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Numb

El verbo es una categoría léxica que expresa acción, estado o proceso del sujeto en una oración, y su complejidad gramatical varía entre lenguas. Se clasifica según su valencia en intransitivos y transitivos, y puede reflejar diversas categorías como tiempo, modo y aspecto. En español, los verbos son flexivos y presentan variaciones en número, persona y conjugación, diferenciándose de otras lenguas como el chino, donde el verbo no cambia según persona.
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El verbo es una categoría léxica que expresa acción, estado o proceso del sujeto en una oración, y su complejidad gramatical varía entre lenguas. Se clasifica según su valencia en intransitivos y transitivos, y puede reflejar diversas categorías como tiempo, modo y aspecto. En español, los verbos son flexivos y presentan variaciones en número, persona y conjugación, diferenciándose de otras lenguas como el chino, donde el verbo no cambia según persona.
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El verbo en las lenguas del mundo

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Para otros usos de este término, véase Verbo (desambiguación).
El verbo es una parte de la oración, concretamente una categoría léxica, que
expresa una acción, movimiento, existencia, consecución, condición o estado del
sujeto. Sintácticamente representa una predicación. En la oración, el verbo
conjugado funciona como el núcleo sintáctico del predicado (si el verbo está en una
forma conjugada ocupará en general la posición del núcleo del sintagma de tiempo, y
si no de un sintagma verbal simple).

Los verbos, según su valencia o gramática, pueden ser clasificados en


intransitivos, transitivos, ditransitivos, etc. Son transitivos cuando el verbo
requiere más de un argumento obligatorio. Los intransitivos tienen un solo
argumento obligatorio.

Introducción
El verbo es la parte variable de la oración que indica acción, proceso o estado. En
Juan sube las escaleras, sube supone una acción que está realizando, en Ramón ha
crecido un montón, ha crecido supone un proceso que ha experimentado, y en Ramón
está cansado, está supone un estado.

Accidentes gramaticales
En la inmensa mayoría de lenguas del mundo el verbo es la clase de palabra más
compleja en el sentido de que puede reflejar muchas más categorías gramaticales que
otras palabras. Es frecuente que exprese una o varias personas gramaticales (en
lenguas como el español solo marca la persona gramatical asociada al sujeto; en
otras lenguas también puede marcar el objeto), número gramatical, tiempo-modo-
aspecto y más raramente en algunas lenguas pueden llevar género gramatical,
evidenciales, direccionales, clasificadores de forma, intencionales, etc. En
gramática tradicional las categorías expresadas en el verbo se denominan accidentes
gramaticales.

En la mayoría de lenguas flexivas existen tres categorías gramaticales típicas del


verbo.

La categoría verbal de tiempo gramatical asume diferentes formas en diferentes


lenguas. En muchas lenguas europeas existen tres posibles valores del tiempo:
presente, pasado y futuro; en otras lenguas la diferencia es entre pasado y no-
pasado (presente o futuro). Incluso existen lenguas que no tienen tiempo
gramatical, como el chino, y la noción semántica de tiempo se realiza mediante
adverbios explícitos (hoy, ayer, ahora, etc.) o bien contextualmente.
La categoría de modo puede incluir diversas variantes, tales como condicional,
imperativo, indicativo, negativo, optativo, potencial, subjuntivo, etc.
El aspecto gramatical se refiere a la noción semántica de acción acabada
(perfecto), acción inacabada (imperfecto), acción continuada, etc.
En muchas lenguas indoeuropeas el tiempo, el aspecto y el modo gramatical
frecuentemente se expresan fusionadamente mediante un único morfema que expresa
simultáneamente los diversos valores de esas categorías. Por ejemplo en español, en
la forma amaste el morfema -ste expresa simultáneamente el modo indicativo, el
tiempo pasado y el aspecto perfecto (además de expresar segunda persona y
singular).

