La infidelidad Negociada, ¿es
infidelidad?
¡Yo digo que no!
Cuando se genera un acuerdo explícito, donde se “autoriza” a la pareja tener relaciones con
alguien más, ya no se puede tratar como infidelidad. La infidelidad es por definición el
rompimiento de un pacto de exclusividad.
Entonces: ¿cómo se define el permitir a mi pareja tener sexo con alguien más? Es un
acuerdo, un arreglo, un pacto… pero no es infidelidad.
En otros artículos he expuesto que son muy diversas las razones por las cuales una persona
puede llegar a ser infiel: es depresiva, es fiel a valores familiares, tiene tendencias narcisistas,
tiene miedo a un vínculo profundo, está pasando por una crisis en su relación y un largo
etcétera.
También he mencionado que existen tres modos de vincularnos en el plano sentimental:
De forma perversa: en términos sencillos es cuando una persona sólo utiliza al otro como un
objeto o un medio para satisfacer una necesidad, en donde el vínculo tiene un matiz de
violencia y destrucción.
De forma infantil: alternando entre el amor y el odio, el juego y el no juego; es un vínculo
caracterizado por los celos, la envidia, la rivalidad, el control, la posesión y el deseo o fantasía
de que el otro venga a complementarme y a hacerse cargo de mis necesidades, de mis
carencias y (más grave aún) de mi felicidad.
De forma adulta o madura: este tipo de vínculo es el que aspiramos, pues está basado en el
amor maduro; en el respeto a la autonomía e individualidad del otro; en la confianza; en la
empatía y la preocupación por el otro; en el deseo de construir y compartir…
Lo anterior nos sirve de introducción para explicar por qué hoy se empiezan a poner a
consideración conceptos como el de “infidelidad negociada”; donde se pretende disfrazar un
vacío personal o conflictivo con un trasfondo doloroso no asumido.
Es mejor ser propositivos, creativos o proyectivos que aceptar lo que no nos gusta. Para
muestra un botón: cuando una persona llega a terapia individual o de pareja, justo por un
problema de esta índole, inicia quejándose de su pareja afirmando que es el otro quien está
mal o hace las cosas mal; se pierde de vista que “proyectamos en el otro las partes de
nosotros mismos que más rechazamos”, y es que el ideal de nosotros mismos se construye a
partir de la negación de esos aspectos de nuestra personalidad, que no toleramos y llegamos
a rechazar.
Al terminar la fase de enamoramiento, nuestra pareja se convierte en un espejo que nos
devuelve un reflejo cuya existencia no podemos tolerar. Y no podemos tolerar esa imagen
porque es justo la verdadera imagen de quienes somos. Por este motivo, las críticas y las
descalificaciones llevan a muchas parejas al distanciamiento e incluso a la ruptura. Muchas de
ellas no están preparadas, en primer lugar, para asumir y en segundo lugar para redirigir los
conflictos y pasar del: “es que tú me haces…” al “¿por qué me mueve lo que tú haces?”, ¿qué
de mí, está puesto en ti? Y ¿qué tanto detesto?
Es en ese momento cuando se abre una brecha para sentirse incomprendido, ofendido y
lastimado. Entonces aparece el fantasma de la infidelidad susurrándote, haciéndote creer que
con otra persona sería distinto y ¡oh sorpresa!, cuando buscas afuera de la relación, al paso
del tiempo, terminas por darte cuenta de que sólo cambiaron los personajes y algunos
aspectos del libreto, pero la historia es la misma.
Como una conclusión, hecha metáfora, les puedo decir: al sentimos “incompletos” somos
como una media naranja. Es así como nos vinculamos con otra media naranja; desde una
forma infantil (y en casos más extremos hasta perversa) esperamos que el otro me
complemente y cubra mis carencias y necesidades.
Cuando te consolidas como una naranja completa vas a buscar una naranja completa y es así
como se puede vivir, pensar y concebir a la pareja desde otro lugar, el de la realidad y no el de
la fantasía o el de la idealización.
Vincularme desde el personaje de la media naranja, me hará terminar rechazando y hasta
odiando a mi pareja porque no me da lo que yo espero. Cuando me vinculo desde la idea de
una naranja completa es porque deseo compartir un proyecto de vida con mi pareja, es
porque deseo pasarla bien, es porque deseo crecer y no que me resuelvan la vida. Así,
tampoco necesito buscar nada en otro lado y mucho menos “negociar una infidelidad”
El natural conflicto de la fidelidad
contra la infidelidad. ¿A quién debo
ser fiel?
