MODELOS DIDÁCTICOS
Introducción
Si nos paráramos a observar uno a uno a todos los docentes, veríamos infinidad de métodos y
estrategias utilizadas en el aula. Puede que muchos de ellos se repitan y utilicen una misma
técnica; pero nunca ejecutada ni combinada de igual manera, ni sobre el mismo tipo de alumnos.
Si en vez de observar, preguntamos a los docentes, puede que algunos nos digan que no utilizan
ningún modelo; pero lo que no saben es que todo lo que se hace en el aula forma una dinámica y
manera de trabajar inscrita en un marco epistemológico que recoge el cómo se genera y se valida
el conocimiento fundamentado por una base psicológica y pedagógica en donde todo docente,
aunque de distinta forma, formula una serie de objetivos o metas, fija unos contenidos a tratar,
prepara actividades, busca estrategias adecuadas y determina cómo evaluará todo lo visto. Todo
ello define lo que nosotros ahora consideramos como modelo didáctico.
Pero, ¿existe una definición que refleje el significado de modelo didáctico?
Cuando hablamos de modelo en un contexto educativo, Jean Pierre Astolfi (1997) defiende la
existencia de modelos que actúan como base para los maestros, teniendo como principales
características la lógica y la coherencia. Para él existen tres modelos calificados como ejes los
cuales forman los cimientos sobre los que se construye y se
imparte el conocimiento; ya que es labor del docente enlazar esos conocimientos con la práctica
educativa.
Un modelo también puede ser concebido como la abstracción teórica del mundo real. Esta
abstracción lo que hace es disminuir la complejidad de la realidad y mostrarnos sólo los aspectos
característicos más relevantes. A partir de esa base es más fácil orientarnos y fijar lo que
deseamos conseguir ya que nos proporcionan una base la cual posteriormente solo debe ser
probada con la experiencia y datos empíricos.
En cuanto a la didáctica, Díaz Barriga (2009) la define como una disciplina que combina la teoría,
la historia y la política de manera simultánea.
Independientemente de cómo se defina el término de modelo didáctico, su definición muestra una
estrecha relación que vincula la didáctica con los procesos de enseñanza-aprendizaje. Esto
implica un cambio simultáneo en todos ellos si alguno de ellos se viera modificado.
De ahí radica el hecho de que en cada modelo didáctico se entiendan los procesos de
enseñanza-aprendizaje de manera diferente.
César Coll e Isabel Solé (1993) entre otros, nos muestran los diferentes puntos de vista
contradictorios basándose en las ideas de diferentes autores como Ausbel, Novak o Hanesian
(1983) quienes consideraban que la enseñanza es una condición para el aprendizaje mientras que
Gil (1993) subrayaba la estrecha relación entre ambos.
Como podemos observar, no existen definiciones únicas pero sí diferentes puntos de vista.
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Esta disparidad existe con la definición de modelo didáctico, que presenta aún más complejidad
que las anteriores.
Por todos los datos otorgados anteriormente podemos basarnos en la definición de modelo de
Mario Bunge (1997) quien lo calificaba como una construcción teórica que pretende otorgar una
explicación sobre un fragmento acotado de la realidad y nos informa de cómo intervenir en dicha
realidad y orientar así la enseñanza en el camino adecuado.
Joyce y Weil (1985) simplifican el concepto y le dan un enfoque más educativo definiendo modelo
didáctico como un plan estructurado para configurar el currículo, diseñar materiales y en general
orientar la enseñanza.
Tipos de modelos didácticos
Históricamente, la educación se ha inclinado mayormente por dejar al alumno en un segundo
plano. Sin embargo la apertura del conocimiento trajo consigo nuevos modelos más activos que le
devuelven al alumno el protagonismo que se merece como seres completos y competentes que
son.
Los alumnos no son jarras vacías que debamos llenar con conocimientos. El alumnado puede
enseñarnos infinidad de cosas si les escuchamos y si les ayudamos a construir su realidad. Esta
apertura de conocimiento surge a consecuencia de un mundo sometido a constantes cambios por
causa de la globalización y otros factores que crean una sociedad cada vez más competitiva a la
que se le reclama estar preparada para las constantes cambios y retos propuestos. Debido a esta
realidad, es labor del docente estar preparado y al día para subsanar ese vacío de conocimiento y
ayudar en los cambios.
Dada esta nueva mentalidad, es necesario ofrecer al alumno aquello que reclama y que se ajusta
a sus nuevas necesidades. La sociedad en la que estamos inmersos, es una sociedad que sufre
cambios constantes y cada vez más bruscos dados los numerosos avances tecnológicos. Es por
ello que la escuela debe de educar en base a una serie de competencias relacionadas con las
áreas de conocimiento, que permitan crear seres competentes que estén dotados de capacidades
y habilidades diversas aplicables a cualquier tipo de contexto. Esta acción es necesaria dada la
incertidumbre levantada en cuanto al futuro de nuestro actual alumnado. Solo podemos ser
capaces de averiguar lo que pasará en un futuro próximo; por lo que no podemos educar en base
a futuros oficios ni puestos de trabajo. Educaremos de manera integral al alumno para que él
mismo sea capaz de encontrar los contenidos que le sean necesarios.
