos revolucionarios.
La revolución fue espontánea; no obstante, fue sostenida por un amplio
consenso de ideas. Al cabo de los eventos revolucionarios, el Antiguo Ré-
gimen había sido destruido: todas las instituciones reales, los privilegios
feudales y los títulos nobiliarios habían sido eliminados, y el rey, ejecutado.
La herencia de este período turbulento de la historia francesa, resu-
mida en los principios revolucionarios “Libertad, Igualdad y Fraternidad”,
sería el antecedente inmediato de los movimientos independentistas
americanos.

Actividades
1. Respondan las siguientes preguntas.
a. ¿Cuáles fueron las razones por las que la Corona francesa atravesaba
una crisis?
Luis XVI, el último rey absoluto de Francia, b. ¿Qué sectores se manifestaban descontentos ante la monarquía?
gobernó entre 1774 y 1791. c. ¿Qué significa que en Francia el rey gobernaba “por gracia divina”?

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Las transformaciones sociales en el siglo XVIII

Desde la Edad Media, la sociedad francesa se organizó de manera Glosario


jerárquica y podían distinguirse tres órdenes o estados. abad: superior de una abadía o
El Primer Estado estaba formado por el alto clero, es decir, el conjunto monasterio en donde se congregan varias
de obispos, abades* y canónigos* que controlaban las cuantiosas propie- órdenes religiosas.
dades de la Iglesia, tanto las que se ubicaban alrededor de las abadías canónigo: miembro del gobierno
y los conventos en las ciudades como las del ámbito rural. Por entonces, colegiado de una catedral. Asesor del
casi una quinta parte de la tierra francesa era propiedad del clero. obispo.
El Segundo Estado comprendía a la aristocracia, que era dueña de
otra quinta parte de las tierras del reino. El poder de la nobleza había dis-
minuido en los dos siglos previos, a medida que se fortaleció la autoridad
real. De hecho, tenía un escaso rol en la administración del Estado y el
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gobierno, aunque aún ocupaba los mandos en el Ejército y las altas jerar- La burguesía comercial
quías eclesiásticas. Uno de los sectores más florecientes
El Tercer Estado comprendía a todos los otros grupos sociales, que te- de la alta burguesía francesa
nían notables diferencias entre sí. En los sectores urbanos, se destacaban estaba formado por los empresarios
los miembros de la alta burguesía, que reunía a grandes comerciantes, mercantiles de los puertos marítimos
empresarios industriales, proveedores del Ejército, banqueros, abogados como La Rochelle, Burdeos y Nantes,
y notarios. Este grupo era el más próspero de la sociedad, en especial en enriquecidos con la trata de esclavos
París y algunas ciudades portuarias. La alta burguesía rivalizaba con la africanos y el tráfico colonial americano
aristocracia por varios motivos. Por un lado, era el grupo social más nuevo de azúcar, añil y café. Habían reunido
y ascendente. En segundo lugar, había adquirido grandes extensiones grandes fortunas, que usaron para
de tierras y tenía un creciente poder económico, pero no gozaba de los adquirir tierras y financiar la actividad
derechos feudales que servían de sustento a los nobles. En tercer lugar, industrial.
había acaparado los cargos de la administración pública y, sin embargo,
su poder no era reconocido por la aristocracia, que manifestaba un gran
desprecio por los burgueses. Finalmente, ejercía el control económico de
la sociedad, pero no tenía incidencia en las decisiones políticas, todavía
en manos del rey y sus consejeros.
Por debajo de la alta burguesía, el Tercer Estado reunía a un amplio
conjunto social –aproximadamente el 90% de la población francesa– de
pequeños comerciantes, profesionales, artesanos, obreros urbanos y, so-
bre todo, campesinos, además del bajo clero, que compartía con los otros
sectores populares una situación económica muy difícil.

Actividades
1. Elaboren un esquema para representar la manera en que estaba Caricatura francesa del siglo XVIII que
organizada la sociedad francesa desde la Edad Media. ilustra a un campesino cargando a
a. Indiquen las diferencias que había entre los distintos grupos que un noble y a un miembro del clero.
conformaban el Tercer Estado. Representa, así, el desigual reparto
b. ¿Por qué uno de los grupos más prósperos dentro del Tercer Estado eran de deberes y derechos en la Francia
los empresarios mercantiles? prerrevolucionaria.
c. ¿Por qué la alta burguesía rivalizaba con la aristocracia francesa?