Parece que la monogamia, es decir comprometerse a tener un solo compañero sexual
durante el tiempo que dura una relación amorosa es un evento que genera siempre un
conflicto intra-psíquico es decir, de lo que piensa y siente cada quién.
Ser fiel a la pareja amorosa parece un compromiso fácil, pues es un asunto de firmas legales
y religiosas donde la pareja se compromete verbal y públicamente en aceptar que solo tendrá
actividad sexual con una sola pareja y será esa la que firma el mismo documento, el mismo
día que el o ella.
Parece fácil pero no lo es.
Ser fiel a un compromiso sexual refiere a aceptar una renuncia de todos los otros seres de la
tierra que no sea el ya elegido, y para eso se requiere de mantenerse racional en lo dicho.
Las lealtades que cada persona maneja son múltiples y tienen que ver con la historia
transgeneracional de cada quién, es decir, desde los mitos e ideas que los abuelos nos
trasmitieron hasta las exigencias de nuestros padres y nuestros amigos.
Pondré un ejemplo:
Viene un paciente de 45 años de edad, casado durante 15 años con dos hijos adolescentes,
pidiendo una consulta.
Resulta que tiene una amiga con la que desea iniciar una relación sexual extramarital y no
solo porque le gusta y la desea, sino porque todos sus hermanos varones también tienen
amantes y así también su padre. Su abuelo que ya falleció, les decía a sus hijos y nietos que
un verdadero hombre debe tener muchas mujeres, porque era así, solamente por eso. No
había explicación, tenía que ser así.
Llegar a escuchar estas exigencias de un abuelo ya fallecido ponía a este hombre e un
entredicho entre como designarse a si mismo como un ser valioso frente a los ojos de sus
hermanos, ¿podría el ser como los demás? o ¿lo odiarían por ser diferente? el paciente
dudaba de poder ser feliz con una sola mujer, ¿a quién le iba a ser fiel a la demanda
masculina de ser infiel o a la promesa que le había hecho a su esposa?
Este conflicto en su cabeza no lo dejaba dormir y había ya bajado 5 kilos entre que decidía
que hacer. Un conflicto intra-psíquico que lo estaba llevando a un nivel de angustia extrema.
Este ejemplo es uno de muchos. El mundo interno de cada quién es el lugar donde se toman
las decisiones y se marcan las lealtades, ya sean conscientes o inconscientes.
Somos leales a un aspecto y simultáneamente desleales o infieles a otros.
No hay quién s escape e estas dudas, sin embargo la claridad de para decidir la tenemos
todos.
Por otro lado, ¿Qué entendemos por infidelidad consensuada?
De base estamos hablando de una contradicción, pues la fidelidad es un pacto ente dos y la
infidelidad es la ruptura del pacto.
Para llegar a aceptar la infidelidad, de requiere de rehacer el pacto anterior, ya sea que se
exprese o no, y lograr una nuevo pacto, lo que en muchas ocasiones no suele ser verbal, sino
algo que queda entre las palabras cuando una pareja requiere de cambios para mantenerse a
si misma.
La infidelidad consensuada y abierta es poco común, pues implica que ambas partes de la
pareja acepten nuevos integrantes en la vida sexual mutua y no es algo a lo que estemos
acostumbrados. Sin embargo, se da cuando los pactos de silencio y de complicidad tocan
otros intereses que no están en el cuerpo.
Estos son algunos de los retos a los que los nuevos estilo amorosos tienen que enfrentar
cotidianamente.
Hombres y mujeres ante la
infidelidad
¿Cuáles son los sentimientos más comunes tanto en hombres como en mujeres ante la
infidelidad de uno de ellos? Necesidad de PERDÓN, CULPA, DESCONFIANZA,
RESENTIMIENTO CRÓNICO, DOLOR PSÍQUICO , RABIA, DESCONCIERTO etc. etc. Si
pudiera poner parlantes en las cuatro paredes de mi consultorio, seguro que relatarían
no solo con el sufrimiento del individuo que fue engañado/a, sino también del o la infiel
y de la tercera persona en cuestión.
Es muy cierto aquello que explica la ciencia antropológica y que dice que la fidelidad es una
invención humana ya que es una manera de preservar a la especie o sea la continuidad
genética. Para llegar a ser adultos y poder desenvolvernos por nosotros mismos nuestra
especie pasa por diferentes etapas: niñez, latencia, pubertad, adolescencia -juventud y
finalmente se arriba a la adultez.
