1
LA VEJEZ Y LO PSICOSOCIAL
Aron Jared Chaves Rosero
Corporación Universitaria Iberoamericana Facultad
De Ciencias Humanas Y Sociales
Competencias comunicativa
Docente:ARNOLD MAYORGA
30 Enero 2025
2
INTRODUCCION
El envejecimiento, esa etapa natural del desarrollo humano que a todos nos aguarda, es
un viaje lleno de cambios y desafíos. Como un río que se transforma al llegar al mar, la
adultez mayor nos invita a adaptarnos a nuevas realidades físicas, cognitivas,
emocionales y sociales.
En este viaje, la psicología se convierte en un compañero invaluable para el adulto
mayor. Como un faro que ilumina el camino, la psicología ofrece herramientas y
estrategias para afrontar los desafíos propios de esta etapa, promoviendo un
envejecimiento saludable y satisfactorio.
Este ensayo se propone explorar cómo las teorías y metodologías abordadas en los
textos de Papalia (2010), Rivera-Ledesma y Lena (2008), y Uribe Rodríguez et al. (2007)
contribuyen al quehacer del psicólogo en el abordaje de los adultos tardíos.
Argumentaremos que estas perspectivas teóricas y metodológicas no solo enriquecen
nuestra comprensión de la adultez mayor, sino que también nos brindan herramientas
prácticas para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores. Es como si nos
entregaran un mapa y una brújula para navegar por el territorio del envejecimiento.
Papalia (2010) nos ofrece un panorama amplio del desarrollo humano a lo largo del ciclo
vital, destacando la importancia de comprender las particularidades de la adultez tardía.
Rivera-Ledesma y Lena (2008) nos brindan un instrumento valioso para evaluar las
pérdidas que enfrentan los adultos mayores, permitiéndonos identificar áreas críticas que
requieren intervención. Uribe Rodríguez et al. (2007) nos invitan a explorar las actitudes
y emociones de los adultos mayores ante la muerte, un tema central en esta etapa de la
vida.
3
Lo psicosocial dentro de la vejez
La adultez tardía, esa etapa de la vida en la que el tiempo se vuelve un tesoro
invaluable, nos invita a reflexionar sobre el significado de nuestro recorrido vital. Papalia
(2010), en su obra "Desarrollo humano", nos guía a través de las teorías que iluminan
este proceso, destacando la importancia de comprender las particularidades de esta
etapa.
La teoría de Erik Erikson se alza como un faro que nos ilumina el camino. Su
enfoque en la crisis de integridad versus desesperación nos revela la esencia de la
adultez tardía. Los adultos mayores, como navegantes experimentados, buscan
reconciliarse con su vida, aceptando tanto los logros que han cosechado como los
desafíos que han enfrentado a lo largo de su vida.
Erikson nos invita a comprender que esta búsqueda de integridad no es un
proceso sencillo. Requiere una profunda introspección, una mirada honesta hacia el
pasado y una aceptación serena del presente. Es un camino que puede estar lleno de
nostalgia, arrepentimiento o incluso desesperación, pero también de gratitud,
satisfacción y esperanza.
La teoría de la selectividad socioemocional, también destacada por Papalia
(2010), nos revela otra faceta importante de la adultez tardía: la importancia de las
relaciones emocionales significativas. Los adultos mayores, como buscadores de tesoros,
priorizan aquellas conexiones que les brindan alegría, apoyo y compañía.
Esta perspectiva nos enseña que el aislamiento y la soledad no son compañeros
inevitables de la adultez tardía. Al contrario, podemos cultivar relaciones significativas
que nos nutran emocionalmente y nos permitan seguir creciendo como personas.
la adultez tardía es una etapa de la vida llena de oportunidades para el
crecimiento personal y la conexión emocional. Las teorías de Erikson y la selectividad
4
socioemocional nos brindan herramientas valiosas para comprender y acompañar a los
adultos mayores en este viaje. Como psicólogos, podemos diseñar intervenciones que
fomenten la integridad, la satisfacción y el bienestar emocional en esta etapa de la vida.
La adultez mayor, esa etapa de la vida en la que la experiencia y la sabiduría se
entrelazan, también puede ser un tiempo de pérdidas significativas. Rivera-Ledesma y
Lena (2008), en su artículo "Estructura de pérdidas en la adultez mayor: Una propuesta
de medida", nos invitan a explorar este aspecto crucial del envejecimiento.
