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Surgimiento Del Capitalismo

El documento analiza el desarrollo del capitalismo, comenzando con el capitalismo mercantil y su evolución a través de la revolución agraria y las cruzadas, que impulsaron el comercio y la urbanización. Se destacan las innovaciones agrícolas y la creación de centros comerciales en Europa, especialmente en Italia y los Países Bajos, que facilitaron el crecimiento económico. Además, se discuten las corporaciones o gremios que surgieron en la Edad Media, las cuales regulaban la actividad comercial y artesanal, limitando la competencia y promoviendo la defensa de los intereses profesionales.

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Surgimiento Del Capitalismo

El documento analiza el desarrollo del capitalismo, comenzando con el capitalismo mercantil y su evolución a través de la revolución agraria y las cruzadas, que impulsaron el comercio y la urbanización. Se destacan las innovaciones agrícolas y la creación de centros comerciales en Europa, especialmente en Italia y los Países Bajos, que facilitaron el crecimiento económico. Además, se discuten las corporaciones o gremios que surgieron en la Edad Media, las cuales regulaban la actividad comercial y artesanal, limitando la competencia y promoviendo la defensa de los intereses profesionales.

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NUEVO ORDEN ECONOMICO: EL CAPITALISMO.

Este orden económico, en el cual actualmente vivimos, comenzó su ciclo vital hace
aproximadamente mil años. Se impuso definitivamente en los siglos XV y XVI y atravesó
varias etapas en las cuales sufrió ciertos cambios que le permitieron adaptarse y
sobrevivir.

Nosotros estudiaremos el llamado CAPITALISMO MERCANTIL que se consolido, en gran


medida por la EXPANSION EUROPEA, siendo fundamental para el nacimiento de la
MODERNIDAD y el LLAMADO CAPITALISMO INDUSTRIAL resultante de la Revolución
Industrial.

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INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO ECONÓMICO


Humberto Zambon – Adriana Giuliani

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Comienzo del Cambio


Los cambios en la agricultura A partir de mediados del siglo X comenzó una revolución
agraria que se caracterizó por importantes innovaciones tecnológicas que en forma muy
lenta, pero con continuidad, se fueron introduciendo en Europa occidental, cambiando sus
características económicas. El término innovación es discutible, ya que eran técnicas que
se conocían desde tiempos antiguos o que habían sido desarrolladas por otras
civilizaciones, pero su utilización económica y sus efectos fueron perceptibles a partir de
esa fecha.

Las principales modificaciones técnicas fueron3 :

1- El hierro fue reemplazando a la madera en la fabricación de las herramientas agrícolas;

2- Se popularizó el arado grande, pesado y con ruedas, en reemplazo del antiguo de


madera, que sólo arañaba la tierra. Permitió un mejor uso del suelo, relegando al anterior
a aquellas tierras secas y de poco espesor, como las existentes al sur de Europa.

3- Se modificó el ciclo de los cultivos. Desde la época de los romanos se utilizaba la


técnica de rotación bianual, dejando la mitad de la tierra en barbecho; el nuevo sistema,
conocido como de las tres hojas, se basaba en un barbecho trianual, lo que implicó un
aumento de un tercio en la productividad de la tierra.

4- Con la construcción de canales y acequias se mejoraron las condiciones del riego y,


fundamentalmente, se utilizó la fuerza motriz hidráulica, reemplazando de esta forma al
mortero y a las muelas movidas a brazo. Significó una importante liberación del trabajo
doméstico.

5- La avena fue reemplazando a la cebada como cultivo forrajero mientras que el caballo
se popularizó como medio de transporte y animal de trabajo, reemplazando al buey en las
tareas rurales. El resultado de esta revolución agrícola fue el aumento de la productividad
del trabajo rural (la productividad se mide como el cociente entre la producción total y el
tiempo de trabajo insumido) y, consecuentemente, en la cantidad de bienes finales producidos.

Sus efectos fueron:

a- Disminución del índice de mortandad como consecuencia de la mejor alimentación. El


resultado fue el aumento global de la población.

b- Como consecuencia directa del incremento poblacional, aumentó el requerimiento de


tierras y la posibilidad de aplicar trabajo a las mismas. Durante el siglo XI comenzó un
proceso de desmonte y roturación, convirtiendo a bosques y pantanos en tierra de cultivo
e incorporando áreas marginales.

c- Aumentó la participación de las clases altas en el producto global, como resultado de la


mayor producción de sus tierras, lo que generó nuevas demandas de productos por
encima de las necesidades de subsistencia.

d- El aumento de productividad del trabajo agrario permitió que se liberara mano de obra
que se volcó al trabajo artesanal y mercantil, lo que hizo posible satisfacer la nueva
demanda señalada con anterioridad.

e- Como estas tareas (artesanales y mercantiles) son fundamentalmente urbanas, a partir


del siglo XI comenzaron a desarrollarse centros poblados que recibieron el nombre de
burgos.