Constituyentes morfológicos
Los verbos constituyen una clase de palabras con gran variación formal entre las
lenguas del mundo; transmiten acción, proceso, estado, número, persona, tiempo,
etc. Se pueden distinguir los siguientes constituyentes morfológicos de las formas
verbales:

Raíz: La raíz aporta la información léxica. Un verbo puede estar compuesto por
varias raíces, por ejemplo malcriar tiene dos, está formado por mal-cri-ar.
Morfemas derivativos: Los morfemas derivativos se concatenan a la raíz; pueden ser
tanto prefijos como sufijos; por ejemplo reconstruir tiene el prefijo derivativo
re-.
Las lenguas flexivas y en particular las lenguas indoeuropeas frecuentemente
incluyen además otros tipos de constituyentes:

Desinencias o morfemas flexivos que aportan informaciones gramaticales:


Desinencia de número y persona: En cantábamos, el morfema -mos indica número plural
y primera persona.
Desinencia de tiempo, aspecto y modo: En cantábamos, -ba- indica tiempo pasado,
aspecto imperfectivo y modo indicativo.
Vocal temática: La vocal temática es un elemento característico de las lenguas
romances que carece de significado y permite clasificar los verbos en
conjugaciones. En español, los verbos de la primera conjugación presentan la vocal
temática -a-, los de la segunda la -e-, y los de la tercera la -i-.
En muchas lenguas romances y germánicas existen formas verbales compuestas. En las
formas compuestas aparece un verbo auxiliar (en español haber), que acompaña al
participio del verbo conjugado, carece de significado y solo transmite información
gramatical. Por ejemplo, en Hemos cantado la acción la expresa el participio de
cantar. Otros verbos auxiliares del español son ser en su construcción pasiva y los
verbos empleados en las perífrasis verbales.

Variación de número y persona


En lenguas como el chino o el inglés el verbo tiene muy pocas marcas y apenas
existe flexión verbal. Sin embargo, esa situación no es la más común entre las
lenguas del mundo y muchas lenguas no aislantes presentan una gran cantidad de
variación morfológica en las formas verbales. Dos de las categorías más comúnmente
expresadas son el número gramatical y la persona gramatical. El número señala si la
forma verbal es singular, plural, dual, etc., y la persona típicamente indica si el
verbo corresponde a la primera persona, la segunda o la tercera.

En español, las formas verbales que distinguen la persona son formas personales, y
las formas verbales que no la expresan son formas no personales, es decir, el
infinitivo, el gerundio y el participio. En español, latín, las lenguas romances y
otras lenguas indoeuropeas, tanto el infinitivo como el gerundio poseen formas
compuestas. Pero en las lenguas del mundo existe una gran variación sobre las
formas marcadas.

Tiempo, aspecto y modo (TAM)


El tiempo gramatical es una categoría que se refiere a la referencia temporal
(relativa o absoluta según las lenguas), que permite ubicar el orden cronológico de
los eventos y acciones. En las lenguas flexivas el tiempo gramatical se refleja
usualmente en un conjunto de paradigmas asociados a un conjunto de desinencias, que
en conjunto se denominan tiempos verbales.

El tiempo gramatical indica si la acción es pasada (anterior a otra), presente


(habitual o simultánea a otra) o futura (posterior a otra) en relación con el
momento del habla (presente). En las lenguas indoeuropeas, por ejemplo, los tiempos
verbales además de expresar el tiempo gramatical, propiamente dicho, también
indican el aspecto gramatical y a veces el modo gramatical y otros aspectos
relacionados pero que no se refieren estrictamente a la cronología de los sucesos.

Aspecto
El aspecto informa de la perspectiva del hablante ante el desarrollo de la acción
verbal.

El aspecto es perfectivo cuando las formas de la conjugación verbal expresan el


final de la acción, como por ejemplo Roberto vivió en Almería, ya que la acción de
vivir es considerada pasada y terminada. En español, todas las formas compuestas y
el pretérito perfecto simple tienen aspecto perfectivo.
El aspecto es imperfectivo cuando las formas verbales no expresan el final de la
acción, como por ejemplo Roberto vivía en Almería, ya que la acción de vivir es
considerada pasada, pero no terminada respecto al resto de lo que se está diciendo.
Modo
El modo informa sobre la actitud del hablante ante la acción verbal. En español, la
acción verbal es vista de tres formas:

Real: La acción verbal existe. Corresponde al modo indicativo.


