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Marcos 2

El Evangelio de Marcos presenta a Jesús proclamando la llegada del Reino de Dios en un contexto de opresión política y social. Jesús llama a sus discípulos, enfatizando la necesidad de un cambio interior y social, y se opone a las enseñanzas de los letrados que someten al pueblo. Su autoridad radica en su capacidad de transformar vidas y ofrecer esperanza a los marginados, desafiando las estructuras de poder establecidas.

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Marcos 2

El Evangelio de Marcos presenta a Jesús proclamando la llegada del Reino de Dios en un contexto de opresión política y social. Jesús llama a sus discípulos, enfatizando la necesidad de un cambio interior y social, y se opone a las enseñanzas de los letrados que someten al pueblo. Su autoridad radica en su capacidad de transformar vidas y ofrecer esperanza a los marginados, desafiando las estructuras de poder establecidas.

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Profundizando el Evangelio de Marcos Seminario Lectura de la Realidad.

8 de noviembre de 2005
2
MARCOS 1, 14-28 COMENTARIOS DE JUAN MATEOS:
14
Después que Juan fue entregado, mar-
Jesús se va a Galilea, la tierra de los pobres, de la que provenía, a pregonar
chó Jesús a Galilea; y proclamaba la
Buena Nueva de Dios: 15 “El tiempo la Buena Noticia: se ha cumplido el plazo y llega el Reinado de Dios. Pero
se ha cumplido y el Reino de Dios está ¿qué significa ese reinado? ¿Qué se acabaron los reyes y autoridades? ¿el
cerca; convertíos y creed en la Buena fin de la explotación y el dominio del hombre por el hombre?
Nueva”.
16
Bordeando el mar de Galilea, vio a Jesús proclama el mensaje en un ambiente de tremenda tensión política, y la
Simón y Andrés, el hermano de Simón, gente lo entendía conforme a las ideas que ya tenían: un cambio en la histo-
largando las redes en el mar, pues eran ria de Israel que le aseguraría una época de prosperidad y triunfo bajo el
pescadores. 17 Jesús les dijo: “Venid Rey_Mesías; un golpe de estado que derrotase a los romanos y reformase
conmigo, y os haré llegar a ser pescado- las instituciones de la nación. Cada grupo (saduceos, fariseos, esenios, celo-
18
res de hombres”. Al instante, de-
tas) entendían el pregón a su manera desde su situación vital y desde sus
jando las redes, le siguieron.
19
Caminando un poco más adelante, vio expectativas. Pero Jesús echa por tierra esas ideas y proclama que hay que
a Santiago, el de Zebedeo, y a su her- enmendar la propia conducta.
mano Juan; estaban también en la barca
arreglando las redes; 20 y al instante los Pero Jesús echa por tierra la idea de un
llamó. Y ellos, dejando a su padre Ze- golpe de estado que venga de Dios y
bedeo en la barca con los jornaleros, se proclama que hay que enmendar la pro-
fueron tras él. pia conducta. Como Juan exige un cam-
21
Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sá- bio de vida. Pero además, el reinado es
bado entró en la sinagoga y se puso a una posibilidad que abre Dios a la
enseñar. 22 Y quedaban asombrados de
humanidad; un cambio en el curso de la
su doctrina, porque les enseñaba como
quien tiene autoridad, y no como los historia, el comienzo de una nueva so-
escribas. 23 Había precisamente en su ciedad humana diferente.
sinagoga un hombre poseído por un
espíritu inmundo, que se puso a gritar: Para realizar esta tarea Jesús comienza
24
“¿Qué tenemos nosotros contigo, a reclutar a sus discípulos. Simón y An-
Jesús de Nazaret? ¿Has venido a des- drés estaban en su trabajo. Elige a gente
truirnos? Sé quién eres tú: el Santo de trabajadora de una categoría social no
Dios”. 25 Jesús, entonces, le conminó del todo mala, por lo menos se ganaban
diciendo: “Cállate y sal de él”. 26 Y la vida, aunque con mucho trabajo. Jesús les dice que les va a hacer pesca-
agitándole violentamente el espíritu
dores de hombres. La prontitud en seguirle indica que ya han oído hablar de
inmundo, dio un fuerte grito y salió de
él. 27 Todos quedaron pasmados de tal Jesús, que conocen su pregón. Quizás fueron discípulos de Juan el Bautista.
manera que se preguntaban unos a “Pescadores de hombres” es una metáfora que expresa como Jesús pretendía
otros: “¿Qué es esto? ¡Una doctrina atraer a la gente, y para ello escoge colaboradores. Jesús escoge discípulos
nueva, expuesta con autoridad! Manda no para hacer un círculo cerrado, una élite, sino para hacerles pescadores de
hasta a los espíritus inmundos y le obe- hombres, y para ello les instruirá.
decen”.28 Bien pronto su fama se exten-
dió por todas partes, en toda la región ¿Qué significa para nosotros la cercanía del Reino de Dios?
de Galilea. ¿Cómo podemos prepararnos?
VER LA VIDA CON LA MIRADA DEL EVANGELIO, ….

