SERMON EXPOSITIVO
HOMILETICA III
SEGUNDO PARCIAL
TEXTO:
1 Pedro 2: 9-10
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio,
nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que
anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las
tinieblas a su luz admirable;
10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero
que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no
habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis
alcanzado misericordia.
TEMA: “PRIVILEGIOS DIVINOS PARA LOS CREYENTES
EN CRISTO”
PROPÓSITO:
El propósito principal de este sermón es explicar cómo
Cristo ha escogido a su iglesia como pueblo de su
posesión desde tiempos antiguos para que
anunciemos sus virtudes y su gran misericordia a la luz
de su Palabra.
INTRODUCCIÓN:
La carta donde nos ubicamos, fue escrita por Pedro
durante el opresivo reinado del emperador Nerón (54-
68 d.C). La dirigió a los creyentes expatriados del
Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. En esta
epístola se ofrece una espléndida ilustración de cómo
Pedro cumplió la comisión que le dio el Señor: “y tú,
una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas
22:32). Purificado y establecido mediante el
sufrimiento y madurado por la experiencia, podía
pronunciar palabras de aliento a grupos de cristianos
que estaban pasando por duras pruebas. Muchas de
las lecciones que aprendió del Señor mismo las
impartió a sus lectores.
Pedro fue un discípulo ferviente, un testigo audaz y un
líder fiel de la iglesia primitiva. Tras la ascensión de
Cristo, Pedro lideró la iglesia primitiva. Predicó
valientemente en Pentecostés donde creyeron tanto
judíos como gentiles y tomó parte en los esfuerzos
misioneros. Pedro se mantuvo firme en Cristo a pesar
del sufrimiento. Proclamó el evangelio en Jerusalén
pese a ser arrestado y encarcelado, y más tarde
ministró en diversos lugares fuera de Palestina. Y es a
través de esta pequeña introducción, que nosotros
podemos entender la razón por la cual Pedro escribe
esta carta, y aún más la porción en la que nos
ubicamos.
PROPOSICION:
A través de este estudio bíblico en esta epístola
podemos conocer muchos de los privilegios divinos
para los creyentes en Cristo, de los cuales
abordaremos tres de ellos como enseñanza del
apóstol Pedro para que el cristiano pueda gozar con
amor y dedicación al servicio del Señor.
DESARROLLO:
Al hablar de privilegios, entendemos según la real
academia española es “la exención de una obligación
o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por
concesión de un superior o por determinada
circunstancia propia” De acuerdo con las Escrituras,
Dios le ha dado a la iglesia de Cristo múltiples
privilegios para gozar, desde el momento en que la
iglesia primitiva recibió la promesa del Espíritu Santo
empezó a gozar de muchos privilegios como el recibir
los dones espirituales, hablar en lenguas, sanidad de
los enfermos, profecía, palabra de ciencia y sabiduría
entre otros, lo podemos encontrar desde el cap. 2 de
Hechos en adelante como nos ilustra la vida de los
primeros creyentes pero todos estos privilegios los
concedió Dios como el Superior para la iglesia del
Señor, por ello Jesus mismo desde antes que muriera
dijo estas palabras: “os conviene que yo me vaya;
porque si no me fuese, el Consolador no vendría a
vosotros; mas si me fuere, os lo enviare” Juan 16:7.
Tener al Espíritu Santo en nuestras vidas es un motivo
suficiente para sentirse privilegiado por la gracia de
Cristo.
Pero este no es el punto, en la cita base de la primera
carta de Pedro encontramos otros privilegios para la
iglesia del Señor que analizaremos a continuacion:
O.T.
1. Es un privilegio para el creyente recibir un título
compuesto por 4 figuras.
Así como los estudiantes se preparan y estudian para
al final de su meta recibir un titulo que certifique que
ya son profesionistas ya sea por licenciatura, maestría,
doctorado, etc., lo cual hacer sentir al recién egresado
privilegiado, así también el Señor en su Palabra nos
dice que hoy nosotros, es decir toda su iglesia en
general recibe un título que nos acredita como Linaje
Escogido, Real Sacerdocio, Nación Santa y Pueblo
Adquirido por Dios. Pero, ¿Por qué el apóstol
menciona o engloba estas 4 figuras? ¿Qué es lo que
hay detrás de estas figuras simbólicas? ¿Tienen alguna
relación estos 4 elementos?