Posible o virtual: La acción verbal existen en la imaginación del hablante, que
manifiesta una actitud de duda, deseo, temor, etc. sobre la acción. Corresponde al
modo subjuntivo.
Orden o exhortación: Corresponde al modo imperativo.
Otras categorías
Además de las categorías comúnmente expresadas en lenguas como el español, otras
lenguas expresan en el verbo un número mayor de categorías. Por ejemplo en náhuatl
el verbo expresa no solamente la persona gramatical del sujeto o agente, sino
también incluye formas para expresar el objeto o tema de la acción verbal. En
lenguas semíticas muchas formas verbales expresan el género gramatical del sujeto.
Muchas lenguas indígenas de América y otros lugares expresan categorías ausentes de
las lenguas europeas como son la inclusividad o la evidencialidad.

Argumentos verbales
Los argumentos requeridos por el verbo incluyen el sujeto y los complementos
verbales. En diversas lenguas se denominan de manera diferente pero en términos
generales un verbo transitivo requiere un complemento directo (ocasionalmente
complemento de régimen); algunos ditransitivos requieren también complemento
indirecto. El llamado complemento circunstancial no es obligatorio en ningún caso,
por lo que sintácticamente es un adjunto del sintagma verbal.

Semánticamente el complemento directo suele asumir un papel temático de paciente o


tema, mientras que el complemento indirecto suele recibir un papel temático de
beneficiario o recipiente. En español y otras lenguas, algunos verbos requieren
complementos obligatorios con papeles temáticos diferentes o expresan ese
complemento mediante un complemento de régimen.

Los complementos circunstanciales no son argumentos verbales ya que pueden


omitirse, pero cuando están presentes completan el significado de la predicación
expresando modo, lugar, tiempo, etc. Estos son adjuntos frecuentemente introducidos
por adposiciones o son realizados por adverbios de modo, tiempo y lugar.

Diátesis
Artículo principal: Diátesis (gramática)
La diátesis gramatical tiene que ver con el número de argumentos requeridos por el
verbo o valencia del verbo. Muchos verbos requieren solo un argumento
(intransitivos) cuyo papel temático frecuentemente es un experimentador. Otros
verbos que requieren entre sus argumentos un agente frecuentemente son transitivos
y requieren además un paciente o tema.

En español algunos de los verbos que requieren un agente como uno de sus argumentos
pueden aparecer en diátesis transitivas o intransitivas:

me comí el pollo (DT)


estabas comiendo (DI)
Otros verbos transitivos del español son rígidamente intransitivos y no admiten
esta duplicidad de diátesis:

Juan devoró el pollo (DT)


*Juan devoró (DI)
La segunda oración no es directamente interpretable sin inferencias pragmáticas
adicionales, ya que devorar no admite aquí una diátesis intransitiva.

Las lenguas del mundo presentan procedimientos morfológicos que pueden alterar la
valencia del verbo entre ellos:

La pasivación consiste en la formación de un intransitivo a partir de un


transitivo. Obsérvese que por ejemplo en español el complemento agente, introducido
por la preposición en una oración pasiva es omisible, y por tanto es un adjunto
sintáctico: Fue elegido presidente es gramatical al igual que Fue elegido
presidente por la mayoría de la cámara. En las lenguas nominativo-acusativas este
proceso de intransitivización se llama formación de voz pasiva, mientras que en las
lenguas ergativo-absolutivas este proceso se llama formación de voz antipasiva.
La voz causativa.
La voz aplicativa.
Sintaxis
Además de requerimientos de orden sintáctico, la aparición de un verbo en una frase
puede estar ligada por concordancia gramatical. Esto significa que en muchas
lenguas se requiere que el verbo tenga una u otra forma en función de otros
constituyentes sintácticos que le preceden o le siguen.

