COMENTARIOS A LOS 50 PRINCIPIOS DE LOS MILAGROS
Principio 1
“No hay grados de di cultad en los milagros. No hay ninguno que sea más “difícil” o más
“grande” que otro. Todos son iguales. Todas las expresiones de amor son máximas.”
Comentario: La mente, acostumbrada a comparar, clasi ca los problemas como sencillos o muy
graves. Sin embargo, el amor no admite escalas, por lo que ningún problema es más difícil que
otro cuando se elige el milagro. El ego es el que determina la resistencia a soltar la ilusión, pero el
amor, al ser ilimitado, no encuentra obstáculos reales. Si comprendemos que la di cultad
aparente procede de la creencia en la separación, descubrimos que todo error se puede
deshacer con la misma simplicidad.
Principio 2
“Los milagros—de por sí—no importan. Lo único que importa es su origen, que es Dios, el Cual
está más allá de toda posible evaluación.”
Comentario: El valor de un milagro no radica en su manifestación visible, sino en la Fuente de
donde proviene: el amor de Dios. Si nos jamos en la forma externa, podemos caer en la trampa
de buscar lo espectacular. El verdadero milagro es el cambio interno que nos reconecta con la
Voluntad divina, disolviendo la percepción errónea. El “evento” es irrelevante si no se comprende
que proviene de la unión con Dios.
Principio 3
“Los milagros ocurren de manera natural como expresiones de amor. El verdadero milagro es el
amor que los inspira. En este sentido, todo lo que procede del amor es un milagro.”
Comentario: No es extraño que el amor se exprese de forma milagrosa; lo extraño sería, más
bien, la separación y el miedo. El amor uye de manera espontánea cuando no se le obstruye, y
esa expresión es el milagro. Ver el milagro como algo infrecuente es consecuencia de creer que el
amor mismo es infrecuente. En realidad, basta con soltar las barreras del ego para que lo
milagroso se muestre natural y constante.
Principio 4
“Todos los milagros signi can vida, y Dios es el Dador de la Vida. Su Voz te guiará muy
concretamente. Se te dirá todo lo que necesites saber.”
Comentario: El milagro a rma la vida eterna, negando la realidad de la muerte o la carencia.
Cuando se deja de creer en la nitud impuesta por el ego, emerge la certeza de que Dios sólo
puede dar plenitud y existencia continua. Además, Su Voz interna —el Espíritu Santo— nos guía
de manera clara, aunque a menudo no la oímos por el ruido de nuestras dudas. El milagro nos
recuerda esa guía y nos invita a con ar en que siempre está disponible.
Principio 5
“Los milagros son hábitos y deben ser involuntarios. No deben controlarse conscientemente. Los
milagros seleccionados conscientemente pueden proceder de un asesoramiento desacertado.”
Comentario: Al convertirse en hábitos, los milagros se expresan de forma natural en la mente que
se ha entrenado para ver a través del amor. Intentar controlarlos o programarlos re eja la voluntad
del ego de manipular, lo que contradice la espontaneidad inherente al amor. Si alguien trata de
“forzar” un milagro para demostrar su espiritualidad, olvida que el milagro no es un evento
diseñado para lucirse, sino un resultado de la alineación con la verdad.
Principio 6
“Los milagros son naturales. Cuando no ocurren es que algo anda mal.”
Comentario: El Curso de ne el milagro como la condición normal de la mente que reconoce su
unidad con Dios. Que no aparezcan milagros signi ca que nos hemos volcado a la percepción del
miedo o la culpa. Es como un río que uye naturalmente y se ve obstruido por un dique: el agua
sigue estando ahí, pero topa con la barrera de nuestras creencias separadas. Disipar esas
barreras hace que el milagro regrese a su expresión normal.
Principio 7
“Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesaria una puri cación.”
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Comentario: El Curso insiste en que los milagros no son privilegio de unos pocos ni un premio a
la perfección, sino un derecho universal. Aun así, la mente que se aferra a la culpa y el miedo
necesita puri carse de esa identi cación errónea para permitir la entrada del milagro. Esa
puri cación implica soltar las interpretaciones que sustentan la separación, reabriendo el espacio
para la manifestación libre del amor.
Principio 8
“Los milagros curan porque suplen una falta; los obran aquellos que temporalmente tienen más
para aquellos que temporalmente tienen menos.”