Veamos el primer elemento: Linaje Escogido.
Se entiende como linaje a la ascendencia o
descendencia de una familia, aunque en la Biblia
básicamente se está refiriendo a la raza que
pertenece, otros sinónimos de linaje son familia,
parentesco, nación, pueblo, descendencia, especie,
clase, pero también puede referirse al nivel de familia,
abolengo, alcurnia.
Una referencia de linaje la encontramos como pueblo
en Deuteronomio 7:6-7 “Porque tú eres pueblo santo
para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido
para serle un pueblo especial, más que todos los
pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros
más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os
ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante
de todos los pueblos”
El Señor escogió a su pueblo Israel como él quiso sin
importar la clase a la que pertenecía, dice que era el
más insignificante de todos los de aquella época,
había pueblos o linajes muchos mejores, más
preparados, de un mayor rango pero el Señor escogió
al linaje de Israel, y aquí se habla de un solo linaje: 12
tribus del linaje de Israel, linaje de Isaac, linaje de
Abraham, linaje de Tare, linaje de Nacor y así hasta
llegar al linaje de Enós, linaje de Set, linaje del primer
Adán.
La idea de un “linaje escogido” encierra el concepto
de una nueva humanidad, unida al Escogido de Dios,
el Segundo Adán, puesto al servicio de Dios para
proclamar su semejanza en todo el universo. En
Hebreos 2:11-17 se habla de los creyentes como
“hermanos” e “hijos” del Señor, y ambas palabras
subrayan la íntima relación familiar que existe entre EL
Señor y nosotros, pero al final de cuentas el linaje es
el mismo. Y ya que toda la finalidad de estas figuras es
la de dar a conocer sus “excelencias” (1 Pedro 2:9),
creemos que este aspecto del testimonio del creyente
tiene que ver con la semejanza al Hombre perfecto,
cuyas virtudes han de verse en amplios círculos de la
Creación. Es otra faceta, a la vez, de aquel señorío que
Dios quiso que ejercitara su criatura en el Edén, que
por la Caída fue trastocado, pero que queda
restablecido por medio de la Obra restauradora de
Jesucristo, el Segundo Adán.
Algunos comentaristas afirman que este nuevo linaje
escogido del Señor empezó con los 12 discípulos, ya
en el Pentecostés había crecido con un grupo
aproximado de 120 personas y que después este
avivamiento se extendió con tres mil personas
convertidas y en otro momento fueron cinco mil los
que se habían añadido. Hoy no se sabe con exactitud
cuántos creyentes tiene la iglesia del Señor en todo el
mundo ya que muchos han partido, pero es un motivo
para gozar de este gran privilegio.
Segundo elemento: Real Sacerdocio
La palabra en griego es jieráteuma; fraternidad
sacerdotal, orden sacerdotal. Lo que se traduce como
reino de sacerdotes, que podemos encontrar en
Éxodo 19: 6 “y vosotros me seréis un reino de
sacerdotes y gente santa” a pesar de que había una
tribu que se dedicaría al sacerdocio (LEVI), el Señor
demandaba que el resto de la congregación también
debía ver como sacerdotes delante de su presencia y
aquí también menciona parte del primer elemento
linaje, gente de nación que veremos más adelante
En el versículo de 1 Pedro 2:5, los creyentes son
descritos como sacerdocio santo, para ofrendar
sacrificios espirituales. La finalidad de esta figura es la
de iniciar el servicio de adoración y alabanza que ha
de prestar el creyente, en colaboración con el gran
Sumo Sacerdote, Jesucristo. Hay sacrificios
espirituales que ofrecer, al igual que los hubo para el
sacerdocio aarónico con sus ofrendas de animales,
etc.- que incluyen la confesión, la alabanza y la
comunicación con las necesidades de los siervos de
Dios (Hebreos 14:15-16). Sin duda, no quiere decir
que sólo estos conceptos son sacrificios espirituales;
realmente, según la exhortación de Pablo en
Romanos12:2, todos los actos del creyente han de
hacerse a través de una entrega entera de sí mismo
constantemente al Señor. Todo ha de ser un servicio
espiritual o racional, o sea, el expresar su apreciación
de la Persona del Señor, que es la adoración. Como se
ha dicho muy acertadamente, el creyente “sirve
mientras adora, y adorando, sirve”. Al mismo tiempo
este sacerdocio es real, es decir, forma parte de un
reino, y por lo tanto, a la idea del apartamiento para
Dios se añade el concepto de colaboración en su
gobierno. La frase “un real sacerdocio” se traduce “un
reino de sacerdotes” o “reyes y sacerdotes” en
Apocalipsis 1:6 y Apocalipsis 5:9-10, “y nos hizo reyes
y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e
imperio por los siglos de los siglos. Amén”. El distintivo
principal de un rey es su corona y el Señor ha
prometido darnos la corona de la vida con la
condición de serle fiel hasta la muerte. Que hermoso
privilegio.
