Realizado por Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi), Joan Barrot
de la Puente (@JoanBarrot), Enrique Carretero Anibarro
(@Enriq_Carretero), Javier Díez Espino (@DiezEspino) y Francisco
Carramiñana Barrera (@fcbzafra).
Todos los años, los redactores del Blog de Mateu intentamos
comentar de primera mano y en tiempo récord los Standards of
Care in Diabetes (SCD) (antes Standards of Medical Care in
Diabetes) que publica la American Diabetes Association (ADA). Y
es que los SCD son la guía de práctica clínica (GPC) más importante,
actualizada y respetada del mundo en torno al manejo de la diabetes
(DM).
Desde 1989, cada año actualizan y revisan la información más
relevante con el fin de ayudar a las personas con DM, a sus
cuidadores y a los profesionales sanitarios. En ellos se incluyen
recomendaciones claras sobre prevención, cribado, diagnóstico,
complicaciones, tratamiento… de cada tipo de DM, siempre
centrados en la persona y en los recursos disponibles. Este año
las recomendaciones de la ADA han sido revisadas por la American
College of Cardiology, la Obesity Society, la American Society of
Bone and Mineral Research, y la American Geriatrics Society.
Por ello, el equipo del Blog de Mateu, trabajamos a contrarreloj
desde el momento de su publicación para poder contar con el
resumen y con las actualizaciones más reseñables con respecto
a los años previos. De esta manera, se lo podemos ofrecer a
usted como lector, en menos de una semana.
Este año, los SCD se estructuran como siempre bajo 17 capítulos a lo
largo de 359 páginas (un 10% más extenso que en la edición de 2024,
que ya era un 10% más extenso que la de 2023). Las
actualizaciones de este año, vienen acompañadas de “(2025)”
para su rápida identificación. Además, junto a cada capítulo, se
acompañará un hipervínculo al texto original. (Sigue leyendo…)
Desde hace 20 años, los SCD clasifican el grado de evidencia de las
recomendaciones bajo 4 letras:
A—Evidencias claras de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) bien
diseñados y desarrollados con significación estadística que permiten
generalizar las conclusiones.
B—Estudios de cohortes bien diseñados y desarrollados que añaden
evidencias a los ECA.
C—Estudios pobremente controlados, o sin control, que añaden
evidencias a lo aportado por los ECA.
E—Consenso de expertos o experiencia clínica, que sería una
categoría separada cuando no existe evidencia.
Dada la extensión y entendiendo que este post es un resumen
donde incluimos las principales actualizaciones, recomendamos
su lectura con detenimiento, y ante cualquier duda que pudiera
surgir, acudir a la fuente original.
1.-Mejorar la atención y promover la salud en las
poblaciones (sección 1, S14-26)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S14/157553/1-Improving-Care-and-
Promoting-Health-in
Se extienden las recomendaciones a los pacientes en riesgo de
DM en las decisiones de tratamiento basadas en evidencia, la
inclusión de determinantes sociales de la salud y la colaboración
con las personas con DM o en riesgo de padecerla y sus
cuidadores, basándose en preferencias individuales, pronósticos,
comorbilidades y consideraciones financieras informadas. (2025)
La atención a los pacientes con DM en la actualidad exige establecer
lo conocido como un “Modelo de atención crónica” (MAC) pero se
amplía a otros modelos de atención basados en la evidencia como el
modelo de atención domiciliaria u otros.
Esto incluiría una planificación de los recursos del sistema de
prestación de servicios (de una prestación reactiva a una proactiva
con visitas planificadas coordinadas en equipos), sistemas de
información clínica (utilizando registros compartidos -telesalud- que
permitan dar continuidad), recursos y políticas comunitarias (salud
pública: desarrollo de recursos para apoyar estilos de vida
saludables), costes, barreras (lenguaje...), control de calidad…
Se recalca la importancia de la adopción de iniciativas para la
mejora de la calidad de la atención y el trabajo en equipos
interprofesionales para la mejora de los resultados de forma que
sean sostenibles y escalables.
Se incide en la importancia de evaluar y abordar las disparidades
en la atención y en los resultados de salud y comprometer a los
equipos interprofesionales incluyendo a los sociosanitarios en su
abordaje, así como en la importancia de la detección y abordaje
de los múltiples determinantes sociales de la salud que impactan
en el manejo de la DM, los resultados de salud y la calidad de
vida. (2025)
Definitivamente se apuesta por la atención centrada en la persona
prestada por parte de equipos interprofesionales.
2.-Diagnóstico y Clasificación de la diabetes
(sección 2, S27-49)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S27/157566/2-Diagnosis-and-
Classification-of-Diabetes
Diagnóstico
En el diagnóstico de la DM pueden emplearse distintas pruebas,
sea la HbA1c (≥ 6,5%), como la glucemia basal en ayunas (GB) (≥
126 mg/dl), como la glucemia a las 2 horas de una prueba de
tolerancia oral a la glucosa con 75 gr de glucosa (SOG) (≥ 200
mg/dl). Dejan claro que no existe una prueba superior a otra y que
cada una de ellas no detecta la DM en los mismos individuos.
Desde el 2019 se incorporó y mantiene la posibilidad de llegar al
diagnóstico cuando existan dos pruebas anormales en la misma
o en diferentes muestras sanguíneas (sea GB, HbA1c o SOG), en
el caso que no existieran signos claros de hiperglucemia
(poliuria, polidipsia, y pérdida inexplicable de peso) con la que
con una es suficiente (A). Si los resultados son discordantes en dos
pruebas distintas, aquella que se encuentre por encima del umbral
debe ser repetida. Si los resultados están muy ajustados a los límites
se recomienda repetir las pruebas entre los 3-6 meses. (Tabla 2.1)
Se mantienen los mismos test, tanto para el cribado de la DM2
como para el diagnóstico.
Se permite utilizar cualquier método (GB, HbA1c, o SOG) en el
diagnóstico de la prediabetes (PRED) o la DM2 en niños y
adolescentes.
Se hace hincapié en aconsejar la ingesta adecuada de hidratos de
carbono (HC) (150 gr/d durante tres días) antes de la SOG, algo
imprescindible para poder evaluar los resultados de la misma (A).
La HbA1c se podrá emplear si el método para obtenerla está
certificado por la National Glycohemoglobin Standarization Program
(NGSP) y estandarizado por el estudio Diabetes Control and
Complications Trial (DCCT) (B).
Se introduce la Tabla 2.3 en la que se recogen consideraciones para
la interpretación de los niveles de glucosa y HbA1c. (2025)
Se hace hincapié, como en años anteriores, en detectar las
condiciones que distorsionan los resultados de la HbA1c, como la
anemia de células falciformes, el embarazo (segundo y tercer
trimestre, y postparto), deficiencia de la 6-glucosa-fosfato-
deshidrogenasa, síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA),
hemodiálisis y terapia con eritropoyetina, en cuyo caso solo se
utilizarán criterios glucémicos (B).
La HbA1c tiene ventajas sobre la GB y la SOG pues no precisa
ayuno, tiene una mayor estabilidad preanalítica y está poco
influida por las variaciones diarias debidas al estrés, los cambios
nutricionales o la enfermedad. Sin embargo, tiene una menor
sensibilidad según el punto de corte, un coste más elevado, y puede
presentar una correlación variable con la glucosa en algunas
personas.
No existen evidencias aún que avalen a la monitorización
continua de glucosa (MCG) en el diagnóstico y/o cribado de la
PRED o la DM.
Clasificación
Se mantiene la clasificación tradicional en las cuatro grandes
entidades: diabetes tipo 1 (DM1), DM2, diabetes gestacional
(DMG), y los tipos específicos de DM debidos a otras causas.
La DM1 se debe a la destrucción inmunológica de las células
beta-pancreáticas lo que es causa de una deficiencia absoluta de
insulina (INS). Dentro de ésta, se incluyen a los adultos con una
autoinmunidad lenta y progresiva como causa de DM. Es la
denominada “latent autoimmune diabetes in adults” (LADA).
La DM2 se debe a un déficit progresivo de la secreción de
INS iniciado tras un proceso de resistencia insulínica (RI).
Los “otros tipos específicos de DM por otras causas” abarcan desde la
DM monogénica (DM neonatal, maturity-onset diabetes of the Young -
MODY-), las enfermedades del páncreas exocrino (pancreatitis,
fibrosis quística...), o las DM producidas por fármacos
(glucocorticoides, tratamiento del virus de inmunodeficiencia humana -
VIH-, trasplante de órganos).
La DMG es aquella que se diagnosticaría en el segundo o tercer
trimestre del embarazo sin que haya antecedentes de DM.
Dejan claro que tanto la DM1 como la DM2 son un grupo
heterogéneo de enfermedades en las que la presentación clínica
y la evolución de las mismas varía de manera importante. Tanto
uno como otro tienen diferentes factores genéticos y ambientales que
condicionan la pérdida de la función y/o de la masa de células beta-
pancreáticas y que condicionan la hiperglucemia. Aun así, es
importante su clasificación en el momento del diagnóstico pues
determina el tratamiento.
La DM1 se continúa clasificando en tres etapas:
1. Autoinmunidad, normoglucemia, sin sintomatología
2. Autoinmunidad, disglucemia (criterios de PRED), presintomático.
3. Autoinmunidad con criterios de DM clínica con hiperglucemia;
(Recomendamos ver tabla 2.3 en documento original).
Esta subsección se ha actualizado en lo referente a criterios
diagnósticos con la introducción de nuevos fármacos
(teplizumab) (2025) que retrasan el debut de esta enfermedad por
parte de la U.S. Food and Drug Administration (FDA) en adultos e
infantes mayores de 8 años en estadio 2 de la DM1. (Figura 2.1.)
Se recomienda practicar pruebas estandarizadas de autoanticuerpos
contra islotes (la descarboxilasa del ácido glutámico -GAD-, el
antígeno de los islotes 2 -IA-2- o el transportador de zinc 8 -ZnT8-)
para la detección de DM1 presintomática (B) y para clasificar la DM en
adultos que tienen factores de riesgo fenotípicos sugestivos de la DM1
(p. ej., edad, pérdida de peso no intencional, cetoacidosis o tiempo
corto hasta el tratamiento con INS). (E)
Se recomienda monitorizar el cribado de la DM1 bajo criterios de
autoinmunidad en familiares de primer grado (particularmente en
menores de 3 años) (B).
La persistencia de auto-anticuerpos (IA-2) es un factor de riesgo de
DM1 clínica y puede servir de indicador para una intervención (B).
La clínica en la DM1 clásicamente se manifiesta con
poliuria/polidipsia y en un tercio de los afectados con
cetoacidosis diabética (CAD). Sin embargo, en los adultos no
siempre existen estos síntomas clásicos y pueden presentar una
fase temporal de remisión en sus necesidades de INS.
Las recomendaciones para el cribado de DM2 y de PRED se
mantienen incidiendo en practicar los test en individuos asintomáticos
a cualquier edad cuando existe sobrepeso [índice de masa corporal
(IMC) ≥ 25 Kg/m2 o ≥ 23 Kg/m2 en asiáticos] u obesidad (IMC ≥ 30
Kg/m2 o ≥ 27,4 Kg/m2 en asiáticos) y algún factor de riesgo añadido
para la DM (B) (ver Tabla 2.4). Además, se mantiene la
recomendación de cribado en todos los adultos a partir de los 35 años
(B).
Si el resultado del test es normal, se ha de repetir cada 3 años o
tan pronto como existan síntomas sugestivos (C), siendo cualquier
test de los nombrados apropiado (B).
Debe considerarse el cribado de PRED y DM2 tras la pubertad o
después de los 10 años de edad en niños y adolescentes con
sobrepeso (percentil de IMC superior al 85%) u obesidad (percentil de
IMC superior al 95%) con algún factor adicional de DM (B).
Mantienen la necesidad de identificar y tratar los factores de riesgo
cardiovascular (FRCV) en personas con PRED y DM2 (A).
Los autores plantean la posibilidad de utilizar el test de cribado del
ADA “ADA risk test” (diabetes.org/socrisktest) como guía en pacientes
sin PRED o DM.
Se debe tener en cuenta para el cribado que algunos fármacos como
esteroides, tiazidas, antirretrovirales (E), o antipsicóticos (2º
generación) (B), pueden incrementar el riesgo de DM, algo que en
esta ocasión se enfatiza.
Las situaciones metabólicas que incrementan el riesgo de DM2
(PRED) no han sufrido variación alguna en esta última revisión. A
saber, tener una GB entre 100 y 125 mg/dl (5,6-6,9 mmol/l), - la
llamada glucemia basal alterada (GBA)-; o una SOG de 75 gr de HC a
las 2 horas entre 140-199 mg/dl (7,8-11,0 mmol/l), -la llamada
intolerancia a la glucosa (ITG)-; o una HbA1c entre 5,7-6,4% (39-47
mmol/l). Los autores insisten que todos los test son igualmente
apropiados y que el riesgo es continuo, excediendo los límites en las
tres situaciones (Tabla 2.)
Los pacientes con PRED deben ser reevaluados metabólicamente
cada año (E). Por el contrario, las mujeres que presentaron DG
deben ser valoradas cada 3 años. En estos pacientes se
recomienda aplicar un programa del tratamiento intensivo de los
estilos de vida (EV) basado en los postulados del Diabetes Prevention
Program (DPP) con el objetivo de mantener una pérdida de peso
del 7% al tiempo que se incrementa la actividad física (150
minutos/semana) (A).
Se recomienda considerar la metformina (MET) en personas con
PRED si su IMC > 35 kg/m2, en aquellos menores de 60 años o en
mujeres con antecedentes de DMG. (A). A su vez dado que la PRED
aumenta el riesgo cardiovascular -RCV- se recomienda el cribado y
tratamiento de todos aquellos FRCV (B)
Con respecto a la DM neonatal y la MODY, los autores destacan que
suponen menos del 5% de todos los pacientes con DM. Recalcan que
a todo lactante diagnosticado de DM antes de los 6 meses debe
realizarse un test genético (A), con el que confirmar una DM neonatal.