Capítulo 9 La crisis del orden absolutista


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Cambios en la composición de la nobleza

La irrupción de la burguesía y su ascenso económico fue la principal trans-


formación social del siglo XVIII. Pero también hubo cambios en la composición de
la aristocracia francesa, formada por varios sectores que tenían condiciones de
vida disímiles. La nobleza no era una clase social homogénea. Los grupos que
la formaban eran hostiles entre sí y con frecuencia tenían intereses opuestos.
La nobleza de corte, compuesta por alrededor de cuatro mil personas, incluía
a los aristócratas que vivían en las inmediaciones del Palacio de Versalles –la
residencia del rey Luis XVI y su familia– y tenían contacto regular con el monarca.
Este grupo tenía los mayores privilegios, aunque estaba sumamente endeu-
dado y su situación económica –como la de la Corte– se había deteriorado de
Obra medieval donde se ve a manera abrupta en los 20 años previos a la Revolución.

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un noble que recorre sus tierras. La nobleza de espada –llamada así porque tenía derecho a portar y usar
Entre los sectores de la nobleza, espada– tenía menos preeminencia que la nobleza de corte. Pero también dis-
había grandes diferencias. Por frutaba de amplios derechos, en especial, la exención de impuestos y obliga-
ejemplo, la nobleza provinciana se ciones públicas.
oponía al sistema absolutista. La La nobleza provinciana, en cambio, se había empobrecido y dependía exclu-
nobleza de corte se beneficiaba sivamente del usufructo de los derechos feudales. Debido a la creciente miseria
con los favores del monarca, pero campesina y el aumento del costo de vida, los ingresos de la nobleza provin-
pedía reformas para aumentar sus ciana se reducían cada año. Por ese motivo, los aristócratas de las provincias
privilegios. envidiaban la suerte de la nobleza de corte y tenían un profundo resentimiento.
Un último sector de la aristocracia, la llamada nobleza de toga, era el más
reciente y próspero. Incluía a funcionarios y magistrados, muchos de los cuales
provenían de la alta burguesía y habían comprado sus cargos judiciales y admi-
nistrativos. Este grupo ocupaba una posición intermedia entre la burguesía y la
nobleza de espada, y era más poderoso que la nobleza provinciana.
A diferencia de la nobleza, los miembros de la alta burguesía tenían buena
educación y una formación intelectual amplia. En general, eran adeptos a las
ideas filosóficas de la Ilustración y tenían estudios universitarios. Solían esti-
mular la creación artística y financiar la labor de pintores, músicos, filósofos y
escritores. Algunos de estos burgueses cultos fueron líderes del movimiento
revolucionario de 1789.

La población campesina

En vísperas de la Revolución Francesa, el 80% de la población del reino


era campesina. Esta masa de la población era heterogénea. Había numerosos
siervos, obligados a trabajar las tierras de los nobles y vivir en condiciones muy
precarias, al límite de la supervivencia. También había muchos campesinos
libres sin tierras, que se empleaban como cosecheros y jornaleros agrícolas
y cobraban un salario mísero. A pesar de que no debían obediencia al señor,
como los siervos, su situación de vida era parecida.
Finalmente, había campesinos libres dueños de tierras, aunque estas eran
insuficientes y, en general, debían arrendar o alquilar otras parcelas o realizar
actividades complementarias –como la elaboración de tejidos de lana o bienes
artesanales– para poder subsistir.

