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Reproducción Sexual: Gametos y Fecundación

La reproducción sexual es el proceso mediante el cual se originan nuevos seres vivos a partir de la unión de gametos masculinos y femeninos, permitiendo la diversidad de organismos. Los gametos poseen la mitad de la información genética y, al fusionarse, forman un cigoto que se desarrolla en un embrión. La fecundación puede ser interna o externa, y el desarrollo del embrión varía según la especie, con diferentes métodos de gestación.

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Reproducción Sexual: Gametos y Fecundación

La reproducción sexual es el proceso mediante el cual se originan nuevos seres vivos a partir de la unión de gametos masculinos y femeninos, permitiendo la diversidad de organismos. Los gametos poseen la mitad de la información genética y, al fusionarse, forman un cigoto que se desarrolla en un embrión. La fecundación puede ser interna o externa, y el desarrollo del embrión varía según la especie, con diferentes métodos de gestación.

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REPRODUCCIÓN SEXUAL es el proceso que origina nuevos seres vivos

a partir de dos células reproductoras o gametos distintos, las cuales


provienen de dos progenitores de diferente sexo.

El proceso de reproducción sexual ha permitido el desarrollo de una gran


diversidad de organismos. Los seres vivos, ya sean de especies
vegetales o animales, tienen la capacidad de reproducirse sexualmente
para dar lugar a nuevos descendientes, es decir, para perpetuar la
especie en el tiempo.
La condición primordial para que se lleve a cabo la reproducción sexual
es la unión de dos células especializadas y distintas llamadas células
reproductoras o gametos.

ÓRGANOS SEXUALES son las estructuras especializadas para la


formación de los gametos o células reproductoras.

Las diferencias entre machos y


hembras de una misma especie se
establecen casi exclusivamente en
función de su sistema reproductor.
Así por ejemplo, en una camada de
gatitos debemos observar sus
órganos sexuales externos para
saber a qué sexo pertenece cada
uno. Otras veces la diferencia queda
clara con sólo mirar al animal, como
es el caso del gallo y la gallina, cisnes etc. A esto se le llama
dimorfismo sexual.

En algunas especies de animales no se produce


la diferenciación sexual. Cada individuo de la
especie es al mismo tiempo macho y hembra, por
lo cual tiene los dos sexos.

Posee ambos sistemas reproductores que


producen indistintamente gametos masculinos y
femeninos. Estos animales reciben el nombre de
hermafroditas. Es el caso de los caracoles, las
sanguijuelas y las lombrices de tierra.
b. Las células reproductoras: los gametos
La unión de una célula reproductora masculina y una femenina da origen
a un nuevo ser capaz de desarrollarse.

LOS GAMETOS son células especializadas para la reproducción y


poseen la mitad de la información genética presente en cada una de las
demás células del organismo.

El gameto producido por un macho, tiene la mitad de información


genética de la que tienen las células de cualquier otra parte del cuerpo.
Lo mismo ocurre con el gameto de la hembra. De esta forma, al unirse
ambos gametos, el nuevo ser vivo tendrá la cantidad típica de
información genética característica de su especie.

¿Qué diferencias existen entre los gametos masculinos y los


femeninos?
Los gametos masculinos tienen las siguientes características:
- Son más pequeños que los gametos femeninos.
- Presentan uno o más o flagelos (colas) que los capacitan para moverse,
en el caso de las especies animales y de algunas plantas.
- Están especializados para la movilidad.
o Los gametos femeninos se distinguen por lo siguiente:
- Son de gran tamaño, en relación al gameto masculino.
- Su citoplasma contiene gran cantidad de sustancias alimenticias de
reserva para el desarrollo del futuro ser. Clara de huevo
- Están especializados para la producción y almacenamiento de
nutrientes.
Los gametos masculinos se denominan generalmente espermatozoides.
y los femeninos, óvulos.

c. El cigoto
¿Qué ocurre cuando se une un gameto masculino con otro femenino?
Se produce una nueva célula o cigoto.
EL CIGOTO es la célula resultante de la unión de un gameto masculino
y un gameto femenino, y que constituye un nuevo ser vivo.
La unión de ambos gametos, espermatozoide y óvulo, tiene dos
consecuencias
inmediatas, a saber:
1.- La célula resultante o cigoto posee la cantidad de información
genética característica de su especie, en la que cada progenitor aporta
la mitad.
2.- El nuevo ser vivo posee información genética diferente a la que
posee cada uno de sus progenitores.