Las Cruzadas
Todavía se discute la importancia real que han tenido las cruzadas en la apertura europea
y su desarrollo posterior; lo cierto es que han implicado la primera expansión geográfica
de la nueva civilización occidental y dieron gran impulso al comercio. Las causas de estos
peregrinajes en masa hacia la tierra santa están íntimamente ligados al crecimiento de la
población y a la búsqueda de nuevas relaciones económicas, aunque muchos de sus
protagonistas hayan estado realmente convencidos del carácter religioso y místico del
movimiento. El propio papa Urbano II se dirigió a los nobles de Francia instándolos a
tomar parte del movimiento con estas palabras: "El país que vosotros ocupáis, circundado
por mar y por altos picos montañosos, es demasiado estrecho para su población; no hay
abundancia de recursos y apenas rinde el alimento indispensable para los que cultivan el
suelo... Entrad por el camino que conduce al Santo Sepulcro, redimid al país de su inícua
raza y sometedlo. Esa comarca de la que, según las Escrituras, manan la leche y la miel,
fue dada por Dios a los hijos de Israel. Jerusalén es el ombligo del mundo. El suelo es
fructífero como ninguno, un nuevo paraíso de delicias"4 . La primera cruzada tuvo lugar en
1096 y la última en 1244, con un total de tres movimientos mayores y varios menores;
estos sucesivos movimientos político-religiosos, si bien no lograron sus objetivos
declarados, ayudaron a la apertura comercial y cultural de Europa y, desde el punto de
vista social, colaboraron en la decadencia del sistema de vasallaje feudal: por un lado,
nobles empobrecidos por la aventura vendieron sus privilegios, muchas veces a las
mismas comunidades, mientras que, por el otro, los campesinos aprovecharon la
ausencia de los señores, ocupados en "liberar Tierra Santa", para liberarse ellos de la
relación que los ataba. A partir de ese momento fue haciéndose común el cambiar los
deberes feudales por sumas de dinero o simplemente la ruptura unilateral del vínculo
(lo que contaba con el apoyo cómplice de los nacientes burgos, que amparaban a los
siervos que huían del campo), a punto tal que, según Henri Sée, en el siglo XII fueron tan
corrientes la manumisiones (literalmente, dar libertad a los esclavos) que "rompieron
realmente los moldes de la sociedad feudal".

El comercio
El período considerado tuvo dos grandes centros comerciales: al sur, las ciudades del
norte de la península itálica (Venecia, Florencia, Pisa) y, al norte, las ciudades de los Países
Bajos (Brujas, Gante, Bruselas, Ypres).

El resurgimiento comercial dio lugar a la recuperación de la vida urbana que había


disminuido enormemente con el auge del feudalismo. Muchas ciudades se repoblaron y
también se crearon otras en zonas de alto valor estratégico desde el punto de vista
comercial y de las comunicaciones. En ellas la actividad comercial y artesanal encontraron
el lugar apto para su ejercicio.

El caso de Venecia es muy especial. Por sus características geográficas necesitaba del
intercambio comercial para poder subsistir (no tenía recursos agrarios propios); en
consecuencia, aún en los momentos de mayor decadencia económica, Venecia tuvo
comercio y una activa e influyente clase comercial. Luego de la caída del imperio romano
mantuvo su intercambio con Bizancio y, desde el siglo IX, hizo lo propio con Siria y con el
norte de África, territorios ocupados por los islámicos; incluso parece que llegó a ser la
principal proveedora de los harenes, a pesar de las amenazas papales de excomunión. A
partir de las cruzadas, Venecia se convirtió en el principal centro del comercio con oriente.

Otro centro importante fue Florencia. Los maestros de oficio, principalmente textiles, se
convirtieron en comerciantes al por mayor, con tiendas en Levante y con presencia en las
principales ferias europeas; tenían gran cantidad de dependientes (inclusive artesanos y
tenedores de libros que trabajaban para ellos) y fueron desarrollando los instrumentos de
crédito, por ejemplo las letras de cambio. Así, muy pronto surgió un sector especializado:
el de los cambistas, que con el tiempo dio lugar a los bancos modernos. En 1263 el papa
Urbano IV hizo que los florentinos suplantaran a los sieneses en la administración papal,
permitiendo que Florencia alcanzara el punto culminante de su expansión económica. Las
monedas de Florencia (el florín) y de Venecia (el ducado) eran las monedas fuertes de la
época y circulaban por toda Europa.

En el norte, en la desembocadura del Rin, que era el principal medio de intercambio fluvial
de Europa, surgió otro centro comercial al finalizar las invasiones de los normandos (que
se convirtieron de piratas en mercaderes). En un principio esos mercaderes de los Países
Bajos no tenían ninguna especialización: compraban y vendían cualquier clase de
mercancías; con el tiempo fueron restringiendo sus ramos e incorporando artesanos como
dependientes y explotando al trabajo doméstico, principalmente en el rubro textil. Una
idea del crecimiento de esos centros la da Gante, que de pequeño poblado llegó a tener
en el siglo XV unos 50.000 habitantes, de los cuales 4.000 eran artesanos "pañeros"6 .
Entre ambos centros el intercambio era difícil. La red vial romana prácticamente había
desaparecido y los pocos caminos que quedaban resultaban intransitables para las
pesadas carretas de cuatro ruedas, adaptadas al transporte de mercancías; sólo circulaban
caballos o carros livianos de dos ruedas.