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Los campesinos contra los privilegios feudales La confirmación de los
derechos feudales
Todos los grupos campesinos estaban amenazados por la persistencia y multi- En junio de 1789, ante los
plicidad de los derechos feudales que detentaban la Corona, el clero y la nobleza. reclamos de abolición de los
Entre los impuestos reales, se destacaba la capitación, una contribución per- derechos feudales, el rey
sonal o por cabeza, y la gabela o impuesto a la sal, cuya producción y distribución Luis XVI emitió una Declaración
era monopolizada por el Estado. Los campesinos también estaban obligados a de Intenciones del Rey: “Todas
alojar soldados y prestar servicios personales para la conservación de caminos. las propiedades, sin excepción,
El principal impuesto eclesiástico era el diezmo –en general, la décima parte serán especialmente respetadas;
de la cosecha–, sobre todo de los denominados cultivos mayores (trigo, avena, y Su Majestad comprende
cebada y centeno). Por último, estaban los impuestos señoriales, que eran los expresamente bajo nombre de
más impopulares. Algunos derechos feudales prohibían a los campesinos ca- propiedades a los diezmos,
zar en los bosques o pescar en los ríos, o los obligaban a pagar por atravesar un censos, rentas y derechos
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puente o moler los granos en los molinos del noble. Estas eran las banalidades feudales y señoriales, y en
o cargas que subsistían desde la época feudal. Otro impuesto al uso de la tierra general todos los derechos y
era la corvea. prerrogativas útiles u honoríficas
Estos derechos feudales, además de empobrecer a los campesinos, daban adjuntas a las tierras y a los
lugar a abusos y vejaciones que hacían insoportable la vida de los habitantes feudos, o pertenecientes a las
del campo. Por ejemplo, para cobrar la talla o impuesto al valor de la vivienda personas.”
campesina, los agentes fiscales solían apropiarse de todo cuanto había de utili-
dad en la morada.
Aunque hubo protestas campesinas contra los privilegios feudales durante
todo el siglo XVIII, el descontento se hizo más marcado en marzo de 1789, luego
de que la nobleza endureciera su posición sobre el campesinado con el objetivo
de obtener más ingresos y mejorar su situación económica. En varias ocasio-
nes, los campesinos había elevado urgentes peticiones al rey pidiendo la elimi-
nación o la reducción de los impuestos, pero el rey se negó obstinadamente a
recortar los privilegios de la aristocracia o el clero.
En algunas regiones de Francia, los campesinos atacaron los castillos y que-
maron los títulos que probaban la posesión de un derecho feudal. Sin embargo,
bastaba con que su dueño reclamara ese título para que recuperara sus privile-
gios. Además, la aristocracia contaba con protección militar.
Mientras tanto, la situación de los campesinos se agravaba año tras año.
Una mala cosecha provocaba hambrunas y numerosas muertes. Además, en-
carecía el precio del pan y obligaba a los habitantes del campo a vender todos
sus granos para poder comprarlo. De ese modo, luego debían recomprar los
granos para el momento de la siembra, a un precio mayor.
Con su subsistencia amenazada, los campesinos acumularon un profundo
odio contra los derechos feudales y los propietarios rurales.

Actividades
1. Describan cuál era la situación de la nobleza en los describe la realidad francesa en el siglo XVIII:
años previos a la Revolución Francesa. Tengan en “No hay señor sin tierra y no hay tierra sin señor.”
cuenta las siguientes preguntas: ¿era un grupo social 3. ¿Qué diferencia esencial consideran que hay entre
homogéneo?, ¿todos los sectores de la aristocracia los derechos feudales y los actuales impuestos que
atravesaban una situación de crisis? cobra el Estado (por ejemplo, el impuesto a los bienes
2. Expliquen el sentido de la siguiente expresión, que personales o el impuesto inmobiliario)?

Capítulo 9 La crisis del orden absolutista


161
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La Asamblea de los Estados
Generales
A partir de 1770, el Estado francés se sumió en una crisis
económica sin precedentes, que golpeó tanto a la aristocracia
como a los sectores populares, aunque las consecuencias en
uno y otro extremo de la jerarquía social fueron muy diferentes.
La participación de Francia en la guerra de Indepen-
dencia de los Estados Unidos, entre 1774 y 1776, había
agravado la situación, porque, aunque los franceses habían
resultado victoriosos (junto con los colonos norteamericanos
y en contra de los ingleses), el esfuerzo bélico provocó la
Jacques-Louis David, El juramento bancarrota financiera del gobierno.