Con ello nos encontramos tambien con la realidad de que los adultos mayores
enfrentan diversas pérdidas, desde la partida de seres queridos hasta los cambios en la
salud y la jubilación. Liberaslesso, A. (2002). Bienestar subjetivo en la vida adulta y en la
vejez: hacia una psicología positiva en América Latina. Rev. latinoam. psicol, [Link]
pérdida es un golpe emocional que puede dejar una huella profunda en el corazón y en
el espíritu.
Rivera-Ledesma y Lena (2008) nos brindan una herramienta invaluable un
instrumento para evaluar estas pérdidas. Esta herramienta permite a los psicólogos
identificar las áreas más sensibles que requieren atención y apoyo. Es como tener un
mapa que nos guía a través del laberinto de las emociones.
La pérdida de roles sociales tras la jubilación, por ejemplo, puede generar
sentimientos de inutilidad y desconexión. Es como si de repente uno se encontrara sin
un papel que desempeñar en la sociedad. En estos casos, uno como psicólogo puede
convertirse en un compañero de viaje, ayudando a la persona a redefinir sus roles y a
encontrar nuevas fuentes de significado y propósito.
La medición de las pérdidas no solo nos permite identificar las áreas de mayor
vulnerabilidad, sino también evaluar el impacto emocional de estas experiencias. Es
como si pudiéramos medir la intensidad de la tristeza o la soledad. Esta información es
esencial para planificar intervenciones personalizadas que realmente marquen la
diferencia en la vida de los adultos mayores.
5
incluyendo el inevitable encuentro con la muerte. Liberaslesso, A. (2002),en su
estudio "Actitud y miedo ante la muerte en adultos mayores", nos brindan una mirada
profunda sobre cómo los adultos mayores enfrentan esta realidad.
En este viaje, los autores nos revelan que las actitudes hacia la muerte son
diversas y complejas. Algunos adultos mayores pueden experimentar miedo, una
emoción natural ante lo desconocido. Es como si se encontraran frente a un abismo
oscuro, preguntándose qué hay más allá.
Sin embargo, Griffa, M. C., & Moreno, J. E. (2005) también encontraron que otros
adultos mayores desarrollan una actitud de aceptación. Es como si hubieran llegado a un
acuerdo con la muerte, viéndola como una parte natural del ciclo vital. Esta aceptación
no implica una resignación pasiva, sino una comprensión profunda de la finitud de la
existencia.
Este conocimiento es invaluable para el psicólogo, ya que le permite abordar las
preocupaciones existenciales de los adultos mayores de manera empática y respetuosa.
Es como si el psicólogo se convirtiera en un compañero de viaje, dispuesto a escuchar y
acompañar en este proceso de reflexión.
Una de las herramientas que el psicólogo puede utilizar es la terapia narrativa.
Esta técnica permite a los adultos mayores reconstruir su historia de vida, integrando la
muerte como un elemento más de su narrativa personal. Es como si pudieran reescribir
su historia, dándole un nuevo significado a su pasado y a su presente.
El estudio de Griffa, M. C., & Moreno, J. E. (2005) nos invita a reflexionar sobre la
importancia de comprender las actitudes y emociones de los adultos mayores ante la
muerte. Como psicólogos, podemos utilizar este conocimiento para brindar un apoyo
sensible y efectivo, ayudando a los adultos mayores a vivir plenamente cada etapa de su
vida, incluyendo el encuentro final con la muerte.
La práctica psicológica con adultos mayores es un arte que requiere de una
mirada integral, donde la ciencia y la sensibilidad se entrelazan.
6
La integración de teorías del desarrollo humano, metodologías de evaluación e
investigación empírica nos permite comprender la complejidad de esta etapa vital y
ofrecer un acompañamiento significativo.
Las teorías del desarrollo humano, como faros que iluminan el camino, nos
brindan un marco conceptual sólido para comprender los cambios propios de la adultez
mayor. Nos permiten entender las necesidades emocionales, sociales y cognitivas de
esta población, así como los desafíos que enfrentan en este proceso de envejecimiento.
Por otro lado, los instrumentos de medición y las investigaciones empíricas nos
ofrecen herramientas concretas para evaluar e intervenir en áreas específicas, como las
pérdidas, el miedo a la muerte y la adaptación a los cambios. Estas herramientas, como
pinceles en manos de un artista, nos permiten dibujar un mapa individualizado de cada
adulto mayor, identificando sus fortalezas y áreas de oportunidad.