Comentario: Si el milagro reconoce la plenitud de la creación, allí donde la mente percibe
carencia, el milagro la suple al recordar la abundancia del amor. Cuando uno parece tener “más
paz” y otro “menos”, el milagro facilita que la plenitud sea compartida, restaurando la conciencia
de igualdad. Ese acto de “tener más para el que tiene menos” es sólo aparente en el plano de la
forma; en verdad, ambos participan de la misma abundancia divina.
Principio 9
“Los milagros son una especie de intercambio. Como toda expresión de amor, que en el
auténtico sentido de la palabra es siempre milagrosa, dicho intercambio invierte las leyes físicas.
Brindan más amor tanto al que da como al que recibe.”
Comentario: La lógica del ego indica que dar algo supone perderlo, mientras que el milagro
muestra la inversión de ese principio: al compartir el amor, éste aumenta en vez de disminuir. Así,
el que brinda un milagro y quien lo recibe se bene cian simultáneamente. Es un intercambio
donde no se negocia nada, sino que se expande la conciencia de la unión y se deshacen las
limitaciones que el ego impone.
Principio 10
“Cuando se obran milagros con vistas a hacer de ellos un espectáculo para atraer creyentes, es
que no se ha comprendido su propósito.”
Comentario: El propósito del milagro no es impresionar al mundo ni reclutar adeptos, sino sanar
la mente que cree en la separación. Si alguien desea mostrar sus “poderes milagrosos” para
convencer a otros, está utilizando el milagro como truco externo y desconoce la esencia del amor
silencioso y humilde que lo impulsa. El resultado es una distorsión que desvirtúa la enseñanza y
alimenta el ego en lugar de deshacerlo.
Principio 11
“La oración es el vehículo de los milagros. Es el medio de comunicación entre lo creado y el
Creador. Por medio de la oración se recibe amor y por medio de los milagros se expresa amor.”
Comentario: El acto de orar no es mendigar favores, sino sintonizar con la Voluntad divina. El
amor que se recibe en la comunión con Dios se extiende mediante los milagros, que llevan ese
amor a la experiencia humana. Así la oración y el milagro forman un ciclo perfecto: recibimos y
damos amor, cultivando la certeza de nuestra unión con el Creador y sanando la percepción de la
separación.
Principio 12
“Los milagros son pensamientos. Los pensamientos pueden representar el nivel inferior o
corporal de experiencia; o el nivel superior o espiritual de experiencia. Uno de ellos da lugar a lo
físico, el otro crea lo espiritual.”
Comentario: La mente es la causa real de la experiencia. Cuando piensa desde el nivel inferior,
refuerza la identi cación con el cuerpo. Cuando piensa desde el nivel superior o espiritual, se
alinea con lo eterno. El milagro se ubica en esa esfera superior, transformando la percepción y
generando resultados en lo espiritual. No se trata de negar el cuerpo, sino de comprender que
éste no es la fuente de la realidad, sino una consecuencia de la forma de pensar.
Principio 13
“Los milagros son a la vez comienzos y nales y, así, alteran el orden temporal. Son siempre
a rmaciones de renacimiento, que parecen ir hacia atrás, pero que en realidad van hacia
adelante. Cancelan el pasado en el presente y, de este modo, liberan el futuro.”
Comentario: El milagro irrumpe en la secuencia lineal del ego, deshaciendo un error del pasado
que condicionaba el presente. Al “cancelar” ese error ahora, rompe su continuidad y libera la
mente para que el futuro no repita la misma ilusión. Es un renacimiento porque inaugura un nuevo
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modo de percibir, aun si aparentemente corrige algo “antiguo”. En realidad, el único tiempo real
es el presente, donde el amor reescribe la historia.
Principio 14
“Los milagros dan fe de la verdad. Son convincentes porque proceden de la convicción. Sin
convicción degeneran en magia, que es insensata y, por lo tanto, destructiva; o más bien, el uso
no creativo de la mente.”
Comentario: La fuerza del milagro reside en la certeza interior de que el amor es real. No es un
acto vacío; surge de la convicción de la mente que se sabe unida a Dios. Cuando tal convicción
falta, el intento de obrar un milagro se vuelve un acto de magia egóica, en la que la mente trata
de manipular la realidad sin la base del amor. Ello no sana ni persuade, sino confunde, porque
carece de autenticidad espiritual.
