Inconstitucionalidad en el Juicio de Amparo
Inconstitucionalidad en el Juicio de Amparo
Introducción.
*
Doctor por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, y profesor de
la División de Estudios de Posgrado de la misma institución.
1
Entre los medios de control que contempla nuestro sistema, puede señalarse además del juicio
de amparo, a la controversia constitucional, la acción de constitucionalidad, y la revisión de
decretos expedidos por el Ejecutivo en el caso de suspensión de derechos humanos y sus
garantías, que se tramitan ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que también tiene
participación para pronunciarse respecto a la constitucionalidad de la materia de una consulta
popular; el juicio de protección de los derechos político electorales y el juicio de revisión
constitucional electoral, a cargo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; las
quejas ventiladas ante los organismos protectores de derechos humanos y en especial la facultad
de investigación de violaciones graves a dichos derechos tramitada ante la Comisión Nacional de
los Derechos Humanos; el juicio político llevado a cabo por el Congreso de la Unión, y la
declaración de procedencia hecha a por la Cámara de Diputados.
2
Cfr. Fix-Zamudio, Héctor; y Valencia Carmona, Salvador. Derecho Constitucional Mexicano y
Comparado. Segunda edición. México. Editorial Porrúa. 2001. p. 818.
3
Cfr. Fix-Zamudio, Héctor. Ensayos sobre el Derecho de Amparo. Tercera edición. México.
Editorial Porrúa; Universidad Nacional Autónoma de México. pp. 18-19.
libertad personal, el combate a las normas inconstitucionales, la impugnación de
sentencias judiciales, el reclamo de actos y resoluciones de la administración
activa, la protección de los derechos sociales de los sujetos agrarios, y la
salvaguarda de los derechos humanos que son parte del ordenamiento jurídico
mexicano.
Y en un plano vertical puede dividirse en dos grandes sectores4, el
estrictamente constitucional que corresponde a la Suprema Corte de Justicia en
segunda instancia, y el de control de legalidad secundaria respecto de toda la
actividad jurisdiccional del país, que generalmente corresponde a los tribunales
colegiados de circuito; es decir que funciona tanto como un medio de control
constitucional, como uno de verificación de legalidad de lo actuado por los jueces
de proceso, tanto en el procedimiento como al dictar la sentencia, a la manera del
recurso de casación.
Y justo el tema de la complejidad del juicio de amparo como medio de
defensa de las personas, llevó al planteamiento de la necesidad de su
modernización para adecuar su entramado para lograr un marco normativo
protector adecuado para una sociedad que pretende afincarse en un democracia
constitucional moderna.
En tal virtud, el Poder Revisor de la Constitución operó una reforma a la ley
suprema en materia de amparo que se publicó en el Diario Oficial de la Federación
el 6 de junio de 2011, misma que dio por resultado una nueva Ley de Amparo que
fue publicada en el miso órgano de difusión el 2 de abril de 2013.
Dichos productos legislativos, alteran sensiblemente la estructura del juicio
de amparo, dado que amplían el objeto de tutela del mismo, introducen la figura
del interés legítimo para presentar la demanda de amparo, establecen un nuevo
esquema para el amparo directo, crean la figura de los plenos de circuito, y
consagran un sistema atenuado de efectos generales respecto de las sentencias5,
tema éste al que haremos referencia en el presente documento.
4
Cfr. Fix-Zamudio, Héctor. El juicio de amparo mexicano. Su proyección en Latinoamérica y en los
instrumentos internacionales. SNE. México. El Colegio Nacional. 1999. p. 97.
5
Para un más amplio análisis del tema relativo a la modificación del entramando constitucional del
juicio de amparo, vid. Avila Ornelas, Roberto. La Suprema Corte de Justicia de la Nación y la
transición democrática. SNE. México. Editorial Porrúa; Instituto Mexicano de Derecho Procesal
2
Los productos normativos de referencia, tienen su génesis en el ejercicio
que hacia finales del siglo pasado llevara a cabo la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, del que resultó un proyecto de nueva legislación de amparo.
En efecto, en el año de 1999 nuestro máximo tribunal, con la finalidad de
que se revisara el marco jurídico aplicable en materia de amparo y, de ser el caso
se propusieran las reformas pertinentes, decidió crear una comisión plural que se
hiciera cargo de tal tarea, bajo la filosofía de que el juicio de amparo que los
tiempos actuales demandan, no debe ser producto solamente de una reflexión
teórica, sino profundamente humana, fincada sobre el valor de la justicia como
protectora de la convivencia libre, ordenada y pacífica de las personas6.
