Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA V
EXPTE. NRO. CNT 104015/2016/CA1
SENTENCIA DEFINITIVA 84940
AUTOS: “ZURITA, Sabrina Griselda c/ REY, Alejandro y otro s/ Despido" (JUZ. Nº
6).
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, a
los 13 días del mes de ABRIL de 2021, se reúnen las señoras
juezas de la Sala V, para dictar sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden
de votación que fue sorteado oportunamente; y la doctora BEATRIZ E. FERDMAN
dijo:
I. Contra la sentencia de grado dictada con fecha 3.07.2020 y
que hizo lugar a la demanda apela uno de los sujetos que conforman la parte
demandada –Club Atlético Vélez Sarfield- mediante presentación digital de fecha
09.08.2020 ante la condena en su contra en los términos del art. 30 LCT. La réplica por
parte de la contraria obra en la causa según constancias del sistema informático.
En este sentido, Club Velez centra sus agravios contra la
valoración de la prueba testimonial aportada por el actor en base a la cual se tuvo por
acreditada la existencia de un contrato de trabajo entre la actora y el codemandado
Rey. Sostiene que no efectuó un examen profundo de dicha declaración testimonial y
que la misma, a su entender, resulta insuficiente para demostrar la fecha de ingreso, la
remuneración y la jornada pretendida en el líbelo inicial. Seguidamente, se agravia por
la condena al pago de horas extras reclamadas, ya que la plataforma fáctica referida
por los testigos propuestos por la demandada –Lutz y Alves Anzola- , es coincidente
con que la actividad del concesionario Rey se desarrollaba en el horario de “…de
16:00 horas hasta las 21:00 horas…”, por lo que afirmar que la actora laboraba horas
extras es fallar sin tener una correcta apreciación de las pruebas aportadas. Por ello,
solicita se rechace los reclamo impetrados por salarios adeudados, sac adeudados,
vacaciones proporcionales más sac, sac proporcional, antigüedad, preaviso,
integración, multa art. 15 de la Ley 24.013, multa del art. 2 ley 25.323 y las horas
extras.
Por último, cuestiona la extensión de responsabilidad
solidaria, pues afirma –entre otras cosas- que la actividad principal de su institución no
radica en la comercialización de productos alimenticios. Si bien reconoció en su
contestación de demanda haber otorgado en concesión la explotación del servicio de
bar, este lo es de gastronomía, percibiendo un canon fijo locativo, por lo que el club no
tenía participación alguna en el resultado de la explotación, demostrándose así la falta
de interés en el resultado económico de la confitería. Por ello, manifiesta que la venta
de productos alimenticios no figura entre las actividades normales y específicas
Fecha de firma: 13/04/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 1
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA
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propias del Club. Finalmente, pide que se revoque la solidaridad dispuesta respecto a
la multa del art. 15 de la ley 24.013 en tanto argumenta que las sanciones encuentran
origen en una supuesta deficiencia de registración que no le sería imputable, así como
también respecto a la multa prevista en el artículo 80 LCT pues – a su modo de ver- no
se encuentran cumplidos los requisitos previstos por el art. 3 del decreto reglamentario
146/01 y, respecto a la entrega de los certificados de trabajo, indica que solo debería
recaer dicha obligación sobre quien fuera signada como empleadora ya que es la única
obligada a extender los certificados de trabajo. Por último, cuestiona la tasa de interés
aplicada en grado conforme Actas CNAT 2601, 2630 y 2658.
