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Luis Sánchez Amaro Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo

El artículo examina el surgimiento del movimiento estudiantil democrático e independiente en la Universidad Michoacana durante los años 60, en un contexto de represión gubernamental. Se analiza la resistencia estudiantil frente a las acciones del gobierno de Agustín Arriaga Rivera y se concluye sobre la relevancia histórica de este movimiento para la universidad y la política en Michoacán. El estudio se basa en una revisión crítica de fuentes documentales y testimonios de protagonistas de la época.

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Luis Sánchez Amaro Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo

El artículo examina el surgimiento del movimiento estudiantil democrático e independiente en la Universidad Michoacana durante los años 60, en un contexto de represión gubernamental. Se analiza la resistencia estudiantil frente a las acciones del gobierno de Agustín Arriaga Rivera y se concluye sobre la relevancia histórica de este movimiento para la universidad y la política en Michoacán. El estudio se basa en una revisión crítica de fuentes documentales y testimonios de protagonistas de la época.

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El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil

democrático e independiente en Michoacán

Mexico in the ‘60s and the irruption of the democratic and


independent student movement in Michoacan

LUIS SÁNCHEZ AMARO


Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo
sanchezamaro@[Link]

Resumen: En el presente artículo se analiza el contexto histórico en el que surgió el


movimiento estudiantil en la Universidad Michoacana. Este movimiento, de carácter
independiente y democrático, enfrentó las represiones gubernamentales ocurridas en los
años 1963 y 1966 que pretendieron acabar con el proyecto de universidad democrática
que se venía impulsando por estudiantes y maestros. Se reconstruye además, de forma
general, el proceso de la resistencia estudiantil durante el período final del gobierno estatal
de Agustín Arriaga Rivera, que no cesó de enfrentar y tratar de controlar la Universidad
Michoacana. Y, por último, se plantean algunas conclusiones sobre la importancia que
este movimiento estudiantil ha tenido para el desarrollo de la Universidad Nicolaita y la
historia política del estado de Michoacán.

Palabras clave: Historia de México, movimientos sociales, movimiento estudiantil,


Universidad Michoacana.

Abstract: In this article it is studied the historical context in which the student movement
emerged, with an independent and democratic character, in the Michoacan University. It
will be pointed out how it faced government crackdowns in the years 1963 and 1966 that
sought to end the democratic project that was being motivated by university students and
teachers. The process of student resistance is also reconstructed during the final period
of the state government of Agustin Arriaga Rivera, an individual who never ceased to
confront and attempt to control the Michoacan University. Finally, it is exposed some
conclusions about the importance of this student movement that had on the development
of Nicolaita University and the political history of the state of Michoacan.

Keywords: History of Mexico, social movements, student movement, University


Michoacana.

Recibido: 26 de marzo de 2016; Aceptado: 6 de agosto de 2016; Publicado: 28 de septiembre de 2016.


Revista Historia Autónoma, 9 (2016), pp. 127-146.
e-ISSN: 2254-8726; DOI: [Link]
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 128
Introducción

El contenido de este trabajo tiene como objetivo exponer, así sea de forma general,
la problemática, la dinámica y el desarrollo del movimiento estudiantil en la Universidad
Michoacana durante los años de 1963 a 1969, con base en la revisión e interpretación crítica
de fuentes documentales y testimonios directos de los protagonistas de la lucha estudiantil en
esta época. Esta investigación se ha llevado a cabo gracias a la existencia de una gran cantidad
de documentos, la mayoría informes de los agentes de gobernación que daban seguimiento a la
actividad política de los estudiantes, y los que se encuentran depositados en el Archivo General
de la Nación (AGN), en el Fondo Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales
(DGIPS): además de la documentación existente en el Archivo Histórico de la Universidad
Michoacana y una amplia hemerografía local que contiene información sobre las actividades
universitarias y estudiantiles en el periodo. La revisión de toda esta documentación se enriqueció
con entrevistas a algunos de los líderes estudiantiles y protagonistas de estos hechos históricos,
de los cuales un buen número todavía vive y están localizables. Estos testimonios aportaron
nueva información que no se encontraba en ningún otro lado. Es necesario subrayar que le
dimos gran importancia a la historia oral pero sin que ello significara excluir o reducir el trabajo
con fuentes escritas (como las ya citadas), sino al contrario: en todo momento trabajamos desde
una perspectiva donde se complementasen. A nuestro juicio, las fuentes orales y las escritas
no se excluyen, sino que pueden ser usadas de manera integrada, rescatando de cada una su
peculiaridad para que se enriquezcan mutuamente.
En el aspecto teórico hay coincidencia con los estudiosos del tema que sitúan al movimiento
estudiantil dentro del campo de estudio de los movimientos sociales1, aunque actualmente es
mucho más fácil dar cuenta de las diferencias existentes entre los teóricos de los movimientos
sociales que de sus similitudes y convergencias. Pero también es necesario acotar el término
aunque cueste trabajo aunque estas acotaciones no sean concluyentes: por ello retomamos la
siguiente conceptualización, que nos parece más adecuada a la realidad mexicana, y en la que
se inscribe nuestra investigación, sobre el movimiento estudiantil. Y tenemos entonces que el
movimiento social sería:

“Un fenómeno de acción colectiva, relativamente permanente, que elabora su


proyecto en función de sus actores específicos y, […] en consecuencia, no se
trata de proyectos globalizantes para toda la sociedad; […] en algunos casos
aparecen con un planteamiento antiestatal, aunque la particularización de esta
característica haría tal vez más propio referirlo como no estatal; la naturaleza
de sus demandas parece estar mucho más ligada a la vida cotidiana, lo que

1
Muro, Víctor Gabriel, Iglesia y movimientos sociales en México 1982-1987. Los casos de Ciudad Juárez y el
Istmo de Tehuantepec, México, Colegio de Michoacán, 1994, p. 46.
129 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
no obsta para que en la búsqueda de resolución de tales demandas aparezcan
elementos de carácter utópico; suelen presentar formas organizativas bastante
simples, junto con lo cual se puede constatar la presencia de solidaridades
fuertes que cohesionan a los movimientos más allá de su éxito o derrota, lo
cual a su vez parece ir conformando una actitud distinta hacia la vida”2.

La mayoría de estos rasgos definitorios del movimiento social valen para el movimiento
estudiantil: accionar colectivo, permanencia, carácter anti estatal, formas organizativas simples y
solidaridades fuertes que lo cohesionan. Así pues, desde nuestro punto de vista, los movimientos
sociales y en particular el movimiento estudiantil son formas de acción colectiva que, a diferencia
de las expresiones esporádicas de malestar social, implican una actuación concertada con cierto
grado de permanencia, aunque esa concertación no adquiere las características convencionales
que son propias de las asociaciones formales —como los partidos políticos y los sindicatos,
por ejemplo—. Ahora bien, en el caso del movimiento estudiantil democrático e independiente
de Michoacán, México, tenemos también como rasgos permanentes que le caracterizan los
siguientes:
a) Su capacidad de expresarse en diferentes momentos como vanguardia de las ideas
y demandas más avanzadas de la época y expresar el descontento social a través de
acciones colectivas de protesta.
b) El ser una especie de escuela de cuadros y de líderes políticos. Muchos de los
gobernantes y funcionarios del régimen estatal y dirigentes de partidos políticos y
organizaciones sociales que han actuado en Michoacán obtuvieron su experiencia,
habilidades y formación política mediante su participación en movimiento.
c) El surgimiento durante su desarrollo de liderazgos de base legitimados principalmente
mediante las asambleas y las movilizaciones de calle.
De este modo concebimos el movimiento estudiantil nicolaita como una fuerza social (o
sujeto histórico) orientada al cambio y la transformación de la universidad y la sociedad, en un
sentido progresista y democrático, a través de la acción colectiva, directa y organizada, de los
estudiantes. Dicha fuerza forma parte del movimiento social general que aspira a transformar
la sociedad en su conjunto y de manera específica tiene características que lo hacen original y
digno de convertirse en objeto de análisis y estudio científico.

