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Flores y Lágrimas

La historia narra el amor entre Acamante, hijo de Teseo, y la princesa Fílide, quienes se prometen esperar el regreso del otro durante la guerra de Troya. A pesar de su espera, Fílide muere de pena antes de que Acamante regrese, y los dioses la transforman en un almendro que florece cada año en espera de su amor. Cuando Acamante finalmente vuelve, encuentra el árbol y, al abrazarlo, este florece, simbolizando la tristeza y la esperanza del amor perdido.

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Flores y Lágrimas

La historia narra el amor entre Acamante, hijo de Teseo, y la princesa Fílide, quienes se prometen esperar el regreso del otro durante la guerra de Troya. A pesar de su espera, Fílide muere de pena antes de que Acamante regrese, y los dioses la transforman en un almendro que florece cada año en espera de su amor. Cuando Acamante finalmente vuelve, encuentra el árbol y, al abrazarlo, este florece, simbolizando la tristeza y la esperanza del amor perdido.

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Flores y lágrimas

Dicen que el mar Egeo es de un azul tan profundo como sus aguas.
Del mismo exacto azul eran los ojos de Acamante, hijo del héroe griego Teseo.
La princesa de Tracia, Fílide, se reunía al atardecer con su amado Acamante junto a ese mar. En un acantilado
llamado Eneodos, cerca de la ciudad de Abdera. Allí compartían el azul del mar, la puesta de sol, promesas, besos.
Cuando estalló la guerra de Troya, Acamante recibió un mensaje de su padre: debía viajar para pelear junto a él.
Fílide y Acamante se amaban. Él no quería ir a la guerra, ella tampoco quería que él fuera. Pero no ir hubiera
significado para el joven deshonor y vergüenza.
Para un hijo de Teseo, el deshonor era peor que la muerte.
Así que Acamante partió en su navío de vela blanca y casco negro. Antes de irse, en el último atardecer que
compartieron, él le prometió que apenas terminara la guerra, si el destino permitía que sobreviviera, volvería raudo
en su veloz nave. “Volveré a buscarte”, prometió Acamante; en sus ojos vivía una verdad azul. “Espé rame”, pidió.
“Te esperaré”, respondió Fílide. Y también era cierto.
Pasaron los años y las batallas, las muertes y las glorias, el asedio y el engaño astuto de un caballo de madera.
Troya sucumbió ante el ejército griego.
Los griegos victoriosos regresaron a sus tierras y a sus hogares, a sus familias y a sus amores.
Fílide, princesa de Tracia, seguía esperando a su amado. Había esperado du- rante años. Y ahora su padre
el rey había recibido la noticia de la finalización de la guerra. Así que finalmente su amado volvería.
Con buenos vientos, hay siete días de navegación de Troya a Tracia. Pero desde el primer atardecer Fílide ya
esperaba, de pie en el acantilado como un árbol esbelto, los ojos fijos en el horizonte buscando un casco negro,
una vela blanca, una señal de otro azul en el azul marino.Pasaron siete días. Fílide esperaba contenta, y pensó
que por supuesto Acamante no habría podido navegar de inmediato, que la guerra tiene sus demoras y sus
trámites. Pasó la segunda semana, y la tercera. Fílide esperaba ansiosa. El Egeo es traicionero,los viajes se
demoran, los vientos soplan en direcciones que no deben.
Pasó la cuarta semana, y la quinta, y la sexta. Fílide esperaba inquieta. Excepto en Ít aca, en todas las islas y
regiones de Grecia los vencedores ya habían regresado.
“¿Dónde estás, Acamante? ¿Por qué no llegas, amor?”, preguntaba la muchacha, pero el horizonte callaba.
Pasó la séptima semana, y la octava. Ella comenzó a pensar que si Acamante no había regresado aún era porque
no podía o no quería cumplir su promesa. Tal vez en Troya había encontrado un nuevo amor entre las ruinas. Tal vez