Para así decidir, la Sra. Jueza de la anterior instancia explicó
que en base a la prueba testimonial aportada –fs. 170/171-, concluía que
“efectivamente la accionante realizó tareas gastronómicas en uno de los bares sito
dentro del Club Atentico Vélez Sarsfield cuyo concesionario era el Sr. Rey Alejandro y
bajo las ordenes de este demandado. Destaco que considero que la declaración
aludida tiene fuerza convictiva, puesto que además de surgir los dichos contestes y
precisos y no evidenciar contradicciones, emanan de una persona que dijo haberse
desempeñado para la accionada y haber sido compañera de trabajo de la actora en
dicho lugar... Al respecto señalo que si bien es único testigo, en el ámbito del derecho
moderno no es aplicable la máxima “testis umus, testis nullus” y por ende, por ése
solo hecho, no se justifica excluir o restarle valor probatorio a su declaración, pues
puede resultar eficaz…”. Respecto a la solidaridad en los términos del art. 30 LCT
expresó que: “…que supedita la solidaridad a que los trabajos sean propios de la
actividad normal y específica del establecimiento… ya que las tareas efectuadas por
la actora en el bar que brindaba servicios de gastronomía en el sector de
polideportivo del club estaba destinada a la atención de los socios así como
empleados y más personal del Club, por lo cual cabe entender que resultan necesarias
y coadyuvantes para el normal desenvolvimiento de la entidad deportiva…”
II. Conforme los lineamientos de los agravios expresados, la
demandada cuestiona que el trabajador hubiera podido probar en la causa la fecha de
ingreso y la remuneración pretendida en tanto afirma que, lo atestiguado por la
declarante ofrecida por la actora, resultaría ineficiente para tener por acreditada la
existencia de relación laboral y la irregularidad registral denunciada. Sin embrago,
luego de evaluar a la luz de las reglas de la sana crítica (cfr. art. 386 del C.P.C.C.N.)
las probanzas arrimadas a la causa, me anticipo a señalar que la postura pretendida por
el recurrente no podrá prosperar en mi voto.
En efecto, de la prueba testimonial producida por la
demandante, surge claro que la actora desempeñó tareas de camarera dentro del
establecimiento gastronómico explotado por el Sr. Rey –concesión reconocida por el
Fecha de firma: 13/04/2021
2 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA
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Club codemandado- sin encontrarse registrada en base a la propia contestación
efectuada por el codemandado.
En este sentido, la testigo Rippel destacó que conoció a la
actora porque trabajaba con ella como mesera en el establecimiento ubicado dentro del
club donde “Rey era el jefe… que ingreso a trabajar la dicente en el mes de mayo de
2012 y la actora ya estaba trabajando… que el horario de trabajo de la actora era
igual a de ella de 15 hs a 23 hs., que esto era de lunes a domingos sin francos, que la
dicente lo sabe porque eran compañeras de trabajo y cumplía estos horarios también,
que las ordenes de trabajo se las daba Alejandro Rey a las dos juntas, que pagaba
$300 por día y que ganaban lo mismo, que ella y la actora trabajaron en el Club pero
para la confitería Alejandro Rey dentro del club, que esta confitería brindaba
servicios a los socios del club”. Este testimonio luce congruente con declarado por
Alvez Anzola a instancia de la codemandada, en tanto refirió conocer a Rey porque el
dicente “es trabajador del Club codemandado y Rey tenía la concesión del bar dentro
del polideportivo de Vélez. Que los que ingresan a consumir productos del
concesionario son socios y público visitante que ingresa con los socios y que este
concesionario está desde el año 2011” (ver fs. 193). Y si bien el dicente refirió no
conocer a la actora, dio referencias no sólo del lugar donde se encontraba el bar sino la
forma en que se atendía a los socios y público en general que asistía al club accionado.
En tales condiciones, la sola declaración de la Sra. Rippel,
contrariamente a lo sostenido por la demandada, resulta de entidad suficiente para
crear convicción sobre las circunstancias referidas. Frente a esta constancia
probatoria, lo que debe analizarse es si existen elementos que permitan descartar la
hipótesis abonada por los dichos del testigo citado (conf. arts. 90 L.O. y 456 del
CPCCN), lo que no ocurre en el presente caso, en tanto no se encuentra contrariado
con otras pruebas producidas en la causa.
En ese orden de ideas, -como bien reseñó la sentenciante de
grado- es dable señalar que el derecho laboral moderno ha superado la eliminación del
valor probatorio del testimonio único con aplicación automática de la tradicional regla
del derecho romano antiguo “testis unnus, testis nullus”, como bien apunta la
sentenciante de la anterior instancia, en tanto la doctrina y jurisprudencia coinciden en
que excluir el mérito probatorio de la declaración testimonial única resulta
injustificable pues ello implicaría una limitación a la libre valoración de las pruebas
rendidas, facultad propia de la suscripta en cuanto a la credibilidad que le merezca la
declaración analizada, conforme la razón de sus dichos, esto es las circunstancias de
tiempo, modo y lugar que tornan verosímiles el conocimiento de los hechos por parte
de la declarante, que coincide con la versión relatada en la demanda respecto a la
irregularidad de la relación habida entre las partes, donde la Sra. Zurita denunció haber
Fecha de firma: 13/04/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 3
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA
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ingresa el día 20/05/2012 circunstancia verosímil si el propio testigo de la demandada
refirió que la concesión del bar funciona desde el año 2011. Por lo expuesto,
confirmaré en este aspecto, la plena fuerza probatoria y convictiva sobre el tema en
controversia (cfr. arts. 90 L.O. y 456 del C.P.C.C.N.).