2
Ibídem, pp. 11-12.
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 130
1. Marco histórico mundial

Los años 1945-1970 fueron un periodo de crecimiento y estabilidad sin paralelismo en


la historia económica de gran parte del mundo. Los Estados Unidos dominaban el comercio,
las inversiones y las comunicaciones mundiales pero, en contraparte a su creciente ascendencia
internacional —derivados tanto de su poderío económico y militar como de la decisión de
contener el expansionismo de la Unión Soviética—, generaron a menudo, desde 1945, un
intenso antinorteamericanismo3. Lo que desde la perspectiva norteamericana era una visión
del orden mundial basado en los valores de la propia ideología nacional —democracia política,
capitalismo económico— equivalió para buena parte del mundo un poder imperial y puro
hegemonismo estratégico, militar y económico. Así pues al terminar la II Guerra Mundial
comenzó la llamada Guerra Fría, es decir el conflicto global por la hegemonía entre los Estados
Unidos y la Unión Soviética entre 1947 y 1989, que condicionó las relaciones internacionales
y la política exterior norteamericana prácticamente durante toda la segunda mitad del siglo.
Fue un conflicto con graves crisis en Corea (1950-1953), Hungría (1956), Cuba (Crisis de los
misiles de 1962) y Vietnam (1964-1975); que conoció etapas de distensión —en la etapa del
presidente Nixon y Henry Kissinger (1967-1975)— y etapas de acuerdos (Tratado de Limitación
de Armas Nucleares, 1969-1979; Acta de Helsinki, 1975), y nuevas etapas de recrudecimiento
de la tensión —invasión soviética de Afganistán y revolución en Nicaragua (1979), revolución
islámica en Irán, Iniciativa de Defensa Estratégica o Guerra de las galaxias norteamericana
(1983)―; y que solo se resolvió cuando la URSS (Gorbachov) entendió, ya en 1985, que la
economía soviética no podía hacer frente al desafío norteamericano.
La necesidad de legitimar socialmente el esfuerzo y sufrimiento de la guerra provocó,
desde 1945, cambios profundos en la política y en la función del Estado prácticamente en todo
el mundo. De acuerdo con el pensamiento y las tesis del economista británico John Maynard
Keynes (1883-1946), los países europeos occidentales adoptaron políticas de crecimiento
económico, modernización y pleno empleo, a través del intervencionismo estatal en la
economía y de la creación de fuertes sectores públicos (nacionalizaciones de sectores como
bancos centrales, minas, ferrocarriles y transportes aéreos, siderurgia, gas y electricidad). De
ahí en adelante, las economías europeas occidentales fueron orientadas a la industrialización
y el consumo de masas. Con rentas per cápita que en 1975 superaban los 3.500 dólares (en
valores de ese año), los países de Europa occidental como los Estados Unidos, Canadá, Japón,
Australia, Nueva Zelanda y algunas regiones de América Latina, habían entrado en lo que en

3
En el caso de Estados Unidos el PIB se duplicó en términos reales; la renta per cápita aumentó un 60%. La
población creció de 132 millones en 1940 a 248,7 millones en 1990 (de ellos, unos veintidós millones de nuevos
inmigrantes). Fusi, Juan Pablo, Breve historia del mundo contemporáneo desde 1776 hasta hoy, Barcelona, Galaxia
Gutenmberg, 2014, p. 183.
131 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
los años sesenta se definiría como la “era de la abundancia”4. Eran ya sociedades con altos
niveles de desarrollo, bienestar social, educación superior y prosperidad, en las que se había
producido una disminución dramática de las tasas de mortalidad y natalidad; y donde buena
parte del gasto familiar e individual, estimulado por una publicidad enajenante, era absorbido
por vacaciones, turismo, segunda vivienda y las múltiples y cambiantes formas del consumo y
el ocio (televisión, cine, deportes, industrias de la moda y música).

2. El modelo económico industrializador en México

En este contexto mundial la mayoría de los países latinoamericanos —entre ellos México—
optaron por impulsar políticas de industrialización —por sustitución de importaciones—,
proteccionismo, grandes obras de infraestructura (vías férreas, carreteras, aeropuertos), creación
de empresas del Estado y desarrollo del sector público (petróleo, minas, acero, electricidad,
ferrocarriles, líneas aéreas) y estímulos a la inversión extranjera. Los resultados no fueron
desdeñables. El PIB de América Latina aumentó entre 1946 y 1973 a una tasa media anual del
5,33%, tasa superior a la de Europa y los Estados Unidos5.
En el periodo comprendido entre 1950 y 1982 la industrialización se erigió como el
objetivo económico fundamental de la política económica mexicana, y consistió en un proyecto
de modernización industrial, búsqueda del crecimiento y estabilidad económica bajo la dirección
de la inversión privada con una amplia participación estatal. Durante este lapso de tiempo, el
PIB nacional registró un incremento constante que alcanzó su nivel histórico entre 1960 y 1965
(6,6%) y de ahí comenzó un descenso continuo hasta alcanzar su nivel más bajo en 1982 (3%)6.
Durante este período, el modelo económico que se implementó en nuestro país ha sido
definido como “desarrollista” por los economistas. Se orientó sobre la tesis de que la expansión
económica, por sí misma, era condición suficiente para impulsar el desarrollo y no se preocupó
por corregir desequilibrios estructurales de fondo de la organización productiva y social que
se generaron pues al llevar a cabo el proyecto de industrialización del país, por la vía de la
sustitución de importaciones, se desplazó el centro de gravedad tradicional de la sociedad
mexicana del campo a la ciudad. Las filas del proletariado, la burguesía y la clase media,
crecieron y se expandieron al mismo ritmo que las ciudades. Pero también hacia los 60 empezó

4
Ibídem, p. 203.
5
Ibídem, p. 220.
6
Gracida, Elsa, El desarrollismo, México, Universidad Nacional Autónoma de México-Oceáno, 2004, p. 14.
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 132
a ser manifiesta la dependencia industrial mexicana del capital y la tecnología extranjera, en
particular los de origen norteamericano7.
Desde el punto de vista económico, el proyecto funcionó durante algún tiempo hasta el
extremo de que se habló del famoso “milagro mexicano”, pues entre 1940 y 1960 la producción
nacional aumentó 3,2 veces y entre 1960 y 1978, 2,7 veces; hubo estabilidad de precios y
de 1954 hasta 1976 el tipo de cambio permaneció sin modificarse (a 12,5 pesos por dólar),
mientras que la inflación se controló relativamente a un promedio anual de menos de 5%8.
Pero la economía no sólo creció sino que se modificó estructuralmente. En 1940 la agricultura
representaba alrededor del 10% de la producción nacional y en 1977 sólo el 5%. Otros cambios
decisivos fueron los demográficos. La población pasó de 19,6 millones de habitantes en 1940
a 67 millones en 1977 y más de 70 millones en 1980. En 1940 sólo el 20% de esta población
vivía en centros urbanos; para 1977 casi el 50% vivía en las ciudades de modo que surgió un
gran desempleo y subempleo en ellas9.
El gasto público favoreció a la población urbana sobre la rural y a la clase trabajadora
industrial sobre el campesinado. La clase media se benefició del crecimiento económico y de
las políticas públicas, sin embargo la distribución del ingreso fue más desigual en este periodo.
En 1969 el 20% más pobre de la población acumulaba apenas el 4% del ingreso nacional; al
mismo tiempo, el 20% de la población correspondiente a los hogares con niveles de ingreso
superiores acumulaba el 64%10.