En español el verbo concuerda con el sujeto:

El niño corrió mucho


Los niños corrieron mucho
En cambio en otras lenguas como el euskera hay concordancia entre el sujeto y
objeto:

ditut 'los tengo' / dut 'lo tengo'


ditugu 'los tenemos' / dugu 'lo tenemos'
El verbo en las lenguas del mundo
En gramática tradicional se concibe el verbo como la palabra principal del
predicado en la oración. Como designar y predicar son funciones básicas de toda
lengua humana, todas las lenguas poseen verbos. Típicamente muchas lenguas
diferencian entre dos grandes clases de categorías léxicas: en la primera estarían
básicamente los nombres y en la segunda los verbos, aunque en algunas pocas lenguas
estas clases no son disjuntas. Los adjetivos en algunas lenguas son tratados de
manera similar a los nombres y en otras de manera más similar a verbos estativos.
La predicación verbal típicamente incluye un conjunto de categorías primarias como
la persona gramatical, el tiempo gramatical, el aspecto gramatical, y en muchas
lenguas también categorías secundarias como género y número, aunque algunas de
estas categorías pueden faltar en cada lengua concreta. Por ejemplo en las lenguas
indoeuropeas, a diferencia de lo que pasa en lenguas semíticas, el verbo no incluye
distinciones de género.

El verbo en español
Véase también: Tiempos verbales en español

Representación gráfica de los tiempos verbales del indicativo


En español el verbo constituye la clase de palabra flexivamente más variable y está
constituido por un lexema, así como diversas desinencias (morfemas), incluyendo las
de número y persona en su periferia, y las de modo, voz (activa o pasiva), aspecto
e infijo de vocal temática entre el lexema y aquellos. Aparte de los afijos
flexivos, también admite afijos derivativos de distintas significaciones.

En español el verbo concuerda con el sujeto siempre en número y casi siempre en


persona (la excepción es el caso del llamado sujeto inclusivo: Los españoles somos
así), y bastantes veces con el atributo de los verbos copulativos. En el caso de la
lengua española, que es flexiva, la mayoría de los verbos se conjugan de forma
regular según tres patrones únicos (conjugaciones) definidos según la vocal
temática (1.ª o en -ar, 2.ª o en -er, 3.ª o en -ir):

1.ª conjugación: saltar, caminar, amar, arrastrar...


2.ª conjugación: correr, comer, temer, suceder, querer...
3.ª conjugación: vivir, morir, sacudir, ir, existir...
Las formas verbales además varían según su voz, según si son formas personales o no
personales, según el tiempo-modo-aspecto, según número y persona (en español estas
dos categorías están sujetas a concordancia con el sujeto). Otros patrones de
conjugación menos generales son denominados irregulares. Junto a este tipo de
conjugación, existe además otro tipo de conjugación regular mediante estructuras
analíticas llamadas perífrasis verbales, que expresan modos y aspectos más precisos
y concretos que no aparecen recogidos en la conjugación regular, que es más
general. Como la terminación es distinta para cada persona, el uso de pronombres
sujeto se considera a menudo redundante.

Francés e inglés
El verbo presenta rasgos razonablemente comunes en todas las lenguas indoeuropeas:
conjugación basada en la persona, el número y el tiempo-modo-aspecto, pero no en el
género, la evidencialidad o la existencia de derivación que cambia la valencia de
tipo causativo, aplicativo, etc. Sin embargo, a pesar de estas características
extendidas existen diferencias no desdeñables en los sistemas verbales de las
lenguas indoeuropeas.

En otros idiomas, como por ejemplo el francés, los verbos tienen terminaciones
distintas para cada persona, pero debido a su particular ortografía, muchas de
ellas son homófonas, por lo que el pronombre sí se considera necesario. En inglés
se presenta una situación similar por lo que en general se requiere sujeto
explícito.