La fecundación

FECUNDACIÓN es la unión de gametos de distinto sexo para dar origen


al cigoto.

La fecundación procede de acuerdo a las siguientes etapas:


o Contacto de las dos células sexuales.
o Transferencia de información genética desde el gameto masculino al
femenino.
o Formación del cigoto.
o División del cigoto en varias células que darán origen al embrión o
futuro individuo.

CLASES DE FECUNDACION

FECUNDACIÓN EXTERNA es la unión de gametos que se realiza en el


medio externo es decir fuera del cuerpo de la hembra.

Esta forma de fecundación es propia de los


animales acuáticos y de algunos animales
que viven alternadamente en ambientes
acuáticos y terrestres, como es el caso de
los anfibios.
La hembra y el macho expulsan grandes
cantidades de gametos al medio externo
donde estos se unen, y que generalmente es
el ambiente acuático. En estas condiciones
existe un alto riesgo de que no ocurra la
fecundación, ya que el medio externo no
proporciona la protección que requiere el
desarrollo de los cigotos.
FECUNDACIÓN INTERNA es la unión de gametos que se realiza en el
interior del cuerpo de la hembra.

Esta forma de fecundación es propia de los animales terrestres:


insectos, arácnidos, reptiles, aves y mamíferos, incluyendo al hombre.

La fecundación interna se realiza generalmente mediante la copulación,


proceso en que el macho deposita sus gametos dentro del sistema
reproductor de la hembra, de manera que pueda darse la unión con el
gameto femenino y se forme el cigoto. Gracias a la fecundación interna,
los animales aseguran la supervivencia. El medio interno protege a los
gametos, evitando la deshidratación.

EL EMBRIÓN
EL EMBRIÓN es el nuevo ser vivo que se encuentra en la etapa
inicial del desarrollo.

Desarrollo del embrión


Una vez finalizada loa fecundación y formado el cigoto, ésta comienza a
dividirse por mitosis, originando un organismo pluricelular. En este
momento se puede hablar de embrión.

El desarrollo del embrión se da de diferentes maneras de acuerdo a la


especie.

a.- Desarrollo fuera del cuerpo de la


madre y en el interior de un huevo.

Los anfibios e insectos producen huevos


pequeños con pocas reservas
alimenticias, por lo que el embrión sale
del huevo generalmente en estado de
desarrollo intermedio, es decir, no
totalmente formado, llamado estado de
larva. La larva experimenta una serie de
transformaciones hasta convertirse en
adulto, en un proceso denominado
metamorfosis.

b.- Desarrollo dentro del cuerpo de la madre y


en el interior de un huevo.
Es el caso de algunos mamíferos, como el ornitorrinco, y de algunos
reptiles, como la víbora.
Desarrollo dentro del cuerpo de la madre. Pero recubierto por un huevo

c.- Desarrollo incompleto dentro de la madre

Es propio del grupo de los marsupiales, como el canguro en Australia


y el monito del monte en Chile. El embrión se mantiene hasta cierto
punto de desarrollo en la madre. Luego sale al medio y completa su
desarrollo en el llamado saco marsupial, que es un repliegue de la piel
de la madre. Donde se encuentran las glándulas mamarias.

d.- Desarrollo completo al interior de la madre

Ocurre en la mayoría de los mamíferos, incluyendo la especie humana.


Se caracteriza porque el embrión crece y se desarrolla en el interior del
cuerpo de la madre hasta que completa el tamaño y condición biológica
que le permite nacer. Este proceso se llama período de gestación y es
variable según la especie.

