SEMINARIO MAYOR
“SAN ÓSCAR ARNULFO ROMERO”
TEOLOGADO
Estudiante: José Fredi Quintanilla Quintanilla
Asignatura: Patrología
Docente: Pbro. René Maldonado
California Usulután, 1 de septiembre de 2022
Hegesipo
En el presente trabajo conoceremos la figura de Hegesipo uno de los primeros padres de
la fe que da testimonio de lo que vivieron los apóstoles a inicio del cristianismo, es
necesario ver su vida y su contexto histórico de la época, de igual manera, su aporte y
aspectos relevantes y hechos que marcaron la vida y testimonio de su realización en los
primeros siglos.
Biografía
Vida: Nació en Oriente de familia muy posiblemente judía. Convertido al cristianismo,
preocupado por la difusión del gnosticismo visitó Roma durante el episcopado de
Aniceto (154-165) y siguió allí hasta el de Eleuterio (174-189). Aprovechó asimismo
aquella visita para compilar información sobre la enseñanza de las iglesias principales y
de manera destacada la de Roma.
Obras: Sus escritos sólo nos han llegado de manera fragmentaria, lo que resulta
lamentable porque iban referidos muy especialmente a la iglesia primitiva y, sobre todo,
a la judeo-cristiana. Redactó cinco libros de Memorias especialmente dirigidas contra
los gnósticos, pero en los que asimismo hacía referencia a la doctrina de las Iglesias de
la época.
Teología: Hegesipo contiene — en la forma que nos ha sido conservada por Eusebio —
uno de los primeros testimonios no-bíblicos acerca de una tradición apostólica
transmitida a las Iglesias. Asimismo, suscribía la tesis de una sucesión episcopal en la
que los obispos eran los sucesores en línea directa de los apóstoles (no obstante C. H.
Turner y E. Caspar han discutido, a nuestro juicio no muy fundadamente, que Hegesipo
mantuviera esta última tesis).
Mariológicamente, empero, los datos proporcionados por Hegesipo colisionan con la
enseñanza católica posterior acerca de María, pues consideraba a Santiago “hermano en
la carne de Jesús,” no pariente ni primo, y asimismo daba los nombres de sus dos
hermanas, a tenor de lo indicado en Marcos 6:3 y Mateo 13:55. Ver Judeo-cristianismo1.
LA REFUTACIÓN TEOLÓGICA DE LAS HEREJÍAS
Había que anular la influencia de las doctrinas heréticas sobre los miembros de la
Iglesia. Para ello la refutación teológica se propuso dos objetivos: poner de manifiesto
sus errores y exponer correctamente las enseñanzas de los Apóstoles y de sus sucesores
1
MANZANARES, C., Diccionario de Patrística (S. I-VI), CE, 2005.
legítimamente nombrados acerca de Dios, de la creación del mundo y del hombre, de la
encarnación y de la redención. Durante esta campaña se escribieron muchos tratados,
pero se han perdido en su mayor parte. De muchas obras anti gnósticas del siglo II y de
sus autores sabemos solamente lo que Eusebio nos dice en su Historia eclesiástica.
Menciona dos escritos anti gnósticos del obispo Teófilo de Antioquía, uno contra
Hermógenes y otro contra Marción (4,24).
El obispo Felipe de Cortina compuso un «excelente tratado contra Marción» (4.25);
Agripa Castor escribió contra Basílides (4,7); Modesto, contra Marción (4,25), y Rodón,
contra Marción y Apeles (5,13); Máximo estudió el problema del mal y de la creación
de la materia (5,27). Musano refutó a los encratitas (4,28). También fueron escritos
contra las herejías gnósticas los tratados de Cándido y Apión sobre el Génesis, el de
Sexto sobre la resurrección y el de Heráclito «sobre el Apóstol», mencionados por
Eusebio (5,27). Pero todos estos tratados han desaparecido. Solamente poseemos unos
fragmentos de las obras de Hegesipo.
Se cree que Hegesipo hizo algunos “extractos del Evangelio según los hebreos y del
evangelio siríaco y particularmente de la lengua hebrea, mostrando así que se había
convertido del judaísmo; y menciona aún otros detalles como provenientes de una
tradición judía no escrita.
Hay razones para creer que fue un judío helenista. Emprendió un viaje que le llevó a
Corinto y a Roma. De ese viaje nos ofrece el siguiente relato: “Y la iglesia de los
corintios permaneció en la verdadera doctrina hasta que Primo fue obispo de Corinto.
Hablé con ellos cuando navegaba hacia Roma y pasé con los corintios unos días,
durante los cuales quedamos reconfortados con su ortodoxia. Llegado a Roma, hice una
sucesión hasta Aniceto, cuyo diácono era Eleuterio; Solero sucedió a Aniceto y después
de él vino Eleuterio. En cada sucesión y en cada ciudad todo está tal como lo predican la
ley, los profetas y el Señor” (Eusebio, Hist. eccl. 4,22,2-3).