Principio 15
“Todos los días deberían consagrarse a los milagros. El propósito del tiempo es capacitarte para
que aprendas a usarlo de forma constructiva. El tiempo es, por lo tanto, un recurso de enseñanza
y un medio para alcanzar un n. El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el
aprendizaje.”
Comentario: Si dedicamos cada día al propósito del amor, transformamos el tiempo en un aula
donde se repite la lección del perdón y la unión hasta ser plenamente asimilada. Una vez la mente
entienda su verdadera identidad y el amor sea constante, el tiempo dejará de tener sentido, pues
su función pedagógica se habrá completado. Mientras tanto, cada jornada es una oportunidad
para cultivar milagros y a anzar la visión correcta.
Principio 16
“Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como
recibir. Aumentan la fortaleza del que da y simultáneamente le dan fortaleza al que recibe.”
Comentario: El amor deshace la ilusión de escasez, mostrando que al dar no se pierde nada, sino
que se gana consciencia de la abundancia compartida. Cada vez que se extiende un milagro, la
mente refuerza su propia certeza en el amor. Así, el que brinda el milagro sale fortalecido tanto
como quien lo recibe, demostrando con hechos que el amor no se agota al ofrecerse, sino que se
expande.
Principio 17
“Los milagros transcienden el cuerpo. Son cambios súbitos al dominio de lo invisible, más allá del
nivel corporal. Por eso es por lo que curan.”
Comentario: El milagro no cura manipulando la materia, sino corrigiendo la mente que cree en la
separación y el sufrimiento. Al trascender el enfoque corporal, reconoce la verdad del Espíritu,
donde no hay enfermedad posible. Ese cambio de percepción se produce de forma repentina y
va más allá de la lógica física, porque las causas reales están en la mente. Al sanarse la causa, el
efecto (la enfermedad) se disuelve.
Principio 18
“El milagro es un servicio. Es el máximo servicio que le puedes prestar a otro. Es una manera de
amar al prójimo como a ti mismo, en la que reconoces simultáneamente tu propia valía y la de él.”
Comentario: Considerar el milagro un servicio subraya su naturaleza desinteresada y su n de
unidad. Amar al prójimo como a uno mismo implica ver a ambos con la misma luz, reconociendo
la santidad en cada uno. Así, el acto de “servir” a otro con un milagro revierte en el
reconocimiento de la valía compartida. Es el máximo servicio porque restaura la visión de que
todos somos igualmente amados por Dios.
Principio 19
“Los milagros hacen que las mentes sean una en Dios. Se basan en la cooperación porque la
Filiación es la suma de todo lo que Dios creó. Los milagros re ejan, por lo tanto, las leyes de la
eternidad, no las del tiempo.”
Comentario: El milagro une las mentes al recordarles su origen común en Dios. No puede haber
milagro sin cooperación, porque implica una relación de amor y reconocimiento mutuo. Al operar
según las leyes de la eternidad, el milagro ignora los límites que el ego impone en el tiempo. Se
enfoca en la unidad esencial de la creación, re ejando la coherencia interna de la Filiación.
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Principio 20
“Los milagros despiertan nuevamente la conciencia de que el Espíritu, no el cuerpo, es el altar de
la verdad. Este reconocimiento es lo que le con ere al milagro su poder curativo.”
Comentario: El altar donde descansa la verdad no es el cuerpo, sino el Espíritu. Al obrar un
milagro, la mente se alinea con esa realidad interna y deshace la idea de que la identidad
depende de la forma corporal. Este reconocimiento es el que sana, puesto que la enfermedad
proviene de olvidar que la vida es espiritual y que la materia no puede de nirnos. El milagro
restaura la conciencia de ser Espíritu, liberando así de la identi cación que produce sufrimiento.
Principio 21
“Los milagros son expresiones naturales de perdón. Por medio de los milagros aceptas el perdón
de Dios al extendérselo a otros.”
Comentario: El perdón es la acción de soltar la falsa acusación y reconocer la inocencia
fundamental. Cuando la mente se abre al amor, de forma natural expresa ese perdón hacia los
demás, y ese acto es un milagro. Al mismo tiempo, quien lo ofrece asimila el perdón que Dios le
otorga, viendo que no hay culpa real. Así, el perdón y el milagro se convierten en un circuito de
liberación tanto para el que da como para el que recibe.