Ello se debió a la preocupación del máximo tribunal por contar con un mejor
cuerpo normativo en materia de control de constitucionalidad7, pero también a la
conciencia del propio máximo tribunal de que la sociedad actual demanda
mayores garantías y controles frente al poder, lo que debe traducirse en un
sistema de justicia que sea capaz de asegurar una pronta completa e imparcial
administración de justicia, de ahí que un Estado de derecho moderno requiere de
mejores leyes para garantizar la plena vigencia de la Constitución 8.
Así, se integró la Comisión de Análisis y Propuestas para una Nueva Ley de
Amparo, cuyos miembros provenían tanto del trabajo jurisdiccional de carrera (en
diversos niveles), como de la academia y el litigio 9; misma que siguiendo los
Constitucional. 2012. Biblioteca Porrúa de derecho procesal constitucional. Número 65. pp. 164-
200.
6
Cfr. Proyecto de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de la Ley de Amparo Reglamentaria
de los Artículos 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. SNE.
México. Suprema Corte de Justicia de la Nación. 2001. p. 10.
7
Cfr. Silva Meza, Juan N. Hacia una nueva Ley de Amparo. Primera edición. México. Suprema
Corte de Justicia de la Nación. 2000. Colección discursos. Número 7. p. 6.
8
Cfr. Proyecto de Ley de Amparo Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos. SNE. México. Suprema Corte de Justicia de la Nación.
2000. p. 7-12.
9
La comisión en cuestión quedó formalmente integrada el 17 de noviembre de 1999 y sus
integrantes fueron los Ministros Humberto Román Palacios, quien fungió como coordinador de la
misma, y Juan Silva Meza, los doctores en derecho Héctor Fix-Zamudio, José Ramón Cossío Díaz
(actualmente Ministro del máximo tribunal) y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea (actualmente Ministro
de la Suprema Corte), los Magistrados César Esquinca Muñoa (actualmente Consejero de
Judicatura Federal), y Manuel Ernesto Saloma Vera (actualmente Consejero de Judicatura
Federal), y el Licenciado Javier Quijano Baz; asimismo se integraron como apoyo a los trabajos de
la comisión, la licenciada Teresa Aguilar Álvarez Castro, y los licenciados Nicolás Lerma Moreno y
Roberto Avila Ornelas.
3
lineamientos emitidos por el Pleno de la Corte, consultó no sólo a los conocedores
de la materia del amparo, sino a la sociedad en general en un ejercicio inusual de
democracia participativa cuya filosofía puede resumirse afirmándose que la
intención fue que todo el que tuviera que decir algo respecto del juicio de amparo,
lo hiciera10.
Después de un año de labores, el grupo de análisis elaboró un primer
producto11, que no sólo contenía la propuesta de una nueva ley, sino también el
proyecto de modificación constitucional en los casos en que el contenido
normativo que se sugería así lo requiriera; material que se analizó en un Congreso
Nacional de Juristas, organizado por la Suprema Corte en la ciudad de Mérida,
Yucatán, del 6 al 8 de noviembre de 2000, evento que se denominó Por todos una
Nueva Ley de Amparo, como una manera de destacar el origen del proyecto de
ley desde y para la sociedad, y en el que participaron legisladores tanto federales
como locales, miembros de los poderes judiciales de las entidades federativas y
de la Federación, abogados litigantes, académicos e integrantes de la comunidad
universitaria nacional, que en diversas mesas de trabajo analizaron a fondo el
proyecto.
De los trabajos del congreso resultaron nuevas propuestas que implicaron
el replanteamiento de varios de los contenidos del documento inicial presentado
por la comisión, mismo que, el 1 de marzo de 2001, se presentó al Tribunal Pleno
de la Suprema Corte de Justicia, con lo cual la comisión quedó oficialmente
disuelta.