El sistema reproductor humano


Los aparatos reproductores masculino y femenino,
que "fabrican" los gametos y posibilitan la
fecundación presentan notables diferencias. Sin
embargo, ambos tiene unos órganos que han de
cubrir necesidades comunes, las gónadas (donde
se forman los gametos), las vías genitales
(conductos que llevan los gametos al lugar de la
fecundación) y los genitales externos (órganos que
permiten la unión-sexual encuentro entre los
gametos).
Aparato genital masculino

El aparato genital está destinado a la formación de nuevos individuos


con objeto de asegurar la continuidad de la especie. Está formado por
distintos órganos: el testículo, la próstata, el pene y una serie de
conductos que conducen el esperma.
Testículo
Es la
glándula
germinal
masculina.
Tiene
forma
ovoidal,
siendo sus

dimensiones unos 4 cm de largo, 2 cm de ancho y 3 cm de grueso. Es un


órgano par que está situado en la parte anterior de la región perineal,
por debajo del pene, en el interior de las bolsas escrotales, suspendido
del cordón espermático.
La capa externa del testículo o túnica albugínea lo rodea
completamente. Su superficie externa es lisa. Interiormente está
dividido en lobulillos

Epidídimo
Permite el almacenamiento, tránsito y maduración de los
espermatozoides. Se continúa con el conducto deferente.

Conducto deferente
Se extiende desde el epidídimo hasta las vesículas seminales.
Tiene de 50 a 60 cm de largo y su misión es impulsar a los
espermatozoides hacia la uretra

Vesículas seminales
Son un órgano tubular cuya misión es segregar un líquido gelatinoso que
activa la locomoción de los espermatozoides.

Conducto eyaculador
Resulta de la unión de las vesículas seminales y el conducto deferente.

Pene

Es el órgano copulador del varón. Su cuerpo es cilíndrico y la extremidad


distal está constituida por el glande, en cuyo vértice se encuentra el
meato uretral. El prepucio es la parte del pene que cubre el glande
cuando el órgano no está erecto. Tiene una longitud de unos 10-12 cm
en estado de flaccidez y de 15-16 en estado de erección.
Interiormente distinguimos los cuerpos cavernosos y el cuerpo
esponjoso de la uretra, formaciones eréctiles ambas cuya disposición y
estructura posibilita que el pene se alargue durante la erección.
Cubiertas del testículo
Las bolsas se componen de seis túnicas superpuestas que, de fuera
hacia dentro
Próstata
Es una glándula de secreción externa. Segrega el líquido prostático, que
durante la eyaculación es mezclado con los espermatozoides
procedentes de las vesículas seminales.

Aparato genital femenino


El aparato genital femenino está constituido por distintos órganos
destinados a producir los óvulos, posibilitar la fecundación de los
mismos por los espermatozoides, contener y nutrir al feto durante la
gestación y expulsarlo en el acto del parto.
Se compone del ovario, las trompas de Falopio, el útero y la vagina.
También corresponden a este aparato las mamas, órganos encargados
de alimentar al nuevo ser en las primeras etapas de su vida.

Ovario

El ovario posee una importante función endocrina, la secreción de las


hormonas denominadas estrógenos y progesterona, que actúan sobre el
aparato genital, y especialmente sobre el útero, preparándolo para la
fecundación, nidación y nutrición del embrión.

Son las gónadas femeninas.

El ovario posee una importante función endocrina porque segrega unas


sustancias, los estrógenos y la progesterona, que actúan sobre el útero
y lo preparan para la fecundación y la nutrición del embrión.
Trompas de Falopio
Son dos conductos, uno derecho y otro izquierdo, qué se extienden
desde el ovario hasta el ángulo superior del útero. Su misión es recoger
el óvulo. Miden unos 10 cm de longitud.

Útero
Es el órgano de la generación, destinado a recibir el óvulo fecundado, a
conservar y nutrir el producto de la fecundación y a expulsarla en el
curso del parto.
En la mujer adulta tiene forma de pera, de unos 7-8 cm de longitud.

Vagina
Es el órgano copulador de la mujer, cuya principal función es recibir el
pene durante el coito. Permite, asimismo, el paso del flujo menstrual y
del feto en el acto del parto.
Tiene una longitud de unos 6 o 7 cm.
La extremidad inferior se abre en la vulva mediante un orificio que, en la
mayoría de las mujeres vírgenes, esta parcialmente ocluido por la
membrana del himen.

Genitales externos femeninos.