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del juego de la pelota (1791), óleo. Para paliar la difícil situación, el rey intentó extender algunos impuestos a los
Luego de separarse de los Estados sectores de la aristocracia que estaban exentos de las cargas públicas, pero
Generales, el Tercer Estado se encontró una cerrada resistencia. En respuesta, los nobles intentaron recuperar
reunió en el campo de juego de su poder en el manejo del Estado y mejorar su propia situación económica.
pelota y juró no separarse hasta En 1787, una Asamblea de Notables reclamó al monarca que restituyera al-
dotar a Francia de una Constitución gunos antiguos privilegios de los que ya no gozaban. En junio de 1789, exigieron
que reconociera sus derechos. la convocatoria a una reunión de toda la sociedad francesa en una Asamblea
de Estados Generales, que no se reunía desde 1614. Pero la nobleza cometió
un error de apreciación, porque no tuvo en cuenta la gravedad de la crisis ni las
intenciones del Tercer Estado.
Como era tradición, la nobleza creía que si cada uno de los tres estamentos
tenía derecho a un voto, controlarían junto al clero las decisiones de la asam-
blea y obligarían al rey a tomar medidas favorables a sus intereses. Inespera-
damente, el Tercer Estado exigió el voto uninominal (por cada diputado). Ante
la negativa de los aristócratas, se separó de los Estados Generales. Formó un
congreso propio, la Asamblea Nacional –controlada por la burguesía–, que
pronto demostró intenciones revolucionarias.

La toma de la Bastilla

La nobleza y el rey se unieron para sofocar cualquier intento revolucionario


y desplazaron hacia París veinte mil soldados listos para impedir una insurrec-
ción popular. Pero los miembros de la Asamblea Nacional estaban alertas y
emitieron una alarma, que movilizó a los sectores populares –los denominados
sans-culottes o “sin calzones”, prenda característica de la nobleza–. Se forma-
ron milicias urbanas, que se lanzaron a buscar armas de fuego. El 14 de julio de
1789, una multitud invadió la Bastilla, la prisión del Estado, y el hospital militar de
los Inválidos, donde obtuvo armas y pólvora.
Jean-Baptiste Lallemand, La toma La caída de la Bastilla colocó al monarca en una crítica disyuntiva: aceptar
de Bastilla el 14 de julio de 1789 el nuevo poder popular o sofocar la rebelión con el ejército, a costa de miles de
(1789), óleo sobre lienzo. La Bastilla muertos. Además, esta situación estimuló alzamientos similares en otras ciuda-
era el símbolo del poder absoluto des francesas.
del rey. La multitud celebró como El 15 de julio, el rey se presentó ante la Asamblea Nacional y anunció el retiro
una gran victoria su ocupación. de las tropas. De este modo, la victoria del pueblo de París se había consumado.

162
140
La rebelión en el campo
La nobleza consideró la debilidad del rey como una claudicación.
Muchos aristócratas abandonaron sus castillos y huyeron hacia Aus-
tria, Inglaterra, Países Bajos, Suiza y Luxemburgo, e intentaron que
otros monarcas absolutistas se compadecieran de la suerte de
Luis XVI y enviaran sus ejércitos para sofocar la revolución.
A fines de julio de 1789, los campesinos –que hasta entonces
se habían mantenido expectantes aguardando reformas que ali-
viaran su situación– iniciaron su propia rebelión. Alarmados por
los rumores sobre invasiones extranjeras o bandas de delincuentes
que asolaban los campos, se lanzaron contra los señores, incen-
diaron los castillos y quemaron los títulos de propiedad. Decenas de
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nobles provincianos fueron asesinados.


Esta insurrección, que se prolongó por varias semanas, se conoció
como el Gran Pánico, porque todos los sectores sociales de Francia vi-
vieron días de angustia y terror: los nobles, porque temían el ataque de los El Gran Pánico se extendió entre el 20 de
campesinos; los burgueses, porque pensaban que la insurrección llegaría julio al 6 de agosto de 1789. Durante esas
a las ciudades y se volvería en su contra; y los campesinos, porque creían dos semanas, el caos y la desolación se
que los nobles y los burgueses se unirían para atacarlos y recomponer los extendieron por todo el territorio francés.
privilegios feudales. Sin embargo, hacia fines de agosto de 1789, cuando
la rebelión cesó, el sistema feudal en el campo se había derrumbado.