El reinado no es un mero cambio interior, sino El calificativo de nazareno y de Santo (Consagrado)


que implica cambiar la sociedad, empezando por de Dios son títulos que tienen resonancias políticas
un grupo de hombres nuevos que colaboren con para los presentes, pues como oriundo de las monta-
Jesús. ñas, Jesús es sospechoso de celota. El endemoniado
quiere armar un follón político designado a Jesús
Los hijos del Zebedeo dejaron las redes, dejaron como Mesías_Nacionalista. El endemoniado, siendo
a su padre. Dejar es un verbo importante en el uno, habla en plural ¿has venido a destruirnos?
Evangelio. Para seguir a Jesús hay que dejarlo
todo. Unos la redes y el trabajo, otros a su pa- En efecto, la enseñanza de Jesús atacaba el dominio
dre ... de Satanás sobre el pueblo, y no sobre ese endemo-
niado en concreto..El endemoniado grita por que ve
que la predicación de Jesús es el descrédito de la
enseñanza de los letrados y fariseos. Esta era una
enseñanza por medio de la cual se ejercía el domi-
nio ideológico para someter al pueblo. Jesús libera
de esa ideología oficial y con ello pone en peligro el
orden establecido. Por eso el demonio grita por me-
dio de aquel hombre al que posee. Aquel hombre no
es dueño de sí y no actúa por su propia iniciativa,
sino acorde con la ideología y enseñanza de los le-
trados y fariseos.

Jesús los lleva a la ciudad. No va al culto, sino Jesús sin embargo, tiene más autoridad que los le-
que va a donde se encuentra la gente, a la sinago- trados y fariseos, pues manda salir al demonio y este
ga, donde enseñan los letrados y fariseos. El va le obedece. La gente se interroga. Jesús aparece co-
también a enseñar y comienza su ofensiva. No mo algo nuevo. Tiene una nueva autoridad y un
dice Marcos que fueron a los oficios de la sinago- nuevo menaje.
ga, sino que entra y se pone a ense-
ñar. El no es un hombre “religioso”
sino que acude allí donde hay gente
para oír. Y Jesús aparece con un
anuncio que provoca el asombro ge-
neral. La gente dice: “no enseña co-
mo los letrados”; estos hablan de una
tradición muerta. El grito del ende-
moniado interrumpe a la gente. El
endemoniado, al defenderse, lo que
pone de manifiesto es que la religión
de los letrados es instrumento del
demonio. Aquel hombre esta condi-
cionado internamente por las fuerzas
del mal contraria a Dios. Ante las
enseñanzas de Jesús el espíritu in-
mundo no puede aguantar el grito.