Principio 22
“Los milagros se asocian con el miedo debido únicamente a la creencia de que la obscuridad
tiene la capacidad de ocultar. Crees que lo que no puedes ver con los ojos del cuerpo no existe.
Esta creencia te lleva a negar la visión espiritual.”
Comentario: La mente que teme al milagro cree en la potencia de la “obscuridad” para ocultar la
verdad. Identi cada con los ojos del cuerpo, piensa que lo invisible no es real, y por eso rechaza
la visión espiritual que revela lo interno. El milagro, al provenir de la luz, hace que lo oculto sea
evidente en la mente. Soltar la creencia en la capacidad de ocultar es el paso necesario para
aceptar que el milagro puede mostrar lo que el cuerpo no percibe.
Principio 23
“Los milagros reorganizan la percepción y colocan todos los niveles en su debida perspectiva.
Esto cura, ya que toda enfermedad es el resultado de una confusión de niveles.”
Comentario: Si la mente sitúa el cuerpo como el nivel principal, ignora la preeminencia del
Espíritu. De esta confusión nace la enfermedad, pues la mente ve amenaza donde solo hay una
mala interpretación. El milagro reordena la visión, devolviendo al Espíritu su lugar central y
recordando al cuerpo su papel secundario. De ahí deriva la curación, al restaurar la coherencia
interna.
Principio 24
“Los milagros te capacitan para curar a los enfermos y resucitar a los muertos porque tanto la
enfermedad como la muerte son invenciones tuyas y, por lo tanto, las puedes abolir. Tú mismo
eres un milagro, capaz de crear a semejanza de tu Creador. Todo lo demás no es más que tu
propia pesadilla y no existe. Solo las creaciones de luz son reales.”
Comentario: A rma con rotundidad que la enfermedad y la muerte son ilusiones derivadas de la
creencia en el pecado. El milagro, al deshacer esa creencia, elimina la aparente causa de los
efectos que llamamos enfermedad o muerte. Tú mismo, al ser un milagro en esencia, puedes
crear como Dios crea, siempre que recuerdes tu identidad espiritual. La pesadilla del ego no
cambia la verdad de la luz que es la única realidad.
Principio 25
“Los milagros son parte de una cadena eslabonada de perdón que, una vez completada, es la
Expiación. La Expiación opera todo el tiempo y en todas las dimensiones del tiempo.”
Comentario: Cada milagro es un eslabón en la gran cadena de perdón que se denomina
Expiación, la reconciliación total de la mente con Dios. Esta cadena no se limita a un momento o
lugar; actúa en todo tiempo y dimensión, ya que el amor no está con nado a la linealidad. Así, la
mente puede unirse a ese proceso aceptando cada oportunidad de perdonar, construyendo el
eslabón que le corresponde.
Principio 26
“Los milagros representan tu liberación del miedo. ‘Expiar’ signi ca ‘des-hacer’. Des-hacer el
miedo es un aspecto esencial del poder expiatorio de los milagros.”
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Comentario: El Curso resalta que la raíz del sufrimiento es el miedo, y el milagro, al corregir la
percepción, deshace ese temor. La Expiación, que es “des-hacer”, actúa disolviendo las fantasías
de culpa y castigo que sostienen el miedo. Cuando el milagro libera la mente de esa carga, la paz
a ora de manera natural, re ejando el recuerdo de la unidad con Dios.
Principio 27
“Un milagro es una bendición universal de Dios a todos mis hermanos por mediación mía.
Perdonar es el privilegio de los perdonados.”
Comentario: Cuando el Curso menciona “por mediación mía”, se re ere a la inspiración de Jesús
o al Espíritu Santo que guía el milagro. Toda la Filiación se bene cia, no solo quien aparentemente
recibe el milagro. El perdón se entiende como un privilegio de la mente que ya ha sido perdonada
por Dios y ahora extiende ese perdón a los demás. Es un círculo virtuoso en el que cada acto de
perdón refuerza la inocencia compartida.
Principio 28
“Los milagros son un modo de liberarse del miedo. La revelación produce un estado en el que el
miedo ya ha sido abolido. Los milagros son, por lo tanto, un medio, y la revelación, un n.”