Se debe considerar realizar pruebas genéticas para descartar MODY
a aquellos adolescentes o adultos jóvenes con una hiperglucemia
estable sin características de DM1 o DM2 y antecedentes familiares
de DM en diversas generaciones (sugestivo de autosómica
dominante) (A). En ambas situaciones se recomienda enviar a los
pacientes a centros especializados en donde se les puedan realizar
las pruebas genéticas, dar tratamiento y consejo (E).
En cuanto a la subsección de las enfermedades del páncreas exocrino
(pancreatitis, fibrosis quística...), la DM pancreática (también
denominada DM pancreatogénica o DM tipo 3c) se produce cuando
hay una pérdida de la secreción de INS en el contexto de una
disfunción pancreática exocrina y comúnmente se diagnostica
erróneamente como DM2.
Resaltan la importancia del cribado de la DM en las personas que han
padecido un episodio de pancreatitis aguda (a los 3 meses) o aquellos
con pancreatitis crónica (E) y no recomendar la HbA1c como test de
cribado en la fibrosis quística por su baja sensibilidad, aunque se
admita que un valor de ≥6.5% (≥48 mmol/mol) sería consistente con el
diagnóstico (B).
La subsección DMG se redactó de nuevo completamente para
facilitar la comprensión e implementación de los diversos
enfoques actuales para la detección y el diagnóstico de la
DMG. (2025)
Los autores razonan que la definición como algún grado de
intolerancia a la glucosa detectado en el embarazo, no valora
fielmente el grado de hiperglucemia, por lo que tiene diversas
limitaciones. La primera y más importante es que muchos casos
de DMG pudieran tratarse de hiperglucemias previas al embarazo
que se detectarían en el primer contacto de cribado en la
gestación. Por otro lado, el nivel de hiperglucemia es importante por
su asociación con el crecimiento fetal (pequeño o grande para su edad
gestacional) y los riesgos fetales y maternales, de ahí que el
diagnóstico como aquella DM diagnosticada en el segundo o tercer
mes de la gestación sería la definición más fiable.
Se recomienda practicar algún test para detectar la DM en toda
embarazada antes de la 15 semana que acude a nuestra consulta
(primera visita) si se identifica algún factor de riesgo de DM (Tabla
2.5) (B) con el fin de diagnosticar alguna DM o PRED no
diagnosticada. Los criterios de diagnóstico para identificar la DM
no diagnosticada al comienzo del embarazo son los mismos que
los utilizados en personas no embarazadas. (2025)
Los criterios de alteración metabólica de la GB de entre 110 a 125
mg/dl (6,1 mmol/l) o de HbA1c de 5,9 a 6,4% (41 a 47 mmol/mol) (B).
En el caso que cumplieran criterios de DM deben ser tratadas como tal
(A). En el caso que no se diagnosticará de DM se practicará un
test para diagnosticar la DMG entre las 24-28 semanas (A).
Se recomienda pruebas de detección de DMG entre las 24 y 28
semanas de gestación en embarazadas en las que no se haya
detectado previamente DM o un metabolismo anormal de la
glucosa de alto riesgo en etapas anteriores del embarazo
actual. (A) (2025)
Es este caso, los autores recomiendan como método diagnóstico usar
los criterios de la International Association of the Diabetes and
Pregnancy Study Groups (IADPSG) con una SOG única de 75g de
glucosa, por delante de una SOG en dos tiempos de 50g en ayunas
seguida de otra de 100g a las 3h (La Tabla 2.8 recoge ambas
estrategias). Aunque la estrategia en un solo paso incrementa la
incidencia de DMG, entienden que sería una estrategia más coste-
efectiva si tras ello, la mujer recibe los consejos adecuados para
prevenir la DM2. Pero en este aspecto las espadas siguen en alto
con disparidades entre los grupos de expertos que defienden una
u otra aproximación al tema. (2025)
La HbA1c determinada entre la 24-28 semana no tendría el grado de
fiabilidad que la SOG de un solo paso.
Las mujeres que han padecido una DG a las 4-12 semanas tras el
parto precisarán una nueva SOG con 75 g de glucosa para
reevaluarlas con los criterios de mujer no gestante (A).
Las embarazadas con antecedentes de DMG deben someterse a
pruebas de detección de PRED o DM cada 1 a 3 años durante
toda su vida. (B) (2025)
En el caso que se les detectara PRED recibirán consejos sobre
modificación de los EV y/o MET con lo que prevenir la DM (A).
3.-Prevención o retraso en la aparición de
diabetes (sección 3, S50-58)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S50/157550/3-Prevention-or-Delay-of-
Diabetes-and-Associated
En el capítulo correspondiente a los cambios en estilos de vida para la
prevención de DM se incide en la higiene del sueño y su relación
con DM2 como elemento central al mismo nivel que la actividad
física y los patrones de alimentación. (2025)
Se recomienda monitorizar la glucosa anualmente en las personas con
PRED, modificándolo según la evaluación del riesgo/beneficio (E).
Se debe proponer a los pacientes con sobrepeso u obesidad y alto
riesgo de presentar DM un programa de intervención sobre los estilos
de vida (MEV) del tipo DPP con lo que lograr y mantener una pérdida
de 7% del peso al tiempo que realizar una actividad física de
intensidad moderada (como caminar a paso ligero) por lo menos
150 min a la semana (A).
Se ha actualizado la revisión de la evidencia del empleo de
vitamina D en PRED para la prevención de DM2. Concluyen que
los efectos son modestos, las dosis no están bien establecidas y
el riesgo/beneficio de su uso no está claro. Hacen falta más
estudios y más amplios. (2025)
En este aspecto se apunta la posibilidad de utilizar nuevas tecnologías
(NNTT) que ayuden a implementar las actividades preventivas en la
DM2 (B).
La terapia con MET para la prevención de la DM2 puede considerarse
en adultos con PRED en edades entre 25-59 años con un IMC ≥35
kg /m2, y una GB superior a 110 mg/dl y HbA1c ≥6 % y en mujeres
con antecedentes de DMG (A).
Al igual que en el tratamiento se advierte que la MET puede asociarse
con deficiencia de vitamina B12 por lo que se debe monitorizar esta
especialmente si existe anemia o signos de neuropatía (B).
Se recomienda, a su vez, la detección y el tratamiento de los factores
de riesgo modificables de enfermedad cardiovascular (ECV) en las
personas con PRED (B).
El tratamiento con estatinas puede incrementar la DM, sobre todo
en aquellos en alto riesgo de debutar con DM2 y que se
encuentran en tratamiento con estos fármacos, que deberían ser
monitorizados. (B)
Se mantiene la recomendación sobre la utilización de la
pioglitazona para reducir el riesgo de accidente vásculo-cerebral -
ACV- o de infarto agudo de miocardio (IAM) en personas con
riesgo de ACV y evidencia de insulinorresistencia y PRED.
Aunque pueden aumentar el riesgo de presentar aumento de peso,
edemas, y fracturas (A).
En adultos con sobrepeso u obesidad y alto riesgo de DM2 se deben
optimizar los objetivos, incluyendo la pérdida de peso con la que
minimizar la progresión de la hiperglucemia al tiempo que se centra la
atención en los FRCV y las comorbilidades asociadas (B). Para ello la
farmacoterapia (pérdida de peso, hiperglucemia, reducción del
RCV) debe aplicarse de forma personalizada (B).
En cuanto a la DM1 puede retrasarse el debut sintomático (estadio 3)
con la infusión de teplizumab en individuos mayores de 8 años en
estadio 2 de la DM1 seleccionados (B).
4.-Evaluación médica integral y valoración de las
comorbilidades (sección 4, S59-85)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S59/157568/4-Comprehensive-
Medical-Evaluation-and-Assessment
La educación en el autocuidado y el apoyo centrado en el paciente
puede ofrecerse a nivel individual o en grupo con conocimiento del
todo el equipo (A). En este sentido la entrevista clínica debe aplicarse
un estilo comunicativo centrado en el paciente, reforzando el lenguaje
y la escucha activa, valorando las preferencias y las creencias del
mismo, evaluando las posibles barreras para el autocuidado que
optimicen los resultados en salud y la calidad de vida relacionada con
estos (B).
Se recalca la importancia del lenguaje, de cómo el profesional
puede utilizarlo de una manera más informativa, con mayor capacidad
educativa cuando se dirige al paciente, a otro profesional, o a un foro.
Se debe abandonar la denominación de *diabético por
“PERSONA CON DIABETES”.
El abordaje multidisciplinar (educadores, Atención Primaria -AP-,
especialistas hospitalarios, enfermeras, dietistas, especialistas en
actividad física, dentistas, profesionales de salud mental…)
coordinado puede beneficiar al paciente con DM. En este cometido las
intervenciones con apoyo digital pueden ser efectivas en la educación
y en el autocontrol del paciente (A). (Tabla 4.3)
Se mantiene y actualiza el ciclo de decisión centrado en el paciente
(Figura 4.1) con DM incidiendo sobre la necesidad de una evaluación
continua con decisiones compartidas que permita alcanzar los
objetivos de salud evitando la inercia clínica.
Queda recalcado que el abordaje de la MEV y los aspectos
psicosociales son los puntales sobre los que pivota el manejo de la
DM, de ahí que se deba educar sobre el autocontrol, la nutrición y la
utilización de la medicación.
Se mantiene el formato de listado de la evaluación médica del
paciente con DM, actualizando el lenguaje y contenidos siendo un
punto del que recomendamos la lectura al considerarla muy útil (Tabla
4.1).
Una evaluación médica completa debe ser realizada en la visita
inicial al confirmar el diagnóstico (A), clasificación de la DM (A),
complicaciones derivadas de la misma (A) y comorbilidades (A).
Igualmente deben controlarse y tratar los FRCV en personas con
DM establecida (A), desarrollando un plan para el cuidado
continuo (A).
Se debe evaluar el RCV, complicaciones relacionadas con la DM, la
hipoglucemia con las que calcular los objetivos terapéuticos (B).
La Tabla 4.2 se modificó para incluir componentes esenciales para la
evaluación, planificación y derivación según corresponda.
Todos los pacientes deben recibir recomendaciones sobre las
actividades de medicina preventiva que deben tener en cuenta,
inmunizaciones, cribado del cáncer, controles oftalmológicos,
dentales, del podólogo…
En la subsección "Inmunizaciones" Se establecen las indicaciones de
la vacunación del niños y adultos con DM según la edad. Se actualiza
la inmunización contra el coronavirus 2019 (COVID-19) a la
evidencia del período postpandémico; también la vacuna
antineumocócica, antigripal y virus respiratorio sincitial
DM. (2025)
Se mantienen las recomendaciones de la vacunación antigripal anual
desde los 6 meses de edad (C) y la hepatitis B (2-3 dosis en adultos
no vacunados) y se mantiene la recomendación de aplicar la vacuna
antineumocócica (VN) conjugada 13-valente (PCV13) o 15-valente
(PCV15) en niños antes de los 15 meses de edad (4 dosis). Entre los
6 y 18 años, en niños insuficientemente vacunados se administrará la
VN de polisacáridos 23-valente (PPSV23) preferentemente después
de la PCV13. (Tabla 4.3)
En los adultos entre los 19-64 años con FRCV u otras condiciones
médicas y en los que se desconoce su estatus vacunal o que no han
recibido la VN deben recibir una dosis de PCV15 o PCV20.
La enfermedad periodontal también es más prevalente en los
pacientes con DM2 y HbA1c elevadas. A su vez los pacientes con
patología periodontal tienen una mayor prevalencia de esta
alteración metabólica. Señalan que existe alguna evidencia que el
tratamiento odontológico intensivo puede mejorar el control glucémico.
Se ha introducido una nueva subsección “Cuidado Dental”. Se
recomienda la realización de un examen dental al menos una vez
al año y la realización del máximo esfuerzo de coordinación entre
el equipo médico y dental también para el adecuado ajuste del
tratamiento farmacológico pre y post intervenciones
dentales. (2025)
En los pacientes con DM1 tras el diagnóstico se debería evaluar la
enfermedad tiroidea autoinmune y hacerlo periódicamente (B). Y, en
estas personas ante síntomas gastrointestinales (GI) o analítica
sugestiva debería evaluarse la posibilidad de celiaquía (B).
Se ha actualizado y ampliado el manejo de la salud ósea del
paciente con DM incluyendo los factores de riesgo de fractura e
instando a evaluar éstos en pacientes ancianos (mayores de 65
años) con DM (A) (2025). A su vez se recomienda si existe alto
riesgo practicar una densitometría ósea cada 2-3 años (A). Y
evaluar la seguridad ósea de la medicación antidiabética prescrita
en aquellos con alto riesgo de fractura, sea intrínsecamente por
ella misma (A) o por su potencialidad hipoglucémica (E) (Tabla
4.4).
Dado que la DM aumenta el riesgo de cáncer, se recomienda el
cribado del mismo ante antecedentes familiares o de sospecha.
Evaluar la posibilidad de adenocarcinoma pancreático en debuts de
DM en adultos o mayores de mediana edad de inicio atípico.
La alteración cognitiva precursora de demencia es más frecuente en el
paciente con DM, de modo que se aconseja simplificar los
tratamientos con los que minimizar el riesgo de hipoglucemia (B).
Con respecto a la salud sexual se incluyen recomendaciones tanto
en salud sexual masculina como femenina (novedad), haciendo
hincapié en la necesidad de preguntar sobre salud sexual,
detectar problemas y proponer alternativas. (2025)
Se actualizó la terminología para la enfermedad del hígado graso
no alcohólico (NAFLD) y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH)
a enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción
metabólica (MASLD) y esteatohepatitis asociada a disfunción
metabólica (MASH), respectivamente. (2025)
Se recomienda examinar a los adultos con DM2 o PRED,
particularmente aquellos con obesidad u otros factores de riesgo
cardiometabólico o enfermedad CV establecida, para determinar
su riesgo de tener o desarrollar cirrosis relacionada con MASH
utilizando un índice de fibrosis-4 calculado (FIB-4) (derivado de la
edad, ALT, AST y plaquetas), incluso si tienen enzimas hepáticas
normales (B). (2025)
Los adultos con DM2 o PRED y un FIB-4 >1,3 deben tener una
estratificación de riesgo adicional(B). (2025)
Se recomienda que las personas con un mayor riesgo de fibrosis
hepática significativa deben ser derivadas a un gastroenterólogo o
hepatólogo (B).
