VIACRUCIS
Todo lo volcaba en el corazón de mi
Crucificado
Delegación “Nuestra Señora de
Guadalupe” -México
1ª. ESTACIÓN
JESÚS ACEPTA LA CONDENA INJUSTA
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Dijo Pilato: "¿Qué fue entonces de Jesús llamado el
Cristo?". Todos le respondieron: "¡Sea crucificado!...
Y, después de hacer azotar a Jesús, lo entregó a los
soldados para que lo crucificara. (Mt. 27,22; 26)
Señor Jesús, como un malhechor, eres condenado en
nuestro lugar por nosotros. Ayúdanos a arrepentirnos
de nuestras culpas, de las cuales Tú, inocente, has
querido cargar. Haz que sepamos reconocerte en cada
condenado de la tierra. Y si alguna vez un juicio
injusto tuviera que pesar sobre nuestras espaldas,
ayúdanos a llevarlo junto contigo. Amén
Jesús, que aceptaste una injusta condena a muerte,
dame el valor de aceptar ese tipo de muerte que el
Padre ha fijado para mí.
2ª. ESTACIÓN
JESÚS ABRAZA LA CRUZ
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo
Entonces los soldados lo condujeron dentro del patio,
es decir, en el pretorio, y convocaron a toda la corte...
Después de haberse burlado, lo llevaron afuera para
crucificarlo. (Mc. 15,16; 20)
Señor Jesús, como un malhechor, eres condenado en
nuestro lugar por nosotros. Ayúdanos a arrepentirnos
de nuestras culpas, de las cuales Tú, inocente, has
querido cargar. Haz que sepamos reconocerte en cada
condenado de la tierra. Y si alguna vez un juicio
injusto tuviera que pesar sobre nuestras espaldas,
ayúdanos a llevarlo junto contigo. Amén
Jesús, que aceptaste una injusta condena a muerte,
dame el valor de aceptar ese tipo de muerte que el
Padre ha fijado para mí.
3ª. ESTACIÓN
JESÚS CAE LA PRIMERA VEZ
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Él fue traspasado por nuestras transgresiones,
aplastado por nuestras iniquidades. El castigo que
nos da salvación se ha abatido sobre Él: por sus
heridas nosotros hemos sido sanados. (Is. 53, 5)
Señor, Jesús, Tú caes bajo el peso de la Cruz. ¡Qué
humano eres en este Tu dolor! Ayúdanos a no
avergonzarnos de nuestros momentos de cansancio y
a no desesperar nunca: en la hora en que creemos que
no podemos más, ayúdanos a levantar la cabeza y a
retomar el camino contigo. Amén.
Tú caes, Jesús, experimentas la debilidad humana.
Dame ser compasivo con quien cae.
4ª. ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Simeón los bendijo y dijo a María, su Madre: "Él está
aquí para la ruina y la resurrección de muchos en
Israel, signo de contradicción para que sean
revelados los pensamientos de muchos corazones." Y
a ti una espada te atravesará el alma".
(Lc. 2,34)
María, Tú estás junto a Tu Hijo a lo largo del camino
de la Cruz. Su amor es el tuyo, tu dolor es el suyo.
Ayúdanos a acompañar a quienes llevan la Cruz como
Tú lo acompañaste a Él, y acompáñanos también a
nosotros, Madre del Redentor y Madre nuestra
amada. Amén.
Oh María, que en el dolor aceptas que se realice el
plan de Dios Padre sobre tu Hijo, dame la capacidad
de acoger y entender el proyecto de Dios sobre mí y
mis seres queridos, a medida que se manifiesta en los
eventos de la vida.
5ª. ESTACIÓN
EL CIRINEO AYUDA A JESÚS
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Mientras lo conducían, encontraron a un tal Simón de
Cirene que venía del campo y le pusieron la cruz para
que la llevara detrás de Jesús. (Lc. 23,26)
Danos, Padre, reconocer en los pasos de nuestro
camino, en el humilde esfuerzo de los días, el rostro
de Aquel que nos pide ayuda, y nos ayuda a llevar el
dolor de todos, acompañándonos con su amor
victorioso en el camino de nuestro dolor, para hacer
de él el camino de la vida. Amén.
Jesús, gracias por aquellos que me ayudan en el
camino de la existencia y dame a mí también la
capacidad de ser apoyo para los demás.
6ª. ESTACIÓN
LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Despreciado y rechazado por los hombres, hombre de
dolores que bien conoce el sufrimiento, como uno
ante el cual se cubre el rostro. (Is. 53,3)
Ayúdanos, Padre, a creer en la fuerza de los pequeños
gestos, capaces de consolar el corazón de quien lleva
la Cruz, y a reconocer en los rostros desfigurados por
el sufrimiento el rostro del Hombre de los dolores.
que redime nuestro dolor y no cesa de pedirnos el
simple gesto de un acto de amor. Amén.
Gracias, Jesús, por la amabilidad, los cuidados, el
amor hacia mí que suscitas en las personas que me
rodean y dame la capacidad de corresponder.
7ª. ESTACIÓN
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Sálvame, oh Dios: El agua me llega hasta el cuello.
Me hundo en el barro y no puedo sostenerme: he
caído en aguas profundas y la ola me arrastra.
(Sal. 69, 2ss)
Humanísimo Señor, Dios y hermano de nuestra vida,
Tú que caes aún bajo el peso de la Cruz, ayúdanos a
socorrer la debilidad ajena y a aceptar la nuestra,
para ofrecerla junto contigo al Padre y transformar el
dolor en amor, haciendo del esfuerzo de los días
aurora de vida. Amén.
