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La Sala de Casación Civil declaró con lugar el recurso de casación de María Valero Berríos y declaró inadmisible la demanda, anulando el auto de admisión y actuaciones subsiguientes. El caso, que involucra la nulidad de un asiento registral y la propiedad de bienhechurías, no resolvió la titularidad de las mismas, destacando que el interés jurídico debía dirigirse contra el municipio como propietario del terreno. La falta de pronunciamiento sobre la propiedad tras 30 años se considera una violación a la tutela judicial efectiva.

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La Sala de Casación Civil declaró con lugar el recurso de casación de María Valero Berríos y declaró inadmisible la demanda, anulando el auto de admisión y actuaciones subsiguientes. El caso, que involucra la nulidad de un asiento registral y la propiedad de bienhechurías, no resolvió la titularidad de las mismas, destacando que el interés jurídico debía dirigirse contra el municipio como propietario del terreno. La falta de pronunciamiento sobre la propiedad tras 30 años se considera una violación a la tutela judicial efectiva.

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Sala: Casación Civil.

Tipo de Recurso: Nulidad y casación.


Materia: Civil. – Registral.
Nº Exp: 18-314 (AA20-C-2018-0000314). Nº Sent: 00378
Ponente: Magistrado Francisco Ramón Velázquez Estévez.
Fecha: 14 de agosto de 2019.
Caso: Juicio por nulidad de asiento registral y casación por defecto de incongruencia
negativa.
Marina Rondón de Santiago Vs María Rosalía Valero Berríos y José Gregorio Hurtado
Serrano.
Decisión:
La Sala declaró:
I. CON LUGAR el recurso de casación formalizado por la parte demandada ciudadana
MARÍA VALERO BERRÍOS contra la sentencia de fecha 12 de enero de 2018, dictada
por el Tribunal Superior Segundo Accidental en lo Civil, Mercantil y del Tránsito del
Circuito Judicial Civil de la Circunscripción Judicial del estado Barinas.
II. INADMISIBLE la presente demanda.
III. Se ANULA el auto de admisión fecha 18 de julio de 2011, así como todas las
actuaciones subsiguientes, a dicho auto.
Extracto:
“… un contrato de obra, no es un documento susceptible de inscripción registral, no
obstante, el referido “contrato de obra”, cuya nulidad de inscripción registral se solicita en
la presente demanda, no reúne las características para ser calificado como tal, entre otros,
por cuanto el mismo no contiene el compromiso de una de las partes de realizar una obra,
sino por el contrario dejan constancia de unas obras ejecutadas, tales como demolición de
bienhechurías y la construcción de unos bienes inmuebles, el cual de acuerdo a la
normativa antes citada a todas luces no es un documento susceptible de registro.”
“… en cuanto a la naturaleza del título supletorio el mismo, “…es una actuación no
contenciosa, que forma parte de las justificaciones para perpetua memoria contempladas
en el Código de Procedimiento Civil (artículo 937), y los derechos de terceros siempre
quedan a salvo, así el juez que lo evacuó los haya declarado bastante para asegurar la
posesión o algún derecho. En consecuencia, los títulos supletorios no requieren
de impugnación, ya que quien se pudiere ver afectado por la declaración judicial que
contienen, le basta hacer valer sus derechos, para enervar cualquier efecto jurídico que
pudiera producir contra ellos los títulos…”. (Sentencia N° 3115 de la Sala Constitucional, de
fecha 6 de noviembre de 2003, caso: María Tomasa Mendoza).
“Aunado a lo anterior, sabemos que el interés del actor está dirigido a conseguir una
decisión judicial que establezca certeza oficial, con fuerza de cosa juzgada de
ser propietario de los bienes inmuebles en cuestión, según su decir, frente a los
demandados, en otras palabras, el juicio que intenta el actor está orientado a desvirtuar la
presunción relativa establecida en el artículo 555 del Código Civil, de que toda
construcción sobre el suelo se presume hecha por el propietario a sus expensas, y que le
pertenece.”
“El interés jurídico actual en el presente caso sería, frente al propietario del terreno (en
este caso el municipio), quien por gozar de la presunción antes indicada, es contra quien
debe ejercerse la acción correspondiente, lo cual como fue señalado no se observa en el
presente juicio, conllevando a la inadmisibilidad de la presente acción. Así se establece.”
Comentario de Acceso a la Justicia:
En un juicio donde se discutía la propiedad de unas bienhechurías, la Sala de Casación
Civil, en la expositiva de su sentencia No. 00863 del 09/12/2014, casó de oficio la sentencia
dictada en segunda instancia, expresó que el sentenciador debe pronunciarse sobre todos
y cada uno de los alegatos formulados por las partes, para cumplir con el requisito de
congruencia de la sentencia previsto en los artículos 12 y 243 numeral 5° del Código de
Procedimiento Civil (CPC), dando por sentado que la controversia sometida al órgano
jurisdiccional en el caso concreto se centraba en la existencia y titularidad sobre unas
construcciones, por lo que declaró la nulidad del fallo recurrido y ordenó al tribunal superior
que le corresponda decidir, dicte nueva sentencia de alzada sin incurrir en el defecto
detectado.
En acatamiento de lo decidido por el TSJ en la precitada sentencia de 2014, el Tribunal
Superior Segundo Accidental en lo Civil, Mercantil y del Tránsito del Circuito Judicial Civil de
la Circunscripción Judicial del estado Barinas, dictó sentencia el 12/01/2018, en la cual
declaró sin lugar el recurso de apelación interpuesto por la vendedora-codemandada.
En consecuencia, el segundo tribunal de alzada al que correspondió acatar la sentencia
dictada por la Sala de Casación Civil en 2014, luego de casi cuatro años, dejó sin resolver
los mismos aspectos que los tribunales que le precedieron, es decir, ninguno se pronunció
sobre quién es el dueño de las referidas bienhechurías.
Esto generó que la Sala de Casación Civil volviera a conocer el caso; ahora, conociendo
recurso de nulidad ejercido por la vendedora-demandada contra la sentencia dictada por el
Tribunal Superior Segundo.
La Sala de Casación Civil dictó su decisión final con el No. 00378 el 14 de agosto de 2019,
declarando con lugar el recurso de casación formalizado e inadmisible la demanda, es
decir, tampoco hizo indicación alguna sobre el fondo de la controversia.
Luego de 30 años de celebrado el negocio jurídico que dio inicio a este caso, no hubo
pronunciamiento sobre quien tiene la titularidad de las bienhechurías, estableciendo
respecto al particular que el interés jurídico actual en el caso sería frente al propietario del
terreno (en este caso el municipio). El municipio al ser propietario del terreno goza de la
presunción de propietario de lo edificado sobre los terrenos de su propiedad, y por tanto es
el sujeto o ente contra quien debe ejercerse la acción correspondiente, lo cual no observó
en el caso y conllevó, en su criterio, a declarar la inadmisibilidad de la acción ejercida.
Lo cierto es que este caso con más de 30 años sin un pronunciamiento de fondo sobre la
propiedad de las bienhechurías constituye una clara violación a la tutela judicial efectiva.
Voto Salvado: No presenta.
Fuente:Sentencia TSJ-SCC No. 00863 del 09 de diciembre de 2014.

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