Se aborda el manejo de la persona con DM2 y MASLD (Fig 4.3). Se
revisa la terapia farmacológica como terapia complementaria a
las intervenciones en el estilo de vida para la pérdida de peso en
adultos con DM2, MASLD y sobrepeso u obesidad como el uso
agonistas duales GIP/GLP1 o pioglitazona con posibles
beneficios en MASH (B), así como considerar la asociación de
pioglitazona y arGLP1 para el tratamiento de la hiperglucemia en
adultos con DM2 con MASH comprobado por biopsia o aquellos
con alto riesgo de fibrosis hepática (B). (2025)
La apnea obstructiva del sueño (AOS) es una patología
concomitante en la DM2 en sujetos obesos que aumenta el RCV
que puede llegar al 23%. Su detección y tratamiento influirán el
pronóstico de este tipo de pacientes.
Se debe evaluar el grado de discapacidad en cada visita del paciente
con DM. Si afectara a la capacidad funcional para el manejo de su DM
debe remitirse a personal especializado (E).
5.-Facilitar comportamiento de salud positivos y
bienestar para mejorar los resultados en salud
(sección 5, S86-127)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S86/157563/5-Facilitating-Positive-
Health-Behaviors-and-Well
Se trata de un capítulo muy denso difícil de resumir en este apartado,
por lo que se recomienda en el caso de estar interesado acudir al
original.
Se actualizó para enfatizar que se debe recomendar intensamente a
todas las personas con DM a que participen en las actividades de
educación y apoyo para el autocontrol de la DM (DSMES, -
Diabetes self-Management, Education and support- por sus siglas
en inglés) en lugar de simplemente alentarlos para
participar. (2025)
Se recomienda la DSMES de todos pacientes con esta patología que
les permita tener conocimientos y habilidades para su autocuidado (A).
En este sentido, existen cuatro momentos críticos para evaluar las
necesidades de educación sobre el autocontrol de la DM con el
que adquirir habilidades de apoyo con las que afianzar la terapia
nutricional y de bienestar en general:
Al momento del diagnóstico
Anualmente y/o cuando no se alcanzan los objetivos del
tratamiento.
Cuando ya existen complicaciones en su implementación
(médicos, físicos o psicosociales)
Cuando existan cambios vitales en el paciente.
La DSMES y el apoyo de la misma estará centrada en el paciente
utilizando técnicas individuales o grupales y utilizando o no la
tecnología (A). Sin embargo, parece que la tecnología puede ayudar a
romper algunas barreras en este aspecto (B).
Los objetivos en la terapia nutricional en los adultos con DM se
basarán en incidir sobre una alimentación saludable y variada con
alimentos y proporciones adecuadas de micronutrientes con las que
alcanzar y mantener el peso corporal, los objetivos individualizados de
glucemia, la presión arterial (PA) y los lípidos, al mismo tiempo que se
retrasan o previenen las complicaciones de la DM.
Las subsecciones de HC y grasas incluye recomendaciones
adicionales con las evidencias relacionadas de dichos micronutrientes,
enfatizando sobre la calidad de las grasas y de los HC al modo de la
dieta mediterránea, y estableciendo un objetivo sobre la fibra a
consumir.
En este sentido, existen evidencias que señalan que las dietas
bajas en HC (DBHC) o muy bajas en HC (DMBHC), del 20-30% de
la energía total, incrementan la saciedad, ayudan a mejorar la
glucemia y reducen la HbA1c y con ello la necesidad de
medicación antidiabética.
No existe un porcentaje en la distribución ideal de calorías (sean
de los HC, grasas o proteínas) en la población con DM, por lo que
se debe prescribir una dieta individualizada en cada paciente.
Existe una sección sobre el ayuno intermitente, la crononutrición (ritmo
circadiano) y la alimentación restringida en el tiempo.
Se recalca la recomendación de incidir en la prevención en el inicio del
consumo de alcohol en los abstemios y en el consumo de
edulcorantes artificiales.
Se insiste en la recomendación de beber agua de preferencia
sobre otras bebidas nutritivas o no nutritivas. (2025)
Se recomienda el cribado de malnutrición en pacientes que hayan
sido sometidos a cirugía metabólica y en aquellos que reciban
tratamiento farmacológico para la pérdida de peso. (2025)
Se debe alentar a las pérdidas de peso mayores del 15% en relación
con la introducción de nuevos medicamentos.
El apartado de actividad física en los adultos con DM se ha
desglosado en subsecciones de actividad física de base y el tiempo en
estado sedentario, con el fin de promover actividades no sedentarias
en este tipo de personas. Se recomienda tanto en DM1 (C) como en
DM2 (B) realizar al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de
intensidad moderada a intensa al menos en tres días por semana,
y no estar más de dos días consecutivos sin actividad. En
jóvenes una menor duración (75 minutos por semana) con una
actividad intensa sería suficiente. En cuanto a los ejercicios de
resistencia se recomiendan 2-3 sesiones por semana en días no
consecutivos en pacientes con DM1 (C) y DM2 (B).
Se aconseja recomendar a todos los pacientes que no deben fumar
(A), ni hacer uso de cigarrillos electrónicos (A). En ésta se incluye la
utilización de los productos derivados del cannabis.
Se incluyen nuevas recomendaciones sobre el ayuno religioso
con valoración de la previa al mismo y estratificación del riesgo e
información (Tabla 5.5) sobre los cambios en la medicación
durante el ayuno. Además, se ha añadido una figura que ilustra
las diferencias y similitudes entre el ayuno religioso y el ayuno
intermitente. (2025)
Se debe evaluar los síntomas de la DM como angustia, depresión,
ansiedad, trastornos de la alimentación, y las capacidades cognitivas
utilizando herramientas estandarizadas y validadas en la visita inicial,
a intervalos periódicos, y cuando hay un cambio en la enfermedad o
en el tratamiento. Se recomienda incluir a cuidadores y familiares en
esta evaluación (B). En este sentido se hace énfasis en la
recomendación de dar un apoyo psicosocial a las personas con
DM como parte de su tratamiento, las rutinas del sueño e
incluyendo el cribado del miedo a la hipoglucemia. Dentro de
estos se recomienda analizar la salud del sueño del individuo con
DM y aconsejar su manejo con cambios del comportamiento o
tratamiento médico (B).
6.-Objetivos glucémicos e hipoglucemias
(sección 6, S128-145)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S128/157561/6-Glycemic-Goals-and-
Hypoglycemia-Standards-of
El control glucémico se evalúa mediante la medición de la HbA1c,
y/o métricas apropiadas de MCG al menos dos veces al año. Se
debe realizar una evaluación glucémica más frecuente para las
poblaciones que necesitan un control glucémico más estricto
Las limitaciones de las pruebas de laboratorio y la variabilidad
intrapersonal de la glucosa y la HbA1c subrayan la importancia de
utilizar múltiples enfoques para la monitorización glucémica y de
seguir evaluando los resultados discordantes en todos los grupos
raciales o étnicos.
En personas con enfermedades que interfieren con la
interpretación de la HbA1c, se deben utilizar métodos alternativos
para controlar el estado glucémico, como el autocontrol de la
glucemia, la MCG o el uso de análisis de proteínas séricas
glicadas.
La HbA1c no proporciona una medida de la variabilidad
glucémica ni de la hipoglucemia, por lo que, para los individuos
propensos a la variabilidad glucémica, especialmente las personas
con DM1 o DM2 con deficiencia grave de INS, el estado glucémico se
evalúa mejor mediante la combinación de los resultados de MCG y
HbA1c
Se añade la fructosamina o la MGC para la monitorización
glucémica cuando se requiera una alternativa a la HbA1c. (2025)
Una de las imágenes más icónicas de los SCD, la figura 6.2
(objetivos glucémicos), ha sido modificada ofreciendo un
enfoque específico y práctico a la hora de seleccionar objetivos
glucémicos individuales más o menos estrictos, en función del
estado de salud y otros factores específicos de la persona (los
recursos y sistemas de apoyo e incorporando la toma de
decisiones compartida). Recalca evitar la hipoglucemia y la
hiperglucemia sintomáticas en todas las personas. (2025)
En el tratamiento de la hipoglucemia no hay cambios reseñables. El
tratamiento preferido para el individuo consciente con glucemia
<70 mg/dl son 15-20 g de glucosa, aunque puede utilizarse
cualquier forma de carbohidrato que contenga glucosa. Quince
minutos después del tratamiento, si la monitorización de la
glucosa en sangre (BGM) muestra una hipoglucemia continuada,
deberá repetirse el tratamiento (B).
En el caso de la hipoglucemia de nivel 2 (definida como una
concentración de glucosa en sangre <54 mg/dl) se requiere una acción
inmediata para resolver el episodio hipoglucémico. Es posible que
algún paciente presente hipoglucemia de nivel 2 sin síntomas y no sea
consciente de la hipoglucemia.
Se debe promover el cribado rutinario del miedo a la
hipoglucemia en individuos con riesgo de hipoglucemia. (2025)
El glucagón debe prescribirse a todas las personas que se
administran INS o que corren un alto riesgo de hipoglucemia. Son
preferibles los preparados de glucagón que no tengan que
reconstituirse
Se añadió una nueva subsección titulada «Crisis hiperglucémicas:
Diagnóstico, tratamiento y prevención» para tratar la
epidemiología, los criterios diagnósticos y la prevención
ambulatoria de la Cetoacidosis diabética (CAD) y la
hiperglucemia. (2025)
La CAD y el estado hiperglucémico hiperosmolar son emergencias
hiperglucémicas graves, agudas y potencialmente mortales en
personas con DM que conllevan una morbilidad, una mortalidad y
unos costes considerables. En la última década se ha producido un
aumento preocupante de la tasa de crisis hiperglucémicas en
personas con DM1 y DM2
En esta nueva subsección se añaden dos nuevas
recomendaciones. Revisar los antecedentes de crisis
hiperglucémicas (es decir, cetoacidosis diabética (CAD) y estado
hiperglucémico hiperosmolar) en cada encuentro clínico de todos
los individuos con DM en riesgo de sufrir estos
acontecimientos (2025). Y ofrecer formación estructurada sobre el
reconocimiento, la prevención y el tratamiento de crisis
hiperglucémicas a todas las personas con DM1, a aquellas con
DM2 que hayan experimentado estos episodios y a las personas
con alto riesgo de sufrirlos (2025).
Se ha añadido este año una tabla sobre los criterios diagnósticos para
la CAD y el estado hiperglucémico hiperosmolar. En ella se identifican
los factores de riesgo asociados a crisis hiperglucémicas en
personas con DM. Estos incluyen deficiencia absoluta de INS,
edad joven, antecedentes de crisis hiperglucémicas o
hipoglucémicas, complicaciones de DM y otras condiciones
crónicas. Además, factores como enfermedades de salud mental,
consumo de alcohol y/o sustancias, niveles elevados de HbA1c y
determinantes sociales de la salud como acceso limitado a recursos
médicos son destacados como desencadenantes importantes (2025).
Por último, se ha añadido una nueva tabla sobre los factores de riesgo
de las crisis hiperglucémicas. En ella, se presentan las diferencias
clínicas entre la CAD y el estado hiperglucémico hiperosmolar. La
CAD se desarrolla en cuestión de horas o días, con síntomas como
polifagia, polidipsia, pérdida de peso, deshidratación y respiración de
Kussmaul. En contraste, el hiperglucémico hiperosmolar evoluciona
durante días o incluso una semana, con cambios comunes en el
estado cognitivo y síntomas relacionados con deshidratación severa, a
menudo asociados a otra enfermedad aguda. Recalcan que ambas
condiciones pueden coexistir en una presentación híbrida, lo que
complica aún más el diagnóstico y tratamiento (2025).
7.-Tecnología y diabetes (sección 7, S146-166)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S146/157557/7-Diabetes-Technology-
Standards-of-Care-in
Se mantienen la mayoría de las recomendaciones respecto a la
MCG reforzando su papel en el control glucémico, y su utilidad
para la toma de decisiones terapéuticas. El uso de la tecnología
debe individualizarse en función de las necesidades, los deseos, el
nivel de conocimientos y la disponibilidad de los dispositivos del
paciente (E).
A las personas con DM se les debería ofrecer cualquier tipo de
dispositivo para mejorar el control de la DM.
Se enfatiza la consideración de iniciar de forma temprana, incluso
en el momento del diagnóstico, la MCG, la infusión subcutánea
continua de insulina (ISCI), y/o administración automatizada de
insulina (AID) en función de las necesidades y preferencias de la
persona o de su cuidador (2025).
Deben ofrecerse sistemas de MCG de escaneo intermitente y continuo
en personas con DM2 tratadas con INS basal. La elección del
dispositivo debe basarse en las circunstancias, preferencias y
necesidades de cada persona.
Se añade la recomendación 7.9 para enfatizar que los informes de
todos los MCG, los dispositivos de INS conectados, y los
sistemas de ISCI y de AID deben estandarizarse con, al menos, el
perfil de glucosa ambulatorio y el resumen semanal. Además, los
profesionales sanitarios deberían tener a su disposición opciones de
datos sin procesar o informes diarios y semanales (2025).
Se añade que el clínico debe ser consciente de la posible interferencia
de ciertos medicamentos y otras sustancias en las mediciones de
glucosa (2025).
Se ha modificado la Tabla 7.3 para incluir la descripción de los
dispositivos de MCG de venta libre (2025).
Se modifica la recomendación previa apoyando el uso de la MCG en
tiempo real (MCGtr) y la MCG de escaneo intermitente (MCGei) para
jóvenes y adultos con DM1 o DM2 en cualquier tipo de tratamiento con
INS (2025).
Se puede considerar el uso de MCGtr o MCGei en adultos con
DM2 en tratamiento con agentes hipoglucemiantes distintos de la
INS para alcanzar y mantener objetivos glucémicos
individualizados (2025).