Estudiar todos los modelos existentes es una tarea compleja a la par que interminable; ya que
cada docente imparte sus clases de una manera diferente. Puede que siga casi de manera
exhaustiva un determinado modelo pero nunca en su totalidad. Lo normal es la utilización de
varios modelos de manera simultánea escogiendo diferentes aspectos que encajen con el
concepto de enseñanza y aprendizaje de cada uno. A su vez es conveniente el uso de diferentes
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modelos en función de la actividad a realizar, del tipo de alumno o de los objetivos fijados. Aquí
está la clave de la fuerza de la educación que reside en la utilización sabia de la variedad de
enfoques y herramientas previamente adaptados a los objetivos y alumnos.
Como ya adelantábamos en párrafos anteriores, lo que haremos aquí será describir los modelos
calificados como principales para Jean Pierre Astolfi (1997) sobre los que se derivan todos los
demás. (Modelo transmisión-recepción, modelo de descubrimiento y modelo constructivista).
Como es normal, cada modelo presenta unas características que explican el funcionamiento y la
idea del modelo; de la cual se extraerán diferentes ventajas que vendrán contrarrestadas con
diversos inconvenientes.
Modelo de transmisión-recepción
Modelo de transmisión-recepción, academicista, normativo o pasivo. Todos estos nombres se
refieren a un modelo basado en una enseñanza tradicional en la cual los alumnos son
considerados como páginas en blanco y es misión del profesor ir llenando esas páginas con
conocimientos que solo él posee y que son considerados como verdaderos y se van acumulando
uno tras otro en la cabeza del alumno.
Esta información llega al alumno por memorización y repetición de datos que el profesor expone
de forma clara y ordenada en un aula donde los alumnos están distribuidos de manera individual
para evitar cualquier tipo de debate o participación que pueda interferir en las clases magistrales;
que son utilizadas como eje en este tipo de modelo.
Con ello abundamos en la idea de que el maestro es el centro y pilar (magistrocetrismo) y sirve
de modelo y guía para sus alumnos a los que educa en base a una severa disciplina y castigos,
que son entendidos en este modelo como estimulantes del progreso.
El excesivo verbalismo por parte del docente y la pasividad del alumno en el proceso, hace que
las relaciones que se crean sean de poder-sumisión donde el enciclopedismo viene dado por el
contexto.
El enciclopedismo conlleva la uniformidad en todos alumnos, agentes pasivos, como ya hemos
dicho, en el proceso de enseñanzaaprendizaje. Esto puede acarrear posibles carencias en el
futuro, como la falta de iniciativa o falta de autonomía a la hora de actuar y tomar decisiones entre
otras.
En la actualidad este modelo es duramente criticado atribuyéndole calificativos como obsoleto,
inservible o no válido; afirmando que no se ajusta a las necesidades de los alumnos ni a sus
intereses debido a la falta de escucha hacia el mismo y a su nula participación, actuando como un
ser que el profesor rellena y moldea a su gusto.
Estas críticas van más allá del papel que juegan los alumnos en el proceso. Autores que estudian
nuevas formas de educar, nos hacen reflexionar sobre este modelo educativo y nos ayudan a
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forjar una opinión sobre el mismo dado que la reflexión nos conduce a la formulación de diversos
interrogantes que ponen el alerta los posibles espacios en blanco de este modelo.
Este modelo no tarda en entrar en crisis debido al abuso de la enseñanza verbal y a la idea de
que los estudiantes necesitan contenidos que se ajusten a su realidad. Los alumnos reclaman
contenidos reales con cierta funcionalidad inmediata.
Pero, ¿son todo desventajas en este modelo? Como ya se comentaba anteriormente todo modelo
posee ventajas y desventajas. Todas las críticas comentadas en este apartado, pueden ser
contrarrestadas con algunas ventajas en este enfoque como son la disciplina que adquieren con
este tipo de trabajo. La dinámica de trabajo y el alto grado de responsabilidad que recae sobre el
alumno le hace madurar y prepararle para el posible futuro laboral, aunque le califiquemos como
incierto, en donde tendrán que acatar una serie de normas y horarios a los que ellos ya estarán
acostumbrados.
A raíz de esta crisis surgen más modelos que intentan orientar la enseñanza hacia el bienestar de
los alumnos.
Modelo por descubrimiento
Este modelo de descubrimiento, también calificado como iniciativo o germinal, surge a
consecuencia de la ya mencionada crisis del modelo tradicional de trasmisión-recepción.