3. La respuesta social a la crisis del desarrollismo

Si se contrasta con los grandes cambios económicos y demográficos de México, el aspecto


político permaneció inmóvil: las estructuras políticas que la Revolución mexicana había creado
desde Carranza hasta Cárdenas siguieron vigentes, con cambios que fueron pocos y secundarios.
La Presidencia quedó afianzada definitivamente como la pieza central de ese sistema. Ni el
Congreso ni el Poder Judicial recuperaron el terreno perdido hasta 1940 y la autonomía de los
estados siguió tan precaria como antes. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) extendió
su dominio político sin adversarios que pudieran hacerle sombra. Como bien asienta Héctor

7
Sobre la aplicación de este modelo en México puede verse además del texto de Elsa M. Gracida, ya citado,
también el de Lomelí, Leonardo y Emilio Zebadúa, La política económica de México en el Congreso de la Unión
(1970-1982), México, El Colegio de México, Instituto de Investigaciones Legislativas de la Cámara de Diputados,
Instituto Politécnico Nacional, Fondo de Cultura Económica, 1998.
8
Ibídem, p. 34.
9
Aguilar Camín, Héctor y Lorenzo Meyer, Historia Gráfica de México. Vol. 9, México, Editorial Patria-Instituto
Nacional de Antropología e Historia, 1988, p. 43.
10
Lomelí, Leonardo y Emilio Zebadúa, La política económica… op. cit., p. 37.
133 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
Aguilar Camín “el crecimiento económico capitalista montado en la virtual inmovilidad de un
sistema político con fuertes rasgos autoritarios, dio como resultado una estructura social muy
distante de la esperada en un régimen revolucionario comprometido con la justicia social”11.
La movilización social apareció para muchos sectores en resistencia como la única
alternativa. Desde fines de los años 50 los sectores laborales movilizados demandaron revisión
de contratos colectivos de trabajo, aumentos de sueldos y democracia sindical. De estas
movilizaciones destacaron las de los ferrocarrileros, telegrafistas, electricistas, telefonistas,
petroleros y las del magisterio. De la misma manera, la década de los 60 estuvo trazada por
una oleada de insurgencia estudiantil protagonizada por los jóvenes nacidos del desarrollo
y la modernización, y que dio lugar a brutales represiones. Estas represiones alentaron el
surgimiento de muchos grupos guerrilleros, tanto rurales como urbanos, que se manifestaron
durante la década de los años 60 y 70 y los cuales fueron combatidos hasta el exterminio por
parte del régimen político a través de la persecución, detención ilegal, encarcelamiento, torturas
y desapariciones forzadas en lo que se conoció en nuestro país como la “guerra sucia”.

4. El movimiento estudiantil democrático e independiente en Michoacán

Según algunos estudiosos de este fenómeno, el movimiento estudiantil mexicano


posterior a la Revolución Mexicana se puede dividir en tres grandes etapas: en primer lugar
la del movimiento estudiantil oligárquico escenificado en las décadas de los años 20 y 30;
en segundo lugar, la del movimiento estatalizado de los años 40 y 50; y en tercer lugar la del
movimiento estudiantil no controlado por el estado de los años 60 y 7012. A esta última es la que
defino como movimiento estudiantil democrático e independiente y constituye, para el caso de
Michoacán, nuestro objeto de estudio.
Posiblemente es en la Universidad Michoacana donde antes se desarrolló la lucha
estudiantil democrática independiente. Esto se debió, por un lado, a la influencia que tuvo el
general Lázaro Cárdenas en esta institución durante su gestión como gobernador y después
como presidente. Lázaro Cárdenas fomentó y apoyó a varias organizaciones estudiantiles
y grupos universitarios que se consolidaron como estructuras permanentes de organización
política en su interior. Y, por otro lado, también fue debido a la participación de otros grupos
de izquierda que coincidieron en defender e impulsar un proyecto educativo con una clara
orientación popular y socialista13. Por lo anterior, la historia de la Universidad desde 1940
11
Aguilar Camín, Héctor y Lorenzo Meyer, Historia Gráfica… op. cit., p. 46.
12
De la Garza, Enrique et al., El otro movimiento estudiantil, México, Extemporáneos, 1986, p. 17.
13
Gómez Nashiki, Antonio, Movimiento estudiantil e institución la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
1956-1966, México, Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, 2008, p. 15.
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 134
—cuando salió de la presidencia Lázaro Cárdenas—, está determinada en lo político por un
enfrentamiento permanente entre dos grupos que en distintos momentos se disputaron el poder
a nivel local y los espacios de la institución: los grupos de filiación cardenista y los grupos anti
cardenistas14. Sobre esto es muy interesante la opinión de Joel Caro Ruiz, líder estudiantil de
principios de los sesenta, que señala:
“En la Universidad Michoacana el movimiento estudiantil y magisterial
nacen originalmente al calor de la Revolución Mexicana o por la Revolución
Mexicana, los estudiantes son de ideología positivista y contra la Iglesia. El
positivismo dominaba en la Universidad. El general Cárdenas reforma esos
elementos en términos ideológicos. La Universidad contemporánea es hija
del cardenismo totalmente pero después en los sesentas hay un agregado, un
barrunto del socialismo. Esto lo agregan los exiliados españoles donde juega
como eje Eli de Gortari y otros como Adolfo Sánchez Vázquez. Ellos se
vinculan con el cardenismo y la universidad es granero del cardenismo”15.

El movimiento estudiantil michoacano fue intransigente en la defensa del proyecto


educativo popular del cardenismo y, en atención a ello, se efectuaron varias y significativas
jornadas de lucha entre las que destacan los movimientos de 1949, 1956, 1963 y 1966. La
primera movilización culminaba con el triunfo estudiantil y la caída del gobernador en
funciones, José Mendoza Pardo16; la segunda, también victoriosa, y en la que los estudiantes
lograron la solución de su pliego petitorio por parte de las autoridades estatales presididas por
Dámaso Cárdenas17; y las últimas, ya en la década de los 60, que significaron sendas derrotas
para el estudiantado pues se les puso fin por medio de la represión y la violencia ejercida por el
gobernador Agustín Arriaga Rivera y el presidente Gustavo Díaz Ordaz.

5. Los movimientos estudiantiles de 1963 y 1966

Para tratar de entender estos dos conflictos universitarios de 1963 y 1966 hay que tener en
cuenta que, entre los años veinte y hasta principios de los años sesenta, los cardenistas fueron
la corriente política más importante de Michoacán que retuvo para sí el poder mediante redes
políticas bien configuradas en los espacios locales; pero como afirma Verónica Oikión:

14
Ibídem, p. 16.
15
Caro Ruiz, Joel, entrevista realizada por Luis Sánchez Amaro, Morelia, marzo de 2014.
16
Véase Oikión Solano, Verónica, “Crónica de un derrumbe anunciado. El conflicto universitario de 1949”, en
Oikión Solano, Verónica, Memorias del Congreso La Universidad Michoacana a fin de Siglo, Morelia, Universidad
Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2000, pp. 49‐71.
17
Véase Mejía González, Adolfo, La huelga del 56 vivencias de amor y de lucha, Morelia, Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo, 1981.
135 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
“[…] hubo una ruptura importante con respecto a esta dinámica a partir de
1962, cuando el gobierno federal encabezado por Adolfo López Mateos
revirtió aquella situación frenando al cardenismo político y oponiéndose a la
llegada de un nuevo gobernador cardenista. La sucesión estatal se resolvió
desde la cúpula del poder federal a favor de Agustín Arriaga Rivera, quien
traía consigna de frenar a los cardenistas y debilitarlos regionalmente, y en
gran parte logró su cometido cuando con apoyo de los aparatos represivos del
Estado golpeó severamente a la Universidad Michoacana entre los años de
1963 y 1966 […]”18.