Se recomiendan los bolígrafos de INS o los dispositivos de ayuda para
la inyección de INS para personas con problemas de destreza o
problemas de visión.
Se modifican las recomendaciones sobre tecnología y embarazo para
alinearla con la Sección 15, «Manejo de la diabetes en el embarazo»,
y reflejar la actualización de los beneficios de la MCG en la DM1 de
gestantes y en otros tipos de DM en el embarazo (2025).
El texto sobre la MCG se amplía notablemente incluyendo información
sobre los sensores integrados con los sistemas de AID. El texto se ha
actualizado en base a las ultimas referencias bibliográficas que
apoyan los beneficios de la MCG en individuos con DM2 tratados
con hipoglucemiantes distintos a la INS. Además, se amplía la
sección sobre MCG mencionando la necesidad de estandarizar los
informes de cualquier dispositivo tecnológico y proporcionando no sólo
resúmenes de una sola página, sino también informes detallados e
incluso a datos sin procesar, especialmente datos que informen sobre
modificaciones de la dosis de INS, como los sistemas AID (2025).
El texto sobre las ISCI y los sistemas de AID se ha ampliado
considerablemente para tratar las características de los distintos
sistemas de AID y sus datos procedentes de ensayos fundamentales y
estudios reales en DM1 y DM2 (2025).
Se debe intentar reforzar el uso de los sistemas de asa cerrado de
código abierto en el manejo de la DM (2025).
Se amplía la información sobre los algoritmos de dosificación
automatizada de INS de código abierto de modo que los profesionales
sanitarios y las personas con diabetes pueden tener un conocimiento
más completo de los riesgos y beneficios. Se especifican dos en
concreto: algoritmo Loop y el algoritmo OpenAP Detallan la utilidad de
estos algoritmos con dispositivos móviles fácilmente accesibles a los
pacientes (2025).
Se deben valorar los beneficios de combinar la tecnología con el
coaching online o virtual para mejorar los resultados glucémicos
en individuos con DM y PRED (2025). Este apartado se ha ampliado
notablemente porque cada vez más personas recurren a Internet en
busca de consejo, orientación, conexión y atención sanitaria.
Es posible encontrar aplicaciones que ayudan al paciente en el
manejo de la DM que han sido totalmente revisadas y aprobadas por
la FDA y otras diseñadas y promocionadas por personas con
relativamente poca habilidad o conocimientos. Actualmente no hay
datos suficientes para ofrecer recomendaciones sobre
aplicaciones específicas para el control, la educación y el apoyo a
la DM (2025).
Un ámbito de especial importancia es el de la privacidad y la
seguridad en línea. Se han desarrollado programas que pueden
ayudar a las personas con DM y proporcionar acceso a sus equipos
sanitarios, ejemplos son Tidepool o Glooko (2025).
También existen muchos programas en línea que ofrecen
asesoramiento sobre el estilo de vida para conseguir perder peso y
aumentar la actividad física. Respecto a la evidencia de estas
intervenciones existen pocos datos de ECA, pero, un estudio
observacional del mundo real en individuos con DM2 tratados con INS
basal, sí ha demostrado cierta eficacia. Por lo tanto, estos programas
de asesoramiento sobre el estilo de vida pueden ser una opción
atractiva y útil para proporcionar apoyo en el cuidado de la DM (2025).
Se enfatiza la importancia de continuar el uso de ISCI o AID en
personas con DM mientras están hospitalizadas cuando sea
clínicamente apropiado y con mediciones confirmatorias de
glucemia para ajustar la dosis de INS y evaluar y tratar la
hipoglucemia (2025).
Esta edición, de nuevo, finaliza este apartado reflexionando sobre
la velocidad en el desarrollo de las nuevas tecnologías para la
DM. Los clínicos deben entender que el objetivo principal es el
paciente con DM y debe elegirse la tecnología más adecuada para
cada individuo. El simple hecho de disponer de un dispositivo o una
aplicación no cambia los resultados a menos que el paciente se
involucre. Esto subraya la necesidad de que el equipo sanitario debe
ayudar a las personas con DM en la selección de dispositivos y
programas y apoye su uso a través de la educación y la formación
continuas. Las expectativas tecnológicas son muy grandes, pero aún
no disponemos de una tecnología que elimine por completo el
autocuidado del propio paciente, las tecnologías descritas en esta
sección solo son herramientas que facilitan el autocuidado del
paciente.
8.-Obesidad y control de peso (sección 8, S167-
180)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S167/157555/8-Obesity-and-Weight-
Management-for-the-Prevention
La obesidad es una enfermedad crónica y a menudo progresiva
que conlleva numerosas complicaciones médicas, físicas y
psicosociales, incluido un riesgo considerablemente mayor de
padecer DM2.
Tanto las pequeñas como las grandes pérdidas de peso deben
considerarse objetivos en cada caso. En particular una pérdida
de peso mayor (10% o más) puede tener efectos modificadores de
la enfermedad, remisión de la DM, y puede mejorar los resultados
CV a largo plazo.
Para apoyar el diagnóstico de obesidad, se justifican mediciones
adicionales: la altura y el peso para calcular el IMC, la distribución de
la grasa corporal, como la circunferencia de la cintura, la relación
cintura-cadera y/o la relación cintura-altura si el IMC no es
determinante (2025).
Se deben controlar las mediciones antropométricas relacionadas con
la obesidad al menos una vez al año para informar sobre las
consideraciones del tratamiento. Durante el tratamiento de control de
peso activo, aumentar el seguimiento al menos cada 3 meses (2025).
Se agrega un extenso texto sobre el estigma del peso y el sesgo
hacia las personas con cuerpos más grandes. Se propone la
empatía y la comprensión de la complejidad del control del peso
entre los profesionales sanitarios como una vía útil para ayudar a
reducir los prejuicios hacia el peso (2025).
Se refleja la importancia del seguimiento continuo, el apoyo y las
intervenciones para las personas que han logrado objetivos de
pérdida de peso para apoyar el mantenimiento de estos objetivos a
largo plazo (2025).
Los cambios de comportamiento que creen un déficit energético
pueden dar lugar a una pérdida de peso. Las recomendaciones
dietéticas deben ser individualizadas según las preferencias y
necesidades nutricionales del paciente (A).
Se deben evaluar los factores sistémicos, estructurales y
socioeconómicos que pueden influir en las pautas dietéticas (C). Las
desigualdades en salud pueden afectar negativamente al aumento del
riesgo de DM y de complicaciones.
Se deben considerar programas estructurados que ofrezcan
asesoramiento conductual (presencial o a distancia) para abordar las
barreras de acceso.
Si se alcanzan los objetivos de pérdida de peso, se recomiendan
programas de mantenimiento del peso a largo plazo (≥1 año). Los
programas eficaces proporcionan contacto y apoyo mensual,
recomiendan el seguimiento continuo del peso corporal (semanal o
más frecuentemente) y otras estrategias de autocontrol, y fomentan la
actividad física regular (200-300 min/semana).
Se recomienda el cribado de la malnutrición en personas con DM y
obesidad que han perdido mucho peso, especialmente en
aquellos que se han sometido a cirugía metabólica y en quienes
reciben tratamiento con terapia farmacológica para el manejo del
peso (2025).
Se debe considerar la CM para controlar peso y glucemia en
personas con DM con IMC ≥ 30 Kg/m2.
Controlar a las personas sometidas a CM para detectar una pérdida
de peso insuficiente o una recuperación de peso al menos cada 6-12
meses. En los casos con pérdida de peso insuficiente o recuperación
de peso, evaluar los posibles factores predisponentes y, si procede,
considere otras intervenciones para perder peso (p. ej., farmacoterapia
para la obesidad)
Se añade una recomendación específica para continuar con la
farmacoterapia de control de peso, según esté indicado, después
de alcanzar los objetivos de pérdida de peso para mantener los
beneficios para la salud y evitar la recuperación de peso y
empeoramiento de las anomalías cardiometabólicas que suelen
derivarse de la interrupción súbita de la farmacoterapia (2025).
Se deben valorar los riesgos de estas medicaciones frente a los
potenciales beneficios (A). Si la respuesta del paciente al fármaco es
efectiva (>5% de pérdida de peso después de 3 meses), es probable
que se pierda más peso manteniendo el medicamento. Sin embargo,
cuando la respuesta es insuficiente (<5% de pérdida de peso
después de 3 meses), o si hay problemas significativos de
seguridad o tolerabilidad, se debe considerar la suspensión del
fármaco y valorar otros tratamientos alternativos (A).
Si se sospecha hipoglucemia posterior a una cirugía metabólica, la
evaluación clínica debe excluir otros posibles trastornos que
contribuyan a la hipoglucemia, y el manejo debe incluir educación,
terapia médica nutricional con un dietista-nutricionista registrado y
experimentado en hipoglucemia posterior a cirugía metabólica, así
como tratamiento farmacológico, según sea necesario. En personas
con hipoglucemia posterior a una cirugía metabólica, utilizar la
MCG para mejorar la seguridad (2025).
Se ha actualizado la tabla 8.1 sobre la eficacia, los efectos
secundarios habituales, las consideraciones de seguridad de las
opciones farmacoterapéuticas aprobadas para el control del
peso (2025).
También ha sido actualizada la tabla 8.2 proporcionando información
detallada sobre los costes de las opciones farmacoterapéuticas
aprobadas para el control del peso (2025).
Se añade un extenso texto sobre el coste de la medicación y la
barrera económica en el acceso a estos fármacos, los
profesionales sanitarios deben ser conscientes de estas circunstancias
a la hora de aconsejar sobre determinados tratamientos (2025).
9.-Terapia farmacológica del control glucémico
(sección 9, S181-206)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S181/157569/9-Pharmacologic-
Approaches-to-Glycemic-Treatment
Esta sección ha sido reorganizada de forma muy amplia, y se han
añadido dos nuevos subapartados finales. Un subapartado titulado
"Recomendaciones adicionales para todas las personas con diabetes",
que incluye nuevas recomendaciones, así como recomendaciones
previamente enumeradas junto con las dirigidas a personas con DM1
o DM2, siempre que sean pertinentes independientemente del tipo de
DM. Y otro subapartado titulado "Circunstancias y poblaciones
especiales".
DM1
Como todos los años, pocos cambios en el apartado de DM1.
La INS sigue siendo el tratamiento de la DM1. La utilización de
análogos de la INS se ha asociado con un menor riesgo de
hipoglucemia, menor ganancia ponderal y reducciones de la HbA1c
que las INS humanas. Asimismo, los nuevos análogos de acción
prolongada (U-300 glargina o degludec) presentan menor riesgo
de hipoglucemia comparado con la glargina U-100 en pacientes
con DM1.
Para la mayoría de los adultos con DM1, los análogos de INS (o INS
inhalada) son preferibles a las INS humanas inyectables para
minimizar el riesgo de hipoglucemia.
Se ha se ha ampliado el subapartado sobre la técnica de
administración de INS para abordar la INS inhalada y el uso de
parches de INS en bolo. (2025)
El precepto central en el manejo de la INS en el paciente con DM1
es que sea administrada en un régimen planificado y adaptado a
la persona para alcanzar el objetivo glucémico y, al mismo
tiempo, evitar complicaciones como la CAD y la hipoglucemia.
Se recomienda el uso precoz de la MCG en adultos con DM1 para
mejorar los resultados glucémicos y la calidad de vida y
minimizar la hipoglucemia. Y se recomiendan los sistemas
automáticos de administración de insulina para todos los adultos con
DM1.
Se ha revisado la Figura 9.1 agregándose una declaración general a la
Tabla 9.1 sobre los ajustes de dosis al utilizar sistemas de
administración automatizada de insulina (AID). (2025)
La mayoría de los adultos con DM1 deberían recibir educación sobre
cómo adecuar las dosis de INS. Y sobre cómo modificar la dosis de
INS en función de la glucemia concurrente, las tendencias glucémicas,
la gestión de los días de enfermedad y la actividad física prevista.
DM2
Se mantienen la mayoría de las recomendaciones incorporadas
en los años previos con respecto al consenso ADA/EASD de 2022
que aboga por un enfoque holístico, multifactorial y centrado en
la persona que tenga en cuenta la naturaleza vitalicia de la DM2.
El algoritmo se ha simplificado levemente de forma visual, pero las
recomendaciones se mantienen en el texto del capítulo.
Se enfatiza la importancia de seleccionar medicamentos
reductores de glucosa que ofrezcan una efectividad suficiente y
que logren y mantengan múltiples objetivos de tratamiento
simultáneamente. Esto incluye mejorar los resultados CV, renales, de
peso y otros resultados relevantes, reducir el riesgo de hipoglucemia,
y considerar aspectos como el costo, el acceso, el riesgo de
reacciones adversas y las preferencias individuales. (2025)
En cuanto a la priorización sobre el peso, siguen haciendo
hincapié en los hábitos saludables (alimentación y ejercicio),
valorar fármacos con reducción de peso o cirugía bariátrica. En la
elección del fármaco hipoglucemiante se ha observado en la pérdida
de peso una eficacia muy alta: (semaglutida y tirzepatida), alta
(dulaglutida y liraglutida), media (otros arGLP1 e iSGLT2) y neutra
(metformina e iDPP4).
En adultos con DM2 que no hayan alcanzado sus objetivos
glucémicos individualizados, la selección de los fármacos
hipoglucemiantes posteriores debe tener en cuenta los objetivos
glucémicos y de peso individualizados, así como la presencia de otras
comorbilidades metabólicas y el riesgo de hipoglucemia.
Se han realizado revisiones y adiciones significativas a las
recomendaciones relacionadas con la DM2 y la selección de terapias
farmacológicas para mejorar los resultados en salud de los pacientes.
Estos cambios tienen como objetivo proporcionar un enfoque más
claro, basado en evidencia, y centrado en el paciente para el manejo
de la DM2 y las patologías asociadas.
Se aconseja la elección de medicamentos para individuos con
DM2 y riesgo elevado o enfermedad cardiovascular
aterosclerótica establecida (ECVA), como los arGLP1 y los
iSGLT2 no solo para el control glucémico, sino también como una
estrategia integral para la reducción del riesgo CV, incluso
independientemente de los niveles de HbA1c.
