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El Superpoder Del Viento

Mariana, una niña del pequeño pueblo de Eulogio, vive una aventura al visitar la ciudad capital con su padre para ver una película sobre héroes y superpoderes. Al regresar, se da cuenta de que no hay un mundo mágico en su pueblo, pero su padre le enseña que los verdaderos superpoderes son las acciones solidarias y empáticas de las personas que la rodean. A través de esta experiencia, Mariana aprende a valorar las pequeñas acciones heroicas que hacen de Eulogio un lugar especial.

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El Superpoder Del Viento

Mariana, una niña del pequeño pueblo de Eulogio, vive una aventura al visitar la ciudad capital con su padre para ver una película sobre héroes y superpoderes. Al regresar, se da cuenta de que no hay un mundo mágico en su pueblo, pero su padre le enseña que los verdaderos superpoderes son las acciones solidarias y empáticas de las personas que la rodean. A través de esta experiencia, Mariana aprende a valorar las pequeñas acciones heroicas que hacen de Eulogio un lugar especial.

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Autora: Rocio Mariela Carolina Lepen.

El superpoder del viento.

Mariana habitaba en un pequeño llamado Eulogio, un pueblo tan pequeño que desde
cualquier esquina se podía ver el final del mismo. Toda su vida transcurría tranquilamente
entre las clases de la escuela, sus compañeras y maestras. Todos los veranos tenía la misma
rutina: levantarse temprano, comer, dormir siesta e ir al arroyo y ocasionalmente tomar algún
helado.

A pocos kilómetros de este diminuto pueblo estaba la ciudad central, una especie de capital
cargada de edificios, museos, tiendas y supermercados. Ir a capital era una aventura para los
niños de Eulogio, aunque una odisea nerviosa para sus padres, ya que los ritmos de vida eran
tan diferentes a los del pueblo que a veces al llegar, sentían la urgencia de volver.

Todo transcurría normalmente para Mariana una mañana de enero cuando de repente su
padre la llamo temprano para avisarle que se preparara, que irían juntos a la ciudad capital a
visitar el nuevo cine que acababa de inaugurar.

-Hija despierta, susurro su padre.

- ¿Qué sucede tan temprano papá? Pregunto Mariana.

-Iremos a la capital ¡un nuevo cine abrió sus puertas!

Mariana salto exaltada de su cama, escogió sus mejores ropas y comenzó a alistarse para la
nueva aventura.

Su padre estaba listo en el auto y ambos emprendieron el viaje de mas de una hora hacia la
nueva sala de cine de la ciudad. En el camino Mariana estaba llena de intrigas y curiosidades,
era sin duda un día distinto, ¡hoy no dormiremos siesta! Pensó. Esa idea ya la alegraba
demasiado ya que poder conciliar el sueño resultaba un problema la mayoría de las veces.

Ingresaron al cine de la ciudad de la mano. Mariana y su padre estaban maravillados del lugar:
luces, juegos, aromas deliciosos de los diferentes locales de comida, música de fondo y
gente…mucha gente.

- ¿Qué vamos a ver papá? ¿Qué elegiremos?

-mmm…no lo sé… balbuceo su papa, -hay muchas más opciones que en la sala donde solíamos
ir. Miremos con atención, será algo que nos guste a los dos ¿de acuerdo?

- ¡SI, ASI SERÁ! Dijo con entusiasmo. Ambos podemos elegir.

Luego de repasar la cartelera un par de veces y analizar los gustos de cada uno, ambos a la vez
fijaron su mirada en un llamativo cartel cuyo nombre de la película decía “el mundo mágico y
los superpoderes de los héroes y heroínas”. Tenia tanto color, y tantos personajes que el
atractivo visual era un imán.

- ¿Qué son superpoderes papá? Consulto Mariana.

- Son aquellas cosas que solo ciertas personas pueden hacer, por eso las personas que los
poseen viven en un mundo mágico. Respondió su padre

- ¿héroes y heroínas? ¿así se les llama a esas personas?

-Así es. asentó su padre.


Autora: Rocio Mariela Carolina Lepen.

- ¿Dónde viven?

-En el mundo mágico reitero su papá.

- ¡entremos! Yo quiero ver esa película dijo Mariana.

Su papá al notar el entusiasmo no dudo en comprar los tickets, algunas palomitas de maíz y un
vaso de gaseosa.

Mariana con un toque de intriga y asombro observo las escenas de la película: hombres y
mujeres que volaban, se peleaban por buenas y justas razones con otros personajes llamados
enemigos, podían hacer cosas con sus manos o con diferentes partes de sus cuerpos, trepaban
a gran velocidad, se defendían con objetos poderosos etc. Todo iba bien, era lo que su papá le
había dicho, pero de pronto recordó el nombre de la película: “el mundo mágico y los
superpoderes de los héroes y heroínas”.