El máximo tribunal destinó varias sesiones privadas al análisis de este
segundo proyecto, al término de las cuales emitió el producto final, no como un
simple proyecto de reforma a la ley entonces vigente, sino como un documento
jurídico que recoge nuevas instituciones12 o mejora algunas otras; documento que,
como ya se dijo, en su momento sirvió de base para los trabajos legislativos que
10
Cfr. Silva Meza, Juan N. Hacia la nueva Ley de Amparo. Primera edición. México. Suprema
Corte de Justicia de la Nación. 2000. Colección discursos. Número 7. Op. cit. pp. 8-9.
11
Vid. Proyecto de Ley de Amparo…Op. cit.
12
Cfr. Proyecto de la Suprema Corte…Op. cit. p. 19.
4
generaron la multicitada reforma constitucional, y la implementación de la
legislación secundaria que ahora nos ocupa.
De los temas novedosos del nuevo marco regulatorio, en el presente trabajo
analizaremos el tema de la declaratoria general de inconstitucional, como ya lo
habíamos anotado, verificando la propuesta de la comisión referida, el documento
elaborado por el Pleno de la Corte, y el producto final generado tanto por el Poder
Revisor de la Constitución como por el Poder Legislativo Federal.
I. Efectos de la sentencia.
5
fricción entre los poderes13, protegiendo al Judicial de los embates de los otros
poderes políticamente más fuertes; empero, tal percepción resulta muy estrecha
acorde a los parámetros actuales de democracia constitucional, dado que por una
parte permite que una norma, no obstante haber sido declarada inconstitucional,
se siga aplicando a quienes que no la impugnaron; y por otra, elitiza el acceso a la
justicia, ya que genera que aquellas personas cuyas condiciones socioeconómicas
no sean tan favorables, no se vean beneficiadas por una declaración recaída
respecto de una norma general declarada contraria a la norma fundamental.
Lo anterior, violenta el principio de igualdad contenido en el artículo 1°
constitucional, ya que dadas las condiciones ancestrales de pobreza e inequidad
en el país, los efectos limitados del juicio de amparo, acentúan dicha desigualdad
social profunda, en la medida en que únicamente quienes cuentan con los
recursos para acceder a la justicia federal a través del amparo gozan de la
protección de éste frente a actos de autoridad declarados inconstitucionales, con
lo cual su condición de por sí privilegiada se beneficia todavía más14.
Todo lo anterior ha provocado que tal concepción poco a poco haya dejado
de tener adeptos entre los teóricos del juicio de amparo, siendo dable afirmar que
la llamada fórmula Otero, ya cumplió con su misión histórica15.
Las adecuaciones legislativas en estudio, pretenden empezar a corregir tal
cuestión, en tanto que modifican el esquema de los efectos de las sentencias de
amparo, adoptando un sistema mixto en el cual subsiste el principio de relatividad
de las sentencias, pero se faculta a la Suprema Corte, a emitir una declaratoria
general en determinados juicios de amparo indirecto en revisión en los que se
establezca jurisprudencia por reiteración que determine la inconstitucionalidad de
una norma general.
Al respecto, el proyecto de reforma constitucional elaborado por la comisión
convocada por la Corte, en el artículo 107, fracción II, conservaba los efectos
13
Cfr. Burgoa, Ignacio El Juicio de Amparo. Trigésima quinta edición. México. Editorial Porrúa.
1999. pp. 276-277.
14
Begné Guerra, Alberto. Democracia y control de constitucionalidad. Los derechos político–
electorales del ciudadano y el acceso a la justicia. SNE. México. Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación. 2003. Colección de cuadernos de divulgación sobre aspectos
doctrinarios de la justicia electoral. Número 3. p. 35.
6
interpartes en su párrafo primero, y en el segundo establecía la posibilidad de que
el máximo tribunal emitiera una declaratoria general, ya fuera de
inconstitucionalidad o de interpretación conforme, con lo cual se pretendía adecuar
la llamada fórmula Otero, de acuerdo con la situación actual, buscando superar
uno de los atrasos más evidentes de nuestra legislación de amparo16, puesto que
no sólo se estaría discutiendo el derecho alegado por un particular, sino la
capacidad de las normas generales respecto de la constitución17.
El texto constitucional propuesto por la comisión de referencia, dice lo
siguiente:
15
Cfr. Fix-Zamudio… Ensayos… Op. cit. p. 27.
16
Cfr. Fix-Zamudio, Héctor. “La declaración general de inconstitucionalidad, la interpretación
conforme y el juicio de amparo mexicano”, Revista del Instituto de la Judicatura Federal. Número 8.