Un ejemplo de esta integración es la implementación de grupos de apoyo para
adultos mayores. Estos espacios, como oasis en el desierto, se convierten en lugares de
encuentro donde se fomenta la expresión emocional, se trabajan las pérdidas y se
promueve la construcción de nuevos significados.
En estos grupos, los adultos mayores comparten sus experiencias, se sienten
escuchados y comprendidos, y encuentran un sentido de pertenencia. Es como si
tejieran una red de apoyo mutuo, donde cada hilo representa una historia de vida única y
valiosa.
Las intervenciones psicológicas con adultos mayores no solo mejoran su calidad
de vida, sino que también fortalecen su resiliencia y adaptación a los cambios. Es como
si les diéramos herramientas para construir un puente sobre las dificultades,
permitiéndoles seguir adelante con esperanza y optimismo.
7
Para el psicologos es esencial que al abordar a un apersona mayor tengamos
una escucha activa ya que estas personas tienen mucho por contar y muchos de ellos
han pasado por malos tratos o por experiencias desgarradoras como nos lo hace
conocer Rivera-Ledesma y Lena (2008) el cual brinda una herramienta valiosa para
comprender y acompañar a los adultos mayores en su viaje a través de las pérdidas.
Liberaslesso, A. (2002) Como psicólogos, podemos utilizar esta herramienta para
brindar un apoyo sensible y efectivo, ayudando a los adultos mayores a encontrar la luz
en medio de la oscuridad y a seguir construyendo un proyecto de vida significativo.
8
Conclusión:
En el ocaso de la vida, cuando el cuerpo se vuelve más frágil y la memoria comienza a
fallar, el adulto mayor se enfrenta a una nueva etapa llena de desafíos y
oportunidades. La psicología, como un compañero sensible y comprensivo, se
convierte en un apoyo fundamental en este viaje.
Las teorías y metodologías abordadas en los textos de Papalia (2010), Rivera-Ledesma
y Lena (2008), y Uribe Rodríguez et al. (2007) nos brindan un marco sólido para
comprender la complejidad de la adultez mayor. Es como si nos entregaran un
mapa detallado del territorio del envejecimiento, con sus montañas, valles y ríos.
Papalia (2010) nos invita a explorar el desarrollo humano a lo largo del ciclo vital,
destacando la importancia de comprender las particularidades de la adultez
tardía. Rivera-Ledesma y Lena (2008) nos ofrecen una herramienta invaluable
para evaluar las pérdidas que enfrentan los adultos mayores, permitiéndonos
identificar áreas críticas que requieren atención y apoyo. Griffa, M. C., & Moreno,
J. E. (2005) nos invitan a reflexionar sobre las actitudes y emociones de los
adultos mayores ante la muerte, un tema central en esta etapa de la vida.
Al integrar estas perspectivas teóricas y metodológicas, el psicólogo puede diseñar
intervenciones humanizadas y efectivas, adaptadas a las necesidades
individuales de cada adulto mayor. Es como si pudiera crear un traje a medida
para cada persona, teniendo en cuenta sus fortalezas, debilidades y experiencias
de vida.
Estas intervenciones no solo se centran en abordar los desafíos emocionales, sociales y
existenciales que enfrentan los adultos mayores, sino que también buscan
promover su bienestar y calidad de vida. Es como si el psicólogo se convirtiera en
un jardinero que cultiva las semillas de la esperanza, la resiliencia y el optimismo
en el corazón de cada adulto mayor.
9
Referencias:
Papalia, D. E. (2021). Desarrollo humano. McGraw-Hill Interamericana. [Link]
[Link]/?il=16371
Rivera-Ledesma, A., & Montero-López Lena, M. (2008). Estructura de pérdidas en la
adultez mayor: una propuesta de medida. Salud Mental, 31(6), 461-468.
[Link]
Griffa, M. C., & Moreno, J. E. (2005). Claves para una psicología del desarrollo:
adolescencia, adultez y vejez. [Link]
Liberaslesso, A. (2002). Bienestar subjetivo en la vida adulta y en la vejez: hacia una
psicología positiva en América Latina. Rev. latinoam. psicol, 55-
74.[Link]