Esta edición incluye orientación para el manejo de la insuficiencia
cardíaca (IC). Los iSGLT2 son recomendados como parte del
manejo integral. Este enfoque tiene como objetivo no solo el control
glucémico, sino también la prevención de hospitalizaciones por IC,
independientemente de los niveles de HbA1c (2025)
Se recomienda el uso de arGLP1 con beneficios demostrados en
personas con DM2, IC sintomática con fracción de eyección
preservada y obesidad. Estos medicamentos ofrecen beneficios
tanto para el control glucémico como para la reducción de los
síntomas relacionados con la IC, independientemente de los niveles
de HbA1c (2025)
Se sugiere el uso de iSGLT2 o arGLP1 con beneficios
demostrados en individuos con DM2 y ERC. (2025)
En adultos con DM2, MASLD y sobrepeso u obesidad, se
recomienda considerar el uso de un arGLP1 o un agonista dual
GIP/GLP1 (como tirzepatida). Estos agentes pueden proporcionar
beneficios en el manejo glucémico, la pérdida de peso y en la
mejoría de la MASH, en combinación con intervenciones
saludables (2025)
En adultos con DM2 y MASH confirmada por biopsia, o con alto
riesgo de fibrosis hepática identificado mediante pruebas no
invasivas, se recomienda priorizar el uso de pioglitazona, un
arGLP1, o un dual GIP/GLP1. Estos agentes no solo son eficaces
para el manejo glucémico, sino que también pueden ofrecer
beneficios significativos en la progresión y manejo de la
MASH (2025). Se introducen recomendaciones para sugerir
tratamientos con arGLP1, agonistas duales GIP /GLP1,
pioglitazona, o combinaciones de arGLP1 y pioglitazona según el
riesgo de la enfermedad hepática y las necesidades de manejo
del peso (2025).
El algoritmo farmacológico de la DM2 (Fig. 9.3) y el texto relacionado
han sido ampliamente revisados para facilitar la selección basada en
evidencia de terapias reductoras de glucosa según objetivos
individualizados, incluyendo nuevas consideraciones relacionadas con
la MASLD y su forma más avanzada, la MASH. (2025)
Aclaran la necesidad de reevaluar el uso o la dosis de medicamentos
con mayor riesgo de hipoglucemia (sulfonilureas, meglitinidas e INS) al
iniciar una nueva terapia reductora de glucosa. (2025)
Se deben evitar combinaciones innecesarias, advierte contra el uso
concurrente de iDPP4 con arGLP1, dado que no ofrece beneficios
adicionales en la reducción de glucosa. (2025)
En adultos con DM2, se debe iniciar tratamiento con INS
independientemente del tratamiento hipoglucemiante de base o
del estadio de la enfermedad si hay indicios de catabolismo, si se
presentan síntomas de hiperglucemia o cuando los niveles de
HbA1c o glucemia son muy elevados (HbA1c >10% o glucemia
≥300 mg/dL)
En adultos con DM2, se prefiere arGLP1 o dual GIP/GLP1 a la INS.
Su prescripción debe valorarse antes de iniciar una
insulinización.
Si se utiliza INS, se recomienda el tratamiento combinado con un
arGLP1 o Tirzepatida para lograr una mayor eficacia glucémica,
así como efectos beneficiosos sobre el peso y el riesgo de
hipoglucemia en adultos con DM2. La dosificación de INS debe
reevaluarse al añadir o aumentar la dosis de un arGLP1 o agonista
dual.
En adultos con DM2, los hipoglucemiantes que aporten beneficios
glucémicos, metabólicos, renales o reducción de peso se pueden
continuar tras el inicio de insulinización.
Se ha revisado la Figura 9.4 para mayor claridad y se amplió la lista de
opciones de INS prandial. (2025)
Se elimina la consideración de dosis de insulina basal superiores
a 0.5 unidades/kg/día como evidencia de sobretratamiento basal.
En su lugar, se recomienda utilizar signos de sobretratamiento basal,
que incluyen una diferencia significativa en los niveles de glucosa
entre la hora de acostarse y la mañana, o entre los niveles
postprandiales y preprandiales, la ocurrencia de hipoglucemia (tanto
consciente como no consciente) y una alta variabilidad
glucémica. (2025)
En el nuevo subapartado "Circunstancias y poblaciones especiales",
se añadieron ciertas consideraciones sobre la escasez de
medicamentos, manejo de otros tipos de DM… Estas adiciones
buscan proporcionar un enfoque más específico y personalizado para
manejar la DM en circunstancias especiales o poblaciones con
necesidades particulares. (2025)
No se recomienda el uso de productos compuestos no aprobados por
la FDA debido a la incertidumbre sobre su contenido, seguridad,
calidad y eficacia. En caso de escasez de un medicamento para
reducir la glucosa, se sugiere cambiar a otro medicamento aprobado
por la FDA con eficacia similar, según corresponda clínicamente. Una
vez resuelta la escasez, se debe reevaluar la posibilidad de retomar el
medicamento original aprobado por la FDA. (2025)
La DM secundaria a quimioterapia puede ser transitoria o permanente.
En función de la quimioterapia se puede optar por diferentes fármacos
hipoglucemiantes. (2025)
En casos de DM pancreatogénica debe iniciarse tratamiento temprano
con insulina. (2025)
En pacientes con antecedentes de pancreatitis deben evitarse los
arGLP-1, el combinado de GIP/GLP1, y los iDPP-4. (2025)
En casos de DM relacionada con fibrosis quística se debe optar por la
INS y/o bombas de INS. (2025)
En personas que establecen una DM postrasplante, muchos precisan
de INS, mientras en el manejo a largo plazo pueden utilizarse terapias
no insulínicas. (2025)
En los casos de diabetes de aparición en la madurez de los jóvenes
(maturity-onset diabetes- MODY) pueden utilizarse sulfonilureas, pero
muchos terminan con INS. (2025)
10.-Manejo del riesgo cardiovascular (sección 10,
S207-S238)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S207/157549/10-Cardiovascular-
Disease-and-Risk-Management
Control de la presión arterial
Insisten en la necesidad de un enfoque multifactorial para la reducción
global del riesgo de las complicaciones de la DM. (Control de la
glucemia, PA y lípidos y la incorporación de terapias específicas con
beneficios CV y renales) (Fig. 10.1).
La PA debe medirse en cada visita clínica de rutina, o al menos
cada 6 meses. (2025). A las personas con PA elevada sin diagnóstico
de hipertensión (PAS 120–129 mmHg y PAD <80 mmHg) se les debe
confirmar la PA mediante múltiples lecturas, incluidas las mediciones
en un día diferente, para diagnosticar la hipertensión (A).
La HTA se define como una PAS ≥ 130 mmHg o una PAD ≥ 80
mmHg basada en un promedio de dos o más mediciones
obtenidas en dos o más ocasiones (A). Coincide con la definición
establecida por el Colegio Americano de Cardiología (ACC) y la
Asociación Americana del Corazón (AHA). En pacientes con ECV y
con una PA ≥ 180/110 mmHg podría diagnosticarse de HTA (E).
Se recomienda que todos los pacientes con DM e HTA monitoricen su
PA en su domicilio después de recibir la educación adecuada.
(A). Para las personas con DM e HTA, los objetivos de PA deben
individualizarse mediante un proceso de toma de decisiones
compartido que aborde el RCV, los posibles efectos adversos de los
medicamentos antihipertensivos y las preferencias del paciente (B).
No se recomienda la toma de dosis al acostarse.
En cuanto al objetivo de tratamiento de la PA en personas con
DM e HTA, es inferior a 130/80 mmHg, si se puede alcanzar de
forma segura (A). Todo ello en consonancia con las directrices del
ACC/AHA, la Sociedad Internacional de HTA y la Sociedad Europea
de Cardiología.
Se revisan de forma extensa los estudios ACCORD-BP (Action to
Control Cardiovascular Risk in Diabetes- Blood Pressure), ADVANCE
(Action in Diabetes and Vascular Disease: Preterax and Diamicron
Modified Release Controlled Evaluation), HOT (Hypertension Optimal
Treatment) y SPRINT (Systolic Blood Pressure Intervention Trial), y
STEP (Strategy of Blood Pressure Intervention in the Elderly
Hypertensive Patients). La Fig 10.2 (algoritmo de tratamiento) se
actualiza en consecuencia. (2025)
La recomendación para mujeres embarazadas con DM e HTA,
plantea un objetivo de PA 140/90 mmHg para el inicio o la
titulación del tratamiento, sin aumento del riesgo de peso al
nacer (A). Existen datos limitados sobre el valor óptimo inferior límite,
pero la terapia debe disminuirse para la PA < 90/60 mmHg (E). Se
sugiere un objetivo de PA de 110–135/85 mmHg con el fin de reducir
el riesgo de HTA materna acelerada (A).
Para las personas con PA >120/80 mmHg, la intervención en el estilo
de vida consiste en pérdida de peso cuando esté indicado, un patrón
de alimentación que incluye la reducción de la ingesta de sodio y el
aumento de la ingesta de potasio, moderación en la ingesta de
alcohol, abandono del hábito de fumar y aumento de la actividad física
(A). (2025)
En cuanto a la intervención farmacológica, las personas con PA
confirmada ≥ 130/80 mmHg son susceptibles de iniciar y titular la
terapia farmacológica para lograr el objetivo de PA recomendado
< 130/80 mmHg (A).
Personas con PA confirmada ≥150/90 mmHg además de MEV se
debería iniciar el tratamiento con dos fármacos o una
combinación de medicamentos en una sola pastilla que reducen
los eventos cardiovasculares en personas con DM (A) (2025). Las
personas con PA entre 130/80 mmHg y 150/90 mmHg pueden
comenzar con un solo fármaco.
El tratamiento de la HTA debe incluir clases de medicamentos que
hayan demostrado reducir los EvCV en personas con DM (IECA,
ARA2, diuréticos tiazídicos o bloqueadores del canal del calcio
dihidropiridínicos) (A). Los IECA o ARA 2 se recomiendan como
tratamiento de primera línea en personas con DM y enfermedad
coronaria (A). Sin embargo, no deberían usarse las combinaciones de
estos grupos farmacológicos, incluidos ARA2/inhibidores de neprilisina
(A).
Los IECA o los ARA2 a dosis máxima tolerada, son los fármacos
de primera línea en HTA si el paciente con DM presenta un cociente
albúmina-creatinina (CAC) ≥ 300 mg/g (A) o 30-299 mg/g (B). Si una
clase no es tolerada, se debe sustituir por la otra (B).
Se recomienda controlar la creatinina, el potasio cuando se utilizan
IECA, ARA2 o ARM, y la hipocalemia cuando se utilizan diuréticos
dentro de los 7 a 14 días después del inicio o después de un cambio
de dosis (B).
Los IECA, ARA2, ARM, los inhibidores directos de la renina y los
inhibidores de la neprilisina deben evitarse en personas sexualmente
activas en edad fértil que no utilicen métodos anticonceptivos fiables y
que estén contraindicados durante el embarazo (A). (2025)
Las personas con “HTA resistente” que no alcanzan los objetivos de
PA con tres fármacos incluido un diurético, deben ser consideradas
para terapia con ARM (espironolactona y eplerenona) (A).
Manejo de lípidos
En cuanto al control lipídico, al margen de la MEV focalizada en la
pérdida de peso (si está indicado), recomiendan la Dieta
Mediterránea, reduciendo las grasas saturadas y trans;
incrementando la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados
omega-3, fibra, la ingesta de estanoles/esteroles e incrementar la
actividad física para mejorar el perfil lipídico y reducir el riesgo de
ECVA en los pacientes con DM (A). Del mismo modo se debe
optimizar el control glucémico si los niveles de triglicéridos (TG) están
elevados (≥150 mg/dl) y/o las lipoproteínas de alta densidad (HDL-c)
están bajas (< 40 mg/dl en varones e < 50 mg/dl en mujeres) (C).
En adultos con PRED o DM que no toman estatinas u otros
tratamientos para reducir los lípidos, es razonable obtener un perfil
lipídico en el momento del diagnóstico, en una evaluación médica
inicial, anualmente a partir de entonces o con mayor frecuencia si está
indicado (E). (2025)
Pedir un perfil de lípidos al inicio del tratamiento hipolipemiante, a las 4
a 12 semanas después del inicio o de un cambio en la dosis, y
anualmente a partir de entonces, ya que puede ayudar a monitorear la
respuesta al tratamiento e informar la toma de medicamentos (A).
En el caso de las personas con DM de entre 20 y 39 años con
factores de riesgo adicionales de ECVA, puede ser razonable
iniciar un tratamiento con estatinas además de una terapia de
estilo de vida (C).
En los pacientes con DM entre 40-75 años sin ECVA se recomienda
utilizar estatinas de moderada intensidad (A). (Tabla 10.1). Las
Figuras 10.3 y 10.4 ilustran las recomendaciones para la prevención
primaria y secundaria de la ECVA, respectivamente, en personas con
DM que utilizan terapia para reducir el colesterol.
Para las personas con DM de 40 a 75 años de edad con alto RCV,
incluidas aquellas con uno o más FRCV, se recomienda usar una
terapia de estatinas de alta intensidad para reducir las
lipoproteínas de baja densidad (LDL-c) en ≥ 50 % del valor inicial
y alcanzar un objetivo LDL-c < 70 mg/dl (A). Además, en personas
con DM de 40 a 75 años de edad con mayor RCV, especialmente
aquellas con múltiples FRCV y un LDL-c de ≥ 70 mg/dl, puede ser
razonable agregar ezetimiba o un inhibidor de PCSK9 (Proprotein
Convertasa Subtilisin /Kexin 9) al máximo tratamiento tolerado
con estatinas (B).
En pacientes con DM mayores de 75 años que ya reciben tratamiento
con estatinas, es razonable continuar con el tratamiento (B) y puede
ser razonable iniciar una terapia con estatinas de intensidad moderada
después de la discusión de posibles beneficios y riesgos (C).