En definitiva, las declaraciones testimoniales analizadas
precedentemente, se orientan en la misma dirección, en tanto acreditan que la
accionante integró los medios personales de la explotación gastronómica llevada a
cabo por Rey, por lo que la sentencia de grado debe ser confirmada en este aspecto.
No soslayo el argumento esgrimido por el apelante referido a
que la presunción emanada del art. 55 LCT resulta débil, sin embargo, conforme lo
explicado en los párrafos anteriores, la empleadora tenía la obligación de registrar la
relación laboral y de llevar los libros laborales en debida forma (cfr. arts. 52 y 54 de la
LCT), lo que en el caso fue incumplido por el obligado. Esta actuación torna operativa
la presunción establecida por el art. 55 de la LCT, según la cual se deben tener por
ciertas las afirmaciones del trabajador que debían constar en tales asientos, salvo
prueba en contrario, la que en el caso quedó demostrado, no se ha producido.
III. Misma tesitura de análisis corresponde aplicar al reclamo
por horas extras, en tanto la demandada cuestiona su procedencia en base a los dichos
de los testigos por ella propuestos y que refirieron que el bar estaba abierto desde las
16 y hasta las 21 horas. Sin embargo, ello no controvierte lo indicado por la testigo
Rippel cuando explica cómo era la jornada de trabajo que desarrollaba junto a la actora
y que la misma se extendía de 15 hs a 23 hs., de lunes a domingos sin francos. Esto
determina que los argumentos brindados por el apelante a fin de rebatir el análisis
efectuado por la magistrada de grado no resultan suficientes para desvirtuar el mismo
ya que, el reclamo efectuado en el inicio si bien fue desconocido por el
codemandado Rey, la plataforma utilizada para ello fue la inexistencia de relación
laboral, circunstancia que, como vimos previamente, quedó desacreditada por la
prueba producida a favor de la pretensión de la parte actora. De hecho, reconocida
la concesión por parte del Club, el codemandado al contestar demanda omitió
mencionar cuál era el horario diario en que disponía la apertura y cierre del
establecimiento. En tal sentido, corresponde recordar que la contestación de
demanda debe ajustarse en lo pertinente a las pautas previstas en los arts. 65 de la
L.O. y 356 del C.P.C.C.N. De tal modo, entre otros recaudos a cumplir, incumbe al
demandado la carga de expedirse explícita, clara y circunstanciadamente acerca de
cada uno de los hechos expuestos en el inicio, lo que en el caso no ocurrió. Por todos
los fundamentos expuestos, propicio la confirmación del decisorio de grado en este
aspecto del reclamo.
Fecha de firma: 13/04/2021
4 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA
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IV. Por todos los fundamentos hasta aquí expuestos, considero
acreditado que la trabajadora se encontró asistida con derecho a denunciar el contrato
de trabajo tal como lo hiciera con fecha 20/07/2016 y por el que corresponde las
indemnizaciones debidas en los términos de los art. 245, 232 y 233 LCT, así como
también los rubros salariales debidos y las multas previstas por LNE y ley 25.323.
V. Habiendo sido analizados los agravios vertidos con
relación al despido indirecto en el que se colocara la demandante, procederé a estudiar
a continuación las quejas formuladas respecto a la aplicación del artículo 30 LCT al
caso de marras.
Para acoger el reclamo en este segmento y proceder a la
condena contra la codemandada Club Velez, la Sra. Jueza a quo consideró que “…el
art. 30 LCT que supedita la solidaridad legal a que los trabajos sean propios de la
actividad normal y específica del establecimiento, debe ser interpretada
extensivamente, comprendiendo todas aquellas actividades que hacen posible el
cumplimiento de la finalidad de la empresa, actividades que si bien son secundarias
respecto de la actividad principal, se encuentran integradas al establecimiento y
coadyuvan al objetivo final de la misma”. Es decir, que la sentenciante consideró
operativo uno de los supuestos previstos por el artículo 30 LCT que es el de actividad
normal y específica.