Son Paulo Freire o Pichón Rivier, algunos de los psicopedagogos fundadores de este modelo
entre los que destacan Jean Piaget y Jerome Bruner como pioneros de esta creación.
El ser humano tiene unas características innatas que le definen entre la que está la búsqueda
constante de nuevos conocimientos y el anhelo por saber más de lo que le rodea. Este hecho
hace replantearse la manera en la que educamos al alumnado.
Tal y como defendía Bruner (2002), los individuos constantemente están recibiendo información,
procesándola y organizándola en su cabeza; y el modelo tradicional no aprovechaba estos
estímulos. Ante esto, la mayor preocupación que tenía Bruner era la de conseguir que el alumno
fuera activo y protagonista en este proceso; de ahí que focalizará toda su atención en él.
Al mismo tiempo Piaget (1999) defendía esa ideología y consideraba que la mejor manera de
aprender era mediante el descubrimiento propio y personal del niño.
A raíz de estos pensamientos se configuró el calificado modelo por descubrimiento otorgándole
una serie de condiciones para el aprendizaje y principios básicos a tratar en donde tanto el alumno
como el docente tienen un rol determinado que han de seguir.
Partiendo de este modelo guía, empiezan a surgir diferentes tipos de descubrimiento como el
inductivo, deductivo o trasductivo con vistas a mejorar el modelo y a darle diferentes puntos de
vista. Nos centraremos en el modelo base para comprender su intención. Con la aplicación del
modelo por descubrimiento, el currículo pierde toda la importancia que se le otorgaba
anteriormente y que debía de ser seguido a rajatabla, cediendo de esa manera todo el
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protagonismo a las destrezas y habilidades; ya que el aprendizaje es entendido como un proceso
en el que los alumnos descubren por sí mismos su conocimiento a partir de diferentes datos
empíricos y es labor del profesor no transmitir esos conocimientos; sino brindar todas las
facilidades posibles guiando el aprendizaje con diferentes retos e interrogantes que propone al
alumno. Aprender no es más que un desafío a la inteligencia del alumno.
Mediante esta técnica se consigue que el alumno resuelva problemáticas reales a la par que
desarrolla habilidades y destrezas y ejercite un pensamiento crítico.
Para que esto suceda se tienen que dar una serie de condiciones:
- Búsqueda de datos restringida y asequible para el alumno.
- Objetivos alcanzables y atrayentes que susciten interés y motivación.
- Actividades con sentido y funcionalidad para el alumno.
- Metas que tengan en cuenta los conocimientos previos del alumno y estén familiarizados con los
procesos y estrategias conocidas por el alumno.
Partiendo de estas condiciones Joyce y Weil (1985) presentan una forma de tratar este modelo
basada en cuatro puntos principales expuestos en el libro de Machado “Aprender a aprender: tipos
de aprendizaje”.
- Presentación de una situación problemática y atractiva
- Identificación de variables
- Control de variables para comprobar hipótesis - Ordenar e interpretar la información
Estos puntos propuestos por Joyce y Weil cumplen las condiciones del método pero no sólo
deben ajustarse a unas condiciones propicias para un desarrollo lógico del proceso; sino también
unos principios que rigen este modelo.
Los principios más básicos se recogen en ideas tales como que el conocimiento real es el que se
aprende por uno mismo y la capacidad para resolver problemas es la meta principal de la
educación fomentando que todo niño sea un individuo crítico y creativo sabiendo de esta manera
organizar de manera adecuada toda la información recibida para saber cuándo utilizarla,
otorgándole así confianza en sí mismo y una motivación intrínseca que le incite a seguir
descubriendo y construyendo su propio aprendizaje.
Para cumplir estos principios y seguir las condiciones de este modelo, los roles del alumno y del
docente tienen que cambiar, siendo el alumno el protagonista del proceso mientras que el docente
sirve de guía y tutor. El papel del libro de texto es casi inexistente dejando paso a los guiones con
preguntas que posteriormente el alumno ha de resolver con la ayuda de sus compañeros
buscando estrategias cooperativas.
Pero todo método tiene inconvenientes y puede ser mejorable, de ahí que sigan surgiendo nuevos
modelos que dicen ser mejores que el anterior.
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Es posible que este modelo sea criticado por su complejidad ya que es muy difícil su puesta en
marcha. El hecho de que el docente no sea protagonista del proceso, le supone un trabajo extra
que no todos están dispuestos asumir. Al mismo tiempo para el alumno también es más costoso
realizar este tipo de búsqueda de información y organización de los contenidos, debido a que no
está acostumbrado ni siquiera enseñado.
Es por esto por lo que los modelos siguen siendo revisados y la aparición de un nuevo modelo no
tarda en evidenciarse.