Reformas y redistribución de la tierra

La rebelión campesina alarmó a los miembros de la Asamblea Nacio-


nal, que temieron perder el control del proceso revolucionario. Algunos
diputados cercanos a los intereses de la nobleza propusieron una aboli-
ción parcial de los derechos feudales –por ejemplo, los impuestos sobre
las personas como la capitación, los derechos de caza y el diezmo ecle-
siástico–. Sin embargo, se mantuvieron los derechos señoriales sobre
las tierras.
Las tierras que pertenecían a la Iglesia fueron puestas en venta. En Actividades
algunas regiones, solo los burgueses pudieron comprarlas, pero en otras, 1. Respondan las siguientes
los campesinos se unieron para adquirir las parcelas en venta. De todos preguntas.
modos, estas reformas fueron insuficientes y no modificaron en esencia la a. ¿Por qué fracasó el plan de la
crítica situación de los jornaleros y campesinos. aristocracia para condicionar al
Acosada por los aristócratas, que organizaban secretamente la inter- rey mediante la convocatoria a los
vención de los ejércitos extranjeros, y también por los campesinos, que Estados Generales?
pedían la supresión total de los privilegios feudales, la Asamblea Nacional b. ¿A qué se denominó el Gran
se debilitó. Lo que resultó aún más grave fue que el rey se negó a sancio- Pánico?
nar los decretos que restringían los derechos feudales. En esa situación c. ¿Por qué se afirma que “la
crítica, los revolucionarios aprobaron una declaración de los nuevos dere- Asamblea Nacional se debilitó”?
chos que se reconocían a las personas.

Capítulo 9 La crisis del orden absolutista


163
141
La Declaración de los Derechos del Hombre
y el Ciudadano
El 26 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional aprobó la Declaración de los
Derechos del Hombre y el Ciudadano, que puso fin al absolutismo e inauguró un
nuevo orden social.
La Declaración consta de 17 artículos. En ellos se establece que existen de-
rechos irrenunciables de las personas: la libertad, la propiedad, la seguridad
y la resistencia a la opresión.
En su primer artículo, sanciona que “los hombres nacen y permanecen libres
e iguales en derechos”. Este era, probablemente, el postulado más revoluciona-
rio, porque ponía fin a los privilegios de clase y a las desigualdades fundadas en
el nacimiento. La Declaración reconocía, además, la libertad de pensamiento,

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de opinión y de expresión.

Soberanía y Estado de derecho

El artículo nº 3 de la Declaración consagraba que la soberanía residía en la


La Declaración Universal de Nación y establecía que ningún individuo podría “ejercer una autoridad que no
los Derechos del Hombre y el emana expresamente de ella”. Al asimilar a la Nación con sus miembros, abolía el
Ciudadano estaba inspirada en las derecho divino como legitimación del poder real.
ideas de la Ilustración. Por ejemplo, Además, establecía un Estado de derecho, puesto que reconocía en las le-
reconocía la soberanía popular yes un valor supremo mediante el cual establecer limitaciones a la libertad indi-
establecida por Rousseau y la vidual. Además, la ley era “la expresión de la voluntad general” y no del arbitrio
separación de poderes propuesta del rey o de un grupo social.
por Montesquieu. Sin embargo, la Declaración no protegía a todos los hombres, sino que era la
representación de los intereses de la burguesía. No sancionaba una sociedad
democrática ni igualitaria –por ejemplo, no incluía la justicia social, ni abolía la
esclavitud–. Tampoco era original, porque tomaba algunos principios que ya
había establecido la Constitución de Estados Unidos y las ideas filosóficas de la
Ilustración. No obstante, sirvió de inspiración para los movimientos libertarios en
Europa, América y Asia, y se
erigió en un manifiesto contra
la sociedad jerárquica y el po-
der absoluto.

Pintura que muestra la aprobación


de la Declaración de los Derechos
del Hombre y el Ciudadano por la
Asamblea Nacional en agosto de
1789.