Hegesipo, pues, visitó Roma durante el pontificado de Aniceto (154-165) y permaneció
allí hasta el tiempo del papa Eleuterio (174-189). El motivo de su viaje fue la difusión
alarmante de la herejía gnóstica. Su intención era recoger información sobre la
verdadera doctrina de algunas de las iglesias más principales y, sobre todo, escuchar la
doctrina de Roma.
A su regreso al Oriente publicó un relato de su viaje en sus “memorias.” Esta obra, que
se ha perdido, comprendía cinco libros. Era una polémica contra el gnosticismo.
Eusebio, que ha conservado algunos fragmentos, atestigua (ibid. 4,7,15-8,2) el carácter
polémico de esta obra con las siguientes palabras: “En el tiempo de que estamos
hablando, la verdad suscitó numerosos defensores, que lucharon contra las herejías ateas
no sólo por medio de refutaciones orales, sino también con demostraciones escritas.
Entre éstos sobre salió Hegesipo, de cuyas palabras nos hemos valido repetidas veces
para establecer, por medio de su tradición, ciertos hechos de la era apostólica. Escribe
en un estilo muy sencillo y recopila en cinco libros de memorias la tradición, libre de
error, de la predicación apostólica.
La mayoría de los fragmentos conservados por Eusebio se refieren a los primeros
tiempos de la iglesia de Jerusalén. Tratan, por ejemplo, de la leyenda sobre la muerte de
Santiago, el hermano del Señor, de Simeón, segundo obispo de aquella ciudad, y de los
parientes de Jesús. La cuestión del catálogo de los papas hecho por Hegesipo es un
punto controvertido. Según C. H. TURNER y E. CASPAR, las palabras de Eusebio:
γενόμενος δε εν Ρώμη διαδογήν έποιησάμην μέχρις Ανίκητου, no significan que
Hegesipo estableció la serie de los papas de Roma según el orden de sucesión, sino que
en su cruzada contra las herejías de su tiempo visitó Corinto, Roma y otras ciudades
metropolitanas para verificar la διαδοχή, esto es, la tradición o preservación de la
verdadera doctrina2.
La reacción cristiana antiherética
Primeros enfrentamientos
Entre las primeras refutaciones teológicas se pueden contar algunos escritos de los
apologistas, pero tampoco han llegado hasta nosotros. No obstante, se conservan
algunos fragmentos de Hegesipo, citados por Eusebio de Cesarea, testigo de la
importancia de este autor.
La importancia de los testimonios de Hegesipo reside en el profundo conocimiento de la
tradición: era un judío helenista nacido en Oriente, que viajó expresamente a Roma y
residió en ella desde el pontificado de Aniceto (154-165) al de Eleuterio (174-189), para
documentarse sobre las enseñanzas auténticas de las principales comunidades cristianas
2
QUASTEN, J., Patrología Parte I hasta el concilio de Nicea, BIBLIOTECA DE AUTORES
SAGRADOS, Madrid 1968.
y muy particularmente de la de Roma. Como testifica Eusebio, Hegesipo escribió, a su
vuelta de Roma, cinco libros de Memorias contra los gnósticos3.
Literatura antiherética (siglos I y II) Hegesipo y san Irineo
Hegesipo, que pasa por Corinto camino de Roma en los años 155-166, atestigua la fe, la
unidad y el fervor de la iglesia de Corinto. Dionisio, obispo de la iglesia, informa al
obispo romano Soter (166-174) de la veneración y lectura pública de la carta
clementina4.
Fragmentos de Hegesipo
Acerca del martirio de Jacobo (Santiago), el llamado hermano del Señor
Es Hegesipo (miembro de la sucesión de los apóstoles) quien expone más exactamente
su vida; en el libro V de sus Memorias se refiere lo siguiente:
«Jacobo, el hermano del Señor, es el sucesor, con los apóstoles, del gobierno de la
iglesia. A éste todos le llaman "Justo" ya desde el tiempo del Señor y hasta nosotros,
porque muchos se llamaban Jacobo. No obstante, sólo él fue santo desde el vientre de su
madre; no bebió vino ni bebida fermentada; ni tocó carne; no pasó navaja alguna sobre
su cabeza ni fue ungido con aceite; y tampoco usó del baño.
Sólo él tenía permitido introducirse en el santuario, porque su atuendo no era de lana,
sino de lino. Asimismo, únicamente él entraba en el templo, donde se hallaba
arrodillado y rogando por el perdón de su pueblo, de manera que se encallecían sus
rodillas como las de un camello, porque siempre estaba prosternado sobre sus rodillas
humillándose ante Dios y rogando por el perdón de su pueblo.