Cuando Arriaga Rivera asumió el poder estatal la Universidad recién había estrenado una
nueva Ley Orgánica (1961) que contemplaba la existencia de un Consejo Universitario paritario
y que el rector fuera nombrado por el gobernador de una terna propuesta por este órgano. Esta
Ley Orgánica intentó dar una orientación más progresista a la educación universitaria y fue el
resultado de una nueva correlación de fuerzas dentro de la Universidad, favorable a las corrientes
de izquierda (cardenistas, Movimiento de Liberación Nacional, Partido Popular Socialista y
Partido Comunista Mexicano principalmente), las cuales impulsaron la llegada del doctor Eli
de Gortari19 a la rectoría de la Universidad. Este conocido intelectual de izquierda, inició una
serie de reformas académicas modernizantes y la construcción de nuevas instalaciones. Se
crearon nuevas carreras, la Facultad de Altos Estudios y se mejoraron y crearon nuevas casas
del estudiante. Las fuerzas conservadoras no permanecieron impasibles ante el avance de la
izquierda en la dirección de la Universidad. Se acusó al rector de violaciones a la Ley Orgánica,
pero este recibió el apoyo de la Federación de Estudiantes y del Consejo Estudiantil Nicolaita,
así como la mayoría de los profesores. La lucha interna en la Universidad se intensificó entre
los degortaristas y anti degortaristas y el conflicto se agravó con el asesinato del estudiante
Manuel Oropeza García. La Unión Nacional Sinarquista y el Partido Acción Nacional (PAN)
instigaron a la población en contra de los comunistas haciendo todavía más tenso el ambiente. El
gobierno de Arriaga Rivera intervino en la aprobación de una nueva Ley Orgánica que terminó
con el cogobierno universitario y puso en manos de una Junta de Gobierno la designación de
autoridades, con lo cual el rector se vio obligado a renunciar. Los integrantes designados para
formar la Junta de Gobierno eran personajes progresistas en su mayoría y de tendencia cardenista
que nombraron como rector al licenciado Alberto Bremauntz afín a su misma corriente lo que
significó que esta derrota de las fuerzas democráticas en 1963 no había sido total20. Sobre esto
18
Oikión Solano, Verónica, “Los comunistas michoacanos en la década de los sesenta. Una historia de radicalización
política”, en Memoria del Segundo Coloquio. El Siglo xx desde el xxi. La cuestión nacional, México, Instituto
Nacional de Antropología e Historia, 2004, pp. 3-4.
19
Nació el 29 de abril de 1918 en la ciudad de México. Doctor en filosofía por la UNAM en 1955. Rector de la
Universidad Michoacana en 1961 y obligado a renunciar en 1963. En 1968 participó en el movimiento estudiantil
en la ciudad de México motivo por el cual fue encarcelado varios años. Falleció en la ciudad de México en 1991.
20
Véase Gómez Nashiki, Movimiento estudiantil… op. cit.; Mejía González, Adolfo, Michoacán, ¿Feudo
cardenista? Historia de una lucha estudiantil vencida con la traición y el asesinato, México, Editorial Nuevos
Caminos, 1966; Rangel Hernández, Lucio, Historia del Movimiento Estudiantil en la Universidad Michoacana,
1956-1966, tesis de licenciatura, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1994.
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último incluso se llegó a hablar de una posible negociación en las altas esferas de gobierno
donde había intervenido el general Lázaro Cárdenas21. Es en este contexto que parecen muy
pertinentes los señalamientos de Joel Caro quien afirma que
“[…] los únicos que perdieron en el movimiento de 1963 fueron los círculos
socialistas marxistas que habían rebasado el cardenismo con su Ley orgánica
marxista. Ya el positivismo había abdicado ante el marxismo. El gobierno los
madrea a estos socialistas y le entrega la Universidad otra vez al cardenismo.
Los cardenistas siguieron teniendo el aparato burocrático, influencia en las
escuelas y eran hegemónicos como gobierno, como ideología”22.

Tras el conflicto de 1966 la represión ejercida por el gobierno tuvo como fin acabar de una
vez el proyecto democrático que existía al interior de la Universidad y quitar de las instancias
de poder universitario a los cardenistas para imponer elementos incondicionales al gobernador.
La protesta estudiantil se inició cuando, a principios de octubre, el gobierno estatal autorizó el
aumento de tarifas de transporte urbano. En las primeras represiones fue asesinado el estudiante
Everardo Rodríguez Orbe por agentes policíacos. Los hechos se sucedieron de la siguiente
manera:
“El 1 de octubre, Morelia, se había quedado sin transporte urbano; los
propietarios habían subido intempestivamente el precio de los pasajes. Los
estudiantes universitarios en estas condiciones, convocaron al pueblo un mitin
de protesta. El mitin se efectuó el 2 de octubre, y fue agredido por grupos de
choque supuestamente del PRI, los cuales se apoderaron por la violencia del
aparato de sonido. Un grupo de estudiantes se dirige a las oficinas del PRI a
tratar de recuperar dicho aparato, siendo recibidos a balazos y el estudiante
Everardo Rodríguez Orbe cae acribillado”23.

Luego de estos sucesos los estudiantes votaron por la huelga general en la Universidad y
el 4 de octubre se realizó una gran manifestación con motivo del sepelio del estudiante muerto.
El movimiento adquirió un desarrollo muy dinámico y logró el apoyo popular para exigir, junto
con el Consejo universitario, la desaparición de poderes en el estado. Se efectuaron grandes
manifestaciones que fueron tachadas por la prensa local y nacional de obedecer a una conjura
comunista, dirigida por extranjeros que intentaban derrocar el gobierno del Presidente Díaz
Ordaz. Junto a esta campaña de desprestigio contra el movimiento se iniciaron detenciones de
profesores extranjeros que trabajaban en la Universidad y a los que se les acusó de conspiradores.
Se concentraron tropas militares en la ciudad que desfilaron por sus calles principales con fines
intimidatorios. El 8 de octubre de 1966 el ejército tomó la Universidad a petición del Congreso
local y continuaron las detenciones, los cateos y los secuestros. Los estudiantes efectuaron un
21
Oikión Solano, Verónica, “Los comunistas michoacanos…” op. cit., p. 4.
22
Caro Ruiz, Joel, entrevista realizada por Luis Sánchez Amaro, Morelia, marzo de 2014.
23
Política, 15 de octubre de 1966, p. 6.
137 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
mitin de protesta y fueron reprimidos por la caballería para ser detenidas, entre estudiantes y
pueblo en general, más de 600 personas. La Legislatura local modificó rápidamente la Ley
Orgánica de la Universidad, y estableció la desaparición de las cinco casas de estudiantes, la
supresión de la paridad en el Consejo Universitario y el cierre de la secundaria varonil y femenil
pertenecientes a la Universidad, lo mismo que la Facultad de Altos Estudios Melchor Ocampo.
Se eliminó a todos los integrantes de la Junta de Gobierno en funciones y se nombraron otros
afines al gobernador los cuales designaron un nuevo rector24.