Primer semestre de 2001. p. 155.
17
Cfr. Zaldívar Lelo de Larrea, Arturo. Hacia una nueva Ley de Amparo. Segunda edición. México.
Editorial Porrúa. 2004. p. 122.
7
u oficiales que lo hubieren solicitado, limitándose a ampararlos y
protegerlos, si procediere, en el caso especial sobre el que verse la
demanda, sin hacer una declaración general respecto de la norma general o
acto que la motivare.
Sin embargo, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en los
juicios de amparo indirecto en revisión, establezca jurisprudencia por
reiteración en la cual se determine la inconstitucionalidad o se determine la
interpretación conforme de una norma general respecto de esta
Constitución, procederá a emitir la declaratoria general correspondiente, en
la cual se fijarán sus alcances y condiciones en los términos de la ley
reglamentaria.
[…]”.
8
Al respecto debe destacarse que en los trabajos legislativos del Congreso
de la Unión el tema específico no es tocado en los dictámenes elaborados, tanto
por las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos
de la Cámara de Senadores, como por la Comisión de Puntos Constitucionales de
la Cámara de Diputados; proponiéndose en ambos un texto que coincide con el
que finalmente fue publicado18.
18
Cfr. “Procedimiento legislativo de la reforma constitucional publicada en el Diario Oficial de la
Federación el 6 de junio de 2011”, Compila. México. Suprema Corte de Justicia de la Nación;
Dirección General de Documentación y Análisis. 2013.
19
En los artículos 220 a 226 del proyecto en cita se modifica el esquema de la jurisprudencia por
reiteración reduciéndose de cinco a tres las sentencias necesarias para su establecimiento, a
condición de que se emitan en sesiones diferentes y por ocho votos en tratándose del Tribunal
Pleno de la Suprema Corte, cuatro votos respecto de las Salas, y unanimidad en lo que hace a los
Tribunales Colegiados. Al respecto vid. Proyecto de Ley de Amparo…Op. cit. pp. 191-193.
9
misma, lo que tendría que hacerse en un plazo de treinta días a partir de la
aprobación de la jurisprudencia, debiéndose divulgar la declaratoria en el
Semanario Judicial de la Federación, el Diario Oficial de la Federación y el órgano
oficial en el que se hubiera publicado la norma respectiva.
La declaratoria expedida por el máximo tribunal no podría alterar el sentido
de la jurisprudencia no tener efectos retroactivos, salvo en materia penal;
debiendo contener la fecha de su entrada en vigor, su obligatoriedad general así
como sus alcances y condiciones.
Lo anterior se plasmó en los artículos 232 a 235 del proyecto en cita 20, que
dicen lo siguiente:
Artículo 233.- Dentro del plazo de treinta días hábiles contados a partir de la
aprobación de la jurisprudencia referida en el artículo anterior, la Suprema
Corte de Justicia formulará la declaratoria general de inconstitucionalidad o
bien de interpretación conforme. Previo a la declaración, podrá convocar a
quien estime conveniente para oír sus puntos de vista sobre los alcances de
aquélla.
20
Cfr. Ibid. pp. 195-196.
21
El sistema de establecimiento de jurisprudencia por reiteración se modifica en los artículos 220 a
222 del proyecto del máximo tribunal, reduciendo igual que en el proyecto de la comisión, de cinco
10
indirecto en revisión, en que determinara la inconstitucionalidad de una norma
general o la interpretación de la misma conforme con la ley fundamental,
procedería a emitir la declaración correspondiente en un plazo de treinta días
posteriores a la emisión de la jurisprudencia.
Ésta no podría modificar el sentido de la jurisprudencia constitutiva de su
génesis, no tener efectos retroactivos, salvo en materia penal; además sería
obligatoria y tendría efectos generales, debiendo establecer la fecha de su entrada
en vigor y sus alcances y condiciones.
Asimismo se señalaba que la declaratoria debía publicarse en un plazo de
siete días, en el Diario Oficial de la Federación y el órgano de difusión de la norma
relacionada.