Por la exageración de su justicia le llamaban "Justo" y "Oblías, que en griego significa
protección del pueblo y justicia, del mismo modo que los profetas dan a entender acerca
de él. Algunas de las siete sectas del pueblo, las que ya mencioné antes (en las
Memorias), procuraban aprender de él acerca de la puerta de Jesús, y él les decía que se
trataba del Salvador. Unos cuantos de ellos creyeron que Jesús era el Cristo. Pero las
sectas, a las que hemos aludido, no creyeron en la resurrección ni en su inminente
regreso para pagar a cada uno según sus obras; no obstante, todos los que creyeron lo
hicieron por medio de Jacobo.
3
ÁLVAREZ, M., Patrología, SOLARES, 2005.
4
ROPERO, A., Patrística, CLIE, España 2004.
Muchos fueron los convertidos, incluso entre los principales, y por ello hubo alboroto
entre los judíos, los escribas y los fariseos, y decían que el pueblo peligraba aguardando
al Cristo. Reuniéndose entonces ante Jacobo le decían: "Te lo rogamos: sujeta al pueblo,
pues se encuentran engañados acerca de Jesús y creen que él es el Cristo.
Te rogamos que aconsejes, acerca de Jesús, a cuantos acudan el día de la Pascua, pues
todos te obedecemos. Porque nosotros y todo el pueblo damos testimonio de que tú eres
justo y no haces acepción de personas.
"Así pues, persuade a la multitud para que no yerre acerca de Cristo. Pues todo el
pueblo y nosotros te obedecemos. Mantente en pie sobre el pináculo del templo, para
que desde esa altura todo el pueblo te vea y oiga tus palabras. Ya que por la Pascua se
unen todas las tribus, incluyendo a los gentiles." De este modo los aludidos escribas y
fariseos colocaron a Jacobo sobre el pináculo del templo, y estallaron a gritos diciendo:
"¡Tú, el Justo!, al que todos nosotros debemos obedecer, explícanos cuál es la puerta de
Jesús, pues todo el pueblo está engañado, siguiendo a Jesús el Crucificado."
Entonces él contestó con voz potente: "¿Por qué me interrogáis acerca del hijo del
hombre? ¡Él está sentado a la diestra del gran poder, y pronto vendrá sobre las nubes del
cielo!" Y muchos creyeron de corazón y, por el testimonio de Jacobo, alabaron
diciendo: "¡Hosanna al hijo de David!"; pero entonces, de nuevo los mismos escribas y
fariseos comentaban: "Hemos actuado erróneamente al procurar un testimonio tan
grande en contra de Jesús, pero subamos y arrojemos a éste, para que se confundan y no
crean en él." Así, gritaban diciendo: "¡Oh!, ¡oh! también el Justo anda en error", y con
este acto cumplieron la escritura en Isaías: "(Saquemos al Justo, porque nos es
embarazoso.) Entonces comerán los frutos de sus obras"
Entonces subieron y lanzaron abajo al Justo. Luego comentaban: "Apedreemos a Jacobo
el Justo, y empezaron a apedrearlo, pues no había muerto al ser arrojado. Pero él,
volviéndose, hincó las rodillas diciendo: "Señor, Dios Padre, te lo suplico: perdónalos,
porque no saben lo que hacen." Mientras lo apedreaban, un sacerdote de los hijos de
Recab, hijo de Recabín, de los que el profeta Jeremías dio testimonio, rompió a gritar
diciendo: "Deteneos, ¿qué hacéis? El Justo pide por nosotros."
Y cierto hombre entre ellos, un batanero, golpeó al Justo en la cabeza con el mazo que
usaba para batir las prendas, y de este modo fue martirizado Jacobo. Y allí le enterraron
al lado del templo, y su columna todavía permanece cerca del templo. Fue un testigo
verdadero para los judíos y griegos de que Jesús es el Cristo. E inmediatamente
Vespasiano asedió Jerusalén.» Ésta es la amplia exposición de Hegesipo, que coincide
con Clemente.
Todos ellos deliberaron acerca de quién había de ser juzgado digno de la sucesión de
Jacobo, y por unanimidad todos pensaron que Simeon, el hijo de Clopás (a quien
también menciona el texto del Evangelio), merecía el trono de aquella región, por ser,
según se dice, primo del Salvador, pues Hegesipo cuenta que Clopás era hermano de
José.
Acerca de la carta de Clemente
Hay una carta de Clemente que es admitida, extensa y asombrosa la escribió a la iglesia
de los corintios en nombre de la iglesia en Roma, cuando había una revuelta en Corinto.