6. La reorganización del movimiento estudiantil tras el golpe arriaguista a la


Universidad

Luego del golpe asestado a la Universidad Nicolaita el movimiento estudiantil resultó


muy afectado. Con las adiciones y modificaciones a la Ley Orgánica de la Universidad, el 14 de
octubre de 1966 se suprimió la paridad de estudiantes, profesores y autoridades en el Consejo
Universitario; se redujo al H. Consejo Universitario a la calidad de órgano de consulta, el cual
desde 1963 había dejado de ser el Órgano Máximo de la Casa de Estudios, al crearse la Junta de
Gobierno, y transfirió a esta las pocas atribuciones que aquél había conservado. El gobernador
nombró por primera vez a los siete miembros de la Junta de Gobierno25, quienes designaron al
licenciado Alberto Lozano Vázquez26 como rector de la Universidad Michoacana y este, a su
vez, nombró como secretario general de la misma, al licenciado. Amando Chávez Chávez27.
Con esta Ley Orgánica, profundamente antidemocrática, y con las nuevas autoridades
alineadas con el gobierno estatal, la Universidad Michoacana reanudó sus actividades, mutilada
y desmovilizada. El 16 de enero de 1967 se inició el nuevo ciclo escolar y se llevó a cabo un
acto de inauguración de cursos en el Colegio de San Nicolás. En el evento, al dirigirse a los
universitarios presentes, el rector Lozano “condenó a los anarquistas y los provocadores que
ponen en peligro a la Universidad”. Por los profesores habló Fernando Juárez Aranda quien se
centró en el tema de las necesidades económicas de la institución y, en algunos de los párrafos de

24
Sobre el movimiento estudiantil universitario de 1966 véase Macías, Pablo, Octubre sangriento en Morelia,
México, Editorial Acassim, 1968; Ortega, Romeo, El conflicto. Drama de la Universidad Michoacana, México,
Editorial Libros de México, 1968; Rodríguez Lozano, Rubén, El gran chantaje (Movimiento estudiantil), México,
Imprenta Arana, 1968; Rangel Hernández, Lucio, La Universidad Michoacana y el movimiento estudiantil 1966-
1986, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo-Colegio de San Nicolás, 2009.
25
Siendo los elegidos: el Ingeniero Ignacio Alcalá Delgado, el Licenciado Ángel Baltazar Barajas, el Licenciado
Guillermo Morales Osorio, el Ingeniero José Guzmán Cedeño, el Doctor Rosalío Rodríguez Díaz y el Doctor José
Santos Ramírez. Los miembros de la Junta se habían distinguido como antidegortaristas.
26
Alberto Lozano Vázquez nació el 7 de marzo de 1915 en Morelia. En septiembre de 1962 fue Procurador General
de Justicia; en octubre de 1965 fue elegido Magistrado para integrar el Supremo Tribunal de Justicia, encargo al
que renunció para ocupar el cargo de Rector.
27
La Voz de Michoacán, 16 de octubre de 1966, pp. 1-5.
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 138
su discurso, abogó por la libertad de los presos políticos, de los cuáles dijo “independientemente
de sus errores también son universitarios”28. Enseguida abordó la tribuna Jesús Avellaneda
Borja quien se ostentaba como dirigente de la Federación de Estudiantes Universitarios de
Michoacán (FEUM) oficialista ya que la independiente había sido desmantelada con la represión
y persecución de sus integrantes. Su discurso no pudo ser escuchado pues un numeroso grupo
de estudiantes del Colegio lo repudiaron y sabotearon su participación al armar un alboroto con
el ruido de unos silbatos que llevaron exprofeso29.
Por último hizo uso de la palabra Rodríguez Oñate a la sazón presidente del Consejo
Estudiantil Nicolaita quien, en un apurado discurso, señaló que “para que la Universidad fuera
una casa de estudios donde se llevara a cabo la democracia era necesario que se pusiera en
libertad inmediata a Joel Caro Ruiz, secretario del Consejo Estudiantil Nicolaíta (CEN) y
demás estudiantes que se encuentran presos”, la mayoría de los asistentes aplaudió la petición
del orador y las autoridades dieron por terminado el acto enseguida30.
Como reacción a la protesta estudiantil suscitada en el acto de inicio de cursos, la Junta
de Gobierno acordó la suspensión por un año lectivo del estudiante Francisco Rodríguez Oñate
y del profesor Fernando Juárez Aranda por instar a los estudiantes a exigir la libertad de los
presos políticos. También se sancionó con un año de suspensión a Manuel Álvarez Barrientos y
Raúl Nares Ochoa, estudiantes a los que se identificó como los provocadores “que alteraron el
orden” e impidieron el “uso de la palabra a un compañero”31.
Mientras la política represiva de las autoridades seguía su curso, los directivos del CEN
dieron inicio a la renovación de su Comité Ejecutivo mediante un proceso democrático y de la
más amplia participación. Este organismo era el núcleo más importante y simbólico de la vigencia
del movimiento estudiantil nicolaita. La convocatoria para la elección del nuevo comité se lanzó
el 7 de febrero de 1967 y se inició una encarnizada lucha entre las dos corrientes principales que
actuaban en el escenario estudiantil: los independientes —de tendencia democrática— contra
los oficialistas —respaldados por las autoridades—. Por la primera fuerza se postuló la Planilla
Verde-Independiente encabezada por Manuel Álvarez Barrientos, mientras que la otra corriente
lanzó la Planilla Azul que llevaba al frente a José Luis Carranza32.
El triunfo en las elecciones de la Planilla Verde-Independiente de Álvarez Barrientos
fue contundente, pero las autoridades no los quisieron reconocer33. Los de la Planilla Azul

28
Informe de gobernación, 17 de enero de 1967. Archivo General de la Nación (en adelante, AGN), Fondo Dirección
General de Investigaciones Políticas (en adelante, DGIPS), caja 1496-B, exp. 8, ff. 244-247.
29
Álvarez Barrientos, Manuel, entrevista realizada por Luis Sánchez Amaro, marzo de 2014.
30
Informe de gobernación, 17 de enero de 1967, AGN, DGIPS, caja 1496-B, exp. 8., ff. 247.
31
Acta de la sesión de la Junta de Gobierno del 30 de enero de 1967, Archivo Histórico de la Universidad
Michoacana (en adelante, AHUM), Fondo UMSNH, sección Rectoría, serie Secretaría General, Auditoría Interna,
Junta de Gobierno, Tribunal Universitario, años 1962-1969, caja 155, exp. 1.
32
Informe de gobernación, 21 de febrero de 1967. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, ff. 7-8.
33
El resultado de la votación fue de 1000 votos para la Planilla Azul y 1368 para la Planilla Verde-Independiente.
“Manifiesto a la opinión estudiantil” firmado por la asamblea de presidentes de sección del Colegio de San Nicolás,
de la secundaria y de la preparatoria Eduardo Ruiz. AHUM, Fondo UMSNH, sección Rectoría, serie Federación de
Estudiantes, subserie generalidades, caja 168, años 1922-1968, exp. 1.
139 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
tomaron por la fuerza las oficinas del CEN y, el 31 de marzo, hubo algunos enfrentamientos
a golpes entre ambos bandos al querer recuperar este espacio los de la Planilla Verde34. La
Junta de Gobierno en represalia por estos actos graves de indisciplina acordó la expulsión
definitiva de la Universidad del líder Manuel Álvarez Barrientos y declaró suspendidos a 10
integrantes del grupo independiente35. Los estudiantes realizaron el 5 de abril una asamblea y
posteriormente un mitin con la participación de 1300 asistentes para exigir a las autoridades
que revocaran el acuerdo de expulsión o habría una huelga. Ante la eventualidad de que los
estudiantes cumplieran su amenaza, las autoridades revocaron la expulsión de la mayoría
de los estudiantes sancionados por la trifulca del 31 de marzo en San Nicolás y solo dejaron
vigente la medida para Francisco Rodríguez Oñate y Manuel Álvarez Barrientos36. Ante ello
los representantes de todos los grupos escolares del Colegio se reunieron y acordaron nombrar
a Alfonso Castañeda Cervantes como presidente sustituto del CEN y poder seguir así con las
tareas de la reestructuración de la FEUM y su Comité Ejecutivo. El 20 de junio de 1967, la
mayoría de las mesas directivas de las sociedades de alumnos de las diversas facultades y
escuelas dieron un gran paso en su reorganización al constituirse de pleno de la Federación,
máxima autoridad estudiantil en ese momento, en Congreso Constituyente para reorganizar
el Comité Ejecutivo de la FEUM, para atender la ausencia total de dicho organismo37. El 29
de junio se lanzó la convocatoria para elegir al Comité Ejecutivo de la FEUM integrado por
un presidente, un secretario y un tesorero38. En las elecciones estudiantiles participaron tres
planillas: la Rojinegra con Hugo Villa Toledo (presidente); la Blanca encabezada por Ángel
Bravo Cisneros; y la Planilla Nicolaita Independiente (oficialista) que postulaba a Antonio
Chávez Rodríguez (presidente)39.
Como resultado de este proceso electoral, no sin contradicciones e impugnaciones, resultó
vencedora la planilla encabezada por Hugo Villa Toledo, estudiante de Leyes, que se convirtió
en el nuevo presidente del Comité Ejecutivo de la FEUM para el período 1967-1968. Este
hecho por sí mismo representaba un gran paso en la reestructuración del movimiento estudiantil
pues le permitía recuperar una representación legitimada a través de un proceso democrático de
amplia participación.
El 5 de diciembre de 1967 se publicó de nueva cuenta el periódico FEUM, órgano oficial
de dicha organización. La columna editorial se dedicó a tratar el tema de los estudiantes presos:

34
Informe de gobernación, 21 de febrero de 1967. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, f. 8.
35
Informe de gobernación, 6 de abril de 1967. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, f. 18.
36
Informe de gobernación, 6 de abril de 1967. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, f. 20.
37
Las mesas directivas firmantes de este acuerdo fueron: el CEN, Escuela Secundaria, Escuela de Enfermería,
Preparatoria de Uruapan y las Facultades de Ingeniería Mecánica, Eléctrica y Química, Ciencias Médicas y
Biológicas, Leyes, Odontología, Agrobiología, Contabilidad, Medicina, Veterinaria, Bellas Artes, Ingeniería Civil
y Químico Biológicas. Acta Constitutiva, 20 de junio de 1967. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, ff. 57.
38
Convocatoria para elegir al Comité Ejecutivo de la FEUM, 29 de junio de 1967. AGN, DGIPS, caja 1496-A,
exp. 5, f. 60.
39
Informe de gobernación, 8 de julio de 1967. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, f. 74.
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 140
“El Comité Ejecutivo de la FEUM se ha planteado, desde su campaña, la
tramitación y lucha por la libertad de los susodichos estudiantes, no como
medio de agitación sino con el ánimo manifiesto de resolver los problemas
pendientes del estudiantado universitario con el gobierno Estatal y Federal
[…] ¿Qué sucederá si no se nos atiende? Serán los estudiantes quienes tengan
la palabra […]”40.

Supuso un avance en relación a este problema que el 24 de diciembre el dirigente estudiantil


Joel Caro Ruiz obtuviera su libertad al salir libre bajo fianza de la penitenciaria de Morelia.
Luego, con el objeto de presionar para liberar al resto de estudiantes presos, los universitarios
nicolaitas se aprestaron a participar en el desarrollo de la “Marcha Nacional Estudiantil por la
Ruta de la Libertad” convocada por la Central nacional de Estudiantes Democráticos (CNED)
para desarrollarse a principios de febrero y que culminaría con una magna concentración en
Morelia.
Como la decisión por parte del gobierno de parar la marcha para que no llegara a Morelia
era muy férrea, el 3 de febrero, luego de que el contingente había salido de Dolores, Hidalgo,
fue disuelto por las fuerzas del Ejército Mexicano. La policía detuvo a un buen número de
dirigentes de la CNED, entre ellos a Hugo Villa Toledo, presidente de la FEUM y a Cuauhtémoc
Olmedo quienes encabezaban la comisión de estudiantes Michoacanos que participaban en la
marcha. Luego de interrogarlos y amonestarlos se les dejó en libertad41.

7. El adiós al arriaguismo y los nuevos aires de renovación

En abril el PRI propuso a Carlos Gálvez Betancourt como candidato a Gobernador de


Michoacán42 y el 26 de este mes Pablo Macías y Alberto Bremauntz, universitarios y cardenistas
distinguidos, encabezaron una reunión de un grupo de universitarios en la Escuela de Artes
Gráficas en el centro de la ciudad de México para ir a pedirle al candidato Carlos Gálvez “la
consignación del Gobernador licenciado Arriaga Rivera al día siguiente de dejar el gobierno del
estado” entre otras demandas como la libertad de los presos políticos y la creación de una casa
del estudiante43. Se inició pues la fase postrera del gobierno de Arriaga Rivera en la cual, para
mayo, el mismo Pablo G. Macías dio a conocer su libro Octubre Sangriento en Morelia relativo
40
FEUM. Órgano de difusión de la Federación de Estudiantes Universitarios de Michoacán, 5 de diciembre de
1967, p. 2
41
Al ser disuelta la marcha a la mayoría de los estudiantes que participaban se les detuvo y envió en autobuses a
sus estados de origen. Informe del agente de gobernación encargado, 6 de febrero de 1968. AGN, DGIPS, caja
1496-A, exp. 5, ff. 142-143.
42
El resorte que llevó a Carlos Gálvez a la nominación fue sin duda su relación con Luis Echeverría, el secretario
de Gobernación, ya que el michoacano ocupaba el puesto de Oficial mayor de la Secretaría.
43
Informe de gobernación, 26 de abril de 1968. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, f. 160.
141 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
a los sucesos del movimiento estudiantil universitario de 1966 y donde arremetió contra el
todavía gobernador de Michoacán44.
Ante la coyuntura político-electoral el conjunto de las representaciones estudiantiles se
vio en la urgencia de lanzar un manifiesto público para dar a conocer su posición y señalar
que “ante el oportunismo político tan manifiesto en estos momentos próximos a la sucesión
gubernamental, los universitarios queremos reafirmar una vez más los graves problemas que nos
aquejan” y enseguida enlistaron las principales demandas que se tenían: aumento del presupuesto
a la universidad, cambio de la Ley Orgánica y libertad de los presos políticos estudiantiles45.
El 26 de junio se expidió la convocatoria para el cambio del Comité Ejecutivo de la FEUM46.
En esta elección no hubo mayor problema pues solo participaron dos planillas, ambas de corte
progresista. El triunfo se lo llevó la planilla encabezada por Cuauhtémoc Olmedo Ortiz.
Las elecciones para gobernador se celebraron en julio y, como era previsible, triunfó el
candidato del PRI Gálvez Betancourt. Por lo que toca al movimiento estudiantil y a su nueva
dirigencia esta se propuso darle continuidad a la dinámica política y organizativa. En este
lapso de tiempo surgió en la ciudad de México un movimiento estudiantil que fue reprimido
de inmediato por la policía y el ejército, violando la autonomía universitaria. Los estudiantes
michoacanos se solidarizaron con actos de apoyo y difusión de su propaganda en la entidad.
El 15 de septiembre tomó posesión el nuevo gobernador de Michoacán. Los estudiantes
por su parte despidieron a Arriaga Rivera con un manifiesto que se repartió profusamente en
el estado donde calificaron al régimen de Arriaga Rivera “como el más reaccionario que se
conozca en la historia de nuestro Estado”47.
El 2 de octubre de 1968 ocurrió la matanza de Tlatelolco. Los estudiantes michoacanos
recibieron consternados las noticias que llegaron de la Capital pero poco se pudo hacer y por
el período de exámenes y vacaciones cundió la desmovilización. Los agentes de gobernación
informaron sobre ello:
“Los dirigentes estudiantiles de la FEUM Cuauhtémoc Olmedo, José Luis
Hernández Pineda y Manuel Álvarez Barrientos […] a últimas fechas no se
les ha visto en la Capital del Estado […] los estudiantes hasta el momento se
encuentran en calma sin dejar de aparecer de vez en cuando uno que otro volante
en el que se ataca al gobierno federal, pero las autoridades policiacas en cuanto
lo descubren pegado en alguno de los muros lo arrancan y lo destruyen […] las
autoridades militares como del Estado se encuentran vigilando estrechamente
a los estudiantes que no salieron de vacaciones y que en otras ocasiones han
participado en actos de agitación”48.