Chino y japonés
En chino el verbo tiene siempre la misma forma y no tiene variación según persona,
número, aspecto, tiempo o voz. Tanto el aspecto (perfecto o imperfecto), el tiempo
(futuro) como la voz (pasiva) se expresan mediante partículas auxiliares sin
afectar a la forma del verbo. La ausencia de marcas de persona o de concordancia en
el verbo obligan a que en toda oración sin sujeto léxico deba aparecer un pronombre
tónico para indicar la persona.

Los verbos del japonés, por otra parte, no se conjugan con la persona ni el número,
por lo que expresiones como nihongo no hon wo yondeimasu pueden interpretarse como
«Estoy leyendo un libro de japonés», «Están leyendo un libro de japonés» o
cualquier persona o número, dependiendo del contexto.

Además en chino, japonés y otras lenguas, los adjetivos son de hecho verbos
estativos.1

Lenguas africanas
Un número significativo de lenguas africanas de la familia Níger-Congo fuera del
grupo bantú son altamente analíticas[cita requerida] por lo que de manera similar a
lo que sucede en chino, la conjugación de los verbos se realiza mediante partículas
que pueden entenderse como auxiliares. Esto sucede tanto en las lenguas mandé como
en el yoruba.

Lenguas amerindias
Algunas lenguas amerindias como el náhuatl (familia utoazteca) o el Xwlemi (familia
salish) no presentan diferencia formal entre nombres y verbos, pudiendo cualquier
raíz que funciona como nombre conjugarse según la persona gramatical. Esta
situación es similar a la del chino donde los adjetivos son de hecho verbos
estativos, solo que en varias lenguas amerindias también los nombres comunes pueden
ser considerados verbos estativos.

Clases de verbos
Verbos transitivos e intransitivos
Artículos principales: Transitividad (gramática) y Diátesis (gramática).
Desde el punto de vista sintáctico, un verbo con diátesis transitiva o verbo
transitivo requiere dos participantes: un sujeto y un objeto. Por el contrario, los
verbos intransitivos requieren un único participante que en las lenguas nominativo-
acusativas se caracteriza igual que el sujeto de las transitivas, con caso
nominativo, mientras que en las lenguas ergativas se caracteriza igual que el
objeto de las transitivas, con caso absolutivo. Una misma raíz verbal puede ser en
algunas oraciones intransitiva y en otras oraciones transitiva. Los siguiente son
ejemplos en español:

Estoy comiendo (intransitivo)


Estoy comiendo nueces (transitivo)
Los verbos transitivos son aquellos que exigen la presencia de un objeto directo
(también llamado «complemento directo») para tener un significado completo; esto
es, que se refieren a acciones que transitan desde el actor al objeto (véase
transitividad). Un ejemplo de esta categoría en español es:

He conseguido dos entradas para la ópera.


Aquí, el grupo compuesto por «dos entradas para la ópera» representa el objeto
directo. La construcción «He conseguido...» no tiene sentido por sí misma, y
requiere que se aporte información sobre lo que se consigue. Por regla general, los
verbos transitivos son de la forma «alguien hace algo a algo».

Los verbos intransitivos se dividen entre inacusativos e inergativos en función de


que el argumento que toman sea de tipo agente o de tipo paciente. En muchas
lenguas, incluido el español antiguo, esta división se manifiesta muy claramente en
el auxiliar. Así, los verbos inergativos utilizan en las formas perfectas el verbo
haber, mientras que los inacusativos utilizan el verbo ser:

Desque fueron llegados los mensajeros de Montezuma a la orilla de la mar,


entrándose en las canoas (Bernardino de Sahagún).
Aunque esta distinción ya no está activa en español, la diferencia entre
inacusativos e inergativos se manifiesta en la derivación morfológica, en las
alternancias de transitividad o en ciertas construcciones sintácticas como las
construcciones absolutas. En este último caso, sólo los verbos inacusativos son
compatibles con esta construcción: una vez llegado el tren frente a *una vez
ladrado el perro.