En personas con DM intolerantes a las estatinas, se recomienda el
tratamiento con ácido bempedoico para reducir las tasas de EvCV
como plan alternativo para reducir el colesterol (A).
En la mayoría de las circunstancias, los agentes hipolipemiantes
deben suspenderse antes de la concepción y evitarse en personas
sexualmente activas en edad fértil que no estén usando un método
anticonceptivo (B). En algunas circunstancias (por ejemplo, para
personas con hipercolesterolemia familiar o evento de ECVA previo),
la terapia con estatinas puede continuar cuando los beneficios
superen los riesgos (E). (2025)
Ante pacientes de cualquier edad con DM y ECVA previa, debe
añadirse una estatina de alta intensidad a la MEV (A). También se
recomienda el tratamiento con estatinas de alta intensidad para lograr
una reducción del LDL-c de ≥ 50 % desde el inicio y un objetivo de
LDL-c inferior a 55 mg/dl. Si el objetivo no se logra con la terapia
máxima tolerada con estatinas, se recomienda agregar ezetimiba o un
inhibidor de PCSK9 (B). Para individuos que no toleran la intensidad
prevista, debe usarse el máximo tolerado de estatina (E).
En el caso de las personas con DM y ECVA intolerantes a las
estatinas, se debe considerar la terapia con inhibidor de PCSK9
con anticuerpos monoclonales (A), la terapia con ácido
bempedoico (A), o la terapia con inhibidor de PCSK9 con
inclisiran siRNA (E) deben considerarse como una terapia
alternativa para reducir el colesterol.
Los pasos iniciales para el manejo de personas intolerantes a las
estatinas pueden incluir las siguientes opciones: cambiar a una
estatina de alta intensidad alternativa, si está indicada; optar por una
estatina de intensidad moderada o baja; reducir la dosis de la estatina;
o implementar un esquema de dosificación no diaria.
En pacientes con TG ≥ 500mg /dl, se debe evaluar las causas
secundarias, y considerar tratar para reducir el riesgo de pancreatitis
(C). En adultos con hipertrigliceridemia (TG en ayunas >150 mg/dl o
TG sin ayunas >175 mg/dl), debemos abordar y tratar los factores
relacionados con el estilo de vida (obesidad y síndrome metabólico),
los factores secundarios (diabetes, enfermedad hepática o renal
crónica y/o síndrome nefrótico e hipotiroidismo) y los medicamentos
que aumentan los TG (C). En individuos con ECVA u otros factores
de RCV que toman una estatina con LDLc controlado, pero TG
135–499 mg/dl, la adición de icosapento de etilo puede
considerarse para reducir el RCV (modifica recomendación pasa
de A a B). (2025)
No se ha demostrado que la terapia combinada de estatinas más
fibratos mejore los resultados de la ECVA y, en general, no se
recomienda (A). No se ha demostrado que la terapia combinada de
estatinas más niacina proporcione un beneficio CV adicional en
comparación con la terapia con estatinas sola, puede aumentar el
riesgo de ACV con efectos secundarios adicionales y, en general, no
se recomienda (A).
Agentes antiplaquetarios
Se mantiene la aspirina (75-162 mg/día) en prevención secundaria
en pacientes con DM y ECVA previa (A). Si existiera una alergia a la
aspirina, puede emplearse clopidogrel (75 mg/día) (B).
La terapia antiagregante dual (bajas dosis de aspirina junto con
inhibidores del receptor plaquetario P2Y12) en pacientes con DM tras
un síndrome coronario agudo o ACV isquémico/AIT debería valorarse
en un enfoque de equipo interprofesional que incluya un especialista
cardiovascular o neurológico para decidir la duración del tratamiento
(E).
La doble terapia de aspirina con dosis baja de rivaroxaban
debería considerarse en pacientes con patología coronaria
estable y/o enfermedad arterial periférica (EAP) con bajo riesgo
de sangrado para prevenir EvCV y eventos adversos en las
extremidades (A).
En prevención primaria se puede utilizar la aspirina (75-162 mg/d)
en personas con DM que tienen un alto RCV, después de discutir
con el paciente sobre los beneficios CV frente al hecho de
aumentar el riesgo de sangrado (A). Con la evidencia actual
(ARRIVE, ASPREE, ASCEND y ADAPTABLE) en prevención primaria,
el uso de la aspirina en general puede no recomendarse.
Enfermedad cardiovascular
En pacientes asintomáticos no se recomienda el cribado de rutina
de la enfermedad coronaria, ya que no mejora los resultados
siempre que se traten los factores de riesgo de la ECVA (A).
Considerar la posibilidad de realizar estudios para la enfermedad de la
arteria coronaria en presencia de cualquiera de los siguientes: signos
o síntomas de enfermedad cardíaca o vascular asociada, incluidos
soplos carotídeos, accidente isquémico transitorio, accidente
cerebrovascular, claudicación o EAP; o anomalías en el
electrocardiograma (p.ej. ondas Q) (E). (2025)
Las personas con DM tienen un mayor riesgo de desarrollar anomalías
cardíacas estructurales o funcionales asintomáticas (IC en estadio B)
o IC sintomática (estadio C). Considerar la medición del péptido
natriurético (BNP o NTproBNP) para facilitar la prevención de la
IC en estadio C (B).
En individuos asintomáticos con DM y un nivel de BNP anormal, se
recomienda la ecocardiografía para identificar la IC en etapa B. (A)
para facilitar la prevención o progresión a etapas sintomáticas de IC.
En personas asintomáticas con DM y ≥ 65 años (2025), enfermedad
microvascular en cualquier localización, o complicaciones en los pies o
cualquier daño en órganos diana, se recomienda la detección de
enfermedad arterial periférica (EAP) con la prueba del índice tobillo-
brazo (ITB) si un diagnóstico de EAP cambiara el tratamiento (se
modifica a evidencia B). En personas con DM de ≥ 10 años de
duración, se debe considerar la detección de EAP (se modifica a
evidencia E).
En los pacientes DM2 con ECVA o ERC establecida, se
recomienda un iSGLT2 o un arGLP1 con beneficio CV
demostrado para reducir el RCV y/o como pauta hipoglucemiante
(A).
En personas con DM2 y ECVA, múltiples factores de riesgo o ERC
un iSGLT2 con beneficio CV demostrado para reducir el riesgo de
EvCV mayores (MACES) y/o hospitalización por IC (A). En
personas con DM2 y ECVA establecida o múltiples FRCV de
ECVA, se recomienda un arGLP1 con beneficio CV demostrado
para reducir el riesgo de MACE (A). En personas con DM2 y ECVA
establecida o múltiples FRCV de ECVA, combinar un iSGLT2 y un
aGLP1 con beneficio CV demostrado para la reducción del riesgo
EvCV y renal (A).
En personas con DM2 e IC establecida con Insuficiencia Cardiaca
con Fracción de Eyección Reducida (ICFER) o Insuficiencia
Cardiaca con Fracción de Eyección Preservada (ICFEP), se
recomienda un iSGLT2 (incluido el iSGLT1/2) con beneficio
demostrado en esta población de pacientes para reducir el riesgo de
empeoramiento de la IC y muerte cardiovascular (MCV) (A).
En personas con DM2 con ICFER o ICFEP, un iSGLT2 con beneficio
probado en esta población, para mejorar síntomas, limitaciones físicas
y calidad de vida (A).
Para personas con DM2 y ERC con albuminuria tratadas con
dosis máximas toleradas de un IECA o ARA2, se recomienda
agregar Finerenona para mejorar los resultados CV y reducir el
riesgo de progresión de la ERC (A).
En personas con DM con ECVA establecida o edad ≥ 55 años con
FRCV adicionales, se recomienda el tratamiento con IECA o ARA2
para reducir el riesgo de EvCV y mortalidad (A).
Se recomienda un enfoque interprofesional en personas con DM e IC
asintomática en estadio B para optimizar el tratamiento médico, y así
reducir el riesgo de progresión a IC sintomática (estadio C). (A) En
esta población se recomiendan los IECA/ARA2 y bloqueadores beta
para reducir el riesgo de progresión a IC sintomática (estadio C) (A).
En personas con DM2 e IC en estadio B asintomática o con alto riesgo
de ECV establecida, se recomienda el tratamiento con un iSGLT2
(incluidos los iSGLT-1/2) para reducir el riesgo de hospitalización por
insuficiencia cardíaca (A).
En personas con DM2, obesidad e IC sintomática con ICFEP, se
recomienda la terapia con un arGLP1 con beneficio demostrado
para la reducción de los síntomas relacionados con la
insuficiencia cardíaca, las limitaciones físicas y la función de
ejercicio (A). (2025)
En personas con DM2 y enfermedad renal diabética, se recomienda
finerenona para reducir el riesgo de hospitalización por
insuficiencia cardíaca (A).
En personas con DM, se recomienda el tratamiento médico dirigido
para el IAM y la IC sintomática en estadio C con IECA/ARA2, ARM,
inhibidores del receptor de angiotensina/neprilisina, bloqueadores beta
e iSGLT2, similar al tratamiento en personas sin diabetes (A). (2025)
En personas con DM2 e IC estable, se puede continuar con la MET
para reducir la glucosa si la FGe permanece superior a 30 ml/min/
1,73 m2, pero debería evitarse en personas inestables u
hospitalizadas por IC (B).
Las personas con DM1 y aquellas con DM2 que son propensas a la
cetosis y/o aquellas que consumen dietas cetogénicas y son tratadas
con un iSGLT deben recibir educación sobre los riesgos y signos de la
CAD y los métodos de gestión de riesgos, y se les deben proporcionar
herramientas adecuadas para medición precisa de cetonas (E).
La Figura 10.5 ilustra las recomendaciones para la detección de ECV
asintomáticas y no diagnosticadas, y la Figura 10.6 brinda una
descripción general de las recomendaciones para la prevención del
desarrollo de IC sintomática en personas con DM.
11.-Enfermedad renal crónica y manejo del riesgo
(sección 11, S239-251)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S239/157554/11-Chronic-Kidney-
Disease-and-Risk-Management
Es necesario determinar una vez al año la albuminuria en orina y la
FGe en los pacientes con DM1 con una duración de 5 años o más, en
todos los pacientes con DM2, y en aquellos que a su vez padezcan
HTA (B).
Según el estadio de la ERC (FGe y la albuminuria) en la Figura
11.1 se ilustra la frecuencia de visitas (de 1 a 4 veces al año) y la
derivación a nefrología necesaria para cada caso.
Igualmente, es necesaria la optimización del control de la glucosa y de
la PA (objetivo <130/80 mmHg) y la reducción de la variabilidad de la
PA para reducir el riesgo o ralentizar la progresión de la ERC y reducir
el RCV (A). En pacientes con DM e HTA, se recomienda pautar un
IECA o ARA2 (deben ajustarse a la dosis máxima tolerada) con
CAC 30-299 mg/g (B) y en CAC superior o igual a 300 mg/g de y/o
FGe inferior a 60 ml/min/1,73 m2 para prevenir la progresión de la
ERC y reducir los EvCV (A).
Será preciso el controln adecuado de los niveles séricos elevados de
creatinina, potasio e hipocalemia cuando se utilizan los IECA o ARA2
o ARM o diuréticos (B). Los IECA y ARA2 no se recomiendan para la
prevención primaria de ERC en pacientes con PA normal, CAC inferior
a 30 mg/g y FGe normal (A). No se debe suspender el bloqueo del
sistema renina-angiotensina (SRA) por incrementos menores o igual al
30% en la creatinina en ausencia de depleción del volumen (A).
En los pacientes con DM2 y ERC, se recomienda el uso de los
iSGLT2, dado su beneficio demostrado en la reducción de la
progresión de la ERC y de los EvCV en aquellos con una tasa FGe
≥ 20 ml/min/1,73 m² (A). Además, los iSGLT2 disminuyen el riesgo de
IC, independientemente del control glucémico.
Por otra parte, en esta población, se sugiere el uso de arGLP1
con evidencia sólida de reducción del RCV y de la progresión de
la ERC (A). (2025)
Finalmente, para reducir el riesgo CV y la progresión de la ERC en
pacientes con albuminuria, se recomienda el uso de un ARM no
esteroideo, siempre que la FGe sea ≥ 25 ml/min/1,73 m2. Es
imprescindible realizar un monitoreo regular de los niveles de
potasio (A). (2025)
Los medicamentos antihipertensivos con potencial teratogénico deben
evitarse en personas sexualmente activas en edad fértil que no utilicen
métodos anticonceptivos. En estos casos, es fundamental cambiar a
tratamientos considerados más seguros antes de la concepción y
durante el embarazo (B). (2025)
El objetivo es reducir la albúmina urinaria en ≥ 30 % en personas con
ERC y albuminuria ≥ 300 mg/g para retardar la progresión de la ERC.
(B)
En pacientes con ERC estadio G3 o superior no dependiente de
diálisis, se debe limitar el aporte de proteínas en la ingesta a un
máximo de 0,8 g/kg por día (A). Sin embargo, en los pacientes en
diálisis, se deben considerar niveles más altos (1-1,2 g/Kg por día) de
proteínas en la dieta, ya que la desnutrición es un problema
importante en algunos pacientes en diálisis (B).
Será preciso derivar a nefrología si existiera un aumento continuo
del CAC y/o si el FGe baja de 30 ml/min/1,73 m2 (A). Mantienen la
recomendación de derivar si se tiene dudas sobre la etiología de la
ERC, problemas de manejo o una ERC que progresa rápidamente (B).
La Tabla 11.1 describe las razones para considerar enfermedades
renales no relacionadas con la DM en personas con ERC y diabetes.
Por su parte, la Tabla 11.2 aborda un enfoque integral destinado a
optimizar los resultados en pacientes con DM2 y ERC. Finalmente, la
Tabla 11.3 destaca intervenciones eficaces para reducir la
albuminuria.
12.-Retinopatía, neuropatía y cuidado de los pies
(sección 12, S252-265)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S252/157552/12-Retinopathy-
Neuropathy-and-Foot-Care-Standards
Retinopatía
En cuanto a la retinopatía diabética (RD) aconsejan implementar
estrategias para ayudar a las personas con DM a alcanzar sus
objetivos glucémicos, de lípidos y la PA, reducir o retardar la
progresión de la misma (A).
