COVID 19
INTRODUCCION.-
Coronavirus es una gran familia de virus conocidos por causar enfermedades que van
desde un resfriado común hasta manifestaciones clínicas más severas como las
observadas en el Síndrome respiratorio por el coronavirus de Oriente Medio (MERS) y
el Síndrome espiratorio agudo grave (SARS).
Un nuevo coronavirus (COVID-19) se identificó en 2019 en Wuhan, China. Este es un
nuevo coronavirus que no se ha identificado previamente en humanos.
Este curso ofrece una introducción general a la COVID-19 y a los virus respiratorios
emergentes. Está dirigido a profesionales de la salud pública, gerentes de incidentes,
personal que trabaja para las Naciones Unidas, organizaciones internacionales y ONGs.
Como el nombre oficial de la enfermedad se estableció después de la creación de este
material, cualquier mención de nCoV se refiere a la COVID-19, la enfermedad
infecciosa causada por el coronavirus descubierto más recientemente.
(OpenWHO, s.f.)
El primer caso de COVID-19 en la región se report ó́ el 25 de febrero de 2020 en Brasil.
Los países de América Latina y el Caribe tomaron acciones tempranas para intentar
controlar la propagación de la enfermedad, y hacia fines de marzo casi todos habían
implementado alguna medida de aislamiento, ya sea geográficamente localizada o a
nivel nacional, incluyendo en algunos casos el cierre de fronteras tanto internacionales
como internas. Estas medidas de confinamiento para frenar la pandemia se dictaron
originalmente con la intención de durar uno a dos meses, a fin de evitar la propagación
comunitaria del virus y contribuir a “aplanar la curva” mientras se trabajaba en
apuntalar los sistemas de salud.
Como era de esperarse, las medidas de confinamiento resultaron en una fuerte
limitación a la movilidad de la gente, provocaron el cierre de actividades económicas
consideradas no esenciales, así́ como una reorganización de la prestación de servicios
sociales (como los educativos), que debieron rápidamente adecuarse a ser ofrecidos
de manera remota. Estas restricciones han tenido costos económicos muy altos que
han afectado de manera desproporcionada a los más vulnerables. Por ejemplo, entre
marzo y noviembre se perdieron al menos 25 millones de empleos. Además, se espera
que la economía de la región se contraiga aproximadamente en un 8% en 2020 y, en
países como Argentina y Perú́, se prevé́ que el crecimiento negativo sea de dos dígitos.
A comienzos de mayo, en la publicación Del confinamiento a la reapertura se
planteaba que la flexibilización de los confinamientos iba a ser la decisión política más
difícil que los países de la región debían tomar durante 2020. Estaba en juego el difícil
equilibrio entre preservar vidas o medios de vida. Pero dicha decisión no tuvo un
carácter puramente técnico. Las características socioeconómicas de la región (el
elevado nivel de informalidad, la altísima densidad poblacional y las pobres
condiciones de habitabilidad en las zonas más vulnerables, así́ como la falta de
capacidad fiscal para transferir recursos suficientes a la población afectada) hicieron
que las medidas estrictas de confinamiento, más allá́ de su relativa efectividad, no
fueran sostenibles en el tiempo. Aun en países con medidas de confinamiento
generalizado, con gran parte de las actividades económicas no esenciales cerradas y
fuertes multas para quienes violaban las ordenes de permanecer en casa, se observaba
una flexibilización informal como consecuencia de la necesidad imperante de traer
ingresos al hogar.
Por lo tanto, la región comenzó́ una reapertura paulatina a pesar de que la epidemia
no estaba aún bajo control, lo que provocó rebrotes de casos en muchos países. Es así́
como la realidad latinoamericana superó a las mejores intenciones y, con el transcurso
de los meses, la región pasó de ser un ejemplo mundial de respuesta rápida a
convertirse en el epicentro de la crisis sanitaria, liderando a nivel mundial las
estadísticas de casos confirmados y de muertes por cada millón de habitantes.
(DEVELOPMET, s.f.)