44
Informe de gobernación, 10 de mayo de 1968. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, f. 167.
45
Informe de gobernación, 24 de abril de 1968, AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, fs. 153-156.
46
Convocatoria para elección de nueva directiva de la FEUM, 26 de junio de 1968. Archivo Histórico y Documental
del Instituto de Investigaciones Históricas de la UMSNH (en adelante, AHDIIHUM), Fondo Alfredo Gálvez Bravo
(en adelante, FAGB), caja 48, exp. 3.
47
Manifiesto Público de la FEUM y el CEN, septiembre de 1968. AHDIIH, AGB, caja 48, exp. 5.
48
Informe de gobernación, 5 de octubre de 1968. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, f. 203.
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 142
8. Ave Fénix: el resurgimiento de la Casa del Estudiante Nicolaita

En un nuevo contexto político, ya con la salida del gobierno de Arriaga Rivera, el


movimiento estudiantil nicolaita dio un gran paso en la recuperación de sus conquistas históricas
al llevar a cabo, el 28 de noviembre de 1968, la toma de un edificio universitario ubicado en la
Avenida Madero 550, para establecer de nueva cuenta la Casa del Estudiante Nicolaita. Sobre
esta acción estudiantil la FEUM y el CEN manifestaron públicamente lo siguiente:
“Hace dos años hasta la fecha se ha venido gestionando ante las autoridades
universitarias la apertura de los albergues estudiantiles, […] y viendo que las
respuestas que la rectoría de la universidad ha tratado de dar no han resuelto
el problema de ninguna forma, un grupo de estudiantes en un número de 70 ex
moradores de las antiguas casas del estudiante, encabezados por la FEUM y el
CEN […] tuvimos a bien ocupar uno de los edificios de la universidad que es
el antiguo que ocupaba la secundaria femenil con el propósito de hacer patente
la creación y apertura de las casas del estudiante”49.

La reapertura de las casas del estudiante era una demanda apremiante de los estudiantes.
Muchos de los que las habitaban habían quedado en una situación difícil para continuar sus
estudios luego de que el Gobierno cerró estos albergues estudiantiles. Con este fin desde enero
de 1968 se integró un comité directivo de sus ex moradores, que se propusieron luchar por
restaurar estos albergues50.
Al iniciar el nuevo año el gobernador Gálvez Betancourt incrementó el subsidio a la
Universidad Michoacana en 1700000 pesos51. Con este hecho se vino abajo la versión propalada
por la rectoría de que la pretensión de reabrir la Casa Nicolaita podía provocar que se suspendiera
el subsidio que se otorgaba a la Casa de Estudios.
El proyecto de la casa del estudiante se fue afianzando en la práctica y se convirtió en un
nuevo elemento de fuerza y actor político de consideración al interno del movimiento estudiantil
pues en este organismo estaban los jóvenes con mayor necesidad económica y por ende más
politizados y dispuestos a la movilización.
En la cuestión organizativa interna se eligió la primera directiva de la Casa Nicolaita
y quedó como presidente Cutberto García Peña, secretario José María Plancarte y tesorero
Edmundo Mendieta. En el mismo edificio de la casa funcionaban las oficinas del CEN y de la
FEUM. La vida como morador en el renacido albergue estudiantil era dura y austera, no se tenía

49
Manifiesto de la FEUM y el CEN, noviembre de 1968. AHDIIH, AHAGB, caja 48, exp. 3.
50
Véase “La situación de los ex moradores de las casas del estudiante se agudiza”, en El Nicolaita, 30 de enero de
1968.
51
Informe de gobernación, 3 de enero de 1969. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, f. 218.
143 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
servicio de comedor ni un reglamento formal y la máxima autoridad era la asamblea general
que se reunía periódicamente.

9. “Entró con la tropa y saldrá por los estudiantes”: la caída del rector Alberto
Lozano Vázquez

Carlos Gálvez era un político ajeno a los grupos locales pero tenía sensibilidad y un
trato cordial, por lo que buscó conciliar con todas las corrientes del PRI en Michoacán. En la
cuestión de la política universitaria el rector Lozano Vázquez, que había sido impuesto por
Arriaga Rivera, al salir éste del gobierno quedó en una situación muy endeble pues los grupos
opositores vieron la oportunidad de presionar para lograr su salida52.
El anunciado movimiento estudiantil contra Lozano comenzó el 6 de junio cuando, a las
cuatro de la mañana, un grupo como de 60 alumnos dirigidos por Olmedo de la FEUM, Galván
del CEN, José Luis Hernández Pineda y Joel Caro Ruiz de la CNED tomaron la Rectoría y
pusieron una barricada alrededor, en demanda de la destitución del rector Lozano y la reforma
a la Ley Orgánica. A las once de la mañana se realizó una asamblea general estudiantil en el
Colegio de San Nicolás presidida por estos dirigentes. Hernández Pineda anunció públicamente
que se habían unificado los grupos estudiantiles en la lucha por estas demandas. Se acordó
participar en el movimiento y formar un Comité de Lucha que lo dirigiera53.
Ante las acciones de los estudiantes en su contra el rector Lozano reunió al Consejo
Universitario para tratar el problema. Luego de que el secretario general informó del diálogo
que había tenido con los estudiantes rebeldes, se acordó enviarles un comunicado invitándolos
a deponer su actitud y en un término de veinticuatro horas entregar el edificio de la Rectoría y a
cambio el Consejo analizaría su propuesta de reforma de la Ley54. El 7 de junio siguió la toma
de la Rectoría y se dio a conocer otro volante firmado por el Comité de Lucha Estudiantil donde
se informó de cuáles eran las demandas del movimiento entre las que destacaban las siguientes:
1. Derogación de la Ley Orgánica vigente y su sustitución por otra que retomara los
puntos esenciales de la ley de 1962-63.
2. Reconocimiento de la Casa Nicolaita y reapertura de más albergues estudiantiles.