En este contexto, y previo a expedirme respecto al argumento
defensivo formulado por la apelante respecto a que la venta de productos alimenticios
no sería parte integrante de la actividad normal y específica propia del club accionado,
corresponde hacer algunas precisiones, en tanto, el análisis de las constancias de la
causa (cfr. art. 386 C.P.C.C.N.) me permiten considerar reunidos los presupuestos de
la solidaridad que establece el art. 30 antes citado.
Digo esto porque, no se discute en la causa que el club
demandado tiene por objeto el desarrollo de actividades deportivas, culturales y
artísticas, y que otorgó en concesión la explotación del servicio de bar –en el cual se
atendían a los socios del club y demás acompañantes-, por el cual percibía un canon
fijo locativo y que dicha concesión era explotada por el Sr. Rey.
En este contexto, la actividad encomendada y cedida en forma
exclusiva a Rey coadyuva a la actividad principal y específica del establecimiento en
cuanto procura la provisión de alimentos a los socios del Club y público visitante. Por
otro lado, conforme lo establecido en párrafos precedentes, la actividad de la actora
consistía en la atención y despacho de productos alimenticios dentro del bar al público
afluente, por lo que ello constituye a parte de la actividad principal y específica del
mismo, en tanto el objeto de la unidad de explotación es el esparcimiento del público
general que asiste a los eventos allí organizados, la compra del sustento comestible
Fecha de firma: 13/04/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 5
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA
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durante la estadía de los socios o durante los eventos que organizara la institución
deportiva constituye un servicio que hace a la actividad principal y específica del
establecimiento, aun así la actividad principal del club sea la organización de eventos
de divertimento general de la población. Ello, sin lugar a dudas constituye un supuesto
de aplicación de la norma del artículo 30 LCT.
Como es sabido, para que nazca la responsabilidad solidaria
de una empresa por las obligaciones laborales de la otra, en los términos de la norma
citada, es menester que aquella ceda parte de su establecimiento o contrate o
subcontrate “trabajos o servicios correspondientes a la actividad normal y específica
propia del establecimiento (…)”, por lo que parece claro que la norma comprende los
casos en que un empresario encomienda a terceros la realización de aspectos o facetas
de la actividad que desarrolla en su establecimiento (cfr. art. 6 LCT), como también el
caso de otras actividades o servicios en que existe una conexión funcional entre el
cedente y cesionario, con aprovechamiento del trabajo efectuado por los dependientes
del cesionario -aunque no sean inherentes a la actividad principal del establecimiento
principal- pero que sin embargo son actividades complementarias e indispensables de
aquella y que están integradas, queda claro que el ámbito cedido se mantiene en la
esfera de disposición y actuación del principal o cedente, por lo que no cabe duda que
nos encontramos ante el supuesto del artículo 30 LCT, ya sea que la delegación se trate
de servicios que hagan a la actividad normal y específica del principal o
complementarias de aquéllas.
Sentado ello, cabe resaltar que surge en forma evidente que
este es el caso de autos a poco que se advierta que la actora se encontraba afectada en
forma directa a la concesión dirigida por Rey y brindado sus servicios al Club
demandado, esto en virtud de las declaraciones testimoniales antes referidas.
Si bien no soslayo el argumento utilizado por el apelante
respecto a que la actividad principal del club se centra en las actividades deportivas,
culturales y artísticas sin importar el funcionamiento del bar gastronómico, lo cierto es
que dicha actividad, sin perjuicio de dilucidar si es normal y habitual, se encuentra
integrada al logro del mejor desenvolvimiento del club, con su consiguiente beneficio
económico, por lo que coadyuva necesariamente al logro de sus fines.
En definitiva, en mi criterio, debe mantenerse la condena en
forma solidaria ante la cesión conferida por el Club Vélez, siquiera en parte, de su
establecimiento a Rey para la actividad gastronómica desarrollada dentro del bar
donde prestaba servicios la actora, evidenciando de esta forma que el club demandado
incorporó de modo permanente a su establecimiento o explotación dicha actividad
coadyuvante a la propia y específica de la institución deportiva.
Fecha de firma: 13/04/2021
6 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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En este mismo sentido se ha referido la jurisprudencia con
criterio que comparto, al afirmar que el contrato de concesión es una figura que
permite vincular a dos empresarios, uno de los cuales se obliga a actuar en nombre y
por cuenta propia frente a terceros disponiendo de su organización para, como en el
caso, prestar un servicio gastronómico a los socios del club dentro del predio. Desde
tal perspectiva, resulta innegable la responsabilidad solidaria del Club Velez
codemandado por las obligaciones derivadas del contrato de trabajo que mantenía la
actora con su empleador, en los términos dispuestos por el art. 30 de la LCT.