164
142
Girondinos y jacobinos Derecha e izquierda
Actualmente, los partidos
A medida que el movimiento revolucionario se hizo más radical, los grupos políticos son caracterizados
burgueses que lideraban la Asamblea Nacional se dividieron entre girondinos como de derecha, centro o
y jacobinos. Estas dos facciones o clubes tenían ideas diferentes acerca de la izquierda. Estos términos se
orientación que debía tener el proceso revolucionario, cuya disputa imprimió refieren a posicionamientos
una evolución contradictoria al proceso revolucionario. ideológicos, pero en la época de
El club de la Gironda –llamado así porque provenían del departamento del la Revolución Francesa, cuando
mismo nombre, en Bordeaux– defendía la obediencia a la ley y rechazaba las se originaron, se asociaban a
acciones violentas y radicales. Representaba a la alta burguesía comercial e una ubicación espacial de los
industrial que defendía el derecho de propiedad y el liberalismo económico. Los grupos revolucionarios en la
miembros de este club –los girondinos– eran antidemocráticos y consideraban Asamblea Nacional. En efecto,
que solo los de su clase podían gobernar. los defensores del rey y de
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El club opuesto –llamado club la Montaña, porque sus diputados se sen- una alianza con la aristocracia
taban en la parte más alta del recinto de la Asamblea, o también –“de los jaco- se sentaban a la derecha
binos”– representaba a los burgueses medios y a las clases populares. Exigía del recinto, mientras que los
medidas extraordinarias y anteponían el interés público al interés privado. partidarios de las acciones
más radicales se ubicaban a la
La huida del rey izquierda.

Aunque las intrigas de la aristocracia intentaron lograr la intervención militar


extranjera en Francia, en especial, la del emperador Leopoldo II de Austria, es-
tas no se concretaron hasta 1792. Un acontecimiento iba a precipitar los suce-
sos: la huída del rey Luis XVI en junio de 1791.
Hasta entonces, Luis XVI había simulado una aceptación formal de los cam-
bios revolucionarios. Mientras tanto, los burgueses y los sectores populares ha-
bían intentado convencerlo para que apoyara la formación de un nuevo orden
social. Pero, el 20 de junio de 1791, el rey abandonó París disfrazado de ma-
yordomo con la intención de huir de Francia y lograr la ayuda extranjera para
acabar con la revolución.
El plan fracasó cuando fue descubierto en Varennes y obligado a regresar a la
capital. El fallido escape reveló al pueblo francés las verdaderas intenciones del
monarca y demostró que el acuerdo entre los revolucionarios y la nobleza para
organizar un nuevo Estado era imposible. Luis XVI fue encarcelado y, desde ese
momento, el poder quedó en manos de la Asamblea Nacional. Al mismo tiempo,
se abrió una enorme brecha entre los jacobinos, quienes promovían juzgar y cas-
tigar al rey, y los girondinos, que exigían respetar la investidura real.

Actividades
1. Escriban un argumento para afirmar que la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre y el Ciudadano inauguró un nuevo orden social en Francia. Jacques-Louis David, Muerte de
2. Caractericen la posición política de los jacobinos. Marat (1793), óleo. Jean-Paul Marat
3. El lema del club de la Gironda era: “Ley, Rey, Nación”. ¿Qué ideas políticas fue uno de los principales líderes
resumía ese lema? jacobinos. Fue asesinado por una
4. ¿Cuál era el plan del rey Luis XVI cuando intentó huir de Francia? ¿Qué joven girondina en su bañera, el 13
significó para el pueblo francés el fallido escape del rey? de julio de 1793.

Capítulo 9 La crisis del orden absolutista


165
143
La guillotina El nuevo Estado
La guillotina fue el instrumento
utilizado para ejecutar a los En septiembre de 1792, una nueva asamblea que tomó el nombre de Con-
condenados a partir de la vención Nacional proclamó en Francia “la República, una e indivisible”. Esta
Revolución Francesa. Su nombre proclamación significaba, en las formas, el nacimiento de un nuevo Estado,
proviene del diputado de la fundado en una Constitución y otras leyes, y en la división de poderes pre-
Asamblea Nacional Joseph conizada por Montesquieu, Jean-Jacques Rousseau y otros pensadores de la
Guillotin, que la recomendó Ilustración.
como instrumento de ejecución En 1792, el Poder Legislativo fue asumido por la Convención Nacional y el
en reemplazo de la horca y Poder Ejecutivo recayó sobre un Comité de Salvación Pública, compuesto por
otros métodos tradicionales. La nueve miembros.
Asamblea Nacional adoptó el
uso de la guillotina a fin de que la La guerra y el Terror

