Unidad Educativa Particular Bell Academy
TAI
Lengua
Pregunta 2 y 3
Presentado por:
Camila Doménica Vega Real
Docente facilitador:
Mgst. Hugo Enrique de Jesús Vílchez Valero
Cuenca-Ecuador
Periodo lectivo
2024 – 2025
Preguntas 2 y 3
2. Establece una situación que te afecte en forma positiva o negativa y, con base en ella, crea una
composición poética.
La esperanza de un renacer
Caí en la penumbra de un cielo apagado,
donde el eco de un grito muere ahogado.
La tierra bajo mis pies se deshacía,
y el tiempo, implacable, todo lo oscurecía.
Las sombras tejieron cadenas de miedo,
susurros que hirieron mi alma en su ruedo.
Quise escapar, pero el abismo llamaba,
su voz profunda mi fuerza robaba.
Entonces, del fondo surgió una chispa,
un leve destello, un alma que avisa:
"Si dentro de ti aún late un anhelo,
de este vacío alzarás tu vuelo."
Mis manos temblaron, mis ojos lloraron,
la esperanza dormida volvió a mi costado.
Del lodo brotaron raíces sinceras,
y en ellas hallé mis fuerzas primeras.
Caminé entre espinas, besé las heridas,
acepté en silencio las horas perdidas.
La luna en su calma me dio compañía,
y el alba, dorada, cantó mi alegría.
Hoy soy la roca que el mar no derrota,
la brisa que danza, la vida que brota.
Porque de las caídas nacen las alas,
y en la tormenta el alma se embala.
Renací en la luz que creí olvidada,
soy faro, soy llama, soy tierra sembrada.
Del dolor hice arte, del miedo, canción,
y en mi pecho florece un nuevo sol.
3. Escribe un relato. Para ello, sigue los pasos que se sugieren a continuación.
El sueño de la libertad
“Mátalo, mátalo, mátalo” ese era el único pensamiento que rondaba en mi mente en esos momentos. Ya
que en el fondo sabía que, si no lo hacía ahora, no volvería a tener otra oportunidad como esa; sabía que
mi libertad y la de mi hijo dependían de un hilo, he iba a hacer todo lo imposible para que salgamos de
aquel lugar que en algún momento llamamos hogar.
El sonido de la puerta principal siendo abierta me saco de mis pensamientos, dejándome ver a un hombre
grande y robusto, sus pisadas sonaban de una manera estrepitosa con cada paso que daba, aumentando mi
miedo y a su vez dándome fuerzas para continuar con mi plan. Una vez, que llego a la mesa, solo se sentó
a comer su desayuno.
Supe de inmediato que no le había gustado, ya que al momento siguiente me agarro del cabello, para
después estrellar mi cara sobre su plato de comida. El golpe había hecho que mis oídos emitieran un
pequeño pito; lo único que podía escuchar en el fondo era el pequeño sollozo que era emitido por mi hijo
y uno que otro grito que eran emitidos por aquel hombre que tanto aborrecía.
Así que en ese momento tome el valor necesario para agarrar la mano que sujetaba mi cabello, una vez
que logre hacer que me soltara, agarre el cuchillo que estaba sobre la mesa para después clavárselo en el
estómago y, en ese momento lo supe éramos libres.