Comentario: El milagro trabaja dentro de la percepción, deshaciendo el miedo para preparar el
camino a la revelación, que es la experiencia directa de la unión con Dios. En esa revelación, el
miedo no existe en absoluto. El milagro, por tanto, es un recurso que conduce a ese estado nal
donde la mente reconoce sin duda su relación con la Fuente. La revelación es el n último, y el
milagro, un paso intermedio.
Principio 29
“Los milagros alaban a Dios a través de ti. Lo alaban al honrar a Sus Creaciones, a rmando así la
perfección de las mismas. Curan porque niegan la identi cación con el cuerpo y a rman la
identi cación con el Espíritu.”
Comentario: Al obrar un milagro, reconoces la perfección que Dios dio a Sus Creaciones. En vez
de ver la supuesta imperfección o pecado, eliges ver la santidad. Esto constituye una alabanza
práctica a Dios, pues honra Su voluntad de amor. La curación surge de negar que el cuerpo sea
la identidad real y a rmar que el Espíritu es la única verdad del Hijo de Dios.
Principio 30
“Dado que los milagros reconocen el Espíritu, ajustan los niveles de percepción y los muestran en
su debido lugar. Esto sitúa al Espíritu en el centro, desde donde se puede comunicar
directamente.”
Comentario: El milagro restablece la jerarquía adecuada en la que el Espíritu ocupa el centro de la
identidad, y el cuerpo, si acaso, es un instrumento de comunicación. Con el Espíritu en ese lugar
central, la mente puede comunicarse directamente con la verdad y con Dios, en lugar de
distraerse con las apariencias corporales. Así, el milagro transforma la estructura interna de la
percepción, anclándola en lo eterno.
Principio 31
“Los milagros deben inspirar gratitud, no reverencia. Debes dar gracias a Dios por lo que
realmente eres. Los Hijos de Dios son santos, y los milagros honran su santidad, que ellos
pueden ocultar, mas nunca perder.”
Comentario: Cuando ocurre un milagro, no se busca adorar el suceso en sí, sino dar gracias por
el recuerdo de la verdad que se ha restablecido. La reverencia implicaría una desigualdad, pero la
gratitud expresa la alegría de reconocer la santidad compartida. El milagro revela que la santidad
de los Hijos de Dios nunca se pierde, solo permanece oculta detrás de la confusión del ego.
Principio 32
“Yo inspiro todos los milagros, que en realidad son intercesiones. Interceden en favor de tu
santidad y santi can tus percepciones. Al ubicarte más allá de las leyes físicas te elevan a la
esfera del orden celestial. En ese orden tú eres perfecto.”
Comentario: Cuando se habla en primera persona (“Yo inspiro…”), el Curso se re ere a la voz de
Jesús o el Cristo interno. El milagro actúa como intercesor en la mente, recordando la santidad
que existe más allá de las limitaciones físicas. Esa elevación al orden celestial implica reconocer
la perfección del Hijo de Dios en un plano donde no hay materia que limite. Así, la percepción se
santi ca y se alinea con la verdad eterna.
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Principio 33
“Los milagros te honran porque eres digno de ser amado. Desvanecen las ilusiones que albergas
acerca de ti mismo y perciben la luz en ti. De esta forma, al liberarte de tus pesadillas, expían tus
errores. Al liberar a tu mente de la prisión de tus ilusiones restauran la cordura en ti.”
Comentario: Cada milagro parte de la premisa de que eres digno del amor de Dios. Al sostener
esa visión, las ilusiones de culpa e indignidad se disuelven. Es como si el milagro se mostrara a la
mente diciendo: “Mira la luz en ti, la misma que creíste haber perdido.” Ese acto de ver la verdad
en lugar de la pesadilla corrige los errores y restaura la cordura, que es la percepción sana de uno
mismo y de los demás.
Principio 34
“Los milagros le devuelven a la mente su llenura. Al expiar su sensación de carencia establecen
perfecta protección. La fortaleza del Espíritu no da cabida a intromisiones.”
Comentario: La carencia es la base de todo con icto, pues el ego cree estar incompleto y busca
llenarse de formas temporales. El milagro recuerda a la mente su propia plenitud en el amor
divino, desmontando esa sensación de escasez. Al sentirse plena, la mente se protege
naturalmente contra las ideas de ataque o de ciencia, pues la fortaleza del Espíritu no admite
nada que no sea la verdad de la abundancia divina.