La película estaba pronto a terminar y con gran curiosidad Mariana se acercó a su papá y le
pregunto

- ¿Cuánto falta para que termine?

El papá con cara de preocupación la miro y pregunto

–¿no te gusta la película? Ya falta poco para que acabe.

- ¿estás seguro de eso? Le pregunto ella.

- ¿De qué Mariana? Contesto con insistencia.

De repente un disimulado pedido de silencio se manifestó a través de un -ssshhhhhh de la fila


de atrás.

-Papá… ¿seguro que ya termin….? Quedo Mariana con la pregunta incompleta al ver que su
papá colocaba su dedo índice en sus labios en señal de silencio.

Finalmente, después de algunos minutos la película termina con el escenario victorioso de


hombres y mujeres con superpoderes resolviendo problemas a la humanidad. Al salir del cine
Mariana y su papá no hablaron de la película, realizaron unas compras y emprendieron el viaje
de regreso a su casa. Durante el trayecto de regreso su padre le pregunto

- ¿te gusto la película que vimos?

-si… respondió de manera poco entusiasta.

- ¿Qué deseabas preguntar en la sala de cine? No pudimos hablar mucho, ya que debemos
guardar silencio, sino la gente puede molestarse a veces.

-Este bien papá, solo quería saber si ya terminaba porque faltaba algo y de hecho falto en la
película…

- ¿Qué cosa falta? Dijo su papá comenzando a reírse.

-El mundo mágico papá, el mundo mágico, el nombre de la película decía de un mundo mágico
y no estaba en ninguna parte. Lo que había eran hombres y mujeres en una ciudad como
capital, donde otros personajes la atacaban, pero ¿Cuál era el mundo mágico?
Autora: Rocio Mariela Carolina Lepen.

Su padre quedo pensativo unos segundos tratando de elaborar una respuesta lo más clara
posible

-Bueno Mariana dice así porque los héroes y heroínas vienen de ese mundo, por eso tienen
superpoderes porque ellos viven ahí y pueden hacer cosas que no todos podemos, ellos son
especiales.

Mariana continuo sin comprender del todo aquella explicación de su papá, pero el cansancio
del paseo le gano y quedo dormida en el viaje.

Al día siguiente despertó con mas curiosidad que nunca. Todo lo que había presenciado en el
cine transcurría en una ciudad y quizás podría hasta ocurrir en un pueblo. Si no había mundo
mágico quizás era porque las ciudades lo eran y quizás Eulogio también lo seria. Comenzó a
sentir entusiasmo de tan solo pensar que quizás ese mundo mágico era su propio pequeño
pueblo. Esa era una respuesta que la tranquilizaba porque no había ninguna señal que indicara
que ese lugar del mundo podía no serlo.

Sin embargo, recordó aquellas palabras de su padre:

- “los héroes y heroínas vienen de ese mundo, por eso tienen superpoderes porque ellos viven
ahí y pueden hacer cosas que no todos podemos, ellos son especiales”.

Comenzó a desvanecer su esperanza de que Eulogio sea un mundo mágico cuando se dio
cuenta que nadie con superpoderes habita allí, es más, que muchos vecinos se iban mudando
con el pasar del tiempo. Insistente se propuso investigar, el pueblo era chico, pero estaba
segura que podía habitar en él alguien con superpoderes.

Esa misma tarde tomo una libreta y anoto todos aquellos superpoderes que había visto en la
película del cine: volar, disparar, correr a gran velocidad, usar armas mágicas, trepar grandes
alturas etc. Con esa lista se dirigió a la despensa de su barrio; al entrar la atendió Don Pérez, un
hombre mayor, ermitaño, aunque con buen gusto para el diseño de interiores.

-Hola Don Pérez ¿puedo hacerle una consulta?

-Si nena, ¿Qué necesitas? Dijo el hombre con voz firme y gruesa.

-¿Usted puede hacer algo de esto? Saco su libreta y le mostro la lista.

-¿Para que quieres saber? Respondió.

-Estoy buscando superhéroes, si al menos encuentro algunos sabré que este lugar es un
mundo mágico porque solo de ahí provienen y solo ahí habitan.

-No, yo no se hacer nada de eso y aunque quisiera tampoco podría, estoy viejo y mis huesos
duelen.

-Bueno. Chau dijo poco entusiasmada Mariana.

Con poco entusiasmo, aunque aún con energía, prosiguió su investigación a la tienda de
helados. La tienda era atendida por dos hermanas gemelas que solo frecuentaban el pueblo en
verano porque estudiaban hace algunos años en la cuidad capital.