Se debe valorar el estado de la RD al intensificar el tratamiento
hipoglucemiante como los aGLP1 (sin existir asociación per se
con ella), puesto que reducciones rápidas en HbA1c pueden estar
asociadas con un empeoramiento inicial de la RD.
La evaluación de la retinografía se debe hacer a los 5 años del
inicio de la DM1 y al diagnóstico en la DM2 (B).
Los autores señalan que, si la glucemia está bien controlada y no
existe RD en uno o más exámenes, las revisiones podrían ser anuales
o bienal (B). Por el contrario, ante la presencia de cualquier nivel de
RD, el examen será al menos anual (B). La FDA ha autorizado 3
algoritmos (IDx-DR, AEYE-DS, EyeArt) de inteligencia artificial (IA)
para la lectura de las retinografías. Dichos programas deben
proporcionar vías para la derivación oportuna a un examen ocular
completo cuando esté indicado (B).
Las personas con DM1 o DM2 se debe realizar un examen ocular
antes del embarazo, así como en el primer trimestre, y es posible que
deban ser monitoreadas cada trimestre y durante 1 año después del
parto, según lo indique el grado de retinopatía (B). (2025) La
Diabetes gestacional no requiere examen ocular.
Sigue la recomendación de los factores de inhibición del crecimiento
vásculo-endotelial (VEGF) (aflibercept y ranibizumab) como alternativa
al tratamiento tradicional habitual como la terapia de
panfotocoagulación mediante láser en pacientes en RD proliferativa
(RDP) y algunos casos en RD no proliferativa (RDNP) severa (A) que
reduce el riesgo de pérdida de visión de los pacientes. Igualmente, se
recomiendan los VEGF (bevacizumab, ranibizumab, aflibercept,
brolucizumab y faricimab) en Edema Macular Diabético (EMD) que
afecta el centro foveal y afecta la agudeza visual. (A).
La fotocoagulación macular e inyecciones intravítreas de
corticosteroides son tratamientos razonables en ojos con persistencia
EMD a pesar de la terapia previa con VEGF u ojos que no son
candidatos para este abordaje de primera línea (A).
La presencia de RD no es una contraindicación para el
tratamiento con aspirina para cardioprotección, ya que la aspirina
no aumenta el riesgo de hemorragia retiniana (A). (2025)
Las personas que experimentan pérdida de visión debido a la diabetes
deben recibir asesoramiento sobre la disponibilidad de rehabilitación
de la visión para lograr la máxima función, independencia y calidad de
vida.
Se ha demostrado que la reducción de la PA disminuye la progresión
de la RD, aunque los objetivos estrictos (PAS <120 mmHg) no aportan
beneficios adicionales. En personas con dislipidemia, la progresión
de la RD puede ralentizarse con la adición de fenofibrato, en
particular con RD temprana al inicio. (2025)
Neuropatía
En cuanto a la neuropatía periférica se mantiene la evaluación de la
misma al diagnóstico de la DM2 y a los 5 años de la DM1 y con un
seguimiento anual (B). La optimización glucémica previene o retrasa el
desarrollo de la neuropatía en los pacientes con DM1 (A) y atenúa la
progresión en los pacientes con DM2(C). La optimización del peso, la
PA y los lípidos reduce el riesgo o enlentece la progresión de la
neuropatía diabética (B). Si bien se ha establecido que la obesidad es
un factor de riesgo para la neuropatía, incluso en personas con DM,
los tratamientos de la obesidad están menos estudiados.
Se recomiendan como tratamientos farmacológicos iniciales para el
dolor neuropático, los gabapentinoides, los inhibidores de la
recaptación de serotonina y norepinefrina (duloxetina, venlafaxina, y
desvenlafaxina), los antidepresivos tricíclicos y los bloqueadores de
los canales de sodio (lamotrigina, lacosamide, oxcarbazepine,
carbamazepine, y ácido valproico) (A). Los opioides, incluidos el
tramadol y el tapentadol, no deben utilizarse para el tratamiento del
dolor neuropático en la DM debido al potencial de efectos adversos
(B). (2025)
La FDA ha aprobado el uso de capsaicina al 8% tópica, pero tiene
datos limitados para respaldar el uso del parche de lidocaína al 5
%.
Cuidados del pie
En cuanto al pie diabético, se debe realizar una evaluación integral de
los pies al menos una vez al año para identificar los factores de riesgo
de úlceras y amputaciones (A).
El examen debe incluir inspección de la piel, evaluación de
deformidades del pie, evaluación neurológica (prueba de
monofilamento de 10 g o prueba táctil de Ipswich con al menos una
evaluación adicional: pinchazo, temperatura o vibración) (B).
En aquellos pacientes con evidencia de pérdida de sensibilidad, úlcera
previa o amputación se debería hacer una exploración del pie en cada
visita (A).
La detección inicial de la EAP incluye la evaluación de los pulsos, el
tiempo de llenado capilar, la palidez en la elevación y el tiempo de
llenado venoso (B).
Los pacientes con síntomas de claudicación o con pulsos disminuidos
o ausentes deben realizarse el ITB con presiones en los dedos de los
pies para una evaluación vascular (B).
Será preciso derivar a las personas que fumen y tengan antecedentes
de complicaciones previas en las extremidades inferiores, pérdida de
la sensibilidad protectora, anomalías estructurales o EAP, a
especialistas en el cuidado de los pies para recibir atención preventiva
continua y vigilancia de por vida (B). A estas personas también se
les debe proporcionar información sobre la importancia de dejar
de fumar y remitirlas a un centro de asesoramiento sobre cómo
dejar de fumar (A). (2025)
Se recalca especialmente la figura del podólogo como miembro
del equipo para aportar un enfoque multidisciplinar en personas
con úlceras en los pies y pies de alto riesgo (B).
Igualmente, se debe recomendar el uso de calzado terapéutico
especializado para pacientes de alto riesgo, incluidos aquellos con
neuropatía grave, deformidades del pie, úlceras, formación de callos,
mala circulación periférica o antecedentes de amputación (B).
Para las úlceras crónicas del pie diabético que no han conseguido
curarse con el cuidado estándar óptimo, se debe considerar el
tratamiento con presión negativa, membranas placentarias, sustitutos
de la piel creados por bioingeniería ("Injerto de piel de pescado"
"Tejidos de matriz acelular"), parches autólogos de fibrina y plaquetas
de leucocitos, y oxigenoterapia tópica (no es equivalente a la
oxigenoterapia hiperbárica) (A). (Tabla 12.2)
Es preciso evaluar y tratar el dolor relacionado con la neuropatía
diabética periférica (B) y los síntomas de la neuropatía autonómica
para mejorar la calidad de vida (E).
13.-Adultos mayores (sección 13, S266-282)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S266/157556/13-Older-Adults-
Standards-of-Care-in-Diabetes-2025
Este año la sección “Adultos mayores” ha recibido el aval de
la American Geriatrics Society. – Es curioso que este dato no sea
anunciado como se ha hecho en otros apartados con otras
sociedades, sino que se hace en el pie de página de la portada de la
sección-
A primera vista, una de las principales modificaciones es la
inclusión de una figura sobre el marco de las 4M (Mentation,
medications, mobility, y What Matters Most) que ilustra los 4
pilares sobre los que debe basarse el manejo de la DM en adultos
mayores. En “Mentalización”, se enfatiza la importancia de la
capacidad para manejar medicamentos y tecnología, y se mencionan
problemas como ansiedad, depresión, deterioro cognitivo y
habilidades de autocuidado. “Medicamentos” aborda la carga del
tratamiento, la asequibilidad, la polifarmacia, los efectos adversos, el
apoyo social y familiar, y los riesgos asociados a la hipoglucemia. En
“Movilidad”, se abordan complicaciones relacionadas con el pie,
debilidad, neuropatía y limitaciones visuales y auditivas. Finalmente,
en “Lo que más importa”, se incluyen los objetivos y expectativas del
paciente, la carga de la enfermedad, preferencias de tratamiento,
calidad de vida y esperanza de vida. (Fig. 13.1) (2025)
Mantienen la ya conocida recomendación sobre el screening de
síndromes geriátricos (fragilidad, polimedicación, incontinencia,
deterioro cognitivo…) en personas con DM2 y edad avanzada, ya que
pueden afectar al autocontrol y empeorar su calidad de vida (B). Este
año, se indica que este screening debe realizar al menos de forma
anual. (2025)
Se recomienda el uso de MCG en adultos mayores con DM1 para
reducir las hipoglucemias, especialmente los tratados con
sulfonilureas, pioglitazona o INS.
Mantienen la recomendación sobre el uso de MCG en pacientes
mayores con DM2 y múltiples dosis de INS con el objetivo de mejorar
su variabilidad glucémica. (B) Además, la MCG puede ser empleada
en pacientes mayores con DM2 para mejorar el control glucémico y
disminuir hipoglucemias (B), dejando de lado la necesidad de llevar
pautas complejas de INS.
Mejoran la evidencia sobre la valoración de uso de dispositivos
automatizados de administración de insulina (A) o de bolígrafos
conectados (E) para reducir el riesgo de hipoglucemia.
En las recomendaciones sobre los objetivos glucémicos se
mantiene la individualización considerando la heterogeneidad de
los adultos mayores con DM2, en función de los diferentes
factores relacionados con el paciente y la enfermedad. Se han
actualizado las recomendaciones en cuanto al TER (2025). Así mismo,
se deben valorar objetivos de HbA1c inferiores de 7-7,5%, un TER en
torno al 70% y un TBR menor del 4%, y la GPP en 80-180 mg/dl en
aquellos adultos mayores con pocas enfermedades coexistentes y un
estado cognitivo y funcional intacto. En personas con enfermedades
crónicas, deterioro cognitivo o dependencia funcional, el objetivo
glucémico a buscar será una HbA1c inferior a 8,0% sin acarrear en
ningún momento dependencia a esta cifra (C). Si llevan una MCG se
buscarán objetivos de TER en torno al 50% y un TBR menor del 1%.
Por último, en adultos con patología crónica muy compleja, deterioro
cognitivo importante, o que se puedan beneficiar poco de un control
intensivo, se propone como objetivo evitar las hipoglucemias y los
síntomas de hiperglucemia (C).
En los primeros se mantienen los mismos objetivos para la GB y
preprandial de 80-130 mg/dl, y se mantiene desde el año pasado el
objetivo de PA hasta cifras inferiores a 130/80 mmHg (Tabla 13.1). Lo
mismo que para los pacientes complejos, salvo en el objetivo de GB y
prepandrial que se mantiene 80-150mg/dl. Se han añadido los
objetivos de TER y TBR que hemos comentado en el párrafo
previo (2025)
Es necesario pensar en la calidad de vida de la persona mayor
con DM a la hora de establecer un objetivo glucémico o de
realizar un screening de complicaciones (C).
En la gestión de estilos de vida se mantienen las recomendaciones y
los niveles de evidencia. Se mantiene la recomendación de
considerar una intervención intensiva en la MEV centrada en
cambios en la dieta, actividad física y una pérdida de peso
moderada (por ej.: 5-7%) en los adultos mayores con DM2,
sobrepeso/obesidad y capacidad para hacer ejercicio de manera
segura. (A)
Con respecto al tratamiento farmacológico, la recomendación sobre la
desintensificación distingue el concepto de desintensificar con la
simplificación de regímenes complejos. Ambos son recomendados
para reducir el resto de hipoglucemia y polifarmacia (B).
Se recomienda no sólo la desintensificación, sino el cambio a
fármacos con menor riesgo de hipoglucemias (B) o a fármacos con
menos riesgo de efectos adversos (E).
Además, en adultos mayores con DM2 y ECVa establecida o alto
riesgo de ésta, así como con IC o ERC, el tratamiento debe plantear la
inclusión de fármacos que aporte protección cardiorenal (A). Se ha
ampliado la evidencia de los iSGLT2 en adultos mayores en
consonancia con lo valorado en los apartados de “Manejo
farmacológico” y de “Enfermedad CV y riesgo”. (2025)
Recomiendan igualmente este año considerar los costes de los
fármacos dada la relación entre adultos mayores y vulnerabilidad
económica que tienen en algunos casos. (B)
En la tónica de alejar al paciente de las hipoglucemias, se debe
considerar entrenar al personal de residencias sobre el uso de INS,
MCG y bombas de INS (E). Además, se le insta a ponerse en contacto
con personal sanitario entrenado siempre que exista una
hipoglucemia, con más valores de glucemia superior a 250 mg/dl en
un periodo de 24h.
En los pacientes que reciben cuidados paliativos y al final de la
vida, consideran que es un derecho del paciente rechazar las pruebas
y el tratamiento. Señalan que el enfoque de la atención se debe
centrar en evitar la hipoglucemia y la hiperglucemia sintomática al
tiempo que se reduce la carga del control glucémico. Por tanto,
cuando se desarrolla insuficiencia orgánica, será necesario
desintensificar o suspender varios fármacos hipoglucemiantes.
– Mantienen la pérdida de evidencia que se presentó el año pasado
con una recomendación que era A en 2023 y pasó a E en 2024-
Para el paciente moribundo pueden valorarse 3 escenarios. En
pacientes estables, se debe continuar con el plan de medicación
previo, enfocándose en prevenir la hipoglucemia y controlar la
hiperglucemia mediante el monitoreo de la glucosa en sangre,
manteniéndola por debajo del umbral renal para evitar deshidratación
mediada por hiperglucemia, sin necesidad de valorar la HbA1c. En
personas con fallo orgánico, es fundamental prevenir la hipoglucemia
y tratar la deshidratación. En pacientes con DM1, se puede reducir la
administración de INS si disminuye la ingesta oral, pero sin
suspenderla, mientras que, en los DM2, se deben ajustar las dosis de
medicamentos que puedan causar hipoglucemia. En pacientes en
etapa terminal, con DM2, puede ser razonable suspender todos los
medicamentos debido a la ausencia de ingesta oral, mientras que en
los DM1, aunque no existe consenso, pequeñas dosis de INS basal
pueden ayudar a prevenir complicaciones agudas por hiperglucemia y
reducir la carga de síntomas.