¿Qué puede significar hoy esta lectura? ¿Qué sentido tiene El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios
está cerca? ¿a quiénes llama Jesús? ¿qué sentido puede tener el endemoniado hoy? ¿en qué sentido es
nueva la autoridad y el mensaje de Jesús…?
AMPLIAMOS NUESTRA MIRADA
¿Qué ve Jesús en el pueblo? ¿qué le motiva a iniciar su vida pública?
Vamos a tratar de ponernos en el lugar de Jesús, en su tiempo. Jesús se crió en Nazaret, un pueblito de Galilea al norte de
Palestina. Hemos visto que Marcos lo presenta ya adulto, cuando va al río Jordán para que lo bautice Juan el Bautista, y
hemos reflexionado acerca de como de allí el Espíritu lo impulsa al desierto cuarenta días, y luego es tentado. Pero ¿cómo
ve a su pueblo? Al pueblo de Israel lo ve oprimido económica y políticamente por las cargas e impuestos del poder extran-
jero (1). Los ve oprimidos religiosa y culturalmente por los fariseos (2) y escribas (3) que eran los grupos privilegiados. Ve
muchas necesidades y problemas. Ve a los pobres, mendigos, marginados, enfermos, leprosos, endemoniados. Ve a mu-
chos grupos de la población que viven de la caridad. Ve que Juan el Bautista acaba de ser encarcelado.
Marcos va a presentarnos a Jesús como a un profeta (4) (Mc 1, 14-15) Jesús anuncia: Que el tiempo ha llegado, que el
Reino de Dios, está cerca. Y denuncia: el pecado del hombre; por eso exige cambiar de vida y de corazón; convertirse y
creer. Jesús trae una esperanza porque el tiempo se ha cumplido. El tiempo de pasar a la acción ha llegado.
Cuando decimos Reino de Dios, entendemos la obra o acción de Dios en su pueblo. Jesús no predicó simplemente a
Dios sino al Reino Dios. El Reino de Dios es el trabajar de Dios en su pueblo para que se viva la hermandad. Nos interesa
ver a Dios trabajando: Dios es un Dios que actúa. Jesús predica la acción de Dios Padre. Jesús también va a comenzar su
acción, por eso se ha cumplido el tiempo. Pide conversión, y que no nos instalemos o apeguemos a nuestras cosas. El mis-
mo es el primero que va cambiando, que se desinstala y desprende, y que va a dedicarse por entero a construir el Reino.
Jesús con sus palabras y sus obras (acciones) quiere hacer presente el Reino de Dios (la acción de Dios) entre los
hombres. Jesús como hoy nosotros, conoce y ve los problemas de su pueblo, y dirige su acción y sus palabras a todo el
pueblo, especialmente los más pobres. La multitud que escuchaba a Jesús estaba formada por unos pocos que tenían todo el
poder, y por un grandísimo número de marginados que no pertenecían a ningún grupo o secta, y que vivían rechazados por
el grupo poderoso. A éstos los señalaban como pecadores. Jesús ve la necesidad de la gente, y siente el deseo de liberarlos
de tantas cargas y de males tan espantosos.
Jesús ve que hay muchos problemas sin resolver(5), que la situación del pueblo es de extrema necesidad y que está solo, por
eso busca trabajadores para emplearlos en la construcción del Reino. "Venid conmigo...". Más que una invitación a con-
templarlo, es una llamada al compromiso. Jesús comienza esta nueva etapa pública de su vida realizando signos de la lle-
gada del Reino, ese es el sentido de los milagros y de su acción de perdonar los pecados. Marcos nos muestra a Jesús com-
partiendo esta misma vida, y dando este mismo poder a sus discípulos.

(1) Poder extranjero: En tiempo de Jesús el país de Israel donde vivían los judíos estaba dominado por el imperio romano. Por
eso el gobernador era Poncio Pilato un romano. Ellos tenían el poder político, por medio de esos gobernantes, de leyes y de
soldados; pero su finalidad también era económica pues cobraban tributos o impuestos al pueblo. Por eso las monedas lleva-
ban la figura del César, o sea, del emperador de Roma. Era un poder que venía de fuera, extraño…
(2) Fariseo: Era una secta dentro del pueblo judío. La palabra fariseo quiere decir 'separado, segregado' de los demás; pues ellos
mismos se juzgaban, se calificaban como buenos, como conocedores de la Ley y cumplidores de ella. Pero por esto mismo
tenían alianzas con los grupos de poder; un poder religioso y social dentro del pueblo.
(3) Escriba: Dentro del grupo de los fariseos había unos que se dedicaban a escribir o pasar por escrito la sagrada escritura y les
llamaban por eso los escribas.
(4) Profeta: Hombre que habla en nombre de Dios para anunciar y denunciar dentro del pueblo. Son hombres enviados para dar
testimonio y llevar el mensaje de Dios. Así Dios mandó muchos profetas: Moisés, Isaías, Jeremías, Amós, Zacarías y otros
muchos... Hasta que llegó Juan el Bautista en los tiempos de Jesús.
(5) Marcos nos muestra un gran número de enfermos, pobres y marginados de la sociedad (Mc 1,[Link]; 2,3; 3,1; 5,2.22-
23.25; 6,55; 7,25.32; 8,22). Es un pueblo que sufre enfermedad y hambre, y por lo mismo teme y tiene miedo de las autorida-
des que para mantener el orden recurren a la fuerza opresora y violenta, a la represión de la libertad y de los derechos más
vitales. Como Jesús siente en carne propia todas las necesidades, va a tratar de remediarlas sirviendo, curando, expulsando
demonios incluso por dos veces multiplica los panes (6,35-44 y 8,1-10). Llega al punto en que todos lo buscan (1,37). De
todas partes vienen a verlo (3,7-8 y 1,28). La gente incluso lo atropella (3,9; 5,21). Se echan sobre él para buscar remedio a
su necesidad (3,10; 5,24; 6,56). Las multitudes lo siguen a donde quiera que va (2,4; 3,7; 5,21; 6,32-34).