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pena de muerte “fuera igual para
todos, sin distinción de rangos ni Tras la caída de Luis XVI, el gobierno girondino declaró la guerra a Austria en
clase social”. abril de 1792. Como los girondinos calculaban, la guerra sirvió para encauzar el
descontento de todos los grupos revolucionarios. Pero también hizo que la opo-
sición jacobina iniciara un proceso al rey, quien resultó condenado a muerte por
“alta traición”. La ejecución del rey Luis XVI se realizó el 21 de enero de 1793.
Algunos meses después, también fue ejecutada la reina María Antonieta, que
era hija del emperador de Austria.
La muerte deI rey impulsó a las potencias absolutistas contra Francia. La
reacción monárquica, más que una acción solidaria con el rey caído, tenía el
objetivo de impedir que la Revolución se extendiera más allá de los límites de
Francia. Las tropas extranjeras pronto obligaron a los ejércitos revolucionarios
a retroceder. Los jacobinos acusaron al gobierno girondino de incapacidad y
lo desplazaron del poder. Desde entonces, surgió una figura excluyente, la de
Maximilien de Robespierre, encargado de tomar las más drásticas medidas
que imponía el estado de guerra.
Como presidente del Comité de Salvación Pública, Robespierre envió a la
guillotina a todos sus opositores, tanto a los moderados girondinos como a los
más radicalizados líderes de los sectores populares. En 1794, estableció un
gobierno dictatorial, intransigente con cualquier disidencia, incluso la de los
Maximilien de Robespierre era antiguos aliados de la Asamblea Nacional. Instauró así una política de persecu-
apodado “el Incorruptible”, porque ción y eliminación de opositores que se conoció como el Reinado del Terror. Se
parecía que nada ni nadie lograría calcula que diez mil personas fueron guillotinadas en unos pocos meses.
obligarlo a modificar sus principios
revolucionarios.

La ejecución de Luis XVI animó a


las potencias absolutistas a aliarse
en contra de Francia.

166
144
La supresión de los estatutos feudales

El gobierno jacobino comprendió que debía tomar medidas que tendieran


al bien común, a diferencia de la gestión girondina, que había beneficiado a la
burguesía. La principal determinación del Comité de Salvación Pública fue el
decreto de eliminación de todos los privilegios y derechos señoriales, san-
cionado el 17 de julio de 1793.
La ley disponía la abolición total, sin indemnización, de los derechos feuda-
les y ordenaba la confiscación y destrucción de los títulos que probaban esos
derechos. Para demostrar que era una medida irrevocable, se propuso que los
títulos se quemaran en la plaza principal de cada comuna, en presencia de la
población. Además, el decreto del 17 de julio fue complementado con otras
normas que terminaron por liquidar el sistema feudal, como la prohibición de la
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servidumbre.
Sin embargo, estas disposiciones no provocaron un reparto igualitario de las
tierras agrícolas, porque, aunque las propiedades señoriales y las tierras comu-
nales fueron puestas en venta, terminaron en poder de la alta burguesía.
Jacques-Louis David, Napoleón
El Directorio y el fin de la Revolución cruzando el paso de San Bernardo,
(1801), óleo.
El gobierno jacobino logró algunos éxitos económicos. Sin embargo, debido
al grado de violencia ejercido desde el poder, pronto Robespierre se volvió im-
popular. Cuando la situación militar comenzó a revertirse, porque los ejércitos
franceses obtuvieron varias victorias decisivas, un motín de los sans-culottes lo Actividades
derrocó. Él también fue ejecutado en la guillotina. 1. Señalen las principales
Tras la caída de Robespierre, los sectores burgueses más moderados con- diferencias entre el gobierno
trolaron el gobierno. En 1795, se formó un nuevo gobierno: el Directorio, formado monárquico anterior a la
por cinco miembros. Debido al estado de excepción que imponía la guerra, Revolución y la República
todos los avances democráticos establecidos con la República quedaron sin instaurada en 1792.
efecto. 2. ¿Qué consecuencias
En 1799, el general Napoleón Bonaparte, jefe victorioso de la campaña mili- interiores y exteriores tuvo
tar en Egipto, encabezó un golpe de Estado e instauró el Consulado. En diciem- para Francia la ejecución de
bre de ese año, Napoleón anunció a los franceses: “Ciudadanos, la Revolución Luis XVI?
ha conseguido los principios que presidieron sus comienzos. La Revolución ha 3. Expliquen qué fue el Terror
terminado”. De este modo, se cerró el proceso revolucionario que había puesto y quiénes fueron sus víctimas.
fin al absolutismo en Francia.