había muerto en la batalla. Tal vez no volvería nunca.
Pero igual, Fílide esperaba desesperada. Lloraba lágrimas amargas de dolor y desecuentro, de espera sin
esperanza y sin fin.
Cuando pasó la novena semana, la joven princesa murió de llanto, de nunca, de pena. Dicen que los dioses
conocen y valoran cada nacimiento y cada muerte. La diosa Ate- nea se acercó al acantilado Eneodos y le brindó
a la pobre muchacha un don: transformó
a Fílide en un árbol, un esbelto almendro.
A la mañana siguiente volvió Acamante. Los vientos lo habían demorado, y luego una tormenta, y luego un
choque con un peñasco casi lo hizo naufragar. Pero allí estaba por fin para cumplir su promesa, vela blanca,
casco negro y un nombre de mujer entre los labios. No encontró a su amada en ningún lado. Pero Atenea le concedió
el relato de lo sucedido.
Al saber que Fílide había muerto, Acamante se acercó al almendro con dolor profundo.
Tal vez lloró; o tal vez un hijo de Teseo tampoco podía permitirse eso.
El joven abrazó el delgado tronco de la muchacha árbol. Y entonces el almendro, al sentir la tibieza de ese
abrazo de amor reencontrado, floreció de repente, la copa entera se llenó de flores en lugar de hojas, flores
blancas con corazón de fuego.
Largos meses permaneció Acamante junto al árbol, compartiendo en callada armonía la luz de los
atardeceres. Pero finalmente se fue a seguir con su vida, a buscar el hilo de otras historias.
Cuando lo vio partir con sus ojos vegetales, Fílide lloró otra vez lágrimas amargas, y esas lágrimas fueron
fruto en la copa del árbol.
Desde entonces cada año, cuando sopla el primer viento tibio del verano, el almendro florece antes que
cualquier otro árbol, esperanzado en el regreso de su amor viajero.
Y cuando pasa el verano y él no ha llegado, la muchacha-árbol vuelve a llorar sus lágrimas amargas junto al mar
tan azul.
ACTIVIDADES
1. ¿A qué pueblo pertenece este mito? Explicar la información que les permitió saber la respuesta.
2. ¿Dónde transcurre la historia?
3. ¿Creen que es posible identificar cuándo transcurren los hechos? ¿Por qué?
4. expliquen qué promesa hizo Acamante y cuál es, para ustedes, la importancia de cumplir con lo que se promete.
5. Extraer 2 sustantivos, 2 adjetivos y 2 verbos conjugdos
6. Enumerar los eventos en el orden en el que sucedieron. Luego, úsenlos para escribir un breve resumen de la historia.
Atenea transformó a Fílide en un almendro........... Fílide muere de llanto................ Acamante va a la
guerra...........
Acamante regresó............ Acamante prometió volver..................
7. Relizar un esquema conceptual con la siguiente información:

Los mitos son relatos construidos por una comunidad de acuerdo con sus creencias y su forma de ver el mundo.
Por medio de estas narraciones, los pueblos intentaban responder a preguntas sobre el origen del mundo, de los
seres humanos y de las costumbres, entre otras. Muchos de estos interrogantes hoy son respondidos por la
ciencia. Al principio, los mitos se transmitían en forma oral de una generación a la siguiente. Además, las
creencias sagradas representadas en estos relatos daban forma al modo de ser de una comunidad: las historias
sobre dioses y héroes establecían modelos de comportamiento, ya que a través de ellos se daban a conocer las
acciones y los valores que ese pueblo consideraba válidos.
Con el paso del tiempo, los mitos han sido reelaborados y vueltos a contar en diferentes formatos. En la
actualidad se pueden encontrar en forma de historietas, películas o dibujos animados, por ejemplo. Estas
versiones han sufrido cambios que permitieron adaptarlas a los puntos de vista de esta época.

8. Escribir género y subgénero.


Fílide murió de llanto.
Acamante tuvo que ir a la guerra. Acamante prometió a Fílide que

CR

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