Vulva Designamos con este nombre el


conjunto de órganos genitales externos
de la mujer.
La extremidad inferior de la vagina se
abre en la vulva a través de un orificio.
La vulva presenta un par de labios
mayores, unos repliegues cutáneos
cubiertos de vello, y un par de labios
menores, parecidos a los anteriores pero
sin vello y situados más interiormente.
En las mujeres vírgenes también suele
haber el himen, un repliegue
membranoso que ocluye parcialmente el
orificio vaginal. En la parte superior de la
vulva hay una estructura eréctil, el
clítoris, que es el órgano sensorial sexual
femenino y juega un papel importante
durante la copulación.

También se pueden considerar como genitales


externos las glándulas mamarias, los órganos
destinados a la alimentaci0n del nuevo ser en las
primeras fases de su vida.
La fecundación
Espermatozoides: un único vencedor

El número de espermatozoides que se liberan en


cada eyaculación puede llegar hasta los 350
millones por cm3. Sin embargo, normalmente, sólo
uno podrá alcanzar su objetivo:

fecundar un óvulo. Para ello han de realizar un


"largo" viaje de unos 10 cm, hasta las trompas de
Falopio, a una velocidad aproximada de 4 mm por
minuto.
En un espermatozoide, que mide 50-60 micras, se distinguen la cabeza,
la pieza intermedia y el flagelo.
La cabeza contiene los enzimas que ayudan a penetrar en el óvulo.
La pieza intermedia consta de dos centriolos en cada extremo, un
filamento axial central y una serie de mitocondrias que lo envuelven y
aportan energía para el movimiento del flagelo.

El filamento axial del flagelo o cola presenta una doble envoltura, cuyo
movimiento flagelar permite el desplazamiento del espermatozoide.

En 3 o 4 ml. de semen hay unos 400 millones de espermatozoides. Para


conseguir el tamaño de la cabeza de una aguja se precisarían unos 40
espermatozoides uno al lado del otro.

Una carrera de obstáculos

En la especie humana, la fecundación es de tipo


interno: es preciso introducir los espermatozoides
en el aparato reproductor femenino, lo que se
lleva a cabo mediante el acto sexual o copulación.
La copulación se inicia con la erección del pene y
continúa con su introducción en la vagina y la
eyaculación del semen.
Los espermatozoides penetran en el útero y
ascienden por la trompa de Falopio, en donde
tiene lugar la fecundación. Este camino es una
carrera de obstáculos y una verdadera prueba de
resistencia. Cientos de millones de
espermatozoides perecen en el cuello del útero,
víctimas de la secreción ácida de la mucosa que lo
recubre. La mucosa actúa de filtro selectivo: sólo
un 1 % de los espermatozoides alcanza la cavidad
uterina. Muchos otros perecen dentro de esta,
literalmente agotados, y sólo unos pocos
centenares consiguen ascender por la trompa de
Falopio para dirigirse al encuentro del óvulo.
Si la fecundación es normal, sólo uno de ellos
logrará atravesar la membrana del óvulo y
fecundarlo.
Proceso de fecundación del óvulo por un
espermatozoide

Durante este proceso, que dura una media hora, los espermatozoides se
sienten atraídos por una sustancia química que desprende el óvulo. Los
que quedan retenidos en las vías genitales femeninas todavía son aptos
para la fecundación durante uno o dos días más.
La fecundación da origen al zigoto, la primera célula del nuevo individuo.
El proceso de fecundación consta de dos fases bien diferenciadas: la
primera es la fertilización, cuando el espermatozoide perfora la
membrana del óvulo, introduce la cabeza y la pieza intermedia, pierde la
cola, y se forma una nueva membrana para impedir la fecundación por
otro espermatozoide.
Seguidamente, se produce la fusión del núcleo del espermatozoide con
el núcleo del óvulo para formar una célula de 46 cromosomas, la
anfimixis, que marca el inicio del desarrollo embrionario.