Tercer elemento: Nación Santa
édsnos; raza (como del mismo hábito), tribu; gente,
gentil, linaje, pueblo.
De nuevo, la cita es de Éxodo 19:6. Israel, dentro de la
relación pactada con su Dios, había de ser una
teocracia, una nación gobernada y organizada
directamente por Él mediante los siervos que Él
escogiera y según la Ley que les dio. La Iglesia como
organismo más que organización es también una
comunidad apartada para Él, que Él gobierna por su
Espíritu. Sus leyes son escritas en sus corazones, y a
través del orden y la armonía de la comunidad
redimida, todo un universo aprende la sabiduría, la
hermosura y el orden que caracterizan al Creador y
Soberano divino. Recordemos que el apóstol presenta
aquí el ideal de la Iglesia universal compuesta por
todos los redimidos por la sangre de Cristo, no la
realidad existencial de la llamada cristiandad que
manifiesta tanto de las feas facciones del hombre
caído.
Desgraciadamente, el cristianismo, en su actual
condición fragmentada y desfigurada, presenta un
aspecto muy lejos de la imagen que Dios quiere de él,
pero este hecho no cambia la realidad espiritual de las
cosas. Con todo, de parte de cada verdadero hijo de
Dios debe haber este esfuerzo del que habla el
apóstol Pablo en Efesios 4:1-16, de “guardar la unidad
del Espíritu en el vínculo de la paz” y conformarse al
modelo divino mediante un crecer juntos en amor y
verdad. Este esfuerzo corresponde al verdadero
ecumenismo bíblico, que procura que la imagen
exterior que presenta la iglesia de Cristo sea visible
permaneciendo santa como Dios también es santo 1
Pedro 1:16, tomando en cuenta que este atributo de
la santidad es imprescindible en la iglesia de Cristo ya
que sin santidad nadie lo podrá Hebreos 12: 14. Gloria
a Dios por este privilegio de ser santos.
Y finalmente la última figura: Pueblo adquirido por
Dios.
λαός laós; aparentemente palabra primaria; pueblo
(en general así difiriendo que denota el pueblo propio
de uno): gente, multitud, pueblo, nación.
Περιποίησις peripoíesis; adquisición (el acto o la cosa)
por extensión preservación: posesión, ganancia
preservación, conservación, salvación, adquirir,
alcanzar.
Esta expresión es parecida a la que usa Pablo en el
pasaje citado de la epístola de Tito 2:14 “un pueblo
propio” es decir de su propia posesión. Sin duda la
figura empleada es la más íntima, puesto que se nos
recuerda que somos comprados por la preciosa
sangre del Cordero de Dios. Él nos ha librado de la
esclavitud en la que antes gemíamos, para que
anduviésemos en la luz y la libertad, en íntima
comunión amorosa con El. Esta relación de amor y
gratitud con Él ha de demostrarse también, como
vemos en el pasaje citado arriba de Apocalipsis 5:9-
10, ante todo el universo. Dios es amor, es su
naturaleza, y a través de la Iglesia se da a conocer a
los principados y potestades, que así aprenden más
de Aquel que les dio el ser.
Siguiendo el enfoque del libro, pues, Pedro aplica
todas estas figuras que en el AT describen al pueblo
de Israel, a la Iglesia cristiana, la nueva Israel. Así todo
habla de testimonio, servicio, propósito: de privilegio,
pero también de responsabilidad. Somos un pueblo
adquirido por Dios, su gente escogida. La intención de
Dios, desde el tiempo de Abraham, ha sido escoger a
un pueblo para enviarlo con una misión especial que
veremos en el siguiente punto. Que privilegio que la
iglesia del Señor sea exclusiva de su posesión.
O.T.
