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Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino, nacido en 1225 en Italia, fue un influyente filósofo y teólogo que estudió en Montecasino, Nápoles, París y Colonia, y se unió a la orden de los dominicos. Su filosofía se centra en la relación entre fe y razón, argumentando que ambas pueden coexistir y que la verdad es única, aunque se conozca de diferentes maneras. Además, sostiene una visión unitaria del cuerpo y el alma, enfatizando su inseparabilidad y la necesidad de educar ambos aspectos del ser humano.
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Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino, nacido en 1225 en Italia, fue un influyente filósofo y teólogo que estudió en Montecasino, Nápoles, París y Colonia, y se unió a la orden de los dominicos. Su filosofía se centra en la relación entre fe y razón, argumentando que ambas pueden coexistir y que la verdad es única, aunque se conozca de diferentes maneras. Además, sostiene una visión unitaria del cuerpo y el alma, enfatizando su inseparabilidad y la necesidad de educar ambos aspectos del ser humano.
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Santo Tomás de Aquino1

Biografía
Tomás de Aquino nació en el castillo de Roccasecca, cerca de Aquino, en el año 1225, en el
seno de una numerosa y noble familia italiana. Su padre, Landolfo, descendiente a su vez
de los condes de Aquino, estaba emparentado con el emperador Federico II. Su madre,
Teodora, era hija de los condes de Taete y Chieti. Recibió Tomás su primera educación, a
partir de los cinco años, en la abadía de Montecasino, de la que era abad su tío,
permaneciendo en el monasterio hasta 1239, cuando el emperador Federico II decretó la
expulsión de los monjes. Allí realizó los estudios ordinarios de gramática, latín, música,
moral y religión.
A finales de 1239 se dirigió a la universidad de Nápoles para continuar sus estudios,
permaneciendo en dicha ciudad hasta 1244, año en que, sintiéndose atraído por la vida de
los frailes dominicos que había conocido en un convento de Nápoles, ingresó en la orden
como novicio. La decisión no fue del agrado de su familia, que hubiera preferido que Sto.
Tomás sucediera a su tío al frente de la abadía de Montecasino. Enterada de que Sto. Tomás
se iba a dirigir a Bolonia para participar en un capítulo general de la orden, y que
posteriormente sería enviado a París para continuar sus estudios, fue raptado por sus
hermanos y retenido por ellos durante más de un año en el castillo de Roccasecca, con la
intención de disuadirlo de su ingreso definitivo en la orden, cosa que no consiguieron
dejándole, finalmente, cumplir su voluntad. Se dirigió posteriormente a París,
probablemente en el verano de 1245.
En París permaneció hasta 1248, como estudiante, ganándose rápidamente la confianza de
San Alberto Magno quien se sintió atraído por las grandes posibilidades intelectuales de su
discípulo. En 1248 se dirigió a Colonia, con San Alberto, quien iba a fundar una casa de
estudios para la orden.
En Colonia permaneció con él hasta 1252, regresando a París para continuar sus estudios,
recibiendo su licenciatura (licencia para enseñar en la Facultad de Teología) en 1256,
siendo nombrado Magister ese mismo año, ocupando su cátedra hasta el 1259.
En 1259 se trasladó a Italia, donde permaneció hasta 1268, con el encargo de enseñar
teología en la Corte pontificia . A lo largo de estos años residió en varias ciudades italianas,
1
Biografía de Tomás de Aquino (webdianoia.com)
como Anagni, Orvieto, Roma y Viterbo, siendo invitado a dar conferencias en las
universidades de Nápoles y Bolonia. En esta época conoce, entre otros personajes ilustres, a
Guillermo de Moerbeke, el famoso traductor de las obras de Aristóteles, quien puso a su
disposición varias de sus traducciones, entre ellas algunas que se encontraba prohibidas en
la época (De Anima, De Sensu et Sensato y De Memoria et Reminiscentia) y que Sto.
Tomás comentará, junto con otras obras de Aristóteles como la Física y la Metafísica.
En 1268 regresa a París, impartiendo su magisterio hasta 1272, en medio de numerosas
polémicas provocadas tanto por los ataques contra y entre las órdenes religiosas, como por
las controversias suscitadas por los averroistas latinos, quienes, encabezados por Siger de
Brabante, habían copado la facultad de Artes (filosofía) modificando sustancialmente las
enseñanzas aristotélicas que San Alberto y el mismo Sto. Tomás habían anteriormente
introducido en dicho facultad.
Luego de una polémica actividad regresa a Nápoles el año 1272, con el encargo de
establecer una casa de estudios (studium generale), donde abandona totalmente su actividad
docente y de autor, encontrándose frecuentemente arrebatado por experiencias místicas que
le absorben por completo. Permanecerá allí hasta 1274, muriendo en el transcurso del viaje
iniciado ese año para dirigirse de Nápoles a Lyon, donde iba a celebrarse un concilio
convocado por el papa Gregorio X.