52
Informe de gobernación, 3 y 8 de mayo de 1969. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, ff. 287-288.
53
Informe de gobernación, 6 de junio de 1969. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, ff. 294-295; Noticias, 7 de junio
de 1969, pp. 1-7.
54
Acta de la reunión del Consejo Universitario del 6 de junio de 1969. AHUM, Fondo Consejo Universitario,
sección secretaría, serie actas, libros, años 1969.
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 144
3. Renuncia inmediata del actual rector y su sustitución por una persona capaz y
comprometida con los universitarios55.
El 9 de junio salió a la luz pública un manifiesto del rector Lozano y los directores que
lo apoyaban pidiendo a los líderes del movimiento que depusieran su actitud56. El 10 de junio
se volvió a reunir el Consejo y luego de sesionar el secretario de la Universidad Michoacana,
Amando Chávez, anunció que se daba un plazo de una hora a los estudiantes para que soltaran la
Rectoría o de lo contrario serían pasados al Tribunal Universitario los cabezas del movimiento.
Como estos se negaron se acordó la consignación ante este órgano de once de los líderes más
representativos del movimiento57. En respuesta los estudiantes pidieron la remoción de los
miembros del Tribunal y citaron a una asamblea por la mañana en el Colegio la cual se realizó
con 800 estudiantes y al terminar la asamblea Olmedo, el presidente de la FEUM, pidió a los
asistentes que lo siguieran en marcha a la Rectoría. El contingente estudiantil se dirigió hacia este
lugar con gran algarabía y una banda de música tocando corridos populares y las tradicionales
Golondrinas. Posteriormente marcharon a las oficinas del periódico La Voz de Michoacán y
de ahí a la Plaza de Armas. Los estudiantes llevaban un ataúd negro que representaba al rector
y a la Ley Orgánica y al que prendieron fuego en frente de la Plaza. Algunas de las pancartas
anunciaban: “¡Lozano entró con la tropa y saldrá por los estudiantes!”58 Al siguiente día el
Consejo Universitario se desistió de la consignación de los once estudiantes al tribunal. El
acuerdo se dijo “era para que los estudiantes depusieran su actitud pero si reinciden se les
castigará sin darles ninguna oportunidad más”59. En estas condiciones se iniciaron las vacaciones
en la Universidad Michoacana y al regreso los estudiantes se habían comprometido a reanudar
su lucha contra Lozano pero ya no fue necesario pues el 24 de agosto de 1969 renunció el rector
y se nombró en su lugar a Luis Silva Ruelas director de la Facultad de Ingeniería60.
Por su parte los dirigentes estudiantiles que habían encabezado el movimiento se avocaron
a preparar el relevo en la directiva de la FEUM y, mientras tanto, para el 2 de octubre de 1969,
se les pudo ver en una misa celebrada en la iglesia de San José donde, con la asistencia de unas
600 personas, se homenajeó a los caídos el 2 de octubre de 1968 en la ciudad de México61. Otros
de los líderes y activistas del movimiento estudiantil, después de esta jornada de protesta contra
el rector Lozano, decepcionados por el autoritarismo estatal y la cruenta represión estudiantil
del 2 de octubre en Tlatelolco, viajaron a la República Socialista de Corea del Norte para recibir

55
Informe de gobernación, 7 de junio de 1969. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, ff. 300-304.
56
AHDIIH, AGB, caja 48, exp. 3; y Noticias, 10 de junio de 1969, p. 3.
57
Acta de la sesión del Consejo Universitario del 10 de junio de 1968. AHUM, Fondo Consejo Universitario,
sección secretaría, serie actas, libros, años 1968.
58
Informe de gobernación, 13 de junio de 1969. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, ff. 338-341.
59
Informe de gobernación, 14 de junio de 1969. AGN, DGIPS, caja 1496-A, exp. 5, ff. 342-343.
60
Informe de gobernación, 26 de junio de 1969. AGN, DGIPS, caja 1496-B, exp. 8, ff. 16-17. Véase el texto del
oficio de su renuncia del rector Lozano en Noticias, 24 de agosto de 1969, p. 2.
61
Informe de gobernación, 2 de octubre de 1969. AGN, DGIPS, caja 1496-B, exp. 8, ff. 20-23.
145 Luis Sánchez, “El México de los 60 y la irrupción del movimiento estudiantil…”
adiestramiento militar e integrarse después a lo que sería el proyecto del Movimiento de Acción
Revolucionaria (MAR), primer grupo guerrillero urbano en la historia de México62.

10. Conclusiones generales

El movimiento estudiantil que surgió y se desarrolló en Michoacán a partir de la


defensa de un proyecto universitario de orientación democrática y vinculación con el pueblo,
es posible concebirlo como parte del movimiento social general que, en aquellos momentos
aspiró a transformar la sociedad en su conjunto. En virtud de ello los gobiernos con tendencias
conservadoras y autoritarias, como lo fueron el de Gustavo Díaz Ordaz a nivel federal y el de
Agustín Arriaga Rivera a nivel estatal, se propusieron desmantelarlo a través del uso de medidas
represivas que tuvieron su clímax en la invasión de los claustros universitarios por parte del
Ejército mexicano y el encarcelamiento de líderes estudiantiles y de profesores en octubre de
1966. Los golpes sufridos por el movimiento estudiantil universitario no lograron arredrarlo
ni hacerlo perder su independencia. Este prosiguió su desarrollo hacia el periodo 1967-1969
y tenía como objetivos unificadores de su accionar los siguientes: en principio la resistencia
ante la represión gubernamental y el afán de lograr una reorganización estudiantil tomando
como plataforma de demandas la exigencia de libertad a los presos políticos, la reapertura de
las casas del estudiante y escuelas que habían sido desaparecidas en 1966, la derogación de la
Ley Orgánica universitaria producto de la imposición del Estado; y, poco después, también se
agregó la exigencia de mayores recursos y apoyos para la institución y la solidaridad con los
movimientos guerrilleros que fueron surgiendo a principios de los 70 y sus demandas.
En lo relativo a las formas de organización después del golpe arriaguista a la Universidad
lograron sobrevivir el Consejo Estudiantil Nicolaíta y la Federación de Estudiantes de la
Universidad Michoacana, así como la mayoría de las sociedades de alumnos de las escuelas
y facultades. Estos organismos estudiantiles, debido a la fuerza de su tradición y el ánimo
combativo de los estudiantes, se reconstruyeron democráticamente manteniendo legitimidad
y capacidad de movilización. Los repertorios de confrontación que se siguieron empleando
fueron los tradicionales como la marcha, el mitin, la toma de edificios, los paros de actividades,
los bloqueos de calles y las pintadas callejeras, que se conservaron y en algunas coyunturas se
radicalizaron como forma de presión.

62
Este segundo grupo integrado por 17 elementos salió del país en el transcurso de agosto y septiembre de 1969 y
permaneció durante once meses entrenando en Corea del Norte. En este contingente iban, entre otros, los estudiantes
nicolaitas Ángel Bravo Cisneros, Pedro Estrada Gámez, Horacio Arroyo Souza, Fernando Pineda Ochoa, Ramón
Cardona Medel, José Luis Chagolla Remigio, Martha Elba Cisneros y Felipe Peñaloza García. Pineda Ochoa,
Fernando, En las profundidades del MAR (El oro no llegó de Moscú), México, Plaza y Valdez, 2003, p. 47.
Revista Historia Autónoma, 9 (2016), e-ISSN: 2254-8726 146
Los resultados más notorios de esta resistencia colectiva estudiantil fueron la reapertura
progresiva de las casas del estudiante que inició en 1968 con la refundación de la Casa Nicolaita,
la caída del rector Alberto Lozano que había sido impuesto por el gobierno estatal, la libertad
de los presos políticos encarcelados a raíz del movimiento de octubre de 1966 y diferentes
mejoras materiales y aumento de los apoyos económicos del gobierno federal y estatal para la
Universidad.
Es por demás evidente la importancia del movimiento estudiantil en la historia
contemporánea de la Universidad Michoacana. Su fuerza se ha puesto de manifiesto de forma
permanente y ha tenido que ver en los cambios jurídicos, elección o renuncia de autoridades,
creación de escuelas y cambios en el currículo, ingreso y renovación de la planta docente,
etc. Pero tal vez uno de sus aportes más valiosos ha sido, cumpliendo con un papel de primer
orden en la historia política de Michoacán, la forja de liderazgos estudiantiles con un claro
compromiso social, progresista y humanista, los cuales luego de su paso por la Universidad,
han proseguido activos en la política estatal llegando destacar en diferentes campos.

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