14.- Niños y adolescentes. (Sección 14; S283-305)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S283/157559/14-Children-and-
Adolescents-Standards-of-Care-in
Se mantienen las tablas sobre las recomendaciones en el screening y
tratamiento de las complicaciones pediátricas de la DM1 y DM2.
(Tablas 14.1A y 14.1B). En ellas se recomienda el screening de
patología tiroidea, enfermedad celiaca e HTA al diagnóstico; sin
embargo, la nefropatía, la neuropatía y la RD pueden posponerse
hasta la pubertad. En el caso de la dislipemia, se recomienda esperar
a la mejora de los controles glucémicos y siempre por encima de los
dos años de edad. En el caso de la DM2 pediátrica, el screening de
dichas complicaciones debe hacerse en el momento del debut, salvo
la dislipemia que igualmente recomiendan esperar a la mejoría
glucémica.
Se aconseja a los jóvenes con DM2 y a sus cuidadores que se
esfuercen por mantener un patrón de alimentación que enfatice
los principios nutricionales claves, incluyendo alimentos sin
almidón, verduras, frutas con piel, legumbres, pescados y otras
proteínas magras, cereales integrales, frutos secos, lácteos bajos en
grasa; y minimizando el consumo de carnes rojas, alimentos y bebidas
azucaradas y alimentos ultraprocesados. (B) (2025)
Se recomienda entrenar al paciente no sólo en la composición
glucémica de las comidas, sino también en la composición proteica y
composición grasa de las mismas. (A)
En cuanto al cuidado psicosocial se hace especial hincapié en el
screening de problemas relacionados con la salud mental y el
comportamiento. Se especifica que es necesario fomentar la
participación familiar para evitar la angustia del paciente, así como
problemas en el autocontrol. (A)
Se mantiene por tanto la recomendación de derivar al infante a
profesional de salud mental cualificado tras el diagnóstico para una
evaluación y tratamiento adicionales (B).
Se enfatiza la importancia del control del peso en jóvenes a la
hora de establecer objetivos. (2025)
El subapartado sobre tabaquismo desaparece de los apartados DM1 y
DM2, para tomar importancia como un apartado propio. En él, se
recalca la importancia de explorar el consumo y se desaconseja
fuertemente el uso de cigarrillos electrónicos (A). Se amplía este
año la importancia de aconsejar y explorar sobre el consumo de
cannabis. (2025)
En cuanto a la MCG, los autores indican que podría considerarse en
niños y adolescentes con DM2 que requieran un control frecuente de
la glucosa en sangre para el control de la DM (E).
Se deben considerar objetivos de HbA1c para la mayoría de niños
con DM2 por debajo de 6,5% siempre que no exista alto riesgo de
hipoglucemia. (2025)
En cuanto al tratamiento de la DM2 en infantes, la MET se mantiene
como primer escalón siempre que la función renal lo permita (A).
Si tras ello, no se consigue el objetivo glucémico adecuando, se
deberá emplear un arGLP1 o iSGLT2 aprobados en infantes (A), y
recalcando la importancia de elegir fármacos que ayuden a controlar el
peso (E). Se amplía la narrativa de los beneficios de arGLP1 para la
bajada de HbA1c, peso, presión arterial y la dosis de INS.
Se recomienda la cirugía metabólica para el tratamiento de
adolescentes con DM2 que tiene obesidad grave (IMC > 35 kg/m2)
con glucemias no controladas y/o comorbilidades graves (A). Se
añade como parámetro para indicar la CM un peso del 120% del
percentil 95 para su edad y sexo.
La transición desde pediatría a los cuidados del adulto debe
prepararse un año antes en personas con DM1 para su normalización,
y en el momento habitual en personas con DM2 (E). Este año, se
amplía esta recomendación, buscando un trabajo interdisciplinar entre
profesionales de pediatría y de adulto. (E)
15.- Manejo de la diabetes en el embarazo
(Sección 15; S306-320)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S306/157565/15-Management-of-
Diabetes-in-Pregnancy-Standards
Este apartado aborda no sólo el tratamiento de la diabetes
gestacional, sino que se ocupa del tratamiento de la DM1 y DM2 en
mujeres embarazadas.
Se fortalecen las recomendaciones sobre el asesoramiento previo a la
preconcepción. Las personas con DM (DM1 o DM2) que estén
planeando quedarse embarazadas deberían recibir consejo
multidisciplinar con especial hincapié en la dieta y los
autocuidados. Además, sus objetivos glucémicos deben ser
intensificados y se debe prestar atención al screening de
complicaciones y comorbilidades como el avance o aparición de la RD
(B). Se recalcan las recomendaciones sobre actividad física. (B)
Se actualizan los niveles de ácido fólico este año, aconsejando en la
preconcepción suplementos entre 400 y 800 mcg diarios. (2025)
Se mantiene el apartado “Actividad Física” donde se
recomienda a las embarazadas con DMG programas
de ejercicio que incluyan actividades aeróbicas y de
resistencia, en sesiones de 20-50 min, de 2 a 7 días
por semana y de moderada intensidad.
En esta edición, se han aclarado los beneficios del
uso de la MCG en personas con DM1 durante el
embarazo, y se ha añadido su potencial utilidad en
otros tipos de diabetes en este periodo. (2025)
Los objetivos glucémicos recomendados por la
ADA para mujeres gestantes con DM1 y DM2, son
GB entre 70 y 95 mg/dl, GPP a hora una entre 110
y 140 mg/dl y GPP a dos horas entre 100 y 120
mg/dl. Usando datos de MCG, se recomienda un
TIR (63-140mg/dl) > 70%, un TBR (<63mg/dl) <
4%, un TBR (< 54mg/dl) < 1%, y un TAR (>
140mg/dl) < 25%.
Este año, se incluye una tabla nueva (Tabla 15.2)
que especifica los objetivos en diabetes gestacional
(DMG) según sean usuarias de INS o no. Si son
usuarias de INS se busca una GB entre 70 y 95
mg/dl, una GPP a 1h de 110-140 mg/dl y una GPP
a 2h de 100-120 mg/dl. En DMG sin INS la GB
objetivo es menos de 95, la GPP a 1h <140mg/dl
y GPP a 2h < 120mg/dl. (2025)
Se unifican en esta edición de los SCD, los
apartados “Manejo de la diabetes gestacional” y
“Manejo de la DM1 y DM2 preexsitentes” en un único
apartado de “Manejo de la diabetes en el embarazo”
que incluye aspectos generales sobre nutrición,
actividad física y farmacoterapia. Realmente se trata
de un cambio de edición que casi no aporta cambios
en el manejo clínico. (2025)
En embarazadas con DM1 se especifica que los
sistemas automáticos de administración de INS
son recomendados (A). (2025)
En el apartado tratamiento de la DMG, se especifica
para no llamar a error como ocurría en versiones
anteriores que ni la MET ni la gliburida (solas o en
combinación) deberían emplearse como primera
opción dado que atraviesan la placenta (A). Si la
MET es empleada para el manejo de ovario
poliquístico, debe ser suspendida al final del primer
trimestre (A).
Bajo la descripción de la subsección “Preeclampsia y
aspirina”, se mantiene la recomendación. Así en las
mujeres con DM1 o DM2 deben prescribirse
dosis baja de aspirina 100 - 150 mg/día a partir de
las 12 a 16 semanas de gestación para disminuir
el riesgo de preeclampsia (E).
Se mantiene la recomendación añadida el año
pasado por la que las mujeres con DMG pueden ser
candidatas para la terapia con aspirina para la
prevención de la preeclampsia si tienen un solo
factor de alto riesgo, como hipertensión crónica o
una enfermedad autoinmune o múltiples factores de
riesgo moderados, como ser nulípara, tener
obesidad, tener 35 años de edad…
En embarazadas con DM y PA umbral de 140/90
mmHg la iniciación o la titulación de terapia se
asocia con mejores resultados en el embarazo que si
se reserva para casos de HTA graves (A), sin
suponer esto un riesgo de crecimiento fetal
deficiente.
Se mantiene la modificación en la recomendación
con respecto a las pacientes embarazadas con DM e
HTA crónica, donde se sugiere un objetivo de PA de
110-135/ 85 mmHg con el fin de reducir el riesgo de
HTA materna (A).
Se incluye, como cada año, una recomendación que apoya la
lactancia materna para reducir el riesgo de desarrollar DM2 por parte
de la madre (B).
En el apartado “Seguimiento postparto” se recalca la importancia de
la pérdida de peso para reducir el riesgo de desarrollar DMG
durante otro embarazo posterior. Asimismo, el riesgo de DM2
aumenta un 18% por cada unidad de IMC incrementado por
encima del IMC previo a la gestación. Las intervenciones sobre los
EV inmediatas tras el parto son efectivas para la reducción del riesgo
de DM2.
Se recomienda realizar, de por vida, exámenes para la detección de
DM2 o PRED a las mujeres con antecedentes de DMG con una
periodicidad de 1 a 3 años. (B)
16.- Atención a la diabetes en el hospital
(Sección 16; s321-334)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S321/157551/16-Diabetes-Care-in-
the-Hospital-Standards-of-Care
Aunque en los años previos este ha sido un apartado que no hemos
incluido nunca en el resumen, a petición de varios lectores y miembros
de RedGDPS, este año comentamos los principales cambios.
Este apartado destaca la importancia de una atención hospitalaria
estructurada para pacientes con DM o hiperglucemia, abordando
desde el diagnóstico inicial hasta la transición al cuidado ambulatorio.
Este año, se han realizado importantes actualizaciones para optimizar
los resultados clínicos, con un énfasis especial en el uso de
tecnologías avanzadas, la personalización del tratamiento y la
prevención de complicaciones. (2025)
Se recomienda realizar una prueba de HbA1c a todos los pacientes
con DM o hiperglucemia (>140 mg/dl) al momento de la admisión
hospitalaria, siempre que no se disponga de resultados recientes.
Además, se enfatiza la implementación de protocolos escritos o
digitalizados que permitan un manejo personalizado de la disglucemia.
Estos protocolos deben ser revisados regularmente a través de
auditorías y el personal sanitario debe recibir capacitación continua
para garantizar su correcta aplicación.
En cuanto a los objetivos glucémicos, para pacientes críticos se
mantiene un rango recomendado de 140-180 mg/dl, aunque se
consideran metas más estrictas (110-140 mg/dl) en casos específicos
siempre que se pueda minimizar el riesgo de hipoglucemia. En
pacientes no críticos, el rango objetivo es de 100-180 mg/dl,
ajustándose según las características individuales del paciente,
incluyendo comorbilidades y la gravedad de la enfermedad.
Un cambio destacado para (2025) es la recomendación de continuar
el uso de MCG durante la hospitalización, siempre que sea
clínicamente apropiado. Estos dispositivos deben complementarse con
mediciones confirmatorias de glucosa capilar y ser utilizados bajo
protocolos institucionales específicos. Asimismo, se promueve la
continuidad de sistemas automatizados de administración de insulina
cuando el paciente sea competente en su manejo y existan recursos
adecuados en el hospital. Estas tecnologías han demostrado mejorar
la detección de hipoglucemias asintomáticas y la satisfacción del
paciente.
En el manejo terapéutico, se desaconseja el uso exclusivo de INS
correctora sin incluir un componente basal. En su lugar, se priorizan
planes basales que incluyan INS prandial y correctora, ajustados a las
necesidades del paciente. Para pacientes hospitalizados con DM2 e
IC, se introduce el uso de iSGLT2, recomendando su continuación tras
el alta siempre que no existan contraindicaciones. Este cambio refleja
un enfoque en la integración de terapias modernas con beneficios CV
y renales. (2025)
La prevención y manejo de la hipoglucemia recibe especial atención.
Se recomienda la implementación de protocolos específicos para
identificar, tratar y prevenir episodios hipoglucémicos. Adicionalmente,
las tecnologías juegan un rol clave al permitir una detección temprana
de hipoglucemias y facilitar ajustes inmediatos en el manejo.
En el contexto perioperatorio, destacan que, aunque los arGLP1
están emergiendo como opciones útiles en el manejo glucémico,
su uso en entornos hospitalarios y perioperatorios aún es
limitado a investigaciones y casos seleccionados de pacientes
médicamente estables. No obstante, se recomienda precaución
en su administración debido a su perfil farmacológico, que podría
afectar la motilidad gastrointestinal y complicar el manejo
glucémico en periodos de ayuno o estrés quirúrgico. Por ello, su
utilización debe ser cuidadosamente evaluada y supervisada por el
equipo clínico.
La actualización de este año, refleja el esfuerzo continuo de la ADA
para incorporar los avances tecnológicos y terapéuticos más recientes,
priorizando un enfoque personalizado y basado en evidencia que
mejore los resultados clínicos y reduzca complicaciones en el entorno
hospitalario. (2025)
17.- Derechos en diabetes (Sección 17; S335-336)
https://diabetesjournals.org/care/article/48/Supplement_1/S335/157558/17-Diabetes-Advocacy-
Standards-of-Care-in-Diabetes
Igual que el apartado previo, en los años anteriores este ha sido un
apartado que no hemos incluido nunca en el resumen, pero a petición
de varios lectores y miembros de RedGDPS, este año comentamos
los principales cambios.
Este apartado subraya la importancia de la defensa de los derechos
de las personas con DM para garantizar que vivan libres de
discriminación y barreras, como los costes del tratamiento. La ADA
establece declaraciones basadas en evidencia sobre temas clave
como el acceso a la INS, la DM y su relación con el trabajo, la
conducción, y el manejo en entornos escolares. Estas declaraciones
sirven como herramientas para educar a legisladores, empleadores y
responsables de políticas públicas, ayudando a garantizar que las
personas con DM tengan acceso equitativo a los recursos necesarios
y a un trato justo. Además, abordan aspectos prácticos como la
incorporación de tecnologías, la atención a la salud conductual y la
gestión en situaciones especiales, promoviendo no solo mejoras en
los resultados clínicos, sino también en la calidad de vida de quienes
viven con DM.