¿Tiene algo que ver la realidad de tiempos de Jesús con la nuestra? ¿En qué sí o en qué no?

¿Cómo entender el Reino de Dios?


… Llegó a Cafarnaum con su pequeño grupo, que apenas comenzaba. Y un sábado se fue luego a la sina-
goga. Era un desconocido. Pero pidió la palabra y comenzó a hablar. Y algo comenzó a suceder en la gen-
te. Lo que les decía, nacido de su experiencia de Dios, les calaba hondo y los sacudía. Nada del tono ruti-
nario, legalista, regañón e impositivo de los escribas; la predicación de estos les cerraba la esperanza, los
hacía sentir a Dios lejos de ellos, verlo como Juez inflexible. Al oír hablar a Jesús sentían un nuevo áni-
mo, así como la brisa fresca en el calor del desierto, así como la mano suave y firme sobre el hombro ape-
nado, así como el triunfo de la vida sobre la muerte.
Más que lo que decía, impactaba ese poder de sus acciones en favor de la vida y contra el mal que aplasta
al hombre. La presencia de Jesús privaba al mal de toda fuerza. Esa era la clave de su autoridad: no tenía
estudios o títulos que lo autorizaran, pero cuando él hablaba, algo comenzaba a cambiar en favor de los
que sufren. La gente sencilla tiene un sexto sentido:“Ese no es como los escribas; ese sí habla con autori-
dad”. ¿Qué autoridad, si no tenía estudios, ni formación?. La autoridad que da la convicción de tener una
misión y de ser responsable de una causa: la causa del Padre, la causa de la vida.
Su enseñanza alentaba la esperanza. Los escribas hablaban y hablaban y no sucedía nada nuevo. Sólo la
carga cada vez más pesada de preceptos y prohibiciones. En cambio, Jesús hablaba y empezaban a suce-
der cosas nuevas que les hacían tener nuevas esperanzas en que el futuro sería diferente.
Aquel ambiente de atención, de cosa nueva, fue interrumpido de pronto por unos gritos: “¿Por qué te me-
tes con nosotros, Jesús Nazareno?. ¿Viniste a acabar con nosotros?. ¿Quién te crees?. ¿El santo de
Dios?. Yo te conozco y sé quién eres”. Es que había allí un pobre hombre medio loco, que estaba gritan-
do e interrumpiendo; a esas gentes que vivían como fuera de sí, como poseídos por una fuerza del mal que
les hacía daño y que los empujaba a dañar a otros, se les veía como endemoniados. La gente se quedó co-
mo paralizada, a la expectativa.
¿Qué le quería decir a Jesús?. ¿De dónde le venían esas palabras?. ¿Sabía lo que estaba diciendo?. ¿O
quería burlarse de él?. Porque decirle a alguien “santo de Dios” era peligroso para alguien como Jesús, sin
títulos ni credenciales. Algunos, molestos por la interrupción, pedían que lo sacaran. Jesús no; no era con-
tra el hombre que sufre, sino contra el mal que lo oprime contra lo que había que luchar. Y se enfrentó al
hombre y, en él, a esa fuerza oscura que lo dominaba, y con toda energía le exigió: ‹‹Cállate y sal de él››.
Todavía hubo un momento de confusión, porque aquel hombre empezó a estremecerse, a sacudirse, a azo-
tarse contra el suelo, gritando con fuerza, como si ese mal que salía de él lo estuviera estrujando por de-
ntro y luego, poco a poco, se fue serenando, volviendo en sí, y quedó sano.
Ante Jesús y su palabra el mal se debilitaba y nada podía contra la vida. Y así quedaba claro que, aunque
el mal es más fuerte que el hombre, no puede contra Dios. Y que lo que Jesús anunciaba -que el plazo pa-
ra el mal se había terminado y que Dios estaba ya comenzando a reinar- era la gran noticia.
Todos se quedaron estupefactos ante aquello; nadie podía parar aquel hablar y hablar buscando una expli-
cación. Y sólo había una: que estaban ante una nueva manera de enseñar; con hechos, con poder de Dios.
Jesús hablaba y sucedía lo nuevo: el hombre quedaba liberado del mal que lo esclavizaba. Había anuncia-
do que el plazo para el mal ya se había vencido, y que Dios estaba llegando para reinar y aquel hombre
liberado del demonio era el testimonio de la verdad de su anuncio.

¿En qué sentido podemos decir que la opción por la vida es un signo del Reino?

¿Dónde vemos hoy presentes esa opción de humanizar la deshumanización?

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