Lo anterior se desarrollaba en los artículos 230 a 233 del proyecto en
comento22, en los términos siguientes:
Artículo 231.- Dentro del plazo de treinta días hábiles contados a partir de la
aprobación de la jurisprudencia referida en el artículo anterior, la Suprema
Corte de Justicia formulará la declaratoria general de inconstitucionalidad o
bien de interpretación conforme.
a tres las sentencias necesarias para su establecimiento, siempre que se emitieran en sesiones
diferentes, con un esquema de votación de ocho votos en tratándose del Tribunal Pleno de la
Suprema Corte, mayoría simple respecto de las Salas, y unanimidad en lo que hace a los
Tribunales Colegiados. Al respecto vid. Proyecto de la Suprema Corte…Op. cit. pp. 223-224.
22
Cfr. Ibid. pp. 227-228.
11
Llama la atención el abandono, por parte de la Corte, de la posibilidad de
realizar consultas previo a la emisión de la declaratoria general; contrario a lo que
disponía el proyecto elaborado por la comisión que sí contemplaba tal hipótesis,
debido a la trascendencia que una declaración erga omnes implica para la
totalidad del ordenamiento jurídico23.
Tal ejercicio, desde luego que no implicaría vinculación alguna del máximo
tribunal, dada su naturaleza eminentemente consultiva; pero sí fortalecería la
imagen de un órgano incluyente y congruente con el diseño democrático delineado
por los artículos 3°, fracción II, inciso a); y 40 constitucionales.
Por otra parte, nos parece positivo la inclusión del plazo de siete días para
la publicación de la declaratoria general, pues ello redunda en beneficio de la
publicidad de la misma, aunque no encontramos justificación alguna para no
divulgar la declaración también en el Semanario Judicial de la Federación, sin que
el proyecto de la Corte señale nada al respecto24.
De los anteriores antecedentes, poco quedó en la nueva Ley de Amparo
expedida por el Poder Legislativo, dado que se optó por un diseño sumamente
complejo y, lo más grave, incompleto.
Por principio de cuentas sólo se refiere a la declaratoria general de
inconstitucionalidad, y deja de lado la interpretación conforme que, como ya vimos,
es el complemento ideal de la figura en cuestión.
El nuevo esquema contempla que cuando la Suprema Corte de Justicia,
sea en Pleno o en Salas, en juicios de amparo indirecto en revisión, resuelva en
dos ocasiones consecutivas, que una norma general es inconstitucional, debe
informarlo a la autoridad emisora de la norma, y al establecer jurisprudencia
respecto a la inconstitucionalidad de la misma norma, debe igualmente
notificárselo a dicha autoridad, que tendrá noventa días para modificarla o
derogarla, que se computará dentro de los días útiles de los períodos ordinarios de
sesiones del órgano legislativo en cuestión.
23
Cfr. Proyecto de Ley de Amparo…Op. cit. p. 69.
24
Cfr. Proyecto de la Suprema Corte…Op. cit. pp. 76-77.
12
La declaratoria en cuestión tendrá efectos generales, será obligatoria y no
podrá modificar la jurisprudencia que la origina; debiendo señalar a partir de
cuando surte sus efectos, que no serán retroactivos salvo en materia penal, y sus
alcances. Asimismo, deberá remitirse al Diario Oficial de la Federación y al órgano
oficial de su publicación, para que en un plazo de de siete días hábiles se de a
conocer.
Los plenos de circuito podrán solicitar a la Suprema Corte que inicie el
procedimiento señalado, cuando en juicios de amparo indirecto en revisión hayan
emitido jurisprudencia relativa a la inconstitucionalidad de una norma general.
Al margen de lo anterior, el diseño al de referencia no es aplicable en
materia fiscal.
Lo expuesto se desarrolla en los artículos 231 a 235 de la nueva Ley de
Amparo, que dicen lo siguiente:
Artículo 233.- Los plenos de circuito, conforme a los acuerdos generales que
emita la Suprema Corte de Justicia de la Nación, podrán solicitar a ésta, por
mayoría de sus integrantes, que inicie el procedimiento de declaratoria
general de inconstitucionalidad cuando dentro de su circuito se haya emitido
13
jurisprudencia derivada de amparos indirectos en revisión en la que se
declare la inconstitucionalidad de una norma general.
25
Cfr. Fix-Zamudio… “La declaración general …” Op. cit. p. 136.
14
Esta institución, tiene la ventaja de permitirle al interprete establecer aquella
glosa mediante la cual sea factible salvar la constitucionalidad de la norma
impugnada para, de esa forma, garantizar la supremacía de Constitución y,
simultáneamente, permitir una adecuada y constante aplicación del orden jurídico;
tal como lo ha expuesto la propia Suprema Corte de Justicia, en el criterio
siguiente:
26
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. México. Novena Época. Diciembre de 2010.