Como podemos notar hay un largo camino por recorrer y esto daría alguno de los motivos por
los cuales la hembra cavernícola, fue necesitando de un macho a su lado que saliera a cazar
y proteger a sus crías. De esta manera surgió la fidelidad. Ahora bien, al comienzo de los
vínculos de una pareja , cuando están enamorados uno del otro, la fidelidad es totalmente
lógica y no tiene "chiste" porque, es lo que pide el cuerpo. Pero cuando el enganche hormonal
cede o se termina necesitamos de otras cosas que los nutran, como los valores, los hijos que
son la continuidad y por supuesto algo muy importante que es la voluntad para continuar
siendo fieles.
Dicho de otra manera: en el período de enamoramiento el otro /a es idealizado. La mujer se
siente bella y deseada y el hombre se siente admirado por su mujer y su autoestima está
enaltecida. Luego si asi deciden ambos miembros de la pareja vienen los hijos y la
convivencia trae ciertas normas y rutinas que pueden en algunos casos "desinflar" a la pareja.
Nuestra sociedad atada a veces a falsas moralidades se va en busca de nuevas sensaciones
y es el momento donde aparece la curiosidad de experimentar el sexo con otras personas y
vivir una aventura que impulsa a una relación extra-marital.
Esta comprobado que el amor y la fidelidad no siempre van de la mano.
En general tanto en el hombre o en la mujer la infidelidad puede suceder espontáneamente.
En general en todas se trata de satisfacer las carencias en la pareja.
A mi criterio, hoy en día al descubrir una infidelidad de la pareja ,las reacciones de c/u de los
sujetos que atraviesan por esa circunstancia ,son muy distintas y dispares, y creo yo, que no
se trata de un problema de género sino de personalidades.
Hay personas que huyen hacia adelante, rápidamente buscan a otra persona o perdonan al
instante tratando que la tapa de la caja no deje salir los propios complejos como lo estético o
el peso, o las habilidades sexuales, o la capacidad de amar, o la inteligencia...
Otra reacción ante el engaño es la venganza. Es bastante común ver que los engañados se
lanzan en busca de un amante para “pagar con la misma moneda" y desquitarse, pues se vive
el engaño como una estafa que lo llena a uno de rabia y de dolor.
Otro tipo de personalidades se enfocan mas en el descubrimiento de las mentiras de su pareja
y viven en una permanente situación de paranoia y desconfianza. Son personas que necesitan
controlar en forma obsesiva cada conducta del otro/a y aunque la pareja promete q nunca mas
va a ser infiel, no basta, por lo tanto esa perpetua vigilancia torna al sujeto en alguien
desgraciado .
También al sufrir alguna infidelidad algunas personalidades sienten que hay una perdida de la
inocencia, pues se deja de considerar que la pareja que uno constituyó le "pertenece" a uno y
es para siempre, por lo tanto no hay esfuerzo de seducir , ni alimentar el deseo , siguiendo
con la rutina y la monotonía
En fin hay muchas reacciones más que pueden darse en ambos géneros.
Creo que el único final feliz de una infidelidad es el PERDON .Perdonar no significa
forzosamente reconciliarse. Perdonar significa hacerse un regalo a si mismo. quitarse el
resentimiento de encima, para que no se convierta en un dolor crónico, tal vez y habando
metafóricamente subir un escalón , mirar la situación desde arriba , abrir el lente angular y
comprender la naturaleza humana y sobe todo asumirla ya que la vida es compleja ,
emocional e inesperada...
Infidelidad Negociada y Sociedad
Ni duda cabe que las relaciones de pareja ocupan un lugar muy importante en nuestra
sociedad, porque se está en constante búsqueda por encontrar la fórmula para que la
relación sea armónica y se mantenga, al mismo tiempo sobran los argumentos en
contra de la monogamia y curiosamente estamos en una etapa de la historia, donde la
tendencia es que las separaciones aumentan cada año como lo muestran los últimos
reportes de INEGI en México. Aclaremos que estos datos constituyen sub-registros,
porque habrá quien se niegue a decir que se divorció y quien se empareja sin casarse,
se separa y ni para qué contárselo al INEGI.
Frente a esta situación se despliegan diversas propuestas y todas se plantean como una
fórmula para favorecer tu relación de pareja y surgen, por lo general de personas con varios
años de convivencia y consideran haber llegado al límite imaginativo y de creatividad sexual,
así que para evitar la rutina y el cansancio con su compañera/compañero estable, se dan a la
tarea de adherirse a otras formas de vinculación amorosa como: los swingers (Moreno,
Valeria; 2013) o intercambiadores de parejas que para muchas personas representa una
novedad, no obstante, proviene aproximadamente de los años cincuentas en Estados Unidos
y otras fuentes ubican el fenómeno desde la década de los veintes.