2. Es un privilegio para el creyente ser mensajero del
Cristo
ἐξανγέλλω exanguélo y la base de publicar, i.e.
celebrar: — anunciar.
ἐξαγγέλλω. (fut. ἐξαγγελῶ; 1 aor. ἐξήγγειλα). Llevar
una noticia de un lugar a otro, anunciar, proclamar.
ἀρέτη aréte; de lo mismo que propiamente hombría
(valor), i.e. excelencia (intrínseca o atribuida): —
excelencia, virtud.
ἀρετή, puede tener varias connotaciones,
A) Mérito, cualidad excelente, nobleza, virtud,
B) Honor, alabanza
C) Milagro, poder divino:
Nuestra misión es manifestar sus excelencias, la de
proclamar su alabanza y propagar su bendición a lo
largo y ancho de la tierra. ¿Cómo podemos manifestar
sus excelencias?
a. Mediante la proclamación. Para que anunciéis las
virtudes, debemos anunciar sus excelencias.
b. Mediante el testimonio. A fin que manifestéis las
excelencias de Aquel que os llamó. Debemos dar
testimonio de su maravillosa gracia.
c. Mediante la vida. Mostrando sus virtudes, o sus
excelencias, en nuestras vidas.
Dios ha llamado al cristiano de las tinieblas a su
gloriosa luz. El cristiano es llamado a salir de las
tinieblas para entrar en la luz. Cuando uno llega a
conocer a Jesucristo, llega a conocer a Dios. Ya no
necesita suponer ni andar a tientas. «El que me ha
visto —dice Jesús— ha visto al Padre» (Juan 14:9). En
Jesús está la luz del conocimiento de Dios. Cuando
uno llega a conocer a Jesús, llega a conocer la bondad.
En Cristo tiene un rasero por el que pueden medirse
todas sus acciones y motivos todos. Cuando uno llega
a conocer a Jesucristo, llega a conocer el camino. La
vida ya no es un descampado sin sendero ni luz que
guíe. En Cristo, el camino se presenta claro. Cuando
uno llega a conocer a Jesucristo, llega a conocer el
poder. De poco nos serviría conocer a Dios si no
recibiéramos poder para servirle. De poco nos serviría
conocer la bondad si siguiéramos impotentes para
conseguirla. De poco nos serviría ver el auténtico
camino si no lo pudiéramos seguir. En Jesucristo
tenemos tanto la visión como el poder.
"para que anunciéis... admirable". El pueblo de Dios
tiene este propósito: anunciar o publicar las
perfecciones y el poder de Dios (en el evangelio para
salvarnos). La palabra griega, aquí traducida
"virtudes" (excelencias morales), en 2 Pedro 1:5 en
algunas versiones se traduce "poder". Cada cristiano
es predicador, mensajero o heraldo; tiene algo que
anunciar principalmente en público. Que privilegio ser
embajador de Cristo, llevando su mensaje a los
necesitados y que no han sido salvos. Es un privilegio
que todo creyente debe gozar ya que es una comisión
que el Señor delego a toda su iglesia no solo a
pastores y ministros: anunciar sus virtudes y una de
estas virtudes es la que abordaremos en el último
punto.
O.T.
3. Es un privilegio para el creyente haber alcanzado
la misericordia de Dios.
ἐλεέω eleéo; compasivo (en palabra u obra,
específicamente por gracia divina) — alcanzar
misericordia, recibir misericordia. Tener compasión
de, compadecerse, ayudar a necesitados.
"vosotros que... de Dios". Se alude a Oseas 2:23 “Y la
sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia
de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y
él dirá: Dios mío” Lo-ammi significa pueblo no mío,
pero quitando la silaba Lo, queda como Ammi que en
el hebreo significa pueblo mío, el Señor nos ha hecho
pueblo suyo de su posesión como vimos en el cuarto
elemento del primer punto. A este pueblo
conformado por muchos creyentes de todos los
tiempos se le ha concedido anunciar las virtudes o
excelencias, de las cuales la misericordia del SEÑOR es
una de ellas.
Véase Romanos 9:24-26. Los gentiles no eran del
pueblo de Dios del Antiguo Testamento, sino idólatras,
y así pueblo de los ídolos (Romanos 1:21-23). Pero en
Cristo Jesús, juntamente con los judíos, pueden ser
del pueblo de Dios que es el cuerpo espiritual de
Cristo (Efesios 2:11-22).