-Hola permiso dijo Mariana.

-¡Adelante señorita! Respondió una de ellas con entusiasmo.


Autora: Rocio Mariela Carolina Lepen.

-¿Qué vas a tomar? ¿un helado como él de siempre?

Ellas la conocían y sabían sus gustos. Pero esta vez Mariana dijo rápidamente

-No no… solo quiero hacerles una pregunta. Nuevamente abrió su libreta y con curiosidad
ambas jóvenes leyeron la lista. Un poco desconcertadas la miraron a Mariana y ella de manera
inmediata les pregunto

-¿Ustedes tienen alguno de esos superpoderes?

ambas jóvenes sonrieron y se miraron con gran complicidad. Una de ellas respondió

-La verdad que no, aunque mi hermana corre velozmente para esconderse cuando mi mamá la
manda a hacer algo

-jaja. Se escucharon risas al unisonó.

-claro, respondió Mariana. El desanimo nuevamente le bajaba la esperanza de encontrar


superhéroes que confirmaran que su pueblo podía ser un lugar mágico.

Así fue a ver la Diana, la señora de la forrajería, a Andrés el placero de la única plaza que había
y a Martin el único albañil certificado del pueblo. De todos ellos obtuvo la misma respuesta.

Ya sin esperanza regreso a su casa. Se sentó en la parte trasera, el verano daba una
temperatura ideal para no querer entrar. Miro nuevamente la libreta y pensó “sin personas
con superpoderes no hay mundo mágico”. Definitivamente Eulogio no era el lugar que ella
pensaba. Luego de un tiempo de pensar, se dio cuenta que un gato le hacía compañía.

En ese momento vio que su padre se dirigía hacia el patio con el mate y el termo. Su papá vio
el escenario y supo por la cara de Mariana que algo la acongojaba

- ¿Qué pasa hija? ¿Dónde has estado? Le pregunto.

-Nada papá .fue su respuesta. Buscando superhéroes y heroínas para saber si Eulogio es un
mundo mágico.

- ¿Y encontraste alguno? Consulto su padre con curiosidad y complicidad.

-No. No hay.

- ¿Estás segura, segura? Dijo con un tono irónico pero esperanzador.

Mariana miro con desconcierto a su padre, un desconcierto plagado de ansiedad, de deseos de


saber. Ese tono en voz solo significaba una cosa: su padre sabía que ella no estaba del todo en
lo cierto, es decir, que era probable que si hubiera héroes y heroínas que hicieran de Eulogio
un mundo mágico.

- ¿Hay papá? ¿Dónde están? Yo quiero saber por favor papá, decime dijo Mariana con
insistencia.

-Si hay, yo los puedo ver y ese es mi superpoder. Respondió su padre.

-¿Y yo papá? ¿los puedo ver? ¿necesito de un super poder? ¿porque vos lo podés ver y yo no?

Abrió rápidamente su libreta y le mostro la lista de superpoderes y le dijo con insistencia a su


papá
Autora: Rocio Mariela Carolina Lepen.

- ¿Qué es lo que saben hacer papá?

Su padre miro la lista con detenimiento y le dijo

-Puedo enseñarte a verlos hija, pero si solo buscas esos superpoderes quizás no puedas ver
que hay otros.

¡otros superpoderes! Pensó con el entusiasmo. ¿Qué otras cosas podían hacer los héroes y
heroínas del pueblo? Pensó.

-Ven Mariana, antes de decirte que otros superpoderes hay te los voy a mostrar. ¡Vamos!

Emprendieron una caminata por el pueblo. Mariana estaba con su corazón a punto de explotar
de emoción, su papá no iba a contarle de los superpoderes del pueblo, sino que IBA A
MOSTRARSELOS.

Al llegar a la despensa de Don Pérez Mariana detuvo su marcha y freno a su papá dando previo
aviso

-No no. No papá, acá ya pregunté.

Su padre la miro fijamente y le dijo señalando el auto que estaba estacionado al costado de la
despensa

- ¿Ves ese auto blanco? Ese auto es de don Pérez.

Mariana miro con atención y solo veía un viejo auto blanco sin nada fuera de lo común. Al
mirar su cara de incomprensión, el padre añadió

-No Mariana, no es el auto, es lo que Don Pérez hizo con él. Cuando vos estabas en el vientre
de tu madre y supimos que era un embarazo de riesgo, Don Pérez compro este auto y lo
reparo para estar listo para cualquier urgencia, porque la ambulancia local podría estar
ocupada si algo sucedía de repente. Nadie en este lugar pensó que ese auto podría funcionar y
servir, pero él si creía en ello, y finalmente, el día menos pensado decidiste llegar a este mundo
de manera imprevista y tuvimos que partir de urgencia hacia capital para que tu mamá te diera
a luz.