Principio 35
“Los milagros son expresiones de amor, pero puede que no siempre tengan efectos observables.”
Comentario: Aun cuando un milagro sea una corrección genuina en la mente, el resultado externo
puede no ser aparente o inmediato para los sentidos. A veces, la mayor sanación ocurre en el
plano interior, deshaciendo la culpa o el miedo. Esa transformación mental es el núcleo del
milagro, y la ausencia de cambios visibles no disminuye su realidad ni su importancia.
Principio 36
“Los milagros son ejemplos de un pensamiento recto, que armoniza tus percepciones con la
verdad tal como Dios la creó.”
Comentario: El milagro alinea el pensamiento con la visión de Dios, descartando las
interpretaciones basadas en la separación y el miedo. Al hacerlo, ajusta la percepción al orden
divino, en el que sólo el amor es real. Cada milagro ejempli ca cómo la mente, al pensar
rectamente, ve un mundo acorde con la verdad y no con las distorsiones del ego.
Principio 37
“Un milagro es una corrección que yo introduzco en el pensamiento falso. Actúa como un
catalizador, disolviendo la percepción errónea y reorganizándola debidamente. Esto te coloca
bajo el principio de la Expiación, donde la percepción sana. Hasta que esto no ocurra no podrás
conocer el Orden Divino.”
Comentario: Cuando la mente alberga un pensamiento falso, el milagro funciona como un
catalizador que neutraliza ese error y organiza la percepción según la verdad. Colocarse “bajo el
principio de la Expiación” signi ca aceptar la corrección y la inocencia que deshace la culpa. Allí,
la mente sana ve el mundo con ojos nuevos y puede vislumbrar el Orden Divino, inaccesible
mientras se mantenga la percepción equivocada.
Principio 38
“El Espíritu Santo es el mecanismo de los milagros. Él reconoce las Creaciones de Dios así como
tus ilusiones. Separa lo verdadero de lo falso mediante Su capacidad para percibir totalmente en
vez de selectivamente.”
Comentario: El Espíritu Santo distingue sin error lo que procede de Dios de lo que fabrica el ego.
Esa percepción total no descarta nada por selectividad, sino que lo abarca todo, reconociendo lo
que es real y separándolo de lo ilusorio. A través de ese proceso, el milagro se vuelve posible,
porque la mente recibe la perspectiva completa y libre de distorsión.
Principio 39
“El milagro elimina el error porque el Espíritu Santo lo identi ca como falso o irreal. Esto es lo
mismo que decir que al percibirse la luz, la obscuridad desaparece automáticamente.”
Comentario: La luz del Espíritu Santo no pelea contra la oscuridad; simplemente la revela como
ausencia de luz. Al identi car el error —el miedo, la culpa— como irreal, el milagro lo disuelve. No
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hay necesidad de luchar con la sombra, sino de encender la claridad que la hace desaparecer. En
esta simple a rmación descansa la esencia del poder del milagro.
Principio 40
“El milagro reconoce que todo el mundo es tu hermano así como mi hermano también. Es una
manera de percibir la marca universal de Dios.”
Comentario: El milagro ve la liación universal en cada ser, incluyendo a Jesús, quien se presenta
como nuestro hermano mayor, no como una entidad separada y lejana. Al percibir la “marca
universal de Dios” en todos, el milagro con rma la hermandad y la igualdad, desmintiendo las
diferencias que el ego exalta. Esa unidad reconocida es la base de la sanación y el n de la
comparación y el juicio.
Principio 41
“El contenido perceptual de los milagros es la plenitud. De ahí que puedan corregir o redimir la
errada percepción de carencia.”
Comentario: Toda sensación de carencia nace de creer que algo falta en nosotros o en la
realidad. El milagro muestra la plenitud interior que procede de la unión con Dios, redimiendo así
la falsa percepción de necesidad. Sentir plenitud en vez de carencia es el cambio esencial que
libera de la búsqueda desesperada de “algo externo” para completarnos.
Principio 42
“Uno de los mayores bene cios que se deriva de los milagros es su poder para liberarte de tu
falso sentido de aislamiento, privación y carencia.”
Comentario: La mente que se cree separada experimenta aislamiento y se siente privada de amor
o de recursos. El milagro corrige esa creencia, devolviendo la conciencia de que somos uno con
Dios y, por tanto, no nos falta nada esencial. Al sentirse parte de la Filiación, la mente comprende
que el aislamiento era ilusorio. Esa liberación es la base de la paz.