Este versículo del pasaje de Pedro sugiere que el
apóstol escribió tanto a gentiles como a judíos, "que
en... misericordia". El hombre fuera de Cristo está
perdido. Pero Dios tiene misericordia de él, y ofrece
salvarle en Cristo. La única razón por qué hay
oportunidad de salvarnos es la misericordia de Dios.
Véanse Tito 2:11 dice "gracia", Tito 3:4 dice "bondad"
y "amor", y Tito 3:5 dice "misericordia". Estos
términos describen la base de la salvación del hombre
perdido.
El testimonio es tanto más notable cuanto en otro
tiempo no erais pueblo (Oseas 1:10; 2:23) pero que
ahora sois el pueblo de Dios, por el triple derecho de
creación, preservación y redención. Vosotros que en
otro tiempo no habíais alcanzado misericordia ahora
habéis alcanzado misericordia, y no por mérito
personal ni por ser dignos y merecedores de ese gran
regalo, sino por la gracia, el amor y la superabundante
misericordia de Dios.
APLICACIÓN E ILUSTRACION
Los creyentes, en la actualidad, son un linaje escogido,
escogido por Dios ya antes de la fundación del mundo
para que perteneciesen a Cristo. Pero en lugar de ser
una raza terrenal con un linaje común y unos rasgos
físicos característicos, los cristianos son un pueblo
celestial con un linaje divino y semejanzas
espirituales.
Los creyentes son asimismo un real sacerdocio. Este
es el segundo sacerdocio mencionado en este
capítulo. Ahora se dice de ellos que son sacerdotes
regios, proclamando las virtudes de Dios. Como
sacerdocio santo, entran en el santuario celestial por
fe, para adorar. Como real sacerdocio, salen al mundo
para testificar. Esta diferencia de sacerdocio queda
ilustrada por el encarcelamiento de Pablo y Silas en
Filipos. Como sacerdotes santos cantaban alabanzas a
Dios a medianoche; como real sacerdocio predicaron
el evangelio al carcelero.
Los creyentes son una nación santa. Era la intención
de Dios que Israel fuese una nación distinguida por la
santidad. Pero los israelitas se rebajaron a las
prácticas pecaminosas de sus vecinos gentiles. De
modo que Israel ha sido echado temporalmente a un
lado y la iglesia es ahora la nación santa de Dios.
Finalmente, los cristianos son un pueblo para la propia
posesión de Dios que le pertenecen de forma singular,
y le son de especial valor. La última parte del versículo
describe la responsabilidad de aquellos que son la
nueva raza de Dios, sacerdocio, nación y pueblo.
Deberíamos anunciar las excelencias de aquel que nos
llamó de las tinieblas a su luz admirable, de cómo
hemos sido salvos, de cómo alcanzamos esa salvación,
son muchas las virtudes, que Dios nos ha dado,
regalos y beneficios que nos hacen proclamar la
grandeza y la misericordia de Dios. Una vez estuvimos
tanteando en las tinieblas del pecado y de la
vergüenza. Por una maravillosa liberación hemos sido
trasladados al reino de su amado Hijo. La luz es clara y
resplandeciente en la misma medida que las tinieblas
eran opresivas.
CONCLUSION
Estos privilegios no son para la gente del mundo de
allá fuera, son para la iglesia del Señor los que están
aquí adentro pero desafortunadamente los creyentes
no han logrado aprovechar estos tres privilegios:
recibir un titulo de parte de Dios que nos convierte en
linaje escogido, real sacerdocio, nación santa y un
pueblo de su posesión, quizás podemos ver que
muchos hermanos tienen cargos, pueden ser
ministros, músicos, ujieres, maestros, pero mas que
esos dones y servicios también son parte de estas
cuatro figuras. Que privilegio para el creyente que
anuncie las virtudes de aquel nos llamó de las
tinieblas a su luz, que podamos ser ejemplo para los
que no conocen del evangelio, que con nuestro
testimonio anunciemos que somos de Cristo, todas las
excelencias que ha mostrado desde tiempos antiguos,
como no has enaltecido aun con cosas que no las
merecemos, que grandes privilegios Dios no ha dado,
como su misericordia que se ve manifestada hasta
nuestros días.
¡Cómo deberíamos proclamar las virtudes de aquel
que hizo todo esto por nosotros!