Filosofía
1. Razón y fe
La relación del cristianismo con la filosofía viene determinada, ya desde sus inicios, por el
predominio de la fe sobre la razón. Esta actitud queda reflejada en el "Credo ut
intelligam" de San Agustín, tributario en este aspecto del "Credo quia absurdum est" de
Tertuliano, y que se transmitirá a lo largo de toda la tradición filosófica hasta Santo Tomás
de Aquino, quien replanteará la relación entre la fe y la razón, dotando a ésta de una mayor
autonomía.
No obstante, también santo Tomás será, en este sentido, deudor de la tradición filosófica
cristiana, de carácter fundamentalmente agustiniano, aceptando el predominio de lo
teológico sobre cualquier otra cuestión filosófica, así como los elementos de la fe que
deben ser considerados como imprescindibles en la reflexión filosófica cristiana: el
creacionismo, la inmortalidad del alma, las verdades reveladas de la Biblia y los evangelios,
y otros no menos importantes que derivan de ellos, como la concepción de una historia
lineal y trascendente, en oposición a la concepción cíclica de la temporalidad típica del
pensamiento clásico.
Sin embargo, esa relación de dependencia de la razón con respecto a la fe será modificada
sustancialmente por santo Tomás de Aquino. A lo largo del siglo trece, el desarrollo de la
averroísmo latino había insistido, entre otras, en la teoría de la "doble verdad", según la
cual habría una verdad para la teología y una verdad para la filosofía, independientes una de
otra, y cada una con su propio ámbito de aplicación y de conocimiento. La verdad de la
razón puede coincidir con la verdad de la fe, o no. En todo caso, siendo independientes, no
debe interferir una en el terreno de la otra. Santo Tomás rechazará esta teoría, insistiendo en
la existencia de una única verdad, que puede ser conocida desde la razón y desde la fe.
Sin embargo, reconoce la particularidad y la independencia de esos dos campos, por lo que
cada una de ellas tendrá su objeto y método propio de conocimiento. La filosofía se ocupará
del conocimiento de las verdades naturales, que pueden ser alcanzadas por la luz natural de
la razón; y la teología se ocupará del conocimiento de las verdades reveladas, de las
verdades que sólo puede ser conocidas mediante la luz de la revelación divina. Ello supone
una modificación sustancial de la concepción tradicional (agustiniana) de las relaciones
entre la razón y la fe. La filosofía, el ámbito propio de aplicación de la razón deja, en cierto
sentido, de ser la "sierva" de la teología, al reconocerle un objeto y un método propio de
conocimiento.
2. Cuerpo y alma
Santo Tomás de Aquino sostiene una postura basada en el planteo Aristotélico del hombre.
No habla de una dualidad incompatible, ni tampoco de una armonía puesto que este
concepto significa “equilibrio entre dos cosas incompatibles”. Para el Aquinate el alma se
relaciona con el cuerpo así como la forma se relaciona con la materia. Hay una unidad
substancial que los une. ¿Pero esto qué significa? Significa que alma y cuerpo se necesitan
en el hombre y son inseparables. Podríamos preguntarnos aquí por qué sostiene esto, si
sabemos que la Iglesia dice que al morir nuestra alma se separa del cuerpo. Pues bien,
Tomás señala que la separación es anti-natural, por eso cuando estamos ante una situación
de muerte cercana, el hombre hace todo lo posible para poder huir de ella. El alma y el
cuerpo se pertenecen para poder estar completos. Así, cuando morimos no pasamos a una
vida plena, puesto que nos falta el cuerpo con el que fuimos hechos. Pero esto no es
incompatible ni contradice de manera alguna lo que la Iglesia Católica sostiene, puesto que
según la Palabra de Dios, el día del juicio final el hombre volverá a unirse con su cuerpo y
así finalmente entrar en la plenitud de Gracia.
Pero ¿por qué encontramos entonces que hay choques entre lo que el cuerpo quiere y lo que
el alma quiere? Esto, para santo Tomás, se da así porque aún no somos capaces de dominar
nuestros impulsos. Si bien ninguno de los impulsos es ni malo ni bueno, pueden serlo si el
alma no es capaz de discernir sobre la conveniencia o inconveniencia de él. Así, exhorta a
todo hombre a aprender a educarse en cuerpo y alma, en impulsos y pensamientos.
De esta manera encontramos en santo Tomás de Aquino una postura, podría decirse
“orgánica” de la relación alma-cuerpo, en la cual no hay luchas para una primar sobre la
otra, sino que es una necesidad mutua la que los rige.

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