Principio 43
“Los milagros surgen de un estado mental milagroso o de un estado de estar listo para ellos.”
Comentario: No es el ego quien decide cuándo acontece un milagro, sino la disposición de la
mente a dejarse guiar por el amor. Ese “estado mental milagroso” se cultiva a través de la entrega
y el perdón. En el momento en que la mente se muestra lista, el milagro brota sin esfuerzo,
re ejando el retorno a la percepción sana.
Principio 44
“Los milagros son expresiones de una conciencia interna de Cristo y de haber aceptado Su
Expiación.”
Comentario: Al aceptar la Expiación, la mente reconoce la inocencia y la unidad en Cristo. Esa
conciencia interna se mani esta externamente en forma de milagro, testimoniando la visión de
Cristo en uno mismo y en los demás. La mente que habita en la verdad del Hijo de Dios obra
milagros como con rmación de que el pecado y la separación no tienen sustancia real.
Principio 45
“Un milagro nunca se pierde. Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces y producir
cambios inimaginables en situaciones de las que ni siquiera eres consciente.”
Comentario: La mente es una en la Filiación, por lo que cualquier corrección in uye de manera
global, aunque no veamos los efectos inmediatos. Cuando se obra un milagro, se libera una parte
de la mente colectiva del error, y esa liberación repercute en sucesos y personas distantes. Así,
no hay milagro “pequeño” o limitado a un solo individuo, pues el amor se expande sin fronteras.
Principio 46
“El Espíritu Santo es el medio de comunicación más elevado. Los milagros no entrañan ese tipo
de comunicación, debido a que son medios de comunicación temporales. Cuando retornes a la
forma original de comunicación con Dios por revelación directa, los milagros dejarán de ser
necesarios.”
Comentario: El milagro actúa dentro de la percepción y corrige errores de forma temporal. El
Espíritu Santo es la comunicación más alta, ya que une la mente con Dios en un nivel por encima
de lo perceptual. Una vez se experimente la revelación directa (sin mediación de símbolos o
correcciones), la idea de milagro será super ua, pues el conocimiento reinará sin oposiciones.
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Principio 47
“El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la necesidad del tiempo. Establece un
intervalo temporal fuera de lo normal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. En ese
sentido es intemporal.”
Comentario: El milagro ahorra procesos de enseñanza que, según el ego, serían prolongados.
Salta pasos de la secuencia lineal, introduciendo un “intervalo” donde el amor corrige
instantáneamente la percepción. Es intemporal porque no sigue la progresión habitual, sino que
se basa en la ley del Espíritu, que trasciende el tiempo.
Principio 48
“El milagro es el único recurso que tienes a tu inmediata disposición para controlar el tiempo.
Solo la revelación lo transciende al no tener absolutamente nada que ver con el tiempo.”
Comentario: Dentro de este sueño, el milagro nos permite “acelerar” la corrección de la mente,
evitando el desgaste de largos procesos de sufrimiento. Sin embargo, la revelación es la
experiencia directa de Dios, donde el tiempo ni siquiera se contempla. El milagro lo utiliza de
forma constructiva; la revelación lo ignora por completo.
Principio 49
“El milagro no distingue entre diferentes grados de percepción errónea. Es un recurso para sanar
la percepción que es e caz independientemente del grado o dirección del error. En eso radica su
verdadera imparcialidad.”
Comentario: El milagro no mide la magnitud del error, pues a los ojos del amor, todo error es igual
de ilusorio. Sea una pequeña frustración o un gran resentimiento, el milagro actúa del mismo
modo: reconociendo que la separación no es real. Esa imparcialidad es la esencia de su poder,
pues no se limita ni hace excepciones en la corrección.
Principio 50
“El milagro compara lo que tú has hecho con la Creación, aceptando como cierto lo que
concuerda con Ella y rechazando como falso lo que no.”
Comentario: El milagro ltra tus percepciones y creencias a la luz de la Creación divina. Solo lo
que armoniza con el amor es aceptado, y lo que se opone a él se considera ilusorio. Al hacerlo, el
milagro discierne la verdad y deshace las falsedades que sustentan la separación. Así, la mente
se va alineando con la realidad de Dios y abandona las fantasías del ego.
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