El texto de esta norma establece claramente, que el principal
no responde por las obligaciones del contrato de trabajo sino por las consecuencias del
incumplimiento de las mismas en caso de ausencia de control: “Los cedentes,
contratistas o subcontratistas deberán exigir además a sus cesionarios o
subcontratistas el número del Código Unico de Identificación Laboral de cada uno de
los trabajadores que presten servicios y la constancia de pago de las remuneraciones,
copia firmada de los comprobantes de pago mensuales al sistema de la seguridad
social, una cuenta corriente bancaria de la cual sea titular y una cobertura por
riesgos del trabajo… El incumplimiento de alguno de los requisitos harán responsable
solidariamente al principal por las obligaciones de los cesionarios, contratistas o
subcontratistas respecto del personal que ocuparen en la prestación de dichos
trabajos o servicios y que fueren emergentes de la relación laboral incluyendo su
extinción y de las obligaciones de la seguridad social".
Frente al incumplimiento contractual ocasionado por el
empleador -en el caso, la falta de registro de la relación laboral- la ley llama a un sujeto
para que responda solidariamente por las consecuencias de ese incumplimiento, es
decir, al principal, ya que la solidaridad impuesta por el artículo 30 LCT no supone
poner en cabeza del codemandado la figura de empleador, sino la de un mero
responsable solidario. Por tanto, por las consecuencias del incumplimiento se puede
reclamar indistintamente al empleador o al obligado solidario.
En este orden de ideas, el principal no es deudor sobre el
contenido de las obligaciones (que deben ser cumplidas por el acreedor) sino que es
responsable por el incumplimiento por parte del cesionario.
VI. Esto lleva al análisis de los agravios vertidos por el Club
respecto a la condena solidaria por la multa del art. 15 de la ley 24.013, art. 2 de la ley
25.323 y art. 45 de la ley 25.345, en tanto afirman que tales sanciones encuentran
origen en una supuesta deficiencia de registración que no le es imputable al quejoso.
Sin embargo, en tanto la deficiente registración ha quedado
acreditada en el sub lite conforme fuera analizado en los acápites precedentes, lo
concreto es que –en lo que respecta a la condena solidaria con relación a las multas
Fecha de firma: 13/04/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 7
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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LNE y artículo 80 LCT- corresponde memorar la solidaridad es una de las
herramientas que garantiza los derechos del trabajador. Así, en el caso de marras y
estando en presencia de una obligación de sujeto múltiple, –esto es- una obligación de
sujeto plural pues corresponde a más de un deudor con respecto a una sola prestación
debida y en razón de una causa única lo cierto es que cada sujeto está obligado como
deudor a la satisfacción de la obligación (artículos 827 y 829 CCyCN, antes art. 699
CC de Vélez).
En efecto, al tratarse de una solidaridad pasiva, la actora está
habilitada para reclamar a cualquiera de los deudores el pago íntegro de la prestación,
tal como lo habilita el texto del artículo 829 antes citado: “…se considera que cada
uno de los codeudores solidarios, en la solidaridad pasiva (…) representa a los demás
en los actos que realiza como tal”.
Por ello, a mi modo de ver, en los supuestos de solidaridad
previstos por la LCT el trabajador (como acreedor solidario) puede dirigir su
pretensión contra todos los deudores solidarios o contra uno de ellos, en tanto no
corresponde realizar distinciones en donde la propia ley no las hace. No debe olvidarse
que, la solidaridad laboral [al igual que en el derecho civil], amplía el ámbito de los
responsables constituyendo una medida de protección a los fines de evitar maniobras
fraudulentas o simuladas.
En consecuencia, resultan procedentes las sanciones
reclamadas en concepto del art. 15 LNE y art. 2 de la ley 25.323, toda vez que la actora
cumplió con el requerimiento establecido por el art. 11 de dicho cuerpo legal, estando
vigente la relación laboral, conforme lo indicó la sentenciante de la anterior instancia.