Verbos regulares e irregulares


Los verbos irregulares son aquellos que poseen conjugaciones particulares. Las
irregularidades morfológicas de cualquier tipo son más comunes en los idiomas
fusionales, menos en los aglutinantes y prácticamente no existen en los aislantes.

Los verbos regulares son, por el contrario, aquellos que se atienen estrechamente a
los paradigmas o modelos de conjugación más usados en la lengua.

Verbos irregulares en español


En español las irregularidades se presentan diferenciadas en los llamados tiempos
verbales primitivos, que son el presente del modo indicativo («Yo quepo»), el
pretérito perfecto simple del indicativo («Yo cupe») y el futuro simple del mismo
modo («Yo cabré»); es posible determinar si un verbo es o no irregular conjugándolo
en esos tres tiempos y viendo si se atiene a las reglas de conjugación a las que se
adaptan los demás verbos.

En español, la irregularidad de un verbo simple cualquiera generalmente se


mantienen en la conjugación de los verbos que de él se deriven, aunque hay
excepciones. Ejemplos:

Hacer: deshacer, satisfacer, rehacer, etc.


Poner: componer, descomponer, reponer, etc.
Entre las excepciones, la más común es la que se aprecia en los derivados del verbo
«decir» («maldecir» y «bendecir»), que en el futuro del modo indicativo no se
conjugan como maldiré y bendiré (que es lo que se supondría según la regla) sino
maldeciré y bendeciré.

Los verbos regulares son aquellos que se atienen estrechamente a los modelos de
conjugación. En español hay tres de esos paradigmas: la primera conjugación, cuyos
infinitivos terminan en -ar; la segunda, en la que terminan en -er y la tercera, en
la que terminan en -ir. Dentro de la conjugación regular puede considerarse también
una conjugación extendida por medio de perífrasis verbales que señalan distintos
tipos de aspecto y modo verbal.

Verbos impersonales en español


En español se distingue entre verbos impersonales propios (también llamados
unipersonales), y los impropios.

Los verbos impersonales propios son verbos que, en su sentido original (es decir,
no-metafórico) se conjugan solo en la 3.ª persona. Dicha categoría está compuesta
por los llamados «verbos meteorológicos»2 o «climáticos» (llueve, nieva, etc.).
Estos verbos son intransitivos.
Los verbos impersonales impropios, por el contrario, son verbos que si bien en
algunos contextos poseen una conjugación normal, pueden ser usados como
impersonales (de ahí su categoría de impropios). Por ejemplo: el verbo «hacer»
puede ser usado en contextos como:
«Espartaco hace sus tareas».
o en frases como

Hace calor; hace años, en singular.


En este segundo ejemplo está siendo usado como verbo impersonal. Los verbos
impersonales impropios del español son:

Haber: Hay cosas que hacer. Hay héroes para todos los gustos3
Hacer: Hace muchísimo calor.
Bastar (en su forma bastar + preposición): Basta de palabrería.
Ser: Es de noche.
Ir: Me fue bien en el examen o Me fue bien en el partido.
Verbos terciopersonales en español
Son verbos que por lo general solamente se conjugan en tercera persona del singular
o del plural, como acaecer (algo acaece, las cosas acaecen, pero normalmente ni yo
ni nosotros ni tú ni vosotros realizan esa acción). La mayoría de estos verbos, por
razones lógicas, se refieren a fenómenos meteorológicos.

Ejemplos: llover, tronar, granizar, relampaguear, diluviar, nevar.

→ Las oraciones con verbos meteorológicos carecen de sujeto. Ejemplo: Anoche llovió
muy fuerte.

Verbos defectivos en español


Los verbos defectivos son aquellos en los que no se cumple el paradigma de
conjugación completo. Para estos verbos no existen conjugaciones en algunos tiempos
y personas, principalmente debido a razones de eufonía o de uso.