Modelo constructivista
Existen una serie de palabras clave que nos ayudan a definir la idea de constructivismo. Este
enfoque desecha la idea de acumulación y su línea de trabajo se puede definir con palabras como
integración, modificación, relación y coordinación de conocimientos.
Para los defensores de este enfoque, la escuela es un lugar de iniciación y puesta en contacto con
la cultura. Es la escuela quien facilita ese acceso y la interpretación personal de cada individuo, a
la par que interviene planificando aspectos que promuevan el desarrollo del alumnado.
Para ellos el alumno es el principal protagonista y el que va “construyendo” sus conocimientos. Él
es el mayor responsable de este proceso aunque no está solo en su viaje.
Muchos son los factores que influyen en el desarrollo del alumno. Todo niño que acude a la
escuela recibe de manera constante una cantidad ingente de información de numerosas fuentes
tales como su familia, entorno, comunidad, amigos, medios de comunicación….Todo ello hace que
el individuo vaya forjando diferentes esquemas de conocimiento que configuren su experiencia
vital y le ayuden en el futuro.
Este hecho es una realidad; pero como hemos visto no todas las corrientes lo entienden de la
misma manera.
El constructivismo toma como elemento central de toda su teoría, el hecho de que el alumno no es
una jarra vacía que ha de ser llenada por conocimientos. Afirma que los alumnos no parten de
cero ante lo que nosotros consideramos que puede ser nuevo para ellos. El alumno lo que hace
es construir nuevos significados a partir de los datos que ya tenía en su cabeza bien sea
ampliando o reconstruyendo; es decir trabaja sobre una base ya existente.
Esa base existente va aumentando o no en función de algunos aspectos como la disposición del
alumno. En ella se recoge la personalidad del alumno, sus experiencias e interés y las
expectativas que el docente tiene puestas en él. A su vez la situación de aprender conceptos
nuevos e incluirlos en sus esquemas, es más sencilla si el alumno posee unas capacidades tanto
cognitivas como motrices ayudada a su vez por los instrumentos y estrategias que se han ido
adquiriendo con el tiempo y, como no, de los conocimientos y esquemas que ya tengan.
Tal y como defiende C.Coll (1993, 41) “Cuando el alumno se enfrenta a un nuevo contenido a
aprender, lo hace siempre armado con una serie de conceptos, concepciones, representaciones y
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conocimientos, adquiridos en el transcurso de sus experiencias previas, que utiliza como
instrumentos de lectura e interpretación y que determinan en buena parte qué informaciones
seleccionará, cómo las organizará y qué tipos de relaciones establecerá entre ellas”.
Dados todos estos datos podemos decir que el alumno no aprende cuando reproduce o repite lo
visto en el aula; sino que aprende cuando él mismo es capaz de realizar una representación
personal sobre una parte de la realidad que el docente pretende en ese momento que interiorice.
Por esta razón, no es correcto decir que los alumnos no saben nada acerca de un tema ya que,
como mínimo, son capaces de leerlo y darle un significado. Por lo tanto lo correcto es decir que no
saben demasiado acerca del tema propuesto o que, por el contrario, tienen mal organizada o
construida la información y no llegan hacerlo suyo.
Con todo ello queda claro que para trabajar con esta corriente tenemos que asumir primero la idea
de la existencia de esa base previa. A partir de ahí, tal y como podemos encontrar en Cesar Coll
(1993)
Aubel, Novak y Hanesian (1983) afirmaban que lo fundamental está en lo que el alumno ya
conoce y sólo debemos de saber cuáles son esos conocimientos para enseñar en consecuencia a
ellos. Es labor del docente, quien guía el aprendizaje, averiguar qué es lo que saben los
estudiantes en función del tema que pretende tratar para así poder orientar la situación
enseñanza- aprendizaje. Para hacer bien esa función de guía es clave tener claros los objetivos y
así seleccionar bien los contenidos y llegar al punto de que los alumnos puedan ampliar su
conocimiento o al menos afianzarlo.
Otra manera de pensar los Modelos Didácticos
Los modelos didácticos son enfoques teóricos que guían la práctica educativa. Aquí hay algunos
ejemplos de modelos didácticos comunes:
Modelo Tradicional: Enfoque centrado en el maestro, con énfasis en la transmisión de
conocimientos y el aprendizaje memorístico.
Modelo Constructivista: Se centra en el estudiante, fomenta la construcción activa del
conocimiento a través de la experiencia y la interacción.
Modelo Conductista: Se enfoca en el comportamiento observable y en el uso de refuerzos para
promover el aprendizaje.
Modelo Socio-crítico: Pone énfasis en la reflexión crítica y la acción transformadora en la
sociedad.
Cada modelo tiene sus propias estrategias y enfoques pedagógicos, y la elección del modelo
adecuado depende de diversos factores, como los objetivos de aprendizaje y las características
de los estudiantes.