Respecto a la multa dispuesta por el art. 80 LCT, debo decir
que el quejoso limitó su planteo a la falta de cumplimiento de los requisitos previstos
por el decreto reglamentario pero nada dijo respecto al fundamento brindado por la
sentenciante de la anterior instancia cuando explicó que resultaba innecesario esperar
al vencimiento del plazo previsto en el art. 3 del decreto 146/01 cuando la intención
del empleador nunca fue entrega los certificados debidos ante la negativa de la relación
laboral existente (art. 116 LO), por lo que corresponde confirmar la decisión tomada
en origen.
VII. Ahora bien, respecto a la entrega de los certificados de
trabajo, si bien no soslayo que el apelante se agravia porque entiende que dicha
obligación debe recaer exclusivamente en la empleadora –y el Club no reviste calidad
de tal- no corresponde que me expida por este tópico en tanto la sentencia nada dice
con relación a la obligación de hacer, por lo que el agravio deviene inoficioso.
VIII. También debe confirmarse la aplicación de intereses
conforme Actas CNAT 2601, 2630 y 2658 pues no comparto lo argumentos expuestos
Fecha de firma: 13/04/2021
8 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
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por el apelante, máxime si se tiene en cuenta que el interés es el resultado de la mora.
Al existir mora, se deben intereses, y los mismos deben calcularse a una tasa que no
resulte ajena a las posibilidades de endeudamiento del acreedor que debe proveer a un
crédito de carácter alimentario.
La tasa de interés utilizada conforme Acta 2601 de fecha
21/5/2014 recomendó la aplicación de la tasa nominal anual para préstamos personales
de libre destino para el plazo de 49 a 60 meses que utiliza el Banco Nación, desde que
cada importe se haya hecho exigible hasta su efectivo pago, y, cuando dicha tasa dejó
de publicarse, el criterio se mantuvo en el Acta Nª 2630/16.
Es cierto que la tasa que como referencia adoptó la CNAT por
mayoría en el Acta 2601/2014 y posteriores no es obligatoria ni emana de un Acuerdo
Plenario pero la sentenciante decidió voluntariamente utilizarlas por compartir el
criterio de los jueces que formaron aquella mayoría de que resultaba la más equitativa
para compensar al acreedor de los efectos de la privación del capital por demora del
deudor, para resarcir los daños derivados de la mora, así como para mantener en lo
posible el valor de la indemnización frente al deterioro del signo monetario por la
grave inflación que aqueja la economía del país desde el año 2008.
Tales consideraciones resultan aplicables también, a la tasa
que la CNAT fijó a través del Acta Nª 2630/2016 que mantuvo el criterio de la
dispuesta en el Acta Nª 2601/2014 desde el cese de su publicación, aplicándose a partir
del 1/12/2017 y hasta el efectivo pago la tasa de interés dispuesta por el Acta Nº 2658
del 8/11/2017. Por todos los fundamentos expuestos, propicio confirmar la decisión de
origen en este aspecto.
IX. Los honorarios regulados en la anterior instancia a los
profesionales intervinientes no resultan desajustados con relación a las tareas
realizadas, su complejidad y la relevancia para la resolución de la causa, teniendo en
cuenta las pautas del artículo 38 LO, por lo que también propicio su confirmación.
Sugiero que las costas de alzada sean impuestas a la
demandada vencida (cfr. art. 68 CPCCN). Asimismo, los honorarios de alzada para la
representación y patrocinio letrado de la parte actora y demandada se establecen en el
30% de lo que en definitiva les corresponda por la anterior instancia (art. 30 de la ley
de honorarios).
La doctora MARIA DORA GONZALEZ manifestó: que
por análogos fundamentos adhiere al voto de la Sra. Jueza de Cámara preopinante.
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el
TRIBUNAL RESUELVE: 1. Confirmar la sentencia de grado en lo que fue matera
Fecha de firma: 13/04/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 9
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA
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de agravios, conforme considerandos del primer voto. 2. Costas de alzada a la
demandada vencida. 3. Regular los honorarios de los letrados interviniente por su
intervención en alzada conforme considerandos del primer voto. 4. Regístrese,
notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856, Acordadas C.S.J.N. 15/13
(punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto, firmando los señores
jueces por ante mí, que doy fe. Se deja constancia que la doctora Graciela Liliana
Carambia no vota (art.125 LO).
Beatriz E. Ferdman María Dora González
Jueza de Cámara Jueza de Cámara
Fecha de firma: 13/04/2021
10 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA
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