El óvulo, una célula "en conserva"

El óvulo es una gran célula esférica, de 0,1 mm de


diámetro (medio grano de sal), pero es
incompleta, ya que sólo puede subsistir si un
espermatozoide le proporciona la otra mitad del
material nuclear que necesita para

Estos ovocitos primarios permanecen "en


conserva", sin actividad, hasta que la mujer llega a
la pubertad y se reinicia el proceso: los ovocitos se
dividen, primero, por meiosis y se convierten en
células con 23 cromosomas, liberando un
corpúsculo polar que degenera. En la siguiente
división, el ovocito libera otro corpúsculo y se
transforma en óvulo. Es entonces cuando se
rompe el folículo y el óvulo sale del ovario. Esta
circunstancia, denominada ovulación, sé produce
en la mujer con una frecuencia promedio de 28
días.
El acto sexual

El acto sexual es aquel por medio del cual se unen


el hombre y la mujer en un acoplamiento que
permite la fecundación. Es el instinto, deseo o
impulso sexual lo que atrae a la pareja, el uno
hacia el otro. Este deseo se traduce en el hombre
en un fenómeno muy aparente, la erección, y en
una serie de transformaciones, quizá menos
evidentes, en la mujer.
La erección la pueden provocar diferentes formas
de excitación física, psíquica o sensorial, que
actúan sobre un centro reflejo situado en la
médula espinal. En el curso de la erección, los
cuerpos eréctiles del pene (cuerpos cavernosos,
cuerpo esponjoso y glande) se llenan de sangre y se cierran las venas
que permiten que esta vuelva a la circulación general. El pene aumenta
de volumen, se endereza hacia delante y se pone rígido, y de esta
manera puede penetrar en la vagina.
En la mujer, bajo la influencia del deseo, también se produce un aflujo
sanguíneo a la altura de la vagina. En las paredes vaginales se forman
unas finas gotas, compuestas de un líquido lubrificante que facilita el
acto sexual.
La vagina se modifica: la parte superior se ovala y la inferior se estrecha
para poder ceñir mejor el pene en la penetración.

La eyaculación se produce cuando el pene está


en erección, gracias a las potentes contracciones
de los músculos perineales. Estas contracciones
hacen avanzar el esperma, que se acumula en las
vesículas seminales, hacia el principio de la uretra
y hacia el meato.
El esperma se expulsa en varios chorros que
decrecen en potencia, en una cantidad de 2-4 cm3
por eyaculación, es decir, entre 100 y 400 millones
de espermatozoides, gran parte de los cuales
pueden fecundar varias horas después de su
emisión.
La erección y la eyaculación pueden producirse de
manera inconsciente durante el sueño; las
eyaculaciones nocturnas, frecuentes durante la
adolescencia, son un fenómeno completamente
normal.
La división cromosómica

Después de la eyaculación, los espermatozoides


entran en el útero y ascienden por la trompa de
Falopio.
Si en esta existe un óvulo maduro liberado el
mismo día o el día anterior por el ovario, se
produce la fecundación. Cuando la cabeza de un
espermatozoide penetra en el óvulo, la membrana
de este experimenta una serie de
transformaciones para que ningún otro pueda
entrar.

El zigoto, de la zarzamora
al embrión

Después de la fertilización, cuando el material genético del


espermatozoide completa el contenido
nuclear del óvulo para formar una célula con
46 cromosomas, la célula originada, el zigoto, se
dirige hacia el útero, donde permanece y se desarrolla durante nueve
meses.

En el útero, las células continúan multiplicándose y empiezan a


especializarse para formar, posteriormente, todos los tejidos y órganos
del embrión, un futuro organismo humano. A partir de la tercera semana
aparecen las estructuras que darán lugar a los distintos órganos, el
esqueleto, los vasos y el sistema nervioso.

La gestación Desarrollo del embrión

A las cinco semanas, el embrión empieza a ser


visible. Tiene unos 5 mm de longitud, su corazón
comienza a latir, se insinúa la columna vertebral y
el cerebro se desarrolla rápidamente.
A las siete semanas se hacen perceptibles los
futuros pies y manos.
La cara y los ojos empiezan a tener forma y se
reconocen los órganos sexuales.
A la octava semana, cuando termina el período
embrionario, el embrión ya tiene aspecto humano,
aunque su cabeza es muy grande en comparación
con el resto del cuerpo.
Al tercer mes empieza el período fetal, durante el
cual el feto se alimenta gracias al intercambio de
sangre, nutrientes y oxigeno entre él y su madre. Este intercambio se
realiza a través de la placenta, a la cual se une mediante el cordón
umbilical. Dentro del útero, el feto está protegido por el saco amniótico,
una bolsa de líquido acuoso que absorbe los golpes y las vibraciones, y
mantiene una temperatura intrauterina constante.
Período fetal: un lento desarrollo