Tenemos constancia de que esta carta se usa públicamente en la congregación en la
mayoría de las iglesias, no sólo en la antigüedad sino también en nuestros días.
Hegesipo es un testigo de que en aquel tiempo hubo una revuelta en Corinto.
Acerca de la familia de nuestro Salvador
«Todavía se hallaban con vida, de la familia del Señor, los nietos de Judas (llamado su
hermano según la carne). A éstos delataron porque eran de la familia de David. El
evocato los llevó ante el césar Domiciano, pues, como Herodes, también tenía miedo de
la venida de Cristo. Les preguntó si eran descendientes de David y ellos lo confesaron.
Luego les preguntó acerca del número de sus bienes o cuánto dinero poseían, pero ellos
dijeron que entre ambos sólo sumaban nueve mil denarios, la mitad cada uno; y
persistían en decir que ni siquiera esto tenían en metálico, sino que se trataba de la
tasación de sólo treinta y nueve pletros de tierra, por la que pagaban impuestos y la
trabajaban ellos mismos para su subsistencia».
A continuación, mostraron sus manos, y ofrecieron como testimonio de su trabajo
personal su fortaleza física y los callos que les habían salido en sus propias manos por la
obra ininterrumpida. Interrogados sobre Cristo y su reino, qué tipo de reino era, dónde y
cuándo aparecería, explicaron que no se trataba de un reino de este mundo o de esta
tierra, sino celestial y angélico y que ha de tener lugar en el final de los tiempos. Porque
viniendo en gloria juzgará a vivos y muertos y pagará a cada uno según sus obras.
Observando todo esto, Domiciano nada les reproché, sino que incluso los menospreció
como a gente vulgar y, dejándolos en libertad, puso fin a la persecución de la iglesia
mediante un decreto. Los que habían sido liberados dirigieron las iglesias por haber
testificado y por pertenecer a la familia del Señor, y habiendo llegado la paz, vivieron
hasta Trajano. Esto, según Hegesipo.
Cómo fue martirizado Simeón, el obispo de Jerusalén
De esto es testigo aquel Hegesipo.
«Por esto, claramente algunos herejes acusan a Simón, hijo de Clopás, a causa de ser
descendientes de David y cristiano, y de este modo sufre el martirio a los ciento veinte
años de edad, en tiempos del emperador Trajano y del gobernador Ático».
Este mismo escritor dice que otros descendientes de uno de los que llaman hermano del
Señor, de nombre Judas, también vivieron hasta este reinado tras dar testimonio de la fe
en Cristo en época de Domiciano, como ya relatamos anteriormente, y escribe como
sigue: «Así pues, llegan y se ponen a la cabeza de toda iglesia por ser mártires y de la
familia del Señor. Y una vez que hubo una profunda paz en la Iglesia aún permanecen
hasta el emperador Trajano, hasta que el hijo del tío del Señor, al que llamamos antes
Simón, hijo de Clopás, fue del mismo modo denunciado y acusado por las sectas.
También él, por la misma causa, bajo el gobernador Ático, por muchos días dio
testimonio mientras lo torturaban, de manera que todos se maravillaban en extremo,
incluso el gobernador, de cómo lo aguantaba, siendo ya de ciento veinte años de edad.
Finalmente ordenaron que fuera crucificado»5.
CONCLUSIONES
Hegesipo es un testigo de la Iglesia primitiva, él da fe de la vida apostólica, de la
persecución de la Iglesia en sus orígenes, relatando así en sus cinco escritos la muerte de
Jacob (Santiago) que él dice que era el hermano de carne de Jesús, presenta la sucesión
apostólica como un medio para sostener el caminar de la Iglesia.
Hegesipo es un fiel defensor de la fe y lucha continuamente contra las herejías
gnósticas, trata de mantenerse fiel a la enseñanza de Jesús, él no proporciona los
primeros testimonios no-bíblicos acerca de una tradición apostólica transmitida a las
Iglesias, se le atribuye en ser el primero en hacer una lista de sucesión apostólica, sin
embargo, mariológicamente expone una visión contraria a lo que la Iglesia cree, expone
que Jesús tuvo más hermanos carnales hijos de María.
5
CESAREA, E., Historia Eclesiástica, CLIE.
BIBLIOGRAFÍA
MANZANARES, C., Diccionario de Patrística (S. I-VI), CE, 2005.
QUASTEN, J., Patrología Parte I hasta el concilio de Nicea, BIBLIOTECA DE
||||||||||||||||||||||AUTORES SAGRADOS, Madrid 1968.
ÁLVAREZ, M., Patrología, SOLARES, 2005.
ROPERO, A., Patrística, CLIE, España 2004.
CESAREA, E., Historia Eclesiástica, CLIE.