También se plantea el poliamor, que de acuerdo con Álvarez Gayou (IMESEX; 2006) es una
respuesta a los celos e infidelidad en la vida de pareja e implica la posibilidad de amar a varias
personas al mismo tiempo y supera la poligamia y los swingers pues se basa en
“verdaderamente sentir amor por otros“, además cuestiona a la familia vigente y recuerda que
las estadísticas demuestran que la monogamia no funciona.
Lo más “nuevo”, también para “ayudar” a tu relación, está en el libro Sugarbabe (2010) bajo el
seudónimo de Holly Hill, la autora cuenta sus aventuras con hombres casados, por ello sabe
cómo evitar la infidelidad masculina: “Permitir que tu hombre tenga sexo con otra mujer puede
ayudar a tu relación”. Su libro tuvo gran aceptación en Australia y propone: “Una de las cosas
que he aprendido es que si una mujer negocia la infidelidad con su pareja es más poderosa
que quien se queda en casa pensando por qué llegará tarde del trabajo”. Añade que hay
ciertas reglas: su esposo puede tener sexo con todo un equipo de basquetbol femenino, pero
no se puede “acurrucar con ninguna de ellas”, porque eso si sería engaño.
Aunque la autora se presente como una revolucionaria en el tema, en realidad apoya el
patriarcado y todas sus implicaciones, al decir que “un hombre que engaña es normal; los
hombres monógamos son héroes.” Para que su planteamiento no se considere tradicional y
que sólo otorga mayor fuerza a la dominación masculina prevaleciente, señala que ella
también puede tener amantes incluso en la casa familiar y con la anuencia total del marido.
Para la autora la infidelidad negociada hará que los engaños sean cuestión del pasado. No se
refiere a las infecciones de transmisión sexual, ni a los aspectos afectivos o emocionales que
implican una relación, ni los sueños y proyectos que a veces se construyen después del amor,
todo su argumento es muy mecánico.
Tales prácticas no son nuevas, formaron parte de los movimientos contraculturales en los
años sesentas como las denominadas comunas, proclives a la libertad sexual, esta tradición
proviene del siglo XIX y fue retomada por el movimiento hippie en los sesentas del pasado
siglo. Así que a lo largo de la historia humana la infidelidad consensada se ha practicado en
distintas modalidades, aunque sin ese nombre, sino como sexo grupal, matrimonio abierto,
además de las anteriores, se establecen reglas en cuanto a relaciones sexuales compartidas y
ponen énfasis en que se trata de “sexo simple”, sólo genital, sin compromisos, ni
preocupación por valores u otras cuestiones pendientes. Se trata de ser infieles conservando
fidelidad afectiva.
Partiendo de que cada quien tiene la propiedad sobre sus decisiones, considero que es
universal que se busque la exclusividad con una pareja y si realmente le amas no te gustará
compartirla, seas mujer u hombre, porque los celos son una emoción que está más allá del
género, la clase social, la nacionalidad y demás. Somos seres integrales, pienso que es muy
difícil establecer que sólo participa el pene o la vagina y ya. Puede ser que haya quien así lo
pueda vivir, pero cuando hay amor, tales fantasías quizá puedan estar en tu mente, pero
llevarlas a la práctica, realmente sería difícil y muy diferente para cada persona.
Es común vaticinar el derrumbe de la pareja como institución, que no funciona, es obsoleta y
ya cumplió sus propósitos sociales, lo cierto es que no existe una sola forma de relación, más
bien cada pareja se crea y recrea cada día. Y ante esta propuesta de negociar la infidelidad
bien podríamos recordar aquella vieja canción “y después del amor…” (*) ¿qué?
Referencias:
Herrera Guillén, Rafael. (2013) Breve historia de la utopía. Ediciones Nowtilus, S. L. Madrid,
España.
Cook, Shanon. CNN México. http://mexico.cnn.com/salud/2010/08/06/la-infidelidad-negociada-
es-mejor-que-la-infidelidad-a-secas
Moreno, Valeria. El estilo de vida swinger desde un punto de vista psicoanalítico.
(http://spm.mx/home/el-estilo-de-vida-swinger-desde-un-punto-de-vista-psicoanalitico/ (Consult
ado el 20 de abril de 2015)
Olivares A., Emir.
Álvarez Gayou (IMESEX)
http://www.jornada.unam.mx/2006/02/12/index.php?section=sociedad&article=041n1soc
(*) Canción de Carlos Cuevas, cantada por Gualberto
Castro:http://www.musica.com/letras.asp?letra=1507759