El principal transporte mercantil seguía siendo el fluvial y el marítimo, de cabotaje, con el


Mediterráneo surcado por las galeras de remos y vela; recién en el siglo XIII se perfeccionó
el timón, haciendo posible aventurarse en viajes más largos y pasando en forma regular al
estrecho de Gibraltar. A los inconvenientes originados por el estado de los caminos
(cuando existían), se sumaban otras dos fuentes de dificultades: la inseguridad total,
donde el asalto y el asesinato eran comunes, y el peaje o portazgo, que encarecía
enormemente la circulación de bienes y personas. Con respecto a la primera, los
mercaderes se defendieron viajando en grupos o bandas armadas, dándose mutua
defensa; con el tiempo devinieron en "cofradías", "gremios de mercaderes", "compañías",
"hansas", "lonjas" o "logias", variando el nombre según la región, aunque en esencia eran
la misma institución. Es interesante verificar cómo necesidades y condiciones económicas
similares generaron, en regiones distintas y lejanas, las mismas instituciones. Con respecto
al peaje, algunos datos son ilustrativos: a finales del siglo XIV el río Rin estaba cortado por
64 estaciones de peaje, el Elba por 35, el Danubio por 77 y el Loire y sus tributarios por
130; para viajar de Nantes a Roanne (600 km.) había que pagar 74 peajes. No es de
extrañar, entonces, que los mercaderes lucharan por la unidad política, lo que dio lugar a
los estados europeos; se procuraba lograr orden y cumplimiento de la ley por parte de un
gobierno central que, además, terminara con los tributos locales. En el caso de Francia, en
el siglo XVII, con el estado absolutista de Luis XIV (gobierno de Colbert) se abolieron todos
los peajes. De todas formas, la preocupación sobre el tema subsistió a la Revolución
Francesa de 1789; así, la prohibición a los derechos al tránsito fue explícitamente
establecida por la Constitución de ese país y por las leyes fundamentales que los distintos
estados se fueron dictando en el siglo siguiente (en el caso argentino, son los artículos 10
y 11 de la Constitución Nacional los que recogen esa prohibición y que dieron lugar a los
pedidos de inconstitucionalidad del peaje instituido en 1990).

A partir del siglo XI adquirieron importancia las ferias, en particular las de Champaña,
famosas en toda Europa. Eran reuniones anuales de mercaderes, que facilitaban el
intercambio de mercancías y que permitieron el desarrollo del crédito y de novedosas
operaciones como las de "clearing" (compensación de cuentas). El apogeo de las ferias fue
a fines del siglo XIII, comenzando su decadencia cuando el comercio dejó de ser
ambulante para convertirse en estable, con casas instaladas en las distintas localidades y,
por otra parte, cuando el desarrollo de la navegación permitió el comercio directo desde
Venecia a Inglaterra y al norte del continente, hasta Flandes, y viceversa.

La Expansión Europea causo el crecimiento de la actividad comercial y surgieron nuevos


centros comerciales sobre el Atlántico al tiempo que los centros comerciales italianos
iniciaban su decadencia la debilitarse el comercio con la actual Turquia dominada por los
musulmanes.

Las Corporaciones o gremios.


La institución característica de la Edad Media fue la Corporación. A partir del siglo XII los
mercaderes se fueron asociando en corporaciones o ligas (hansas) en defensa de sus
intereses; en los burgos, los artesanos y mercaderes locales hicieron lo propio,
organizándose en comunidades de oficio tendientes a reglamentar la actividad, limitando
el número de participantes y evitando la competencia entre ellos.

Las características de las corporaciones fueron:

1- la defensa de los intereses profesionales y


2- la tendencia a monopolizar las actividades en cuestión. Si bien esta institución tenía sus
antecedentes en los "collegiati" romanos (aún hoy algunas agrupaciones de profesionales
se denominan "colegios"), fue específica y característica de la Edad Media, aunque
muchos de sus elementos perduran en las organizaciones profesionales contemporáneas.

Las corporaciones o gremios medievales fueron totalmente distintos a los gremios y a las
asociaciones patronales actuales. Reunían en una sola entidad a los patronos (los
maestros), a los trabajadores o compañeros y a los aprendices. Estaba rígidamente
reglamentado el paso de una categoría a otra; en particular, se exigía la "obra maestra"
como requisito para acceder al grado de "maestro", aunque con el tiempo fue tomando el
carácter de hereditario, exceptuándose a los hijos de los maestros de esta última
obligación. Se limitaba el número de aprendices por maestro, asegurándole la mano de
obra necesaria lo que, a su vez, cortaba las tendencias al crecimiento: las corporaciones de
oficio actuaron como sostén de un sistema de pequeñas unidades de producción,
impidiendo el proceso de acumulación del capital y el desarrollo de empresas de mayor
tamaño.

Universidad Nacional del Comahue

educo Editorial de la Universidad Nacional del Comahue Neuquén – 2011

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