Para conocer más


Dickens, Charles, Historia de dos ciudades, Madrid, Rudé, George, Europa en el siglo XVIII. La aristocracia y el
Alianza, 2008. desafío burgués, Madrid, Alianza,1995.
Hobsbawn, Eric, La era de la Revolución. 1789-1848, Schultz, Dog, La Revolución Francesa (documental), The
Buenos Aires, Crítica, 2007. History Channel, 2005.
Hugo, Víctor-Marie, Los miserables, México, Porrúa,1993. Scola, Ettore, La noche de Varennes (película), 1982.
Prieto Hernández, Ana María, La Ilustración o el Siglo de Soboul, Albert y Tierno Galván, Enrique (ed.), Compendio de
las Luces (documental), México, ILCE, 1999. la historia de la Revolución Francesa, Madrid, Tecnos, 1979.

Capítulo 9 La crisis del orden absolutista


167
145
146
Las guerras napoleónicas y sus consecuencias
La Revolución Francesa originó una nueva forma de pensar la sociedad
y la relación entre gobernantes y gobernados. Como consecuencia de estos
cambios ocurridos en Francia, se iniciaron una serie de guerras en Europa que
transformaron radicalmente el continente.
Desde su origen, la nueva República francesa tuvo que enfrentar la oposición
de otras monarquías europeas que temían que el nuevo modelo político triunfara
en sus dominios. Sin embargo, esta situación cambió a partir de la llegada de
Napoleón Bonaparte al poder en Francia, en 1799. Este militar ocupó, primero, el
cargo de director supremo, y en 1804 fue coronado emperador.
Entre 1803 y 1820, Napoleón comandó una serie de campañas militares, co-
nocidas como guerras napoleónicas, que expandieron el dominio de Francia
© Tinta fresca ediciones S. A. | Prohibida su fotocopia. Ley 11.723

hacia el norte de África y a otros países de Europa. En los territorios conquis-


tados en el continente europeo, Napoleón difundió el modelo político francés, Jacques-Louis David, Napoleón en
basado en las libertades y garantías de los individuos. En algunos casos, recibió su despacho de las Tullerías (1812),
el apoyo de grupos sociales que se oponían a las monarquías que los goberna- óleo sobre lienzo.
ban y lo ayudaron a derrocarlas. Estas guerras alteraron las divisiones políticas
de Europa y expandieron algunos ideales de la Revolución Francesa, aunque los
territorios conquistados quedaban subordinados al poder francés.
El principal país enemigo de Francia era
Imperio Francés hacia 1815
Gran Bretaña, la otra gran potencia europea.
A comienzos del siglo XIX, Napoleón impuso un
bloqueo comercial a la monarquía británica en
el continente, es decir, le impidió vender en Eu-
ropa sus manufacturas. Asimismo, se oponían
a Francia las demás monarquías europeas,
principalmente las de Rusia y Austria, que te-
mían la amenaza de una invasión francesa, y
las familias reales que habían sido despojadas
del poder por Napoleón.
Luego de una derrota importante en su in-
tento de invadir Rusia en 1812, los ejércitos fran-
ceses fueron vencidos, finalmente, en la batalla
de Waterloo, en 1815, por tropas de Gran Bre-
taña, Holanda y Alemania. Napoleón debió
abandonar el poder, y su destitución tuvo como
consecuencia la restauración de los monarcas
europeos a los que él había desplazado.

Actividades
1. Expliquen qué impacto tuvieron las noticias sobre la Revolución Francesa
entre algunos sectores de las elites criollas de Hispanoamérica.
2. Observen el mapa de esta página y escriban el nombre de los Estados
dependientes del Imperio Francés.

Capítulo 2 Revoluciones de independencia en América


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