A partir del inicio del tercer mes


comienza el período fetal, el de
consolidación, desarrollo y maduración
de las estructuras y órganos.
Hacia el cuarto mes se esbozan el tubo
digestivo, el hígado, el páncreas y los
riñones, mientras el aparato circulatorio
asegura la alimentación de las células
del feto. Aparecen los cabellos y las
uñas.
En el quinto mes empieza la maduración
del sistema nervioso: las neuronas
forman una compleja red de estímulos y
respuestas. La madre comienza a
percibir los movimientos del feto, que ya
tiene cejas, pestañas y vello eh la piel.
En el sexto mes, el feto adquiere un
color rosáceo al hacerse visible la
sangre de los capilares.
A los siete meses, los pulmones ya cuentan con una mínima estructura
que permitiría la supervivencia del bebé en caso de un parto prematuro.
La médula ósea adquiere su función de producción de glóbulos rojos y el
sistema nervioso regula la temperatura corporal y los movimientos
respiratorios.
En el octavo mes, los pulmones ya están listos para realizar las primeras
respiraciones. La piel aparece rosada y lisa.
A los nueves meses, el tórax se hace prominente. El feto acaba de
posicionarse en el útero, normalmente cabeza abajo, y permanece en
esta posición porque el útero no puede dilatarse más.
Hacia las 36 semanas, ya en la fase terminal, el feto encaja su cabeza
en la pelvis de la madre y está listo para el parto, que se produce entre
la semana 38 y la 42.

Existen gemelos y gemelos

según el número de zigotos de los que procedan.


En efecto, los gemelos, es decir, los seres nacidos
en un mismo parto, son bivitelinos si proceden de
la fecundación de dos óvulos distintos por dos
espermatozoides diferentes. También
se conocen con el nombre de mellizos: pueden ser
de distinto sexo y parecerse como si hubieran
nacido por separado.

Sin embargo, existen los gemelos univitelinos,


desarrollados a partir de un único zigoto que se
divide en dos, formando dos embriones idénticos
porque, al proceder del mismo óvulo y del mismo
espermatozoide, poseen igual material genético.
Son del mismo sexo y comparten una sola
placenta.
La probabilidad de tener gemelos es de 1 sobre 80,
e incluso hay casos en que nacen tres o más
bebés, pero son muy escasos.
El momento culminante

Entre unos minutos y media hora después del nacimiento, empieza la


última fase del parto: la expulsión de la placenta y de las membranas
gracias a la retracción del útero (alumbramiento).

El médico la recoge y observa si está completa; en caso contrario,


completa la expulsión empujando con una mano sobre el fondo uterino
hacia la vagina, a modo de pistón. El peso de la placenta es de unos
500-600gr., aproximadamente 1/6 parte del peso del recién nacido.
El parto: fin de una etapa, inicio de una vida
El parto es el momento en el cual el bebé deja el útero materno y sale al
mundo exterior. Empieza cuando el feto desciende y se ubica en la
cavidad de la pelvis de la madre, y suele durar entre 12 y 15 horas.
El parto se inicia con una serie de contracciones involuntarias y
periódicas del útero, cada 15 o 30 minutos. Estas contracciones, que
aumentan en frecuencia e intensidad, desplazan el feto hasta el cuello
uterino, cuyo orificio se dilata desde los 3-4 mm hasta los 11 cm de
diámetro.
Después de la rotura de la bolsa amniótica, lo que popularmente se
llama romper aguas, las contracciones se hacen más intensas y suceden
cada tres minutos. Las contracciones y los músculos abdominales de la
madre expulsan el bebé a través de la vagina, empezando por la
cabeza.
En una última fase se expulsan la placenta y las membranas protectoras
del feto. El desprendimiento de la placenta produce cierta pérdida de
sangre, pero los vasos sanguíneos rotos se cierran gracias a la
disminución del volumen del útero.

