FORO
“SITUACIÓN DE LA SALUD EMOCIONAL Y MENTAL DE LOS NIÑOS Y
ADOLESCENTES DE HOY”
ALUMNA : HELLEN SOFIA FERNANDEZ LIZARRAGA
CURSO: PRINCIPALES TRASTORNOS PSICOLÓGICOS EN NIÑOS Y
ADOLESCENTES
DOCENTE: DINA FIGUEROA GUZMÁN.
La situación de la salud emocional y mental de los niños y adolescentes en el ámbito
de mi desarrollo profesional está direccionado a la zona Sierra del Perú en el
departamento de Ancash, es muy lamentable como la situación de la salud mental y
emocional en niños y adolescentes aún no toma tanto impacto ya que es una
problemática urgente que requiere atención, ya que los factores que afectan a esta
población son diversos y complejos. En las zonas rurales y montañosas, donde la
geografía dificulta el acceso a servicios básicos, la salud mental es un área que
históricamente ha sido marginada. Esta situación se agrava por diversos riesgos
sociales, siendo la violencia uno de los factores más determinantes en el bienestar de
los jóvenes y niños.
Uno de los principales factores que incide en la salud emocional de los niños y
adolescentes en la Sierra es la falta de acceso a servicios de salud mental. Las
comunidades rurales suelen carecer de profesionales especializados, lo que
dificulta el diagnóstico temprano y la intervención en casos de ansiedad,
depresión y otros trastornos emocionales. A esto se suma la escasa difusión de
información sobre la importancia de la salud mental, lo que lleva a que muchos de
estos problemas sean minimizados o mal entendidos por las propias familias.
En muchas ocasiones, los jóvenes de estas zonas también enfrentan una presión
social y económica significativa. Las expectativas de sus familias sobre su futuro, la
falta de recursos y las limitadas oportunidades laborales y educativas pueden generar
un estrés constante que afecta su bienestar emocional. Además, la violencia familiar, el
abuso físico y psicológico, así como la violencia sexual, son realidades que muchas
veces se viven en el silencio y la invisibilidad. En muchas comunidades rurales, las
normas culturales y la falta de recursos para la atención a víctimas dificultan la
denuncia y el tratamiento adecuado de estos problemas. Los jóvenes que crecen en
contextos violentos suelen experimentar altos niveles de estrés y ansiedad, lo que
impacta negativamente en su salud emocional.
Otro aspecto importante es la violencia de género, especialmente contra las mujeres y
niñas, quienes a menudo enfrentan roles tradicionales que limitan su desarrollo
emocional. El machismo presente en muchas comunidades rurales restringe la libertad
de las adolescentes para expresarse, estudiar o tomar decisiones autónomas, lo que
contribuye a un entorno emocionalmente tóxico. La falta de acceso a la educación
sexual y reproductiva también es un factor que agrava los problemas de salud mental,
ya que las jóvenes pueden enfrentar embarazos no deseados o infecciones de
transmisión sexual, lo que afecta profundamente su bienestar emocional.
La violencia en las escuelas es otro factor importante a considerar. El bullying, tanto
físico como psicológico, tiene un impacto directo en la salud mental de los estudiantes.
En la Sierra, donde las comunidades son pequeñas y los jóvenes a menudo se
conocen entre sí, las tensiones sociales y los conflictos personales pueden
desencadenar situaciones de acoso que dejan huellas profundas en los niños y
adolescentes.
En este contexto, es crucial mejorar el acceso a servicios de salud mental en la Sierra,
para ofrecer un acompañamiento profesional a los jóvenes que sufren los efectos de la
violencia. También es necesario fortalecer los programas educativos sobre derechos
humanos, igualdad de género y salud mental, sensibilizando tanto a padres como a
jóvenes sobre la importancia de buscar ayuda y de crear entornos familiares y
comunitarios más saludables,solo mediante una acción conjunta, que involucre a
familias, instituciones educativas, organizaciones sociales y el gobierno, se podrá
mejorar la salud emocional y mental de los niños y adolescentes en la Sierra del Perú.
Es urgente que el Estado, las autoridades locales y las organizaciones no
gubernamentales trabajen de manera coordinada para mejorar el acceso a servicios de
salud mental en la Sierra. Esto incluye la capacitación de profesionales locales, la
creación de espacios de diálogo y apoyo psicológico para los jóvenes y sus familias, y
la sensibilización sobre la importancia de cuidar la salud emocional desde la infancia.