Tomo XXXII. Tesis: 2ª/J. 176/2010. p. 646.
27
“Procedimiento legislativo …”, Compila. Op. cit.
15
inconstitucionalidad) y no en positivo (la declaratoria general de interpretación
conforme).
Por otra parte, el nuevo diseño es enfático en señalar que el mismo no se aplicará
a las normas generales de materia tributaria, siendo este el principal defecto del
mismo, puesto que el grueso de las normas generales que son sometidas a
control mediante el juicio de amparo, versan sobre el tema impositivo.
En efecto, como ya apuntamos con anterioridad, el nuevo esquema no
subsana en su totalidad la desigualdad y el contrasentido, que deriva de los
efectos relativos de las sentencias de inconstitucionalidad que implican que una
norma general declarada contraria a la Constitución, puede seguirse aplicando
válidamente, a los destinatarios de la misma, lo cual no sólo es ilógico e injusto,
sino que violenta los principios de democracia constitucional que orientan la vida
nacional por disposición de la propia norma fundamental, puesto que hace
nugatorio los principios de supremacía constitucional e igualdad, lo que, entre
otras cosas, afecta sensiblemente el desarrollo de la vida democrática del país.
En efecto, si bien la concepción democrática contemporánea se funda en la
participación y la oposición como componentes básicos, lo que supone la
regulación de las cuestiones siguientes: los actores políticos, el proceso electoral,
la lucha por el poder dentro del marco jurídico, la equidad entre los actores
políticos, los derechos, prerrogativas y obligaciones de los ciudadanos en el
ámbito electoral, los sistemas de declaración de validez de las elecciones, el
establecimiento de los mecanismos de impugnación electoral y la legalidad y
legitimidad del proceso electoral28; empero, la democracia moderna no es un
asunto meramente de urnas y votos.
En efecto, un sistema democrático, al margen de ofrecer reglas electorales
transparentes y eficaces para la expresión de la voluntad de la mayoría, debe
28
Cfr. Covarrubias Dueñas, José de Jesús. “La democracia como proceso social”, Elecciones y
transición democrática en México. Primera edición. Guadalajara. Universidad de Guadalajara;
Departamento de Estudios e Investigaciones Jurídicas. 2000. pp. 132-133.
16
contar con mecanismos e instrumentos efectivos, y accesibles, destinados a
defensa de las garantías de los individuos y de las minorías 29, lo que implica la
existencia de un Estado de derecho, en el que contar con de una Constitución se
torna fundamental.
La democracia contemporánea es de carácter complejo, debido a que las
comunidades actuales están constituidas por diversos grupos sociales con
intereses muy disímbolos, por lo que ya no debe atenderse sólo a la voluntad
mayoritaria que reflejan las urnas, sino que deben establecerse instituciones que
busquen lograr el respeto y la participación de las minorías en las grandes
decisiones políticas30, a efecto de evitar que en aras de salvaguardar la opinión
mayoritaria, se violen, o se atente contra, los derechos de las minorías, con el
consecuente detrimento de la normalidad democrática.
Es así, que adquiere primordial importancia, como instrumento democrático,
la Constitución de un Estado, erigiéndose en su forma jurídica y su estatuto; por lo
que si no existe el sometimiento cotidiano de los detentadores del poder a la
norma constitucional y al sistema jurídico en general, no puede hablarse de un
Estado que viva bajo principios democráticos31.
Así, un sistema protector que desde su norma fundamental genera la
posibilidad de que cierta clase de normas generales no estén sujetas a las reglas
válidas para el resto del ordenamiento, al margen de la inobservancia de los
fundamentos básicos de la lógica elemental, fractura de origen los principios de
supremacía constitucional y de igualdad, generando un esquema antidemocrático
y elitista, negador de los propios contenidos de la Constitución en tanto que
documento fundamental de un Estado democrático de derecho, tal como se
autodefine al nuestro en el artículo 40 de nuestro código básico.
29
Cfr. Begné Guerrra, Alberto. Democracia y control de constitucionalidad. Los derechos político–
electorales del ciudadano y el acceso a la justicia. SNE. México. Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación. 2003. Colección de cuadernos de divulgación sobre aspectos
doctrinarios de la justicia electoral. Número 3. p. 8.