Crecimiento y desarrollo del ser humano


Después del parto, el nuevo ser ha de empezar a enfrentarse a
situaciones desconocidas y debe aprender a desenvolverse en el mundo
exterior: infancia, pubertad, juventud, madurez y vejez se suceden en un
ciclo que obedece a la necesidad de perpetuación de la especie.
El desarrollo del cuerpo humano se sustenta en las glándulas
endocrinas, cuyas hormonas permiten el aumento de tamaño y número
de nuestras células, tejidos y órganos. Es la glándula hipófisis, que se
encuentra ubicada en el hipotálamo del cerebro, la que marca el ritmo
de crecimiento de nuestro cuerpo.
El crecimiento más acusado, conocido con el nombre de el estirón, suele
acontecer hacia los 14 años de edad en las chicas. Los chicos aunque
experimentan este crecimiento algo más tarde, pueden ver como este
se prolonga más tiempo.
En esta época también comienza la actividad de las hormonas sexuales,
lo que marca el inicio de la pubertad. En las chicas aumenta el tamaño
de los pechos y tienen lugar las primeras menstruaciónes. En los chicos
aparece vello púbico y los testículos empiezan a producir
espermatozoides.
El envejecimiento es un fenómeno natural debido al desgaste progresivo
de los tejidos del cuerpo. Es a partir de los 30 años cuando los músculos
empiezan a degenerar, y algunas vísceras, como el hígado, el corazón y
los riñones, disminuyen en tamaño y rendimiento.
La vida del ser humano es limitada, pero aumenta cada vez más su
esperanza de vida, es decir, el número de años que va a vivir. En la
actualidad, para los hombres, la esperanza de vida es de unos 73 años,
y de 77 años en las mujeres.

¿Qué es un método anticonceptivo?

Un método anticonceptivo es el que impide, de forma provisional, el


encuentro del óvulo con el espermatozoide, ero permite a la mujer
recobrar su fecundidad cuando lo desee. Es por ello que se debe
diferenciar la contracepción de la esterilidad, que es definitiva, y el
aborto, que es la interrupción del embarazo.
Se distinguen diferentes métodos anticonceptivos: La píldora suprime la
ovulación porque contiene una mezcla de dos hormonas segregadas por
el ovario: los estrógenos y la progesterona.
El condón es un preservativo masculino que se adapta desenrollándolo
sobre el pene en erección, de la misma forma que un dedal cubre un
dedo.
El preservativo femenino más empleado es el diafragma, un pequeño
capuchón de goma o de otro material que se coloca en la vagina,
delante del cuello uterino.
Los dispositivos intrauterinos son pequeños aparatos de material
plástico, de diversas formas, que el médico introduce en la cavidad del
útero.

Menstruación: un ciclo que se repite

Cada 28 días, normalmente, se expulsa un óvulo


de uno de los ovarios y se transporta hacia el
útero a través de la trompa de Falopio. En los tres
o cuatro
días que dura la ovulación se segrega una
hormona, la progesterona, que hace que la
mucosa interna del útero se vuelva más esponjosa
y se prepare adecuadamente para recibir la
avalancha de espermatozoides y fecundar el
óvulo.
Sin embargo, si no se fecunda el óvulo, se paraliza
la producción de progesterona, se produce la
rotura de algunos vasos sanguíneos y la mucosa
se separa del útero. Entonces, el óvulo se expulsa
al exterior junto con los restos de la mucosa
uterina y una determinada cantidad de sangre.
Es el proceso que se conoce como menstruación,
que dura cuatro o cinco días, y al final del cual
vuelve a iniciarse un nuevo ciclo con el
crecimiento y desarrollo de otro folículo en el
interior del ovario.
La no repetición de la menstruación suele ser la primera señal de un.
embarazo, aunque en ocasiones puede deberse a otros motivos, como
trastornos emocionales o físicos.

A una edad madura (40-50 años),la menstruaciónse produce con menos


regularidad hasta que, finalmente, cesa por completo: es la menopausia,
proceso natural que representa la imposibilidad de tener hijos porque los
ovarios dejan de producir óvulos fecundables.

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