Mariana estaba atenta a la historia. Sin preguntas continuaron su caminata hacia la plaza, al
posicionarse frente a la heladería esta vez Mariana guardo silencio, no le dijo a su papá que ya
había pasado por ahí también.

- ¿Viste las jóvenes que trabajan ahí?

Mariana atenta y callada hicieron un gesto afirmativo con la cabeza.

-Ellas regresan cada verano a nuestro pueblo y trabajan en la heladería para ayudar a su
familia económicamente, pero también recolectan dinero para crear un refugio de animales. --
¿sabes cómo llego copito- nuestro gato, -a casa? Ellas me lo dieron en adopción después de
encontrarlo moribundo cerca de la entrada del pueblo. Y Diana la señora de la forrajería, me
regalaba el alimento los primeros meses para asegurarse que Copito estuviera bien.

Mariana trataba de entender lo que su padre le decía, aunque más que nada intentaba
entender que tenían de superpoderes todas esas acciones que su papá con tanta seguridad le
transmitía.

Su padre continuo el relato señalando las hamacas de la plaza y dijo


Autora: Rocio Mariela Carolina Lepen.

- ¿Sabes para que son esas rampas de acceso a las hamacas?

- ¿Para poder subirse corriendo? Pregunto Mariana con inocencia.

-No. dijo el padre. Son para que cualquier niño pueda tener acceso a ellas, para que a nadie le
sea difícil llegar a las hamacas a divertirse. Esas rampas las construyo Martin, y Andrés el
placero se encarga de cuidarlas para que estén siempre limpias y puedan ser usadas.

-papá… pero ¿dónde están los superpoderes? Consulto Mariana

-Hija ¿recordas lo que te dije recién de la lista de tu libreta? ¿que si no dejas de lado esa lista
quizás no puedas ver que hay otros superpoderes? Bueno, estos son los superpoderes que
tenemos en el pueblo: la solidaridad de don Pérez, la empatía de las hermanas de la heladería,
la responsabilidad de Andrés el placero, la voluntad de Martin y Diana para pensar en los
demás.

- ¿Por eso son superhéroes? ¿Por qué hacen cosas especiales que otros no pueden papá?

-Si hija, porque hacen cosas que quizás todos deberíamos hacer todos los días.

- ¿Cómo mamá cuando planto los 15 árboles en mi jardín de infantes para que yo tuviera
sombra mientras jugaba?

-Así es asintió el padre.

-Pero yo egrese y no alcanzaron a crecer y ella también se fue.

Su padre quedo con la mirada perdida unos segundos, era verdad, la mamá de Mariana planto
15 arboles en el edificio de jardín de infantes hace 4 años y Mariana creció y ella se fue. El
padre sin pensarlo demasiado le dijo

- ¿Sabes qué? ¿vamos a verlos? ¡vamos hija exclamo! Sin esperar respuesta.

Antes de que la tarde acaeciera se dirigieron hacia el edificio, el pueblo era tan diminuto que
en unos pocos minutos ya se encontraban frente a él. Y ahí estaban los 15 arboles generando
la sombra que la mamá de Mariana deseaba.

- ¡Ahora si están grandes! Exclamo Mariana con orgullo y entusiasmo.

-Si… dijo su padre pensativo….

-Cuando empiecen las clases le van a servir a otros niños afirmo Mariana.

Su padre la miro fijamente y con vos entrecortada le dijo

-Ese era el superpoder de tu madre, siempre pensar en los demás, siempre pensar en el futuro,
en como ayudar. Por eso te dejo a vos como mi regalo, como mi superpoder hija.

Un silencio los invadió a ambos, se fundieron en un abrazo fuerte y prolongado hasta que una
ráfaga de viento interrumpió aquel momento. Los quince arboles se sacudieron con esa ráfaga
de aire que llego de repente.

Mariana aun abrazada a su papá y despeinándose con el viento que empezaba a soplar, tomo
entre sus manitos la cara de su padre y le dijo

- ¿Ves? Mamá tenía muchos superpoderes, nunca se fue papá, solo SE VOLVIÓ INVISIBLE.
Autora: Rocio Mariela Carolina Lepen.

El papá de Mariana miro fijamente las copas de los árboles que se movían y asintió con la
cabeza sin poder pronunciar alguna palabra.

Regresaron juntos a su casa, entendiendo cada uno a su manera que somos lo que hacemos
por los demás y también aquello que dejamos, en definitiva, un mundo mágico lo hacemos
entre todos los que somos y los que fueron y que hoy soplan como el viento.

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