Algunos ejemplos de verbos defectivos en español son:

Algunos verbos son defectivos porque necesitan por su significado un sujeto de cosa
y, por tanto, solo tienen formas de tercera persona. Este es el caso de los verbos
ocurrir o suceder: no podemos decir *ocurro *sucedes, sino solamente ocurre o
sucede
Otros verbos son defectivos porque nombran fenómenos propios de la naturaleza y
normalmente no llevan sujeto. Es el caso de llover, nevar, atardecer y otros, que
solo tienen formas de tercera persona: llueve, ha nevado, atardecerá.
En latín los verbos meteorológicos (pluit 'llueve', tonat 'truena', fulgurat
'relampaguea', ninguit 'nieva', son defectivos; aunque también lo son verbos que
expresan deber o necesidad (libet 'agrada', licet 'es lícito', decet 'es adecuado',
dedecet 'no es adecuado', oportet 'es necesario', refert 'importa', etc.) y otros
que expresan sentimiento (piget 'tener pena', poenitet 'arrepentir', miseret 'tener
compasión', etc.).

Verbos copulativos en español


En español los verbos copulativos son ser, estar, parecer, además de otros verbos
que en ciertos contextos son copulativos, como resultar, seguir, semejar, asemejar,
permanecer, continuar.

Son los verbos que no aportan un significado pleno, solo se emplean para unir el
sujeto y el predicado. Son aquellos verbos que poseen un significado mínimo, de
forma que su presencia o su ausencia no cambian el significado al sujeto y por ello
son casi prescindibles (diciendo «la casa es azul» diríamos prácticamente lo mismo
que diciendo «La casa azul»); por ello, en vez de seleccionar objetos directos
afectados por el verbo, rigen un tipo de complementos diferentes llamados atributos
oracionales, que son mutables o sustituibles por el pronombre átono «lo». Los
atributos oracionales pueden ser de dos tipos:

Sujetivos, es decir, que determinen al núcleo del sujeto;


Predicativos, es decir, que determinan a algún miembro del predicado. También se
les llama a estos complementos predicativos.
En el análisis morfosintáctico, los atributos se marcan como determinantes tanto
del verbo que lo rige como de aquello que determina, esté esto en el sujeto o en el
predicado. Es importante hacer notar que no solo los verbos copulativos exigen
atributos.

Tiempos y modos verbales en español


En español, las formas verbales se agrupan en diferentes tiempos verbales y tres
modos. Además de tres formas impersonales, las cuales no tienen tiempo o modo: el
infinitivo, el participio y el gerundio. Los tres modos existentes son modo
indicativo, el modo subjuntivo y el modo imperativo, en los cuales hay diferentes
formas verbales:

(Usando de ejemplo el verbo «amar»)

Personales
Modo indicativo:
Presente (amo, amas, ama, amamos …) / Pretérito Perfecto Compuesto (he amado, has
amado, ha amado, …)
Pretérito Imperfecto (Amaba) / Pretérito Pluscuamperfecto (Había amado)
Pretérito Perfecto Simple (Amé) / Pretérito Anterior (Hube amado)
Futuro Imperfecto (Amaré) / Futuro Perfecto (Habré amado)
Condicional Imperfecto (Amaría) / Condicional Perfecto (Habría amado)
Modo subjuntivo:
Presente (Ame) / Pretérito Perfecto (Haya amado)
Pretérito Imperfecto (Amara o amase) / Pretérito Pluscuamperfecto (Hubiera, [o
hubiese] amado)
Futuro Imperfecto (Amare) / Futuro Perfecto (Hubiere amado)
Modo imperativo
Tú (Ama)
Vos (Amá)
Usted (Ame)
Nosotros (Amemos)
Vosotros (Amad)
Ustedes (Amen)
No Personales
Infinitivo Simple (Amar) / Infinitivo Compuesto (Haber amado)
Participio (Amado)
Gerundio Simple (Amando) / Gerundio Compuesto (Habiendo amado)
Tipo de proceso (Aktionsart)
Zeno Vendler propuso que los verbos también pueden clasificarse semánticamente, de
acuerdo con el tipo de proceso que denotan.4

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