Jesús, haz que no me desanime ante mis caídas y que
sepas ser misericordioso también con los demás.
8ª. ESTACIÓN
LAS MUJERES LLORAN POR JESÚS
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Lo seguía una gran multitud de gente y de mujeres
que se golpeaban el pecho y se lamentaban por Él.
(Lc, 23, 27)
Como a las mujeres de Jerusalén, danos también a
nosotros, Señor, el don de las lágrimas, que expresen
la profundidad del amor, la verdad de la compasión, la
ternura del corazón, y que sepan comunicar a los
demás la cercanía del alma, cuando más fuerte e
insoportable parezca el peso de la Cruz. Amén.
Jesús, hazme entender que la primera manera de
hacer el bien a la sociedad en la que vivo es
convertirme de mis pecados y reparar los ajenos.
9ª. ESTACIÓN
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Maltratado se dejó humillar y no abrió su boca; era
como un cordero conducido al matadero, como oveja
muda frente a sus esquiladores y no abrió su boca.
(Is.53,7)
Señor Jesús, Cordero llevado al matadero, ayúdanos a
levantarnos contigo en nuestras caídas y a recorrer
hasta el final el camino de la cruz de nuestra
salvación, aceptando cada día de caminar libres y
confiados, donde tú nos precedes y acompañas. Amén.
Jesús, confío en tu misericordia: creo que es más
grande de todas mis debilidades y de toda debilidad
humana.
10ª. ESTACIÓN
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Dios mío, Dios mío, ¿porque me has abandonado? Se
dividieron mis vestiduras y la túnica la tiran en
suerte. (Sal. 22,2;19)
Señor Jesús, despojado del último signo de posesión,
hasta las vestiduras, cuando nos parece de no tener
más nada, ayúdanos a reconocernos ricos de Ti,
compañera de tu pasión en el ejercicio de la caridad,
señores de nuestra vida en el don de la fe, porque
poseyéndote poseemos verdaderamente todo. Amén.
Jesús, ofendido en tu dignidad humana, para dar a
nosotros la dignidad divina, quiero reconocerla
siempre en mí y en los otros, más allá del aspecto
exterior y de la simpatía superficial.
11ª. ESTACIÓN
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Eran las 9 de la mañana cuando lo crucificaron… Con
Él crucificaron también a dos ladrones, uno a la
derecha y otro a la izquierda (Mc. 15,25-27)
Señor Jesús, tus manos, que han mandado al viento y
al mar, traspasados los clavos de la cruz, parecen el
signo de tu derrota: pero son el sigilo de la victoria
sobre el amor. Ayúdanos a creer en la potencia de la
debilidad, revelada de tu abandono sobre la Cruz; haz
que busquemos nuestra verdadera fuerza en
reconocernos amados y perdonados por ti, por ti
somos capaces de perdonar y de amar.
Señor, no son los clavos que te tiene fija la Cruz más
es el amor que tiene por mí. Gracias Señor.
12ª. ESTACIÓN
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
Era hacia mediodía, cuando el sol se eclipsó y se
oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde. El
velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús gritando
con fuerte voz, dijo: “Padre, en tus manos entrego mi
espíritu”. Dicho esto, expiró. (Lc. 23, 44-46)
Señor Jesús, que mueres abandonado por amir
nuestro y nos consuelas con tu dolor, ayúdanos a
estar cerca ti en la hora del abandono, junto al Padre
y al Espíritu Santo, haciéndote compañía en el dolor,
para vivir contigo el ofrecimiento que salva al mundo
y da vida a la vida. Amén.
Para que nosotros podamos tener luz tu pierdes la
vista, por darnos la verdadera vida experimentas la
muerte, tú eres verdaderamente el Salvador.
13ª. ESTACIÓN
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
José de Arimatea, miembros importantes del
Sanedrín, que esperaba el Reino de Dios, fue con
valentía donde Pilato para pedir el cuerpo de Jesús…
Y, compró una sábana y lo descolgó de la Cruz
(Mc.15,43-46)
Señor Jesús, los clavos que te han clavado son
nuestros pecados, el miedo de creer, de espera, de
amar. Haz que cada uno de nosotros abandonando tu
carne, lleve consigo la culpa que lo ve nacer y deje
lugar a la fe, a la esperanza y al amor, que con tu
muerte nos haz regalado. Amén.
Oh María, apretando entre los brazos a Jesús muerto,
haz creído que era el autor de la vida, dóname tu fe.
14ª. ESTACIÓN
JESÚS ES SEPULTADO
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos, porque con
tu santa Cruz haz redimido al mundo.
En el lugar donde había sido crucificado, había un
jardín y en el jardín un sepulcro nuevo en el cual nadie
había sido sepultado. Ahí sepultaron a Jesús por la
celebración de la pascua judía, porque estaba cerca.
(Jn. 19,41 ss)
Ahora todo es silencio y el mundo está atónito delante
de la muerte del Redentor del mundo. Permanece
María creyendo, esperando y amando. Danos, María
del sábado santo, vivir con fe el peregrinaje para
preparar contigo nuestra pascua y alcanzarte junto a
tu Hijo en el domingo sin ocaso de la vida que no
tendrá fin. Amén.
Si el grano de trigo caído en tierra, muere, da mucho
fruto, Jesús con tu gracia has que yo viva esta ley de
vida