30
Cfr. Fix-Zamudio, Héctor. El requisito de control de la constitucionalidad en un Estado
democrático de derecho. Primera edición. México. Suprema Corte de Justicia de la Nación. 2005.
10 años de la Novena Época. Discursos. s/n. pp. 11-12.
31
Cfr. Zaldívar Lelo de Larrea, Arturo, La trascendencia de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación a diez años de su reestructuración. Suprema Corte de Justicia de la Nación. 2005. 10 años
de la Novena Época. Discursos. s/n. p. 15.
17
Ello es así porque el nuevo juicio de amparo, en realidad está estableciendo
un doble sistema normativo, uno de primera integrado por las normas tributarias,
que si bien pueden someterse a dicho medio de control, no pueden ser
expulsadas del ordenamiento jurídico en caso de estimarse inconstitucionales; y
otro de segunda, conformado por el resto de las normas generales que, de tenerse
por contrarias a la ley suprema, sí pueden ser materia de una declaratoria general
que las invalide.
Ni que decir que lo anterior no resiste el más mínimo análisis constitucional,
ya que contraría el principio de igualdad de todas las personas contenido en el
artículo 1°, no es acorde con la definición de democracia establecida en el artículo
3°, párrafo tercero, fracción II, inciso a), dado que no coadyuva al mejoramiento
económico del pueblo, que dicho sea de paso es el titular de la soberanía del
Estado según el artículo 39; y desde luego diluye la supremacía constitucional
referida en el artículo 133.
Estamos concientes de que la exclusión de la materia fiscal, se plasma en
la reforma a la propia Constitución, sin embargo se tomamos en cuenta que la
constitución es un instrumento jurídico que recoge las decisiones políticas de una
sociedad soberana (como lo son los principios que reseñamos en el párrafo
anterior); por ende una reforma que alterara los contenidos materiales sustantivos
de la ley fundamental, estaría violentando los límites establecidos para el ejercicio
del poder constituyente derivado32, puesto que las normas sustantivas de la
Constitución, irradian ciertos estándares formales de modificación de la norma
suprema33.
32
Cfr. Hernández, Antonio María. “El control de constitucionalidad de una reforma constitucional,
en el derecho argentino, análisis del caso Fayt”, en Vega Gómez Juan; y Corzo Sosa, Edgar
(coords.), Memoria del VII Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional. Mesa 4.
Instrumentos de tutela y justicia constitucional. Asociación Argentina de Derecho Constitucional;
Facultad de Derecho Universidad Complutense; Fundación de Derecho Privado; Fundación
Editorial Jurídica Venezolana; Hispamer; Petróleos Mexicanos; Universidad Central de Chile;
Universidad de Lima; Universidad Externado de Colombia; Universidad Nacional Autónoma de
México. Primera edición. México. 2002. p. 271.
33
Cfr. Herdegen, Matthias. “La reforma constitucional: criterios de justiciabilidad”, Anuario de
derecho constitucional latinoamericano. Edición 2006. Tomo II. SNE. Montevideo. Konrad
Adenauer Stitfung. 2006. p. 133.
18
Es claro entonces que no podemos dejar de lado la contrastación entre
todos los contenidos de la norma fundamental, a efecto de darle coherencia a todo
el sistema normativo34, no bastando con referirse a la autoridad que ha emitido el
texto supremo reformado, sino que es necesario analizar su contenido para juzgar
si existe alguna contradicción35 y proceder a resolver la antinomia.
Y en el caso a estudio es evidente la contradicción entre varios de los
contenidos básicos de la norma fundamental y la exclusión de la declaratoria
general de inconstitucionalidad en materia tributaria, de ahí que sea deseable que
el Poder Revisor de la Constitución retome la idea de horizontalizar totalmente el
juicio de amparo, y establezca las bases para el abandono definitivo de la fórmula
Otero, dejando de lago el doble rasero con que se sujetan a control las distintas
normas generales de nuestro ordenamiento jurídico.
34
Cfr. Avila Ornelas… La Suprema Corte… Op. cit. pp. 313-312.
35
Cfr. Bobbio, Norberto. Teoría general del derecho. Primera edición. Quinta reimpresión. Madrid.
Editorial Debate. 1998. p. 191.
19